Carta de Presentación Director del Programa
Bogotá, septiembre de 2013
Señores
BIBLIOTECA GENERAL
Pontificia Universidad Javeriana
Ciudad
Respetados Señores,
Me permito presentar el trabajo de grado titulado COLOMBIA ES PASIÓN, EL RIESGO ES QUE TE QUIERAS IR: UNA APROXIMACIÓN A LA TRATA DE PERSONAS CON FINES DE EXPLOTACIÓN SEXUAL, elaborado por la estudiante MARIE PAZ RODRÍGUEZ MIER identificada con la Cédula de Ciudadanía No. 1.020.750.776 de Bogotá, para que se incluya en el catálogo de consulta.
Cordialmente,
SEBASTIÁN LÍPPEZ DE CASTRO
Carrera de Ciencia Política
CARTA DE AUTORIZACIÓN DE LOS AUTORES (Licencia de uso)
Bogotá, D.C., 13 de septiembre de 2013
Señores
Biblioteca Alfonso Borrero Cabal S.J. Pontificia Universidad Javeriana Cuidad
Los suscritos:
MARIEPAZ RODRÍGUEZ MIER , con C.C. No 1020750776
En mí calidad de autor exclusivo de la obra titulada:
COLOMBIA ES PASIÓN, EL RIESGO ES QUE TE QUIERAS IR. UNA APROXIMACIÓN A LA TRATA DE PERSONAS CON FINES DE EXPLOTACIÓN SEXUAL
(por favor señale con una “x” las opciones que apliquen)
Tesis doctoral Trabajo de grado X Premio o distinción: Si X No cual: NOMINACIÓN A TRABAJO DE GRADO CON MENCÍON HONORÍFICA
presentado y aprobado en el año 2012 , por medio del presente escrito autorizo (autorizamos) a la Pontificia Universidad Javeriana para que, en desarrollo de la presente licencia de uso parcial, pueda ejercer sobre mi (nuestra) obra las atribuciones que se indican a continuación, teniendo en cuenta que en cualquier caso, la finalidad perseguida será facilitar, difundir y promover el aprendizaje, la enseñanza y la investigación.
En consecuencia, las atribuciones de usos temporales y parciales que por virtud de la presente licencia se autorizan a la Pontificia Universidad Javeriana, a los usuarios de la Biblioteca Alfonso Borrero Cabal S.J., así como a los usuarios de las redes, bases de datos y demás sitios web con los que la Universidad tenga perfeccionado un convenio, son:
De acuerdo con la naturaleza del uso concedido, la presente licencia parcial se otorga a título gratuito por el máximo tiempo legal colombiano, con el propósito de que en dicho lapso mi (nuestra) obra sea explotada en las condiciones aquí estipuladas y para los fines indicados, respetando siempre la titularidad de los derechos patrimoniales y morales correspondientes, de
AUTORIZO (AUTORIZAMOS) SI NO
1. La conservación de los ejemplares necesarios en la sala de tesis y trabajos
de grado de la Biblioteca. X
2. La consulta física o electrónica según corresponda X
3. La reproducción por cualquier formato conocido o por conocer X
4. La comunicación pública por cualquier procedimiento o medio físico o
electrónico, así como su puesta a disposición en Internet X
5. La inclusión en bases de datos y en sitios web sean éstos onerosos o gratuitos, existiendo con ellos previo convenio perfeccionado con la Pontificia Universidad Javeriana para efectos de satisfacer los fines previstos. En este evento, tales sitios y sus usuarios tendrán las mismas facultades que las aquí concedidas con las mismas limitaciones y condiciones
X
6. La inclusión en la Biblioteca Digital PUJ (Sólo para la totalidad de las Tesis Doctorales y de Maestría y para aquellos trabajos de grado que hayan sido
acuerdo con los usos honrados, de manera proporcional y justificada a la finalidad perseguida, sin ánimo de lucro ni de comercialización.
De manera complementaria, garantizo (garantizamos) en mi (nuestra) calidad de estudiante (s) y por ende autor (es) exclusivo (s), que la Tesis o Trabajo de Grado en cuestión, es producto de mi (nuestra) plena autoría, de mi (nuestro) esfuerzo personal intelectual, como consecuencia de mi (nuestra) creación original particular y, por tanto, soy (somos) el (los) único (s) titular (es) de la misma. Además, aseguro (aseguramos) que no contiene citas, ni transcripciones de otras obras protegidas, por fuera de los límites autorizados por la ley, según los usos honrados, y en proporción a los fines previstos; ni tampoco contempla declaraciones difamatorias contra terceros; respetando el derecho a la imagen, intimidad, buen nombre y demás derechos constitucionales. Adicionalmente, manifiesto (manifestamos) que no se incluyeron expresiones contrarias al orden público ni a las buenas costumbres. En consecuencia, la responsabilidad directa en la elaboración, presentación, investigación y, en general, contenidos de la Tesis o Trabajo de Grado es de mí (nuestro) competencia exclusiva, eximiendo de toda responsabilidad a la Pontifica Universidad Javeriana por tales aspectos.
Sin perjuicio de los usos y atribuciones otorgadas en virtud de este documento, continuaré (continuaremos) conservando los correspondientes derechos patrimoniales sin modificación o restricción alguna, puesto que de acuerdo con la legislación colombiana aplicable, el presente es un acuerdo jurídico que en ningún caso conlleva la enajenación de los derechos patrimoniales derivados del régimen del Derecho de Autor.
De conformidad con lo establecido en el artículo 30 de la Ley 23 de 1982 y el artículo 11 de la Decisión Andina 351 de 1993, “Los derechos morales sobre el trabajo son propiedad de los
autores”, los cuales son irrenunciables, imprescriptibles, inembargables e inalienables. En consecuencia, la Pontificia Universidad Javeriana está en la obligación de RESPETARLOS Y HACERLOS RESPETAR, para lo cual tomará las medidas correspondientes para garantizar su observancia.
NOTA: Información Confidencial:
Esta Tesis o Trabajo de Grado contiene información privilegiada, estratégica, secreta, confidencial y demás similar, o hace parte de una investigación que se adelanta y cuyos resultados finales no se han publicado. Si No x
En caso afirmativo expresamente indicaré (indicaremos), en carta adjunta, tal situación con el fin de que se mantenga la restricción de acceso.
NOMBRE COMPLETO No. del documento de identidad FIRMA
MARIEPAZ RODRIGUEZ MIER 1.020.750.776
BIBLIOTECA ALFONSO BORRERO CABAL, S.J.
DESCRIPCIÓN DE LA TESIS DOCTORAL O DEL TRABAJO DE GRADO FORMULARIO
TÍTULO COMPLETO DE LA TESIS DOCTORAL O TRABAJO DE GRADO COLOMBIA ES PASIÓN, EL RIESGO ES QUE TE QUIERAS IR: UNA APROXIMACIÓN A LA TRATA DE PERSONAS CON FINES DE
EXPLOTACIÓN SEXUAL SUBTÍTULO, SI LO TIENE
AUTOR O AUTORES
Apellidos Completos Nombres Completos
RODRÍGUEZ MIER MARIE PAZ
DIRECTOR (ES) TESIS DOCTORAL O DEL TRABAJO DE GRADO
Apellidos Completos Nombres Completos
SAÑUDO PAZOS MARÍA FERNANDA
FACULTAD
CIENCIAS POLÍTICAS Y RELACIONES INTERNACIONALES
PROGRAMA ACADÉMICO Tipo de programa ( seleccione con “x” )
Pregrado Especialización Maestría Doctorado
X
Nombre del programa académico
CIENCIA POLÍTICA
Nombres y apellidos del director del programa académico
SEBASTIÁN LÍPPEZ DE CASTRO
TRABAJO PARA OPTAR AL TÍTULO DE:
POLITÓLOGA
PREMIO O DISTINCIÓN(En caso de ser LAUREADAS o tener una mención especial):
NOMINACIÓN A TRABAJO DE GRADO CON MENCIÓN HONORÍFICA
CIUDAD AÑO DE PRESENTACIÓN DE LA
TESIS O DEL TRABAJO DE GRADO
NÚMERO DE PÁGINAS
BOGOTÁ 2012
TIPO DE ILUSTRACIONES ( seleccione con “x” )
Dibujos Pinturas Tablas, gráficos y diagramas Planos Mapas Fotografías Partituras
X
SOFTWARE REQUERIDO O ESPECIALIZADO PARA LA LECTURA DEL DOCUMENTO Nota: En caso de que el software (programa especializado requerido) no se encuentre licenciado por la Universidad a través de la Biblioteca (previa consulta al estudiante), el texto de la Tesis o Trabajo de Grado quedará solamente en formato PDF.
NINGUNO
MATERIAL ACOMPAÑANTE
TIPO DURACIÓN (minutos) CANTIDAD FORMATO
CD DVD Otro ¿Cuál?
Otro Cuál?
DESCRIPTORES O PALABRAS CLAVE EN ESPAÑOL E INGLÉS
Son los términos que definen los temas que identifican el contenido. (En caso de duda para designar estos descriptores, se recomienda consultar con la Sección de Desarrollo de Colecciones de la Biblioteca Alfonso Borrero Cabal S.J en el correo [email protected], donde se les orientará).
ESPAÑOL INGLÉS
Trata de Personas Human Trafficking
Explotación Sexual Sexual Exploitation
Género Gender
Cuerpo Femenino Female Body
Violencia de Género Gender-Based Violence
RESUMEN DEL CONTENIDO EN: ESPAÑOL E INGLÉS
(Máximo 250 palabras - 1530 caracteres)
Sin desconocer son varias las formas de explotación y que las víctimas no corresponden a un solo grupo poblacional, este trabajo de investigación se centra en la Trata con Fines de Explotación Sexual (TPFES) y sus víctimas más visualizadas: las mujeres.
El propósito fue determinar la relación existente entre la configutación de lo femenino y los riesgos y probabilidades de las mujeres de ser tratadas con fines de explotación sexual, enmarcado en la hipótesis que las representaciones e imágenes de las mujeres en contextos específicos son determinantes en la probabilidad de caer en redes de Trata.
Lograr el propósito requirió del uso de una perspectiva de carácter cualitativo acompañada de un enfoque de género; este último permitió comprender cómo el delito de la Trata se nutre de los imaginarios tradicionales y de la naturaleza desigual de las relaciones entre hombres y mujeres; visualizar los arreglos de género en contextos concretos y; considerar cómo diferentes variables concurren y aumentan los riesgos de las mujeres de ser tratadas.
En el contenido se estructura el andamiaje conceptual a partir del análisis de categorías como sexo, género, orden patriarcal, cuerpo femenino y violencia de género, haciendo también una precisión de conceptos relativos a la Trata; de igual forma, se mencionan antecedentes y avances legislativos. En la segunda mitad, se entregan los resultados de la investigación y se abordan la relación del género con variables como migraciones, pobreza, etnia, representaciones e imaginarios, cuerpo y deseo. Se cierra con las conclusiones y recomendaciones.
While recognizing that there are multiple forms of human exploitation and that the victims do not correspond to a single population group, this paper focuses on Trafficking for the Purpose of Sexual Exploitation (TPFES, as per the Spanish acronym) and on its largest group of victims: the women.
The aim of this research was to determine the relationship between the configurations of the feminine and the risks and likelihood of women being sex trafficked, framed on the hypothesis that the representations and images of women in specific contexts make them more vulnerable to fall into trafficking networks.
gender arrangements in specific contexts, and to consider how different variables concur and increase the risk of women of being sex trafficked.
The content is structured on a conceptual framework based on the analysis of categories such as sex, gender, patriarchal structures, female body, and gender-based violence, clarifying some trafficking concepts and some background and legislative developments are listed.
A Dios. Mi Padre. Su gracia y favor han estado sobre mi vida. El dador de las ideas. A Él sea la gloria.
A mi abuela, Rebeca. No hubo amor como el suyo. Se alegraba de mis alegrías y celebraba mis logros como propios.
Me esperó y estuvo pendiente de mí hasta el último momento. Hoy me acompaña hoy desde el Cielo.
A mi madre, María Piedad. Con su ejemplo me enseñó a buscar siempre la excelencia. A ella, a su incomparable amor, a su valentía, a su esfuerzo y profundo amor debo lo que hoy soy.
A mis hermanas, Daniella y Andrea. Mis amadas compañeras de vida y cómplices. De ellas aprendo todos los días.
A Andrew y Jennifer Bane, mi familia en Estados Unidos. Quienes me recibieron como propia, amaron como hija
COLOMBIA ES PASIÓN, EL RIESGO ES QUE TE QUIERAS IR: UNA APROXIMACIÓN A LA TRATA DE PERSONAS CON FINES DE
EXPLOTACIÓN SEXUAL
MARIE PAZ RODRÍGUEZ MIER
Trabajo de Grado para optar al Título de Politóloga
Directora
MARÍA FERNANDA SAÑUDO PAZOS Antropóloga
PONTIFICIA UNIVERSIDAD JAVERIANA
FACULTAD DE CIENCIA POLÍTICA Y RELACIONES INTERNACIONALES BOGOTÁ D.C.
CONTENIDO
1 INTRODUCCIÓN 1
1.1 Planteamiento del Problema y Objetivos 2
1.2 Justificación 5
1.3 Metodología 6
2 ANDAMIAJE TEÓRICO – CONCEPTUAL 7
2.1 Categorías Relativas al Género 8
2.1.1 Sexo y Género: Constructos Culturales 8
2.1.2 El Orden Patriarcal y la Configuración del Cuerpo Femenino 11
2.1.3 La TPFES como Violencia de Género 14
2.2 Conceptos Relativos a la TPFES 20
2.2.1 Esclavitud y Explotación 20
2.2.2 De la Trata de Blancas a la Trata de Personas 20
2.2.3 Entre Prostitución y TPFES 21
3 EL PROBLEMA EN EL CONTEXTO NACIONAL 22
3.1 Avances Gubernamentales 25
4 EL GÉNERO Y EL RIESGO DE LAS MUJERES EN EL MARCO DE LA TRATA DE PERSONAS CON FINES DE
EXPLOTACION SEXUAL 28
4.1 La Feminización de las Migraciones 29
4.2 De cómo la Interseccionalidad del Género con otros Marcadores
deviene en Vulnerabilidad 33
4.2.1 Pobreza y Falta de Oportunidades 33
4.2.2 Situaciones de Violencia 36
4.2.3 El Género y lo Étnico 38
4.3 Mujeres y Deseo: La Configuración de lo Femenino 40
5 CONCLUSIONES 44
6 BIBLIOGRAFIA 49
SIGLAS
TPFES Trata de Personas con Fines de Explotación Sexual
OIM Organización Internacional para las Migraciones
MIJ Ministerio de Interior y Justicia
COAT Centro Operativo Anti-Trata
ONU Organización de Naciones Unidas
ONUDD (UNODC) Oficina de Naciones Unidas contra la Droga y el Delito
ACNUR Agencia de la ONU para Refugiados
CEDAW Convención para la Eliminación de Todas las Formas de
Discriminación Contra la Mujer.
INSTRAW Instituto Internacional de Investigaciones y Capacitación de las Naciones Unidas para la Promoción de la Mujer
1. INTRODUCCIÓN
“Son millones las personas que cada año son engañadas, vendidas, forzadas
u obligadas o de cualquier otro modo a caer en situaciones de explotación de
las que no pueden escapar” (OACNUDH 2009, 22)
Mi estadía en Portland, Oregon (Noroeste de los Estados Unidos) me sensibilizó frente a la problemática de la trata de personas específicamente en lo que respecta a la explotación sexual. La actitud de ciudadanos norteamericanos fue determinante; sus acciones me permitieron ver cómo la gente del común tiene conocimiento del ilícito y no está dispuesta a que siga propagándose.
La trata de personas representa una industria perversa, un negocio organizado que se multiplica a través de las redes del delito y trasciende fronteras nacionales, donde conceptos como la globalización de la economía operan como externalidad negativa. Los rendimientos económicos de la actividad lo son por los extremos de una relación monstruosa donde la víctima es solo un producto, una mercancía direccionada a satisfacer necesidades ajenas a costa de su propia vida e integridad.
Sin desconocer que existen otras formas de explotación y que las víctimas no corresponden a un solo grupo poblacional, este trabajo de investigación examina la Trata con Fines de Explotación Sexual y sus víctimas más visualizadas: las mujeres.
cuerpo femenino y violencia de género y se hace una precisión de conceptos relativos a la Trata. En el tercero, se abordan antecedentes y avances legislativos en el país en torno a la TPFES. El cuarto está destinado a los resultados y aborda la relación del género con variables como migraciones, pobreza, etnia, representaciones e imaginarios, cuerpo y deseo. Por último, se encontrarán las conclusiones.
1.1 Planteamiento del Problema y Objetivos
Aunque la esclavitud y la trata de esclavos son prácticas prohibidas por la acción de movimientos abolicionistas que se remontan al siglo XVIII1, hoy la Trata de Personas nos enfrenta a una nueva forma de esclavitud y de vulneración extrema de los derechos humanos.
Junto con el narcotráfico y el mercado de armas se sitúa como uno de los negocios ilegales más lucrativos; corresponde a una industria criminal organizada con una gran infraestructura de redes de traficantes y tratantes, afecta a todas las naciones, traspasa las barreras del derecho común e interno de los Estados y tiene poder suficiente para eludir la normatividad y la legislación. Su naturaleza clandestina dificulta la evaluación del alcance global del fenómeno, sin embargo, las estimaciones de organizaciones e instituciones como el Departamento de Estado de EEUU, la ONU y Free The Slaves2 concuerdan en que alrededor de 27 millones personas son cada año forzadas a situaciones de explotación.
El debate sobre Trata es hoy tema central de la agenda pública mundial cuyos esfuerzos se han materializado en declaraciones, pactos y
1
Plasmados en importantes declaraciones universales como la de los Derechos del Hombre y del Ciudadano en 1789 y la Convención que termina oficialmente con la esclavitud firmada en 1926
2
convenciones3 (OIM, Andes, 2011, 29 - 30) que, desafortunadamente, no han sido suficientes para constituirse en soluciones definitivas.
Las estadísticas evidencian que las víctimas son en su mayoría (80%) mujeres de todas las edades (ONUDD 2006), o al menos son las que más denuncian el delito y reciben asistencia. En Colombia también son el grupo poblacional con mayor número de víctimas de trata externa y corresponden a prácticamente la totalidad de los casos de trata interna4 (OIM; Andes 2011, 59-75). Según DAS/INTERPOL, entre 45 y 50.000 colombianas han sido forzadas a la prostitución.
De acuerdo con Belliard (2008, 9) la Trata es “una manifestación más de la violencia específica que afecta a las mujeres como producto de su condición de género y de la discriminación política, social y económica que las coloca en una posición de extrema vulnerabilidad frente al accionar de las redes de traficantes y tratantes”. En el caso femenino, “el delito de la trata se desarrolla y se nutre de los imaginarios tradicionales de la feminidad y masculinidad y se apoya en modelos autoritarios de socialización” que naturalizan la subordinación de las mujeres e invisibilizan la vulneración de sus derechos fundamentales (U. Nacional 2009)
3 Entre las acciones que la comunidad internacional ha adelantado con el fin de proteger y defender los
derechos de las víctimas y enfrentar la Trata se encuentran: “la Declaración Universal de los Derechos Humanos; el Pacto Internacional sobre Derechos Civiles y Políticos; la Convención sobre la Eliminación de Todas las Formas de Discriminación contra la Mujer (CEDAW); la Convención de los Derechos del Niño (CDN) y su Protocolo; la Convención Internacional sobre la Protección de los Derechos de Todos los Trabajadores Migratorios y de sus Familiares; la Convención sobre la Esclavitud; el Protocolo para modificar la Convención sobre la Esclavitud; la Convención Suplementaria sobre la Abolición de la Esclavitud, la Trata de Esclavos y las Instituciones y Prácticas Análogas a la Esclavitud; el Convenio sobre el Trabajo Forzoso; el Convenio para la Represión de la Trata de Personas y de la Explotación de la Prostitución Ajena; algunos documentos de la OIT; y el Estatuto de Roma de la Corte Penal Internacional; y también en foros internacionales, como la Conferencia Mundial contra el Racismo, la Discriminación Racial, la Xenofobia y las Formas Conexas de Intolerancia; la Conferencia Mundial de Derechos Humanos; y la Cuarta Conferencia Mundial sobre la Mujer” (Rodríguez, 2003)
4
Judith Butler (2002 y 2007, 33) argumenta que desde el momento en que una mujer nace, su cuerpo y su identidad es moldeada por las normas de género y que se posiciona una suerte de esencia femenina que da lugar a “formas de jerarquía, exclusión y subordinación” y a maneras de ser tratadas con respecto a lo sexual. Ser educadas y socializadas como mujeres implica un tipo de trato y comportamiento sexual de parte de los varones, comportamientos negativos que pueden ser sutilmente abusivos -piropos, miradas lascivas- o violentos -violación, abuso, esclavitud sexual-.
La OIM y la Universidad de los Andes (2011) identifican que entre los factores de riesgo individual para la TPFES se encuentra la forma como se
configura el “ser mujer” en contextos específicos, situación que imprime
posibilidades y matiza el riesgo. En este sentido también es de importancia que factores como la pobreza, la falta de oportunidades y el desempleo conllevan una mayor vulnerabilidad para que las personas en general y las mujeres en particular sean víctimas de la Trata5.
Bajo las consideraciones expuestas, la presente investigación se centró en develar cómo la configuración y la construcción social de lo femenino incide en el riesgo de las mujeres de ser víctimas. Básicamente, el interés exploratorio estuvo enfocado a discernir que el peso de las representaciones e imágenes de las mujeres en contextos específicos es determinante en la probabilidad de caer en redes de Trata de Personas con Fines de Explotación Sexual. En el marco de este estudio se hizo un especial énfasis en las connotaciones que imprime el cruce del género con variables como lo étnico, la clase, la edad, entre otros aspectos, a la dinámica de la explotación
5 Sin embargo –atendiendo la propuesta de OIM (2006, 43)- este argumento debe ser desarrollado con
sexual de mujeres como modalidad de la trata de personas. Así las cosas, los objetivos fijados fueron los siguientes:
Objetivo General: Entender la relación existente entre la configuración de lo femenino y los riesgos y probabilidades de las mujeres de ser tratadas con fines de explotación sexual.
Objetivos Específicos:
Visibilizar cómo el género en su entrecruce con factores como lo étnico, el acceso a oportunidades, la pobreza, la edad, determina el riesgo para que las mujeres tengan mayores posibilidades de ser tratadas con fines de explotación sexual.
Comprender la importancia que tiene la feminización de las migraciones en el marco del fenómeno de Trata.
Entender cómo la construcción de lo femenino (roles, características, valores) determina riesgos para las mujeres.
1.2 Justificación
ejercicio que permitirá identificar implicaciones que no son fácilmente visibles.
El esquema de un Estado Social de Derecho como el colombiano, invita a asumir y reflexionar el asunto pretendiendo ser otra voz que se levanta contra el reino de la esclavitud contemporánea que trasgrede, amenaza derechos fundamentales y avasalla la dignidad humana. Si bien los derechos humanos son universales, es menester priorizar su protección frente a los más vulnerables: los pobres, las mujeres, las minorías étnicas, los migrantes y aquellos objeto de Trata (D’Cunha 2002, 10) características que en muchas ocasiones se conjugan en una misma persona.
1.3 Metodología
Desde la síntesis que impone la directriz de elaboración, el discernir sobre la relación entre la configuración y construcción de la feminidad en contextos específicos y los riesgos de las mujeres frente a las redes de TPFES requirió del uso de una perspectiva de carácter cualitativo. Bajo este enfoque, se destaca la importancia del contexto, la función, el significado de los actos humanos y la realidad tal y cual es vivida por los sujetos (Martínez 2000, 8); el uso de herramientas acuñadas tuvo como propósito el “identificar la naturaleza profunda de las realidades, su sistema de relaciones, su
estructura dinámica” (Fernández; Díaz 2002) y una aproximación al
significado y sentido de los símbolos, creencias, valores, motivaciones, comprensiones y comportamientos de los sujetos.
arreglos de género en contextos concretos y; considerar cómo diferentes variables concurren y aumentan los riesgos de las mujeres de ser tratadas.
El diseño y uso de instrumentos se orientó a la identificación de: las particularidades del fenómeno en Colombia; los imaginarios que sobre las mujeres circulan en determinados contextos; los roles, valores e identidades que les son asignados social y culturalmente y; los significados y representaciones determinados por la diferencia sexual.
La ejecución del accionar metodológico implicó: i) la revisión y recopilación de estudios e investigaciones que hacen parte del patrimonio del conocimiento de entidades estatales de política, la academia, organizaciones no gubernamentales, fundaciones e investigadores que han reflexionado la problemática; ii) entrevista semi-estructurada a representantes de organizaciones, académicos, colectivo de abogados y en general experto y; iii) la selección de narraciones biográficas independientes o contenidas en documentos o artículos de prensa que permitieron un acercamiento a las experiencias de vida de mujeres tratadas.
2. ANDAMIAJE TEÓRICO - CONCEPTUAL
2.1 Categorías Relativas al Género
2.1.1 Sexo y Género: Constructos Culturales
En el marco de las diferentes disciplinas que se cuestionan sobre la situación de las mujeres sigue vigente la pregunta por la forma como se configura6 el género es decir la serie de interpretaciones y construcciones socioculturales que se hace de la diferencia sexual.
Al intentar una definición, la literatura existente muestra usos ambiguos de la categoría de género7, sin embargo, los debates suscitados a su alrededor8 resultaron en una diferenciación de la categoría “sexo”. En los 80’s, las investigaciones mostraron que no existe una correlación entre el dato
biológico y el género social. Los discursos sobre el género comenzaron a gravitar en torno a esta diferenciación, perspectiva que tomó fuerza con los planteamientos de Gayle Rubin (1986) quien define el sistema sexo/género, como “el conjunto de arreglos por los cuales una sociedad transforma la sexualidad biológica en productos de actividad humana”. El concepto de Rubin implica, en palabras de Barbieri (1993, 5), que este sistema es un conjunto de prácticas, símbolos, representaciones, normas y valores sociales
creados por las sociedades a partir del relacionamiento entre las personas en general. De esta forma, se establece una clara distinción entre el dato biológico y el dato cultural. Así la desigualdad entre hombres y mujeres se estableció no de orden natural sino que “surge de una relación social e
históricamente construida” (Martín Casares 2008, 38-42).
6
Se entiende como configuración el proceso de formación de un concepto, imagen, significado o representación en relación a ciertas dinámicas, prácticas y discursos que prevalecen en contextos específicos.
7 En muchas ocasiones, por ejemplo, ha sustituido la palabra sexo por género, o género por mujeres. 8
La relación género - cultura cobra una especial importancia en la agenda investigativa de la antropología, la sociología, la psicología y la filosofía. Desde la antropología feminista se ha enfatizado sobre el papel del género como categoría sociocultural en la estructuración de las sociedades humanas (Moore 1991). En el mismo sentido, Ortner (2006) en su obra “Entonces, ¿Es
la mujer al hombre lo que la naturaleza a la cultura?”, plantea que las representaciones e imágenes que una sociedad determinada tiene frente a lo masculino y lo femenino corresponden a interpretaciones que resultan de la diferencia sexual en contextos determinados. En específico, entiende que la relación mujer - naturaleza es determinante en la interpretación de lo femenino plasmada en construcciones simbólicas sobre la mujer y su papel en la sociedad.
Para Barbieri (1993, 3), la variación de los comportamientos sociales trasciende las diferencias biológicas y están determinados por construcciones sociales9. Igual apreciación hace Lamas (1986, 189) al afirmar que aunque existen indudables diferencias biológicas entre hombres y mujeres, lo que le da fuerza y coherencia a la identidad de género son las distinciones aceptadas socialmente. Es decir, aunque las diferencias sexuales definen la distribución de papeles sociales, “esta asignación no se
desprende “naturalmente” de la biología, sino que es un hecho social”. (Puleo
1992, 5-8).
Las posiciones que anteceden han sido objeto de crítica desde el entendimiento que el dato biológico (sexo) también corresponde a una construcción cultural. La aseveración cultural permite entender que tanto el sexo como el género son el producto de un proceso histórico y una práctica social ligados a -pero no determinados por- el cuerpo y su potencial
9
reproductor. (Bullen 2000, 47). El género y el sexo son moldeados por normas sociales que determinan el comportamiento de hombres y mujeres en la sociedad (Bullen 2000, 47); los individuos desarrollan atributos psicosociales y conductas en respuesta a lo que la sociedad espera de ellos dependiendo de si son machos o hembras -lo que la gente cree según lo que ha construido culturalmente del dato biológico- es decir, son moldeados por factores culturales producto de la socialización (Millán y Estrada 2004, 53-54)
En términos de Butler (2007, 54-56) el género no es resultado del sexo ni tampoco comparte su rigidez biológica, sino que se construye a partir de los significados culturales que acepta el cuerpo sexuado; es “un medio discursivo/cultural a través del cual la «naturaleza sexuada» o un «sexo natural» se forma y se establece como «prediscursivo», anterior a la cultura, una superficie políticamente neutral sobre la cualactúa la cultura”
Se precisa que el género no puede entenderse sin el sexo dado que “la categorización social de la biología influye en la construcción social del género”, ni tampoco el sexo puede entenderse sin el género porque “las categorías sociales de género influyen en la construcción de las categorías biológicas” Ambos deben definirse dentro de “un proceso abierto a las dinámicas históricas, sociales y culturales”. Estas categorías “son incomprensibles fuera del contexto de las relaciones que establecen con otros sistemas simbólicos” y su construcción depende de las relaciones de
poder “que organizan y justifican el conjunto de sistemas simbólicos de una
sociedad” (Orotobig 2003, 273).
Partiendo de la idea de que las personas no sólo son socialmente construidas sino que se construyen a sí mismas; Butler (1987) asimila el
recibimos significados culturales pero también innovamos”. Para la autora
elegir género no es un acto voluntarista sino un acto en el que la persona interpreta, reproduce y organiza de nuevo las normas de género recibidas.
2.1.2 El Orden Patriarcal y la Configuración del Cuerpo Femenino
Barbieri (1993) y Tubert (2003, 131) opinan que el género como un constructo sociocultural es expresión del orden patriarcal. En el marco de este orden se delimita, define y expresa una posición social de las mujeres, que generalmente está subordinada a la de los hombres10. Más específicamente, Cristina Molina lo define como “el poder de asignar espacios, no sólo en su aspecto práctico colocando a las mujeres en lugares de sumisión, sino por su aspecto simbólico, es decir, nombrando y valorando esos espacios como «lo femenino»” (Tubert 2003, 22)11. Frente al particular, Fisas (1998, 10) aclara que el dominio de un sexo sobre otro no es universal ni ha presentado siempre las mismas características, “sino que es un sistema que ha utilizado mitos y creencias falsas para asegurar unas formas de dominio”
Estudiosas del patriarcado12, a partir de la sospecha de que el derecho de los hombres estructura las relaciones de poder sobre el cuerpo de la mujer, encontraron que la reproduccion y/o sexualidad femeninas son las claves del patriarcado: las mujeres son sometidas a la maternidad, la represión de su
10
Es importante aclarar que el patriarcado se adapta a las condiciones sociales del momento; la dominación de hombres sobre las mujeres no es, ni ha sido, siempre igual. En el caso de las mujeres occidentales de países avanzados, el poder patriarcal se ha desplazado de las situaciones de desigualdad formal y opresión en la asignación de espacios al campo del deseo en el interés de apartar a las mujeres de los espacios de poder (Molina, 2003,s. 126-127)
11
De acuerdo con Carole Pateman (1988) la definición de patriarcado es ambigua y confusa, sin embargo, es el único concepto “que hace referencia específica a la sujeción de las mujeres, singularizando la forma de derecho político que ejercen todos los hombres”, una forma de poder político aún vigente (Sanahuja 2002,s. 18-20)
12
sexualidad y a la apropiacion de su fuerza de trabajo, entre otros. (Sanahuja 2002, 19)
De acuerdo con Izquierdo (1998, 71) “los géneros se constituyen en las relaciones que las mujeres establecen con los hombres (…) el deseo de «mujer» es ser deseada, mientras que el de «hombre» es de poseer lo
deseado”. En el mismo sentido, Amigot & Pujal (2009, 139) observan que “la
interrelación entre el vínculo al sometimiento y el mandato de género femenino construye al sujeto-mujer como un sujeto de deseo del otro” (subrayas fuera del texto). Así entonces puede afirmarse que hay una relación estrecha entre el orden patriarcal y la construcción del cuerpo de la mujer como un cuerpo para ser usado y explotado.
Son varias las percepciones que desde la academia se han desarrollado acerca del cuerpo de la mujer y su construcción. Tubert (2003a, 365) describe que la mujer puede ser vista desde tres perspectivas: i) la realidad anatómica del cuerpo, ii) el conjunto socialmente existente de las mujeres y, iii) la mujer como signo13. Entiende que la sexualidad femenina apunta a la posición del sujeto sexuado femenino y que la feminidad es el lugar en donde se entrecruza la posición cultural de la mujer con la subjetividad.
Por su parte, Butler (2007, 58) considera que el cuerpo es medio e instrumento con el que se relaciona un conjunto de significados culturales. La autora entiende14 el yo como un yo corpóreo que “asume una morfología de género, de tal manera que es un yo con género” (Martín Casares 2008, 243)15.
13
Cuerpo femenino como significante que remite a la diferencia entre sexos.
14 Apoyada en Freud. 15
En Beauvoir, la noción de cuerpo parte de la situación cultural tradicional en la que los hombres “han sido asociados con el rasgo característico de la existencia humana desincardinada o trascendente y las mujeres al rasgo característico de la existencia humana corpóreo e inmanente”. De esta forma,
las mujeres son el “Otro” al ser definidas por una perspectiva masculina que
las identifica con la esfera corpórea, lo que permite a los hombres disponer de sus cuerpos y hacer sus cuerpos distintos de ellos (Butler, 1990,s. 199-200)
Foucault en su obra la “Historia de la Sexualidad” propone entender el cuerpo “como un espacio estratégico, blanco del ejercicio del biopoder y sujeto a un proceso progresivo de objetivación y de control por parte de los
discursos médicos”; establece que en este proceso el eros que se libera
“siempre está culturalmente estructurado, saturado de la dinámica del poder,
y con ello suscitando implícitamente los mismo dilemas políticos que la cultura represiva a la que iba a liberar” (Butler 1990, 206). En síntesis, “los cuerpos femeninos han sido y son objeto de técnicas corporales normalizadoras que varían en función de los contextos” (Amigot & Pujal (2009, 128)
Lo expuesto revela lo hipotetizado por Laura Mulvey: la mirada patriarcal convierte a las mujeres en objeto de la mirada masculina y además “las
construye para su mirada, desde y para su deseo” contexto que produce “un
proceso sistemático de objetualización de las mujeres que las convierte en objetos sin estatus, susceptibles de ser poseídas, intercambiadas, exhibidas,
usadas, maltratadas, rechazadas” (Gil & Lloret 2007, 59)
mulatas y asiáticas se presentan como exótico y erotizado. Lo anterior está relacionado “con la construcción occidental de masculinidad y virilidad que (…) considera a las mujeres de otras culturas como cuerpos accesibles y
deseables, por tanto, eróticos”.
Ello explica el hecho que en Occidente la belleza se asocie a lo femenino y la fuerza a lo masculino, y que se trate de manera diferenciada la sexualidad y el deseo para hombres y mujeres. La identidad de las personas, la
asignación y el ejercicio de un sexo y género, dependen de un proceso de
reafirmación o negación en la que el cuerpo externo juega un importante papel (Esteban 2000, 209-211).
2.1.3 La TPFES como Violencia de Género
Para dar paso a este ítem, sea lo primero recordar que la TPFES es una forma de violencia de género, expresión directamente relacionada con la manera en que en el ámbito social y cultural se configura la feminidad. El Comité del CEDAW define la violencia por motivos de género16 como la “dirigida hacia una persona con base en su género o sexo (…) incluye actos que causan daño o sufrimiento físico, mental o sexual; la amenaza de tales actos, la coerción y otras formas de privación de la libertad”. Específicamente, la violencia en contra de la mujer es entendida como un tipo de violencia por motivos de género en la que se refuerza la subordinación de la mujer y se perpetúa el poder y control masculino. Entre las modalidades de este tipo de violencia se encuentra la sexual, referida a “cualquier acto, intento o amenaza de naturaleza sexual que resulta, o es probable que resulte, en daño físico, psicológico y emocional”, tipo que
16
incluye la explotación y el abuso y en el que caben la trata de personas y la prostitución forzada17(ACNUR 2003, 10).
La violencia de género es un problema social que afecta indistintamente a culturas y clases sociales. El maltrato contra las mujeres responde a un estereotipo de masculinidad tradicional en el que el hombre hace uso de la violencia para remarcar su poder. Si bien la violencia hacia a la mujer tiene
distintos tipos, todos “tienen en común diferentes formas y grados en que se
produce el abuso, la coerción, la intimidación, la amenaza el uso de la fuerza
del hombre para controlar a la mujer” (Gil & Lloret 2007, 41)
No es fortuito que las formas dominantes de la masculinidad contemporánea relacionen el ser hombre con tener algún tipo de poder. Si bien el poder se expresa en formas diversas -y no necesariamente dañinas como la de satisfacer necesidades-, también se manifiesta como una posibilidad de imponer control sobre otros (Kaufman 1995, 127-128). Gil & Lloret (2007, 35) consideran que en nuestra sociedad históricamente se han instaurado relaciones asimétricas entre hombres y mujeres y que hay un estrecho vínculo entre las relaciones de género y las relaciones de poder, lo que
“prescribe normas sobre cómo deben ser los comportamientos y los deseos
de hombres y mujeres para mantener el órden social imperante”.
De acuerdo con Kumar y Salas (2004, 6), la naturaleza y forma de violencia de género ha ido en aumento en el marco de una sociedad de tipo patriarcal que racionaliza la violencia en contra de la mujer y motiva su subordinación. En este panorama la violencia contra las mujeres18 tiene un carácter dual:
17
Así también lo considera otros instrumentos como la Convención Interamericana Para Prevenir, Sancionar y Erradicar la Violencia contra la Mujer, Convención De Belem Do Para, especialmente en su artículo 2º
18
controlarlas y, perpetuar su estado subordinado. En este mismo sentido, el ACNUR (2003, 7) considera que este tipo de violencia -que incluye la violencia sexual- “perpetúa el estereotipo de los roles de género que niega la
dignidad humana del individuo y obstaculiza el desarrollo”19, constituyendo
una violación de los derechos humanos. En suma, como lo señala Muñoz & Martínez (1998) “el patriarcado ha ejercido su poder, a través del género, como dominio y violencia, real y simbólica; implica la negación de la individualidad de las mujeres”
En relación al tema que nos compete, existe una estrecha relación entre las construcciones sociales y culturales del género y en específico del cuerpo de las mujeres que justifican la violencia y un determinado trato sexual y por ende la explotación sexual. Siguiendo a Robles (2007, 21) y a Peterson y Sisson (1999, 25), la explotación sexual se basa en asociar las mujeres a lo natural y asociar los hombres a lo cultural, asunción que conlleva a que a las primeras se les haya tratado históricamente -y se les trate- como recursos naturales; las explotaciones de las que han sido víctimas encuentran entonces justificación en las dicotomías de género.
Al estudiar el fenómeno de la TPFES desde una perspectiva de género, el trabajo de Tesis de Robles (2007) esboza que los factores que contribuyen a que las mujeres caigan en redes captadoras surgen de la desigualdad de género que determina qué corresponde al hombre y qué a la mujer. Apoyada en Spike Peterson y Anne Sisson (1999, 25) -quienes se refieren a una estructura dicotómica que construye una jerarquía dominante, compuesta por lo masculino como sujeto y lo femenino como objeto-, afirma que la TPFES es legitimada por la persistente desigualdad entre sexos, la subordinación de
19
la mujer (económica, social o legal) y los estereotipos de género20,
elementos que “normalizan” el ver a las mujeres como objetos sexuales.
A la mujer se le considera como objeto de uso del sujeto, “se le considera todavía una presa, una mercancía (…) propiedad masculina, es una cosa que el hombre puede usar y de la que puede abusar a su placer. Esta es una
creencia generalizada” (Corso y Landi 2000, 174) (Robles 2007, 30)
En la sociedad actual predomina la libertad sexual y el consumo, elementos que convergen cuando de prostitución se habla. Según Díez Gutiérrez (2009), los hombres acuden a la prostitución como ejercicio de poder,
situación en la que el elemento del “pago” provoca que no se tenga
consideración con el sujeto subordinado y que este sea convertido en un objeto de consumo. Como se ha mencionado, la linea que separa la prostitución de la trata de personas es muy delgada y el panorama se complica aún más si se tiene en cuenta que los “usuarios” no se interesan de la condición de la “prestadora del servicio”.
En resumen, “el tráfico sexual como manifestación de la violencia de género está legitimado por las estructuras socialmente construidas a lo largo de la
historia”21. La discriminación de género ubica las mujeres en condición de
vulnerabilidad y las predispone a situaciones de explotación (Robles 2007, 2,34). Estereotipos socialmente construidos han sido adoptados como algo natural, lo que ha alentado y desarrollado nuevas formas de violencia de género. Naciones Unidas (1997) encuentra que el tráfico de mujeres es una violencia basada en el género y una violencia contra los derechos humanos,
20
“Se refieren a la construcción social y cultural de hombres y mujeres en razón de sus diferentes funciones físicas, biológicas, sexuales y sociales” (Cook y Cusack 1997: 23). Estereotipos de Género: perspectivas legales transnacionales. Profamilia 1997.
21 De acuerdo con la OIM (2006, 11) la trata de personas es una forma de violencia basada en el
donde las afectadas son tratadas como objeto y vendidas en el mercado del sexo con fines de prostitución (Kumar & Salas 2004, 10)
El tráfico sexual es un negocio global -con grandes dividendos- que afecta a la mayoría de países. Esta industria se desarrolla y mantiene gracias a los
“deseos” y “necesidades” de los hombres por ostentar su machismo
mediante la compra de servicios sexuales, “deseos” considerados como “normales”, como “necesidades naturales” en la que ejercen poder sobre un objeto. Es por ello que los proxenetas buscan sus “mercancías” basados en estereotipos de clase social, rasgos físicos y clichés como que el nivel de satisfacción sexual es proporcional a la nacionalidad22, la etnicidad o a las costumbres (Robles 2007, 31,33)
Newman & Cameron (2008b, 16-51) concretan que entre los factores estructurales para el Trafficking in Humans, se pueden considerar: la prostitución; el género y, la raza / etnicidad. En lo relacionado a la prostitución, observan que entre las particularidades de la industria del sexo se encuentra23 el hecho que en el tráfico con fines de prostitución la persona traficada no genera un bien deseable –como en las otras industrias- sino que las prostitutas se objetivan a tal punto que pasan a ser el bien en sí mismas (Newman & Cameron, 2008b,s. 32,33)
En cuanto al género, aunque reconocen que hombres, mujeres, niñas y niños son víctimas del tráfico, afirman que el delito opera, atravesado por lo que se ha construido social y culturalmente en torno a los géneros. Entienden que a diferencia del sexo (diferencia biológica entre las personas), el género es una
22
En el consumo de trata de mujeres, la raza es una de las características que más contribuyen al deseo.
23 A diferencia de otras industrias: i) es frecuentemente ilegal o parcialmente despenalizado, genera
categoría social que condiciona y determina las oportunidades que cada persona tiene de participar en la sociedad. El género del individuo influye en su vulnerabilidad de ser traficado a regiones y a actividades específicas. Hombres y mujeres acceden de manera diferente a recursos, tienen responsabilidades sociales diferentes y entendimientos diferentes de sus propias capacidades. Igualmente, el género impacta directamente en el tipo de empleo que pueden obtener, lo que a su vez implica que las opciones de migración -aún legal- son generizadas atendiendo a las demandas de la industria24. En este mismo sentido, afirman que los roles tradicionales de género sitúan a las mujeres en desventaja. (Newman & Cameron 2008b,s. 37-40)
Por último Newman & Cameron (2008b,s. 42-43), muestran que la raza, etnicidad y la identidad cultural contribuyen a la vulnerabilidad de las personas de ser traficadas. Abordan estos factores profundizando en que: i) la discriminación dificulta o imposibilita a la persona para conseguir un trabajo seguro y/o bien pagado en su país de origen, ii) los valores tradicionales construidos por la identidad cultural pueden influenciar en la forma de entender cuáles deben ser las condiciones de un trabajo apropiado y, iii) los estereotipos de raza / casta pueden influir en las posibilidades de obtener un empleo en los países de destino y también en los niveles de explotación, en específico, la industria del sexo es altamente basado en estereotipos de mujeres y culturas.
Lo expuesto conduciría a concluir que hay una estrecha relación entre violencia basada en el género –entender y tratar a la mujer como un objeto,
24 Los traficantes pueden aprovecharse de la aceptación de los roles de género y de la naturaleza
incluso sexual- y reiterar por ende la vulnerabilidad de las mujeres de caer en redes de trata.
2.2 Conceptos Relativos a la TPFES
Como la revisión bibliográfica evidenció una falta de unidad terminológica en documentos, artículos académicos y de prensa -llegando incluso a equívocos-, a continuación se precisan los principales conceptos para la comprensión de la Trata de Personas y su modalidad de Explotación Sexual a efecto de contar con referentes específicos y facilitar su comprensión.
2.2.1 Esclavitud y Explotación
La Convención de Naciones Unidas sobre la Esclavitud (1926) define esclavitud como “el estado o condición de un individuo sobre el cual se ejercitan los atributos del derecho de propiedad o algunos de ellos”.
En el ámbito local, el artículo 3 de la Ley 985 de 2005 -referente a Trata de
Personas” entiende por explotación “(…) el obtener provecho económico o
cualquier otro beneficio para sí o para otra persona, mediante la explotación de la prostitución ajena u otras formas de explotación sexual, los trabajos o servicios forzados, la esclavitud o las prácticas análogas a la esclavitud, la servidumbre, la explotación de la mendicidad ajena, el matrimonio servil, la extracción de órganos, el turismo sexual u otras formas de explotación".
2.2.2 De Trata de Blancas a Trata de Personas
mujeres blancas provenientes de Europa a países principalmente árabes y orientales como concubinas o trabajadoras sexuales. Dada la magnitud y variaciones del fenómeno el término se amplió inicialmente al de Tráfico de Mujeres y más adelante al de Trata de Personas, extendiéndose así a nuevas modalidades y a cualquier ser humano independientemente de su sexo o edad (Fundación Esperanza, 2000).
El Protocolo para Prevenir, Reprimir y Sancionar la Trata de Personas, especialmente Mujeres y Niños (2000, art. 3, inciso a) 25, entiende por Trata de Personas:
(…) la captación, el transporte, el traslado, la acogida o la recepción de personas, recurriendo a la amenaza o al uso de la fuerza u otras formas de coacción, al rapto, al fraude, al engaño, al abuso de poder o de una situación de vulnerabilidad o a la concesión o recepción de pagos o beneficios para obtener el consentimiento de una persona que tenga autoridad sobre otra, con fines de explotación. Esa explotación incluirá, como mínimo, la explotación de la prostitución ajena u otras formas de explotación sexual, los trabajos o servicios forzados, la esclavitud o las prácticas análogas a la esclavitud, la servidumbre o la extracción de órganos.
En sentido similar, la Fundación Esperanza (2005, 17), la define como “una categoría del tráfico humano en el cual se degrada al ser humano a la condición de un objeto, se negocia en las cadenas mercantiles, se traslada dentro o fuera del país y luego, en el destino final, es sometido a condiciones de explotación y otros fines ilícitos”
2.2.3 Entre Prostitución y TPFES
Aunque el tráfico y la trata de mujeres generalmente han estado ligados a la prostitución no son asuntos iguales, así lo reconoció el Convenio para la
25
Represión de la Trata de Personas y de la Explotación de la Prostitución Ajena (1949). Butcher (2003) y GAATW (2003) encuentran que el elemento difereciador en el consentimiento: mientras en la prostitución hay un factor de aceptación por parte de quien presta -o prestará- el servicio sexual, en la Trata sólo hay consentimiento del traslado -para el que generalmente se utilizan medios de coerción, engaño o abuso- pero no así de las condiciones de explotación; es decir que aunque una persona acepte de forma voluntaria trabajar en prostitución, el delito se configura cuando sufre condiciones de explotación, es privado de su libertad y no tiene acceso a la totalidad de lo que produce. (OIM & Andes, 2011, 25)
La modalidad de TPFES26 es la relacionada con prostitución forzada de adultos y explotación sexual infantil que incluye prostitución, pornografía y turismo sexual.
3. EL PROBLEMA EN EL CONTEXTO NACIONAL
Conviene ahora hacer el ejercicio desde nuestra realidad nacional, de suerte que académicamente podamos esbozar todas las cuestiones relativas al derecho, los actores y la institucionalidad.
La Trata de Personas se hace evidente en Colombia desde la época de la colonia cuando esclavos y mujeres indígenas eran explotados sexual y laboralmente. A mediados de los cuarenta las víctimas eran mujeres captadas y enviadas como prostitutas a las Antillas holandesas y luego, en los 70, principalmente hacia países europeos. En la década del 90, se descubre la ruta Colombia – Asia. (OIM, Min. Interior 2009, 9)
26 De acuerdo con GAATW (2003), la explotación sexual refiere a la “participación por parte de una
A la fecha, el delito ha alcanzado grandes magnitudes. En América Latina, Colombia se ubica como como el tercer país de origen del mayor número de víctimas de Trata -después de Brasil y República Dominicana-; también ha presentado casos como país de tránsito y destino. (Departamento de Estado de EEUU 2012). Según DAS/INTERPOL, entre 45 y 50.000 colombianas han sido forzadas a la prostitución.
No está de más decir que en nuestro país la Trata es un delito contra la autonomía personal que vulnera derechos humanos donde el sujeto pasivo es en su mayoría mujeres y que no distingue generación, origen, condición social ni raza. De acuerdo con las diversas fuentes, las mujeres colombianas son víctima de la poco visibilizada TPFES interna, normalmente es hacia los departamentos fronterizos, las costas y las regiones de asentamientos, vg. proyectos minero petroleros; como de la TPFES externa, en donde poblaciones como el Eje Cafetero, Antioquia y Valle y en menor medida Cauca y Chocó nutren con sus mujeres a mercados hacia Europa, Asia, Europa y las Américas.
Es de resaltar que “En Colombia, al igual que en otros países, a pesar de los recientes esfuerzos institucionales, nacionales e internacionales para dimensionar la problemática de la trata de personas, persisten inconvenientes relacionados con la recolección y sistematización de la
información” que limitan el conocimiento acerca de las dimensiones reales
del fenómeno. (OIM; Andes 2011, 23). Asi las cosas, en este aparte nos referiremos a los datos generales sobre los cuales hay consenso en los estudios que se aproximan al particular.
Según la OIM, el DAS y la Policía Nacional, “entre el 2002 y el 2006, el 98%
Trata externa y el 8% restante interna; y de todos los casos el 92% correspondió a explotación sexual, el 9% a matrimonios serviles, el 7% a servicio doméstico y el 2% a reclutamiento forzado” (OIM 2007)
De forma similar, el estudio realizado por la OIM y la Universidad de los Andes en 2011, al analizar 207 casos de Trata de Personas registrados por el Fiscalía y el COAT entre 2005 y 2010 encuentra que: i) la mayoría son de explotación sexual (82%), ii) 90% de las víctimas son mujeres27, porcentaje que llega al 99% en la modalidad de explotación sexual, iii) 90% corresponden a trata externa, siendo las mujeres el 89,3% de estos casos y; iii) los departamentos de Antioquia, Valle y Risaralda representan el 60% de los lugares de captación.
Se ha identificado que mayor número de víctimas de Trata específicamente con Fines de Explotación Sexual provienen del Eje Cafetero28, siendo dentro del departamento Risaralda el principal expulsor seguido de Caldas y Quindío (OIM 2006, 43). Al igual que en el patrón nacional, las víctimas son casi en su totalidad mujeres cuyas edades son oscilan entre los 7 y los 25 años29 (U. Nacional; UNODC; Min. Interior 2009)
En el otro extremo del ilícito está el captador o tratante que como un eslabón en la cadena de la trata utiliza métodos de comunicación masiva como internet, publicidad engañosa en prensa escrita y televisión, como también contactos en universidades, con taxistas y demás.
Diferentes investigaciones han concluido que la pobreza, la falta de oportunidades y el desempleo, son definitivos para que una persona sea vulnerable a ser tratada. Sin embargo -siguiendo la propuesta de OIM (2006,
27
Con e concuerdan el DAS, la OIM y la Policía Nacional (OIM, 2006, pág. 41)
28 Porcentaje del 29% para la OIM y del 55% para el DAS-; 29
pág. 43)- este argumento debe ser desarrollado con mayor profundidad en el caso colombiano ya que la información disponible revela que “el mayor número de víctimas no proviene de las zonas más deprimidas del país sino de las zonas que han sido o son más prósperas”, como las mencionadas anteriormente.
Frente al panorama anterior, el compromiso del gobierno colombiano en la lucha contra la Trata se ha reflejado en avances en materia de legislación y prevención internacional como se detalla a continuación.
3.1 Avances Gubernamentales
Nuestro país es un Estado Social de Derecho. Al tenor del Artículo 1 de la Constitución Política, está fundado en principios o valores imperativos como la dignidad humana, la igualdad, la justicia, la equidad, la proporcionalidad y el bien común. A su vez, el Artículo 17 incorpora la prohibición de “la esclavitud, la servidumbre y la trata de seres humanos en todas sus formas”. En la parte dogmática describe los derechos fundamentales, económicos y sociales que son relevantes para este asunto, los Artículos 230, 531, 1332, 1733, 4234 y 4335.
30
Establece como fin esencial del Estado garantizar la efectividad de los principios y derechos constitucionales y como función de las autoridades de la República proteger la vida, honra, bienes, creencias y demás derechos y libertades los residentes colombianos.
residentes en Colombia, en su vida, honra, bienes, creencias, y demás derechos y libertades, y para asegurar el cumplimiento de los deberes sociales del Estado y de los particulares.
31
“El Estado reconoce, sin discriminación alguna, la primacía de los derechos inalienables de la persona y ampara a la familia como institución básica de la sociedad.”
32
“Todas las personas nacen libres e iguales ante la ley, recibirán la misma protección y trato de las autoridades y gozarán de los mismos derechos, libertades y oportunidades sin ninguna discriminación por razones de sexo, raza, origen nacional o familiar, lengua, religión, opinión política o filosófica. El Estado promoverá las condiciones para que la igualdad sea real y efectiva y adoptara medidas en favor de grupos discriminados o marginados. El Estado protegerá especialmente a aquellas personas que por su condición económica, física o mental, se encuentren en circunstancia de debilidad manifiesta y sancionará los abusos o maltratos que contra ellas se cometan.”
33 “Se prohíben la esclavitud, la servidumbre y la trata de seres humanos en todas sus formas. 34
El Gobierno además de la adopción de instrumentos internacionales que han sido incorporados a la legislación nacional (anexo 1), desde 1996 inicia esfuerzos propios en el diseño y puesta en marcha de una política para enfrentar el tráfico y con ese propósito expide el Decreto 1914 y crea un primer Comité Interinstitucional para la Lucha contra el Tráfico de Mujeres, Niñas y Niños.
Entre los avances legislativos más importantes, se destacan: la Ley 679 de 2001 cuyo objetivo es prevenir y contrarrestar la explotación, la pornografía y el turismo sexual con menores; la Ley 747 de 2002 que penaliza la trata de personas36; la Ley 800 de 2003 por medio de la que se adopta el Protocolo para Prevenir, reprimir y Sancionar la Trata de Personas, especialmente Mujeres y Niños que complementa la Convención contra la Delincuencia Organizada Transnacional; la Ley 985 de 2005: modifica el Art. 188A del Código Penal, establece las medidas contra la trata y las normas para la atención y protección de víctimas, define el término explotación37 y ha fortalecido el trabajo entre las instituciones responsables de combatir la trata de personas en el país; el Decreto 4319 de 2006 que establece la organización y el funcionamiento de la cuenta creada para la lucha contra la trata y; la Ley 1257 de 2008 que define las normas para garantizar a las principales víctimas de la trata (las mujeres) el reconocimiento de los derechos reconocidos no solo en el ordenamiento interno, sino en el internacional.
35
La mujer y el hombre tienen iguales derechos y oportunidades. La mujer no podrá ser sometida a ninguna forma de discriminación. Se reitera en el acápite de Derechos Económicos y Culturales de igualdad de derechos y oportunidades para ambos sexos.
36
Para adecuarlo a los lineamientos internacionales, esta Ley modifica el Código Penal -Ley 599 de 2000- que presentaba una definición del delito de trata de personas, en cuya tipificación se castigaba a la persona que facilitará la entrada o salida del país de una persona con fines de prostitución.
37
Nuestro país, consciente que la Trata de Personas es un fenómeno que ha permeado el sistema jurídico-político, ha construido un esquema institucional que involucra a la Presidencia, la Vicepresidencia, el DNP, Ministerios de Interior, de Relaciones Exteriores, de Protección Social, de Defensa -con adscritas y vinculadas pertinentes-, la Fiscalía, la Procuraduría, la Defensoría del Pueblo, la Policía Nacional, la INTERPOL Colombia, Comités Regionales y Departamentales y Municipales, fundaciones, universidades, centros de pensamiento, colectivos de abogados, comunidades religiosas, embajadas, consulados y oficinas internacionales con sede en Colombia, y con infinidad de planes, programas, programas, proyectos, estrategias de todo nivel; todo con el fin de cuantificar y visualizar el problema, la población objetivo, las redes y generar acciones de prevención y judicialización.
La mayoría de las entidades del Estado mencionadas, integran el Comité Interinstitucional para la Lucha contra la Trata de Personas, creado en el contexto de medidas de la Ley 985 de 2005, cuya naturaleza es la de organismo consultivo y coordinador de las acciones que desarrolla el Estado colombiano en esa materia, así tendrá como una de sus obligaciones formular e implementar la Estrategia Nacional, con un conjunto ejes de acción que representan los principales nodos de gestión en la lucha contra la trata de personas. Los principios rectores de la Estrategia Nacional Integral de Lucha contra la Trata de Personas 2007-2012 son: i) el enfoque de derechos38, ii) el enfoque de género39, iii) el enfoque de protección integral40 especialmente de los niños, las niñas y los adolescentes en tanto titulares de derechos humanos y, iv) el enfoque territorial. A su vez, contempla cuatro
38
Al ser Colombia un Estado Social de Derecho debe garantizar los derecho y propender por su efectiva defensa (Arts. 1, 2 y normas concordantes)
39 Con el fin de incluir acciones que respondan a los principios de equidad, igualdad y respeto a los
derechos humanos.
40 “El ejercicio de los derechos se constituye en una relación social fruto de la interacción permanente
ejes de acción: i) prevención, ii) protección y asistencia a víctimas y testigos, iii) cooperación internacional y, iv) investigación y judicialización (OIM, MIJ 2009)
El proceso descrito le ha valido al país reconocimientos como el que desde hace varios años le ha otorgado del Departamento de Estado de los EEUU como país Tier 1 dado su alto cumplimiento de los estándares mínimos del
Trafficking Victims Protection Act -TVPA-41.
Conforme con a los instrumentos constitucionales y legales mencionados, puede afirmarse que el sistema jurídico colombiano tiene los elementos suficientes desde lo constitucional, lo sustantivo y de procedimental amén de los instrumentos internacionales aprobados para prevenir, investigar, judicializar y condenar el ilícito; sin embargo, en la TPFES las circunstancias socioeconómicas, culturales y políticas funcionan en contravía de esos avances y el fenómeno pareciera agudizarse y expandirse.
4. EL GÉNERO Y EL RIESGO DE LAS MUJERES EN EL MARCO DE LA TRATA DE PERSONAS CON FINES DE EXPLOTACIÓN SEXUAL
Las cifras sitúan a las mujeres como las principales víctimas. Este hecho puede ser explicado no solo por la configuración de lo femenino en el marco de una cultura patriarcal, sino también porque dicha configuración en el entrecruce con factores como la pobreza, la exclusión social y violencia
41
determinan “un mayor impacto en las mujeres en razón de la milenaria discriminación social y cultural que han sufrido” (Belliard 2008, pág. 24)
4.1La Feminización de las Migraciones
Este punto sobre la creciente participación de las mujeres en procesos migratorios, incluye los factores que la impulsan y cómo se ha constituido en la forma más generalizada de mimetización de la Trata de Personas.
La relación entre género y migraciones -incluido el tema de TPFES- es una problemática que ha ido ocupando un espacio importante en los análisis y reflexiones académicas. En los años setenta se empezó a incorporar al sexo, la división sexual del trabajo y la situación de subordinación de las mujeres como variables de análisis en las propuestas teóricas referentes al género y las migraciones. Casi dos décadas después se “incorporó el género como variable (sexo) para posicionarlo como concepto teórico central y principio estructurador de los movimientos migratorios”, cuya consecuencia fue el reconocimiento de que “las ideologías, jerarquías y relaciones de género influyen de forma diferenciada en las probabilidades de migración de hombres y mujeres” (Mora 2003)
Colombia se encuentra entre los cuatro países andinos que reportan mayor actividad migratoria hacia países “no sólo mejor ubicados económicamente sino también menos afectados por la violencia, la inestabilidad, la pobreza” (Albán 2009). Gran cantidad de nacionales han partido al extranjero con la esperanza de encontrar mejores oportunidades y enviar dinero a sus familiares42. A nivel mundial y regional, ha sido creciente la feminización43 de
42 Las remesas se convirtieron en fuente importante de ingresos para muchos hogares, en 2005 superó
la inversión extranjera directa y la ayuda oficial al desarrollo y ubicó al país como uno de los mayores receptores de remesas a nivel mundial (Barbat, 2008, pág. 23).
43