ANO JUBI LAR
D E L
IPIR-IIMIEJIR. OEDSTTIEIDT-A.IRJIO
I
D E L N A C IM IE N T O
D E L E X C E L E N T IS IM O SR. DR.
Don Gabriel García Moreno
1 8 2 1 — 1 0 2 1
Colección L iteraria
d e l u Centro Popular
G arda More¡g)
a\ (Di T o m o 1 1 1
Q U IT O — 1921
Im p ren ta y Encuadernación de JULIO SAEXZ R. T I P Ó G R A F O - E D I T O R
2 4 , C a rrera M id ero s, 2 4
D i r e c t o r i o d e l " C e n t r o P o p u l a r G a r c í a M o r e n o "
De iz q u ie r d a a d e r e c h a , s e n t a d o s , Señores:Dr. M an uel G ra n iz o C a rlo s A lb o rn o z, D n . C a rlo s
y G a r d a , D r . L u is A . Salgado,Dn. L . A u re lio d e l C a s tillo , Dn. L u is F . R . D n . A n to n io C e ro llo s
D e p i e
,
S eñ ores: D n. R a fa el MoncayoAlhaja, D n . R a fa e l L ó p e z M., D n . J o s é M. S a n ta n d e r , D n. L u is F . A costDatos de Historia
E l 15 de Julio de 1920, reunidos los señores Carlos J. Albornoz, Dr. Luis A. Salgado, Luis A. del Castillo, Carlos M. Ron Sierra, Rodolfo Pozos, E stuardo A rboleda, César Acosta, Pedro M. Sono, Luis F . Acosta, A lfredo Salvador, J. Benigno V eintim illa, Nicolás Raza, Manuel M. Guzmán, César Raza, Luis F. Valenzuela, Jesús Raza y J . Edm undo Acevedo J., resolvieron form ar el Centro P opular «García Moreno» con el propósito de rendir un tributo de justicia y g ratitu d al ecuatoriano de m ayor renombre: Excmo. Si\ Dr. Dn. G abriel G arcía Moreno, en el prim er Centenario de su nacim iento.
Al efecto se designó un D irectorio Provisional compuesto por los Sres. Carlos J . Albornoz, Presidente; Vocales prin cipales: Dr. Luis A. Salgado, Luis A. del Castillo, Carlos M. Ron S ierra y Luis F. Acosta; y Suplentes: Rodolfo P a zos, Luis F. Valenzuela, Pedro M. Sono y César Acostá, en el orden respectivo; Secretario, J . Edm undo A cevedo J .; y Prosecretario, E stuardo A rboleda.
E l 27 del mismo mes y año, previo el nom bram iento de comisionados que fueran a invitar personalm ente a las so ciedades obreras de la ciudad, se eligió el D irectorio Defi nitivo en medio de una num erosa asistencia, entusiasm ada por las oportunas alocuciones de los Sres. Carlos. J . A lbor noz y D r. Luis A. Salgado.
E l Centro P opular «García Moreno» logró captarse des de sus comienzos generales sim patías y el espacioso salón del «Centro Católico de Obreros» resultó estrecho en la tom a de posesión del D irectorio, el 3 de Agosto de 1920.
Inm ediatam ente se form uló su Reglam ento, se dirigieron sendas circulares a distinguidos ciudadanos de todas las p ro vincias, sociedades obreras, prensa nacional y extranjera, y clero; ufanándose de haber suscitado una verdadera apoteo sis de G arcía Moreno, y de contar en el glorioso 24 de Diciem
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D I R E C T O R I O
Presidente Honorario, Sr. Carlos Fe
Presidente Efectivo, “ “ Carlos J. Mateus García Vicepresidente, “ 11 Carlos J. Albornoz
V O C A LES P R IN C IP A L E S
Sres.:— Dr.Luis A. Salgado
vallos H., D r. Manuel Granizo D. y Luis F. Valenzuela.
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V O C A L ES S U P L E N T E S
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Sres.:—Jidio Sáenz Rebolledo, Jorge. Salas, Luis F. José M. Santander y Rafael López
Tesorero, Sr. Dr. Dn. Elíseo Ron Sierra
Protesorero, Sr. Dn. Félix Romero Hidalgo
Secretario, SrK.Dn. Carlos M. Ron Sier
Prosecretario, Sr. Rafael Moncayo A/buja
SOCIOS
Doctores:—D . Carlos García D rouet, D. José Justiniano
Estupiñán, D. Miguel Abelardo Egas, D. José María Vivar, D. Carlos F . Gómez, D. Virgilio Chiriboga O., I). A gustín Valarezo D .,M anuel L arreaL ., D. JoséM iguelA raujo A .,D . J o sé Ponce Elizalde, D. Manuel de Guzmán, D. Maximiliano Donoso Cli., D. Manuel B ustam ante G., D. Rafael María Pólit, D. Nicanor Mera, D. A ugusto Bueno, D. Alfonso Ri- vadeneira.
Señores:—F . I. Salazar G., A. Salazar G angotena, P a
Suá 5 Suá
-rez, Ezeqaiel L. Paz, Luciano Oñate, Lilis G allardo T., F e r nando Burbano de L ara, Daniel J. A ndrade, Luis F. Bur- bano de Lara, Ricardo Hermilo Rueda C., E duardo Caice- do Suárez, Juan Pablo Sanz, Francisco Rueda C., Rodolfo Pazos, Antonio Paredes, José María Rodríguez, Nicolás A.
Cevallos, Antonio Gallo, José Antonio Bastidas, Benjam ín Rodríguez, Antonio Rivadoneira, A lejandro Ponce A., V i cente Muñoz, E nrique Cervantes, Ju an E . Díaz, Rosalino Terán, Ernesto Córdova, León Pacífico Bravo, César A ure lio Andrade, G abriel Arboleda, José U. Murillo, Francisco Vásconez, Sergio Rodríguez, G erardo Pazmiño, V íctor Va- lenzuela R., J. Benigno Veintim illa, A lberto Yépez, Ju an Valenzuela y R., Daniel M estanza G., José A. Florez, Luis F. Donoso, V alentín Jim énez, Emilio Baquero, José R. A r boleda, César A. Acosta L ., Jorge J á tiv a Zambrano, José Ricardo Mosquera, Federico C. Mera, E loy Muñoz, A ngel Benigno Ocampo, José María Ortí, Telésforo Salvador, Ro sendo J . Romero V., José Ramón Paredes, A ntonio Guerra, Pedro M. Dueñas, Luis Cano, Pedro M. A ndrade, A ngel Ocaña, José Ignacio M ontenegro, Luis G uerra, Facundo Proaño, Marcos Gallardo, Manuel Fernández, Segundo R o dríguez, Alfonso Cano, Jo rg e H. F uentes M., José Antonio López S., Teodoro Jácom e M., Pedro M. Sono, A lejandro J. Pérez, Julio C. N avarrete, Flavio A ndrade, V íctor H. Mantilla, V íctor Medina T., Carlos Raza, Benjam ín Díaz M. José R. E strella, Manuel Esparza, M anuel Miño Cervantes, A lejandro Palacios, Manuel S. N avarrete, Ram ón N. Mal- donado, Ju an Alvarez, José G abriel Berm eo, José I. Coba, José E strella, Luis Guayasam ín T., Segundo T. H errera, Carlos López, Federico N. Manzo, José S. N avarrete, Ma nuel J, Ochoa, Teodoro Pazmiño, Luis F . Quijano, Segun do Reinoso R., José A ntonio Solís M., Francisco Torres, Matías Valladares, A lejandro Yépez C., Pedro J . Arce, Ju an P. Carrera, Julio Galarza, A ntonio Lem a, Julio C. Moreno, José J . Naranjo, Ezequiel Proaño, F idel M. Rodríguez, A n tonio José Sánchez, Segundo Tinajero, M iguel U nda T. Manuel A. Vivero, D aniel Chiliquinga, José Ju lián Vega, Manuel María Alarcón, José M. Cárdenas, Ju a n B. Guzmán, Andrés M ontenegro T., Manuel L. Pazmiño, Ju an B. Raza, Manuel Santacruz, Luis E nrique Tobar, Federico Villegas, Luis V. Arias, E nrique Avilez, Camilo Cárdenas, José Mu ñoz, Cornelio Ch. Ruiz, José Salgado, A ndrés Torres, J o sé Rafael Vásconez, José Leónidas Acliig, A ugusto G alar za Neira, M iguel A. Pérez, L uis A. Romero, Luis A. S an tacruz, V íctor A ndino, M iguel Roldán, Jesé Rafael Acevedo,
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-SESI O
N I NAUGURAL
D ISC U R SO D E L S R . D N . C AR LO S J . A L B O R N O Z , P R E S ID E N T E P R O V IS IO N A L D E L «C EN TR O P O P U L A R G A R C IA M O REN O »
Señores:
Nada más placentero para un corazón dotado de senti mientos ciudadanos que ver lo más selecto del pueblo he roico de Quito, si por su laboriosidad, si por su honradez, concurrir, anhelante, a la cita que le da el patriotism o, la cultura social, la religiosidad; y congregarse entusiasta, a rendir pleito-hom enaje al que fue y será gloria de la P a tria, gloria de la hum anidad, gloria de la Iglesia! Y digo será, porque el beso de la m uerte inm ortaliza al genio, como el beso de la noche enciende la estrella. L a gota de agua se volatiza y form a la nube, la nube se tiende a los pies del sol y brilla como ascua de oro: ascua de oro es a los pies de Dios Eterno, el Sr. Dr. Dn. Gabriel G arcía Moreno.
• Paréceme, ai estar en vuestra presencia, que me hallo ante un bouquet de violetas que, si escondidas, por humildes, difunden perfum e delicadísimo de la esencia más suave y deleitosa: perfume de gratitud; de esa flor en el mundo desco
nocida que sólo la aspirarán con fruición indescifrable, infini ta, los venturosos, en los templos de la divinidad, y que se eleva como la inm ortal sabea hasta el trono mismo de Dios.
Os congregáis en este recinto, para dar la prueba más elocuente de que tenéis sentim ientos altam ente patrióticos, sociales y religiosos; térm inos sentados, como prim eras pa labras, indicadoras de altísimos sentim ientos, en este mal pergeñado discurso, y que, vuestra conocida benevolencia, me da aliento para ampliarlas, ante vuestro ilustrado criterio, en cortos períodos; ya que, en esta Ju n ta inaugural, debo abstenerm e, por la condición misma del acto, de dar am plitud a mis razonamientos.
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-acero sectario, enemigo solapado y soez de todo lo que es v er dadero progreso intelectual, cívico y m o ra l? ...Y no se rá verdadera obra de patriotism o, laborar, en todas las for mas posibles, con la am plitud más irrestricta, para acercarse al bello, sublime ideal de llevar a efecto, la realización jus ticiera, de grabar en mármol o en bronce, para recuerdo o adm iración de las presentes y futuras generaciones, el m onu mento al gran genio, al que, sin exageración, ni la más mí nima, puede y debe llamarse Gloria d é l a ?
Gloria de la hum anidad!No es este punto para que tra
te de él mi conocida incapacidad. Al sol no se le puede con tem plar, so pena de m erecer ceguera! Las virtudes cívicas del «hombre que honró al hombre» según gráfica expresión m uy popular y conocida, no son para descritas; y si las grandes intelectualidades créense quedar deslum bradas ante el claror de ese lum inar bellísimo, con que Dios C reador ob sequió a nuestro amado suelo; ¿qué pueden decir, por mis labios, la ignorancia y pobreza de mi cerebro y corazón?...
Lo sentim os; más, no podemos d escrib ir... Para no em pa ñar el cristal, es m ejor no tom arlo entre las manos.
Que fu é yloria de la Iylesia! Ya lo definieron los inm
tales Pío IX y León X III al calificarle: «M ártir del Cato licismo». Los m ártires son santos, y los santos, gloria son de la Iglesia!
G loria de la P atria! G loria de la hum anidad! G loria de la Ig le sia !... he ahí, lo que sintetiza el hom bre que se llamó G abriel G arcía M oreno; y al tom ar, hoy, esta selecta agrupación de buenos ciudadanos, patriotas y creyentes por título distintivo «Centro P opular G arcía Moreno,» no le damos honra a él, la recibimos! Las, bellezas que se adm iran en la tierra con los efectos de la luz, al sol deben su eficaz beneficio.
Procedam os pues, señores, a elegir el D irectorio de este im portante Centro. Hagám oslo con independencia, entusias mo y alteza de m iras; pues, juzgo que de la base fundam en tal depende, quizá, la estabilidad del edificio, y no podremos llegar a elevar una columna, si no la cim entam os en la pie dra angular llam ada patriotism o desinteresado.
P ara concluir, hago presente m i voto de sincera g ratitu d a los amables señores que, me honraron con el título de P re sidente del D irectorio Provisional del Centro P opular G ar cía M oreno; y, al resignar hoy, la presidencia en manos de quien, por sus m erecim ientos, fuere el más digno de dirigir nuestro Centro, hago los más fervientes votos, para que, esta agrupación distinguida, prospere y se engrandezca a la som bra de las egregias virtudes! Justicia! G ratitud!
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D IS C U E S O D E L S E . D E . L U IS A . S A L G A D O
Sr. Presidente del D irectorio Provisional del «Centro Popular García Moreno,»
Señores miembros de las sociedades católicas de esta ca pital :
E l día 24 de Diciem bre de 1921 recordará la historia ecua toriana el prim er centenario del nacimiento del Excmo. Sr. Dr. Dn.- Gabriel G arcía Moreno, cuya adm irable actuación en pro de los intereses patrios y cuyos valientes rasgos gu bernativos y culturales depositaron en el seno de nuestra República gérmenes de levantadas orientaciones públicas y privadas. L a gratitud, pues, nos impone la obligación de rendir un testimonio elocuente de perdurable afecto, vene ración y reconocimiento al em inente patricio, cuya figura se la distingue en medio de la inm ensidad de la historia, por los vivos fulgores que irradia desde la región superior a don de le han elevado sus excelsos merecim ientos. E l silencio del olvido va a llegar a su térm ino con motivo del fausto suceso de la celebración de tal centenario, en que se hará la solemne apoteosis del ilustre R egenerador de la P atriá y
M ártir de la civilización católica.
E l extravío del criterio, en veces, ha dado origen para la conmemoración del centenario del nacimiento o m uerte de personajes de dudosa reputación: nosotros, empero, como un acto de rigurosa justicia y en prueba de que sabemos aqui latar el verdadero mérito, realizamos hoy este movimiento simpático de concentración, para m ostrarnos respetables por la firmeza en el cum plim iento de uno de nuestros más sagra dos deberes, cual es el de honrar a la patria, preparándonos a honrar a su más preclaro hijo, quien en breves años de go bierno consiguió levantar al E cuador a un envidiable g ra
do de prosperidad m oral y m aterial, fíja la m irada en el sol resplandeciente de la verdad católica, llevando en las ma nos la antorcha rutilante de la fe y habiendo fijado como di visa en la bandera desplegada en el com bate por el im pe rio dél orden el expresivo lema «L ibertad para todo y para todos, menos para el mal y los malhechores.»
Sobrem anera oportuno y alentador tiene que ser tal fes tejo en los actuales tiempos, en que arriada la bandera de las alturas gubernativas en que el G rande H om bre supo co
locarla, ha sido desgraciadam ente reem plazada por el pen dón emblema de hostilidad al derecho cristiano, a la vez
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-que del triunfo de la tiranía, del desorden con todo su sé quito de calamidades y quebrantos.
Si, señores, un cuadro de dolor es el que se ofrece a nuestra contem plación en la época presente. Nublados los ojos por el llanto, vemos a la Madre común sumida en un abismo sin fondo de miserias; está eclipsado el sol de la ci vilización cristiana con negros nubarrones; bambolean los fundam entos que sirven para asegurar la estabilidad de la fam ilia y de las sociedades y corporaciones establecidas pa^ ra el cum plim iento de todos los fines hum anos; se extien de a m anera de espesa niebla la indiferencia por los idea les con que García Moreno hizo la felicidad del Ecuador, y que ahora la frivolidad predom inante desprecia como lo curas; entre los ruidos y algaradas del espíritu m aterialista- moderno se m enosprecíala verdad católica, conforme el ré gimen im perante va desencadenando contra ella recio hura cán de odios y poniéndole más y más trabas para su libre acción y desarrollo; la vil cobardía hace alardes de pruden cia y abandona el sendero hollado por el Héroe M ártir, por que en él sólo encuentra abrojos y privaciones y porque no descubre esa cobardía la abundancia que ha m enester para dar pábulo a la fastuosidad y para proporcionarse, a trueque de la dignidad personal, el goce de placeres efíme ros; entre los mismos que se dicen am antes de la buena cau sa se nota, con lionda pesadum bre, esa ciega adoración al propio orgullo, al propio bienestar individual, que im posibi litan, en lo absoluto, una acción conjunta para obtener el resurgim iento del orden y la justicia; se ha llegado, en re sumen, a perder el verdadero concepto de orden y se acep ta que con este estado endémico de la P atria nos hallamos felices, gozando de paz y p ro sp erid ad ...
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-si sus dirigentes no buscan la arm onía y bienestar indivi dual y social en la aplicación de aquellas doctrinas y mé todos con las cuales el gran gobernante engrandeció a la Patria, «colmándole de inmensos e imperecederos beneficios m a
teriales y intelectuales, morales y religiosos.»
ligión no adelantarem os un paso; ya lo dijo un notable pu blicista: «El Estado necesita que el espíritu m oral y reli gioso de los pueblos vivifique la letra de las leyes, para que los deberes sociales se cum plan por algo superior a la fuer za». E l único medio posible para el afianzamiento del reinado del orden es el irrestricto respeto al espíritu m oral y religioso de los pueblos, es el incondicional apoyo a ese postulado tan lleno de trascendentales soluciones para la vida real de la sociedad: «Libertad para todo y para todos,
menos para el mal y los malhechores.»
Muy oportuno, pues, se presenta en estos tiem pos el m ag no acontecim iento de la celebración del centenario de que me vengo preocupando, para difundir el exacto conocim ien to de García Moreno, rodeado ya a raíz de sus grandes he chos de una aureola de afectuosa popularidad; y admirado hasta de sus mismos enemigos, que no han vaciado su cri terio en el ciego espíritu de prevención y fanático partida-
rismo.
Preparém onos con fervor y entusiasm o para tal festejo con los prim ores de la elocuencia, manifestados en confe rencias que ilustren los hechos culm inantes del V engador y M ártir del Derecho Cristiano; con el hechizo de veladas y representaciones dram áticas; con trabajos previos para le vantar el gran monum ento que atestigüe nuestra adm iración •y g ratitu d a ese extraordinario ciudadano; con. folletos con
mem orativos de sus hazañas y proezas.
1 Narrem os y recordemos, señores, las proezas de nuestro
Héroe en los momentos presentes en que vivimos bajo un cielos de bronce, rasgado con los rayos del odio, orgullo e in terés personal, y en los que el pueblo honrado y tem eroso de la ley divina experim enta infinito vacío y hondísimo m a lestar, deplorando la ausencia de todo lo grande y de todo lo bueno que G arcía Moreno siipo, a costa de tantas energías y sacrificios, im plantar en nuestra hoy infortunada P atria.
Narremos las virtudes de nuestro Héroe, ahora que ese pue blo abrum ado y abatido escucha con horror el estentóreo y
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anarquía, expulsando a Jesucristo de los recintos donde se dictan leyes, de los tribunales de justicia, de los diversos ra mos de adm inistración públicq, de la educación, de la fami lia, de las costum bres. . __
No es mi propósito en este discurso ocuparm e en el elo gio del egregio varón, de cuyo esclarecido nombre se ha apo derado ya la historia. Si tal cosa pretendiera, cualquier elo gio estaría por demás, al recordar tan sólo, que el inm or tal Pontífice Pío IX , levantó al nuevo Carlomagno una es tatua en Roma, y a quien uno délos Congresos del E cuador le tributó solemnísimo hom enaje con el siguiente decreto:
«El E cuador por medio de sus legisladores, tributa a la me m oria del Excmo. Sr. Dr. Dn. G abriel G arcía Moreno el ho menaje de su eterna g ratitu d y profunda veneración, y hon- ra y glorifica su nombre con el dictado de Ilustre R egenera dor de la P atria y M ártir de la civilización católica. Para recom endar su ilustre nombre a la posteridad, se erigirá una estatua que le represente en márm ol o bronce, y en cuyo pe destal conste grabada esta inscripción; «La R epública del E cuador agradecida, ál Excmo. Sr. D r. Dn. G abriel G arcía Moreno, el prim ero de sus hijos, m uerto por ella y por la Religión el 6 de Agosto de 1875.»
. Por otra parte, el elogio de G arcía Moreno deberán ha cer en este Centro, plumas valientes y avezadas a la noble y ardua tarea de escribir, dirigidas por inteligencias pode rosas y por corazones todo fuego. Quiero, sí, manifestaros
que habiéndom e cabido la iniciativa de la formación del Cen tro P opular G arcía Moreno, me es grato inform aros que D irectorio Provisional ha convocado a vosotros, capitanes del ejército ecuatoriano que m ilita en la cam paña déLtfra-
bajo, cim iento del dulce bienestar y de la dignidad 'pers.Q.-^o^^^ q
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nal, para que aportando el contingente de . vuestro piatriotil-ciO3^ mo y laboriosidad, déis realce con vuestra cooperaciÓfi^a los
festejos del 24 de D iciem hre de 1921.
V uestra cooperación será decisiva para el éxito de tán^fio-^ ble empresa. S/ois los sucesores de los miembros que in teg ra^
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nuestros esfuerzos para conservar esas libertades públicas que vuestro valor, vuestro patriotism o y vuestra abnegación ha salvado del naufragio.» — García Moreno respondió que no tenía ningún derecho a aquella recom pensa excepcional, pe ro que la aceptaba gustoso como la prueba más conmove dora de la estimación en que le tenían los hombres de bien.
E l Centro Popular G arcía Moreno p a ra la consecución de sus fines se ufana en contar con la cooperación de las so- ciedadas católicas invitadas a la presente reunión, y que per siguen los mismos o parecidos fines de aquellas que en el 65 justipreciaron el m érito del hom bre excepcional de quien la patria conservará orgullosa el más glorioso recuerdo; quiere obrar conjuntam ente con vosotros, hombres de bien, verdaderam ente religiosos y patriotas, para ver realizados sus ideales; espera, en consecuencia, vuestra constante y pa triótica labor, para ofrecer a G arcía Moreno los solemnes homenajes que merece.
Aun cuando la vergonzosa prudencia de los apegados a los bienes materiales, la dejadez de los unos y la soberbia de los otros menosprecien nuestro Centro, que nuestros labios m urm uren incesantem ente con G arcía Moreno «Dios no mue re»; y demostremos nuestra entereza haciendo lo que esté en la esfera de nuestros alcances, seguros que desde el cielo acep tará gustoso García Moreno nuestros modestos a la vez que sinceros y desinteresados homenajes; será la prueba más con m ovedora de los hombres de bien, para quienes no hay otro anhelo ni otro móvil que la paz y la ventura de la Patria.
Señores miembros de las sociedades católicas de esta Ca pital: cubrios de gloria ante las generaciones venideras, hon rando al insigne benefactor de - la Iglesia y pueblo ecuatoria nos, y la D ivina Providencia recom pensando tan digna y provechosa labor, pronto enviará el hom bre que necesitamos para la salvación del E cuador.
TRA
SMI SI O
N PRESI DENCI AL
D iscurso del Sr. Dn. Carlos J. Albornoz, P residen te del D irectorio P rovi sional y V icepresidente electo del Centro Popular «García Moreno,»
en el acto solem ne de la tom a de posesión de su s resp ectivos cargos, de los señores que com ponen el D irectorio.
Señores Presidente Efectivo y Honorario:
grati-- 1 3 —
tud, y guiado por la Justicia, se apresura a circundaros, anlielando contribuir con todos los medios que estén a su ^alcance a la consecución de su noble objetivo: la erección del monum ento que, para recuerdo y adm iración de las presentes y futuras generaciones, debe el pueblo ecuatoria no consagrar al hom bre providencial; al tipo más perfecto de intelectualidad y energía que, en los siglos de existen
cia de la virgen América, se ha conocido; al m agistrado singular que Dios, como en premio especialísimo, por la consagración que a su Deífico Corazón debía posteriorm en te hacer de sí esta República, le hizo nacer en ella, y que rigiera sus destinos por pocos, pero fecundos años.
Vos que, entre los m il títulos y ejecutorias que os ca racterizan, ostentáis una d© las más significativas: ser dig no vástago del Excmo. Sr. Dr. Dn. G abriel G arcía More no; y vos, señor Presidente H onorario, a quien con solicitud paternal, él dirigió vuestros pasos juveniles haciéndoos su amigo y confidente, hasta dejaros saturado, direlo así, de sus nobles sentim ientos y magnánimas virtudes; vosotros diri giréis nuestra acción con acierto, vosotros encauzaréis debi dam ente nuestras energías; y por ésto, el pueblo trabajador, el pueblo honrado, el pueblo patriota, el que jamás dobla su rodilla, sino ante Dios, porque sabe ser noble y despre cia a sus tiranos, os lia aclamado sus Presidentes.
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Conciudadanos:
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De otro lado ¿no aviva nuestro entusiasm o la idea de que, trabajarem os por una obra que ponga de relieve la ju sticia
i y ^gratitud nacionales?Y ¿quién se avergonzaría de titularse
patriota?: ¿dónde está, quién es el ecuatoriano que rehuya prestar su apoyo a lo que sea honra y decoro de su Patria? ¿qué indigno se encontrará en este suelo, bendecido, que no *ame su esplendor y lustre?; porque todo ecuatoriano ama, a su patria con la am plitud del fuego de sus volcanes, y son ríe, placentero cuando se adm ira al hijo distinguido, enal teciéndolo, con la placidez con que sonríen nuestras fuentes y arroyos en las prim averales praderas de nuestro suelo ecuatorial!!
Por fin y para no cansar vuestra benévola atención ¿no es verdad que entusiasm a ver a nuestra cabeza, como nues tros dirigentes, como nuestros conmilitones y compañeros de labor, a personajes como Dn. Carlos M ateus y G arcía y Dn. Carlos Fernández Madrid, honra y prez de nuestra sociedad, quienes con su influjo poderoso, inteligencia, sa gacidad y prudencia allanarán las dificultades que encon trarem os seguram ente, en nuestro camino; que anim arán a los cansados, estim ularán a los fuertes, guiarán a los miopes (quiero decir, a los pesimistas), excitarán a los menos ani mosos, tenderán sus ramas protectoras sobre todos; y a su sombra, como a la som bra benéfica de robusto cedro, res piraremos de nuestras fatigas, enjugarem os nuestro sudor y tomaremos bríos para continuar en nuestra obra, bien lle gue a realizarse después de medio siglo!!
Estos obreros form an una unidad, un centro común; os lo entrego, pues, hoy, señores Presidentes y vedlo regoci jado, orgulloso de su obra, con ese santo orgullo que se lla
ma dignidad decorosa, ostentando su lem a de distinción: «Centro Popular G arcía Moreno.» E sta entrega que os ha go, con el carácter de Presidente del D irectorio Provisio nal constituye uno de los mayores triunfos, uno de los m a yores goces que he experim entado. Así quería confiar a vuestra dirección inteligente, esta porción escogida de nues tro pueblo: constituida ya en agrupación con la cohesión debida; con su D irectorio muy bien seleccionado; con su entusiasmo, con su Vida propia; y para que ésta sea fruc tífera y eficaz, os pido, que una de las prim eras disposicio nes que deis, sea la de la formación, discusión y aproba ción de sus E statutos.
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-Que se ponga esta obra de justicia debida: monumento
a García Moreno, bajo la protección de la Iglesia y que, las
aureas m itras de los señores Arzobispo y Obispos del E cua dor nos guien, favoreciendo la obra con su paternal bendi ción; que los cleros secular y regular nos den su poderoso apoyo, excitando a sus feligresías y relacionados, a contri buir a la magna obra. ¿No fue G arcía el G rande, el báculo y sostenedor infatigable de los derechos de la Iglesia, no fue su defensor, y por fin m ártir del Catolicismo?
Que se nom bren Colectores honorables y acuciosos, en todo lugar donde funcione un Comité, para que recojan el donativo del rico, el obsequio de la m atrona, el centavo del pobre, ese grano de arena valiosísimo que ha im pulsa do, en todos tiempos, las grandes obras dándolas petrea com pactibilidad, como que es de inmenso valor y aprecio: y que esas grandes y pequeñas cantidades erogadas, se si gan aglom erando en una institución bancaria respetable, m ientras nos consideremos fuertes, para em prender, ya, la O bra de Reparación y Justicia.
Que se gestione eficazmente, ante el próximo Congreso para que se destine una de las plazas de esta ciudad, si quiera sea la plazoleta de la A lam eda para erigir en ella, el m onum ento. ¿No está obligada la Nación, como Nación, a honrar la mem oria del genio que le ha dado gloria; del hijo que le ha dado honra ante Am érica, ante Europa, an te el m undo entero?
Que se abran las puertas de los recintos de los Comités a todos los ecuatorianos; pues, aún, sus mismos enemigos políticos ¿no adm iran al hom bre extraordinario? Y, si hay nobleza como debe h ab er en todo corazón que late, se abri ga y enaltece al calor del sol ecuatorial ¿no colaborarán con nosotros, para llevar a debido térm ino esta obra de estric ta justicia nacional?
épo-— l e
ca como la presente de m atador y general indiferentism o religioso, de omnímoda y malsana independencia, de pasio nes que rompen y despedazan el freno de toda ley, de cri
sis form idable, de egoísmo y de nunca vistos cataclismos sociales; pero esperamos que sabrá imponerse nuestra acción, con dulzura que ablande la dureza de la insensibilidad, con fuerza superior y avasalladora; sabrá restaurar y defender la fe que ilustra, la obediencia que ennoblece, la g ratitu d que dignifica, la justicia que rehabilita y repara, y la ca ridad que aproxima y unifica. Mas, si estos medios consi- liatorios no fueren suficientes, vengan la burla y el despre cio, vengan la injuria y la calumnia, venga la persecución, vengan; pues nuestros cansancios serán fuentes de vitalidad; y, nuestros sinsabores, nuestras am arguras y congojas, nues tros sacrificios y lágrimas serán preludios de himnos.
Os doy, pues, en representación del «Centro Popular García Moreno» posesión del sillón presidencial tan digna mente merecido por vosotros. *
He dicho.
D ISC U R SO D E L SE Ñ O R C A R L O S J . M A T E Ü S Y G A R C IA P R E S ID E N T E E FE C T IV O D E L «C E N T R O P O P U L A R
G A R C IA M O R EN O »
Señor Presidente Provisional, Señores:
G rata e inesperada sorpresa recibí con la noticia del honor inm erecido y no buscado con que la generosa hidalguía de este Centro me ha distinguido, y que en su gallardía para conmigo, me ha llamado a form ar parte de un núcleo de ciudadanos llenos de amor patrio, estim adores de lo bueno, donde se han juntado la honradez, el talento y el trabajo pa ra laborar con sus elementos de consuno con el fin de pro pender a la glorificación perpetua en el bronce del «hombre que honra ai hombre».
Sorpresa, y mucha, fue la recibida; pero em bargado pol la emoción aceptó gustoso el honor que excede a mis ap ti tudes. Más, si grande es el dón recibido, grande es el am or con que se acepta y grande es tam bién la voluntad de tra bajar juntos para couseguir -el fin nobilísimo que perse
guimos. j
Inm ensa es la deuda de g ratitu d que la patria ecuatoria
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cía Moreno, por lo mismo, los ecuatorianos todos, sin distinción alguna, debemos contribuir a que sea honrado su nombre. Es pues, m enester propender a que este Centro tenga la ma yor am plitud posible, que ajeno por completo a la política, com prenda entre sus miembros a todos los que adm iran al G rande Hom bre y quieran rendir hom enaje a su memoria, y, que en igualdad de miras, junte a los ecuatorianos ya sean reli giosos o seglares, m ilitares o civiles, conservadores o liberales.
Para mejor conseguir todo el éxito deseable en nuestro no ble empeño, debemos tender a la form ación de otros Centros en las capitales de provincias y en los cantones todos de la R e pública, para que el esfuerzo unido, de m ayor resultado; para dem ostrar al mundo que el E cuador todo, del uno al otro con fín, se compone de pechos generosos donde laten corazones am antes de sus glorias, y gloria muy grande es para nosotros el adalid de la civilización y del derecho.
E ste Centro tendrá siem pre el distintivo de haber sido el primero de querer dar form a práctica a la idea lanzada ya anteriorm ente de celebrar el Centenario del nacimiento de G arcía Moreno dedicando un m onum ento a su memoria; fin quo conseguiremos indudablem ente, pues buscaremos y acep tarem os el apoyo y auxilio que quieran darnos nuestros con ciudadanos. Para ser pues dignos de conservar este sello distintivo es indispensable que la acción siga al pensamiento, y a los buenos deseos los hechos y no om itir esfuerzo alguno
para que éstos correspondan a nuestro anhelo.
Próxim o como está a reunirse el Congreso Nacional de beremos ju n ta r nuestros nombres a los de otros ciudada nos para pedir y obtener señale el lugar, ceda el sitio don de pueda erigirse dignam ente su estatua que siendo un be llo adorno de la ciudad, será digna de la naoión queenaL- tece con sus glorias y digna del hijo ensalzado por ella.
Muy im portante es la redacción, discusión y aprobación de los E statutos que deban regirnos, ya que ellos nos ser virán de , regla, y serán la guía y norm a que dirigirán nues.- tros actos para que en unidad de acción propendam os to dos a llenar esta aspiración nacional. ' ,
P ara term inar, pongo a mi vista, en prim er térm ino, los tan gratos corno ineludibles deberes que vuestra benevo lencia me im pone en el honroso cargo que voy a ejercer.; y quiero al propio tiem po, fijar vuestra atención en los de beres, no menos gratos e igualm ente ineludibles, que voso tro s os imponéis en esta noche en que lográis encauzar vues tro espontáneo y patriótico entusiasmo al hecho práctico de organizaros de m anera uniform e y decisiva.
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cia de la verdadera condición que debe inform ar a la efi ciencia del fin que con tanto ahinco anhelamos; y enton ces lograremos realzar la significación fecunda de la obra gloriosa que surgirá al viril y noble impulso del corazón ecuatoriano.
He dicho.
D ISC U R SO D E L S E Ñ O R D O N
Carlos Fernández M adrid
P R E S ID E N T E H O N O R A R IO
D E L
-«C entro P o p u la r G arcía M oreno»
v— — ^ ‘
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Señores: .
- J I * » ' * * Vuelvo a m anifestarles mi profundo reconocim iento por la distinción que me han hecho nom brándom e Presidente Honorario del «Centro Popular G arcía Moreno,» cuyo fin es honrar la memoria del hijo más esclarecido y virtuoso de nuestra querida Patria.
Tarda, señores, mucho tarda la justicia de los hombres, pero para los seres superiores como el señor G arcía More no, llega al fin y se im pone.—Tplvez no tendré la felicidad de ver el monum ento que la g ratitu d ecuatoriana ha de le vantar a tan egregio varón, pero siquiera me ha sido dable presenciar que comienza a hacérsele justicia, y, por m i par te, todas mis débiles fuerzas, lo poco que soy y lo poco que poseo, estarán siempre al servicio de los fines que se propo ne el Centro.
Vosotros, meritísimos ciudadanos, habéis dado el ejemplo y éste debe ser entusiastam ente seguido por cuantos somos los adm iradores del señor García Moreno, a fin de que se constituya un Comité C entral que extienda su labor a toda la República, puesto que el hom enaje debe ser em inente m ente nacional y con absoluta prescindencia de toda política
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G A B R I E L G A R C I A M O R E N O
Al C e n tro P o p u la r Cí a r c l a M o r e n o con m o tiv o de la to m a de p o s e s ió n de s u D i re c to rio d e fin itiv o .
B a jo la so m b ra de la C ru z b e n d ita E l b ien b u scó con in c a n sa b le c e lo , Y e l H é r o e a tra jo para el p a tr io su o lo L a carid ad e te r n a e in fin ita .
A su s p la n ta s r u g ió la h id ra m a ld ita D e l v ic io y d el error; fu é su fla g elo : P u e s to s él y e lla en fo rm id a b le d u elo , A l crim en a p e ló la in fa m e g r i t a ...
P e r o o r g u llo s a la se r e n a h is to r ia E n s a lz a su p e r ín c lito h e r o ísm o , D e l M ártir se e n a lte c e co n la g lo r ia
P o r su fé , su s p r o e z a s y c iv ism o V iv ir á d el G ra n d e H om b re la m em o ria C u a n to v iv a en e l m u n d o e l c r istia n ism o .
L u is A . Sa l g a d o.
3 de A g o s to de 1 9 2 0 .
V
ELADA I NI CI AL DEL ANO JUBI LAR
I N V I T A C I Ó N
“Señor:—E n representación del Centro Popular García Moreno invitam os a Ud. a la V elada Literario-M usical, que con ocasión de iniciarse el año jubilar del centenario del na cim iento del inm ortal G arcía Moreno, tendrá lugar el 24 de las corrientes, a las 8 p. m., en el salón de actos de la escue la de los R. R. P. P. de la M erced, según el adjunto p ro gram a.—Acompañamos para el efecto las respectivas e n tra das personales.—Quito, 23 de D iciem bre de 1920.—E l P re sidente, Carlos J . M ateus y G arcía.—E l Secretario, J . E d
«Programa de la V elada Literario^M usical con que el Cen tro Popular García Moreno inicia el año jubilar del C ente nario del nacimiento del Excmo. S. Dr. D. G abriel García M oreno.—I o—Himno Nacional cantado por los socios del Centro.— 2o—Discurso del Rvdmo. Sr. Dr. D. Tomás Ver- gara, Pro vicario G eneral de la Arqu ¡diócesis. — 8°— de
Ballet.—Cecily Chaminade,op. 30, ejecutada en el piano por
el Sr. José I. Canelos, Profesor del Conservatorio Nacio nal.—4o—García Moreno.—Versos leídos por su autor Sr. D.
Francisco I. Salazar G. —5o—F. A n dran .—M ascota.—F a n ta
sía por el “Sexteto Mendelhson. —6o—Discurso del Rvdo. P a dre Miguel M artínez de la Vega, S. J . —7o— Canto
ne Spagnuola.—Tosti.—Solo, cantado por el Sr. Dr. Luis A.
Salgado.—8o—Discurso del Sr. Dr. Manuel Granizo D .—9o—
A Tobani.—Paráfrasis de la melodía de R ubistein por el Sex
teto Mendelhson.—10°—Poesía declam ada por su autor Sr. Dr. Elíseo Ron S ierra.— 11°—Canto auiunnale.—Mendel
hson.—Dúo cantado por el Sr. Dr. Luis A. Salgado y el Ma
estro Luis C arrillo.— 12°—Discurso de agradecim iento por el Sr. Carlos J . Mateus y García, Presidente del C entro.—
18°—P a tria .—M archa final, por la orquesta.»
D ISC U R SO P R O N U N C IA D O P O R E L R V D M O . S R . P R O -V IC A R IO D R . D N . T O M A S V E R G A R A
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A ltam ente honrado por el Centro P opular G arcía Moreno para dirigiros la palabra al comenzar este acto literario-m u- sical, en mem oria del G rande Hombre, del M agistrado ca tólico, doctor don G abriel G arcía Moreno, al iniciar el año ju bilar del centenario de su nacim iento; me perm itiréis expo ner las razones que justifican y encomian el patriótico proce der del Centro P opular G arcía Moreno. Mis conceptos y opiniones, bien entendido queda, son personales; y mal pu diera interpretarse como si fueran de la A utoridad Eclesiás tica, a la que por hoy inm erecidam ente repiesento.
* * *
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maldicen con el oprobioso inri de traidores y tiranos, a éstos les colman de bendiciones, con el dechado de héroes, g ran des, proceres, padres de la Patria. Pueblo que se postra de rodillas ante quien le abofetea y olvida a sus bienhechores, bien m erécelas cadenas que arrastra, y el dogal que le pu sieron sus verdugos.
En esta vida de lucha, de odios, de intrigas y de intere ses, a la V erdad y a la V irtud le disputan sus títulos y de rechos el E rro r y el Vicio; y veces ha habido que éstos, a favor de la confusión y de los trastornos sociales, se presen taron con la máscara de la Verdad y del Bien; y, engañan do a los pueblos en los prim eros momentos de frenética ex altación, impusieron su yugo en nombre, eso sí, de la liber tad, de la justicia, de la civilzación, y como no está tan co rrom pida la hum anidad, que adm ita el vicio por ser vicio, y el error por ser error, éstos se cubren siempre con el velo de' la V erdad y de la V irtud, y exigen sus derechos.
¿Quedará el mundo perpetuam ente condenado al engaño, a la incertidum bre, al escepticismo, a la injusticia? ¿No ha brá Providencia? ¿Seguiráu siem pre triunfantes en el m un do los hijos del E rro r y del Vicio, y perseguidos los héroes, los justos, los benefactores de los pueblos? Ah!, si hay P ro videncia! ¡Bendita Providencial *¡Dios no muere!» E l tiem po es su m inistro en la tierra. E l tiempo, que toda llaga ci catriza, que toda alegría m archita, que a su veloz carrera nada deja en pie, ni los recuerdos, que sepulta imperios, que destruye razas, que en su presencia se desvanece toda grandeza, y .n o deja huella de su paso; el tiem po, digo, só lo respeta la V erdad y la V irtud y a sus defensores; más aún, es su vindicación y gloria, porque la V erdad y la V ir tud, como Dios, no son súbditos del tiem po, pertenecen a la inm ortalidad. E l vindicador del tiem po, que por lo pasa do se llam a historia, viene abriendo paso triunfal, pese a quien pesare, para colocar en su merecido trono de gratitud, de adm iración y de gloria, al gran M agistrado católico, G a briel G arcía Moreno. D entro de laR epública y fuera de ella, hom bres célebres com ojLuis V euillot, estadistas, publicistas, filósofos, sabios y escritores como Ju a n León Mera, Proaño, Toral, A guirre, González Suárez, han reco n o ci^ ay en alteci- do las esclarecidas virtudes de G arcía Moreno; y -p o r fin, la voz de Dios, por labios de sus Vicarios /éñ la tierra, pon tífices como Pío IX y L eón X III, ha puesto el sello divino a su grandeza. ¿Hay m ejores votos? ^ $ o ^
Pregunto yo, parodiando a un escritor nuestro: si esta gloria mancham os, ¿qué nos queda por presentar a "la s na
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-L a H istoria es el exacto fiel de la balanza del m érito o dem érito de los hombres públicos y gobernantes. Hoy, después de un siglo, el pueblo ecuatoriano, casi en su to talidad, se propone con inusitado entusiasmo, en el centena rio del nacimiento del G rande Hombre, rendir a su bienhe chor, defensor y envidiable honra suya, el justísim o y pú blico homenaje de admiración y de gratitud.
Cierto que en el Ecuador por doquiera encontram os im perecederos monumentos del ínclito Presidente: caminos, puentes, ferrrocarril, escuelas, universidades, observatorio, protectorado, asilos, cuanto significa adelanto, cuanto re claman las miserias del pobre. Se me dirá por esto, ¿a qué otro monumento?. ¡Ah! Los que existen, G arcía Moreno se los levantó con su grandeza; falta el que lo debe el pueblo ecuatoriano, para m ostrar a las naciones que el E cuador nun ca puede olvidar a sus grandes hombres, menos al M agistra do que ofreció gustoso su sangre por la religión y por su patria. Y a cum plir este deber se prepara y esfuerza el Centro Popular G arcía Moreno.
E l verdadero y exacto concepto de la grandeza de los príncipes, y gobernantes, estriba en la justicia con que ri gen, en el patriotism o con que se sacrifican, y en la fe con que se guían. Y justicia severa, inquebrantable, patriotism o sin igual y fe intensa fueron el sello de la conducta pú blica y privada del G rande Hombre.
Los m agistrados son grandes, en cuanto son útiles a los pueblos, y e n cuanto su vida y su gobierno sirven de m ode lo que se perpetúe en todos los tiempos; y cuando para sus súbditos buscan el bienestar, que consiste en la libertad, la paz, la abundancia, todo esto bajo la protección de Dios, Rey de Reyes y Señor de los Señores.
Libertad, pero libertad verdadera, no la que fom enta la ltación de las pasiones, sino la que las encadena; no la clama rebelión, sino el derecho, que sólo la V erdad poseen ante la ley, de no ser im pedidos en el mplio de su benéfica vitalidad. L ib ertad como ó G arcía Moreno: «Libertad para todo y p a rato - s para el mal y los malhechores.» G arcía Moreno al crimen, y abrió sendas espaciosas y libres a la
al Bien.
kom-bre público que ponga, con valor y sin respeto humano, eti vigencia, en su gobierno, estas máximas? Casi es gloria pro pia del Presidente G arcía Moreno, grande por su fe, gran de por sus sacrificios, grande porque fue víctim a; siempre es grande la víctima., jamás el verdugo.
Nada, señores, honra más a l a Religión que el ver a los poderosos y príncipes confundidos con los demás fieles, co mo lo practicaba G arcía Moreno, al pie de los A ltares para cum plir las obligaciones comunes y exteriores d é la fe, cual particular y desconocido hijo de la Iglesia.
S er creyente, profesar públicam ente la Religión, cuando no hay enemigos de ella, cuando, al contrario, todo es fá cil, honroso, y hasta el camino para un legítim o acomodo; si ní) es desm érito, tam poco hay m ucha virtud. Mas, ser lo como G arcía Moreno, entronizar a Jesucristo en las cor tes, en las leyes, parlam entos, códigos y universidades, eu to das las venas de un gobierno; declarar el Evangelio, Códi go de su Nación; desafiarla burla y amenaza de sus adver sarios de adentro y de afuera, en medio de un siglo impío, heredero del filosofismo del X V III, a cuya cabeza estuvo V oltaire, que con satánica inspiración manchó y ridiculizó todo lo santo y sagrado; llevar la Cruz al Capitolio, y plan tarla valiente como Constantino en su trono, heroísmo es, esta graudeza reservada estuvo únicam ente al atleta cató lico, al gran G arcíaM oreno.
Al despertar su inteligencia, vió la obra nefanda de la Revolución Francesa, que invadió todo el mundo: guerra a Dios y a la Iglesia fue su grito que repercutió en A m éri ca; y la religión padeció quebrantos en muchas naciones y tam bién en la nuestra. N uestro Ilustre M agistrado rompió esas cadenas, y el E cuador, libre de los principios revolu
cionarios, libre de todos los errores condenados por el Sy- llabiis, fue llevado por él a los pies del Vicario de Je su cristo como pueblo netam ente católico, desligado de todo vínculo con la im piedad reinante, hasta m erecer el
título de la «República del Sagrado Corazón.» •. ^ : Decidme Señores; a tales hechos ¿qué otra m uerte, cq
-rrespondía? Quien planta la Cruz, en ella muere; J?edro la plantó en Roma, allí fue crucificado: G arcía Moreno la plantó en el E cuador, en el palacio, allí debía morir; otra m uerte para él habría sido sin gloria.
Razones, pues, le sobran al pueblo ecuatoriano, en el Cen tenario del nacim iento de su G rande Hom bre, para entu siasta y decidido em prender por medio del «Centro P opu lar,» del Ilu stre D irectorio y de los Centros provinciales,
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su patria, a quien, por su justicia, patriotism o y fe, las na ciones le admiran, su patria aún le llora, y la Iglesia le bendice.
Quito, Diciem bre 24 de 1920
G r a n ^ c i a Z M Z o z ? e : n _ o
(f r e n t e a s u r e t r a t o )
A llí está! En el sem blante R ev ela la grandeza.
E l fuego de los ojos D el gen io es un fulgor! En la espaciosa frente Y varonil cabeza, E xh íb ese al momento E l hombre superior.
Su cuerpo, erguido luce Cual la g en til palm era Que m uévese al im pulso D e brisa matinal;
Y se vé en el conjunto Y en la actitud severa Gallardo y noble fruto D el sol ecuatorial.
Pero, m ás que su rostro Y que su talle airoso
Adm írase en García G igan te un corazón; A nte éste el Chimborazo Y el Marañón grandioso Sus nieves y sus hondas O cultan con rubor.
La grandeza del alm a N o es la del mar Bravio Que en torm entosos tumbos L levando m uerte va;
No se alza cual colum na, Que osten ta el poderío D e destrucción y lava, O rgullo del volcán.
La grandeza del alm a T iene por norte el cielo, Por senda la esperanza, Por lu z la caridad; A l hombre le dedica
Su amor y su desvelo, V en ciend o vigorosa E rrores y maldad.
Y , García, el coloso D el su elo ecuatoriano, Guardaba esa grandeza Cual límpido blasón; E l bien era su ensueño, Y a conseguirlo, ufano, C onsagró la existen cia Las fuerzas, la am bición.
Y las cien cias, las artes, La libertad, la gloria, En tenebrosa noche,
C ubriéronse de luz; La lu z resp landecien te Que, al canto de victoria, Lanzó desde el C alvario La redentora Cruz.
Al contem plar su triunfo Guerra v il le juraron
A qu ellos que tenían Por feudo a esta nación; Y al no poder vencerle, T irano le llam aron
Porqué salvó a su patria D e oprobio y de baldón.
T irano es el que aspira A personal grandeza Y p isa con orgu llo La ley y la moral,
Tirano, el que en la tierra, L evanta la cabeza
Y hacer quiere del crim en, , E terno pedestal.
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—L os vicios, las pasiones, Para encontrar salud; No aquel que se convierte En defensor alado
D el fruto con que brinda A l mundo la virtud.
Tiranos los que al pueblo Im ponen su destino,
H crodes y Tiberio, C alígula y Nerón;
No aquellos que los salvan, M oisés ni C onstantino, Pelayo, Carlom agno, Ni el gran Libertador.
Tirano es el que mata A l roble legendario
Cortando su s raíces Con inpetu infernal, A quel que se com place, Sombrío y san guinario. En destrozar los bosques Y el tím ido rosal.
Jam ás el jardinero \ Que alegre y cariñoso, A cu ltivar sus flores Se en trega con afán; Y para darlas vida,
D ieiem bre 24 de 1920
L eal y presuroso, Arranca las m alezas Que a devorarlas van.
Sólo anhela el tirano R iquezas, poderío;
No en trega sus caudales A l pueblo con amor! E l tirano es cobarde, E l tirano es impío, No acepta el sacrificio N i m uere con valor.
Y al H éroe-M ártir nunca E l m iedo hum illar pudo; Sereno, del p eligro Siem pre volaba en pos, Y al sen tir en el cu ello El m achetazo rudo, B ien , exclam ó, m atadme, Pero no m uere D ios.
Oh g en io extraordinario, D e nuestra patria orgullo, D eja que hoy iniciem os E l año secular,
En que v en iste al mundo, D el G uayas al arrullo. Para ser lu eg o “ el Hombre Que al hombre supo honrar”.
F . I. Sa l a z a r G.
D ISC U R SO D E L R . P . M IG U E L M A R T IN E Z D E L A V E G A S . J .
G A R C IA M O R E N O Y L A C IV IL IZ A C IO N C R IS T IA N A
Rvdm o. Sr. Provicario, Señoras, Señores:
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—E n los sublimes horizontes de esta P atria se levantó, hace cien años, otra estrella más fulgurante y prodigiosa que la de bellezas de las regiones orientales, que fue agradándose de una manera sonprendente, y en cuyos fúlgidos destellos se destacaba m ajestuosam ente la figura de Cristo, Rey d é la s Naciones. Esa estrella, señores, se llamó G arcía Moreno. E lla anunció al mundo apóstata del Siglo X IX que Jesús reinaba en el Ecuador con toda su gloria y su grandeza, y
que este pueblo venturoso tanto más subía en su civ ili zación, cuanto más se acercaba a Dios.
E n efecto; de todos los imperios del Oriente, de todas las monarquías de Europa, y de las repúblicas de América, el E cuador era entonces el único, donde florecía con todos los encantos de la vida cristiana, el progreso, el orden y la justicia.
Su constitución era em inentem ente cristiana, sus cámaras y gabinetes cristianos, cristianos sus tribunales, cristianas sus instituciones, cristiano su ejercito. Con una organización tan cristiana y tan robusta, desaparecieron el robo y el asesL nato, la disolución y la crápula, la irreligión e indiferencia, la vileza y adulación; en su lugar se vieron aparecer la hon radez y el respeto a la propiedad y a las personas, la tem planza y honestidad, la piedad y religión, la nobleza y dig nidad.
Ju n to con la grandeza moral surgió el progreso moderno en todas sus m últiples variedades, el cultivo y florecimiento de las artes liberales; de las ciencias físicas y químicas, m a tem áticas, astronómicas y naturales; el establecim iento y or ganización de escuelas, colegios y universidades; la creación de una politécnica, la construcción de vías de comunicación; el desarrollo de la industria y del comercio; la disciplina del ejército y tantas y tantas otras maravillas, que vosotros am an tes de la historia, sabéis m ejor que yo...
Y entonces en este país, “antes tan oscuro y sombrío como todos los de A m érica” se levantó una luz esplendorosa, que atrajo las miradas y simpatías de todo el orbe católico, y excitó el despecho y rabia de todos los enemigos de Dios y - de la Iglesia.
¿Y porqué tanto orden, tanta grandeza y esplendor en nuestra patria?
¡Ah! Señores!; es que tú v o la dicha inm ensa de tener por jefe a un héroe, que llevaba en su corazón el poder de Cristo Rey, y en su frente la luz del Evangelio. P o r eso pudo de
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-mas patriota y noble de cuantos corazones han cabido en pe chos ecuatorianos. Y yo digo que ese corazón y esa cabeza adornados con tantas prendas naturales no tuvieron rival en el mundo político de esa época, porque en ese corazón esta ba grabado el R ey de la Cruz, y en ese cerebro estaba escri to el Evangelio, luz del mundo.
G arcía Moreno fue un fervoroso cristiano en su vida públi ca y privada, y si fue grande como ciudadano, fue más gran de como católico. G arcía Moreno es un gigante y un coloso, como general en los campos de batalla, como alm irante en la popa de un navio, como sabio en sus libros y laboratorios, co mo orador en el parlam ento y como gobernanteensu solio pre sidencial; pero es mucho más grande en los hospitales so corriendo como padre a los menesterosos, atendiendo a los enfermos con solicitud de m adre y sentándose a la. mesa con los leprosos para participar de la misma pobre comida que éllos; y llega alo sublime y con su espíritu en el cielo cuando cae do rodilias a los pies del sacerdote para confesar sus culpas, y cuando se postra en tierra con profunda ado ración, parecida a la de los ángeles, delante de laH o stia S an ta. Entonces yo repito con más entusiasmo que nunca la estrofa del poeta español que a nadie cuadra m ejor que a G arcía Moreno:
P liega, p lieg a las alas, am aina el vuelo, P ensam ien to que altivo subes al cielo
Mejor a D ios te elevas cuando te hum illas:
/N unca es mas grande el hombre que de rodillas!
-y ' »
Señores, nunca fue G arcía Moreno más grande qne de rodillas.
Pero quizá me digan esos espíritus , nacidos y for
mados a la som bra de la Revolución Francesa: “Es que G arcía Moreno fue un retró g rad a”
¡¡Retrograda!! ¡Oh! si, señores, G arcía Moreno es el políti co más retrógrada de cuantos ha habido desde el fatídico 789. Con vivir en pleno siglo X IX , retrocede 800 años y resuci ta a Felipe II con su energía indom able, con su grandeza moral, y con su piedad profunda.
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—los doctrinarios del 792 y entre el mendigo pueblo, esquil mado por sus hum anitarios y filantrópicos protectores. R e cibe de su esposa quinientos pesos para un espléndido con vite a los diplom áticos y el retrógrada medioeval, ofrece con ellos a los pobres de los hospitales un delicioso banque te. Pero G arcía Moreno es un retrógrada hasta el extremo; retrocede hasta el tiem po de los m ártires; va más allá, sube hasta la cumbre del Gólgota, se abraza con el Crucificado y m uere como m ártir en el Calvario levantando en esta ca pital y a los pies de la Madre de los Dolores, víctim a de su fe y de su amor a su Patria.
Quién hay más retrograda que G arcía Moreno!!— Pero no se puede negar que tuvo sus lunares.— ¡Ay! la luna tiene sus menguantes, las estrellas sn palidez, y el sol tiene sus manchas. Las manchas de G arcía Moreno son las manchas del sol. ¿Podéis vosotros con vuestros ojos sanos y claros distinguir las manchas solares? ¡Oh! no, señores; no po déis descubrir mas que torrentes de luz deslum bradora; pa ra ver las manchas son necesarios vidrios ahumados o po derosas lentes polarizadas. Los que tienen ojos sombríos o auteojos polarizados que se complazcan en descubrir sombras en el sol. ¿Y sabéis que son esas manchas solares? No son mas que efectos de su poderosa y excesiva actividad íg nea, y que extiende a la tierra sus influencias más o menos benéficas, más o menos sorprendentes: calores sofocantes, tem pestades magnéticas, acumulaciones eléctricas y mágicas aureolas boreales. H e aquí las manchas de G arcía Moreno: exceso de su actividad política y de su deseo de hacer el bien; que unas veces producía torm entas electro m agnéti
cas, pero en la zona tórrida de las pasiones rencorosas; y otras, auroras boreales, pero en las regiones septentrionales de la fría y tranquila im parcialidad.
Y un hom bre tan adm irable que aún en sus faltas m uestra tanto poder y a m o ra l bien; un gobernante tan sabio y de tanto empuje, que elevó al E cuador a la altura del pro greso moderno; un católico tan heroico que retrocedió 19 siglos y subió a la cum bre del cristianismo muriendo por su fó y por su patria; ¿no será acreedor a nuestros respe tos y homenajes de g ratitu d y amor, cuando todo el orbe católico se inclinó reverente para saludar en él al tipo de los héroes cristianos de la edad moderna?
trí--
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-bato de lágrim as de dolor. Llenos están de sns alabanzas los periódicos, folletos, revistas y libros de entonces__
E n tre los escritores españoles se ha hecho célebre la frase de Menéndez Pelayo: “ La R epública que produjo tal hombre puede ser pobre, puede ser oscura y olvidada; pe ro con (farcía Moreno tiene bastante para vivir decentem ente en la H istoria” .... Yo agradezco al gran polígrafo santan- derino su buena voluntad y simpatía, más os digo con fran queza, no convengo con él, no me satisface.
Para vivir decentem ente tiene hom bres de sobra el E cua dor. Con G arcía Moreno no se vive decentem ente, se vi ve triunfalm ente en todas las edades y en todos los países de la tierra.
Nuestro Congreso del 75 si que dijo co n 'g ran d e acierto: “ G arcía Moreno poseyó la grandeza del Genio, y los genios pertenecen a todos los pueblos y a todos los siglos” ¡Seño res, para term inar os pregunto. ¿Este héroe tan sublime, que os acabo de describir a grandes y borrosos rasgos, me rece una estatua de m árm ol o de bronce?__ No, señores, merece mucho más: estoy por decir, una estatua de oro. Pero nosotros no hemos merecido para G arcía Moreno ni siquiera una estatua de barro, por que hemos sido ingratos, porque hemos sido cobardes, porque hemos sido indolentes.
Señores, ha llegado ya el tiem po de la reacción y de la justicia; es necesario que nos mostremos dignos del Hom bre,
que tratam os de glorificar; tenem os que levantarle un gran dioso monum ento haciendo derroche de generosidad, abne gación y sacrificio.
E n tre tanto tened entendido que el héroe m ártir y su ca tólica república vivirán eternam ente gloriosos en el mundo. G arcía Moreno y el E cuador católico, están intim am ente unidos, y diría identificados; son grandes, son inm ortales, porque los dos tienen un mismo corazón; el corazón del H om bre Dios, y Dios es grande, y Dios no muere.
He dicho.
D iscurso pronunciado por e l Dr. M anuel Granizo D.
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—sus legítim as glorias; y la Religión tiene derecho para en salzar y engrandecer a sus apóstoles y m ártires.
He aquí, en pocas palabras, la iniciación del año jubilar, que cierra el glorioso centenario del nacimiento del hombre más justo, más recto, más patriota y más valientem ente ca tólico que ha tenido el Ecuador; he aquí el mágico sortile gio que, evocando el patriotism o legendario de otros tiem pos más felices, ha encendido el alma generosa del pueblo, de este pueblo creyente que hoy esta entusiasmado, enar decido el corazón, levantado el pecho, en la actitud gallarda del que se propara a cum plir un deber sagrado.
¡Pueblo, do pie* qne no se tra ta únicam ente de glorificar a un hombre, ponderando sus virtudes y endiosando su m e moria; no es sólo el nombre de G arcía Moreno lo que nos ha reunido en este lecinto: se trata de la Patria; es la P a tria, y cuando de ella se trata, y cuando es ella la que nos inspira, vosotros lo sabéis muy bien, no hay ecuatoriano, y mas aún si es católico, que no sea activo, abnegado, hasta el sacrificio, hasta el heroísmo; no hay patriota que no^ sienta en su alma el delirio de lo grande y lo sublime.
¡Loor a la P atria por los hijos que le dieron gloria; loor a los hijos que la engrandecieron!
• E ste es el santo deber que va a cum plir el pueblo eeuatoria- , no; éste el sentim iento que unifica nuestros corazones en este instante; glorificar a la Madre comúu con la glorifica ción del m ejor de sus hijos.
¡García Moreno: e instintivam ente se nos ensancha el al ma, se nos refuerzan los arrestos de la valentía y decla ramos ante el mundo entero, sin debilidades ni contem po rizaciones, la convicción de nuestra bendita F e y la resolu ción de nuestro sacrificio; y es que el poder del ejem plo que en su vida nos dejó ese hom bre a quien justam ente cali ficamos de grande, obra poderosam ente en nuestro entendi miento y en nuestra voluntad;siendo éste precisam ente el gran efecto que los seres superiores, aún después de m uer tos, suelen producir en sus sem ejantes, para conducirles por el camino de la rectitu d y del bien.
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sublime reto de «Dios no muere», con que el m ártir ecuato riano desafió a los enemigos que, no pudiendo atacarle de frente como leones, le asecharon arrastrándose como vívo- ras; de esa guerra que, como el m ejor hom enaje a la mem oria de nuestro héroe, debemos jurarla contra los actuales enem i gos de los principios, las doctrinas e instituciones que él sostuvo, abrazó y defendió.
¡García Moreno: y el grandioso edificio de la Iglesia ecuatoriana, en cuyo rem ate aún flamea, a pesar da los huracanes de la pasión y de las tem pestades del sectarism o, el pabellón nacional, al par que la enseña sacrosanta del Cristo Vencedor, no está cuarteado todavía, con todo del esfuerzo de la piqueta dem oledora del liberalismo, que ha estado golpeando inm isericorde por mas de cinco lustros, sin conseguir otra cosa que desprender el musgo estéril que es taba adherido a seculares muros.
Ni podía ser de otra suerte, ya que la obra de Dios es tá sobre las miserias de todos los orgullos que hundirán sus altivas frentes en el hum ilde polvo de la tum ba, después de haberlas estrellado, im potentes, contra la piedra angular de San Pedro.
¡Ah, es que las furias del averno son muy pequeñas ante la grandiosa proyección del Calvario; es que entre los hom bres y Dios, entre el mal y el bien, siem pre triunfa Dios, porque según la expresión del célebre francés V íctor H u go, solo Dios es siem pre bueno y siem pre vencedor; es que, en los suprem os com bates del mundo, cuando pare ce que todo sucum be en el naufragio universal, cuando el fulgor rojizo del incendio descubre en los antros de la m uerte la faz anguntiada de la desesperación, entonces, cuando todo ha caído, «Dios no muere,» y su espíritu, divinam ente inm ortal, flota triu n fad o r sobre las ruinas y miserias del orgullo hum ano.