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El desarrollo rural: limitaciones y alternativas (Debate agrario)

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ECUADOR

Debate

CONSEJO EDITORIAL

José Sánchez-Parga, Alberto Acosta, José Laso Ribadeneira, Simón Espinosa, Diego Cornejo Menacho, Manuel Chiriboga, Fredy Rivera, Jaime Borja Torres, Marco Romero.

DIRECTOR

Francisco Rhon Dávila Director Ejecutivo CAAP

EDITOR

Juan Carlos Ribadeneira

ECUADOR DEBATE

Es una publicación periódica del Centro Andino de Acción Popular CAAP, que aparece tres veces al año. La información que se publica es canalizada por los miembros del Consejo Editorial. Las opiniones y comentarios expresados en nuestras páginas son de exclusiva responsabilidad de quien los suscribe y no, necesariamente, de ECUADOR DEBATE.

SUSCRIPCIONES Valor anual, tres números: EXTERIOR: US$. 18 ECUADOR: S/. 21 .000

EJEMPAR SUELTO: EXTERIOR US$. 6 EJEMPLAR SUELTO: ECUADOR S/. 7.000

ECUADOR DEBATE

Apartado Aéreo 17 -15-00173-B Quito, Ecuador

Redacción: Diego Martín de Utreras 733 y Selva Alegre, Quito. Se autoriza la reproducción total y parcial de nuestra

información, siempre y cuando se cite expresamente como fuente a ECUADOR DEBATE.

PORTADA

Magenta Diseño Gráfico

O

caap

ISSN-1 012-1498

(2)

ECUADOR

DEBATE

Quilo- Ecuador, agosto de 195

• 1 «

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. . . . ...

c�'i�t�ra '�ci��ai: ¿Quiebrs en

¡ 111d�lét5-15

· .... ·.

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Coyuntura Política: Mdernización, crsis y comienzo de otro ciclo olítico

/16-20

Connictividad: El conlicto sci-olítico: febrero-mayo 1995121-27

Coyuntura Internacional: Continúa la restructuración geográica de la

economía mundlal/2-41

quipo de Coyunlura "CAAP"

X�MA CTRL<

Lieralismo y Posmodernidad 1 43-51

Nancy choa Antich

Revolución Liberal y Noliberalismo/52-60

Alejandro Moreano

El rgrso de viejos actors en ls nuevs scenaris de la olítica 1 61-77

Patricia de la Torre

Sobre

a

Tolerancia 17-90

Felipe Rihadeneira Quevedo

Tolerancia y Demcracia /91-103

Isidro

11.

Cisneros

·.;.:;:;::·.

H>

..�ÓNGs·y�lia������Rl"�l·e�bP���dn�:·oue�yDsab····

119-125

Mnuel

Ciioga

(3)

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¿Qué hay de ls tenitols en la descentralización?

/135-154

Roerto Santana

La pofundiación de a demcacia en Colombia: Obsáculos y osibilidads

/155-172

.

Jaime Zuluaga Nieto ·

q�.qA::w9��:::::::::::::::::::::::::::::::::::¡::::::::::':':':':::::::::::::::::::::::,::::::::::¡:::::::::::::::::::

Hstoia de a Revolución Liberal Ecuatoriana, de Enrique Ayala Mora.

117-179

ComeniosdeHenmnlna

: � '

(4)

El esarollo rural: limitaciones y altenativas

Luciano Matínez (*)

os actuales procesos de modenización de la agricultura bajo el enfoque neolibe­

rl

puntan hacia una reconceptua/ización del desarrollo rural como una palanca económica que impulse a los

campesios vabes

deinitivamente en los mecans­ mos del mercao. Esta es la preocupación central de los actuales enfoques en boga tanto en los medios académicos como entre ls organizaciones estatales o privads encargas

e

implementar ls acciones de desarrollo rural.

INTRODUCCION

A

l parecer, la conceción del

desarrollo rural vinculado a la búsqueda de

alteati-vs para los prductores obres sería un

"nacronismo" que no tendría mayor im­

ortncia en el momento presente.

a

suerte de los obres rurales empiea a ser considerada como marginal a la

losofía del desarrollo rural.

n

este nuevo contexto de reinter­

pretación del desarrollo rural es imor­ tnte averiguar si úniamente or las pre­ siones del mdelo neolieral y or su­ puesto de los píses del note industial,

se

a

abandonado n pronto el hasta

hace co "argumento central" del

que-(*) Consultor IICA·cuador .

hacer institucional de ONGs y del mis­ mo Estado en el medio rural. O al con­ trario, se ratá del resultado de un pro­ cesamiento de la inviabilidad de estos

prductores en el acn1al sciedad rurl.

Dadas las carencias de estudios ac­ tualiados e investigaciones remozadas sobre el sector rural, no parece tener pie esta última dimensión, sino más bien la primera. Los organismos de desarrollo y las ONGs, estarían entonces, sin ma­ yores bases empricas pivilegiando la dimensión "de mercado" en la actual propuesta del desarrollo rural.

(5)

desprenden de un estudio realiado so­ bre las

12

áreas DRI en el caso cuato­ riano 1• Consideramos que es imortan­ te abrir este debate sobre tdo enre las organiaiones e instituiones vincula­

s

dirctamente con el medio rural, as{ como entre las organiciones opula­ res para que las decisiones que inal-·, mente se tomen en materia de olítica económica no pan desde los mdelos sino del "prcesamiento" de nuestra rea­ lidad.

LA HETERGENEIDAD DE LS

PRODUCTORS RURALS

l

mundo ural ha sido anliado hasta no hace

o

como un conjunto de prductores camesinos. Esto impli­ ca una visión radicional basada en las prácticas producivas predominantes de los habitantes del medio ural: agricul­ tura, ganadería, caa

y

esca. a deini­ ción de campesino, ha esado más que su verdadera actividad, mucho más di­ versiicada que la dimensión estricta­ mente agroecuaria 2•

Existiría una doble dimensión en la actul heterogeneidad de los prducto­ res rurales: una vinculada a la cupa­ ción, es decir, no tdos son prductores ubicados en un sólo sector

e

la econo­ mía

y

otra vinculada a la osición so­ cil que cupan en el conjunto de los mismos prductores rurales.

Actual-ebate

Araio 127

mente existe la tendencia a eliminr . esta doble dimensión que sigue presente en el medio rural con más claridad que anes. Hace falta avr en el cruce de estas dos dimensiones: la una horion­

l

(diferenciación scial)

y

la otra ver­ ical (diferenciación prductiva). so nos ermitiría avanar en la compren­ sión de la heterogeneidad de los pro­ ductores, base imortnte para conside­ rar los nuevos retos del desarrollo ural hacia el futuro.

n

el contexto de los productores rurales es imortante sobre tdo esr atentos a la diferenciación vertical que parece haerse desarrollado como una respuesta frente a la crisis

y

a las as osibilidades de ampliación de recursos en manos de amesinos. as inquieu­ des no son nuevas, ero la pregunta central es: ¿hasta qué punto, las olíi­ cs de desarrollo ural consideran esa nueva dimensión? ¿No será que se hn e¡tancado conceptualmente, por haer­ se concentrado en la dimensión tradi­ cional del sector rurl?

Al centrarse en esta última dimen­ sión, las polfticas de desarrollo rural indirectamente han marginaliado a una importante porción de prductores rurales o lo más grave,

han

deserdicia­ do recursos al tratar de impulsar activi­ dades que no son centrales en las estra­ tegias prducivas de muchas comui­ dades o sectores campesinos.

l. tudio de Bae del PRONADER. IICA, Quilo, 193.

(6)

18·

caor eate

LA FALTA DE UN MARCO FLEXI­ BLE PARA LA INSERCION "NO MARGINALIZANTE" DE LOS PR. DUTORES RURALES

a generaliación

de los modelos de ajuste n casi tdas ls economías de los países de la región, ha inducido a

replantr el marco macro-económico

sobre el cual de ahora en adelante ten­

drá que actuar la eonomía amesina.

n general

se esera de ella un comor­ tmiento racional basado en premisas

eonómicas (costo-eneficio, prducti­

vidad, rentabilidad tcnológica, manejo

empresarial del mercado, etc). Para ello, se diseñan nuevas bases "cometitivas"

para aprovechar las venjas del merca­

do, partiendo de la selección de áras con otencialidades prductivas y con camesinos ya no "viables", sino "ren­

tables". Se busca el milagro de la con­

versión del camesino en "empresario" agroecuario y pra ello se concentran los esfuerzos en dos dimensiones prin­

ipalmente:

- l diseño de proyectos "bancables"

(es decir que puedan entrr en la lógica del apital bancario y inanciero) y,

- Concentrado en actividades agrí­ colas y/o cuarias or.lo menos de me­ diana escala.

Queda claro que estas tendencis

tamco son nuevas, siempre existieron

en el horizonte de .los economists que

diseñaban proyectos desde el escritorio.

o nuevo es que ahora se plantea "abier­

tamente", como la panaca para los pro­

blemas de los camesinos y en general del nuevo rol del' sector rurl. ·

e acuerdo a las tendencias sobre el

avance de la obea en el sctor

l,

mucho más grave que en el sector urba­ no, precería ser que se concentraría i­ camente en cas áreas y n cos m­

esinos.

e esta forma, el desarrollo

ru­ ral se convierte de hecho en una olíia

"elitista" a la que drían erfec.amen­

te acogerse una equeña burguesía y has­

ta una burguesía agraria sin sentirse "ex­

trm1os" en un unbiente supuestamente

dirigido para camesinos.

El mismo diseño del nuevo maro jurídico que acompaña a estos prcesos

se orienta en esta dirección. El mino

hacia el capitalismo agrario ha queda­

do desbrozado de a

q

uellos obstáculos

que como la refonna agraria, imedín el funcionamiento de las leyes de mer­

cado. Ahora on reglas claras y sobre

todo con garantías a la propiedad, se pue­

de ser eficiente, cometitivo y además

"demócrata".

Pero no todo es color de rosa en el heterogéneo mundo rural. Existe como lo hemos mencionado una masa de pro" duetos rurales que no entrarían en esta propuesta pues est.Úl conciclitemente

excluidos de elia: los obres rurales.

Pero además, dentro de los grupos cam­

pesinos dedicados a las actividades

a"

groecuarias, una gran mayoría de ellos,

los equeños y hasta los medianos,

quedarían fuera si es que no se diseñan

mecanismos de inserción más flexibles

en la economía de mercado· y sobre tdo, si no se define cuál es esecíicamente

el

p

ael que cumplirán en ella. .

No hay por qué deseserarse si los

(7)

imagina-ción, lo grave es que pueden ser invia­ bls simplemente orque desconcen lo que pasa en el sector rural. No hace fal­ ta reetir aquí la neesidad de estable­

r prioridades, de ainar los instrumen­

tos analítios, de prcisar las dimensio­

nes espaciales, de r contenidos más

comprometidos y reales a los concep­

tos.

l

dsrrollo ural deería nutrirse

primero de los prcesos reales, medir su

otencialidad

y

lanarse a la conquista

de los espacios que ein una mejor

vida para los productores urales. Final­ mente, la lexibilidad que implicaría ello, no significa "suordinación" a pós­ tulados que resultn ser más teóricos que prácticos en el difícil mundo de la eco­ nomía rural.

EL AUGE DE LAS INICIATIVAS DE

LS PRODUCTORES RURALES vs LA PERDIDA DEL ROL PROTEC­

TOR ESTATAL

Una primera pregunta se imone: ¿tienen realmente iniciativas imortn­ tes los prductores rurales?

a respuesta, de acuerdo a mis ex­ eriencias en el caso ecuatoriano es. ro­

tundamente ainnativa 3• s más, me

atrevería a airmar que en aquellas áreas donde el Estado tuvo históricamente una débil presencia, las iniiativas económi­ co-sciales de los prductoes rurales han sido extraordinariamente eficientes en un doble senido: .

ebate

Agrario

129

a) lhm osibilitado la generación de una dinámica económica adÍptada a las

condiciones

y

osibilidades del desarro­

llo regional.

b) Han ennitido un mdo.de pro­ ducir que no tienen nada que ver con la obrc7a ni amco con el mundo em­ presarial tal como lo pintan los textos de economía: la acumulación como el motivo único de la actividad prductiva

huma. '

Es probable que muchas de estas res� puestas hayan sido·claoradas como es" trategias de ensayo-crror-reetiicación aprovechando" los concimientos y las destreas de los productores or un lado,

y

por otro, las facilidades para ha­ cer circular los productos más allá del ámbito doméstico. Estos dos elementos suonen una "sofisticada" racionalidad económia, cuyo eso prin:ipal recae en la unidad productiva familiar. stos "equios familiares" omo lo señalaba

Tepitch

(1973),

no.han sido tomados en

cuenta ni en su dimensión cuantitativa

ni cualitativa. sa última, sobre tdo, cobra importancia :mte el fracaso de los modelos más cororativistas ensayados

con pco éxito entre los amesinos. ·

El hecho cierto es que ante el retiro del Estado romo el actor principal del medio rural en la actividad agroecua­ ria, se abre un espacio que puede ser copado rápidamente or instituciones que no or ser del ámbito privado aor­ tan solucion.es creadora's para 'Jos

·pro-3. Ve� Luciano Matínez V, s camesins-atsans en la sierra central: el ao Tungurabua,

CAAP,

(8)

130

cador eate

ductores urales. ste es n tema que merece ser discutido al menos en dos dimensiones:

- ¿Cuál es el nuevo pael de las ONGs y las nuevas instituciones en el medio rural?

- ¿Pueden los prductores rurales cristalizar sus iniciativas bjo mdelos institucionales?

s interesante constar e•• el caso ecuatoriano que aquellas áreas con más acciones or parte del Estado y organis­ mos privados de desarrollo, son las más obres. No siempre la inversión en de­ sa-ollo y la concentración de esfuerzos han dado los mejores resultados. s pro­ bable que sean otros sectores los real­ mente eneiciados de estos "inputs" de desarollo. Por ejemplo, los loriculto­ res que ahora pueden disoner a discre­ ción de mano de obra de las commúda­ des en donde se sigue invirtiendo inútil­ mente en proyectos agroecuarios. ¿No será esto una buena manera de abaratar la reprducción de la fuerza de trabajo? ¿rién se eneficia inalmente del de­

sarrollo rural?

LOS PROYECTS DRI EN EL CASO ECUATORIANO: UN MARCO PARA REPENSAR EL DESARROLLO RU­ RAL

s tendencias que se apuntan en este acápite, no consituyen sino un esfuero or resaltar ciertos asectos que indican la urgente necesidad de reensar el de­ sarrollo rural en lla nueva ersectiva, más acorde con la realidad actual. stas relexiones se basan en un estudio

reali-ado sobre las

12

áreas DRI en

193, n

donde se investigaron variables scio­ económicas y prducivas de los hoga­ res cmesinos.

· Uno de los asectos que más llaman la atención es que los camesinos de las áreas DRI, obtienen sus ingresos de dí­ versas fuentes o actividades económi­ cas. No �e e11contró ninguna área en que los hoges de campesinos lograran ob­ tener el ingreso úninente de activida­ des agroecuarias. Al contrario, al me­ nos en 3 área¡, los ingresos no-agroe­ cuios eran predominntes (entre el

0%

y e

J

70%),

·.en

5

áreas eran imor­ tantes (eptre el

40%

y el

0%)

y

sólo en

3

áreas eru¡ núnoriios (entre el

20%

y el 30%

).

o interesante a destacrse es que las áreas con predomi1úo de in­ gresos no-agroecuarios están ubicadas en la sierra oplaas or comunidades indígenas obres con escasos recursos donde la agricuHua ya no es más la fuente principal de sus ingresos y la di­ versificación cupacional atraviea lon­ gitudinalmente las familias.

n

el otro extremo, las únicas áreas donde predo­ mina neunente el ingreso agroecio están ubicadas en la costa húmeda de la Cuenca del Guayas. Aquí, los camesi­ nos tdavía siguen en la agricultura en la medida en que disonen de tierras de buena calidad.

(9)

son asalariados de empresas de flores, o migran a la constucción o cuando se quedan en la wna se dedican a activida­ des como artesanía y comercio. No obs­ tante. para complicar el análisis,las mu­ jeres en estos sos sí se dedican a la agricultura y ganadería

�. a

paradoja está en que se trata de una agricultura "no rentable" ero que de tdas fonnas insume algún nivel de tecnología mo­ dena. Allí se ve la "mano invisible" de los proyectos DRI. Invertir en "transfe­ rencia de tecnología" on mujeres qui­ chua hablantes dee ser tda una "haza­ ña", sobre tdo cando este prceso se realia en parcelas son limitaciones en calidad del suelo y falta de agua'·

s áras con mayores ni veles de tec­ nología se concentran en los cultivos mercantiles más rentables (arro� en las áras de la costa, papas en las de la sie­ rra). e hecho se trata de cultivos bási­ cos de la canasta familiar y largamente protegidos or la olítica estatal. Ahora bien, si se considera el conjunto de las áras investigadas_ a exceción del maíz duro en la cosia, no se enconró ningún otro cultivo nuevo de imortancia que haya mdifiado las prácicas tradicio­ nales de los prductores campesinos. a

ebate Agrario

131

mdeidad, la aertura del mercado, los nuevos prductos de exortación, los "nichos productivos con ventajas comparativas" y tda esta nueva di­ mensión mercantil-financiera ha pasa­ do muy lejos de las prácticas prducti­ vas camesinas.

¿Pero estos prductores están real­ mente capacitados para entrar en el nue­ vo mdelo?

Evidentemente que no, pues

a

esar de haerse eseciaJizado en la prduc­ ción de n solo mbro, los camesinos no obtienen necesariamente niveles de producción y de prductividad compa­ rables

l

menos on los promedios re­ gionales, es decir no son cometitivos ni siquiera en el mercado inteno, or en el exteno 6• s más, en aquellas reas estrictamente monculivadoras, como ias prductoras de rroz, la excesiva de­ endencia del mercado a través de un sólo prducto puede acarrear érdidas económicas entre una población que no tienen otras altenativas cupacionales y qhe se encuentra pennancntemente "endeudada" con los circuitos comercial­ financieros zonales 7• Así pues, el mo­

ncultivo, vinculado a los paquetes tec­ nológicos de la revolución verde han

de-4. s muj�res al frente de la finca alcanzan orcentajs nada dspreciables: el 0% en Sierra Note de Pichincha, el 8% en Tanicuchí-Toacao-Pastcalle.

Y

4erlh% en· Guano::\·'"'.

5. En alguns e ests áreas e a obervado que el agua de regadío supestamente dielado para poyects agrícols es utilizada or ls familis ara trs fines. or ejemplo, ara fabricar blqus de . cntccin. Seguramente una utili1.ación ás "racional'' dde el punto de vista económico.

6. Asf r ejemplo, el rendiiento or hctárea de arroz en Daule es de olo 2,8 TM. frente a 3,0 TM a nivel provincial. Igualmente, las aas alcanan en TP un rendimiento or hectárea de 6,3 TM, frente a

6,9 TM a nivel provicial. .

(10)

132

caor eae

mostrado ser ineicientes para mejorar can7.ado. o soprendente de la prduc­ las condiciones de vida incluso de los ción camesina es que "masivamente" camesinos mercantiles. se destina al mercado. Los niveles de Ahora bien, si esto su�ede .con los autconsumo, solo son imortantes n

camesinos . mercantiles, es decir con las reas más obres de la sierra, de ma­ aquella fracción. de los conside�adós nera especial n productos como maíz "viables", no se puede eserr mucho suave y cebada 8• sto. suone wta irup­

con resecto a la masa de minifundistas ción masiva de la� relaciones mcranti­ obres. No obstante, el énfSis puesto les en el medio rural y la implantación en la "transferencia de tecnología" como sólida de un sistema de comercialia­ eje eQral de las transfonnaciones agro- cióQ �n los _ce9tro� o.blidos y ciuddes ecuaris ha arrojado magros resultados, más im

O

rtantes:;

.

esta masa sigue cada vez. más obre,

s

interesan!� d!�tácar que de algu­ aunque seguramente con cultivos "mo- na fo1a, Jo� prduct0res agroecuarios demos". �¡tan de ac

fcrs�· � estos espacios, de

¿Cl es la propuesta tecnológica mm}era que en eiin!d�o 'al habría er­ para estos camesinos dentr? del con-

i

do _eso el siste11�

·d�

intennediación texto de la reestructuración. agraria ac-. conceQtrado ahora.éqlas ciudades. ste tal? pael que es ·i cl'ó en contextos

re-¿ Tienen la capacidad de continuar giouales muy dinámicos desde princi­ con este sistema prductivo altamente píos de siglo (como el caso de Tungu­ costoso y deendiente de fuera? rahua), empiea también a generaliarse

s

propuestas actualmente en oga para otras áreas del país.

l

hecho de sobre la agricultura sustentable intenlul que en las

12

áreas el

6%

de la pro­ dar una respuesta altemativa paraincluir ducción agrícola luya hacia las ciuda­ en las propuestas futuras de desarrollo, des, indica no sólo las preferencias de variables imortantes omo la conser- los prductores sino un cambio en la vación de los recursos naturales, .la o-. tradiciQnal coneción de la comerciali­ brea

y

el rescate de. tecnologías tradi- ación en el medio rural.

cionales. Hasta el momento y ante las Esto no significa que ha desaparecí­ urgencias del "mdelo", no se vislwn- do el sistema de intennediación, sino que bra una incororación de esta nueva di- este se ha trasladado y conentrado en mensión en las olíticas de desarrollo los espacios mercantiles más dinámicos rural.

ul-1'

.• • .

:;r,;•·.9.

l

pael del mercado es central en el mdo de. vida de los camesiilos, no imorta el nivel de mdemizacióu

al-�ctualmente se oa impre8cindible redimensionar la imortancia de los vn­ . culos rural-urbanos ..

8. El orcentaje de la rdución dstinado a

la

venta en el o e aa y arro, ·su

e

ra el %,

ñientras.en el cao el aíz suave y cebada el6"k. ·

(11)

n

el aso eatoiano, el amaño relativamente queño de las regiones, la presencia de una nutrida red de irúra­ estructura físiea que movilia mercan­ cas, mano de obra y apital, el sistema de ferias y la ofensiva del apital

nniero en el medio rural son algunos de Jos nuevos prámetros a ser Onside­ rados en las relaciones merantiles de los camesinos. Un reto más para la tra­ diional; conceción sectorialisa y

graista del desrrollo rural, diseñado para un "mundo ural" de segunda ate-goría. . ·

En general los equeños prducto-·

res tienen todavía mucha dificultad en insertarse plenamente en los circuitos i­

nancieros, tecnológicos y comerciales mdenos. Así or ejemplo, únicamente el

3,7%

de las incas de tdas las áreas tenían aceso al crdito, mayormente del Banco Nacional de Foment'. Perp el ac­ tual prceso de desregulación agrario dría incrementar aún niás las barreras y obstáculos in�itucionales al privile­ giar útúcantente la dimensión empresa­ rial entre los prductores. Por el mo­ mento no se vislumba prceso de' fle�i­ bilimcíón de circuitos financieros pára los equeños productores.

Así pues, el panorama no es muy halagador una vez que se

n

incremen-eae Aaio 133

tado las diicultades pra el acceso

l

crédito del BNF (con tasas de interés comerciales). a consecuencia directa será la generalización del "crédito in­ formal" enre los camesinos meranti­ leS. No hay que olvidar que en el medio rural siempre

a

funcionado este crédi­ to, al cual ·ecurren los camesinos or la oortunidad y las facilidades de acce­ so. a exeriencia recientemente reo­ gida en otros países de la región, donde se han implementado olíticas de ajuste semejantes, indica que los. camesinos no acuden a los mercados financieros sino más bien a los meismos irúor­ males

y

a las relaciones bilaterales.

Finalmente, los niveles de participa­ ción y capacitación de la oblación e­

neiciaria son muy bajos. No sólo que se constata una desinformación genera­ lizada enre los campesinos con resec­ to a las acciones, si.no incluso una rel falta de interés. Pero además,las limita­ ciones institucionales, relacionadas on la calidad del ersonal técnico y la fla de metdologías de rabajo adecuadas y eficientes entre la población eneficia­ ria ilustr<Ul la graved<ld de este asecto sin el cual se corre el riesgo de deser­ diciar las inversiones y esfuerzos or mejorar las condiciones de vida de los camesinos.

(12)

ediciones

caap

DIALOGOS

1

Conlicto y Democracia en Ecuador

1

Autor: José Sánchez­ Parga

1

Comentarios de: César Verduga, Luis Fernando Torres, Fernando Cani6n y Fredy Rivera.

DIALOGOS

Concto y eKca

en cudor JSE SANCHE..PARGA

men1ans e C�r Verllp. ws Fnado Trres, Feano Cmn

y Frey Uvea

r���������i�i!!i!ii!ii!i!ilii![l!lii!i(

tcaap

a

presente edición de DIADGOS, Cuarta de esta Serie, plantea la cues­ tión del conflicto en democracia, analia los aspectos y vicisitudes de la con­ flictividad,· siJs diferentes camos y actores, así como las características de su gobemabilidad, en el transcurso

de

los últimos quince años de demcracia en el cuador.

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