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En la cumbre de su evolución durante el siglo XIX, el Estado-Nación otorgó a sus habitantes judíos la igualdad de los derechos. Profundas, antiguas y fatales contradicciones se ocultaban tras la abstracta y palpable inconsecuencia de que los judíos recibieran su ciudadanía de gobiernos que, a lo largo de los siglos, habían hecho de la nacionalidad un prerrequisito de la ciudadanía y de la homogeneidad de la población la característica más sobresaliente del cuerpo político.
Arendt, Hannah. (2009) Los Orígenes del Totalitarismo. Alianza Editorial. Madrid. (Pg. 75).
Derechos Humanos Cuando se fundamento el estado nación se le otorgo a los judíos la igualdad de los derechos que existía para el resto de las personas
Derechos Humanos (Hannah Arendt)
Una de las notas típicas del pensamiento de Hannah Arendt es la percepción y la reflexión sobre el fenómeno de la ruptura. Para ella, la ruptura se traduce en un hiato entre el pasado y el futuro, causado por el desmoronamiento de los patrones y las categorías que componen el repertorio de la tradición occidental. Ese hiato genera continuas perplejidades en el presente en la medida en que la tradición del pensamiento no proporciona reglas para la acción futura ni conceptos para la comprensión de los acontecimientos pasados. De ahí uno de los aspectos de la crisis contemporánea, que se caracteriza por la dificultad para discernir, en el contexto de los problemas del mundo hasta las clases de preguntas que deben ser formuladas.
Lafer, Celso. (1994) La reconstrucción de los Derechos Humanos: Un diálogo con el
pensamiento de Hannah Arendt. México. Fondo de Cultura Económico. (Pg. 92).
Derechos Humanos La ruptura es parte esencial para comprender el futuro mirado desde el pasado; por lo cual se foma un hiato.
Derechos Humanos (Hannah Arendt)
La emancipación de los judíos, otorgada por el sistema del Estado-Nación europeo durante el siglo XIX, tuvo un doble origen y un significado siempre equívoco. Por una parte, era debida a la estructura política y legal de un nuevo cuerpo político que únicamente podía funcionar bajo la condición de igualdad política y legal. Los gobiernos, por su propio bien habían de allanar las desigualdades del viejo orden tan completa y rápidamente como fuera posible. Por otra parte, constituía el claro resultado de la extensión gradual de los privilegios específicos de los judíos, otorgados originariamente solo a unos individuos y después, a través de ellos, a un pequeño grupo de judíos acomodados; sólo cuando este grupo limitado ya no pudo atender por sí mismo a las siempre crecientes exigencias de la empresa estatal fueron finalmente extendidos estos privilegios a toda la judería de Europa occidental y central
Arendt, Hannah. (2009) Los Orígenes del Totalitarismo. Alianza Editorial. Madrid. (Pg. 76).
Derechos Humanos Doble origen de la emancipación de los judíos
Derechos Humanos (Hannah Arendt)
La emancipación significó igualdad y privilegios, la destrucción de la autonomía de la antigua comunidad judía y el consciente mantenimiento de los judíos como grupo separado dentro de la sociedad, la abolición de las restricciones especiales y de los derechos especiales y la extensión de tales derechos a un creciente grupo de individuos. La igualdad de condiciones para todos los componentes de la nación se había convertido en premisa del nuevo cuerpo político, y aunque esta igualdad había llegado por lo menos hasta el punto de privar a las viejas clases rectoras de sus privilegios de gobierno y a las viejas clases oprimidas de su derecho a ser protegidas.
Arendt, Hannah. (2009) Los Orígenes del Totalitarismo. Alianza Editorial. Madrid. (Pg. 76).
Derechos Humanos Significados de la
emancipación. la igualdad para todos priva a las viejas clases rectoras de sus privilegios.
Derechos Humanos (Hannah Arendt)
La contradicción fundamental entre el cuerpo político basado en la igualdad ante la ley y una sociedad basada en la desigualdad del sistema de clases impidió el desarrollo de repúblicas eficientes, así como el nacimiento de una nueva jerarquía política. Una insuperable desigualdad de la condición social, el hecho de que en el continente la pertenencia a una clase le era impuesta al individuo y, hasta la primera guerra mundial, casi conferida por su nacimiento, podía coexistir, sin embargo, con la igualdad política. […] El sistema de clases completamente desarrollado significaba invariablemente que el status del individuo era definido por su pertenencia a su propia clase y sus relaciones con otra y no por su posición en el Estado o dentro de su maquinaria.
Arendt, Hannah. (2009) Los Orígenes del Totalitarismo. Alianza Editorial. Madrid. (Pg. 77).
Derechos Humanos La política se basaba en la igualdad y la sociedad en la desigualdad. el estado no le daba al individuo status sino su clase y relación con otras
Derechos Humanos (Hannah Arendt)
Una segunda contradicción: los judíos, el único pueblo judío no nacional, estaban amenazados, más que ningún otro por el repentino colapso del sistema de los Estados-Nación.
Arendt, Hannah. (2009) Los Orígenes del Totalitarismo. Alianza Editorial. Madrid. (Pg. 77).
Derechos Humanos Los judíos –ricos o pobres- no tenían nacionalidad.
Derechos Humanos (Hannah Arendt)
Los judíos fueron la única parte de la población (EUROPEA) dispuesta a financiar los comienzos del Estado y a ligar su destino a su ulterior evolución. Con su crédito y sus relaciones internacionales se hallaban en una posición excelente para ayudar al Estado-nación a establecerse como una de las mayores empresas y uno de los más grandes patronos de su tiempo.
Arendt, Hannah. (2009) Los Orígenes del Totalitarismo. Alianza Editorial. Madrid. (Pg. 82).
Derechos Humanos Los judíos financian se asocian con… el estado.
Derechos Humanos (Hannah Arendt)
Grandes privilegios y cambios decisivos en la condición judía fueron necesariamente el precio del otorgamiento de tales servicios y, al mismo tiempo, el premio por los grandes riesgos corridos. El mayor privilegio fue la igualdad […] A finales del siglo XVIII y en la cumbre de su riqueza los judíos de Berlín, consiguieron impedir la llegada de judíos de las provincias orientales, porque no les interesaba compartir su ´igualdad´ con sus hermanos más pobres, a los que no consideraban sus iguales […] resultaba claro que al menos los judíos no pensaban en términos de igualdad de derechos sino de privilegios y libertades especiales
Arendt, Hannah. (2009) Los Orígenes del Totalitarismo. Alianza Editorial. Madrid. (Pg. 83).
Derechos Humanos Por haberse asociado con el estado obtienen el privilegio de la igualdad que no comparten con los pobres
Derechos Humanos (Hannah Arendt)
Cuando comenzó la persecución de los judíos alemanes, los judíos de otros países europeos descubrieron que los judíos alemanes constituían una excepción cuyo destino no podía tener ninguna semejanza con el propio. Similarmente, el colapso de la judería germana fue precedido por su escisión en innumerables facciones, cada una de las cuales creía y esperaba que sus Derechos Humanos básicos serían protegidos mediante privilegios especiales –el privilegio de haber sido un veterano de la primera guerra mundial, hijo de un veterano, orgulloso hijo de un padre muerto en combate-. Parecía como si el aniquilamiento de todos los individuos de origen judío estuviera siendo precedido por la incruenta destrucción y autodisolución del pueblo judío, como si el pueblo judío hubiera debido exclusivamente su existencia a los otros pueblos y a su odio.
Arendt, Hannah. (2009) Los Orígenes del Totalitarismo. Alianza Editorial. Madrid. (Pg. 88).
Derechos Humanos Los judíos alemanes, perseguidos por los de otros paises a causa de poderío, se escindieron y cada grupo creía tener sus derechos especiales
Derechos Humanos (Hannah Arendt)
De todos los pueblos europeos, los judíos han sido los únicos sin un Estado propio y se han mostrado, precisamente por esta razón, dispuestos y apropiados para establecer alianzas con gobiernos y con Estados
Arendt, Hannah. (2009) Los Orígenes del Totalitarismo. Alianza Editorial. Madrid. (Pg. 89).
Derechos Humanos Ningún estado – nación los reconocía como propios, por eso los perseguían, pero les interesaba su dinero y sus relaciones comerciales, por eso alemania los inicia a perseguir, porque son hijos de nadie.
Derechos Humanos (Hannah Arendt)
El judío sentía simultáneamente el pesar del paria […] por no haber llegado a ser un advenedizo […] y la mala conciencia del advenedizo por haber traicionado a su pueblo y trocado la igualdad de los derechos por los privilegios personales. Una cosa era cierta: si uno deseaba evitar todas las ambigüedades de la existencia social, tenía que resignarse al hecho de que ser un judío significaba pertenecer o bien a una clase alta
superprivilegiada, o una masa subprivilegiada a la que en la Europa occidental y central sólo se podía pertenecer a través de una solidaridad intelectual y en cierto modo artificial.
Arendt, Hannah. (2009) Los Orígenes del Totalitarismo. Alianza Editorial. Madrid. (Pg. 142).
Derechos Humanos Considerado de raza inferior […] persona que ha ascendido recientemente a una clase socio económica superior […] persona que ha ascendido
recientemente a una clase socio económica superior.
Sólo al final del siglo XIX, cuando los pogromos en Rusia dieron paso a las modernas emigraciones, penetró en Londres la pobreza judía y, junto con ésta, la diferencia entre las masas judías y sus hermanos acomodados. En la época de Disraeli, la cuestión judía, en su forma continental resultaba completamente desconocida, porque en Inglaterra sólo vivían judíos gratos de Estado. En otras palabras, los judíos de excepción ingleses no eran conscientes de ser excepciones como sus hermanos continentales. Cuando Disraeli despreciaba la “perniciosa doctrina de los tiempos modernos, la igualdad natural de los hombres”, seguía conscientemente los pasos de Burke, que había “preferido los derechos de un inglés a los derechos del hombre”, pero ignoraba la situación presente entonces en la que los derechos de todos habían sido reemplazados por los derechos de unos pocos. También se mostraba desconocedor de la auténtica situación del pueblo judío y estaba tan convencido de la “influencia de la raza judía en las comunidades modernas, que exigió abiertamente que los judíos “recibieran todos los honores y favores de las razas septentrionales y occidentales, que, en las naciones civilizadas y refinadas, corresponden a aquellos que agradan al gusto público y elevan el sentimiento público”.
Arendt, Hannah. (2009) Los Orígenes del Totalitarismo. Alianza Editorial. Madrid. (Pg. 147).
Derechos Humanos Con el caso Desraeli se busca reindicar el derecho de la igualdad, donde los derechos de todos los hombres fueron reemplazados por los derechos de unos pocos.
Derechos Humanos (Hannah Arendt)
Frente al caso de Dreyfus (oficial judío del Estado mayor francés, acusado y condenado por espionaje en favor de Alemania, condenado a deportación perpetúa a la isla del diablo, proceso desarrollado a puerta cerrada en 1894) Arendt dice: “Existía solo una base sobre la que Dreyfus podía o debía haber sido salvado. Las intrigas de un parlamento corrompido, la carcoma de una sociedad que se derrumbaba y el afán del poder del clero deberían haberse combatido con el firme concepto Jacobino de la nación fundamentada en los Derechos Humanos, esa concepción republicana de la vida comunitaria que afirma, en palabras de Clemenceau, que infringiendo los derechos de uno se infringen los derechos de todos. Apoyarse en el parlamento o en la sociedad era perder la lucha antes de comenzarla”
Arendt, Hannah. (2009) Los Orígenes del Totalitarismo. Alianza Editorial. Madrid. (Pg. 189).
Derechos Humanos Parlamento corrompido en contra de la sociedad
Derechos Humanos (Hannah Arendt)
Clemenceau (luchó por reabrir el caso de Dreyfus) convenció a Jaurés de que una infracción de los derechos de un hombre era una infracción de los derechos de todos los hombres. Pero si en esta empresa tuvo éxito, fue porque los autores del entuerto resultaron ser los inveterados enemigos del pueblo desde la revolución; es decir, la aristocracia y el clero. Los trabajadores se lanzaron a la calle contra los ricos y el clero, no a favor de la República, no a favor de la justicia y de la libertad. Verdaderamente, tanto los discursos de Jaurés como los artículos de Clemenceau exhalaban el aroma de la vieja pasión revolucionaria por los Derechos Humanos. Verdaderamente, también esta pasión fue suficientemente fuerte como para arrastrar al pueblo a la lucha, pero, al principio, tuvieron que convencerse de que no solo estaba en juego la justicia y el honor de la República, sino también sus propios ´intereses´ de clase.
Arendt, Hannah. (2009) Los Orígenes del Totalitarismo. Alianza Editorial. Madrid. (Pg. 198).
Derechos Humanos El argumento triunfó en los enemigos del pueblo – la aristocracia y el clero- pero no en las clases, no en la justicia ni en la libertad
Derechos Humanos (Hannah Arendt)
En el caso del infortunado capitán Dreyfus había demostrado al mundo que en cada noble y multimillonario judío todavía quedaba algo del antiguo paria que no tenía país, que no tiene país, para quien no existen Derechos Humanos y al que la sociedad excluiría de buena gana de sus privilegios.
Arendt, Hannah. (2009) Los Orígenes del Totalitarismo. Alianza Editorial. Madrid. (Pg. 203).
Derechos Humanos Derechos negados al judío (aún noble o rico) sólo por ser judío.
Derechos Humanos (Hannah Arendt)
Las guerras civiles que surgieron y que se desarrollaron a lo largo de los veinte años de inquieta paz no sólo fueron más sangrientas y crueles que todas las que las precedieron, sino que se vieron seguidas de migraciones de grupos que, a diferencia de sus más afortunados predecesores de las guerras de religión, no fueron bien recibidos en parte alguna ni pudieron ser asimilados en ningún lugar. Una vez que abandonaron su país, quedaron sin abrigo; una vez que abandonaron su Estado, se tornaron apátridas; una vez que se vieron privados de sus Derechos Humanos, carecieron de derechos y se convirtieron en escoria de la tierra
Arendt, Hannah. (2009) Los Orígenes del Totalitarismo. Alianza Editorial. Madrid. (Pg. 386).
Derechos Humanos Migradores apátridas, escoria de la tierra
A primera vista, estas alteraciones en el viejo foco de disturbios de Europa aparecían como pequeñas disputas nacionalistas sin consecuencia alguna para los destinos políticos del continente. Sin embargo, en estas regiones, y como consecuencia de la liquidación de los dos Estados multinacionales de la Europa de la preguerra, Rusia y Austria-Hungría, emergieron dos grupos de víctimas, cuyos sufrimientos difirieron de los de todos los demás en la era comprendida entre las dos guerras mundiales; estaban peor que la desposeída clase media, los parados, los pequeños rentiers y los pensionistas, a quienes los acontecimientos habían privado de su status social, de la posibilidad de trabajar y del derecho a conservar una propiedad: habían perdido aquellos derechos que habían sido concebidos e incluso definidos como inalienables, es decir, los derechos del hombre. Los apátridas y las minorías, adecuadamente llamados ´primos hermanos´, no tenían gobierno que les representara y les protegiera y por eso se vieron forzados a vivir o bien bajo la ley de excepción de los tratados para las minorías, que todos los gobiernos (excepto Checoslovaquia) firmaron bajo protesta y jamás reconocieron como ley, o bajo la condición de una absoluta ilegalidad.
Arendt, Hannah. (2009) Los Orígenes del Totalitarismo. Alianza Editorial. Madrid. (Pg. 387).
Derechos Humanos Los apátridas y las minorías “primos hermanos” bajo leyes extrañas o en la ilegalidad
Derechos Humanos (Hannah Arendt)
Con la aparición de las minorías en la Europa oriental y meridional y con los apátridas empujados a la Europa central y occidental, se introdujo en la Europa de la posguerra un elemento completamente nuevo de desintegración. La desnacionalización se convirtió en un arma poderosa de la política totalitaria, y la incapacidad constitucional de los Estados-nación europeos para garantizar los Derechos Humanos a aquellos que habían perdido los derechos nacionalmente garantizados permitió a los gobiernos perseguidores imponer su norma de valores incluso a sus oponentes. Aquellos a quienes el perseguidor había singularizado como la escoria de la tierra, -judíos, trostkystas, etc,- fueron recibidos en todas partes como escoria de la tierra; aquellos a quienes la persecución había calificado de indeseables se convirtieron en los indésirables de Europa. El periódico oficial de la SS Die Schwarze Korps, declaró explícitamente en 1938 que, si el mundo no estaba todavía convencido de que los judíos eran la escoria de la tierra, pronto lo estaría, cuando mendigos no identificados, sin nacionalidad, dinero ni pasaporte, cruzaran las fronteras. Y es cierto que este tipo de propaganda de facto funcionó mejor que la retórica de Goebbels no solamente porque estableció al judío como escoria de la tierra sino también porque la increíble condición de un grupo siempre creciente de personas inocentes era como una demostración práctica de las cínicas afirmaciones de los movimientos totalitarios, según los cuales no existía nada tal como los Derechos Humanos inalienables y las declaraciones en sentido contrario de las democracias constituían un simple prejuicio, hipocresía y cobardía frente a la cruel majestad de un mundo nuevo; el mismo término de ´Derechos Humanos´ se convirtió para todos los implicados, víctimas, perseguidores y observadores, en la prueba de un idealismo sin esperanza o de hipocresía endeble y estúpida.
Arendt, Hannah. (2009) Los Orígenes del Totalitarismo. Alianza Editorial. Madrid. (Pg. 387).
Derechos Humanos La desnacionalización como arma del totalitarismo.
Derechos Humanos (Hannah Arendt)
El resultado fue que aquellos pueblos a quienes no les fueron otorgados Estados, tanto si eran minorías oficiales o sólo nacionalidades, consideraron los tratados como un juego arbitrario que entregaba a unos el mando y a otros la servidumbre. Por otra parte, los Estados recientemente creados, a los que se les prometieron iguales derechos que las naciones occidentales en lo que se refería a su soberanía nacional, consideraron los tratados de minorías un claro quebrantamiento de la promesa y una clara discriminación porque sólo los nuevos Estados, y ni siquiera la derrotada Alemania, se hallaban ligados por tales tratados.
Arendt, Hannah. (2009) Los Orígenes del Totalitarismo. Alianza Editorial. Madrid. (Pg. 389).
Derechos Humanos La igualdad solamente llegaría para la formación de los nuevas soberanías, es decir que solo los nuevos tienen derecho a tener una igualdad, lo antiguo debe conservar lo que traía.
El peor resultado de esta situación (SE HA ESTIMADO QUE CON ANTERIORIDAD A 1914 EXISTÍAN UNAS 100 MILLONES DE PERSONAS CUYAS ASPIRACIONES NACIONALES NO SE HABÍAN VISTO CUMPLIDAS) no fue ni siquiera que resultara corriente entre las nacionalidades el ser desleales al gobierno que se les había impuesto y entre los gobiernos oprimir a sus nacionalidades tan eficazmente como fuera posible, sino que la población nacionalmente frustrada se hallaba firmemente convencida, como lo estaba todo el mundo, de que la verdadera libertad, la verdadera emancipación y la verdadera soberanía popular sólo podían lograrse con una completa emancipación nacional; de que el pueblo sin un gobierno nacional propio, se hallaba privado de los Derechos Humanos. En esta convicción, que podía basarse en el hecho de que la revolución francesa había combinado la Declaración de los Derechos del Hombre con la soberanía nacional, les confirmaban los mismos tratados de minorías, que no confiaban a los gobiernos la protección de las diferentes nacionalidades, sino que encargaban a la Sociedad de Naciones, la salvaguardia de los derechos de aquellos que, por razones de asentamiento territorial habían quedado sin estados nacionales propios.
Arendt, Hannah. (2009) Los Orígenes del Totalitarismo. Alianza Editorial. Madrid. (Pg. 391).
Derechos Humanos Necesidad de que la sociedad de naciones salvaguarden los verdaderos derechos de quienes no tenían estados nacionales propios.
Derechos Humanos (Hannah Arendt)
Por eso, los creadores de los tratados de minorías pronto se vieron forzados a interpretar sus verdaderas intenciones más estrictamente y a señalar los “deberes” que las minorías tenían respecto de los nuevos Estados; así llegó a deducirse que los tratados habían sido concebidos simplemente como un método indoloro y humano de asimilación, interpretación que, naturalmente, exasperó a las minorías.
Arendt, Hannah. (2009) Los Orígenes del Totalitarismo. Alianza Editorial. Madrid. (Pg. 392).
Derechos Humanos Los creadores de tratados tuvieron que señalar los deberes que las minorías debían cumplir frente a los nuevos estados y fueran asimiladas su nueva forma de ejercer soberanía.
Derechos Humanos (Hannah Arendt)
El verdadero significado de los tratados de minorías descansa no en su aplicación práctica, sino en el hecho de que estuvieran garantizados por un organismo internacional, la Sociedad de Naciones. Las minorías habían existido antes, pero la minoría como institución permanente, el reconocimiento de que millones de personas vivían al margen de la protección legal normal y necesitaban una garantía adicional de un organismo exterior para sus derechos elementales y la presunción de que su situación no era temporal, sino que se necesitaban los tratados para establecer un modus vivendi duradero.
Arendt, Hannah. (2009) Los Orígenes del Totalitarismo. Alianza Editorial. Madrid. (Pg. 394).
Derechos Humanos La sociedad de naciones –organismo externo a los estados – nación- debía garantizar y proteger los derechos de las minorías
Derechos Humanos (Hannah Arendt)
Así sucedió, que cuando quedó roto el precario equilibrio entre la Nación y el Estado, entre el interés nacional y las instituciones legales, la desintegración de esta forma de gobierno y de organización de los pueblos sobrevino con una aterradora rapidez. Su desintegración, bastante curiosamente, se inició precisamente en el momento en que era reconocido en toda Europa el derecho a la autodeterminación nacional y cuando su convicción esencial, la supremacía de la voluntad de la nación sobre todas las instituciones legales, y “abstractas”, era universalmente aceptada.
Arendt, Hannah. (2009) Los Orígenes del Totalitarismo. Alianza Editorial. Madrid. (Pg. 395).
Derechos Humanos Por el desequilibrio estado – nación, sobrevino rápidamente la desintegración de esta forma de gobierno
Derechos Humanos (Hannah Arendt)
En la época de los tratados de minorías pudo afirmarse y se afirmó, tanto en su favor como en su excusa, que las antiguas naciones disfrutaban de constituciones que, implícita o explícitamente (como en el caso de Francia, la nation par excellence), se hallaban fundadas en los derechos del hombre; que aunque hubiera incluso otras nacionalidades dentro de sus fronteras, no precisaban de una ley adicional, y que sólo en los estados sucesores recientemente establecidos resultaba necesaria una aplicación temporal de los Derechos Humanos como un compromiso y una excepción. La llegada de los apátridas acabo con esta ilusión.
Arendt, Hannah. (2009) Los Orígenes del Totalitarismo. Alianza Editorial. Madrid. (Pg. 395).
Derechos Humanos Las antiguas naciones tenían constituciones fundadas en los derechos del hombre que no necesitaban de leyes adicionales para otras nacionalidades dentro de sus fronteras. la llegada de los apátridas acabo con la ilusión de que sólo en los nuevos estados era necesaria una aplicación temporal de los Derechos Humanos
Las minorías eran solo medio apátridas; de jure pertenecían a un cuerpo político, aunque necesitaban una protección adicional en forma de tratados y de garantías especiales; algunos derechos secundarios, tales como el de hablar la lengua propia y el de permanecer en el propio ambiente cultural y social, se hallaban en peligro y eran protegidos de mala gana por un organismo marginal; pero otros derechos más elementales, tales como el derecho de residencia y el derecho al trabajo, jamás se vieron afectados.
Arendt, Hannah. (2009) Los Orígenes del Totalitarismo. Alianza Editorial. Madrid. (Pg. 396).
Derechos Humanos Las minorías en ley
pertenecían a un cuerpo político que les protegía de mala gana los derechos secundarios. los elementales no se vieron afectados.
Derechos Humanos (Hannah Arendt)
El problema de los apátridas se hizo crucial después de la gran guerra. Antes de la guerra existían disposiciones en algunos países, especialmente en los Estados Unidos, bajo los cuales podía ser revocada la naturalización en aquellos casos en que la persona naturalizada dejaba de mantener una adhesión genuina al país de adopción. Una persona así, desnacionalizada se tornaba apátrida. Durante la guerra, los principales Estados europeos hallaron necesario modificar sus leyes de nacionalidad para adquirir la facultad de cancelar naturalizaciones… El grupo de los apátridas debidos a la revocación de la naturalización fue muy pequeño; establecieron, empero, un fácil precedente, de forma tal que en el período comprendido entre las dos guerras mundiales, los ciudadanos naturalizados fueron como norma la primera sección de una población que se tornaba apátrida. Las cancelaciones masivas de naturalizaciones … precedieron habitualmente a la desnacionalización de los que eran ciudadanos por su nacimiento y pertenecían a categorías similares, y la inducción de leyes que hicieron posible la desnaturalización a través de un simple decreto … precedieron corrientemente a la desnaturalización masiva. Después de 1928 se suspendió la vigencia de una ley que habría permitido la naturalización de todos los refugiados menores de 28 años y en 1936 el gobierno canceló todas las naturalizaciones.
Arendt, Hannah. (2009) Los Orígenes del Totalitarismo. Alianza Editorial. Madrid. (Pg. 397).
Derechos Humanos Antes de la primera guerra mundial había países que podían revocar la naturalización cuando la persona dejaba de tener una adición al país de adopción. durante la guerra los pises modificaron sus leyes para cancelar naturalizaciones. el orden es: desnaturalización de adoptados, desnaturalización de los propios ciudadanos –por decreto- , desnaturalización masiva. después de 1928 se prohibió naturalizar a los menores de 28 años y en 1936 el gobierno prohibió todas las naturalizaciones.
Derechos Humanos (Hannah Arendt)
Carente de importancia en sí mismo, aparentemente tan sólo una rareza legal, el apátrida recibió una atención y una consideración tardías cuando se le unieron en su status legal los refugiados de la posguerra que se habían visto obligados a salir de sus países por revoluciones y que fueron inmediatamente desnacionalizados por los victoriosos gobiernos de sus respectivas patrias … en la época la desnacionalización en masa era algo enteramente nuevo e imprevisto. Presuponía una estructura estatal que, si todavía no era completamente totalitaria, al menos no toleraba oposición alguna y prefería perder a sus ciudadanos que albergar a personas con diferentes puntos de vista. Revelaba además lo que había estado oculto, a través de la historia, de la soberanía nacional: que la soberanía de los países vecinos podía entrar en conflicto mortal no solo en el caso extremo de la guerra, sino en la paz. Ahora resultaba claro que la soberanía nacional completa sólo era posible mientras existiera la comunidad de naciones europeas; porque era este espíritu de solidaridad no organizada y ese acuerdo lo que impedía a cualquier gobierno el ejercicio de su completo poder soberano.
Arendt, Hannah. (2009) Los Orígenes del Totalitarismo. Alianza Editorial. Madrid. (Pg. 398).
Derechos Humanos Con la cantidad de apátridas ecxistentes algunos estados preferian perder algunos de sus ciudadanos para no tener a personas con puntos de vista diferentes, característica propia de los estados totalitarios.
Derechos Humanos (Hannah Arendt)
Casi se siente la tentación de medir el grado de infección totalitaria por la medida en que los gobiernos implicados utilizaban su derecho de soberanía para la desnacionalización (y sería muy interesante descubrir que la Italia de Mussolini se mostraba más que remisa a tratar a sus refugiados de esta manera).
Arendt, Hannah. (2009) Los Orígenes del Totalitarismo. Alianza Editorial. Madrid. (Pg. 398).
Derechos Humanos Se utilizó el derecho de la soberanía para desnacionalizar a las personas
Derechos Humanos (Hannah Arendt)
Ninguna paradoja de la política contemporánea se halla penetrada de una ironía tan punzante como la discrepancia entre los esfuerzos de idealistas bien intencionados que insistieron tenazmente en considerar “inalienables” aquellos Derechos Humanos que eran disfrutados solamente por los ciudadanos de los países más prósperos y civilizados y la situación de quienes carecían de tales derechos.
Arendt, Hannah. (2009) Los Orígenes del Totalitarismo. Alianza Editorial. Madrid. (Pg. 399).
Derechos Humanos Paradoja entre el considerar inalienables los Derechos Humanos de los países prósperos y la realidad de carencia de derechos.
El primer gran golpe asestado a los estados-nación con la llegada de centenares de miles de apátridas fue que el derecho de asilo, único derechos que había llegado a figurar como símbolo de los derechos del hombre en la esfera de las relaciones internacionales comenzó a ser abolido. Su larga y sagrada historia se remonta a los auténticos comienzos de la vida política regulada […] Pero aunque el derecho de asilo continuó funcionando en un mundo organizado de estados - nación y, en casos individuales, sobrevivió incluso a las guerras mundiales, era considerado un
anacronismo, en conflicto con los derechos internacionales del Estado. Por eso no puede hallarse en la ley escrita, en ninguna constitución o en un acuerdo internacional alguno, y el pacto de la Sociedad de Naciones ni siquiera llegó a mencionarlo. Comparte, en este aspecto, el destino de los Derechos del Hombre, que tampoco llegaron nunca a ser ley, sino que conocieron una existencia en cierto modo oscura como apelación en casos individuales y excepcionales, para los que no proveían las instituciones legales normales.
Arendt, Hannah. (2009) Los Orígenes del Totalitarismo. Alianza Editorial. Madrid. (Pg. 400).
Derechos Humanos Primer golpe a los estados nacion: empezar a suprimir el derecho de asilo pero no por ley. situación compartida con los derechos del hombre que tampoco llegaron a ser ley.
Derechos Humanos (Hannah Arendt)
El segundo gran choque que sufrió el mundo europeo por obra de la llegada de los refugiados fue comprender que era imposible desembarazarse de ellos o transformarles en nacionales del país en el que se habían refugiado.
Arendt, Hannah. (2009) Los Orígenes del Totalitarismo. Alianza Editorial. Madrid. (Pg. 401).
Derechos Humanos Segundo choque a los estados nación europeos: no poder deshacerse de los refugiados s ni volverlos nacionales.
Derechos Humanos (Hannah Arendt)
Sólo si llegamos a un acuerdo básico sobre lo que consideramos Derechos Humanos, resultará posible establecer de qué hablamos cuando exigimos que se tomen en serio nuestros derechos, o definir la clase de demandas que merecen ser valoradas como Derechos Humanos. Si cualquier exigencia se presenta como un Derecho Humano, la fuerza de esta figura acaba por debilitarse.
Red de Promotores de Derechos Humanos (2004) ¿Qué son los Derechos Humanos? / Red de promotores de Derechos Humanos. Editorial: Defensoría del Pueblo. Bogotá. (Pg. 21)
Derechos Humanos Si se llega a un acuerdo sobre lo que se entiende por Derecho Humano y todas las exigencias se convierten en Derechos Humanos estos se debilitan.
Historia de los Derechos Humanos
Los Derechos Humanos son demandas de libertades, facultades o prestaciones, directamente vinculadas con la dignidad o valor intrínseco de todo ser humano, reconocidas como legítimas por la comunidad internacional –por ser congruentes con principios ético-jurídicos ampliamente compartidos- y por esto mismo consideradas merecedoras de protección jurídica en la esfera interna y en el plano internacional.
Red de Promotores de Derechos Humanos (2004) ¿Qué son los Derechos Humanos? / Red de promotores de Derechos Humanos. Editorial: Defensoría del Pueblo. Bogotá. (Pg. 21)
Derechos Humanos Los Derechos Humanos son libertades directamente vinculadas con la dignidad humana.
Historia de los Derechos Humanos
Los Derechos Humanos tienden a garantizar aquella clase de bienes a los que las personas no estarían dispuestos a renunciar, puesto que esa renuncia significaría lo mismo que un abandono de su condición de humanos. Precisamente en esto se funda el carácter categórico de estas demandas: en la medida en que el sujeto ve comprometida la posibilidad de realizarse como ser humano, levanta su voz para reclamar que se respete su vida, su libertad y su dignidad.
Red de Promotores de Derechos Humanos (2004) ¿Qué son los Derechos Humanos? / Red de promotores de Derechos Humanos. Editorial: Defensoría del Pueblo. Bogotá. (Pg. 22)
Derechos Humanos Los Derechos Humanos defienden aquello a lo que las personas no estan dispuestas a renunciar por su condición de humanos.
Del postulado de que la dignidad constituye el soporte moral de los derechos “se desprende un conjunto de restricciones y normas en el trato hacia las personas, que incluyen la abstención de cualquier trato cruel o degradante, la prohibición de reducir un ser humano al rango de simple instrumento al servicio de fines ajenos, y su
reconocimiento como sujeto de necesidades que merecen ser atendidas. […] es el principio de la dignidad lo que justifica y decide en últimas la legitimidad de determinadas demandas todavía no reconocidas ni amparadas por el ordenamiento positivo, ni contempladas por Declaraciones de Derechos.
Red de Promotores de Derechos Humanos (2004) ¿Qué son los Derechos Humanos? / Red de promotores de Derechos Humanos. Editorial: Defensoría del Pueblo. Bogotá. (Pg. 23).
Derechos Humanos Los Derechos Humanos son demandas sustentadas en la dignidad humana.
Historia de los Derechos Humanos
Una demanda de individuos o grupos relacionada con una interpretación subjetiva de la dignidad humana no necesariamente merece el status de Derecho Humano. Para lograrlo, es indispensable que dicha demanda sea congruente con un conjunto de principios y valores ampliamente compartidos, relacionados con el respeto, la justicia, la autonomía y la solidaridad. […] Cabe anotar que en las últimas décadas se ha venido afianzando la idea de una conciencia moral y jurídica de la humanidad, lo que ha producido cambios significativos en la manera de concebir el Derecho internacional clásico, apegado a la idea de soberanía de los Estados nacionales. Dicha soberanía se ha venido erosionando a raíz del acuerdo sobre valores compartidos por la humanidad en general, y de la necesidad de tomar en serio la dignidad de toda persona humana –el nuevo sujeto del derecho internacional- y de protegerla independientemente de su nacionalidad. La jurisprudencia de la Corte Internacional de Justicia es una prueba de esta tendencia.
Red de Promotores de Derechos Humanos (2004) ¿Qué son los Derechos Humanos? / Red de promotores de Derechos Humanos. Editorial: Defensoría del Pueblo. Bogotá. (Pg. 24).
Derechos Humanos Los Derechos Humanos son demandas sustentadas en la dignidad humana reconocidas por la comunidad internacional.
Historia de los Derechos Humanos
Los mecanismos de protección son esenciales para que los derechos sean algo más que deseos piadosos, recursos retóricos o buenas intenciones. Gracias al proceso de positivación jurídica, los derechos tienen de su lado los mecanismos de protección nacionales, el poder del Estado y los mecanismos de protección de la comunidad internacional, para asegurar, con medios coactivos su cabal cumplimiento. […] No hay que confundir los derechos con las garantías o mecanismos de protegerlos. Por esto mismo, la ausencia de dichos mecanismos no implica sin más la ausencia de derechos, que conserva su vigencia independientemente de su reconocimiento fáctico por parte de un determinado ordenamiento positivo.
Red de Promotores de Derechos Humanos (2004) ¿Qué son los Derechos Humanos? / Red de promotores de Derechos Humanos. Editorial: Defensoría del Pueblo. Bogotá. (Pg. 25).
Derechos Humanos Los Derechos Humanos son demandas sustentadas en la dignidad humana reconocidas por la comunidad internacional que han logrado o aspiran a lograr la protección del ordenamiento jurídico
Historia de los Derechos Humanos
El reconocimiento de la dignidad humana, supone la superioridad axiológica de la persona frente a cualquier otro bien o interés social. En consecuencia, tal superioridad implica una reestructuración de las estructuras sociales, pues cualquier organización política que diga fundarse en los Derechos Humanos debe poner siempre por encima de toda otra consideración, la defensa de la dignidad de todas y cada una de las personas que la componen. Por esto, la apelación de derechos ha sido, y sigue siendo, invocadas para enfrentar las formas despóticas de ejercer el poder, que pretende n hacer caso omiso de toda clase de restricción moral o jurídica. LA FIGURA DE ANTÍGONA SIGUE SIENDO PARADIGMÁTICA COMO LA gran intuición de la tradición iusnaturalista que reivindica la anterioridad ideal y la independencia de los derechos del individuo frente al poder estatal, y por esto su carácter sagrado e inviolable.
Red de Promotores de Derechos Humanos (2004) ¿Qué son los Derechos Humanos? / Red de promotores de Derechos Humanos. Editorial: Defensoría del Pueblo. Bogotá. (Pg. 25).
Derechos Humanos Los Derechos Humanos son demandas sustentadas en la dignidad humana reconocidas por la comunidad internacional que han logrado o aspiran a lograr la protección del ordenamiento jurídico y que por eso se convierten en diques frente a los desmanes del poder.
Cabe anotar que existen múltiples y encontradas respuestas a la pregunta relativa a la naturaleza y el carácter específico de los Derechos Humanos. Las diferencias se acentúan entre quienes tienden a concebirlos en términos de exigencias o “derechos morales”, y quienes por el contrario, desde una postura iuspositivista, acentúan su carácter eminentemente jurídico. Para estos últimos es absurdo hablar de derechos cuando no existe un ordenamiento positivo que los reconozca y sancione de manera explícita, con mecanismos coactivos de protección; para los primeros, en cambio, la positivación jurídica resulta secundaria frente a las exigencias morales como el núcleo y la sustancia de la teoría y la práctica de los Derechos Humanos. […] Si la dimensión jurídica asegura la eficacia de los derechos, la dimensión ética garantiza su fuerza y vigencia independientemente de los vaivenes de la historia y de las contingencias de un consenso circunstancial.
Red de Promotores de Derechos Humanos (2004) ¿Qué son los Derechos Humanos? / Red de promotores de Derechos Humanos. Editorial: Defensoría del Pueblo. Bogotá. (Pg. 26).
Derechos Humanos Existen muchas posiciones con respecto a la naturaleza y el carácter de los Derechos Humanos.
Historia de los Derechos Humanos
La dimensión moral es indispensable para sustentar la universalidad de estas reivindicaciones, al igual que su vigencia independientemente del hecho de que se encuentren consagradas en el derecho positivo. En cuanto concreciones de principios morales válidos para todo ser humano, esta clase de derechos resulta relativamente independiente del hecho de que un Estado específico decida o no, reconocerlos y sancionarlos. Incluso si un Estado decidiese de manera arbitraria la eliminación o suspensión indefinida de la vigencia de los derechos y libertades fundamentales (como ocurrió con el nazismo y con el fascismo), no por esto perdería fuerza y legitimidad la apelación a ellos. La demanda de derechos en ausencia de un reconocimiento jurídico ha servido para poder un dique al poder arbitrario y despótico, o para cuestionar una legalidad basada en privilegios y en la fuerza.
Red de Promotores de Derechos Humanos (2004) ¿Qué son los Derechos Humanos? / Red de promotores de Derechos Humanos. Editorial: Defensoría del Pueblo. Bogotá. (Pg. 27).
Derechos Humanos Los Derechos Humanos son universales y son
independientes del
reconocimiento o no por parte del estado.
Historia de los Derechos Humanos
Los Derechos Humanos se ubican así en el cruce de caminos entre moral, derecho y política, entre las exigencias éticas y la necesidad de transformar una aspiración moral en un derecho positivo. El discurso y la práctica de los derechos nos enfrentan constantemente con conflictos morales, con cuestiones jurídicas, y con asuntos de estrategia política, eficacia y poder. Cualquier análisis que descuide la dimensión jurídica de los Derechos Humanos, no toma en serio la carga moral que alientan ellos, o subestime las políticas que aseguran las condiciones de posibilidad para su ejercicio, resultará irremediablemente unilateral e insatisfactorio.
Red de Promotores de Derechos Humanos (2004) ¿Qué son los Derechos Humanos? / Red de promotores de Derechos Humanos. Editorial: Defensoría del Pueblo. Bogotá. (Pg. 28).
Derechos Humanos Los Derechos Humanos se encuentran ubicados entre moral, derecho y política.
Historia de los Derechos Humanos
La positivación de los derechos es un proceso dinámico y abierto a través del cual, un principio moral o una demanda de libertad va ganando, poco a poco, el espacio jurídico indispensable para su consolidación. Las reivindicaciones éticas llegan a ser derechos reconocidos por medio de declaraciones y, después, gracias a su inserción en los textos constitucionales, o por medio de la adhesión a los pactos regionales o a pactos específicos sobre diferentes clases de derechos. Las reivindicaciones morales se transforman así en bienes e intereses jurídicamente protegidos. Al incorporarse en un sistema normativo, los Derechos Humanos conservan de todas formas un status privilegiado frente a los demás derechos positivos sancionados en el Código civil o en el Código de Comercio.
Red de Promotores de Derechos Humanos (2004) ¿Qué son los Derechos Humanos? / Red de promotores de Derechos Humanos. Editorial: Defensoría del Pueblo. Bogotá. (Pg. 28).
Derechos Humanos La positivación de los Derechos se logra cuando una demanda o exigencia es reconocida ante la ley.
La universalidad referida a los bienes jurídicos protegidos, significa que los Derechos Humanos son –o pretenden ser- universales, antes que todo, porque protegen bienes como la vida o la libertad, en principio valiosos para todo ser humano,
independientemente de las diferencias de tradiciones y culturas. En segundo término son universales porque, por esta misma razón, todo individuo perteneciente a la especie homo sapiens debe ser reconocido como un titular de estos derechos, sin distinciones de raza, credo o régimen político y, finalmente, son universales porque toda persona humana debería estar dispuesta a aceptar, independientemente de sus convicciones éticas o religiosas, las obligaciones correspondientes al reconocimiento de todos los integrantes de nuestra especie como titulares legítimos de estos derechos.
Red de Promotores de Derechos Humanos (2004) ¿Qué son los Derechos Humanos? / Red de promotores de Derechos Humanos. Editorial: Defensoría del Pueblo. Bogotá. (Pg. 29).
Derechos Humanos Los Derechos Humanos buscan proteger bienes como la vida o la libertad.
Historia de los Derechos Humanos
Son incondicionados: Puesto que afectan las condiciones más entrañables de la personalidad, las aspiraciones relacionadas con los derechos no toleran el regateo y las transacciones: ellas se imponen como exigencias categóricas, que deben ser atendidas de manera prioritaria o incondicional por parte de la sociedad y del poder político, independientemente de consideraciones de utilidad y de cálculos costo beneficio. […] El excesivo costo de los derechos no puede servir de excusa para desconocerlos.
Red de Promotores de Derechos Humanos (2004) ¿Qué son los Derechos Humanos? / Red de promotores de Derechos Humanos. Editorial: Defensoría del Pueblo. Bogotá. (Pg. 33).
Derechos Humanos Los derechos no regtatean y son categoritcos.
Historia de los Derechos Humanos
Características de los Derechos Humanos. son imprescriptibles e inviolables en su núcleo esencial: De acuerdo con la teoría moderna, la dignidad como estado moral no se pierde a pesar de los actos considerados más indignos, ni por el hecho de que otros desconozcan con su práctica dicho valor. De aquí el carácter imprescriptible de los derechos, que acompañan de por vida la existencia de la persona. La misma dignidad justifica el carácter en principio inviolable y “sagrado” de los derechos directamente vinculados con ella, que solo pueden ser limitados ante demandas constitutivas de otros sujetos de derechos, o en casos de serias conmoción interior, cuando las instituciones corren el peligro de derrumbarse. En este último caso los recortes tendrán que limitarse a los estrictamente necesarios para superar la coyuntura excepcional –puesto que son los mismos derechos la razón de ser de las instituciones, y no al revés- y nunca podrá ser violado su núcleo esencial.
Red de Promotores de Derechos Humanos (2004) ¿Qué son los Derechos Humanos? / Red de promotores de Derechos Humanos. Editorial: Defensoría del Pueblo. Bogotá. (Pg. 33).
Derechos Humanos Algunas de las características de los derechos son imprescriptibles e inviolables.
Historia de los Derechos Humanos
Por otra parte, la naturalización también demostró ser un fracaso. Todo el sistema de naturalización de los países europeos se vino abajo cuando tuvo que enfrentarse con los apátridas. Y ello por la misma razón por la que había sido abandonado el derecho de asilo. Esencialmente, la naturalización era un apéndice de la legislación del estado-nación que sólo tenía en cuenta a los “nacionales”, Las personas nacidas en su territorio y ciudadanos por derecho de nacimiento.
Arendt, Hannah. (2009) Los Orígenes del Totalitarismo. Alianza Editorial. Madrid. (Pg. 405).
Derechos Humanos Fracasó la naturalización –reconocer a sus antiguos nacionales- por culpa de los apátridas) todos los apátridas son refugiados pero no todos los refugiados son apátridas.
Derechos Humanos (Hannah Arendt)
Mucho peor que lo que el estado de apátridas hizo a las distinciones necesarias y tradicionales entre nacionales y extranjeros y el derecho soberano de los estados en cuestión de nacionalidad y de expulsión, fue el daño sufrido por la estructura misma de las instituciones nacionales legales, cuando un creciente número de residentes tuvo que vivir al margen de la jurisdicción de estas leyes y sin ser protegido por ninguna otra. La persona apátrida, sin derecho a residencia y sin derecho al trabajo tenía, desde luego, que transgredir consecuentemente la ley.
Arendt, Hannah. (2009) Los Orígenes del Totalitarismo. Alianza Editorial. Madrid. (Pg. 407).
Derechos Humanos Peor que la situación de los apátridas fue el hecho de que los propios residentes tuvieran que vivir al margen de las leyes y sin ser protegidos.
Derechos Humanos (Hannah Arendt)
El mejor criterio por el que decidir si alguien se ha visto expulsado del recinto de la ley es preguntarle si se beneficiará de la realización de un delito. Si un pequeño robo puede mejorar, al menos temporalmente, su posición legal, se puede tener la seguridad de que ese individuo ha sido privado de sus Derechos Humanos. Porque entonces un delito se convierte en la mejor oportunidad de recobrar algún tipo de igualdad humana, aunque sea reconocida como excepción a la norma.
Arendt, Hannah. (2009) Los Orígenes del Totalitarismo. Alianza Editorial. Madrid. (Pg. 407).
Derechos Humanos Cuando se comete un delito estando fuera de la ley hace que se eleve la dignidad humana pero se pierden sus derechos.
La pérdida de la ciudadanía privaba a las personas no sólo de protección, sino también de toda identidad claramente establecida y oficialmente reconocida, un hecho del cual era muy exacto símbolos febriles esfuerzos por obtener al menos un certificado de nacimiento del país que les desnacionalizó.
Arendt, Hannah. (2009) Los Orígenes del Totalitarismo. Alianza Editorial. Madrid. (Pg. 408).
Derechos Humanos Quien perdía la ciudadanía, además de perder la protección, perdía su identidad.
Derechos Humanos (Hannah Arendt)
La Declaración de los derechos del hombre a finales del siglo XVIII fue un momento decisivo en la historia. Significada nada más ni nada menos que a partir de entonces la fuente de la ley debería hallarse en el hombre y no en los mandamientos de Dios o en las costumbres de la historia. Independiente de los privilegios que la historia había conferido a ciertos estratos de la sociedad o a ciertas naciones, la declaración señalaba la emancipación del hombre de toda tutela y anunciaba que había llegado a su mayoría de edad.
Arendt, Hannah. (2009) Los Orígenes del Totalitarismo. Alianza Editorial. Madrid. (Pg. 412).
Derechos Humanos Con la declaración de los derechos del hombre éste se emancipa de dios, las
costumbres, la historia y de toda tutela para ser él mismo la fuente de la ley.
Derechos Humanos (Hannah Arendt)
En la nueva sociedad secularizada y emancipada, los hombres ya no estaban seguros de esos Derechos Humanos y sociales que hasta entonces se habían hallado al margen del orden político, y no garantizados por el gobierno o la Constitución, sino por las fuerzas sociales, espirituales y religiosas. Por eso, a lo largo del siglo XIX, la opinión general era que los Derechos Humanos habían de ser invocados allí donde los individuos necesitaban protección contra la nueva soberanía del estado y la nueva arbitrariedad de la sociedad.
Arendt, Hannah. (2009) Los Orígenes del Totalitarismo. Alianza Editorial. Madrid. (Pg. 413).
Derechos Humanos En el siglo xix los Derechos Humanos tienen importancia en cuanto alguna persona necesita ser protegida del estado.
Derechos Humanos (Hannah Arendt)
Como los derechos del hombre eran proclamados “inalienables”, irreducibles y no deducibles de otros derechos, no se invocaba a autoridad alguna para su aplicación; el hombre en sí mismo era su fuente tanto como su objetivo último. Además, no se estimaba necesaria ninguna ley especial para protegerlos, porque se suponía que todas las leyes se basaban en ellos. El hombre aparecía como el único soberano en cuestiones de ley de la misma manera que el pueblo era proclamado el único soberano en cuestiones de gobierno. La soberanía del pueblo (diferente de la del príncipe) no era proclamada por la gracia de Dios, sino en nombre del hombre; así es que parecía natural que los derechos “inalienables” del hombre hallaran su garantía y se convirtieran en parte inalienable del derecho del pueblo al autogobierno soberano.
Arendt, Hannah. (2009) Los Orígenes del Totalitarismo. Alianza Editorial. Madrid. (Pg. 413).
Derechos Humanos Los derechos inalienables del hombre no requieren de autoridad alguna para su aplicación, más que al hombre.
Derechos Humanos (Hannah Arendt)
Desde el comienzo, la paradoja implicada en la Declaración de los derechos inalienables consistió en que se refería a un ser humano ´abstracto´ que parecería no existir en parte alguna porque incluso los salvajes vivían dentro de algún tipo de orden social. Si una comunidad trival o atrasada no disfrutaba de los Derechos Humanos, era obviamente porque como conjunto no había alcanzado todavía esa fase de civilización, la fase de soberanía popular y nacional, sino que era oprimida por déspotas extranjeros o nativos. Toda la cuestión de los Derechos Humanos se vio por ello rápida e inextricablemente mezclada con la cuestión de la emancipación nacional; sólo la soberanía emancipada del pueblo, del propio pueblo de cada uno, parecía ser capaz de garantizarlos.
Arendt, Hannah. (2009) Los Orígenes del Totalitarismo. Alianza Editorial. Madrid. (Pg. 413).
Derechos Humanos Los derechos inalienables de la declaración parecen para un ser humano en abstracto.
Derechos Humanos (Hannah Arendt)
Los derechos del hombre, después de todo, habían sido definidos como ´inalienables´ porque se suponía que eran independientes de todos los gobiernos; pero resultó que, en el momento en que los seres humanos carecían de su propio gobierno y tenían que recurrir a sus mínimos derechos no quedaba ninguna autoridad para protegerles ni ninguna institución que deseara garantizarlos.
Arendt, Hannah. (2009) Los Orígenes del Totalitarismo. Alianza Editorial. Madrid. (Pg. 414).
Derechos Humanos Los derechos ´inalienables´ se convirtieron en letra muerta para quienes no tenían su propio gobierno.
Derechos Humanos (Hannah Arendt)
Los apátridas estaban tan convencidos como las minorías de que la pérdida de los derechos nacionales se identificaba con la pérdida de los Derechos Humanos y que aquellos inevitablemente abarcaban éstos.
Arendt, Hannah. (2009) Los Orígenes del Totalitarismo. Alianza Editorial. Madrid. (Pg. 414).
Derechos Humanos Perder los derechos nacionales significaba perder los Derechos Humanos
Ningún político, ninguna figura política de importancia podía posiblemente tomarlos en serio y ninguno de los partidos radicales o liberales de Europa consideró necesario incorporar a su programa ninguna nueva declaración de los Derechos Humanos. Ni antes ni después de la Segunda Guerra Mundial invocaron las mismas víctimas estos derechos fundamentales, que de forma tan evidente les eran negados, en sus muchos intentos de hallar una salida al laberinto de alambradas al que les había empujado los acontecimientos. Al contrario, las víctimas compartían el desdén y la indiferencia de las potencias ante cualquier intento de las sociedades marginales para exigir una aplicación de los Derechos Humanos en un sentido elemental o general.
Arendt, Hannah. (2009) Los Orígenes del Totalitarismo. Alianza Editorial. Madrid. (Pg. 415).
Derechos Humanos Ni los políticos tomaron en serio el tema de los Derechos Humanos ni a las víctimas les interesaba reclamarlos.
Derechos Humanos (Hannah Arendt)
Jamás habían sido antes tema político práctico los derechos del Hombre, solamente proclamados por las revoluciones francesa y americana como nuevo fundamento de las sociedades civilizadas. Durante el siglo XIX estos derechos fueron invocados de una forma más bien superficial para defender a los individuos contra el creciente poder del Estado y para mitigar la nueva inseguridad social provocada por la revolución industrial. Entonces el significado de los Derechos Humanos adquirió una nueva connotación: se convirtieron en el slogan habitual de los protectores de los menos privilegiados, en un tipo de ley adicional, un derecho de excepción para aquellos que no tenía nada mejor a lo que recurrir.
Arendt, Hannah. (2009) Los Orígenes del Totalitarismo. Alianza Editorial. Madrid. (Pg. 415).
Derechos Humanos Los derechos del hombre superficialmente invocados, se convierten en slogan de quienes protegen a los menos
favorecidos.
Derechos Humanos (Hannah Arendt)
La razón de que el concepto de los Derechos Humanos fuera tratado como una especie de hijastro por el pensamiento político del siglo XIX y de que ningún partido liberal o radical del siglo XX, incluso cuando surgió una urgente necesidad de exigir la aplicación de los Derechos Humanos, considerara conveniente incluirlos en su programa parece obvia: se suponía que los derechos civiles –es decir, los derechos de los ciudadanos en diferentes países- encarnaban y daban expresión en forma de leyes tangibles a los eternos derechos del hombre, que por sí mismos eran considerados independientes de la ciudadanía y de la nacionalidad. Todos los seres humanos eran ciudadanos de algún tipo de comunidad política; si las leyes de su país no atendían a las exigencias de los derechos del hombre, se esperaba que fueran cambiadas por la legislación en los países democráticos o mediante la acción revolucionaria en los despóticos.
Arendt, Hannah. (2009) Los Orígenes del Totalitarismo. Alianza Editorial. Madrid. (Pg. 416).
Derechos Humanos La razón por la que ningún partido consideró importante tratar los Derechos Humanos es que ya figuraban en los derechos del hombre independientemente de la nacionalidad. si las leyes de un país no los atienden deben ser cambiadas.
Derechos Humanos (Hannah Arendt)
Los derechos del hombre, supuestamente inalienables, demostraron ser inaplicables –incluso en países en cuyas constituciones estaban basadas en ellos- allí donde había personas que no parecían ser ciudadanas de un Estado soberano. A este hecho, suficientemente preocupante en sí mismo debe añadirse la confusión creada por muchos intentos recientes para elaborar una Carta de los Derechos Humanos, intentos que han demostrado que nadie parece ser capaz de definir con alguna seguridad cómo son tales derechos, diferenciados de los derechos del ciudadano. Aunque todo el mundo parece dispuesto a aceptar que la condición de estas personas consiste precisamente en su pérdida de los derechos del hombre, nadie parece saber qué derechos han perdido cuando pierden esos Derechos Humanos.
Arendt, Hannah. (2009) Los Orígenes del Totalitarismo. Alianza Editorial. Madrid. (Pg. 416).
Derechos Humanos Los derechos del hombre son inaplicables para personas que nos son ciudadanas de un estado, además no hay claridad entre éstos y los del ciudadano.
Derechos Humanos (Hannah Arendt)
La primera pérdida que sufrieron los privados de derechos fue la de sus hogares; esto significa la pérdida de todo el entramado social en el que habían nacido y en el que habían establecido para sí mismos un lugar diferenciado en el mundo […] La segunda pérdida que sufrieron los privados de derechos fue la pérdida de la protección del gobierno […] Cuanto más aumentaba el número de los privados de derechos, más tentador era conceder menos atención a los hechos de los gobiernos perseguidores que al status de los perseguidos.
Arendt, Hannah. (2009) Los Orígenes del Totalitarismo. Alianza Editorial. Madrid. (Pg. 416).
Derechos Humanos Los privados de derechos que habían perdido sus hogares y la protección del gobierno en cuanto aumentaban, aumentaba también la tentación por hacer caso omiso al status de los perseguidos.
Los juristas están tan acostumbrados a pensar en la ley en términos de castigo, que nos priva, desde luego, siempre, de ciertos derechos, que les puede resultar aún más difícil que al profano reconocer que la privación de la legalidad, es decir, de todos los derechos ya no tiene relación alguna con delitos específicos.
Arendt, Hannah. (2009) Los Orígenes del Totalitarismo. Alianza Editorial. Madrid. (Pg. 418).
Derechos Humanos Lo importante para los juristas es el castigo aunque ya no tenga relación con el delito.
Derechos Humanos (Hannah Arendt)
Esta situación ilustra las numerosas perplejidades inherentes al concepto de los Derechos Humanos. Sea como fuere su definición (vida, libertad y búsqueda de la felicidad, según la fórmula americana, o igualdad ante la ley, libertad, protección para la propiedad y soberanía nacional, según la francesa); sea cual sea la manera en que se intente mejorar una ambigua formulación como la búsqueda de la felicidad o una anticuada como el limitado derecho a la propiedad, la situación real de aquellos a quienes el siglo XX empujó fuera del redil de la ley muestra que éstos son derechos del ciudadano cuya pérdida no acarrea un estado de absoluta existencia fuera de la ley. El soldado, durante la guerra, se ve privado del derecho a la vida; el delincuente, de su derecho a la libertad; todos los ciudadanos, durante una emergencia, de su derecho a la búsqueda de la felicidad; pero nadie afirmaría que en cualquiera de estos casos ha tenido lugar una pérdida de los Derechos Humanos. Estos derechos, por otra parte, pueden ser garantizados (aunque difícilmente disfrutados) incluso bajo las condiciones de una ilegalidad fundamental.
Arendt, Hannah. (2009) Los Orígenes del Totalitarismo. Alianza Editorial. Madrid. (Pg. 418).
Derechos Humanos Estar fuera del goce de los derechos no significa estar fuera de la ley, los derechos pueden ser garantizados aún en la ilegalidad.
Derechos Humanos (Hannah Arendt)
La calamidad de los privados de los derechos no estriba en que carezcan de la vida, de la libertad y de la búsqueda de la felicidad, o de la igualdad ante la ley y de la libertad de opinión […], sino en que ya no pertenecen a comunidad alguna. Su condición no es la de no ser iguales ante la ley, sino la de que no existe ley alguna para ellos. No es que estén oprimidos, sino que nadie desea siquiera oprimirles. Sólo en la última fase de un proceso más bien largo queda amenazado su derecho a la vida; sólo si son perfectamente ´superfluos´, si no hay nadie que los ´reclame´, pueden hallarse sus vidas en peligro. Incluso los nazis comenzaron su exterminio de los judíos privándolos de todo status legal (el status de ciudadanía de segunda clase) y aislándoles del mundo de los vivos mediante su hacinamiento en guetos y en campos de concentración; y antes de enviarles a la cámaras de gas habían tanteado cuidadosamente el terreno y descubierto con agrado que ningún país reclamaría estas personas. El hecho es que antes de que se amenazara el derecho a la vida se había creado una condición de completa ilegalidad.
Arendt, Hannah. (2009) Los Orígenes del Totalitarismo. Alianza Editorial. Madrid. (Pg. 419).
Derechos Humanos El problema para los privados de los derechos no es no tener derechos sino carecer de comunidad alguna. La
calamidad que ha sobrevenido a un creciente numero de personas no ha consistido entonces en la pérdida de derechos específicos, sino en la pérdida de una comunidad que quiere y puede garantizar cualquiera e los derechos.
Derechos Humanos (Hannah Arendt)
Lo mismo es cierto hasta un grado irónico respecto del derecho a la libertad que a veces es considerado como la verdadera esencia de los Derechos Humanos. No se trata aquí de que los que se encuentren fuera de la ley puedan tener más libertad de movimientos que un delincuente legalmente encarcelado o de que disfruten de mayor libertad de opinión en los campos de internamiento que la que tendrían en cualquier despotismo corriente, por no decir en un país totalitario. Pero ni la seguridad física […], ni la libertad de opinión alteran en lo más mínimo su situación fundamental de carencia de derechos.
Arendt, Hannah. (2009) Los Orígenes del Totalitarismo. Alianza Editorial. Madrid. (Pg. 419).
Derechos Humanos El problema no es tener más o menos libertad de movimientos o de opinión sino de no estar preso.
La privación fundamental de los Derechos Humanos se manifiesta primero y sobre todo en la privación de un lugar en el mundo que haga significativas las opiniones y efectivas las acciones. Algo mucho más fundamental que la libertad y la justicia, que son derechos de los ciudadanos, se halla en juego cuando la pertenencia a la comunidad en la que uno ha nacido y ya no es algo que se da por hecho y la no pertenencia deja de ser una cuestión voluntaria, o cuando uno es colocado en una situación en la que, a menos que cometa un delito, el trato que reciba de los otros no depende de lo que haga o de lo que no haga. Este estado extremo, y nada más, es la situación de las personas privadas de los Derechos Humanos. Se hallan privados no del derecho a la libertad sino del derecho a la acción, no del derecho a pensar lo que les plazca, sino del derecho a la opinión.
Arendt, Hannah. (2009) Los Orígenes del Totalitarismo. Alianza Editorial. Madrid. (Pg. 420).
Derechos Humanos Privar a una persona de un lugar en el mundo –que le permita la acción- es privarlo de sus Derechos Humanos.
Derechos Humanos (Hannah Arendt)
Lo que llamamos hoy un ´Derecho Humano´ habría sido considerado como una característica general de la condición humana que ningún tirano podía arrebatar. Su pérdida significa la pérdida de la relevancia de la palabra (y el hombre, desde Aristóteles, ha sido definido como un ser que domina el poder de la palabra y del pensamiento) y la pérdida de toda relación humana (y el hombre, también desde la época de Aristóteles, ha sido considerado como el ´animal político´, el que por definición vive en una comunidad), la pérdida, en otras palabras, de algunas de las más esenciales características de la vida humana. Esta era, hasta cierto punto, la condición de los esclavos, a quienes por eso Aristóteles no incluyó entre los seres humanos. La ofensa fundamental de la esclavitud contra los Derechos Humanos no estriba en que significara una privación de la libertad (que puede suceder en muchas otras ocasiones), sino en que excluyera una cierta categoría de personas incluso de la posibilidad de luchar por la libertad.
Arendt, Hannah. (2009) Los Orígenes del Totalitarismo. Alianza Editorial. Madrid. (Pg. 420).
Derechos Humanos Los derechos humanos son las características esenciales generales de la condición humana, perderlos significa perder la palabra y la capacidad de relación.
Derechos Humanos (Hannah Arendt)
El hombre, así, puede perder todos los llamados derechos del hombre sin perder su cualidad esencial como hombre, su dignidad humana. Sólo la pérdida de la comunidad misma le arroja fuera de la humanidad.
Arendt, Hannah. (2009) Los Orígenes del Totalitarismo. Alianza Editorial. Madrid. (Pg. 421).
Derechos Humanos Aunque se me nieguen todos los derechos del hombre no pierdo mi dignidad humana. pero si pierdo mis cualidades esenciales de hombre pierdo todos los derechos.
Derechos Humanos (Hannah Arendt)
El derecho que corresponde a esta pérdida, y que no fue siquiera mencionado entre los Derechos Humanos no pudo ser expresado entre las categorías del siglo XVIII porque éstas suponen que los derechos proceden directamente de la ´naturaleza´ del hombre –y por ello apenas importa si la naturaleza es concebida en términos de ley natural o en términos de un ser criado a la imagen de Dios, si concierne a los derechos ´naturales´ o a los mandamientos divinos-. El factor decisivo es que estos derechos y la dignidad humana que confiere tendrían que seguir siendo válidos aunque sólo existiera un ser humano en la tierra; son independientes de la pluralidad humana y han de seguir siendo válidos aunque el correspondiente ser humano sea expulsado de la comunidad humana.
Arendt, Hannah. (2009) Los Orígenes del Totalitarismo. Alianza Editorial. Madrid. (Pg. 421).
Derechos Humanos El derecho correspondiente a las cualidades esenciales del hombre en el siglo xviii suponían que los derechos procedían directamente de la naturaleza del hombre sin importar si ésta era de ley natural o divina.
Derechos Humanos (Hannah Arendt)
Los derechos históricos fueron reemplazados por los derechos naturales, la ´naturaleza´ ocupó el lugar de la historia y se supuso tácitamente que la naturaleza resultaba menos extraña que la historia a la esencia del hombre.
Arendt, Hannah. (2009) Los Orígenes del Totalitarismo. Alianza Editorial. Madrid. (Pg. 422).
Derechos Humanos La naturaleza es más cercana a la esencia humana que la misma historia.
Derechos Humanos (Hannah Arendt)
Esta nueva situación, en que la ´humanidad´ ha asumido efectivamente el papel atribuido antaño a la naturaleza o a la historia, significa en este contexto que el derecho a tener derechos o el derecho de cada individuo a pertenecer a la humanidad tendría que ser garantizado por la misma humanidad. No es en absoluto que ello pueda ser posible.
Arendt, Hannah. (2009) Los Orígenes del Totalitarismo. Alianza Editorial. Madrid. (Pg. 422).
Derechos Humanos Si nace un humano, la humanidad le debe garantizar el derecho a tener derechos.
Los crímenes contra los Derechos Humanos, que se han convertido en una especialidad de los regímenes totalitarios pueden ser siempre justificados por el pretexto de que lo justo equivale a lo bueno o útil para el conjunto diferenciado de sus partes. (El lema de Hitler de que ´justo es lo que es bueno para el pueblo alemán´ es sólo la fórmula vulgarizada de una concepción de la ley que puede encontrarse en todas partes y que en la práctica sólo será ineficaz mientras perviva en las constituciones tradiciones más antiguas).
Arendt, Hannah. (2009) Los Orígenes del Totalitarismo. Alianza Editorial. Madrid. (Pg. 423).
Derechos Humanos Los regímenes totalitarios se han especializado en cometer crímenes contra los Derechos Humanos con el pretexto de que lo justo es lo bueno o útil.
Derechos Humanos (Hannah Arendt)
No solo la pérdida de los derechos nacionales entrañó en todos los casos la pérdida de los Derechos Humanos; la restauración de los Derechos Humanos, como lo prueba el reciente caso del estado de Israel, sólo ha sido lograda hasta ahora a través de la restauración o del establecimiento de los derechos naturales […] A la vista de las condiciones políticas objetivas es difícil señalar cómo podrían haber contribuido a hallar una solución al problema los conceptos del hombre en los que se habían basado los Derechos Humanos.
Arendt, Hannah. (2009) Los Orígenes del Totalitarismo. Alianza Editorial. Madrid. (Pg. 424).
Derechos Humanos No siempre que se pierde el derecho nacional se pierden los Derechos Humanos. los Derechos Humanos se habían basado en los conceptos de hombre.
Derechos Humanos (Hannah Arendt)
Los supervivientes de los campos de exterminio, los encerrados en los campos de concentración y de internamiento, incluso los apátridas relativamente afortunados podrían ver […] que la abstracta desnudez de ser más que humano era su mayor peligro. Por obra de ello eran considerados como salvajes y, temerosos de acabar por ser considerados como bestias, insistieron en su nacionalidad, el último signo de su antigua ciudadanía, como el único vestigio de su relación con la humanidad. Su desconfianza hacia los derechos naturales, su preferencia por los derechos nacionales, proceden precisamente de su comprensión de que los derechos naturales son concebidos incluso a los salvajes.
Arendt, Hannah. (2009) Los Orígenes del Totalitarismo. Alianza Editorial. Madrid. (Pg. 424).
Derechos Humanos Los supervivientes, encerrados y apátridas –salvajes bestias- insistieron en su nacionalidad –vestigio de su antigua ciudadanía y de su relación con la humanidad.
Derechos Humanos (Hannah Arendt)
Las personas se aferran aún más desesperadamente a su nacionalidad cuando han perdido los derechos y la protección que tal nacionalidad les daba. Sólo su pasado con su ´herencia vinculante´ parece confirmar el hecho de que todavía pertenecen al mundo civilizado.
Arendt, Hannah. (2009) Los Orígenes del Totalitarismo. Alianza Editorial. Madrid. (Pg. 424).
Derechos Humanos Cuando se pierden los derechos y la protección de la
nacionalidad se anhela más la nacionalidad.
Derechos Humanos (Hannah Arendt)
La paradoja que implica la pérdida de los Derechos Humanos es que semejante pérdida coincide con el instante en el que una persona se convierte en un ser humano en general –sin una profesión, sin una nacionalidad, sin una opinión, sin un hecho por el que identificarse y especificarse-, y diferente en general, representando exclusivamente su propia individualidad absolutamente única, que, privada de expresión dentro de un mundo común y de acción sobre éste, pierde todo su significado.
Arendt, Hannah. (2009) Los Orígenes del Totalitarismo. Alianza Editorial. Madrid. (Pg. 427).
Derechos Humanos Convertirse en ser humano en general (sin particularidades) es perder los Derechos Humanos porque pierde la esencia particular.
Derechos Humanos (Hannah Arendt)
En la cumbre de su evolución durante el siglo XIX, el Estado-Nación otorgó a sus habitantes judíos la igualdad de los derechos. Profundas, antiguas y fatales contradicciones se ocultaban tras la abstracta y palpable inconsecuencia de que los judíos recibieran su ciudadanía de gobiernos que, a lo largo de los siglos, habían hecho de la nacionalidad un prerrequisito de la ciudadanía y de la homogeneidad de la población la característica más sobresaliente del cuerpo político
Arendt, Hannah. (2009) Los Orígenes del Totalitarismo. Alianza Editorial. Madrid. (Pg. 75).
Derechos Humanos Cuando se fundamento el estado nación se le otorgo a los judíos la igualdad de los derechos que existía para el resto de las personas.
Derechos Humanos (Hannah Arendt)
Casi nunca pueden explicarse satisfactoriamente por una sola razón o por una solo causa tendencias generales como el declive del estado-nación y el coincidente auge del antisemitismo. En la mayoría de estos casos, el historiador se enfrenta con una muy compleja situación histórica, en que casi se encuentra en libertad y, por lo tanto, en la dificultad de aislar un solo factor como “espíritu de la época”.
Arendt, Hannah. (2009) Los Orígenes del Totalitarismo. Alianza Editorial. Madrid. (Pg. 66).