• No se han encontrado resultados

Recopilación de informes sobre el hambre en Guatemala

N/A
N/A
Protected

Academic year: 2021

Share "Recopilación de informes sobre el hambre en Guatemala"

Copied!
40
0
0

Texto completo

(1)

Universidad de San Carlos de Guatemala Escuela de Ciencias de la Comunicación Plan de Autoformación a Distancia-PAD Comunicación Para el Desarrollo Licenciado Gustavo Pardo

Campaña de Prevención Contra el Hambre y Desnutrición en Santa Catarina Ixtahuacán, Departamento de Sololá.

Otto Fernando Quiroa Méndez – 200215122 Johana Isabel Rivera López – 200517177 Claudia Amarilis Cifuentes Villagrán – 200517380 Mildred Maribel Morales Mejía – 200615649 Nancy Karina Ajú Sánchez – 200615683 José Pablo Coyoy Mazariegos – 200613886 Sergio Giovanni Hernández Nimatuj – 200715753 Mary Andrea Isabel Teque Chinchilla – 200722142 Guatemala, 29 de mayo 2010

(2)

Introducción

Las estadísticas colocan a Guatemala en el primer país con mayor desnutrición en el continente, por encima de Honduras o Haití, un problema que afecta seriamente a miles de niños, especialmente en el campo. La aldea guatemalteca Paculam, Ixtahuacan, Santa Catarina, Departamentos de Sololá, es uno de los poblados con mayores índices de desnutrición crónica del país, donde uno de cada dos niños menores de cinco no alcanza la talla que debería tener para su edad y su desarrollo mental es inferior. A continuación veremos algunas causas y factores que ha permitido la existencia del hambre en nuestro país y a nivel mundial, veremos que es desde la estructura económica que ha conllevado a pobreza a muchos de los pobladores guatemaltecos teniendo como causa el hambre contando con ello también la desnutrición.

(3)

Indice

• El derecho de la alimentación

• Caso de Desnutrición y otros en Guatemala

• Informe sobre la desnutrición a nivel mundial y nacional • Causas de la desnutrición a nivel mundial y nacional • Guatemala, crecimiento económico

• Desnutrición en Guatemala

• Diagnósticos de problema de desnutrición en Guatemala

• Medotodologias y Estrategias para prevención de desnutrición a nivel mundial y nacional • Metodologías para prevención de desnutrición a nivel nacional

• Diagnostico de Paculam, Ixtahuacan, Santa Catarina, Departamentos de Sololá, Guatemala

• Plan Estratégico de “Campaña de Prevención Contra el Hambre y Desnutrición en Santa Catarina Ixtahuacán, Departamento de Sololá.

• Conclusión • recomendación

(4)

El derecho de la alimentación

El derecho humano a la alimentación adecuada forma parte del catálogo de derechos reconocidos por el Estado de Guatemala, desde todos los ámbitos legales: internacional, constitucional y de legislación ordinaria. El artículo 1 de la Ley de Seguridad Alimentaria y Nutricional establece literalmente: “Para los efectos de la presente Ley, la Política Nacional de Seguridad Alimentaria y Nutricional establece como Seguridad Alimentaria y Nutricional el derecho de toda persona a tener acceso físico, económico y social, oportuna y permanentemente, a una alimentación adecuada en cantidad y calidad, con pertinencia cultural, preferiblemente de origen nacional, así como a su adecuado aprovechamiento biológico, para mantener una vida saludable y activa.”

En los países en supuesto desarrollo, uno de cada tres niños en edad preescolar sufre desnutrición. Esta inquietante situación, que puede prevenirse, causa indecible sufrimiento y, dada su magnitud, constituye un importante obstáculo al proceso del desarrollo. Se han escrito infinidad de trabajos sobre las causas de la desnutrición infantil y los medios de reducirla. Pero hasta hace muy poco tiempo en general no se había valorado el papel de la situación social de la mujer como elemento determinante de la salud nutricional de sus hijos. El presente estudio investiga la relación entre la situación de la mujer y la nutrición infantil en regiones en desarrollo: América Latina y el Caribe.

La desnutrición continúa siendo un problema significativo en todo el mundo, sobre todo entre los niños. La pobreza, los desastres naturales, los problemas políticos y la guerra contribuyen todos a padecimientos, e incluso epidemias, de desnutrición e inanición, y no solo los países en desarrollo.

Caso de Desnutrición y otros en Guatemala

Veamos un caso de desnutrición en Guatemala, SOLOLÁ SANTA CATARINA IXTAHUACÁN LAM

Acá no hay trabajo, los hombres tienen que ir a cortar caña o café y eso solo es a fin de año, cuando es temporada de corte. El resto del tiempo tienen que vivir de la cosecha de maíz y frijol", aseguró el promotor de salud Tomás Tulul.

Tulul explicó que en esta comunidad, situada a 90 kilómetros al oeste de la capital, el 90% de los habitantes es pobre y tiene que subsistir con menos de un dólar al día. Dentro del minúsculo puesto de salud de la aldea Tulul, se afana en mantener a los niños quietos en la báscula donde se les pesa regularmente para medir los índices de desnutrición y su talla. El 83,6% de los menores de cinco años tiene desnutrición crónica.

"La desnutrición está íntimamente ligada a la pobreza. En Guatemala el 67% de los niños menores de cinco años son pobres", dijo a la AP la jefe de la Secretaría de Seguridad Alimentaria y Nutricional, Delfina Mux. "Pero también tenemos casos de niños desnutridos entre los no pobres ya que también es un problema de acceso a la comida y cultura alimentaria, por ejemplo, acá tenemos que traer cereal fortificado para ayudarles a recuperar el peso pero si se da cuenta los niños comen muchas golosinas que compran en las tiendas", apuntó la secretaria.

(5)

Otro caso, Almolonga, Quetzaltenango Guatemala

Otro de los ejemplos que Mux cita es el del poblado de Almolonga, en las altiplanicies del oeste del país. "Almolonga exporta vegetales a toda Centroamérica pero tiene uno de los índices más altos de desnutrición del país", añadió. Las estimaciones oficiales indican que se trata de un millón de niños los que padecen desnutrición crónica en este país, de 13 millones de habitantes.

Según un estudio de La Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) y el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF), entre 1960 y 2000, medio millón de niños murió por factores asociados a la desnutrición.

El informe agregó que sólo las horas por hombre que no se trabajaron a causa de las muertes asociadas a la desnutrición costó unos 1.158 millones de dólares (789 millones de euros) en 2004 y la desventaja comparativa que significó contar con una población menos educada a causa de los elevados índices de repetición y deserción escolar costó 1.668 millones de dólares (1.136 millones de euros) ese año.

Mientras el 23% de los niños no desnutridos abandonan la escuela antes de terminar la primaria, esta cifra se eleva a un 63% de los niños que están desnutridos. La Secretaría combate la desnutrición en 89 municipios, una cuarta parte del total nacional con programas de asistencia alimentaria y capacitación. Sin embargo, para Mux "no es suficiente. La asistencia alimenticia es solo un componente complementario. Necesitamos darle trabajo a estas personas, crear infraestructura para que puedan tener acceso a mercados, distribuir mejor la riqueza de este país", señaló.

Otro caso en Santa Lucia,

SANTA LUCIA, Guatemala, Santa Sebastiana Aguilar Pacheco conoce bien el dolor del hambre. La mujer, de 45 años de edad, vive con su anciana madre, su marido y sus dos hijos en una pequeña vivienda con piso de tierra. La Sra. Pacheco se gana la vida criando conejos y limpiando casas, lo que le permite ganar el equivalente de un dólar por día.

El marido de Santa Sebastiana, de 71 años de edad, tiene problemas para conseguir empleo debido a que recientemente sufrió una lesión en una pierna. La señora Pacheco también tiene problemas en una pierna y ha sido sometida a 11 intervenciones quirúrgicas para reparar las lesiones de los nervios y venas que sufre desde que nació. La mujer tiene graves dificultades para caminar, de manera que emplea muletas.

"Compro los alimentos más baratos porque tenemos poco dinero", dice. "Un día comemos un poco de frijoles, al día siguiente arroz y el tercer día rábanos. A veces lo único que comemos para el almuerzo son rábanos. Nunca comemos carne. Criamos conejos pero tenemos que venderlos. No los comemos".

(6)

Informe sobre la desnutrición a nivel mundial y nacional

Las devastadoras consecuencias de la desnutrición

En el hogar de la familia Pacheco las señales de pobreza son evidentes. Hay una bota de trabajo con una vieja rasgadura, y del techo cuelgan alambres eléctricos al descubierto, lo que constituye una grave amenaza de incendio o descarga eléctrica. La madre de Santa Sebastiana perdió la vista de un ojo porque no recibió tratamiento adecuado ya que carecía de seguro de salud.

Debido a que la familia carece de dinero, tampoco dispone de suficientes alimentos, lo que representa una devastadora amenaza para la salud de los hijos. Adriano González-Regueral, Representante de UNICEF en Guatemala, comenta que la mitad de los niños y niñas del país sufre desnutrición crónica. Entre los efectos de esa desnutrición figuran el retraso en el crecimiento y los bajos resultados de las pruebas de coeficiente intelectual.

"Pese a que el promedio nacional de desnutrición infantil es de uno de cada dos niños, en el caso de la población indígena la desnutrición crónica afecta a un 80% de los niños y niñas menores de cinco años", agrega el Representante de UNICEF.

Según UNICEF's Estado Global de los Niños 2007, Guatemala tiene el porcentaje más grande de muchachas y de muchachos crónico desnutridos en América Latina y cuarto en el nivel global. Pero la situación en Guatemala, no ha variado aún en este año 2010, en un artículo del periódico la Hora en octubre 2009, se menciona lo siguiente: más de tres millones de guatemaltecos padecen hambre, prácticamente el doble que lo que ocurría en 1991, de tal suerte que en materia de alimentación y desnutrición hemos retrocedido durante los últimos 17 años, y, para no variar, los grupos más afectados son las poblaciones campesinas e indígenas, sobre todo en las regiones con más altos índices de concentración de la tierra, lo que significa menores posibilidades de esos grupos de realizar actividades para producir o adquirir los alimentos necesarios para su subsistencia.

Pero a que se le llama realmente desnutrición es un estado patológico provocado por la falta de ingesta o absorción de alimentos o por estados de exceso de gasto metabólico. Puede ser primaria que también puede ser llamada desnutrición leve, o desnutrición secundaria, la cual si llega a estar muy grave puede llegar a ser una patología como el cáncer o tuberculosis. Según es.wikipedia.

Aunque alimentación y nutrición se utilizan frecuentemente como sinónimos, son términos diferentes ya que:

• La nutrición hace referencia a los nutrientes que componen los alimentos y comprende un conjunto de fenómenos involuntarios que suceden tras la ingestión de los alimentos, es decir, la digestión, la absorción o paso a la sangre desde el tubo digestivo de sus componentes o nutrientes, y su asimilación en las células del organismo. La nutrición es la ciencia que examina la relación entre dieta y salud.

Los nutriólogos son profesionales de la salud que se especializan en esta área de estudio, y están entrenados para proveer consejos dietéticos.

• La alimentación comprende un conjunto de actos voluntarios y conscientes que van dirigidos a la elección, preparación e ingestión de los alimentos, fenómenos muy

(7)

relacionados con el medio sociocultural y económico (medio ambiente) y determinan al menos en gran parte, los hábitos dietéticos y estilos de vida.

Causas físicas del hambre

Hay muchas causas de desnutrición. Ésta pueden surgir a raíz de: • Dieta inadecuada o balanceada

• Problemas con la digestión o la absorción • Ciertas afecciones médicas

La desnutrición puede ocurrir si no se consume suficiente alimento. La inanición es una forma de desnutrición. Se puede desarrollar desnutrición si falta una sola vitamina en la dieta.

En algunos casos, la desnutrición es muy leve y no causa ningún síntoma. Sin embargo, algunas veces puede ser tan severa que el daño hecho al cuerpo es permanente, aunque usted sobreviva.

Un escándalo que ha durado demasiado: el hambre destruye la vida

No hay que confundir el hambre con la malnutrición. El hambre es una amenaza, no sólo para la vida de las personas, sino también para su dignidad. Una carencia grave y prolongada de alimentos provoca el deterioro del organismo, apatía, pérdida del sentido social, indiferencia y a veces incluso crueldad hacia los más débiles, niños y ancianos en particular. Grupos enteros se ven condenados a morir en la degradación. Esta tragedia, desafortunadamente, se repite en el transcurso de la historia; sin embargo, hay conciencia, más que en otros tiempos, que el hambre constituye un escándalo.

Hasta el siglo XIX, las oleadas de hambre que diezmaban a enteras poblaciones procedían, por lo general, de causas naturales. Hoy día están más circunscritas y en la mayoría de los casos son producto del comportamiento humano. Es suficiente mencionar algunas regiones o países para convencerse de ello: Etiopía, Camboya, Ex Yugoslavia, Ruanda, Haití... En una época en la que el hombre, mucho más que antes, tiene la posibilidad de afrontar el hambre, esas situaciones constituyen una verdadera deshonra para la humanidad.

La malnutrición compromete el presente y el porvenir de una población

Los grandes esfuerzos desplegados han dado frutos; hay que tener en cuenta, sin embargo, que la malnutrición está más difundida que el hambre y asume formas muy distintas. Es posible estar malnutridos sin tener hambre. El organismo no deja por esto de perder sus potencialidades físicas, intelectuales y sociales (13). La malnutrición puede ser cualitativa, debido a una dieta mal equilibrada (por exceso o por carencia). Con frecuencia es también cuantitativa y llega a ser aguda en tiempo de carestía. Algunos la llaman entonces desnutrición o subalimentación (14). La malnutrición estimula la difusión y las consecuencias de algunas enfermedades infecciosas y endémicas y aumenta la tasa de mortalidad, en especial en los niños de menos de cinco años de edad.

Principales víctimas: las poblaciones más vulnerables

Los pobres son las primeras víctimas de la malnutrición y del hambre en el mundo. Ser pobre significa, casi siempre, verse más fácilmente atacado por los numerosos peligros que comprometen la supervivencia y tener una menor resistencia a las enfermedades físicas. A partir de los años 80, este fenómeno se ha ido agravando y amenaza a un número creciente de

(8)

personas en la mayoría de los países. En medio de una población pobre, las primeras víctimas son siempre los individuos más frágiles: niños, mujeres embarazadas o que amamantan, enfermos y ancianos. Hay que señalar también otros grupos humanos en gran peligro de deficiencia nutricional: las personas refugiadas; las que se han desplazado en sus propios países; las víctimas de acontecimientos políticos.

El punto máximo de escasez alimentaria, hay que buscarlo en los cuarenta y dos países menos avanzados (PMA), de los cuales veintiocho están en África (15). « Unos 780 millones de habitantes de los países en desarrollo —el 20% de su población— no tienen todavía acceso a alimentos suficientes para satisfacer las necesidades básicas diarias a fin de lograr el bienestar nutricional.

El hambre engendra el hambre

En los países en desarrollo, no es raro que las poblaciones que viven de una agricultura de subsistencia con rendimiento muy bajo, padezcan el hambre en el intervalo entre dos cosechas. Si las cosechas anteriores ya han sido malas, puede sobrevenir la carestía y provocar una fase aguda de malnutrición que debilitará los organismos y los pondrá en peligro en el momento preciso en que serían necesarias todas las fuerzas para preparar la cosecha siguiente. La carestía compromete el porvenir: se comen las semillas, se roban los recursos naturales, se acelera la erosión, la degradación o la desertificación de los suelos.

Fuera de la distinción entre hambre (o carestía) y malnutrición, hay que mencionar la inseguridad alimentaria como un tercer tipo de situación cuya consecuencia es provocar el hambre o la malnutrición, pues impide planificar y emprender trabajos a largo plazo para promover y lograr un desarrollo sostenible .

Causas de la desnutrición a nivel mundial y nacional

Causas reconocibles

Los factores climáticos y los cataclismos de todo tipo, por importantes que sean, están muy lejos de ser las únicas causas del hambre y la malnutrición. Para comprender bien el problema del hambre, conviene considerar todo el conjunto de las causas, coyunturales o durables, así como su interrelación. Veamos las principales, agrupándolas según las categorías acostumbradas: económicas, socio-culturales y políticas.

CAUSAS ECONÓMICAS Causas profundas

10. El hambre nace, en primer lugar, de la pobreza. La seguridad alimentaria de las personas depende esencialmente de su poder adquisitivo y no de la disponibilidad física de alimentos . El hambre existe en todos los países: ha vuelto a aparecer en los países europeos, tanto del Oeste como del Este, y está muy difundida en los países poco o mal desarrollados.

(9)

A pesar de todo, la historia del siglo XX enseña que la escasez de recursos económicos no es una fatalidad. Numerosos países han despegado económicamente y siguen haciéndolo ante nuestros ojos; otros, en cambio se hunden, víctimas de políticas —nacionales o internacionales— fundadas en falsas premisas.

El hambre puede provenir al mismo tiempo:

a) de políticas económicas equivocadas. Las malas políticas económicas de los países desarrollados afectan indirectamente, pero con fuerza, a todos los que carecen de recursos económicos en cualquier país;

b) de estructuras y costumbres poco eficaces y que incluso llegan a destruír la riqueza de los países:

– a nivel nacional, en países cuya salida del subdesarrollo tiene altos costos sociales: los grandes organismos, públicos o privados, que ejercen monopolio, lo que a veces es inevitable, se han transformado en freno, en vez de ser motor del desarrollo; los reajustes estructurales emprendidos en varios países desde hace diez años lo han demostrado;

– a nivel nacional en los países desarrollados: sus deficiencias se notan menos en el ámbito internacional, pero son igualmente perjudiciales para todos los desfavorecidos del mundo, directa o indirectamente;

– a nivel internacional: las restricciones para el comercio y los incentivos económicos a veces desordenados; de comportamientos deplorables en el ámbito moral: búsqueda del dinero, el poder y la imagen pública, por sí mismos; menor sentido del servicio a la comunidad, en beneficio exclusivo de personas o de grupos; y no olvidemos la corrupción considerable que se presenta bajo muy distintas formas y contra la cual ningún país puede preciarse de estar protegido.

Todo lo anterior expresa la contingencia de toda acción humana. En efecto, a menudo, a pesar de las buenas intenciones, se han cometido errores que han provocado situaciones de precariedad. El hecho mismo de notarlas ayuda a encaminarse hacia su solución.

El desarrollo económico es algo que se ha de cultivar; tanto las instituciones como las personas deben repartirse las responsabilidades. La doctrina social de la Iglesia y el análisis de sus encíclicas sociales puede iluminar eficazmente la función del Estado.

La causa profunda de la falta de desarrollo, o de un desarrollo con altos costos sociales, es de orden ético. Llama en causa la voluntad y capacidad de servir gratuitamente a los hombres, a través de los hombres y para los hombres. Comprende todos los niveles, la realidad compleja de las estructuras, legislaciones y comportamientos; se manifiesta en la concepción y en la realización de actos cuyo alcance económico puede ser grande o pequeño.

Las recientes evoluciones económicas y financieras en el mundo ilustran esos fenómenos complejos; el factor técnico y el moral intervienen en ellos muy especialmente y determinan los resultados de las economías. A continuación se trata de la crisis de la deuda en la mayoría de los países en desarrollo con altos costos sociales, y de las medidas de reajuste que se han tomado o se van a tomar.

(10)

El alza exagerada y unilateral del precio del petróleo en 1973 y 1979 afectó profundamente los países no productores, desbloqueó liquideces financieras considerables que el sistema bancario intentó reciclar y produjo una crisis en el desarrollo económico general que golpeó especialmente a los países pobres. Por múltiples razones, durante los años 70 y 80, la mayoría de los países pudieron contratar préstamos notables con tasa variable y, por lo que se refiere a los países de América Latina y África, contribuyeron a desarrollar de manera espectacular el sector público. Este período de dinero fácil fue ocasión de muchos excesos: proyectos inútiles, mal concebidos o mal realizados; destrucción brutal de las economías tradicionales; aumento de la corrupción en todos los países. Algunos países de Asia evitaron esos errores, lo que les permitió un desarrollo más rápido.

El aumento vertiginoso de las tasas de interés —provocado por el simple juego del mercado no controlado y probablemente no controlable— puso a la mayoría de los países de América Latina y de África en una situación de cese de pago, lo que provocó fenómenos de fuga de capitales que, a muy corto plazo, se transformaron en amenaza para el tejido social local —ya mediocre y frágil— y para la existencia misma del sistema bancario. Se vio, entonces, la amplitud de los perjuicios en todos los niveles: económico, estructural y moral. Como siempre, se buscaron primero soluciones meramente técnicas y de organización. Es evidente, sin embargo, que esas medidas —que cuando son buenas son necesarias— deben estar acompañadas de un cambio de comportamientos por parte de todos y, en particular, de esas personas que en todos los países y en todos los niveles no sufren la enorme presión que ejerce la pobreza sobre su nivel de vida.

A principios del período de reajuste, las transferencias fueron negativas: bloqueo de los préstamos; precio del petróleo mantenido artificialmente a un nivel intolerable para los países en desarrollo; disminución de los precios de las materias primas provocado por el retraso en el desarrollo económico y, simultáneamente la crisis de la deuda. A esto se sumó la reacción demasiado lenta de los organismos internacionales, con pocas excepciones. Durante ese tiempo, el nivel de vida en los países excesivamente endeudados comenzaba a decaer.

En esto se puede apreciar cuánta sabiduría, y no sólo conocimientos técnicos y económicos, requiere el manejo del dinero. La puesta en circulación de una gran cantidad de medios financieros puede provocar daños estructurales y personales, en vez de servir a todos para el progreso y para dar un salto de calidad a los más desfavorecidos.

He aquí la conclusión que debemos sacar: el desarrollo de los hombres pasa a través de su capacidad de altruismo, es decir, de su capacidad de amar; lo que es de enorme importancia en el ámbito práctico. Brevemente, y en términos realistas, el amor no es un lujo, es una condición para la supervivencia de los seres humanos.

Los programas de reajuste estructural

12. En muchos países, la violencia de los fenómenos monetarios ha exigido medidas muy enérgicas para calmar las crisis y restablecer los grandes equilibrios. Por su misma naturaleza, esas medidas llevan a fuertes disminuciones del poder adquisitivo medio de la nación.

Las dificultades y los sufrimientos provocados por las crisis económicas son considerables, incluso si su solución permite la reconstrucción de un bienestar.

La crisis pone de relieve las debilidades del país, constitutivas o adquiridas, las que se originan en los errores de desarrollo cometidos por los sucesivos gobiernos, por sus asociados e incluso por la comunidad internacional. Esas debilidades se manifiestan de múltiples formas que a menudo no aparecen sino a posteriori; nacen, a veces, del proceso de independencia, pues lo que constituía la fuerza del poder colonial, pudo ser causa de la fragilidad del país

(11)

independiente, sin que se dieran fenómenos de compensación. Es preciso notar el peso que tienen los grandes proyectos; son momentos fundamentales en los que se siente con apremio la necesidad de solidaridad. En realidad, el primer efecto de esas políticas de recuperación es la reducción del desembolso global y por consiguiente de los ingresos. A las personas de escasos recursos económicos se les presenta una sola alternativa: creer en los dirigentes que se van sucediendo, o tratar de deshacerse de ellos.

Con frecuencia son víctimas de grupos ambiciosos que anhelan el poder por ideología o por codicia, prescindiendo de todo proceso democrático, recurriendo de ser necesario a fuerzas externas.

Una reforma económica exige, por parte de los dirigentes, una gran aptitud para la decisión política. He aquí un criterio para la calidad de su acción: no sólo el éxito técnico del plan de estabilización, sino la aptitud para conservar el apoyo de la mayoría de la población, incluso de los más desfavorecidos. Para ello, deberán ser capaces de convencer a los demás estratos de la sociedad a que asuman una parte real de la carga. Se trata, en este caso, del pequeño grupo de personas de altos ingresos con un nivel internacional, pero también de los funcionarios y empleados del Estado que hasta el momento gozaban de situaciones más bien envidiables en el país y que podrían hallarse de la noche a la mañana con recursos fuertemente reducidos. Es cuando entra en juego la solidaridad tradicional, pues los pobres están siempre dispuestos a apoyar al miembro de la familia que vuelve a caer en la situación precaria de la que se pensaba que había salido.

La preocupación por proteger a los más pobres en estos reajustes se ha despertado sólo lentamente en los dirigentes nacionales e internacionales. Han sido necesarios varios años para que el concepto de operaciones concomitantes en favor de las poblaciones más expuestas adquiera una cierta importancia. Además, tanto en estos casos como en las situaciones de urgencia, se corre el peligro de poner en movimiento los frenos demasiado tarde y demasiado bruscamente, con sacudidas que podrían aumentar considerablemente los sufrimientos de quienes se hallan en el extremo de la cadena.

Causas del hambre a nivel mundial:

01. La incompetencia o corrupción de los Gobiernos de los países más pobres

El ejemplo más caricaturesco lo da Guinea Ecuatorial, donde el presidente y su familia se han beneficiado con una extravagancia faraónica del descubrimiento de grandes yacimientos petrolíferos sin pensar ni un segundo en e1 90 %. de la población que sufre hambre y abandono. Mientras el hijo del presidente ocupa suites en los hoteles más lujosos de Los Ángeles y Paris, Y derrocha dinero comprando trajes en Rodeo Drive y la Rue Faubourg Saint Honoré, los ingresos medios de los habitantes que no son familia o amigos del presidente permanecen por debajo de un euro al día. En Angola, donde no sólo hay petróleo sino una extensa riqueza mineral. una larguísima guerra civil terminó hace dos años, pero los gastos militares no han disminuido: siguen acaparando un 30 %. del presupuesto gubernamental. En Nicaragua, donde la mitad de la población vive en condiciones de pobreza extrema, el 85 % de la deuda externa ha sido condonada en los dos últimos años, pero todavía no hay señal de que haya subido el presupuesto, por ejemplo, para la educación. La prueba más contundente de lo devastadores que son los Gobiernos malos con políticas ineptas se ve en el hecho de que las dos hambrunas más grandes del siglo XX ocurrieron en Ucrania. en tiempos de Stalin. y en China en tiempos de Mao. ("¡Ideologias que despueblan el mundo!", se lamenta el personaje Herzog, del novelista Saul Bellow). Ni Stalin ni Mao perdieron el poder como consecuencia de los millones de personas que murieron entonces. Ni siquiera vieron su poder diluido. Lo mismo ocurre hoy en muchos de los países donde la gente come mucho menos de lo que podría si los Gobiernos se interesaran más por su bienestar. El hambre, incluso a nivel masivo, no conlleva un coste político. Quizá un dictador africano considere sensato abastecer de alimentos a la población

(12)

urbana, al menos de la capital, con la única intención de mantener el orden público. Pero si los habitantes de las zonas rurales más aisladas sufren malnutrición, ¿qué importa? Por eso el premio Nobel Amartya Sen, economista hindú de la Universidad de Oxford, argumenta en su libro Desarrollo y libertad que existe un vinculo muy claro entre tiranía y hambre, . democracia y prosperidad. En las democracias, escribe Sen, no hay hambruna. "Los gobernantes autoritarios, que pocas veces pasan hambre (u otras calamidades económicas), no tienen el incentivo para tomar el tipo de medidas necesarias para que las hambrunas se prevengan". En las democracias, en cambio, los Gobiernos sí tienen un fuerte incentivo para mostrarse responsables ante las necesidades más elementales del electorado: si no lo son, la próxima vez que la gente vote es probable que pierdan el poder.

02. La poca fe de los grandes países capitalistas en el libre mercado

Al menos a la hora de comerciar con productos agrícolas. Uno de los grandes escándalos a nivel mundial, uno que todos reconocen pero pocos de los que podrían hacer algo al respecto abordan con la necesaria seriedad, es el de los subsidios que los agricultores de Estados Unidos y Europa reciben de sus Gobiernos. Las reglas del comercio internacional son tan injustas que si los mismos principios se aplicaran en un partido de fútbol se provocarían disturbios. Es como si el arbitro en un Francia-Burkina Faso hubiese sido pagado por los franceses para asegurarles que todos los goles del equipo africano serian anulados, y, por si acaso, la mitad de los rivales expulsados antes de acabar el primer tiempo. El Gobierno del presidente Bush gasta 4.000 millones de dólares al año en subsidios para sus productores agrícolas. Lo que esto significa, en la práctica. es que, por ejemplo, los productores de algodón en Senegal van a la bancarrota. Los estadounidenses inundan el mercado y expulsan a los senegaleses de él. Lo que es casi peor, inundan los propios países productores de algodón o maíz o azúcar- con materia prima barata, lo que hace que los agricultores locales no puedan ni siquiera competir con los productos importados. La imagen del obeso ciudadano de Iowa, Estado agrícola por excelencia, contrastada con la del esquelético etiope, retrata a la perfección esta gran injusticia global. Los europeos son igual de culpables. Hacen exactamente lo mismo con otros productos; una de las razones por las cuales algunos africanos, huyendo del. hambre, se suben a pateras en Marruecos y (si tienen suerte) llegan a las costas españolas, generando problemas que proceden, al menos en parte, de la desleal competencia de la que son cómplices España y el resto de la Unión Europea.

03. Las guerras y la inseguridad en general

Los peores casos de hambruna en África en los últimos años se han dado en tiempos de guerra. El frágil equilibrio que permite que, aunque la gente pase hambre, sobreviva, se rompe y ocurre lo que ahora en Sudán y hace 20 años en Etiopía. La guerras desplazan a la gente de sus tierras ancestrales, destruyen la infraestructura alimentaria, bloquean el acceso físico a comida de otras partes y dejan secuelas -por ejemplo, la muerte de individuos que saben cultivar la tierra- de las que las comunidades afectadas tardan años en recuperarse. En Afganistán, el volumen de minas antipersonas enterradas en los varios conflictos militares que se han llevado a cabo desde 1979 ha hecho que más de la mitad de la tierra agrícola no pueda ser cultivada. Los europeos que recuerdan la Segunda Guerra Mundial, o la Guerra Civil española, entienden la ecuación guerra = malnutrición. Para un joven español o francés, hoy en día es casi inimaginable.

04. Dan pescado cuando hay hambruna, pero no enseñan a pescar cuando no la hay Los países ricos responden bien cuando ocurre una catástrofe, pero lo que no han sabido hacer es ayudar a que se evite, o crear las condiciones para que los problemas del hambre endémica desaparezcan. O al menos no con el empeño necesario.

Un buen ejemplo lo da Etiopía, uno de los países del mundo donde más hambre hay. En 1984, el cantante irlandés Bob Geldof reunió a algunos de los mejores artistas musicales de la época y grabó una canción para recaudar fondos para las víctimas de la terrible hambruna etíope de aquel año. La iniciativa se llamó Band Aid y logró recaudar mucho dinero. Hoy; Geldof, Bono y unos 40 artistas más han hecho lo mismo. En este caso para las víctimas de Darfur, en Sudán.

(13)

El problema es que en los 20 años que han pasado desde aquel gran despertar de la conciencia internacional que Band Aid representó los problemas de Etiopía son los mismos. No hay hambruna hoy; al nivel de 1984, pero hambre permanente sí. En un contexto en el que la ayuda internacional a los países pobres se ha ido reduciendo, Etiopía ha recibido lo que un alto funcionario de la ONU calificó como cantidades "lamentables" del exterior. En un año bueno, cuando las cosechas rinden a tope, entre dos y tres millones de personas de Etiopía necesitan comida del Programa Mundial de Alimentos u otros organismos internacionales. En un año malo, el número asciende hasta una cantidad entre 12 y 15 millones. El problema es que: l. Salvo brotes como Band Aid cada 20 años, los habitantes de los países ricos no se interesan 10 suficiente como para presionar a sus Gobiernos para que inviertan más en ayuda a los pobres del mundo que en nuevos submarinos. 2. Mientras se reacciona de manera ágil y eficaz y contundente (sin escatimar las inversiones), a la hora de las grandes crisis, tipo Darfur, existe poco afán por el trabajo lento, gradual, poco glamoroso (lejos de las cámaras de la CNN) que se requiere para ir paulatina- mente ganando terreno al hambre. y previniendo así las grandes hambrunas antes de que ocurran.

05. Hay amores que matan y gente que se acomoda a la superviviencia.

Aunque la ayuda internacional es insuficiente, a veces es demasiado. Se crea un problema de dependencia que hace que comunidades enteras pierdan la costumbre de alimentarse a sí mismas. En Ruanda, un país muy pobre que ha recibido mucha ayuda alimentaria desde el genocidio de 1994, una ministra del Gobierno se quejaba, en una conversación hace un año, de que su gente, o mucha de ella, había perdido la costumbre de trabajar, de cultivar sus tierras. Siempre habían vivido en un nivel de subsistencia, pero ahora la subsistencia no procedía de su propio trabajo, sino del camión semanal de reparto de comida. Incapaces de concebir -y esto tiene todo que ver con la falta de educación- una ambición más elevada que la mera supervivencia (lo cual desesperaba a la ministra, una mujer que había estudiado en el extranjero), habían dejado de preocuparse por desarrollar la economía local. Vivían la vida casi de animales de zoológico. No muy digna, quizá, pero despreocupada, tranquila. Un ejemplo alternativo, pero que conduce a la misma conclusión, es el de aquellos angoleños que vivían en zonas rurales tan remotas durante la guerra que jamás recibieron ayuda. Hoy que el país recibe menos ayuda que en aquellos tiempos de crisis, son ellos -los que no se acostumbraron a tener sus necesidades básicas satisfechas por gente caída del cielo-los que mejor se han adaptado, los que saben organizar sus vidas de manera productiva, responsable y eficaz. "Cuando tiene que hacerlo", como comentó Ignasi Carreras, de Intermón Oxfam, "la gente se espabila".

06. Las enfermedades.

La malaria, el sida y la tuberculosis causan hambre. No es sólo que el hambre cause enfermedad. Porque cuanto más enfermos de malaria esté un señor en Mozambique que viven una zona rural, menos posibilidades tendrá para trabajar en el campo y dar de comer a su familia, y alimentarse a sí mismo. Con lo cual se crea un círculo vicioso enfermedad-hambre- más enfermedad-más hambre. Así se va hundiendo una familia, una comunidad, un país. No sólo se ve afectada la cantidad de comida a ingerir, sino también la calidad. La proporción de carbohidratos respecto a las proteínas aumenta en la dieta cuanta más pobreza hay; (La Dieta Atkins, la que permite consumir todas las proteínas que uno quiera con tal de no tocar los carbohidratos, definitivamente no es para gente pobre, ni siquiera en EE UU). Lo cual a su vez supone una deficiencia de los micronutrientes de los que se derivan el hierro, el zinc, el yodo y las vitaminas. Se podrá sobrevivir sin las cantidades de estos micronutrientes consideradas básicas en Occidente, pero no se puede llevar un vida sana. La vulnerabilidad es extrema. 07. El determinismo geográfico

El clima y otras fuerzas ineludibles de la naturaleza pueden influir de manera decisiva en los hábitos alimenticios de la gente. Los países donde hay hambre son los países calientes de la tierra. los que están situados entre las latitudes de los trópicos. Estos países son. por un lado, más vulnerables a sequías o inundaciones -a la violencia meteorológica- que los países del norte. Pero. por otro lado. existe la paradoja de que, en términos históricos, son países más

(14)

fértiles que los fríos; están me- nos a la merced de los cambios bruscos estacionales. Una persona que no tiene ingreso alguno va a poder sobrevivir por su cuenta en la selva del Congo. va a poder encontrar comida en los árboles con más facilidad que una persona sin ingresos en los bosques de Finlandia. En tiempos prehistóricos. vivir en el Congo en vez de en Finlandia era una ventaja. Lo que ocurre.

Como cuenta Jared Diamond en su libro sobre la evolución de las civilizaciones A mas, gérmenes y acero, es que los humanos que habitan los países más fríos e inhóspitos se ven obligados a buscar formas de conservar la comida para el invierno, de planificar para el futuro. Por ejemplo, antes de la refrigeración, utilizando la sal. Esta necesidad de conservar hizo que la relación con la comida se volviera más sofisticada en los países del norte que en los del ecuador o el sur:

08. La caridad comienza en casa

La solución al problema del hambre es muy sencilla de identificar y muy difícil de llevar a cabo: el desarrollo. A no ser que sea especialmente incapaz o tenga muy mala suerte, la gente que vive en Norteamérica, Europa o Japón no pasa hambre. No está mal nutrida. Y vive hasta los 75 años y más. En .Africa viven 30 años menos. Ignasi Carreras está en el negocio de ayudar a los hambrientos. pero él lo tiene claro: regalar comida no es, a mediano o largo plazo, la solución. "Lo más importante es que la gente sepa cómo ganarse la vida. que se valga por sí misma", dice. El hambre es sencillamente la pobreza llevada a su máxima expresión. Con lo cual, lógicamente, hay que combatir la pobreza, hay que dar a la gente los medios y las condiciones para que puedan enriquecerse. Esto supone. primero, abordar los siete problemas anteriores mencionado en este artículo sin excluir una cooperación internacional. justa, responsable y enfocada con sensatez. Pero ante todo, según lo entienden Carreras y -entre muchos más- el Nobel Amartya Sen, hay que procurar crear sociedades democráticas en el sentido más amplio y profundo de la palabra. Esto no implica tanto la celebración de elecciones conmoción del conjunto de factores -Estado de derecho, medios libres de comunicación- que llevan a la creación de una sociedad ci- vil cuyos valores son más duraderos que los de cualquier Gobierno o partido político. El hambre no es un problema de malas cosechas o de falta de tierra. (En Japón comen mejor que en Argentina). Es un problema con origen humano. Obedece a malas decisiones de determinadas personas, especialmente de las clases gobernantes. Cuanto más responsable y preparada sea la gente en el poder. y cuanto más generosa la gente en los países cuyos problemas de su- pervivencia elemental están resueltos, me- nos hambre habrá en el mundo. El problema es que todo esto, como demuestra la historia de la especie, es mucho pedir. CAUSAS SOCIOCULTURALES

Las realidades sociales

13. Está comprobado que algunos factores socioculturales aumentan el peligro de carestía y malnutrición crónicas. Los tabús alimentarios, la situación social y familiar de la mujer, la falta de formación en las técnicas de nutrición, el analfabetismo generalizado, los partos precoces y a veces demasiado cercanos, la precariedad del empleo y el desempleo, son otros tantos factores que pueden acumularse y producir contemporáneamente malnutrición y miseria. Es oportuno recordar que los países desarrollados no están exentos de esa plaga; esos mismos factores producen la malnutrición ocasional o crónica de los numerosos « nuevos pobres » que se hallan en medio de aquellos que viven en la abundancia y en el superconsumo.

La demografía

14. Hace diez mil años, la tierra tenía probablemente cinco millones de habitantes. En el siglo XVII, en el alba de la edad moderna, ascendían a quinientos millones. Luego, el ritmo del crecimiento demográfico fue aumentando: mil millones de habitantes a principios del siglo XIX; 1.650 a principios del siglo XX; 3 mil en 1960; 4 mil en 1975; 5.200 en 1990; 5.500 en 1993; 5.600 en 1994 (22). Durante un tiempo, la situación demográfica presentó un desarrollo distinto

(15)

en los países « ricos » y en los países « en desarrollo » (23). Esa tendencia está evolucionando. Recordemos que la proliferación es una reacción de la naturaleza —y por consiguiente del hombre— a las amenazas contra la supervivencia de la especie.

Los trabajos de investigación indican que los pueblos, a medida que se enriquecen, pasan de una situación de alta natalidad y de alta mortalidad a la situación inversa: baja natalidad y baja mortalidad. El período de transición puede ser crítico desde el punto de vista de los recursos alimentarios, pues en ese lapso de tiempo la mortalidad se reduce más rápidamente que la natalidad (24). El crecimiento de la población debe estar acompañado de cambios tecnológicos; de lo contrario, se interrumpe el ciclo regular de la producción agrícola, comenzando con el agotamiento de los suelos, la reducción de los barbechos y la falta de rotación de cultivos. Sus implicaciones

15. El crecimiento demográfico rápido, ¿es causa o consecuencia del subdesarrollo? Dejando de lado los casos extremos, la densidad demográfica no explica el hambre. Observemos ante todo lo siguiente: por un lado, en los deltas y valles superpoblados de Asia fue donde se aplicaron las innovaciones agrícolas de la « revolución verde »; y, por otro, países poco poblados como Zaire o Zambia —aunque podrían proporcionar alimentos a una población veinte veces más numerosa, y sin que se necesiten grandes trabajos de riego— presentan escasez alimentaria; los motivos son los desequilibrios impuestos por los Estados, la política y la gestión económica, y no siempre causas objetivas o la falta de recursos económicos. Hoy día se sostiene que es más probable llegar a reducir un excesivo crecimiento demográfico tratando de disminuir la pobreza masiva, que vencer la pobreza contentándose con bajar la tasa de crecimiento demográfico (25). La situación demográfica evolucionará lentamente mientras en los países en desarrollo las familias consideren que su producción y su seguridad serán garantizadas sólo por un gran número de hijos. Hay que insistir que son precisamente las transformaciones económicas y sociales (26) las que permiten a los padres aceptar el don de un hijo. En ese campo, la evolución depende en gran parte del nivel sociocultural de los padres. Hay que prever una educación de las parejas a una paternidad y maternidad responsables, respetando los principios morales; conviene, pues, darles acceso a métodos de planificación familiar que estén en armonía con la verdadera naturaleza humana (27).

CAUSAS POLÍTICAS La influencia de la política

La privación de alimentos se ha utilizado, a lo largo de la historia, ayer y hoy, como arma política o militar. Así pueden perpetrarse verdaderos crímenes contra la humanidad.

En el siglo XX se han conocido un gran número de casos; por ejemplo:

La privación sistemática de alimentos a los campesinos ucranios, realizada por Stalin hacia 1930, y cuyo resultado fueron unos ocho millones de muertos. Ese crimen, desconocido o casi no conocido por largo tiempo, fue confirmado recientemente con ocasión de la apertura de los archivos del Kremlin.

Los últimos asedios en Bosnia, en particular el de Sarajevo, tomando como rehén el mecanismo mismo de la ayuda humanitaria.

(16)

Los desplazamientos de la población en Etiopía para llegar al control político por parte del partido único de gobierno. Se contaron centenares de miles de muertos por hambre, provocada por las migraciones forzosas y el abandono de los cultivos.

La privación de alimentos se utilizó en Biafra, en los años 70, como arma contra la secesión política. El derrumbamiento de la Unión Soviética eliminó, por un lado, las causas de las guerras civiles provocadas por su acción directa o por las reacciones contra dicha acción, como las revoluciones sin resultado, los desplazamientos de poblaciones, las desorganizaciones de la agricultura, las luchas tribales, los genocidios. No obstante, subsisten, o han vuelto a aparecer, numerosas situaciones que pueden provocar esos mismos fenómenos; aunque no se produzcan en la misma escala, no dejan de ser perjudiciales para las poblaciones. Se trata, en especial, de un resurgimiento de los nacionalismos; éstos son favorecidos por algunos Estados de régimen ideológico, pero también por las repercusiones locales de las luchas por la influencia que libran entre sí los países desarrollados, y asimismo por la lucha por el poder en algunos países, especialmente en África.

Observemos también las situaciones de embargo por motivos políticos, como ha sucedido con Cuba e Irak, regímenes considerados como amenazas para la seguridad internacional y que toman, por decirlo así, a su población como rehén. Las primeras víctimas de esta especie de actos de fuerza son las mismas poblaciones interesadas. Por eso se han de tener muy en cuenta los costos en términos humanitarios de esas decisiones. En ciertos casos, los responsables nacionales se valen de las desgracias de sus pueblos, provocadas por sus artimañas, para obligar a la comunidad internacional a restablecer los suministros. Se trata de situaciones específicas que se deben tratar individualmente, cada vez que se presentan, con el espíritu de la Declaración mundial sobre la nutrición, que dice: « La ayuda alimentaria no se debe negar por motivos de afiliación política, situación geográfica, sexo, edad o identidad étnica, tribal o religiosa » (28).

He aquí, en fin, otras repercusiones de la acción política sobre el hambre. Varias veces se ha visto que países desarrollados, productores de excedentes agrícolas, los han exportado gratuitamente (por ejemplo, trigo) a países en desarrollo donde el alimento básico es el arroz. El objetivo ha sido sostener el precio interno. Esas exportaciones gratuitas han tenido efectos muy negativos: se ha obligado a la población local a cambiar sus costumbres alimentarias y no se han promovido los productores locales que, por el contrario, necesitan ser alentados.

La concentración de los medios económicos

Las diferencias de nivel económico en los países en desarrollo con altos costos sociales son más contrastantes que las que se contemplan en los países desarrollados, o incluso entre los países mismos. La riqueza y el poder están muy concentrados en una capa reducida, pero compleja, vinculada a los ambientes internacionales y que ejerce el control en el aparato del Estado, al ser éste bastante deficiente. Se detiene, así, todo adelanto e incluso se asiste a un retroceso económico y social. La distancia entre los niveles de vida no sólo produce situaciones conflictivas, que pueden llevar a violencias en cadena, sino que favorece además el clientelismo como única posibilidad de realización personal. Esto paraliza las iniciativas posibles desde un punto de vista meramente económico, y dificulta profundamente las motivaciones altruistas que existen en todas las sociedades tradicionales. En esas situaciones, el Estado desempeña con frecuencia un papel preponderante que le permite favorecer a los sectores exportadores de la producción —lo cual, por sí mismo, es un bien— pero deja pocos beneficios a las poblaciones locales.

En otros casos, por debilidad o por ambición política, las autoridades establecen los precios de los productos agrícolas a niveles tan bajos, que los campesinos llegan incluso a subvencionar a los habitantes de las ciudades situación que favorece el éxodo rural. Los medios de comunicación de masa, la electrónica y la publicidad contribuyen, igualmente, a ese

(17)

despoblamiento de los campos. La ayuda para el desarrollo en beneficio de esos países sirve más bien de estímulo, más o menos indirecto, para los gobiernos que siguen esas estrategias peligrosas y que se benefician de ese apoyo económico absolutamente ilegítimo; tales políticas son decididamente contrarias al verdadero interés de sus pueblos. Los países industrializados tienen que interrogarse para saber si, desafortunadamente, han emitido señales negativas en ese sentido durante largos años.

Las desestructuraciones económicas y sociales

Las desestructuraciones económicas y sociales son el resultado, a la vez, de políticas económicas equivocadas y consecuencia de presiones políticas nacionales e internacionales (cf. nn. 11-13 y 17). Veamos algunas de las más frecuentes y más nocivas:

Las políticas nacionales que bajan artificialmente los precios agrícolas, en detrimento de los productores locales de alimentos, tomadas bajo la presión de las poblaciones menos favorecidas de las ciudades consideradas como una amenaza potencial para la estabilidad política del país. Esta situación se generalizó en África en los años 1975-85 y llevó a una fuerte disminución de la producción local. Numerosos países que gozan de un amplio potencial agrícola, como Zaire y Zambia, se han vuelto por primera vez importadores netos.

La política de la mayoría de los países industrializados que protegen ampliamente su agricultura favoreciendo de este modo la producción de excedentes que se exportan a precios inferiores a los precios internos (dumping). Si no existiera proteccionismo los precios mundiales serían más elevados, en beneficio de otros países productores. Los beneficiarios de esas protecciones se encuentran ahora en Europa en situaciones difíciles, después de muchos años de fomento de la producción que han provocado fuertes desestructuraciones del mismo sistema agrícola. Esta política, apoyada por la mayoría de las opiniones públicas locales, puede ser fundamentalmente contraria al interés general de los consumidores mundiales, tanto de los más privilegiados como de los menos favorecidos. Los países con protección pagan los costos de esta política; en los países sin tal protección, los agricultores, que son elementos esenciales para el bienestar de su país resultan penalizados por las importaciones a precios disminuídos que hacen dano al precio de los productos locales, acelerando la ruina de la agricultura y el éxodo hacia las ciudades. Los cultivos tradicionales de plantas comestibles se ven amenazados con frecuencia por un desarrollo económico mal enfocado. Por ejemplo, con la substitución de producciones tradicionales por una agricultura industrial que trabaja tanto para la exportación (gran cantidad de productos agrícolas destinados a la exportación y tributarios de los mercados agrícolas internacionales), como para producciones de substitución local (producción, por ejemplo, en el Brasil, de caña de azúcar para alcohol de consumo automovilístico, con objeto de economizar en las importaciones de petróleo; ésta culminó en numerosas migraciones de campesinos

El contexto económico internacional

Ha sido favorable para el buen desempeño de la economía nacional. América Latina presenta tasas de crecimiento económico excepcionales desde el 2004 cuando alcanzo un crecimiento del 6.2%, obtuvo un 5.6% en el 2006, el 5% en el 2007 y ahora proyecta alcanzar un 4.6% en el 20081. La región de América Central y México reportan una tasa de crecimiento económico del 4% en promedio durante el periodo 2004 – 2008 2 impulsadas por el crecimiento económico de EEUU, las remesas familiares, los precios favorables de las materias primas de origen agrícola, y el aumento del comercio intraregional, así como por el aumento de la inversión extranjera en la región.

Sin embargo, es importante anotar que el ciclo de crecimiento económico de los últimos seis años de la economía mundial esta llegando a su fin y las perspectivas hacia el futuro no son favorables. Los precios del petróleo parecen sostenerse en un precio superior a los $85 el barril y la economía de EEUU inicia un proceso de desaceleración económica, lo cual afectará el

(18)

crecimiento de las exportaciones, el monto de las remesas familiares y disminuirá los flujos de inversión hacia el país.

El Fondo Monetario Internacional FMI, el Banco Mundial BM y la Comisión Económica para América Latina CEPAL han revisado sus perspectivas de crecimiento económico mundial hacia la baja para el año 2008. La crisis inmobiliaria y crediticia en EEUU pasará la factura al resto de las economías del mundo, incluida Guatemala, cuyas tasas de crecimiento se desacelerarán. El crecimiento económico en EEUU podría situarse en una tasa del alrededor del 1.9% anual para el 2008, lo cual reducirá la demanda de exportaciones de Centroamérica, incluida Guatemala. El FMI prevé un crecimiento económico del 4.8% para Guatemala en el 2007 y un 4.3% para el 2008 estimaciones muy por debajo de las presentadas por el Banco de Guatemala que estima el CEPAL. La CEPAL también reviso hacia la baja sus estimaciones de crecimiento económico para Guatemala proyectando un crecimiento del 5% en el 2007 y un 4.5% para el 2008.

EL FMI también advierte que en los mercados emergentes y en desarrollo, la inflación aumentará debido al alza de los precios de los alimentos y de la energía. El FMI indica que la aceleración de los precios de los alimentos obedece a las presiones generadas por el aumento del uso del maíz y otros productos alimentarios para la producción de biocombustibles y el vigoroso crecimiento de la demanda mundial que contribuye a que los precios del petróleo se mantengan altos4. En Guatemala la inflación interanual alcanzo un 9.23% en el año 2004, un 8.57% en el 2005, el 5.7% en 2006 y se sitúa arriba de la meta del 5% prevista para el 2007 por el Banco de Guatemala alcanzando un 7% al mes de septiembre, afectando el poder adquisitivo de las familias guatemaltecas5.

Guatemala: Crecimiento Económico

La economía nacional inicia un proceso de recuperación hasta el año 2004 alcanzando una tasa de crecimiento económico del 3.2%, un 5 % en el 2006, proyecta cerrar el año 2007 con una tasa superior al 5.6% y para el 2008 obtener un crecimiento del 5.5%. No obstante, los principales mecanismos de redistribución del ingreso continúan siendo extremadamente débiles, configurando un escenario de crecimiento económico sin equidad. Guatemala no aprovecho los beneficios del ciclo económico ascendente de la economía mundial para implementar políticas redistributivas que disminuyan la pobreza y la desigualdad. Para lograr avances se necesita generar oportunidades de trabajo, crédito y asistencia técnica a las micro, pequeña y mediana empresas. Así como una adecuada política fiscal y tributaria, elevar el nivel educativo de la población y promover el desarrollo rural.

Guatemala reporta una tasa de crecimiento económico del 3.6% en promedio durante el periodo 1990 –2007 mientras el crecimiento poblacional alcanzo una tasa anual del 2.6%, situación que continua reproduciendo los altos niveles de pobreza y desigualdad en el país. Sin políticas redistributivas, los beneficios del crecimiento económico se concentran en los monopolios nacionales y las empresas transnacionales.

Pobreza y desigualdad en Guatemala

La Encuesta Nacional de Condiciones de Vida ENCOVI 2006, publicada durante el mes de agosto de 2007 ofrece una radiografia completa sobre el drama de a pobreza en el país. Los resultados publicados indica que el 51% de los guatemaltecos vive en condición de pobreza, lo cual equivale a 6 millones 625 mil 892 habitantes de un total de 12 millones 987 mil 829. El 15.2% vive en condiciones de extrema pobreza (1 millón 976 mil 604 personas), mientras el 35.8% en pobreza no extrema (4 millones 649 mil 287 de personas). La ENCOVI determina que la línea de pobreza extrema tiene un valor anual per cápita de Q3,206 equivalente a Q264 al mes, la cual incluye únicamente el costo de consumo mínimo en alimentos por persona al año, mientras la línea general tiene un valor de Q6,574 que incluye el costo de consumo mínimo en alimentos más un consumo mínimo en bienes y servicios complementarios por persona al año con un monto de Q540 al mes por persona.

(19)

Guatemala, crecimiento económico

Guatemala: Pobreza a nivel nacional Distribución de la pobreza por identidad étnica Encuesta Nacional de Condiciones de Vida ENCOVI 2006

Números absolutos y relativos Características Poblaci ón Total Todos los pobres % Pobres Extrem os % Pobres no extrem os % No pobres % Total Nacional 12,987, 829 6,625,8 92 51.0 1,976,6 04 15.2 4,649,2 87 35.8 6,361,9 37 49.0 Grupo étnico 12,963, 954 6,615,4 00 51.0 1,973,1 76 15.2 4,642,5 51 35.8 6,348,5 54 49.0 Indígena 4,907,6 03 3,678,4 37 75.0 1,342,7 01 27.4 2,335,7 36 47.6 1,229,2 56 25.0 No indígena 8,056,2 61 2,936,9 63 36.5 630,47 8 7.8 2,306,4 85 28.6 5,119,2 98 63.5

Fuente: Elaboración propia con datos de la Encuesta Nacional de Condiciones de Vida ENCOVI 2006

Las personas pobres se concentran en el área rural alcanzando al 72%, mientras en lo urbano únicamente afecta al 28% de las personas. El 75% de los indígenas son pobres, de los cuales 1millón 342 mil 701 se encuentran en situación de extrema pobreza, equivalente al 27.4%, y 2millones, 335 mil 736 en pobreza general representando un 47.6%. En la población no indígena el 36.5% son pobres, el 7.8% se encuentra en situación de pobreza extrema y un 28.6% en pobreza general.

El 51.5% de las mujeres son pobres, versus el 48.5% de los hombres. Un dato interesante es que únicamente el 30.8% de los hogares con jefatura de mujer es pobre versus un 42.7% de jefatura masculina. La pobreza afecta de forma mucho más dramática a los niños, el 60% de la población dentro de un rango

de edad de 0 a 14 años es pobre, un 40% son pobres extremos y un 20% se encuentran en pobreza general.

La riqueza se concentra en el departamento de Guatemala, que reporta la menor tasa de pobreza derivado de la alta concentración de servicios públicos en la ciudad. La capital presenta un nivel de pobreza general del 16.5% y de extrema pobreza del 0.5% para el 2006. Mientras la pobreza se concentra en los departamentos del Norte como Alta y Baja Verapaz, así como en el Noroccidente como Quiché y Huehuetenango donde la pobreza afecta a más del 75% de la población. Es importante señalar que los departamentos de Alta Verapaz y Baja Verapaz es donde se concentra el mayor número de población en situación de pobreza extrema alcanzando el 38.8%.

En un segundo bloque se encuentran las regiones que superan el 50% de su población en situación de pobreza como la región Nororiente que incluye a los departamentos de Zacapa, Chiquimula, Izabal y El Progreso; el Suroriente comprendido por Jutiapa, Santa Rosa y Jalapa; y Suroccidente que integra Quetzaltenango, Sólola, San Marcos, Totonicapán, Suchitepéquez, y Rethalhuleu.

Guatemala: Incidencia de la pobreza por región

(20)

Región Político Administrativa Todos los pobres Pobres Extremos Pobres no extremos No pobres Metropolitana: Guatemala 16.3 0.5 15.9 83.7

Norte: Alta y Baja Verapaz 77.1 38.8 38.3 22.9

Nororiente: Zacapa, Chiquimula, Izabal , El Progreso

53.2 20 33.3 46.8

Suroriente: Jutiapa, Santa Rosa, Jalapa 54.4 13.9 40.5 45.6 Central: Sacatepéquez, Escuintala, Chimaltenango 47.5 10.4 37.1 52.5 Suroccidente: Quetzaltenango, Sololá, San Marcos,

Totonicapa, Suchitepéquez, Retalhuleu 59.4 16.9 42.5 40.6 Noroccidente: Qhiché, Huehuetenango 75.6 23.6 52 24.4 Petén 57 14.5 42.5 43

Total del País 51 15.2 35.8 49

No obstante, la pobreza viene aumentando en los departamentos del Nororiente del país, así como en el departamento de Chimaltenango, al comparar los datos de la ENCOVI 2006 con los Mapas de Pobreza del 2002 elaborados por SEGEPLAN. “En Zacapa, la tasa de pobreza general se disparó de 42.4% en 2002 a un 53.9% en 2006 y la pobreza extrema pasó de 7% a 18.9% en igual período, con variaciones de 11.5 y 11.9%. Mientras que en Izabal, la pobreza general subió de 47.9% en 2002 a un 51.7% en 2006, pero la extrema pobreza se disparó de 8.2% a 18.2% en igual período. Chiquimula, la pobreza general aumento de 56.5% en 2002 a 59.5% en 2006 , y la extrema pobreza de 13.3% a 27.7%. El departamento de Chimaltenango, donde se pensaba que la agricultura de exportación estaba ayudando a reducir pobreza, sucedió lo contrario; la pobreza general aumento de 59.4% en 2002 a 60.5% en 2006, pero la extrema pobreza se levó de 13.5% a 19.3% en el período”6.

Guatemala: Nivel de Pobreza General Cuadro comparativo Años: 2002 –2006

Departamento 2002 2006 Aumento Zacapa 42.4% 53.9% 11.5% Izabal 47.9% 51.7% 3.8% Chiquimula 56.5% 59.5% 3.0% Guatemla 14.2% 16.3% 2.1% Chimaltenango 59.4% 60.5% 1.1%

Definitivamente factores como la extrema inequidad y desigualdad en la distribución de la riqueza contribuyen a que no existan mayores progresos en la reducción de la pobreza. La profunda desigualdad social en Guatemala se manifiesta claramente en la alta concentración del ingreso y del consumo. El coeficiente de Gini representa el 0.57 para el ingreso y el 0.48 para el consumo. El 62.1% del ingreso nacional se concentra en el 20% de la población de mayores ingresos, mientras el 20% de la población más pobre únicamente tiene acceso al 2.4% del ingreso nacional. La concentración de la riqueza se incrementó en Guatemala producto de la apertura económica, financiera y comercial, reducción del Estado y eliminación de sus funciones

(21)

de promoción, orientación y redistribución; y por las privatizaciones de finales de los años 90, que trasladaron monopolios estatales a manos privadas, sin regulaciones y controles por parte del Estado.

El índice de desarrollo humano – IDH - registra a Guatemala en el puesto 118 para el 2005, según el Informe de Desarrollo Humano Mundial de 177 países. Guatemala ocupa el penúltimo lugar de América Latina con un 0.673 de IDH, mientras Haití se ubica en el último lugar con un 0.482 de IDH.

La alta concentración del uso y propiedad de la tierra, es un factor que explica la profunda desigualdad, el coeficiente de GINI en la distribución de la tierra es del 0.84, muy cerca del 1 que significa total inequidad. El 92.06% de las y los pequeños productores únicamente cultivan el 21.86% de la superficie, mientras el 1.86% de los productores comerciales ocupan el 56.59% de la superficie. Existen 47 fincas de 3,700 hectáreas o más, mientras el 90% de los productores sobreviven con un promedio de una hectárea.

Guatemala: Estructura de la tenencia de la tierra, 2003

Conclusión

La situación de pobreza, hambre y desigualdad es reforzada por un “Estado débil que reproducen la desigualdad en la medida que no impulsa ningún mecanismo redistributivo; la tributación es baja e injusta, el gasto, la inversión social y las políticas de desarrollo rural insuficientes, los salarios son bajos y la cobertura en educación, salud y seguridad social limitada”15. Este esquema concentran los beneficios del crecimiento económico en los monopolios nacionales y las empresas transnacionales, que cuentan con los recursos materiales, admón., tecnológicos y financieros, así como con los privilegios que el Estado les otorga para incrementar sus ganancias.

Urge el impulso de una profunda reforma tributaria integral , así como del impulso de una política integral de desarrollo rural y acceso a la tierra que permitir al Estado, promover, orientar y proteger la producción nacional, propiciar una equitativa distribución primaria del ingreso nacional y contribuir por medio del gasto social a aliviar la situación de los sectores mas empobrecidos. Una estructura tributaria progresiva y un mayor acceso a la tierra de las comunidades indígenas y campesinas puede contribuir en la redistribución del ingreso y crear mejores condiciones para el crecimiento económico.

La única oportunidad para Guatemala es mejorar la equidad, elevar la productividad y fortalecer al Estado. El desarrollo económico y social requiere de políticas integrales que mejoren el entorno nacional estimulando la inversión y la producción, el éxito depende de la fortaleza de las instituciones, la calidad de la educación, salud, nutrición, investigación, desarrollo tecnológico, de la infraestructura disponible, seguridad, justicia, así como de un buen sistema financiero y bancario. En síntesis, una adecuada relación entre Estado y Mercado. Hay que recordar que un 30% de la productividad depende de la empresa pero el resto lo determina su entorno, es decir el Estado.

Concepto Número de

productores

% productores Área (Mz =0.7Ha) % Tierra (menor) 1manzana (infrasubsistencia) 375,708 45.26 172,412.75 3.24 1-10 MZ (subsistencia) 388,976 46.83 989,790.71 18.62 10-64 Mz (1cab) (excedentarios) 50,528 6.08 1,145,316.31 21.55 64 y más (comerciales) 15,472 1.86 3,008,318.31 56.59 Total 830,684 100.00 5,315,838.37 100.00

Referencias

Documento similar

• La desnutrición crónica de niñas y niños menores de cinco años de edad cuyas madres tenían IMC 9 entre 18,5 y 24,9 (normal) ascendió a 35,6 por ciento, mientras que en

• La desnutrición crónica de niñas y niños menores de cinco años de edad cuyas madres tenían IMC 9 entre 18,5 y 24,9 (normal) ascendió a 7,2 por ciento y en aquellas

• La desnutrición crónica de niñas y niños menores de cinco años de edad cuyas madres tenían IMC 9 entre 18,5 y 24,9 (normal) ascendió a 15,5 por ciento y en aquellas