FACULTAD DE CIENCIAS POLÍTICAS Y SOCIOLOGÍA
Departamento de Antropología Social
TRABAJO INFANTIL FEMENINO: NIÑAS
TRABAJADORAS EN CIUDAD DE MEXICO.
MEMORIA PARA OPTAR AL GRADO DE DOCTOR
PRESENTADA POR
Begoña Leyra Fatou
Bajo la dirección de los doctores
Dra. Ana Marías Rivas Rivas
Dra. Margarita Estrada Iguíniz
Madrid, 2009
UNIVERSIDAD COMPLUTENSE DE MADRID
FACULTAD DE CIENCIAS POLÍTICAS Y SOCIOLOGÍA
Departamento de Antropología Social
TRABAJO INFANTIL FEMENINO: NIÑAS TRABAJADORAS EN
CIUDAD DE MÉXICO
TESIS DOCTORAL
BEGOÑA LEYRA FATOU
CODIRECCIÓN DE TESIS:
Dra. Ana María Rivas Rivas. Universidad Complutense de Madrid. España.
Dra. Margarita Estrada Iguíniz. Centro de Investigaciones y Estudios
Superiores en Antropología Social (CIESAS). México.
Tesis Doctoral: Trabajo infantil femenino: niñas trabajadoras en Ciudad de México. © Begoña Leyra Fatou. 2008. E-mail: [email protected]
Foto de Portada: © Gustavo Bertado (Yolia).
Apoyo técnico para el diseño y la edición: Nuria Leyra Fatou.
Ilustraciones de las portadas de los capítulos tomadas y basadas en el libro: UNICEF
(1998) Las niñas que trabajan. Ed. UNICEF. Nueva York. (Ilustradora: Regina
ORÍGENES
En mí habitan mil mujeres, cumplen años, llantos, rabias.
Libran guerras en mi cuerpo, se liberan de grilletes, se me cuelgan, me desgarran.
Soldaderas del destino, brujas buenas de los bosques, prisioneras de los mitos, encerradas en telares, en iglesias, en fogones.
Fueron roca, arena, agua, sangre, luna, montes.
Siento voces en mis venas, alaridos en el alma, carcajadas en mi entraña.
Son mis madres, mis abuelas, mis hermanas, es mi historia que me llama.
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AGGRRAADDEECCIIMMIIEENNTTOOSS...XIII
IINNTTRROODDUUCCCCIIÓÓNN...1
C Caappííttuulloo II.....11
PREÁMBULOS CONCEPTUALES...13
1. TRABAJO INFANTIL...13
1.1. DEFINICIÓN DE TRABAJO INFANTIL...13
1.2. TIPOLOGÍAS...16
1.2.1. LAS PEORES FORMAS DE TRABAJO INFANTIL...19
1.2.2. LAS NIÑAS Y EL TRABAJO...20
1.2.3. EL TRABAJO INFANTIL DESDE LA PERSPECTIVA DE GÉNERO...25
1.3. CAUSAS Y CUANTIFICACIÓN...27
2. ESTADO DE LA CUESTIÓN SOBRE EL TRABAJO INFANTIL...32
2.1. PERSPECTIVA TEÓRICA DESDE LAS CIENCIAS SOCIALES...32
2.2. IMPLICACIONES IDEOLÓGICAS Y POLÍTICAS. DEBATES Y ENFOQUES ACERCA DEL TRABAJO INFANTIL...39
2.2.1. ENFOQUE ABOLICIONISTA...40
2.2.2. ENFOQUE DE VALORACIÓN CRÍTICA...43
2.2.3. OTROS ENFOQUES...49
3. MARCO LEGAL INTERNACIONAL...55
C Caappííttuulloo IIII...67
PLANTEAMIENTOS Y APROXIMACIONES TEÓRICAS...69
1. HIPÓTESIS Y OBJETIVOS...69
2. FAMILIA Y UNIDADES DOMÉSTICAS...70
3. TRABAJO Y SALARIO...80
C
Caappííttuulloo IIIIII.....107
MARCO METODOLÓGICO...109
1. INSTRUMENTOS DE INVESTIGACIÓN Y DE ANÁLISIS...109
2. CIUDAD DE MÉXICO. ZONAS DE OBSERVACIÓN...127
2.1. MERCADO DE LA MERCED ...136
2.2. MERCADO DE SONORA ...139
2.3. CENTRAL DE ABASTO DE ITZAPALAPA...141
2.4. BARRIO DE TEPITO...143
2.5. COLONIA MORELOS...147
2.6. COLONIA SANTA MARÍA LA RIBERA...149
2.7. BASURERO DE CHIMALHUACÁN...150
P PRRIIMMEERRAA PPAARRTTEE...155
C Caappííttuulloo IIVV.....155
TRABAJO INFANTIL EN MÉXICO...157
1. APROXIMACIONES ESTADÍSTICAS...157
2. ESTADO DE LA CUESTIÓN EN MÉXICO...168
3. ANÁLISIS SOCIODEMOGRÁFICO...169
3.1. EDUCACIÓN...170
3.2. SALUD...171
3.3. ENTORNO FAMILIAR...172
3.4. TRABAJO...173
3.4.1. TRABAJO ASALARIADO Y NO ASALARIADO...179
3.4.2. PARTICIPACIÓN EN LAS ACTIVIDADES AGROPECUARIAS Y COMERCIALES...179
3.4.3. LAS OCUPACIONES DE LOS NIÑOS Y LAS NIÑAS...180
S
SEEGGUUNNDDAA PPAARRTTEE...187
C Caappííttuulloo VV...187
LO DOMÉSTICO Y LO PRIVADO...189
1. LA CASA. ROLES FAMILIARES Y VÍNCULOS DE PARENTESCO...189
1.1. LA MADRE...191
1.2. EL PADRE...202
1.3. OTROS ROLES: LAS SUEGRAS Y LAS VIUDAS...208
2. REVISANDO LOS ROLES Y AMPLIANDO LOS CONCEPTOS...216
2.1. PODER...216
2.2. AUTOESTIMA / FUERZA...220
2.3. CULPABILIDAD...229
2.4. CONTROL...230
3. RECIPROCIDAD FAMILIAR...236
4. REDES DE PARENTESCO...241
4.1. SOLIDARIDAD DE LAS REDES DE PARENTESCO...242
4.2. CONFLICTOS DENTRO DE LAS REDES DE PARENTESCO...251
C Caappííttuulloo VVII.. ...255
LA CALLE Y LO PÚBLICO...257
1. LA CALLE. LA CIUDAD. USO DEL ESPACIO...257
1.1. REFLEXIÓN TEÓRICA SOBRE LA CALLE...257
1.2. USO Y APROPIACIÓN...260
1.3. IDENTIDAD Y PERTENENCIA. CÓDIGOS Y LENGUAJE...266
2. TIPOLOGÍAS, ENTORNOS Y CONDICIONES DE TRABAJO...277
2.1. TIPOLOGÍAS LABORALES...277
2.2. DESCRIPCIÓN DE LOS ESPACIOS...283
2.2.2. BASURA...292
2.2.3. ACOSO...293
2.2.4. INVISIBILIDAD...296
2.3. INSEGURIDAD. PERCEPCIÓN DEL PELIGRO...300
3. CAPITAL SOCIAL Y REDES SOCIALES...309
3.1. SOLIDARIDAD Y CONFLICTO EN LAS REDES SOCIALES...320
3.1.1. SOLIDARIDAD Y OPORTUNIDADES LABORALES...320
3.1.2. CONFLICTOS: VER, OÍR Y CALLAR...325
3.2. ENDOGAMIA...327
C Caappííttuulloo VVIIII....329
EL TRABAJO...331
1. EL TRABAJO. DISCURSOS, PRÁCTICAS Y VALORACIONES...331
1.1. El TRABAJO INFANTIL DESDE LA PERCEPCIÓN ADULTA...337
1.2. EL TRABAJO INFANTIL DESDE LA PERCEPCIÓN DE NIÑAS Y NIÑOS...352
2. TRAYECTORIAS LABORALES FAMILIARES...359
2.1. TRAYECTORIAS DE MADRES Y PADRES...359
2.2. TRAYECTORIAS DE OTROS FAMILIARES...364
2.3. TRAYECTORIAS DE LAS NIÑAS...366
3. ESTRUCTURAS LABORALES FAMILIARES...371
3.1. RUTINAS LABORALES Y REPARTO DE TAREAS...372
3.2. USO DEL TIEMPO...377
3.3. EL DINERO Y LAS FORMAS DE PAGO...379
3.4. TRABAJO FAMILIAR DOMÉSTICO...384
3.5. ESTRATEGIAS LABORALES FAMILIARES...386
C
Caappííttuulloo VVIIIIII.....397
LA EDUCACIÓN...399
1. EDUCACIÓN Y FORMACIÓN...399
1.1. DESTREZAS CULTURALES...404
2. APRENDIZAJE Y SOCIALIZACIÓN...410
2.1. LA ESCUELA...413
2.2. APORTES EDUCATIVOS DEL TRABAJO...422
3. DESCANSO Y OCIO...427
4. EL FUTURO...432
4.1. EXPECTATIVAS...432
4.2. DESEOS. “LA VARITA MÁGICA”...436
C COONNCCLLUUSSIIOONNEESS...439
B BIIBBLLIIOOGGRRAAFFÍÍAA...455
BIBLIOGRAFÍA...457
PÁGINAS WEB...477
A ANNEEXXOOSS...479
ANEXO 1...481
1.1. APROXIMACIONES ESTADÍSTICAS AL TRABAJO INFANTIL MUNDIAL...481
ANEXO 2...487
2.1 DESCRIPCIÓN DE LAS UNIDADES DOMÉSTICAS...487
2.2 CRITERIOS Y REALIZACIÓN DE ENTREVISTAS ENTRE LAS UNIDADES DOMÉSTICAS...553
ANEXO 3...561
3.1 MARCO CONCEPTUAL: EMPLEO INFORMAL...561
ANEXO 4...565
4.1 APROXIMACIONES ESTADÍSTICAS AL TRABAJO INFANTIL EN MÉXICO .... 565
ANEXO 5...575
5.1 SISTEMA EDUCATIVO EN MÉXICO...575
ANEXO 6...577
6.1 FOTOS DEL MERCADO DE LA MERCED...577
6.2 FOTOS DEL MERCADO DE SONORA...583
6.3 FOTOS DE LA CENTRAL DE ABASTO...589
6.4 FOTOS DEL BARRIO DE TEPITO...595
6.5 FOTOS DE LA COLONIA MORELOS...601
6.6 FOTOS DE SANTA MARÍA LA RIBERA...607
6.7 FOTOS DE CHIMALHUACÁN...611
ANEXO 7...617
A
A
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A
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En primer lugar, quiero agradecer al Programa de Convenios Internacionales entre la Universidad Nacional Autónoma de México y la Universidad Complutense de Madrid y al Programa de Becas de la Secretaría de Relaciones Exteriores del Gobierno de México por la oportunidad que me brindaron al concederme sendas becas para realizar las estancias de intercambio académico y de trabajo de campo en México en los periodos de septiembre de 2002 a junio de 2003 y de septiembre de 2004 a septiembre de 2005 y que han constituido la base y esencia de esta tesis doctoral.
Así mismo, no puedo dejar de demostrar mi más sincera gratitud al Programa Universitario de Estudios de Género (PUEG) de la UNAM y al Centro de Investigaciones y Estudios Superiores en Antropología Social (CIESAS), y a todos y todas sus integrantes por el cálido recibimiento, por facilitarme toda su infraestructura, dejarme aprender de su experiencia y profesionalidad y por acompañarme en todo el proceso formativo y profesional de mi estancia mexicana. A Graciela Hierro in memoriam.
Quiero agradecer especialmente a mis directoras de tesis: la Dra. Ana María Rivas y a la Dra. Margarita Estrada por toda su ayuda y escucha durante todo este largo proceso (en México y en España), por sus sabias recomendaciones teóricas y metodológicas, por la atenta y comprensiva lectura, por su asesoría, por compartir conmigo parte de su amplia experiencia, por su amistad y por estar ahí en mis momentos difíciles. Gracias a ambas por ayudarme a comprender, por acompañarme en el camino y por enseñarme a disfrutar del oficio antropológico. Gracias una y mil veces.
Quiero también agradecer a las organizaciones mexicanas y a todo su personal, porque éstas me abrieron las puertas para poder acceder a la realidad de las niñas trabajadoras en Ciudad de México: El Caracol, EDNICA, EDIAC, YOLIA, al Centro de Apoyo al Menor Trabajador de la Central de Abasto (CAMT) y a las Hermanas de San José de Tarbes (de Chimalhuacán), así como a todas aquellas personas que me orientaron en el acercamiento a esta realidad, porque sin su ayuda todo esto no hubiera sido posible.
Agradezco, de igual manera, a todas las personas que en México y en España han hecho que todo este proceso haya sido parte de una de las experiencias más enriquecedoras de mi vida, mis amigas y amigos de México y España…sería interminable citarlos a todos y todas, y no quisiera pecar por omisión, ellas y ellos saben quiénes son, saben que están en mi corazón y que la vida es un “ir y venir” y estoy segura de que seguiremos compartiendo proyectos, risas, llantos y vida. Ojalá la “varita mágica” me conceda algún día la tan deseada “ubicuidad”.
Quiero dar las gracias a mis colegas y amigas de GENERA (Red de Mujeres Feministas por la Equidad de Género en el Desarrollo), por la militancia, por la reflexión feminista plural y por la sororidad.
No puedo dejar de reconocer y dar las gracias con profusión a mi familia, aceptando las ventajas de haber sido la “pequeña” de una saga que me ayudó y enseñó a recoger lo mejor de cada quien: a mi madre Pilar, por estar ahí siempre de manera incondicional, por ser ejemplo de coraje, valentía y sentido del humor a lo largo de la vida y a mi padre Eduardo, porque aunque ya no esté entre nosotros sigue estando presente en nuestro recuerdo y nuestro corazón, a mi hermano Enrique y a mis hermanas Rocío, Arancha, Paloma y Nuria, sin olvidar a la extensa red que constituye a las y los “Leyra”: Cristina, Álvaro, Andrés, Arancha, Alba, María, Marta, Teo, Blas y Eduardo. A Coco. Gracias por vuestro apoyo y cariño, me siento muy orgullosa de ser parte de esta familia.
Por último, y de manera muy especial quiero dar las gracias a César, por el amor que crece y se alimenta cada día, por ser mi compañero en este proyecto y en la vida, por creer en mí y por los muchos proyectos que seguiremos compartiendo y disfrutando. Por el presente y por el futuro. Gracias por todo lo que me das. Gracias por tu escucha.
A todas y a todos, un millón de gracias.
Begoña Leyra Fatou
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¿Cuál es, pues, la magia del etnógrafo que le permite captar el espíritu de los indígenas, el auténtico cuadro de la vida tribal? Como de costumbre, sólo obtendremos resultados satisfactorios si aplicamos paciente y sistemáticamente cierto número de reglas de sentido común y los principios científicos demostrados, y nunca mediante el descubrimiento de algún atajo que conduzca a los resultados deseados sin esfuerzo ni problemas (…) Para el etnógrafo significa que su vida en el poblado-en principio una aventura extraña, a veces enojosa, a veces cargada de interés- toma pronto un curso natural mucho más en armonía con la vida que le rodea.
(Bronislaw Malinowski. Los Argonautas del Pacífico Occidental) Para la reflexión feminista representa un giro indudable incorporarse a las indagaciones y los debates sobre nuevas formas de inteligibilidad de lo social, pues le permiten visualizar a manera de un modelado semiótico nuestras construcciones sociales, políticas y culturales, que en su calidad polisémica pueden ser susceptibles de interpretaciones diversas, pero también objeto de resignificaciones.
(Griselda Gutiérrez Castañeda. Perspectiva de género: cruce de caminos y nuevas claves interpretativas)
Esta tesis trata de analizar la situación y las circunstancias que rodean la realidad de las niñas trabajadoras en Ciudad de México y ver cómo a través de la actividad laboral y de su entorno familiar ellas van desarrollando y configurando su identidad y su espacio vital y relacional.
En el año 2000 terminé mi licenciatura en antropología por la Universidad Complutense de Madrid y a partir de ese momento me inicié en la aventura antropológica con el fiel convencimiento de que los estudios me ayudarían a conocerme mejor a mí misma (respuesta que siempre he dado cuando se me preguntaba para qué me servía la antropología), y que a su vez, me ayudarían a entender mejor el mundo que me rodea.
En el año 2001 realicé mi maestría en género y desarrollo, y junto a los cuestionamientos que me había procurado la antropología, se me abrió un espectro más complejo y amplio acerca de las relaciones entre hombres y mujeres y a las desigualdades de género que repercuten en las estructuras sociales y culturales (entendiendo a éstas en el sentido más amplio de la palabra).
En el año 2002 viajé por primera vez a México para iniciar el estudio que hoy en día y a través de estas páginas pretendo presentar. Al estilo de Malinowski (y salvando las
distancias) comencé a aproximarme a la vida de las niñas mexicanas paciente y
(también en ocasiones enojosa) que tomó con el tiempo la armonía y equilibrio que precisaba el estudio sobre ellas: las niñas trabajadoras, las protagonistas de esta tesis que ya forma parte no sólo de mi proyecto profesional, sino de mi bagaje personal. Escribir sobre las niñas es escribir sobre las mujeres, ya que independientemente de su edad, ambas han sufrido a lo largo de la historia una innumerable sucesión de discriminaciones y no consideraciones. En el caso de las mujeres, esta situación de desventaja, ha creado de manera paralela, una ingente producción teórica y científica de respuesta, rebeldía y reivindicación.
Escribir sobre las niñas, sin embargo, tiene algunos inconvenientes añadidos, debido a la falta de información específica que se ha producido sobre ellas en los estudios sobre la infancia, encontrándose a medio camino entre los estudios de las mujeres y de “los niños”, pero tiene la gran ventaja de poder apoyarse sobre la reflexión que de las mujeres se ha elaborado.
Por este motivo, me propongo dar un salto al vacío…pidiendo disculpas de antemano por mi atrevimiento, siendo consciente de las muchas limitaciones que puede tener este trabajo, al unir dos ámbitos teóricos tradicionalmente diferenciados: mujeres e infancia, con el objetivo de aportar una pequeña luz a la infancia trabajadora desde la vivencia especial de las niñas, mostrando los ámbitos comunes y las divergencias que hay en relación a otros estudios hasta ahora realizados.
Muchos conceptos que planteo a lo largo de estas páginas han tenido su réplica y contrarréplica desde la teoría feminista y/o desde la teoría antropológica y eso, también, supone ventajas e inconvenientes, haciéndome sentir a veces que navego en terrenos “pantanosos” del conocimiento.
La escritura de esta tesis ha generado en mí, tal y como decía Adrienne Rich1, diversos
estados de reflexión intensa, inquietud y esperanza, siendo los resultados que aquí se presentan, un análisis de datos etnográficos obtenidos mediante un progresivo y meticuloso trabajo de campo en la Ciudad de México, que no pretendo que sean vistos como generalizaciones empíricas válidas mas allá del caso analizado, sino más bien para que se constituyan en un puente que sugiera hipótesis que puedan orientar estudios futuros sobre el tema. O tal y como expresa Griselda Gutiérrez al principio de esta introducción, darle a la infancia en general y a las niñas trabajadoras en particular una
resignificación que contemple algunos elementos no considerados hasta ahora.
División sexual del trabajo y trascendencia de los aportes femeninos.
Las actividades que diferencialmente realizan mujeres y hombres y su respectiva valoración social vienen definidas por la forma en que cada sociedad construye su representación de las diferencias entre los sexos: es el fenómeno de la división sexual
del trabajo. Aunque esta división se basa en un principio de complementariedad de
actividades, dentro de una misma sociedad se otorga un valor distinto a cada ocupación de manera que el prestigio de determinadas personas se asocia con determinado tipo de actividad, independientemente de la importancia que tenga en el conjunto social2. Las
formas de dominación masculina se reproducen cotidianamente, dando valor a las actividades según el género y condicionando éste según las actividades3.
A raíz de la revolución industrial y con el nacimiento del capitalismo, la monetarización
de las economías dota de valor de cambio a aquellas actividades que se consideran
fundamentales para el desarrollo del capitalismo, institucionalizándose las relaciones de producción asalariadas. Antes de la revolución industrial, el lugar de residencia era el mismo que el lugar de trabajo, posteriormente el ámbito laboral y el familiar pasan a estar físicamente separados. La familia se reduce a una unidad de consumo y de reproducción que necesita los salarios para subsistir. Desprovista de sus “componentes productivos” queda restringida a contenidos de tipo afectivo y relacional que se asocian con el nuevo valor otorgado a la privacidad e individualidad. Siendo la familia el espacio donde se va a reproducir la fuerza de trabajo.
El trabajo remunerado se sitúa en un primer plano como elemento fundamental para el desarrollo de la economía capitalista y es elemento de identificación y de valoración social. Se define lo que es trabajo y lo que no lo es. La lógica del mercado de trabajo es la que define los significados del mismo y lo identifica globalmente con el empleo, con el trabajo asalariado en el que participan principalmente los hombres, otorgando el cuidado de la familia y de la casa básicamente a la responsabilidad de las mujeres. Así pues, el trabajo de mercado es asignado socialmente a los hombres, tiene remuneración que les reporta una mayor independencia, autonomía y reconocimiento, produce bienes de cambio sometidos a las relaciones capitalistas de producción y el objetivo fundamental es la obtención de beneficios que otorgan protección social, haciendo que los derechos se materialicen a raíz de participar en el mercado laboral (prestaciones, jubilación, etc.).
2 CARRASCO, Cristina, BORDERÍAS, Cristina, ALEMANY, Carmen (comps.) (1994) Las mujeres y el trabajo.
Ed. ICARIA-FUHEM. Barcelona.
3 Un ejemplo de esta situación (entre muchos otros) es analizado por la antropología clásica en el libro de
Por el contrario, el trabajo doméstico produce bienes con valor de uso directamente a las familias, no tiene remuneración, no tiene protección social y el objetivo es el cuidado de la vida y el bienestar de las personas, en particular de aquellas que no son capaces de cuidarse a sí mismas, sin conceder ningún derecho. Siendo de algún modo esa la condición de la reproducción cotidiana y generacional: gracias a ella los otros trabajadores se incorporan cotidianamente al trabajo productivo.
Desde una perspectiva feminista ha sido importante no sólo visibilizar este segundo tipo de trabajo: redefinir sus contenidos, cuantificar su aportación, revalorizarlo en sus objetivos, sino que además ha resultado especialmente relevante desvelar las relaciones que se han dado entre ambas modalidades de producción y cómo una ha sobrevivido a costa de la otra. Es en el hogar donde se incorporan miles de horas de trabajo para la producción de la fuerza de trabajo que no son remuneradas, siendo el trabajo doméstico el que ha reducido los costes de la producción total generando plusvalía a costa del ama de casa4.
En la actualidad, sin embargo, todavía esta idea acerca de las relaciones entre trabajo productivo y reproductivo permanece oculta, invisibilizando la necesidad del trabajo doméstico para el desarrollo del capitalismo sin el cual no hubiera podido subsistir. Haciendo un repaso a las aportaciones teóricas sobre la situación del trabajo y de los y las trabajadoras en la actualidad, tenemos una sensación de pesimismo ante lo que se nos presenta: neoliberalismo económico, globalización de mercados, individualismo, precarización, desesperanzas, inseguridades y miedos. El panorama es desolador. Y la situación de las mujeres, si cabe, es todavía más deprimente. Desde hace treinta años se viene hablando del fenómeno de la feminización de la pobreza5. Las mujeres son las más pobres entre los pobres. Pero esa pobreza no se centra exclusivamente en los bajos recursos económicos, sino en otros muchos factores como son la pobreza de tiempo ocupado principalmente por el desempeño de las tareas domésticas; la pobreza de trabajo, no tienen acceso a trabajos de calidad debido a las desventajas educativas y a la baja productividad y cualificación de los trabajos que realizan; o la pobreza de vínculos sociales fuera de las redes comunitarias más próximas, a través de los llamados
4 CARRASCO, Cristina. (1991) El trabajo doméstico y la reproducción social. Ed. Ministerio de Asuntos
Sociales. Cuadernos del Instituto de la Mujer, Nº 28. Madrid.
activos sociales6 que reflejan relaciones de intercambio y reciprocidad y a los que las
mujeres están muy limitadas7.
Todas esas circunstancias que afectan a las mujeres, inciden de manera especial sobre
las niñas, que son víctimas de la doble discriminación, por género y edad. A ellas
tampoco se les reconoce su labor, porque se engloba dentro del trabajo familiar doméstico que no es valorizado, ellas también sufren la pobreza de manera más incisiva, y cuando salen a trabajar fuera, sus aportaciones económicas son comprendidas dentro de la metáfora de la ayuda8. Por ello, además de las vivencias personales de las niñas,
trataré de mostrar cómo las relaciones familiares y de parentesco condicionan el contexto particular y el trabajo que ellas desarrollan, rescatando vivencias y discursos no sólo de las niñas, sino de madres, abuelas, o hermanos y que influyen significativamente en lo que ellas son y viven. Condicionando tanto su presente como predisponiendo su futuro.
Además de estas circunstancias, es interesante analizar cómo el fenómeno del trabajo infantil está rodeado de mitos y estereotipos (como la consideración de que es una consecuencia directa de la pobreza, siendo niñas y niños víctimas de desestructuración familiar, débiles y sin valores éticos, sujetos a obligaciones y extorsión laboral) que hacen difusa su percepción y no dejan claro el impacto y las condiciones que rodean a las niñas. Las niñas suelen estar silenciadas e invisibilizadas dentro de un panorama mucho mayor y sólo son susceptibles de interés cuando saltan las alarmas de la comunidad internacional por alguna circunstancia que les afecta de manera específica como la prostitución o la trata.
Sin restarle importancia a esas condicionantes, a través de este estudio pretendo mostrar el fenómeno con toda la complejidad: visualizando el trabajo que ellas hacen y comparándolo con el que hacen los niños, eliminando halos de victimización y vulnerabilidad que reducen sus capacidades y potencialidades, pormenorizando las causas y las consecuencias, revisando los factores socioculturales que rodean al fenómeno sin pretender universalizar una práctica que está sujeta a una gran cantidad de particularidades. Y para ello, trataré de analizar sus rutinas y cotidianidades, el impacto que tiene en ellas la socialización diferenciada, revisando el panorama del
6 Estos activos sociales se pueden acumular para cobrarlos cuando sea preciso, y aunque representan
deudas, los actores (principalmente hombres) toman opciones estratégicas como escoger entre invertir tiempo y recursos en estos activos.
7 ANDERSON, Jeanine (1998) Formas de la pobreza y estrategias municipales. ISIS Internacional. Ed. De las
mujeres. Nº 26. Santiago de Chile.
trabajo infantil desde los diferentes enfoques que se plantean así como los debates que suscita.
Las niñas y las mujeres. Conexiones y vínculos teóricos.
En los últimos tiempos hemos visto cómo, desde algunos gobiernos y políticas nacionales, así como por parte de las agencias de Naciones Unidas y organismos multilaterales se comienzan a unir las esferas de las niñas y las mujeres como ámbitos conexos, analizables y complementarios, aunque es evidente que aún dichos esfuerzos son insuficientes e incompletos.
Según UNICEF9, es preciso promover la influencia de la mujer en las decisiones clave
que configuran sus vidas, y las de los niños y niñas, en tres entornos diferentes: el
hogar, el lugar de trabajo y el ámbito político. Cualquier cambio que ofrezca una
mejora en una de estas facetas influye en la igualdad de la mujer en las otras, y tiene consecuencias profundas y positivas sobre la infancia en todas partes.
Centrándonos en el hogar, vemos cómo las investigaciones indican que los hombres y las mujeres suelen desempeñar funciones muy diferentes y tienen prioridades distintas cuando se trata de tomar decisiones que afectan a éste. Las mujeres, por lo general, consideran más importantes los objetivos relacionados con el bienestar y utilizan su influencia y los recursos que controlan para promover las necesidades de las familias, especialmente de los niños y niñas.
Un número cada vez mayor de datos etnográficos indican que las decisiones domésticas se toman mediante un proceso negociador que, por lo general, favorece más a los hombres que a las mujeres. Según los datos de las Encuestas de Demografía y Salud10,
solamente en 10 de los 30 países en desarrollo analizados, la mitad o más de las mujeres participaban en todas las decisiones domésticas, entre ellas las que se referían a los principales gastos domésticos, su propia atención de la salud y las visitas con amistades o parientes fuera del hogar.
Las mujeres siguen estando a la zaga de los hombres en lo que se refiere a las oportunidades para obtener ingresos y disponer de la propiedad de bienes y su gestión, tanto en los países industrializados como en desarrollo. Pruebas empíricas obtenidas en todo el mundo indican que los maridos suelen tener más años que las esposas en el
9 Los datos que se presentan a continuación han sido obtenidos de UNICEF (2007) Estado Mundial de la Infancia 2007. La mujer y la infancia. El doble dividendo de la igualdad de género. Ed. UNICEF. Nueva York.
primer matrimonio, y la mayor diferencia se da en los casos de matrimonio infantil (que se define como una unión estatutaria o consuetudinaria donde uno o ambos cónyuges son menores de 18 años). Las conclusiones de un estudio llevado a cabo en 40 países en desarrollo11 indican que, como promedio, los hombres suelen emplear más tiempo en el
sistema educativo que las mujeres.
Los niveles de educación, los ingresos y la propiedad de bienes, así como la diferencia de edad, resultan claves para establecer el poder negociador entre el hombre y la mujer dentro del hogar. No hay duda de que la amenaza de la violencia doméstica tiene igual importancia. Aunque la violencia física y sexual y otras formas de abuso se producen en diferentes entornos domésticos y tienen un carácter diferente, existen pruebas considerables que indican que son los hombres adultos sobre todo quienes cometen este tipo de actos contra las mujeres y las niñas. La violencia doméstica amenaza la salud física y el bienestar emocional de sus víctimas y suele obligarlas a soportar posiciones subordinadas y vivir en una situación de inseguridad económica dentro de sus hogares.
Respecto al lugar de trabajo, para muchas mujeres, el trabajo no remunerado en el hogar ocupa la mayor parte de su horario laboral, por lo que invierten menos tiempo en empleos remunerados. Incluso cuando realizan trabajos remunerados, la mayor parte del peso del trabajo doméstico continúa recayendo sobre ellas. En México, por ejemplo, las mujeres que tienen un empleo asalariado desempeñan también tareas en el hogar que exigen 33 horas de su tiempo todas las semanas. La contribución semanal de los hombres a las tareas domésticas es únicamente de 6 horas.
Las mujeres que trabajan fuera del hogar ganan en promedio menos que los hombres. Aunque los datos desagregados acerca de los salarios mínimos son escasos, los indicadores disponibles muestran que el salario mínimo de la mujer es inferior en un 20% al del hombre en las distintas regiones12. También es más frecuente que trabajen
en condiciones precarias, con remuneraciones bajas, poca seguridad económica y ayudas sociales escasas o inexistentes.
Las mujeres no sólo ganan menos que los hombres, sino que además suelen poseer menos bienes. Los prejuicios de género que afectan a las leyes sobre derecho de propiedad y sucesorio y otras vías de adquisición de activos, también exponen a las mujeres y a la infancia a un mayor riesgo de caer en la pobreza.
En muchos países, las familias con pocos recursos no pueden acceder a unos servicios de guardería de calidad porque no existen subvenciones ni ayudas estatales de este tipo. En consecuencia, las y los progenitores que trabajan suelen dejar a los más pequeños al cuidado de un pariente o de niños o niñas de mayor edad (a menudo éstas últimas), muchas veces con menoscabo de su educación.
En cuanto a la participación política, deberían promoverse políticas sociales que aborden el problema de la discriminación en el lugar de trabajo y permitan a las mujeres conciliar su vida laboral con sus responsabilidades familiares. En cuanto a la infancia, la mejor forma de garantizar que los niños y las niñas tengan las mismas oportunidades de generar ingresos cuando sean personas adultas o incluso cuando son también niños y niñas, es facilitándoles las mismas oportunidades.
Aunque la representación de la mujer en los parlamentos aumentó de manera constante durante la década de los 90, en casi todas las legislaturas nacionales continúa siendo baja: menos del 17% de todos los parlamentarios del mundo. Su presencia en el gobierno es incluso más limitada; solamente un 14% de los ministros y el 6% de los Jefes de Gobierno del mundo son mujeres.
Entre los factores que siguen dificultando la participación de las mujeres en la política están los perniciosos efectos de la discriminación por razón de género que va desde un nivel educativo más bajo hasta la actitud social tan extendida de poner en duda su idoneidad para tomar decisiones y la mayor carga laboral que soportan.
Por todos estos motivos, para UNICEF13, eliminar la discriminación por razones de
género producirá un doble dividendo, al hacer realidad los derechos de las mujeres y también al avanzar un gran trecho en el cumplimiento de los derechos de la infancia. Mediante esfuerzos concertados se pueden hacer verdaderos avances, basados en el respeto, en los derechos humanos universales y la igualdad de oportunidades para hombres y mujeres, así como en el esfuerzo por transformar las actitudes, conductas, costumbres, leyes, instituciones y prácticas de la sociedad; siendo básico trabajar en siete aspectos fundamentales para impulsar la igualdad de género:
la educación para todas y todos
la financiación de proyectos con enfoque de género la legislación no discriminatoria
las cuotas legislativas que promuevan la participación política de las mujeres
la participación de los hombres y los niños en los ámbitos doméstico y
reproductivo
la promoción de la autonomía de la mujer por parte de otras mujeres
la mejora en las investigaciones y la recopilación de datos acerca de la realidad que rodea a mujeres y niñas.
La reflexión teórica y los datos presentados por UNICEF evidencian la brecha de género en los ámbitos del hogar, el trabajo y la participación política. Desde un punto de vista feminista, no sólo habrá que considerar estos datos bajo el parámetro de la eficiencia y del doble dividendo, sino que habrá que enfatizar en los siete aspectos señalados, por una cuestión de justicia, de igualdad de derechos y oportunidades y por una lógica de sentido común, que no se refleja cuando se omiten en las investigaciones las diferencias entre mujeres y hombres o niñas y niños. Desde un punto de vista antropológico, con el estudio del caso concreto de las niñas y el trabajo en México, trato de visibilizar esas “pequeñas grandes cosas” que son interiorizadas desde la infancia, configurando una identidad de género y una posición subordinada de las mujeres frente a los hombres, y de las niñas frente a los niños.
Sin embargo, a pesar de los datos y de las inequidades existentes, quisiera mostrar esta realidad social y cultural no como algo inamovible, sino que podrá modificarse si se toma conciencia de cómo y de qué manera se establecen las cosas, siendo la antropología mi base teórica y metodológica. Describir y reflexionar sobre las niñas trabajadoras mexicanas es un intento de aportar algunos elementos que favorezcan el cambio, evitando caer en la conmiseración o el olvido de algunos estudios e informes que se escriben al respecto. Quisiera presentar este trabajo desde una realidad que a pesar de no ser todo lo que me gustaría, dispone de las herramientas para mejorar, tratándose más de una cuestión de voluntad y empeño que de posibilidades. Es cuestión de no perder el optimismo, ese del que las niñas son dignas representantes.
En los capítulos I, II y III, planteo las definiciones y cuestiones básicas relativas al trabajo infantil desde un enfoque más general, el estado de la cuestión desde las ciencias sociales, los posicionamientos políticos y el marco legal internacional, así como los elementos teóricos que son el sustento de la reflexión etnográfica y la metodología llevada a cabo en la Ciudad de México, describiendo las unidades de análisis y los lugares seleccionados para el estudio.
El capítulo IV está centrado en el caso mexicano, aportando datos estadísticos, sociodemográficos y legislativos específicos del país, así como una revisión del estado de la cuestión de las contribuciones científicas mexicanas al trabajo infantil.
Los capítulos V, VI, VII y VIII constituyen el bloque analítico de la tesis, y están estructurados en torno a dos dicotomías que se plantean casi de manera inevitable cuando se hace referencia al trabajo de las niñas, tanto en su consideración de mujeres como en la propia percepción de lo que es la infancia: lo doméstico frente a lo público y el trabajo frente a la escuela. Y es precisamente con esta división dicotómica desde donde pretendo deconstruir los conceptos y las propias dicotomías, mostrando las confusas e indivisibles fronteras que constituyen la compleja maraña vital de estas niñas, y que se orienta más hacia un continuum diverso que emerge frente a categorizaciones artificiales y superpuestas.
Por último, es preciso aclarar, que a lo largo de toda la investigación, los nombres que aparecen son ficticios, omitidos intencionalmente con el fin de preservar la intimidad de todas las personas que accedieron a aportar datos a mi estudio y que los discursos y testimonios hacen referencia al ego de cada una de las 29 niñas seleccionadas. Por este motivo, recomiendo que de manera paralela a la lectura, se consulte la descripción de las unidades domésticas que se encuentran en los anexos, y que ayudarán a tener una referencia más completa de los casos sobre los que se centra este análisis.
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CAPÍTULO I
PREÁMBULOS CONCEPTUALES
1. TRABAJO INFANTIL
1.1.DEFINICIÓN DE TRABAJO INFANTIL
A la hora de plantear el trabajo infantil resulta difícil intentar dar una única definición, ya que en el término hay múltiples connotaciones e intenciones políticas que serán sujeto de análisis en los siguientes apartados. Trataré de hacer un breve repaso por algunas definiciones que pueden ser representativas del fenómeno.
A partir de 1989, la Convención sobre los Derechos del Niño14, en su artículo 1 define
como niño o niña a toda persona menor de 18 años, a menos que las leyes de un determinado país reconozcan antes la mayoría de edad. En algunos casos, los Estados tienen que ser coherentes a la hora de definir las edades para trabajar y para ser parte del sistema educativo. La Convención es estricta en casos como la condena a pena de muerte estableciendo la prohibición para menores de 18 años y presenta una serie de normas universales a las que todos los países pueden adherirse. Los niños y niñas no se consideran propiedad de sus familiares ni beneficiarios indefensos de una obra de caridad, son considerados seres humanos y titulares de sus propios derechos. Según la perspectiva que presenta la Convención, las niñas y niños son individuos y miembros de una familia y una comunidad, con derechos y responsabilidades apropiados para su edad.
Según UNICEF15, el concepto de trabajo infantil puede ser contemplado desde diferentes
niveles16: Un primer nivel que considera al trabajo infantil como toda actividad que
realizan los niños y niñas en el campo de la producción, comercialización y servicios, incluyendo todas las ocupaciones realizadas en el sector informal, en las empresas formales, en el campo, además de las tareas domésticas y el ejercicio de la prostitución. En esta aproximación, la mendicidad y el robo, a pesar de ser conductas de subsistencia, permanecen al margen del sistema económico, pudiéndose utilizar para ellas la categoría planteada por UNICEF de “actividades marginales de ingreso”.
14 UNICEF (2006a) Convención sobre los Derechos del Niño. Ed. UNICEF Comité Español. Madrid.(Pág. 11) 15 Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia.
Un segundo nivel, de carácter más restrictivo, define trabajo infantil como toda actividad lícita que realizada por niños y niñas tenga las siguientes características17:
Participación directa en procesos de producción, comercialización o prestación de servicios.
Dichos bienes o servicios han de ser consumidos principalmente fuera del hogar
del niño o la niña.
Por tales actividades se puede recibir o no una retribución, la cual no es
necesariamente en dinero.
Dicha participación supone regularidad temporal, según ciertas horas al día o
días a la semana.
El trabajo infantil es un concepto que se emplea como término genérico para referirse a los trabajos que realizan los niños y las niñas y que no tienen necesariamente
consecuencias negativas para éstos. UNICEF18 además, reconoce que existe una gran
variedad de actividades cuyo desempeño no implica un efecto negativo en el desarrollo de estos niños y niñas. El trabajo infantil pasa a ser explotación laboral infantil cuando las condiciones en las que se encuentran estos niños y niñas dificultan su acceso a la escuela, cuando conllevan un peligro en su realización o son de algún modo perjudiciales para su bienestar físico, mental, moral o social. UNICEF explica que para que el trabajo infantil sea explotación, se deben dar las siguientes características:
Trabajo a tiempo completo a una edad demasiado temprana
Horario laboral prolongado
Trabajos que producen tensiones indebidas de carácter físico, social o psicológico Trabajo y vida en la calle en malas condiciones
Remuneración inadecuada
Demasiada responsabilidad
Trabajos que obstaculizan el acceso a la educación
Trabajos que socavan la dignidad y autoestima de los niños y niñas, tales como
la esclavitud o el trabajo servil y la explotación sexual
Trabajos que perjudican el pleno desarrollo social y psicológico.
17 UNICEF (1989) Citado en ALARCÓN, Walter (1994) (Op. cit.) (Pág. 135).
Según la Organización Internacional del Trabajo (OIT)19, no todo el trabajo efectuado
por niños y niñas debe ser clasificado como trabajo infantil y debe ser seleccionado para su eliminación. La participación de niños, niñas o adolescentes en un trabajo que no afecta su salud y desarrollo personal o interfiere con su educación es considerado por lo general como algo positivo. Esto incluye actividades tales como ayudar a sus padres o madres en la casa, asistir en un negocio familiar o ganarse dinero para gastos personales fuera de las horas de escuela y durante las vacaciones escolares. Estas clases de actividades contribuyen al desarrollo de los niños y las niñas y al bienestar de sus familias; les hace obtener habilidades y experiencia, y ayudan a prepararlos para ser miembros productivos de la sociedad durante su vida adulta.
El término “trabajo infantil”20 suele ser definido como el trabajo que priva a los niños y
niñas de su infancia, su potencial y su dignidad, y que es nocivo para su desarrollo físico y mental. Se refiere al trabajo que:
1. es física, mental, social o moralmente perjudicial o dañino para el niño o la niña, 2. interfiere en su escolarización:
privándole de la oportunidad de ir a la escuela,
obligándole a abandonar prematuramente las aulas, o
exigiendo que intente combinar la asistencia a la escuela con largas jornadas de trabajo pesado.
En sus formas más extremas, el trabajo infantil implica a niños y niñas que son esclavizados, separados de sus familias, expuestos a graves riesgos y enfermedades y/o abandonados a valerse por sí mismos en las calles de las grandes ciudades, a menudo a muy temprana edad. El que una forma particular de “trabajo” pueda ser llamada “trabajo infantil” depende de la edad del niño o la niña, el tipo y horas de trabajo desempeñado, las condiciones bajo las que se efectúa y los objetivos perseguidos por cada país. La respuesta varía de país en país, así como entre sectores dentro de los países.
Sin embargo, hay otros planteamientos teóricos21 que prefieren no limitar la definición a
aspectos estadísticos, a valoraciones morales o a términos económicos o hacer equivalente el término a actividades concretas, ni siquiera a calificar de trabajo infantil
19 HILOWITZ, Janet et ál. (2004) Trabajo Infantil: Un manual para estudiantes. Ed. OIT. Ginebra. (Pág.16). 20 OIT (2002a) Un futuro sin trabajo infantil. Informe global con arreglo al seguimiento de la Declaración de la OIT relativa a los principios y derechos fundamentales en el trabajo. Ed. OIT. Ginebra.
aquello que está dentro del “entender común” ya que éste no existe a nivel mundial y abogan más por una definición que tenga en cuenta los supuestos específicos de cada cultura, entendiendo de manera amplia el mayor número de actividades que resulten objetivas y/o subjetivas para la reproducción individual y social, considerando un amplio espectro de formas de trabajo, aunque pueda parecer una definición demasiado amplia, que sirva para diferenciarla de otras actividades infantiles.
1.2.TIPOLOGÍAS
A nivel general, UNICEF22 plantea que son muchas las modalidades de trabajo infantil en
todo el mundo, pero éstas pueden agruparse en siete tipos principales:
Trabajo doméstico
Trabajo servil o forzoso
La explotación sexual con fines comerciales
Trabajo en la industria y en las plantaciones
Trabajo en la calle Trabajo para la familia
Trabajo de las niñas (contemplado como caso específico debido a que es un
sector de la población con una problemática añadida que va desde el acoso sexual hasta la exclusión de la educación).
Veamos cada una de estas tipologías detenidamente:
1) TRABAJO DOMÉSTICO. Las y los trabajadores domésticos infantiles son los más
olvidados del mundo y por esta razón es conveniente considerar su situación antes de analizar las otras tipologías. Aunque el servicio doméstico no es necesariamente peligroso, en la mayor parte de las ocasiones sí lo es. Los niños y niñas en servidumbre doméstica puede que sean los más vulnerables y explotados, así como los más difíciles de proteger. A menudo están miserablemente pagados o no lo están, sus condiciones de trabajo están a merced de las y los empleadores, no se reconocen sus derechos legales, son privados de la escolarización, el juego, la actividad social y el apoyo de la familia
y amistades. Todos son vulnerables al acoso físico y sexual pero con especial virulencia, las niñas.
2) TRABAJO SERVIL O FORZOSO. Muchas formas de trabajo infantil practicadas en
el mundo son “forzosas” en el sentido de que se alecciona a los niños y niñas para que acepten sus condiciones de vida. Pero algunas veces, la situación va más allá entrando en condiciones de “esclavitud”. La mayoría de estos niños y niñas pertenecen a los sectores más excluidos de la sociedad.
3) EXPLOTACIÓN SEXUAL. La clandestinidad en la que se desenvuelve la industria
de la explotación sexual de niños y niñas hace difícil reunir datos fidedignos. Se estima que cada año, al menos, un millón de niñas en todo el mundo, caen por engaños o a la fuerza en las redes de esta forma de trabajo peligrosa que bordea la esclavitud. Los niños también son a menudo explotados sexualmente. Los vínculos directos entre la explotación sexual de niños y niñas y otras formas de explotación son numerosos. El daño físico y psicológico infringido por la explotación sexual con fines comerciales hace que este abuso sea una de las modalidades más nocivas del trabajo infantil. Pero más allá de estas circunstancias, existen una serie de influencias más difusas e impersonales que contribuyen al comercio sexual infantil, tales como la discriminación de género, que nubla la percepción de la violencia cometida contra las niñas. Las fuerzas globales del mercado han contribuido también al problema mediante el ensanchamiento de la brecha entre ricos y pobres, así como los conflictos y las guerras que crean también las condiciones para la explotación sexual infantil.
4) TRABAJO EN LA INDUSTRIA Y EN LAS PLANTACIONES. En todo el mundo, niños
y niñas trabajan en condiciones peligrosas y las industrias son múltiples, desde las que fabrican cuero, pasando por las de elaboración preindustrial como ladrillo, las minas o factorías de cerámica y porcelana. El número de niños y niñas explotadas en las plantaciones agrícolas puede ser tan grande como en la industria y los peligros asociados con sus labores pueden ser igual de nocivos. Aunque en gran medida son subcontratistas nacionales quienes gestionan este trabajo industrial y agrícola, parte lo supervisan corporaciones transnacionales cuyos productos llegan hasta los países occidentales.
5) TRABAJO EN LA CALLE. En contraste con los niños y niñas que trabajan en el
estaciones de autobuses y trenes, frente a los hoteles…Comparten la calle con millones de personas adultas que los consideran molestos o pequeños delincuentes, pero lo que realmente hacen estos niños y niñas en las calles es trabajar. La calle es un lugar peligroso y cruel, que a veces puede poner en peligro incluso su vida. Muchos de estos niños y niñas luchan por un trabajo legítimo en la calle para su supervivencia o la de sus familias y trabajan en la calle limpiando zapatos, lavando y guardando automóviles, vendiendo de forma ambulante, recogiendo productos reciclables o buscando de muchas otras formas ganar dinero. La cantidad que ganan a veces puede ser mayor que la que recibirían por un trabajo en el mercado laboral oficial. La mayoría vuelve a sus casas por la noche, algunos y algunas son capaces de combinar la asistencia parcial a la escuela y muchas otras y otros son explotados y engañados por los adultos o por otros niños y niñas. Aproximadamente 1 de cada 10, ha convertido la calle en su casa, y de modo inevitable tienden a desempeñar actividades marginales e ilegales, tales como la mendicidad y pequeños robos. La subcultura que envuelve la vida de estos niños y niñas está marcada por la agresión y el abuso y los expone a graves riesgos.
6) TRABAJO PARA LA FAMILIA. La mayor parte de las familias del mundo esperan
que sus hijos e hijas ayuden en el hogar ya sea preparando alimentos, recogiendo agua o vegetales, pastoreando a los animales, cuidando a sus hermanos y hermanas más pequeñas o haciendo tareas en el campo. Este tipo de trabajo puede ser beneficioso, ya que los niños y niñas adquieren experiencia mediante un nivel razonable de participación en las labores del hogar, el cultivo de alimentos de subsistencia y en las actividades de generación de ingresos. También adquieren confianza en sí mismos por su trabajo dentro de la familia. Pero este trabajo no siempre es beneficioso, ya que puede exigir largas jornadas impidiendo su acceso a la escuela o impedir el pleno disfrute de sus derechos y su desarrollo. Gran parte de este tipo de trabajo, particularmente el realizado por las niñas dentro de sus hogares, es invisible para los análisis estadísticos, que tratan de medir la magnitud del trabajo infantil.
7) EL TRABAJO DE LAS NIÑAS. La mayor parte de los peligros que deben afrontar
peligros específicos que afectan a las niñas. En todas las esferas de la vida y en todos los países, las niñas y las mujeres sostienen una carga y reciben un tratamiento que refleja la desigualdad a la que están sometidas, y al igual ocurre con el trabajo infantil, las niñas trabajadoras a menudo son invisibles y se les trata como si no existieran. En todo el mundo, más niñas que niños ven denegado su derecho fundamental a la escuela primaria. La disparidad de géneros se convierte en un círculo vicioso para las niñas de todo el mundo en desarrollo. Incapaces de asistir a la escuela debido a su bajo nivel social o sus responsabilidades domésticas, ven denegadas su potenciación y la ampliación del horizonte vital que podría aportarles la educación. Si buscan trabajo fuera del hogar, sus oportunidades están más limitadas a las tareas más subalternas. De este modo se refuerza su bajo nivel social y se transmite a la siguiente generación.
1.2.1.LAS PEORES FORMAS DE TRABAJO INFANTIL
En 1999 se adoptó el Convenio Nº 182 sobre las Peores Formas del Trabajo Infantil en la Conferencia Internacional del Trabajo en Ginebra, por delegaciones de las organizaciones de empleadores, sindicatos y gobiernos de los 175 países que eran Estados Miembros de la Organización Internacional del Trabajo. El voto para este acuerdo internacional fue unánime, expresando el creciente consenso internacional de que ciertas formas de trabajo infantil son tan fundamentalmente opuestas a los derechos humanos básicos de los niños y niñas que su eliminación debe ser una prioridad. Los gobiernos individuales miembros pueden ratificar el Convenio, y más de 150 de ellos ya lo han hecho. Al hacerlo se comprometen a adoptar medidas inmediatas y eficaces para prohibir y eliminar todas las peores formas de trabajo infantil para todos los niños y niñas menores de 18 años. Ningún otro Convenio de la OIT ha sido nunca ratificado a un ritmo tan rápido.
Así pues, las actividades que son consideradas peores formas en el Convenio Nº 182 son las siguientes23:
Esclavitud o prácticas análogas, como la venta y el tráfico de niños y niñas, servidumbre por deudas y trabajo forzoso u obligatorio (incluido el reclutamiento forzoso de niñas y niños para ser utilizados en conflictos armados);
Utilización u oferta de niños y niñas para la prostitución o para la pornografía;
Utilización u oferta de niños y niñas para actividades ilícitas, como la producción y el tráfico de estupefacientes;
Trabajo que por su naturaleza o por las condiciones en que se lleva a cabo es
probable que dañe la salud, seguridad o moralidad de los niños y niñas, esto es, “trabajo peligroso”.
1.2.2.LAS NIÑAS Y EL TRABAJO
En los últimos años, gracias a las aportaciones y reivindicaciones de los movimientos de mujeres, han ido apareciendo, de manera gradual, diferentes documentos y artículos que fomentan la sensibilización y la incorporación de la perspectiva de género en la producción científica (esa tranversalización también es conocida por el término en inglés,
mainstreaming). El tema de las niñas trabajadoras no está exento de esa especial mirada y en este apartado, pretendo mostrar cuál es la mirada que hace, en este caso particular, la OIT respecto al trabajo de las niñas, y más adelante podremos entrar a analizar con detenimiento cuáles son los impactos y repercusiones de esa mirada, tomando como punto de partida el caso de las niñas mexicanas. Veamos, pues, lo que aporta la OIT24.
En todas las sociedades, a los niños y a las niñas se les asignan roles distintos y experimentan perspectivas diferentes de la vida como resultado de ser varón o hembra. Tales diferencias tienen un inmenso impacto en sus vidas y deben ser apreciadas y documentadas por todas las personas que se dedican a una mejor comprensión del trabajo infantil. Es significativo, por tanto, mostrar la importancia de la perspectiva de género en la comprensión de la complejidad del trabajo infantil. Durante muchos años, políticas, estudios y programas destinados al trabajo infantil se centraron en los niños, bajo el supuesto de que sus necesidades y perspectivas eran idénticas a las de las niñas. Como resultado, las niñas trabajadoras quedaron a menudo invisibles pese a que representan un porcentaje muy grande de la infancia trabajadora. Es sólo recientemente que las niñas trabajadoras están recibiendo mayor atención de muchos sectores, que van desde las organizaciones a escala comunal hasta las agencias internacionales de
desarrollo. Esto se ha debido en gran parte a la histórica Convención sobre los Derechos del Niño, los compromisos adoptados durante la IV Conferencia Mundial sobre la Mujer de Beijing en 1995 y la reciente adopción del Convenio Nº 182 de la OIT y de su Recomendación Nº 190. La cuestión del género es considerada ahora universalmente como un componente vital en el tratamiento del trabajo infantil.
Aunque están expuestas a muchos tipos similares de trabajo que los niños, las niñas suelen soportar privaciones adicionales y son más susceptibles a la explotación, a veces como resultado de la visión de su sociedad respecto al rol que mujeres y niñas deben desempeñar. De particular preocupación es el hecho de que las niñas suelen constituir una gran proporción de la infancia ocupada en algunas de las peores formas de trabajo infantil, tales como, la explotación sexual comercial. Un enfoque moderno en la investigación del trabajo infantil insta al análisis de datos según sexo y grupo de edad a fin de comprender mejor la situación de las y los sujetos. En el pasado, los estudios e intervenciones se enfocaron en niños que trabajaban en industrias típicamente masculinas, por ejemplo, las que implican trabajo pesado, y en niñas en trabajos tales como el servicio doméstico, típicamente orientado a las niñas. Es vital para la eficiencia de las intervenciones que se disponga de tanta información como sea posible sobre las personas a las que buscan asistir las políticas, programas y proyectos.
Veamos, de manera específica, los peores tipos de trabajo infantil en que las niñas se encuentran en número desproporcionado o especialmente afectadas debido a su género (ya que en el apartado del análisis podremos ver de manera detallada la multiplicidad de trabajos que desempeñan las niñas mexicanas y que no tienen por qué constituir a priori
un perjuicio para ellas considerando otros factores externos y familiares):
TRÁFICO
alimento, alojamiento más deficiente y ningún beneficio. Los estereotipos culturales que les asignan un rol inferior en la sociedad empeoran esta condición para las niñas en particular, y ocasionan a menudo condiciones laborales peligrosas. El tráfico empareja la oferta con la demanda, y ciertos entornos son más conducentes a ello que otros. Por ejemplo, las comunidades afectadas por la pobreza (a veces pobreza indigente) tienden a estar en mayor riesgo. Donde hay necesidad de ganarse la vida para ayudar a mantener a la familia, falta de educación o adiestramiento, conflictos políticos, desastres naturales que devastan las economías locales, actitudes culturales opresivas hacia los niños (y niñas en particular), y leyes y reglamentos locales inadecuados, allí existe un mayor peligro de tráfico. Otros factores, tales como la demanda de parejas sexuales menores de edad y la alta rentabilidad de actividades delictivas de riesgo relativamente bajo, juegan también un rol en la expansión del tráfico de niñas. Aunque niños y adolescentes varones son también destinados a mercados sexuales específicos, niñas y mujeres jóvenes pobres siguen siendo las principales víctimas. Aunque la situación varía de un país a otro, la demanda proviene en su mayor parte desde dentro del mismo país, y hombres y adolescentes varones suelen ser los principales explotadores de las menores objeto de tráfico.
tráfico puede llevar a la desaparición o muerte de un niño o niña, o provocar un daño permanente a su salud física y mental.
EXPLOTACIÓN SEXUAL COMERCIAL
Predominantemente las niñas, son utilizadas cada vez más para servicios sexuales, la prostitución y la industria del entretenimiento. Una serie de factores llevan a las niñas a la prostitución, algunos de ellos ya mencionados en el apartado anterior. La pobreza extendida, la falta de oportunidades de empleo o medios de sustento alternativos, y los altos costos asociados con la escolaridad suelen dejar a las familias pobres con pocas opciones más. En diversos países, es común que las niñas jóvenes intercambien actividades sexuales por obsequios o dinero como una manera de ayudar a cumplir con obligaciones financieras. Los sistemas de apoyo familiar débiles también suelen llevar a las niñas a volcarse a las calles. Además, las creencias, valores y prácticas dentro de las familias que no incluyeron la noción de una niñez instruida pueden de hecho ocasionar el descuido, abuso y explotación de los niños y las niñas. Por el lado de la demanda, el turismo sexual desempeña un rol cada vez más grande en hacer de la prostitución una actividad económica factible. Casos documentados de explotación sexual comercial de niños y niñas indican la mayor incidencia de la prostitución en zonas consideradas como destinos turísticos. Las niñas dedicadas a la prostitución experimentan muchos problemas psicosociales y físicos relacionados con el trabajo, incluyendo el desprecio de sus propias familias, abuso de sustancias, humillación e insultos de la comunidad y la sociedad, abuso físico de los clientes, y constante interacción con la policía ocasionando nuevos problemas.
TRABAJO DOMÉSTICO
alimento inadecuado y desempeñar trabajos peligrosos para los cuales no están preparadas ni son físicamente aptas. En muchas culturas, los favores sexuales son vistos como parte del trabajo y posteriormente, las niñas que abandonan el trabajo doméstico suelen correr un alto riesgo de terminar en la prostitución u otras formas de explotación sexual comercial. Niñas jóvenes de zonas rurales caen con frecuencia presas de reclutadores que les prometen emplearlas como trabajadoras domésticas, ocupación que suele ser considerada segura por las familias y por las niñas. Sin embargo, una vez que han dejado el hogar parental, las jóvenes reclutadas son a menudo atraídas directa o posteriormente a la prostitución, forzadas a trabajar en fábricas, o terminando con empleadoras y empleadores desconocidos en ciudades distantes.
La mayoría de las niñas trabajadoras domésticas aluden que empezaron a trabajar para contribuir al ingreso familiar, pagarse su propia escolaridad y escapar de la violencia doméstica. Las niñas dedicadas al servicio doméstico sufren muchas prácticas discriminatorias. En la mayoría de los casos, las niñas están completamente bajo el control de la persona empleadora, quien no necesariamente propicia el interés superior de ésta. Su libertad de movimiento también está limitada, aisladas de sus familias y compañeros y compañeras, rara vez dejan el empleo incluso cuando sufren abuso. A algunas niñas dedicadas al servicio doméstico se les permite ir a la escuela, pero tienen dificultades para hacerlo dada su pesada carga laboral y el prolongado horario de trabajo. En la escuela, la mayoría de planes de estudio no están bien adaptados para sus necesidades especiales, los horarios de trabajo varían enormemente entre las niñas del servicio doméstico. A menudo las niñas son abusadas sexualmente y son impotentes para hacer algo contra tales ataques debido a su aislamiento. Es difícil proteger a las niñas empleadas en el servicio doméstico de estos tipos de explotación porque el abuso que soportan no es visible públicamente.
LAS NIÑAS EN LA AGRICULTURA
también entre niños y niñas en la agricultura varía considerablemente según las regiones. Tradicionalmente, gran parte del trabajo de mujeres y niñas en la producción de cultivos ha consistido en trabajo no remunerado, porque incluso al trabajar en los campos están a menudo produciendo para el hogar, no para el mercado, por lo cual su trabajo no es registrado en ninguna estadística, pues técnicamente no es parte del trabajo agrícola remunerado.
En general, los hombres tienden a trabajar en cultivos comerciales a gran escala, especialmente cuando son altamente mecanizados, mientras que las mujeres cuidan de la producción alimentaria familiar y el cultivo a pequeña escala de productos comerciales que requieren bajos niveles de tecnología. En la mayoría de lugares del mundo las mujeres y niñas rurales desempeñan un gran rol en la producción de cultivos secundarios, de los cuales depende la familia para cubrir sus necesidades dietéticas. Los huertos familiares y la agricultura a pequeña escala son considerados frecuentemente sólo dentro del ambiente doméstico, y no “trabajo en agricultura”, aun cuando toda producción excedentaria pueda ser vendida localmente y proporcionar a la familia una importante fuente de dinero o de trueque. Sin embargo, estos roles de género basados en la tradición no son estáticos. En muchas regiones del mundo hay un crecimiento del número de familias encabezadas por mujeres debido a la migración de los hombres a trabajar en algún otro lugar. La ausencia de varones en el entorno agrícola lleva a la expansión de los roles de las mujeres que se quedan atrás y también a una mayor dependencia del trabajo de los niños y las niñas para el sostenimiento del hogar. Otro factor que ha llevado más niños y niñas a la fuerza laboral agrícola es la pandemia del VIH/SIDA y las muertes tanto de mujeres como de hombres en sus años más productivos. Algunos niños y niñas tienen la doble carga de trabajar la tierra y de cuidar de sus madres y padres moribundos al mismo tiempo.
1.2.3.EL TRABAJO INFANTIL DESDE LA PERSPECTIVA DE GÉNERO
El concepto de género hace referencia a las diferencias sociales, y no biológicas, entre mujeres y hombres. Estas diferencias se han ido adquiriendo, han evolucionado con el tiempo y varían considerablemente dentro de una misma cultura o entre las distintas culturas. El sistema sexo-género es el conjunto de prácticas, símbolos, valores sociales, representaciones y normas que las sociedades elaboran a partir de las diferencias sexuales. Este sistema ha determinado tanto la posición social diferenciada para mujeres y hombres, como las relaciones desiguales entre ambos, e históricamente ha generado una situación de discriminación y marginación de las mujeres25.
La categoría de análisis de género se va construyendo a lo largo de la década de los 70 y 80, a través de los estudios feministas y de mujeres, y se define más específicamente a comienzos de la década de los 90, para denominar una situación, que sin ser nueva, se comienza a interpretar como la explicación de las discriminaciones que sufren las
mujeres. El género hace referencia a los roles, responsabilidades y oportunidades
asignados al hecho de ser hombre y ser mujer y a las relaciones socioculturales entre mujeres y hombres. Estos atributos, oportunidades y relaciones están socialmente construidos y se aprenden a través del proceso de socialización. El género es un concepto pluridisciplinar, puesto que le toma prestado al sexo el carácter transversal de una variable demográfica, además de presentar como categoría institucional y psicológica el carácter colectivo de una variable sociológica (como la clase, la etnia o la religión).
El análisis de género es el estudio de las diferencias entre las condiciones, las necesidades, los índices de participación, el acceso a los recursos y al desarrollo, el control de los bienes y la capacidad de decisión entre mujeres y hombres en los papeles
tradicionales que se les han atribuido. La integración de género es la integración
sistemática de las respectivas condiciones, prioridades y necesidades de mujeres y hombres en todas las políticas, a fin de promover la igualdad entre ambos sexos y movilizar específicamente todas las políticas y medidas generales para lograr la igualdad, teniendo en cuenta de manera activa y abierta, en la fase de planificación, sus efectos en las situaciones de mujeres y hombres al ejecutar y supervisar los programas.
La perspectiva de género plantea la necesidad de solucionar los desequilibrios existentes entre mujeres y hombres y niños y niñas, como parte de una concepción de desarrollo que prioriza a las personas, supone considerar sistemáticamente las diferencias entre las condiciones, situaciones y necesidades respectivas de las mujeres y de los hombres, en