Y AMERICANA
ça -
P R E C I O S D E S t J S C R I C I O N . A Ñ O X X V I I . — N Ú M . X L I . P R E C I O S D E S U S C R
1
C I O N . P A G A D E R O S E N O R O .M a d r i d . ...
P r o v i n o * * . . . . .
E x tr a n je r o . . . . .
A S O . SE M ESTR E . TR IM E STR E - A D M I N I S T R A C I O N :
C A R R E T A S , 1 2 , P R I N C I P A L . Madrid, 8 de Noviembre de 1883.
C o b a , P u e r t o - R ic o y F i l i p i n a s . . . D e m o s E s t a d o s d e A m e r i c a y A s i a . ... ...
ARO- SEMESTRE.
1 5 p e se toa.
40 id .
50 id .
18 p e se ta s , z i id . J ó id .
1 0 p e se ta s , 1 1 id .
14 id .
12 p e s o s fu e rte s .
60 p e s e t a s ó fra n co s.
7 p e s o s fu e rte s .
3 5 p e s e t a s ó fia n c o i .
SUMARIO.
Texto.
— Crónica general, por D. Josó Fernandez Brvmon. — Nuestro»
grabados, por D. Eusebia Martínez de Velasen. — Revísta musical, por D. J M. Esperanza
ySola. — Elena de MuiitalLin (conclusión), por D. Ramón de Nnvarretc. — Don Fernando Fernandez de Córdova, por O. Jorró España y Puerta. Don Miguel de Manara ( conclusión), por D. Benito Moa y I’rnt, — El Invierno, poesía, por D, Joiró Gtlell y Rentó.— Lg día y el cófiro, poesía , |»ir D, J, Antonio y Sánchez ( co
lombiano ). Nuestro Suplemento : Sansón
prisionerode los hlísteos, por E. M. de V. Libro» presentados A esta Redacción por autores ó editores,
potV. — Sueltos, — Anuncio».
G
kaimdo* - Exento. Sr, O Fernando Fernandez de Córdova y Va lea r- cc!, muiquó» de Mcltdlgotria ; f en Madrid, el jo de Octubre último.—
I.os nuevos Ministros: Retratos de lo» Exento». Sres. D. Josó de Rosa
da Herrera {préndenle del Consejo), I). Aurcliano Linares Ritas ( Gracia y Justicia ). D. Servando Rniz Gómez ( Estado), D. Josó Calloítra
yFrau ( Hacienda ) , I). Segismundo Motel y Prendergost ( Gobernación ) , I). Josó López Domínguez {G uerra), Marqués de Sardón 1 {Comento), D, Ctirlos Valenrccl < M arina) y D. Estanislao Suorez Inclan ( Ultramar) — Teatro de Apolo, en Madrid: Primera representación del drama lírico San Cráneo de Sena , el ?7 de Octubre.
Alegoría de Jas escenas principales de la obra , el maestro Arríela, au
tor de la música, es felicitado por sus admiradores. ( Composición y dibujo de Femuit.)—Bellas Arles : Una Fiesta en el refectorio, cuadro do Eduardo Grükner, según fotografía de la Sociedad Colografea de Berlín. — León : El histórico castillo de Gmjal de Campos. {De foto
grafía de Lnurent. ) — León : El mercado de reses de cordazm la capi
tal , durante la feria de Noviembre. ( Dibujo del natural, por Meten- dez. ) — La caída de los hojas, composición y dibujo de Rindavcts.
— Madrid: Iglesia de Nuestra Señora del Pilar, en el barrio de La Guindalera, Inaugurada el día 13 de Ocrubre último. ( Dibujo de Nao.
según fotografía.) —
Su plem en to a r t íst ic o: Sansón prisionero de los filisteos, facsímile de una estampa dibujarla por Tiziono Vecellro y grabada por Conté!io Cort.
CRÓNICA GENERAL.
indudable importancia : la proba
bilidad de una guerra entre Francia y China; los acontecimientos políticos de Bulgaria, cuyo principe se ha propuesto sobreponerse á la influencia rusa; los cambios de generales en los altos des
tinos de Guerra, v el nombramiento de go
bernadores en España; pero su índole, esen
cialmente política, no se presta, en algunos de estos asuntos, á nuestros propósitos neutrales, y la in
certidumbre de los otros tiene el inconveniente de q u e , en vez de discurrir acerca de hecltos verdaderos, nos lanzase á conjeturas vagas respecto de rumores: tal es lo que se refiere á las relaciones de Francia y China, sin embargo de ser un hecho cierto que han quedado quebrantadas en las últimas discusiones del Parlamento francés, contando al menos con que la susceptibilidad diplomática de los chinos sea parecida á la nuestra, lo cual es problemático.
Para el carácter más general de nuestra Crónica, el hecho que fija nuestra atención principalmente, y nos parece de mayor importancia, es el suceso escandaloso que están esclareciendo los tribunales de Barcelona.
Nos referimos á la supuesta, y pronto sabremos si efec
tiva, complicidad de la policía con los ladrones de aque
lla población. Presos algunos funcionarios de los que te
nían el deber de perseguir á los criminales, parece in
dudable que su prisión reconozca serios fundamentos:
v si es verdad lo que denuncian los periódicos, haberse hallado alhajas de mala procedencia en poder de algún empleado de orden público, la causa que se instruye ha de tener gran resonancia.
A v e rg ü e n z a y á u n h o rro riz a q u e su c e d a n ta le s h e c h o s,
E
x c m o.
Sr. D .F
e r n a n d oF
e r n a n d e z d eC
ó r d o v a yV
a l c á r c e l,
m a r q u é s d eM
e n d i g o r r ía.
Nació en Buenos-Aires, en 1809 ; f en Madrid, el 30 de Octubre Chimo,
258 LA. ILUSTRACION ESPAÑOLA Y AMERICANA. N.° XLI
es d e c ir , q u e la hacienda y la vida de los ciudadanos q u e
den vendidas por aquellos a quien es la sociedad confia el en cargo de p ro te g e rla s: q u e el despojado por los ladrones, creyen d o refugiarse entre la au to rid ad , pueda caer entre los m ism os de quienes h u y e , y q u e las oficinas de la auto
ridad puudan ser una cueva de ban d id os; s i, al propio tiem p o , esas agen tes desleales ejercen otras funciones de
licadas en que la h >nra de todo el mundo co rre p eligro de ser com p rom etid a, calcúlese la gravedad de tan bochornoso d escubrim ien to, pues una ve z conocida la situación por q u e ha pasado B arcelo n a, ocurre p reguntar lógicam en te :
¿ E s esa la única población donde sucede?
T e stig o s de ex ce p ció n , denunciadores de delitos esos fun cion arios, participes y agentes en la persecución de c ri
m inales, ¿qué le podrán tener sus declaraciones y den un
c ia s , si se a verigu a y prueba su com plicidad en los robos?
Si esto su ce d e , ¿no tendrán tac.ta moral las sentencias que se hayan dictado por los tribunales en virtud de sus infor- m e s, denuncias ¿ in vestigacion es? L a infidelidad de la po
licía hace tem blar y deja indefenso todo el edificio jud icial, com o hace tem blar á todas las gen tes honradas. H ay que purificar ese cuerpo social con recom pensas y castigos : aquéllas, m uy ju stificad a s; e sto s, m uy duros. La policía debe ser una carrera larga, honorífica y segu ra para la ap titud y el trabajo; no un cargo e fím ero , exp uesto á cual
q u ier variación de gobern adores, y en donde e l que cum ple con su deber tiene sobre si el tem or de la pronta ven ganza de los q u e persigue apenas se queda sin destino, liste tem or e s el que paraliza a los agen tes y lo s determ ina
¡¡ pactar treguas con el crim en , y entre estas y la com pli
cidad h ay poca distancia.
o °o
L a necesidad de escribir esta crón ica con alguna an tici
pación no nos perm itió con sign ar en ella el fallecim iento del ten ien te general D. Fernando Fernandez de C ó rd o va , que no hace m ucho tiem po honró las colum nas de La It.t’s- TRa c io x insertando en ellas sus interesantísim as Mand
rias. E s com pletam ente ocio so dar á nuestros lectores idea del carácter y condiciones de aquel personaje político-m i
litar, que dejó consignadas con franqueza sus ideas y la in
terven ción que tu vo en m uchos sucesos im portantes desde la prim era época de su vida : cuando jo ven , por la alta po
sición de mi herm ano I). L u is , y más ad elan te, por la que se conquistó can su valor p ropio y la influencia de su aris
tocrático apellido.
D istin guíase el general C ó rd o va , e n tre los m ilitares que deben su reputación á los m éritos de g u e rra , en q u e ade
mas tenia gran afición al estudio, y lina buena biblioteca y a rc h iv o , donde pasaba los m ejores ratos de su vida.
¿C óm o se efectuó la trasformacion del an tiguo oficial de G u a rd ias, casi absolutista, al m inistro y general m odera
d o , v lu ego al apasionado ra d ica l, y acaso el m inistro más revolucionario que ha mandado en Esparta el departam en
to de la ( , tierra.' El general C ó rd o va m erecería un estudio q u e no nos determ inam os á hacer, por ser esencialm ente p o lítico , pero que serla in teresan te, por co in cid ir la tras form ación de sus ideas con la evolución de una parto del país, absolutista hace cincuenta .artos, más tarde ligeram en
te lib e ra l, y luego dem ocrática.
L o s políticos d irá n , según sus aficion es, ett qué época de su vida estu vo el general
1
). F ern an do de C ó rd o va mas acertado en sus ideas. N osotros sólo podem os considerarle com o un colaborador ilu stre , cu y a pérdida es m uy sensible para la publicación a que d ió tan to interes con sus im portantísim os e s c rito s , y com o uno de esos hom bres útiles en cuan to dejan consignado con el trabajo d e su pluma hechos ign orad os, rasgos y tipos de una sociedad q u e se ha des
m oronado y a , y que reconstruirán los historiadores futu ros con esos elem entos.
o °o
S u ced e con los crím enes lo q u e con los incendios : casi ntmea tocan á fuego las cam panas una sola v e z ; en seis ó siete d ia s, Madrid ha locado casi á crim en diario, y nos referim os á los de m ayor cu an tía, no á esos acciden tes oca
sionados por el v in o y las disputas. P rim ero un m édico jó ve n m ata v hiere en la c a lle , respectivam en te, á la m a
dre y al padre de la m ujer q u e pretende ; un m arido atra
viesa el corazón á su m u je r ; un jo v e n da un navajazo en el vien tre á su n o v ia ; un asesino h iere por la espalda y deja m oribundo á un a rtille r o ; i>ero la plum a se cansa de refe
rir atrocidades.
Si esto co n tin ú a, m uchos periód icos suprim irán por in
n ecesario el folletín.
o°o
l.o s tribunales ingleses y las compartías de los ferro
carriles han ofrecido una buena recom pensa á quienes ave
rigüen el autor de un crim en m ás odioso q u e todos los ci
tados ; nos referim os al acto de arrojar una bomba cargada con dinam ita sobre un tren de viajero s, hecho bárbaro y frió, q u e no tien eisiquiera la disculpa del q u e hiere á otro im pulsado por un resentim iento p erso n al, y tien e la cir
cun stan cia agravan te de la cobardía q u e revela, por las g ra n des probabilidades de im punidad que da el procedim iento.
E n vista del uso que hacen algun os hom bres de esas fuer
zas q u e pone á su alcance la cien cia para em plearlas en el bien y aum entar el poder de sus sem ejantes, surge la duda de si "será forzoso, en bien de to d o s, ahogar en germ en cierto s descubrim ientos ó im pedir que se d ivulguen . Pero com o esto es im posible, pues el carácter de la época e s un cam bio rápido de ideas y con ocim ien tos, nace la duda de si podrá realizarse algún dia la fantasía cien tífica tirulada E l F in d i! mundo por ¡a ciencia; si asi fu e ra , el afan q u e te
nem os por progresar equivaldría al de anticipar nuestra d estru cció n , lo cual no e s tan a b su rd o , si se considera que pasamos la m ayor parte de la vid a deseando que pase el tiem p o , es decir, apresurando la hora de nuestra m uerte.
V e in te victim as causó el q u e arrojó la bom ba sobre el tren : ni sabia quiénes eran , ni á quién hería ó condenaba a una vid a m iserable, arrancándole un brazo ó desfigurán
d o le , ni qué dolores iba á producir.
E sta facultad de dañar im pun em en te, y la posibilidad de rehuir el castig o d e tina acción q u e supone tan ciega y es
túpida cru eld ad , prueban la existen cia de D io s. Si F.l no existiera „ esta acción seria indiferente an te el universo m o
ra l, y hasta el in stin to se revela con tra esa indiferencia.
T o d o lo q u e es necesario e x iste en la c re a ció n , y D io s se
ria necesario, aunque no fuese sino para e v ita r q u e el hom b re h ag a desgraciado al hom bre im punem ente.
N o se puede negar la im portancia de los tem as d iscu tidos en estos dias por el C o n greso de G eografía colonial y m ercan til, q u e ha celebrado sus ju n tas en el P araninfo de la U niversidad. P ued e decirse q u e dicha A sam blea ha pe
cado de exceso de im portancia. C rítica de nu estro aban
dono respecto de las relaciones con M a rru e co s; exposición de la política de invasión m ercantil que nos c o n v ie n e : re
formas y explotación de nuestras posesiones actuales ; crea
ción de una Sociedad de african istas, y publicación de a l
gún periódico escrito en español y arabe v u lg a r, para repartirlo entre los vecinos m arroquíes; nacionalidad de los hijos de renegados espartóles; cum p lim ien to del tratado de V a d -R as; pesquerías can ario-african as; factorías en la costa N . O . de A fr ic a ; posesiones del golfo de G u in e a ; nuestros intereses en el m ar R o jo ; m isiones cató licas; sa
neam iento c im portancia de Fernando P ó o , y otros temas tan difíciles y com plicados com o interesantes. El trabajo era arduo para un C o n greso la rg o , y sin e m b argo , só lo re
ferim os parte de lo q u e se quiso exp o n er en dos sesiones.
Flotando sobre todos los asu n to s, debem os co n gratu larnos de una cosa : el renacim iento q u e se está efectuando de la política tradicional espartóla en lo q u e con ciern e al porven ir de E spaña en A frica. La Sociedad de africanistas á q u e se refiere uno de los orad ores, puede decirse q u e se efectuará con facilidad, pues no es sino ese m ism o C o n g re s o , con vertid o en A sociación perm an en te, puesto que la principal atención de los oradores se lijó en ese problema vital y com plicado.
La Sociedad de africanistas es co n v e n ie n te , necesaria;
lo? que la form en, desarrollen y den im p u lso, m erecerán hien de! país; únanse los hom bres aficionados á e sc estu d io , y extiendan su benéfica a fició n ; si un gobiern o les d esatien d e, o tro les dará o id o s; y de una concesión o b te
nida hoy y otra m añana, y de fijar la atención constante
mente Inicia esas necesidades n acionales, resultarán bienes á la larga , y tendrán en su con cien cia la segurid ad de haber servid o desinteresadam ente á su patria.
E n tre tanto se creerán hom bres p o líticos lo s q u e fre
cuentan el Salón de C onferen cias y piden m in isterio s, d i
recciones ó go b iern o s; políticos no son los q u e viven al d ia , de intrigas personales v luchas de am b icion es, sin o los que aman á su patria y saben m irar al porvenir.
E l discurso pronunciado ante los gobern ad ores por el Sr. -M oret es una am arga y exacta critica de lo que ha sido y es la política de las am bicion es. N a d ie estud ia las necesidades del p aís, y lodos quieren repartirse la influen
cia. El pueblo es indiferen te á todo, porque son con él in diferentes.
Pues bien , el discurso del Sr. M o r e t, q u e nos parece el más político que hemos leíd o hace m uchos artos, ha sido considerado poco político por los que de política se ocupan.
Pues b ie n , cuando los países atraviesan épocas tan ab
surdas, la acción individual debe procurar, asociándose, llenar los vacíos q u e corresponderían á la acción guberna
mental.
C on vien e crear la A sociación de africanistas.
Se ha in augurado en la calle de la M o n tera, núm . 2 t, una gran libreria titulada E l Cosmos editorial, c u y o rep re
sentante es el Sr. Bala.
Saludam os al n u evo establecim iento q u e vien e en ayuda de las letras.
L o s in tem acionalistas reu n id o s en P arís han term inado sus ju n tas con un banquete y un baile. L o s periódicos se asombran de q u e hagan esos hom bres lo mismo q u e los burgueses ; com er en fonda, brin dar, v e stir de frac y bailar la carm añola.
S i subieran al p od er, nos asom braríam os de verlos hacer lo mism o q u e ahora hacen los gobiernos.
L a experien cia nos ha enseñado q u e só lo h ay un m edio de gobernar. G obern ar mal.
U n bibliófilo em pleó toda su v id a y hacienda en com prar libros v arreglarse una copiosa biblioteca.
— ¿ L a ha leído V . tod a? — le dijim os.
— A penas he ten id o tiem po para hojear algunos — res
pondió. — L o s bibliófilos necesitam os dos vidas : una para com prar lib ro s, otra para leerlos.
Cuando e n tré ;i visitar á D.* R ita , cerró precipitadam en
te un libro m anuscrito.
— Sea V . am ab le— la d i j e : — ya sabe V . q u e s o y m u y r e servado« /Quic-re V. decirm e lo que leia?
— Im posible.
— T e n ga V. m isericordia con un curioso.
— Pues bien : es el registro de las declaraciones am oro
sas q ue m e han hecho.
— ¿M e perm ite V . v e r la prim era página?
— X o hay in con ven ien te : está en blanco.
— L o com prendo : corresponde á la época en que tenia usted niñera.
L o s prestam istas han publicado un escrito alegando, con
tra la idea de un decreto q u e prohibid retener los sueldos
de los m ilitares, m uchas razon es, aparte de las generales de D erecho.
Q u e pagan grandes contribuciones.
Q u e se m ueren ó son de baja m uchos deudores.
Q u e otras deudas son incobrables.
— ¿ Q u é opina V. de e s o ? — preguntam os á un m ilitar.
— Al ver los quebrantos q u e tienen esas deu d as, me es
panta lo »pie deben pagar aquellos q u e pagan , puesto que lo s prestam istas no dejan el oficio.
— N o s é — decia un in d ivid u o — cóm o pueden ocurrir tantos atropellos con los tranvías. Sabiéndose la vía en que ex iste el p e lig ro , ¿có m o se exponen á él las gen tes?
— P ues yo-— respondió o tro — no sé cóm o no hay más atropellos, fundándom e en que las gen tes saben en dónde pueden ser atropelladas.
— ¿ T a l idea tien e V . de nu estro carácter?
— S I, señor. ¿ N ó van los coches p o r un cam ino recto?
P u es si alguien pudiera ech arles la zancadilla, se la echaba.
J
o s éF
e r n a n d e zB
r e m o n.
NUESTROS GR AB Y DOS.
E X C M O . S R . D . F E R N A N D O F E R N A N D E Z D E C Ó R D O V A , m a r q u é s J e M e m li ^ r r i a .
Iíl día 30 de Octubre próximo pasado, á la una de la madruga
da, falle ¡o repentinamente en e-:a capital el Exento. Sr. D. Fer
nando Fernandez de Córdova y Yalcárcel, marqués de Mendi
gorría, teniente general de los ejércitos nacionales.
El Sr. Fernandez de Córdova, llamado comunmente «el gene
ral Córdova», de-cendien e de ¡lustre familia, nació en Buenos- Aires, el Q de Setiembre de 1809, y empezó en la Península su carrera militar, ingresando en la Guardia Real antes del falleci
miento del rey D. Fernando V II.
Encendida luégo la guerra carlista, el joven Córdova hizo sus primeras campañas a las órdenes de su hermano L). Luis, el hé
roe de Mendigorría, general en jefe del ejército del Norte; y
¿qué hemos de decir de aquel período de su vida militar, descrito con sencillez y galanura en los interesantes capítulos de Mis Me
morias intimas, que han sido publicados en las páginas de este periódico ?
Cuando terminó la guerra habia ganado con su valor y especía
le.'servicios el empleo de teniente coronel; en 184.;, siendo ya brigadier, fué comisionado por el general Narvaez, que le tenía en grande estima, para asistir, con una brigada del ejército de Castilla la Nueva, á las operaciones militares que «e emprendie
ron contra Cartagena sublevada, y ocupó ¡i viva fuerza el arrabal de San Antonio, y después los fuertes ue Galeras y de la Atala
ya; era mariscal de campo en Agosto de 1845, y al pasar á caba
llo por la Fuer a del Sol, de esta capital, acompañado de su ayu
dante y seguido de cinco ordenanza-, en un dia de insurrección popular, cargó briosamente contra los amotinados, y le* obligó á huir, re-tableciendo el Orden ; en 1847 desempeñó el cargo de di
rector general de Infantería, y poco después el de < apitan gene
ral de Cataluña; en 1849 fué elegido por el Gobierno pan» el mando en jefe de la expedición militar española que fué a Roma en socorro del papa Pío IX , y él mismo lia sido recientemente verídico historiador de aquella tan debatida jornada, publicando1 un excelente libro que destruye afirmaciones inexactas de escrito
res, probando sus asertos con documentos justificativos, refirien
do los hechos con marcial sencillez y honrada buena fe, dejando, en fin, á la posteridad una preciosa obra de consulta y enseñanza,
I na vez obtuvo el alto cargo de presidente del Consejo de Mi
nistros, á la caída del gabinete Sartorius-Collánles, en Julio de 1854; diez años mis tarde fué director general de Artillería, y luégo de empeñó la cartera de G uerra; después de la revolu
ción de 1868 hallóse al frente de la Dirección ue Estado Mayor y de la de Infantería, y volvió á ejercer el cargo de ministro de la Guerra en 1872.
Desde 1S75, el general Córdova ha vivido apartado de la polí
tica : hallaba la plenitud de su vida en el seno de su cariñosa fa
milia, y el logro supremo de sus aspiraciones en ordenar, clasifi
car y redactar la- dos especiales obras históricas que hemos men
cionado, y en disponer otros importantes estudios literarios.
Era senador vitalicio ; caballero gran cruz de las órdenes mili
tar de San Fernando, de San Hermenegildo, de Carlos III y de Isabel la Católica, y de las extranjeras Piaña, de San Mauricio y San Lázaro, de San Genaro de Nápoles. de Leopoldo «le Aus
tria y de San Benito de Avis de Portugal ; estaba condecorado con numerosas cruces y medallas |>or méritos de guerra, entre otra-, con la laureada de San Fernando y la de Mendigorría.
El nombie del general Córdova ha dé ocupar un puesto pre
eminente en los anales militares de España.
LOS NUEVOS MINISTROS.
En la pág. 2(0 damos los.retratos de los Ministros responsables que. desde el dia 13 de Octubre último, lian reemplazado en los consejo« <ic la Corona al Gabinete que presidia t i Excelentísimo señor D. Práxedes Mateo Sagasta.
Casi todos los nuevos consejeros son hombres políticos de co
nocida historia, y como tales muchos de ellos figuran va en la nutrida galería iconográfica Ue este periódico; por eso, más que por no franquear los angostos límites de la sección presente, recordaremos con bret es palabras los principales datos biogra
fíeos de caiia uno de ellos.
E
n c m o. S
r.
D.A
u r e l ia n oL
in a r e sR
iv a s, de
Graciay
Justicia. — Nació en Santiago, el
i.°
de Juliode 1841,
é hizo sus estudios de Filosofía y concluyo la carrera de Jurisprudencia en la insigne l'niversidad de aquella histórica población , hasta recibir el gTado de Licem-iado; en 1864., después de haber demostra
do en una causa célebre sus especiales dotes «le orador forense, se traslado á la Corufia y ejerció la abogacía por espacio de ocho años, figurando en política ai frente del partido constitucional de la provincia; en 1872 fué electo diputado a Cortes por el distrito de Carballo, y vino á Madrid en tiempo oportuno para darse á conocer en el Congreso como notable orador parlamentario, for
mando parte de la Comisión nombrada para procesar á la Junta carlista.
Durante el período republicano, el Sr. I.ináres Rivas permane
ció rciraido de la política, y apénas si su nombre aparece en el luminoso informe que. como abogado, emitió contra la ley de fo
ros de 1873 ; mas hecha la restauración monárquica, fué reelegi
do por el distrito de Carballo en 1876, y la circunscripción de la Coruña le envió también al Congreso, en las elecciones genera
les de 1879 y 1881 ; ha figurado en muchas comisiones parlamen
tarias, y combatido con gran fuerza de dialéctica y energía de
N.° XLI LA ILUSTRACION ESPAÑOLA Y AMERICANA. 25Í)
palabra a! Gobierno conservador, en los debates sobre las leyes
«le Ayuntamientos y Diputaciones, la orgánica del Senado, la de Capación civ il, la de Imprenta, y otras; en la sesión de 7 de Di
ciembre de 1879, defendiendo una proposición incidental relati
va á las reformas de Cu luí, finí primera causa de la crisis minis
terial que surgió en el siguiente dia y que motivo la caida del Ministerio Martínez C anipos-Silvela ; otro discurso suyo ocasio
no en realidad la formación del partido ftisionista, ó sea el libe
ral-dinástico, motivando la unión del centralista y el constitu
cional.
Desde 1X77 ejerce el cargo de abogado-consultor de la Empre
sa de los Caminos de hierro del Noroeste, y en t88t fué nombra
do fiscal del Tribunal Supremo, cargo que después dimitió por disentir del criterio del Gobierno en la cuestión del juicio oral y público.
El S. Linares Rivas es también intencionado periodista y muy discreto literato: hizo sus primeras campañas en los periódicos gallegos E l Mulo,
1
.a S u ci a Galicia y E ! Restaurador. y lia publicado excelentes artículos en Los Debates, Revista de España y Gacela del Ministerio Et cal, y un magnífico libro titulado La Primera Cámara de la Restauración.
Excmo. Sk. D. Se r v a n d o R n z Gó m e z, de Estado.— Nació en Avilés (Oviedo), en 1821, y muy ióven todavía se distinguió en el partido progresista, siendo redactor de varios periódicos;
diputado á las Constituyentes de 1855, ha obtenido en casi todas las legislaturas la representación de su país, y también la sena
duría electiva de la provincia de C uen ca; al ser declarada la R e
pública en 1873, fu<S uno de los pocos diputados radicales que lucieron terminante- protestas monárquicas; en 1868 recibió el nombramiento de director general de Rentas Estancadas, y suce
sivamente obtuvo los cargos do subsecretario de Hacienda, con
sejero de Estado, gobernador de Madrid, director de Obras pú
blicas, y ministro de Hacienda en 1871.
Después de la Restauración volvió á ser consejero de Estado, y presidente de las secciones de Gobernación, Eonento y Hacien
da en aquel alto Cuerpo consultivo, y promulgada la Constitu
ción de 1876, el Gobierno que presidia el Sr. Cánovas riel Casti
llo le otorgó el diploma de senador vitalicio.
Excm o. Sr. D. José Ga u.ostha y Fk a u, de Hacienda.—
Nació en Peralta (N a v a rra ), en 1832, y siguió la carrera de abogado en las universidades de Valencia y de Madrid, siendo el primero que recibió en esta última la borla de doctor en De
recho administrativo j por oposición ganó una modesta plaza de auxiliar en el Consejo de Estado, en 1852 ; protegido ñor el se
ñor Posada Herrera, que conocía sus relevantes dotes de ilustra
ción y de honradez, fué gobernador civil de varias provincias durante el gobierno de la unión liberal, y en todas dejó buenos recuerdos ; na sido también ordenador general de pagos del M i
nisterio de la Gobernación, secretario general del Consejo de Estado, director de lo Contencioso, abogado de Beneficencia, ca
tedrático auxiliar de la Universidad central.
Pertenecía á la unión constitucional y á la mayoría parlamen
tarla del Gobierno que presidió el Sr. Sagasta, quien le nombró senador vitalicio, y al discutirse en la alta Cámara el proyecto de ley del Jurado, el Sr. Gallostra defendió la aplicación de esta
reforma á los negocios civiles.
Excmo Sr. D. Segism u nd o Mo k e t y Pk e n d e r g a st, minis
tro de la Gobernación.— Apénas hace un año que publicamos en este mismo sitio su biografía: nació en C ádiz, el 2 tic Junio de 18.38 : estudió en Madrid la carrera de Jurisprudencia, y ántes de concluirla fué nombrado catedrático de Hacienda pública de la Universidad central; en el Ateneo, en las Academias, en las reuniones políticas, fué propagandista elocuentísimo de las ideas liberales; en 1869, diputado por Ciudad-Real, perteneció á la Comisión constituyente de la Cámara popular, v en la última le
gislatura ha sido presidente de la C om í-ion de Presupuestos.
También ha ejercido altos cargos públicos : lia sido subsecre
tario de Gobernación, siendo ministro I). Nicolás María Rivcro ; ministro de Ultramar, dejando á su paso por aquel centro la céle
bre ley sobre abolición de la esclavitud; ministro de Hacienda, embajador en Londres, presidente de la Academia de Jurispru
dencia y Legislación, y otros muchos.
Notorios son sus últimos actos: creador, jefe, vida del partido monárquico-democrático, era miembro del Directorio de la iz
quierda, y ha conservado la fe hasta el triunfo de sus nuevos ideales políticos.
Isabel II combatió con ardiente palabra de tribuno al Gobierno que presidia el Sr. González Urano.
Triunfante la Revolución de Setiembre, fué elegido diputado por Granada á las Cortes Constituyentes de 1869, y ejerció los altos > argos de primer vicepresidente de la Cámara popular, al
calde de Madrid v comandante general de la Milicia ciudadana;
mas después de proclamada la República, el joven Marqués de Sardoal perteneció á la comisión permanente que presidia el Sr. Duque de la Torre, y qué fué ¿¡suelta por las arma- en el memorable dia 23 de Abril de 1X73; tomó asiento en las Cortes de la Restauración, y se negó á firmar el manifiesto democrático- progresista que contenia declaraciones republicanas; afiliado á ¡a mayoría del actual Congreso, resulto elegido, en nutrida vota
ción, primer vicepresidente de la Cámara.
Excmo. Sr. D. Ca r lo s Va l c á r c e l y Us e l de Gim b a k- DA, de Marina. Nació en Muía ( M urcia), en 9 de Diciembre de 1819, y entró á servir en la Armada nacional, en clase de guardia marina, :i la edad de diez y ocho años; en su larga car
rera lia mandado los buques Isabel IJ, Isabel l, Soberano, Scipion, Resolución, y otros de ménos importancia, y ha ejercido los car
gos de oficial de la sección del Almirantazgo y oe la dirección del personal del Ministerio de Marina, capitán del puerto de Matanzas, fiscal del Tribunal del Almirantazgo, capitán general de los departamentos de Cartagena y Ferrol, vocal de la Junta consultiva de la Armada, vicepresidente del Almirantazgo, co
mandante general del apostadero de la Habana, y actualmente desempeñaba el de presidente de la sección de Guerra y Marina del Consejo de Estado.
Aunque el espacio nos falta, como hemos indicado al comen
zar estos apuntes biográficos, no podemos re-istir al deseo de dar á conocer un hecho notable, entre los servicios que ha prestado el actual ministro de Marina.
Despuc-B del combate del Callao, al cual concurrió mandando la fragata Resolución, salió este buque para Rio-Janeiro el dia 10 de Mayo de 1866. y cuando se hallaba entre c
-1
Cabo de Hornos y las islas de Diego Ramírez, á mediados de Junio, corriendo violentísima tempestad, perdió el timón y el codaste ex
terior: entonces el comandante Yalcarccl, aunque mando formar timón provisional con una espadilla, sin obtener resultado favo
rable, logró conducir el buque basta el fondeadero de las islas de los Leones Marinos, al sur de las Malvinas, desde donde fué re
molcada la Resolución por un vapor inglés hasta el puerto de Stanley ; y habiendo hecho construir allí otro lim ón, con los es
casos recursos de que disponía emprendió la larga y penosa na
vegar ion á Rio-Janeiro, y en seguida á las costas ele España, fondeando en Cartagena él dia 31 de Diciembre del mismo año.
Por su romportamiento en la campaña del Pacifico obtuvo el empleo de brigadier, y por su habilísimo viaje de regreso á la P e
nínsula, la cruz de tercera clase del Mérito N a v a l; fué nombra
do contraalmirante en 1869; está condecorado con las grandes cruces españolas de Cárlos Fff, Isabel la Católica, San Herme
negildo y Mérito N aval, y otras extranjeras; es senador electivo jior la provincia de Murcia, y pertenecía á la mayoría constitu
cional de la alta Cámara.
El Sr. Valcárcel, marino ¡lustrado y hombre sensato y caballe
roso, goza de generales simpatías en todos los cuerpos ele la Ar
mada nacional.
Excmo. Sk. D. Es t a n is l a o Su a k e z In c la n, de Ultramar.—
Nació en Avilés (Oviedo), como su colega el Sr. Ruiz Gómez, en 1H23, y en las aulas de la I 'uiver-idad ovetense cursó la car
rera tk- Jurisprudencia hasta recibir el título de abogado en 1849, habiendo sido elegido diputado á Cortes en las elecciones gene
rala- de! siguiente año; trabajó con inteligencia v asiduidad en la colección legislativa de desamortización; fué director general y subsecretario de Gobernación en 1865, v después de la Revolu
ción di- Setiembre, director general de Propiedades del Estado hasta 1873.
Al advenimiento de S. M. el rer D. Alfonso, sus paisano* le eligieron senador por Astúria?, y el gobierno del Sr. Cánova- del Castillo le nombro consejero de Estado en 1876; actualmente era presidente de la sección de Ultramar en el mismo alto cuerpo consultivo.
El Sr. Suarez Inclan, amante de su país natal, ha ejercido po
derosa influencia para lograr la continuación d élos trabajos en la ria de Avilés, á fin de trasformar el puerto de aquella hermosa población en uno de los mejores de Astúrias.
E N L A I 'R O V T N C f A D E L E O N .
E l » M i l l o d e G r ij-il d e C a m p o s .— E l m e r c a d o d e r e s e s d e c e r d a , e n la c a p ilu l.
Caminando desde Falencia á la capital del antiguo reino leo
nés, apenas se encuentra una población que no ofrezca al viajero el ínteres de valiosos recuerdos históricos : Paredes de N ava, pa
tria del insigne arquitecto y escultor Alonso de Berruguete y
| villa titular del condado que'ilustró, desde el siglo X V , la noble familia de lo- Manrique-; Cisnéro?. cuna solariega «le los a-cen- 1 dientes del insigne arzobispo udedano que fué regente de h 1-pa
ña á la muerte de D. Fernando el Católico, hasta el advenimiento de Carlos I ; Sahagun, en cuyo recinto se alza todavía el famoso monasterio de benedictino» donde estuvo prisionero en su? moce
dades el que había de ser, andando el tiempo, conquistador de Madrid y de Toledo, el rev Alfonso V I ; Cam ón de los Conde», Mansilla de las Muías, Grajal de Campo?....
Aparece esta última villa en el declive de pequeña eminencia, á corta distancia de Sahagun, en el vértice del ángulo que forma el camino de Falencia á León, y es indudable que debió tener mucha importancia en lo- agitados tiempos de la Edad Media, desde la- tremendas luchas entre castellanos v aragoneses, du
rante el malhadado reinado ríe D.* Urraca de Castilla y de León, hasta la.- sangrientas rev ueltas promovidas por el ambicioso in
fante
1
). Juan, el sitiador de Tarifa, en el reinado de1
). Alfonso X el Sabio: así lo demuestran sus antiguos muros, hoy des
truidos, y ?u imponente castillo de principio? del siglo x'lIT, á juzgar por la construcción especial de sus lienzos de muralla y
sus cubos semicirculares.
De este castillo dnmo> una vista (d e fotogiafía de I.aurent ) en el primer grabado de la pág. 268 : su planta es cuadiangular;
su fábrica riel primer tercio inferior, de piedra sin labrar, acusa una fundación muv rem ota; los cuatro torreones que cubren ?us ángulo? están coronados de almenas y saeteras voladas, que se lev antan sobre corrida barbacana.
Consérvase este edificio histórico en buen estado de solidez, y pertenece actualmente al Flxcmo. Sr. Marqué- de Alcañiccs, JJO- sccdor del título de Conde de Grajal de Campos, el cual fué creado por el rey D. Felipe
111
, en 1599,En la nii-ma pág. 2C8 publicamos un grabado ("dibujo del na
tural, por M elendcz) que representa el mercado de teses de cer
da en León, durante la feria que so celebra anualmente en la nrimera quincena del mes de Noviembre: es un apunte de loca
lidad, típico, que señala un rasgo característico de costumbres de los aldeanos leoneses.
• •
I.A C A I D A D E L A S H O J A S .
Hay una fecha fatal en los pronósticos más ó méno? reservados de los discípulos de Hipócrates y Galeno, y esa fecha es la que se marca vagamente, y á la vez con exactitud aterradora, en esta siniestra frase : la caula de. las hojas.
El malogrado Bcequer la interpretó en una de sus conmove
doras Rim as:
* líáfacns de huracán, que arrebata!»
Del alto bosque las nianihiu*. hoja», Ametrallo en el ciego torbellino,
| Llevadme con
vomiUíui!
¡ Por piedad !...] Tengo miedo de quedanno Con mi dolor ñ sola»!»
Pero la sentida composición de Riudavcls que publicamos en el grabado de la pág. 269 es la antíteri- consoladora de esa frase que envuelve tan cruel sentencia: el cierzo sopla en el bosque;
la? flores se marchitan; la -hojas de los Arbole* caen revoloteando, y cubren el suelo de amarillenta alfombra.... Y, sin embargo, la pobre enferma que respira el aire puro de los jardines, á la som
bra de viejo roble y entre macetas de olorosas planta?, siente en su espíritu la esperanza ele la vida al escuchar la consoladora doc
trina de un libro piadoso.
• ••
I G L E S I A N U E V A D E N U E S T R A S E Ñ O R A D E L P I L A R , en La Guindalera,
Excm o. Sr. D. José de Posada He r r e r a, presidente del Consejo.— Nació en Llánes (Oviedo), en 1815, y á la edad de veinticinco años era ya catedrático de Economía política, discí
pulo predilecto del inolvidable Florez Estrada, y dipuudo á Cortes.
Desde entonces ha ocupado, sucesivamente, los más elevados
t
uesto?, dentro del régimen constitucional, siendo Presidente del ónsejo de Ministros, del Congreso y del Consejo de Estado ; él fué, hombre práctico, el verdadero organizador del partido de la L inón liberal, creado por el general O ’Donnell de-pues del agitado período del bienio progresista; y -abido es que aquel par
tido formó el Gobierno más duradero, y tal vez el más benefi
cioso para la nación, en el reinado de D.‘ Isabel II.
Excm o. Sk. D. José Ló p e z Do m ín g u e z, de la Guerra.—
Nació en Marbella ( M á la ga ), en 1S29, y á la edad de veintiún años era teniente de A rtillería; cuando estalló, en 1854, la guer
ra turco-rusa, fué comisionado por el Gobierno español para es
tudiar la campaña de Crimea, como agregado al cuartel general del ejército francés, y cuatro años más tarde presenció también la campaña de Italia, agregado al cuartel imperial de Napo
león
111
, desde los combates de Magenta y Solferino hasta la pazde Villafranca. > ,
A l regresar de un viaje por Alemania y Bélgica, partió á la guerra de Africa, siendo comandante del 5.0 regimiento de á pié, v gano con su valor y buen comportamiento el empleo de coro
nel de ejército; diputado á Córte* desde 1858, militó en el parti
do liberal, y fué preso después de la insurrección del 22 de Junio de 1866 siendo conducido á Canarias en compañía del Sr. Du
que de la Torre; triunfante la Revolución, regresó á Madrid como jefe de Estado Mayor del ejército vencedor, y desempeñó los cargos de secretario del Gobierno provisional y subsecretario del Mini-terio de la Guerra, general de división en el Norte, ca
pitán general de Cataluña, y general en jefe del ejército que sitió y arrojó á los cantonales de Cartagena, ganando la cruz laurea
da de San Fernando; después de la Restauración ha figurado en el partido constitucional que dirigía el Sr. Sagasta, y cuando se formó el de la izquierda dinástica fué elegido miembro del Di
rectorio.
FU general I.o|*ez Domínguez es notable orador parlamentario y castizo escritor militar : pruébanlo, entre otras obras, sus Me
morias sobre las guerras de Crimea v de Italia, y su prologo al libro Zas llaves del Estrecho del Sr. Navarrete.
Excmo. Sr. Ma r q u é sd e Sa r d o a l, de Fomento.— Don An
gel de Carvajal y Fernandez de Crndova, hijo de los Src?. Doi- ues de Abrumes, representa á la juventud aristocrática y estu- iosa de nuestra época; á la edad de veinticinco año? era doctor en Derecho ci\il v administrativo, v poco después, diputado i Cortes por Cacares; en las última* elecciones del reinado de doña
T E A T R O D E A P O L O , D E M A D R I D .
Primera representación del drama Urico San Franco de Sena.
En la noche del 27 de Octubre último fué estrenado en el tea
tro de Apolo, de esta capital, el drama lírico San Franco de Sena, refundición de la comedia que, con igual título, escribió el in
signe autor Je E l Desden con el desden, I). Agustín Morelo, he
cha por el Sr. Estremerà.
El estreno fué un triunfo para el maestro Arríela, quien ha crea
do una partitura bellísima, verdadera obra del numen que le ins
piro la= hermosas páginas musicales de Manna y E l Grumete, y verdadero anuncio de la restauración de! arte lírico en nuestra patria, y acaso también de la anhelada creación de la ópera es
pañola.
No podemos ni debemos juzgar, en esta sección del periódico, el drama lírico San Franco de Sena: considerárnosle solamente como acontecimiento artístico que consigna el lápiz de Ferrant en el grabado de la pág. 261, al representar la ingeniosa alego
ría de las situaciones principales de la obra, y la interesante es
cena en que aparece el Sr. A rrid a recibiendo los plácemes de sus admiradores, entre los cuales figuraban, en primer lugar, comi
siones de la Asociación de Escritores y Artistas, del Circulo de Bellas Artes, de la Escuela Nacional de Música, del Ateneo y de otras corporaciones literarias y artísticas.
• •*
B E L L A S A R T E S .
Una Fiesta en el refectorio, c u a d r o d e E d u a r d o G rilfcn cr.
En el grabado de las págs. 264 y 265 reproducimos un bellí
simo cuadru/de Eduardo Griikner : titúlase ¿'na Fiesta en et claus
tro, y representa la capilla de música de una comunidad de frai
les, en el acto de ensayar un motete ó una antífona de pascua, en presencia de los superiores del convento, en el gran salón del refectorio.
Obsérvese la animada escena : en la bien entendida agrupación de la? figuras, en la? diversas actitudes, en la expresión singular de jos semblantes, en los detalles y accesorios del fondo, en toda la composición, en suma, ?e revela el ingenio y la magnífica fattura del distinguido artista, que es hoy uno de los primeros
maestros de la escuela alemana.
Ohiérvese también la delicadeza del grabado, tan correcto y limpio, que parece reproducción fotográfica, y digno del buril de Brend'Amour o de Pannemaker.
Hace unos cuantos años que en el sitio llamado L a Guindale
ra, fuera de la zona de ensanche de esta capital, y al Nordeste de la misma, comenzaron .» edificarse algunas humildes casas de jornaleros, que bien pronto constituyeron una alegre barriada, erure la carretera de Aragón , el barrio de Salamanca}-el camino de Canillas.
U na de las primeras pobladoras fué D.a Gregoria Jimeno, ara
gonesa, y como tal entusiasta de la Virgen del Pilar, cuya imá-
E
;en colocó sobre la puerta de su casa, y careciendo el barrio de ocal para el culto, aquella excelente señora y sus vecinas se reunían los dias festivos y rezaban el rosario ante el pequeño simu
lacro de la Virgen, que fué considerada desde entonces como pa
trón» del nuevo barrio.
Mas no con es o se dió por satisfecha la piadosa D.* Gregoria:
comenzó á gestionar la erección de un templo, y á este fin se diri
gió al Sr. López de Llerena, digno cura párroco de San José, á cuya feligresía pertenece La Guindalera, y con el valioso con
curso de tan respetable sacerdote y el eficaz auxilio de la Asocia
ción de Católicos de la misma parroquia, se constituyó una Jun
ta, presidida por el Sr. Conde de Vilana, y á la misma ofrecieron desde luego generosamente los terrenos necesarios los señores Conde de Villapadierna y D. Simón Garrido, en representación este último de la Sociedad Val y Compañía; los planos del tem
plo fueron encomendados al arquitecto D. Juan Bautista Lázaro, quien gratuitamente los hizo, dirigiendo del mismo modo las obras, que se comenzaron el 1 0 "de Junio de 1881, y poniendo la primera piedra S. M. el Rey, con asistencia de S .'M . la R eina y SS. A A. las Infantas.
La iglesia (véase el grabado de la pág. 272) es de fábrica de ladrillo, de estilo románico, con cubierta artesónada, recordando las antiguas basílicas, y como ellas orientada; constada una sola nave, de cruz laiina y ábside semicircular, ocupando una exten
sión superficial de 700 metros cuadrados, con inclusión de la casa rectoral, de dos pisos, que está adosada á aquélla por ¡a parte oriental. _
E! coste total de la obra ha consistido en la exigua cantidad de 40.CCO pesetas, procedentes de donativos de SS. MM. y AA. y de limosnas de muchas corporaciones y personas piadosas, ocu
pándose en reunir lo que áun falla uña Junta de aristocráticas
«lamas, una de las cuales ha adelantado los fondos necesarios para que, pagado el contratista, pudiera inaugurarse la iglesia en el dia 12 de Octubre próximo pasado, festividad de la Virgen del Pilar.
En efecto, en dicho dia, prévia la bendición, se abrió el tem
plo al culto, con extraordinario gozo de todos los vecinos del bar
rio, v singularmente de la promovedora, D.* Gregoria Jimeno, que ha regalado una bonita imagen de Ja Virgen.
Eu s e b i o Ma r t í n e z d e Ve l a s c o.
260 LA ILUSTRACION ESPAÑOLA Y AMERICANA. N.° XLI
Ex c m o. Su. D . Au r e l i a n o Li n a r e s Ri v a s. (Gracia y Justicia.)
Ex c m o. Su. D . Se r v a n d o R n z Gó m e z. (Estado.)
Ex c m o. Sr. D . Jo s é Ga l l o s t r a y Fr a u. (Hacienda.)
Ex c m o. Sr. D . Se g is m u n d o Mo r k t y Pr e n d e r g a s t. (Gobermcion.)
Ex c m o. Sr. D . Jo s é d e Po s a d a He r r e r a. (Presidente del Consejo.)
Ex c m o. Sr. D . Jo s é Lo p e z Do m ín g u e z. (Guerra.)
Ex c m o. Sr. Ma r q u é s d e Sa r d o a l. (Fomento.)
E x c m o, Sr. D . Ca r e o s Va l c á r c e l. (Marina.)
Ex c m o. Sr. D . Es t a n i s l a o Su ah e z In c l a n. (Ultramar.)
L O S N U E V O S M I N I S T R O S
N.° XLI LA ILUSTRACION ESPAÑOLA Y AMERICANA 261
PRIM ERA REPRESENTACION DEL DRAMA U R IC O * SAN FRANCO DE SE N A », E L 2 J DE OCTUBRE.
Alegoría de las escenas principales de la ofcra.— El maestro Arricia, autor de la música, es felicitado por sus admiradores.— (Composición y dibujo de l'errant.) n l H I
r z r m
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