CONSERVACIÓN DE SERPIENTES EN
COLOMBIA
CORANTIOQUIA
Instituto de Ciencias Naturales
Universidad Nacional de Colombia
Ministerio de Ambiente, Vivienda y Desarrollo Territorial
2008 (Actualizado 2013)
Lista de Autores
Generalidades de las serpientes
Guido Fabian Medina-Rangel Instituto de Ciencias Naturales Universidad Nacional de Colombia
Origen de las serpientes
Guido Fabian Medina-Rangel Instituto de Ciencias Naturales Universidad Nacional de Colombia
Estado del conocimiento de las serpientes
Guido Fabian Medina-Rangel Instituto de Ciencias Naturales Universidad Nacional de Colombia
Diferencias entre serpientes venenosas y no venenosas
Guido Fabian Medina-Rangel Instituto de Ciencias Naturales Universidad Nacional de Colombia
Problemática y Conservación de las serpientes
Guido Fabian Medina-Rangel Instituto de Ciencias Naturales Universidad Nacional de Colombia
Visión General del Taller para la elaboración del Programa Nacional de Conservación de Serpientes en Colombia
John D. Lynch
David Antonio Sánchez Instituto de Ciencias Naturales Universidad Nacional de Colombia
Diversidad de Serpientes
John D. Lynch
Instituto de Ciencias Naturales Universidad Nacional de Colombia
Reproducción en serpientes
Martha Patricia Ramírez Escuela de Biología
Universidad Industrial de Santander
Amenazas para la conservación de las serpientes en Colombia
José Vicente Rueda-Almonacid Conservación Internacional
Función ecológica de las serpientes
Vivian P. Páez
Grupo Herpetológico de Antioquia Universidad de Antioquia
Aspectos legales involucrados en
investigación y conservación de serpientes
Claudia Rodríguez
Dirección de Ecosistemas
Ministerio de Ambiente, Vivienda y Desarrollo Territorial
Comunidades y poblaciones de serpientes en centros urbanos. El caso de
Bucaramanga y alrededores.
José Rancés Caicedo Portilla Instituto de Ciencias Naturales Universidad Nacional de Colombia
Divulgación al público
Juan Manuel Renjifo Universidad del Magdalena
Edición general y Líneas de acción.
Guido Fabian Medina-Rangel Instituto de Ciencias Naturales Universidad Nacional de Colombia
PROGRAMA NACIONAL PARA LA CONSERVACIÓN DE
SERPIENTES EN COLOMBIA
CONTENIDO
Introducción………..1
Generalidades de las serpientes...2
Origen de las serpientes………...5
Estado del conocimiento de las serpientes…....………7
Clasificación………...…8
Familias de serpientes en Colombia………...…9
Aniliidae………...…9 Anomalepidae………...9 Boidae………...10 Colubridae………...…..10 Dipsadidae………...……11 Elapidae………...……12 Leptotyphlopidae………13 Viperidae………...……13 Tropidophiidae………14 Typhlopidae………....…………15
Diferencias entre serpientes venenosas y no venenosas………..………15
Problemática y Conservación de las serpientes………...……17
Sistema Nacional de Áreas Protegidas “SINAP” y papel en conservación de especies serpientes………...19
Visión general del taller para la elaboración del programa....……...………21
Diversidad y distribución de serpientes en Colombia………...………22
Aspectos reproductivos de las serpientes………...…………26
Amenazas para la conservación de las serpientes en Colombia…….………29
Función ecológica de las serpientes………...…….…32
Aspectos legales relacionados con investigación y conservación de serpientes en Colombia…...37
Uso sostenible………...………38
Conservación………...……38
Investigación diversidad biológica………...……38
Comunidades y poblaciones de serpientes. El caso de Bucaramanga y sus alrededores…...….40
Divulgación al público………...……44
Programa nacional para la conservación de serpientes en Colombia……….………48
Introducción a las líneas de acción………...…48
Conocimiento………...………49
Conservación………...………50
Uso y manejo………...…………52
Educación………...……54
Programa por línea de acción………...……56
Literatura citada... ………...………70
Anexos...………...…75
Lista de participantes...……… ...………75
INDICE DE TABLAS
Tabla 1. Número de especies de reptiles y serpientes a nivel mundial y otras localidades ricas en
especies. ………...……...3
Tabla 2. Caracteres que permiten diferenciar las serpientes venenosas de las no venenosas...15
Tabla 3. Especies de serpientes registradas en el AMB, el número en paréntesis representa el número de registros de cada especie...………...…...41
INDICE DE FIGURAS Figura 1. Hoja de cálculo de Microsoft Excel. ProbsdeDetec.xls, pagina de datos...35
Figura 2. Hoja de cálculo de Microsoft Excel. ProbsdeDetec.xls, pagina de probabilidades...35
Figura 3. Hoja de cálculo de Microsoft Excel. ProbsdeDetec.xls, pagina de gráficos….……...36
Figura 4. Registros de serpientes durante los años 2001 al 2006 en el AMB………....…42
INTRODUCCIÓN
Este documento presenta el Programa Nacional para la Conservación de Serpientes en Colombia, el cual plantea las problemáticas actuales, limitaciones en el estado del conocimiento y falta de políticas concretas para la protección de la fauna de ofidios en el país.
Se diseño un plan de trabajo a corto, mediano y largo plazo con el fin de mejorar el estado del conocimiento, conservación, uso y manejo de las serpientes en Colombia, a través de los conceptos de expertos reunidos en mesas de trabajo donde se concertaron las acciones a tomar con el fin de alcanzar las metas de conservación para los ofidios en el país.
Los criterios que se establecieron para cada una de las acciones, permiten definir actividades a seguir, teniendo en cuenta tiempos proyectados de ejecución, indicadores y responsables de su ejecución respectivamente, además de otro tipo de actividades que permitirán apoyar la exitosa ejecución del programa.
Se pretende que los lineamientos aquí establecidos se adopten por las instituciones comprometidas con los temas ambientales en Colombia, de modo que las actividades enmarcadas dentro de cada acción sea coordinada y llevada a cabo de forma apropiada para alcanzar las metas propuestas en este trabajo.
GENERALIDADES DE LAS SERPIENTES
Dentro de los animales vertebrados se encuentran los ofidios o serpientes, se agrupan en 27 familias con alrededor de 3450 especies en el mundo (Zaher et al. 2009, Vidal & Hedges 2009, Grazziotin et al. 2012, Pincheira-Donoso et al. 2013, Pyron et al. 2013, Uetz & Hošek 2013). Se encuentran en casi todos los continentes y mares, excepto en los polos. La distribución altitudinal de las serpientes se extiende desde el nivel del mar hasta los lugares cercanos al límite inferior de las nieves perpetuas, y a medida que se asciende en el gradiente de altura disminuye el número de especies e individuos que se pueden registrar. Las serpientes se encuentran desde los ecosistemas secos o desérticos hasta los bosques húmedos hiper-pluviales del planeta. La diversidad más alta del grupo se presenta en las regiones tropicales.
Colombia cuenta con alrededor del 9% de las especies presentes en el mundo (Uetz & Hošek 2013), distribuidas en diez familias, con lo cual se cuenta con algo más del 37% de las familias del mundo y se ubica como uno de los cinco países más ricos en diversidad de serpientes (Tabla 1).
Tabla 1. Número de especies de reptiles y serpientes a nivel mundial, y en varios de los países megadiversos en
fauna (Flores-Villela & Canseco-Márquez 2008, Zaher et al. 2009, Bérnils & Costa 2012, Grazziotin et al. 2012, Pyron et al. 2013, Swan & Wilson 2013, Uetz & Hošek 2013).
Reptiles Serpientes Mundo 9831 3450 Australia 986 216 México 895 395 Brasil 738 381 Indonesia 702 341 Colombia 542 301 (250*)
*Cifra dada en el presente texto por J. D. Lynch.
En el país se les encuentra en todo tipo de ambientes desde el nivel del mar hasta los 3200 m de altitud (Pérez-Santos & Moreno 1986), lo que ha garantizado desde la antigüedad, el encuentro entre humanos y serpientes; más frecuentemente hoy, frente al mayor uso que los humanos hacen de ecosistemas que originalmente eran ocupados por las diversas especies de serpientes.
Las serpientes pertenecen a la clase Reptilia, orden Squamata, suborden Serpentes; son animales vertebrados de cuerpo y cola alargados, cubiertos de escamas, se caracterizan por presentar esqueleto constituido por cráneo, una larga columna vertebral, costillas flotantes, ausencia de esternón, piel con escamas epidérmicas, y no poseer párpados móviles, ni oído externo (Zug 1993). Exhiben tamaños variados que van desde los 10 cm hasta los 10 m y de acuerdo a su hábitat (subsuelo, agua, árboles y sobre la superficie) pueden presentar infinidad de formas y tamaños lo que contrasta con el alto número de ecosistemas que han colonizado, gracias a la utilización de múltiples estrategias para la consecución de recursos. En el país se les encuentra en todo tipo de ambientes desde el nivel del mar hasta los 3200 m de altitud (Pérez-Santos & Moreno 1986).
Las serpientes pueden tener hábitos o costumbres terrestres, subterráneas o minadoras, acuáticas y arborícolas, adaptadas físicamente a estos medios de vida, condiciones ambientales que influyen en los patrones de coloración, dibujos de la piel y la conformación de su cuerpo y órganos; así mismo tienen su tipo de alimentación adaptada al medio donde se desenvuelven (Mittermeier & Carr 1994). Cabe destacar que hay especies que pueden ocupar más de un
ambiente, es el caso de Spilotes pullatus que puede permanecer tanto en partes medias y altas de árboles como en el suelo.
Las serpientes arborícolas son largas, livianas y muy delgadas; sus presas están constituidas principalmente, por vertebrados arborícolas, ranas, saurios, etc (Guy & Vasse 1994, Flank 1998). Las terrestres por el contrario son gruesas, fuertes y ágiles, se alimentan de pequeños y medianos mamíferos terrestres, lagartos, ranas, etc (Flank 1998). Los ofidios de hábitos acuáticos pueden tener los orificios nasales en la parte superior de la cabeza y la cola adaptada para hacer más efectivo el desplazamiento en el agua, adicionalmente pueden ser gruesas, fuertes y sumamente ágiles (Guy & Vasse 1994). Las de hábitos minadores viven bajo tierra blanda y se alimentan de invertebrados pequeños, presentan el hocico adaptado para poder excavar mejor y son de forma cilíndrica, todas ellas de cortas dimensiones (Guy & Vasse 1994).
Muchas serpientes cazan sobre la superficie, al aire libre; algunas son nocturnas y otras diurnas. Suelen seguir el rastro de otros vertebrados de hábitos similares, entre ellos ciertas formas que se alimentan de presas relativamente grandes, y unas cuantas son notablemente veloces (Bauchot 1994). En el grupo de las serpientes cazadoras se incluyen algunos boídos, elápidos, colúbridos y vipéridos.
Son menos numerosas las serpientes adaptadas para la vida en el agua dulce y que apenas salen a tierra, algunas prefieren de modo especial las aguas salobres y fangosas de estuarios (Guy & Vasse 1994). Estas pueden presentar cierto aplanamiento de la cola y la reducción de las anchas escamas del vientre; se alimentan principalmente de peces y anfibios.
Algunas serpientes presentan exclusivamente hábitos marinos, unas cuantas acuden a la costa a poner sus huevos, pero la mayor parte de ellas son ovovivíparas y nunca salen a tierra. Existen un cierto número de serpientes verdaderamente pelágicas y que pueden encontrarse lejos de tierra firme. Todas ellas se alimentan de peces, excepto una o dos especies, que consumen huevos de pez. Todas las serpientes marinas pertenecen a la subfamilia Hidrophidae, familia Elapidae (Gasc 1994).
Bajo la influencia de la temperatura y de la insolación, los ofidios presentan ciclos de actividad diurna y un ritmo estacional, las serpientes tienen un ciclo menor de actividades definidas para cada especie. Dicho periodo puede ser desde nocturnas (desde el atardecer hasta el amanecer) o diurnas (desde la mañana hasta el atardecer); estos ciclos en algunas especies no son estrictos y pueden abarcar parte de los dos tipos (Zug et al. 2001).
El ciclo más largo abarca uno o más año de actividad, pero puede estar asociado a desplazamientos de su área de actividad para escapar de sus predadores y en algunos casos de las condiciones adversas del ambiente, de esta manera, las serpientes permanecen en constante movimiento en búsqueda de territorios apropiados para sus actividades normales, esto sucede y esta mejor documentado para serpientes de regiones subtropicales (Zug et al. 2001).
Desde la antigüedad hasta nuestros días, las serpientes han sido consideradas en muchos pueblos del mundo como un tema de importancia cultural y fascinación, sobre las que se tejen numerosas leyendas, creencias, supersticiones y tradiciones. En algunos sitios las consideraron funestas y en otros por el contrario las han venerado; tal es el caso de algunas culturas precolombinas (Mejía
1987). Estos animales han sido utilizados en varias culturas como fuente de proteína animal y como medicina natural. En el ámbito comercial son utilizadas como productoras de pieles, explotación a nivel científico y turístico en muchos sitios.
Las serpientes han sido víctimas del desconocimiento y la repulsión ancestral fundada en las creencias religiosas de los humanos, ocasionando un incomprensible proceso de persecución y exterminio sin ningún tipo de consideración. Existe un temor generalizado hacia ellas, pues se cree que cualquier tipo de ofidio es venenoso o perjudicial; no obstante, es necesario ser imparciales en este tema, ya que la mayoría de las especies han sido acusadas de crímenes en base a creencias populares, como la presunta capacidad de mamar la leche de las vacas e incluso hipnotizar a otros seres o danzar al ritmo de las flautas de los encantadores y de actos maleficios; esto dificulta el desarraigo en las culturas de estas creencias milenarias populares (Roze 1970, Andreu 2000).
Lo que sí es cierto es que los ofidios tienen numerosos enemigos naturales, entre los cuales se cuentan las aves de rapiña, algunos mamíferos, y los gatos domésticos y salvajes, entre otros. Los enemigos más singulares de las serpientes son, sin embargo, las llamadas culebras ofiófagas, que se alimentan de otras, tanto venenosas como inofensivas; ellas poseen inmunidad natural frente a los venenos de las serpientes ponzoñosas, que ingieren como alimento (Zug et al. 2001). Pero quizás, el enemigo más devastador de los ofidios es el hombre, quien conciente del peligro de algunas de ellas, extermina lo que encuentra en su camino sin conocimiento aparente de la importancia que éstas desempeñan en la dinámica de los ecosistemas (Mittermeier & Carr 1994). La ofídiofobia y los prejuicios contra las serpientes son un grave impedimento para su conservación. Un grueso de los programas de conservación ha dejado de lado a las serpientes como un grupo faunístico a proteger, no obstante, algunas especies son amparadas gracias a la protección que se le da a otro tipo de especies; sin embargo el estado de conservación de las serpientes en el mundo, es mucho menos representativo que para otros grupos (Dodd 1993).
ORIGEN DE LAS SERPIENTES
Los lagartos aparecen en el registro fósil antes que las serpientes, y la presencia de vestigios de cintura pélvica y espolones en algunos grupos primitivos (boidos, anilidos) indica que las serpientes pueden haber evolucionado a partir de los lagartos (Zug et al. 2001).
Los reptiles han sido conocidos en estado fósil del Pérmico inferior, es decir hasta el fin de la Era Primaria y culminan en la Época Secundaria durante el Triásico y el Jurásico, las serpientes propiamente dichas no aparecen sino tiempo después en el Cretáceo (Frey et al. 1997).
Se dice que los reptiles tienen un origen común con los actuales anfibios, lo que daría nacimiento a los ofidios, parecería ser a partir de un grupo ya extinguido de pythonomorfos, animales marinos - de cuerpo serpentiniforme - con miembros en forma de aletas, en el Cretáceo (Romer 1966, Frey et al. 1997). Los primeros reptiles (cotilosaurios) aparecieron hace unos 300 millones de años. Durante el período Triásico, los reptiles fueron el grupo dominante sobre el planeta (entre 230 y 180 millones de años). De los 16 ordenes existentes en ese período, al finalizar el mismo, solo la mitad subsistían y la otra mitad se había extinguido, al finalizar la era Cenozoica, es decir, al final del período Cretáceo (Romer 1966).
De los últimos 4 ordenes sobrevivientes, durante el Terciario, el único que evolucionó en número de formas vivas fue el orden Squamata, compuesto por lagartos, ofidios y anfisbenios.
Sólo se conoce un fósil importante para la historia primitiva de este grupo de animales, de unos 130 millones de años, Dynilisia patagónica, descrita en 1908 por Woodward (Romer 1966), es del período Cretáceo. Se cree con bastante seguridad que se parece a un boído actual, como a los pequeños pitones Loxocemus de América Central y Calabaria de África Occidental. Ya en el Cretáceo había géneros, los cuales están asignados a las actuales familias Boídae y Aniliidae (Zug et al. 2001). Con esta información se dice entonces que algunas de las serpientes más primitivas que existen actualmente, ya existían mucho antes del final de la era Cenozoica.
Las familias más avanzadas (colúbridos, vipéridos y élapidos), no están representadas en forma fósil hasta el Mioceno. La radiación, fundamentalmente de las serpientes ha tenido lugar, por lo tanto, durante los últimos 20 millones de años, coincidiendo con la aparición y diversificación de los roedores, mamíferos que constituyen en la actualidad una parte importante de la dieta de muchas de ellas actualmente (Cadle 1982).
El desarrollo del aparato venenoso probablemente se produjo en las divisiones Eoceno, Oligoceno, Mioceno y Plioceno de la Era Terciaria. Según Romer (1966), la primera serpiente con un aparato inoculador de ponzoña apareció durante el Mioceno, no se conocen restos de serpientes ponzoñosas con colmillos acanalados o perforados antes del Mioceno.
La afinidad de las serpientes con los saurios es un aspecto muy debatido. Según algunos, están relacionadas con los varanoideos o platinotos, que comprenden al varano actual, al Lanthanotus de Borneo y al Monstruo de Gila. Este grupo de saurios estaban ya bien establecido y diversificado en el Cretáceo, por lo que se deduce que su origen debió ser muy remoto (Frey et
al.1997). Otros zoólogos sostienen que las serpientes difieren demasiado de cualquier otro grupo
familias de saurios ya estaban establecidas en el Cretáceo y los infraordenes actuales ya existían en el Jurásico, habría que afirmar que la divergencia entre ambos grupos de reptiles fue hasta el Triásico, época de la cual datan los saurios más antiguos conocidos, muchos más primitivos que los grupos modernos (Zug et al. 2001).
El análisis de la visión aporta un testimonio importante. Las serpientes con buena visión presentan una estructura y un mecanismo de enfoque distintos de los saurios y de los de todos los demás vertebrados. Es evidente que su ojo está reconstruido en gran medida; la estructura de la retina índica que sus ascendientes tenían bastones y conos, a diferencia de los saurios modernos, incluso los nocturnos y minadores, que solo tienen conos o células derivadas de ellos. Las serpientes ancestrales, probablemente eran nocturnas, y sus ojos se fueron reduciendo y simplificando en asociación con sus hábitos minadores o al menos netamente furtivos (Romer 1966).
Las serpientes incluidas, las arborícolas tienen una cavidad cerebral más desarrollada que los saurios, entre estos, los que presentan una cavidad cerebral parecida a los minadores; cosa lógica si se tiene en cuenta que el hocico de un animal que se entierra, sin emplear para ello las extremidades, requiere más apoyo. Existe un grupo de serpientes (las cieguitas) cuya mandíbula permanece móvil y cuyo hocico se apoya totalmente sobre la cavidad cerebral (Zug et al. 2001). Si las formas ancestrales también hubieran sido minadoras y hubiesen tenido la mandíbula móvil, habría buenas razones para ese aumento actual de materia ósea. Desde este punto de vista, las serpientes minadoras, cuyas mandíbulas contribuyen al asentamiento del hocico, habrían adquirido secundariamente esta característica (Frey et al. 1997).
Ninguna serpiente tiene la cola tan larga como la cabeza y el tronco juntos. Del 25% al 30% de la longitud total es la proporción corriente y en las especies arborícolas no pasa del 40%. El tronco pues, desempeña un papel importante en su locomoción. Entre los saurios, la cola de los que son apodos y terrícolas interviene de modo decisivo en la locomoción y puede comprender las 3/4 partes de la longitud total; la de los minadores, en cambio, tiene una longitud reducida, que puede ser menor de la 5ª parte del total; bien pudiera ser que las serpientes hubiesen adquirido su actual estructura anatómica durante alguna fase minadora de su historia evolutiva (Frey et al. 1997). El enfoque biogeográfico sugiere que los elápidos y los vipéridos se originaron de los colúbridos durante el Mioceno, pero en forma separada. Los crotálidos son una división posterior a partir de dos formas viperidas ancestrales llegadas al nuevo mundo al establecerse el puente terrestre del estrecho de Bering. Una de estas formas ancestrales fue la estirpe "Pro-Bothrops" y la otra un linaje parecido a Agkistrodon de la cual se cree que se desarrollaron la línea Lachesis – Crotalus (Cadle 1982).
ESTADO DEL CONOCIMIENTO DE LAS SERPIENTES
Los reptiles existentes se dividen en cuatro ordenes - Rhynchocephalia (tuataras), Squamata (lagartos, amphisbaenias y serpientes), Testudines (tortugas) y Crocodylia (cocodrilos y caimanes). Con alrededor de 8734 especies que en su mayoría son los reptiles escamados (Squamata con 8396 especies); les siguen en diversidad las tortugas (313), cocodrilos (23 especies) y 2 especies de Rhynchocephalia.
Los Squamata o Lepidosauria son los reptiles existentes (Sphenodon, lagartos amphisbaenias y serpientes) que conforman el taxón hermano de la subclase Archosauria (aves y cocodrilos). Los lepidosaurios se caracterizan por una abertura cloacal transversa (la cual es longitudinal en otros tetrapodos), cubiertos con una piel seca y escamosa, tienen cráneos diapsidos, es decir con dos aberturas o fenestras temporales, entre otras características anatómicas (Goin et al. 1978).
Las serpientes presentan gran cantidad de caracteres derivados que los identifican como un grupo natural, pero pocos de estos, de hecho, están restringidos al grupo. La mayoría de esos caracteres también aparecen en otros escamados, especialmente aquellos que son apodos o fosoriales, tales como las amphisbaenias, algunos scincidos, pygopodidos y dibamidos (Gans 1974).
Entre esos caracteres, algunos están directamente asociados con la reducción de extremidades y cinturas, las cuales son características derivadas a las serpientes así como en otros tetrapodos apodos. El pulmón izquierdo se ha reducido en las serpientes, al igual que en otros escamados alargados (excepto en Amphisbaenia, que se ha perdido el pulmón derecho); en serpientes no se presentan planos de autotomía caudal y al igual que en xantusiidos, pygopodydos, eublepharidos, y algunos scincidos y lacertidos, poseen un lente transparente cubriéndoles el ojo. Otros caracteres derivados de las serpientes involucran la perdida de elementos craneales o hyoideos. La mandíbula comprende el hueso dentario anteriormente y posteriormente un hueso compuesto de huesos articulares y prearticulares fusionados. Tropidophiidos y caenophidios han perdido los huesos coronoides (Goin et al. 1978).
Las características exclusivas de las serpientes que las diferencian del resto de tetrapodos o de los escamados son:
• El hueso supraoccipital esta excluido del margen del foramen magnum por los exo-occipitales (Goin et al. 1978, Zug 1993).
• Tienen 120 o más vértebras precloacales (algunos lagartos apodos tienen más de 200 vértebras, en su mayoría restringidas a las largas colas) (Zug, 1993).
• La ramificación oftálmica del nervio trigeminal esta encerrado dentro de la caja cerebral por proyecciones inferiores del hueso parietal y entra a la órbita a través del foramen óptico (en otros escamados, el nervio no esta encerrado y entra a la órbita posteriormente) (Goin et al. 1978)
• Las serpientes pierden los músculos del cuerpo ciliar del ojo, haciendo el modo de acomodación del ojo muy peculiar en serpientes (Goin et al. 1978, Zug 1993).
• El arco sistémico (arterial) izquierdo es más grande que el arco derecho, contrario a lo que sucede en el resto de tetrapodos (Goin et al. 1978, Zug 1993).
Clasificación
En cuanto a la Clasificación Zoológica, es bastante compleja. De las diversas clasificaciones - propuestas, casi todas ellas, durante los siglos pasados - hay algunas que nunca se han adoptado con carácter general, pero otras se aceptaron al principio y fueron abandonadas después. La división en tres infraordenes principales parece razonable. Siguiendo la clasificación filogenética de Vidal & Hedges (2002), las familias de ofidios presentes en Colombia tienen la siguiente ubicación:
Phyllum: Chordata (Cordados): Poseen cuerda dorsal y simetría bilateral.
Grupo: Vertebrata (Vertebrados): Por poseer endoesqueleto y cráneo que envuelve el encéfalo. Clase: Reptil (Reptiles): Por tener un corazón con tres cavidades, respiración pulmonar y
temperatura corporal variables (Ectotermos).
Sub-clase: Lepidosauria.
Orden: Squamata (Escamosos): Cuerpos cubiertos en su totalidad de
escamas epidérmicas.
Sub-orden: Serpentes (Serpientes): Se caracteriza por poseer, esqueleto
formado por cráneo, una larga columna vertebral, costillas flotantes, ausencia de esternón, piel con escamas epidérmicas, no poseer párpados móviles, ni oído externo.
Infra-orden: Scolecophidia: Minadores de cráneo compacto y
hocico rígido. Conservan varios de los rasgos primitivos.
Familia: Typhlopidae (serpientes ciegas) Familia: Leptotyphlopidae (serpientes gusanos) Familia: Anomalepididae (serpientes ciegas)
Infra-orden: Hemophidia (Booidia o Hemofidios): Hocico móvil
o apoyado en los huesos de las mandíbulas. Casi todos conservan vestigios de miembros posteriores, así como rasgos primitivos en los aparatos circulatorio y respiratorio.
Familia: Aniliidae Familia: Boidae
Familia: Tropidophidae
Infra-orden: Caenophidia (Cenofidios): Hocico y mandíbulas
móviles. Los rasgos primitivos de los hemofidios se han perdido.
Familia: Elapidae Familia: Colubridae Familia: Crotalidae
Familias de serpientes en Colombia
En Colombia, se encuentran nueve familias de serpientes: Aniliidae (una especie), Anomalepidae (ocho especies), Boidae (siete especies), Colubridae (172 especies), Elapidae (30 especies), Leptotyphlopidae (10 especies), Tropidophiidae (dos especies), Typhlopidae (tres especies) y Viperidae (17 especies) para un total de mínimo 250 especies. Las principales características de las familias son:
Aniliidae
Son serpientes de cola muy corta y escamas ventrales apenas más grandes que las escamas dorsales. Su tamaño oscila entre los 60-100 cm de longitud rostro-cloaca (LRC). El foramen ocular se desarrolla entre la sutura frontal-parietal, ojos reducidos que están bajo una escama grande delantera. Presentan vestigios de miembros posteriores. El pulmón izquierdo esta presente pero reducido y pulmón traqueal ausente (McDiarmid et al. 1999).
Son serpientes no venenosas, a veces confundida con serpientes coral por el patrón de bandas transversales únicamente rojas y negras. De hábito fosorial, habitan el suelo y se alimentan de otros animales cavadores, cecilias, anfisbaenas, pequeñas serpientes y lagartos. La reproducción es ovovivípara con 3-13 crías. Presente en Colombia con el género Anilius.
Anilius scytale. Foto: L. J. Vitt, 1998.
Anomalepidae
Son serpientes pequeñas y delgadas, las escamas dorsales y ventrales cicloideas. Su tamaño oscila entre los 15-30 cm de LRC. Cabeza obtusa y cola corta y roma. Sus ojos son rudimentarios que aparecen como dos puntos negros cubiertos por una escama translucida. Los anomalepidos tienen maxilar dentado y móvil como los typhlopidos pero se diferencia en la carencia de vestigios pélvicos y en que los huesos prefrontales se amplían hacia la parte posterior sobre las órbitas, carácter único entre los reptiles. Pulmón izquierdo ausente y pulmón traqueal presente (Kofron 1988).
Son serpientes no venenosas de hábito fosorial, habita el suelo donde se alimentan de otras serpientes cavadoras, invertebrados de cuerpo blando y larvas de insectos. Presente en Colombia con los géneros Anomalepis, Helminthophis, Liotyphlops y Typhlophis.
Liotyphlops albirostris. Foto: J. D. Lynch.
Boidae
La familia Boidae es la más primitiva de las serpientes vivas, incluye los tres tipos más grandes de serpientes en el mundo. Presentan vestigios de miembros posteriores en forma de espolones junto a la cloaca. Tienen un cuerpo musculoso y fuerte, con una cola muy fuerte. Las escamas del dorso son numerosas y pequeñas algunas veces iridiscentes, en contraste las escamas del vientre son largas y forman placas transversas. Sus ojos tienen pupila vertical y la mayoría de especies presenta fosetas termoreceptoras entre las escamas de los labios superiores (Behler & Wayne 2005). Pulmón izquierdo bien desarrollado y pulmón traqueal ausente (Zug et al. 2001).
Todos los boidos son constrictores no venenosos que utilizan la fuerza en vez del veneno para matar su presa asfixiándola. Hábito arborícola, terrestre y acuático (Eunectes). Se alimentan de aves y mamíferos sofocándolos. Presente en Colombia con los géneros Boa, Corallus, Epicrates y Eunectes.
Corallus ruschenbergerii. Foto: G. F. Medina-Rangel. Eunectes murinus. Departamento de Guainía . Detalle de la cabeza (fosetas labiales y pupila vertical).
Colubridae
Esta familia no posee caracteres derivados únicos que los definan como un grupo y puede ser parafilética con respecto a Elapidae y Atractaspididae. En el mundo esta amplia familia tiene alrededor de 225 géneros e incluye aproximadamente el 24% de todas las especies de serpientes existentes (>820) (Vidal et al. 2007, Zaher et al. 2009, Bolaño et al. 2011, Grazziotina et al. 2012). La enorme mayoría de colúbridos no son venenosos, no obstante existen pocas especies
con venenos que son potencialmente peligrosos para los humanos; sin embargo, ninguna de estas especies venenosas está presente en Colombia. Son serpientes de tamaño variado, oscilan entre los 0.1-3 m de LRC. Cabeza redondeada generalmente diferenciada del cuerpo (con cuello), nueve escamas grandes y lisas sobre la cabeza, ojos generalmente grandes. No presentan colmillos, este tipo de disposición de los dientes se denomina aglifas, pueden tener dientes que aumentan de tamaño desde la parte anterior del maxilar superior hacia atrás. El pulmón izquierdo está ausente y pulmón traqueal presente o ausente (Zug et al. 2001, Uetz & Hošek 2013). La diferencia morfológica principal de esta familia de serpientes con los Dipsadidae, radica en que el hemipene de los machos de esta familia tienen ranuras de esperma simple, que se extienden en el lóbulo derecho del hemipene (Zaher et al. 2009, Bolaño et al. 2011, Grazziotina et al. 2012). Los modos reproductivos, historias naturales, hábito y los hábitats explotados son tan diversos como sus formas y tamaños. Se alimentan de peces, anfibios, serpientes, lagartos, aves, mamíferos, insectos, larvas de insectos, etc. Su distribución es cosmopolita. Están presentes en Colombia los géneros Chironius, Coluber, Dendrophidion, Drymarchon, Drymobius,
Drymoluber, Lampropeltis, Leptophis, Mastigodryas, Oxybelis, Pliocercus, Pseutes, Rhinobothryum, Scaphiodontophis, Spilotes, Stenorrhina y Tantilla.
Mastigodrias pleii. Foto: G. F. Medina-Rangel.
Dipsadidae
Esta familia no posee caracteres derivados únicos que los definan como un grupo y puede ser parafilética con respecto a Colubridae. En el mundo esta amplia familia tiene alrededor de 96 géneros e incluye aproximadamente el 22% de todas las especies de serpientes existentes (>736) (Vidal et al. 2007, Zaher et al. 2009, Bolaño et al. 2011, Grazziotina et al. 2012). La enorme mayoría de dipsádidos no son venenosos, no obstante existen varias especies con venenos potencialmente peligrosos para los humanos; sin embargo, ninguna de estas especies venenosas está presente en Colombia, aunque existe algunas especies como Leptodeira spp., Helicops spp.,
Hydrops spp., Philodryas spp. y Thamnodynastes spp. entre otras, pueden producir molestias y/o
sintomatología propia de envenenamiento, sin embargo no representan en la mayoría de casos peligro para el hombre. Pueden o no presentar un colmillo apenas más grande que los otros dientes, acanalado y no retráctil en la parte posterior del maxilar superior, este tipo de disposición de los dientes se denomina aglifas y opistoglifas respectivamente. El pulmón izquierdo está ausente y pulmón traqueal presente o ausente (Zug et al. 2001, Uetz & Hošek 2013). Las especies pertenecientes a esta familia eran hasta hace poco de la familia Colubridae, pero análisis moleculares dieron lugar a la reclasificación del grupo de serpientes; la diferencia morfológica principal de esta familia de serpientes con los Dipsadidae, radica en que el hemipene de los machos de esta familia solo tiene una fila de espinas laterales agrandados a cada lado, el lóbulos
hemipenial con distintas regiones diferencialmente ornamentadas (Capitulum sulcado o con surcos y una región desnuda o débilmente surcada) (Zaher et al. 2009, Bolaño et al. 2011, Grazziotina et al. 2012). Mientras que los Colubridae tienen ranuras de esperma simple, que se extienden en el lóbulo derecho del hemipene.
Posee una gran variedad de formas y una significativa versatilidad ecológica, que se percibe en la adaptación a diferentes ambientes, pudiendo ser terrestres o acuáticos, los modos reproductivos, historias naturales, hábito y los hábitats explotados son tan diversos como sus formas y tamaños. Se alimentan de peces, anfibios, serpientes (Clelia clelia caza serpientes venenosas), lagartos, aves, mamíferos, insectos, larvas de insectos, etc. Su distribución es cosmopolita. Están presentes en Colombia los géneros Amastridium, Apostolepis, Atractus, Clelia, Coniophanes,
Diaphorolepis, Dipsas, Drepanoides, Echinanthera, Enuliophis, Enulius, Erythrolamprus, Geophis, Imantodes, Lygophis, Leptodeira, Helicops, Hydrodynastes, Hydrops, Ninia, Nothopsis, Oxyrhopus, Philodryas, Phimophis, Plesiodipsas, Pseudoboa, Pseudoeryx, Rhadinaea, Saphenophis, Sibon, Siphlophis, Synophis, Taeniophallus, Thamnodynastes, Tretanorhinus, Urotheca, Xenopholis, Xenodon.
Philodryas viridissima. Foto: J. D. Lynch. Enilius flavitorques. Foto: J. D. Lynch.
Elapidae
Son serpientes de tamaño moderado, su tamaño oscila entre los 40-90 cm de LRC. La cabeza redondeada y poco diferenciada del cuerpo (sin cuello), presentan nueve escamas grandes y lisas sobre la cabeza, ojos pequeños y cola corta y gruesa. Las especies marinas (Pelamis platurus) exhiben una cabeza alargada y la cola está aplanada dorsolateralmente a modo de remo. La boca es pequeña y presenta un colmillo apenas más grande que los otros dientes, acanalado y no retractil en la parte anterior del maxilar superior (proteroglifas). El pulmón izquierdo esta muy reducido o ausente y pulmón traqueal presente en especies marinas y ausente en las terrestres (Roze 1996, Behler & Wayne 2005).
Son serpientes muy venenosas, de hábito fosorial y semifosorial, nocturnas o crepusculares.
Producen veneno neurotóxico que ataca el sistema nervioso de su presa, produciéndole la
muerte generalmente por paro cardio-respiratorio. Se alimentan de peces (Pelamis platurus) y las especies terrestres de serpientes y lagartos que matan inoculando veneno por una mordida. Presenta en Colombia los géneros Leptomicrurus, Micrurus y Pelamis.
Micrurus surinamensis. Falta cita autor foto.
Leptotyphlopidae
Son pequeñas, las escamas del dorso no se diferencian de las del vientre. Su tamaño oscila entre los 10-30 cm de LRC. El cráneo y mandíbulas superiores (maxilar, palatinos, y pterygoides) de los leptotyphlopidos son inmóviles y los dientes están presentes sólo en la mandíbula. El pulmón izquierdo esta ausente y pulmón traqueal presente (Shreve 1964, Passo et al. 2006).
Son serpientes no venenosas de hábito fosorial, habitan en el suelo donde se alimentan de invertebrados de cuerpo blando, larvas de insectos y termitas. Presente en Colombia con el género Leptotyphlops.
Leptotyphlops goudotii. Foto: J. H. Maldonado.
Viperidae
Son serpientes de tamaño moderado a grande, su tamaño oscila entre los 30-200 cm de LRC. La cabeza en forma triangular u ovoide bien diferenciada del cuerpo por el cuello, escamas sobre la cabeza pequeñas, muy quilladas y numerosas. Sus ojos tienen pupila vertical y todas las especies suramericanas presentan una foseta termoreceptora entre la narina y el labio superior. La boca es grande y presenta un colmillo hueco y retractil cubierto por un estuche de piel en la parte anterior del maxilar superior (solenoglifas). El pulmón izquierdo esta ausente y pulmón traqueal presente (excepto en Lachesis) (Zug et al. 2001, Cambell & Lamar 2004).
Son serpientes venenosas de hábito terrestre, semiarborícolas y algunas arborícolas, nocturnas.
Producen veneno hemotóxico que ataca el tejido y la sangre de su presa. Se alimentan de aves y
mamíferos que matan inoculando veneno por una mordida. Presentes en Colombia los géneros
Bothriechis, Bothriopsis, Bothrocophias, Bothrops, Crotalus, Lachesis y Porthidium.
Bothrops bilineatus. Foto: J. M. Renjifo. Nótese la foseta termoreceptora entre la narina y el ojo.
Tropidophiidae
Son serpientes de tamaño moderado que oscilan entre los 20-70 cm de LRC. Se les conoce como boas enanas, con cuerpo musculoso y fuerte, y una cola delgada y pequeña. Las escamas del dorso son numerosas y pequeñas, mientras las escamas del vientre son largas y forman placas transversas. Comparten con los boidos características como la disposición de los huesos de la mandíbula inferior y los vestigios de miembros posteriores aparecen por fuera como espuelas cloacales en machos, sin embargo, otras características las aproximan a los colúbridos, como la ausencia de un pulmón izquierdo funcional (vestigial en Ungaliophis), la estructura del hioides, y el contacto entre los huesos prefrontal e internasal y si presentan pulmón traqueal bien desarrollado (Zug et al. 2001).
Son constrictores no venenosos que utilizan la fuerza en vez del veneno para matar su presa asfixiándola. Forrajeros nocturnos de hábito arborícola, semiarborícola y terrestre. Se alimentan de anfibios y reptiles sofocándolos. Presente en Colombia con los géneros Trachyboa y
Ungaliophis.
Typhlopidae
Similar a las familias relacionadas Anomalepidae y Leptotypholidae. Son serpientes de talla pequeña, con cabeza obtusa y cola corta. Su cuerpo tiene forma cilíndrica y tamaño oscila entre los 10-40 cm de LRC. La cabeza no se diferencia del resto del cuerpo y se distingue una escama rostral muy desarrollada apta para la excavación, presentan ojos muy reducidos y no funcionales (por lo general), situados bajo escudos cefálicos. La cola es muy corta y más ancha que larga, terminada comúnmente en una corta espina que le ayuda a cavar. El maxilar superior con dientes móviles y el inferior carente de dientes, el premaxilar es desdentado y firmemente articulado con el hocico. El pulmón izquierdo es vestigial y el pulmón traqueal presenta múltiples cámaras (Zug
et al. 2001).
Son serpientes no venenosas de hábito fosorial, habitan el suelo donde se alimentan de larvas y huevos de insectos, hormigas y termitas. Presente en Colombia con el género Typhlops.
Typhlops reticulata Foto: J. D. Lynch.
Diferencias entre serpientes venenosas y no venenosas
Este es uno de los aspectos más importantes en programas de divulgación para la comunidad. Es de gran importancia que la población identifique fácilmente características morfológicas de las especies venenosas y de que aquellas otras especies que no lo son y que pueden llegar a ser comunes en su región.
Hay dos grupos de serpientes venenosas, los Viperidae conocidas como cuatro narices, talla x, verrugoso, patoco, boquidorada, mapaná, y cascabel; a estas pertenecen los géneros Bothriechis,
Bothriopsis, Bothrocophias, Bothrops, Crotalus, Lachesis y Porthidium, y el otro grupo son los
Elapidae conocidas como coral, rabo de ají y culebra marina, representadas por los géneros
Leptomicrurus, Micrurus y Pelamis. La Tabla 2 presenta algunos caracteres que permiten
diferenciar las serpientes venenosas de las no venenosas de forma rápida y segura sin necesidad de un amplio conocimiento de las especies.
Tabla 2. Caracteres que permiten diferenciar las serpientes venenosas de las no venenosas. Serpientes venenosas de la familia
Viperidae
Serpientes venenosas de la familia Elapidae
Serpientes no venenosas: Aniliidae, Anomalepidae, Boidae, Colubridae, Leptotyphlopidae,
Tropidophiidae y Typhlopidae
Cabeza de forma triangular, con numerosas escamas pequeñas.
Cabeza redondeada o alargada poco diferenciada del cuerpo (sin cuello), nueve escamas grandes y lisas sobre la cabeza.
Cabeza redondeada generalmente diferenciada del cuerpo (cuello marcado), nueve escamas grandes y lisas sobre la cabeza (Colubridae), generalmente Boidae y Tropidophiidae presentan una cabeza similar a la de los Viperidae. Aniliidae, Anomalepidae, Leptotyphlopidae y Typhlopidae presentan cabezas pequeñas redondeadas u obtusas con apenas unas escamas redondeadas más grandes que las demás, sin cuello.
Dos fosas u orificios entre el ojo y la nariz, fosetas termorerceptoras.
Fosas ausentes entre el ojo y la nariz.
Fosas ausentes entre el ojo y la nariz, Boidae presenta fosetas pero entre las escamas supralabiales.
Cuerpo robusto y una cola muy corta.
Cuerpo cilíndrico, cola corta y gruesa, Pelamis platurus presenta el cuerpo algo aplanado y la cola aplanada dorsolateralmente a modo de remo.
Cuerpo y cola muy variable en Colubridae. Boidae y Tropidophiidae presenta cuerpos robustos y colas cortas. Aniliidae, Anomalepidae, Leptotyphlopidae y
Typhlopidae son delgadas con colas muy cortas y obtusas o terminando en punta.
Boca grande y colmillos muy largos. Boca pequeña, presentan un colmillo apenas más grande que los otros dientes
Boca muy variable en Colubridae, no presenta colmillos en la parte anterior, en algunos casos se encuentran en la parte posterior de la boca. Boidae y Tropidophiidae presenta numerosos dientes que aumentan de tamaño de adelante ahacia atrás Aniliidae, Anomalepidae,
Leptotyphlopidae y Typhlopidae tienen boca muy pequeñas y apenas presentan dientes.
Sin diseños de anillos en el cuerpo, patrones de manchas o bandas cruzadas, que asemejan el sustrato donde permanecen.
Diseños de anillos negros, blancos y rojos o amarillos en su cuerpo, el vientre no es blanco, es del mismo color del dorso y los anillos negros deben dan la vuelta por completo alrededor del cuerpo; tienen siempre un número impar de anillos negros entre los anillos de color rojo (1, 3 ó 5).
En Colubridae solo Atractus, Erythrolamprus, Hydrodynastes, Hydrops, Lampropeltis, Ninia, Oxyrhopus, Pseudoboa, Rhinobothryum,
Scaphiodontophis, Tantilla, Xenodon y Xenopholis presentan diseños de anillos parciales o completos pero no continuos en el vientre, además es par el número de anillos negros entre los anillos de color. Anilius scytale (Aniliidae) tiene patrón de anillos pero solo negros y rojos.
Ojos grande, pupila vertical, escama supraocular grande y aplanada algo proyectada sobre el ojo.
Ojos pequeños, pupila redonda. En Colubridae los ojos generalmente son grandes exceptuando Atractus,Geophis,Ninia y
Tantilla, pupila redonda elíptica o vertical.
Comparación entre una coral y una falsa coral. Foto superior izquierda Micrurus dumerilii (Foto: J. D. Lynch), foto superior derecha Erythrolamprus mimus (Foto: J. D. Lynch), nótese que el patrón de anillos de los elapidos (p.e. M. dumerilii) tienen siempre un número impar de anillos negros entre los anillos de color rojo (1, 3 ó 5), mientras que las falsas corales (p.e. E. mimus) presentan un número par de anillos negros entre los anillos de color rojo (2 ó 4). Foto inferior izquierda Micrurus surinamensis (Foto: ¿?), foto inferior derecha Erythrolamprus aesculapii (Foto: J. D. Lynch), nótese que los elapidos (p.e. M. surinamensis) presentan la cabeza poco diferenciada del cuerpo y los ojos pequeños, mientras que en las falsas corales (p.e. E. aesculapii) la cabeza esta claramente diferenciada del cuerpo por un cuello bien definido y los ojos generalmente son grandes.
Comparación entre una víbora y una serpiente no venenosa. Foto superior izquierda Bothrops pulcher (Foto: J. D. Lynch), foto superior derecha Chironius scurrulus (Foto: J. D. Lynch) nótese que los viperidos (p.e. B. pulcher) presentan una abertura o fosa entre la narina y el ojo, conocida como foseta termoreceptora mientras que las serpientes no venenosas no la presentan (p.e. C. scurrulus); además la cabeza de los viperidos presenta escamas pequeñas y muy quilladas, mientras los colubidos presentan placas grandes y lisas. Foto inferior izquierda Bothrocophias hyoprora (Foto: J. D. Lynch), foto inferior derecha Leptodeira septentrionalis (Foto: G. F. Medina-Rangel), nótese como algunas serpientes no venenosas imitan gestos y formas de víboras, p.e. L. septentrionalis imita la forma de la cabeza de un viperido y presenta un patrón de coloración similar a algunas víboras.
PROBLEMÁTICAS Y CONSERVACIÓN DE LAS SERPIENTES
Desde la antigüedad hasta nuestros días, las serpientes han sido consideradas en muchos pueblos del mundo como un tema de importancia cultural y fascinación, sobre las que se tejen numerosas leyendas, creencias, supersticiones y tradiciones. En algunos sitios las consideraron funestas y en otros por el contrario las han venerado; tal es el caso de algunas culturas precolombinas (Mejía 1987); estos animales han sido utilizados en varias culturas como fuente de proteína animal y como medicina natural. En el ámbito comercial son utilizadas como productoras de pieles, explotación a nivel científico y turístico en muchos sitios.
Las serpientes han sido víctimas del desconocimiento y la repulsión ancestral fundada en las creencias religiosas de los humanos, ocasionando un incomprensible proceso de persecución y exterminio sin ningún tipo de consideración. Existe un temor generalizado hacia ellas, pues se cree que cualquier tipo de ofidio es venenoso o perjudicial; no obstante, es necesario ser imparciales en este tema, ya que la mayoría de las especies han sido acusadas de crímenes en
base a creencias populares, como la presunta capacidad de mamar la leche de las vacas e incluso hipnotizar a otros seres o danzar al ritmo de las flautas de los encantadores y de actos maleficios; esto dificulta el desarraigo en las culturas de estas creencias milenarias populares (Roze 1970, Andreu 2000).
Lo que si es cierto es que los ofidios tienen numerosos enemigos naturales, entre los cuales se cuentan las aves de rapiña, algunos mamíferos, y los gatos domésticos y salvajes, entre otros. Los enemigos más singulares de las serpientes son, sin embargo, las llamadas culebras ofiófagas, que se alimentan de otras, tanto venenosas como inofensivas; ellas poseen inmunidad natural frente a los venenos de las serpientes ponzoñosas, que ingieren como alimento (Zug et al. 2001). Pero quizás, el enemigo más devastador de los ofidios es el hombre, quien conciente del peligro de algunas de ellas, extermina lo que encuentra en su camino sin conocimiento aparente de la importancia que éstas desempeñan en la dinámica de los ecosistemas (Mittermeier & Carr 1994). La ofídiofobia y los prejuicios contra las serpientes son un grave impedimento para su conservación. Un grueso de los programas de conservación ha dejado de lado a las serpientes como un grupo faunístico a proteger, no obstante, algunas especies son amparadas gracias a la protección que se le da a otro tipo de especies; sin embargo el estado de conservación de las serpientes en el mundo, es mucho menos representativo que para otros grupos (Dodd 1993). Los factores que contribuyen a la disminución de poblaciones de serpientes son complejos, pero casi todos son mediados por humano e implican la introducción de especies exóticas, incluyendo depredadores (p.ej., gatos y ratas) y ungulados (cabras, cerdos) que degradan sus hábitats y/o destruyen sus poblaciones (Tolson & Henderson 2006). Las especies muy restringidas a ecosistemas o hábitats particulares son las más vulnerables a extirpaciones y extinciones (Dodd 1987), por ejemplo, Coniophanes andresensis y Leptotyphlops albifrons en el Archipiélago de San Andrés y Providencia sufren actualmente la presión por parte de predadores y competidores introducidos en la isla –Tupinambis teguixin, cerdos, ratas- que las consumen, arrasan sus nidos y destruyen sus hábitat (Tolson & Henderson 2006). Alteraciones en las presas que explotan muchos ofidios, la destrucción de hábitat, el aumento de población humano, y el aumento del tráfico sobre caminos y carreteras son probablemente responsables de la disminución en las poblaciones naturales de serpientes, mientras que la depredación por gatos y ratas pueden haber tomado su cuota sobre muchas otras especies (Mittermeier & Carr 1994). Los pesticidas y herbicidas también pueden tener un impacto deletéreo sobre serpientes principalmente fosoriales (p.ej., Typhlops spp.) y otras especie que sirven de alimento a muchos ofidios (Flank 1998). Sin embargo en Colombia, muchas de estas problemáticas son ignoradas por falta de estudios serios sobre el tema. El alto desconocimiento de muchas de las dinámicas de las poblaciones y comunidades de ofidios limitan a especulaciones cualquier voz de alerta sobre la pérdida de especies de serpientes en el país.
Las transformaciones en los ecosistemas tropicales, repercuten en los elementos asociados a ellos; hoy día en Colombia han sido diezmados innumerable cantidad de hábitats por el uso de la tierra en actividades agrícolas y ganaderas, así como actividades de sobreexplotación que junto a la expansión de los asentamientos humanos han reducido y fragmentado su cobertura vegetal y reducido alarmantemente a las poblaciones naturales en el país (Rangel 2000).
Los diversos y complejos sistemas ecológicos que presenta Colombia contienen un alto número de ofidios, elementos faunísticos acondicionados a las dinámicas propias de cada sistema biológico de forma directa, con el que han generado una interacción particular con el medio biótico circundante; la alta diversidad de climas y ecosistemas permite una diversa y abundante ofidiofauna que depende directa o indirectamente de los ciclos del ecosistema para sobrevivir o completar sus ciclos de vida, sin embargo esta fauna también contribuye al funcionamiento y estabilidad del sistema (Redford 1997), ya que las serpientes interactúan de múltiples formas dentro de las comunidades, ya sea como depredadores, consumidores, presas y/o competidores con un amplio número de organismos.
Para su conservación, es propicio conocer la interacción entre las poblaciones y la dinámica de las comunidades de serpientes para entender como se comportan frente a la estructura del esqueleto vegetal (Remsen 1994). La fauna en general es uno de los indicadores del funcionamiento de un ecosistema, reacciona ante los cambios de forma dinámica y establece el equilibrio que el hábitat le permite en ese momento y lugar. Las relaciones dentro de la fauna nos indican como se comporta su flujo dinámico y si este flujo presenta problemas se verá reflejado en la fauna (Noss 1990, 1996). El conocimiento de la biodiversidad y la organización de las comunidades es esencial para plantear estrategias de manejo y conservación de la biota, para esto es necesario integrar los conocimientos en sistemática, distribución y relaciones de la fauna con el hábitat, para encontrar soluciones a los problemas a los cuales la fauna se enfrenta actualmente (Gillespie et al. 2005).
Sistema Nacional de Áreas Protegidas “SINAP” y papel en la conservación de especies de serpientes
Colombia ha organizado un “Sistema Nacional de Áreas Protegidas” (SINAP) constituido por el conjunto de áreas naturales protegidas —sean de carácter público, privado o comunitario, y en los distintos ámbitos de gestión pública nacional, regional y local—, por los actores sociales — agentes y administraciones— y por las estrategias e instrumentos de gestión que los articulan. Legalmente, está regulada por la Ley de áreas naturales protegidas y su finalidad es contribuir como un todo al cumplimiento de los objetivos de conservación que el país persigue (SINAP 2008):
• Asegurar la continuidad de los procesos ecológicos y evolutivos naturales para mantener la diversidad biológica.
• Garantizar la oferta de bienes y servicios ambientales esenciales para el bienestar humano. • Garantizar la permanencia del medio natural, o de algunos de sus componentes, como
fundamento para el mantenimiento de la diversidad cultural del país y de la valoración social de la naturaleza.
Las áreas naturales protegidas son espacios que poseen un interés en la implementación de estrategias de conservación, investigación científica y planes de educación ambiental que abarcan sus áreas amortiguadoras. De esta forma otras zonas quedan aisladas como potenciales focos de conocimiento faunístico en particular el de los ofidios; por tal motivo es necesario plantear planes de acción en aquellas áreas que no se encuentran dentro de las SINAP, pero que por su riqueza de
serpientes pueden ofrecer alternativas de manejo para ser multiplicado en áreas de similar riqueza ofídica.
Estos planes de acción para la fauna de serpientes en el territorio nacional deben comenzar por algunos criterios como:
Biogeográficos
• Ubicar zonas como uso potencial de corredores biológicos de las serpientes, entre las áreas protegidas (públicas y/o privadas) para garantizar la base de los recursos genéticos.
• Ubicar centros de endemismos de algunas especies de serpientes en el territorio nacional, como áreas prioritarias de implementación de estrategias de manejo.
• Ubicar aquellos ecosistemas únicos para algunos ofidios, tal como esteros (áreas de manglar), ciénagas, serranías o sistemas montañosos aislados, etc.
Biológicos
• Implementar investigaciones en cuanto al conocimiento de los ciclos biológicos, la dieta alimenticia y la ecología de poblaciones naturales de las especies de Ofidios en las diferentes regiones.
• Investigar aspectos ecológicos y de productividad primaria que puedan incidir en el manejo de los ofidios y que pueda ser aplicable en áreas ecológicamente similares.
• Identificación de las especies amenazadas y el estado en el que se encuentra actualmente, siguiendo los parámetros de la UICN, para catalogar a nivel nacional la fauna de serpientes (Castaño-Mora 2002, IUCN 2008), Ej. CR (En Peligro Crítico), EN (En Peligro), VU (Vulnerable), NT (Casi Amenazado).
• Identificar aquellas especies de ofidios con importancia económica y con algún tipo de uso (medicinal, alimenticio, religioso) dentro de las comunidades.
Las áreas asignadas a salvaguardar la riqueza ofídica en el territorio nacional deben:
• Asegurar la continuidad de los procesos ecológicos y evolutivos, dentro de áreas suficientemente extensas y representativas de cada una de las unidades ecológicas del país. • Mantener los recursos (presas) de los ofidios, de modo que aseguren una producción estable
y sostenible de sus comunidades.
• Proporcionar medios y oportunidades para actividades educativas, que divulguen los resultados de las investigaciones científicas adelantas en estas áreas a cerca de la biología y ecología de estos reptiles.
• Proporcionar oportunidades para el monitoreo del estado y las condiciones del medio natural en las que habitan los ofidios con el fin de diseñar un manejo adecuado y sostenible, tanto para las especies de ofidios como para los pobladores.
• Restaurar aquellos ecosistemas de vital importancia para las serpientes y que se encuentran en un franco proceso de deterioro ambiental, amenazando la estabilidad de sus comunidades.
VISIÓN GENERAL DEL TALLER PARA LA ELABORACIÓN DEL PROGRAMA NACIONAL DE CONSERVACIÓN DE SERPIENTES EN COLOMBIA
El problema de la conservación de las serpientes radica en dos elementos básicos: el bajo nivel de conocimiento taxonómico de los grupos y de sus distribuciones en el país, y el problema puntual de planes de conservación (incluyendo manejo de poblaciones). La exploración científica hecha en el taller se enfocó en el conocimiento taxonómico y de distribución, la biología reproductiva y el papel trófico en las comunidades de serpientes en el ecosistema. Sobre esta base tenemos que confrontar cuáles son las amenazas potenciales y el papel del Sistema Nacional de Áreas Protegidas en el proceso de desarrollar un Programa Nacional para la Conservación de las Serpientes en Colombia.
Un común denominador de todas las presentaciones fue que para la viabilidad de un Programa de Conservación para las Serpientes, los principales factores sobre los cuales hay que trabajar son el nivel de ignorancia sobre las serpientes y la ausencia de estudios hechos en Colombia. Además hubo consenso al señalar que adicionalmente a estudios propios de serpientes en Colombia, muchos de los problemas de conservación de estos animales requieren un programa activo de divulgación y educación a la comunidad en general. Dentro de este programa es importante minimizar la ofidiofobia, derivada del miedo a especies venenosas y peligrosas para el hombre, las cuales son menos del 20% de las especies conocidas de Colombia; esto ha producido la destrucción indiscriminada de más serpientes por mes en Colombia que las coleccionadas para su investigación científica en los últimos dos siglos. La ofidiofobia y su derivada destrucción se pueden reducir con educación básica y un eficaz manejo nacional de un suero antiofídico de amplia cobertura y costo accesible a los usuarios (entidades locales, gubernamentales y particulares). La responsabilidad de acceso a la educación y atención médica (suero) es obligación del gobierno nacional, particularmente de los ministerios de Ambiente, Vivienda y Desarrollo Territorial, Educación, Protección Social y de Agricultura.
La conclusión a la cual se llegó en la reunión es que la política más importante y urgente es el conocimiento. Es necesario desarrollar más investigación sobre las serpientes en el país y adelantar programas de educación dirigidos especialmente a las comunidades que viven en los lugares de mayor diversidad de este grupo y con mayor riesgo de mordedura de serpientes venenosas; para reducir la ofidiofobia, la destrucción de serpientes y los accidentes ofidicos.
DIVERSIDAD DE SERPIENTES
Las serpientes han sido poco estudiadas en Colombia. La época dorada transcurrió en la primera mitad del siglo pasado, terminando con Emmett Dunn y Nicéforo María en los años cuarenta. Después, en términos de conocimiento de serpientes, han pasado 60 años de soledad.
El conocimiento de serpientes en Colombia, basado en el estudio de ejemplares preservados en museos de historia natural, comenzó con Amaral (1931) quién indicó que la fauna colombiana constaba de 120 especies de serpientes. Nicéforo (1942) publicó su estudio de ejemplares en los museos de La Salle, mas las especies reportadas en la bibliografía, y anotó una fauna colombiana de 174 especies, Daniel (1949) reconoció de la misma forma 193 taxones.
En la segunda mitad del siglo pasado aparecieron dos artículos con estimaciones de la fauna colombiana que tenían aproximaciones superiores a las basadas en estudio de ejemplares, estos estudios fueron basados en la bibliografía (la publicada y la gris) o registros en museos (citados pero no examinados). Pérez Santos & Moreno (1988) registraron 241 especies aunque una de estas ni siquiera existe y Sánchez et al. (1995) registraron 219 pero anotaron 222 especies. Entonces, históricamente, uno podría pensar en una fauna de serpientes con cerca de 240 especies.
En mi estudio de estos documentos, los he revisado con escepticismo. Además, he consultado la bibliografía generada por especialistas trabajando principalmente con ejemplares preservados en museos en el exterior (Cadle 2005, Campbell & Lamar 2004, Dixon varias, Dixon et al. 1993, Franco & Ferreira 2002, Myers 1974, Wilson 1987, Dunn 1944 y 1937). Adicionalmente, he tenido la ventaja de recibir visitas al laboratorio de algunos especialistas brasileros, quienes me han ofrecido acceso a sus estudios (Daniel Fernández de la Universidad Federal de Rio de Janeiro, sobre Liophis; Ronaldo Fernándes del Museo Nacional de Rio de Janeiro, sobre dipsadinos; Felipe Franco del Museo Nacional de Sao Paulo, sobre Erythrolamprus; y Paulo Passos del Museo Nacional de Rio de Janeiro, sobre Atractus) y acceso a los datos de mis estudiantes (Teddy Angarita, sobre Ninia; Rancés Caicedo, sobre Dipsas; Mary Lee Berdugo, sobre Helicops, y Jonh Jairo Mueses, sobre Synophis). Con esta base, adicionalmente he consultado las colecciones colombianas grandes (IAvH, ICN y MLS) con aproximadamente 9000 registros y basado en el estudio crítico de los ejemplares, he construido una lista de la fauna colombiana de serpientes.
En el país, se encuentran nueve familias de serpientes: Aniliidae (una especie), Anomalepidae (ocho especies), Boidae (siete especies), Colubridae (172 especies), Elapidae (30 especies), Leptotyphlopidae (10 especies), Tropidophiidae (dos especies), Typhlopidae (tres especies) y Viperidae (17 especies) para un total de mínimo 250 especies con nombres científicos. Actualmente, hay más especies teniendo en cuenta las especies de Atractus no descritas (Paulo Passos, in litt.) y seguramente especies de otros grupos. Para unas pocas especies, he encontrado que sí tenemos registros en colecciones biológicas, aunque las especies no han sido reportadas en la bibliografía.
La fauna colombiana incluye especies peligrosas por sus venenos, aunque es necesario contextualizar esta información con respecto a la diversidad de serpientes en Colombia. Técnicamente todas las especies de las familias Elapidae y Viperidae son peligrosas para el
hombre, y en Colombia, la suma de las especies de estos géneros es de 47 (19% de la fauna de ofidios nacional), este hecho nos confirma que un 80% de las especies de serpientes en Colombia no representan ningún peligro para el hombre.
Hay dos géneros diversos en el territorio nacional: Atractus con mínimo 35 especies (predominantemente andinas) y Micrurus con 26 especies (predominantemente de tierras bajas). En Colombia, cada una de las siguientes familias están representadas por un género: Aniliidae (Anilius), Leptotyphlopidae (Leptotyphlops) y Typhlopidae (Typhlops). Hay dos géneros (Trachyboa y Ungaliophis) de la familia Tropidophiidae. Hay tres géneros (Leptomicrurus,
Micrurus y Pelamis) de corales (familia Elapidae). Para la familia Boidae hay cuatro géneros
(Boa, Corallus, Epicrates y Eunectes) y cuatro también para la familia Anomalepidae (Anomalepis, Helminthophis, Liotyphlops y Typhlophis). Hay siete géneros de cuatro narices (o víboras) y cascabeles, familia Viperidae (Bothriechis, Bothriopsis, Bothrocophias, Bothrops,
Crotalus, Lachesis y Porthidium). Las culebras de la familia Colubridae son inofensivas, sin
embargo, algunas especies son agresivas y unas pocas toxicas, éstas se dividen en 53 géneros (Amastridium, Apostolepis, Atractus, Chironius, Clelia, Coniophanes, Dendrophidion,
Diaphorolepis, Dipsas, Drepanoides, Drymarchon, Drymobius, Drymoluber, Enulius, Erythrolamprus, Geophis, Helicops, Hydrodynastes, Hydrops, Imantodes, Lampropeltis, Leptodeira, Leptophis, Liophis, Masticophis, Mastigodryas, Ninia, Nothopsis, Oxybelis, Oxyrhopus, Philodryas, Phimophis, Pseudoboa, Pseudoeryx, Pseutes, Rhadinaea, Rhinobothryum, Saphenophis, Scaphiodontophis, Sibon, Siphlophis, Spilotes, Stenorrhina, Synophis, Taeniophallus, Tantilla, Thamnodynastes, Tretanorhinus, Umbrivaga, Urotheca, Xenodon, y Xenopholis).
La clasificación biológica divide estos organismos de otra manera (filogenética). Según ésta, las serpientes se dividen en tres infraordenes, tres de las nueve familias (Anomalepidae, Leptotyphlopidae y Typhlopidae) pertenecen a Scolecophidia (serpientes de hilo). Son serpientes pequeñas, delgadas y cavadoras, tienen bocas pequeñas y no pueden morder a una persona, predadores principalmente de hormigas o termitas; no son raros como se cree generalmente sino pocos vistos y representan el 10% de la diversidad nacional. Las familias Aniliidae, Boidae y Tropidophidae corresponden a Hemophidia, casi todas conservan vestigios de miembros posteriores, y constituyen más o menos el 5 % de las especies del país. Finalmente Colubridae, Crotalidae y Elapidae se encuentran dentro de Caenophidia, los ofidios más recientes en términos evolutivos, y con la mayor una diversidad del país aproximadamente el 85 % de las especies pertenece a este infraorden.
En mi análisis de la situación actual, he intentado saber qué tan buenas son las colecciones biológicas del país en términos no de su volumen, sino en su representatividad de la fauna colombiana de serpientes. Como he mencionado atrás, hay tres colecciones biológicas muy substanciales a nivel nacional — la colección del Instituto Alexander von Humboldt-IAvH (del antiguo INDERENA), la del Instituto de Ciencias Naturales-ICN de la Universidad Nacional y la del Museo de Ciencias Naturales de la Universidad de La Salle de Bogotá —.
La colección del Instituto de Ciencias Naturales-ICN es la más representativa, con registros de 188 especies que representan el 75% de la diversidad nacional y la más grande - apenas por 100 ejemplares en comparación a las que siguen en tamaño -. La segunda colección más grande y representativa es la del Museo de La Salle (Bogotá) con 163 especies, 65% de la diversidad del
país. La colección del Instituto Alexander von Humboldt-IAvH es tan grande como ésta pero menos diversa, con 127 especies, 51% de la diversidad del país. Estas colecciones (cada una con alrededor de 3000 ejemplares registrados) son complementarias entre si, ya que no presentan repeticiones de la misma diversidad, y entre las tres colecciones hay registros de 209 especies de serpientes de la fauna colombiana (84%).
Además de las colecciones nacionales, existen en el país más colecciones biológicas pero a nivel regional. Estas colecciones regionales son más pequeñas y, por su puesto, menos diversas. La más grande de ellas, la de la Universidad del Valle, tiene especies (por lo menos nueve) no representadas en las colecciones nacionales. La colección de herpetología de la Universidad de Antioquia, aunque pequeña en comparación con las nacionales, tiene una buena representación de serpientes (más de 50 especies y más de 500 ejemplares).
Las colecciones biológicas de Colombia cuentan con más de 11000 ejemplares de serpientes preservadas, muy pocas de las cuales han sido mencionadas en la bibliografía. Estos más de 11000 ejemplares incluyen por lo menos el 87% de las especies conocidas del país.
Algunas especies de serpientes son comunes, tal vez por tener una distribución grande dentro el país, estas son especies presentes en cada una de las tres grandes colecciones biológica del país. Especies como Boa constrictor, Bothriechis schlegelii, Bothrops asper, Erythrolamprus bizonus,
Imantodes cenchoa, Lampropeltis triangulum, Leptodeira septentrionalis, Liophis epinephalus, Mastigodryas danieli, M. pleei, Micrurus mipartitus, Ninia atrata, Oxybelis aeneus, Oxyrhopus petola, Sibon nebulatus, Spilotes pullatus, y Stenorrhina degenhardtii (como mínimo) se
encuentran en cada colección biológica consultada o examinada. Cada una de ellas está localizada dentro la zona andina y estas 17 especies son andinas o tienen distribuciones muy amplias.
Distribución
Los reptiles son organismos terrestres (resistentes a sequía) y además muy asociados con ambientes cálidos. Su relación con temperaturas cálidas se refleja en su distribución altitudinal. Cuando la altitud se incrementa, la diversidad de reptiles se reduce considerablemente. La mayoría de especies de reptiles del país ocupa territorios por debajo de los 800 ó 1000 metros aunque los registros más altos se acercan a los 4000 metros. Esta reducción en diversidad por altitud se observa en cada grupo de reptiles aunque es más marcada para caimanes y tortugas. Por encima de los 2000 metros hay pocas especies de serpientes, y todas estas son inofensivas.
Sin embargo, algunas especies de serpientes en Colombia son realmente andinas: de las tres cordilleras y de la Sierra Nevada de Santa Marta. Entre ellas son notables las serpientes del género Atractus (con cerca de 20 especies válidas restringidas a estas tierras en Colombia). Hay otros géneros con especies de la montaña pero en general estos son géneros más de las tierras bajas. La fauna de serpientes de las tierras bajas en Colombia es alrededor de 220 especies, aunque ninguna localidad tiene tantas especies.
Estamos todavía lejos de saber las distribuciones de nuestras serpientes (principalmente por falta de estudios críticos). Sin embargo, existen varios patrones muy evidentes para la fauna de las tierras bajas: (1) especies de distribución amplia (húmeda y seca) a nivel nacional; (2) especies de