Lengtras Modernas 22 ( 1995), 167-179 Universidad de Chile
EL DISCURSO
ORAL DEL
CHICANO
COMO
NUEVA
PERSPECTTVADE
ANALISIS
DE
LA
SEGUNDA PERSONA
SINGUIAR
Fesro ConREA-URTBE
Arizona State University
El presente trabajo examina la producción discursiva chicana oral con el
propósito de identifrcar la funcionalidad del pronombre personal de
segun-da persona dentro de dos dominios de interacción, formal e informal, desde
una perspectiva analítica que trata de superar las falencias de las metodologÍas cuantitativas.
En el análisis del discurso oral y espontáneo de una comunidad chicana de Phoenix, Arizona, se diseñó una alternativa metodológica para
estudiar la segunda persona singular del español con base en el análisis del discurso. Esta permite una aproximación más acotada a la realidad
lin-girística del suroeste en la medida en que considera que la segunda persona
cumple un papel indispensable en el proceso de identificación de roles sociales dentro del discurso. Dentro de esta aproximación pragmática, se
pueden identificar diferencias sociales y lingirísticas en la comunidad chicana, asÍ como establecer factores de identidad cultural que proyectan este estudio hacia otro tipo de corpus textual.
El
presente trabajo indaga Ia producción discursiva chicanaoral con
elpropósito
de
identificarla
funcionalidadde
la
segunda personaen
dos dominios de interacción, formal e informal, dentro una perspectiva analíti-ca que trata de superar las falencias de algunas de las metodologías exclusi-vamente cuantitativas.Con
el
propósitode
analizarel
discursooral
y
espontáneode
una comunidad chicana del suroeste de los Estados Unidos, se ha diseñado unaalternativa metodológica para Ia segunda persona singular del español con base
en
el
análisisdel
discurso,la
que permiteuna
aproximación másacotada a la realidad lingüística del suroeste, en la medida en que la segun-da persona cumple un papel indispensable en el proceso de identificación de roles sociales dentro del discurso mismo. Al considerarse esta
aproxima-Para correspondencia y solicitudes de separatas, dirigirse a: Fabio Correa-Uribe, Phoenix Country Day School, P.O. Box 15087, Phoenix, AZ 85060, Estados Unidos.
168 LENGUAS MODERNAS 22, 1995
ción pragmática, se pueden definir diferencias sociales y lingüísticas dentro
la comunidad chicana, así como configurar factores de identidad cultural que proyectan este estudio hacia otro tipo de corpus textual.
El
presente trabajo correspondea
una investigación que analizó los factores extralingüísticos estrechamente relacionados conla
selección de cualquiera de los pronombres del singulartúy
usted en una comunidad ur-bana del suroeste norteamericanol. Este enfoque, tanto sociolingtiístico, enlo
que respectaal
estudio de cruce de las variables mencionadas, como etnográfico respecto a Ia observación en la recolección de los datosy
el posterior análisis del discurso, permitió establecer pautas más concluyentes y actuales respecto de la funcionalidad de la segunda persona del singularen este
tipo
de discurso y de comunidades. Nuestro estudio ofrece datosdel habla espontánea de la comunidad en los dominios de
la
iglesia y elvecindario
o
barrio.
Los resultadosno
varían radicalmentede
aquellos encontrados por otros investigadores en otras áreas del suroeste rrorteame-ricano.Los pronombres usados para
la
segunda persona son los que mejor reflejan, en sus aspectos distributivos y semánticos, su dependencia de lasrelaciones sociales de los hablantes y del medio sociocultural en que
ocu-rren
(Solé 1970). La selección de determinada forma de tratamiento de-pendeno
sólo del contexto gramatical, sino también del contexto social, condicionado por variables tales como la edad, el sexo o la posición social de los hablantes. En términos generales, el pronombre ha sido estudiadodesde
varios
puntos de
vista,
pero
necesariamentea
part.ir de
sufuncionalidad en el discurso. Se le han atribuido diversos usos (:rnafórico, referencial, deíctico, entre otros), considerando que el pronombre
adquie-re
sufunción
enel
momento de la emisión enel
discurso, donde toma valores tanto referenciales (que serían lingüísticos, si se refieren a elemen-tos presentes en el acto de habla) como sociales (valores extralingüísticos o sociolingüísticos que adquiere en determinado contexto).Desde
el
punto de vist¿ pragmático, enel
estudio de los enunciados hay que considerar que en la conversación los papeles de hablante y oyentese intercambian, con lo que se establece una dinámica deíctica con puntos de orientación cambiantes. En este nivel pragmático, los pronombres revis-ten un valor esencial y asumen principalmente su funcionalidad a partir de las formas verbales2. Por
lo
tanto, el valor de los pronombres es apoyadopor
las formas verbales empleadasen
el
discurso. Los pronombres sonI La m.,estra seleccionada está compuesta por 20 indiüduos (N=20),los cuales residen en
el área de Phoenix, Arizona. Al pertenecer todos a un mismo grupo religioso, esta variable adquirió particular relevancia, ya que la religión católica constituye un polo importante en la üda diaria de este tipo de comunidades méxico-americanas.
2 Escaly Zamora (1987) sintetiza lo anterior afirmando que existen dos usos diferentes de
los pronombres: uno, que puede reconocerse por la relación sintáctica del pronombre con el antecedente y otro, en qtre la relación entre pronombre y referente se establece
F. Correa-Uribe / La segunda persona singular en el discurso chicano oral 169
sometidos a análisis, el que se basa tanto en su funcionamiento como en su
significado
y
su referencialidad; adquieren,en
consecuencia, valores dedistinto tipo. Cuando
un
emisor se dirige aun
receptor, el hecho de pre-sentarse una característica de tipo social determinada (distanciamientoso-cial,
por
ejemplo) haceque
no
sólo seutilicen
las formas verbales de segunda persona, sino lasde
tercera personae,
incluso, las formas del plural.Este uso de
la
forma verbalde
tercera persona singular(correspon-diente a usted en nuestro estudio) está estrechamente relacionado con la
función que adquiere en el momento del acto de habla o en la emisión, la cual está supeditada a factores extralingüísticos (posición social, edad, etc.)
que
constituyenla
base para estetipo
de
análisis.A
partir
de
los años setenta, se ha dado importancia a varios aspectos concernientes a la varie-dad pronominal (como grados de formalidado
confianza) estrechamente relacionados con algunos estudios sobre los pronombres de segunda perso-na, específicamente lo relativo a los rasgos 'solidaridad' y 'poder', estableci-dospor
Browny
Gilman (1960)en
su clásico estudio sobrela
segunda personadel
alemán,el
francésy
el
italiano.Al
analizar los motivos quedeterminan
la
selecciónde
las formas pronominales, podemos observarque
estos rasgos también pueden ser aplicados, segúnlo
señalan estosautores, a la dualidad
túy
usted del español3. Este modelo, que en su mo-mento surgió como innovador en el análisis de la variedad pronominal de la segunda persona en los estudios realizados en Europa, ha permanecido como parámetro en la mayoría de las investigaciones. El análisis de dicha variedad se hace cada vez más complejo si se tiene como punto de partida la movilidad en las estructuras sociales y los cambios en las normas locales de las comunidades que se presentan día a día, como sucede en este caso,en comunidades consistentemente diglósicas.
Según Keller (1974), los términos'solidaridad'
y'poder'
no se refierena los pronombres
túy
usted solamente, sino también a las cuatro relaciones que se presentan dentro del paradigma de los pronombres: el usted rr.utuo,el
tú
mutuoy
las dos relaciones asimétricaso no
recíprocas.Tanto
la psicolingüística como la psicología social han concluido que lacomunica-ción siempre está supeditada a dos factores inherentes, la solidaridad y la posición social o el poder. En otras palabras, estos dos esquemas son
uni-versales y constituyen factores integrales de cualquier sociedad. Esto signifi-ca que las cuatro relaciones propuestas por Keller varían de acuerdo con la norma de poder que se ejerza en los interlocutores en una situación
deter-SBrown y Gilman (1960) llevan a cabo un estudio sobre el uso de los pronombres de tratamiento de segunda persona tu/uous en francés, tu/aoien italiano y Du/Sie en alemán, que
aporta r¡n nuevo punto de vista al conocimiento de las formas pronominales de segttnda
perso-na. Sus resultados sugieren que la importancia de expresar diferencias de slatus a través del uso de los pronombres ha disminuido Írltimamente en lo que concierne a la importancia de expre-sar grados de solidaridad o de poder entre los participantes en el acto comunicativo.
170 LENGUAS MODERNAS 22, 1995
minada. Si se toman en cuenta las variables que,pueden intervenir en la
disribución
de tú/usted.o
uos, esto es, Ia relación de nivel social entre los hablantes, la jerarquía existente, el contexto (formal o informal) y las acti-tudes psicológicas, se pueden establecer diferentes tipos de interrelaciones.En
lo
que respectaa
los pronombresde
segunda persona., muchos investigadores han centrado su interés en la naturalezay uso de las fórmu-las de tratamiento (Head 1978, Rosengren 1974, Fontanella 1970, Brown y Gilman 1960), ofreciendo una visión tradicionalista de los criterios de dife-renciación semántica (respeto, poder, solidaridad). Esta visión general hapermitido establecer los patrones que se siguen en la elección de los pro'
nombres
de
segunda persona usadosen
Latinoamérica:tú,
usted, uos, s1t.mnced.
La
determinaciónde
los factores sociales que afectanel
usode
los pronombres ha servido como patrón de análisis en varias regiotres latino-americanas, empleándose diversas metodologías.Torrejón
(1991) realizaun estudio de las fórmulas de tratamiento en Chile con el
fin
de verificar sila selección de la fórmula de tratamiento está determinada por la posición relativa de los hablantes en la escala social y por el tipo de relación que se
da entre
los dos. Estos mismos parámetros se consideraronen
estudios previos como los de Ringer (1985) en Bogoá, Powers (1981) en México, Páez-Urdaneta (1980) en Caracas, Lambert y Tucker (1976) en Colombia y Puerto Rico, Solé (1970) en Argentina, Perír y Puerto Rico, Weber (1941) en Buenos Aires y Sologuren (1954) en Perú, señalando que el uso de los pronombres de segunda persona (incluyendo el uos) varíajunto con la es-tructura sociala. El hecho de que convivan, en el habla diaria de estas co-munidades, tres pronombres para la segunda persona (tú, ustedy
aos) ha hecho que se investigue a fondo este tipo de pronominalizaciones endiver-sos entornos (el hogar, el trabajo, la iglesia) .
Las metodologías utilizadas
en
los últimos veinte años (tanto
en Latinoamérica como en los Estados Unidos) al analizar la seguncla persona diñeren con respecto a la recolección de los datos. En efecto, variosaspec-tos en estas investigaciones varían considerablemente: por
un
lado,el
nú-mero de informantes es importante, ya que se han utilizado desde cinco informantes (Ringer 1985) hasta doscientos cuarenta (Solé 1970) y cuatro-cientos (Keller 7975); por otro, estas investigaciones han empleado, como
metodología, principalmente las entrevistas directas
con
los
hablantes(Solé 1970), las encuestas
por
mediode
cuestionarios(Torr«jón
1991,Páez-Urdaneta 1980, Lastra
de
Suárez 1972,Solé
1970, Powers 1981,4 En algunas regiones de América del Sur (Caracas, Santiago, Br¡enos Aires) no se
obser-van discrepancias que permitan correlacionar la variable sexo con el uso de la segunda persona
(Torrejón l99l). Segírn Coates y Cameron (1988), cuando los informantes de cada clase social se dividen por sexo, es posible, generalmente, ver que las mujeres tienden a aferrarse más al patrón tradicional estable cido por la sociedad (usted como forma de respeto y fú como forma
de confianza). Esta variable, sin embargo, no ha sido considerada como relevante hasta el momento .
F. Correa-Uribe ,/ La segunda persona singular en el discrtrso chicano oral 171
Fontanella 1970) y, en algunos casos, hasta las impresiones personales del investigador (Ringer 1985).
El
uso pronominalde la
segunda personaha
sidoobjeto
de
estu-dio en
algunas comunidades hispanohablantesde
los
Estados Unidos (Brown 1975,Marín
1972, Jaramillo 1990,Keller
1975).Tanto
el
tipode
comunidades analizadas comola
metodología han variado consisten-temente5.Jaramillo (1990) presenta uno de los estudios más recientes en el área
del
suroeste de los Estados Unidos, enel
que usa una encuesta puerta apuerta, adaptación del cuestionario usado
por
Lambert yTucker
(1976), consistente en preguntas básicas sobre los usos de túy
usted.Al
investigaruna muestra de 50 adultos (25 hombres y 25 mujeres), residentes de un área rural del Valle del Río Grande en Nuevo México, sus resultados
reve-lan un conservadurismo en las formas de tratamiento superior a otras
inves-tigaciones, especialmente en las interacciones padres/hijos.
Sin
embargo, puestoque
todos
los
estudiosanteriores,
exceptoJaramillo (1990), se han concentrado en poblaciones estudiantiles de ado-lescentes y niños (Brown 1975, Keller 1975, Marín lg72), no se cuenta aún con un estudio más amplio del núcleo familiar méxico-americano. La
varia-ción
generacionalde
estetipo de
comunidades, propuestapor
Sánchez (1982), tampoco ha sido unavariable estudiada, lo que mueve a proponerun
estudio más riguroso quela
incluya. Asimismo,la
metodología se ha reducido al uso de cuestionarios específicos sobre los usos detúy
usted, sin dar una visión exacta de lo que es el uso r¿alAl
analizar las connotaciones usuales del pronombre usted,, se advierte que éstas pueden reforzarse como resultado de una postura aristocrática yun deseo de distanciamiento social o psicológico (Solé 1970). Para citar un ejemplo, en el caso de las comunidades méxico.americanas, Jaramillo en-contró en Nuevo México que la fuerza predominante de usted en el
domi-nio formal
(trabajo, servicios profesionales, iglesia) corrobora el uso de lanorma estándar; en este caso, el uso de usted sería el reflejo de,
por
una parte,lo
quela
comunidad considera podery
diferencia de s/¿úzs social5 Mediante el uso de un cuestionario escrito, Brown (1975) observó que airn se conserva
una relación de respeto de los hijos hacia los padres. Este hecho establece un contraste notorio con el estudio de Marín (1972) en Canadá, quien detectó nna apreciable pérdida de respeto en las relaciones hijos,/padres que afecta considerablemente el uso de tú/ust¿tl. Keller (1975), por
slr parte, ha estudiado una de las mayores y más significativas muestras del uso de tú/usted (400
informantes) y la influencia del pronombre yoz, basándose en un corpus de Nueva York y de
Citrdad de México, recogido mediante t¡n cuestionario denominado self-rating. Sus resultados
permiten concluir, por rrna parte, que el uso no recíproco de usted (es decir, enunciado por el
emisor) está supeditado por la edad, convirtiéndose, en determinado momento, en un índice ling[rístico de madurez; por otra parte, hay tanto en Nueva York como en Ciudad de México una tendencia a marcar un ascenso en la relación íntima entre los indiüduos (de cunte o pana
^ rumtnrlre) mediante el cambio de tú a u.st¿d.
t72 LENGUAS MODERNAS 22, T995
que afecta las relaciones sociales
/,
por otra, de las interacciones que tien-den a ser más formalizadas e impersonales por naturaleza.En otra área del suroeste norteamericano, la existencia o no existencia
de jerarquías sociales puede constituirse en una de las variables más signifi-cativas en la medida en que los informantes pertenecen a un mismo
entor-no social , donde se crea otro tipo de responsabilidades o compromisos ya
sean
de
tipo
moral, religiosoo
social (Jaramillo 1990). Nuestro estudio contribuye a la investigación sociolingüística del español chicano lantopor-que permite
un
análisis más profundodel
habla chicana como porque entrega algunos aportes a la investigación sobre los pronombres. En efecto, (1) el empleo del discurso espontáneo de los informantes en distintos do'minios, como fuente de análisis de los usos de los pronombres de segunda persona, provee una nueva estrategia en la metodología de recolección de datos; (2)
el
testimonio real delo
que constituye la variación prr:nominalpuede ofrecer parámetros
de
selección diferentesa
los encontrados en investigaciones anteriores enel
suroeste (generación, edad, sexo, etc.); y (3) la presentación de estr¡dios específicos allega información sobre lasi
tuación de las comunidades hispanoparlantes de los Estados Unidos6.
El
observar directamentela
intervención de los informantes cuando interactúan ofrece una gran ventaja para el propósito de esta investigación: el análisis de los usos detú
y usted a partir del discurso oral de unacomu-nidad
chicana residenteen
el
suroeste norteamericanoT.La
comunidad analizada, que en su mayoría pertenece aun
gran grupo de inmigrantes mexicanos, participa, de unau
otra forma, en actividades comunitarias y religiosas que demarcan los diversos estratos sociales y económicos. El dis-curso espontáneo de los informantes fue grabado mientras sostenían re-uniones tanto detipo
religioso como comunitario.Al
observar estosgru-pos, se puede
ver
más fácilmente cómo los factoresde
edad,el
statussocioeconómico
y el
grupo generacional afectanel
uso de las formas de tratamiento. El hecho de que exista una jerarquización social permite que6 Esto es fácil de corroborar si examinamos una de las cifras más recientes que ofrece Bills
(1989): "en el suroeste, considerado globalmente, más del 80Vo de la población de origen español afirma tener etnicidad 'mexicana"'. La población hispana en el suroeste presenta la
siguiente composición: población total: 2.718.215; de padres mexicanos: 396.410; nacidos en
México: 70.952; hablan español en casa: 331.038. Estos datos permiten considerar a este grupo de personas de ascendencia mexicana el segundo grupo minoritario más grande de los Estados
Unidos y, al mismo tiempo, la minoría lingirística más significativa.
7 Los informantes están clasificados en tres gmpos de edades: 21-30 años (N = 13, que
representa el 5l% del total), 3l-40 años (N = 5) y 4l-50 (N = 2) . De acuerdo con la diüsión por generación de Sánchez (1982), se tomaron en ct¡enta los siguientes parámetros: primera
Benera-ción (personas nacidas en México, residentes en Phoenix por más de 10 años) N = 6; segt¡nda
generación (nacidos en Estados Unidos y de padres mexicanos) N = 8; tercera generación (nacidos en Estados Unidos y con padre o madre mexicanos/as y padre o madre nacidos/as en los Estados Unidos) N = 4; y clrarta generación (nacidos en Estados Unidos, así como sus padres
F. Correa-Uribe / La segunda persona singular en el discnrso chicano oral r73
este tipo de factores sea notorio y se presente, de diferentes modos, en su
discurso8.
Er- nsruoro
La recopilación de los datos se llevó a cabo teniendo en cuenta los
princi-pios de
la
etnometodología y la etnografia.El
análisis del discurso se hanutrido de
otras disciplinasy
es esencialmente una consecuenciade
lascontribuciones de la antropología cultural en
lo
concerniente alsignifica-do
que toman los hechos de hablay
al
lugar que tieneel
hablaen
lasdistintas
comunidades.Si
tenemosen
cuenta
que
esta
comunidadintercambia información en contextos diferentes y mediante distintos
regis-tros, se puede entonces ver reflejado,
en
el
análisis de su discurso, una manifestación social específica como,por
ejemplo, una relación de com-promiso religioso entre los individuos (compadrazgo) o la edad del recep-tor o simplemente su status social.AI
hacerun
análisis de las formasde
tratamiento (seaúú
o
usted),Levinson (1989)
estableceuna
diferencia
básicaentre los
estudios sociolingüísticos tradicionales sobre estos pronombresy el
enfoque prag-mático, cuando hace referencia a que la pragmática se ocuparía del signifi-cado y la sociolingüística, de los procedimientos de uso de estos elementos.Teniendo
en
cuenta esta división, nuestra investigación toma elementos tanto de la sociolingüística, en el análisis de variables externas (como edad, generación, status) con respectoa
los principales usosde
las formas de tratamiento, como de la pragmáfica, al establecer el significado que tienenestas formas para dicha comunidad.
Para
el
análisis estadísticode
los datos, se tomarondel
modelo deLabov (1972), como puntos
de
referencia, tres variables socialesy
tres lingüísticas: 1) variables sociales (independientes): edad, generación ysta-/zs social (es decir, las que afectan el uso de determinadas estructuras de la lengua) y 2) variables lingüísticas (dependientes): tú, usted, y otras formas
de tratamiento (bajo esta categoría se incluyen las formas de tratamiento que se encontraron en el discurso y que no necesariamente pertenecen a
las formas pronominales
de
segunday
tercera
persona, tales como apelativos, sobrenombres y otros pronombres) .Al
no hallarse explícitas enel
discurso las formas pronominales de segunda persona del singular, se procedióal
análisis de las estructuras verbales que mantienen una carga semántica valorativa del uso pronominal. Cada una de estas formas sirvió8 El hacer un estudio como éste, con bases en la etnografia del habla, se inserta en la
perspectiva de lo señalado por Fasold (1990:47): "El objetivo del trabajo en la etnograña del
habla y en otros estudios antropológicos es obtener una comprensión global de los puntos de vista y de los valores de la comunidad, como forma de explicar las actitudes y el comportamiento
de sus miembros. La información de este tipo es improbable que surja de los diseños investigativos de laboratorio. Más bien, lo que se requiere es una comprensión íntima de la
174 LENGUAS MODERNAS 22, 1995
de eüdencia, lo que finalmente permitió el establecimiento del correspon-diente cruce de variablese.
Pnrs¡NrncróN y DrscusróN DE Los RESULTADos
Los resultados indican que la variable edad se considera significativa tanto para el uso de la forma tú como usted, presenándose un mayor uso del pro-nombre usted en este dominio, especialmente al dirigirse a la población de mayor edad del grupo. Cuando las personas de menor edad son receptoras de un acto de habla, se tiende a usar, por igual, tanto la forma
tú
comous-ted.; se aprecia, también, en los demás grupos, una significativa tendencia al uso del pronombre usted para tratar de mantener respeto o distanciamien-to. Sin embargo, cabe señalar que al dirigirse a las personas de menor edad
no se usan otras formas de tratamiento (como compadre, comadre, o los pro-nombres de tercera persona
él
o ella) como sí ocurre, en algunos casos, al dirigirse a personas de entre 31 y 50 años.Al
examinar el discurso espontáneo de los informantes en el dominiodel
barrio, se verificó que existe una tendenciaa
sustituir,y
en
algunoscasos a omitir, las formas tú/usted por formas de tercera persona (por ejem-plo, comadre, la señora, ella), estrechamente relacionadas con la solidaridad y
un
sentidode
cooperación entre los hablantes, que se hace evidente através de estas formas (véase el cuadro siguiente).
Cuadro I
RET-A.CION GENERAL POR DOMINIOS
I En el presente estudio, las fórmr¡las de tratamiento de segunda persona no se hallan
explícitas en el discurso de los hablantes; por ello, se recurre a estn¡cturas verbales defrnidas
(como los mandatos, las preguntas) o a los saludos y las despedidas. Por lo tanto, una vez
recolectados los datos, se especifican los dominios en que se usan determinadas señales, cómo se
manejan y con qué propósitos. Por'señales" entendemos aquí los diferentes rect¡rsos con que
cuenta un hablante para dirigirse a un oyente (verbos o pronombres, en este caso).
Relación por dominios tú usled otros
Charlas religiosas Charlas del barrio Na de casos % de usos Nq de casos 7o de t¡sos 66 28,7% 93 39,7% 155 67,3Vo 87 37,2% 9 3,9vo 54 23,r%
F. Correa-Uribe / La segunda persona singular en el discurso chicano oral 175
Las variables
sociales consideradas(edad, generaci6n
y
status socioeconómico), por no ser estadísticamente significativas, no representan una marcada variación en el uso de las formas, lo que denota que, bajo estedominio social informal, las relaciones entre los informantes se hacen más equilibradas. Para Ia comunidad analizada,
el
dominio formal constituyeun
contexto social importante debido a las responsabilidades religiosas enlas que sus miembros están comprometidos. Este discurso se caracteriza por su
nivel de
formalidad, alternado conun
gradode
confianzaentre
los participantes; su desarrollo obedece a u¡ra organización establecida por laautoridad (el sacerdote), quien genera y controla
la
mayoria de los temas de conversación.En investigaciones sobre
el
pronombre enel
suroeste de los EstadosUnidos (Jaramillo 1990 y Brown 1975), sólo Jaramillo tomó en cuenta el
dominio de
la
iglesia, considerándolo comoformal.
Este hecho resulta relevante ya queel
contexto dela
iglesia afectóel
uso de las formas de tratamiento, aunque sin afectar, en mayor medida, las variables sociales de edad, generación y stqtus socioeconómico. Para este autor, el amplio uso delas formas
del
pronombre usted
se explicapor
las relaciones sociales preestablecidas.En términos generales, este análisis permite señalar que los parámetros
de
selecciónde
las formas pronominales determinadospor
las variables sociales que operan en el dominio informal difieren de los hallazgosinfor-mados por estudios anteriores realizados en el suroeste de los Estados Uni-dos,
al
asignarseun
nuevo valor de solidaridad ala
participación de unindividuo en el dominio informal. Esto se debe principalmente al
estableci-miento de pautas comunes entre los individuos comprometidos en el dis-curso, tales como un objetivo común, que eüdencia un nivel de solidaridad a través de otras formas pronominales y nominales (/a señora, el señor, ella,
é1, la comadre, el compadre) que adquieren importancia para la señalización de
un
elemento del discurso. Esta situación muestra que los participantes de esta comunidad son innovadores en cuanto a los parámetros que siguen al dirigirse a otros sujetos, especialmente en el dominio del barrio. En éste,se hace más evidente la extensión de formas pronominales y verbales de tercera persona singular (ély ella), primera persona del
plural
(nosotros/as)y deícticos corno aquí la señora (o el señor), cuando se hace referencia a uno de los participantes del discurso.
Los parámetros adoptados esrán estrechamente relacionados
con
laparticipación del individuo en
el
discursoy
su compromiso social con elgrupo,
lo
que permite apreciar aspectos de solidaridad, cooperación ybe-neficio
común,dentro del grupo
que regula las formas usadas.En
los contextos analizados, la iglesia continúa siendo un punto de referencia y deunificación
para la comunidad chicana. Este dominio formal les permite establecerse como comunidad en sí, a través de la cual se pretendeir
en busca de una identidad como gmpo social marginado. Los gruposnorteamerica-176 LENGUAS MODERNAS 22, 1995
no
encuentran, en sus comunidades,un
respaldo tanto lingüístico como ideológico. Su discurso, por ende, se constituye en una fuerza contraria alos registros impuestos por las nuevas generaciones, haciendo que tanto los usos del inglés como los del español se identifiquen con mayor dificultad. En la producción discursiva del dominio de la iglesia, el uso del pronombre
es más frecuente que en el dominio de las reuniones comunales. En otros
términos, se designa directamente
con
su nombreo
su apelativoa
los participantes del acto de habla que esrán comprometidos enel
discurso,especialmente cuando existe
una relación
preestablecidacomo
elcompadrazgo, la que no favorece el uso de las formas pronominales.
En términos generales, el presente estudio revela que en esta comuni-dad méxico-americana del suroeste no sólo los pronombres tú/usted consti-tuyen las formas de tratamiento usadas para dirigirse a una segunda
perso-na, sino que se recurre
a
formas apelativasde
acuerdocon
la
relación existente entre los indiüduos, especialmente si se trata del dominio infor-mal (el barrio), en donde se puede observar el predominio de relaciones más íntimas. Este hecho está determinado principalmente por quien poseeel dominio de la situación de habla,
por
su mensaje y por el alcance que éste pueda tener dentro del grupo. Esta situación lleva a que los individuos comprometidos en el discurso opten por omitir, intercambiar o repetir lasformas pronominales. Estas fluctuaciones se presentan constantemente, lo que puede deberse a la posición que ha alcanzado el chicano de¡rtro de la sociedad norteamericana,
que
le ha
permitido
reconocerla
situación diglósica en que se encuentra.En el dominio formal, no se presenta mayor variación en las fbrmas de tratamiento, predominando la forma usted, Io que revela, una vez más, que
en
estetipo
de
dominios(la
iglesia),
una autoridad comoel
sacerdote permite establecer relaciones de poder o autoridad moral que favorecen suuso. Esta comunidad presenta,
en
sudominio informal
(el
barrio),
un aspecto innovadorsi
se consideran otros parámetrosde
selección, tales como la cooperación, pero también los ya tradicionalmente estudiados de solidaridad y confianza, que siempre favorecen el uso de la formatú
atra-vés de las variables de edad, generación y status socioeconómico. Podemos señalar que los parámetros
de
selección de las formas pronominales de segunda persona adquieren valores de solidaridad, confianza y respetoha-cia
el
interlocutor.
Al
establecerse algunas pautas comunesentre
los individuos comprometidos en el discurso (talescomo
el
compartir
lasmismas ideas
u
objetivos comunes) es habitual optarpor
el
uso de una forma en particular. La vacilación en el uso de los pronombres de segunda persona obedece a valores asignados a los distintos enunciados. La omisióndel pronombre, en la mayoría de los casos, permite
inferir
que existe una mayor proximidad ideológica entre los interlocutores.El
intercambio de formasde
tratamiento refleja las distintas reacciones que ocurrenen
el receptor.Uno de los factores que se deben tener en cuenta en el barrio como
pertene-F. Correa-Uribe / La segunda persona singular en el discurso chicano oral 177
cen a una misma conf,iguración geográfica y afectiva. Las actividades por discutir
en
sus reuniones (verbenas populares, grupos juveniles) son de carácter comunitario, factor que permiteun
mayor grado de confianza yfamiliaridad entre los participantes. Por este motivo, en
lo
que respecta alas variables sociales, este estudio permitió establecer que la diferencia de slafzs socioeconómico no es un factor de gran relevancia cuando se trata de aproximaciones ideológicas
en
común,por el
hechode
tratarse de una comunidad geográfica y espiritualmente comprometida. Este hallazgo cons-tituye un resultado significativo al compararlo con los de las investigaciones realizadas en varios países latinoamericanos, como México (Lastra 1975,Powers 1981) o Chile (Torrejón 1991), donde este factor sí afecta la
selec-ción pronominal.
Resultaría
dificil
precisar cada uno de los valores asignados a la forma de comunicarse a través de cuestionarios o encuestas, ya que la actitud del hablante varía enormemente cuando se encuentra comprometido en una situación de habla específica. Se aprecia, en el análisis de su discurso, que existen factores, como Ia lealtad,la
amistado el
respetopor
los demás interlocutores, que originan el establecimiento de una mayor recursividad de las formas de segunda persona. Un factor constante, en los dos tipos de discursos analizados, es la extensión del uso del pronombre usted a contex-tos en que habitualmente se emplea el pronombre tú, es decir, Ios infor-mantes inician sus conversaciones usando las formas verbalesde
usted, y,con el transcurrir del diálogo, incluso con la misma persona, se obserya un cambio a la forma
tú
o
a otras. Cuando los informantes escuchan a cual-quiera de los participantes exponer ideas que resultan innovadorasy/o debeneficio para
el
grupo, se recurrea
Ia utilización de marcadores comocompadre, amigo, cuate, carnal, que reflejan sólo
un
acercamiento ala
es-tructura
tradicional latinoamericanadel barrio
como ejeprimario de
Iasociedad.
Nuestra metodología nos
permitió
concluir, coincidiendocon
otras investigaciones, que dentro del dominio formal no se preserlta mayor varia-ción, ya que se favorece significativamente el uso de la forma tradicional de respeto (usted), lo que revela, una vez más, que en este tipo de dominios el sacerdote continúa siendo autoridad moral y eclesiástica enla
manipula-ción
del poder
del
discurso. Estetipo
de
metodología, conocidaen
el análisisdel
discurso como 'triangulación' (triangulation) se define como: "la recolección y comparación de diferentes perspectivas de una situación. Los datos de los informes pueden así ser verificados mediante observacio-nes etnográhcasy,
más generalmente, mediante informes cualitativos, y viceversa"
(Stubbs 1983). El hecho de refutar datos estadísticos a partir del discurso oral y el estudiar actitudes a través de trabajo de campo permiten efectuarun
análisis más preciso de las formas pronominales y de su rela-ción con las variables sociales.En
conclusión,el
presente estudio revela que,en
esta comunidad chicana del suroeste de los Estados Unidos, no sólo las formastú
y
usted.recu-178 LENGUAS MODERNAS 22, T995
rre
a formas apelativas de acuerdo con la relación que se presenta en el acto de habla entre los individuos, especialmente si se trata del contexto del vecindario, en donde las distintas relaciones (compadrazgo, vieja amis-tad o vecindad) constituyen factores clave en la dinámica de la variación. Además, resultade
especial interés observar,por un
lado,que
la
clasesocial uo resulta ser una variable que afecte de manera significativa el uso de la segunda persona en esta comunidad y, por otro, que las comunidades hispanohablantes de los Estados Unidos ejercen un papel de suma impor-tancia
en
el
mantenimientodel
español. Por constituiruna
minoría de enormes proporciones, los hispanoamericanos de los Estados Unidosesta-blecen sus propios grupos lingúísticos con características diferenciadoras
que, como
en
el
caso de los méxico.americanosdel
suroeste, particular-mente en Phoenix, Arizona, evidencian variaciones en los usos de la segun-da persona que merecen ser examinadas con especial atención.R¡rnx¡Ncns
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