Que levante la mano quien ha dicho o ha pensado alguna vez que los profesores tienen demasiadas vacaciones, yo lo he dicho, ¿a que tu también? Seguramente lo hemos dicho todos siendo presas de la envidia que nos da pensar que tienen las mismas vacaciones que nuestros hijos… casi tres meses de vacaciones de verano, ufff, ¡quien pudiera!
Pero, como suele pasar en la vida, no todo es oro lo que reluce y como en este blog tenemos a nuestro querido SuperProfeFran pues era invitable que le preguntase si era verdad o mentira ese mito de que los profes tiene 3 meses de vacaciones… pues va a ser que no. ¿Quieres saber cuantas vacaciones tienen de verdad los profesores y que es lo que hacen cuando nuestros hijos abandonan las aulas tras finalizar el curso escolar? Entonces no te pierdas este post porque vamos a romper unos cuantos mitos, contar unas cuantas verdades y algun que otro secreto de claustro de profesores… ¡Os dejo con Fran!
Cuando llega junio, y con los primeros calores del verano, vuelvo a subir a mi querido “DeLorean” para volver al pasado, al verano del ’95, “¡xe nano!, qué listo eres, te vas a magisterio para tener las vacaciones de los profes”, me decían los amigos. Los veranos siguientes fueron acompañados de ese tipo de bromas.
La verdad es que nunca estudié magisterio por ese motivo, ni conozco a nadie que lo hiciese por eso. Pero hay una verdad incuestionable: los profes tienen más vacaciones que un
trabajador normal: disfrutamos de días en Navidad, en Pascua, en verano tenemos un mes y algunos días más. Un privilegio que no hay que negar.
Esta realidad para muchas personas se convierte en una injusticia y acaban con afirmaciones tales como “no es justo que tú tengas esos días” o similares… Pero si analizamos la construcción oracional yo siempre les invito a mejorar su expresión: la frase correcta según yo lo entiendo es “no es justo que tú, que tienes hijos, no tengas los mismos días que yo, que soy maestro”. La solución no es quitarle a uno, sino que debería ser darle al otro, y más si tiene hijos (ojalá la próxima reforma educativa hable de conciliación familiar, de horarios en el sector de la industria y sector comercial para estar con los hijos, y el pacto educativo incluya al ministerio de trabajo y el ministerio de industria).
Muchos se piensan que los niños acaban las clases el día 20 y el día 21 los profes ya están con la sombrilla en la playa. Pero no es cierto. Y hoy intentaré desmentir esos mitos. En primer lugar, y muchos compañeros de profesión concuerdan conmigo en esto, el trabajo sin niños es el peor, con diferencia, y el más aburrido, centrado en papeles, burocracia y en muchas ocasiones trabajo de poca repercusión positiva para los futuros estudiantes, con una leve excepción.
El trabajo administrativo es el que consume más tiempo (normalmente hasta las vacaciones oficiales), debemos cumplimentar una encuesta de cada alumno (que si se hace rápido se tarda al menos 15 minutos mínimo por niño, y de media hay 25 por clase, lo que
son 6 horas al menos). Debemos hacer informes académicos de cada alumno, una memoria de entre 70 y 100 folios donde se evalúan todas las actividades, proyectos, reuniones, y nuestro propio desempeño. Por si no es suficiente, debemos gestionar la documentación telemática de la Administración pública, de forma que en ésta reciba la información de becas, ayuda de libros, encuestas, informes, y todo ya cumplimentado y sin necesidad de contratar ni una hora para personal administrativo (los profes lo hacemos por ellos). Se que para algún lector el trabajo administrativo es su ambiente, y donde está cómodo, pero a mí me aburre, y me convierte en un girasol viviendo en una noche muy larga, seguramente por que decidí ser maestro por una razón más creativa, más de estar con personas antes que con papeles. Por cierto, ese trabajo administrativo también es el motivo por el que el Equipo Directivo de los colegios están en el cole hasta el último día de julio, algo de lo que el mito vacacional no habla.
Por otro está el trabajo organizativo, mover mesas, revisar libros, adecentar el aula del curso que viene, es un trabajo más agradecido, en el que a menudo uno debe llevarse ropa de cambio porque se acaba sudando la gota gorda, pero que se hace con ilusión, porque al menos nosotros (los maestros que nos hicimos maestros no por las vacaciones) lo vivimos como quien disfruta amueblando su casa nueva, aunque en este caso sea mover muebles y revisar los estantes.
Finalmente tenemos el trabajo que más me gusta de esta época estival, y es el que me lleva más tiempo (aunque sea de forma indirecta), y es la interesante labor de ser constructor de castillos en el futuro. Es el momento en el que el “DeLorean” deja de estar en el pasado para regresar al futuro, y programo muchas de las actividades que haré al curso siguiente, diseño los dos o tres grandes proyectos que serán importantes, diseño una batería de actividades mensuales, distribuyo en el tiempo todos esos momentos en los que les haré emocionarse, intentaré que no olviden algo en particular, y en definitiva sueño… sueño con provocar la sed de conocimiento, sueño con lograr la mejor versión de cada uno de mis alumnos, y sueño alcanzar un pequeño pedazo de aquello que me hizo maestro, ayudar a otros a alcanzar una vida plena, tanto en sus conocimientos como (y esto es lo importante) en saber utilizarlos para vivir.
Si digo que es el trabajo que ocupa más tiempo es porque la inspiración, para construir castillos en el aire que los alumnos harán reales según sus propios planos, la busco en el día a día. De un artículo de prensa se puede sacar la idea de escribir a la Zarzuela, de cruzar un puente con el coche y ver el río con unos patos podemos sacar la idea de trabajar un “haiku”, de hablar con un amigo (de esos que me ven como un afortunado veraneante) uno descubre lo interesante y necesario que será presentar una instancia en el Ayuntamiento con los alumnos…
Quizás con ideas alocadas, y una línea curva del espacio-tiempo me vea como el legendario Doc, y mis alumnos sean veintiséis Marty McFly, pero esas ideas, así como la revisión de los libros, o la búsqueda de los puntos débiles en lo que aparece en los libros de texto es lo que hacemos en julio, y algunos como yo (que tenemos medio ojo siempre puesto en el colegio) también en agosto.
De todas formas, hoy, nuevamente y como ya es costumbre, alguien me ha dicho “mira que tienes morro, dentro de poco estarás casi mes y medio sin ir al curro”, y yo, por aquello de no ser pesado, le he contestado “vaya que si, dentro de poco…” y así él se siente mejor, porque reconocer que él merece también ese casi mes y medio duele más.
“Tu creas tu propio futuro, así que crea uno que sea bueno” (Doc, Regreso al Futuro)
Que, ¿a que no teníais ni idea de todo lo que hacen los profesores en vacaciones? Sin duda teníamos todos una idea equivocada, ¿verdad? Eso si, hay que reconocer que SuperProfeFran es de esos profesores que una piensa que deberían de existir en todas las aulas, con esa motivacion y pasión por su trabajo y, sobre todo, con esa empatía hacia todos los padres y madres que durante las vacaciones tenemos que hacer “encaje de bolillos” para conseguir conciliar y, con suerte, disfrutar de 15 días de vacaciones con nuestros hijos… ¡y gracias! Asi que la próxima vez que pienses que los profesores tienen muchas vacaciones, ¡acuérdate de este post!
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