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La música del desahogo, la voz crítica y marginal del punk en el grupo la Pestilencia

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Academic year: 2020

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(1)LA MÚSICA DEL DESAHOGO, LA VOZ CRÍTICA Y MARGINAL DEL PUNK EN EL GRUPO LA PESTILENCIA. AUTOR CÉSAR AUGUSTO VELANDIA BLANCO. DIRECTOR DE TESIS ÉDER GARCÍA-DUSSÁN. UNIVERSIDAD DISTRITAL FRANCISCO JOSÉ DE CALDAS FACULTAD DE CIENCIAS Y EDUCACIÓN MAESTRÍA EN COMUNICACIÓN-EDUCACIÓN LÍNEA COMUNICACIÓN Y MEDIOS INTERACTIVOS BOGOTÁ, JULIO DE 2019.

(2) 11. DEDICATORIA. A mi esposa Sandra y a mis hijos Alejandra y Mateo, por su incondicional paciencia y apoyo. A mis padres, por su ejemplo y dedicación a lo largo de toda la vida, mi madre aún ausente sigue siendo motivación de mis proyectos.. A mis hermanos, mis cómplices en todas las aventuras.. AGRADECIMIENTOS. Al profesor Éder García-Dussán por su infinita paciencia, dedicación, colaboración y generosidad profesional en el acompañamiento de este proceso. A los familiares y amigos que siempre están en las buenas y las malas.

(3) 12. RAE ASPECTOS FORMALES TIPO DE. Monografía de grado: trabajo de investigación. DOCUMENTO TIPO DE IMPRESIÓN. Computador. ACCESO AL. Universidad Distrital Francisco José De Caldas. DOCUMENTO. Repositorio Institucional Número Topográfico: MCE __/ 2019. TÍTULO. LA MÚSICA DEL DESAHOGO, LA VOZ CRÍTICA Y MARGINAL DEL PUNK EN EL GRUPO LA PESTILENCIA. AUTOR. CÉSAR AUGUSTO VELANDIA BLANCO. DIRECTOR. ÉDER GARCÍA-DUSSÁN. ASPECTOS DE LA INVESTIGACIÓN PALABRAS CLAVE. DESCRIPCIÓN. FUENTES. CONTENIDOS. Cultura marginal, violencias, Punk, situación sociopolítica, resistencia, traquetización de los ricos Experiencia investigativa que analizó las formas semio-discursivas por medio de las cuales se representan estéticamente los elementos de la situación sociopolítica colombiana de los años 80 del siglo pasado en la producción musical “La muerte…Un compromiso de todos”, de la banda de Punk la Pestilencia. Los principales autores consultados para la determinación teórica y el soporte interpetativo fueron Campos, G. Borda, O. Luna, E. (2010) ; Medina, M. (2014): Leal, F. y Dávila, A. (2010); Mosca, G. (2007); Quiroz, F. (2006); Pecaut, D. (2015); Bushnell, D. (2014); Camacho, Á. (2010). Los principales autores para el encuadre metodológico fueron Charaudeau, P. (2003) y García-Dussán, É. (2008). Además de, Montoya, M. (2012); Girón, M. y Vallejo, M. A. (1992): Benveniste, E. (1989); Calsamiglia y Tusón (2002). El proceso de esta investigación se presenta a lo largo de cinco.

(4) 13. capítulos donde se desarrollan los siguientes contenidos: el primer capítulo expone una contextualización de la cultura Punk, el planteamiento del problema, el sumario de antecedentes investigativos, la delimitación del problema, justificación, preguntas y subpreguntas de investigación y los objetivos. El segundo capítulo madura todo lo relacionado con el marco teórico a partir del análisis de dos perspectivas específicas, la perspectiva histórica y la perspectiva cultural. El tercer capítulo trabaja el marco metodológico teniendo en cuenta el paradigma Hermenéutico o Interpretativo, el método o enfoque Cualitativo y el diseño apoyado en el Modelo Psico-sociológico del Lenguaje (PSL) o modelo de semio-lingüística, propuesto por el investigador francés Patrick Charaudeau. El cuarto capítulo de discusión de resultados donde desarrolla el proceso de análisis del corpus según el método de Charaudeau. En quinto lugar, el capítulo de conclusiones que responde a la pregunta de investigación y plantea reflexiones y consideraciones sobre los hallazgos de la investigación.. METODOLOGÍA. CONCLUSIONES. Para el desarrollo de esta investigación se escogió una ruta metodológica que tuvo en cuenta el paradigma Hermenéutico o Interpretativo, el método o enfoque Cualitativo y el diseño de análisis discursivo apoyado en el Modelo Psico-sociológico del Lenguaje (PSL) o modelo de semio-lingüística, propuesto por el investigador francés Patrick Charaudeau. Estas herramientas de análisis fueron consideradas adecuadas para los intereses de la investigación puesto que permiten analizar e interpretar las voces de los actores de la investigación y tienen en cuenta el contexto en el que se desarrollaron las acciones. La ruta que se desarrolló y el análisis del corpus permitieron responder a las preguntas que generaron este proceso de investigación y, a través de lo expuesto por los YOc, desde la estética particular del Punk, reconocimos la realidad social, histórica y política de Colombia durante los años 80 del siglo pasado bajo una forma de entendimiento que permite ver cómo, aunque el Gobierno liberal del momento por afronta una de las épocas más violentas de la historia reciente del país, gracias a la tercera violencia o la del asunto narco, los YOc dejan ver cómo es el pueblo el que sigue pasando hambre y viviendo en una atmósfera.

(5) 14. de muerte y degradación física y moral. Notamos cómo se insinúa, entre líneas, el maridaje entre la cultura privilegiada y la cultura narco, una ‘estetización traqueta’, que hace que ricos, pobres y delincuentes se unan visiblemente por un deseo de vida fácil..

(6) 15. RESUMEN Esta investigación buscó responder a la pregunta sobre las formas discursivas a través de las cuales se representan estéticamente los elementos de la situación sociopolítica colombiana de los años 80 del siglo pasado en la producción musical “La muerte…Un compromiso de todos” de la banda de Punk la Pestilencia, habida cuenta que fue un acontecimiento que, desde la sugerencia artística, denunció y resistió a una cruel época de la historia reciente de Colombia. Para lograr esto, se caracterizó el siglo XX en Colombia desde el concepto de Violencias, y se asoció con el de la cultura Punk local, escenario donde se desarrolló la propuesta musical, objeto de atención. Así las cosas, se apostó por el Modelo Psico-sociológico de Patrick Charaudeau como herramienta de manipulación sobre las letras del álbum en cuestión, aparecido en 1989. Tras el uso del modelo, adelantado en tres niveles de análisis, se obtuvo como hallazgo principal la verificación de una denuncia sobre la sociedad del mal social, representado en La Cultura Narco, y emparentada con el Estado, saliendo perjudicado el pueblo; todo esto construido discursivamente a través de la provocación y el fondo del trabajo léxico-semántico. Palabras clave: Cultura marginal, violencias, Punk, situación sociopolítica, resistencia, traquetización de los ricos. ABSTRACT This research sought to answer the question of the discursive forms through which the elements of the Colombian sociopolitical situation of the 1980s of the last century in musical production are aesthetically represented " La muerte…Un compromiso de todos " of the Punk La Pestilencia band, given that it was an event that, from the artistic suggestion, denounced and resisted a ferocious epoch of Colombia’s recent history. To achieve this, the twentieth century in Colombia was characterized by the concept of violence, and it was associated with that of the local Punk culture, where the musical proposal was developed, an object of attention. Thus, the Psycho-sociological model by Patrick Charaudeau was used as a tool to manipulate the lyrics of the album in question, which appeared in 1989. After the use of the model, advanced in three levels of analysis, the main finding was the verification of a complaint about the social evil society, represented in La Cultura Narco, and related to the State, all this was constructed through the provocation and background of lexical-semantic work. Key words: Marginal culture, violence, Punk, sociopolitical situation, resistance, traquetización de los ricos.

(7) 16. Tabla de contenido Pag Introducción. 19. I Planteamiento del Problema. 21. 1.1 Sumario de antecedentes investigativos. 22. 1.2 Delimitación del problema. 24. 1.3 Justificación. 25. 1.4 Pregunta de investigación. 26. 1.5 Objetivos. 26. II Marco Teórico. 28. 2.1 Colombia, violenta realidad. 28. 2.2 Crítica social desde el Punk. 34. III Marco Metodológico. 42. 3.1 Paradigma hermenéutico o interpretativo. 42. 3.2 Método o enfoque cualitativo. 45. 3.3 Diseño de análisis, el modelo semio-lingúistico de Charaudeau. 49. 3.4 Fases, sistematización y unidades de análisis. 56. IV Discusión de resultados. 59. 4.1 El nivel situacional. 60. 4.2 El nivel u orbe comunicacional. 69.

(8) 17. 4.3 El nivel semio-discursivo. 72. V Conclusiones. 82. Referentes Bibliográficos. 86. Anexos. 88.

(9) 18. Lista de cuadros e imágenes Cuadros. Pag. 1-Comparación de los paradigmas positivista y humanista. 35. 2- Modelo PSL de Charaudeau. 41. 3- Dispositivo lingüístico del modelo PSL. 43. 4- Elementos a analizar en el nivel semio-discursivo. 44. 5- Coreografía de acción analítica. 47. 6- Relación entre objetivos y fases del diseño metodológico elegido. 48. 7- Tabla de pregunta categorías, subcategorias y unidades de análisis. 49. 8- Guía de análisis desde el modelo PSL de Charaudeau. 52. 9- Reconstrucción del contexto histórico de la aparición del gobierno de Barco Vargas. 57. 10- Elementos discursivos de la predominancia narrativa de las letras , objeto de estudio. 70. Imágenes. 1-Integrantes originales del grupo la pestilencia. 16. 2-Carátula del albúm “La muerte…un compromiso de todos”. 51. 3- Práctica del naciente grupo juvenil la Pestilencia. 63. 4- Práctica del naciente grupo juvenil la Pestilencia. 63.

(10) 19. Introducción. ¡Atención que la voz de los marginados e inconformes hoy se hace escuchar, con estruendo de guitarras, bajo y tambores, los gritos y las palabras algo quieren contar, el punk habla y dice mucho, el punk habla y dice todo!. El Punk como expresión y cultura marginal ha representado desde sus orígenes una alternativa a un discurso y una postura propios del establishment. Las voces del punk son las voces de los inconformes, de los irreverentes, de aquellos que no quieren callar lo que otros callan y sufren en silencio; y todo esto lo logra usando un lenguaje musical desgarrado, distorsionado y cargado de disonancias y estructuras primitivas de dos acordes, llena de gritos y denuncias sobre el sucio y gris paisaje de nuestras ciudades convulsionadas, violentas, sordas y adormecidas por los susurros hechiceros de los mass media. El punk surge a mediados de los años 70 en el Reino Unido y Estados Unidos y llega a Colombia gracias a los melómanos y coleccionistas de música que pudieron viajar y conocer directamente esta cultura. De manera casi inmediata los jóvenes de clases populares se engancharon fácilmente a este género y ritmo, gracias a la explosiva estética y agresiva sonoridad, e hicieron una versión criolla y ajustada a las necesidades expresivas propias de la época. En este contexto global, las ciudades de Medellín y Bogotá en los años 80 del siglo pasado fueron dos epicentros claves del desarrollo de este fenómeno cultural lo cual, no de forma gratuita, circulaba en el marco de la violencia insurgente, el narcotráfico y su cuota de caos, lo cual se mezclaba con la corrupción política, así como la marginalidad y la pobreza; y en este contexto sentaron las bases de identidad frente a este movimiento. Así, pues, la cultura punk en nuestro país se configura y crece como consecuencia de la necesidad de nuevas y significativas formas de expresión de una generación en y frente a este marco de cualidades sociopolíticas y culturales, las cuales sirvieron de fundamento a la eclosión de formas emergentes de denuncia y de expresión colectiva..

(11) 20. A partir de todo este panorama que relaciona cultura emergente y expresión de resistencia, el presente trabajo investigativo se interesa por mostrar el papel que tuvo la producción discográfica “La Muerte… Un compromiso de todos” (1989), de la banda de Punk La Pestilencia como soporte, resorte y co-creación en la descripción de la situación sociocultural de Colombia en los años 80 del siglo pasado; y para su desarrollo utilizaremos un proceso fundamentalmente deductivo, ya que es una investigación eminentemente teórica, enmarcada en el estudio de proyectos culturales, dentro del campo Comunicacióneducación. El proceso de esta investigación está desarrollado a lo largo de cinco capítulos donde se exponen los siguientes contenidos: el primer capítulo presenta una contextualización de la cultura Punk, el planteamiento del problema, el sumario de antecedentes investigativos, la delimitación del problema, justificación, preguntas y subpreguntas de investigación y los objetivos. El segundo capítulo permite el abordaje de todo lo relacionado con el marco teórico a partir del análisis de dos perspectivas específicas, la primera es la perspectiva histórica que desde las categorías de violencia política, violencia insurgente y violencia del problema narco permitió conocer el contexto socio-político de Colombia durante los años 80. La segunda es la perspectiva cultural que desde las categorías rock en Colombia, punk y cultura punk, joven e identidad musical permitió realizar un análisis desde una mirada artística y cultural. El tercer capítulo trabaja el marco metodológico teniendo en cuenta el paradigma Hermenéutico o Interpretativo, el método o enfoque Cualitativo y el diseño apoyado en el Modelo Psico-sociológico del Lenguaje (PSL) o modelo de semiolingüística, propuesto por el investigador francés Patrick Charaudeau. El cuarto capítulo de discusión de resultados donde desarrolla el proceso de análisis del corpus según el método de Charaudeau. En quinto lugar, el capítulo de conclusiones que responde a la pregunta de investigación y plantea reflexiones y consideraciones sobre los hallazgos de la investigación..

(12) 21. 1 Planteamiento del problema. Los años 80 del siglo pasado en Colombia fue un periodo convulsionado en un país con una larga historia de conflicto, desplazamiento, corrupción y miseria. Todos los que contábamos entonces con cerca de 20 años recordamos con pena, dolor y temor el terrible impacto por hechos como el asesinato sistemático de miembros y líderes políticos de la UP, la toma del Palacio de Justicia por parte del M-19, el asesinato del ministro de Justicia Rodrigo Lara Bonilla, el asesinato del director del diario El Espectador Guillermo Cano, el asesinato del entonces candidato presidencial por el Nuevo Liberalismo Luis Carlos Galán y los atentados indiscriminados con bombas que perpetro el cartel de Medellín, incluido el del avión de Avianca, con el objetivo de presionar al gobierno e impedir la extradición de su cabecilla y socios. En este período confluyen tres formas de violencia histórica, tal y como lo han especificado expertos investigadores, historiadores y violentólogos en Colombia. Esta clasificación se puede entender claramente si abordamos tres importantes documentos como son La violencia en Colombia, de Germán Guzmán Campos, Orlando Fals Borda y Eduardo Umaña Mendoza (1962), Colombia: Violencia y Democracia, de la comisión de estudios sobre la violencia (1985) y Bases urbanas de la violencia en Colombia, del historiador Medófilo Medina (1988). La importancia y particularidad de esta investigación radica en analizar la percepción y lectura que hizo un grupo de jóvenes afectados directamente por esta realidad sociohistórica cruzada por esas tres violencias, personas que tomaron la iniciativa de formar una banda musical en 1986 a la que llamaron La Pestilencia, utilizando un género musical foráneo y marginal, el punk y el hardcore punk, como línea de expresión, y le dieron una identidad local propia, haciendo una apuesta y propuesta tanto artística como política, con un sonido, una estética y una puesta en escena que la diferenciaron de otras manifestaciones hermanas dentro de la macro-cultura del rock. El resultado de esta cascada creativa es una.

(13) 22. producción musical que vio la luz en 1989 y a la que llamaron “La Muerte… Un compromiso de todos”, ópera prima de esta banda bogotana, considerada por muchos un clásico colombiano dentro de este género musical, producción que va a ser nuestro principal insumo de trabajo para el desarrollo de la presente investigación. 1.1 Sumario de los antecedentes investigativos Para el desarrollo de este estudio de antecedentes se realizó una selección de trabajos con un rango temporal de 16 años, entre 2002 y 2018, y se rastrearon diecinueve (19) investigaciones sobre la música, donde se incluyen 3 tesis doctorales, 5 tesis de maestría y 11 artículos especializados. Los trabajos fueron desarrollados en España, Colombia, México, Ecuador y Argentina, y se obtuvieron de bases de datos como Scielo, Dialnet, el repositorio institucional de la Universidad Distrital-RIUD-, y las revistas indexadas Estudios Artísticos y Calle 14. La metodología adoptada para el desarrollo de la elaboración de los antecedentes es la investigación documental, ya que se identificaron tendencias teóricas e investigativas que permitieron el adelanto de este trabajo. La labor de análisis documental tuvo como objetivo principal buscar frecuencias y ausencias en el área temática en cuestión (música juvenil en el género rock) y, para hacer esto posible, se rellenaron fichas de sistematización de la información estructuradas, teniendo en cuenta categorías de análisis como preguntas de investigación, marcos teóricos y metodológicos, así como respuestas y conclusiones. Los documentos fueron abordados, analizados y clasificados de la siguiente manera, teniendo en cuenta el campo disciplinar privilegiado según el área temática: Desde la psicología médica están las tesis doctorales La música en la publicidad (Fernández, 2002), Psicología y música: estudio empírico sobre la relación entre música, variables psicológicas y hábitos de escucha (Alonso, 2016), La música como desarrollo personal (Casalino, 2017). Desde el arte y la estética están los artículos Reflexiones sobre la guitarra clásica en Colombia:. conversación. con. Irene. Gómez. (Gómez,. Gómez,. 2018),. Algunas. consideraciones analíticas sobre el performance musical (Suárez, 2018), Transformaciones estéticas: la narcocultura, la producción de valores culturales y la validación del fenómeno.

(14) 23. narco (Pardo, 2018), El estado de la guitarra eléctrica en la música académica contemporánea (León, 2018). Desde la identidad cultural y musical las tesis de maestría Literatura, memoria social y joropo (Pita, 2017), Las hibridaciones culturales en la salsa: del acontecimiento estético a la subjetivación (Sepúlveda, 2018), La construcción de la identidad musical en un parche de la barra de los comandos azules de Bogotá (Amaya, 2015), Distorsiones: reconfigurando el rock colombiano (Szarruk, 2017), y los artículos Imaginarios sociales alrededor de “lo tradicional” en los actores del sistema musical de las bandas pelayeras: el caso San Pelayo, Córdoba (Cerón, 2018) y Escuchar música al sur del río bravo: desarrollo y formación del oído musical desde una perspectiva latinoamericana (Tovar, Shifres, 2015). Desde los estudios histórico-musicales la tesis de maestría Melodías de la memoria: la música colonial en santafé, un dispositivo instaurador de discursos coloniales religiosos, políticos y sociales, construcción y aplicación del dispositivo; imposición y resistencia (Africano, 2017), y los artículos La historia del rock en Colombia desde los años 60 hasta la actualidad, parte 1 (Munevar, 2019) y Mis “manos sonoras” devoran la histérica garganta del mundo: sonoridades y colonialidad del poder (Estévez, 2015). Asimismo, desde la física-acústica el artículo Simbiosis: Composición para bandola andina colombiana y entidades sónicas (Sánchez, García, 2018); y, finalmente, desde la resistencia Arte y construcción de paz: La experiencia musical vital (Zapata, 2017) y La canción social como expresión de inconformismo social y político en el siglo XX (Robayo, 2015). Con los resultados obtenidos, se pudo establecer la tendencia a realizar el análisis de esta disciplina desde los campos de la sicología médica, el arte y la estética, la identidad cultural, la física-acústica, la historia; es de notar que sólo dos trabajan el asunto como una práctica de resistencia estudiada desde el campo comunicación-educación, Arte y construcción de paz: La experiencia musical vital (Zapata, 2017) y La canción social como expresión de inconformismo social y político en el siglo XX (Robayo, 2015), pero nada tienen que ver con el área temática música juvenil en el género rock..

(15) 24. Otro hallazgo importante es el dos trabajos que si consideran al rock como área temática, el primero de ellos, la maestría Distorsiones: reconfigurando el rock colombiano (Szarruk,. 2017), se pregunta acerca de la identidad del rock colombiano y de su lugar en la industria musical nacional. Y el segundo el artículo La historia del rock en Colombia desde los años 60 hasta la actualidad, parte 1 (Munevar, 2019) se pregunta por el papel que han desempeñado los bateristas en el desarrollo del rock nacional, desde los años 60 hasta la actualidad. Pero en este caso no se hace énfasis en una práctica de resistencia, por cierto, el derrotero que siguió esta investigación. Como conclusión de todo este esfuerzo, se puede asegurar que existe ausencia de investigaciones que trabajen el área temática música juvenil en el género rock con énfasis en una práctica de resistencia, razón por la cual esta investigación es totalmente válida y pertinente. 1.2 Delimitación del problema Este proyecto de investigación tuvo como propósito principal analizar los elementos textuales y contextuales de la producción musical “La Muerte… Un compromiso de todos” del año 1989 de la banda de punk colombiana La Pestilencia. Apostamos que la relevancia de la investigación estuvo en comprender la realidad sociocultural colombiana de los años 80 a través de la mirada e interpretación que hace un grupo de jóvenes músicos punk que la vivieron, teniendo en cuenta que el contenido lírico analizado pertenece al Punk, un género y propuesta musical originado en Reino Unido y Estados Unidos a mediados de los años 70 y que posteriormente fue adoptado y desarrollado con matices propios (es decir, que adquirió una identidad musical, artística y cultural local) por jóvenes de ciudades como Medellín y Bogotá a finales de los años 70, y que fue cobrando fuerza y relevancia dentro de la escena rock local durante los años 80. Para el desarrollo de la investigación tuvimos en cuenta categorías como violencia política, violencia insurgente, violencia del problema narco, rock en Colombia, punk y cultura punk, joven, identidad musical; categorías que se fueron tratadas en el marco teórico..

(16) 25. Imagen 1. Integrantes originales del Grupo La Pestilencia. De izquierda a derecha, Héctor Buitrago, Francisco Nieto, Jorge Léon y Dilson Díaz. Fuente: http://images.et.eltiempo.digital/entretenimiento/musica-y-libros/la-pestilencia-cumple-25anos/14781156. 1.3 Justificación El análisis de antecedentes deja claro que no abundan las investigaciones donde el objeto de estudio sea la música y su relación con procesos de resistencia, es por esta razón que la investigación propuesta tuvo sentido realizarse. La música ha sido y es un medio para comunicar y explicar fenómenos sociales importantes, las personas y las comunidades históricamente han utilizado el arte en sus diferentes manifestaciones y es tarea de los investigadores indagar este registro con el objetivo de desentrañar sus secretos. Por otra parte, el fenómeno cultural colombiano de las músicas consideradas underground; es decir, aquellas que se salen de la corriente oficial de los acontecimientos, no ha sido suficientemente estudiado por su condición y es evidente que todavía tiene mucho que contar, esta investigación se encaminó perfectamente en esta ruta y permitió descubrir información para la comprensión de esta etapa de la historia reciente de Colombia desde una mirada no oficial. Además, como docente del área de ciencias sociales en el sector educativo oficial, al igual que como melómano roquero y músico aficionado, es posible asegurar que el desarrollo de esta investigación permitió enriquecer mis conocimientos y ampliar mi horizonte profesional y personal..

(17) 26. Así las cosas, creemos que esta investigación sirve para comprender la realidad sociocultural colombiana de finales del siglo pasado, desde la mirada de un grupo de jóvenes que la vivieron y la registraron en fragmentos sonoros, siendo el propio investigador el primer beneficiado con el resultado de la investigación que, de manera apasionada, ha mantenido una relación permanente con este género musical y otros dentro de la macrocultura del rock, amén de haber defendido su valor y capacidad para expresar y registrar historias y acontecimientos. De igual manera, este resultado ayuda al reconocimiento de formas alternativas de documentación y registro de la historia, no sólo de nuestro país, sino del mundo. Finalmente, como se sabe, las voces oficiales actúan en defensa de intereses y niegan acontecimientos que los protagonistas anónimos vivieron y conocen; y en ese sentido, esta investigación permitió un acercamiento más a esas historias aún sin conocer, principalmente la versión no oficial de la historia, la versión del barrio, del ciudadano de a pie que vivió el día a día y cuyo testimonio no fue registrado por los medios oficiales, pero que es el insumo fundamental de las líricas de esta producción musical. 1.4 Pregunta de investigación Así las cosas, nos formulamos la siguiente pegunta investigativa: ¿De qué forma se representan estéticamente los elementos de la situación sociopolítica colombiana de los años 80 (violencia política, violencia insurgente, violencia del problema narco, violencia internacional), en la producción musical “La muerte…Un compromiso de todos” de la banda de Punk la Pestilencia? 1.5 Objetivos Bien, en armonía con las preguntas, nuestro objetivo general fue el de comprender de qué manera se refleja la situación sociopolítica colombiana de los años 80 del siglo pasado en las letras o líricas del trabajo musical “La muerte…Un compromiso de todos”, de la banda bogotana Punk La Pestilencia. El cual estuvo acompañado de los siguientes objetivos específicos: 1- Determinar la situación sociocultural colombiana de los años 80 a la luz de la macro categoría sociológica Violencia.

(18) 27. 2- Describir la situación sociocultural y política colombiana de los años 80 del siglo pasado socio-política de la banda musical de Punk la Pestilencia, tal como se representa discursivamente en su trabajo “La muerte… un compromiso de todos”. 3- Analizar la forma como se reconstruye en las líricas del trabajo musical en cuestión la situación sociopolítica colombiana de los años 80 del siglo pasado.. Así, pues, con la estructura inicial definida (exordio, planteamiento del problema, antecedentes investigativos, delimitación del problema, justificación, pregunta de investigación y objetivos) podemos dar paso al siguiente momento dentro de la investigación, a saber: el marco teórico, el cual va a contener el desarrollo de las categorías: violencia política, violencia insurgente, violencia del problema narco, Rock en Colombia, Punk y cultura Punk, joven, identidad musical..

(19) 28. 2 Marco teórico El objeto de estudio en cuestión se va a abordar desde la mixtura de dos perspectivas específicas: la histórica y la cultura. En primera instancia, la perspectiva histórica nos permitió analizar el contexto sociocultural de Colombia durante la década de los años 80 (teniendo en cuenta categorías como violencia política, violencia insurgente y violencia del problema narco) período en el cual fue realizada la producción musical “La Muerte… Un compromiso de todos” (1989), de la banda de punk La Pestilencia. En segunda instancia, la perspectiva cultural nos permitió analizar la propuesta artística y cultural que caracteriza esta producción musical, de tal forma que logremos generar una aproximación a las particularidades de este movimiento juvenil, social, cultural y musical, y que fue el “vehículo” escogido por estos artistas para desarrollar su producción. Este análisis se va a realizar teniendo en cuenta categorías como rock en Colombia, punk y cultura punk, joven e identidad musical. 2.1 Colombia, violenta realidad Colombia en los años 80 del siglo pasado vive la consecuencia de la corrupción y la violencia política bipartidista propiciada, desde los años treinta, por una oligarquía que se ha perpetuado en el poder, violencia que dio origen a grupos criminales a las órdenes de los partidos, violencia que también dio vida a los grupos insurgentes y posteriormente a su contraparte el paramilitarismo, violencia que para los años ochenta ya se financia con dinero del narcotráfico, del crimen organizado que también se alimenta golosamente del caos reinante. “Violencia múltiple” (Fals, 2010, p. 13) que es el pan de cada día en gran parte del territorio nacional. Es así como, por primera vez en Colombia, la perspectiva sociológica, inicia este análisis teniendo en cuenta la categoría violencia política, punto de partida para poder desarrollar la contextualización y comprensión del complejo fenómeno de la violencia múltiple presente en nuestro país en los años 80 del siglo XX. Para este propósito me voy a valer del libro escrito por el sacerdote Guzmán Campos, y los sociólogos Fals Borda y Umaña Luna (2010). Este libro fue publicado, en su primera edición, en 1962 como el primer informe de.

(20) 29. tipo académico sobre los hechos relacionados con el periodo de la violencia de los años 1950. Esta obra fue polémica en su momento por cuanto reveló a la opinión pública información que no convenía a liberales y conservadores, contó secretos de la guerra civil bipartidista, mostró detalladamente los escenarios donde los principales actores beligerantes actuaron y dejaron tras de sí una marca imborrable en la historia de las regiones y en la historia del país. Los artífices de este documento tuvieron la intención, desde el primer momento, de denunciar la catástrofe que el gobierno y los partidos políticos querían negar, con el propósito de llamar a la reflexión y, de ser posible, sentar las bases para que jamás volviera a repetirse algo similar. Por esta razón es que este documento es particularmente gráfico y cuidadoso en sus descripciones, razón por la cual la primera edición, la de 1962 ya citada, incluía un anexo fotográfico con imágenes crudas y directas; algunas de ellas reeditas en los informes del Centro Nacional de Memoria histórica (CNMH). El saldo de víctimas que deja este periodo de la violencia es de aproximadamente 200.000 muertos, en el tren frenético de la guerra víctimas y victimarios donde, personas de todas las edades, géneros y, principalmente, de origen campesino, terminaron padeciendo la furia colectiva de hordas excitadas de violencia propagandista, liberal o conservadora, sedientas de sangre. En un tiempo no inferior a 12 años regiones como Cauca, Norte de Santander, Llanos Orientales, Caldas, Valle, Tolima, Huila y la región del Carare (tal y como lo plantea el capítulo 4, titulado “Geografía de la violencia”) concentraron la mayor parte de las acciones de los diferentes grupos (chusma, pájaros, bandoleros, guerrilleros, policías, militares, el nombre depende de la filiación política y el bando al que pertenecen según la clasificación del capítulo 5 titulado los grupos en conflicto). Algo que genera desconcertante sorpresa al analizar este documento, es descubrir que la violencia de este periodo desarrolló en sus actores unas prácticas nunca identificadas en procesos similares, el ensañamiento con las víctimas antes y después de la muerte se presentó de manera escalonada; es decir, gradualmente se fue incrementando el nivel de sevicia y crueldad hasta alcanzar proporciones inimaginables (fenómeno descrito en el capítulo 9 titulado “Tanatomanía en Colombia”)..

(21) 30. Ese monstruo desatado de la violencia, donde sus promotores llamaron al exterminio del enemigo con frases como “no dejen ni la semilla”, pronto se salió de curso y control, asustando incluso a sus gestores, líderes liberales y conservadores; la respuesta, entonces, fue propiciar el golpe militar del general Gustavo Rojas Pinilla a partir de 1953. Posteriormente la dictadura militar fue utilizada como parapeto para distraer la atención de toda responsabilidad política de los partidos y sus líderes en relación con la violencia política que protagonizaron y, después, propiciar el inicio del Frente Nacional, pacto de alternancia en el gobierno que establecen liberales y conservadores como segunda alternativa para poner fin a la violencia que se había desencadenado alrededor del año 1946. Con el Frente Nacional se quiere, entonces, establecer un lenguaje de reconciliación, de perdón y olvido, de amnistía implícita y no oficialmente declarada; en suma una negación de lo sucedido, un no rotundo frente a las atrocidades cometidas durante todo el periodo de violencia política que lo precedió. Es un ambiente de concordia e impunidad; y, tan complejo es esto, que muchos de estos políticos promotores de la violencia, posteriormente figuraron como ejemplares e ilustres representantes de la clase política colombiana. Así las cosas, los grupos con poder económico y político del país apoyan fervientemente esta iniciativa y no tienen más que voces de aliento para su establecimiento, pues se llegó a considerar que la única manera de alcanzar la paz era cerrando las páginas de ese capítulo oscuro y sangriento sin establecer grandes responsabilidades, sin castigar a los arquitectos de la barbarie. El Frente Nacional se extiende hasta 1991, año en el que se desarrolla la última reforma constitucional importante del siglo XX. El diagnóstico final de la violencia bipartidista consignada en este documento se puede entender así: La violencia bipartidista es el resultado de una estrategia de las hegemonías políticas liberales y conservadoras; estrategia donde, como resultado de las elecciones de turno, el partido perdedor o el ganador apelaba a la violencia para establecer sus mayorías electorales (vale la pena aclarar que en el siglo XIX se presentaban ya hegemonías partidistas y se desataron siete guerras civiles en nombre de los partidos liberal y conservador), de tal forma que estos episodios son sucesivos intentos por liberalizar o conservatizar el país a través del ejercicio de la violencia, la represión y el terror..

(22) 31. La segunda categoría de análisis en este proceso de contextualización de la violencia múltiple es la violencia insurgente y, para este análisis, vamos a valernos del Guzmán, Fals y Umaña (2010) y del libro escrito por la Comisión de estudios sobre la violencia coordinada por Gonzalo Sánchez Gómez intitulada “Colombia: violencia y democracia” (1987).. Este fenómeno viene desde la campaña libertadora y de independencia, cuando el cura Mariño comandó las guerrillas de Casanare contra Barreiro (Guzmán, Fals, Umaña, 2010, p.175), el movimiento guerrillero sobrevivió al paso del tiempo y para el periodo de la violencia de los años 50 se afianzo de nuevo como movimiento liberal, muriendo posteriormente con el último aliento de los bandoleros liquidados en 1965. La creación del Frente Nacional como estrategia para frenar la violencia política de los años 50, permitió continuar el monopolio de poder político bipartidista e impidió que alguna fuerza política diferente a liberales y conservadores pudiera pensar la posibilidad de participar. Este hecho sólo logró que aquellas personas que venían con una visión radical de cambio político encontraran en las nuevas organizaciones insurgentes la opción de la insurrección armada y terminaron engrosando las filas de estos grupos guerrilleros que tuvieron su accionar en el sector rural y urbano. La guerrilla como organización cambia su doctrina y se nutre del discurso comunista a partir de 1962; es entonces cuando surgen el MOEC, la FARC, el ERC, el FUA, muchos de ellos movimientos guerrilleros frustrados, en 1965 surgen el ELN y el EPL que lograron mantenerse al igual que la FARC, llegando a ejercer un importante control territorial. Todos los movimientos que surgen en los años 60 están ligados con la violencia anterior; es por esta razón que logran ubicarse con facilidad en algunas regiones y permanecer allí. Posteriormente, en 1970, nace el M-19, movimiento guerrillero que llegó a tener relativa popularidad por acoger símbolos nacionales que abanderaron su ideología (Cfr. Gómez, 1987, p.71). Durante los años 70 y 80, Colombia experimenta el accionar violento de estos grupos insurgentes, igualmente el Estado Colombiano responde con el uso de la fuerza legítima y la implementación de medidas políticas y administrativas para contrarrestarlos medidas que.

(23) 32. en muchos casos representan la restricción de los derechos constitucionales de muchos colombianos, como es el caso del Estatuto de seguridad y estado de sitio entre 1978 y 1982 durante el gobierno de Julio César Turbay Ayala, que criminaliza la protesta social y abre las puertas para el planteamiento de una guerra sucia por parte de agentes del Estado bajo la forma de fuerza irregular con un propósito contrainsurgente, donde se utilizan el terror y la represión clandestina. En 1984 se adelantan iniciativas de negociación entre el estado colombiano y las Farc durante la presidencia de Belisario Betancourt (1982-1986), a esta decisión también se acogen el M-19, el EPL, la guerrilla indigenista Quintín Lame y el Movimiento de Autodefensa Obrera (ADO), previa sanción de una Ley de Amnistía en noviembre de 1982 que sacó de la cárcel a cerca de 1384 guerrilleros que se acogieron a esta amnistía. Como resultado de este acercamiento con el gobierno los grupos insurgentes forman grupos políticos que empiezan a trabajar en la legalidad como es el caso de la Unión Patriótica (UP), cuyos integrantes fueron perseguidos, asesinados, desaparecidos y obligados al exilio, por parte de agentes del estado, paramilitares y narcotraficantes, Evidenciándose de esta manera que la paz en Colombia tiene enemigos (Gómez 2016, en línea). La tercera categoría de análisis de este fenómeno de violencia múltiple o de múltiples violencias corresponde a la violencia narco. Para su análisis vamos a valernos de los artículos Leal Dávila, (2010 y de Camacho, (2010),. Iniciamos este análisis con la. definición del concepto de mafia que esta presente en un artículo de Camacho, quien cita la definición que, de este este concepto, hacen los escritores italianos Santino y La Fiura en su libro L´impresa mafiosa: […] Por mafia no se entiende tanto unas pocas organizaciones criminales, sino un estrato social (‘burguesía mafiosa’), o un conjunto de sujetos provenientes de clases inferiores que se proponen la meta de entrar a ser parte de las clases dominantes, que se sirven de medios violentos e ilegales, de un sistema propio y verdadero para acumular capital y para procurarse oportunidades de inversión además de adquirir y administrar posiciones de poder dentro del sistema de dominación en su conjunto, valiéndose de un código cultural, determinado pero no inmodificable, y gozando de.

(24) 33. un consenso social relativo, variable según la fase histórica y de los medios utilizados para obtenerlo. (Santino, La Fiura, 1990, en Camacho, 2010, p. 45). De acuerdo con la anterior definición, es claro entender cómo la mafia colombiana organizó su empresa criminal basándose en la producción y comercialización de drogas, principalmente cocaína y, de manera exitosa estableció alianzas con políticos, militares, policías, funcionarios públicos de todo nivel y empresarios, organizó su propio ejército paramilitar. Operó inicialmente en regiones y, después en grandes ciudades, logrando, en muchos casos, el control territorial para garantizar zonas de cultivo y laboratorios de procesamiento. Al principio ofreció dádivas y comisiones para reclutar colaboradores; pero, cuando las cosas no resultaron como se esperaba, mostró su faceta violenta y llevó a Colombia a un periodo de violencia extrema y de guerra total. La mafia colombiana rápidamente se “enquistó” en la cultura nacional, redefinió el concepto de “movilidad social”, hasta que, en los años 80 dependió más de abolengos o relaciones políticas propias de una cultura clientelista y corrupta, con lo cual la sociedad colombiana cambio su dinámica y sus valores. Así las cosas, el primer gran golpe de la cultura mafiosa colombiana se da mientras el gobierno Betancourt acuerda un cese al fuego con las Farc, el 30 de abril de1984. Se trata de la orden orquestada por Pablo Escobar Gaviria, líder del cartel de Medellín y quizá el mayor político, mafioso y narcotraficante que hasta los años 80 había producido el país, de liquidar al ministro de justicia Rodrigo Lara Bonilla, promotor del castigo al narcotráfico y la extradición. Esta acción marca el inicio de la guerra del fortalecido cartel de Medellín contra el Estado y contra aquellos ciudadanos que no estaban de acuerdo con su accionar y sus intereses. La intención de enfrentar y someter no sólo al Estado sino a la sociedad, demuestra que la mafia colombiana se mueve bajo el principio de “familismo amoral”, concepto acuñado por el sociólogo norteamericano Edward C. Banfield en 1958. Según Banfield los individuos velan, sobre todo, o sólo por ellos mismos y por su familia, y cualquier cosa que hagan en beneficio propio o de los parientes próximos será moralmente positivo, en otras palabras, se acude a la estirpe bajo la forma de compinchería, antes que al Estado para resolver controversias y conflictos..

(25) 34. Para adelantar esta guerra el cartel secuestra y asesina figuras públicas, políticos, periodistas, jueces y policías, realiza atentados con bombas en Bogotá y Medellín, hace alianzas con Gonzalo Rodríguez Gacha “El Mexicano” y los hermanos Carlos y Fidel Castaño Gil que formaron la base de las AUC, organización criminal paramilitar antisubversiva financiada por el narcotráfico, el capital de empresarios, ganaderos y la anuencia y colaboración de algunos agentes del estado, todos ellos convencidos en acabar con la guerrilla y sus colaboradores por la vía de la acción militar irregular y el terror. Esta organización armada al servicio del narcotráfico, empresarios y políticos es responsable del asesinato del político liberal Luis Carlos Galán Sarmiento, miembros de la UP y de otros partidos de izquierda, de sindicalistas y líderes sociales y defensores de derechos humanos e igualmente adelantó masacres, desapariciones, torturas, desplazamiento y el robo de tierras para el narcotráfico y muchos de los empresarios que la financiaron (CNMH, 2018). La década de los 80 del siglo pasado finaliza con un país alterado por el conflicto, donde convergen diversas formas de violencia, con regiones olvidadas por el estado donde los varones de la guerra dictan las reglas, donde el narcotráfico manda y financia el conflicto. En las zonas marginales de las ciudades los jóvenes son reclutados como soldados, como carne de cañón, la pobreza apremia y, para sobrevivir, no queda nada más que dedicarse al implacable rebusque o conjunto de prácticas en las que la población excluida apela a la ‘malicia indígena’ para resolver sus problemas familiares de supervivencia o metas personales, activando la ilegalidad y la delincuencia y que implica la existencia del “avivato” y el “verraco”, semillero de víctimas y victimarios. 2.2 Crítica social desde el punk local “Futuro nunca habrá, Futuro nunca ha habido, En este mundo que está perdido, dependiendo de un botón y de la decisión de un idealista cabrón” (La Pestilencia, 1989). Con esta consigna desesperanzadora, coro del tema La Ciencia de la Autodestrucción, La Pestilencia manifiesta el sentir y pensar de una generación inconforme y cansada, al mismo tiempo que expone los valores y principios, lejos de lo tradicional, de una cultura marginal y juvenil, el Punk, que llego de Europa y Estados Unidos para quedarse y adoptar una forma propia..

(26) 35. En esta segunda parte del documento vamos a desarrollar la perspectiva cultural, teniendo en cuenta categorías como rock en Colombia, punk y cultura punk, joven e identidad musical. Para lograr esto nos vamos a valer del libro de Reguillo Cruz (2000), el artículo de Alonso Salazar J. (1991), el artículo de Germán Muñoz y Martha Marín (2007), de la película Rodrigo D no futuro, (1990) y el documental Yo te tumbo, tú me tumbas, (1990) del director de cine Víctor Manuel Gaviria González. Ser joven en Latinoamérica no es una empresa fácil, y más aún si se busca romper estereotipos convencionales; mejor dicho, ser rebelde y crítico frente a los valores que la sociedad impone. Muchos jóvenes latinoamericanos son víctimas de una sociedad que los margina y en muchos casos los sacrifica, los asesina. Son carne de cañón de la guerra y la pobreza, con pocas oportunidades de cambiar su realidad, los jóvenes encuentran esperanza en lo que llama Reguillo “formas organizativas que actúan hacia el exterior” 2000, p. 14), un conjunto de estrategias, que desde lo individual y lo colectivo, brindan protección y seguridad frente a ese mundo excluyente del que inevitablemente hacen parte. Así, los jóvenes han aprendido a construir identidad, valores, a darle sentido a sus vidas, a conjurar las pesadillas y romper la resistencia con expresiones propias, producciones significativas que van desde el atuendo, las modificaciones corporales, hasta la música, y que en muchos casos son vistas por el ojo vigilante y descalificador de la sociedad como prácticas políticamente incorrectas, pues, tal como afirma Ulrick BeckA la juventud la conmueve aquello que la política, en gran parte, excluye: ¿Cómo frenar la destrucción global del medio ambiente? ¿Cómo puede ser conjurada, superada la desocupación? La muerte de toda esperanza, que amenaza, precisamente, ¿a los hijos del bienestar? ¿Cómo vivir y amar con el peligro del sida? Cuestiones todas que caen por los retículos de las grandes organizaciones políticas... Los jóvenes practican una denegación de la política altamente política (en, Reguillo, 2000, p. 67).Ahora bien, en los años 80 del siglo pasado, y como consecuencia del conflicto armado colombiano, hacen presencia comunidades desplazadas y pobres en las grandes ciudades de Colombia, son personas que tienen que instalarse en zonas marginadas, en condiciones precarias y deben librar desde allí una dura batalla para poder sobrevivir. Gran parte de esa población la constituyen niños y jóvenes,.

(27) 36. que han vivido en carne propia el dolor de la guerra y que respiran el desencanto de la barbarie. La ciudad de Medellín es un claro ejemplo de una ciudad cargada de contrastes y pobreza, una ciudad que en los 80 vio nacer un hijo de la miseria y la violencia, el narcotráfico, fenómeno que cambio la historia de la región y del país, modificó radicalmente los valores tradicionales y sacrificó una generación de niños y jóvenes que terminaron convirtiéndose en carne de cañón y combustible para esta absurda guerra, víctimas del lucrativo negocio de la muerte: […] En uno de los ocho agujeros que abalearon el cuerpo del bandido, deposito mi rosa de sangre. Uno de esos disparos mató a un inocente que no tuvo la posibilidad de serlo. Los otros siete mataron al asesino que fue... Yo pregunto sobre su tumba cavada en la montaña: ¿No habrá manera de que Colombia, en vez de matar a sus hijos, los haga dignos de vivir? Si Colombia no puede responder a esta pregunta, entonces profetizo una desgracia: Desquite resucitará, y la tierra se volverá a regar de sangre, dolor y lágrimas (Arango, 1991, p. 60). Es en esta región del país donde aparece, como un jinete apocalíptico, el sicario, asesino a sueldo que ajusta las cuentas de la mafia. Lo más aberrante de todo no es que alguien se pueda prestar para asesinar a otros por dinero, de por si esto va en contravía a toda lógica y principio social y moral, lo increíble es que en esta cultura del narcotráfico colombiano la tarea de ultimadores la realizan niños y jóvenes, casi en su totalidad reclutados por la industria criminal de los barrios pobres y olvidados, enclavados en las comunas. La vida de estos niños y jóvenes ha sido registrada por la literatura y el cine, un poco desde la ficción de la película, Rodrigo D no futuro, Gaviria, 1990 y otro poco desde la realidad de la investigación y la crónica periodística, Alonso Salazar J. “No nacimos p´a semilla. La cultura de las bandas juveniles en Medellín, editado por el CINEP de 1991, o el documental, Yo te tumbo, tú me tumbas, Gaviria, 1990. Esto llevó, incluso, a crear un modelo y estereotipo del formato audiovisual donde el tema del narcotráfico y la violencia se convirtieron en el sello, no de la denuncia social, sino del éxito taquillero de reconocidos canales de televisión en Colombia. La realidad reflejada en todas estas producciones coincide en mostrar un escenario desolador donde “el no futuro”, “el no nacimos p´a.

(28) 37. semilla” es la consigna de sus protagonistas, nihilismo existencial que lleva a estos muchachos a vivir una carrera desenfrenada, un frenesí sangriento donde se aniquilan sistemáticamente, en una guerra de niños que matan niños por el control del territorio; pero también por el robo, la extorsión, el sicariato y el monopolio de la comercialización de la droga que en pequeñas dosis se distribuye a montones por estas laderas polvorientas y “olvidadas del estado y de Dios”. Estas organizaciones no se formaron espontáneamente, los primeros que llegaron y contribuyeron a su florecimiento fueron colectivos de insurgentes del M19 y el EPL que querían organizar las bases de las milicias y “cambiar” las terribles condiciones de vida de estas personas. Al respecto, afirma Salazar: En el 85 llegaron al barrio los del M19. En ese tiempo estaban en el agite de los acuerdos de paz con Belisario. Un día pasaron, en un carro rojo, invitando a todos los que quisieran asistir a los campamentos. Allá fuimos a parar muchos, incluidos todos los viciosos y malosos del barrio. Eso era tremenda novedad. Uno pillar los chachos en directo, ¡uy sopas!. Ellos daban charlas de formación política y organizaban actividades con la comunidad. A los que nos habíamos metido de milicianos no daban instrucción político-militar. Aprendimos a manejar fierros, a hacer explosivos, a planea operativos militares sencillos. Pero a la mayoría de los pelados no les sonaba tanto la carreta, la política, les tramaba más todo lo militar. Los del EPL, que también andaban de paces con el gobierno, empezaron a hacer lo mismo, a dar instrucción militar a la gente (1991, p, 45) Así, pues, indiscriminadamente convocaron jóvenes que, atraídos por la novedad y la posibilidad de recibir algún tipo de instrucción con armas, siguieron en un principio las directrices de estas organizaciones, pero después en muchos de ellos los intereses y expectativas cambiaron, entonces ya armados tomaron el camino del delito y se convirtieron en el azote de esas comunidades que en un principio habían jurado ayudar y proteger. Cuando la guerrilla ve que todo se sale de control, abandona a su suerte a muchos de estos muchachos que terminan muertos o reclutados por la mafia del narcotráfico, bandas de asaltantes y extorsionistas, las autodefensas y el paramilitarismo:.

(29) 38. […] En 1986 y 1987 fue el auge total, las bandas controlaban todo el barrio. La vida cambió completamente, todo el mundo se encerraba en las casas a las 6 de la tarde. Entre ellos empezaron matarse, se peliaban por enredos de negocios, de venganzas o disputándose el territorio. Uno encerrado en la casa escuchaba las plomaceras, más tenaces. Al otro día las noticias de los muertos, que por la iglesia, que por Andalucía, que dos por el colegio. Cinco o hasta diez muertos en una noche (Ibíd.). Ahora, como se sabe, la banda sonora de esta realidad gira entre la música popular bailable y del despecho, la salsa, el hip hop y las formas más radicales del rock y del punk, músicas y paliativos sonoros que estos niños y jóvenes prefieren, unas veces escuchar en las discotecas, bares, burdeles y bailaderos y otras veces producir artesanalmente, en las azoteas, los garajes, los lotes, las esquinas, como una forma de distraer sus mentes y exorcizar los demonios de esta implacable realidad. Y del punk vamos a teorizar, porque en los 80 y 90 es uno de los géneros musicales que más acogida tiene entre jóvenes de sectores populares y marginales de Medellín, muchos de ellos miembros de bandas delincuenciales, Víctor Manuel Gaviria González, director de cine Antioqueño, logró retratar muy bien en su producción Rodrigo D, no futuro de 1990 la estrecha relación existente entre este género musical y los personajes, que en realidad no son profesionales de la actuación sino actores naturales que cuentan el día a día de sus vidas, estos muchachos son habitantes de las comunas dedicados a robar y asesinar. Es así como este film llega a ser el primer archivo audiovisual en mostrar el asunto del conflicto armado urbano en las zonas marginales de las grandes ciudades colombianas. Aún más, esta película fue complementada con el documental Yo te tumbo, tú me tumbas (1990), del mismo director, y que siguió la vida de estos jóvenes después de la película, un registro conmovedor de agonía y desesperanza, una crónica que da cuenta de ese no futuro que marcó y condenó a esta generación. Dentro de ese panorama local y situado, afirmamos que el Punk es un movimiento cultural que tienes sus orígenes en Estados Unidos e Inglaterra, pero en Latinoamérica y más específicamente en Medellín y Bogotá toma un carácter propio, se define con un lenguaje único y revelador, se alimenta de otra realidad hasta el punto de desligarse de la estética y la temática de su génesis norteamericana y europea. Así, por caso, en Rodrigo D, no futuro.

(30) 39. se percibe claramente esta reinterpretación de la cultura Punk como un movimiento marginal con sentido propio. Al respecto el periodista Jair Villano afirma, […] con Rodrigo D. No futuro se enseña que la pobreza y la juventud son potentes condicionantes en la anulación de las proyecciones humanas. El protagonista Rodrigo es un muchacho que busca suplir su vacío maternal y existencial con el punk. Esta intención, sin embargo, no es permitida porque no tiene el instrumento para conseguir su instrumento, esto es, la batería.Es así, con algo tan simple como real, la manera en que Gaviria explota una poética y una estética que condensan la sagacidad de la muchachada, la contramarea del entorno, la explosión de la música. Con pasajes revestidos de una oscura inocencia, como Rodrigo y sus baquetas, el realizador antioqueño encierra lo que Pedro Adrián Zuluaga denominaría como “los resortes de los personajes”. De ahí se desprende otra cualidad de la película y el realizador, que es capaz de sacar de los recovecos de sus personajes una meditada sensibilidad, entonces hace del mismo muchacho que le grita a su hermana y no oculta su machismo, un ser que suscita simpatía y ahogo por la imposibilidad de conseguir su batería (Villano, 2016, en línea). De esta suerte, la difusión del punk en Colombia se desarrolla gracias a la radio y a programas especializados en el análisis y promoción de diferentes vertientes del rock, pues, como afirman Muñoz y Marín: Reseñas históricas del punk en Medellín señalan a Bogotá como primer vértice del punk y se refieren al programa de radio “Rock premeditado” como difusor inicial de la música punk y como puente Bogotá-Medellín. Este programa se emite por la emisora HJCK en Bogotá a finales de los setenta y es el primero en difundir discos de punk por la radio colombiana. La selección musical y los comentarios los hace Gilles Charalambos, músico y videoartista que tiene nexos con Medellín y que algunos años más tarde (1983) tocará en Colombia con el punk inglés en tránsito a new wave: Gary Quatermass (2007, p. 34). De hecho, también el ingenio y la creatividad de los melómanos criollos hace posible acceder a esta cantera de información musical proveniente del exterior, pues en Medellín, […] las primeras pastas sonoras de los Pistols, The Clash, The Adolescents, Los Ramones,.

(31) 40. se filtran sólo en el precario circuito de la informalidad, casetes regrabados que ruedan de mano en mano y una que otra pieza exótica que algún “sudaca” trajo de Estados Unidos de Inglaterra” (Medina: 1997, p. 98.) En ese orden de ideas, hay algo en el punk que resulta muy atractivo, el punk es precario, es artesanal, no se necesita ser músico y conocedor para disfrutar de su esencia ni de las posibilidades que este ofrece para expresar, para contar todas esas cosas que se quieren decir. Al respecto, reforzamos la siguiente idea: El “cualquiera puede” y el “hazlo tú mismo” conforma el motor de creación que ha nutrido a la cultura punk desde sus inicios hasta hoy. La música, como memoria cifrada de la cultura, trajo el espíritu del “hazlo tú mismo” al punk colombiano. Así lo señala, Freddy Rodas, El Chino: Aquí [en Medellín] los instrumentos, si los había, valían un platal, o sea, la consigna era: “hágalo usted mismo”. Tarros, tiestos, guitarras acústicas, guitarras de segunda en las prenderías, todo servía. Las guitarras originales sólo nos las prestaban unos minutos, tiempo suficiente para hacer de muestra una “hechiza”. Los amplificadores, una grabadora eran suficientes [...]. Pero lo peor de todo era ensayar, lo que para uno era pura energía, para los vecinos era ruido y nos echaban la policía. (Freddy Rodas, citado por Medina [1997, p. 101].) Como se nota, por su carácter específico, el punk convoca a todas esas voces de la periferia, los indeseables son bienvenidos, finalmente tienen un espacio de participación y reconocimiento, ahora desde la marginalidad legitimada pueden crear, cantar y contar, pueden gritarle al mundo desgarbadamente mil verdades, un millón de verdades, que ni la ciudad, ni el país, ni el mundo han querido reconocer y aceptar. El punk la música de “los bastardos”, la voz de la anarquía escupe, reprocha, y recrimina a todos la indolencia frente al dolor nacional: Los punkeros de Medallo [Medellín] eran una raza legítimamente bastarda, hijos del odio, de la intolerancia de un Tercer Mundo y de un país quebrado hasta los tuétanos. Hijos sin padre o hijos de la primera generación de inmigrantes campesinos asediados por las guerras, de obreros en paro forzado, habitantes de las.

(32) 41. laderas de la ciudad (...). No era extraño encontrar uno que otro gamín del centro o de Moravia colado en el nuevo credo. Seres miserables de nacimiento que sólo tuvieron que incorporar a su maltrecho ethos los taches y la cresta. La ropa, el alma y el rostro ya lo habían traído desde la cuna. Los Mortigans, por ejemplo, cuyo nombre es una derivación de la palabra mortecina, vivían en Moravia (era el basurero público de la ciudad), un barrio de Medellín que por entonces era una montaña creada por los desechos y el metano que arrojaban los pobladores de todo Medellín. (Medina: 1997, p. 99) En el seno de esta comunidad marginal se gesta la producción “La Muerte… Un compromiso de todos” (1989), de la banda de punk La Pestilencia, que recoge el sentir y pensar de estos jóvenes que interpretaron, desde sus intereses y posibilidades la Colombia que por entonces les tocó vivir. Son Muñoz y Marín (2007), quienes resaltan que La Pestilencia es un hito en el “underground” del rock bogotano y son el pivote de posteriores seguidores del mundo skinhead, del hardcore y del punk bogotano, caracterizado por sonidos crudos, experimentales y viscerales. Así, pues, esta producción discográfica, fiel representante de la cultura punk, recoge en sus letras las impresiones de los momentos, quizá para sus autores, más importantes de la realidad nacional de finales de los años 80. El punk al igual que otras corrientes radicales del rock como el metal, son Articuladoras de las Comunidades de Sentido tal y como lo afirma el investigador y profesor Carlos Reina (2009) estudioso del tema de cultura juvenil y metal en su libro Bogotá: Más que pesado, Metal con Historia se refiere al fenómeno de seguir, escuchar y vivir el metal de la siguiente manera: Escuchar Heavy metal significa ingresar a una comunidad de sentido donde bandas, ensayos, pogos, públicos, símbolos y signos, se entrelazan construyendo sentidos de ciudad, de sujetos de ciudadanos, de imaginarios y de lenguajes de todo tipo, llenando panorama gris y lúgubre de una ciudad como Bogotá. (Reina. 2009).

(33) 42. Con este argumento final cerramos el capítulo dando cuenta de la contextualización cultural que rodea al objeto de estudio. Ahora, en el siguiente capítulo haremos el análisis de estas letras, apoyado en el modelo de Patrick Charaudeau.. 3 Marco metodológico Para el desarrollo de este tercer capítulo es fundamental recordar que nuestro problema de investigación se centró en establecer las formas de representación que hicieron unos creadores y promotores del género Punk sobre la realidad socio-histórica que les tocó vivir en Colombia durante los años 80 del siglo pasado, y que la describen a través de la producción discográfica intitulada “La Muerte… Un compromiso de todos”, desarrollada por ellos. Ya en los dos capítulos anteriores se trazó la ruta de desarrollo de la investigación con los planteamientos. iniciales,. la. consideración de. antecedentes. investigativos. y la. contextualización conceptual, donde se expresó el entendimiento de los ejes temáticos que componen nuestro trabajo. Pero esto no es suficiente si realmente queremos llegar a responder la pregunta de investigación; por lo que ahora mostramos el siguiente paso fundamental que tuvimos en cuenta para avanzar en nuestro propósito, a saber: generar los límites metódicos que permitan desarrollar una ruta de análisis; en nuestro caso, el insumo analizado fue la totalidad de las líricas involucradas en esta producción musical, para lo cual estructuramos, a nuestro ejercicio de análisis, teniendo en cuenta el paradigma Hermenéutico o Interpretativo, el método o enfoque Cualitativo y el diseño apoyado en el.

(34) 43. Modelo Psico-sociológico del Lenguaje (PSL) o modelo de semio-lingüística, propuesto por el investigador francés Patrick Charaudeau. A continuación, pasamos a explicar cada una de estas determinaciones de carácter metódico, considerando las voces de diferentes autores. 3.1 Paradigma Hermenéutico o Interpretativo Según Baeza (2002), este paradigma, sugiere un posicionamiento distinto frente a la realidad social que permite acceder a sus significaciones latentes. Esto, sin duda, adopta una actitud distinta, centrada en la empatía con el texto, como plataforma donde el lenguaje ha hecho gala de su función de comunicar. Así las cosas, no se trata de eliminar o de privar los prejuicios de cualquier subjetividad, sino de asumirla para buscar sentidos en los documentos sometidos a análisis y donde el nivel de inseguridad se mueve entre la interpretación, relativa al investigador, y la intención, propia de los padres de los textos en cuestión (Cárcamo, 2005). Por cierto, sabemos que la investigación en Ciencias Sociales se ha caracterizado por estar enmarcada en medio de dos posiciones cardinales: el paradigma positivista, abanderado por Emile Durkheim y que se sustenta en la idea de que los elementos externos determinan, en gran medida, el modo de pensar y actuar de los individuos que pertenecen (como agentes constituidos y constituyentes) a una organización social determinada y que tiene como principal preocupación establecer leyes generales en torno a la ocurrencia de determinados hechos sociales; y, el paradigma humanista, abanderado por Max Weber que hace énfasis en el concepto de acción social. Este concepto implica que cualquier acto realizado por el o los individuos, posee una ‘carga’ de intencionalidad propia, lo que supone la presencia de elementos subjetivos internos en el actuar; razón por la cual, en este paradigma, es importante la interpretación de los fenómenos particulares que acontecen en un contexto de tiempo y espacio definido (Cárcamo, Ibíd.). En el siguiente cuadro, abreviamos esta oposición de posturas y que deja ver claramente expreso el paralelo entre los dos paradigmas a lo largo de un proceso de investigación, según Cea D'Ancona (1996), y Cárcamo (2005): Paradigma. Positivista. Humanista.

(35) 44 Base Epistemológica. Positivismo, Funcionalismo. Historicismo, Fenomenología, Interaccionismo Simbólico. Énfasis. Medición objetiva (de los hechos sociales, opiniones o actitudes individuales); demostración de la causalidad y la generalización de los resultados de la investigación. El actor individual: descripción y comprensión interpretativa de la conducta humana, en el propio marco de referencia del individuo o grupo social que actúa. Recogida de información. Estructurada y sistemática. Flexible: un proceso interactivo continuo, marcado por el desarrollo de la investigación. Análisis. Estadístico, para cuantificar la realidad social, las relaciones causales y su intensidad. Interpretacional, socio-lingüístico y semiológico de los discursos, acciones y estructuras latentes. Cuadro 1. Comparación de los paradigmas positivista y humanista. Fuente: elaboración propia.. Así, pues, es el paradigma humanista el escenario desde donde se desarrolla el análisis hermenéutico que, a su vez, se enmarca en el paradigma interpretativo comprensivo; lo que supone un rescate de los elementos del sujeto por sobre aquellos hechos externos a él. En este sentido, debe destacarse que dicho análisis toma como eje fundamental el proceso de interpretación. Y, para entender la relevancia e importancia del paradigma hermenéutico como herramienta del desarrollo y análisis de procesos investigativos en Ciencias Sociales, nos remitimos a la definición que hacen Theodor Adorno (1991) y Jürgen Habermas (2000). Para Adorno, la hermenéutica, es tanto teoría como praxis de la interpretación; la cual es una acción comunicativa pública que versa sobre la vida práctica o experiencia del sí y del otro, y que reconoce dimensiones del pasado de un hecho y donde los prejuicios del investigador tienen no sólo un lugar sino una posición imperativa en su trabajo como ingrediente clave del consenso. Todo esto, mientras que, para Habermas, es un recurso del encuadre metodológico (por tanto, un recurso científico), propio de las ciencias sociales, y cuya meta es abordar el análisis de expresiones de significados, de sentido, de expresiones texto-lingüísticas (Cfr. Crotte, 2011, pp. 176-179). De esta suerte, lo fundamental en el trabajo hermenéutico es, al decir de Toledo:.

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Tabla de contenido
Cuadro 1. Comparación de los paradigmas positivista y humanista. Fuente: elaboración propia
Cuadro 4. Elementos a analizar en el nivel semio-discursivo.fuente: Elaboración del autor
Cuadro 5. Coreografía de acción analítica. Fuente: Elaboración del autor.
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Referencias

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