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06. La Filosofía Medieval

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II.

L

A

F

ILOSOFÍA

M

EDIEVAL

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La Filosofía Medieval Página 2 de 13

Índice.

II. La Filosofía Medieval ... 1

1. El antecedente romano. ... 3

1.1 Contexto histórico. ... 3

1.2 Contexto filosófico. ... 3

El encuentro entre la filosofía griega y la religión cristiana. ... 5

2.1 Proceso histórico. ... 6

2. Los problemas centrales de la filosofía cristiana ... 9

La filosofía árabe ... 11

3.1 Avicena ... 11

3.2 Averroes. ... 12

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El antecedente romano. Página 3 de 13

1. El antecedente romano.

1.1 Contexto histórico.

Tras el helenismo el poder político se traslada de Grecia a Roma.

El pensamiento romano se muestra mucho menos especulativo y más práctico que el griego, lo que hace que su preocupación fundamental gire en torno a temas diferentes; y así destacarán en pensamiento jurídico (derecho romano), político y técnico (realización de acueductos, calzadas, grandes construcciones…)

En el s.I surge el cristianismo en pugna con el orden romano que, de forma política, exigía fidelidad a la religión oficial romana.

En el s.II el Imperio romano entra en crisis a partir del hostigamiento continuado de los pueblos bárbaros. En el 313, Constantino (272-337), a través del Edicto de Milán, cambia la política de hostigamiento a los cristianos por la de tolerancia, y termina por trasladar la capital del imperio a Constantinopla. Más tarde Teodosio (ca. 347-395) proclama al cristianismo en el año 380 como religión oficial. Tras Teodosio el imperio se divide. La parte occidental no consigue resistir el embate de los pueblos germánicos, y en el 476 se depone al último emperador occidental: Rómulo Augusto.

1.2 Contexto filosófico.

La influencia, en este contexto, procede de los pensadores helenistas, a los cuales los pensadores romanos adaptan a su propia cultura y contexto.

Como fruto de esa labor adaptativa aparece el eclecticismo, que es la postura que selecciona, de las distintas posturas filosóficas, lo que considera más adecuado para integrarlas en un único sistema coherente; con independencia de qué tal empresa sea factible, el eclecticismo presenta una falta de originalidad.

Los temas fundamentales de pensamiento siguen siendo éticos, a los que se añaden cuestiones políticas. Destacará el pensamiento estoico representado por Séneca y Marco Antonio.

En cambio, en Alejandría, aparece el neoplatonismo. Esta escuela de pensamiento, iniciada por Plotino, recoge las especulaciones platónicas y pitagóricas, y conseguirá mantener vigentes los temas típicos de la reflexión filosófica. Su influencia llegará hasta Agustín de Hipona.

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El antecedente romano. Página 4 de 13

grado de emanación, la más imperfecta, y el mal sería la privación de esa luz que es el Uno.

Y así, el ser humano debe realizar un camino de retorno hacia el Uno, camino de purificación (κάθαρσις - katarsis) en el que llegue, si se alcanza, al éxtasis que permita la reunión con Dios.

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El encuentro entre la filosofía griega y la religión cristiana. Página 5 de 13

El encuentro entre la filosofía griega y la religión cristiana.

La religión griega era expresada tradicionalmente a través de los mitos. Pero la aparición de la filosofía en Grecia inició un proceso de racionalización que tuvo como consecuencia la sustitución de aquellas características antropomórficas que los mitos adjudicaban a la divinidad: deseos, pasiones, personalidad humana- por aquellas otras que resultaran útiles para dar una explicación filosófica completa de la realidad, incluyendo el orden político y moral; y que fundamentalmente son las de: inmutabilidad, impasibilidad, unidad, inmaterialidad, autosuficiencia, sabiduría, etc.

Al ganar esas propiedades filosóficas, y perder las antropomórficas, el Dios de los filósofos griegos se hace un Dios lejano para el hombre religioso común, pero en orden a la intelectualidad griega es la única noción de Dios acreditada, ya que pueden darse razones es su favor.

En el mundo griego no existía una valoración positiva de la noción cognoscitiva de creencia (doxa). La creencia era vista como una deficiencia que se contrapone a la noción de ciencia (episteme), que es una noción que asegura la verdad de sus contenidos al ser capaz de proporcionar el fundamento intelectual de sus afirmaciones.

Por su parte, en el mundo cristiano, la noción de "fe", incluirá tanto el aspecto de epistemológico como el aspecto de “confianza”. El creyente confía en Dios y confía en su palabra. Como la Biblia es expresión de Dios, lo dicho allí tiene que ser cierto, incluso aunque no se pueda demostrar racionalmente, o ni siquiera entenderse con claridad qué es lo que se dice; lo importante es que se dice, y que lo dice Dios. Para el creyente la imposibilidad de entender o demostrar el mensaje bíblico no significa la imposibilidad de aceptarlo como cierto, eso puede hacerlo a través de la fe. Por eso la fe terminará siendo una virtud positiva, virtud que incluso podrá entrar en colisión con lo que la razón le indica al hombre.

Y así, cuando la religión cristiana entra en contacto con la filosofía griega, en el siglo II de nuestra era, se produce un conflicto.

Por un lado Yavé, que es el Dios judeo-cristiano, presenta en la Biblia una personalidad que, además de tintes antropomórficos, incluye una serie de propiedades que ni siquiera la mitología griega habría llegado nunca a afirmar por considerarlas impropias de la divinidad; especialmente la noción de un Dios que se hace humano, se deja azotar, crucificar, y finalmente resucita. Y, sin embargo, el Dios judío, presenta dos propiedades que le asemejan al Dios de los filósofos griegos: el monoteísmo y la inmaterialidad.

En esa situación el cristiano se ve en la necesidad de, explicar, interpretar y defender sus ideas, frente a otros pensadores helénicos no cristianos1. Y es en orden a la eficacia de esa defensa que recurrirá tanto a la retórica tradicional griega, como al vocabulario y a

1 Un prototipo de crítica al cristianismo está en Celso y El Discurso Verdadero contra los

Cristianos.

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El encuentro entre la filosofía griega y la religión cristiana. Página 6 de 13

teorías que los filósofos griegos habían ya propuesto.

La necesidad de explicar su mensaje se hace obvia cuando, debido a la mala inteligencia del mensaje se les llega a acusar de caníbales por hablar de comer carne en la comunión.

Además se hace necesario interpretar numerosas narraciones de la Biblia que presentan dificultadas de intelección. Por ejemplo, ¿creó literalmente Dios el mundo en seis días?, ¿fue el Paraíso un lugar físico y real? ¿Puede una ballena tragarse a un ser vivo y devolverlo después como se narra que ocurrió con Jonás? ¿Existió realmente un Diluvio Universal? ¿Hubo una Torre de Babel?...

En la tarea de realizar una apología de su fe, el cristianismo, producirá una filosofía original que intentará encajar el concepto del Dios cristiano dentro de una explicación racional del mundo. Y además hará descansar la legitimación del orden moral y político en un mismo Dios que unifique los conceptos del Dios de los creyentes y del Dios de los filósofos griegos. Los distintos intentos de hacer esto se constituirán los hitos de pensamiento cristiano.

Porque no es lo mismo un Dios que se presenta como padre, que se hace hombre y es crucificado…, que un Dios que es motor inmóvil, acto puro, inmutable…

2.1 Proceso histórico.

El primer intento de conciliación será realizado por los denominados “Padres de la Iglesias”, y será conocido como Patrística.

Las tareas iniciales de la patrística son clarificar el mensaje cristiano utilizando los conceptos filosóficos griegos y de esta manera realizar una apología de la fe cristiana que la defendiera de tendencias heterodoxas, especialmente las gnósticas, y de los propios sistemas filosóficos que no aceptan la fe como instrumento intelectual válido.

Los pensadores gnósticos se reconocían como cristianos, pero consideraban, contra los ortodoxos, que el conocimiento era una condición más importante que la fe para la salvación: al final, era el conocimiento –la gnosis- lo que salvaba.

Tras estas primeras tareas la patrística se centrará en la formulación doctrinal de las creencias cristianas. En esta segunda tareas destacará la influencia de Agustín de Hipona.

Existirán dos clases de patrística, la realizada por los Padres griegos y, a continuación, la realizada por los Padres latinos. La Patrística en su conjunto se desenvuelve desde el siglo II hasta la muerte de s. Agustín de Hipona, en el siglo V.

La diferencia más relevante entre ellas está en cómo acogerán a la filosofía. Mientras que la patrística latina, con excepción de Agustín de Hipona, desconfiará de ella, la vertiente griega mantendrá una actitud positiva considerando que muchos de los

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El encuentro entre la filosofía griega y la religión cristiana. Página 7 de 13

filósofos, en sus textos, habrían sido inspirados por el Espíritu Santo.

Debido a la caída del Imperio Romano en Occidente por las invasiones bárbaras, la cultura clásica desaparece y el tiempo que dista desde el s. V al IX no presentará novedades filosóficas de importancia. Se trata de una época de recapitulación y conservación de la antigüedad en la que se intentan rescatar y conservar los elementos clásicos desaparecidos.

En esta labor cabe destacar a Boecio (525 †) y sobre todo a San Isidoro de Sevilla (aprox. 570-646).

Finalmente a partir del s. IX, y como consecuencia del renacimiento carolingio, se inicia la escolástica.

La escolástica es un saber de escuelas, y consiste en un cuerpo unitario de doctrina que es considerado común, y que se forma por las aportaciones de distintos pensadores individuales que aseguran una especie de continuidad doctrinal.

La orientación del pensamiento escolástico está marcada por la

influencia del pensamiento de s. Agustín. Sin embargo, esta orientación, va a sufrir un cambio hacia el siglo XIII. La sustancial novedad que presentará el siglo XIII en la filosofía cristiana procede de la llegada del pensamiento aristotélico a Occidente, lo que dará lugar al aristotelismo medieval.

Aristóteles llega plenamente a Occidente en el s. XIII a través de las interpretación de Averroes2. Esta forma averroísta de entender a Aristóteles cuajará en el mundo cristiano

dando lugar a un movimiento denominado averroísmo latino que tendrá su centro en la Universidad de París; entre sus maestros destacará Siger de Brabante.

La llegada del averroísmo latino producirá una reacción de rechazo desde el jerarquía cristiana. Las razones de esto se hallan en que esa interpretación no sólo ponía en duda el pensamiento tradicional, basado en San Anselmo y San Agustín, sino que algunas tesis averroístas sobrepasaba claramente la ortodoxia3 católica. Y

así, ese rechazo, llevó a las condenas formales del averroísmo latino que se produjeron en 1270 y 1277.

Pero el averroísmo latino no fue la única forma cristiana de entender a Aristóteles. Una manera alternativa, y de posterior éxito, será la proporcionada por Tomás de Aquino, que dará lugar a una nueva escolástica, en este caso tomista.

Sin embargo, debido al rechazo inicial, por parte de la jerarquía católica, a las interpretaciones que de Aristóteles daba el averroísmo latino, se consideró que Aristóteles entero era condenable. Desde ese punto de vista algunas tesis tomistas

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La primera interpretación de Aristóteles que se extendió procedía de Avicena, y llegó a Europa a través de las traducciones toledanas. Pero hacia 1230 esta interpretación de Aristóteles declina, y es sustituida por la que proporciona Averroes.

3 Especialmente en dos temas, la creación del Universo, que Averrores considera eterno y sin

embargo creado, y que para Aristóteles era eterno y sin creación y la inmortalidad de la personalidad tras la muerte, que desde la interpretación averroísta se hace imposible.

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El encuentro entre la filosofía griega y la religión cristiana. Página 8 de 13

de inspiración aristotélicas, fueron inicialmente condenadas en 1277, aunque poco después la ortodoxia del pensamiento tomista fuera rehabilitada, defendida, e incluso extendida.

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Los problemas centrales de la filosofía cristiana. Página 9 de 13

2. Los problemas centrales de la filosofía cristiana

Los problemas a los que se enfrenta la filosofía cristiana son ante todo problemas teológicos suscitados por la irrupción del Dios cristiano, y que suscitan un amplio abanico de cuestiones filosóficas. Estas pueden agruparse en cuatro grandes problemas capitales: la creación, los universales, la relación entre razón y fe, y la forma de organizar políticamente –cristianamente- una sociedad.

La manera de tratar esos problemas seguirá un modelo histórico común. Ese modelo hace que la cuestión, o realidad, que se trate se considere en un primer momento completamente dependiente de Dios, pero según avanza la Edad Media se irá considerando que esa realidad, tiene un grado de autonomía que se considerará cada vez mayor, hasta que terminen por ser considerados objetos autónomos al propio Dios que pueden ser considerados con independencia de éste.

La creación se constituirá en problema filosófico porque desde el cristianismo se la entenderá, contra lo que afirma el principio de Parménides: “el ser es y el no ser no es”, que se produce desde la nada.

Desde esa perspectiva el mundo se muestra como contingente; es decir, es una realidad que no tiene en sí el fundamento de su existencia, ya que recibe su ser de otro, su existencia depende de Dios. Pero Dios, en contraste con el mundo, no depende para existir de ningún otro ser, existe por sí mismo y lleva en sí la razón de su existencia; es decir, es un ser necesario.

Este planteamiento inicial da dos modos de ser tal vez irreconciliables, creador y creación. La relación de dependencia entre ambos variará a lo largo del período. En principio el mundo, tras ser creado, no se basta a sí mismo para continuar en la existencia, necesita del concurso continuo de Dios, ya que por sí mismo se disolvería en la nada. Y así, Dios, adquiere un papel de creador continuo; a cada momento Dios recrea el mundo evitando su caída en la nada de la que salió.

Esa concepción va debilitándose gradualmente en el posterior desarrollo de la escolástica hasta que al final de la Edad Media, ya en los siglos XIV y XV vacila. Se entenderá entonces que ya no es necesaria esa creación continuada. El mundo ya no necesita ser conservado; sigue siendo un ser dependiente del creador, pero el ser que Dios le da en la creación le permite seguir existiendo por sí solo. Dios deja de cooperar en la conservación del mundo limitándose a dejarle ser. El mundo adquirirá autonomía, como criatura abandonada, a sus propias leyes.

El segundo problema medieval es el de los universales, que se entienden como los

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Los problemas centrales de la filosofía cristiana. Página 10 de 13

géneros y las especies, y que se oponen a los individuos. La cuestión es saber qué tipo de realidad corresponde a esos universales. La Edad Media parte de una postura extrema, el realismo exagerado, que considera a los universales como seres que se encuentran en Dios como Ideas suyas, son por tanto anteriores a las cosas individuales por él creadas. Pero poco a poco las tesis realistas van pasando de poner el acento e importancia en la especie a transferirlo al individuo, como ocurre ya con Tomás de Aquino en el s. XIII, y su realismo moderado; aquí el universal deja de entenderse como existiendo separado de las cosas y vuelve a entenderse, al modo aristotélico, informando las cosas, además de que pueda existir en el intelecto que lo abstrae de las realidades concretas. Una tercera teoría denominada conceptualismo, y defendida por Pedro Abelardo, considerará que el universal no existe separado en las cosas, ni siquiera separado del entendimiento: es un concepto mental, en el cuál se inscriben una pluralidad de individuos. Por último el nominalismo, iniciado por Escoto y desarrollado por Ockham, niega la existencia de los universales en la naturaleza y en la propia mente más allá de ser un término o una voz, una creación arbitraria de la mente del individuo.

El tercero de los temas es la relación entre la razón y la fe. La fe en el dogma no necesita razonamiento, ni la verdad que ella enuncia demostración. Pero los dogmas son proposiciones no siempre conectadas, que para ser comprendidas necesitan una interpretación que no proporciona la fe por sí misma, sino la razón.

Bajo esta consideración la filosofía se hace necesaria como instrumento aclaratorio de los dogmas; como una disciplina auxiliar de la teología. Pero con ese uso benéfico de la filosofía convive el peligro de que la razón desee anteponer lo que ella descubre por sí misma al dogma, e incluso llegue a declarar que éste es inválido.

Por eso las posturas cristianas serán ambivalentes respecto al valor de la filosofía. Por un lado parece un instrumento valioso para la teología —la filosofía sierva de la teología— pero por otro presenta el peligro de reclamarse autónoma y contradecir la revelación.

Las distintas formas de entender la relación entre la fe y la razón van a bascular, de un comienzo ambivalente, donde los Padres de la Iglesia se dividen entre la aceptación y rechazo de la filosofía, a una integración cada vez mayor de ésta en los edificios teológicos. Y así, la teología se termina dividiendo entre teología natural, que es todos aquello que sobre Dios podemos saber a través de la razón natural, y teología revelada, que es el dogma revelado a través de la Biblia.

Ya al final de la Edad Media el nominalismo entenderá que la teología natural está, en realidad, vacía. No hay nada que podamos saber de Dios a través de la razón, porque Dios, o bien es insoldable a la razón, o incluso es capaz de contradecir sus intuiciones, al menos en el campo de la moral.

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La filosofía árabe Página 11 de 13

La filosofía árabe

A raíz de la expansión del Imperio islámico los árabes entran en contacto con la filosofía griega, especialmente con el platonismo y el aristotelismo. Tradujeron, comentaron y transmitieron sus obras intentando conciliar los grandes temas filosóficos con los principios revelados del Corán.

3.1 Avicena

Avicena4 distinguirá entre ser necesario y ser contingente o posible.

Dios, el ser necesario, es aquel cuya esencia es existir, por eso no es causado ya que depende de sí mismo para existir y su existencia no es una posibilidad, es una necesidad; como dijo Aristóteles, es acto puro.

El ser posible es aquel que es causado y cuya esencia implica que es posible que exista o que no lo haga.

Avicena diferencia entre esencia y existencia en las criaturas, que son seres contingentes, pero, en cambio, en el ser necesario coinciden.

Como prueba de la existencia de Dios, Avicena, afirma que dado que los seres contingentes deben su existencia a otro, que es su causa, y dado que no es concebible la existencia de una cadena infinita de seres contingentes, ya que la misma cadena sería contingente, hace falta la existencia de una ser necesario que le otorgue la existencia; y este es Dios.

Posteriormente Tomás de Aquino adoptará, tanto la distinción entre necesario y contingente, como esta demostración de la existencia de Dios que constituirá su tercera vía de demostración de la existencia de Dios.

Influido por el neoplatonismo considera que hay diez inteligencias intermediarias entre el Ser necesario y sus criaturas materiales. La última es el entendimiento agente, que es quien difunde las formas que configuran la esencia de los seres materiales y además, posibilita el conocimiento humano. Y así, el entendimiento agente es uno, separado del hombre e inmortal.

El alma humana también es inmortal, en caso de acceder a la recompensa final goza con el conocimiento de objetos puramente inteligibles, el alma sancionada se ve privada de ese conocimiento.

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La filosofía árabe Página 12 de 13

3.2 Averroes.

Averroes5 recibirá el nombre de “El Comentador” por su labor de comentar e

interpretar la obra de Aristóteles.

Uno de los temas del momento era cómo establecer la relación entre las verdades conocidas por revelación y las emanadas de la razón; sobre todo cuando parecen chocar entre sí.

Y así, aunque la verdad es una, hay dos niveles de conocimiento: el teológico y el filosófico; es decir, dos modos en los que se da a los seres humanos: el filósofo se acerca a ella desde la razón, con uso de las demostraciones necesarias, y el creyente desde la fe en la tradición que emana del Corán.

Y aún dentro de la revelación del Corán hay dos partes; la primera que es evidente y no necesita interpretación obligando a todos, y una segunda que obliga a los sabios. Y aunque el creyente vulgar está obligado a entenderla en su sentido literal, dejándose de interpretaciones, el sabio está obligado a interpretarla y a no explicar al vulgo su interpretación; con todo es esa interpretación hecha por el sabio el que hace coherente la razón con la fe.

Esta teoría averroísta, cuando llegue a Europa, será malinterpretada conociéndose como la teoría de la doble verdad. En su mala interpretación se entenderá que Averroes está afirmando la existencia de dos clases de verdad; la del creyente y la del filósofo. Y es esa teoría la que se convierte en campo de discusión para distintos intelectuales en Europa.

Respecto a la creación del mundo Averroes considera posible compatibilizar que éste es eterno en el tiempo, y a su vez, creado por Dios: una creación realizada por Dios desde toda la eternidad.

En el tema del entendimiento agente Averroes considera que este es único para todos los seres humanos. Rechaza la inmortalidad personal; tras la muerte de la persona su entendimiento agente individual se fusiona con el entendimiento agente general quedando integrado en él.

Respecto a Dios, este gobierna el mundo realizando su providencia. Dios sólo se comprende a sí mismo, pero ese sí mismo le permite abarcarlo todo. Dios no conoce de modo individual a los seres, ni establece un destino particular para cada uno de ellos; y por eso existe el mal y la injusticia, propia de la acción de esos seres particulares que somos. La manera en que se realiza la providencia de Dios es a gran escala; Dios regula el movimiento de los astros, y a partir de ellos ciertos acontecimientos que ocurren en nuestro mundo, como la vida animal y vegetal, y lo hace estableciendo un orden necesario e infalible; pero lo que no pertenece al orden necesario del cosmos escapa a la providencia divina.

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La filosofía judía Página 13 de 13

La filosofía judía.

La filosofía judía nace al entrar en contacto el judaísmo con los filósofos del helenismo.

De modo previo Filón de Alejandría en el 70, intenta armonizar la religión judía con el platonismo, aunque la tónica general fue el intento de los rabinos de mostrar la superioridad de la religión judía frente a la filosofía.

En el siglo IX, en España, surge la figura del rabino Maimónides6. Considera

Maimónides que la fe y la filosofía se deben armonizar de manera que, cuando surge contradicción entre lo que la escritura bíblica y la razón parecen mostrar, es el texto bíblico el que debe interpretarse alegóricamente.

Acepta y repite las pruebas aristotélicas y avicénicas sobre la demostración de la existencia de Dios: como primer motor, como causa primera y como ser necesario. Niega que puedan aplicarse a Dios atributos positivos, ya que Dios debe ser simple y cualquier atributo que se le añada implica composición e imperfección. Solamente cabe predicar de Dios atributos negativos y los que expresan acción: como creador y providente.

Su teoría se haya influida por el neoplatonismo, considerando que Dios creó el mundo a través de diez inteligencias intermedias, siendo la última el entendimiento agente. Al igual que Averroes negó la inmortalidad del alma individual.

6 Nace en Córdoba en 1135, aunque tuvo que huir de allí por la invasión almohade. Vivió en

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