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N.º66/julio-agosto
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Elpropósitodeestapresentación essituaralgunosdelosdebatesmás recientes de los usos de la teoría de género e identidad de géneros como estrategia de luchas políticas y organizativas. Estos debates re-quierenhistorizarlosmodosenque los usos de las teorías de la comu-nicación y la cultura han desafiado lascondicionesdeexclusiónymar-ginación que permiten focalizar la relaciónentredesigualdaddeclase y diferencias de géneros, orienta-ciónsexualeidentidaddegéneros porpartedemovimientossocialesy políticosensusluchascontralare-presiónyladiscriminación.
Durante los últimos quince años hemos trabajado en la Universidad de Buenos Aires tratando de vin-cular luchas culturales con activis-mopolítico.En1994ensayamosen la Facultad de Filosofía y Letras la constitución de un espacio crítico coordinado por activistas, investi-gadores e investigadoras, propo-niendo intervenir desde nuestras prácticaspolíticasendiferentesmo-vimientossocialesypolíticosenlas luchas por los derechos de Lesbia-nasGays Bisexuales yTrans (LGTB) en la universidad pero fundamen-talmente en los ámbitos públicos
Investigación y activismo en el vínculo
entre teorías de género, identidad
de géneros y luchas políticas
porSilviaDelfino
Entreteoríaypráctica
SilviaDelfino
silviadelfi[email protected]
LicenciadaenLetras,FacultaddeFilosofíasy Letras,UniversidaddeBuenosAires.Docenteenla UniversidadNacionaldeLaPlataylaUniversidad NacionaldeEntreRíos.FederaciónArgentina Lesbianas,Gays,BisexualesyTrans(FALGBT).Liga ArgentinaporlosDerechosdelHombre(LADH).
Resumen
Elpropósitodeestapresentaciónessituaralgunos delosdebatesmásrecientesdelosusosdelateoría degéneroeidentidaddegéneroscomoestrategia deluchaspolíticasyorganizativas.Estosdebatesre-quierenhistorizarlosmodosenquelosusosdelas teoríasdelacomunicaciónylaculturahandesafia-dolascondicionesdeexclusiónymarginaciónque permitenfocalizarlarelaciónentredesigualdadde claseydiferenciasdegéneros,orientaciónsexual eidentidaddegénerosporpartedemovimientos socialesypolíticosensusluchascontralarepresión yladiscriminación.Durantelosúltimosquinceaños hemostrabajadoenlaUniversidaddeBuenosAires tratandodevincularluchasculturalesconactivismo político,proponiendointervenirdesdenuestras prácticaspolíticasendiferentesmovimientos socialesypolíticosenlasluchasporlosderechos
LGBT(lesbianas,gays,bisexuales,transexuales)
enlauniversidadperofundamentalmenteenlos ámbitospúblicosdondeseproducíanacciones contraladiscriminaciónylarepresión.Elpropó-sitoerahistorizarlarelaciónentrelascrecientes desigualdadessocialesylasdiferenciasculturales ennuestropaísdesdelasluchasdediferentes movimientospolíticoscontraladiscriminaciónpor género,identidadesdegéneros,orientacionesy prácticassexualesnonormativas,perotambiénpor edadyetnias,tratandodesituarsuespecificidaden laluchacontralapobreza,laexclusión,larepresión policial,judicialypolítica.
Palabrasclave
Géneros–luchas–hegemonía-formasorganiza-cionales
Abstract
Theaimofthispresentationistosituatesomeofthemore recentdebatesabouttheuseofthegenderandgender identitytheoryasapoliticalandorganizedstruggle strategy.Thesedebatesrequiretodepictthewaysthatthe employmentofthecommunicationandculturetheories havechallengetheexclusionandmarginallyconditio-nswhichallowtofocusontherelationbetweenclass inequalityandgenderdifferences,sexualorientationand genderidentitybythesocialandpoliticalmovementsin theirstrugglesagainsttherepressionanddiscrimination. InthelastfifteenyearsinBuenosAiresUniversitywehave workedontryingtorelatetheculturestruggleswiththe politicalactivismproposingthewaytoparticipatefrom ourpoliticalpracticesindifferentsocialandpolitical movementsinthestruggleoftheLGBT(lesbian,gays, bisexual,transsexual)rightsintheUniversitybutfunda-mentally,inthepublicambitwhereactionsagainstthe discriminationandrepressionwereproduced.Thepurpose wastoshowthebackgroundoftherelationbetweenthe growingsocialinequalitiesandthedifferentculturesinour countryfromthedissimilarpoliticalmovementsstruggles againstthediscriminationbygender,genderidentities, orientationsandsexualpracticesnotnormativebutalso byage,ethnic,tryingtosituatetheirspecificityinthe struggleagainstpoverty,exclusionandthepolice,judicial andpoliticalrepression.
Keywords
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dondeseproducíanaccionescontra la discriminación y la represión. El propósito era historizar la relación entre las crecientes desigualdades sociales y las diferencias culturales ennuestropaísdesdelasluchasde diferentes movimientos políticos contraladiscriminaciónporgénero, identidadesdegéneros,orientacio- nesyprácticassexualesnonormati-vas,perotambiénporedadyetnias, tratando de situar su especificidad enlaluchacontralapobreza,laex-clusión,larepresiónpolicial,judicial ypolítica.
En 1997, procuramos actuar respecto de la relación entre des-igualdad de clase y diferencias en la cultura argentina, partiendo del valor crítico de las diferencias, con el objetivo de reunir nuestros pro-yectos como investigadores y do- centesconnuestrasprácticaspolíti-cas.Indicamosentoncesqueelpeso deladiversidaddegénerosydela identidaddegénerosenlasformas deacciónpolíticanoconstituye,en América Latina y en nuestro país, unaactualizaciónoimportaciónde problemas teóricos o de investiga-ciónsino,porelcontrario,unalínea dereflexiónclaveenlasestrategias políticasdelasorganizacionesdes-de hace más políticasdelasorganizacionesdes-de 40 años. Las prác-ticasdeesosmovimientospolíticos y sus formas organizativas hicieron evidenteque,enlaArgentina,lare- laciónentrediscriminaciónyrepre-siónseproduceatravésdelvínculo históricoentreviolenciaeconómica yviolenciarepresiva,yaqueladis- criminaciónconsisteenlalegitima-cióndelaimpunidad–comomodo concreto de cultura política– en la medidaenquelasideologíasracis- tas,sexistas,homofóbicas,lesbofó-bicas,travestofóbicasytransfóbicas constituyen un campo tan material
como político de prácticas de per-secución,represiónysilenciamiento a formas de organización que dis-tintoscolectivospolíticoshandado a sus proyectos de transformación de sus condiciones de existencia. Simultáneamente se hizo evidente quelahistorizacióndelasluchasde estosmovimientosponíaenprimer planolarelaciónquenuestrasinves-tigacionesestablecenconelvínculo conflictivo entre Estado y sociedad civil,quesuelesertratadocomoun problemadeconfiguracióndelper-filtécnicodelosexpertos,asesores o especialistas que intervienen en eldiseñodepolíticaspúblicas,mu-chasvecesacallandoonegandolos conflictos para eludir la condición represivadelasaccionesdelestado respectodegruposdiscriminados.
Propusimos entonces una pre-guntaplanteadadesdeelactivismo: silosmovimientossociales,entanto formas de organización colectiva, han cambiado la historia de la in-vestigación social, ¿cuál es la rele-vancia de la investigación para los movimientos sociales, los grupos o los actores en las condiciones ac- tualesdecrisisdehegemonía?Ysi-multáneamente,¿cuáleselestatuto o el valor crítico de las diferencias de etnia, edad, género, identidad degénerosuorientaciónsexualen losmodosdedominioyenlaspo-sibilidades de plantear alternativas políticas?
Porlotantotuvimosqueconside-rar,muyinicialmente,queelvínculo entreactivismopolíticoeinvestiga- cióntienecomopeticióndeprinci-pioqueloqueespolíticonoesun conjuntodeconceptospredefinidos como “temas” u “objetos”, sino el tipodepreguntasqueseplanteanen términosdeformulacióndeproble-masyposiciones.Enconsecuencia,
planteamosquelarelevanciasocial y política de la investigación sobre el género, la identidad de géneros o la diversidad sexual no consiste enladefinicióndesusobjetosoen los ajustes metodológicos necesa-rios para que alcancen un estatuto científico sino en el vínculo crítico queestablecenconlascondiciones de existencia de los grupos y sus propuestasdeorganizaciónpolítica. Especialmenteporque,desdemitad deladécadadelnoventa,actuába-mos en el marco de la aprobación de la Ley de Educación Superior, que exigía a las universidades e institutosdeinvestigaciónjustificar laincidenciadesusproyectos,mu-chas veces a través de préstamos y estímulosdeorganismosdecrédito multilaterales,quefinanciabanyfi-nancianinvestigacionesyposgrados engénero,orientaciónydiversidad sexual como “temas” u “objetos” de estudio. Discutimos entonces el efectodeestascondicionessobrela fetichizacióndeladiversidadsexual comountemadeprofesionalización individual,nosóloporlainstitucio-nalización acrítica de ámbitos de “estudios de mujer”,gay, lésbicos,
queer, sino también porque al
religiosas–fueincluidaenlasinves-anclajes
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tigaciones sobre pobreza conside-radaporlosorganismosdecrédito internacionales como un factor de conflictividadyriesgosocialparala gobernabilidadyelequilibrioeco-nómico. Registramos, también, la mención habitual a América Latina enelmarcodecentrosdeestudios para la planificación estratégica sobre lo postcolonial o del “tercer mundo”enuniversidadesdeEuro-payEstadosUnidos.Fuenecesario entoncesrevisarlasinvestigaciones producidas a partir de la financia-cióndeorganismosinternacionales ofundacionesquehanestadohis-tóricamente vinculadas a agencias deseguridadennuestrocontinente yhoyestimulanosostienenindaga-ciones en políticas de salud, asis-tenciasocial,reformaseducativase inclusocampañasporlosderechos dediversidaddegéneros,mientras seprofundizaladesigualdadenlas condiciones de pobreza, exclusión y represión sistemática a que son sometidos los movimientos que postulan acciones colectivas de transformaciónhistóricaatravésde laparticipaciónsocialypolítica.No es sorprendente, por lo tanto, que estos debates resurjan en nuestro país, como es esperable, cada vez quelascrisiseconómicasypolíticas ponen en cuestión no sólo la per-tinencia de esos espacios de for-mación, sino nuestra capacidad de intervención colectiva en las con-dicionesquehicieronposiblesesas crisis y, fundamentalmente, nues-tras propias prácticas en tanto do-centeseinvestigadorescomoparte deesascondiciones.Laproducción de saberes y prácticas resulta así indisociablemente vinculada tanto a las acciones contra la represión y la subordinación, como a la or-ganización política que propone nuevas estrategias para problemas históricos pero permanentemente renovados.
Deestemodolarevisióndelvín-culoentreteoríadelacomunicación, cultura y acción política permitiría ver la orientación hacia distintos modos de movilización y cambio eneldesafíoalasrutinasacadémi-casconciliatoriasyenlacapacidad deintervencióndelasinstituciones respecto de las políticas públicas sobrederechosLGBTenelmarcode políticas culturales y educativas en la relación entre Estado y sociedad civil. Consideramos que la posibi-lidad de especificar experiencias situadasatravésdematerialessim- bólicosconcretosestantounainter-pelaciónalateoríaylasprácticasde investigacióncomoalaproducción de acciones políticas compartidas. Tratamosderetomarasíunreclamo propiodelasorganizacionesquelu-charonenlosúltimos40añoscontra la impunidad, cuando indican que laexclusiónenlazalaperpetuación delapobrezaconladiscriminación, perolanaturalizaciónideológicade lasformasdeexplotaciónyopresión es históricamente específica. En el presente,laexclusiónymarginación porlaarticulaciónentreclaseydi-ferencias de género, identidad de génerosyorientaciónsexual,edad, etnia y condición social sostiene la impunidaddelaviolenciapolicialo judicial, mientras se reclama como solución del problema un mayor controlinstitucional,bajadelaedad de imputabilidad, más reclusión o aumentosdelaspenas.Enestesen-tido, la relación entre desigualdad de clase y diferencias puede leer-se a través de lasluchas que los
movimientos y organizaciones contraladiscriminaciónylare-presión que se han producido, en nuestro país y en América Latina, enlosúltimos40años.Recorramos losargumentoscentralesdeesas luchas.
1.Elprimerargumentoindicaque la discriminación no consiste en conductasaisladasoenlaexpresión de opiniones de algunos grupos o sujetos, sino que su producción es siempre colectiva e históricamen-teconcretaenlamedidaenqueel carácter colectivo de las ideologías sociales y políticas habilita y legi-tima las acciones discriminatorias. Poreso,ladiscriminaciónhasidoy siguesiendodenunciadacomopar-tedelosmecanismosinstitucionales derepresiónennuestrocontinente desdeelSIGLOXIXypermitehistorizar
lasideologíaspolíticasquehicieron posiblelaplanificacióndelextermi- niodurantelasdictadurasysucon-sentimiento por acuerdo, omisión o supuesta ignorancia. Desde esta perspectiva,laluchaantidiscrimina- toriaesunaluchacontralaimpuni- daddelosgenocidiosqueseperpe-túahoyenlafiguradeJulioLópez, desaparecido por testimoniar y se reactualizaenladelexcluidosocial ypolíticoatravésdelapobreza.Es tambiénunaluchaideológicayor-ganizativarespectodelosmodosde autorización democrática que arti-culan reclamos colectivos de justi-cia. Así, el conflicto focalizado por la producción ideológica introduce la lucha por la hegemonía no sólo
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comosoportedemodosdeautori-dad concebidos como garantía de orden y previsibilidad económica sino como conducción y liderazgo enlarearticulacióndeldominiopo- lítico.Enconsecuencia,nospropu-simosformularaccionesorientadas haciatrespuntosfundamentales:
A. la relación entre desigualdad y diferencias de edad, etnia, reli-gión,géneros,identidaddegénero yorientaciónsexual;
B.lasinterpelacionesalahetero- normalidadobligatoriadesdeelvín-culoentrecapitalismoydemocracia;
C. la subalternidad como expe-rienciaculturalehistóricaespecífica que requiere la revisión de modos deautoridadydesuscrisis.
2. El segundo argumento indica que la discriminación como expe-rienciadelapobrezaatravésdela marginación por condición social, nacionalidad o apariencia física hacevisibleotrodelosargumentos deloscolectivoscontraladiscrimi-nación: toda acción discriminatoria pone en juego mecanismos de la exclusión,yaquesebasaenprinci-piossupuestamente“naturales”,por lotanto“evidentes”,comocolorde pielorasgosfísicos.
En consecuencia, el racismo y el sexismo reproducen el funcio-namiento de la discriminación –la desigualdad de clase enlazada con la estigmatización por etnias, na-cionalidades, religión, géneros, orientación sexual o capacidades diferentes– y constituyen su forma másextendidaatravésdelacons-trucciónideológicadelo“normal”y lo “humano”, que naturaliza y per-petúa la xenofobia, la lesbofobia, la homofobia, la travestofobia y la transfobia, en tanto categorías a la vezcognitivasyprácticas.
De este modo el sentido común seestableceenrelaciónconlades-igualdadylasdiferenciashaciendo visible que las imágenes binarias, construidasapartirderasgosasig- nadosamujeresyvaronescomoca-racterísticasconstantes,atemporales yahistóricasde“lofemenino”y“lo masculino”, se basan en procesos ideológicos.Estatipologíaeslaque habilita la burla y el menosprecio hacia prácticas que no responden a los parámetros de “normalidad” (hombre blanco, heterosexual, de clase media). Esto alude a las imá-genes de géneros y a situaciones que involucran lo etario, lo étnico, lo familiar o los roles laborales. En la medida en que los estereotipos sonusadosparaafirmarlaaparente “regularidad”deunasituación,hay quetenerpresentequelimitanalos sujetosaunespectrorestringidode actuaciones o acciones o profesio-nes que luego se naturalizan como “lo real”. Por ejemplo, cuando se restringelasprácticasdecolectivos identitariostransalespectáculoola prostitución.Seplanteansituaciones similaresenlosestereotiposdelgay peluquero o decorador, la lesbiana deportista,elolaafrodescendiente bailarín/a.Poreso,porunlado,con-tribuyenalacompresiónideológica decrisisyconflictosderivadosdela desigualdadenladistribucióndela riqueza o en el acceso a los dere-chosyconforman,habilitanmodos de identificación y pertenencia. Pero, por otro, convocan a actuar, incitan al control y la vigilancia, ya que organizan la acción colectiva garantizando que la violencia está siempre disponible para perseguir aalgúngruposeñaladocomofuen-te de desorden o desviación de lo “normal”.Enestesentido,ladiscri-minación no es un rasgo
“idiosin- crático”dealgunasculturasodeal-gunosmomentoshistóricossinoun problema estructural en la relación entrecapitalismoydemocracia.De estemodoseanalizanlaxenofobia, elsexismo,homofobiaotransfobia como procedimientos de esencia-lización de una identidad nacional restrictiva que procede a través de argumentos defensivos. Esta con-cepcióndeloqueerpermiteanalizar la desigualdad en el vínculo entre lodominanteylosubalternocomo unarelaciónvariableespecíficaque excluye y complejiza los modos de antagonismo.Desdeestaperspecti-va,elgéneronoesunacategoría biológicanisociológicasinoun
conjunto de experiencias
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interpretativasarmónicas”.Sucon-flictividadesunamarcaconcretade suarticulaciónhistóricacolectiva.
3. El tercer argumento sostiene quelasluchascontraladiscrimina-ciónylaexclusiónrequierenformas organizativas respecto de reclamos decontrolyvigilanciaencontextos de crisis económica y política. En nuestropaís,apartirdelacrisisde 2001,lascondicionesdeexclusióny discriminaciónactuaronproducien-doimágenesyestereotiposque,por un lado, otorgaron una visibilidad extremaacolectivosquedependían deestrategiasdesubsistenciaenel espaciopúblico(vendedoresambu-lantes, cartoneros, mujeres, traves-tis y personastrans en situación de prostitución)y,porotro,produjeron unainvisibilidaddelatramarepre-siva policial y judicial sobre esos colectivos.Deestemodo,comosa-bemos, la crisis de 2001 constituyó un colapso económico y una crisis de legitimidad en tanto relación entre Estado y sociedad civil. En-toncespusoenevidenciaformasde exclusión y discriminación que se enunciaron como intolerables para el sentido común extendido, pero fueronacompañadasporlaformu- lacióndeexpectativasderecompo-sicióndelaautoridadygarantíade ordenporpartedelEstado.Estore-quirióunanálisisdelascondiciones quesituaronelvínculoentrediscri-minación y represión alrededor de lossiguientesnúcleos:
A.lamemoriasocialeinstitucio- nalenlaformulacióndeexperien-ciashistóricas;
B. las formas organizativas como regulación en contextos institucio-nalesdecrisispolítica;
C. la auto restricción de la capa-cidaddeaccióndelasinstituciones y movimientos en defensa de los derechoshumanosque,enmomen-tos de crisis económicas, limitaron
sus reclamos de justicia omitiendo la denuncia de las condiciones de exclusión a partir de la producción ideológica de reclamos de orden o estabilidad;
D.laposibilidaddeproducirins-tanciasdepropuestasarticuladasen términosdetransformaciónpolítica. Estos núcleos de reflexión y acción dieron lugar a una propuesta de transferenciayextensióncomopar-tedelasaccionesdelÁreaQueerde nuestra facultad con el título: “Re- gulacionesculturales:prácticascon-tralarepresiónyladiscriminación”, que dialoga con un proyecto, del mismotítulo,enlaFacultaddeCien- ciasdelaEducacióndelaUniversi-daddeEntreRíos,conlacátedrade ComunicaciónyDerechosHumanos delaFacultaddePeriodismoyCo-municaciónSocialdelaUniversidad de la Plata y con la Federación Ar-gentina LGBT en la Liga ArAr-gentina porlosDerechosdelHombre.
El primero de los objetivos fue tratar de analizar las marcas de la desigualdad de clase y de la dife-rencia de edad, etnia, géneros y orientación sexual en el modo en quelaspolíticaspúblicasproducen unafocalizacióndealgunosgrupos, en principio como sujetos proble- máticosyluegocomosujetospeli- grosos.Loquesedesignahabitual-mente,enlateoríasocialycultural, como “criminalización” cuando afecta a algunos grupos o sectores. Dijimosantesqueeldiseñodepo-líticaspúblicasactúaenrelacióncon laopinióngeneralylasimágenesy discursosdelosmediosdecomuni-caciónbasadas,engranmedida,en laexposicióndehistoriasindividua-les que exhiben las diferencias de raza,nacionalidad,génerouorien-taciónsexualcomomeratolerancia de la democracia neoconservadora y,simultáneamente,eliminanlare-flexiónrespectodelascondiciones
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mediosdecomunicación,segregan del espacio público a ciertos gru-pos, cuyos perfiles han producido previamente, esgrimiendo un dis-curso de protección del derecho a lacirculación.Así,porejemplo,los medios politizarían las contradic-cionesapartirdelaconstrucciónde pánico moral porque, por un lado, unencrimenconcrisisapartirdela focalizacióndelaedad,elgénero,la raza,laetnia,lareligiónoelcolorde piel.Y,porotro,porquesetratade unaexperienciasituada,localizada, tantodelcrimencomodelapeligro-sidad. Así, nuestro análisis debería tratardehistorizarelmiedocomo unacondiciónpersistentedelavida contemporánea, ya que es expe-rimentado por aquellos sectores estigmatizados por la peligrosidad que se les atribuye pero, también, por aquellos que han producido, a travésdeladesigualdad,lascondi-ciones de una sociedad riesgosa y en permanente “inseguridad”. Este vínculo entre crimen y diferencia deedad,géneroocondiciónsocial, identificado espacialmente como un “gueto”, tiene, como resultado, la institucionalización de un recla-moposibledeviolencia.Eselcaso de las cárceles del Tercer Mundo, dondeseeliminanlosderechosde personas encerradas a merced de un sistema estructuralmente exter- minador;odelaextensiónypriva-tizacióndelafuncióndepolicíaque restringe la circulación a
determi-nadosespaciosyproduceterritorios deexclusión–guetos-pordondese puede circular sólo por pertenen-cia.Estopermitiríaresaltarelmodo enquelaideologíanoexisteenlas ideassinoquese“materializa”yse encarnaenritualesyactosmateria-les.Enprimerlugar,elmodoenque la estigmatización de algunos gru- pososectoresnoseproducenece-sariamente a través de enunciados explícitamente discriminatorios. Es decir, cuando se criminaliza un grupo o un sector los medios no necesariamente funcionan a tra-vés de enunciados explícitamente discriminatorios. Esto hace que la culturadelosmediosnosólopueda mercantilizartodaformadesubje-tividadsinoque,asuvez,sostenga este procedimiento desde un apa- rentepuntomedioliberalyecuáni-me.Yes,enrealidad,nuestromayor problema, porque no sólo estamos trabajando con discursos pro-po-liciales o pro-control y seguridad sobrealgunosgrupossinoque,asu vez,trabajamosconelconjuntode lasempresasperiodísticasdelpaís, enqueeltonoaparentementeme-dio, equilibrado y ecuánime actúa respectodelaconstitucióndesen-tido común. El segundo problema, enestostérminos,esla estigmati-zación:inscribirenelcuerpodeun grupoosectorunrasgoporelcual luegoselocastiga.Esteeselproce- dimientodelestigma,reducirlaex-perienciayconstitucióndeunsujeto
alrasgoqueseleadjudica.Encon-secuencia,sereduceelproblemade larelaciónentrepobrezaydelitoala existenciadeungrupo,identificado por su edad y luego naturalizado como delincuente. Esto permite la construcción de representaciones delaadolescenciaolajuventudque sostienen en los medios un proce-so de escrutinio o plebiscito de la opinión“general”.Enlahistoriadel periodismo es habitual leer cómo el vínculo entre delito, institución policialyprocesosjudicialesdiseñó latramaclásicadelosperiódicosy radiosdesdefinesdelSIGLOXIXpara
mostrar historias “humanas” pero, también,laposibilidaddequeéstas salierandelonormalydebieranser vigiladasycontroladastantoporel Estadocomoporlaopiniónpública. En este sentido, la representación delosconflictoscomo“desviación” delonormalesunrecursocorriente en las publicaciones sensaciona-listasyenlaretóricadelosmedios quesepresentancomomoderados y liberales. De hecho, los medios suelen ser mencionados como un poderporlaopinión,perotambién porsucapacidaddeconvocaralor-deny,enconsecuencia,deformular advertencias respecto del desor-den. Por eso no es sorprendente quecualquierconflictorespectodel equilibrioeconómicoseapostulado comocrisispotencialenunasocie-dadquesedescribecomoviolenta yfueradecontrol.Dehecho,enlos últimos 20 años, la formación de corporaciones económicas de me-dios ha consolidado el papel polí-tico de la industria de la informa-cióncomoactorcrucialeneljuego económico del capitalismo y en el equilibrio político de una demo-craciaorientadahaciaelcontrolyla vigilancia.Asípodemosindicarque
Estevínculoentrecrimenydiferenciadeedad,
géneroocondiciónsocial,identificado
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elroldelosmediosenlapolíticaha intensificado los conflictos ideoló-gicosdesde:
A. la centralidad de los mecanis-mosdemanagement ogerenciamien-todelasnoticiascomopartedelas relacionespúblicasqueconstituyeny sostienencorporacioneseconómicas ysonpresentadascomoescrutinioo plebiscito de la opinión “general” sobrelasdecisionesdeEstado;
B.eldesplazamientodelainves-tigaciónperiodísticadelregistrode hechos hacia la interpretación con menos noticias “informadas” y una profesionalización que acentúa el rol de los expertos y “definidores” autorizadosdela“realidadpolítica” (enesterolsolemosverinvestigado-resyprofesoresque,muchasveces, nohacensinoratificarelsentidode alarma o sospecha que construyen los medios respecto del disenso o delconflicto);
C. el modo en que la cobertura periodística del proceso político es considerada como necesaria e imprescindible para la administra-cióndelordenylaestabilidadhasta convertirse,dehecho,enunmodo desostenerelstatus quocomoele-mentodepresiónyhastaextorsión haciaelEstadoporpartedelascor-poraciones de industria cultural en abierta contradicción con el rol de los medios como garantes del de-rechoalainformaciónyaldisenso democrático.
Así,comodijimosalcomienzo,el conflictofocalizadoporlascorpora-cionesdemediosintroducelalucha porlahegemoníacomosoportede modos de autoridad concebidos comogarantíadeordenyprevisibi-lidadeconómicaycomoconducción y liderazgo en la rearticulación del dominiopolítico.Estacondiciónde las corporaciones de medios como vigilantesdelamoral,eldecoroyel equilibrionospermiterevisarcómo
larepresentación,enestecasodela adolescencia y de la juventud, im-plicalaconstruccióndeunaimagen apartirdeunconjuntomaterialde rasgos, en condiciones histórico-concretas,y,también,elvínculodel Estadoconlasociedadcivil,cuando, porejemplo,atravésdelafiguradel jovenbajolatuteladelasinstitucio-nes,seidentificaalosjóvenescomo riesgoparaelconjuntodelapobla-ciónyparasímismos.Estoautoriza laactividaddelEstadoylajudiciali- zacióndemenores,privados,apar-tirdeentonces,detododerecho.En síntesis, desde este punto de vista, la construcción de representacio-nesdelarelaciónentredesigualdad y diferencias se basa en una lógica de producción de información que focaliza en un grupo la crisis de autoridad y control, construye un perfil de rasgos combinados que naturalizan el vínculo entre pobre- zaydelitoenelmarcodelaexclu-siónsocialcreciente,loconvierteen “problema”, en amenaza potencial, para legitimar los reclamos de vi-gilancia y control. En esta relación entrelosimbólicoylomaterial,las ideologías y las representaciones de clase, raza, etnicidad, género o sexualidadarticulanprácticasylen- guajes,relatosconcretosconcondi-cionesconcretas,nolasinventanni lasvuelvenirrelevantescomomera dominación. Pero, simultáneamen-te,estascondiciones“politizan”los modos de producción de identi-dades construyendo, alrededor del vínculo entre desigualdad y dife-rencia,retóricasogramáticasquese experimentan como inevitables. En la Argentina, la policía reprime co-tidianamente a vendedores ambu-lantes,artistascallejeros,migrantes, travestis y mujeres en situación de prostitución, aplicando los Códigos deFaltas,EdictosyContravenciones. EstoscódigosviolanlaConstitución
Nacional,queexplícitamentenofa-cultaalasprovinciasnialasciudades para legislar en materia penal. Los llamados “códigos de convivencia” tipifican“pequeñosdelitos”,yaque caracterizanconductasnoconside-radasdelictivasporelCódigoPenal delaNación.Esnecesariorecordar quelaConstituciónNacionalylade laCiudadAutónomadeBuenosAi-resnoadmitenlafigurade“delitode autor”,esdecir,imputacionesbasa- dasenelcolordepiel,laedad,elgé-neroolacondiciónsocialconocidas como “portación de cara”. A pesar deesto,losedictosylascontraven-ciones han sido usados en todo el país para reprimir manifestaciones y reuniones públicas, y también para perseguir por edad, color de piel,géneros,orientacionesyprác-ticassexualesnonormativas,clasey “portación de cara” en una abierta criminalizacióndelapobreza,lain-digenciaylaprotesta.
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produce, simultáneamente, la no-cióndequelasmujeresacusadasde cargospenalesson“anormales”.De hecho se elaboran distintas “expli-caciones” respecto de la violencia (prostitución, drogas, coquetería indebida, deseos de ascenso so-cial, desórdenes de conducta que implican faltas en la socialización). Deallíquegranpartedeltrabajode las investigaciones suelen focalizar la“patología”,la“anormalidad”del crimen. Silvia Elizalde ha indicado en sus investigaciones cómo esta producciónde“pánicosexual”con-sisteenunaoperaciónideológicaen tantoredefiniciónyreduccióndela condicióndegéneroaunamarcade sexualidad biologizada “alarman- te”;porejemplo,cuandociertasfi-guras,como“mujeressolas”,“chicas de la calle”, “travestis” o “personas
trans”sonvisibilizadascomosignos
permanentes de “promiscuidad”, “amenazadeperturbaciónalamo- ral”,“desviaciónsexual”y/o“prosti-tución”.Estasasociacioneshabilitan yrefuerzanelcontrolyelaislamien-todeesaspersonascomomedidas “preventivas”antesussexualidades “en constante actividad y descon-trol”. La especificidad ideológica del discurso institucional consiste en permitir que estos enunciados excluyentesydiscriminatoriossean formulados sin explicitar los pre-dicados excluyentes o discrimina-toriosenlosqueseapoyan,quese vuelvenincuestionables.Así,“siem-pre hubo pobres”, “los extranjeros nosquitaneltrabajo”,“unavezque alguiencometeundelitoesirrecu-perable para la sociedad”, adquie-renunafunciónexplicativatantode la experiencia individual (pobreza, desempleo,prisión)comodelasre- lacionescolectivas.Esenestostér-
minosquealtransformarsedepre-juicios en acuerdos generalizados (sentidocomún)habilitan,convocan a acciones, interpelan a actuar, in-citanalaaccióndiscriminatoriaya laviolencia,yaqueaunlasbromas másextendidascumplenlafunción de recordarnos que la violencia siempreestádisponibleparaactuar sobre algunos grupos o sujetos en elmarcodelosconflictossocialesy políticosconcretos.Deestemodola desigualdadsocialysurelacióncon lasdiferenciasculturales,étnicas,re-ligiosas,genéricas,entantomarcos decomprensión,conviertenenna-turalesalgunosprejuiciosque,asu vez,seconviertenenexplicaciones de problemas y conflictos sociales. Enesesentido,cuandoregistramos enunciados y percepciones como “lostrabajadoresdepaíseslimítro- feslesquitaneltrabajoalosargen-tinos”o“elEstadodebeocuparsede lareinsercióndelos/asdelincuentes peroyonoemplearíaaninguno”,se poneenevidencialosmodosenque la exclusión es sostenida ideológi-camenteporreclamosdevigilancia y control. Esto habilita la vigilancia sobre formas de asociación y or-ganización de aquéllos construidos comoproblemarespectodelorden paraserfocalizadosluegocomoun “peligro”respectodelcualesnece-sarioactuaratravésdelarepresióny elencarcelamiento.Asuvezloscri-minólogosquehantrabajadodesde lasemióticahantratadodeanalizar cómo se tiende, colectivamente, a privilegiar algunas situaciones de riesgorespectodeotras,auncontra todaevidencia.Hanestablecidoque la operación misma de establecer señalesderiesgoconstituyemodos de producción de valor respecto delassituacionesquedenotan.Por ejemplo,enelcasodelaasociación entrepintadasograffitis
ciplinamientosocialqueactúatam-anclajes
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biénrespectodenuestracapacidad deasociacióncolectiva.Esallícuan-do la represión actúa como límite de la participación en la vida co-munitaria, tanto cuando invisibiliza lascondicionesdeexistenciadelos gruposexcluidoscomocuandousa la visibilidad como instrumento de criminalizaciónymarginación.Estas relacionesconstruyenesaposición, por un lado, alrededor de diferen-cias definidas para el conjunto (los problemasdedistribucióndelari- quezacomoarticulacióndelades-igualdad de clase con diferencias etarias, raciales, de género, iden-tidad de género o de orientación sexual)pero,porotrolado,alrede-dordeunconjuntodeexperiencias comolavigilanciaolapersecución, queafectanalosgrupos“señalados” comodiferentes.
JuanEnriquePechinhainvestiga-docómolasinstitucioneseducativas actúanregulandoestarelaciónentre discurso de los medios y represen-tacióndelodeseable,loposibleylo peligrosoenelmarcodelaansiedad creciente respecto de las condicio-nes de exclusión y discriminación En segundo lugar, los estereotipos construidosatravésdeestasrepre-sentaciones:“joven,pobre,fuerade la escuela, sin control familiar, sin normas, inestable, adicto, alcohó-lico, violento, armado, dispuesto a delinquir, dispuesto a cometer crí- menes”,producenunacadenalógi-caqueimplicaunadistincióndelos ámbitossocialesenqueestosjóve-nes se desempeñan. Es aquí donde los diarios, la televisión y también las instituciones educativas suelen orientar la relación entre condi-ción social y corte etario de acuer-do con el moacuer-do en que ese sujeto es situado. Por ejemplo, respecto de las villas o los asentamientos, el núcleonoesvivirenunbarriopo-breo“carenciado”(de“necesidades básicasinsatisfechas”,comosedice
elípticamente)sinoconquétipode instituciones están vinculados. En-tonces, los medios suelen situar de maneramuynítidaladiferenciaen-treperteneceraunaorganizaciónno gubernamental subvencionada por laiglesiaoporalgúnorganismoin-ternacionalrespectodeserunjoven novinculadoconningunainstitución identificable.Esaquídondeuntítu-locomo:“heridodebalaenelaula”, poneelacentoenelproblemadela institución escolar respecto del ba-rriopobreenqueestásituadayque lepermiteaparecertantoenpolicia-les como en información general o enuneditorialsobreelaumentode laviolencia.Respectodeesto,lacri- minalizacióndelosjóvenesyhabi-tantesdelosbarriosoasentamientos recorretodaslaszonasdeldiariocon distinta carga moral. Conocemos el casodelosjóvenesque,porcondi- cionesdeexclusión,sonblancoha- bitualdelapersecución,elencarce-lamientoylatorturahastael“gatillo fácil”olos“escuadronesdelamuer-te”,integradosporpolicíasacusados deviolacionesdederechoshumanos durantelaúltimadictadura.
De este modo, la discriminación afirma el perfil policial de sujeto sospechoso construido durante la últimadictaduraylegitimalaperse-cuciónsistemáticadejóvenesunida aunaformahabitualdelaexclusión: la construcción de enclaves por dondesecirculasóloporpertenen- ciajuntoconlarestricciónyelcon-siguiente aislamiento que produce la imposibilidad de vincularse en institucionesdeparticipacióncomo la escuela, las universidades o los lugaresdeentretenimientoysocia-lización. De la misma forma se re-gistrala“criminalización”deformas de organización a través de causas judicialesqueaplicanfigurascomo asociación ilícita y sedición, entre otras, para reprimir a los sectores que exigen cambios en sus
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ejemplo, se suele indicar nítida-mentelapertenenciaainstituciones religiosasdeenseñanzaodeactivi-dadcultural–porejemplo,“Jóvenes pobres se dedican a un taller de poesía”–comopartedeunvínculo socialquelosdiferenciaríadelresto de los jóvenes no vinculados con una institución ordenadora o, en cierta medida, organizadora del control.Eltercerpuntoderepresen-tación de estos estereotipos está justamente en su contrafigura: la imagen de valores positivos de los jóvenes de clases medias o altas –inicialmente,comovamosaveren lacuartacondición,setratadeljo- ven“varónfamiliar,religioso”–fren-tealconjuntoderasgosqueindican, porsustitución,aestosjóvenesque, además,encuentranensucontrafi-gura una clasificación social. Pero entonces, es allí donde las marcas deladiferenciaetariaaparecenar-ticuladasconotradiferencia,quees ladiferenciadegénero.Losdiarios, junto con la televisión, omiten casi toda referencia al corte de género, excepto para exaltar la imagen de lasjóvenescuandosetratadelabe-lleza,laobedienciaolaorientación hacialavidafamiliartradicional.O cuando se las sitúa en términos de enfermedad, en el caso de la ano-rexia o la bulimia, donde esto re-presenta tanto una alarma para las institucionessocialescomolaposi-bilidad de mercantilización de un problemamédico.Desdeestepun-to de vista, la cuarta condición –la “heteronormalidad”deljovenvarón declasemedia,familiaryreligioso– no menciona a las jóvenes, ya que esa heterosexualidad obligatoria “normaliza”tantoelgénerocomola orientaciónsexualolaidentidadde género y produce una neutraliza-ción y hasta neganeutraliza-ción del género.
Lasexcepcionesconocidassonpre- cisamente,lasmencionesalasjóve-nes como reinas de belleza, aspi-rantes a uncasting televisivo o, por desequilibrio,alosembarazosado- lescentescomoproblema.Simultá-neamente, esta producción de re-presentacionesproduceatravésdel efectodeagenda,unaprioridadde problemas que, mientras toma las condicionesdeexistenciadelosjó-venes como un hecho de extrema urgencia,noproduceningunacon-tinuidadenrelaciónconprácticaso coninstitucionessocialesdesegui-mientoodetransformación.Desde la edición, se elimina la diferencia entrelasfuentes:lainformaciónque se recibe de la policía, la informa-ción que se recibe de las agencias de noticias, la información que se recibedelasinstitucionessociales. Por eso es habitual hablar de una mezcladeformatosquehacedifícil distinguir un noticiero de un talks-how o de un melodrama o de una telenovela.Así,porejemplo,elme-lodrama constituye tanto un lugar articulador de las emociones en la redefinición de los límites entre lo públicoyloprivadocomounpunto deintersecciónentrefuerzaséticas y políticas. En principio, lo melodramático, en el
talkshow,enlatelenovelayentodos
los géneros y formatos culturales basadoseneltestimoniodeexpe-riencias,permiteanalizarelusodel atributo “melodramático”, que no aludeúnicamentealaexhibiciónde emociones sino al esfuerzo por controlarlas.Dehecho,latelevisión se caracterizaría por el interés y la necesidad de limitar su propio ex- ceso,deacotaryfijarsussignifica-ciones en sentidos naturalizados que,asuvez,noselimitanalaima-gensinoque,porelcontrario,tratan
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nacionalidadporque,enesassitua- ciones,elchistedependedelaexis- tenciadelracismo.Dehecho,repro-ducelascategoríasyrelacionesdel racismonormalizándolasporlarisa. Deestemodo,siqueremosindicar accionesconcretasdeantidiscrimi-nación en nuestras instituciones, la cuestión es cómo desafiar estos sentidos de lo “normal” como opuestoalo“extraño”o“desviado” a partir de la pregunta sobre cómo se vuelven “sentido común” estas ideologíasdiscriminatorias.Eneste punto, el joven “varón, blanco, de clasemedia,incluidoeninstitucio-nescomolaescuela,lafamiliaola religión”, permite analizar cómo persisteelcarácterasimiladordela culturademasasfrenteasuspropios mecanismos de movilidad social, quenoimplicanunaelevacióncul- turalsino,porelcontrario,lainclu- siónenunaculturaaltamenteestra-tificadaycompetitivaatravésdela cual los neoconservadores han re-clamadounatradiciónrestrictivade lonacional.Enprincipioseñalaenlo económicopero,tambiénenlocul-tural, el colapso del mundo demo-crático de la Segunda Posguerra que,apartirdelconsumocomocla-vedelaexpansióndelcapitalismo, produjo la emergencia de formas culturales orientadas directamente hacialajuventudcomometáforadel cambiosocialy,asuvez,apartirde laconcepcióndelajuventudcomo grupoqueeliminabalasdiferencias entre clases. De este modo, la ju-ventud como metáfora del cambio socialydelaexpansióndelcapita-lismoatravésdelplenoempleo,el libreaccesoalaeducación,lacultu-ra y los bienes culturales permitió tambiénlarecuperacióndelosva- lorestradicionalesdelafamiliades-delaculturadestinadaalasmujeres como “romanticismo tradicional”. Enelpresente,larepresentaciónde estereotipos de jóvenes indica la
capacidaddelaindustriaculturalde exhibiryalavezabsorberlaenergía de toda forma de conflicto o disi-dencia.Pero,ensuexistenciacomo negocio,estosmaterialesinvolucran lamoda,lapublicidad,elconsumo de “estilos”, en una cultura basada enlarepeticiónyalavezenlainclu-siónadministradadelasdiferencias raciales y culturales que, simultá-neamente, puede exaltar un rasgo culturaldel“otroexótico”ydespre-ciarlosocialmente.
Mencionamosalprincipiolosmo-dosderegulaciónsocialquecumple laindustriadelamúsica,elcineyla televisiónatravésdelaproducción desentidosquenaturalizanlacultu- rapopularcomomercancíaalvincu-larplacerysexualidadconmodosde disciplinamiento social. Presencia-moscotidianamenteelmodoenque lavidamismadelosintérpretesdela industriaculturalbasadaenlapopu-laridadestáunidaalsacrificioyhasta lamuertedesusprotagonistasalser reconocidosúnicamentedemanera individual como exterior a su pro-pia clase. Es en este sentido que el humor, los chistes y las menciones sexistasuhomofóbicasenelrap,el
hiphop
olacumbiasostienenlaexal-tación de la masculinidad mientras producenimágenesderogatoriasde lasjóvenesolosjóvenesgay.
Como docentes, investigadores y activistasnopodemossimplemente registrarunmapadeestasdiscrimi-naciones,sinoespecificarlarelación entre burlas, agresiones o insultos y las escenas admitidas, muchas veces, por nuestras propias insti-tuciones que sostienen un sentido de lo normal como límite respecto de lo extraño, fuera de la norma o “desviado” cuando sabemos desde la educación que tanto aprender, como enseñar o producir un pro-yecto educativo es fundamental- menteunaexperienciaensituacio-
nesconcretas.Paranombrarsóloal-gunassituaciones,sabemoshoyque lasluchasporlalibertaddeRomina Tejerina tardaron más de dos años enservisiblesenlosmediosaunque no haya habido un mes en que no hubiera marchas y reclamos, tanto enBuenosAirescomoenJujuyyel restodelpaís,porpartedeorgani-zaciones feministas y colectivos de mujeres.Perotambiénsabemoshoy quesinlasorganizacionespolíticas yelperiodismoindependientenun-cahubierasalidoalaluzelplande represiónenlamasacredelPuente Pueyrredón. Sabemos, entonces, quelosmediosnosóloactúansino quesonusadosycontestadosenel marco de nuestras propias formas deacciónyorganizacióncolectiva.
Como parte de los proyectos de ExtensiónyTransferenciasearticu-laron distintas acciones de investi-gaciónyactivismoen2007,comola producción de un “instructivo” con eltítulo“Mediosdecomunicacióny discriminación:desigualdaddecla- seydiferenciasdeidentidadesyex-presionesdegéneroyorientaciones sexuales en los medios de comu-nicación” sobre prácticas contra la discriminaciónenmedios,elabora-doporelÁreaQueerenrelacióncon organizacionesactivistas,conlaSe-cretaríadeDerechosHumanosdela FPyCSdelaUNLPylaSecretaríade ExtensióndelaFacultaddeCiencias de la Educación de la Universidad Nacional de Entre Ríos, la FALGBT ylaLigaArgentinaporlosDerechos delHombre.
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deesamismaFacultad,dirigidopor laFlorenciaSaintout.
Desde esta perspectiva, el aná-lisis de la relación entre teorías del lenguaje, de la cultura y de la co-municación y teorías de la acción política afecta no sólo el funcio-namiento institucional de la cultu-ra, sino también la constitución de distintos modos de organización como conflicto, consenso o resis-tencia respecto de los reclamos de ordenynormalización.Estopermi-te, a su vez, el pasaje de la noción de institución –como conjunto de normas prescriptivas basadas en la estabilidadyprevisibilidad–alcon-cepto de hegemonía como lucha y articulacióndelosconflictosycrisis decambiohistóricoentérminosde autoridadypoder.Estascuestiones implican,porunlado,unreconoci-mientodelaopacidaddelacultura como diferencia a ser especificada entrelosimbólicoylomaterialy,por otro,unacentopuestoenlaspautas de acción y valoración histórica en laproduccióndesentidoscompar-tidos. Ahora bien, encarar la revi-sión de los debates que, a lo largo
delSIGLOXX
,hanvinculadolosmate-rialessimbólicosconlaproducción deideologíarequiere,porunlado, historizarlasnocionesyaclásicasde mercantilizaciónyculturademasas y, por otro, los modos de dominio desdelacentralidaddelosprocesos ideológicosenlasluchasporlahe-gemoníaenelcapitalismoposterior delasegundaguerramundial.
Podemosplantearunprimerpro-blema a partir de los debates de las teorías de la comunicación y la cultura: el análisis de lo simbólico enrelaciónconlascondicionesma-teriales de producción plantea una diferencia analítica entre lo sim-bólico y lo material, entre cultura y
economía, que requiere replantear la concepción del lenguaje como problema de la relación entre ma-terialessimbólicosycondicionesde producción a partir del proceso de formación de valor. De este modo, la relación entre diferencia y valor cultural es conceptualizada no sólo porladistribucióndelugaressocia- lesenlaqueseobjetivasino,funda- mentalmente,comonúcleodeope-raciones de la crítica pero también de la capacidad de producir luchas culturales. La cuestión es cómo se sitúan las formas de organización respecto de estas formas de pro-ducción de hegemonía. Esto, como voyatratardesugerir,implicaríalos usoscontemporáneosdeloqueeren tantorelaciónentreEstadoysocie-dadcivil.
Porúltimo,cuandonospregunta- moscómosehabilitaninstitucional- menteladiscriminaciónylarepre- sión,esnecesariohistorizarelcon-sentimientoduranteladictadurano comosimpleomisiónsinocomoac- tosconcretosdesilenciamientores-pectodeloqueeraposiblesabery denunciar.Esatramaideológicaex-plícita, en la que intervinieron los medios,lasinstitucioneseducativas ylosactoressocialesensuconjunto fue sostenida después de 1983 a travésdeladefinicióndeladiscri-minación en términos individuales como “aberración” o “desviación” sustrayendo la responsabilidad de lasaccionespolíticas.Dehecho,que unaacciónseaconsideradacolecti-vamente como un acto discrimina-torio cambia históricamente de acuerdoconlaproduccióndepolí-ticas contra la discriminación e in- volucralaaccióndelosagentesen- cargadosdeaplicarlas.Enestesen-tido, la responsabilidad del Estado respecto de la discriminación y la
acumulaciónderiquezaylaexpro-anclajes
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piacióndelvalorreproducenlasre- lacionessocialesatravésdelascua- leselcapitalismogarantizasuconti-nuidad a través del cambio como trabajo ideológico. Sin embargo, la naturalizaciónideológicadelasfor-masdeexplotaciónyopresiónque garantizanestacontinuidadsonhis-tóricamenteespecíficas.Desdeeste puntodevistalacondicióndistintiva del valor señala tanto sus alcances articulatorioscomolascrisisdeuna autoridadsinotrofundamentoque lacapacidadestratificante.Estoim-plicasimultáneamenteunproblema paralasteoríasdelacomunicacióny la cultura cuando analizan la rela-ción entre lenguaje y acrela-ción en la medida en que las crisis de legiti-mación pondrían en evidencia que sehandesplazadolaspreguntasso- breelvínculoentreelsujetoylaco-munidad hacia las formas tecnoló- gicasyorganizacionalesdeproduc-cióndevalor.Así,ladistinciónentre coerción y consenso como un pro-blema político de la relación entre Estadoysociedadcivilentantolegi-timación del poder es también un problemaacercadecómoseprodu- cenmaterialessimbólicosenlame-dida en que la ideología orienta la discusión hacia los problemas que ellamismaproduce.Poresolacon-figuracióndelacrisisdehegemonía incluyetantoelconsentimientodel dominiocomounatareaideológica fundamentalqueformulacomoin-evitableslosreclamosdeordenylas advertenciasoalarmasrespectodel conflicto.AlrespectoStuartHallre-tomaaNicosPoulantzasalanalizar elneoconservadurismodeMargaret Thatcher como “populismo autori- tario”ydebatelanecesidaddecon-cebirelcaráctermaterialactivodela ideología desde la lucha de clases especialmentecomodiferenciación política entre las operaciones de dominio y el trabajo de dirección ideológica que permite analizar
tanto las regulaciones de acumula- cióndecapitalcomolasformases-pecíficas de opresión. Por eso ad- viertecontralosestudiossobreau-toritarismoqueconcibennosóloel dominio sino las prácticas genoci-dascomomistificaciónyengañode conciencias. Propone, siguiendo a Gramsci,registrarlacapacidadarti-culatoria de la hegemonía que ab-sorbe y reformula distintas luchas quenopuedenserreducidasauna únicaounívocarelaciónconelEsta- do.EsprecisamenteNicosPoulant-zasquienadviertecontralosusosde aquellasconcepcionesdelautorita-rismo como “ideología general” tantodelEstadocomodelasocie- dadcivilqueconducenaladesmo- vilizaciónyalretrocesodelacapa-cidad organizativa de las acciones contra el dominio ya que, por un lado,reducenelautoritarismoauna modalidadidiosincráticadealgunas formasdeestadopatrimonial,espe-cialmente los dependientes consi-derados “débiles” o de “baja insti-tucionalidad” y, por otro, cualquier acciónderesistenciauorganización oposicional resultaría reducida a unaactitudmeramenteinstrumental respectodelEstado.Alrespecto,Fa-bricio Forastelli ha indicado que el autoritarismo puede ser analizado como una categoría de la relación entreEstadoysociedadcivil,ynode la capacidad coercitiva del Estado; esdecir,proponeconsiderarlaes-pecificidad del autoritarismo como unacategoríaideológico-regulativa y no meramente prescriptiva. Así, proponesuperarlacomprensióndel
autoritarismo como mero resultado
de las constricciones económicas, institucionales o de fusiones ideo-lógicas aberrantes e investigar las formas de autorización democráti- casdelpoder.Deestemodo,elpro- blemadeproduccióndevalorpue-deseranalizadonocomoproblema derivado de la distribución