ANO I SRTIEMBRE DE 1911 NUM, 2,
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REVISTA MENSUAL
ÓRGANO
DE
LAFEDERADION
DE
ESTUDIANTES
Dirección: San
Diego
34- —Santiago
de Chile--. ....-■
Dn.
EÜSEBIO
I i L 1,0''Juventud".-
-Sumario
del
N.
José
Enrioie Roñó.—.Mirando
jugar
a un niño (iriMERMo Okant.- Historia de la Medicina Ramiro Blanco.— Elprimero
i el último. Ernesto A. Gpzman.— Lapoesía
de ('11-111111110 Cuento Chino.—El niño que no tenia
papel
F. Tarkida del Mármol.— Latrayectoria
del SolRudyard Kiplinc— Discurso a los
jóvenes
(i'ragmentosV
I.— Lariqueza.—
II. Lajuventud
...—In memoriam. Don Luis Gárate.—
Alkred Croiskt.— Necesidades de la Democracia en materia de Educación...
.. -El maestro Pietro
Mascagni...
...Armando Donoso.— El teatrosimbolista de
Hauptmann...
Crónica estudiantil,—AÑO
ISETIEMBRE
DE1911
NUM.
2.
JUVENTUD
REVISTA MENSUALÓRGANO
DE
LA
FEDERADION
DE
ESTUDIANTES
Dirección: San
Diego
34 —Santiago
de ChileJENERAL
DONBERNARDO
O'HIGGINS
Mirando
jugar
a un
niño
Jugabaelniñoen
el
jardín
de
lacasa, con unacopade
cris tal que, en ellímpido
ambiente
dela
tarde,
un rayode
soltornasolaba
coinonuprisma.
Manteniéndola,
no-mui
firme,
en una mano,
Lraia
enla
otra unjunco
con el quegolpeaba
acompasadamente
en la copa.Después
de
cadatoque,
in
clinando
lagraciosa
cabeza,
quedaba
atento,
mientras
lasondas
sonoras, comonacidas
devibrante trino de
pájaro,
se
desprendían
delherido
cristal
iagonizaban
suavementeen los
aires.
Prolongó
así suimprovisada
música hasta
queen un arranque
de
volubilidad,
cambió elmotivo
de sujue
go: seinclinó
atierra,
reeojió
en el hueco deambas
manos la arenalimpia
del
sendero,
i lafué
vertiendo
en la copahasta
llenarla. Terminada
estaobra, alisó,
porprimor,
laarena
desigual
de
los
bordes.
Nopasó
mucho
tiempo
sin
quequisiera
volver
a arrancar alcristal,
sufresca
resonancia;
pero elcristal,
emudecido,
comosi hubiera
emigrado
unalma de
sudiáfano
seno, norespondía
mas que con unruido
de secapercusión
algolpe
deljnnco.
El artista
tuvoun
jesto
de
enojo
para elfracaso
de sulira.
Hubo de vertermirandojugar a un niño 61
mui blanca
i pomposa, que ala orilla de
un cantero cercano,
meciéndose
en la rama que mas seadelantaba,
parecía
rehuir la
compañía
délas
hojas,
en esperade
una manoatrevida. El niño
sedirijió
sonriendo
a laflor;
pugnó
poralcanzar hasta
ella,
i
aprisionándola,
conla
complicidad
del viento
quehizo abatirse
por uninstante la
rama, cuando la hubo hecho
suyala
colocógraciosamente
en la copade
cristal,
vuelta enufano
búcaro,
asegurando
el
tallo
endeble
merced ala
misma
arena quehabia sofocado el al
ma
musical
de
la copa.Orgulloso
de sudesquite,
levantó,
cuan alto
pudo,
laflor
entronizada,
i lapaseó,
como entriunfo,
por entrela
muchedumbre de las flores.
¡Sabia,
candorosa filosofía!
pensé.
Delfracaso cruel
norecibe desaliento
quedure,
ni
seobstina
envolveral
goceque
perdió;
sino
quede las mismas
condiciones
quedeter
minaron el
fracaso,
toma la ocasión de nuevojuego,
de
nueva
idealidad,
de
nuevabelleza...
¿No
hai
aquí
unpolo
de
sabiduría
para laacción?
¡Ah,
si enel
trascursode
lavida
todos
imitáramos
alniño!
¡Si
antelos límites
que pone sucesivamente
lafatalidad
a nuestrospropósitos,
nuestrasesperanzas i nuestros
sueños,
hiciéramos
todos
comoél!...
Elejemplo
delniño
dice que nodebemos
empeñarnos
enarrancar
sonidos de la
copa con que nosembelesamos
undía,
si
lanaturaleza
delas
cosasquiere
queenmudezca.
Idice
luego
que esnecesario
buscar,
enderredor
de
donde
entonces
estemos,
una repai adoraflor;
unaflor
que poner sobre la arena por
quien
elcristal
se tornómudo...
No rompamos
torpemente
la copa contralas
piedras
del
camino,
solo
porque
haya
dejado
de
sonar.Talvez
la
florreparado
ra
existe. Talvez está
allí cerca...Esto
declara
I iparábola
del
niño,
i todafilosofía
viril,
viril por elespíritu
que laanime,
confirmará
su enseñanzafecunda.
Historia
de la
Medicina
(Conferencia
leída en el Centro de Estudiantes de Medicina por el Señor GuillermoGrant,
alumno del 6.°año,
en la sesión del 18 de mayo de
1911).
Lamedicina presenta entre las ciencias los títulos mas
antiguos
denobleza;
nació con el hombre i ha tenido por base el instinto dela conservación.
Los
primeros hombres,
sintiéndose enfermos buscaron por sí mis mos sualivio;
fueron ellos losprimeros
médicos.Empírica
en suoríjen,
la medicina ha idoadquiriendo
poco a poco en su marcha através de los
siglos
el caráctercientífico que hoi posee.Cada,
pueblo
ha tenidoen laantigüedad
su medicina iprácticas
especiales,
hijas
de laobservación;
las guerras, lasinvasiones,
losviajes,
mezclaron mas tarde estos conocimientos aislados que, alunirse,
fundieron las bases de la medicinaactual.Entre los Caldeos i Babilonios la medicina no
adquirió
gran de sarrollo: en manosprincipalmente
de los sacerdotes curaban los enfermos con sacrificios i oraciones. Sinembargo,
segúnHeródoto,
los babiloniostrasportaban
los enfermos a laplaza pública,
donde cada cual quepasaba
delante de ellos tenia laobligación
de dete nerse iaconsejarles
lo que habia hecho o habia visto hacer en casosparecidos.
Es
preciso
llegar
tiEjipto,
alpais
de losfaraones, para verapare cer losprimeros
alboresdelartemédico.En éstepais
eminentementeHISTORIA DE LA MEDICINA 63
He
aquí
como describe Diodoro de Silicia el acto del embalsama miento:Los que
pertenecen
a estaprofesión,
presentan a losparientes
de los muertos una notaescrita de cadauno de los modos deembalsamamiento,
a fin de quedesignen
el que lesconviene;
estipulado
elcontrato reciben el cuerpo i lo remiten a
aquellos
quepresiden
laceremonia;
uno de ellos llamado elescriba,
estando acostado el ca dáver en elsuelo,
indica en el flancoizquierdo
la incisión que es necesariopracticar, enseguida
viene otro, elincisor,
que con unapiedra
deetiopia
hace la incisión dellargo determinado;
una vezpracticada
se echa a correrapresuradamente perseguido
por los asistentes que le lanzanpiedras
eimproperios
como paradescargar
en él !a venganza de esecrimen;
enseguida,
reunidos los embalsama-dores al rededor delcadáver,
uno de ellos introduce la mano porla incisión i estrae todo aescepcion
de los ríñones i corazón,después
lavan el cuerpo con vino depalmera
i esencia. Porespacio
de 30dias, siguen
tratándolo con aceite decedro,
canela,
mirra i otras substancias queprotejen
el cadáver de laputrefacción. Testigo
de laperfección
de éstostrabajos
son las numerosas momias que a pe sarde los miles de añostrascurridos,
aun admiramos.Los conocimientos anatómicos de los
ejipcios
eranescasísimos,
pues se tenia comoprofanación
todainvestigación
en elcadáver;
la obra de los embabamadores quepudo
sergrande
no lo fué por esta causa.La
patolojía
era unapatolojía
mística entremezclada con laas-trolojía.
Dosjéneíos
de afeccionespredominaban
en elpais,
las en fermedades de la vistai de lapiel.
Laterapéutica
enjeneral
era de vomitivos i purgantes, usaban el eléboro contra la locura i elopio
i estramonio en diversas enfermedades.El número de médicos sacerdotesera numeroso en el
Ejipto,
i se gún Heródoto los habia para losojos, cabeza,
vientre,
afeccionesinternas,
etc.Los honorarios secobraban así: a la persona ya sana se le rasu raba el cabello que se colocaba en una balanza i se
equilibraban
conplata
que constituía la remuneración. Durante lasguerras los enfermos eran curados
gratis.
Los
hebreos,
no nosdejan
gran cosa; la circuncisiónestablecida
entre ellos era sólo una nía rea distintiva por el cual el
pueblo
de Dios sedistinguía
de los infieles. LaJUVENTUD
a los enfermos atacados se les aislaba i sus ropas declaradas in mundas se trataban de
purificar
por una serie deprácticas
relijío-sas. A causa de lacreencia de que lacarne de cerdo
producía
estaenfermedad se
prohibía
su uso. Laterapéutica
de los hebreos se limitaba a
prácticas hijiénicas
i al uso del vino. Se cita deaquella
época
un axioma de Rabbi Banaah: «el vino es elmejor
de los remedios i solo en caso de no encontrárselo hai que recurrir a los re
medios farmacéuticos».
La
India,
elpais
de las maravillas i los encantos, presenta unamedicina mas científica. La anatomía servia de base haciéndose disecciones en el cadáver.
Sospecharon
la circulación de la sangreque se
repartía
en el cuerpo según ellos por las arcerias en númerode 72,000.
Los médicos examinaban el
pulso
i lassccresiones,
reconociendoen el
gusto
la orina de los diabéticos. Las ulceraciones las cauterizaban con sulfato de cobre o de
fierro,
lasangria
sepracticaba
por medio de un instrumento
parecido
n la lanceta. Encírujia
sepracticaba
laoperación
del labioleporino,
latalla,
conocíanalgo
de
autoplastia
i como cauterio el fierro calentado alrojo.
Los médicos eran
especialistas,
los habia solo deniños,
de enfermedades mentales iahii3'entadores
dedemonios;
otros eran los que retarda ban lavejez
i conservaban loscabellos,
etc.Avanzando hacia el oriente nos encontramoscon un
pueblo,
laChina,
que presenta el raroejemplo
de que suscostumbres,
su ciencia, su
relijion,
están ahora mas o menos en el mismo estado que hacecuatro mil años; la medicina deentonces es maso menos la dehoi. El
diagnóstico
debe hacerse por elsimple
examen delpulso.
ElEmperador
de la China al presente, para ser examinado porsus médicos pasa los brazos a derecha e
izquierda
a través de ungrueso
cortinaje,
el cuerpo permanece invisible. Cada uno de losmédicos se
apodera
de una de sus muñecas. Una minuciosai sagazpalpación
los informa sobre el estado de las 74variedadesdelpulso
imperial.
Por este sólo medio de información debediagnosticarse
la enfeimedad del ilustre cliente. Es mas, los médicos deben sin ha blarsellegar
al mismodiagnóstico,
la diferencia de susopiniones
sejuzga
pormedio degolpes
de bambú. Es inútil decirque como buenos
compañeros
se han puesto de acuerdo por adelantado sobreHISTORIA DE LA MEDICINA 65
Avanzandoen el camino de la
civilización,
nos encontramos con unpueblo,
laGrecia,
en el que lamedicina,
a la par que otras cien cias i artes,presenta
el máximum de adelanto que lossiglos
de entonces
permitieron.
El estudio de la medicina en Grecia se divide en dos
épocas,
antes de
Hipócrates
idespués
de él. Antes deHipócrates
la medicinaera
relijiosa:
los enfermos eran llevados a lostemplos
donde los sacerdotes
imploraban
a los dioses por surestablecimiento;
poco apoco va
perdiendo
estecarácter. En elsiglo X,
A. deJ.
C. apareceHomero,
granpoeta imédico;
tuvolos conocimientos mas adelanta dosde suépoca
sobreanatomía,
que se revelanen sus poemas Iliadai
Odisea,
donde inmortaliza la guerra deTroya.
Distingüelas
heri dascon instrumentos cortantes de las heridas contusas, cuyo tra tamiento consiste en estraer los cuerpos estraños, detener laliemo-rrajia, aplicar
sustancias para calmar el dolor ienseguida
unvendaje. Después
viene laescuela de losfilósofos,
encabezada porPitágoras,
quecontemplan
lanaturaleza,
meditan sobre susleyes
i tratan de relacionarlas con las querijen
la vida. A su muerte susdiscípulos
sedispersaron yendo
de ciudad en ciudadpredicando
las teorias médico filosóficas. Unodeellos,Demócrito, dejó
varios libroscon los
siguientes
títulos: «La naturaleza delhombre»,
«Los humo res», «Las pestes», «De lasdietas»,
un libro sobre la fiebre i otro sobre la elefantiasis. A medida que la doctrina de los médicos filóso fos progresaen el suelo de Grecia, la medicina de los
templos
desa parece poco a poco. En estaépoca
aparecer, dos es:uelas médicas rivales: Cuide i Cos. En lostrabajos publicados
porla escuelade Cui de seencuentra,según
Littré,
unpasaje
que trata del ruido defroteen las
pleuresías
i delgorgoteo
til loscasos de derrame conruptura
de losbronquios
en la cavidadpleural, «jérmenes preciosos,
escribeAndral,
de un método de observación que ha dormido durante mas de dos mil años, paradespertarse
en nuestros dias fecundado por eljenio
de Laennec».Llegamos
al año 460 antes de nuestra era, que vio nacer al pa dre de lameilicina,
al médico mas ilustre tle laantigüedad,
el granHipócrates.
Fué instruido en el arte médico por
Herodicus,
en lafilosofía
|jorDemócrito;
recorrió en sujuventud
diversas ciudades deGrecia,
del Asía i talvez del África.Según algunos
autores abandonó su paleyen-JUVENTUD
da de esa
época
lo representa como ladrón e incendiario de los archivos de lostemplos después
de haberseapropiado
de las re cetas de los sacerdotes.La medicina de
Hipócrates
fuéhija
de laobservación,
tuvo lagloria
de arrancarla parasiempre
delsantuario,
deemanciparla
delmonopolio
de lossacerdotes,
dequitarle
el velo desuperstición
i conducirlasimplemente
a la observación de la naturaleza. Su preocupación
visible era buscar la verdad en las cosasreales,
sacar preceptos durables de la observación
reiterada,
i así en susviajes
al Asia o a las islas vecinas compara lasenfermedades,
estudia las estaciones,
los climas i las razas, i relaciona sus influencias en la producción i marcha de las enfermedades.
El símbolo de fé de este hombre ilustre se
puede
ver en elprime
ro de sus aforismos, que es como elepígrafe
de toda su doctrina: «La vida esbreve,
el arte eslargo,
laesperiencia incierta,
eljuicio
difícil».Los autores de todos los
tiempos
han estado endesacuerdo,
sobre las obras cuya
paternidad
se debe realmente aHipócrates.
Littré, uno de los mas modernos i de gran
competencia filolójica,
leasigna
lassiguientes: «Antigua medicina»,
«Losaires,
las aguas i los climas», «Elpronóstico»,
«Los aforismos», «Elréjimen
en las enfermedadesagudas», «Epidemias»,
«Heridas de lacabeza»,
«Tra tados de la fracturas i de lasarticulaciones»,
«Instrumentos de reducción», «El
juramento
i la lei».Cualquieía
de estas obras bastan para inmortalizar un nom bre-pasaré
en revista de una manerasucintaalgunas
delasprác
ticas i teorías deHipócrates
que he creído de mas interés.En su libro sobre las fracturas se lee lo
siguiente:
Las fracturas se dividen en
simples
i conheridas;
en lasprime
ras
después
de eoaptar losfragmentos,
se inmovilizan con dos tablillas i un
vendaje;
después
de 30 dias para las fracturas del brazose
quita
el aparato i se hacenablucionescalientes sobre el miembro. En las ñacturas conheridas, dice,
no debendejarse
éstas al contacto delaire,
puespueden
agrá varseabsoíhiendo los miasmas deletéreos a los cuales se encuentra asi espuesta: el aparato debe cubrir también la herida. En su libro sobre las luxaciones hai deta lles admirables.Malgaine (1806-1865),
refiriéndose aél,
i al trata do sobre las fracturas,decía,
«que era la obra mas bella quehaya
HISTORIA DE LA MEDICINA 67
En su tratado sobre heridas de la
cabeza,
detalla, 'as variedadessiguientes:
fracturassimples,
contusiónsimple,
fracturas con hundimientoi fracturas por
contragolpe.
Latrepanación
es descrita entodos sus
detalles,
como también los accidentes demenijítis
trau mática. Practicaba la toracentésis iparacentesis
abdominal en los casosdepleuresía
conderrame,
iascítis;
enjinecolojía
usó el espe-culumvajinal
atribuido mas tarde a Recamier i Ricord.Las enfermedades las consideraba
Hipócrates
comoproducidas
por uu humor que se localizaba en
algún
punto
delorganismo,
la crisis daba salida a este humorpicante;
si poralguna
causa el hu mor enlugar
de salirse localizaba en otrositio delorganismo
tenialugar
la metástasis.Para que la crisis
pudiera
efectuarse era necesario quelos humores
llegasen
a un ciertogrado
decocción i entonces era evacuadopor
alguno
de los emuntorios de laeconomía,
orina,
sudor,
deyec
ciones alvinas i vómitos. La crisis es
propia
solo de las enfermeda desagudas;
la cocción de los humores no tienelugar
en las enfer medades crónicas.A su muerte los
discípulos
serepartieron
i fundaron escuelassobre las bases de sus doctrinas. Una de
ellas,
la escuela deAlejan
dría,
produjo
hombres de méritosobresaliente,
distinguiéndose
enespecial
Herófilo i Erasístrato(344,
A. deJ. C). Según
la historia disecaron criminales vivos que los reyes hacían «alir de lasprisio
nes paraeste
objeto.
Elprimero
tuvo el mérito de señalarcomoorí-jen
delosnervios,
el cerebro i lamédula;
entreviólosquilíferos,
disecólos nervios
ópticos,
descubrió el seno recto de la dura-madre i locali■/.ó en el corazón la fuerza
productora
de laspulsaciones.
Sus cono cimientos anatómicos fueron tangrandes
que un sabio delsiglo
XVII,
Falopio,
decia que contradecir a Herófilo en anatomía era contradecir elEvanjelio.
Erasístrato hizo distinción entre nervios motores i
sensitivos,
describió las válvulas cardíacas ialgunas
circunvoluciones cere brales.Andando el
tiemp
> i cuando ya el brillo de las teorías deHipó
cratesempezaban
a empañarse, aparece otrojenio
que añade unnuevo
pedestal
de oro al edificio de la medicinaantigua;
este hom bre fué Galeno que nació enPérgamo (Asia Menor)
el año 131 de nuestra era. A los 34años de edad sedirijió
a Roma donde pasó lamayor parte de su existencia. Gracias a su inmenso
prestijio,
domiJUVENTUD
aun
reputado infalible,
i en anatomía seprefería
invocar una ano malía de la naturalezaantes que dudarde supalabra.
En
osteolojía
describió todos los huesos delorganismo,
atribuyó
su sensibilidad alperiostio
i su nutrición a la médula. Demiolo-jía dejó
un tratado bastantecompleto,
consideró a los músculos compuestos de fibras i como instrumentos del m ivimiento voluntario;
describió casi la mayorparte
de ellos. Enanjiolojía
sus conoci mientos no fueron bastanteexactos, consideró alhígadocomo
pun to de
partida
de las venas i la arteriapulmonar
la raiz de todo el árbol arterial. Enneurolojía dejó
unadiscripcion
bastante exacta sobre los ventrículos delcerebro,
laglándula pituitaria,
los tubérculos
cnadrijéminos,
el acueducto deSilvio,
laprotuberancia
anular,
etc.Para
llegar
aldiagnóstico
de unaenfermedad,
dice Galeno en uno de sus tratados dePatolojía,
debeseguirse
el caminosiguien
te: informarse de todos los síntomaspasados
i presentes, investi gar por sí mismo estos últimos i porpreguntas
al enfermo i a las personas que lo rodean los anteriores a la enfermedaddesque
sequeja.
El dolor, ellugar
en que sesitúa,
la funciónperturbada,
las materias escretadas i los síntomasespeciales,
nos ponen en camino delorganismo
afectado. Enseguida
sellega
aldiagnóstico
por un examencompleto
del cuerpo iespecialmente
delórgano
enfermo ipor la diferencia de síntomas que
pueden
presentarse en las afeccio nes de esteórgano.
Los síntomas no reclamanningún
tratamien to;desaparecen
con la enfermedad que losproduce.
Las enfermedades las divide en 3
grandes
grupos: enfermedadesjenerales
sin localizacionparticular, dependiente
de una alteración de los humores, son lasfiebres;
enfermedadesjenerales
con locali zacion en unórgano
cualesquiera,
i enfermedades localesseguidas
dejeneralizacion,
p,ej.,
la sífilis.Su tratado de
hijiene
es la obra masperfecta
que tenemos de laantigüedad
sobre estamateria;
estudia las influencias del aire, delréjimen
del reposo, delejercicio,
sueño,pasiones,
etc.;
en la salud de los individuos.Anciano ya Galeno volvió a
Pérgaino,
supatria,
donde murió a los 70 años de edad en 201 de nuestra era.El cristianismo habia ya estendídose en el
mundo,
iempezaba
anti-HISTORIA DE LA MEDICINA r.o
güedad
por los Dioses delOlimpo,
logró
avanzar merced alempuje
vigoroso
que recibió deHipócrates.
Al empezarelsegundo
perío
do de lacivilización,
se estrella nuevamente con elcristianismo;
la medicina se
impregnó
con ese contacto de un nuevomisticismo;
lossacerdotes se tomaron de nuevo el derecho de
practicar
la medicina,
isiguiendo
el mismoplan
de suscolegas
de antaño, se valieron de oraciones i
conjuros
en la curación de las dolencias. Losmonjes ejercían
esta ciencia como una. obra decaridad,
como un deber de sus funcionesrelijiosas,
pero a la par que suignorancia
era estreñía, también loera sudesprecio
por laciencia;
así,lejos
fie reflexionar sobre las causas cpieproducen
las enfermedades i emplear
los remediosadecuados,
tan solo acudían a los rezos, a lasreliquias
de los mártires, al aguabendita,
a la comunión o al San to óleo.En el año 711 los árabes invaden la
Europa
eimponen
con susarmas, su filosofía, su literatura i sus ciencias. Fundan en
España
el califato de
Córdoba,
que fué un centrointelectual
que iluminó la
Europa
en lasegunda
mitad de la edad media.Los árabes
trajeron
a la medicina queagonizaba
en los conventos nuevo estímulo de vida que la mantuvo hasta cjue la verda dera luz volvió con el Renacimiento en el
siglo
XV.En
jeneral,
los árabes han imitado en medicina a los últimosgriegos, Hipócrates
iGaleno;
pero tuvieron sus conocimientosori-jinales,
introdujeron
laquímica,
descubrieronalgunas
sustancias,
como el alcohol i ácido nítrico. Del estudio de la b itánica salió el ruibarbo, sen, alcanfor i otras sustancias.
En el orden
cronolójico,
elprimer
médico deimportancia
de los árabes tué Rhaz.s(siglo
IX)
que fuéelejido
entre cien médicos paraleñera su cargo la dirección del.
hospital
deBagdad.
Se citan de él, una buenadescripción
de larabia;
espina
Infida i filaríamedi-nensis,
como también de la viruela i suprofilaxis.
Esta última afección, la creeproducida
poruña
especie
de levadura que existeen la sangre, como la que se halla en el
vino,
la cual fermenta i sepurifica después, arrojando
fuera por lisglándulas
de lapiel
los materialespicantes.
,.JUVENTUD
servido de testo en las escuelas médicas de
Europa
hasta el siglo
XVII.Al empezar laedad moderna en el
siglo
XV,
la medicina se sacude otra vez del
letargo
de diezsiglos;
los hombrescomprendieron
quehabian
perdido
untiempo precioso
i que el progreso consistia en remontar la corriente de las edades i volver alpasado
para restablecer la verdadera tradición. La humanidad volvió a vivir i
reaparecieron
los maestros del saber. El Renacimiento conjusticia
marca la entrada a la edad moderna:con él la
intelijencia reje
rierada recobra sus títulos i
despierta
de su sopor.Después
de haber hecho el inventario de laantigüedad,
se vioque
quedaba
mucho que hacer i se puso manos a laobra,
tomando porguía
a losantiguos
que aporcaron laesperiencia
i el método ique enseñaron a leer en el gran libro de la naturaleza.
Los libreros de
Venecia,
de Franfort iParís,
hicieron multitud decopias
ipusieron
en circulación losescritos de losviejos médicos;
todos los leían con
avidez,
los comentaban einterpretaban
a su«abor.
Por mucho
tiempo
sepensó
en'noseguir
masadelante,
esti mando que los escritos de losantiguos
eran la últimapalabra
enmedicina;
erapreciso
reaccionari tuéParacelso(Zurich) quien
levantó el
grito,
siendo sí mas revolucionario que reformador. Este hombre nació en 1493, recorrió diversos
paises
deEuropa recojiendo
enellos los conocimientos de los médicos i de los charlatanes. Estudió la
alquimia,
usó el arsénico i el antimonio en diversas enfermedades,
empleó
en vez de los cocimientos ijarabes
las tinturas i loses-tractos; todo su afán se reduce a obtener de cada cosa la
quinta
esencia que vendrían a serlos alcaloides demástarde.Empleó
comoun secreto contra lasífilis unas
pildoras
demercurio iopio. Reniega
del cauterio i de las suturas en las
heridas,
aconsejándolas
solo enlas del intestino. Hizo curaciones que llamaron la atención
pública.
Para aumentar mas su
reputación, publicó
que curaba radicalmente todas las enfermedades incurables i (pie
poseía
un elíxir par?prolongar
la vida. Deslumhrados de la sabiduría de este hombre lo nombraronprofesor
de medicina icirujía
enBale,
en 1527. El dia de su claseinaugural,
rodeado de unpúblico
numeroso deprofeso
res i alumnos,
pronunció
lassiguientes palabrasque dejaron
estupefacto al auditorio:
«Sepan
médicosgritó,
que el bonete quetengo enes-HISTORIA DE LA MEDICINA 71
periencia
que todas sus academias. Son unosignorantes
aquienes
no les confiaría ni la curación de un perro; me
seguirán
amí;
miescuela triunfará del ladrón de Plinio i Aristóteles». Siestas
palabras
le
pudieron
habersidoperdonadas
no lo fué el hecho de quemar losescritos de Galeno por considerarlo también
ignorante
i decir que vahan menos que los cordones de suszapatos.
Espulsado
de su empleo,
siguió
una vida errante, familiarizándosecon los charlatanesi
bohemios,
muriendo en unhospital
a los 48 años de edad(1541).
¿Cómo
hajuzgado
laposteridad
la obra de este hombre? Mu chos son losjuicios
que se han emitido sobre supersonalidad;
citarésolo uno de
ellos,
el de MauricioRaynaud.
Tuvo, dice,
todas lascualidndec i los defectosde las personas que hacen
escuela,
una elocuencia
admirable,
unaimajinacion
viva,
una confianza en sí mismo que
llega
a laimprudencia,
unoscaprichos
de ideas i delengua
je
queimpiden
saber si es la obra de un loco o de un hombre dejenio; puede
serlo uno i lo otro.La anatomía con
Falopio
i Vesalio fué una de las ramas de la medicina que alcanzó mas desarrollo en elsiglo
XVI,
estando suestudio casi terminado al finalizar el
siglo;
lacirujía
seaprovecha
de estos conocimientos i se alza
jigantecon
Ambrosio Paré.Si se vuelve al
pasado,
se vé cpie la medicina se confundecon la
cirujía;
losantiguos
se ocuparon indistintamente de unai otra cosa; en la edad
media,
la medicina pasa a manos de los sacerdotes iel
viejo adajio
laiglesia
tiene horrora la sangre se levan ta amenazador paraimpedir
lasoperaciones;
con esto el artequi-rúrjico
se envilece iaquellos
quesededicana él pasan porservidoresi esclavos de los médicos. Un decreto de Carlos V en
1372,
concediéndole a los baiberos el derecho de
practicar
lasangría,
curar las heridas i losabscesos,
humilló mas lascondiciones de loscirujanos-la Facultad de Medicina
apoyó
también a losprimeros;
losciruja
nos
reclamaron,
pero nofueron oidos.En esa
época
apareceeljenio
vigoroso
de AmbrosioParé, quien
prueba
que lacirujía
no debeestar en manos de los barberos i que tieneel derecholejítimo
defigurar
al lado de lamedicina. Este hom bre, deoríjen
humilde,
nacióen una de lasprovincias
deFrancia;
llegó
a Parisen 1532 donde tuvo porprofesor
a unbarbero;
el discípulo
encuentra muipronto
insuficiente la ciencia del maestro, i se entrade interno al HotelDieu;
cuatro años mas tarde abandonaJUVENTUD
Ingresa
comotal a lamilicia,
donde haceprolijas
observacio nes sobre las heiidas por armas defuego.
En 1545publica
un librocon el títulode «El método de tratar las heridas hechas por los ar cabuces i las
flechas,
como también por la combustión de lapólvo
ra». El éxito de esta
publicación
fué inmenso.Reemplaza
por lasligadura
de bis arterias el cauterio en lasamputaciones,
abandonala
práctica
de curar las heridas por el aguahirviendo,
obteniendoasí éxitos asombrosos i trata de los aneurismas por la
ligadura.
Alos 36 años deedad había
alcanzadoya
el altohonor de ser nombrado
cirujano
del reí de Francia. En 1572 aparecen sus cinco libros decirujía
donde trata entre otras cosas los tumores enjeneral
i enparticular,
las heridas i las luxaciones. Su muerte ocurrióen 1590;la
posteridad
haerijido
un monumento a este hombre que creó lacirujía
moderna arrancándola de las inmundas manos de los bar beros,En este
tiempo
ya sepreparaba
el gran descubrimiento de lacirculación de la sangre. El
desgraciado
médicoespañol Miguel
Ser-vetcondenado a las llamas por Calvino
(1553)
descubre la pequeña circulación que fuécomo elprimer
eslabón para el descubrimientoque habria de inmortalizar a
Harvey
en elsiglo siguiente.
Guillermo
Harvey
nació enInglaterra
en1578;
después
de viajar
por Francia, Alemania e Italia estudia cuatro años enPadua;
después
vuelve a supais
i se establece en Londres.Se le vé durante
largos
años, no teniendo otro libro que la naturaleza, ni otro maestro que su
jenio,
entregarse a viviseccionesasiduas sobre
reptiles
i peces, utilizando su resistencia vital paraobservar
mejor
los movimientosdel corazón; así sepreparaba
en elsilencio del laboratorio el descubrimiento mas
grande
delsiglo
XVII.
En 1628 espuso su descubrimiento a los miembros del co'eiío
de medicina de Londres. Como en el dia fie la
creación,
escribeDa-remberg,
la luz seseparó
de lastinieblas;
porun método sensillo iclaro llevó el sol a estecaos de hechos confusos i
esplicaciones
erróneas.
Demostró la estructura muscular del corazón, los movimientos
de este
engaño
en el animalvivo,
las contracciones alternativas de las aurículas i ventrículos que lanzan la sangre en lasarterias,
lavuelta de ésta por las venas para
llegar
al corazón i ser lanzada aHISTORIA DE LA MEDICINA 73
Harvey
corrió la suerte de losgrandes hombres,
seviopersegui
do,
calumniado idespojado
de sus bienes. Los miembros de la Facultad de Medicina de
Paris,
encabezados porRiolano,
se alzaron contrasu doctrina. En una de las anotaciones deRiolano,
refiriéndosea
Harvey,
se lee losiguiente:
«Admiro tu invención de la circu lación de la sangre, la industria i sutilezainjeniosa
que hasdesple
gado
parademostrarla,
i tediré,
para que lo sepas, que te hasempeñado
enprobar
cosas absurdas i muchas falsedades».Murió el 30 de
Junio
de 1658a los80 añosdeedad,
observandocon calma los progresos de su enfermedad i contando sin inmutarse
los últimos latidos deese
pulso
cuyos misterios él revelara a la hu manidad.Si
Inglaterra
tuvo lagloria
de un descubrimiento que debiacambiarlas teorías
médicas,
Italia tuvo otro cuyas consecuencias fueron también considerables.De los alimentos
injeridos
no se conocía mas que losresiduos,
se
ignoraba
absolutamente la manera cómo se distribuían en el cuerpo; lasangreera ellíquido
quetrasportaba
el alimento a todo elorganismo,
pero¿cómo
los recibia ella a su vez? La cuestión fuéen parte resuelta por
Gaspar Aselli, profesor
de la Universidad dePádua,
el 23 deJulio
de 1622. Examinando en un perro vivo los movimientos deldiafragma,
seapercibió
de unoscordonesblancos,
muitenues,
dispersos
en todo elintestino; pinchó
unode ellos i salióun
líquido
claro como laleche;
correa casa de otros médicos i le cuenta loocurrido,
pero cuandollegan,
el [ierro habia muerto i todo habiadesaparecido;
al diasiguiente
se abre unsegundo
perro, nada aparece. Aselli recuerda entoncesqueel
a.iimal eseáen ayunasi
atribuyó
estacircunstancia a su fracaso. El 26 del mismo mes repite
laoperación
en un perro reciencomido;
esta vez el resultado coronó susesperanzas i llamó los nuevos vasos venaslácteas.
Siguiendo
susinvestigaciones
comprobó
que
partían
del intes tino i que llevaban alimento. Como dominaba todavía lateoría deGaleno,
de que elhígado
eraelórgano
productor
de la sangre, Ase lli llevó a él la desembocadura de losquilíferos.
Pocos años mastarde
Peequet (1617),
estudiante aun de medicina enMontpcllier,
descubre que los
quilíferos
no van alhígado,
sino que se reúnen enel reservorio que hoi lleva su
nombre,
de donde parte un canal quedesemboca en la vena subclavia para pasar tilcorazón.
JUVENTUD
El descubrimiento de
circulación,
hizo concebir la idea deinyec
tar los medicamentos en las venas i de hacer la transfusión de la sangre; lo
primero
fué propuesto enInglaterra
por Andrés Livavioen 1657,
exajerando
susventajas. Juan
DanielMayor,
médico alemán, fué el
primero
queejecutó
la transfusión de la sangre en elhombre. Los ensayos se
repitieron
en Francia i elprocedimiento
sepuso de
moda,
pero casi todos loscasos eranfatales,
hasta tal punto que el
parlamento
dictó una ordenprohibiendo bajo
las penasmas severas las transfusión de la sangre en el hombre.
En el
siglo
XVII nace también elmicroscopio;
la anatomía grosera i puramente
descriptiva
deentonces,
se hace de una delicadezaestrema, mostrando al
ojo
asombrado las maravillas que escapana la vista natural. Penetra en las
profundidades
de lostejidos,
revelando a
Malpijio
suorganización
interna,
i aMorgagni,
mas tarde. las lesiones quedejan
en ellos el paso de la enfermedad. Lahistolo-jía
i la anatomíapatolójiea
estaban creadas.Malpijio
(16^8-1694),
demuestra la estructura lobulillar delpulmón
considerado antes como una viscera carnosa i establececlaramenteque secompone de
pequeñas
vesículastapizadas
de unared vascular. Describela capa
profunda
de laepidermis
i la estruc turaíntima del riñon.Morgagni
(1682-1771),
échalas bases de la anatomíapatolóji-ca. En 'a
antigüedad Hipócrates
se esforzabaen atribuirel síntomaa una lesión
orgánica
i el mismo Galenoproclama
bien alto la relación necesaria entre el desorden funcional i la alteración causal, pe
ro estas ideas
bosquejadas
entonces no fueroncomprendidas
por laépoca,
i volvieron a nacersiglos
mastarde,
en laplatina
de unmicroscopio
conMorgagni.
El fruto de sus observaciones se encuentra en los cinco librostitulados «De sedibus etcausis morborum».
El final del
siglo
XVII fué fecundo en teoríasi en doctrinasopuestas.
Sancrorius(1630), atribuye
la causa de las enfermedades a una íalta o exceso en latranspiración;
el filósofo Descartes(1596
1650)
aplica
lajeometría
i eláljebra
a la mecánica i esta últimaciencia a la
anatomía;
considera al cuerpo humano unamáquina
iesplica
su funcionamiento por lasleyes
físicas. El italiano Borelliprofundiza
mas las ideas deDescartes,
iBellini,
sudiscípulo,
mezcla laquímica
a sus teorías.JermanBoerhaave,
uno de los médicos masilustres de entonces, trata de aliar los estudios
clínicos,
con las teorías
macánico-qnímicas
de sus antecesores;después Hoffman,
atrienferme-HISTORIA DE LA MEDICINA 75
dad no es para él mas que una alteración en estos
movimientos;
suterapéutica
tiende a restablecerel cursode ellos.Al considerarestas
ideas, sorprende
el hecho de que personas deun
espíritu
tancultivado,
hayan
podido
reducir al hombre aunasimple máquina,
tratando deesplicar
su funcionamiento por lassimples
leyes
de la mecánica. Existen ciertamente fenómenos de or den físico en e! funcionamiento delorganismo,
pero lo queescapó
aestos médicos filósofos fueron los fenómenos vitales
que se iniciaron con Halleren el
siglo
XVIII. En unprincipio
siguió
las doctrinas de su maestroBoerhaave,
pero hacia 1747 espone su descubrimiento sobre una nueva fuerza hasta entoncesdesconocida,
la irritabilidad, propiedad, dice,
inherente
de la fibramuscular,
invocando enapoyo de su teoría la
persistencia
de los latidos del corazóndespués
de
separado
delanimal,
Basadoen esta-; ideas se levanta Broussais)1
772-1838),
cuyas teorías sencillas i al alcance detodos,
dominanpor
algún
tiempo
lapatolojía.
La irritabilidad es el
eje
alrededor del cualgravita
toda su doctrina;
la enfermedad consiste en laexajeracion
o debilitamiento deesta
propiedad
vital. Entre unagastritis
i una tifoidea la diferencianoestriba sino en que la irritación es menor en la
primera
afecciónqueen la
segunda.
Lasimplicidad
de estas teoríasatrajo
muchospartidarios;
todo el arsenalterapéutico
ríe entonces seredujo
a lasangría
como el medio mas eficaz para combatir lairritacion-Estas ideas alcanzaron un gran
apojeo
dominando en la medicina porun
largo espacio
detiempo,
pero bruscamente vinoel descalabro i el descrédito de ellas.
Todas estas doctrinas no absorbieron felizmente la atención de
todos los hombres de esa
época.
TilomasSydenham1
(1624-1689),
llamado elHipócrates ingles,
consagra sutiempo
solo a la observación como los
antiguos.
Hizo unprolijo,
estudio sobre lasepide
mias que cada cierto
tiemjio
asolaban a supatria!
Noprovienen,
dice,
delcalor,
de la humedad íii delfrió,
sino de una alteración se creta que se hace en las entrañas de la tierrainfestándose el aireconsusexhalaciones
perniciosas.
Hadejado
unadescripción
acabarla •■bre la
epidemia
de viruelas que atacó aInglaterra
entre los año16Ó7-1669. ■'■-'"■■ ;---•;-'■' ,:í ,
Durante los años 1670 a 1673 se declaró una
epidemia
dealfom-brilla que hizo
grandes estragos;'
Sydenham
1,.estudia1
iliace notal
las
cumplicaciones
torácicasrabdórninales
como las mas'frecuentes.
De la escarlatina igota ha
dejado
tambiénprofundas
enseñanzas.'
JUVENTUD
Boullet,
refiriéndose aSydenham,
dice: en medio de las locasdivagaciones
de susiglo
se mostró como la encarnación mas vivadel buen sentido i de la sana
práctica.
El
siglo
XVIIInoquiso desaparecer
sindejarle
ala humanidadunrecuerdo
imperecedero
de su existencia. El 14 de mayo de 1796,Eduardo
Jenner
hacia lasprimeras
inoculaciones de la vacuna. Eldescubrimiento fué bien recibido en
Inglaterra;
en 1800pasó
aFrancia,
dondeunasociedad,
bajo
la dirección delduque
de laRo-ehefoucaull,
seencargó
depropagarla.
Decididos adversarios se le aparecen en todas partes, se le
culpa
dep.-odncir
todos los males queaflijen
alahumanidad;
afuerza de inchas ipolémicas
ardientes,
logró imponerse
a la consideraciónde los
pueblos.
Hoi su victoria es yacompleta,
i laresguarda
la esperiencia
de mas de unsiglo;
la mutilación i eltatuaje
han sido en tre los bárbaro"* el distintivo de una castasuperior,
la cicatriz dela vacuna deberá ser al
presente
el timbre de la civilización.Lega el
siglo
XIX,
elsiglo
de oro de lamedicina,
en que nuevoshorizoices ^-e abren a esta ciencia iluminados por los
jenios
de Vir-e'.iow i Pasteur. ua medicina entra en un caminocompletamente
ignor
ido hasca en ónces, camino que ha sido deglorias parala
humanidad.En sus
prime
os comienzos Laennec muestra un mundo desco nocido a lamedicina;
en 1818publica
su tratado de auscultaciónmediataque es una obra
perfecta
deprecisión.
Virchow,
contra laopinión
de muchossiglos,
desdeña los humores i crea la
patolojía
celular;
no son losórg¿mos
ni !ostejidos
los que
enferman, dice,
son lascélulas;
i una nueva medicina se le vanta sobreestas bases.En 1850 aparece a los
ojos
deDavaine elprimer
microbiopató-jeno
cuyo rol nofuécomprendido
sino añosmas tarde conlasespe-riencias de Pasteur sobre los fermentos lácticos i alcohólicos.
La vida i obra de Pasteur es suficientemente conocida de todos
para entrar a
describirla;
solo diré que elpueblo
francés como lahumanidad entera lo amaba con veneración. Sin
precedentes
por lo o-randiosa iespontánea,
fué la manifestación con que secelebró enParis el 70 aniversario de su
natalicio;
jamas
lagratitud
ha sidoespresada
en formasemejante;
el Presidente de laRepública
colocó en elpecho
del anciano una medalla costeada por susadmiradoresEL PRIMEROI EL ULTIMO 77
reversóla
inscripción
siguiente-
«A Pasteur el dia en quecumple
70 años, laciencia i la humanidad reconocidas».Su muerte ocurrió en
1895,
a los 78 años deedad,
su nombre ha sido escritocon letras de oro en la historia de lacivilización.Inútil seria continuarmas adelante en el desarrollo de la medi cinaen el
siglo
XIXi en el actual. Los nombres deTrousseau,
deKoch,
ClaudioBérnard,
deErhlich,
etc., están en el conocimiento de todos.Guardémonos sí de olvidaren el
presente
lasriquezas
que tenemos de otras
épocas;
si es verdad que la medicina ha alcanzado en lostiempos
modernos susmejores conquistas,
elpasado
la honra.Mayo
18 de 1911.Guillermo Grant.
EL
PRIMERO
I ELULTIMO
Una rata
campesina
asomó la
cabecita
porla entrada
de su cueva, i vio no
lejos
de
allí unahermosa
manzana.«Es
paramí!» chilló
apoderándose
ríe lafruta.
Pero un mono
descendiendo
rápidamente
de
unárbol,
aproximóse
de
un par
de saltos
ala
rata,
i
learrebató la
manzanai
ganó
de
nuevola
copadel
árbol,
gritando
con tonotriunfante:
—«Es
paramí!»
Unáguila
quepresenciaba
la
escena,cernién
dose
majestuosamente
enel
espacio,
nodejó tiempo
al
mono para gozar de su
victoria;
arrojóse
sobreél
como una.flecha,
clavó sus garras en la manzana iremontó
suvuelo,
esclamando:
—«Es
paramí!»
Entonces
unhombre,
que sededicaba
a cazar poraquellos parajes,
seechó la
escopeta
a
la
caía, i con certerapuntería
atravesó de
unbalazo
al
ave, que
cayó
a suspies
revoloteando.
«Soi
elprimero
en tretodos los
seres,i
poralgo
medenomino
Rei dela
creación»,
dijo
el hombre
apoderándose
de
lamanzana.«Es
paramí!»Le echó el
diente;
pero elfruto estaba casi
hueco
idel
centro
salió
un gusano, quedijo
alhombre:
«Espira
mí!»
La
poesía
de
Unamuno
«En los surcos lo
vivo,
en tídeja
loinerte,
pues la vida no pasa al paso de unnublado;
de tus obras
podrás
un diarecojerte.»
Cuando
llegados
ya a unacierta
edad,
i como consecuencia aitna mayor
plenitud
de criterio i de
visión,
echa
mos una
larga
ojeada
por elcamino
que nos tocara recorrer,
advertimos
las huellas queliemos
estampado
o que nopudimos dejar
impresas
sobre elpolvo
movedizo
en quese cargaron nuestros
pies.
I pensamos en lahonda
poesía
que
dejamos
morirsin
espresion,
oculta paralos demás
enlas
cálidas
palpitaciones
de nuestras entrañaspostradas
en
oración
ante labelleza
oeldolor del
momento.En
aprovechar
aéste
contoda
suintensidad
depensamiento
i sentimiento,
con suconglomerado
devida exluiberante
de afinación
nerviosa,
amontonándolo enfrases
cuyaspalabras
aparecieran
hinchadas
delcontenido;
enestodebió estribar
el
mérito
de una gran obrapoética.
Por esola
mejor
autobiografía
de
unhombre
seráaquélla
que nospresente
enorden
cronológico
lastotalidades de
susinstantes-cumbres.
LAPOESÍA DEUNAMUNO 79
Pero para, que
podamos
emocionarnos
con suobra,
para
poder
tocarsin
esfuerzo la
carne que goza osufre
enella,
es menester quehayamos
también vivido las
sensacio
nes
i
lameditación
queahí
palpitan.
Quien
nohaya
senti
do
amorpor lavida de
unabestia,
quien
nohaya
acercado
su
comprensión
al esbozo de
lenguaje
que enlos
ojos
traspa-renta,
quien
nohaya
una vezsaltado
dealegría
conla ale
gría
que ladomina,
osufrido
conel dolor
que nos mostraba,
ése estáincapacitado
para, sangrar con la muertedel
pobre
brutoi
nocomprenderá
la hondura de
unapoesía
que la cante.
Si
no seha
pasado
por unade
esashoras
angustiosas
en que la amargaidea
de la muerte sin resurrección
nossobrecoje;
si
elinstinto de conservación
no seha
proyectado
al
deperpetuación
i continuado
enéste,
pidien
do contumultos
de.alma la existencia
imposible
de unDios
que nos consuele del
horror
alabsoluto
anonadamient
otampoco
sepodrájrejistrar
en elespíritu
la.
desesperación
de
unas frasesque
se retuercenbajo
el peso de eseespanto.
Unidiota
tampoco
podrá comprender
laconcepción
del
filó
sofo.
Ahora
si el
que sesumerje
en unlibro lo hace
conel
propósito
único de
encontrar unalgo determinado,
inó lo
queen
él
séhalla,
laincomprensión
esinsincera.
Si de
unlibro
de
versos setrata,
elpunto
de mira
serála
forma,
i siésta
choca
con eloido
tradicional,
elhabitual,
el que se usapara
el
tambor
militar
o elotro, sencillamente hai
que cerrarse
al
contenido.
Seabren
lasorejas,
se lasagranda
mucho
cuidando antes de esconder
el corazón iel
cerebro,
i
sesien
te i se
piensa
conellas,
con lasorejas,
Ante todo el
sonido,
señor. lil sonsonetee
acostumbrado
esfisiolójico;
elinhabi
tual no es