Un viraje en la guerra del Kivu
VIA ABIERTA
A LA BALCANIZACIÓN DEL
CONGO
Charo Ruiz Gitrama
Periodista
La acción internacional ha provocado un giro en las maniobras de Kigali, acusado por las Naciones Unidas de alimentar la guerra en el Congo y apoyar a los rebeldes de Nkunda. En diciembre pasado, un informe de las Naciones Unidas puso en evidencia el apoyo financiero y militar de Ruanda a la rebelión de Laurent Nkunda, mostrando la extensión del tráfico de recursos mineros del Congo por el conjunto de grupos armados. A pesar de que Kigali rechazó rotundamente las conclusiones de este informe, dos de los más fieles donantes de fondos a Ruanda, Suecia y los Países Bajos, juzgaron indispensable interrumpir su ayuda directa presupuestaria, mientras un tercero, Gran Bretaña, afirmaba plantearse dudas al respecto.Kinshasa para desarmar a las FDLR (grupos rebeldes hutu). Un cambio de alianzas que sustituye una guerra, la del CNDP contra las fuerzas armadas congoleñas por la que enfrenta al ejército congoleño, apoyado esta vez por Ruanda y el CNDP, con los grupos rebeldes hutu (FDLR). Previsibles son también las consecuencias: muertes de inocentes, inseguridad, desplazamientos y más desolación en los Kivu. La nueva alianza En pocas semanas el gobierno de RDC (República Democrática del Congo) ha constituido coaliciones militares, que suscitan inquietud y escepticismo, para acabar con las rebeliones ugandesa y ruandesa; ganará quien logre el control de las minas. La coalición RDCUganda tendrá como consecuencia el fin de la explotación ilícita del oro, de los diamantes y de la madera y significará también el inicio de la explotación común del petróleo del Lago Albert. En la coalición RDCRuanda se juega el control de la rica zona minera de Masisi y Rutshuru. El pasado 5 de diciembre, Ruanda y RDC firmaron en Goma un acuerdo con cláusulas secretas que sellaba una operación conjunta contra las FDLR con fuertes impulsos internacionales. Según un artículo publicado en Le Monde por JeanPhilippe Remy, Estados Unidos suministraría escuchas electrónicas para localizar a una veintena de responsables de las FDLR.
A pesar de que el comisario europeo de cooperación Louis Michel ha considerado esta incursión militar como una mejora de las relaciones entre RDC y Ruanda y una solución a los problemas de la región, los expertos estiman que el presidente Kabila toma “un riesgo político enorme” al aceptar soldados ruandeses en su país.
Así expresaba su preocupación ante la operación militar conjunta RDCRuanda el senador congoleño Vincent de Paul LundaBululu en una entrevista publicada en el diario Le Potentiel del 18 de enero: “En cuanto al misterioso acuerdo del 5 de diciembre de 2008, indica claramente que nuestro gobierno está acorralado, no gobierna, soporta presiones que llegan de todas partes, incluso de intereses contrarios al pueblo congoleño. Es sorprendente que el gobierno (y la comunidad internacional) pida a nuestros militares que luchen fraternalmente al lado de quienes según la ONU (Naciones Unidas) apoyan al CNDP. Tras armar a las FDLR, no pueden desarmarlos pero podrían haber pedido a la SADC (Comunidad de Desarrollo del África Austral) y a la UA (Unión Africana) que Ruanda negocie con las FDLR, para lograr su retorno al país”.
Por su parte, las FDLR han condenado esta operación militar y, en un comunicado, han declarado que los soldados enviados por Kigali “van a comenzar su sucio trabajo de exterminar a los refugiados hutu ruandeses, escasos supervivientes del genocidio cometido por el FPR (exrebelión tutsi hoy en el poder) y sus aliados”. El movimiento reafirma su compromiso de parar la lucha armada, tomado en la declaración firmada en Roma el 31 de marzo de 2005 y “pide una vez más al ejecutivo de Kigali que se siente en una mesa para encontrar una solución pacífica al problema político ruandés”, recoge Misna. El informe de la ONU
equipamiento militar” y soldados de las Fuerzas de Defensa Ruandesas, al CNDP del ex general Nkunda.
El informe del grupo de expertos estableció también que “el CNDP utiliza el territorio ruandés como base para captar fondos y mantener cuentas bancarias”. Estos grupos armados, concretamente el CNDP y las FDLR, desvían en su provecho sumas colosales, explotando ilegalmente las riquezas mineras de la región. Por ejemplo, “el CNDP controla la mina de Bibatama en Masisi y vende el mineral a la Munsad, una sociedad con base en Goma, capital del Kivunorte, controlada por una persona cercana a Nkunda”, declara el informe. El papel de Ruanda en las guerras del Congo Un repaso a la historia reciente del Congo, nos muestra cómo Ruanda, un país pequeño y sin apenas recursos económicos propios, ha jugado un papel fundamental en todas las guerras e invasiones que ha sufrido RDC en los últimos quince años. La facilidad con que ha dominado al Congo y el encubrimiento mediático de sus acciones no podría explicarse más que asumiendo que Ruanda ha sido el país elegido por Estados Unidos y aliados, como el instrumento de control sobre el Congo. Este sistema de control abarcaría a guerrillas hutu, contraguerrillas tutsi y el ejército regular ruandés, dispuestos a desestabilizar el Congo o a derrocar a sus presidentes, cuando estos no se ajustan a la voluntad de la gran potencia. Como premio a la labor de Ruanda, se le ha permitido el expolio de minerales y otras riquezas naturales del Congo durante largos años sin la menor condena.
El secretismo del pacto
La realidad es que el contenido del acuerdo del 5 de diciembre no ha sido desvelado a la opinión pública, y mucho menos fue sometido para su aprobación a debate parlamentario; no es conocido por el gobierno, ni por el Presidente de la Asamblea, ni del Senado, y fue firmado paradójicamente por el GeneralJefe de la policía, lo que puede resultar inconstitucional teniendo en cuenta las enormes implicaciones para la soberanía y los daños colaterales humanos y materiales que causarán los enfrentamientos en esta alianza militar. ¿Por qué se ha confiado el mando de la operación al inspector general de la Policía en lugar de al Jefe de Estadomayor de las FARDC como habría sido normal?, se pregunta un grupo de senadores congoleños. Tampoco la MONUC (Misión de paz de la ONU en RDC) fue informada ni asociada a estas operaciones, algo difícilmente comprensible, teniendo en cuenta que el ejército congoleño no dispone apenas de medios de transporte ni de logística adecuada y que hasta ahora siempre ha utilizado en sus despliegues vehículos de la MONUC.
y no pueden llevar a cabo actividades militares de otro tipo. ¿Por qué el acuerdo no fue discutido en el Consejo de Ministros? ¿Por qué no fue comunicado a los parlamentarios? ¿Cuál es su contenido? ¿Qué disposiciones se han adoptado para proteger a las poblaciones civiles y evitar las desgracias que se han producido en la operación contra el LRA (Ejército de Resistencia del Señor)? ¿Tendremos capacidad de obligar a las tropas ruandesas a abandonar el territorio?”, se pregunta el senador Vincent de Paul.
El pasado 20 de enero, representantes de las comunidades del Kivu Norte, que participaron en los acuerdos de Goma de enero 2008 rotos por el CNDP, en los que se diseñó el programa AMANI (paz), emitieron un comunicado en el que manifestaban su indignación y denunciaban el carácter ilegal e inconstitucional de la operación Congo Ruanda. “Los congoleños del Kivu, ven más bien que se les impone una nueva guerra entre extranjeros sobre su suelo, guerra que es sinónimo de nuevas atrocidades, de nuevos genocidios, de perpetuación del exterminio de poblaciones locales con el objetivo de lograr un despoblamiento sistemático”, declara el comunicado. Estas comunidades critican la ausencia de un acuerdo marco que determine los términos de la operación militar, los límites espaciotemporales, el papel de cada actor, y sobre todo el cronograma de la retirada obligatoria de los militares ruandeses del territorio congoleño, según informaciones de Radio Okapi.
teniendo en cuenta que el presupuesto de Kigali depende en un 60% de la ayuda exterior de estos países occidentales, la nueva medida supone un problema para Kigali. Podría convertirse en el “fin del periodo de gracia” concedido a Ruanda por la “solidaridad europea” y, todo ello afectaría a la imagen que Ruanda pretende dar de “zona franca” y “paraíso de las instituciones bancarias”. El segundo factor a tomar en cuenta en la maniobra de Kigali es el descenso del precio de materias primas en los mercados internacionales, lo que ha obligado a las multinacionales, proveedoras de fondos a los grupos armados, a dar un paso atrás; no hay que olvidar que Ruanda sostiene su economía en la explotación ilegal de recursos del Congo.
La tercera clave que explica la actitud conciliadora de Ruanda está en los planes occidentales (Cohen y Sarkozy) que instan a Ruanda a explotar legalmente las riquezas del Kivu. Tampoco se ha de pasar por alto la llegada de Obama a la presidencia americana y su rechazo a “apoyar a quienes financian las guerras”.
La histórica exclusión de las FDLR
Las Fuerzas Democráticas para la Liberación de Ruanda son el principal grupo rebelde anti Ruanda, compuesto casi en su totalidad por miembros hutu y las llamadas milicias interahamwe. Su presencia y actividad han sido el pretexto permanente de Ruanda para justificar su intervención en el este del Congo. Son muchos los que se preguntan por qué se ha decidido una operación de tipo militar contra las FDLR sin dar prioridad al diálogo y a las negociaciones, como ha sido el caso con el CNDP de Laurent Nkunda, y por qué la comunidad internacional, que hasta ahora había rechazado la vía militar como solución a la crisis de la Región de los Grandes Lagos (al menos de cara a la galería), aplaude esta operación militar, presentándola como un paso adelante en la cooperación entre Ruanda y RDC. La realidad es que hasta ahora se ha hablado siempre de las FDLR o en su contra, pero nunca con ellas. No fueron invitadas a las discusiones de Nairobi en noviembre de 2007 ni a la Conferencia de Goma en enero de 2008. La única vez que se ha hablado con los rebeldes hutu fue en marzo de 2005, en Roma, por mediación de la Comunidad de San Egidio y con presencia de representantes del gobierno congoleño; los representantes del gobierno ruandés no estuvieron a pesar de que los miembros de las FDLR son ruandeses.
observación” de las operaciones de desarme de los rebeldes FDLR y de los Interamamwe por las FARDC. Sin embargo, informaciones de la MONUC indicaron un despliegue notorio de soldados ruandeses, y previeron operaciones de combate. El 21 de enero, el portavoz militar de la MONUC, JeanPaul Dietrich, declaró que en dos días habían penetrado de mil a 5 mil soldados ruandeses en Kivu norte para el inicio de la operación conjunta. Una llegada masiva de tropas que, más bien, sugiere que son las tropas ruandesas las que avanzan y las FARDC las que las siguen inmediatamente detrás. El tercer día ya eran 6 mil soldados ruandeses en territorio congoleño, según informaciones del frente. Al respecto, el enviado especial del presidente ruandés para la región de los Grandes Lagos, Joseph Mutaboba, ha acusado a la MONUC de “manipulación” sobre el número de soldados ruandeses desplegados. Sin embargo, no ha revelado el número de soldados enviados por Ruanda, considerándolo como “un secreto de defensa”. Desde su llegada, estas tropas ruandesas han penetrado en profundidad en territorio congoleño y se dirigen hacia los santuarios de las FDLR. Este avance permite también a las fuerzas armadas congoleñas retomar posiciones ocupadas hasta ahora por los rebeldes del CNDP.
La realidad es que la entrada de tropas ruandesas ha suscitado inquietud e interrogantes entre las poblaciones locales, que todavía están superando el traumatismo ruandés provocado por las agresiones anteriores (19961997 y 19982002), la subsiguiente ocupación del territorio congoleño, la explotación ilegal de recursos naturales y una sucesión de rebeliones locales apoyadas por Kigali desde 1997. “Estamos inquietos al ver que las FARDC vienen con militares ruandeses que antes nos combatían”, confiesa Angeline, de 30 años y madre de cinco niños, a la salida de Rutshuru. “Las FDLR están en la selva. ¿Cómo los soldados ruandeses van a distinguir a los civiles de los miembros de las FDLR?, se pregunta Gaspard, de 40 años, campesino. “De nuevo seremos nosotros las víctimas”.
La destitución de Nkunda El 22 de enero, según un comunicado firmado por FARDC y RDF, Nkunda fue detenido en Ruanda y desde entonces permanece en un lugar secreto en el país. A pesar de las órdenes de extradición dictadas por el gobierno de RDC para llevarlo ante la justicia congoleña, el portavoz del ejército ruandés declaró que su gobierno prefería una solución política y no judicial al problema Nkunda. Según algunas fuentes, fue Kigali el que empujó a Bosco Ntaganda a destituir a Nkunda y el que llamó a varios comandantes del CNDP a que se unieran a él. A estas alturas no cabe duda de que la destitución de Nkunda obedece más a razones geopolíticas que de justicia. Las ambiciones políticas en el ámbito nacional expresadas por Nkunda le alejaban de los objetivos económicos de Kigali en el Kivu, por lo que Ruanda optó por buscarle un sustituto, Ntaganda, que para huir de la justicia internacional debe jugar “la carta de la paz”. El Ruanda de Paul Kagame tiene por costumbre liquidar, a merced de sus objetivos del momento, a los dirigentes de “rebeliones congoleñas” creadas desde Kigali. La puesta en la cuneta de Nkunda no es un acontecimiento. El caso del RCD (Agrupamiento Congoleño para la Democracia) es más sintomático. Arthur Z’Ahidi Ngoma, su primer presidente, fue sustituido sucesivamente por Ernest Wamba dia Wamba, Emile Ilunga y Adolphe Onusumba. Con ocasión de las negociaciones de Sun City, Onusumba fue reemplazado, ante la sorpresa general, por Azarias Ruberwa, a quien se le atribuyó el puesto de vicepresidente de la República en el momento de compartir el poder, durante la Transición.
Una paz sin justicia
en el plan de operaciones militares contra las FDLR entre Ruanda y RDC. A cambio, el gobierno congoleño aceleraría la promulgación de la ley de amnistía que cubre los hechos insurreccionales y de guerra, en conformidad con las actas de compromiso de Goma, para transformar el movimiento en partido político. El gobierno de RDC admitió la propuesta, a pesar de la disidencia de la oposición parlamentaria congoleña por considerarlo una paz manipulada. Días más tarde, Bosco Ntaganda, antiguo jefe del Estado Mayor del CNDP, fue nombrado comandante adjunto de las operaciones conjuntas entre RDC y Ruanda en el este congoleño para desarmar al FDLR. Bosco Ntaganda es perseguido desde abril de 2008 por la Corte Penal Internacional por crímenes de guerra y reclutamiento de niños soldado, el mismo con el que el gobierno de Kinshasa se sienta a negociar, probablemente con garantías de no ser entregado a la justicia internacional, según estima RTBF (Radio Televisión Pública Belga). Activistas y organizaciones de derechos humanos han considerado este hecho como violación flagrante del derecho internacional. Por su parte, el ministro congoleño de Información, Lambert Mende, ha estimado, según Reuters, que “es prioritario trabajar con Ntaganda para traer la paz. El resto vendrá más tarde”.
El rediseño de los Grandes Lagos
El plan Sarkozy
El 18 de enero, el diario Le Monde confirmaba la existencia del Plan Sarkozy como una iniciativa de paz para el este de RDC. El diario reproducía las palabras del presidente francés en su mensaje al cuerpo diplomático sobre los Grandes Lagos: “Ruanda, país con demografía dinámica y con superficie pequeña; y RDC, país de superficie inmensa y con extraña organización de riquezas fronterizas. En uno u otro momento será preciso un diálogo que no sea sólo coyuntural sino estructural sobre cómo en esta región del mundo se comparte el espacio, se comparten las riquezas”.
El plan Sarkozy plantea crear una cooperación pacífica en la explotación común entre RDC y Ruanda de los recursos mineros por medio de sociedades mixtas, lo que permitiría a Kinshasa recuperar las rentas que se evaporan hoy por la explotación ilegal vía Ruanda. Pero el plan va más allá, y propone la reestructuración de las fronteras del Congo.
Al respecto, el senador y profesor congoleño, Vincent de Paul LundaBululu, declaraba al diario Le Potentiel el 28 de enero que esto era inadmisible, pues viola el principio de intangibilidad de fronteras y desprecia los intereses congoleños. “El Plan Sarkozy dice en alta voz lo que por medio de las armas dicen los que están detrás de la guerra de agresión contra la RDC. La reestructuración sólo se podría hacer con la convocatoria de una « Conferencia de Berlín bis » que pusiera sobre el tapete la remodelación de las fronteras heredades de la colonización. ¿Se atrevería Sarkozy a plantear lo mismo en Europa? (…) En lo que respecta al reparto de las riquezas, “no podemos arreglar un problema de rebelión apoyada por un país vecino, dándole las gracias a éste y ofreciéndole en bandeja de plata nuestras riquezas”.
El tercer eje del Plan Sarkozy se refiere a la protección de las minorías, en concreto de la tutsi. “Plantear este último punto es desconocer la realidad. En RDC ninguna etnia es mayoritaria y el tema de la nacionalidad de los tutsi está definitivamente resuelto en el artículo 10 de la Constitución”, afirma el diario Le Potentiel. Lo inevitable ¿Qué hay, y qué no se ha dicho ni se sabe, en los acuerdos del 5 de diciembre entre Kinshasa y Kigali, además de la eliminación de Nkunda y la entrada del ejército ruandés en el Congo? ¿Cuál es el precio que habrá que pagar? La opacidad que rodea a estos acuerdos deja entrever que este intercambio de servicios no está exento de riesgos. El ejército ruandés en su colaboración con las fuerzas armadas congoleñas debe evitar una eventual confrontación con el ala fiel a Nkunda, y Joseph Kabila debe superar una desaprobación de la clase
operaciones, sobre todo, la del prestigio ante la comunidad internacional por haber permitido “la restauración de la paz en el Kivu”.
Es aquí donde los observadores están convencidos de que los planes de Cohen y Sarkozy se entrecruzan. Uno habla de la creación de un mercado común con países del este de África que haría bascular la RDC hacia el este y el otro habla de compartir espacio y riquezas entre congoleños y ruandeses, lo que en el fondo significa una revisión de las fronteras heredadas del colonialismo. Ambos proyectos han sido rechazados de entrada por los congoleños.
Lo más previsible, según comenta Ramón Arozarena, es que las fuerzas armadas congoleñas con apoyo logístico y militar de Ruanda, lancen una operación de fuerza, cuyas consecuencias son también desdichadamente previsibles: una carnicería y una expatriación forzada de miles de civiles hutu, calificados en bloque de “genocidas”. Así lo analiza el portal ConfoForum: “En tanto los dirigentes ruandeses puedan tranquila e impunemente navegar sobre las músicas del genocidio, se permitirán cualquier fechoría. Por consiguiente, es urgente examinar este problema en profundidad. Ser supervivientes del genocidio o descendiente de víctima del genocidio no confiere de ningún modo derecho a dedicarse a actos de discriminación, de guerra y de odio, asimilables al crimen contra la humanidad. Los millares de congoleños que son arrojados hoy a la calle y huyen en todos los sentidos sin alimentos ni cuidados son víctimas de Kagame, con el mismo título que las víctimas del genocidio de 1994”.
CNDP Congreso Nacional para la Defensa del Pueblo. Grupo Rebelde liderado por Nkunda
FDLR Grupo rebelde hutu-ruandés que está en el Congo desde 1996, acusados de genocidio por el actual Gobierno tutsi-ruandés
SADC Comunidad de Desarrollo del África Austral UA Unión Africana
FPR Ex-rebelión tutsi, hoy en el poder
FARDC Ejército de la República Democrática del Congo MONUC Misión de Paz de la ONU en RDC
Carta de los padres de alumnos
del este de la República Democrática del Congo
al Consejo de Seguridad de la ONU
“Ayuden a poner fin al sufrimiento de toda una generación de niños congoleños” En nombre de los padres del este de la RDC, con motivo del encuentro del 29 de abril sobre, “Los niños en los conflictos armados”, aplaudimos la atención que ustedes prestan a esta problemática. Estamos convencidos de que el Consejo de Seguridad de la ONU, y sobre todo el grupo de trabajo sobre los Niños y los Conflictos armados, juega un papel importante para poner fin a los abusos que nuestros hijos e hijas siguen padeciendo en el este del Congo.
nombramiento como alto mando del ejército congoleño constituye una injuria a la población congoleña. Lo mismo que el caso de Jean Pierre Biyoyo, quien actualmente ocupa un puesto importante en el seno de nuestro ejército, cuando ha sido juzgado y condenado, por la corte militar de Bukavu, por haber reclutado niños como soldados. Otros muchos abusos han sido cometidos contra nuestros hijos e hijas y muchos de sus derechos han sido pisoteados en el terreno social, económico y educativo. Por todo ello, les exhortamos a informarse y ampliar el sistema de vigilancia de los niños soldado y de las consecuencias que tantas violencias tienen en la educación. Pedimos que elaboren un plan nacional para los niños en los conflictos armados, que incluya medidas relativas a la violencia sexual y a los efectos de la violencia sobre la educación.
Deseamos que impongan sanciones severas y medidas concretas contra los individuos y partes responsables de las violencias contra los niños.
Que el gobierno congoleño, las agencias de protección del niño y los donantes, den prioridad a la desmovilización y reintegración de los niños y niñas soldado.