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DESVENLAFAXINA. PRISTIQ (Pfizer)

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Academic year: 2021

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DESVENLAFAXINA PRISTIQ

®

(Pfizer)

DEPRESIÓN

La depresión es un trastorno emocional que se presenta como un estado de abatimiento e infelici- dad, que puede ser transitorio o permanente; es una alteración del humor en la que destaca un áni- mo deprimido, falta de energía y/o pérdida de interés, o una disminución de la capacidad para disfru- tar u obtener placer (anhedonia), que afectan a la vida de la persona durante la mayor parte del día y durante al menos 2 semanas. Los síntomas se relacionan con 3 alteraciones centrales: del estado de ánimo, caracterizado por tristeza y/o irritabilidad, con una pérdida de interés en actividades que previamente agradaban al paciente (anhedonia); de la cognición, que hace que el pensamiento sea lento e ineficiente, apareciendo además un componente de gran autocrítica; y de la actividad, que disminuye, aunque puede ser ocultada por la presencia de ansiedad o agitación.

La depresión es el problema de salud mental más frecuente y relevante en la atención primaria. En nuestro país, varios estudios epidemiológicos han hallado unas prevalencias que se sitúan en un ran- go del 6-15% para la depresión mayor (DM) y del 2-5% para la distimia. El European Study of the Epidemiology of Mental Disorders (ESEMED) realizó en una muestra representativa de la población general mayor de 18 años de 6 países europeos (Alemania, Bélgica, España, Francia, Holanda e Italia) y, según sus resultados, un 20% de los españoles había presentado algún trastorno mental en algún momento de su vida, y un 8,4% un trastorno en los últimos 12 meses. El trastorno mental más fre- cuente fue el episodio de depresión mayor DM, con un 3,96% de prevalencia-año y un 12,8% de pre- valencia-vida, mientras que la prevalencia-vida de la distimia fue del 4,1%.

Por otra parte, tanto por su epidemiología como por la gravedad clínica de los cuadros depresivos, su impacto en la calidad de vida es superior al de enfermedades crónicas como la artritis, la diabetes o las enfermedades cardiacas y respiratorias. La DM es, entre las enfermedades no “fatales”, la mayor causa de años vividos con discapacidad, ocupando el cuarto lugar entre las enfermedades que provo- can discapacidad. Asimismo, la depresión unipolar figura como tercera causa de carga de enferme- dad, detrás de la isquemia coronaria y de los accidentes cerebrovasculares, explicando el 6% de la carga causada por todas las enfermedades. Entre el 10% y el 20% de los pacientes atendidos en las consultas de atención primaria padece un trastorno afectivo (Álamo, 2012).

La depresión mayor (DM) es un síndrome o agrupación de síntomas en el que predominan los sínto- mas afectivos (tristeza patológica, decaimiento, irritabilidad, sensación subjetiva de malestar e impo- tencia frente a las exigencias de la vida) aunque, en mayor o menor grado, también están presentes síntomas de tipo cognitivo, volitivo o incluso somático, por lo que podría hablarse de una afectación global de la vida psíquica, haciendo especial énfasis en la esfera afectiva. La gravedad y persistencia de estos síntomas los diferencia de cambios ordinarios en el estado de ánimo que no llegan a ser patológicos ni llegan a provocar deterioro funcional ni social, hechos característicos en la depresión.

La asociación entre trastorno depresivo y ansiedad es casi más la norma que la excepción. La comor- bilidad de la depresión se observa también con el abuso del alcohol o consumo de sustancias y con algunas enfermedades orgánicas cerebrales y sistémicas. Los síndromes depresivos causados por enfermedades médicas y por medicaciones o sustancias psicoactivas no se consideran trastornos primarios del estado de ánimo y no se los atribuye el diagnóstico de trastorno depresivo mayor.

El humor depresivo y la pérdida de interés son los síntomas clave. Los pacientes comentan que se encuentran tristes, desesperanzados, inútiles y con un dolor emocional que es una agonía. Unos dos tercios de los pacientes deprimidos se plantean el suicidio y entre un 10 y un 15% llega a cometerlo.

Casi todos los pacientes depresivos manifiestan una pérdida de energía, un empeoramiento del ren- dimiento escolar y laboral y una disminución de la motivación para iniciar nuevos proyectos. Un 80%

de los pacientes tiene dificultades para dormir, sobre todo para mantener el sueño, con múltiples

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despertares que aprovecha para rumiar sus problemas. Muchos pacientes han perdido el apetito, con la consecuente pérdida de peso, tienen irregularidades con la menstruación y han perdido el interés por las relaciones sexuales. La ansiedad es un síntoma común en la depresión, que afecta a un 90% de los pacientes y, entre los síntomas cognitivos, destacan la sensación subjetiva de difi- cultades para la concentración y otras alteraciones en los procesos del pensamiento.

Por su parte, el trastorno distímico o distimia es el prototipo de depresión crónica e insidiosa que no alcanza la intensidad suficiente para cumplir los criterios diagnósticos de episodio depresivo mayor.

Por lo tanto, las diferencias con la DM son de intensidad y duración más que categoriales, siendo práctica habitual el doble diagnóstico en un mismo paciente. El trastorno distímico puede iniciarse a cualquier edad.

Finalmente, el trastorno ciclotímico es un trastorno bifásico caracterizado por oscilaciones bruscas de una fase a otra (hipomanía o depresión), donde cada fase dura días, con ánimo normal poco fre- cuente. Entre un 3 y un 10% de los pacientes psiquiátricos tratados ambulatoriamente puede presen- tar un trastorno ciclotímico. En la población general, la prevalencia a lo largo de la vida del trastorno se ha estimado en un 1%, igual que con el trastorno bipolar. El trastorno psicológico coexiste con frecuencia con el trastorno límite de la personalidad.

Los síntomas del trastorno ciclotímico son similares a los del trastorno bipolar, excepto en que gene- ralmente resultan menos graves, de menor duración y menos disfuncionales. En ocasiones, no obs- tante, los síntomas pueden presentar la misma gravedad, pero menor duración, que la observada en el trastorno bipolar. Aproximadamente la mitad de los pacientes con trastorno ciclotímico exhiben depresión como síntoma principal y es más probable que busquen tratamiento cuando están depri- midos. Los pacientes en quienes predominan los síntomas hipomaniacos es menos probable que consulten a un psiquiatra que quienes se muestran deprimidos. La sintomatología se caracteriza por reducción o aumento de la necesidad de dormir, aislamiento social alternado con búsqueda social desinhibida, hablar poco o hablar de más, llanto inexplicable alternado con bromas excesivas, poca actividad o aumento de ésta –incluso agitación–, malestar físico o sensación de plenitud, sentidos alterados o percepciones agudas, confusión mental alternada con pensamiento creativo, baja auto- estima o confianza excesiva y pesimismo alternado con optimismo e incluso despreocupación. La mayoría de los pacientes se convierten en desorganizados e ineficaces en el trabajo y en la escuela cuando atraviesan estos periodos.

Hay datos que avalan una participación genética en la depresión mayor, en especial en las formas más graves, lo que supone un factor de vulnerabilidad a padecerla ante determinados desencade- nantes, como por ejemplo el estrés. El riesgo es mayor en los parientes de primer grado y, de hecho, éstos responden generalmente al mismo antidepresivo. No obstante, no todo el mundo con este componente genético de vulnerabilidad frente a la DM desarrollará la enfermedad. De hecho, no se ha identificado ninguna variación genética única que sea responsable de un aumento sustancial del riesgo de depresión. Se piensa que son necesarios múltiples factores genéticos, junto con factores ambientales, para el desarrollo de DM. Otras patologías psiquiátricas, como la depresión bipolar, la esquizofrenia o el trastorno por déficit de atención, tienen mayor carga genética.

Asimismo, existen evidencias de que las alteraciones a nivel de varios neurotransmisores y de sus vías de comunicación podrían estar implicadas en la fisiopatología de la depresión, especialmente la noradrenalina (NA) y la serotonina (5-HT). En concreto, existe una disminución de los niveles del 3- metoxi-4-hidroxifenilglicol (un metabolito de la NA) en sangre y orina en los pacientes depresivos, además de una disminución de la bomba de recaptación de la 5-HT en las plaquetas. Se han observa- do, además, niveles bajos de ácido 5-hidroxiindolacético (metabolito de la 5-HT) en pacientes que cometieron suicidio. Aunque de forma menos relevante que NA y 5-HT, también se ha observado que la depleción de dopamina (DA) aumenta el riesgo de depresión.

Asimismo, se ha sugerido la existencia de diferencias en la actividad del transportador de 5-HT (5- HTT) en la depresión unipolar. Concretamente, el gen que codifica el 5-HTT presenta en su región promotora un polimorfismo (5-HTTLPR-s) que aumenta la vulnerabilidad de sufrir depresión unipolar,

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en presencia de factores estresantes. Asimismo, el polimorfismo del gen que codifica el 5-HTT (forma

“l”) se ha asociado a una mejor respuesta al tratamiento con antidepresivos frente a la forma “s” del transportador. Por otra parte, parece existir una correlación entre el aumento de los niveles del 5- HTT en plaquetas y linfocitos y una mejoría en las escalas clínicas de depresión. Además del 5-HTT, varios receptores serotoninérgicos también muestran cambios en la depresión. El receptor 5-HT1A

muestra una disminución en la depresión y se sospecha de un papel importante de los receptores 5- HT2 a la luz de su papel en otros trastornos como la esquizofrenia y el trastorno bipolar y de la efica- cia antidepresiva de algunos antipsicóticos que actúan sobre dichos receptores.

Varias estructuras prefrontales y límbicas y los circuitos que las interconectan parecen estar implica- dos en la regulación afectiva. Las áreas implicadas incluyen a la corteza prefrontal ventromedial (VMPFC), la corteza prefrontal orbital lateral (LOPFC), la corteza prefrontal dorsolateral (DLPFC), la corteza cingulada anterior (CAC), el estriado ventral, incluyendo el núcleo accumbens, la amígdala y el hipocampo. En todas estas zonas se han hallado anomalías en pacientes con DM en comparación con controles sanos que sugieren participar en la expresión sintomática de la DM. En el trastorno depresivo mayor estaría afectada la conectividad dinámica entre las estructuras neuroanatómicas involucradas en la regulación del humor y la respuesta al estrés. En este sentido, en la depresión existe una hiperactividad de la VMPFC, lo que se asocia con mayor sensibilidad al dolor, ansiedad, depresión y tensión; mientras que la hipoactividad de la DLPFC puede producir retraso psicomotor, apatía y déficit en atención y memoria de trabajo. Asimismo, se ha detectado una disminución de la comunicación entre la amígdala y regiones de la corteza cingulada, por lo que ésta perdería su capa- cidad inhibitoria, importante para la regulación emocional, provocándose una mayor disfunción afec- tiva y motivacional. En consecuencia, las conexiones entre estructuras cognitivas y ejecutivas son hipofuncionantes, por lo que no controlan las áreas límbicas y éstas estimulan el hipotálamo, lo que conduce a una disregulación neuroendocrina y una hiperactividad simpática, características presen- tes en la depresión.

Finalmente, existen numerosos factores de riesgo psicológicos y sociales reconocidos para la depre- sión. Entre los más reconocidos se encuentra una baja autoestima, experiencias adversas en la infan- cia, patrones de pensamiento negativo y un exceso de acontecimientos vitales recientes no desea- bles, como los que suponen algún tipo de pérdida: un divorcio, la muerte de un ser querido, etc.

Asimismo, la existencia de dificultades importantes persistentes, como el desempleo, la pobreza, etc., son factores de riesgo para padecer depresión. Determinados rasgos de personalidad, como hiperresponsabilidad, honestidad, autoexigencia, poca tolerancia, inseguridad, escrupulosidad, esca- sa flexibilidad, pesimismo, dependencia, baja autoestima e influenciabilidad, se consideran también factores de riesgo depresivo. Y sin olvidar que determinadas enfermedades médicas o psiquiátricas asociadas pueden inducir depresión.

El tratamiento de la DM incluye la fase aguda (dirigida a obtener la remisión), la fase de continuación (se mantiene la remisión y se previenen las recaídas) y la fase de mantenimiento (orientada a preve- nir la recidiva). Los objetivos generales del tratamiento son:

• Reducir y eliminar los síntomas depresivos.

• Recuperar el funcionamiento biopsicosocial y laboral del paciente.

• Disminuir el riesgo de suicidio.

• Minimizar la morbilidad reduciendo recaídas o cronicidad.

• Prevenir la comorbilidad.

• Prevención de recaídas depresivas.

• Mejorar la relación beneficio-riesgo de la medicación en relación con la patología.

En el tratamiento de la depresión se utiliza una familia de psicofármacos, los antidepresivos, hetero- génea en cuanto a su estructura química y efectos sobre la neurotransmisión cerebral. En líneas ge- nerales, la eficacia de los antidepresivos varía poco entre los diferentes grupos, diferenciándose en- tre ellos por sus perfiles de seguridad, tolerabilidad e interacciones.

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En depresiones graves, la prescripción de antidepresivos es el único tratamiento para el que se ha en- contrado una clara evidencia de efectividad, ya sean solos o en combinación con psicoterapia. Sin embargo, en depresiones más leves o moderadas, los antidepresivos, pese a ser eficaces, invitan a pensar en la posibilidad de emplear estrategias de psicoterapia, que también gozan de eficacia.

Clasificación de los antidepresivos según su perfil farmacológico (Álamo, 2012) Inhibición de la recaptación Antagonismo sobre receptores Antidepresivo NA 5-HT DA α1 α2 M H1 5-HT2

ANTIDEPRESIVOS TRICÍCLICOS (ADT)

Imipramina +++ +++++ ± ++ ++ ++++ +

Clomipramina +++ ++++++ 0 +++ +++ +++ ++

Amitriptilina +++ ++++ ± +++ +++ +++++ +++

Nortriptilina +++ + 0 + + ++++ +

Trimipramina ++ + + ++ +++ +++++ +++

Doxepina +++ +++ 0 +++ ++ ++++++

Dosulepina +++ ++ ++

ANTIDEPRESIVOS “ATÍPICOS”

Mianserina + +++ + + +

Maprotilina +++ ++ ++ ++

Trazodona +++ +++ + ± ± ++

INHIBIDORES SELECTIVOS DE LA RECAPTACIÓN DE SEROTONINA (ISRS)

Fluvoxamina + +++++ ± ± 0 ± 0

Fluoxetina ++ +++++ ± ± ± ± 0

Paroxetina ++ ++++++ + ± ++ 0 0

Sertralina + ++++++ +++ ++ + 0 0

Citalopram ± ++++ 0 + ± + 0

Escitalopram ± ++++++ 0 0

INHIBIDORES SELECTIVOS DE LA RECAPTACIÓN DE NORADRENALINA (IRNA)

Reboxetina ++++ 0 0 0 0 0 0 0

INHIBIDORES DE LA RECAPTACIÓN DE NORADRENALINA Y DOPAMINA (IRND)

Bupropión 0 ± + ± ++ 0 ±

INHBIDORES DUALES DE LA RECAPTACIÓN DE SEROTONINA Y NORADRENALINA

Venlafaxina + ++++ ± 0 0 0 0

Duloxetina ++++ ++++++ + ± ± ± 0

OTROS

Mirtazapina ± 0 0 + +++ + ++++++ 0

Agomelatina 0 0 0 0 0 0 0 ++

Existen algunos factores que pueden orientar la elección del antidepresivo. Así, por ejemplo, si un paciente –o un familiar de primer grado– ha respondido previamente a un determinado antidepresi- vo, se recomienda emplear el mismo fármaco que ha demostrado utilidad. Por otro lado, hay autores que apoyan una mayor eficacia de los antidepresivos tricíclicos (ADT) y, posiblemente, de los antide- presivos duales (venlafaxina y duloxetina) en la DM melancólica, cuadro caracterizado por presentar una mayor endogeneidad. En el caso de una DM con síntomas atípicos o una distimia, los inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina (ISRS) podrían ser preferibles a los ADT. Por otro lado, algunos efectos secundarios de los antidepresivos, como la sedación y el aumento del apetito, pue- den resultar útiles si el episodio cursa con agitación, insomnio y pérdida de apetito.

Los antidepresivos en general aumentan la tasa de monoaminas en la hendidura sináptica, actuando dichas monoaminas sobre distintos receptores, que actuarían a modo de interruptores poniendo en

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marcha los mecanismos de transducción responsables del efecto antidepresivo. En este sentido, es probable que todos los antidepresivos, independientemente de que “toquen” el interruptor nora- drenérgico o serotoninérgico, desarrollen su efecto molecular a través de una vía final común. Sin embargo, se han descrito cuadros depresivos específicamente relacionados con un déficit funcional serotoninérgico, que cursa con ánimo deprimido, ansiedad, crisis de pánico, fobias, obsesiones- compulsiones y bulimia, y otros que guardan relación con un déficit noradrenérgico, caracterizado por ánimo deprimido, déficits cognitivos (atención, memoria de trabajo y velocidad de procesamien- to de la información), inhibición psicomotriz, cansancio y apatía. Cuando estos cuadros son muy cla- ros, se podría intentar de inicio abordar el tratamiento deficitario serotoninérgico con potenciadores de estos mecanismos, por ejemplo, ISRS (fluoxetina, paroxetina, etc.) y, por el contrario, en caso de déficit noradrenérgico se podría iniciar el tratamiento con un inhibidor de la recaptación de NA (IR- NA) como, por ejemplo, reboxetina. No obstante, se ha observado que estas vías se estimulan mu- tuamente, lo que dificulta predecir la eficacia específica a través del mecanismo de acción de cada fármaco.

La tolerancia a efectos secundarios es otro criterio, con seguridad más empleado que el del meca- nismo de acción, para la elección del antidepresivo. Los ISRS y los antidepresivos más modernos (ven- lafaxina, mirtazapina, reboxetina y agomelatina) pueden tener el mejor perfil de seguridad y se tole- ran generalmente mejor, por lo que suelen ser los agentes de primera elección en el tratamiento de la depresión leve y moderada. En general, los ADT son peor tolerados y tienen un mayor riesgo de provocar toxicidad que el resto. Para la elección del antidepresivo se debe considerar también la po- sibilidad de interacciones con otros fármacos. Casi todos los antidepresivos, con la excepción de la agomelatina, inhiben en mayor o menor medida diversos isoenzimas del citocromo P450 (CYP), como la CYP2D6, mientras que los ISRS, con la excepción del escitalopram, inhiben además otras como CYP3A4, CYP1A2, CYP2C9 o CYP2C19.

La variabilidad interindividual en la respuesta terapéutica a los fármacos antidepresivos es muy am- plia. En el tratamiento de la DM se suelen distinguir 3 fases: aguda, de continuación y de manteni- miento, durante las que el tratamiento muestra su eficacia produciendo inicialmente una “respues- ta”, que se considera cuando se observa una mejoría en la intensidad de los síntomas de un 50%

(escala de Hamilton para la depresión). Posteriormente, se produce la “remisión” de la enfermedad, caracterizada por que el paciente presenta un estado afectivo normal y muy parecido al que exhibía antes de presentarse la depresión. Cuando la remisión se mantiene en el tiempo, se puede hablar de

“recuperación”. Sin embargo, en ocasiones se producen “recaídas”, cuando el sujeto vuelve a mos- trar síntomas depresivos antes de la recuperación, o se produce una “recurrencia”, cuando el sujeto vuelve de nuevo a la depresión tras haberse producido la recuperación.

El objetivo durante la fase aguda es suprimir todos los signos y síntomas del episodio en curso, res- taurando la funcionalidad psicosocial y ocupacional. Esta fase abarca las primeras semanas de trata- miento, hasta que el paciente alcanza una “respuesta” clínica significativa, que usualmente es de al menos un 40-60% de mejoría en los síntomas. Se considera que aproximadamente las dos terceras partes de los pacientes con depresión responden aceptablemente al tratamiento con antidepresivos.

Un tercio tiene una respuesta gradual y suele manifestarse entre la segunda y la sexta semana del inicio del tratamiento, mientras que el otro tercio tiene una respuesta más lenta, parcial o con sín- tomas residuales que sugieren replantearse el tratamiento aumentando la dosis o añadiendo otro antidepresivo. Finalmente, otro tercio de los pacientes no tiene ninguna respuesta al tratamiento inicial, lo que obliga a un cambio del antidepresivo. No se puede hablar de falta de respuesta o resis- tencia hasta transcurridas 8 semanas de tratamiento y habiéndose alcanzado la dosis máxima.

El objetivo de la fase de continuación se centra en prevenir las recaídas, manteniendo la respuesta inicial. Es importante destacar que tras el cese de los síntomas agudos de depresión, si se interrumpe la terapia de forma inmediata, una importante proporción de pacientes, hasta casi el 70%, tendrá una recaída. Se considera al paciente recuperado cuando ha permanecido asintomático durante al menos 4 a 9 meses tras el episodio depresivo. Una vez alcanzada la recuperación, el tratamiento de continuación puede interrumpirse, recomendándose un periodo de entre 6 y 12 meses para evitar

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las recurrencias. En definitiva, cuando la remisión se mantiene de 6 a 12 meses, se habla de recupe- ración y el paciente entra en la fase de mantenimiento, cuyo objetivo es prevenir un nuevo episodio de depresión. Su duración podría oscilar desde 1 año a toda la vida del sujeto, dependiendo de la probabilidad de recurrencias.

ACCIÓN Y MECANISMO

La desvenlafaxina es un agente antidepresivo autorizado para el tratamiento del trastorno depresivo mayor (DM) en adultos. Actúa inhibiendo la recaptación de serotonina y, en menor medida, de nora- drenalina, provocando con ello un incremento de la concentración sináptica de los mismos en el sis- tema nervioso central. Su acción sobre la recaptación de otros neurotransmisores, como la dopami- na, es mínima; asimismo, carece de efectos significativos sobre los receptores de neurotransmisores.

Se trata del principal metabolito activo de la venlafaxina. Es unas 11 veces más potente inhibiendo la recaptación de serotonina que la de noradrenalina, de forma similar a como lo hace la duloxetina (9) pero netamente menos que la venlafaxina (30).

ASPECTOS MOLECULARES

La desvenlafaxina es el principal metabolito activo de la venlafaxina (O- desmetilvenlafaxina). La eliminación del grupo metilo del grupo p-metoxilo limi- ta notablemente las posibilidades de metabolismo enzimático en el hígado por acción del principal sistema oxidativo metabólico, el citocromo P450 (CYP). De hecho, la desvenlafaxina es eliminada fundamentalmente mediante procesos de conjugación, aunque más de la mitad (55%) de la dosis administrada es excreta- da de forma inalterada con la orina. Tampoco es afectada (ni afecta) de forma significativa por la glucoproteína P (P-gp). Ambas características limitan nota- blemente el riesgo de interacciones de la desvenlafaxina.

EFICACIA Y SEGURIDAD CLÍNICAS

La eficacia y la seguridad clínicas de la desvenlafaxina han sido adecuadamente contrastadas median- te varios ensayos clínicos de fase III, aleatorizados, doblemente ciegos y con controlados con placebo o con comparadores activos (venlafaxina, duloxetina). Fueron realizados sobre pacientes adultos (≥18 años) con depresión mayor, con valores en la Escala de Hamilton de 17 ítems para la depresión (Hamilton Depression Rating Scale; HDRS17) de al menos 22 puntos y con al menos 2 puntos en el ítem 1 (ánimo depresivo) y al menos 4 puntos en la escala CGI-S (Clinical Global Impressions-Severity of Illness).

Cabe recordar que la HDRS es posiblemente la escala más utilizada en la práctica clínica y en la inves- tigación para medir la gravedad de la depresión y monitorizar la evolución de los síntomas. El marco temporal de la evaluación se corresponde al momento en el que se aplican, excepto para algunos ítems, como los del sueño, en que se refieren a los 2 días previos. Aunque la versión original data de 1960 y constaba originalmente de 21 ítems o preguntas (HDRS21), la forma más habitualmente utili- zada actualmente es una versión reducida de 17 ítems (HDRS17). También existen otras 6 de ítems y hasta de 24.

Los ítems de la versión de incluyen ánimo depresivo, sentimientos de culpa, suicidio, insomnio pre- coz, medio y tardío, trabajo y actividades, inhibición, agitación, ansiedad psíquica y ansiedad somáti- ca, síntomas somáticos gastrointestinales, síntomas somáticos generales, síntomas sexuales (disfun- ción sexual y alteraciones de la menstruación), hipocondría, pérdida de peso y capacidad de enten- dimiento. Los ítems adicionales en la versión de 21 son variación diurna, despersonalización y desrea- lización, síntomas paranoides y síntomas obsesivos y compulsivos.

La HDRS17 proporciona una puntuación global de gravedad del cuadro depresivo, así como la de tres factores o índices específicos: melancolía, ansiedad y sueño. Las puntuaciones en cada uno de los índices se obtienen sumando las puntuaciones de los ítems que los constituyen: melancolía (ítems 1,

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2, 7, 8, 10 y 13); ansiedad (ítems 9-11) y sueño (ítems 4-6), sin que existan puntos de corte definidos para las puntuaciones en estos índices. La puntuación global se obtiene sumando las puntuaciones de cada ítem, con un rango de puntuación en la escala de 17 ítems (HDRS17) que en la versión espa- ñola es de 0 (ausencia completa de ningún síntoma depresivo) a 54 (gravedad máxima). Habitual- mente, se considera que no hay depresión con valores de 0 a 7 puntos, es ligera o menor entre 8 y 13, moderada entre 14 y 18, grave de 19 a 22 y muy grave por encima de 22.

En un análisis integrado de nueve ensayos clínicos aleatorizados, doblemente ciegos y controlados con placebo sobre la eficacia de la desvenlafaxina, en dosis variables o fijas de 50, 100, 200 o 400 mg/día, a lo largo de ocho semanas y totalizando 2.913 pacientes (Thase, 2009), la tasa global de respondedores (definida como el porcentaje de pacientes que experimentaron al final del estudio una reducción de al menos un 50% en la puntuación HDRS17 respecto de la inicial) fue del 53% con desvenlafaxina y del 41% con placebo (p<0,001). Considerando específicamente las dosis fijas de desvenlafaxina utilizadas, las correspondientes tasas de respondedores vs. placebo fueron del 60%

vs. 47 (p= 0,002) para la dosis de 50 mg/día, del 56% vs. 44% (p< 0,001) para 100 mg/día, del 52% vs.

38% (p< 0,001) para 200 mg/día y del 51% vs. 38% (p=0,002) para la de 400 mg/día; en el caso de las dosis flexibles, las tasas de respondedores fueron del 48% vs. 40% (p=0,013).

En otro estudio clínico realizado sobre 474 pacientes (Liebowitz, 2008) se compararon las dosis de 50 y 100 mg con placebo, encontrándose unas tasas de respondedores del 53% con la de 50 mg/día y del 51% con la de 100, significativamente superiores que la del 44% con placebo; asimismo, las co- rrespondientes tasas de remisión (porcentaje de pacientes que al final de estudio presentaban valo- res de HDRS17 no mayores de 7) fueron del 34% (D50), 31% (D100) y 44% (Placebo); en este caso, solo la diferencia entre la dosis de 50 mg y el placebo fue estadísticamente significativa.

Por su parte, en otro estudio clínico realizado sobre 480 pacientes (Boyer, 2008) se encontraron unas tasas de respondedores del 65% (D50) y del 63% (D100), significativamente superiores a la del 50%

con placebo; asimismo, las tasas de remisión fueron del 37% (D50), 45% (D100) y 29% (Placebo), siendo las de ambas dosis de desvenlafaxina significativamente superiores a la del placebo.

En esta misma línea, un estudio clínico realizado sobre 615 pacientes (Tourian, 2009) comparó las dosis de 50 y de 100 mg/día de desvenlafaxina, 60 mg/día de duloxetina y placebo, observando tasas de respondedores del 39% (D50), 49% (D100), 47% (duloxetina), que no fueron estadísticamente superiores al 38% del placebo; tampoco las tasas de remisión con los tratamientos activos fueron estadísticamente superiores al placebo, con 20% (D50), 28% (D100), 29% (duloxetina) y 21% (place- bo).

En otro estudio clínico realizados sobre 673 pacientes en ochos semanas, se intentó establecer la dosis mínima efectiva de la desvenlafaxina en depresión mayor, comparando dosis de 10 y de 50 mg/día vs. placebo (Liebowitz, 2013). La variación media de la puntuación HDRS17 fue de -9,28 con la dosis de 10 mg, de -8,92 con la de 50 mg y de -8,42 con placebo, sin que las diferencias fueran signifi- cativas.

La utilidad del tratamiento a largo plazo con desvenlafaxina fue evaluado en un estudio (Rosenthal, 2013), llevado a cabo sobre 548 pacientes que habían respondido favorablemente a un tratamiento previo de ocho semanas con 50 mg de desvenlafaxina, administrándoseles desvenlafaxina o placebo durante seis meses adicionales. Al final del estudio, la probabilidad estimada de recaída (definida por una puntuación de al menos 16 en la HDRS17, suspensión del tratamiento por respuesta insatisfacto- ria, hospitalización motivada por depresión, intento de suicidio o suicidio) fue del 30,2% con placebo vs. 14,3% con desvenlafaxina.

Por su parte, otro estudio (Guico-Pabia, 2011) realizó un análisis post hoc de la eficacia y la tolerabili- dad de la desvenlafaxina en estudios abiertos en los que ésta había sustituido al placebo, a la venla- faxina (en forma retardada) o a la propia desvenlafaxina (dosis de 50 o de 100 mg). 504 pacientes provenientes de estudios doblemente ciegos recibieron dosis de 200 o 400 mg/día de desvenlafaxina durante 10 meses, observándose que entre los pacientes no respondedores en los estudios previos, la desvenlafaxina daba lugar a una reducción media de la puntuación en la escala HDRS17 de -7,3

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(venlafaxina retard), de -7,7 (desvenlafaxina) y de -10,9 (placebo). Las correspondientes tasas de respondedores fueron del 53%, 48% y 67%. Por su parte, entre los pacientes que previamente ha- bían respondido las tasas finales de respondedores fueron del 87% (venlafaxina retard), 83% (des- venlafaxina) y 84% (placebo).

Desde el punto de vista de la seguridad, el perfil mostrado por la desvenlafaxina es similar al de la venlafaxina y otros antidepresivos del grupo, con predominio de los efectos gastrointestinales y tras- tornos del sueño. En un estudio directamente comparativo con dosis de 50 y 100 mg/día de desven- lafaxina, 60 mg de duloxetina y placebo (Tourian, 2009), la frecuencia de los eventos adversos más comunes fue:

- Náuseas: 9% (placebo); 22% (desvenlaxina 50 mg); 23% (desvenlafaxina 100 mg) y 31% (duloxeti- na).

- Sequedad de boca: 9%, 11%, 17% y 20%

- Insomnio: 3%, 11%, 14% y 19%

- Reducción del apetito: 3%, 10%, 9% y 19%

- Fatiga: 4%, 8%, 10% y 12%

- Somnolencia: 3%, 6%, 11% y 15%

- Estreñimiento: 3%, 6%, 7% y 11%

- Hiperhidrosis: 2%, 5%, 6% y 10%

- Vómitos: 2%, 1%, 4% y 8%

- Visión borrosa: 1%, 4%, 5% y 1%

- Pesadillas y otros alteraciones del sueño: 1%, 1%, 2% y 5%.

La tasa de abandonos en los estudios clínicos de 8 y 12 semanas de duración fue del 8% con las dosis de 50, 100 y 200 mg, mientras que las de 400 mg fueron del 15% (4% placebo), siendo la causa más común las náuseas.

ASPECTOS INNOVADORES

La desvenlafaxina es un antidepresivo autorizado para el tratamiento del trastorno depresivo mayor en adultos. Se trata del principal metabolito activo de la venlafaxina y, como ésta, actúa inhibiendo la recaptación de serotonina y, en menor medida, de noradrenalina.

Su eficacia antidepresiva ha quedado constatada en diversos ensayos clínicos controlados tanto con placebo como con comparadores activos, como la duloxetina o la propia venlafaxina, con resultados clínicos que están en la misma línea que estos últimos. El hecho de que no esté afectada por las prin- cipales vías metabólicas hepáticas que afectan a muchos de los medicamentos, incluyendo a la ma- yoría de los antidepresivos actualmente utilizados, es, sin duda un aspecto favorable que facilita la instauración y el manteniendo del tratamiento, especialmente si se tiene en cuenta que muchos de los potenciales usuarios posiblemente estén polimedicados. Asimismo, no necesita un ajuste inicial de la dosis, lo que también puede repercutir en la mejor adhesión del paciente al tratamiento. Su perfil y nivel de toxicidad recuerda al de otros fármacos inhibidores de la recaptación de serotonina y de noradrenalina, sin que, en principio aporte novedades significativas en un campo farmacológico en el que existe una notable variabilidad y una sobresaliente respuesta al placebo. Con todo, es una opción útil y eficaz, en el mismo nivel que los más recientes antidepresivos.

El laboratorio titular retiró en 2008 la solicitud de autorización de la desvenlafaxina en la Agencia Europea de Medicamentos* para el tratamiento de los síntomas vasomotores asociados con la me- nopausia.

*European Medicines Agency (EMA). Wyeth Europe Ltd. withdraws its marketing authorisation application for Pristiqs (desvenlafaxine).

EMEA/128068/2008; 12 de marzo de 2008.

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BIBLIOGRAFÍA

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VALORACIÓN

DESVENLAFAXINA PRISTIQ® (Pfizer) Grupo Terapéutico (ATC): N06AX. SISTEMA NERVIOSO. Antidepresivos: otros.

Indicaciones autorizadas: Tratamiento del trastorno depresivo mayor (TDM) en adultos.

Condiciones de conservación y dispensación:

- INSNS: Incluido en la oferta del SNS - R: Requiere receta médica - AR: Aportación reducida

- C: Caducidad inferior a cinco años.

VALORACIÓN GLOBAL:SIN INNOVACIÓN. No implica aparentemente ninguna mejora farmacológica ni clínica en

el tratamiento de las indicaciones autorizadas.

FÁRMACOS RELACIONADOS REGISTRADOS ANTERIORMENTE EN ESPAÑA

Fármaco Medicamento Laboratorio Año

Venlafaxina Vandral Pfizer 1995

Duloxetina Cymbalta Dista (Lilly) 2005

COSTE DIRECTO DEL MEDICAMENTO

Fármaco DDD Coste anual Desvenlafaxina 50 mg 302,04 €

Venlafaxina 100 mg 165,22 €

Duloxetina 60 mg 646,31 €

Dosis Diaria Definida (según la OMS)

Referencias

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