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PARA OBTENER EL TITULO DE LICENCIADA EN PSICOLOGíA SOCIAL

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~ ~ IA r i T f ? V rPd ME ~ T~ ~~ ~~ ~A ~~ ~ ~ ~ ~ b A

UNIVERSIDAD AUTONOMA METROPLITANA

UNIDAD IZTAPALAPA

DIVISIÓN DE CIENCIAS SOCIALES

Y

HUMANIDADES

DEPARTAMENTO DE SOClOLOGiA

i

PSICOLOGíA SOCIAL

4

1

I

Hacia la formación de una sociedad democrática

I

Enfoque psicosocial

de

los

valores cívicos.

I

I TESINA PRESENTADA POR:

I

PATRICIA DE

LOS SANTOS GONZÁLEZ

PARA OBTENER EL TITULO DE LICENCIADA EN PSICOLOGíA SOCIAL

"

Prof. VictorxerarddCárdenas Asesor

S -

-

-*

.* Profa. Ma. Irene Silva Silva

(2)

INDICE

Introducción

...

4

CAPíTULO I LA EDUCACIóN EN MÉXICO 1

.

1 Funciones y disfunciones

...

7

I

.

2 Enseñanza y aprendizaje: una propuesta educativa

...

11

1.3 La educación cívica y

los

valores

...

14

CAPíTULO II LA EDUCACIóN CIUDADANA 2.1 La educación cívica entre la democracia y el Estado

...

18

2.2 Origen del concepto "ciudadania"

...

20

2.3 Ciudadanía y desarrollo

...

24

CAPíTULO 111 MARCO TEóRICO 3.1 Habilidades Sociales como herramienta para la educación ciudadana

...

28

3.2 Socialización como proceso formador

...

32

3.3 Los valores una perspectiva psicosocial de educación cívica

...

34

3.4 El desarrollo moral en la construcción de los valores democráticos

...

39

CAPíTULO IV METODOLOGíA 4.1 Planteamiento del problema

...

44

4.2 Variables

...

44

4.3 Definiciones conceptuales

...

44

4.4 Operacionalización

...

46

4.5 Objetivos

...

47

4.6 Hipótesis de trabajo

...

...

47

4.7 Población

...

48

4.8 Muestra

...

48

4.9 Diseño de investigación

...

49

4.10 Recolección de datos

...

50

(3)

. CAPíTULO V RESULTADOS

5.1 Análisis de resultados

...

53

5.1

.

1 Las diferencias de valores

...

53

5.1.2 Enseñanza y aprendizaje: la influencia de los maestros

...

55

5.1.3 Los valores al interior del salón

...

57

5.1.4 Lo que valoran los niños

...

60

5.1.5 El cambio de actitudes

...

62

CAPíTULO VI CONCLUSIONES Hacia la formación de una sociedad democrática

...

66

Referencias Bibliográficas

...

74

ANEXOS

...

75

Instrumentos

...

75

II Guía de entrevista

...

78

111 Entrevistas

...

79

(4)

-I

1

“México se encuentra junto con algunos países del llamado Tercer Mundo, ante un complejo y dramático problema de civilización, y no solo ante un problema de desarrollo”

R. Bartra

En la sociedad mexicana contemporánea existen aciertos y desaciertos en el plano educativo y en este sentido, lo que nos ocupa es identificar los desaciertos que implican una disociación entre la educación cívica recibida en la escuela y la práctica en la vida diaria de los niños y niñas. Si consideramos a la educación cívica como la materia que ha implantado la educación pública para promover entre los estudiantes valores y prácticas que van asociados a la identidad

individual, la identidad colectiva, el nacionalismo, el conocimiento de los propios derechos y de la ley, así como de las diferentes instituciones en las que

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I

I

1

reside en que sean entendidos como prácticas morales en la consecución de una mejor convivencia para formar en ellos posturas críticas, abiertas, incluyentes y responsables.

Así, el propósito de este estudio es conocer los valores que practican los

niños y niñas que están en la educación primaria. En este sentido, la mejor manera de hacer algunas acciones hábitos, es justamente practicándolas, entendiendo el sentido y la importancia que ello tiene. Para cumplir con este objetivo, se diseño un taller creado especialmente para ellos, ya que previo al taller se realizaron observaciones y . entrevistas con los profesores lo cual me ayudo a crear un diagnóstico para una intervención más adecuada. El taller es interactivo, principalmente procurando que los alumnos no pensaran en éI como una materia

más y que pudieran aprender de manera práctica el sentido y la importancia que tienen los valores cívicos en su vida.

Este trabajo consta de 4 capítulos. En el primero de ellos se analizan las condiciones en las que se encuentra la educación mexicana, considerando sus funciones y proponiendo un cambio a la manera tradicional de enseñanza sobre todo en los valores cívicos.

El segundo capítulo contiene un análisis sobre la formación ciudadana considerando desde el origen del concepto hasta las implicaciones que tiene para el desarrollo nacional.

En el tercer capítulo se encuentra el marco teórico donde se exponen los conceptos básicos que sustentan la investigación: la socialización, los valores y las habilidades sociales, las cuales son básicas en la creación del taller; cada

uno

de ellos es un concepto que va ligado a la importancia de los valores como fundamento de una sociedad democrática, al mismo tiempo, me dan la pauta para explicar lo que sucede con los valores cívicos en los niños y como esto se relaciona con su desarrollo moral, lo cual implica cambios en las formas de pensar y accionar.

(6)

CAPITUlO

I

U

EDUCACl6N EN HmCO

1.

I

Funciones y disfunciones

Los procesos educativos como cualquier otro fenómeno social,

desempeñan determinadas funciones, siendo una de las más importantes la

socialización, esto implica en la educación ciertos hábitos de convivencia y

adaptación a la estructura social, incluso a regímenes políticos concretos. Estas

funciones, en una sociedad como la mexicana, constituyen uno de los

mecanismos claves para la reproducción y ' transmisión, de generación en

generación, de los patrones culturales para mantener la necesaria estabilidad

interna y orden entre las distintas fuerzas sociales. Sin embargo, la ideología no

se difunde entre los alumnos, ni entre los grupos sociales como si fueran entes

receptores pasivos; supone, esencialmente, conflictos y luchas que se dan a

partir justamente de los cambio que se producen socialmente ya que mientras

unos lo impulsan, otros, se resisten al cambio; debido también a la diversidad de

formas de pensamiento, puesto que la educación es el motivo perfecto para el

cambio valorativo e ideológico.

Las necesidades actuales de la educación son muchas, sin embargo, nos

centraremos en lo que concierne a la promoción de los valores cívicos que

constituye parte del desarrollo de los niños y es, o debería ser, una de las

funciones básicas de la escuela.

Aun cuando actualmente, se están haciendo esfuerzos por ofrecer una

educación de calidad, es necesario hacer una revaloración de la educación

(7)

particular la competitividad económica y el bienestar material, sino atender a las

condiciones sociales actuales y que eso sea el móvil de un cambio educativo, y

por lo tanto social, es decir, conseguir un nivel de conciencia que motive a 10s

jóvenes y niños a alcanzar un cambio en todos los ámbitos públicos a nivel

nacional.

La revaloración de la educación, incluye los principios de justicia y

democracia, lo cual tiene dos aspectos que no son opuestos, sino

complementarios: la igualdad y la diversidad. El logro de este objetivo, implica que las escuelas tengan que mejorar notablemente la forma en que educan a todos

10s niños, tratando de que ellos, los niños, se impliquen en el cambio hacia la

justicia y la equidad social. Por supuesto esta actividad no está desligada de las

relaciones sociales entre los padres, los alumnos y las autoridades del plantel.

Hoy en día, el sistema educativo nacional se ha separado de las exigencias

de desarrollo nacional, ha dejado de ser un instrumento de mejoría económica y

movilidad social. El nivel de enseñanza que tienen actualmente los niños, no les

permite atender a las cuestiones histórico-sociales que motiven un nivel

conciencia cívica y social.’ Esto propicia una desarticulación entre lo que se

aprende dentro de la escuela y lo que se vive en el contexto extraescolar.

El aprendizaje entre lo cotidiano y lo escolar guarda una distancia

perjudicial, tal vez por ello la escuela como institución pública, no ha tenido éxito

en la enseñanza de valores cívicos, puesto que estos no tienen un campo

específico de aplicación, entiendo así que

los

niños no ven en el civismo una

manera de mejorar las relaciones sociales y no solamente eso, sino acceder al

cambio y desarrollo social. Esto, lleva a los alumnos a creer que la educación no

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a

tiene que ver con los problemas sociales actuales y se ve a la educación corno un

proceso excluyente de las demás actividades.

En 1993, surge la ley general de Educación (LGE), lo cual, dicen algunos,

representa un avance fundamental en lo que se refiere a la participación social en

cuestiones educativas. “Podemos destacar de ella el reconocimiento de que los

compromisos educativos del estado con los mexicanos deben ser asumidos por el

conjunto de la sociedad y no solo por el gobiernovs2.

Sin embargo, la indiferencia, por algunos sectores de la sociedad, hacia la

calidad de la educación y la falta de integración de los contenidos a los problemas cotidianos del país, han llevado a la educación a un proceso de letargo. Esta

indiferencia hacia la educación se representa creo, por las condiciones

económicas de la sociedad, gran parte de ella no tiene acceso a la educación, lo

cual representa un atraso en la mejoría económica y social.

Ciertamente, las oportunidades de ingreso a la educación primaria están ahora menos condicionadas que antes. Sin embargo, las oportunidades de

alcanzar buenos indices de aprovechamiento escolar, de permanecer en la

escuela, después de los 10 años de edad, siguen estando directamente

relacionados con el origen social de los alumnos. Bajo estas condiciones, la

educación no puede contribuir al desarrollo de una sociedad más justa y

equitativa, ya que no es posible mejorar la educación, sin atender a la

modificación de las expectativas sociales de la gente y su propia visión de

educación.

Uno de los desafíos centrales que plantea la consolidación de la

democracia es poner en práctica alternativas educativas que parten de la realidad

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vida y experiencias cotidianas. De otra manera, no se lograrán los objetivos de

progreso. Aún más, extender la educación básica a todos los niños en edad

escolar sigue siendo la exigencia fundamental de cualquier propuesta

democrática.

Desde hace algunos años, en México, los discursos políticos aluden a que

las escuelas primarias y secundarias tienen capacidad para atender a todos los

niños en edad de asistir a la escuela. Aunque esto fuera cierto, la tan ansiada

“igualdad de oportunidades”, en términos de acceso y permanencia de los niños y

jóvenes en la enseñanza básica, está lejos de ser una realidad. El indicador sobre

asistencia a la escuela de niños en edad escolar (5 a 14 años), muestra un panorama poco alentador. Es preciso plantear que la consideración de que los niños de 5 años están en edad de asistir a la escuela deviene de que desde hace

ya más de tres décadas se plantean la preescolaridad como posible solución a los

problemas de la escuela básica. Diversos estudios han demostrado que la

escolarización temprana es un factor determinante en el rendimiento escolar de

los niños en los primeros grados de la primaria. De hecho, de acuerdo con la

legislación educativa nacional, la educación nacional es derecho de todos los

niños mexicanos y el Estado está obligado a prestar servicios educativos a este

nivel.

Sin embargo, el hecho de ofrecer los servicios educativos no cumple con el

objetivo principal de calidad educativa. La única manera de lograr este objetivo es

llevar a cabo acciones que subsanen las desigualdades fuera del contexto

escolar. Este tipo de acciones solo se hacen posibles si se ubica a la solidaridad

como un valor central de los mexicanos. Hablar de valores remite a una de las

funciones esenciales del sistema educativo. La escuela representa el vehículo

ideal para la transmisión de valores y el fomento de, los acuerdos fundamentales

de una sociedad. En la actualidad, uno de estos valores está dado por la calidad

de la educación. Frente a esta situación, se requiere diseñar instrumentos de

(10)

su personal docente y directivo con 10s resultados que obtienen sus alumnos. Compartir responsabilidades y ser solidarios son acciones que requieren la

existencia de redes sociales de pertenencia; de comunidades agrupadas en torno

a necesidades específicas a resolver ligadas a la educación.

Cabe señalar que cuando se plantea la democracia como proyecto común,

muchas de las acciones se centran en el terreno educativo. No se trata

únicamente de cumplir los compromisos de hacer universal la educación básica y

de igualar oportunidades. Se trata de transformar las escuelas en espacios de

gestión y de participación social democrática, de tal manera que se conviertan en

promotores de la acción democratizadora, en fin, de situar al sistema educativo

en el centro de la construcción y reconstrucción de la democracia.

Las escuelas, particularmente, las de nivel básico, constituyen herramientas

fundamentales para la inclusión de todos los mexicanos en el proceso de construcción de formas de vida mejores, más dignas y plenas.

1.2

Enseñanza y aprendizaje: una propuesta educativa

La educación adquiere distintos rasgos y diversas maneras de enseñar, se

conciben más frecuentemente, las formas tradicionales de enseñanza que

adoptan tanto los maestros como los alumnos. Por parte de los maestros, se

tiende a ver a la educación básica como una forma de hacer que los niños adquieran los conceptos básicos para encajar dentro del marco social; por parte

de

los

alumnos, se ve en el profesor, la figura de autoridad, y por lo tanto, se

asimila que todo lo que éI les enseña, es todo lo que necesitan saber, y la

escuela, el pasatiempo obligatorio que ha de llevarlos, en un futuro, a la adultez

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I

Actualmente, las críticas a las maneras tradicionales de enseñanza, han

adquirido más fuerza ante los requerimientos de una formación que permita

afrontar los cambios sociales que se expresan tanto en la escuela como fuera de

ella, al mismo tiempo que garantice aprendizajes efectivos y relevantes, que sean

aportaciones concretas al desarrollo personal de cada individuo.

Los avances en este campo son lentos, y en América Latina representan

una dificultad aún mayor. Es más fácil encontrar prácticas educativas centradas

en el almacenamiento de información más que en el desarrollo de capacidades

para procesarla a través de métodos efectivos. Los énfasis están puestos más en

la pasividad que en la actividad de los alumnos, de ahí los métodos de

enseñanza. Los maestros responsables por el aprendizaje, raramente prestan

atención a las interacciones y factores que influyen en la capacidad de motivación,

automotivación y aprendizaje. La escuela, como espacio público, no solo de los

niños, sino de los maestros y los padres de familia, pocas veces se utiliza como

un ámbito que favorezca las relaciones de los alumnos con el resto de la

comunidad escolar: los maestros, los padres de familia, otros alumnos, etc.

Con esto, se pretende un avance en la concepción de la educación, no solo

como espacio para la adquisición de conocimientos básicos, sino como ámbito

donde se desarrolla la creatividad, la racionalidad y los valores cívicos básicos que impulsen la democracia: participación, cooperación, tolerancia y respeto.

Tradicionalmente se ha pensado en el aula de clase como la “caja negra”

que guarda los secretos de las dificultades y

los

logros de la relación

maestro-

alumno, durante los tiempos asignados al aprendizaje. Vemos, entonces, la

necesidad de repensar y modificar esta situación donde la escuela sea vista como

un espacio de comunicación, donde los conocimientos y habilidades se

construyan en una dinámica que esté involucrada con las interacciones, las

experiencias, los distintos contextos y saberes que provienen de la diversidad de

(12)

Para lograr una mejor comunicación Y una manera diferente de llevar a cabo

las relaciones entre maestros y alumnos, y que al mismo tiempo motiven el desarrollo humano se requiere pensar en la relación que guarda el niño con la

escuela y aceptar que aún cuando permanezca por largos ratos dentro de ella, su

aprendizaje no está desligado del mundo cotidiano y que por lo mismo, los alumnos llegan a la escuela con un aprendizaje previo, adquirido en el “mundo de la vida”. Esto, lejos de ser un obstáculo, es un índice generador de aprendizajes

diversos y de motivación del respeto hacia otras formas de vida.

El conocimiento en las escuelas se produce socialmente, en tanto que la

escuela es un espacio social. El recurrir a los contextos cotidianos llevaría a los alumnos a identificar la variedad de entornos que confluyen en la realidad social.

Esto constituye una estrategia de aprendizaje que permite establecer el sentido

de la información que se le proporciona al alumno. La referencia a la noticia, al

diario, al contexto sociocultural, permite valorar lo propio a la vez que permite a

los

alumnos insertarse en el contexto de la cultura nacional. En este sentido, aporta información relevante favoreciendo el reconocimiento y respeto a los demás, por lo que constituye una estrategia en la enseñanza de los valores. (G. Calvo, 1995) Un punto central en esta tarea es el profesor.

61,

junto con los

alumnos debe deshacerse de la relación tradicional maestro-alumno aprendiendo

a participar democráticamente en la responsabilidad de la toma de decisiones no

solo imponiendo juicios de valor como entidad que detenta el poder. Por otro

lado, la aceptación pasiva o el rechazo negativo de la autoridad y de la normatividad no son posturas que promuevan el desarrollo moral del alumno. “En

tanto que ellos estén fuera del proceso de decisión, no se sentirán responsables

de las decisiones que se tomen y no se implicarán en los asuntos que conciernen a esas decisiones”, (Guevara N. 1992) es decir, no se verán moralmente obligados a seguir las reglas, sino a conformarse con ellas para evitar la sanción.

(13)

El logro de ciertos objetivos relacionados a la educación no solo depende de

aquellos que educan, requiere que todos los que participan tomen conciencia de

las carencias y promuevan el cambio educativo, principalmente fomentando ciertas habilidades de convivencia social.

1.3

Educación en

valores

Acerca de la educación en valores, se han considerado diversos

significados, desde las que tienen que ver con juicios morales que llevan a la

aceptación de ciertas normas de conducta socialmente aceptable, hasta aquellas

que tienen que ver con un razonamiento de los principios éticos que trascienden a

las normas sociales. En este sentido, la educación implica transmitir algo valioso,

para la formación de la personalidad. La formación moral de las personas, en

especial de los niños, tiene que ver precisamente con su sentido ético. “Lo

esencial del ámbito moral es la capacidad humana de optar de modo libre y

responsable ante valores diferentes.’’ (P. Latapí) El punto primordial no es hablar

en de los valores, sino de qué manera se enseñan, los métodos pedagógicos

3n la formación de valores.

La educación en valores no puede de ninguna manera ser neutral. Cada

]no

de nosotros tiene su propia historia. Tanto los valores más trascendentes

tara una sociedad como la igualdad, la justicia, la solidaridad, como los valores

lás específicos como la responsabilidad, son reflejados por cada persona de lanera diferente en función de su historia individual, de sus intereses,

apacidades, esto quiere decir que no siempre los valores morales que la

(14)

rendimiento académico y una mejor función educativa, incluyendo las relaciones sociales modificadas a través de actitudes democráticas básicas, en esto tienen una importancia esencial los valores cívicos.

El logro de ciertos objetivos relacionados a la educación no solo depende de aquellos que educan, requiere que todos los que participan tomen conciencia de las carencias y promuevan el cambio educativo, principalmente fomentando ciertas habilidades de convivencia social.

1.3

Educación en valores

Acerca de la educación en valores, se han considerado diversos significados, desde las que tienen que ver con juicios morales que llevan a la aceptación de ciertas normas de conducta socialmente aceptable, hasta aquellas que tienen que ver con un razonamiento de los principios éticos que trascienden a las normas sociales. En este sentido, la educación implica transmitir algo valioso, para la formación de la personalidad. La formación moral de las personas, en especial de los niños, tiene que ver precisamente con su sentido ético. “Lo esencial del ámbito moral es la capacidad humana de optar de modo libre y responsable ante valores diferentes.” (P. Latapí) El punto primordial no es hablar en sí de los valores, sino de qué manera se enseñan, los métodos pedagógicos en la formación de valores.

(15)

Los valores, por tanto, existen en el individuo como formaciones

motivacionales de la personalidad que orientan su actuación hacia la satisfacción

de sus necesidades. Por tanto, sólo cuando los valores constituyen motivos de la

actuación del sujeto se convierten en verdaderos reguladores de su conducta,

Este hecho tiene implicaciones importantes para la enseñanza de los

valores, ya que nos permite comprender que la formación de valores no se limita a

un proceso simple, de transmisión de información del profesor al estudiante,

donde el estudiante es un ente pasivo en la recepción de significados, sino que se

produce en un proceso complejo de comunicación entre profesores y estudiantes, en el proceso de enseñanza-aprendizaje, donde el estudiante asume una posición

activa en la apropiación individual de los significados para la construcción de sus

valores. En el amplio ámbito educativo confluyen diversos aspectos y una

diversidad de aprendizajes, en este caso, el que los niños aprendan sobre valores implica educarlos para que adquieran principios morales basados no en reglas

sociales, sino en un razonamiento crítico acerca de las conductas humanas y

poder proceder en consecuencia

En la medida que el estudiante deja de ser un objeto de aprendizaje que

repite mecánicamente la información que recibe y se convierte en un sujeto que

procesa información y construye conocimientos a partir de sus intereses y

(16)

que torna partido y elabora puntos de vista y criterios propios, está en condiciones

de formar sus valores.

Por otra parte el desarrollo del estudiante como sujeto de aprendizaje y de la

educación de sus valores es posible en la medida que el profesor diseñe

situaciones de aprendizaje que propicien que el estudiante asuma una posición

activa, reflexiva, en su actuación. Por ello es importante el carácter orientador del

docente en la educación de los valores.

Desde las diferentes disciplinas científico-técnicas que estudian el

comportamiento de las personas, las investigaciones que explican las estrategias

y/o mecanismos cognitivos que posibilitan las relaciones entre nosotros y

los

aprendizajes que hacemos, tienen en común definir a los primeros años de

nuestra vida como determinantes para que nuestra integración en las sociedades

sea adecuada a las normas, costumbres y valores ético-morales que dichas

sociedades postulan como válidos y prioritarios para su propio progreso

económico y cultural.

Partiendo de estos presupuestos, entendemos la educación en valores

como el proceso que ayuda a las personas a construir racional y autónomamente sus valores. Es decir, capacitar a las personas con los mecanismos cognitivos y

afectivos, nos ayuden a convivir con la equidad y comprensión necesarias para

integrarnos como individuos sociales en el mundo que nos rodea. Se trata de

trabajar las dimensiones morales de la persona para así potenciar el desarrollo y

fomento de su autonomía, racionalidad y uso del diálogo como mecanismo en la

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Puesto que la sociedad e s t i en constante proceso de cambio, las

necesidades intelectuales y las prioridades también son cambiantes. Por ello

creemos de vital importancia, ofrecer desde la institución educativa los

conocimientos, procedimientos y actitudes que hagan posible la construcción de

criterios morales propios, derivados de la razón y el diálogo. Y pensamos que todo este trabajo se debe iniciar en la educación infantil.

Trabajar con la adqusición de ciertos valores en los niños es importante ya

que los transmitimos consciente o inconscientemente, en todas las actividades

que realizamos con ellos. La educación en Valores no la podemos entender sino

es desde el proceso de construcción, con esto no quiero decir que solo en la

infancia se pueda promover valores es solo que es una etapa más flexible que

facilita el aprendizaje, para trabajar la educación en valores en un sentido integral.

Lo importante es no dejar de pensar y reflexionar sobre qué valores

queremos transmitir, y sobre todo reflexionar si son estos los que transmitimos o

quizás transmitimos los contrarios. Así pues, el retorno de la importancia de la

educación en valores, es una necesidad y, desde esta perspectiva es positivo

este reciente interés en ellos

Consideraciones sobre el medio ambiente, derechos humanos,

democracia, violencia, necesariamente implican la formación moral en los

alumnos3, promover en ellos ciertas prácticas de convivencia que los lleven a

generar posturas diferentes de las que tienen actualmente concebidas. Los

valores son los que dan fundamento a nuestras actitudes y conductas, juicios y

prejuicios. AI ser los valores fundamento de las visiones que tenemos del mundo,

algo nos dicen de como enfrentamos las crisis y como podríamos enfrentarlas de

(18)

CAPlTuLO

I!

LA

EOUCACl6W

CIUDADAUA

2.1 La educación civica entre la democracia y el Estado

Aunque el Estado mexicano ha tenido un enorme impacto en la creación del discurso que sobre los valores tiene la población mexicana, sus mensajes compiten con los que se producen en otras instancias. E n algunas, por ejemplo en la educación pública, se pudo promover los símbolos patrios como la bandera y el himno nacional, tener un discurso común de la historia, y por lo tanto una concepción común de nación.

El núcleo de la perspectiva de educación cívica promovida por el Estado, debiera tener como propósito general, conformar las condiciones mínimas de igualdad social y unidad cultural a través de un lenguaje común y mediante un sistema escolar obligatorio y gratuito; inculcar valores comunes asociados a la nacionalidad a través del conocimiento “objetivo” de la historia de la nación, de la geografía, de las instituciones sociales y del entorno social. Esto, permitiría a los alumnos, comprender los síntomas de los actuales problemas sociales, así como la creación del antídoto que los vacune contra la indiferencia, el conformismo y el individualismo.

Según la SEP, la constitución “establece principios y libertades”, “otorga y da derechos, garantías, protección y libertades”, dice “como debemos de

comportarnos” y cuales son “nuestras obligaciones”. Pero ¿Cuál es el soporte

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resolver diferencias o reclamar SUS “E/ ethos implicado en la SEP,

concibe a la Constitución corno entidad externa cuyo origen moral no está

fundamentado en un pacto democrático y, consecuentemente, tiene a los

ciudadanos solo como recipendarios”. ( Rodriguez, 1 998)5

La figura de la educación ciudadana o cívica, que promueve el Estado, se

refiere a procesos educativos intencionales, a menudo vinculados a la acción

escolar y no considera los procesos cuyos aprendizajes ocurren

“espontáneamente”, sin proyecto ni plan educativo. El resultado más notable de

la acción ciudadana es que adopta distintos rasgos: como proceso histórico,

como proceso moral, como desarrollo de la racionalidad y como campo de la

legalidad, de igual manera, la formación ciudadana se identifica en condiciones

no escolares.

El fomento en el desarrollo de la educación cívica mexicana supone crear

modificaciones a diversos ámbitos de la política pública, tanto en el Estado como

en las instituciones, pero sobre todo supone la integración de valores que

respondan las necesidades del contexto social actual. A partir de habilidades sociales que faciliten la participación, el respeto hacia la diversidad, la

cooperación, el dialogo,. etc. y al mismo tiempo, que genere los valores cívicos

como parte de una formación que reditúe en convivencias democráticas en todos

los ámbitos sociales.

Hoy la necesidad de adaptarse a los cambios que impone la globalización

ha hecho que diversos grupos y asociaciones civiles se interesen por una

transformación en los valores, en la búsqueda de la construcción de la

democracia. Sin embargo, la educación en México, no ha sido lo suficientemente

aguda como para ver que los programas en educación cívica de la SEP siguen

teniendo

los

referentes sociales de antaño y que no tienen significado para los

Rodriguez, Pedro. “La educación ciudadana. Estado del conocimiento.” Julio 1998 pag

(20)

niños en relación con SU vida diaria. Esto crea la necesidad de proporcionar una formación cívica a través de los diversos grados de enseñanza lo cual implicaría

incentivar la participación extensiva a todas las zonas de la sociedad civil, así

como diseñar programas educativos estatales y globales que incidieran

positivamente en el tipo de valores que se trata de incentivar, por ejemplo, el

compromiso con el diálogo, la responsabilidad, el mutuo respeto, la tolerancia, la

solidaridad, etc. (Del Águila, 1998) La formación cívica de los niños debe ser (o debería ser) una de las prioridades de un estado democrático, esto justifica la

necesidad de una reforma en las instituciones de enseñanza para transformarse y

adaptarse a las necesidades sociales actuales.

2.2 Origen del concepto “ciudadanía”

El origen de la educación cívica está dada por principios básicos. Estos

principios se fundamentan en el sujeto y sus valores morales como base para el

actuar en sociedad y conducirse de acuerdo con las leyes que rigen y norman el

comportamiento social. El civismo no debe reducirse a la mera instrucción de

conocimientos. La educación cívica supone valores, principio, habitos, habilidades

y conductas.

La educación tiene un papel fundamental en la formación del ciudadano, su

función es hacer que los derechos individuales sean universales, es decir, que

sean compartidos por la comunidad de manera tal que garantice que todos

compartan los mismos derechos y obligaciones. Entonces la educación es el

medio institucional para transformar a los hombres. Sin embargo, no toda educación contribuye a la formación del ciudadano, puede incluso, tornarse

adversa a la ciudadanía.

(21)

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1

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I

E

normas, principios que medien sus actos, además de propiciar en ellos la

motivación para exigir que todos se rigan por los mismos derechos justos para la

comunidad. Pero,

los

derechos no se consiguen

solo

con exigirlos, hace falta

tener la capacidad moral de afrontar las obligaciones que vienen implícitas en

ellos. Aún así, estos no siempre son estables, con el tiempo, tienden a

deteriorarse e incluso a perderse, de acuerdo con la movilidad social; este cambio

no implica un retroceso, por el contrario, algunos de los derechos que hoy

tenemos, anteriormente no eran considerados ni compartidos para toda la

población, por

lo

que los cambios valorativos resultan importantes ya que implican

una evolución social.

El pensamiento político moderno concede a la educación un papel asencial

dentro del proceso de construcción del cuerpo político. Ante tal situación, nos

enfrentamos a una cuestión que es la base-de la educación ciudadana o civismo:

la conciliación entre los intereses individuales y colectivos.

,

La idea de tener un tipo de educación que promoviera en las personas los

valores éticos primordiales de convivencia adquirió gran importancia entre las

sociedades antiguas. Hoy en día se hace patente la necesidad de tener gente

mejor educada sobre todo en Amérca latina donde las condiciones sociales que

se viven, muchas veces están lejos del ideal de democracia. La convivencia civica

supone una construcción ética, siempre y cuando nuestra representación de los

drechos se refiera al respeto del derecho de toda la comunidad, en ese sentido,

nuestros propios derechos llevan implícitas ciertas autolimitaciones éticas.

A partir de los ochenta, la temática de la ciudadanía emergió con una

intensidad que no había tenido desde el tiempo de la Ilustración. La discusión

actual sobre la democracia y la legitimidad de los sistemas políticos que se dicen

democráticos, tienen que ver con una idea de ciudadanía que no acaba en el

(22)

Algunos creen que existe una crisis de la ciudadanía, la cual se define por la separación entre su pertenencia al Estado como comunidad política y su pertenencia a la nación. Este planteamiento gira en torno a los elementos sobre

los cuales se fundamenta la ciudadanía; por un lado, si es a partir del Estado que

se forma y tiene apertura de participación y por ende vida, y por otro, es a partir de la comunidad y el sentimiento de solidaridad que une y da forma a la ciudadanía. Según esto, los estados liberales funcionan porque tienen una "unidad nacional", es decir, los ciudadanos comparten la idea nacional, de esta manera, la igualdad

de lengua y costumbres es el requisito indispensable para la formación ciudadana. En otra perspectiva, se plantea el conflicto entre una ciudadanía universalista cuyos principios, son los principios de todos unificados, es decir, que son aceptados por cualquier persona y una ciudadanía multicultural que defiende la aceptación de la diversidad y que al mismo tiempo garantice la igualdad de derechos. En ambas propuestas, los conceptos de ciudadanía y democracia no están separados, se incluyen mutuamente.

Según Marshall, la ciudadanía tiene 3 ramas: civil, política y social. (Marshall, 1967)

"El elemento civil incluye los derechos referentes a la libertad individual (de pensamiento, de religión, de prensa, etc) y el derecho a la justicia; el elemento político, considera los derechos de participación en el ejercicio del poder político, sea por adhesión a un organismo o de manera individual. (tal es el caso de las elecciones); el elemento social, se refiere a todo lo que va desde el derecho a un mínimo de bienestar económico y seguridad, hasta el derecho de participar en cualquier actividad social, es decir, garantiza las condiciones mínimas de bienestar social, de acuerdo a la normatividad de tal sociedad."

(23)

sus derechos limitados. E n esta construcción, participan diversos actores sociales individuales y colectivos que luchan por sus intereses en una gran variedad de espacios sociales y políticos, es por ello que se muestra como un proceso complejo e incluso contradictorio ya que se da una lucha entre los distintos actores sociales que pugnan por intereses a veces opuestos.

En el caso de México, el problema de la ciudadanía se muestra complejo. En términos formales, existe un Estado de Derecho, las garantías individuales están consagradas en la constitución, existe una legislación para la acción democrática de los gobernantes y hay una serie de derechos sociales que van desde los laborales, hasta los relacionados con los servicios básicos, como el derecho a la educación básica, a la salud, a la vivienda, etc. Sin embargo, no siempre es el derecho la norma que rige las relaciones de los mexicanos con el Estado. “Los derechos civiles son conculcados por la corrupción y la impunidad

de las autoridades, el federalism0 es negado por un centralismo presidencial 9ue

también ahoga a los poderes legislativo y judicial, los procesos electorales son

fraudulentos y finalmente, los derechos sociales obligatorios son escamoteados a

amplios sectores de la población. Por lo tanto, se puede decir 9ue los mexicanos

no son ciudadanos, o no lo son plenamente o unos lo son más 9ue otros. (Durand

& Smith, 1995)

Esta tendencia desde tiempos inmemorables a tratar de crear convivencias democráticas en los individuos, forma parte ya de las discusiones actuales internacionales. La educación ciudadana es una forma de educar para la convivencia en sociedad no solo respetando las reglas explícitas sino los

derechos de cada individuo, con lo cual se garantiza la sociabilidad y el respeto por los derechos básicos que no marginen la dignidad humana, ni conviertan el estado de derecho en un instrumento de minorías arbitrarias, ni

los

derechos humanos y civiles

solo

reglas constituidas a partir de intereses privados. La

(24)

diálogo. Por tanto, creemos importante la educación en

los

niños tomando en

cuenta el respeto y la asimilación de ciertos valores, ya que son ellos quienes al

paso de la socialización van adquiriendo comportamientos e ideas que asimilan en

SU propio actuar.

Así pues, la participación ahora se observa desde el punto de vista de sus

beneficios en la creación de mutuo respeto, de comunidad, de confianza

interpersonal, de experiencia en la negociación, del desarrollo de valores

dialógicos, de habilidades cognitivas y de juicio; en fin, de autodesarrollo personal

en la variedad de esferas públicas que la democracia pone al alcance de los

ciudadanos.

2.3 Ciudadanía y desarrollo

Cuando reflexionamos sobre desarrollo encontramos que en el centro de

todo ello está el ser humano. Cualquier efecto que se quiera medir sobre desarrollo y el impacto que tiene en la vida de las personas, encontramos

que este es concomitante al desenvolvimiento de los humanos. No obstante,

no figuran en la mayoría de

los

modelos de desarrollo actuales. Con cierta

frecuencia observamos que estos se centran en la construcción de la

inversión y en flujos de capital, en grandes obras de infraestructura, en el

ingreso y el empleo, empero, desde una visión economicista, reduciendo de

forma drástica lo que realmente es el ser humano, de

lo

que significan su

bienestar y su dignidad.

Por ello, podemos decir que un punto importante sobre el desarrollo es el de

la ciudadanía. Esta se centra en el papel que juegan

los

individuos en su

(25)

principal y el motor del desarrollo local. De esta manera, la idea de

ciudadanía se convierte en un requisito indispensable del desarrollo.

Cuando nos preguntamos sobre lo que significa ser sujeto de

obligaciones y derechos en una comunidad determinada, la respuesta está

justamente en

la

convivencia democrática, en las relaciones interpersonales,

lo que esto significa para el mejoramiento en la calidad de las relaciones

humanas y aunado a ello, el desarrollo, por supuesto de las sociedades y de

los

paises en

los

ámbitos económico, social y politico. De

lo

que aquí se trata es de que el desarrollo no se construya ya solo sobre la base de

proyectos de inversión, de obras de infraestructura y de la captación de la

inversión de las empresas extranjeras, sino que debe incluirse como uno de

los aspectos fundamentales, la defensa

de

la dignidad de las personas

involucradas, la valoración de su participación en la constitución de futuros

comunes. Esta nueva forma de entender el desarrollo está directamente

vinculada

al

modo de ejercer el poder, de cómo se distribuye,

se

controla y

de cómo participan los grupos y las comunidades.

La ciudadanía se construye a partir de las actitudes y valores que adopta

cada individuo que participa en ella, "es necesario construir un concepto

intermedio de ciudadanía capaz de recoger con realismo las exigencias mínimas

de lo que debe ser un ciudadano democrático sin sobrecargarle demasiado de

deberes cívicos y sin convertirle en un concepto vacío" (Del Águila, 1999)

El ciudadano que propone Del Águila se plantea en términos de autonomía

moral, es decir, debe reaccionar ante la injusticia y la intolerancia esté o no,

ligado a su propio interés. Es fundamental la protección del interés colectivo: vivir

en un mundo que sea posible legitimar de acuerdo con nuestros valores

centrales. El ciudadano ideal requiere de una capacidad cognitiva. Tiene que ser

(26)

tener la capacidad de ponerse "en 10s zapatos del otro" y hacer sus propios puntos de vista, compatibles a los demás. Pero, simpatizar con otros, en términos

de necesidades y deseos no resulta fácil, sobre todo si entendemos que la

ciudadanía se define en términos diversos y aveces opuestos. La capacidad de

poder asimilar y entender a los demás, requiere al mismo tiempo, la capacidad de valorar lo verdaderamente importante de los actos y pensamientos de las

personas, también de saber dialogar y no convertir los juicios en razones ociosas.

La creación de un tipo ideal de ciudadanía tiene que ver, precisamente con

los actos y valores democráticos de que carecen muchas sociedades, pero

creados y fomentados a partir de los propios individuos que se constituyen como

sujetos sociales. El tipo de ciudadano ideal sería entonces, un buen juez que

utilice su reflexión sobre los valores públicos y se constituya así, en intérprete

crítico de la realidad política y social que le rodea.

Ya que el fomento de la educación cívica es altamente valorativo y moral,

se aspira a la formación de un tipo específico de ciudadano que promueva estos

valores en la práctica.

La formación de un ideal de ciudadano viene dada por las condiciones

sociales que vivimos actualmente. La ciudadanía incluye diversos elementos que

van desde la legitimación de derechos y la construcción de estados considerados

democráticos, hasta la formación de individuos cuyos intereses van más allá de

los particulares. Se hace necesario mantener un equilibrio entre la solidaridad a la

comunidad sin perder los intereses y las necesidades particulares. Los elementos

básicos que consideramos son aquellos que están relacionados a la adquisición

de valores éticos y cívicos de los niños relacionados al desarrollo personal y a la

formación de los lazos comunitarios entre ellos, de tal manera que emerja una

(27)

En México, la sociedad civil ha estado dejando de ser una sociedad débil, pasiva y subordinada frente al Estado. Esto lo podemos observar en los movimientos urbanos, étnicos y de grupos minoritarios, donde, hasta hace poco, el patrimonialismo, el caciquismo y el corporativismo habían sido los patrones comunes. En la década de los 90 del siglo pasado, este tipo de controles dejó de funcionar, el gobierno ha perdido el control y el monopolio de la representación de

10s movimientos urbanos populares.

(28)

CAP~TULO

111

MARCO

TEdRlCO

El tratar de modificar algunas actitudes de los niños implica no solo

esfuerzo, sino también, un marco teórico de referencia que ayude en tales

modificaciones y de esta manera legitimar la investigación. El marco teórico que

empleo se refiere básicamente a tres teorías: las habilidades sociales, la

socialización y los valores. Las habilidades sociales surgen como una nueva

forma de estudiar a la sociedad al mismo tiempo que son una herramienta de

intervención para la creación o modificación de ciertas actitudes que han sido

encarnadas o aprendidas con el tiempo a través de la socialización, justamente

por eso creo importante explicar este proceso ya que es por la socialización que

vamos aprendiendo formas, valores y principio que median nuestra conducta de

acuerdo al contexto social donde nos hemos desarrollado.

3.1 Las habilidades sociales como herramienta para la educación ciudadana

Aún cuando las habilidades sociales constituyen una alternativa importante

dentro de la psicología social, no tienen un método particular, ni una teoría global

que dé cuenta de las técnicas a utilizar, los métodos de evaluación y una

definición universalmente aceptada (esto en gran parte se debe a que la conducta

habilidosa depende del contexto social y puesto que este es cambiante, también

lo será la conducta. Lo que puede representar en un espacio determinado una

conducta socialmente habilidosa, en otro espacio no lo será ya que no tienen la

(29)

Las habilidades sociales representan el nexo entre la psicología clínica y la

social, esta pone el acento en la relaciones interpersonales, en tanto que la clínica

en la terapia del comportamiento. El interés por el estudio de las habilidades

sociales empieza en los años treinta con estudios sobre la conducta social en

niños, este estudio lo realizó Murphy en 1937, a este trabajo le siguieron una serie

de estudios (todos con niños), sobre asertividad, agresión, reflejos condicionados,

etc. Este interés por las habilidades sociales en psicología social se incrementa en

los años cincuenta y se extiende a ámbitos de la educación principalmente.

El término habilidades sociales incluye conceptos como conducta asertiva,

libertad emocional, competencia. Y aún cuando su definición lleva en sí varias dificultades debido a que está sujeta a cambios que el contexto impone como los

valores culturales y los objetivos personales, aquí presentamos la que a nuestro

juicio es una de la más acertadas y que surge del análisis de otras definiciones. La

propuesta es de Caballo:

"La conducta socialmente habilidosa es el conjunto de conductas emitidas

por un individuo en un contexto interpersonal que expresa sentimientos, actitudes,

deseos, opiniones o derechos de es individuo de un modo adecuado a la

situación, respetando esas conductas en los demás y que generalmente resuelve

problemas inmediatos a la situación mientras minimiza la probabilidad de futuros

problemas". (V. Caballo, 1993)

Pese a las diferentes definiciones todas concuerdan en que son

conductas aprendidas que contribuyen a mejorar la calidad de las interrelaciones

partiendo de la conducta personal.

Para desarrollar las habilidades sociales se han utilizado muchos

procedimientos. Las técnicas individuales que se han utilizado comprenden la

imitación, el reforzamiento positivo, el entrenamiento, la práctica y la enseñanza

(30)

para el desarrollo de una interacción social adecuada, la cual implica tener respuestas favorables en diferentes situaciones y contextos, pero no siempre respondemos de manera favorable a las situaciones que se nos presentan, esto se debe a que gran parte de

lo

que aprendemos está determinado por nuestras experiencias, es decir, está mediado por la cultura, los valores y los hábitos que se manejan en los diferentes grupos a

los

que pertenecemos, que con el tiempo, 10s vamos asimilando y haciendo propios, hasta que nosotros mismos promovemos esos valores. Por supuesto, esto no es permanente ya que el contexto es cambiante, de otra manera se mantendrían las mismas costumbres sin modificaciones por generaciones enteras. El cambio viene de la adaptación al medio y la satisfacción de las necesidades, no

solo

propias, sino de una

comunidad o un grupo determinado, lo cual nos lleva a la conclusión que "la forma más simple de aprendizaje social posiblemente es la adquisición de habilidades sociales". (Pozo, J 1996)

De esta manera, comportarse en sociedad requiere disponer de ciertas habilidades para enfrentar diferentes situaciones que se nos presentan; sin embargo, el aprender o desarrollar habilidades sociales implica no

solo

desarrollar esa actitud en un momento determinado, sino trasladarla a diferentes contextos, y esto

solo

se logra a partir de la comprensión de

lo

que se hace. Las habilidades

sociales que más bien son actitudes que modifican el comportamiento personal y las relaciones interpersonales, se adquieren más eficazmente a través del modelado.6

Los métodos de adquisición de actitudes y aprendizaje social han sido aplicados sobre todo en niños. Esto se debe a que los niños son moldeables con mayor facilidad, ya que están en proceso de formación y de ahí que tengan mayor capacidad de aprendizaje. 'En el caso de los adultos es un poco más difícil ya que tenemos un amplio repertorio de actitudes que posiblemente han sido reforzadas

6

Bandura explica que es uno de los mktodos mAs eficaces para crear actitudes nuevas, mientras

(31)

a través de toda la vida, y que han sido aprehendidas e internalizadas. Esto en

gran parte se debe a que nuestro comportamiento, como se mencionó

anteriormente está mediado por normas sociales en las que estamos inscritos, de

tal manera resulta más difícil cambiar una actitud en un adulto que crearla. Sin

embargo, creemos que una de las tareas del psicólogo social es cambiar

actitudes, más aún si este cambio lleva a la consecución de una mejor calidad de

vida. Esta necesidad de modificar las actitudes es constante en nuestro largo

proceso de aprendizaje, la persona que ha adquirido una actitud pasiva o

reproductiva con respecto a su propio aprendizaje se encuentra ante la necesidad

de asumir una mayor responsabilidad y autonomía, lo cual requiere un cambio actitudinal (Pozo, 1996).

El aprendizaje de cualquier tipo se facilita cuando existen las condiciones

favorables para hacerlo, así mismo, un cambio de actitud requiere que existan las

condiciones suficientes para desarrollarlo.'

De aquí surge una cuestión importante: ¿cómo saber si la enseñanza de

habilidades sociales ha sido efectiva?. Los procedimientos de valoración que

evalúan la efectividad de la enseñanza son componentes importantes de cualquier

programa de enseñanza de las habilidades sociales, sin embargo, muchos

programas de habilidades sociales no utilizan un marco global que se pueda

comprobar empíricamente, por lo tanto se desconoce si los comportamientos

sociales fueron modificados para mejorar.

Un recurso de evaluación necesita identificar los comportamientos objetivos

que son considerados importantes por los adultos o compañeros del niño al que

se trata de enseñar, que sirven como refuerzos de su comportamiento. La validez

social se refiere básicamente a aquellos comportamientos que son importantes en

7

(32)

Para medir las habilidades sociales se han creado varios tipos de

instrumentos y estrategias de evaluación, las tres principales son: la observación

directa, los informes de otras personas a través del sentido común, esto requiere

de la información de personas que pertenecen al mismo ambiente social de aquel

que se evalúa, es decir, padres, maestros, amigos, etc. Las medidas de

autoinforme (escalas de medición), estos instrumentos tales como cuestionarios y

escalas confían en la valoración del sujeto de su propio comportamiento, esto

puede representar un problema y es que en muchas ocasiones se recurre al

autoengaño, es decir, también existe o pudiera existir un sesgo de información ya

que aquel que se evalúa cree algo de mismo que puede ser diferente a los ojos

de los demás.

3.2 La socialización como proceso formador

Son muchas las diferentes definiciones e incluso los diferentes términos

con que se conceptualiza en la literatura científica la noción de socialización.

Dentro de la psicología social, la socialización es uno de los temas claves

que nos permiten entender como se da el proceso mediante el cual aprendemos

Las normas, Las actitudes, los valores y Las formas de interactuar y de

comunicarse que privan en la sociedad donde nos tocó nacer y desarrollarnos. AI

hablar de socialización, tenemos que hablar también de todos aquellos procesos

psicosociales que hacen posible que un individuo se forme como persona, es

(33)

la infancia donde aprendemos la mayoría de Las concepciones, valoraciones y

juicios que llevamos a la práctica a lo largo de toda nuestra vida, es donde nos

percatamos que existen derechos y obligaciones. Mas tarde en Las etapas sucesivas de nuestro desarrollo, vamos incorporando con mayor madurez, de

manera activa y dinámica nuevos repertorios cognitivos y diferentes aprendizajes

que nos permiten formular juicios propios acerca de las distintas figuras de

autoridad que prevalecen en nuestro medio, tales como las de los profesores, los

gobernantes, de

los

jefes, de nuestros padres, etc.

Un punto central de la socialización es la originalidad de cada niño, es

decir, su grado de receptividad y su capacidad de manejo de Las nociones

contradictorias de lo justo-injusto, aceptable-reprobable, correcto-incorrecto,

bueno-malo, etc; más otras características que hacen posible Las diferencias

individuales y grupales, que al final de cuentas se traducen en personalidades o

agrupamientos humanos específicos con un alto grado de conformismo,

pasividad y adaptación; o bien, personas creativas, críticas y propisitivas. Esto

depende de como se conjuguen los diversos factores que entran en el proceso. A

partir de los procesos de socialización, es posible explicarnos fenómenos

psicológicos como los de la identidad nacional, cohesión, categorización y

representación social. Ello se debe a que los símbolos, creencias e imágenes que

hemos aprendido en aquellos procesos tienden a ser de alguna manera comunes

y aunque están sujetos a cambios históricos, el tiempo en que son compartidos

por una comunidad, o por la sociedad entera es lo suficientemente amplio como

para dar lugar a los mismos.

La socialización supone una interacción continua de uno mismo con los

demás en un contexto social específico, de modo que en ese proceso de

socialización, uno “se va formando esquemas cognoscitivos que seleccionan y

procesan la información que filtran y configuran lo que uno va a aceptar como la

(34)

necesidad de aprender lo vital de la sociedad en la que nos tocó nacer y crecer:

su lengua, sus costumbres, su sistema religioso y moral y en general, su cultura.

3.3 Los valores. Una perspectiva psicosocial de educación cívica

La educación en valores es un problema actual en todas las sociedades,

por supuesto, México no es la excepción. En la época actual, la sociedad está

presenciando diversas transformaciones impulsadas por dos factores que van de

la mano y que son muy importantes en la historia de cualquier país: la economía y

la tecnología aunado al proceso que las involucra a las dos: la globalización.

Junto a indiscutibles avances (pequeños o grandes) en el plano político y

social vinculados a este fenómeno de cambio constante, se ve la permanencia y

el avance de desigualdades económicas y sociales tanto al, interior del país como

en el escenario internacional, que se, expresa a través de

tensiones

en la

convivencia entre grupos y personas. Esta dinámica provoca situaciones

problemáticas, tales como la violencia, los conflictos bélicos, las desigualdades

sociales y económicas, la discriminación racial y de genero, el consumismo, la

degradación del medio ambiente, el hambre, las migraciones, etc. todas ellas

consecuencias de los cambios políticos y económicos que sin embargo no podemos dejar de hacer notar.

De esta manera, tenemos una diversidad de contextos y de problemáticas,

vinculadas a la creación de nuevos intereses. Uno de esos intereses y a la vez una propuesta de solución es la educación en valores que ha sido promovida

sobre todo por asociaciones internacionales que se presentan como iniciativas

para promover el desarrollo, la democracia, la convivencia intercultural, la

reubicación y redefinición de los derechos humanos. Los esfuerzos no parecen

suficientes pero si son muy importantes, ya que hacen notar que estas

(35)

El interés en el estudio de los valores no es antiguo, ni novedoso; más bien

tiene que ver con las necesidades sociales que se van dando en los diferentes

contextos socioculturales. El estudio de los valores surge de la necesidad de

plantear aspectos filosóficos y de éticas morales que orienten la conducta de los

humanos, pero no en el sentido del derecho, sino de manera que cada uno pueda

determinar si su conducta es apropiada para tales fines, respetando desde luego

a los otros.

El estudio de los valores inicia en la pedagogía propiamente a partir de los

años 30, en esta época, se trata de asentar los fundamentos de la pedagogía

como disciplina filosófica, más que de especificar la tarea del educador. En 1965

surge en Estados Unidos el movimiento de clarificacih de valores cuyo interés es

ayudar a que la gente identifique y desarrolle sus valores personales. En tanto que

en Francia y Alemania empieza a hablarse de los valores a partir de los 70, donde

se trataba de fomentar una actitud social responsable, una disponibilidad para el

cumplimiento de compromisos básicos comunitarios. Es decir, se ocupaba de los

fundamentos normativos de la conducta social.

En la búsqueda de una definición de los valores, se dan diferentes

conceptualizaciones, ya que “el valor no es un término unívoco que se pueda

definir fácilmente; sus significados deben puntualizarse desde diversas

disciplinas como la filosofía, la antropología, la psicología, la sociología y la

pedagogía (Latapí y Chavez, 1998) no obstante, la definición de los valores no es

universal, ya que implica muchos aspectos de la vida de las personas, es decir, el

contexto donde se desarrollan y como este contexto va permeando la manera de

concebir lo que es bueno y lo que es malo a partir de la normatividad social.

El principal factor que influye para que no exista una sola definición, es la

variedad de discursos en los que se emplean, donde cada uno tiene una

Figure

Tabla  I  Prueba  2  Descriptive  Statistics  I  I  I  Std.  I  I  1  N  2 1 .50 1.41  22  sexo  8.97  6.06 .7690  7.6414 22  PROMPREP Maximum Minimum Deviation Mean  Chi-square  Test  Test  Statistics  PROMPREP  sexo  Chi-squareaft  ,394  ,952 Asymp

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