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XV Domingo del Tiempo Ordinario

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XV Domingo del Tiempo Ordinario

14 de julio de 2013

Monición

Muy queridos hermanos, sed bienvenidos a la Eucaristía. Hoy vamos a recibir varias lecciones fundamentales para nuestra vida de cristianos, que nos traen los textos bíblicos que proclamamos hoy. Lo iremos viendo en las lecturas. Lo más importante es que Jesús explica, ante un representante de la religión oficial judía, cual es la esencia de la doctrina del Reino: amar al prójimo. Tras el amor a Dios el amor a los hermanos es lo más importante. La vida actual no es rica en amores a los más necesitados, a los más heridos. Bien al contrario. La parábola del Buen Samaritano adquiere especial importancia porque vivimos en un mundo en que muchos anteponen su bienestar o beneficio a cualquier otra consideración. Sin aceptar y admitir que hay mucho dolor y mucha pobreza en nuestro alrededor.

Primera Lectura

Lectura del libro del Deuteronomio. (30,10-14)

Habló Moisés al pueblo, diciendo: Escucha la voz del Señor, tu Dios, guardando sus preceptos y mandatos, lo que está escrito en el Código de esta ley;

conviértete al Señor, tu Dios, con todo el corazón y con toda el alma. Porque el precepto que yo te mando hoy no es cosa que te exceda, ni inalcanzable; no está en el cielo, no vale decir: "¿quién de nosotros subirá al cielo y nos lo traerá y nos lo proclamará para que lo cumplamos?; ni está más allá del mar, no vale decir: ¿quién de nosotros cruzará el mar y nos lo traerá y nos lo proclamará, para que lo cumplamos?" El mandamiento está muy cerca de ti: en tu corazón y en tu boca. Cúmplelo.

Palabra de Dios.

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Salmo responsorial (Salmo 68.)

R/. “Humildes, buscad al Señor, y revivirá vuestro corazón”

Mi oración se dirige a ti, Dios mío, el día de tu favor;

que me escuche tu gran bondad, que tu fidelidad me ayude.

Respóndeme, Señor, con la bondad de tu gracia;

por tu gran compasión, vuélvete hacia mí. R.-

Yo soy un pobre malherido;

Dios mío, tu salvación me levante.

Alabaré el nombre de Dios con cantos, proclamaré su grandeza con acción de gracias. R.-

Miradlo, los humildes, y alegraos, buscad al Señor, y vivirá vuestro corazón.

Que el Señor escucha a sus pobres, no desprecia a sus cautivos. R.-

El Señor salvará a Sión, reconstruirá las ciudades de Judá.

La estirpe de sus siervos la heredará, los que aman su nombre vivirán en ella. R. –

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Segunda Lectura

Lectura de la carta del Apóstol San Pablo a los Colosenses. (1,15-20)

Cristo Jesús es imagen de Dios invisible, primogénito de toda criatura; porque por medio de él fueron creadas todas las cosas: celestes y terrestres, visibles e invisibles. Tronos, Dominaciones, Principados, Potestades; todo fue creado por él y para él. Él es anterior a todo, y todo se mantiene en él. Él es también la cabeza del cuerpo: de la Iglesia. Él es el principio, el primogénito de entre los muertos, y así es el primero en todo. Porque en él quiso Dios que residiera toda la plenitud. Y por él quiso reconciliar consigo todos los seres: los del cielo y los de la tierra, haciendo la paz por la sangre de su cruz.

Palabra de Dios.

Aleluya

“Tus palabras, Señor, son espíritu y vida; tú tienes palabras de vida eterna”

Evangelio

+Lectura del Santo Evangelio según San Lucas (10, 25-37)

En aquel tiempo, se presentó un maestro de la Ley y le preguntó a Jesús para ponerlo a prueba: Maestro, ¿qué tengo que hacer para heredar la vida eterna?

Él le dijo: ¿Qué está escrito en la Ley? ¿Qué lees en ella? El letrado contestó:

Amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón y con toda tu alma y con todas tus fuerzas y con todo tu ser. Y al prójimo como a ti mismo. Él le dijo: Bien dicho.

Haz esto y tendrás la vida. Pero el letrado, queriendo aparecer como justo, preguntó a Jesús: ¿Y quién es mi prójimo? Jesús dijo: Un hombre bajaba de Jerusalén a Jericó, cayó en manos de unos bandidos, que lo desnudaron, lo molieron a palos y se marcharon, dejándolo medio muerto. Por casualidad, un sacerdote bajaba por aquel camino y, al verlo, dio un rodeo y pasó de largo. Y lo mismo hizo un levita que llegó a aquel sitio: al verlo dio un rodeo y pasó de largo. Pero un samaritano que iba de viaje, llegó a donde estaba él y, al verlo, le dio lástima, se le acercó, le vendó las heridas, echándoles aceite y vino, y, montándolo en su propia cabalgadura, lo llevó a una posada y lo cuidó. Al día siguiente, sacó dos denarios y, dándoselos al posadero, le dijo: "Cuida de él, y lo que gastes de más yo te lo pagaré a la vuelta." ¿Cuál de estos tres te parece que se portó como prójimo del que cayó en manos de los bandidos? Él contestó: El que practicó la misericordia con él. Díjole Jesús: Anda, haz tú lo mismo.

Palabra del Señor

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Reflexión

Haz tú lo mismo Para no salir malparado de una conversación con Jesús, un maestro de la ley termina preguntándole: «Y ¿quién es mi prójimo?». Es la pregunta de quien sólo se preocupa de cumplir la ley. Le interesa saber a quién debe amar y a quién puede excluir de su amor. No piensa en los sufrimientos de la gente.

Jesús, que vive aliviando el sufrimiento de quienes encuentra en su camino, rompiendo si hace falta la ley del sábado o las normas de pureza, le responde con un relato que denuncia de manera provocativa todo legalismo religioso que ignore el amor al necesitado.

En el camino que baja de Jerusalén a Jericó, un hombre ha sido asaltado por unos bandidos. Agredido y despojado de todo, queda en la cuneta medio muerto; abandonado a su suerte. No sabemos quién es. Sólo que es un

«hombre». Podría ser cualquiera de nosotros. Cualquier ser humano abatido por la violencia, la enfermedad, la desgracia o la desesperanza.

«Por casualidad» aparece por el camino un sacerdote. El texto indica que es por azar, como si nada tuviera que ver allí un hombre dedicado al culto. Lo suyo no es bajar hasta los heridos que están en las cunetas. Su lugar es el templo. Su ocupación, las celebraciones sagradas. Cuando llega a la altura del herido, «lo ve, da un rodeo y pasa de largo».

Su falta de compasión no es sólo una reacción personal, pues también un levita del templo que pasa junto al herido «hace lo mismo». Es más bien una actitud y un peligro que acecha a quienes se dedican al mundo de lo sagrado: vivir lejos del mundo real donde la gente lucha, trabaja y sufre.

Cuando la religión no está centrada en un Dios Amigo de la vida y Padre de los que sufren, el culto sagrado puede convertirse en una experiencia que distancia de la vida profana, preserva del contacto directo con el sufrimiento de las gentes y nos hace caminar sin reaccionar ante los heridos que vemos en las cunetas. Según Jesús, no son los hombres del culto los que mejor nos pueden indicar cómo hemos de tratar a los que sufren, sino las personas que tienen corazón.

Por el camino llega un samaritano. No viene del templo. No pertenece siquiera al pueblo elegido de Israel. Vive dedicado a algo tan poco sagrado como su pequeño negocio de comerciante. Pero, cuando ve al herido, no se pregunta si es prójimo o no. Se conmueve y hace por él todo lo que puede. Es a éste a quien hemos de imitar. Así dice Jesús al legista: «Vete y haz tú lo mismo».

¿A quién imitaremos al encontrarnos en nuestro camino con las víctimas más golpeadas por la crisis económica de nuestros días?

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Oración de los fieles

Padre, hoy tu Hijo nos llama a estar pendiente de nuestro hermano, pero a veces las prisas de este mundo nos hacen apartar la mirada de aquello que puede suponernos molestias. Haz Padre que veamos en esos momentos tu Voluntad y danos fuerzas para cumplirla. Repetimos: R.- AYÚDANOS A CUMPLIR TU VOLUNTAD.

- Padre te pedimos por el Papa, los obispos, sacerdotes, diáconos, religiosos y religiosas; para que atiendan a tu pueblo en sus necesidades y que a su vez se sientan respaldados por el pueblo. (OREMOS)

- Por todos los dirigentes de las naciones para que muestren especial atención por los débiles y necesitados de este mundo. (OREMOS)

- Por los enfermos y sus familiares, para que encuentren en los demás esos buenos samaritanos que les acompañen y animes en la dificultad. (OREMOS) - Por los matrimonios cristianos para que cada miembro esté atento a las necesidades de los otros. (OREMOS)

- Por la vieja Europa para que la fe que le dio forma vuelva a resurgir con fuerzas renovadas en estos momentos de la historia. (OREMOS)

- Por todos nosotros que nos hemos reunido en torno a la mesa del Señor, para que estemos atentos a las necesidades de aquellos que están más cerca.

(OREMOS)

Se pueden añadir algunas intenciones libres

Oración

Padre, concede a tu pueblo todo aquello que con fervor te pide. Por Jesucristo nuestro Señor. Amén.

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Ofrendas

"Señor, con el pan y el vino te presentamos nuestra vida. Haz de nosotros un instrumento de tu paz. Donde hay odio, que yo ponga amor. Donde haya ofensas, que yo ponga perdón. Donde haya discordia, que yo ponga verdad. Donde haya duda, que yo ponga fe. Donde haya desesperanza, que yo ponga esperanza.

Donde haya tinieblas, que yo ponga luz. Donde haya tristeza, que yo ponga alegría".

Oración para después de la comunión

Gracias, Señor, por quedarte en mí y junto a cada uno de nosotros hecho alimento, para ayudarnos a recorrer el camino. Gracias por las llamadas que continuamente nos haces a seguirte, a testimoniar con nuestra vida el Evangelio, a ser cepas que den buenos y abundantes frutos. Gracias por insistir en las llamadas, pese a que nuestras respuestas casi siempre son negativas, tibias, faltas de coraje y decisión. No te canses Señor. Ayúdanos con la fuerza de esta comunión a dejarnos transformar, a dejarnos podar y entrecavar, para que seamos cepas renovadas, que cada cosecha dan mejores frutos.

Despedida

Aprendamos con Jesús de Nazaret a ayudar a nuestros hermanos, siempre y en cualquier ocasión, aunque nos cueste mucho trabajo y les ofrezcamos casi lo que más nos hace falta a nosotros. Podéis ir en paz.

V- Demos gracias a Dios

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Oración Año de la Fe

¡Oh alto y glorioso Dios!,

ilumina las tinieblas de mi corazón,

dame fe recta, esperanza cierta y caridad perfecta,

sentido y conocimiento,

para que cumpla tu santo y veraz mandamiento.

Amén.

Oración de S. Francisco de Asís ante el Cristo de San Damián.

Fraternidad Franciscana de la Cruz

San Miguel de Serrezuela y Cabezas del Villar en Ávila

Torrelodones en Madrid

Referencias

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