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La relación de largo plazo entre patrones de crecimiento y mercado de trabajo : un análisis sobre los salarios en Argentina entre 1950 y 2006

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Academic year: 2017

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FACULTAD LATINOAMERICANA DE CIENCIAS SOCIALES

-SEDE ACADEMICA ARGENTINA-

PROGRAMA DE DOCTORADO EN CIENCIAS SOCIALES

TITULO DE LA TESIS: “La relación de largo plazo entre

patrones de crecimiento y mercado de trabajo. Un análisis

sobre los salarios en Argentina entre 1950 y 2006”

AUTOR: Mariana L. González

DIRECTOR: Luis A. Beccaria

CO-DIRECTORA: Roxana Maurizio

(2)

i

L

A RELACIÓN DE LARGO PLAZO ENTRE PATRONES DE

CRECIMIENTO Y MERCADO DE TRABAJO

.

U

N ANÁLISIS SOBRE LOS SALARIOS EN

A

RGENTINA ENTRE

1950

Y

2006.

R

ESUMEN

El objetivo general que se plantea en la tesis es explicar el modo en que las transformaciones en el patrón de crecimiento en diferentes etapas del desarrollo económico en Argentina condicionaron la estructura y dinámica del mercado de trabajo entre 1950 y 2006. En particular, el foco se pone en la explicación de la evolución del poder adquisitivo del salario promedio en ese período.

El marco conceptual de la tesis toma los fundamentos de la escuela clásica, a partir de una particular interpretación de los mismos, y los complementa con la consideración de relaciones causales adicionales que se derivan de las características que presentan en general las economías de los países de menor desarrollo relativo, así como de algunas especificidades propias de nuestro país.

Para el análisis se cuenta con información referida a la economía y al mercado de trabajo, que fue previamente homogeneizada, en la medida de lo posible, para el período considerado. La descripción de la trayectoria de los salarios reales entre 1950 y 2006 destaca que los mismos tendieron a incrementarse en los primeros veinticinco años y, por el contrario, siguieron un sendero decreciente, con marcadas oscilaciones, durante otros veinticinco años. Desde 2003 hubo una importante recuperación salarial relativa, aunque el nivel salarial continuaba en 2006 en niveles históricamente muy deprimidos.

(3)

ii

implicó este proceso de desindustrialización tuvo efectos sobre la fortaleza de los trabajadores y sus organizaciones, y sus posibilidades de defender o elevar el poder adquisitivo de sus salarios.

A

BSTRACT

The general aim of this thesis is to explain how the changes in the pattern of growth in different stages of economic development in Argentina shaped the structure and dynamics of the labour market between 1950 and 2006. In particular, the focus is on explaining the evolution of the purchasing power of average wages for that period.

The conceptual framework of the thesis is based on the fundamentals of the classical school, from a particular interpretation of them, and complemented with consideration of additional causal relationships derived from general characteristics of less developed countries, as well as some specific characteristics of our country.

Information concerning economy and labour market has been homogenized, as far as possible, for the period. Based on that information, description of real wages between 1950 and 2006 emphasizes that they increased during the first twenty years, but followed a downward path, with marked fluctuations, for another twenty years. Since 2003 there was a significant relative recovery but the wage level in 2006 remained depressed in historical comparison.

(4)

iii

A

GRADECIMIENTOS

Quiero agradecer a Luis Beccaria y Roxana Maurizio, quienes comparten la dirección de esta tesis, por su permanente disposición a leer, comentar y discutir los sucesivos avances con un espíritu constructivo y de respeto hacia mis propias ideas. También agradezco a Ana Laura Fernández, Axel Kicillof y Ana Paula Monsalvo sus valiosos comentarios sobre versiones anteriores de algunos de los capítulos de la tesis. Extiendo la gratitud a los miembros del CENDA, Nicolás Arceo, Augusto Costa, Axel Kicillof, Cecilia Nahón y Javier Rodríguez, con quienes compartimos a lo largo de varios años muchas lecturas y discusiones que han contribuido sin dudas al desarrollo de este trabajo.

(5)

iv

Í

NDICE

G

ENERAL

I

NTRODUCCIÓN

... 1

C

APÍTULO

1.

M

ARCO CONCEPTUAL

... 6

Introducción ... 6

1. Diferenciación de las grandes corrientes teóricas ... 8

1.1. El enfoque clásico ... 9

El costo de reproducción de la fuerza de trabajo ... 10

Los límites inferior y superior del salario ... 17

Cambio técnico, productividad y salarios ... 20

Salarios, nivel de empleo y ejército de reserva... 21

1.2. La escuela neoclásica ... 24

Salarios y productividad marginal ... 25

Digresión sobre la teoría keynesiana... 30

Varios modelos teóricos en el marco de la escuela neoclásica ... 34

1.3 El papel de las instituciones del mercado de trabajo... 40

2. Un marco conceptual para el mercado de trabajo en Argentina ... 45

2.1 Atributos específicos de la economía argentina y su mercado de trabajo... 46

Hechos estilizados de una economía subdesarrollada... 47

Hechos estilizados de la economía argentina... 52

2.2 Distintos patrones de crecimiento y mercado de trabajo ... 56

Estructura productiva ... 59

Formas de apropiación de la renta ... 61

Nivel del tipo de cambio real ... 62

Transformaciones institucionales... 65

3. Elementos del marco conceptual... 66

4. Antecedentes: Los estudios sobre salarios en Argentina ... 67

4.1 La explicación neoclásica: salarios determinados por productividad ... 68

4.2 El (pos)keynesianismo vernáculo ... 71

4.3 Interpretaciones influidas por la escuela clásica ... 75

4.4 Mercados de trabajo segmentados e informalidad ... 77

(6)

v

C

APÍTULO

2.

E

VOLUCIÓN DE LOS SALARIOS EN

A

RGENTINA

DESDE

1950... 80

Introducción ... 80

1. Tendencias generales de los salarios y la ocupación en 1950-2006 .... 82

1.1 La descomposición de las series de tiempo... 82

1.1 Inestabilidad y ruptura en la trayectoria de los salarios ... 83

1.2 Evolución del empleo... 90

1.3 Síntesis ... 96

2. La caída de los salarios en los últimos 30 años y sus determinantes ... 97

2.1 Costo de reproducción ... 99

2.2. Salarios y productividad... 102

2.3. Evolución del empleo y de los salarios ... 108

2.4. Tipo de cambio real y salarios ... 120

2.5. Análisis econométrico... 122

2.6. Conclusiones preliminares e interrogantes... 139

C

APÍTULO

3.

L

A EVOLUCIÓN DE LOS SALARIOS EN DISTINTOS PATRONES DE CRECIMIENTO

. ... 142

Introducción y definición de subetapas... 142

1. La primera fase de la ISI. El inicio del proceso industrializador ... 148

2. La segunda fase de la ISI. La reconfiguración de la industria y el ingreso masivo del capital extranjero... 166

3. La consolidación de la ISI. Los años de mayor éxito de la industrialización ... 179

4. El quiebre de la ISI... 194

5. El régimen de convertibilidad ... 235

6. ¿Un nuevo patrón de crecimiento?... 266

6.1. El fin de la convertibilidad y la profundización del escenario recesivo ... 266

6.2. Expansión económica y creación de empleo sin precedentes... 268

7. Una mirada de conjunto ... 282

C

APÍTULO

4.

L

OS CAMBIOS AL INTERIOR DE LA INDUSTRIA Y SUS EFECTOS SOBRE EL EMPLEO

. ... 299

(7)

vi

1. Los Censos Nacionales Económicos. Alcance y limitaciones... 300

2. El proceso de reestructuración regresiva de la industria manufacturera ... 306

2.1. Disminución en la cantidad de establecimientos y en la ocupación ... 307

2.2. Menor peso del valor agregado y cambio en la composición por ramas de actividad... 317

C

ONCLUSIONES

... 325

A

NEXO

.

F

UENTES DE INFORMACIÓN Y METODOLOGÍA APLICADA PARA LA CONSTRUCCIÓN DE LAS SERIES DE DATOS DE LARGO PLAZO

. ... 331

Salarios reales ... 331

Salarios reales por sector de actividad ... 333

Ocupados... 333

Tasas de empleo ... 334

Ocupados por sector de actividad ... 334

Asalariados... 335

Producto Interno Bruto y Valor agregado... 336

Tipo de cambio real... 338

(8)

vii

Í

NDICE DE

C

UADROS Y

G

RÁFICOS

C

APÍTULO

2

Gráfico Nº 2.1. Evolución del salario real promedio en Argentina, 1950-2006. Índice 1960=100. ... 84 Cuadro Nº 2.1. Variabilidad de los salarios reales en países seleccionados de América Latina, 1980-2003. Desvío estándar del componente irregular de las series. ... 85 Gráfico Nº 2.2. Componente irregular de las series de salario real, PIB y PIB per capita, 1950-2006... 86 Gráfico Nº 2.3. Componente cíclico (filtro Hodrick-Prescott) de las series de salario real, PIB y PIB per capita, 1950-2006... 87 Gráfico Nº 2.4. Evolución del salario real promedio en Argentina (índice 1960=100) y tendencia utilizando el filtro Hodrick-Prescott, 1950-2006. .. 88 Gráfico Nº 2.5. Evolución del salario real promedio, y el PIB y el PIB per capita a precios constantes, 1950-2006. Índice 1960=100... 89 Gráfico Nº 2.6. Tendencia (filtro Hodrick-Prescott) del salario real

promedio, y el Producto Interno Bruto y el PIB per capita a precios

constantes, 1950-2006... 90 Gráfico N° 2.7. Evolución de la población y el empleo total, 1950-2006. Índice 1950=100. ... 92 Gráfico Nº 2.8. Tasa de empleo, 1950-2006. En porcentajes sobre la

población total... 92 Gráfico Nº 2.9. Componente cíclico del producto y de la cantidad de

(9)

viii

Gráfico Nº 2.17. Evolución del número de ocupados y asalariados y tasa de asalarización, 1950-2006. ... 113 Gráfico Nº 2.18. Evolución del salario real promedio y tasa de asalarización, 1950-2006. ... 114 Gráfico Nº 2.19. Evolución de los ocupados en la industria y en el total de las ramas de actividad, 1950-2006. Índice 1960=100... 116 Gráfico Nº 2.20. Evolución de los ocupados en la industria y del salario real promedio, 1950-2006. Índice 1960=100... 119 Gráfico Nº 2.21. Evolución del salario real promedio en la industria y en el conjunto de las ramas de actividad, 1950-2006. Índice 1960=100... 119 Gráfico Nº 2.22. Evolución del salario real y del tipo de cambio real

respecto al dólar estadounidense, 1950-2006. Índices 1960=100... 121 Cuadro Nº 2.2. Ecuaciones de regresión, considerando al salario real como variable dependiente... 125 Gráfico Nº 2.23. Evolución del salario real y salario real predicho por la relación de cointegración ... 126 Cuadro Nº 2.3. Ecuación de regresión, considerando al salario real

(transformado) como variable dependiente, con el fin de corregir

autocorrelación... 128 Cuadro Nº 2.4. Ecuaciones de regresión, considerando al salario real como variable dependiente... 132 Cuadro Nº 2.5. Ecuaciones de regresión, considerando al ciclo (HP) del salario real como variable dependiente. ... 133 Cuadro Nº 2.6. Estimación con término de corrección de error, considerando la diferencia de salario real como variable dependiente. ... 137

C

APÍTULO

3

(10)

ix

Cuadro Nº 3.3. Tasa anual acumulativa de variación del empleo y del Producto Interno Bruto y elasticidad empleo producto, por subperíodos, 1950-2006. ... 159 Cuadro Nº 3.4. Tasa anual acumulativa de variación del empleo según sector de actividad, por subperíodos, 1950-2006. En porcentajes. ... 160 Gráfico Nº 3.4. Evolución del Producto Interno Bruto, el producto por ocupado y el salario real, 1950-1957. Índice 1950=100. ... 164 Gráfico Nº 3.5. Evolución de la ocupación y del Producto Interno Bruto, 1957-1963. Índice 1957=100. ... 173 Gráfico Nº 3.6. Evolución del Producto Interno Bruto, el producto por ocupado, el salario real y el tipo de cambio real de exportación, 1957-1963. Índice 1957=100. ... 175 Gráfico Nº 3.7. Evolución de la ocupación, el Producto Interno Bruto y el producto por ocupado, 1963-1974. Índice 1963=100. ... 183 Gráfico Nº 3.8. Variación anual de la ocupación y el Producto Interno Bruto, 1964-1974. En porcentajes... 186 Gráfico Nº 3.9. Evolución del salario real, el Producto Interno Bruto, el producto por ocupado y el tipo de cambio real (TCR) de exportación, 1963-1974. Índice 1963=100. ... 188 Gráfico Nº 3.10. Evolución del tipo de cambio real (TCR) libre y del tipo de cambio real de exportación, 1950-2006. Índice 1960=100... 191 Gráfico Nº 3.11. Alícuota promedio de los gravámenes y reembolsos a la exportación de granos. En porcentajes... 191 Gráfico Nº 3.12. Términos de intercambio, 1950-1976. Índice 1960=100. ... 195 Gráfico Nº 3.13. Componente cíclico del producto y de la cantidad de ocupados. 1950-2006. ... 200 Gráfico N° 3.14. Evolución de la Inversión Bruta Interna Fija y del

componente Equipo durable de producción nacional, a precios constantes (fórmula Tornqvist), 1950-2006. Índice 1960=100. ... 214 Gráfico Nº 3.15. Variación anual de la ocupación y el Producto Interno Bruto, 1975-1990. En porcentajes... 216 Gráfico Nº 3.16. Variaciones anuales de la ocupación y de la ocupación industrial, 1951-2006. En porcentajes... 218 Gráfico Nº 3.17. Evolución de la ocupación, el Producto Interno Bruto y el producto por ocupado, 1974-1990. Índice 1974=100. ... 220 Gráfico Nº 3.18. Tasa de desocupación urbana en el total de aglomerados relevados, mayos y octubres de 1974-1990. En porcentajes sobre la

(11)

x

Gráfico Nº 3.19. Tasa de subocupación urbana en el total de aglomerados relevados, mayos y octubres de 1974-1990. En porcentajes sobre la

Población Económicamente Activa. ... 223 Gráfico Nº 3.20. Evolución del Producto Interno Bruto, el producto por ocupado y salario real, 1974-1990. Índice 1974=100... 226 Gráfico N° 3.21. Evolución de los salarios básicos de convenio de la

industria y la construcción, 1950-2000. Índice 1960=100... 228 Gráfico Nº 3.22. Evolución del salario real y del tipo de cambio real de exportación, 1974-1990. Índice 1974=100. ... 232 Gráfico Nº 3.23. Variación anual de la ocupación y el Producto Interno Bruto, 1991-2001. En porcentajes... 242 Gráfico Nº 2.24. Tasas de desocupación y de subocupación urbana en el total de aglomerados relevados, mayos y octubres de 1991-2001. En

porcentajes sobre la Población Económicamente Activa... 245 Gráfico Nº 3.25. Evolución del Producto Interno Bruto, la ocupación y el producto por ocupado, 1990-2002. Índice 1990=100. ... 252 Gráfico Nº 3.26. Evolución de los puestos de trabajo asalariados registrados y no registrados, 1993-2002. Índice 1993=100... 253 Gráfico Nº 3.27. Evolución del Producto Interno Bruto, el producto por ocupado, el salario real y el tipo de cambio real, 1990-2002. Índice

1990=100. ... 258 Gráfico Nº 3.28. Evolución del tipo de cambio real de exportación, 1950-2006. Índice 1960=100. ... 261 Gráfico Nº 3.29. Evolución del salario real y del salario real en relación con los precios de Alimentos y bebidas, 1990-2002. Índice 1990=100. ... 265 Gráfico Nº 3.30. Evolución del Producto Interno Bruto, la ocupación y el producto por ocupado, 2001-2006. Índice 2001=100. ... 273 Gráfico Nº 3.31. Tasa de desocupación urbana semestral en el total de aglomerados relevados, 2001-2006. En porcentajes sobre la Población Económicamente Activa. ... 275 Gráfico Nº 3.32. Evolución del Producto Interno Bruto, el producto por ocupado y el salario real, 2001-2006. Índice 2001=100. ... 279 Cuadro N° 3.5. Tasa anual acumulada de variación de variables

seleccionadas... 284 Gráfico Nº 3.33. Variación anual del producto industrial y de la suma del producto no industrial, 1950-2006. En porcentajes. ... 291

C

APÍTULO

4

(12)

xi

Gráfico Nº 4.2. Tasa de variación intercensal de la cantidad de establecimientos o locales productivos y del personal ocupado en la

industria manufacturera... 308 Gráfico Nº 4.3. Establecimientos o locales productivos y personal ocupado (índice 1973=100) y tamaño medio de planta en la industria manufacturera. ... 311 Gráfico Nº 4.4. Evolución de los establecimientos o locales productivos en la industria manufacturera, según tamaño. Índice 1973=100. ... 313 Gráfico Nº 4.5. Composición de los ocupados en la industria manufacturera, según tamaño de planta. En porcentajes. ... 315 Gráfico Nº 4.6. Composición de los asalariados en la industria

manufacturera, según tamaño de planta. En porcentaje... 316 Cuadro N° 4.1. Cantidad de establecimientos o locales de la industria manufacturera, personal ocupado y tamaño medio de planta, según estrato de tamaño. ... 317 Gráfico Nº 4.7. Peso del valor agregado sobre el valor de producción (a precios corrientes). En porcentajes. ... 318 Gráfico Nº 4.8. Composición del valor de producción de la industria

manufacturera (a precios corrientes) según rama de actividad. En

porcentajes. ... 320 Gráfico Nº 4.9 Composición de los puestos de trabajo de la industria

manufacturera (a precios corrientes) según sector de actividad. En

(13)

1

L

A RELACIÓN DE LARGO PLAZO ENTRE PATRONES DE

CRECIMIENTO Y MERCADO DE TRABAJO

.

U

N ANÁLISIS SOBRE LOS SALARIOS EN

A

RGENTINA ENTRE

1950

Y

2006.

I

NTRODUCCIÓN

Esta investigación se centra en el estudio de la evolución de los salarios en Argentina en el período que transcurre entre 1950 y 2006. Al final de este largo período, el salario real se encuentra en un nivel extraordinariamente deprimido en términos históricos, que afecta las condiciones de vida de los trabajadores argentinos. Dado que este reducido nivel es el resultado de sucesivas contracciones a través del tiempo, es importante, para determinar sus causas, remitirse a un análisis de largo plazo.

En general, la bibliografía especializada en el análisis del mercado laboral en Argentina se centra en el estudio de períodos de tiempo acotados. Se orienta a mostrar la asociación de los fenómenos laborales con los ciclos económicos, las políticas macroeconómicas y las políticas laborales específicas. Resultan insuficientes, en cambio, los análisis de largo plazo que lleguen hasta la actualidad, y que expliquen las transformaciones de cada período bajo un mismo marco conceptual, vinculándolas con las profundas transformaciones históricas experimentadas por la economía argentina a lo largo de las últimas décadas.

Entendemos, sin embargo, que para comprender cabalmente el funcionamiento del mercado laboral, más allá de sus mecanismos de ajuste de corto plazo, no es suficiente abordarlo aisladamente ni vinculándolo únicamente con el contexto macroeconómico. Por el contrario, es fundamental estudiarlo en relación con el proceso de acumulación de capital y las restricciones estructurales que lo determinan.

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2

desarrollo argentino han condicionado la estructura y dinámica del mercado de trabajo. Sería imposible abordar este objeto de estudio considerando cortos períodos de tiempo. Por ello, la investigación cuyos resultados aquí se presentan se propuso realizar un análisis de largo plazo del mercado laboral en Argentina, tomando el período que se inicia con la segunda mitad del siglo XX y llegando prácticamente hasta la actualidad.

El objetivo general que se plantea es explicar el modo en que las transformaciones en el patrón de crecimiento en diferentes etapas del desarrollo económico en Argentina condicionaron la estructura y dinámica del mercado de trabajo, en particular, la evolución de los salarios reales, en el período que transcurre entre 1950 y 2006.

Para responder a este objetivo general, se plantea además una serie de objetivos específicos. Por un lado, se deben describir y analizar los distintos patrones de crecimiento, en particular a partir del modo de inserción de la economía nacional en la división mundial del trabajo, su estructura productiva y la forma principal de generación y apropiación del excedente. Asimismo, es preciso describir y analizar el comportamiento del mercado laboral en cada uno de los patrones de crecimiento, en particular a partir del nivel de empleo, la estructura sectorial de la ocupación y el nivel, dinámica y diferenciación de los salarios. Adicionalmente, deben relacionarse las características de los patrones de crecimiento con el comportamiento del mercado de trabajo en cada período.

(15)

3

apropiación de la renta diferencial agropecuaria, así como por el nivel del excedente relativo de fuerza de trabajo.

El marco teórico de la investigación no está dado de antemano. En el capítulo 1 de la tesis se realiza una exposición acerca de las diferentes teorías económicas que buscan explicar la evolución de los salarios reales en el largo plazo, y sus principales críticas. En base a esta exposición y a la consideración de las características propias de la economía argentina que afectan el funcionamiento del mercado laboral, se delinea el marco conceptual al que se recurrirá en el análisis empírico posterior. Se incluye además en este capítulo una breve revisión de aquellos trabajos que, desde distintas perspectivas teóricas, han buscado analizar la evolución de los salarios en Argentina en el largo plazo.

La investigación adopta una perspectiva metodológica cuantitativa. Interesa encontrar explicaciones sobre el comportamiento del mercado laboral en Argentina, vinculándolo con las transformaciones en el patrón de crecimiento. Estas explicaciones partirán del análisis de las manifestaciones objetivas de los fenómenos económicos y sociales aludidos. El objetivo será luego poner en relación estas variables, de modo tal de identificar los condicionamientos que las características que adopta el patrón de crecimiento imponen sobre el mercado de trabajo. El modo de hacerlo implicará, primero, definir las características distintivas de los regímenes de acumulación en distintos períodos históricos y, segundo, indagar teórica y empíricamente acerca del modo en que éstas influyen sobre el mercado de trabajo.

(16)

4

series oficiales publicadas y/o series que surgen del procesamiento de bases de datos de fuentes también oficiales. Entre ellas, las principales son los Censos Nacionales de Población, los datos del Sistema de Cuentas Nacionales, la Encuesta Permanente de Hogares, los Censos Nacionales Económicos. El detalle acerca del modo en que se construyeron las series y el trabajo de homogeneización realizado se incluye al final en un Anexo, en el que también se realizan las advertencias pertinentes acerca de los límites de dicha homogeneización.

Con la guía del marco conceptual y, contando con la información de largo plazo referida a las principales variables económicas y del mercado de trabajo, en el capítulo 2 se realiza una primera descripción respecto a la evolución del nivel de ocupación y de los salarios reales promedio en Argentina entre 1950 y 2006. Para ello, se realiza una descomposición de la tendencia, el ciclo y el componente irregular de cada una de las series, que ayuda a captar su comportamiento y sus cambios a través del tiempo. A su vez, se busca analizar en qué medida variables económicas como el PIB per capita, la productividad, el ritmo de creación de empleo y la desocupación, y el tipo de cambio real, pueden dar cuenta de la evolución de los salarios. Para ello, se realiza un primer análisis exploratorio que se complementa luego con un estudio cuantitativo que, dadas las características de las series utilizadas, se basa en el análisis de cointegración. La metodología se incluye en el desarrollo del mismo capítulo.

(17)

5

significativa entre la evolución del salario real y la del empleo en la industria manufacturera. A partir de estas evidencias, se podría afirmar que existió un cambio fundamental en el patrón de crecimiento argentino a mediados de los años setenta, que esta transformación implicó un proceso de desindustrialización que se tradujo en una caída de la ocupación industrial y que, a su vez, se vinculó con la caída de los salarios reales.

Con el fin de profundizar en estos hallazgos, el capítulo 3 realiza un análisis del patrón de crecimiento y la evolución del mercado de trabajo, diferenciando distintas etapas. En la introducción del capítulo se justifica la adopción de una determinada periodización histórica y a su vez, en función de la conceptualización de patrón de crecimiento, se identifican las variables operativas que será necesario considerar para su caracterización. Para cada una de las etapas identificadas, se realiza entonces una descripción del patrón de crecimiento, vinculando su evolución con la del empleo y los salarios reales. Esta periodización permite además incluir una referencia a las principales transformaciones institucionales y a su posible influencia sobre las remuneraciones. El capítulo finaliza con una mirada de conjunto de las distintas etapas que, tomando también las conclusiones de los capítulos anteriores, busca reconstruir una explicación de largo plazo de la evolución de los salarios reales, vinculándola con las modificaciones en el patrón de crecimiento y, en particular, el proceso de industrialización y desindustrialización posterior.

(18)

6 CAPÍTULO 1

M

ARCO CONCEPTUAL

Introducción

Desde la economía, varios autores han afirmado que la explicación de las razones del cambio en el nivel de los salarios reales a través del tiempo es un asunto complejo. La mayor dificultad surge al momento de pasar del terreno especulativo al empírico y poner a prueba las conclusiones de esquemas teóricos simplificados. Así lo reconocía el economista británico Maurice Dobb: “… se ha dicho de las teorías de los salarios que el mercado de trabajo en la realidad es una maraña demasiado compleja de fuerzas interconectadas para que cualquier teoría simplificada nos permita hacer cálculos que tengan mucha validez fuera de cierta situación especial o de un lapso limitado.” (Dobb, 1927:81).

(19)

7

Tras la reconstrucción propia de las explicaciones canónicas sobre la evolución de los salarios, en la segunda sección se aborda una cuestión de vital importancia. Teniendo en cuenta que dichas teorías han sido formuladas con el fin de explicar el funcionamiento de los mercados de trabajo de las economías desarrolladas, cabe cuestionar si reflejan cabalmente la situación de un país que, como Argentina, no ha alcanzado tal grado de desarrollo. Es preciso considerar, asimismo, si las especificidades de la economía local requieren modificar y/o incorporar otros elementos explicativos. En consecuencia, se realiza una presentación estilizada de las características propias de la economía de nuestro país que deberían ser incorporadas en la explicación del derrotero salarial. Algunas de estas características son propias de cualquier economía periférica, mientras que otras se ciñen a la Argentina. Se trata de hechos estilizados que se mantuvieron, aunque con variaciones y con distinta intensidad, a lo largo de la historia reciente del país.

A la par que estas características estructurales han tendido a permanecer, puede comprobarse que han prevalecido distintos patrones de crecimiento a lo largo de las décadas en estudio. Se procura entonces destacar aquellos aspectos de la economía argentina que resultan clave en la definición de los patrones de crecimiento y en el modo en que en los mismos se ve influido el mercado laboral. Tomar en consideración estos aspectos, y su interacción, será relevante en la investigación sobre las razones de los cambios en el nivel de los salarios reales.

En la sección tercera, disponiendo de los elementos teóricos desarrollados en las secciones anteriores, se explicita el marco conceptual que se adopta para la tesis. Este marco es el que sirve luego como directriz para la investigación empírica, delimitando las categorías de análisis y las relaciones causales a indagar.

(20)

8

ella, se exponen brevemente las conclusiones de los principales estudios que analizan las remuneraciones en el largo plazo, agrupando a los autores de acuerdo con el marco teórico en el que se inscriben. Una de las conclusiones que surgen de esta reseña resalta el hecho de que resultan sumamente limitados en su número los análisis del mercado de trabajo, y de los salarios en particular, que tomen una perspectiva de largo plazo. Más escasos aún son los análisis que abarcan desde la etapa de industrialización del país hasta el período actual, tal como se propone en esta tesis. De este modo, el resultado de esta investigación se inscribe en un campo fructífero que, al menos desde nuestra perspectiva, ha sido insuficientemente explorado.

1. Diferenciación de las grandes corrientes teóricas

En la literatura económica pueden identificarse dos grandes ramas de explicaciones respecto de la evolución de los salarios reales, que se basan, a su vez, en distintas concepciones sobre el funcionamiento del mercado de trabajo. Estas explicaciones pertenecen a dos grandes tradiciones teóricas a las que historiografía económica ha denominado habitualmente escuela clásica y escuela neoclásica.

Al referirnos principalmente a estas dos escuelas no se pretende desconocer la existencia de otras vertientes teóricas que se apartan en mayor o menor medida de éstas, sino señalar que, en lo que hace a la interpretación del mercado laboral, son estas dos corrientes las que dividen aguas y marcan las mayores diferencias.1 Asimismo, plantear esta clasificación general permite a nuestro juicio caracterizar otros enfoques teóricos en términos de su

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9

proximidad y sus diferencias respecto de alguna de estas dos corrientes principales.

Es preciso aclarar que la presentación que se hará de cada una de estas teorías sobre el mercado de trabajo implica, en mayor o menor grado, una reconstrucción propia. Dado que cada una de estas tradiciones incluye diversos autores que han realizado desarrollos a través del tiempo, esa tarea de reconstrucción se vuelve indispensable. Más aún, cuando las obras de varios de ellos son complejas, de manera que no admiten una lectura única sino, por el contrario, interpretaciones diversas.

1.1. El enfoque clásico

Dentro del pensamiento económico, se reconoce en general a la escuela clásica como aquella que abarca a los autores que siguen la línea teórica que tiene entre sus fundadores a Adam Smith y David Ricardo y, a través de la crítica de la economía política desarrollada hasta entonces, a Karl Marx.

Sería imposible caracterizar aquí cuál es la concepción de la economía que tiene esta corriente de pensamiento, y cuáles sus preocupaciones primordiales, que por otra parte varían entre los distintos autores. Baste señalar que comparten un interés por el análisis del origen de la riqueza, del desarrollo económico y de los procesos de largo plazo asociados a la expansión económica. También, que sitúan en el centro de sus teorías la división de la sociedad en clases sociales, y que analizan los comportamientos económicos de estos sujetos colectivos.2 Además, uno de los principales puntos en común entre estos autores es la teoría del valor

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trabajo3, que constituye una de las bases del andamiaje teórico de esta

escuela.

Si bien puede encontrarse en algunos de estos pensadores más de una explicación (a veces contradictorias) sobre los salarios, se busca reconstruir aquí una visión integral de lo que podría denominarse la teoría del costo de reproducción de la fuerza de trabajo, de acuerdo con los aportes y las discusiones que fueron adicionando los distintos autores.4

El costo de reproducción de la fuerza de trabajo

Más allá de las diferencias conceptuales que existen entre los autores de la tradición clásica, un elemento que aparece como determinante del nivel salarial en el largo plazo es el costo de reproducción de la fuerza de trabajo. Aunque esta teoría parece sencilla, la determinación de este costo de reproducción ha sido objeto de más de una controversia, por lo que –sin ánimo de agotar el tema ni presentarlo exhaustivamente– analizaremos de modo conciso este punto, revisando las posiciones de los autores inaugurales de esta tradición.

Los antecedentes de este enfoque podrían encontrarse en la teoría de la subsistencia, también llamada Ley de Hierro o Ley de Bronce de los salarios, que aparece ya en Adam Smith a fines del siglo XVIII. En sus propias palabras:

Un hombre ha de vivir siempre de su trabajo, y su salario debe al menos ser capaz de mantenerlo. En la mayor parte de los casos debe ser capaz de más; si no le será imposible mantener a su

3 Esta teoría es abandonada por A. Smith en algunas partes de su obra, como se explica en Rubin (1979), y Kicillof (2009). Aún así, puede afirmarse que subyace a su teoría sobre los salarios, resumida en el capítulo octavo (Smith, 1776).

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familia y la raza de los trabajadores se extinguiría pasada una generación (Smith, 1776:113)

David Ricardo y Thomas Malthus sostienen también esta teoría sobre los salarios:

… el precio natural de la mano de obra depende del precio de los alimentos, de los productos necesarios y de las comodidades para el sostén del trabajador y de su familia. Al aumentar el precio de los alimentos y de los productos esenciales, el precio natural de la mano de obra aumentará; al disminuir el precio de aquéllos, bajará el precio natural de la mano de obra. (Ricardo, 1817:71) Yo definiría el precio natural necesario del trabajo en un país como aquel que, en las circunstancias reales de la sociedad, se precisa para producir una oferta media de trabajadores, suficiente para hacer frente a la demanda efectiva. (Malthus, 1820:188)

De acuerdo con lo anterior, los salarios se igualan a los costos de los artículos necesarios para la subsistencia física de un trabajador y su familia, de modo tal que si el precio de estos artículos aumenta, los salarios nominales también deben hacerlo, manteniéndose constantes los salarios en términos reales.

Transitoriamente, los salarios efectivos pueden ser mayores o menores que este nivel de subsistencia. En ese sentido, al igual que sucede con el precio de mercado de cualquier mercancía en la sociedad capitalista, un exceso de oferta lo empuja por debajo de su “precio natural”, el salario de subsistencia, mientras que un exceso de demanda lo llevaría por encima de ese nivel. Aún reconociendo estos desvíos, el determinante fundamental del salario sigue siendo el valor de los medios de subsistencia.

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tal como señala Smith, en la cual la demanda de trabajadores se expandiese con mayor rapidez que la población. De este modo, ese exceso de demanda se mantendría en el tiempo, lo que explicaría el desvío persistente del salario por encima del valor de subsistencia.5 Claro está que, en cuanto el ritmo de incremento de la demanda deje de ser tan fuerte, esta presión desaparece y, con ello, el salario vuelve al nivel dado por el costo de reproducción del trabajo.6

En suma, el mecanismo que regula el salario y lo mantiene en torno al costo de reproducción, impidiéndole aumentar por encima de este nivel, es la propia cantidad de trabajadores (en relación con su demanda); ya que el salario influye tanto sobre las tasas de procreación como las de mortalidad.7 De ahí la denominación de Ley de Hierro.

5 Otra interpretación posible sobre este desarrollo de Smith consiste en afirmar que cuando la economía crece constantemente y se expande la demanda de trabajadores, el costo de reproducción de los trabajadores se incrementa, porque debe ser suficiente para cubrir las necesidades de una clase trabajadora más amplia, que se base en familias más numerosas y en familias inmigrantes.

6 Nos interesa aquí seguir en Smith la línea teórica que explica los salarios en función del costo de reproducción de los trabajadores. Existen, sin embargo, otras explicaciones de este autor en relación con los salarios –que fueron luego retomadas y ampliadas por otros autores- que vale la pena mencionar. En primer lugar, presenta algunos elementos de lo que sería la “doctrina del fondo de salarios”, frecuentemente asociada con John Stuart Mill y sus Principios de Economía Política. Según esta teoría, luego abandonada, en cada momento del tiempo existe un fondo fijo a partir del cual se pagan los salarios, el salario medio queda determinado por la relación entre ese “fondo” o capital y la cantidad de trabajadores. En Smith: “Es evidente que la demanda por los que viven de su salario no puede expandirse sino en proporción al aumento de los fondos destinados al pago de salarios. Estos fondos son de dos clases; primero, el ingreso que está por encima y más allá de lo necesario para la subsistencia; y segundo, el capital que está por encima y más allá de los necesario para el empleo de sus patronos” (p.114) En segundo lugar, desarrolla un argumento que sería retomado mucho después por Carl Shapiro y Joseph Stiglitz (1984) en su teoría de los “salarios de eficiencia”, según la cual la productividad del trabajo tiende a incrementarse con el salario. Dice Smith: “la remuneración abundante del trabajo ... incrementa la laboriosidad del pueblo llano. Los salarios son el estímulo del esfuerzo, que como cualquier otra cualidad humana mejora en proporción al incentivo que recibe” (p.129). Finalmente, menciona también que serán más elevados los salarios de quienes realicen trabajos más desagradables y/o que impliquen un esfuerzo o destreza superior al promedio: “En el estado avanzado de la sociedad, estas compensaciones por esfuerzo y destreza se hallan comúnmente incorporadas en los salarios del trabajo” (p.87).

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La demanda de personas, igual que la de cualquier otra mercancía, necesariamente regula la producción de personas; la acelera cuando avanza muy despacio y la frena cuando lo hace muy rápido. Es esta demanda lo que regula y determina la procreación en todos los países del mundo… (Smith, 1776:128)

Si bien Smith reconoce que trabajadores y patronos luchan por empujar el salario en direcciones opuestas, la fuerza de negociación de los capitalistas es mayor. De acuerdo con la famosa frase: “A largo plazo el obrero es tan necesario para el patrono como el patrono para el obrero, pero esta necesidad no es tan así a corto plazo” (Smith, 1776:111). De este modo, el que exista lucha de clases y pujas por el salario no puede alterar el nivel que está dado por el costo de reproducción, más que coyunturalmente.

Sin embargo, hablar del costo de reproducción de la clase trabajadora puede no resultar suficientemente preciso, en tanto el conjunto de bienes y servicios necesarios implícitos en ese costo puede variar de una sociedad a otra. Tanto Ricardo como Malthus abordaron este problema, reconociendo que el hábito y la costumbre también son factores determinantes de lo que es necesario para la supervivencia de los trabajadores. Así, además del componente fisiológico existiría un componente histórico o social en el salario. En palabras de Malthus:

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duda, de causas físicas, como el clima y el suelo; pero quizás más de causas morales, cuya formación y actuación se deben a circunstancias muy diversas. (Malthus, 1820:190)

Los salarios reales elevados y el poder de compra de muchos artículos de primera necesidad pueden dar dos resultados muy distintos: uno, un aumento rápido de población, en cuyo caso los salarios elevados se gastan sobre todo en el mantenimiento de familias numerosas; y otro, una mejora franca en los alimentos, cosas útiles y lujos de que se goce, sin una aceleración proporcional el ritmo de aumento. Al examinar estos resultados diversos se verá que sus causas son sin duda las diferentes costumbres que prevalecen entre la gente de diversos países y tiempos. (Malthus, 1820:190)

El reconocimiento de la existencia de este componente histórico o social en la determinación de los salarios, implica de por sí una seria limitación a la potencialidad explicativa de la teoría. Si los cambios en las costumbres influyen sobre el costo de reproducción, y no es posible explicar económicamente ese cambio en las costumbres, se vuelve casi imposible poder dar cuenta de la evolución de las remuneraciones de los trabajadores en el largo plazo.8 Más aún, se dificulta enormemente la contrastación misma de la teoría con casos empíricos. Ante tal perspectiva, se ha señalado que los cambios en los niveles salariales que son producto de transformaciones en el nivel que se acepta socialmente como nivel de subsistencia llevan usualmente un tiempo prolongado para su concreción.

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Ello permite estudiar los salarios abstrayéndose de estos cambios en períodos acotados.9

… en todos los casos en que se ha establecido, por cualquier causa, una manera especial de alimentarse, aunque siempre es susceptible de variar, el cambio tiene que ser obra de tiempo y dificultad. (Malthus, 1820:194)

La dificultad para dar cuenta del origen de estas transformaciones se acentúa si se tiene en cuenta que los cambios en los hábitos pueden ser originados por la misma persistencia de un nivel salarial dado. Es decir que un nuevo nivel de salarios mantenido durante un tiempo puede acostumbrar a los trabajadores a un nuevo patrón de vida, de modo que se modifique el salario de subsistencia socialmente aceptado. Ello es válido tanto para un salario elevado como para un salario de nivel mínimo.

… no cabe la menor duda de que si la persistencia, durante algún tiempo, de salarios bajos, llegase a producir entre los trabajadores de un país el hábito de casarse sin más perspectiva que la mera subsistencia, tales hábitos, al proporcionar la cantidad de trabajo que se necesita a un tipo bajo, llegarían a ser la causa permanente de salarios reducidos. (Malthus, 1820:189)

La consideración de este componente histórico-social de los salarios implica otro problema de consistencia para la teoría. Tal como se explicó, el mecanismo que hace que el salario de mercado se ajuste al nivel de subsistencia es la propia cantidad de trabajadores. En la versión más cruda

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el ajuste se da por la mortalidad: si los salarios estuvieran por debajo del nivel de subsistencia los trabajadores no podrían subsistir y una parte de ellos moriría. Por lo tanto, si el nivel de subsistencia ya no es sólo fisiológico sino que tiene también un componente social, esa mortalidad no tiene por qué producirse.

Siguiendo los lineamientos de los autores clásicos, Karl Marx desarrolla su teoría sobre los salarios. Según este autor, el salario está regido por el “valor de la fuerza de trabajo”. Este valor está formado por un elemento mínimo que equivale a lo que el trabajador requiere para obtener los artículos indispensables para vivir y reproducirse y ser capaz de realizar sus tareas. Ese conjunto de artículos depende claramente de la tarea productiva que realice el trabajador. El costo de reproducción de los trabajadores que realizan tareas complejas, que requieren de varios años de capacitación, no es el mismo que el de quienes se encargan de procesos más simples y repetitivos.10

Afirma Marx que, además de este elemento mínimo, incide en la determinación del valor del trabajo “el nivel de vida tradicional en cada país” y que “este elemento histórico o social que entra en el valor del trabajo puede dilatarse o contraerse” (Marx, 1865:134). El peso de este último componente se incrementa con el desarrollo de las economías capitalistas, a medida que los trabajadores se ocupan de trabajos cada vez más complejos y calificados.

De acuerdo con la Ley de Hierro de los salarios de los clásicos, el crecimiento de la población tiende a empujar los salarios hacia el nivel dado por el costo de reproducción. Marx, que critica esta ley, sostiene, en cambio, que es la existencia del “ejército industrial de reserva” la que regula los movimientos de los salarios. La lucha de clases entre trabajadores y

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capitalistas tiende a empujar el salario en direcciones opuestas, de acuerdo con la relación de fuerzas entre ambas partes, aunque siempre dentro de ciertos márgenes. El límite inferior es el establecido por el costo de reproducción, mientras que la existencia del ejército de reserva fija un techo superior. El modo en que estas fuerzas actúan en la determinación del salario según Marx ha sido objeto de distintas interpretaciones. Algunas de ellas, por ejemplo, dan un papel preponderante a la lucha de clases, a veces olvidando incluso sus limitantes. Otras se centran primordialmente en el costo de reproducción, pasando por alto el hecho de que su determinación objetiva es motivo de importantes dificultades.11

En lo que sigue, se busca exponer una interpretación sobre la teoría de los salarios basada en los propios textos de Marx y en opiniones de autores marxistas posteriores, que incorpora también algunas conclusiones propias.

Los límites inferior y superior del salario

Siguiendo el planteo de Marx y, en general de los autores de la escuela clásica, no es posible establecer o predecir un nivel único para el salario a partir de factores explicativos puramente económicos. Sin embargo, sí puede pensarse en un umbral mínimo y un nivel máximo entre los cuales tendería a moverse el salario. En lo que sigue, se plantearán los determinantes de estos límites, haciendo una reconstrucción de la teoría de Marx.12

11 El hecho de que no pueda encontrarse en Marx un único texto que sintetice su teoría de los salarios, sino que distintos elementos de esta teoría pueden ubicarse en diferentes pasajes de su obra, posibilita el hecho de que existan estas interpretaciones a veces encontradas.

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El piso mínimo está dado por el costo de reproducción del trabajador y de su familia. El conjunto de bienes y servicios necesarios para alcanzar la reproducción no es el mismo para todos los trabajadores; sino que, como se dijo, depende del tipo de proceso productivo que deban llevar adelante. En otras palabras, existen ciertas cualidades que la clase trabajadora debe poseer para poder realizar sus tareas, y existe un nivel mínimo de salario que permite el desarrollo de esas cualidades.13

Aún este nivel mínimo puede ser influido en cierta medida por factores culturales e históricos. El límite por debajo del cual no podría disminuir el salario sin afectar la reproducción de la clase trabajadora con estas cualidades “necesarias” para su uso por el capital puede variar de una sociedad a otra. Pero, incluso antes de alcanzar ese piso, puede existir un nivel por debajo del cual los salarios no podrían caer. Esto es así dado que existe un nivel de vida mínimo que es aceptado socialmente. La acción gremial y política de los trabajadores puede actuar sobre esa concepción social, más aún si se mantiene en el tiempo.

El límite máximo de las remuneraciones es menos claro y más difícil de determinar. De hecho, según el propio Marx no existiría un límite superior del salario en tanto no hay un piso mínimo para la tasa de ganancia (Marx, 1865). De acuerdo con la interpretación de Rosdolsky, lo único que “fija el límite superior [del valor de la fuerza de trabajo] es la ‘relación de fuerzas de los combatientes’, vale decir del capital y de la clase obrera” (p.326).

Sin embargo, considerando un mercado de trabajo nacional, sí puede pensarse en un nivel superior, que está dado por la vigencia de una tasa de ganancia dada, que resulta relativamente estable en el tiempo y tiende a

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igualarse entre países.14 Aún cuando exista cierto margen de acción de los

trabajadores para demandar mayores salarios, sus reclamos no serán exitosos en tanto sus mayores remuneraciones impliquen una disminución de las ganancias por debajo del nivel medio vigente en ese momento. Esto sería así, al menos mientras exista movilidad de capitales entre mercados y países, ya que si la tasa de ganancia en un país dado desciende por debajo de la ganancia que puede obtener el mismo capital en otro espacio nacional, ese capital puede trasladar su actividad productiva.

Ello significa que un incremento salarial alcanzado en un momento dado en un mercado de trabajo particular sólo será sostenible a largo plazo si impulsa mecanismos que garanticen el mantenimiento de esa tasa de ganancia (o si ocurre en simultáneo con la acción de otros factores compensatorios que implican que se mantenga la tasa de ganancia). El mecanismo típico es el impulso al cambio técnico, que reduce los requerimientos unitarios de mano de obra, permitiendo mantener las ganancias y, a la vez, incrementar los salarios reales. En efecto, en el curso del desarrollo económico de los países hoy industrializados las mejoras técnicas y tecnológicas suelen ser la respuesta de los empresarios a las remuneraciones crecientes (Singer, 1980). Finalmente, tal como argumentan Levrero y Stirati (2006), la mejora de los términos de intercambio de un país tiene efectos similares a los de un aumento en la productividad, en el sentido de que genera “espacio” para que se incrementen los salarios sin que se vean afectadas las tasas de ganancia.

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El salario efectivo, el vigente en un momento y lugar dados, se moverá entre esos límites, influenciado por el “elemento histórico-cultural” y también por la lucha de clases, como se desarrollará en el siguiente acápite.

Cambio técnico, productividad y salarios

Los condicionantes que afectan en el largo plazo los niveles mínimo y/o máximo descriptos anteriormente actúan también como condicionantes del salario efectivo. En este sentido, uno de los factores clave es la productividad o producto medio del trabajo.

Como se mencionó, cuando se habla de salario real se hace referencia a su monto en bienes y servicios concretos, en valores de uso. Es el concepto que importa para la evaluación de las condiciones de vida de la clase trabajadora. En cambio, el concepto de salario corriente (medido en valor) permite estudiar la relación entre salario y ganancias (también denominado salario relativo).

El aumento de la productividad de las industrias que producen directa o indirectamente los bienes que consumen los asalariados (los bienes-salario), implica una reducción en el valor de la fuerza de trabajo, de su costo de reproducción.15 Si el salario nominal se reduce paralelamente, ocurre una

disminución en el valor del trabajo relativo a las ganancias aún cuando el nivel del salario real permanece constante. Si, en cambio, el salario nominal no se reduce acompañando este menor valor de la fuerza de trabajo (por resistencia de los propios trabajadores), ello permitiría que se incremente el

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salario real sin que lo haga el salario relativo a las ganancias, es decir, sin afectar la tasa de beneficio empresario. En suma, un aumento en la productividad de los sectores productores de bienes-salario actúa como condición de posibilidad para que se incremente el salario mínimo aceptado socialmente, aunque no implica que siempre que aumente la productividad se incremente el salario. “Los trabajadores pueden participar ciertamente – en algún grado– en el desarrollo de la productividad del trabajo” (Rosdolsky, 1978:326).16

Por el lado del límite máximo, dada la tasa de ganancia vigente, el límite superior para los aumentos salariales también estará influenciado por el ritmo de crecimiento del producto medio del trabajo, dado que, tal como se explicó, aumentos de éste último permitirán que se mantenga la tasa de ganancia y el salario relativo mientras crece el salario real (Marshall, 1979).17 A su vez, el desarrollo de la productividad depende del nivel de

acumulación de capital y del cambio técnico, cuya explicación transciende al mercado laboral.

De modo análogo al ya descripto, variaciones en la extensión de la jornada laboral y/o en su intensidad, también pueden ser compatibles con incrementos en el salario real que no afecten la tasa de ganancia o, incluso, con aumentos simultáneos tanto del salario real como de la ganancia.

Salarios, nivel de empleo y ejército de reserva

Hasta aquí hemos tratado sobre el costo de reproducción de la fuerza de trabajo, sus límites mínimo y máximo. Este costo de reproducción

16 Ello implica un punto fuerte de diferenciación con la escuela neoclásica, como se verá a continuación.

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determinaría en el largo plazo la tendencia que siguen los salarios. Ahora bien, el modo en que los salarios tienden a acercarse al nivel fijado por el costo de reproducción no es automático. Por el contrario, los salarios se mueven entre los límites inferior y superior ya definidos, espoleados por distintas fuerzas.

De acuerdo con Smith, Ricardo o Malthus, el empuje estaba dado por las variaciones en la cantidad de población y, por tanto, de trabajadores. La población tendería a mantenerse en el nivel que esté de acuerdo con la demanda de trabajadores requerida por la producción y el salario en el nivel de subsistencia, de acuerdo con el nivel de vida mínimo aceptado socialmente. A ese salario, puede considerarse que para el capital siempre existe oferta de mano de obra disponible.18

En Marx los mecanismos de ajuste aparecen como más complejos. Capitalistas y trabajadores tienen intereses opuestos en tanto sus ingresos (ganancias y salarios) siguen movimientos inversos, y existe permanentemente una lucha de clases que se refleja en las pujas por el nivel salarial. La fortaleza relativa que obreros y empresarios tienen en esta lucha está influenciada –fundamentalmente– por el tamaño del ejército industrial de reserva, formado por los trabajadores disponibles para incorporar a la acumulación (desocupados o inactivos).19 De este modo, los movimientos de los salarios, acotados entre los límites mencionados, están regulados por la expansión y contracción del ejército industrial de reserva.

18 Dice Dobb sobre esta concepción: “No parece improbable que en una etapa primitiva del salario esta ley fuera bastante aproximada, aunque probablemente su validez dependía más del flujo continuo de la nueva mano de obra que venía del campo buscando trabajo en las ciudades, como resultado de la pobreza campesina, de los “cercamientos”, de las transformaciones agrícolas, de la destrucción de pequeños talleres, que de una ley “natural” del crecimiento de la población que impidiera la elevación de los salarios por encima del nivel de subsistencia” (1921:83).

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El tamaño de este ejército de reserva se rige, a su vez, por el ciclo económico. En la fase contractiva del ciclo, el crecimiento de la cantidad de desocupados, que compiten entre sí por los puestos de trabajo, empuja los salarios hacia su límite inferior. En cambio, en los momentos de auge del ciclo, el incremento en la demanda de trabajo tiende a inducir un incremento en los salarios reales y llevarlos hacia su límite superior. Dado que la fuerza de trabajo no es una mercancía reproducible a voluntad, no puede operar ante los cambios en su demanda un movimiento equivalente desde la oferta. El ajuste se descarga entonces mayormente sobre el nivel del salario.

El salario, sin embargo, no puede caer por debajo del límite de la supervivencia física porque ello implicaría la destrucción de la clase trabajadora. Tampoco puede caer por debajo del valor que se requiere para reproducirla en sus condiciones normales, porque de ese modo se destruiría, no la vida pero sí sus atributos productivos.Tampoco puede crecer indefinidamente ni llegar a amenazar la acumulación misma. La existencia del ejército industrial de reserva lo empuja constantemente hacia abajo y limita sus posibilidades de ascenso. Este ejército de reserva existe y se reproduce, a su vez, debido al funcionamiento de diversos modos de limitar la demanda de mano de obra, propios del capitalismo: la sustitución de mano de obra por maquinarias, las crisis económicas periódicas que provocan desocupación y la tendencia a exportar capitales allí donde pueden encontrarse reservas de mano de obra barata (Sweezy, 1987).

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reconstituirse. Es por ello que en la visión de Marx priman en la determinación de los salarios los factores relacionados con los costos de reproducción de la mano de obra. Sólo transitoriamente factores vinculados con la demanda podrían elevar los salarios por sobre este nivel o reducirlos por debajo de él.20

1.2. La escuela neoclásica

El enfoque neoclásico, cuyo origen se remonta a la década de 1870, aborda el problema económico en general y al mercado de trabajo en particular bajo un marco conceptual y metodológico diferente al de la escuela clásica, tal como se ha caracterizado.21 Uno de los principios en los que se basa es el

llamado individualismo metodológico, según el cual los fenómenos económicos pueden ser explicados a partir de las conductas individuales. Luego, la agregación de las conductas individuales da por resultado las conductas del conjunto. Es decir, desde este enfoque –denominado microeconómico– no se tienen en cuenta condicionantes sociales que vayan más allá del comportamiento racional de los individuos en tanto agentes económicos.22

En lo que hace al mercado de trabajo, su funcionamiento se analiza en forma análoga al de cualquier otro mercado. El nivel de empleo y su precio, el salario real, se determinan por el ajuste de la oferta y demanda de trabajo, las cuales, a su vez, son el resultado de la suma de las acciones individuales racionales de dos tipos de agentes económicos: los empresarios (quienes demandan el “factor” trabajo) y los trabajadores (quienes lo ofrecen).

20 De hecho, esta es una característica que comparten todos los autores de la escuela clásica expuestos anteriormente, ya que consideran que la demanda puede desviar sólo transitoriamente al salario de su nivel “natural” (aquel determinado por la subsistencia o el costo de reproducción).

21 Para una esquematización del marco normativo de la economía neoclásica (supuestos ontológicos, epistemológicos y éticos), véase Gómez (2002).

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En lo que sigue, presentaremos simplificadamente el esquema de análisis de la escuela neoclásica.23

Salarios y productividad marginal

La derivación de la demanda de trabajo se basa en algunos supuestos básicos: hay infinitas técnicas productivas disponibles y los empresarios eligen entre éstas en función de los precios relativos de los factores de la producción; el mercado de trabajo es perfectamente competitivo y los empresarios actúan racionalmente de modo tal de maximizar su beneficio.

En el corto plazo, para la empresa sólo la cantidad del trabajo resulta ajustable. Ésta contrata trabajadores en tanto el ingreso que cada trabajador genere sea superior a su costo. La regla de optimización resultante, mediante la cual se igualan ingresos y costos marginales, indica que la empresa elegirá contratar mano de obra hasta el punto en el cual el valor de la productividad marginal del trabajo (el aporte a la producción del último trabajador) se iguale con el salario nominal. En palabras de uno de los mentores de esta idea:

Una unidad de trabajo que se agrega a la fuerza laboral añade un cierto monto al producto que es creado y, bajo competencia perfecta y en ausencia de todos los cambios y perturbaciones que caracterizan un estado dinámico, la misma obtendría, como su pago, el monto de esta adición (Clark, 1901:107, traducción propia).

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Dado que la productividad marginal se supone decreciente, la función de demanda de trabajadores en función del salario también lo será. Este comportamiento del empresario individual se extiende al conjunto de la economía y de este modo se obtiene una curva de demanda de trabajo que es función decreciente del nivel de salario.

El comportamiento de la oferta de trabajo también se deriva de algunos supuestos: cada individuo elige racionalmente cuánto de su tiempo asignar al ocio (y cuánto al trabajo) y cuánto consumir a partir del ingreso que su trabajo le genera. La decisión tiene como objetivo la maximización del bienestar individual. La regla que guía la decisión implica que la combinación entre ocio y consumo elegida será tal que el trabajador ofrece horas de trabajo hasta el punto en el cual la utilidad marginal derivada del consumo se iguala con el salario real. De esto resulta una curva de oferta de trabajo que depende positivamente del salario real; es decir, a mayor salario, más trabajo se ofrece, y viceversa, si el salario es menor, la oferta de trabajo también lo es24. A partir de la suma de las ofertas individuales de oferta de trabajo se deduce que la oferta global de trabajo se comporta del mismo modo.25

Como se mencionó, la interacción de oferentes y demandantes de trabajo hace que los niveles de empleo y de salario real queden determinados simultáneamente en el punto en que oferta y demanda se equilibran. El funcionamiento del mecanismo de libre mercado lleva por sí mismo a esta

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situación óptima, socialmente deseable, en la cual no existe desocupación y que es, además, estable; es decir, de equilibrio.

A partir de estos postulados se deduce que el salario real se iguala a la productividad marginal del trabajo, es decir, el producto que agrega el último trabajador contratado. Además, el nivel de empleo depende negativamente del salario.26 Por lo tanto, cualquier intento de los trabajadores organizados o del gobierno que busque modificar el salario para que se ubique por encima de ese valor culminará en una situación de desocupación, en la cual el salario real seguirá igualándose a la productividad marginal pero a menores niveles de producción y de empleo. Estas situaciones, por otra parte, no pueden extenderse en el tiempo a no ser que existan trabas que impidan el ajuste del mercado. La asociación de los trabajadores en sindicatos aparece como una de esas trabas a la libre competencia, una “fricción” que puede impedir el libre ajuste de oferta y demanda y, por tanto, distorsionar los niveles de empleo y de salarios. Lo mismo ocurre con las políticas de regulación del mercado de trabajo. Aún así, el nivel de salario no puede alejarse por períodos prolongados del nivel que establece la productividad marginal.

De este modo, el mantenimiento de salarios reales elevados, es decir, por encima del nivel dado por la productividad marginal del trabajo, es visto como la causa de la persistencia del desempleo. Tal como sostenía Arthur Pigou, el exponente de esta teoría a quien luego tomaría Keynes para desarrollar su crítica a esta explicación:

Concluyo, por tanto, que la insistencia de los asalariados para mantener un salario antieconómicamente elevado debe provocar un elevado desempleo, asociado con desgracias sociales y que en una democracia como la nuestra esas desgracias no pueden ser

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evitadas. Se deduce que la insistencia para mantener salarios elevados va contra el interés de la comunidad como un todo. Ese interés requiere que en una fecha no distante se restaure el equilibrio entre el salario y las condiciones de oferta y demanda” (Pigou (1927) “Wage policy and unemployment”, The Economic Journal XXXVII, citado en Kicillof, 2009:233).

Cabe hacer aquí una aclaración sobre el tema de la productividad tal como es entendida por los autores neoclásicos. Como se dijo, el concepto de productividad marginal del trabajo refiere al aporte que hace a la producción, en términos físicos, el trabajador marginal. Pero la teoría es de difícil aplicación práctica. Por un lado, en términos estrictos, para comparar el salario con su productividad habría que calcular el aporte –medido en cantidad de bienes– de un trabajador adicional con el salario que percibe – también medido en cantidad de producto–. Sin embargo, tanto el monto del salario como el volumen de la producción se computan en dinero, no en cantidades físicas, tanto a nivel individual como agregado. Por otro lado, medir el aporte cæteris paribus de un trabajador adicional al producto,

aunque en ciertos casos podría llegar a ser viable a nivel de una empresa individual, resulta seguramente impracticable para el conjunto de la economía. Para saldar semejantes limitaciones, la economía neoclásica suele recurrir en el trabajo empírico a valores aproximados. Así, en lugar de la productividad física se computa el producto medio por trabajador, medido en moneda; y, en lugar del salario medido en producto, se emplea el salario real calculado según la aplicación de algún índice de precios, usualmente el índice de precios al consumidor (Cenda, 2005). Otra limitación empírica del concepto deriva del hecho de que la productividad marginal del trabajo refiere a la productividad de un trabajador adicional, manteniendo constante el equipo de capital. De otro modo, no sería posible distinguir si la variación de la productividad obedece al “factor trabajo” o al “factor capital”.

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la utilidad marginal del ocio al salario de equilibrio. De este modo, un cambio en las preferencias de los individuos que modifique la curva de oferta de trabajo, podría tener influencia sobre el nivel de salario real (y de empleo) de equilibrio; del mismo modo que sucede con cambios en las técnicas productivas que provocan desplazamientos en la curva de demanda de empleo. De todos modos, al tratarse de la agregación de preferencias individuales exógenas, sobre las cuales poco puede decir la teoría económica, esta conclusión no resulta de aplicación práctica para la explicación de la evolución de los salarios.

El esquema hasta aquí presentado se refiere al ajuste del mercado de trabajo en el corto plazo. En el largo plazo, para caracterizar la demanda de trabajo debe considerarse explícitamente la posibilidad de que exista sustitución de trabajo por otros factores de producción. De este modo, la demanda de trabajo se determina considerando, no sólo el costo del trabajo (el salario) sino también los costos relativos de los otros factores (principalmente, el capital). Puede deducirse entonces que la condición de optimización para el empresario queda definida del siguiente modo: el salario en relación con el precio del otro factor debe ser igual a la tasa marginal de sustitución técnica, es decir, la tasa a la que puede sustituirse un factor por otro, manteniendo la producción constante (que depende de las productividades relativas).

Además de incluir a los costos relativos de los otros factores en la determinación de la demanda de trabajo, la misma también se ve afectada ante cambios en la productividad o eficiencia del trabajo. Ésta depende de la tecnología utilizada así como de la “calidad” del trabajo disponible. Sin embargo, se ha puesto mucho más énfasis en este último aspecto, es decir en las habilidades y desempeño de los trabajadores, que en el primero.27

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Sin embargo, también se recurre a él para explicar la evolución observada de los salarios en el largo plazo. Así, se concluye que en una economía determinada los salarios reales tenderán a aumentar o disminuir según lo haga la productividad (o producto medio del trabajo). Sólo transitoriamente los salarios efectivamente pagados pueden alejarse del valor determinado por la productividad.

Esta característica marca una distinción importante respecto de la escuela clásica. Esta última tiende a centrarse en la explicación de los movimientos de los salarios de más largo plazo, aún admitiendo que en el corto plazo existen otros determinantes que hacen que los salarios fluctúen alrededor de su trayectoria de largo plazo. La neoclásica, en cambio, desarrolla un esquema de análisis del mercado de trabajo de corto plazo, mediante el cual explica en general la determinación de los salarios.

Para finalizar, vale mencionar otra distinción que puede hacerse entre las teorías de los salarios de estas dos escuelas, que ha sido señalada por Dobb (1927). Así como la escuela clásica tiende a centrarse en factores relacionados con la oferta de trabajo (el salario de subsistencia, el costo de reproducción) la teoría neoclásica se focaliza en factores relacionados con la demanda de mano de obra (en particular, la productividad).

Digresión sobre la teoría keynesiana

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31

basa, en definitiva, en la productividad marginal. Es por ello que la teoría keynesiana no aparece como un tercer punto en la clasificación.

No obstante, con el fin de justificar esta afirmación, se incluye una breve referencia al trabajo de Keynes. A pesar de las fuertes críticas que dirige este autor a la explicación neoclásica sobre el funcionamiento del mercado de trabajo, sigue manteniendo en pie la idea de que el salario se iguala con la productividad marginal del trabajo:

… normalmente la industria trabaja en condiciones de rendimientos decrecientes en períodos cortos, durante los cuales se supone que permanecen constantes el equipo, etc., en tal forma que el producto marginal en las industrias de artículos para asalariados (que determinan el salario real) necesariamente se reduce a medida que crece la ocupación. Sin duda, en la medida que esta proposición sea válida, cualquier medio de aumentar la ocupación tiene que ocasionar al mismo tiempo una reducción del producto marginal y, en consecuencia, otra de la magnitud de los salarios, medida en dicho producto (Keynes, 1936:27).

En su Teoría General (1936) realiza en primer lugar una crítica al mercado

de trabajo tal como lo esquematizan los neoclásicos. Esta crítica se basa en el cuestionamiento a los postulados relacionados con la oferta de trabajo, pero no con la demanda. Luego expone su propia teoría de la ocupación, según la cual el nivel de empleo no se determina en el mercado laboral sino que se corresponde con el nivel determinado por la demanda efectiva. Pero, de acuerdo con el nivel de empleo que resulte, existe un nivel de salario real que le corresponde, que es el dado por la productividad marginal del trabajo.28

Figure

Cuadro Nº 2.1. Variabilidad de los salarios reales en países seleccionados de América Latina, 1980-2003
Cuadro Nº 2.2. Ecuaciones de regresión, considerando al salario real como variable dependiente
Cuadro Nº 2.3. Ecuación de regresión, considerando al salario real (transformado) como variable dependiente, con el fin de corregir autocorrelación
Cuadro Nº 2.4. Ecuaciones de regresión, considerando al salario real como variable dependiente
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Referencias

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