El trípode de viaje
Compact Traveler
No.1 Carbon
de Rollei
El trípode de viaje
Compact Traveler No.1 Carbon
de Rollei
Los fotógrafos de paisajes y de viajes tardan poco en comprender que el trípode es tan importante como la cámara. No obstante, las necesidades de los fotógrafos difieren: será muy difícil convencer a un fotógrafo de viajes que lleve consigo un pesado trípode de aluminio de tres patas.
Hace algunos años apenas había soluciones profesionales para esta necesidad especial; pero ac-tualmente, el mercado ofrece numerosas posibilidades.
Vamos a probar una de ellas; el nuevo trípode de viaje Compact Traveler No. 1 Carbon de Rollei, al que en este artículo hemos llamado cariñosamente «Little Boy» en aras de la simplicidad después de largos meses de búsqueda de nombre.
Little Boy es un trípode que se ajusta al nicho de mercado de la fotografía de paisajes y de viajes, porque es ligero de transportar y no hace concesiones en cuanto a la calidad (no, en mi blog nunca habrá una entrada sobre trípodes de plástico de Hama o similares).
El embalaje ya permite adivinar las propiedades que se leen en la ficha técnica del producto: L’emballage déjà, laisse deviner les qualités révélées par la fiche technique du produit: • peso: 0,98 kg
• dimensiones de transporte: 33 cm • altura máxima: 142 cm
• altura mínima: 34 cm
• capacidad máxima de carga: 8 kg
El equipamiento es generoso. Además del trípode y de las instrucciones de uso se incluye:
• un cabezal esférico
• una bolsa para el transporte • una correa para el hombro • herramienta y repuestos
Después de abrir el trípode constatamos algunas propiedades intere-santes:
1) El trípode consta de cuatro segmentos, lo que explica las dimensio-nes tan compactas en el transporte, y eso con una altura de trabajo máxima de 142 cm.
2) Todos los segmentos son de fibra de carbono y todos los elementos de unión de magnesio, cuyo mínimo espesor y alta resistencia espe-cífica hacen posible este peso mínimo.
3) Los segmentos se pueden acortar con los cierres rápidos; un peque-ño giro en el anillo del cierre y la pata baja hasta la altura deseada; un nuevo giro en el sentido contrario bloquea la posición. Este cie-rre me gusta especialmente, más adelante veremos por qué. 4) El ángulo de las patas se puede ajustar mediante «press-release», es
decir, solo hay que apretar en una placa determinada y la pata se puede ajustar libremente. Al igual que en la mayoría de los trípo-des profesionales, hay tres ajustes de utilización en el intervalo de 50° a 180°.
5) La columna central no llega hasta el suelo. Esto es excelente, por-que así se incrementa la altura de trabajo sin limitar el ángulo de apertura de las patas que, de este modo, pueden alcanzar los 180°. 6) En el bastidor del trípode al que están unidas las patas hay un gan-cho del que se puede colgar la mochila (o un peso). Esta propiedad se suele infravalorar, pero cuando se coloca el trípode en un acanti-lado con un fuerte viento, ¡la cosa cambia mucho!
7) Los pies de goma del trípode se pueden desmontar, y debajo de ellos hay puntas que permiten fijar extraordinariamente bien el trí-pode sobre la hierba o sobre terrenos parecidos en los que los pies de goma no son muy útiles.
8) El cabezal esférico es compatible con Arca Swiss, es decir, se puede usar con prácticamente infinitas placas adaptadoras si, por cual-quier motivo, no nos gusta la placa de los accesorios (que es ex-celente). En el cabezal hay un nivel de aire; ¡algo estupendo para personas que, como yo, no consiguen un horizonte horizontal sin ayuda!
9) Y la mayor sorpresa: ¡una de las tres patas se puede desmontar y montar directamente en el cabezal esférico para convertir el trípo-de trípo-de tres patas en un monopié!
El trípode es bonito y está bien acabado. Veámoslo más de cerca.
Una de las propiedades más importantes (y la más infravalorada) de un trípode es la sencillez de su mantenimiento. Una cosa que me gusta especialmente de este trípode es la facilidad con la que se puede desmontar.
Especialmente los segmentos de las patas se pueden quitar y limpiar rápidamente (al contrario que los trípodes de tres patas de Manfrotto, donde se necesita tiempo, paciencia, más tiempo y unas instrucciones con fotografías para poder montar de nuevo todos los
componentes sin olvidar nada).
Después de desmontar una pata se descubre una particularidad asom-brosa: además del buje de teflón que permite la guía y el ajuste entre cada una de las patas, ¡aquí hay tres juntas! Con ellas se evita que entre arena u otras partículas en el segmento superior de la pata, arañándo-la o bloqueándoarañándo-la. Teniendo en cuenta cómo y dónde uso mi trípode, ya sólo esta protección antipolvo justifica la compra.
Ya en el primer examen Little Boy ha obtenido una nota excelente; en la práctica, el trípode demuestra verdaderamente sus ventajas. El trípode cabe perfectamente en una mochila normal o en una bolsa con ruedas (exacto: ¡perfecto para Easyjet y Ryanair!), y con la correa para el hombro resulta realmente cómodo. En el exterior, los cuatro segmentos del trípode se adaptan a cualquier superficie: desde piedras hasta superficies estrechas de arena, no me he topado con ninguna situación para la que no hubiera solución.
Quien piense que un trípode tan pequeño y ligero no es adecuado para su cámara réflex se equivoca: vuelvo a señalar que la capacidad máxima de carga es de 8 kg, es decir, el trípode puede aguantar sin problemas una cámara réflex junto con un teleobjetivo mediano. Mis pruebas las he realizado con una Nikon D810 y Zeiss Distagon T * 2,8 / 21. Con esta combinación, Little Boy ha demostrado ser mucho más estable que lo que pensaba.
Este registro (seguramente no muy científico) de los impulsos de vibra-ción (con un dedo en una pata) en el trípode es la prueba: ¡después de menos de 1,5 segundos, la vibración se ha reabsorbido por completo!
Como existe una duda fundamentada respecto al comportamiento del trípode a bajas temperaturas, he hecho una prueba más (en absoluto científica): ¡48 horas en mi congelador!
El resultado es interesante porque explica la calidad del material em-pleado: el trípode también se puede usar cuando está completamente congelado porque todos los componentes se pueden mover normal-mente. Las guías de teflón permiten el deslizamiento sin roce de las patas, ¡y el selector de magnesio para el ajuste de las patas no está blo-queado! Incluso el cabezal esférico funciona y se mueve sin problemas.
Resumen: El Compact Stativ Traveler No.1 Carbon de Rollei es una
sor-presa en todos los aspectos. Ligero, compacto y fiable: estas tres pala-bras describen el producto a la perfección. Naturalmente, para el fotó-grafo de paisajes o de la naturaleza, Little Boy no sustituye al trípode de trabajo habitual, ¡pero no me puedo imaginar un producto más adecuado como trípode de reserva o de viaje!