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El Sismo de 1985

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L SISMO DE 1985:

POSIBILIDADES DE RESPUESTA ERNAMENTAL

ITUACION DE DESASTRE FRENTE A UNA

I Luisa Bejari

espues de que han transcurrido ya algunos anos de los sismos de

D

eptiembre de 1985 en Mexico, cabe preguntarse cual seria la perti- nencia de volver sobre estos tristes acontecimientos, aparentemente ahora sin mas sentido que el de constituir buen material de trabajo para los historiadores.

Aunque en su momento fue objeto de multiples reflexiones que lo mis- mo contemplaron la mera cronica de los sucesos que la recuperacion del testimonio de los grupos mas afectados, poco se hizo, sin embargo, para entender la real trascendencia del fenomeno de una manera mas cabal.

Tal vez la proximidad de la catastrofe o la confusion derivada de ser, el centro de un acontecimiento del cual se piensa uno exento, impidie- ron entonces dar los pasos necesarios para intentar su explicacion. Em- pero, la tarea quedo pendiente. Y lo mismo sucedio con la labor de anudar

* Profesora de la Facultad de Ciencias Politicas y Sociales de la UNAM

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esta experiencia en la hebra del pasado, del presente y del futuro de este pais, de su gente, de sus instituciones.

Segun creemos, la vuelta ahora a los sucedido esta mas que justifi- cada. No se trata solo de evitar que andando el tiempo linicamente se cuente con algunas vivencias individuales o con aquello que la memo- ria colectiva termine por retener de una manera mas o menos volunta- ria. Se trata, por el contrario, de buscar la logica de los acontecimientos hasta alcanzar su solucion final. Recuerdese aue un terremoto deia de

difusa, al igual que otros hechos que por su excepcionalidad y limitadi duracion no fueron apreciados como pistas irrepetibles pero privilegia- das para comprender los mecanismos sobre los que descansa el deve- nir de este pais.

El desastre de 1985 se presenta asi como una posibilidad extraordi- naria para apreciar los ejes comunmente ocultos sobre los que se arti- cula la relacion entre la sociedad mexicana y su gobierno; como la oportunidad ideal para meditar sobre la respuesta que de ambos se puede obtener en situaciones similares de desastre. Mexico es un pais donde la emergencia se ha reiterado de manera creciente en los ultimos anos.

Por lo mismo, bien vale la pena reflexionar sobre ello para tratar de com- prender lo que esta sucediendo. Nuestra entrada en la "modernidad"

ha tenido consecuencias que apenas podemos comprender en el mo- mento en que nos toca sufrir algunos de sus devastadores efectos que vienen aparejados con sus beneficios.

Por otra parte, como se sabe, esta "modernidad" ha estado muy le- jos de ser un proceso homogeneo. Uno de sus rasgos que por desgra- cia apenas ha sido estudiado se refiere a las trabas del sistema politico mexicano para tomar medidas preventivas que tiendan a mitigar sus con- secuencias colaterales. Piensese lo mismo en los efectos de un terre- moto en una ciudad densamente poblada, sin una politica de asentamientos adecuada, que en el manejo inconveniente de sustan- cias toxicas o explosivas -San Juan Ixhuatepec- o en el peligro de un compromiso irresponsable con la energia nuclear, como pudiera ser Laguna Verde. Aparentemente estamos destinados a seguir el ejemplo de las naciones mas "avanzadas" en busca del "desarrollo", pero se olvida que somos diferentes, que se trata de estructuras sociales dife- rentes, como diferente es tambien nuestra relacion particular con las auto- ridades publicas.

La sociedad mexicana cuenta por el momento, hay que reconocerlo, con muy pocos instrumentos capaces de presionar sobre su gobierno de manera efectiva, a fin de lograr una mayor responsabilidad de su parte en las decisiones que pueden provocar que un fenomeno natural, o un accidente, cobren la dimension de un desastre. A la cada vez mas fre- cuente aparicion de grupos organizados en demanda de una participa- cion mas amplia en los asuntos que directamente les afectan, no ha correspondido un cambio en el mismo sentido por parte de las autorida-

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des. Este trabajo, sin pretender ser exhaustivo, intenta plantear, algu- nas hipotesis para explicar tal resistencia.

Una ultima aclaracion. Nuestro estudio no busca derivar sus afirma- ciones del analisis de la informacion publicada en la prensa desde di- versos frentes a raiz de los sismos. Su proposito es unicamente fundamentarlas con ella y confirmar o desechar los juicios que aqui se presentan. Estos, por otra parte, se fueron configurando a partir de nues- tra intervencion en una investigacion, cuyos objetivos apuntaban, en esencia, a recoger las ensenanzas emanadas de la forma en que en Me- xico se afrontaron 105 efectos del desastre de 1985. Como consecuen- cia de esta experiencia, llego a nuestro pais una delegacion del Centro de Investigacion de Desastres de la Universidad de Delaware, interesa- da en recoktruir la respuesta del gobierno ante las demandas de la emer- gencia. Con este oDjetivo se hicieron mas de treinta entrevistas a diferentes funcionarios publicos con altos cargos y con una participa- cion relevante durante los sucesos, ya sea porque fueran expresamen- te designados para ello, o por su incorporacion voluntaria en el auxilio de las labores de rescate.

De sus relatos tomaron cuerpo los multiples problemas que se fue- ron presentando y la manera en que estos se resolvieron. Paradojica- mente, tambien aparecieron las limitaciones no solo de orden tecnico, sino tambien de orden politico del regimen, que impidieron una mayor eficiencia en sus intervenciones por medio de una accion concertada y coordinada con la sociedad. Con ello, finalmente, el gobierno preten- dio hacerse cargo de manera exclusiva -o quizas debiera decirse

"excluyente"- de la resolucion de una situacion que desde todo angu- lo y en cualquier pais no puede depender de la participacion de un solo sector de la sociedad.'

'

Esta es la opinion de diversos especialistas en desastres. La literatura al res- pecto puede ser consultada en la Facultad Latinoamericana en Ciencias Socia- les, al igual que las grabaciones de las entrevistas referidas.

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1. El manejo de la situacion de emergencia

La reiterada "insistencia del destino" en ensanarse con la ciudad de Mexico y sus habitantes en los ultimos anos, invita epensar en las disposiciones que se han tomado para atender esta clase de retos, pro- ducto, a nuestro juicio, mas del desarrollo anarquico de este vasto cen- tro urbano que del azar.

si se piensa que en ella se contempla cierta "voluntad expresa" por parte del gobierno de no superar lo que aun intuitivamente podria calificarse como una omision irresponsable, los hechos asi lo confirman. Veamos- lo a la luz de las medidas que configuraron su respuesta ante los efec- tos del desastre.

A partir del primer impacto, el gobierno y la poblacion experimenta- ron un desconcierto casi total. La reaccion de las organizaciones socia- les y de los individuos directamente afectados por los sismos, fue de esperar, cuando no de exigir de las autoridades el auxilio para encarar los efectos del s i n i e s t r ~ . ~ Desde las primeras transmisiones que se es- cucharon por radio, la gente interrumpia a los reporteros para indicar el lugar de un derrumbe o el sitio requerido de ayuda, con la idea de que a esta sola observacion seguiria de inmediato el auxilio esperado.

Durante horas, la escena se repetiria incesantemente tambien en televi- sion, y en los dias sucesivos, en la p r e n ~ a . ~

Por su parte, en su primer comunicado con la poblacion, una vez trans- curridas las primeras horas de desconcierto, el gobierno haria saber que no se escatimarian esfuerzos para ayudar a los damnificados. Se Ileva- rian a cabo no solo las actividades de rescate, sino ademas la reubica- cion de aquellos que hubieran perdido su vivienda. "El gobierno tiene los recursos necesarios para hacer frente a esta desgracia nacional", se dijo.4

Ambos, sociedad y gobierno, guiados por el tradicional vinculo de acentuada dependencia de la primera al segundo, respondieron ocu- pando su lugar previo a la emergencia. Y ambos, sociedad y gobierno, tuvieron paulatinamente que percatarse de las limitaciones impuestas por el desafio para reproducir este esquema. La ciudadania adquirio con-

Segun quedo constancia en los diarios del dia siguiente del primer sismo, organismos diversos del sector privado, pero tambien del sindicalismo oficial, se- tialaron al gobierno como la instancia adecuada para asumir la organizacion de la respuesta a la emergencia. Ver, por ej., Excelsior, pag. 5, o El Sol, pag. 8

Del dia 19 al 22 de septiembre los diarios no dejan de senalar los sitios en que, por sus recorridos o por testimonios de la gente, se ha detectado una total carencia de ayuda.

Excelsior y otros en su edici6n vespertina del 19 de septiembre: se renue- van las ofertas y las esperanzas de que el problema habitacional, ahora agudiza- do por los sismos, puede ser solucionado por el gobierno.

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ciencia en los siguientes dias de que tendria que auxiliarse sola. Los dam- nificados, en especial, se resignaron de buena o mala gana a contar Unicamente con sus propios recursos o con la ayuda exclusiva de aque- llos que de manera voluntaria se ofrecian para sumarse a sus es- f u e r z o ~ . ~

Atrapado por el mismo desconcierto y frente a la necesidad de repa- rar los extensos danos sufridos en sus instalaciones, el gobierno se man- tiene a la expectativa, pasmado, impotente para asumir el liderazgo en la coordinacion y ejecucion de las maniobras que la sociedad demanda, dadas las circunstancias. Asi las cosas, la sociedad ve frustradas sus expectativas, pero otro tanto pasa con el gobierno, confundido frente a la dificultad de cumplir con su papel anterior de gestor insustituible en los "apuros" de la sociedad y el suyo propio ante los danos en su aparto."

Estatico por su falta de preparacion para encarar una situacion de desastre, el gobierno civil traspasa su responsabilidad a los militares, aparentemente mas preparados con el Plan DN-III. Las restricciones de dicho plan, sin embargo, pronto quedaron probadas. A la extensa mag- nitud del desastre se sumo su falta de idoneidad para ser aplicado en el area urbana y su desconocimiento por parte de las autoridades civi- les7 Empero, en todos los comunicados oficiales se hizo una referen- cia casi "terca" a la inmediata aplicacion de sus dispositivos para mitigar los efectos del desastre, al mismo tiempo que se enfatizo su existencia como el instrumento adecuado y previsto de antemano para atender una emergencia como la ocurrida.

La desesperacion por un auxilio que no llega, mientras que el tiempo torna las situaciones en irreversibles, pasa de los damnificados a la pren- sa, y de ahi, a la opinion p u b l i ~ a . ~ Sensibles a las limitaciones del plan y a los reclamos desde diversos frentes, las autoridades proceden a crear una comision de dependencias federales y locales. La improvisacion ini- cial de la ayuda voluntaria de las dependencias gubernamentales se re- plantea; cuatro dias despues se hace descansar en la Comision Nacional de Emergencia la definicion de las tacticas para dar curso a la solucion del d e ~ a s t r e . ~

Esta decision, sin embargo, no introduce cambios sustanciales.lo A las maniobras se incorporan tambien las empresas del sector paraesta- tal, senaladas en el Plan DN-III para "apoyar las acciones" de acuerdo

Esta es la tonica de editoriales y articulos de opinion aparecidos a partir dia 20 de septiembre. Estos juicios se confirman en diversas entrevistas a fun- cionarios publicos en las que quedo claro que la iniciativa originaria de participar en las labores de auxilio partio de ellos de manera voluntaria antes de convertir- se en una orden institucional.

Al dia siguiente del primer sismo se anuncia en los diarios el cierre tempo- ral de las oficinas gubernamentales para su inspeccion. Ver, por ejemplo, La Jor- nada, 20 de septiembre, pag. 5.

Casi ninguno de los funcionarios entrevistados tenia un conocimiento cier- to del Plan DN-III.

Ver Memoria Periodistica del Terremoto, MBxico, UNAM, 1976.

El anuncio se hace en todos los periodicos del 23 de septiembre.

'O Esta es la opinion que se recoge en casi todas las entrevistas hechas a los funcionarios publicos que intervinieron en la respuesta gubernamental frente al desastre. Consultar en la biblioteca de FLACSO, al igual que en todas las oca- siones en que se haga referencia a ellas.

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al campo de sus actividades normales, pero sin tomar en cuenta su gran cantidad de recursos para jugar un papel principal." Una vez asumida la direccion por parte del Regente de la ciudad, el ejercito se declara dispuesto a cumplir con "las comisiones encomendadas por el Presi- dente de la Republica" a dicha corporacion, hasta entonces restringi- das a la vigilancia y acordonamiento de las zonas devastadas.12 Por lo demas, todavia se mantienen al margen de las labores de rescate y auxilio algunas colonias de la ciudad fuertemente danadas por lo sismos.13

Con la participacion formal de las dependencias y empresas del go- bierno federal se inicia el relevo de los voluntarios movilizados ante la falta de apoyo a los damnificados por parte de las autoridades. Las pro- testas no se hacen esperar, porque todavia se observan areas donde los efectivos oficiales no han llegado, impidiendose, no obstante, la pre- sencia de los voluntario^.^^

La coordinacion del gobierno avanza con dificultad, lo que no suce- de con la corrupcion, la negligencia y la evasion de responsabilidades por parte de multiples elementos pertenecientes a sus corporaciones.

Con poca capacidad para controlar los problemas suscitados por el de- sastre, las autoridades ven sin intervenir de manera contundente, como se multiplican las quejas de los habitantes de los inmuebles que por la seriedad de los danos deben ser desalojados. De la misma manera, la escasa, cuando no nula concertacion con la ciudadania contribuye a re- tardar las operaciones de rescate. Los familiares de las victimas dejan considerable constancia de esta situacion en los diarios, a la que se su- ma la de los tecnicos en salvamento venidos del extranjero para auxiliar en estas labores.15 De igual forma, la distribucion de donativos y ayu- da del exterior da lugar a asperos comentarios, senalandose en muchos casos como estos derivan en el desperdicio o en la desviacion de recur- sos que no alcanzan a llegar a los damnifi~ados.'~

La improvisacion se convierte en norma. Bajo sus efectos se realizan los trabajos de evaluacion de danos y la ejecucion de peritajes en diver- sos edificios. Como resultado de esta situacion, la exposicion de cifras y diagnosticos es contradictoria, desorientando a la poblacion y crean- do incertidumbre, y aun sospecha, sobre el proposito manifiesto de las autoridades en ocultar datos o en manipular la magnitud del desastre de acuerdo a sus intereses. Los hechos, empero, confirman que mas que un proposito expreso, lo que existe es la incapacidad reconocida por parte de las autoridades en diversas ocasiones para evaluar la ex- tension de la catastrofe.17

" El caso de PEMEX, CFE, y TELMEX es notable por la gran cantidad de

maquinaria pesada con que cuentan y que pudieron movilizar al D.F. Entrevis- tas, FLACSO.

l 2 Declaraciones del Secretario de la Defensa, Proceso, 29 de septiembre.

l3 Ver diversos articulos en Memoria Periodistica. . .

l4 Consultar entrevistas y articulos en Memoria Periodistica. . .

l5 Ver Memoria Periodistica. . . , y en especial las ediciones de La Jornada, 26 de septiembre, pag. 19; El Universal, misma fecha, pag. 1; Excelsior, misma fecha pag. 5, y sobre la opinion de los escuadrones de rescate, La Jornada, 24 de septiembre, pag. 10; El Dia, misma fecha, pag. 32, solo para ilustrar,

l6 Ver Memoria Periodistica. . . , donde los articulos consignados sobre el par- ticular son muy abundantes.

l7 La Jornada, El Universal y UNO MAS UNO, comenzando el 20 de septiem- bre y a lo largo del desastre, donde lo que se muestra es la contradiccion de las

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En estas condiciones lo comun es la adopcion de medidas y politicas fluctuantes, y en algunos casos hasta opuestas. En el sector salud, por ejemplo, algunos funcionarios senalan la nula amenaza de que se pue- da desatar alguna epidemia, mientras que otros llaman la atencion de la poblacion sobre este peligro, ante la falta de un programa sanitario.ls Asimismo, en el sector educativo, el cambio constante de criterios crea una aguda confusion entre alumnos, maestros y padres de familia acer- ca de las medidas para solucionar temporalmente los retos impuestos por el desastre.lg

La carencia de un plan de contingencia que fije pautas mas raciona- les y acordes a las necesidades del momento hace que se vuelva a los patrones de tiempos de "normalidad". El centralismo es una muestra palpable de ello, reflejandose en el deficiente envio de ayuda a las co- munidades del interior igualmente danadas por los sismos. Tambien se refrenda el trato preferencial comunmente otorgado a algunos sectores, especialmente en la asignacion de prioridades. En especial es curioso observar la preocupacion de las autoridades por restablecer las activi- dades de turismo, cuando existen problemas mas apremiantes ligados a asegurar las condiciones de vida de la poblacion y su vuelta a la "nor- malidad"."

Ciertamente la improvisacion que caracterizo la respuesta del gobier- no, sobre todo en la etapa inicial, se debio a la ausencia de un plan de contingencia previamente formulado. Pero no solamente a ello. El im- perativo de mantener los lazos de dependencia segun el modelo de ejer- cicio del poder en el pais jugo un papel tambien de relevancia indiscutible.

2. La naturaleza de la respuesta gubernamental y de la poblacion frente al desastre

Las caracteristicas del sistema politico mexicano, y en especial la par- ticular relacion entre sociedad y gobierno en terminos del debilitamien- to del entramado de instituciones de la esfera civil que este favorece, obliga a prescindir de cualquier plan de contingencia, en virtud de que tal plan necesariamente tendria que contar con la asistencia activa de la sociedad. Si se acepta como axioma el que todo gobierno tiene limi- tes naturales para hacer frente a las tareas que afloran durante un de- sastre y requiere, por lo mismo, del concurso de la sociedad, es posible suponer que durante el tiempo que abarco esta condicion, el esquema tradicional de ejercicio del poder politico en Mexico se vio sometido a fuertes retos.21

cifras que se hacen publicas, hasta terminar con el reconocimiento expreso por parte del Regente de esta situacion el 14 de octubre. Ninguno de los entrevista- dos, por otra parte, acepto conocer las cifras de la evaluacion final.

" LOS ejemplos pueden apreciarse a lo largo de las dos primeras semanas

del desastre. Ver solo para ilustrar La Jornada, 23 de septiembre, pag. 1.

l9 Casi un mes despues de los sismos todavia habia discusiones acerca de la politica a seguir por parte del sector. Ver UNO MAS UNO, 14 de octubre, pag. 11.

Aunque la magnitud del desastre sobre la ciudad de Mexico es la mas acen- tuada, sus danos alcanzan tambien a diversas entidades del interior de la Repu- blica, particularmente Jalisco. Ver para ilustrar, Excelsior, 25 de septiembre, o La Jornada, 27 de septiembre, pag. 5 con relacion al trato preferencial.

" Esta afirmacion ha sido ya comentada al inicio de este trabajo, para lo cual se pidio la consulta de la literatura existente en la biblioteca de la FLACSO. Co-

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En la medida en que no pudo acudir a los llamados de la sociedad y que, por el contrario, se vio obligado a marginarla, el gobierno se en- contro impedido para dar cauce a las demandas generadas por los sis- mos y, en consecuencia, su legitimidad como gestor

de

las medidas exigidas por esta situacion se vio duramente socavada. Ello motivo que el caracter y la extension de las disposiciones puestas en marcha por el gobierno durante esta coyuntura tuvieran como eje medular la recu- peracion del liderazgo de la sociedad de acuerdo al modelo de depen- dencia anterior. Empero, conforme este proceso avanzo, su objetivo se hizo mas dificil por la perdida de confianza en las autoridades por parte de la sociedad en general, y en especial, de la poblacion mas afectada con la que debia tener un contacto mas estrecho. La resistencia progre- siva de este grupo a acatar las disposiciones oficiales y el impulso de soluciones propuestas de manera alternativa y sin la asistencia del go- bierno asi lo senalan.22

Ante la falta de convocatoria del gobierno para atender los desafios de la emergencia en sus primeros dias, la sociedad comienza a organi- zarse sola para protegerse de los efectos inmediatos del desastre, pero tambien contra sus consecuencias posteriores. El temor compartido abre los espacios necesarios para los acuerdos que serviran de base para una lucha que se perfila como comun. En Tepito los vecinos se deciden a no salir del barrio con el proposito de evitar los saqueos, pero mas que nada, el desalojo masivo por parte de los caseros en espera de una oportunidad. Calles, camellones y jardines sirven de refugio para levan- tar las casas de campana que poco a poco tomaran la forma de verda- deros campamentos. Se rechazan los albergues oficiales al figurar estos como una amenaza para un posterior regreso al barrio y a las viviendas antes ocupadas. Solo han hecho falta unas cuantas horas para adquirir la certeza de las acciones a seguir, para neutralizar lo que se mira como un arreglo entre propietarios y g~bierno.'~

Los locatarios de Jamaica responden de manera similar ante el im- pedimento de reanudar sus actividades comerciales en el mismo sitio por el derrumbe de las instalaciones del mercado. Ya en antecedentes del proyecto de mudarlos a la Central de Abasto como parte del progra- ma de reorganizacion del sistema de comercializacion del Distrito Fede- ral, se resuelven a mantener la resistencia a esta medida y comienzan a instalarse en las zonas aledanas a las instalaciones del mercad^.'^

Las asociaciones se multiplican. No solo resurgen las ya existentes, sino que ademas aparecen otras nuevas, conforme se hace evidente que sera necesario presionar para obtener de las autoridades una respues-

mo no es este el lugar para explayar el tema con mayor amplitud se propone su aceptacion como un axioma. Los "limites naturales" de cualquier gobierno para hacer frente a las demandas de un desastre estarian dados por la dificultad de conocer con toda certeza la amplitud que este puede alcanzar, y mas aun por la imposibilidad de contar de manera permanente con los recursos necesarios para dar respuesta a una situacion asi.

2"xc61si~r, El Dia, La Jornada y UNO MAS UNO, 21 y 22 de septiembre so- lo para ilustrar.

23 El Nacional y La Jornada, 24 de octubre, pag. 4 y pag. 32 respectivamen- te; ver ademas Rodriguez V., "La organizacion popular ante el reto de la recons- truccion", en Revista Mexicana de Ciencias Politicas y Sociales, Mexico, UNAM, enero-marzo, 1986.

24 El Dia, 25 de septiembre, pag. 12.

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ta acorde a sus expectativa^.^^ La gente se moviliza y encuentra alia- dos en los partidos de oposicion y en otros organismos dispuestos a secundar sus demandas. Lo mismo se acude al Palacio Legislativo que a Los Pinos o a cualquier otra dependencia en busca de la solucion que ellos mismos, los damnificados, han comenzado a configurar para sus problemas. Se pasan por alto las dispos~ciones de las autoridades y en cambio se busca la manera de forzar una respuesta satisfactoria a sus demandas.

De las instancias oficiales apenas se recibe alguna contestacion va- cilante. En la Camara de Diputados se les informa a traves de sus "re- presentantes" que ese cuerpo carece de facultades para emprender acciones tendientes a la reconstruccion o al manejo de la ayuda.?= Se apela entonces al Ejecutivo, senalado como la instancia autorizada pa- ra llevar a cabo las medidas requeridas. Una vez mas entra en escena una de las columnas principales del sistema politico mexicano, confian- do e sus poderes simbolicos para resolver sobre cualquier cuestion.27 Existe ya, empero, un creciente escepticismo sobre los resultados de esta gestion, por lo que se mantienen las movilizaciones en espera del cumplimiento de sus promesas. La intervencion presidencial no logra detener los propositos declarados de los administradores del Distrito Fe- deral sobre el problema habitacional ni en lo que respecta al de los loca- t a r i o ~ de Jamai~a.'~ La falta de acuerdo o de coordinacion, o bien la intencion compartida de llevar a cabo las medidas ya decididas con an- terioridad, explican la "desobediencia" al mandato presidencial a costa de una profundizacion aun mayor del deterioro de su imagen.

Desde el foro parlamentario, los partidos de oposicion denuncian lo que consideran medidas autoritarias por parte del gobierno al no tomar en cuenta la participacion de los directamente involucrados en la recons- t r u ~ c i o n . ~ ~ Pero la falta de consulta es senalada desde otros foros, que de igual manera piden cuentas de la poca efectividad del Plan DN-III y de las deficiencias probadas por los sismos en la politica urbana del re- gimen. En ella, por cierto, se hace recaer la mayor responsabilidad de los agudos efectos alcanzados por el d e s a ~ t r e . ~

La polemica se extiende y rebasa los problemas generados exclusi- vamente por el siniestro. Otros temas de discusion se actualizan, como por ejemplo, la fuerte contaminacion de la ciudad de Mexico junto con la demanda de trasladar la refineria de Atzcapotzalco a otro sitio.31

Si bien el deseo de recuperar un lugar donde habitar es claro, no asi la via para lograrlo. A nuestro juicio, solo la experiencia llevara a los damnificados a contemplar una ruptura en la tradicional tutoria del gobierno en materia habita- cional.

'"a Jornada, 27 de septiembre, pag. 9.

''

Para los acuerdos logrados con Miguel de la Madrid Hurtado en las tres marchas realizadas a Los Pinos, ver Rodriguez V., op. cit., pag. 75.

Baste recordar los enfrentamientos con el delegado de la V. Carranza en el caso de Jamaica, Excelsior, lo. de octubre, pags. 4 y 8.

LOS reclamos de los partidos constan en Excelsior, lo. octubre, pag. 5.

m Entre los otros foros vale la pena mencionar los del sector sindical y priva- do, en UNO MAS UNO, 11 de octubre, pag. 11 y Excelsior, 3 de octubre, pag. 1.

El problema adquiere mayor relevancia al conectarsele con el de la des- concentracion urbana y descentralizacion administrativa. Excelsior, 20 de sep- tiembre, pag. 5, El Universal, 23 de septiembre, pag. 5.

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Mientras mas crece el deterioro de la legitimidad del gobierno se cues- tiona su actitud en un mayor numero de areas. Asi, se pide la participa- cion de la ciudadania en las decisiones de orden financiero, en especial las relacionadas con el pago de la deuda, o la democratizacion del Dis- trito Federal, excluido del regimen representativo en cuanto a la elec- cion de sus autoridades. Cuestiones ya largamente discutidas, a raiz del desastre cobran nuevo

La crisis de legitimidad del gobierno para encabezar la reconstruc- cion se extiende a todas sus instituciones. Se duda de la competencia del PRI para fungir como autoridad para proponer soluciones, y sobre todo de la de sus diputados para fungir como los representantes de los damnificado^.^^ La capacidad moral de los funcionarios de la adminis- tracion en curso para atender el problema de la vivienda o el de la justi- cia tambien se pone en tela de juicio. En particular, en este ultimo caso la descalificacion de la Procuraduria del D.F. ante la ciudadania, por la aparicion de varios cadaveres con huellas de tortura, motiva la deman- da de la renuncia de su titular.34

32 El problema de la moratoria se incluye en casi todos los proyectos alterna- tivos para la reconstruccion. Ver, La Jornada, 26 de septiembre, pag. 14, y 8 y 14 de octubre, pag. 1, entre otros.

33 Excelsior, 24 y 28 de septiembre, pags. 5 y 1 respectivamente, El Univer- sal, 10 de octubre, pag. 5. E l Sol, 14 de octubre. pag. 8.

34 El caso del Secretario de la SEDUE y el de Victoria Adato son muy ilustra- tivos; ver El Universal, 30 de septiembre, pag. 14 y 3 de octubre, pag. 21.

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Tampoco el ejercito se salva del desprestigio dada la obstinacion de los civiles en mantener vigente la idea de un plan en el que el ejercito tenga una presencia decreciente en las maniobras de emergencia, su pobre desempeno en las mismas poco ayuda a mejorar la idea que de ellos se tiene. No bien terminado el desastre, este cuerpo tendra que empenarse en una campana tendiente a hacer enfasis en sus activida- des contra el narcotrafico a modo de restaurar su imagen de "defen- sor" de los intereses de la c o m ~ n i d a d . ~ ~

Apenas se da abasto el gobierno para responder a todas las criticas de la socie- dad. Con el unico objetivo de contrarres- tar la gran cantidad de reclamaciones que se producen en su contra se pone en ope- racion una campana que abarca a todas sus instituciones. A este fin se suman tambien las centrales obreras oficiales, intentando desviar hacia los empresarios los ataques por su responsabilidad en las condiciones laborales contra- rias a la legislacion y puestas a la luz a raiz de los s i ~ m o s . ~ ~ En la Ca- mara de Diputados se suspenden de manera inmediata las declaraciones en tono contestatario, inicialmente cursadas por el error de haber acep- tado en medio del desconciedo la creacion de una Comision Pluriparti- dista, con representacion paritaria de todos los partidos de la

~posicion.~'

Como parte de la misma estrategia para la recuperacion del lideraz- go en la reconstruccion, el gobierno expide un decreto de expropiacion de diversos predios urbanos.38 La medida coincide con otras que bus- can de igual manera fortalecer la autoridad presidencial al senalarlo co- mo la unica instancia constitucionalmente facultada para dar este paso, y por lo mismo, para llevar a buen fin el proceso. Hecha la demostra- cion, no tendran el mismo exito otras peticiones cursadas por diferentes grupos de damnificados, tendientes a ampliar el decreto para incluir en el a un mayor numero de beneficiarios. Igual suerte correra su deman- da de congelacion de rentas como el paso necesario para resolver el muy grave problema de escasez de vivienda, agudizado aun mas por el desastre.39

Publicamente se procede a reconocer las fallas y las limitaciones de las autoridades en el manejo de la emergencia en su etapa inicial, y a agradecer "el muy loable esfuerzo" de la ciudadania por su interven- cion en estas tareas. El agradecimiento marca, a juicio del gobierno, el termino de un "deber cumplido" y por lo mismo, ya sin sentido alguno

35 UNO MAS UNO, lo. de octubre, pag. 13 y 5 de octubre, pag. 8; Excelsior, l o . de octubre, pag. 5 y El Dia, 8 de octubre, pag. 2.

36 LOS ataques de la CTM a los empresarios de la rama textil no senalan la responsabilidad del gobierno al no haber hecho cumplir las leyes laborales. El Dia, 3 de octubre, pag. 9, entre otros.

37 ES curioso Observar como la radicalidad de la Camara corre a cargo de la Comision, misma que se limita en el momento mismo en que se corrige el error de la paridad y se aumenta la representacion del "partido mayoritario". La Jor- nada, 28 septiembre, pag. 3.

38 Publicado en todos los diarios el 11 de octubre.

Excelsior, 13 de octubre, pag. 1.

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en el futuro. Se pretende con ello que la sociedad vuelva a su situacion anterior.

Que abandone la movilizacion y que re- nuncie a repetir la experiencia de partici- pacion en los problemas suscitados por el desastre, pero tambien a sus reclamos en otras cuestiones. A pesar de la reiteracion del reconocimiento oficial, su resistencia a retirarse de los asuntos publicos para volver a su situacion anterior y aceptar el esquema de dependencia tra- dicional sera muy dificil de abatir. El gobierno solo podra saberlo andan- do el tiempo.

3. Conclusiones y Epilogo por confirmarse

La ausencia de una politica publica expresamente formulada para la administracion de desastres permitio a los damnificados y a otros gru- pos organizados incidir en la configuracion de la respuesta gubernamental ante los efectos de los sismos de 1985. Su intervencion, empero, fue solo limitada, ya que la forma en que sus demandas tomaron cuerpo fi- nalmente quedo sujeta al juicio definitivo de las autoridades. En otras palabras, la sociedad en general, y mas particularmente los damnifica- dos, pudieron senalar al gobierno las acciones requeridas para superar las consecuencias de la catastrofe, pero no la manera en que estas ha- brian de ser efectuadas. Y en el transito de una condicion a la otra, la solucion otorgada a sus demandas no siempre fue satisfactoria.

A pesar de ello, es muy dificil negar que fueron los damnificados y otros gupos movilizados los que marcaron la pauta de las intervencio- nes del gobierno para la reconstruccion, aunque no su modalidad. Esta salvedad es la que permitio mantener mas o menos incolume en otras cuestiones, la permanencia de las estructuras basicas del sistema a pe- sar de la conmocion provocada por el desastre. A esto, quizas, habria que agregar la habilidad del gobierno para aprovechar la debilidad tra- dicional de las organizaciones de la esfera civil, no obstante su notable adelanto en el transcurso de los acontecimientos.

Si el desastre no logro rebasar los mecanismos de control del siste- ma, en cambio si marco un hito importante en su futuro. Durante su de- sarrollo, las autoridades tuvieron la oportunidad de percibir la dificultad de continuar manteniendo su dominio sobre la sociedad con base en su acentuada dependencia del gobierno, cuando no en su sustitucion total.

La complejidad alcanzada en la actualidad por el pais en mas de un sentido, ha hecho que toda medida preventiva sea insuficiente. Mas aun cuando los problemas involucran la necesaria activacion de la sociedad en su conjunto, o por lo menos de una buena parte de ella, como fue el caso de 1985, o como puede ser cualquier ocasion en que un feno- meno fisico o un accidente requieran de su asistencia. De la experien- cia de los sismos el gobierno apenas salio librado, pero no sin huellas profundas que acentuaron mas el deterioro de su imagen y la necesi- dad de establecer nuevas relaciones con la sociedad, si es que no se quiere repetir los errores de esta prueba.

La necesidad de "renovar" su vinculo con la sociedad se reafirma si se tiene en cuenta que en el presente existen tareas cuya realizacion

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es imposible conservar sin cambiar sus practicas y sus esquemas ante- riores. El ejemplo de la necesidad de contar con un plan para suavizar los efectos de un desastre es bastante ilustrativo.

Ya se ha dicho en otra parte de este escrito que la naturaleza del sis- tema politico mexicano y su peculiar relacion con la sociedad, en ter- minos del imperativo de mantener su dependencia del liderazgo gubernamental, explica en parte la ausencia de un plan de contingen- cia durante los sismos de 1985, en virtud de que tal plan necesariamen- te tendria que haber contado con la asistencia activa de la sociedad. El problema que se presenta ahora es que de mantenerse este imperativo no sera viable la superacion de las restricciones para hacer posible un futuro plan de esta naturaleza.

Como se ve, la preparacion del pais para una emergencia, y ya se ha dicho que esta puede ser de diversa indole, esta estrechamente liga- da al funcionamiento del sistema politico y a los cambios que este pue- da incorporar. Esperemos que estos se hagan antes de que tengamos que revivir una experiencia como la vivida en 1985.

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