INTRODUCCIÓN A LA PREVENCIÓN DE LA DROGADEPENDENCIA EN EL ÁMBITO EDUCATIVO
Lic. Claudia Gaudina- Lic. Verónica Gaudina
La problemática del consumo de drogas ha existido a lo largo de la historia, pero es en estas últimas décadas que se ha expandido a todos los tejidos sociales sin distinción de niveles económicos o culturales, y, lo que es más preocupante, a edades cada vez más tempranas.
La complejidad de este tema exige la implementación de estrategias y acciones desde un abordaje preventivo.
Pero, ¿de qué hablamos cuando hablamos de Prevención en Drogadependencia? ¿Qué entendemos por droga, drogadependencia y prevención?
Algunas definiciones
Comenzaremos por definir qué es una droga. Algunos autores sostienen que droga proviene de la palabra droog, término de origen holandés con que se nombraba a las hierbas secas de uso medicinal provenientes de América.
H. Solms (1972) se refiere a droga como la “sustancia de origen natural o industrial, con o sin aplicación terapéutica, de la que se hace un empleo inmoderado (o un simple uso) con una finalidad no médica.”
Actualmente, en su acepción más ampliamente aceptada, se denomina droga a “toda sustancia que tiene acción sobre los seres vivos y que incorporada al organismo produce un cambio.”(Vallejos, N., 1998)
Dentro de la clasificación de drogas podemos distinguir distintos criterios y enfoques: según el marco legal, drogas legales e ilegales; según su origen, naturales, semi-sintéticas y sintéticas; según los efectos que provoca en el organismo, estimulantes, depresoras y alucinógenas; otros.
También, para definir drogadependencia existen distintos criterios. Según la Organización Mundial de la Salud, O.M.S., es “ un estado psíquico y físico resultante de la interacción entre un organismo vivo y un producto psicoactivo, que se caracteriza por modificaciones de la conducta (...), incluye siempre un deseo invencible de consumir (...) a fin de experimentar nuevamente sus efectos psíquicos y evitar el malestar de su privación”.
Desde el campo biológico, Nahas (1992) la define como “un estado unido a una perturbación de la neurotransmisión cerebral, al principio reversible y pasajera pero que puede conducir a un desorden crónico e incluso irreversible de esta neurotransmisión”.
La American Psychiatric Asociation define la dependencia a drogas como “un conjunto de síntomas que indican que el sujeto sigue consumiendo la sustancia a pesar de los problemas importantes relacionados con su consumo”.
Por último, ¿qué es prevenir? Es llegar antes, anticiparse e impedir que se produzca un daño. Es iniciar procedimientos y actuaciones en un contexto real, adaptadas a necesidades concretas. Prevenir es una tarea compleja y por ello ha de ser programada: ¿con quién prevenir?, ¿en qué momento y lugar?, ¿qué objetivos se plantean y cómo se quieren conseguir?.
En este sentido, la tarea preventiva se enmarca desde un determinado encuadre teórico, que implica el marco ideológico y valorativo que la sustenta.
Así, a través de los años, se propusieron distintos modelos conceptuales en Prevención de la Drogodependencia (Touzé, 2005), que articulan los tres elementos básicos relacionados a esta problemática: la sustancia (o droga), la persona y el contexto (o medio), destacándose alguno de estos factores en forma particular según el encuadre.
El enfoque jurídico focaliza en la sustancia o tóxico, “la droga atrapa“, enfatizando las medidas legales y penales. Se destacan las características ”desviadas “ de la persona que consume, quien aparece como transgresor. El contexto se refiere a lo normativo, expresado a través de la legislación vigente. Este modelo se asienta en el campo del Derecho y trata de evitar el consumo de drogas prohibidas mediante el efecto persuasivo del uso de la sanción.
El enfoque médico-sanitario no diferencia entre drogas legales e ilegales, por lo que incluye también al alcohol, tabaco, etc. Focaliza en la persona a la que considera un enfermo que necesita curación, introduce los conceptos de vulnerabilidad y factores de riesgo, y destaca a la población infanto -juvenil como su objetivo-meta. Con respecto al contexto introduce el concepto de tolerancia social frente al consumo de drogas y tiene en cuenta el fácil acceso a las mismas, ambos factores que dificultan el accionar preventivo. Este modelo está enmarcado en el campo de la Salud Pública y se basa en que las personas, al conocer los daños potenciales de las drogas, las descarten; por ello destaca la importancia de la información acerca de las mismas. (Tradicionalmente llamada prevención específica)
El enfoque psico-social se centra en la persona: en qué cantidad, frecuencia y modalidad consume. Con respecto al contexto, se refiere a la influencia del grupo social más cercano: familiar y de sus pares o grupo de pertenencia. Se define la drogadependencia como un síntoma de una patología de base, como la manifestación de un trastorno mental. Al destacarse en este enfoque la persona, las acciones preventivas están dirigidas al desarrollo de actitudes de autovaloración y la mejora de la autoestima, que favorezcan la toma de decisiones y el autocuidado. (Tradicionalmente llamada prevención inespecífica. Este modelo se encuadra dentro de la Salud Mental.
El enfoque socio-cultural destaca la importancia del contexto social en su totalidad, tanto ambiental como socioeconómico, lo que determina la
complejidad del tema. Destaca la influencia de las condiciones y cambios sociales que inciden en esta problemática, es decir, la drogadependencia aparece como un síntoma de la sociedad contemporánea (consumismo). La idea de riesgo se desplaza al contexto - abandono, violencia familiar, desempleo, etc. - promoviendo la mejora de esas condiciones, especialmente en determinados sectores sociales. La tarea preventiva se realiza por medio de programas de promoción y educación para la salud, destacando la salud como valor social y favoreciendo el estilo de vida de las personas. Este enfoque se enmarca dentro de la perspectiva del Trabajo Social.
El enfoque de reducción de daños y riesgos parte de la idea de que las personas en alguna oportunidad van a probar algún tipo de droga, más allá de los esfuerzos realizados para que esto no suceda. Por lo tanto, trata de evitar los efectos del consumo más que el consumo en sí mismo.
Hemos comenzado diciendo que la problemática de la drogadependencia implica la implementación de estrategias y acciones específicas desde el ámbito preventivo. De allí que la tarea preventiva deba incluir un abordaje que supere y contenga las distintas perspectivas, abarcando el problema en su complejidad. Esto supone reconocer los factores propios de las drogas (efectos, vías de administración, envoltorio, precio), los del sujeto en su contexto próximo (biológico, psicológico, familiar y grupo de pares) y los del contexto social ampliado (entorno sociocultural, grado de disponibilidad/acceso, modas) que confluyen en esta problemática. Asimismo, algunos autores españoles hoy agregan a esa tríada el factor temporal o circunstancial, especialmente en el consumo de alcohol en los jóvenes relacionado con la diversión y la utilización del tiempo libre.
Desde el campo sanitario provienen los conceptos de prevención primaria, secundaria y terciaria, dependiendo del momento en que se establece la intervención, es decir, si constituye un factor de riesgo, si se ha iniciado el consumo o si ya existe un problema o consecuencia del mismo.
Sin embargo, desde hace tiempo se ha comenzado a trabajar en el campo de la drogadependencia desde las concepciones de:
Prevención Universal: dirigida a todos los integrantes de un grupo o población, con el objetivo de promover el desarrollo de habilidades para la vida junto a la reflexión crítica acerca de las drogas y su problemática.
Prevención Selectiva: dirigida a aquellos grupos con mayor riesgo potencial de consumo de drogas.
Prevención Indicada: dirigida a los grupos ya consumidores o de alto riesgo.
Cabe aclarar que llamamos riesgo a la probabilidad de que se produzca un daño no deseado. Un factor de riesgo es una característica personal o grupal que aumenta la probabilidad del uso de drogas. Estos riesgos pueden ser biológicos, socioculturales, ambientales, etc.
Por otra parte, llamamos factores de protección a las cualidades o condiciones internas y ambientales, que resguardan a las personas de los efectos negativos de estar expuestos a riesgos.
Así, prevenir no es sólo evitar el contacto inicial con las drogas sino también detectar precozmente las poblaciones en riesgo, impedir el paso de una droga a otras y favorecer el desarrollo de factores de protección en la población, es decir, lograr que todas las intervenciones permitan una acción preventiva al evitar potencialmente un mal mayor.
La Universidad y la prevención
La realidad nos muestra que las personas están a diario en contacto con numerosas situaciones de inicio al consumo, generando situaciones de riesgo para él y para otros.
Al reflexionar acerca de dónde podemos realizar acciones preventivas surgen los diferentes escenarios en los que participan las personas: familiar, educativo, laboral, cultural, deportivo, religioso, comunitario, etc.
Dentro del ámbito educativo, las distintas instituciones educativas deben tomar parte mediante la reflexión-acción en el abordaje de la prevención de la drogadependencia, priorizando la adquisición de habilidades para afrontar los conflictos y la toma de decisiones, y fortaleciendo las potencialidades de cada uno para enfrentar circunstancias difíciles. La Universidad es un espacio que brinda amplias posibilidades para abordar estas temáticas.
La figura del docente como promotor de un estilo de vida positivo toma fundamental importancia, promoviendo la consolidación de valores y actitudes favorables para la salud. Así, la tarea preventiva no se separa del proceso de enseñanza - aprendizaje sino que se incluye en toda actividad en que la reflexión, la dinámica grupal y la situación lo crea oportuno.
Debemos tomar conciencia que las instituciones educativas capaces de crear un clima abierto y positivo que favorezca la reflexión colaboran en el desarrollo de comportamientos sociales en las personas para sostenerse en el ambiente en el que se desenvuelven y participan.
Pero, además, los profesionales de la educación participan de la producción y transmisión del saber científico: conocimiento sobre el abuso de drogas, sus consecuencias y su difusión.
Así, la Universidad tiene la posibilidad de realizar un abordaje integral en Prevención de la Drogadependencia, promoviendo la capacitación en el tema y el desarrollo de habilidades y actitudes tendientes a acrecentar la autonomía personal.
Bibliografía
-Becoña Iglesias, E., “Bases científicas de la prevención de las drogadependencias“, Universidad de Santiago de Compostela, Plan Nacional sobre Drogas, Madrid, 2002
-Schon, D., “La formación de profesionales reflexivos,” Paidós, Barcelona, 1992
-Touzé, G”, Prevención de Adicciones”, Troquel, Bs. As. , 2005.
-Vallejo, N., “Aspectos toxicológicos de la Drogadependencia”, Secretaría para la Prevención de la Drogadicción y la Lucha contra el Narcotráfico, Presidencia de la Nación, Bs.As. , 1998.