EL MODELO DE KEYNES (*)
Mauricio Nespolo Cova
INTRODUCCION
El objetivo de estas notas es ofrecer una descripción global de la teoría económica creada por J. M. Keynes, así como los principales aspectos de Política Económica propuestos por él. El documento está basado en lo fundamental en el libro “La Teoría Económica de J.
M. Keynes”, de Dudley Dillard, y pretende presentar una síntesis del mismo.
(*) Una visión global de la “Teoría General del Empleo, el Interés y el Dinero”, de John Maynard Keynes. Apunte para ser utilizado en curso MACROECONOMIA.
I.- EL PLANTEAMIENTO CLASICO
Antes de presentar a Keynes, es preciso situarse en la década de los años 30, y en las principales tesis económicas aceptadas en la época. Se trata del llamado MODELO CLASICO, del cual se ofrece una visión sintetizada.
En primer lugar, para Keynes, todo el cuerpo de teoría económica existente hasta antes de la aparición de su “Teoría General...”, corresponde al pensamiento clásico, sin hacer diferencias entre los primeros economistas (Adam Smith, David Ricardo) y sus seguidores (Marshall, Mill, Pigou), pero refiriéndose sobre todo a estos últimos.
El modelo clásico se sustenta en la premisa básica que en una economía cualquiera no existen recursos ociosos en forma involuntaria, salvo excepciones. Existe lo que se denomina el “pleno empleo”, es decir, la utilización de todos los recursos de la economía en su conjunto. Se afirma que el sistema económico tiende automáticamente hacia el empleo total, y en ese nivel se alcanza el equilibrio del sistema. Si surjen anormalidades, los clásicos las atribuyen a la intervención del gobierno o los monopolios, sean éstos empresariales u obreros. Es el “laissez faire”, la libre competencia entre las empresas privadas, el que permite el equilibrio de la economía. (La "mano invisible" de A.Smith).
El libre juego de oferta y demanda determina el precio, como mecanismo orientador de la producción y la asignación de recursos. Esto es válido tanto en el mercado de los bienes y servicios como en el mercado del dinero, en que la oferta de dinero (ahorro) y la demanda de dinero (inversión) se encuentran en un precio de equilibrio (tipo de interés).
El problema central para los clásicos es cómo se asignan los recursos dados en una economía, y no si se utilizan (empleo) o no se utilizan (paro).
La base fundamental del supuesto del pleno empleo radica en la “Ley de Say” : “Toda oferta crea su propia demanda”, que supone que se produce lo necesario para intercambiarlo por los bienes requeridos. De allí que no podrían producirse las crisis de sobreproducción, puesto que el límite de lo que se va a producir está dado por la cantidad de bienes que se va a demandar.
Dicho de otra forma, y dado que el producto (P) a nivel global es igual al ingreso (Y), se supone que lo que las personas ganan (Y) lo gastarán totalmente, puesto que se trabaja lo necesario para obtener los productos deseados. Como “todo lo que se produce se vende”, siempre será lucrativo aumentar la oferta, y por lo tanto la producción y el empleo crecerán hasta el punto de ocupar todos los recursos disponibles en la sociedad.
Ahora bien, es posible que las personas no destinen todo el ingreso ganado a gastos en consumo. Pero aún así, se considera irracional “atesorar” el resto, puesto que puede obtenerse beneficios si se destina el dinero no gastado a ganar intereses (ahorro). Este ahorro permite al empresario demandar dinero para bienes de capital (inversión), con lo cual se cierra el ciclo. Así, la parte de la producción no destinada al consumo corresponde
a los bienes de inversión, que son adquiridos por los empresarios con los recursos monetarios provenientes del ahorro.
Si por alguna causa los precios bajan, los clásicos plantean que el remedio es la baja en los salarios. El hecho que los precios y los salarios (precio del trabajo) sean totalmente flexibles al alza y la baja permite mantener el empleo en niveles altos. La causa del paro en la década del 30 era explicada por los clásicos por la conducta no competitiva de los trabajadores, pues sus organizaciones exigían salarios por sobre los mínimos que permitían mantener el equilibrio en pleno empleo. Para los economistas clásicos, esta actitud de los trabajadores constituye un obstáculo al libre juego de oferta y demanda en el mercado del trabajo. Si los trabajadores aceptaran trabajar por menos salario en situaciones de bajas de precios, al empresario le convendría contratar más mano de obra, con lo cual se aumentaría el empleo.
En lo que respecta a a la inflación, los clásicos plantean que, dado que no existen recursos ociosos y la producción es máxima (dada una capacidad instalada), si se inyecta más dinero a la economía (aumento del crédito por ejemplo), se producirá inflación, es decir, alza en los precios, ya que habrá más dinero que el necesario para adquirir los productos a los precios existentes.
Estos son, en apretada síntesis, los aspectos generales del Modelo Clásico, necesarios de conocer para comprender los planteamientos de Keynes. Por razones de simplicidad en la explicación, se ha considerado el análisis para una economía sin intercambio con el exterior. En todo caso, la incorporación del comercio exterior no hace variar los fundamentos del equilibrio según el modelo clásico.
II.- EL PLANTEAMIENTO KEYNESSIANO
Ante la grave crisis que vivió el mundo capitalista en la década de los 30, y a pesar que los clásicos intententaron encontrar algunas de sus causas en la inflexibilidad a la baja de los salarios, sus medidas de política económica no eran capaces de superar la situación de paro generalizado, esto es, de una drástica disminución de la producción y el empleo.
Surge entonces el planteamiento de John Maynard Keynes, del que puede señalarse dos aportes relevantes :
En primer lugar, ofrece una teoría general, que intenta explicar las razones del paro, y pretende ser aplicable a cualquier nivel de empleo. Así, la situación de pleno empleo, que para los clásicos es lo normal en una economía, para Keynes no es sino un caso particular que puede darse en una economía en un momento dado. Según Keynes, la norma general es más bien que las economías tienden más al paro que al pleno empleo.
Un segundo aporte fundamental de Keynes es la aplicación de su modelo en la práctica, a través de una política económica radicalmente distinta a la existente, y que permitió superar la depresión. Ello mostró que el modelo de Keynes permitía explicar y predecir adecuadamente el comportamiento de la economía en la época de su aplicación. (Esto es particularmente importante pues con fenómenos posteriores como los de los años 60 y 70, con inflación y recesión simultáneas, las economías no respondieron de la misma forma a las políticas keynesianas)
Keynes atacó la idea que los salarios flexibles a la baja son el remedio para el paro. Desde el punto de vista práctico, consideraba absurdo pensar en la competencia perfecta en el mercado del trabajo, puesto que ya existían fuertes sindicatos y federaciones obreras que presionaban como bloque por mejores salarios. Salvo que fuesen disueltos, lo que a su vez haría necesario cambiar el sistema político democrático existente por uno autoritario, lo razonable era aceptar que de hecho estas organizaciones existían y por lo tanto no tenía sentido criticar a la realidad por no acomodarse a la teoría, sino más bien correspondía tomar en cuenta los datos de esa realidad y construír una teoría que explicara y predijera mejor el comportamiento de los agentes económicos.
Además, y aún suponiendo que se pudiera dar la flexibilidad a la baja en los salarios, Keynes sostuvo que esta baja traería como consecuencia lógica una disminución de los ingresos de los trabajadores y por ende su poder de demandar para consumir, lo que a su vez generaría nuevos excesos de oferta y una cadena de menores precios->menores salarios->menor consumo->excesos de oferta, vale decir, deflación y paro.
En el pensamiento central de Keynes se encuentra la idea que lo determinante en el empleo es la demanda efectiva y no los salarios y precios.
El principio de la demanda efectiva o agregada plantea que “el empleo total depende de la demanda total”. La demanda total se expresa en el gasto de la renta, ya sea en consumo o inversión.
Si PRODUCTO = INGRESO,
Para que no existan excesos de oferta o producto, es preciso que la demanda efectiva (por bienes de consumo y de inversión) sea igual a la oferta, medido en términos monetarios.
Ello lleva a concluír que para que se dé el equilibrio DEMANDA = OFERTA
en términos monetarios, es preciso que todo el ingreso se transforme en demanda efectiva, ya sea para consumo o inversión.
La oferta de los productores estará dada por los ingresos mínimos exigidos por ellos, que a su vez están ligados con los niveles de empleo contratados. La demanda se refleja en los ingresos que el empresario espera o prevé recibir a cada nivel de empleo contratado. El punto de equilibrio o “punto de la demanda efectiva” que determina el nivel de empleo que contratará el empresario, es aquél en el cual se encuentran o cortan ambas curvas, es decir, el punto en el que se igualan los ingresos previstos con los ingresos exigidos.
Ingresos Oferta total
E Demanda total
A B C
Empleo (cantidad de factor) GRAFICO 1 : EQUILIBRIO ENTRE OFERTA Y DEMANDA
En que :
A : Ingresos previstos > Ingresos exigidos . Conviene aumentar la cantidad producida y para ello es necesario contratar más factores. (Mano de obra, por ejemplo).
B : Ingresos previstos = Ingresos exigidos. EQUILIBRIO.
C : Ingresos previstos < Ingresos exigidos. Conviene disminuír el empleo, pues no se cubre los mínimos exigidos.
Para Keynes, la Oferta Total, es decir los ingresos mínimos exigidos por los empresarios para mantenerse como productores, es un dato conocido, algo así como una restricción. Por lo tanto, lo que interesa es analizar la Demanda Total.
CUADRO GENERAL DE LA TEORIA DE J.M.KEYNES (D.Dillard, p.52) Propensión media (C/Y)
Propensión al Consumo
Propensión marginal (dC/dY)
Consumo (C) multiplicador de
la inversión : k k = 1/(1-dC/dY)
Volumen de la Renta
TEORIA DEL EMPLEO (N)
Motivo de
Transacción
DE LA RENTA (Y), y de (M1)
Preferencia de Motivo de
LA DEMANDA EFECTIVA (D) liquidez Previsión
(M1)
Motivo de Tipo de interés (i) Especulación
(M2)
Volumen de
Dinero (M = M1+M2) Inversión (I)
Previsión de Beneficios
Eficacia Marginal Del Capital (pi)
Costo de Reposición o precio de oferta de
los activos
LA FUNCION CONSUMO Y LA PROPENSION AL CONSUMO
Keynes plantea que el consumo ( C ) depende directamente del ingreso ( Y ). Incluso las personas sin ingresos ( Y=0 ) subsisten de alguna forma, por lo que se define un “consumo de subsistencia” (Co), que se financia a través de lo que se denomina desahorro, o ahorro negativo, es decir, ya sea utilizando ahorros anteriores o bien endeudándose, o incluso vendiendo bienes durables comprados anteriormente.
Por otra parte, las personas no destinan toda su renta al consumo, sino una proporción de ella. Si la renta aumenta, el consumo también lo hace, pero no en la misma proporción. La parte no gastada es lo que se denomina ahorro. (Ahorro : el exceso de la renta sobre el gasto en consumo). Si el consumo es dependiente del ingreso, y el ahorro es el ingreso no consumido, entonces el ahorro también estará en función del ingreso.
Keynes analizó la importancia de esta diferencia entre el ingreso y el consumo, y a la relación existente entre ambos la llamó propensión al consumo. Si Y representa el ingreso o renta y C el consumo, se define :
a) PROPENSION MEDIA AL CONSUMO = C / Y, es decir, la parte del ingreso que se destina a consumo.
b) PROPENSION MARGINAL AL CONSUMO = dC / dY, es decir, las variaciones proporcionales que se producen en el consumo ante variaciones en el ingreso. En el límite, corresponde a la derivada de C con respecto a Y.
Keynes estableció que el consumo podía representarse con una función lineal del tipo:
C = Co + b*Y,
en que Co es el consumo de subsistencia (también llamado consumo autónomo), para la situación en que Y=0, y b es la propensión marginal al consumo.
Gráficamente, Co representa el punto de corte de la función con el eje vertical y b es la inclinación de la recta :
Consumo
C = Y
C
Co 45º
0 Ingreso
GRAFICO 2 : LA FUNCION CONSUMO
La recta por el origen, a 45 grados, representa una línea imaginaria y muestra cómo se comportaría el consumo si éste fuese igual al ingreso, es decir, si todo el ingreso se destinara a consumo (C = Y), y no existiera consumo de subsistencia cuando Y=0.
Si incorporamos al análisis las variables ahorro (S) e inversión (I), entendiendo por inversión el aporte o adición de bienes de capital e inventarios a la economía, tendríamos las siguientes relaciones :
Y = C + S ( El ingreso se destina a consumo o ahorro)
P = C + I ( El producto se compone de bienes de consumo y bienes de inversión).
Pero a nivel macroeconómico, se tiene P = Y,
Luego, para que se mantenga el equilibrio en la economía, es decir, para que todo lo que se produce se venda, o para que todo el ingreso se transforme en gasto ya sea en consumo o inversión, debe cumplirse la condición S = I, es decir, ahorro = inversión.
Dicho de otra forma, todo el ingreso no destinado a consumo, debe utilizarse en ahorro y a través de éste, en inversión (compra de bienes de inversión).
La inversión, por su parte, puede ser planeada o no planeada. Se define la inversión real (la que efectivamente se realiza) como :
I real = I planeada + I no planeada
En la medida que la inversión real sea igual a la planeada y al ahorro realizado (en valores monetarios), se mantendrá el equilibrio en el sistema económico.
Gráficamente : Y = C + S
C + Ip
C, S, I
D C
B
S
C I planeada
Co
45ª A 0
Y - Co
GRAFICO 3 : CONSUMO-AHORRO-INVERSION En que :
En el punto A, S = 0
B, Y = C + S Y = C, pero Iplaneada<> S C, Iplaneada = S
D, C + I = C + S Ip = S = Ireal : EQUILIBRIO
En relación al concepto de propensión marginal al consumo, debe señalarse algunas consideraciones adicionales :
En primer lugar, ella depende de una serie de factores, tales como las características y costumbres de la sociedad, la estructura social, la distribución del ingreso, las políticas económicas, las expectativas de las personas, etc.
La propensión al consumo es estable en el corto plazo, pues los factores que la afectan no varían en forma significativa en lo inmediato.
Si se analiza la distribución del ingreso general, se observa que los niveles de altos ingresos tienen una propensión al consumo menor que los niveles de bajos ingresos. Esto es lógico, puesto que a mayor ingreso, menor será la proporción de éste destinado al consumo y mayor al ahorro, situación que se invierte en el caso de los niveles de bajos ingresos, en que se destina toda o casi la totalidad de la renta a necesidades de consumo. Este es un factor fundamental que debe considerarse al analizar los problemas de la inversión y el ahorro, como se verá más adelante.
Asimismo, las sociedades más desarrolladas, con altos niveles de ingresos, y en especial en aquellas con desigual distribución de la renta, muestran una propensión al consumo menor que la de las naciones más pobres. Esto ayuda a explicar en parte las crisis de desempleo, como se verá posteriormente.
Para efectos del análisis global de un sistema económico, no se hará distinción entre altos y bajos niveles de ingreso en los distintos estratos socioeconómicos, sino que se considerará una propensión al consumo “promedio”, que supondremos representativa del sistema en su conjunto.
Supondremos además que la propensión al consumo es constante en el corto plazo.
La idea fundamental de Keynes en torno a que los niveles de empleo (y por tanto de renta y de producto) dependen en última instancia y de manera primordial de los niveles de inversión, se explica por la existencia de una propensión al consumo inferior a la unidad. Es decir, como no todo el ingreso se destina a consumo, la diferencia entre ingreso y consumo debe ser cubierta por la inversión.
Un ejemplo permitirá ilustrar este concepto : Si el ingreso es de 100 y se consume el 80%
(b=0.8), quedará un saldo de 20 no gastado en consumo. Pero el ingreso es igual al producto (P = Y), lo que significa que para generar un ingreso de 100 es preciso que se haya alcanzado un nivel de producto equivalente. Si el gasto en consumo es de 80, quedará un remanente del producto sin vender, es decir, un exceso de oferta por 20. Este exceso de oferta provocará un descenso en los precios de los productos y obligará a algunos o todos los productores a disminuír su producción, con el lógico despido de trabajadores, hasta alcanzar un nivel inferior de producto, ingreso y empleo. Así, la diferencia no cubierta entre el ingreso (100) y el consumo (80) provoca desempleo.
¿Qué debe hacerse para evitar que esto ocurra? Es necesario que los 20 de ingreso disponible no gastado en consumo se destinen al ahorro y éste a su vez se transforme en inversión. Los 20 no gastados se traducirán en demanda por bienes de inversión, y el aparato productivo deberá ofrecer 80 en bienes de consumo y 20 en bienes de inversión, colocando toda su producción en el mercado, y manteniéndose así el equilibrio oferta- demanda. No habrá razón entonces para que se produzca desempleo.
Más adelante se volverá sobre este análisis, una vez incorporados algunos conceptos adicionales.
A partir de la propensión marginal al consumo ( b = dC/dY ), se define la propensión al ahorro:
Pr. Media al S = S / Y Pr.marginal al S = dS / dY
Como S = Y – C, podemos concluír que la propensión marginal al ahorro es igual a 1-b, o 1-dC/dY
Ello surge a partir de : S = Y – C, dS = dY – dC
dS/dY = 1 – dC/dY = 1 – b
La propensión marginal al ahorro muestra cómo varía el ahorro ante variaciones del ingreso. Keynes define el multiplicador de la inversión ( k ), como el inverso de la propensión marginal al ahorro:
k = 1 / 1-b = 1 / 1 – dC/dY
El concepto de multiplicador de la inversión es otro de los aportes fundamentales en la teoría de Keynes. Dado que k > 1 (como se demostrará más adelante), Keynes plantea que una inversión adicional producirá un incremento del ingreso proporcionalmente mayor que la inversión inicial.
k = dY / dI
es decir, el multiplicador muestra cómo varía el ingreso ante variaciones en la inversión.
Reordenando,
dY = k x dI, y si k > 1, dY > dI
Por qué se afirma que k > 1 : Se ha definido : C = Co + bY
k = 1 / 1-b
Pero b es tal que 0 < b < 1, ya que las dos posibilidades extremas que pueden darse son :
a) Todo el ingreso se consume , es decir b = 1 b) Todo el ingreso se ahorra, es decir b = 0 Si b = 1, k = 1 / 1-1 k tiende a infinito Si b = 0, k = 1 / 1-0 k = 1
Es decir, k puede variar entre 1 e infinito, su valor mínimo es 1, caso extremo bastante poco probable, puesto que significaría que b = 0, es decir, todo el ingreso se ahorra.
Analicemos la siguiente situación para ilustrar el aumento del ingreso proporcionalmente mayor que la inversión:
Sea b = 0.8, dI = 100
Un aumento de la inversión en 100 significa una demanda por bienes de inversión en ese valor de 100. Este se traduce en un ingreso adicional para los productores de dichos bienes, en esos mismos 100. Estos productores-receptores de este ingreso adicional, a su vez son consumidores, y destinarán 20 a ahorro adicional y 80 a consumo adicional, con el consiguiente incremento del ingreso de los vendedores de bienes de consumo, los que a su vez incrementarán su propio gasto (80% en consumo y 20% en ahorro), y así sucesivamente.
dI = 100
b = 80 : dY dC dS
100 80 20
80 64 16
64 51.2 12.8
. . .
--- --- ---
500 400 100
Calculando, k = 1 / 1-0.8 = 5, dY = 5 x 100 = 500,
dS = 100, que es precisamente el ahorro adicional necesario para financiar la inversión adicional de 100.
Se puede concluír, además, que a mayor b, mayor k, y vicecersa. Esto es consecuente con el fundamento del concepto, puesto que si la mayor parte de la renta adicional se consume, mayor será el nuevo ingreso generado. Así, entonces, es posible señalar que en una comunidad con hábitos de consumo que muestre una alta propensión marginal al consumo, la inversión requerida para un aumento deseado de la renta será menor que si se tiene una propensión marginal al consumo baja. Ello por efecto del multiplciador de la inversión.
Por otra parte, en comunidades en que el b es bajo, el efecto multiplicador de la inversión es menor, y por lo tanto la inversión requerida para un incremento dado de la renta será mayor que en el primer tipo de comunidades.
En base a estas consideraciones, y recordando la necesidad de nuevas inversiones para mantener el equilibrio, la situación se agrava por el hecho que esta nueva inversión genera nuevos ingresos, con lo cual la brecha entre ingreso y consumo se agranda, requiriéndose nuevas inversiones adicionales y crecientes. Este razonamiento lleva a Keynes a concluír que, para mantener y aumentar los niveles de empleo, se hace necesario un flujo permanente y creciente de inversiones que cubran la diferencia entre renta y consumo.
Keynes no considera en su teoría el hecho que el consumo adicional produzca inversiones adicionales, conocido como el principio de la aceleración, planteado antes de Keynes, y si bien es válido, no está necesariamente asociado al concepto del multiplicador, que se refiere a la inversión adicional original.
Como el multiplicador de la inversión afecta al ingreso, puede también plantearse como un multiplicador del empleo, ya que las nuevas inversiones generarán empleos adicionales. El concepto es análogo, en el sentido que una inversión adicional provocará un incremento proporcionalmente mayor en el empleo.
EL ESTADO Y EL NIVEL DE LA RENTA El Gobierno y el Presupuesto Fiscal
El Gobierno interviene en el sistema económico, realizando una serie de actividades que requieren de su financiamiento, y que se traducen en un gasto fiscal (o gasto público), tanto en consumo como en inversión. Aún en los casos de economías de libre mercado extremas, el Gobierno juega un papel importante, puesto que debe administrar aquellas actividades no desarrolladas por los privados, tales como la Justicia, Defensa, y desarrollo de infraestructura básica de uso público como las plazas y áreas verdes de una ciudad.
La principal fuente de financiamiento para el gobierno la constituye la tributación de las empresas y las personas. Esto sin considerar el caso de gobiernos que además posean empresas productivas que generan ingresos y utilidades para el estado.
El gobierno cobra entonces impuestos bajo distintas modalidades. Se denomina impuesto directo a aquél que grava a la renta en su origen (ej.: impuesto a la renta), e impuesto indirecto al que afecta el destino del ingreso (ej. Impuestos al consumo como el IVA).
Según la forma de afectar a la renta, el impuesto puede ser progresivo, es decir, la tasa o porcentaje aumenta a medida que se incrementa el ingreso, o regresivo, en que la tasa es mayor para menores ingresos.
Es común el uso de impuestos directos progresivos, como el impuesto a la renta en Chile, en que la tasa o porcentaje del ingreso que se paga como impuesto aumenta cada cierto tramo en los niveles de ingresos, a medida que éstos son mayores.
El cobro de impuestos tiene un efecto negativo sobre la demanda efectiva, ya que rebaja el monto de ingreso disponible y en consecuencia disminuye tanto el consumo como el ahorro, dada una propensión marginal al consumo estable en el corto plazo.
Sin embargo, el gobierno devuelve estos impuestos al sistema a través del gasto fiscal. Así, si se considera el flujo de ingresos disponibles en el sistema, (Yd), se observa que existen fugas o filtraciones, que corresponden a la parte del ingreso que no se traduce directamente en demanda efectiva, y que son el ahorro ( S ) y los impuestos ( T ). Por otra parte, se presentan las inyecciones, que corresponden a aumentos del ingreso disponible provenientes de la inversión ( I ) y el gasto fiscal ( G ).
S +T FILTRACIONES I + G INYECCIONES
Tanto la inversión como el gasto fiscal generan aumentos en el nivel de ingresos, siempre que correspondan a incrementos, ya sea de I o de G. Mediante un análisis análogo al utilizado para el caso de la inversión, se puede concluír que el gasto fiscal también tiene un efecto multiplicador sobre el nivel de los ingresos y de la demanda efectiva. Este multiplicador del gasto, sin embargo, es un poco menor que el de la inversión, puesto que se financia con impuestos que inicialmente provocan una disminución del ingreso disponible. Para efectos de simplicidad en el análisis se utilizará el mismo multiplciador (k) definido para la inversión, ya que a pesar de ser menor, el multiplicador del gasto sigue siendo mayor a la unidad, salvo en el caso extremo en que b=0, k=1.
Para los clásicos, el gasto fiscal debía estar siempre financiado, ya sea por impuestos o por créditos del sistema bancario. Un presupuesto no equilibrado o no financiado íntegramente conduce a una creación ficticia de ingresos, no originados por aumentos del producto, y su consecuencia inmediata era la inflación. Este análisis es de entera lógica, si se considera que para los clásicos el equilibrio se da en condiciones de pleno empleo. Cualquier incremento en el ingreso no acompañado de un crecimiento equivalente el producto se traduciría en un incremento de los precios, puesto que, en el corto plazo, se trabaja a plena capacidad del aparato productivo. Este no podría responder con mayor producción ante un incremento de la demanda que produciría los mayores ingresos.
Keynes concuerda con este planteamiento, pero sólo para el caso particular en que un sistema está en el nivel de pleno empleo. Pero como éste no es el caso general, el concepto resulta discutible, y Keynes entrega argumentos diferentes para el caso de las economías en paro, como se verá más adelante.
Si se acepta la idea que el gasto fiscal debe ser enteramente financiado con impuestos u otros ingresos, podría aceptarse como válido el argumento en cuanto a que no tiene sentido que el gobierno intervenga en la economía, ya que la filtración (impuesto) va a ser igual a la inyección (gasto) y el nivel de la renta será el mismo al final del ciclo fuga-gasto.
En este aspecto de la discusión entre clásicos y Keynes se puede observar la importancia que Keynes asigna al hecho que el gasto fiscal tiene un efecto multiplicador sobre la renta.
Dada una situación en que existe un ingreso inicial Y1, el gobierno decide implantar un nuevo impuesto dT, para financiar un gasto adicional dG, tal que dT=dG, es decir, el gasto está enteramente financiado con impuestos.
Se puede distinguir las variaciones de la renta : Y1 : ingreso inicial
Y2 : Y1 – dT , Y2 < Y1 por la rebaja vía impuesto
Y3 : ingreso final , Y3 = Y2 + dY (dY proveniente del gasto adicional)
Pero si k = dY / dG , dY = k dG ( multiplicador del gasto) Dado que dG = dT, se tendrá dY = k dT
Y3 = Y2 + dY, Y2 = Y1 – dT
Por lo tanto, Y3 = Y1 – dT + k dT Y3 = Y1 + dT(k-1) Y dado que k > 1, k-1 > 0 Luego, dT(k-1) > 0
Que lleva a concluír que Y3 > Y1
Es decir, al financiar un gasto con impuestos, de todas maneras el efecto multiplicador del gasto se traduce en que el ingreso final es mayor que el que se tenía al inicio.
Un ejemplo numérico permitirá ilustrar la situación :
Sean : Y1 = 100, k = 2 dT = 20 dG = 20
Y2 = Y1 – dT = 100 – 20 = 80
Y3 = Y1 – dT + kdT = 100 – 20 + 2x20 Y3 = 120, Y3 > Y1
Si se piensa en impuestos proporcionales, se tendría :
T = tY, en que t es un porcentaje del ingreso Y, o bien
T = t ( Y – Yo ), en que la tasa t se aplica a los ingresos por encima de Yo, quedando exentos los niveles iguales e inferiores a Yo. También podría darse que t sea una tasa variable que depende del tramo en que se ubican los ingresos.
En todos los casos señalados, sigue siendo válido el análisis sobre el efecto que tiene sobre el ingreso, un gasto financiado con impuestos.
Keynes muestra así la importancia que le atribuye al gasto fiscal como herramienta que puede utilizar el gobierno para elevar el nivel de la renta y con ésta, el nivel de la demanda efectiva, y por lo tanto la producción y el empleo, y la validez de utilizar esta herramienta en particular en períodos de desempleo, para incentivar la reactivación de la economía.
POLITICA FISCAL DE LA DEPRESION
Para Keynes, el gasto fiscal en épocas normales permite, al canalizarse en la forma de inversión fiscal (obras públicas, por ej.), cubrir aquella parte de la diferencia entre renta- consumo que la inversión privada no alcanza a compensar, y que como se ha visto, es originadora de desempleo cuando no se cubre.
En una situación recesiva, con gran desempleo, Keynes plantea que el gasto fiscal es una herramienta que debe ser utilizada por el gobierno para ayudar al sistema a recuperarse, en virtud del efecto multiplicador que tiene el gasto sobre el nivel de ingreso. Como argumento central, Keynes sostiene que si bien para la empresa individual la mano de obra es un costo que disminuye al disminuír la producción (por la vía del despido de trabajadores), para la economía en su conjunto es un “costo fijo”, pues alguien deberá ayudar a la subsistencia de esos trabajadores cesantes. Ningún gobierno, por muy partidario que sea de una política no intervencionista, dejará morir de hambre a esas personas, y en consecuencia buscará mecanismos para solucionar ese problema en tanto exista, a través por ejemplo, de subsidios de cesantía, que igual representan un gasto para el gobierno.
Sin embargo, para Keynes, “el coste real de contratar a un trabajador cuando hay empleo total, es equivalente a lo que deja de producir en el puesto que abandona. Cuando hay desempleo, el coste real de contratar a un cesante es cero, pues su empleo no implica sacrificar nada”. (Dillard, pág. 108).
Por otro lado, es necesario tener en cuenta la dignidad de las personas, que se ve seriamente afectada cuando se ven forzadas a vivir sin trabajar. Para Keynes, un factor de gran importancia para el interés nacional es la moral de su gente, y ella disminuye cuando se encuentra cesante. “Es mejor para un hombre producir algo, por poco que sea, mientras trabaja y mantiene su autorrespeto, que permanecer ocioso y no producir nada en absoluto”. (Dillard, pág. 106).
Es necesario tener presente que el efecto multiplicador del gasto permite en cierta forma medir las consecuencias de dicho gasto, pero no es éste el principal argumento a favor del gasto en época de paro. Para Keynes, cualquier aumento de la renta proveniente de un gasto que ponga a cesantes a producir, permite justificar ese gasto, pues ello permite poner en funcionamiento recursos que de otra forma permanecerán ociosos.
FINANCIAMIENTO DEL GASTO
Ya se ha señalado el caso de un gasto fiscal financiado enteramente con impuestos. El efecto multiplicador del gasto es menor, ya que proviene de una disminución del gasto privado. Para que el gasto público o fiscal sea efectivo, debe corresponder a un gasto
adicional, no un reemplazo de otro gasto. Aún así, tiene un efecto positivo, pero es menor que el que se financia de otras formas (distintas a impuestos). Ahora bien, es más positivo el cobro de impuestos directos progresivos, ya que recaudará parte del dinero que muchas personas no destinan al consumo, y se traducirá en gasto, aumentando la demanda efectiva.
El impuesto al consumo, en cambio, además de ser regresivo, disminuye la demanda efectiva, y el gasto fiscal entonces será principalmente el cambio de un gasto privado por uno público.
Una segunda forma de financiamiento del gasto es la deuda pública, financiada con empréstitos ya sea de los bancos o del público, pagando una tasa de interés. En esto caso, es mejor el préstamo bancario, ya que el sistema financiero “crea” dinero a través de multiplicador bancario.
Por otra parte, si el dinero se obtiene de las personas, de todas maneras el gasto financiado por esta vía es más expansionista que el de los impuestos, ya que por lo general las personas que compran bonos del gobierno de todas maneras destinarían ese dinero al ahorro, con lo cual el gobierno transforma en gasto lo que en manos de las personas era una fuga.
Aún así, la obtención de préstamos con intereses (dinero proveniente de los ahorros) tiene dos objeciones por parte de Keynes : Si es de los bancos, puede restringir la disponibilidad de crédito para los empresarios que necesitan dinero para inversiones. Si es del público, puede llegar a afectar el consumo y por tanto la demanda efectiva.
Una segunda objeción, más de fondo, se refiere al hecho de pagar intereses por recursos ociosos (en especial en épocas de paro). Se postula recurrir al “crédito sin intereses” o, lisa y llanamente a la emisión de dinero por parte del fisco, para financiar el gasto. De esta forma, el estado estaría elevando los niveles de renta, lo que conducirá a elevar la demanda efectiva a través del aumento del consumo. Esto traerá un estímulo a aumentar la producción por parte de los empresarios, con lo cual el producto final aumentado tenderá a igualarse con el nuevo nivel de ingresos creado por el gasto. Esto, realizado de forma tal de evitar “saltos” demasiado bruscos, y dándole tiempo al sistema productivo para reaccionar, unido al hecho que en época de depresión por lo general existe una acumulación de inventarios con los que se puede responder de inmediato a la mayor demanda, y mientras la producción se recupera, no tendría efectos inflacionistas.
Sólo cuando el aparato productivo no está en condiciones de liberar inventarios o de aumentar su oferta en forma inmediata (por la capacidad ociosa existente), es decir, cuando se está operando a plena capacidad, vale decir en pleno empleo, ocurrirá el fenómeno inflacionario, al existir excesos de demanda no satisfechos. Pero al aproximarse a este nivel, dejará de ser necesario que el gobierno genere más renta a través del gasto fiscal financiado con emisión, pues se habrá superado el paro.
Además, ante los aumentos de demanda, el empresariado, al tener buenas expectativas, planeará nuevas inversiones que permitan aumentos futuros del producto y el empleo, y
podrá entonces tender a disminuír la brecha renta-consumo, a la vez que esta nueva inversión operará con sus efectos multiplicadores sobre la renta y el empleo.
LA EFICACIA MERGINAL DEL CAPITAL
“La eficacia marginal del capital (π) determina, conjuntamente con el tipo de interés, la cuantía de la nueva inversión, lo cual determina, a su vez, el volumen del empleo, estando dada la propensión al consumo” (Dillard, pág. 137).
La eficacia marginal del capital es el tipo de rendimiento o beneficio previsto por el empresario. Cuando este rendimiento sea superior (o a lo sumo igual) al tipo de interés (costo del dinero), el empresario realizará inversión. El rendimiento previsto dependerá de los ingresos esperados producto de la compra del bien de capital y de los costos de reposición del mismo.
Se ha señalado que el volumen de empleo depende del consumo y de la demanda por inversión. Como la propensión al consumo es estable en el corto plazo, el empleo dependerá esencialmente de la inversión, que es a su vez, función de la tasa de interés y de la eficacia marginal del capital. Pero la tasa de interés es relativamente estable en el corto plazo, por lo que la variable fundamental pasa a ser la rentabilidad o eficacia del capital (π), y ella varía primordialmente según las expectativas futuras del empresario o inversionista.
Si ellos estiman un flujo de ingresos significativos, su eficacia marginal será alta, y estarán dispuestos a invertir. Si las expectativas son inciertas o negativas, el empresario estimará un rendimiento bajo, que si es inferior a la tasa de interés vigente, no lo estimulará a invertir.
Se introduce entonces un aspecto esencial, que es el subjetivo, ya que las expectativas estarán basadas en apreciaciones no necesariamente científicas sobre el futuro. Debe recordarse que muchas de las técnicas desarrolladas en la actualidad para conocer o influír sobre la incertidumbre en las proyecciones, no se conocían en la época en que Keynes desarrolló su modelo teórico.
Keynes plantea que en el largo plazo, la eficacia marginal del capital tiende a disminuír, porque la gran abundancia de bienes de capital provocará la baja en los ingresos previstos, debido a la competencia. Ello constituirá un desincentivo a la inversión, con las consecuencias lógicas en el desempleo, a menos que el gobierno intervenga como inversionista, en especial en aquellas áreas no rentables desde el punto de vista privado.
Por otro lado, frente a la baja relativa de la eficacia marginal del capital, el gobierno podría intervenir en la regulación de las tasas de interés, de manera de mantener estimulada la inversión.
(En todo caso, esta predicción de Keynes no considera entre otras cosas, el impacto que ha tenido la tecnología sobre la eficacia del capital).
EL INTERES Y EL DINERO
Para los clásicos, el interés es el premio que se paga a las personas por posponer el consumo. Vale decir, se premia el ahorro. Esta premisa es consistente con el supuesto del pleno empleo. Es decir, si en la economía no existen recursos ociosos, la única manera de generar nuevos recursos para inversión es dejar de emplear una parte de ellos en consumo, postergando éste y destinando esos recursos a ahorro para financiar la inversión. Es claro, entonces, que el interés se paga al ahorrante como un premio por no consumir.
El nivel del interés dependerá entonces de la oferta de dinero (ahorro) y la demanda por el mismo (inversión). La tasa de interés a la cual se igualan ambos montos será la tasa de interés de equilibrio, que permitirá dedicar a inversión todos los recursos no destinados al consumo.
El enfoque de Keynes parte de la base que existen recursos ociosos, salvo en el caso particular de pleno empleo, y por lo tanto no tiene sentido hablar de un “premio por no consumir”. Al revés, si así se estimulara el no-consumo, se estaría promoviendo el desempleo, ya que la demanda por consumo sería menor, y sólo se mantendría la demanda total si efectivamente el menor consumo se tradujera en inversión real. Pero dado que existen recursos ociosos, es preciso estimular a sus poseedores a convertirlos en ahorro efectivo, y para ello se debe pagar un precio por el uso del dinero, lo que representa un concepto distinto al clásico.
Para Keynes, la gente demanda dinero por 3 motivos :
a) Motivo Transacción : Para las compras planeadas (consumo) b) Motivo Precaución : Una reserva para imprevistos
c) Motivo Especulación : Guardar dinero ante las expectativas de ganar algo en el futuro
Los dos primeros representan una demanda de dinero ( L1) que depende del nivel de ingresos. El dinero destinado a especulación, en cambio, depende de la tasa de interés vigente en el mercado del dinero y de las expectativas. (Demanda de dinero para especulación, L2).
La demanda total de dinero será : L = L1 + L2
El motivo especulación es lo nuevo en el enfoque keynessiano. Plantea que las personas guardan dinero (líquido), puesto que a veces es más razonable esperar una mejor oportunidad - aumento de la tasa de interés, por ejemplo -, en lugar de usarlo de inmediato.
Si lo analizamos desde el punto de vista del mercado o bolsa de valores, el interés es la resultante entre la promesa de pago y el precio del bono :
i = promesa de pago / precio del bono
Un alza en el precio del bono representa una baja en la tasa de interés, si la promesa de pago se mantiene constante. Por ejemplo, si un bono se coloca a $ 100, y el vendedor se compromete a devover $ 110 al cabo de un tiempo, la tasa de interés es de 10%. Pero si por alguna variación en la expectativa del mercado bursátil el bono comienza a ser ofrecido a
$105, con la misma promesa de pago de $ 110, el interés relativo habrá diminuído a 9.5%.
Por eso, el tenedor de dinero estudiará las posibles fluctuaciones en el precio de los bonos.
Si el precio está muy alto (interés bajo) preferirá mantener su dinero líquido, esperando que el precio del bono baje (alza del tipo de interés), y según las tendencias esperadas, comprará o venderá bonos, en la medida que espere un beneficio por la operación.
La curva de demanda especulativa muestra cuál será la situación en que se encuentra el poseedor de dinero para especulación.
i A
C
B D
L2 GRAFICO 4 : CURVA DEMANDA ESPECULATIVA
En en el punto A, el precio es tan bajo (i alto) que L2 es cero, puesto que nadie desea tener dinero líquido, todos desean comprar bonos en la expectativa que suban los precios.
Entre los puntos C y B, las opiniones están divididas, unos venden bonos (demandan dinero), porque creen que el precio bajará. Otros compran por creer que el precio de los bonos subirá.
Finalmente, en el punto D, el precio es tan alto –y el i tan bajo- que hay consenso en que necesariamente comenzará a bajar el precio –alzas en el tipo de interés i- y por tanto desean vender sus bonos (demanda de dinero líquido L2 es alta). En consecuencia, no se prevé que la tasa de interés i disminuya puesto que la gran oferta de bonos hará bajar su precio.
A la curva de demanda especulativa se le llama también curva de la preferencia por liquidez, puesto que señala precisamente el estado del deseo de tener dinero líquido o bonos.
La tasa de interés así fijada, es esencial para determinar la inversión. A un interés muy alto, corresponderá una rentabilidad del capital que no logrará superarlo, y no habrá inversión.
Pero el i depende también de la oferta monetaria, vale decir, de la cantidad de dinero disponible para especulación. A esta oferta monetaria se le denomina M2, en tanto que la oferta monetaria para transacciones y prevención se denomina M1. La oferta total de dinero circulante será :
M = M1 + M2
i M2 M2’
io A
i1 B
C
0
L2 L2’ L2 GRAFICO 5 : OFERTA Y DEMANDA DE DINERO
En el gráfico, M2 se representa como una línea vertical que corta en elgún punto a la curva de demanda especulativa. El punto de corte señala que a ese tipo de interés io, se iguala la cantidad demandada y la cantidad ofrecida de dinero para especulación. M2 se representa por una recta vertical, porque es una oferta rígida, en el sentido que está dada en un
momento dado del tiempo y no depende de la tasa de interés. Es posible que pueda cambiar en el tiempo, en cuyo caso se traslada a izquierda o derecha, pero vuelve a ser fija ( M2’).
En el punto A, la cantidad ofrecida M2 es igual a la cantidad demandada L2, y el interés de equilibrio es io. Pero si se aumenta la oferta a M2’, el punto de encuentro con L2 será i1, que representa un nuevo equilibrio, en el punto B.
Esta fase del análisis permite a Keynes introducir medidas de política monetaria que sirvan como estímulo a la inversión (y por tanto a la renta y el empleo). En efecto, si el interés de equilibrio es muy alto, el gobierno puede aumentar la oferta monetaria (rebajando por ejemplo la tasa de encaje bancario), incentivando a la baja la tasa de interés, con el consiguiente aumento de la inversión privada.
Es importante observar que más allá del punto C, aunque aumente la oferta M2, la tasa de interés no disminuirá. Es la llamadad trampa de la liquidez. El gobierno no deberá traspasar dicho punto, ya que sólo conseguirá aumentar el circulante sin un aumento equivalente de la inversión, en cuyo caso se estimulará la inflación.
En los tramos en que la tasa de interés reacciona a la baja ante aumentos de la oferta monetaria, el incremento de dinero no provocará inflación, ya que la inversión generada creará más producción y por ende el mayor ingreso tendrá como contrapartida más bienes y servicios disponibles.
En síntesis, se tiene :
L = L1 + L2 demanda de dinero M = M1 + M2 oferta de dinero
Para que exista equilibrio en el campo monetario, deberá cumplirse que :
L = M o L1 + L2 = M1 + M2
El análisis anterior sobre las variaciones del tipo de interés es válido para el corto plazo, pero en el largo plazo es difícil prever los beneficios de comprar bonos, y será preferible mantener dinero líquido. Se hace notar que en este análisis se hace abstracción del problema inflacionario, se asume inflación cero y por lo tanto se consideran tasas de interés real.
Se ha visto que existe una relación entre la eficacia marginal del capital y el tipo de interés, ya que su comparación es la que determina si se realiza o no la inversión. En líneas generales, se plantea que es la eficacia marginal del capital la que debe adecuarse a la tasa de interés, porque la esta tiende a ser más rígida. Ello, por 3 razones :
a) La elasticidad de producción de dinero es nula, ya que sólo el Banco Central puede fabricarlo, y por lo tanto la cantidad de dinero ofrecida dependerá de la política monetaria y no de las variaciones de la tasa de interés (precio del dinero).
b) La elasticidad de sustitución del dinero es despreciable, puesto que no existe ningún sustituto que reúna todas sus propiedades.
c) Una elasticidad de demanda del dinero como depósito de valor muy alta.
FORMAS EN QUE LA POLITICA MONETARIA PUEDE HACER VARIAR LA CANTIDAD DE DINERO CIRCULANTE :
a) Emisión por parte del Banco Central
b) Variaciones en la tasa de encaje y redescuento bancario c) Entrada neta de divisas por exportaciones y préstamos
d) Operaciones de mercado abierto, es decir, compra y venta de bonos por parte del Banco Central.
EL EQUILIBRIO EN LA ECONOMIA
I.- MERCADO DE PRODUCTOS (BIENES Y SERVICIOS) EQUILIBRIO : S = I (planeados)
Pero S = Y – C(Y) C = f(Y)
I = I(i) I = f(i)
Luego, Y – C(Y) = I(i) Existe algún tipo de interés que permite esta igualdad, a distintos niveles de Y.
Se le llama FUNCION I-S
S S S = I
S=Y-C(Y) S1 S1
So So
45º
0 Yo Y1 Y Io I1 I
i i función I-S
Y-C(Y)=I I=I(i) io io
i1 i1
0 Yo Y1 Y 0 Io I1 I
GRAFICO 6 : EQUILIBRIO EN MERCADO DE PRODUCTOS
Para un ingreso Yo, existe un ahorro So tal que, en equilibrio, será igual a Io. Pero una inversión Io se realizará a la tasa de interés io, con lo que se cierra el círculo. Si el Y sube a Y1, se producirán las variaciones señaladas en los gráficos (S1, I1, i1).
Cada punto de la función I-S representa una situación de equilibrio, para los distintos niveles de renta.
II.- MERCADO MONETARIO
M = M1 + M2 FIJADO POR BANCO CENTRAL
L = L1 + L2 L1 = f(Y) L2 = f(i)
L = nY + L(i) en que n = 1/v : coeficiente de retención monetaria
v= velocidad de circulación del dinero.
EQUILIBRIO : L = M
M = Ny + L(i) FUNCION L-M En equilibrio, M2 = L2, M1 = L1, M1 = Ny
M1 M1
M1=nY
M1’ M1’
M1 M1
0 Yo Y1 Y 0 M2’ M2 I
i i
i1 i1
io io
0 Yo Y1 Y 0 M2’ M2 I
GRAFICO 7 : EQUILIBRIO MONETARIO
Se aprecia que si aumenta el ingreso de Yo a Y1, sin que aumente la oferta monetaria global, el aumento requerido de M1 hace bajar el M2 disponible, lo que trae consigo unalza de la tasa de interés i, de io a i1.
S S S = I
1
S=Y-C(Y)2
S1
So
45º
0 Yo Y1 Y Io I1 I
i
4
i3
función I-S
Y-C(Y)=I I=I(i) io
i1
0 Yo Y1 Y 0 Io I1 I
M1
5
M1=nY M16
M1’
M1
0 Yo Y1 Y 0 M2’ M2 I
i
8
i7
LM i1
io
0 Yo Y1 Y 0 M2’ M2 I GRAFICO 8 : ANALISIS DE AMBOS MERCADOS
Se observa las relaciones entre ambos mercados. Un aumento del ingreso trae consigo un aumento del ahorro (1), lo que a su vez permite un aumento de la inversión (2), siempre que disminuya el interés (3), como se muestra en la función I-S (4).
Al mismo tiempo, ese aumento del ingreso provocará una mayor necesidad de dinero para transacciones (M1) (5), lo que significa disminuír la cantidad de dinero disponible para especulación M2 (4), que a su vez se traduce en un alza de la tasa de interés (7). Dicho de otra forma, en el mercado monetario el alza de ingresos produce un alza en la tasa de interés (8), a menos que la autoridad monetaria traduzca el aumento de ingresos en un aumento proporcional de la cantidad total de dinero (M = M1 + M2), en cuyo caso se traslada la recta hacia la derecha en (6), de manera que exista armonía entre ambos mercados y se mantenga el equilibrio global.
LOS SALARIOS MONETARIOS Y LOS PRECIOS
Los clásicos hacían una distinción entre salarios monetarios (o nominales), que era el monto pagado a los trabajadores, y salario reales, que representan el poder adquisitivo del salario. Si w representa el salario y p el nivel de precios, w/p será el salario real. Así, ante un alza de los precios y salarios constantes, o subiendo en menor proporción, se tendrá que los salarios reales han disminuído.
Para los clásicos, el nivel de empleo es el que determina el nivel de la renta, y existiendo competencia en el mercado del trabajo, el equilibrio se logrará cuando las cantidades ofrecidas de trabajo se igualen a las demandadas por los empresarios. Existirá entonces pleno empleo, ya que todos los que estén dispuestos a trabajar a un salario real dado, serán contratados. El salario real será determinado precisamente en elpunto de encuentro de las curvas de oferta de trabajo y demanda de éste.
w/p Sn
(w/p)e
Dn
0 Ne N
GRAFICO 9 : CURVAS DEMANDA Y OFERTA DE TRABAJO
Para los clásicos, la oferta Sn es creciente a la derecha, pues a mayor w/p, más mano de obra de ofrecerá para trabajar. Para el empresario, Dn, a menor w/p, más empleo contratará.
El punto Ne señala el “acuerdo” en un salario real, y por tanto, de equilibrio.
Keynes, sin embargo, rechaza la existencia de competencia perfecta en el mercado del trabajo, y plantea que se pueden dar varios niveles de empleo en los que existe equilibrio.
Como el salario monetario es fijado no por competencia sino por factores institucionales, Keynes utiliza el salario monetario o nominal como variable en el análisis. El salario mínimo es tal que la oferta de trabajo es perfectamente elástica.
w/p Sn
wo/p E F
wo/p1 E1... Sn’
Dn
0 No N* N
GRAFICO 10 : MERCADO LABORAL SEGÚN KEYNES
En que : wo : salario mínimo inicial.
wo/p : salario real inicial wo/p1 : salario mínimo variado
En el punto E, existe equilibrio con nivel de empleo No (trazo E-F representa el desempleo).
En punto E’, pleno empleo N*. A partir de allí, Sn es inelástica. Si aumentan los precios, el salario real pasa a wo/p1, menor al inicial, la oferta y la demanda se cortan en E’, pero la oferta de trabajo ha disminuído a Sn’. El desempleo = N*-No
Para Keynes, las variaciones del salario y los precios influyen en el sistema, pero no como determinantes del empleo, que depende principalmente de la renta y ésta, de la inversión.
Se examinará los efectos que tiene una variación en los salarios sobre las otras variables del sistema. Existe una relación entre el salario monetario w y la propensión al consumo, la eficacia marginal del capital, y el tipo de interés.
a) w-b : Si baja w, disminuye el pago al factor trabajo, pero como el pago a los otros factores no ha variado, lo que se produce es una variación en la distribución de la renta.
Ello traerá como consecuencia una disminución en la propensión marginal al consumo (como promedio). Si w aumenta, el análisis es análogo a la inversa.
b) w –π : Si baja w de una sola vez, y existe seguridad que no habrá nuevas reducciones, la eficacia marginal del capital puede aumentar, con lo que se incentivará la inversión.
Pero si la baja en los salarios es tal que se espera que puedan bajar nuevamente en el futuro próximo, los empresarios van a esperar antes de invertir, y existe una tendencia desfavorable para π .
Así, π que I aumenta si no se producen nuevas reducciones. Por ejemplo, si es el gobierno el que fija el salario mínimo.
En cambio, si se espera nuevas reducciones, π tiende a la baja.
c) w-i : Si baja w, los precios de los bienes bajarán por exceso de oferta en igual proporción, pues se requerirá menos L1.
Si M se mantiene constante, L1 baja y L2 aumenta
M2 baja, M1 sube, lo cual lleva a una disminución en las tasas de interés, un aumento de la inversión y por tanto de la renta y el empleo.
En este caso, vemos que la reducción de salarios es positiva. Sin embargo, como podrían darse los tres efectos simultáneamente, sobre b, π , e i, y como el mismo efeecto puede lograrse con un aumento de la oferta monetaria, es mucho más lógico utilizar esta herramienta, que no tiene los efectos sicológicos negativos de una baja en los salarios.
En definitiva, Keynes piensa que la variable salarios no es determinante del nivel de empleo en la economía, y por tanto debe recurrirse a otros instrumentos de política económica para incentivar el empleo, como las políticas monetarias.
Finalmente, en lo que se refiere a los precios, Keynes concuerda que en pleno empleo, el aumento de la oferta de dinero tiene efectos inflacionarios. Sin embargo, para él la causalidad es distinta al enfoque clásico. En los niveles distintos al pleno empleo, en cambio, el efecto del aumento en la oferta monetaria no tiene el mismo efecto. En todo caso, es posible que si se incrementa la demanda efectiva, los costos de producción tiendan al alza al aumentar el nivel de empleo, debido sobretodo a los rendimientos finalmente decrecientes del factor productivo, y también por “cuellos de botella” que se pueden producir en el aparato productivo en forma temporal, derivados del aumento de demanda.
Es decir, Keynes acepta la posibilidad de que también en niveles inferiores al pleno empleo se produzcan alzas de precios, pero como consecuencia del incremento de costos más que por aumentos de la demanda efectiva. Pero ésta no sería una consecuencia inevitable, no tan grave como para poner en peligro la reactivación del sistema. En general, los precios se elevarán en un porcentaje menor al alza de salarios, en niveles por debajo del pleno empleo. La situación se revierte al acercarse al pleno empleo.
Para Keynes, el alza de precios proveniente del aumento de costos por mayores salarios, es la que hace necesario una mayor cantidad de dinero M1, que a su vez provoca una disminución del M2 disponible. Es decir, no es el aumento de la oferta monetaria la que provoca el alza de precios, sino al revés, el alza de precios presiona hacia un mayor requerimiento de dinero circulante.
A grandes rasgos, lo expuesto representa el planteamiento económico esencial de J.M.Keynes. Por cierto, su aporte es mucho más de lo presentado es estas notas, y abarca una serie de otros temas de relevancia económica. Sin embargo, ellos escapan a los alcances del curso y de estos apuntes.