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PAt{A USO f \ POl\ iwliobt= 1.0 QUE QUIERO.' ~ . a't'. t BOGOTA-IB84.

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IOTECA

PAt{A USO f \

DE TODO EX. KURDO . O

POl\

iWlIObt=

I

lOa QUÉ NO HE DI: LEER YO TODO 6 I

1.0 QUE QUIERO .' ~

. a't'. t

BOGOTA-IB84. =

f'" al '!\ d. CARO HRBMAN'08 " ~

.... lJur ' ' i

ser y cantal OODOG~O~

(2)

BIBLIOTECA LIGERA, N. 40.

-- "'~ )~

y ¿ POR QUE \0 HE DE LEER YO

TODO LO QUE QUIERO?

•••

¿Porqué? Por uuaruz6n de higiene que entienden husLa las bestias, auu- que clen prueuas de 110 entenderla mllchos de los hombres ilustrados y despreocupados como yos.

-¿ Podrías explicaros sin compa- raciolles, . siempre odiosas ?

- No, fLmigo mio, porque ('sas com- paraciones no me las saco yo de mi

magín; sois vosotros mismos, los del uSa, los que me las ofreceis á cada pa- so hechas y derechas, sin dejarme á mí otro mérito que el de copiarlas del natural, que es como si dijéramos, co- ser y cantar.

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,

-%- _ Decíai!, pllCS, , ,

-Decía, sí, que la prohibición de lepr ciertos libros se fllllrla en nlla 1'>\- 7.Ón de higiene que comprenderían hasta las bestias si su pieHl'll lecr, Ha- breis ,isto que todo 'LIlimal, una O\'e- ja, buey ú rubra, por ejemplo, en mi- tad de Ull pl'lldo ó monte frondoso con varieuad dr. j'crbas y urbustos, s~

decide por llllOS C OII prcfcrcllcia á otros y de algullos !JO llega tocar por más quc le apriete el hamhre. 8n natural iDstillto le advierte cl1iiles pastos le han de duil.ar y cuáles le han de ser prol'cchosos. Uuéstrale á un:.l cabra un ramo cltl cicuta, no hay cuidarlo de que le acerque d hocico "IIJ rudellle llnim;ll. Si. pues, una ley de higiene

!Jutl1l'UI y físic:loLliga al bruto á ahste- nerse (le lo que físicamente le ha do perjudicur,es muy lógi co y razonable

y tambi('n muy natural, que una.1cY

moral obligue al humbre Íl abstenerso

ptlra iU corazón é illteligencia de ciQr-

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tos pastos qnc ,momlmentc le han de corromper. Al brnto animal se lo dice su instintQ, al hombre se lo dicr. su razón. Y en conforlllidad con elb se lo ordcna al cristiauo la sant'L Iglesia.

-Collvcllillo: tengo, pues. bastan- te COII mi nt7.JII pum conucer cuál do 103 libros me ¡merla convcnir y enúl

me pueda dailar: no tellgo. purs, nc- ccsillllJ. de que me veng'L la Igle silL :í.

im pOllerme SIIS pr ol ) i biciolles y ¡tnato-

mas. Alllllimalle basl:¡a y le sohnl con

Sil instinto, á mí me bastoL y me sobra

COIl h laz natural. ,

- No. [tmigo mío; no os sohrn, lIi os bllstn, ni dc muy lejos COII sola b luz natllral, y me explica ré y me com- prrndereis pcrfel'tamentc.

B(I~t.t1c al brn to Sil i nsti n to, porq nc 10 COllservn ín tegro y no degelleraelo lIi oscurccido; tiénelo bl cllal se lo el ió en sn formación el Criador. El hom bre no tiene basbtn te con Sil ra-

zón, porque la ticuc quebr:llltllda y

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- 4 -

oscurecida por el p ' ecado. El bruto no es UlI sér degenerad o, el hom bl'e sí.

, ' .

Por esto el bruto tlCne en su projllO ser, aunque il1lperfecto, todos los medios indispensables para c1logro de SLI pro·

}lio teJTCllO fin j el hombre necesita de ayuda su pprior para llegar, lÍnn con mil resbalones y trop\Czos, al que le está seílalado. Por esto la sob razón natnral no le sirve al hombre para muchas cosas más alle la carabina de Ambrosio, y percJollacJnH: In, vulgar ponderación: por esto le es necesario á la débil razón humana el auxiho de la razón diriull, es decir, de la revela- cióJI, cuyo maestro fuó para el mundo Nuestro Seuor .Jesucristo, y cuya de- }Jositaria é intérprete oficial y por ende infalible ea 111 Iglesia católica.

- Sin embargo ; eR illsoportal¡le ti- ranía que á UJI hombre barbudo le di- gan los Curas, como á un nillo de

teta: Eso puedes leer yeso 110.

-Como UI1 nluo habcia dicho, ami-

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-- 0 -

go mío, y rin pcnsn.rlo llabeis encon- trado la vel'uauera expresión que 11I'ce al caso, Por el presente, COll10 po r otros muchos, dijo Cristo: Si no os

l/ace is como ni/íos no e ntl'a?'eis en el

rúno de los Ciel08, ! YIL veis que no podpis glori'u'os vos con el honor de

la invención!

Pero íalllOS clcrecham ente al asun-

to, y tmtémoslo con toda scricdad, que cirrto la mcrcce más de lo que se os figura,

COIl qné ¿ os parece vrjaei6n y tira-

11 la el que la I?lcsia os diga "OS ro- mo hijo snyo \Cjnc con los que no lo

son, es decir, con los no cristianos nó se mt'te pam nada nuestra prudento

!ladre) cuúles sún l:ú¡ lectnras que os pueden hact'r mal, y "s intime severa- mente qne no las podeis leer, ni si- qllip!';t rf'tener ¿ Pues, habreis de C011-

fpsal' que ese despoti s Ulo y tiranía lo

Rodais ejerci e ndo vos á todas horas

con vuestros hijos y subordinados, y

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b. pesar ue todo c¡ut:reis pasar siu (lnua por ho:nure campeCh:L110 y hash\ Ji- Leml.

DcciuUle. ¿d<'jais entrar á quien qniC'ra ell v ~le,,~m . ~asa á trat<1r Con Yllcslros hIJos e 111J>l~, SIIl a,-engnal' ant es Sil Iwocctlenei,\ y eOllc1.1!eta, y lo qne (le tal tl'ato y UOIllUIllc:aClOIl IlIlede r esultar? No, por cierto: ú nu üesC'o-

I ~oeidl) no le dejarí'Lis sentar en I'llestro ho""r o en el corro <lo b f"l11ilia, . . pues bl pndicrn ser (Ill e 110 OSeOllV 1111 CSC rn

moJo algnno. ¿ Qup ]¡"eeis, pneE,áfner do prudente . . y l'r c . I 'isor? Os informai s,

~

' .

I'l'l'gl1llt:.us, ll1QU11'1S, fl\' el'lgllals, y si el túl no lIcva muy lim pius ftllteee-

<h'ntcs, le intimais rC-'\llCltalllcnte la

r0tiraua y le (bi" con la puerta C'll los

ojos sin l'('paro ui contcl1Ip l :iCión, yeu

estosu is intrall s igente como un illqui-

siJor. y ~il'e Dios qne o]¡r,li~ Iwrf ee -

bmelltc. ¿ Qué fuera del respeto -le IOR

hijo., qué dl'l ¡-e ('"to ele las mucha-

cha., 'Iué de h uuella filma de la mu-

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- ~ -

jer, qué do la obediellcia ele los cri:l- dos, qué finalmcnte de todo el orden ydisriplinacLc lacuiln, si cada qUlsqUO

se po(lía entrar como quisiese en ella, y llltbl:tr on ella lo que so le antojase,

y aconsejar y persltad i r Jo q ne le pare- ciese, sin quc le pudies(l ir ltt Dlano con Sil autoridad prc, -entiY:l y n 'pre- sivael p:1dre, que 10 puede y urbe ha- cor? ¿Qué tal anclaría aquel sagmdo roci n to de la bm i lia. si hu bieso tan desl'ergonztlda libertild quc plldiese hacer 9ll~ de 1:1s suyas el primer tram- poso Ó cal:wcra 6 truhán seductor qu.

la tomase por C . ll11pO de SIIS hll7.flflas?

No, eso no lo perrnit.irínis yos. ni lo permitiría naLlic, !l.nn ('1 más ancho elo mangas. Amuis {¡, los vl1r stros, a111uis Y11estl'lt casa, amai s VIIl'stro nomLre, y

tOllo cso os crcei s obligado Ii defen- derlo cont:'a lo qne pucu.a manchar su honor,

Bien está; poro ('Rcnchad ahorn, El Catolicismo C'll una neli~i6n, es la

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- 5 -

única verdadera. Es, pues, una. fami_

lia, y estíL mOntado con torlo el o'·ga.-

nismo y disciplina. de tal. En los E"an _

gelios se le llama así frecllen temen_

te, y:tl uestro Señor se honra con pre-

Ren tarso en sus paráiJolns bajo el atri- butoespecial de "1lI0 6 Pllllre de fami_

lias. Toda b disciplina de la Iglesia cs, pucs, nna corno imitaeión de la disciplina doméstica. El supremo Je- fe nsiblc se llama Pu[>u,csto es Padre' , ,

los sacerdotes se llaman presbneros, que qnicre decir ancianos. Los fieles se llaman hijos, y tiencn para con el Padre y los mwianos. partícipes y 1'0- preselltantrs ele sn autoridad, el triple

deber de obediencia, reverenci'L y asis- tencia '1ue lienen pa.m con los padres

lHLtur~le3. Ahora iJirn. ¿Qne hace el l'apn, gue hacc el ObISpo cuando os dicen que tftllilJro es IlIalo y que en consecuencia no 10 podcis leer, y co- meteis pecado si lo le~is? Sencilla_

mente lo que haceis ,os euando pro-

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- 9 -

hibís la cntrada en el hogar domés- tico á 1111 hombre que no cs de vues- tm confianza. N i más ni menos. ¿ Y

qué haríais \'os si el tal hombre de malos antccedentes se os quisiese cn- t.rar á viva fl1er7.a eIl vuestro hog:\r?

Gritarbis: i Al ladrón! llamaríais al municipal de lacsquin!\ para quc os defendiese de la agrcsión del mal va- do y (Iiese con él el1 la alcaldía, si ya, como mcdida prevent.iva, no le rompíais do un trancazo la crisma al agresor. ¿ Y que hace la Iglesia cultn- do pone un libro en el índice de los libros malos, y lo anatematiza y pro- hihe r.omo tal, más qno gritar. ¡Al ladrón! i rtl ladrón! pllm que lo conoz- ca por tal y le tra te como merece la vecinrlall? Y cuanclo invoca el auxilio de los poderes civilrs para (jUC impi- dan la vcnta uellibro h1Hlo, y áun

para que castiguen al autor y secues-

tren su obra; ¿qué hace sino llamar

111 munieipal para que la ayude ú. de.

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tender la in,iolabilidad del hoO'ar cristiano? ¡Y lá sti mn. grande que IOR

pod e res públicos se hagan:í. rc'ces el B ordo á esa clemanda de hL Igl esia Po la bual debierau en todo atende¡: y

au xiliar! i Lásci nut grande cuando CROS

poder~s se vuelven cómplices del la- drón ó del seduct , or, d cc hlrando legal su atentado, protegil'llllolo cou leyes absurdas, defendiÍludolo como , ' íeti-

roa infcliz! ¡Oh tiempos mise rables en que el poder público escuda en muchas naciones con el manto <le la lcgn.lidad á lo que debiera prosoribir, como ~i dijéramos: el municipal le gnarda la cspalda al ratero, el guardia civil le sine de escolta al saltc'ador!

¡ As í en este nuestro mundo culto y civ¡Jizado and:tn trocados los frcuos pam nuestra perd ición!

Direis ncaso que no es igual la

comparacióll; que un libl'o, por malo

que sea, no puede ofrecer lo~ peligros

que ofrece un hombre ruin en con-

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t

• - 1 1 -

tnct, o con Yucstra familia. ¡ D csdioha- do! ¡IUocC\llte! por no decir cosa pcor.

Si eso cr~eis, no conoceis segnril- mente lo qne es un ]¡bro, ni el :tletl n- ce que tienen sus pági lliLS, sa nas 6 en,ent'nadas. 1I1:'ls de ht mit:\d, y la de la mitnd ele I::t otra mitl,d dr.llmtl que han h ccho y h acen los malvados

en el mundo, lo hi cieron con estas armas, qu e son las de má s fino temo pIe que se forjan en los arsellules de Sf\tan{\R. Un lIlal liuro ' bion sea rle falsas doctrinas 6 do corrompidos

ejemplos, es p o<, r qu e un mal amigo, I'eor que un \tlal maest ro, m:ís temible que el más descal'lldo seducto r. A la sordinu y calhlll\lito nI, él socavando el corazón, cxLrayinllrlo la intdigen- ci:" p ervIrti e ndo las más claras no- ciones, fllmiliarizlLlIdo con I::t corrnp -

ciílll, est lmnlando el apetito, discnl- Imndo 10R excesos (:, tal vr7. ju st ilkin -

dolos. Es , un veneno l ento qne se

introduce eo\t la golosina de nu estilo

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- 1 2 -

Ó ameno, 6 patél¡ico, 6 festivo, y que cuanclo se ha tragado y ha em przado á circular con 1:1 sang!'e es dificil de expeler, y canRlI la muerte, ó po!' lo lllenos mOltal languidez.

Vell, amigo mío, rSll librería, qne TOS lIamais escogida por que os enesta bnenos cuartos y os dn filma (le ilus- tracIa. Mirad IlIHí.ntos de e~os libros son ladrones domésticos que á man- salva turhan la J>l\,~ de vuestro hogar

y os roban á vos y los vuestros las más prrciosas joyos del. alma. i. Qué Icen en ellos vuestro llljo y vuestra

hija que tan bien os lo educaron en el colegio? iAh! Si un hombre ó una mujer les dijeran tí las prendas de

"uestro amor 10 qn e Irsc1iccn á todas horas esos libros malditos, no ten- rlriais, {t fe, puciellcill para eSOll-

charlos.

Ahora, como es un libro el ql' e

fi6 lo dice, como es IIll libro el que fe

pasa horas y horas conversando al

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oíd~ con vnestra chica ó con vuestro muchacho, como es IIn libro el que los trae atontados y revueltos oe sr.n- timientos, dr. ideas, de imaginación y íllm tal yc'z ele tcmpl'ramento físico,

encontrai3 que no hay en eso incon- veniente algnno, y aun tal vez con bonllchona complacencia os alegraís de que sal~an t,lU aficion:.dns:í. leer vnestros hIjos é hijas, Y preguntareis luego quién lc va hacicndo tan petu- lante y desvergonzado al mocetón . •

quien la trae tan cnsimismada y fan- tÍLstica :í. la muchacha, quiénlcs 1'0b6

la sencillez de 111 inocencia, la alegl'll\

del corazón sano y hllsta tal vez los buenos colores dc la salnd corporal.

¡Maldito libl'o, que ha sitIo elladr6n que halleis llevado vos mislllo á vues- tra casa! ¡Maldita novela inmoral, maldito periódico de infamias, mal-

dita poesía corrosiva, maldito tratado de impiedad! ¡Asesino! ¡Parricida!

De esas almas l'obadas á DIOS, de OSOI

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<:ornzoneg pcrdidos para ln. virLud, de sus "iuas criminales.Y do sus nllH'rtes dc réprobo resl'ondereis vos COIl vues- tra propia alma y cop .v~lestra conde- nación etcnHt cn el JUIr.IO d e DIO;!

Es, puos, I"ucstro deber de hom uro racional y de cristiano pri varos de lo que 1.1 Ig!c·bia 1m condenado como malo; porque es malo y os mandan apttrtaros e1e:o malo, 110 sólo ht ley de Uristo, sillo vlIestra propia razón.

y la Iglesia sabe con seguridad lo que es malo, poque depositaria ue la doctrina y de la . moral I"cr¡laderas, sabe cnáles idc!Ís y ducumcntos y

ejemplos se ajustan lÍ. ellas, y cuáles se apartan ó las contradicen.

y por esto y ponlue la J glcsia ticne

recilJida de sn Fundador Ilutoridad

doctrinal infalible, falla ella con se-

gnridarl, y es malo lo que dice que lo

es, sea cunlqniera ~I talento 6 saber

de (lllien c1i¡1I10 contrurio.

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· - 15 -

y <,ste ftillo de la Iglesia impone d fiol cristiano obligacion bajo pcna de pecado mortal, y á veces otras penas.

y el que no . obedece tal prescrip-

ción se hace con esto rebelde, y es peor en CIerto sentido que un judío 6 iufie!.

y así cuando <le un libro os r.onsta ror buen conducto que cstíL Jlruhibi- do, debeis creer que lo ps, aun- que vos 110 hllyais sabido h¡illar r.os:\

mala en él; del mismo modo que que crecis venenoso un medicamento

&i os lo dice el químico, porque {L él

toca saberlo mÍls que ÍI vos.

y aunque de un libro no sera.is sea prohibido, si con todo h¡11Iai~ en él cosa mala, taro poco podeio lcerlo, }lorquesi nops prohibido merece serlo, yen conociéndole el veneno lo de beis Inmediatamente rechazar.

Unicamente observando con r¡¡or

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- 1 6 -

tales reglas, os acred¡tareis en ésta materia de exacto y cabal cristiano.

Si no ies lo más cómóüo! üeclaraos de una vez moro 6 gentil.

,

10.. Y. D. G.

\

I

I

Referencias

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