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Siento que no estamos preparados para brindar el cuidado espiritual: Implementando un modelo de cuidado a la familia del paciente hemodializado en la unidad de trauma

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Academic year: 2020

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UNIVERSIDAD NACIONAL DE TRUJILLO

SECCIÓN DE SEGUNDA ESPECIALIDAD EN

ENFERMERÍA

“SIENTO QUE NO ESTAMOS PREPARADOS PARA

BRINDAR EL CUIDADO ESPIRITUAL:

IMPLEMENTANDO UN MODELO DE CUIDADO A LA

FAMILIA DEL PACIENTE HOSPITALIZADO EN LA

UNIDAD DE TRAUMA”

TESIS

Para optar el Titulo de:

ESPECIALISTA EN ENFERMERÍA

MENCIÓN: CUIDADOS INTENSIVOS DEL ADULTO

AUTORA: Lc. María Elena Valverde Rondo

ASESORA: Dra. Amelia Morillas Bulnes

TRUJILLO – PERÚ

2016

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ii

“SIENTO QUE NO ESTAMOS PREPARADOS PARA BRINDAR EL CUIDADO ESPIRITUAL: INPLEMENTANDO UN MODELO DE CUIDADO A LA FAMILIA

DEL PACIENTE HOSPITALIZADO EN LA UNIDAD DE TRAUMA”

Lc. María Elena Valverde Rondo

JURADO EXAMINADOR

________________________________________

PRESIDENTE

________________________________________

MIEMBRO

________________________________________

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iii

AGRADECIMIENTOS

A DIOS por estar conmigo en cada paso que

doy, por fortalecer mi corazón e iluminar mi

mente y por haber puesto en mi camino a

aquellas personas que han sido mi soporte y

compañía durante todo el periodo de estudio

A mi MADRE por ser el apoyo más grande

durante mi educación, ya que sin ella no

hubiera logrado mis metas y sueños. Por ser

ejemplo de vida, por enseñarme a seguir

aprendiendo todos los días sin importar las

circunstancias y el tiempo

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iv

AGRADECIMIENTO

(5)

v

RECONOCIMIENTO

(6)

vi

INDICE

JURADO CALIFICADOR ... ii

AGRADECIMIENTOS ... iii-iv RECONOCIMIENTO ... v

INDICE ... vi

RESUMEN ... vii

ABSTRACT ... viii

CAPITULO I INTRODUCCIÓN ... 01

CAPITULO II MARCO TEORICO REFERENCIAL ... 07

CAPITULO III REFERENCIAL METODOLOGICO ... 18

CAPITULO IV PRESENTACION Y DISCUSION DE RESULTADOS ... 37

CONSIDERACIONES FINALES ... 72

REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS ... 75

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vii

“SIENTO QUE NO ESTAMOS PREPARADOS PARA BRINDAR EL CUIDADO

ESPIRITUAL: IMPLEMENTACION DE UN MODELO DE CUIDADO A LA

FAMILIA DEL PACIENTE HOSPITALIZADO EN LA UNIDAD DE TRAUMA”

1 María Elena Valverde Rondo 2 Amelia Morillas Bulnes

RESÚMEN

Estudio cualitativo etnometodológico busca analizar y discutir las experiencias de las enfermeras en la implementación de un modelo de intervención de cuidado espiritual a la familia del paciente hospitalizado en la Unidad de Trauma del Servicio de Emergencia del Hospital Belén de Trujillo. Las bases teóricas están sustentadas en el Modelo de Valoración e Intervención de Lorraine M. Wright y Mauren Leahey y el Cuidado Humano de Jean Watson. Participaron en la primera parte 03 familiares de pacientes hospitalizados y en la segunda parte 09 enfermeras. Se usó la entrevista semiestructurada y observación participante. Emergieron las categorías: Fomentar la educación permanente en salud. Construyendo un ambiente terapéutico con puertas abiertas, con subcategorías: presencia familiar como parte del equipo de salud; familiar como agente de cuidado con horarios de visitas flexibles y vínculos de fe y esperanza. Promover la formación de grupos de apoyo. A partir del análisis de los contenidos podemos inferir en favorecer la toma de conciencia sobre la necesidad de realizar cambios en la práctica asistencial, puesto que el trabajo con familias no puede ser estático ya que están ligados y religados unos con los otros formando un todo orgánico, único, diverso y siempre incluyente de intervenciones planificadas que puede llevar al desenvolvimiento del cuidado espiritual para la familia del paciente en situación crítica.

Palabras clave: espiritualidad, cuidado espiritual, familia

Tesis para optar el Título de Especialista en Cuidados Intensivo del Adulto.

1 Licenciada en Enfermería, Facultad de Enfermería de la Universidad Nacional de Trujillo. Enfermera

Asistencial del Departamento de Emergencia y Cuidados Críticos email: [email protected]

2 Doctora en Planificación y Gestión Enfermería, Profesora Principal en la Facultad de Enfermería de la

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viii

“I FEEL THAT WE ARE NOT PREPARED TO PROVIDE THE SPIRITUAL CARE: MODEL IMPLEMENTATION OF THE PATIENT FAMILY CARE IN

THE TRAUMA UNIT”

1 María Elena Valverde Rondo 2 Amelia Morillas Bulnes

ABSTRACT

Ethnomethodological qualitative study seeks to analyze and discuss the experiences of nurses in implementing an intervention model of spiritual care to the family of the patient in the Trauma Unit of the Emergency Service of the Belen Hospital of Trujillo. The theoretical bases are supported on the Model Evaluation and Intervention of Lorraine M. Wright and Mauren Leahey and Human Care of Jean Watson. In the first part participated 03 relatives of hospitalized patients and the second part 9 nurses. It was used the semi-structured interviews and participant observation. Categories emerged: promote lifelong health education. Building a therapeutic environment with open doors, with subcategories: familiar presence as part of the health team; family care agent with flexible schedules visits and bonds of faith and hope. Promote the formation of support groups. From the analysis of the contents we can infer promote awareness about need for changes in clinical practice, working with families can not be static because they are linked and religated with each other forming an organic whole, unique, diverse and always inclusive of planned interventions that can lead to the development of spiritual care for the patient's family in critical condition.

Key words: spirituality, spiritual care, family.

Thesis to apply for Magister Degree in Nursing with mention in Nursing Science

1 Nursing Bachelor. Nursing Faculty of the University of Trujillo. Email: [email protected] 2 Nursing Doctor, Principal Lecturer in the Nursing Faculty, Graduate School of the National University of

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1

CAPITULO I

INTRODUCCIÓN

El objeto de la enfermería tiene como fin primordial y único promover el cuidado al usuario en su dimensión integral. Sin embargo las acciones prioritarias se han encaminado al conocimiento y manejo de alta tecnología, a los exámenes clínicos y protocolos, a la administración de medicamentos, es decir, nos hemos ocupado por las rutinas del servicio, las que generalmente son normas que tienen más en cuenta el buen funcionamiento del servicio con horarios de visita rígidos y cortos que las propias necesidades del usuario y su familia, como: el interesarnos por su angustia, sus temores, por explicarle el procedimiento que se va a realizar, el contestar sus dudas, puesto que las informaciones son generalmente dados en un determinado horario por los médicos, difícilmente por las enfermeras.

La Unidad de Shock Trauma1 del Departamento de Emergencia y Cuidados Críticos,

ubicada como una área restringida donde llegan los usuarios en un estado de gravedad por descompensación; hemodinámica, neurológica, respiratoria o renal, por diversas causas, es que los coloca al momento del ingreso e independientemente de su evolución posterior, ante la inminencia de la muerte, dejando a la familia en situación de vulnerabilidad y que necesita cuidado. Sin embargo, se comete el error de comparar a la persona, con un número de cama, en una determinada patología, reducirla a casos y centrar las acciones en estos, quedando a veces a un segundo plano aquellas otras características que realzan su valor fundamental del cuidado del usuario y la familia

En el cuidado del usuario en situación crítica, se observa a la familia, muchas veces angustiada, orando en silencio, corriendo de un lado para otro para completar los medicamentos que faltan, esperando que alguien abra la puerta de la unidad y les informen o quizá le brinden una palabra de apoyo sobre la situación de su familiar, los mismos que son necesarios incluir en el ámbito de cuidado de enfermería y de esta forma los sistemas de

1Shock Trauma: también denominada sala de reanimación, se encuentra inserto en el Departamento de Emergencia de los

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2 salud centren su cuidado en ella. No obstante constituyen un grupo de gran interés para enfermería y que son motivo de investigación.

Las personas hospitalizadas en Unidad de Shock Trauma son visitadas por sus familiares, en horarios diferentes, con espacios reducidos de tiempo, que no pasan de 15 minutos y en el momento que la enfermera de turno lo crea conveniente, casi siempre después que terminó algún procedimiento pendiente. Durante las primeras visitas, los familiares inicialmente se muestran temerosos por las normas institucionales que deben cumplir, puesto que se les informa que la visita es rápida y por la misma alteración en la apariencia física de su ser querido, debido a la presencia de sondas, catéteres, tubos, monitores, el obsérvalo que no se mueve por la sedación administrada para obtener una coordinación sincrónica con el ventilador.

En las visitas posteriores, los familiares que permanecen fuera de la Unidad, se convierten en observadores de la atención que brinda el equipo de salud a su paciente, o están pendientes de las alarmas y se acercan a la puerta de la Unidad para ver qué sucede y preguntan, eso les condicionan angustia, y quisieran entrar, pero muchas veces no se les permite, pueden incluso experimentar la sensación de que abandonan a su ser querido. Con frecuencia manifiestan un mayor deseo de visitarlo y sobretodo una gran necesidad de que se les garantice que se le está dando el mejor cuidado posible. Esto lleva a suponer que los familiares de las personas hospitalizadas están muy pendientes de la evolución clínica, de lo que el personal de enfermería hace o deja de hacerle y especialmente del trato que se brinda.

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3 cuidado, donde la enfermera y la familia se tornan objetos del proceso salud-enfermedad.

No obstante, en la informalidad del dialogo entre enfermeras que trabajan en la Unidad de Shock Trauma, expresan una sobrecarga de procedimientos y casi siempre no hay tiempo para interactuar con la familia, en lo que se refiere a conocer su historia de vida, sus miedos y dudas, pues el sin número de actividades a ser realizado en un periodo de tiempo de un turno de 6 a 12 horas no permite que tal proximidad ocurra, por lo que, la espiritualidad permanece distante para ellos, siendo relegadas al cuidado individual. Entre tanto, permanece la duda de como acontece el entrelazamiento entre cuidado y espiritualidad, tendiéndose un velo de invisibilidad sobre este tema en el mundo de esta unidad critica.

La divergencia entre las concepciones sobre el cuidar preconizado por los teoristas y el cuidar concebido y practicado por las enfermeras en Unidades Criticas que demuestran las distorsiones de la esencia del cuidar y las prácticas de cuidado desenvueltas, como la banalización de voluntades de los pacientes, el exceso de preocupación por el cumplimento de la rutina en detrimento a la atención de las necesidades del paciente/familiar , la falta de esclarecimiento y orientación acerca de los procedimientos y de su situación clínica, el alejamiento de las enfermeras de cuidados relativos a los aspectos emocionales son situaciones que quitan brillo al cuidar.

En este contexto, el cuidado no está acorde con la dignidad de la persona si se ejecuta sin sentido o por cumplir, cayendo en la rutina o al considerar solo la racionalidad técnica y el enfoque biomédico; es allí, donde la persona y su familia pierde su valor y se convierte en un algo. El personalizar a través del cuidado, no obstante, implica un nivel más alto: el espíritu de la persona y la trascendencia de “alguien”. Sobre todo cuando ese “alguien” cursa por una enfermedad critica, como son las emergencias, necesitando no sólo excelencia personal y profesional, sino también sensibilidad y conciencia del ser valioso, pues, “acercándose al cuerpo del enfermo, se acerca en realidad a su persona; la cual no es propiamente, “objeto” de la intervención sino “sujeto” de la misma” (Ellio, 2009).

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4 escenario que aún se mantiene arraigado en prácticas que privilegian el conocimiento de realidades exteriores, físicas y medibles, relegando las realidades interiores, como la subjetividad y la dimensión espiritual humana.

La incorporación de la espiritualidad es de gran interés, puesto que está relacionada al cuidado holístico que abarca todas las dimensiones del ser humano (McSherry, 2003) y a los grandes esfuerzos para incluir nuevos abordajes que atiendan no solamente las competencias tecnológicas, mas también las competencias ontológicas, que son esenciales para la madurez y la sobrevivencia de enfermería como profesión (Watson, 2003). Por lo tanto es necesario, que la academia, la práctica asistencial y la investigación reflexionen a fin de comprender como la espiritualidad al ser humano permea los escenarios de cuidado y cuáles son sus implicaciones para la enfermería contemporánea.

La familia constituye un pilar fundamental en el cuidado del paciente, más aun si se encuentra en situación crítica, por lo tanto, el enfoque de cuidado centrado en la familia enfatizan el rol integral que sus miembros desempeñan en la vida y en el bienestar del usuario, transformando como meta principal la creación de un ambiente de colaboración entre enfermeras y familias, en el cual ambos puedan establecer momentos en la relación de cuidado, desenvueltos en confianza mutua, comunicación efectiva y cooperación que vayan al encuentro de las demandas de cuidado espiritual para ambos.

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5 En esta perspectiva, la contribución teórica de este trabajo a la enfermería es ampliar los conocimientos en la atención y prestación de las unidades de trauma en el área de emergencia, no solo mirando al usuario y familia desde su componente o esfera biológica, sino también teniendo en cuenta la dimensión espiritual, ya que estos también se ven afectados durante el desarrollo de la enfermedad y hospitalización. En lo que se refiere al aporte practico, se busca fortalecer la relación de cuidado familia – enfermero, brindando herramientas que apoyen la confianza de los familiares hacia su cuidador siendo este un aspecto muy importante a tratar y es necesario rescatar para conseguir una mejor participación en el destete2 de la terapéutica y de las maquinas a los que está expuesto el paciente y acelerar el proceso de recuperación de la fase aguda en que se encuentran, teniendo en cuenta la adecuación de la espiritualidad en acciones de enfermería buscando nuevos caminos para una asistencia más ética y humana.

Al lado de esto, contribuye para repensar nuevas maneras de cuidar, utilizando el arte, la sensibilidad y la creatividad. Puesto que los modelos de atención comprometidos con la vida, deben saber explotar positivamente las relaciones entre las diferentes dimensiones del ser humano que constituyen el conjunto de las acciones de salud y sobre todo instituir al familiar del usuario en situación crítica como parte del equipo de salud, el cual debe constituirse en una política institucional. Lo que motivo mi interés por investigar el siguiente objeto de estudio: Implementación de un modelo de intervención de cuidado espiritual a la familia del paciente hospitalizado en la Unidad de Trauma de emergencia del

Hospital Belén de Trujillo.

A pesar de la presencia de estudios sobre la temática de la espiritualidad del cuidado en otros países de Latinoamérica pero aún son muy pocos los que estudian y desenvuelven sobre el cuidado espiritual a la familia. Justifica en mi interés por el estudio como una forma de legitimar un objeto que, a pesar de no ser exclusivo de enfermería, es propio de este campo de saber, tratando de conocer lo que las enfermeras hacen cuando el familiar y

2Destete: es un medio de disminución lenta y gradual del soporte ventilatorio. Comúnmente, este término es usado para

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6 paciente está rodeado de máquinas y cuál es la naturaleza de sus prácticas de cuidados en una Unidad Critica planteándose como pregunta porteadora: ¿Cuáles son las experiencias de las enfermeras en la implementación de un modelo de intervención de cuidado

espiritual a la familia del paciente hospitalizado en la Unidad de Shock Trauma de

emergencia del Hospital Belén de Trujillo?

Objetivos

- Describir las experiencias de las enfermeras en la implementación de un modelo de intervención de cuidado espiritual a la familia del paciente hospitalizado en la Unidad de Trauma Shock de emergencia del Hospital Belén de Trujillo.

- Categorizar las unidades temáticas en la implementación de un modelo de intervención de cuidado espiritual a la familia del paciente hospitalizado en la Unidad de Trauma Shock de emergencia del Hospital Belén de Trujillo.

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CAPITULO II

MARCO TEORICO REFERENCIAL

Teniendo como base el objeto de estudio, los conceptos principales que guiaron la presente investigación, se fundamentan en la teoría de Jean Watson (2008), de corte existencialista y humanista donde refiere al alma como el espíritu, o interior de sí; el dualismo con experiencias subjetivas/objetivas; la armonía, la casualidad y el tiempo, la evolución espiritual y la autotrascendencia. Del mismo modo el aporte del Modelo Calgary de valoración de la familia (MCAF) el que permite a los enfermeros proponer intervenciones (MCIF) que den respuestas a las necesidades de las familias en el cuidado espiritual. (Wright y Leahey, 2007)

Antes de conceptualizar lo que es la espiritualidad, es necesario conocer que el diccionario de la Real Academia Española (2004) define espíritu como principio generador, carácter íntimo, esencia o sustancia de algo; vigor natural y virtud que alienta y fortifica el cuerpo para obrar; ánimo, valor, aliento, brío, esfuerzo. La palabra espiritual, se refiere a los aspectos de la vida humana relacionados con experiencias que trascienden los fenómenos sensoriales. Espíritu es el principio vital, el ánima, el aliento de la vida (Stoll, 1979).

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8 En la historia de enfermería, Nightingale (1859), hace más de 100 años demostró en Crimea que dar medicamentos, limpiar, curar heridas, no era suficiente. Se requería un deseo de curar, un compromiso emocional con el otro, evidenciando que cuidar es movilizar todo el potencial al interior de la persona; es potencializar recursos al interior de nosotros mismos, creyó en el componente espiritual de la vida humana.

Watson (2008), manifiesta que el cuidado transpersonal es caracterizado por una clase especial de cuidado humano que depende del compromiso moral de la enfermera de proteger y realzar la dignidad humana, así como el más profundo y/o más alto yo. La experiencia, la percepción, la conexión intencional ocurre. Esto describe como el/ la enfermera(o) va más allá de una evolución objetiva, mostrando preocupación y/o interés hacia el significado subjetivo y más profundo de la persona en cuanto a su propia situación de salud. Es así que la enfermera, el dador de cuidado, necesita estar al tanto de su propio conocimiento y auténtica presencia de estar en el momento de cuidado con su paciente. La ocasión de cuidado se vuelve “transpersonal” cuando “permite la presencia del espíritu de ambos, después el evento del momento expande los límites de apertura y tiene la habilidad de expandir las capacidades humanas.

Así mismo define que “el cuidado es ayudar a alguien a alcanzar el crecimiento personal, se fundamenta en el valor que se siente por la otra persona, promueve la autorrealización del que da el cuidado, en lo llamado “certidumbre o convicción básica”; el que brinda el cuidado determina la dirección del crecimiento de quien es cuidado, porque para cuidar se deben conocer los poderes y limitaciones, las necesidades, y lo conducente al crecimiento del otro. Esta teórica enfoca cómo la enfermera brinda un cuidado basado en un compromiso moral mostrando preocupación por los sentimientos que presenten las personas, creando así una atmósfera de bienestar y confort en la persona (Watson, 2003).

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9 sociales del cuidado humano en una unidad de trauma, servicio de incertidumbre como es emergencia. Considera que el cuidado de la familia son las acciones seleccionadas por ambos, dentro de una experiencia transpersonal, que permite la apertura y desarrollo de las capacidades humanas; implica valores, deseo y compromiso de cuidar.

Otros autores, consideran a la espiritualidad, como un sistema de guía interno, básico para el bienestar humano que influye en la vida, la conducta y la salud, sin importar la filosofía, las creencias o las prácticas religiosas de la persona. La espiritualidad puede existir por niveles; mientras más alto sea este, mayor la influencia sobre la vida y la salud (Pinto, 2007). Mientras que otros estudiosos lo relacionan, con que cada uno está de acuerdo con sus valores, formación y experiencia. En su concepción más amplia, espíritu se refiere a humanidad y la espiritualidad lo califica como una fuerza unificadora que integra y trasciende las dimensiones físicas, emocionales y sociales; capacita y motiva para encontrar un propósito y un significado a la vida, relacionándola con un ser superior (Arbeláez, 1995).

No obstante, Smutko (1995) refiere que la espiritualidad resulta de la relación con Dios, con el otro y consigo mismo. Swanson, citado por Woynar (2007) considera a las personas como seres dinámicos, en crecimiento, espirituales, que se autorreflejan y anhelan estar conectados con otros; la espiritualidad le permite a la persona estar ligado con una fuente eterna de bondad, misterio, vida, creatividad y serenidad. Stoll (1989) describe la espiritualidad con un enfoque bidimensional; la dimensión vertical es la relación del yo con lo trascendente (Dios), con el valor supremo y los valores que guían la vida de la persona.

La dimensión horizontal es la relación de la persona con su yo, con su entorno y con los

otros.

Watson (1989), converge con los autores antes mencionados, al señalar que la

dimensión espiritual hace referencia a la esencia, al yo interior y a la trascendencia del ser.

El bienestar espiritual es la afirmación de la vida en relación con Dios, consigo mismo, y

con los otros. Es la posibilidad de encontrar un significado y un propósito a la vida. Se

caracteriza por una armonía interna y sentimientos de satisfacción. La realización

transpersonal busca proteger, realzar y conservar la dignidad de la persona, la humanidad, la

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pueden ser influenciada por el momento de cuidado a través de las elecciones y acciones

decididas en la relación; con la influencia que de ellas recibe, las vuelve parte de su propia

historia de vida (Watson, 2008).

El respeto a la dignidad humana es base fundamental para desarrollar el cuidado y

protegerla en la conservación de la vida (Waldow, 2004). La acción de cuidar requiere del

reconocimiento de la persona, especialmente si está enferma; implica personalizar, realizar acciones acorde con su realidad, defender su valor característico: “lo único”, distinción propio

de lo personal (Ellio, 2009). Por ello, la persona no es algo sino alguien, no cambia en el

transcurso de la vida humana, mucho menos la enfermedad puede cambiar su esencia.

En la perspectiva de los autores, los familiares de los usuarios hospitalizados en la Unidad de Trauma de una Institución hospitalaria, no son conscientes de la espiritualidad a pesar de sus muchas manifestaciones, pero esta resulta evidente cuando se siente la vida amenazada de su ser querido, porque la espiritualidad es un aspecto esencial que influye en las condiciones emocionales y físicas de las persona (Watson, 1985), que se basa en la trascendencia o compromiso religioso, el cual puede dar la oportunidad de tener un sentido compartido de responsabilidad a través de la conexión con un poder o ser superior.

De tal modo, que la dinámica del cuidado en un servicio de Trauma en emergencia, este puede adquirir la connotación de carácter práctico representada en la priorización, la rapidez en el actuar y la objetividad en aras de poder manejar o controlar una serie de vivencias que generalmente ponen en peligro la vida de los pacientes, situación que afecta a la familia y requiere el cuidado espiritual, puesto que sienten la necesidad de mantener, fortalecer o recuperar creencias y fe; de encontrar respuestas al sentido y finalidad de la vida. Muchas veces a través de actos religiosos, ritos, plegarias y el perdón. La espiritualidad es una forma de relación con lo trascendente, y el cuidado de enfermería no debe estar ajeno a ello, al asumir al otro en una dimensión de integralidad, a la luz del paradigma holístico.

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11 permitir la concepción de cuidados orientados para la obtención de datos y facilitar el Modelo Calgary de Intervención en la familia (MCIF), el cual es una estructura organizadora para conceptualizar la intersección entre un dominio particular de funcionamiento familiar y una intervención específica propuesta por el enfermero, el cual puede ser efectiva o no (Wright, 2002).

El MCAF, presenta tres categorías; de estructura, desenvolvimiento y funcional. De tal modo, que la enfermera (o) al valorar su estructura, lo realiza a nivel interno, externa y de contexto. En lo que se refiere a la estructura interna, se presentan subcategorías; como composición del grupo familiar, genero, orientación sexual, orden de nacimiento, subsistemas y límites. Pero que para efectos de esta investigación se van a considerar solamente la composición familiar, el cual tiene muchos significados en razón de muchas definiciones propuestas para familia como; la familia es un sistema o unidad; sus miembros pueden o no ser relacionados, vivir o no juntos; la unidad puede o no tener niños; existe un compromiso y vínculo afectivo entre los miembros de la unidad que abarca obligaciones futuras; las funciones de responsabilidad de unidad consisten en protección, nutrición y socialización de sus miembros (Stuart, citado por Wright y Leahey, 2002).

En los planteamientos mencionados, el concepto de familia, no lo hace mejor o peor, en razón de la clasificación. Al contrario, los atributos de afecto, fuertes vínculos emocionales, sentido de poder o tiempo de duración como miembro determinan la composición familiar. Tal es así, se va a identificar en la familia del paciente hospitalizado en la Unidad de Trauma, cuando sus miembros dicen lo que son, como: cuantos hacen parte de esa familia: quienes habitan en la casa; quienes ya no viven allí; quien es el jefe de familia; enfermedades presentes. Con esta definición, las enfermeras (os) pueden respetar las ideas de los miembros individuales con respecto a la relación significativa y experiencias de salud y enfermedad.

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12 familia posee, con quien ella conversa en su sistema, el que se refiere a las reglas para definir quién y cómo participa. Dentro de este contexto se pueden citar como ejemplo las decisiones de la familia al elaborar una escala de sus integrantes para cuidar de un familiar con enfermedad crónica (Wright y Leahey, 2002).

En la estructura externa, las autoras consideran las subcategorías; la familia extensa y los subsistemas más amplios. En lo que se refiere a la primera, es ver cómo es su parentela, donde los múltiples vínculos de lealtad de los miembros de la familia extensa pueden ser invisibles, mas son fuerzas muy influyentes en la estructura familiar, si hay comunicación e integración entre los mismos familiares y los que se encuentran lejos geográficamente, constituyéndose en vínculos de apoyo. La inclusión de sistemas más amplios, es el soporte que la familia tiene o procura, sean estos; profesionales de la salud, vecinos, asociaciones o grupos en los cuales la familia encuentra apoyo, por ejemplo grupos de familiares de pacientes crónicos (renales u oncológicos etc.), usuarios de centros psicosociales y otros (Wright y Leahey, 2002).

La categoría de contexto, involucra subcategorías de etnia, raza, clase social, religión- espiritualidad y ambiente, las que nos van a permitir comprender las diferentes culturas, los valores, los modos de cuidar en la percepción de la familia. Siendo relevantes a considerar en la presente investigación, la religión-espiritualidad y la clase social. Esta última como valoración del contexto de la familia tiene relevancia en lo se refiere a la movilidad geográfica, como cambio de barrio, de escuela, que puede estar asociado a la situación financiera o a la violencia intrafamiliar o urbana. Estas situaciones pueden dejar con el vínculo familiar frágil, pues interfieren en la utilización de los recursos para afrontar las dificultades (Wright y Leahey, 2002).

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13 La espiritualidad tiene que ver más con la manera por la cual las personas orientan sus vidas a la luz de una percepción interna. En el cuidado de las familias, se encuentra que el sufrimiento es transpuesto por la experiencia de la espiritualidad, en la medida que los miembros de la familia intentan encontrar el significado al mismo (Wrigth, 2002).

Al lado del conocimiento de la estructura, el enfermero precisa valorar la categoría de desenvolvimiento de la familia, el cual es modelado por eventos previsibles e imprevisibles, que permite a los enfermeros entender la trayectoria exclusiva construida por cada familia. Las subcategorías son; los estadios, las tareas y los vínculos. Los estadios consideran: 1.) salida de casa de uno de los integrantes, quien acepta la responsabilidad emocional y financiera por sí mismo; 2.) unión de familias por el matrimonio, aceptando el compromiso de un nuevo sistema; 3.) familias con hijos pequeños, con la aceptación de nuevos miembros en el sistema; 4.) familias con adolescentes, en que el proceso emocional involucra aumentar la flexibilidad de los limites familiares para incluir la independencia de los hijos y la fragilidad para ambos; 5.) encaminar a los hijos a la salida de casa, aceptando múltiples salidas y entradas al sistema familiar; 6.) Familias en estadio tardío de la vida, con el cambio de los papeles generacionales (Wrigth y Leahey, 2002).

Además de las subcategorías de estadios y tareas delineadoras e implícitas en la vida de los miembros de la familia, es necesario valorar los vínculos afectivos entre ellos, como se menciona:

Los lazos afectivos y estado subjetivo de una fuerte emoción tienden a caminar juntos… Consecuentemente, muchas de las más intensas emociones surgen durante la formación, manutención, ruptura y renovación de lazos afectivos, que por alguna razón, lazos emocionales. En términos de experiencia subjetiva, la formación de un lazo es descrita como apasionarse, mantener una ligación amorosa con alguien y perder una parte como un sufrimiento para el individuo. De esa forma, la amenaza de perder algo, ocasiona ansiedad y la pérdida real causa tristeza, en cuanto ambas las situaciones probablemente causan rabia. Finalmente, la manutención sin excepción de un lazo es experimentada como una fuente de seguridad y renovación de un lazo como fuente de alegría.

Bowlby, 1977, p.203, citado por Wright y Leahey, 2002)

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14 el cuidado junto a la familia, discutir con ellas sus alegrías y satisfacción, así como las tensiones y estrés. No obstante, el tipo de relación entre sus miembros no dependiendo de las edades va a ser clasificadas mediante gráficos, como familias con vínculos fuertes, moderados, superficiales, muy superficiales o vínculos negativos (Wright, 2002). Estas subcategorías serán informaciones importantes, que en conjunto con la familia se va a estructurar el planeamiento de estrategias de cuidados.

En la categoría de la valoración funcional de la familia, se refiere a los detalles, como los individuos realmente se comportan unos con otros. Es el aspecto del aquí y ahora en la vida de una familia que es observado y presentado por ella. Comprende dos subcategorías; el funcionamiento instrumental y el expresivo. La primera se refiere a las actividades diarias de las familias, tales como alimentarse, dormir, los hábitos de vida etc. Para las familias con problemas de salud, como el cuidado de un miembro enfermo se alteran sus rutinas diarias. El funcionamiento expresivo se refiere a nueve subcategorías y son; comunicación emocional, verbal y no verbal, comunicación circular, solución de problemas, papeles, influencia de poder, creencias y alianzas o uniones (Wright y Leahey, 2002).

En la comunicación emocional de las familias generalmente expresan un amplio espectro de sentimientos, que van de la felicidad, tristeza y rabia. La comunicación verbal está enfocada en el significado de las palabras, mientras que la comunicación no verbal se focaliza en la postura corporal, toques, gestos, contacto ocular, movimientos faciales, la proximidad o distancia entre los miembros de la familia y en la comunicación paraverbal, se considera el tono, sonidos guturales. No obstante la comunicación circular se refiere a la comunicación recíproca entre personas y se expresan en diagramas de padrones interacciónales que concretizan y simplifican las secuencias repetitivas observadas en una relación entre miembros de una familia o entre la enfermera y la familia (Wright y Leahey, 2002).

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15 cambio de papeles, tanto para los hombres como para las mujeres, el cual es importante que la enfermera valore su impacto sobre el funcionamiento de la familia y la posibilidad de acreditar que sus necesidades pudieran cambiar. La influencia de poder, son los métodos para afectar los comportamientos de un individuo, puede estar relacionado a cuestiones de género, por ejemplo las decisiones o negociaciones parten del sexo masculino y el cuidado ser realizado por los integrantes de sexo femenino de la familia (Wright y Leahey, 2002).

Las creencias, se refiere a las actitudes fundamentales, premisas, valores y presupuestos adoptados por los individuos y familias, quienes desenvuelven en conjunto una ecología de creencias que surgen del contexto de interacciones, sociales y culturales. Consecuentemente, ellas moldean la manera por el cual las familias se adaptan a las enfermedades crónicas y potencialmente fatales. Las alianzas y uniones, se concentra en orientación, equilibrio e intensidad de la relación entre los miembros de la familia o entre las familias y enfermeras, los cuales pueden ser entre dos o tres personas. Cuando se valora esta subcategoría, las enfermeras deben estar conscientes de su interligación con las categorías estructurales y de desenvolvimiento. Tal es así que la subcategoría estructural de limites define quien hace o no parte del triángulo, los cuales deben ser observados por la enfermera y la familia para valorar si estos son problemáticos o enriquecedores (Wright y Leahey, 2002).

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16 Por lo tanto, las enfermeras (os) precisan considerar de qué el Modelo Calgary de valoración a la familia se complementa con el Modelo Calgary de intervención familiar (MCIF), el que permite proponer intervenciones que den respuestas a las necesidades de las familias en cuidado espiritual para facilitar el cambio en uno o varios dominios de funcionamiento familiar, sean estas: cognitivo, afectivo y comportamental, lo cual representa el aspecto más desafiante en el trabajo clínico junto a las familias. Existe un gran número de intervenciones, más las enfermeras precisan adaptarlas a cada familia y al dominio escogido de funcionamiento familiar. Esto se da mediante un “ajuste” que envuelve el reconocimiento de reciprocidad entre las ideas y opiniones de los enfermeros y la experiencia de enfermedad en la familia (Wright y Leahey, 2002).

Las intervenciones propuestas para cambiar el dominio cognitivo en el funcionamiento familiar, son aquellas que ofrecen nuevas ideas, opiniones, creencias, informaciones o educación sobre un problema o riesgo de salud en ´particular, de tal forma que sus miembros puedan descubrir nuevas soluciones. Ya que es frecuente que las familias que enfrentan problemas crónicos, de riesgo de vida o psicosociales se sientan derrotadas, desanimadas o fracasadas en su esfuerzo de superar las enfermedades o convivir con los pacientes. Por lo tanto se opta por enfatizar las fortalezas como un elogio y no las deficiencias de los miembros de la familia, lo cual se constituye en reacciones positivas y en intervenciones terapéuticas eficaces (Wright y Leahey, 2007).

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17 Las intervenciones direccionadas al dominio comportamental, ayudan a los miembros de la familia a interactuar y comportarse de modo diferente en relación unos a otros, como invitándolos a participar de tareas comportamentales específicas, ya sea durante una reunión familiar de modo que la enfermera pueda observar la interacción. De igual modo, el de incentivarlos a que participen en el cuidado del paciente en colaboración con el profesional de salud. No obstante es necesario proponer el descanso de los cuidadores familiares, aunque muchas veces deseen no hacerlo, pero es necesario mantener el equilibrio en la provisión de cuidados, adaptación y atención a la propia salud de la familia (Wright y Leahey, 2007).

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CAPITULO III

REFERENCIAL METODOLOGICO

3. Diseño de Investigación

3.1 Tipo de investigación

La presente investigación corresponde al tipo de investigación cualitativa, con abordaje etnometodológico fundamentado en el Modelo Calgary de Valoración e Intervención a la familia. El foco de investigación cualitativa esta en las percepciones y en las experiencias de los participantes y en la manera como ellos entienden su vida. La investigadora estuvo particularmente interesada en entender como las cosas ocurren en un escenario natural, usando métodos que son interactivos y humanísticos con el involucramiento de los participantes. Por lo tanto interpreta los fenómenos sociales en forma holística3. Esto se explica porque la investigación se muestra con visión amplia en lugar de microanálisis (Minayo, 1992).

La investigación cualitativa busca una comprensión particular de aquello que se estudia, no se preocupa por la generalización, principios y leyes puesto que el foco de atención es centralizado en lo especifico, peculiar, individual, manejando siempre la comprensión y no la explicación de los fenómenos estudiados. En este sentido Souza (2000) denota las características básicas de una investigación cualitativa que permiten una mejor comprensión cuando afirman que tiene un ambiente natural como su fuente directa de datos y el investigador como su principal instrumento.

Muchos investigadores que han empleado métodos cualitativos para comprender los fenómenos que ocurren alrededor del cuidado del profesional de enfermería, han marcado de por sí toda una variedad de gama de posibilidades para la investigación y para la generación de este nuevo conocimiento, en el cual mi interés como investigadora será el de estudiar: experiencias de las enfermeras (os) en la implementación de un modelo de

3 Holismo: del griego holos=totalidad. Termino divulgado por el filósofo sudafricano Jan Smutts a partir de

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19 intervención de cuidado espiritual a la familia del paciente hospitalizado en la Unidad de Trauma.

3.2 Abordaje metodológico

El trabajo de investigación con abordaje cualitativo, uso el método etnometodológico, que viene a ser una corriente de la sociología americana que surge en los años 60, instalándose al inicio en California. Con los trabajos de Harold Garfinkel, quién encuentra el origen del método en la lectura de los escritos de Parsons, Schutz y Hussert, sucediendo un cambio de paradigma sociológico imperante, puesto que en etnometodología se pasa de un paradigma normativo hacia un paradigma interpretativo. El interaccionismo simbólico es otra fuente de la etnometodología (Coulon, 1995, p.9-17).

Para comprender mejor lo que significa etnometodología es necesario partir de la etimología, donde “etno” deriva del griego “ethos” y significa raza o nación. Ethos tiene costumbres específicas, se refiere a etnias, tribus o grupos. En etnometodología el prefijo fue empleado a partir de la existencia de términos, etnobotánica, etnofísica y etnofisiología. Tal es así que Garfinkel, citado por Coulon (1995, p.38-39) refiere que la etnometodología:

“Aborda las actividades prácticas, las circunstancias prácticas y el raciocinio sociológico práctico, como temas de estudio empírico. Concediendo a las actividades enriquecedoras de vida cotidiana la misma atención que habitualmente se presta a los acontecimientos extraordinarios intentando como fenómeno de derecho pleno”

Coulon (1995), agrega que la etnometodología puede ser conocida como el estudio de métodos que los individuos utilizan para construir sus acciones cotidianas y para darle sentido como el comunicar, tomar decisiones, razonar. Ello analiza los conocimientos y comportamiento de sentido común en cuanto son constituyentes necesarios de “toda conducta socialmente organizada”. Es el papel creativo desempeñado por los actores en construcción de su vida cotidiana.

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20 que comprende el estudio y el análisis de actividades del día a día de una comunidad, distinguiendo la validez, la forma y la reflexibilidad sobre el fenómeno, es una característica singular de acción que las personas usan en su vida diaria en sociedad a fin de construir la realidad social. Por lo tanto es intentar comprender el modo como las personas perciben, explican y describen el orden en el mundo que habitan.

En este sentido podemos ver que las prácticas de enfermería en el cotidiano hospitalario cuando la enfermera (o) cuida pacientes en estado crítico en la unidad de trauma, esto afecta el bienestar de los integrantes del núcleo familiar y es este momento que reflexiona en el cuidado de la familia dentro de sus reales necesidades, motivando a sus miembros en la identificación de sus fortalezas y sus dificultades para enfrentar esta experiencia de enfermedad y es así que se construye sus intervenciones de cuidado junto a la familia en el día a día.

Coulon (1995), encuentra que el lenguaje cotidiano esconde todo tipo y características pre-constituidos de esencia social que albergan contenidos inexplorados, el cual pretendemos descubrir en este objeto de investigación. El autor considera como los elementos constituyentes de etnometodología a la indexicalidad, la reflexibilidad, noción de miembro de grupo, descriptibilidad y práctica de acción socializados.

 La indexicalidad, es un término técnico adaptado a la lingüística donde todas las formas simbólicas como los enunciados, gestos, reglas, acciones comparten un margen incompleto natural cuyo significado se completa cuando se inserta en su propio contexto. Este elemento constituyente puede variar desde la busca de comprensión del sentido de una expresión indexical en la medida que para cada miembro el significado del lenguaje cotidiano depende del contexto en que este lenguaje aparece.

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21 En esta perspectiva las enfermeras (os) se ligan a la palabra de una situación de la familia que rompe con su equilibrio, ante el impacto de un riesgo de muerte producida por una enfermedad o situación imprevista grave en uno de sus miembros, en el cotidiano de emergencia, donde las experiencias indexicales utilizadas según el Modelo de valoración Calgary, mediante conversaciones-comunicaciones verbales, no verbales que hacen las enfermeras junto a la familia al construir su mundo racional y social de intervenciones de cuidado espiritual.

 La reflexibilidad, designan las prácticas que al mismo tiempo describen y constituyen el cuadro social y que en el transcurso de nuestras actividades ordinarias no prestamos atención o no tenemos conciencia del carácter reflexivo de nuestras acciones que construimos. Tal es así que se establecen una equivalencia entre describir y producir una interacción entre la comprensión de actividades y la expresión de esa comprensión.

Otros autores como Lapassade (1991), refieren que “la indexicalidad y la reflexividad son indisociables, ambas son constitutivas de lenguaje y las descripciones del mundo en que se produce; si yo describo una situación, yo contribuyo en la constitución de la situación que estoy describiendo. El reporte que describe el acontecimiento en curso contribuye en la producción de ese acontecimiento”

Según estos elementos constituyentes, la enfermera (o) de emergencia va a reflejar su práctica de cuidado en una perspectiva de participación familiar en el lenguaje común que ellas tienen, la misma que favorece el encuentro de vacíos dejados por el enfermero en lo que se refiere a la descripción de sus valoraciones, acompañamiento, evolución e intervenciones en la clínica del paciente y sufrimiento que vivencia la familia desde el momento de su internamiento y así comprender la interacción.

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22 producción objetiva y en la demostración de conocimiento de senso común. La calidad de miembro se revela en el dominio de los métodos de producción y de interpretación de las actividades cotidianas.

En la presente investigación la autora se tornó miembro de grupo estableciendo con claridad su rol de investigadora cuando se evoca el estudio y su rol de enfermera asistencial. En este sentido, los miembros fueron las enfermeras (os) que actúan en la unidad de Trauma de emergencia en la perspectiva de brindar el cuidado espiritual al potencializar las fortalezas de la familia encontradas durante la valoración y apoyarla en su vulnerabilidad y tratar de desenvolver habilidades para solucionar sus problemas, facilitando que encuentre sus propias soluciones.

 La descriptibilidad (Acountabilidad), este concepto fue elaborada para significar que las personas construyen y se autoorganizan creando un orden social de acuerdo con lo que quieren significar para los otros. Es aquí que la investigadora describe las narraciones de las enfermeras investigadas provocando la reflexibilidad sobre lo que ellas (os) experimentan cuando construyen la práctica de enfermería en la unidad de trauma, cuando cuidan a la familia del paciente en situación de gravedad.

Tal es así que el contenido de las entrevistas a realizarse permitió a la enfermera (o) conocer a la familia en su contexto, para reunir información e identificar las dificultades y recursos propios de ellos, el cual posibilita descubrir soluciones propias para sus necesidades y así direccionar el cuidado junto a la familia. Por lo tanto, el análisis de situaciones observadas por la investigadora, teniendo en cuenta el Modelo Calgary de valoración e intervención a la familia permite la construcción de la realidad social.

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23 Por lo tanto, las prácticas diarias y las formas particulares por las cuales las enfermeras cuidan a la familia como contexto social, y que las hacen observables y descriptibles, actividades concretas, las reglas y los modos de proceder a través de observaciones y análisis, desenvolviendo un trabajo manual y/o artesanal e intelectual en el cuidado de la familia. Lo que se constituye a través del lenguaje que ellos utilizan.

Se utilizaron estos conceptos de la etnometodología puesto que son importantes y se relacionan entre sí para comprender los diálogos, lo observable y describir las informaciones recolectadas y poder detectar el lenguaje común que utilizan las enfermeras en la estrategia de cuidado a la familia, puesto que esto se da en la preocupación con el sujeto de cuidado en situación crítica, con su singularidad, su historia, su cultura y vida cotidiana y su interface con el contexto familiar, la misma que podrá articular y potencializar intervenciones de cuidado, lo que constituye un momento valioso de trabajo de campo.

3.3 Escenario de estudio

El escenario de la investigación fue el Servicio de Emergencia, correspondiente al Departamento de Emergencia y Cuidados Críticos del Hospital Belén de Trujillo. El hospital tiene más de 450 años en funcionamiento, presenta 298 camas que son distribuidas en los diversos departamentos según las especialidades médicas. Los recursos humanos están constituidos por 650 servidores en diferentes niveles, de los cuales, tiene un total de 180 profesionales enfermeras. El hospital dispone en su estructura para la enseñanza, investigación y extensión por medio de la participación de Docentes académicos en diversas áreas como; Enfermería, Medicina, Farmacia, Psicología, Nutrición, Obstetricia, Tecnología Médica entre otros.

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24 Esta unidad alberga pacientes con enfermedades que en forma repentina se presentan o si son crónicas estas se vuelven agudas por una complicación de la misma, que requieren restablecer la dimensión biológica de la persona en estado crítico pero que lleva implícito el cuidado del cuerpo que aloja el ser de la persona, motivo por el cual la presencia de los familiares y amigos es común, quienes en su mayoría proceden de la misma ciudad o de los alrededores.

El equipo de enfermería es formada por 21 enfermeras (os), 21 técnicos de enfermería, quienes actúan en tres turnos de trabajo; mañana (6 horas), tarde (6 horas) y noche (12 horas). Las cuales están distribuidas 04 enfermeras y 04 técnicos de enfermería por turno para todo el servicio de emergencia; asignadas una para observación, otra para pediatría, la tercera para los consultorios y solamente rota en la Unidad de Trauma Shock, una sola enfermera y un técnico de enfermería con la asignación de una Interna (o) de enfermería en cada turno.

El número de profesionales enfermeros que constituye el equipo, muchas veces es insuficiente para brindar el cuidado a los cuatro pacientes y su familia que allí se encuentran. No obstante los pacientes son totalmente dependientes, o se está valorando constantemente, el mantenerse alerta en la observación de signos vitales hasta la alteración de las funciones básicas y descubrir que necesidades son prioritarias en un momento imprevisto, sobre todo cuando el paciente está bajo sedación, analgesia y relajación para poder lograr sincronía con el ventilador mecánico.

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25 Los horarios establecidos para las visitas tienen un límite de tiempo y restricción del número de visitantes, el cual es uno por uno con un espacio de 15 minutos, el mismo que no está normado por la Institución pues esto depende de la disposición de médicos y enfermeras. Se observa escasa comunicación de los enfermeros con la familia para informar sobre el cuidado del paciente y si se da es muy rápida cuando se solicita la provisión de medicamentos e insumos necesarios, siendo relevante que solamente el medico es quien informa a un solo familiar, el más cercano, y lo hace en forma muy rápida en el pasadizo.

3.4 Sujetos de Investigación

Estuvo constituido por los enfermeros (as) del Departamento de Emergencia y Cuidados Críticos del Hospital Belén de Trujillo; sobre todas aquellas que rotan en la Unidad de Trauma Shock, quienes están distribuidas las 24 horas al día, en un total de 150 horas mensuales. De igual modo se consideraron a los familiares de pacientes internados en la Unidad de Trauma Shock.

Los informantes claves o “actores sociales”, son agentes activos, que toman parte en el proceso de investigación, validaran los resultados. Además como puede ser referido por Haguette, citado por Baptista (1998) caracteriza mejor a los informantes y no se confunden con aquellos que simplemente responden a preguntas de una entrevista.

La organización intencional del grupo reflejara una selección de informantes de primera línea, los mismos que cumplen requisitos de la propia metodología, como se puede observar en Queiroz, citado por Baptista (1998):

“La calidad de material obtenido depende de la calidad de informante escogido, en función de lo que se pretende develar. Esta circunstancia postula la existencia de un conocimiento previo del informante por parte del investigador; cuando más conocido por este, más seguro estará el investigador de obtener un buen relato interesante y apropiado a lo que está buscando; cuanto menos conocido, mayor el peso de ocaso o contingencia, esto es la posibilidad de obtener menos de lo esperado”

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26 familiar y si encontraron algún dominio predominante de funcionamiento familiar que necesite cambio construyan sus propias intervenciones, las más adecuada para efectuar el cambio en aquel dominio, para promover o facilitar el cambio hacia el cuidado espiritual.

No obstante, el número de participantes, se torna en una preocupación menor, porque lo que nos interesa es la calidad del informante y no precisamente la cantidad de informantes o el perfil a demostrarse de una población de sujetos. Se debe preocupar menos por la generalización y más por abarcar la profundidad de la realidad estudiada. El criterio no es numérico, el muestreo ideal es aquel capaz de reflejar la totalidad en sus múltiples. En este sentido Minayo (1992, p.102) propone algunos criterios básicos:

“a) definir claramente el grupo social más relevante para las entrevistas y para la observación; b) no se escoger en cuanto no se delinea el cuadro empírico de investigación; c) […] prever un proceso de inclusión progresiva encaminada por lo descubierto en el campo y su confrontación con la teoría; d) prever una triangulación. Esto es, en lugar de restringirse a apenas una fuente de datos, multiplicar las tentativas de abordaje.”

En el planteamiento de los autores, el tamaño de la muestra será indeterminado, puesto que el tamaño de la misma llegara a establecerse por la saturación de datos, definido como el examen intensivo de la indexicalidad, descripción, reflexibidad del lenguaje propio de los miembros a partir de las necesidades de información de los familiares y de las enfermeras que cuidan al paciente en situación crítica hasta mostrar que ya no se obtienen información nueva o redundante.

Criterios de selección

El perfil de inclusión de las enfermeras (os) que brindan cuidados a los pacientes y familiares en la unidad de trauma son:

- Enfermeras con un año mínimo de experiencia laboral o en el área de estudio

- Enfermeras asignadas al menos durante el presente año y que todavía permanezcan en el mencionado escenario de estudio

- Enfermeras con capacitaciones, especializadas y/o con stage - Enfermeras que deseen participar en el estudio

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27 - Edad superior a los 18 años

- Tener un familiar internado en la Unidad de Trauma en un periodo mínimo de 48 horas y el familiar podría ser o no miembro de la familia nuclear y ser más de un familiar de la misma familia como tíos, primos, cuñados etc.

- Que el familiar deseen participar en la elaboración del genograma y ecomapa para la valoración e intervención de la familia según el Modelo Calgary.

- El familiar que más se comunica y que visita con más frecuencia al paciente en la Unidad.

3.5 Instrumentos y recolección de datos

Las fuentes primarias se constituyeron los relatos producidos a partir de la triangulación de datos, adoptados en la recolección de informaciones. Se optó por ello, dada la posibilidad de alcanzar abarcar en descripción, explicación y comprensión del objeto de estudio. Triviños (1987) afirma que esta técnica parte del principio de comprensión de la realidad articulada con las raíces históricas, la cultura y la macro-realidad social. A esto agrega Minayo (1992):

“Es un término usado en abordajes cualitativos para indicar el uso concomitante de varias técnicas de abordaje y de varias modalidades de análisis, de varios informantes y puntos de vista de observación, revisando, verificando y validando la investigación”

Otros autores como Ludke y André (1986) convergen con los planteamientos anteriores al considerar “la triangulación de datos” como prueba eficiente de la validación, ya que permite chequear al dato obtenido en una variedad de situaciones, en momentos variados y con fuentes variadas de información. El proceso de validación en la concepción de este autor:

“Ser fortalecido con el empleo de diferentes métodos y diferentes observadores, que se centran en los mismos aspectos parar la confirmación o no confirmación sistemática […] La pregunta básica sobre este punto es que no existen criterios absolutos, neutros o arbitrarios para determinar lo que es válido y lo que no es. Lo máximo que se puede exigir, teniendo en vista los propios presupuestos de la investigación cualitativa, es que haya cierto consenso, en un determinado momento, sobre la veracidad de aquello que fue

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28 Por esta razón, se optó para la presente investigación, el uso concomitante de la entrevista no estructurada, la observación participante y las anotaciones de campo. La recolección de datos fue realizado en dos etapas: la primera se constituye en interactuar con los familiares del paciente internado en la Unidad de Trauma. El instrumento a utilizarse para la valoración estructural de la familia es el genograma y el ecomapa. (Wright, Leahey, 2002) con la participación activa de las mismas para lograr el alianza con los profesionales del cuidado y así promover la capacitación y el fortalecimiento de la familia en el desempeño de sus tareas.

El genograma, consiste en un árbol familiar que respeta la estructura familiar interna. El esbozo del genograma tiende a seguir gráficos convencionales genéticos y genealógicos, el cual brinda información útil tanto para la familia como para la enfermera (o). Al realizarlo es importante incluir por lo menos tres generaciones, pues esto propicia la recolección de información rica sobre la relación a lo largo del tiempo, incluyendo datos de salud, enfermedad, ocupación, religión, migración. Muchas veces al realizar el genograma, se puede reestructurar comportamientos, relaciones y vínculos en el tiempo con la familia, remover y normalizar las percepciones de las familias sobre sí mismas y promover el entrenamiento de médicos y enfermeras en términos culturales (Wright, Leahey, 2002).

El otro instrumento a utilizarse es el ecomapa, el cual como el genograma, permitirá una visión general de la familia, retratando relaciones importantes de educación o relaciones de conflicto y de opresión entre la familia y el mundo. Demuestra el flujo o falta de recursos y las privaciones y tiene como objetivo representar la relación entre los miembros de la familia con los sistemas más amplios. Los miembros de la familia tendrán participación activa en su elaboración (Wright, Leahey, 2002).

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29 para cada situación vivenciada por la familia cuando tiene un paciente en riesgo de muerte, considerando los recursos existentes en el contexto en que la familia vive.

Observación Participante

La observación participante, constituye el registro descriptivo del comportamiento de los actores sociales, del ambiente físico donde se desenvuelven las discusiones de grupo y posiblemente un contacto muy próximo del investigador con el fenómeno investigado. Puede ser considerada parte esencial del trabajo de campo en investigación cualitativa, el cual es visto por muchos estudiosos no solo como una estrategia en conjunto de la investigación, sino también como un método en sí mismo, para la comprensión de la realidad (Minayo, 1993).

Ludke y André (1986), también tratan la observación participante como una estrategia de recolección de datos que se añaden a otros procedimientos y encierra la observación directa en un conjunto de técnicas metodológicas que requiere el involucramiento del investigador en la situación estudiada. No obstante durante la aplicación de esta técnica se explica el papel del investigador, los objetivos que se pretender alcanzar con la organización intencional de grupo y de qué forma acontecen sus encuentros.

En este sentido, el grupo fue tomado por aquellos familiares y enfermeras voluntarias que conocieron y aceptaron los propósitos de la investigación. Por lo tanto mi rol de investigadora y de observadora como participante, conforme Buford Junker citado por Ludke y André (1986) refiere:

“El observador como participante tiene un papel en que la identidad del investigador y los objetivos del estudio son revelados al grupo investigado desde el inicio. En esta posición, el investigador puede tener acceso a una gama de información, hasta confidenciales, pidiendo cooperación al grupo. Con todo tendrá en general que aceptar el control de grupo sobre el que será tomado público por la investigación”

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30 la colectividad en que vive. Por lo tanto es posible en enfermería utilizar esa sensibilidad que le “permite sentir las sensaciones del propio cuerpo, consciente de la relación existente entre sus diferentes partes” (Lima, 1994), de allí que se puede captar los movimientos, los gestos, la postura, el comportamiento, etc.

De esto se desprende, que fue importante que el investigador reconozca la existencia del saber y poder en la relación entre los miembros enfermeras, enfermeras.-familiar; enfermeras-paciente en la vida cotidiana, de manera que ello fue posible percibir y comprender lo que observa, el mismo que realmente se mostró significativo para la construcción social con senso común, desenvolviendo su sensibilidad en el sentido de estar intrínsecamente involucrado con el grupo que se investigó. Esto significa que el investigador es sensible a las influencias ambientales e interpersonales y además estuvo disponible a escuchar, a pesar de que a primera vista puedan parecer sin nexo y sin sentido.

Es por ello que el investigador participante se envolvió en las actividades y al vivenciar la información de primera mano, le permitió comprender la situación o el comportamiento del grupo, plasmando en sus notas de campo. Tal es así que estas descripciones de las observaciones realizadas en el cotidiano del cuidado a los familiares del paciente en situación crítica fueron anotadas inmediatamente de ocurrido la observación, ubicándose en un lugar estratégico en la unidad de emergencia donde fueron anotadas las palabras claves. En ese momento como observadora recrea los datos de investigación en toda su dimensión a partir del instante en que la situación ocurre. Esta actividad fue registrada en memorias USB el mismo día, para así retornar al escenario de investigación por espacio de 6 horas para el desenvolvimiento de típicas claves registradas como anotaciones iníciales.

Entrevista no Estructurada

En esta modalidad, el investigador está presente y el informante tiene todas las perspectivas posibles de responder a las preguntas básicas con libertad y espontaneidad, lo que obviamente, enriquece la investigación, como lo refiere:

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31 “[…] para evitar cualquier error, […] esas preguntas fundamentales que constituyen en parte la entrevista semiestructurada, en el enfoque cualitativo, no serán “a priori”. Ellas son resultado no solo de la teoría que alimenta el actuar del investigador, mas también de toda información que el ya recogió sobre el fenómeno social que interesa, no siendo menos importante sus contactos, inclusive realizados en personas escogidas que serán entrevistadas.”

Triviños,1986;p.146

De acuerdo al autor, la entrevista no estructurada, es una conversación informal que sucede entre el entrevistador y el informante. Es una conversación amigable, sin un esquema preestablecido en donde la interacción acontece en forma natural y casual, donde escuchar es más importante que hacer muchas preguntas. Sin embargo el informante aborda libremente el tema propuesto y permitió profundizar aquello que no pudo ser clara en las observaciones de campo, puesto que hay libres respuestas de las enfermeras y familiares, teniendo que ser realizadas con preguntas que emergieron de los objetivos de estudio, de preguntas norteadoras y de soporte teórico.

Al entrevistar la investigadora se sitúo en posición de miembro de la colectividad, compartiendo con los otros miembros un lenguaje común a fin de evitar equívocos en las interpretaciones y así adquirir una visión intima de un mundo social particular. A ello agrega Coulon (1995), que captar el punto de vista de los miembros no consiste simplemente en registrar lo que dicen, sino en pedirles a los enfermeros que expliquen lo que hacen para el cuidado espiritual de la familia. Esto implica situar las descripciones de ellos en su contexto y considerar sus relatos como instrucciones de investigación.

La entrevista fue incorporada en su contexto, acompañada y complementada por observación participante. La entrevista se realizó con la siguiente pregunta norteadora a los enfermeros: ¿Cuáles son las experiencias de ustedes en la implementación de un modelo de intervención de cuidado espiritual a la familia del paciente hospitalizado en la Unidad de Shock Trauma? La entrevista fue grabada en un promedio de 1 hora de duración. El orden de las preguntas no fue seguido rigurosamente, pues a medida que se realizaron las entrevistas, las preguntas fueron direccionadas.

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32 consigo ventajas y desventajas. Dentro de las primeras, se tiene: a) registro inmediato de todas las expresiones verbales; b) libertad para el entrevistador para prestar más atención al participante. En las desventajas: a) la imposibilidad de registro de expresiones faciales, de gestos y cambios de postura; b) incomodidad por la presencia del equipo y el ser gravada; b) dificultad para la transcripción del material gravado, aparte de ser bastante laboriosa.

Teniendo en cuenta las desventajas mencionadas, fue necesario tener cuidado especial con la calidad de equipo para la grabación porque es un instrumento como otro, el cual no debe provocar gran incomodidad entre los familiares y enfermeros por ser equipos ya conocidos y hasta usados por ellos mismos en algún momento de sus vidas; por otro lado, el resultado final del material gravado será de calidad, no realizando nada que comprometa a los participantes.

Anotaciones de campo

Luego de haber realizado la entrevista, es importante consolidar esta etapa y dejar claro las anotaciones como lo recomienda Ludke y André (1986):

“Es indispensable que el entrevistador disponga de tiempo, luego de finalizada la entrevista, para dejar claro las anotaciones, en cuanto la memoria está todavía reciente. Sin dejar pasar mucho tiempo, ciertamente será traído por ella, aspectos importantes de la entrevista que le costó tiempo”

Este tipo de anotaciones constituyen parte de las anotaciones de campo, constituyéndose en un instrumento que posibilita la observación participante. Al respecto Triviños (1987) lo define:

“consiste fundamentalmente en la descripción por escrito de todas las manifestaciones (verbales, acciones, actitudes etc) que el investigador observa al sujeto; de las circunstancias físicas que se constituyen necesarias y que rodean al sujeto etc. […], las anotaciones de campo deben registrar las reflexiones del investigador que surgen frente a la observación de los fenómenos”

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Figura Nro.1: Genograma de la familia de Rosa (2014)
Figura Nro.2: Ecomapa de la Familia de Rosa (2014)
Figura Nro.3: Genograma de la familia de Manuel (2014)
Figura Nro. 4: Ecomapa de la Familia de Manuel (2014)
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Referencias

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