C A P Í T U L O 1
DIETA
INCORRECTA
Lo que consumimos y lo que nos consume
La mayoría de las familias con un hogar contemporáneo consideran tres crite-rios cuando compran sus alimentos:1. Altos en calorías –la manera en que no necesitamos comer mucho.
2. Rápido y fácil de preparar –estamos demasiado ocupados en otras cosas. 3. Fácilmente absorbidos sin mucha masticación –la gente moderna no usa mucho sus dientes y no tiene tiempo para masticar.
En base a estos criterios, la carne parece ser mejor que los vegetales porque una pequeña cantidad puede satisfacer nuestra hambre. Los productos pre-proce-sados son más demandados que los frescos debido a que no requieren de mucho trabajo. Aún los jugos comprados en la tienda son consumidos con mayor frecuen-cia que los que se acaban de exprimir. El pan blanco y los bollos parecen ser mejo-res que los productos de grano integral debido a que son más fáciles de masticar. El arroz y el azúcar refinados lucen muy atractivos. Nuestra sociedad progresista puede arreglar todo a nuestra conveniencia. Hasta las madres no necesitan preocu-parse por amamantar a sus bebés. Las fórmulas para bebés pueden sustituir la le-che materna. Este tipo de dieta puede dañar eventualmente hasta a la gente que cuenta con sistemas inmunológicos fuertes. Aquellos con una inmunidad pobre co-mienzan con el sufrimiento mucho antes. Los niños Figura -.-Figura -.- las peores consecuencias de una dieta escasa.
C A P Í T U L O 2
El peligro de los
alimentos refinados
El asesino dulce
Nuestro deseo de “mejorar” todo y de separar los ingredientes “necesarios” de los “innecesarios” nos lleva a refinar la mayoría de nuestros productos alimenti-cios. Nuestra comida “mejorada” artificialmente tiene solo aparentemente las mis-mas cualidades nutritivas que la comida natural. Los alimentos artificiales y natu-rales tienen tan poco en común como las rosas de seda y las reales –sólo lucen simi-lares. La misma diferencia existe entre las vitaminas sintéticas y las naturales o en-tre la margarina sintética y la mantequilla natural.
El objetivo de refinar la comida es para hacerla más atractiva comercialmen-te. El cocinado y otras formas de tratamiento de temperaturas ocasionan que los alimentos pierdan su información biológica (el contenido total y la composición de substancias químicas en los productos naturales), adquiridos del sol, de la tierra y del agua. Nuestro cuerpo no reconoce ni asimila fácilmente este tipo de comida. Tiene que extraerlas con sus propios recursos a fin de hacer con el alimento algo útil. La remolacha y el azúcar obtenido de esta son un buen ejemplo. La remola-cha azucarera es un producto de planta natural que contiene muremola-chas vitaminas, sales minerales, enzimas y hormonas. Por el contrario, el azúcar obtenido de la re-molacha es completamente refinado, cristalizado y filtrado. (Un tóxico, el cloruro de calcio, es utilizado para hacerla blanca). Esta llega a nuestro estómago como una substancia químicamente pura, la sacarosa, sin las vitaminas, sales minerales u otras substancias activas biológicamente. La sacarosa pura no puede ser asimilada;
tiene que estar unida a otras substancias. La remolacha azucarera contiene todas las substancias necesarias en sí misma; el azúcar no. Nuestro cuerpo es forzado a utilizar sus propios recursos de calcio, hierro y otros elementos. Esto provoca ca-ries dental, diabetes, anemia, etc. Las investigaciones sugieren que el alto consumo de azúcar provoca la degeneración de los vasos sanguíneos y de las células indivi-duales, mutaciones, y pueden conducir eventualmente al cáncer.
Nosotros no consumimos el azúcar sólo con el té o el café; se encuentra en los dulces, galletas, pasteles y refrescos. Son incontables los productos que contienen azúcar.
Debido al alto consumo de azúcar, el número de casos de diabe-tes, anemia y cánceres sanguíneos se incrementaron rápidamente en los últimos veinte años en todos los países desarrollados. Es por esto
que los padres y los abuelos comenten un serio error cuando les regalan dulces a los niños y les permiten adquirir un gusto por ellos. El hábito puede resultar muy difícil de eliminar posteriormente en la vida del infante.
C A P Í T U L O 3
Adicción a la leche
Enfermedad en una botella
Actualmente, resulta común sustituir la leche materna con leche de vaca o fór-mulas para bebé. . La leche materna humana es rica en lactosa, creando
un ambiente favorable para el desarrollo de bacterias amigables para el intestino grueso del bebé.
La leche de vaca contiene ciertos tipos de proteínas y anticuerpos que
imposi-bilitan la digestión del bebé. Estas substancias, en vez de una fermentación regu-lar, sufren una descomposición en el intestino del bebé, cuando este es alimentado con leche de vaca u otros sustitutos. Esto provoca la autointoxicación, un desba-lance en la micro-flora y conduce a la degeneración del intestino del bebé.
Los sustitutos no tienen la información biológica contenida en la leche mater-na y eso ocasiomater-na que el bebé se sienta constantemente hambriento y requiera de alimentación frecuente. Por este motivo, el almidón y los productos cárnicos son incluidos más pronto en su dieta. El sistema digestivo del bebé no se encuentra aun completamente formado; por lo tanto, no está listo para digerir y absorber es-tos produces-tos. Ciertas enzimas necesarias no se encuentran presentes. Nosotros po-demos notar que muchos niños, de dos a cinco años de edad, tienen constantemen-te una substancia mucosa bajo su nariz. Esto es causado por conconstantemen-tener mucha pro-teína y almidón en su dieta. La dieta artificial destruye eventualmente el sistema inmunológico del niño. Este se vuelve vulnerable a todo tipo de infecciones, tales como resfriados frecuentes, nariz que moquea, gripe y neumonía. Los bebés
ali-mentados de esta manera son, en la mayoría de los casos, susceptibles a alergias. No podemos predecir todos los posibles problemas de salud causados por la ausen-cia de leche materna en la dieta de nuestros bebés.
Cada futura madre debe saber que nada puede sustituir a la leche materna; es el alimento natural para sus bebés. Ninguna fórmula con-tiene información acerca del amor, sensibilidad, ternura o maneras de evitar desastres y enfermedades. Toda esta información viene de la madre y se encuentra codificada en su leche.
Si la dieta de una mujer embarazada consiste principalmente de dulces, productos de harina blanca, productos embutidos, leche de va-ca, café, carne frita u horneada y otros productos refinados, su hijo va a sufrir serias consecuencias de salud. Resulta aún peor cuando la ma-dre fuma cigarrillos.
¿Quién necesita las úlceras?
El contenido de hierro en la leche de vaca es muy bajo. Aparte de beber la le-che de su madre, el becerro también pasta. La naturaleza suministró a sus órganos digestivos con la habilidad de digerir la hierba y la leche por separado. Nuestro sis-tema digestivo está desarrollado de una manera diferente. Cuando la leche de va-ca llega a nuestro estómago, los jugos digestivos ácidos provova-can que ésta se coagu-le y forme una materia pegajosa similar al queso. Este “queso” trae consigo peda-zos de otros alimentos en el estómago. La leche coagulada tiene que ser digerida antes que los otros alimentos. Si este proceso ocurre a menudo, este puede causar trastornos en nuestro sistema digestivo, especialmente la ulceración de nuestro estó-mago y duodeno. ¿Realmente deseamos que nuestro cuerpo se convierta en una planta procesadora de leche que nos provoque una úlcera en vez de los beneficios esperados?
El principal argumento de los que abogan por beber leche es el alto contenido de proteínas (aminoácidos) y calcio que contiene la leche. Yo no concuerdo en lo absoluto con este argumento y lo explicaré.
Caseína indigesta
Ningún mamífero en el mundo (excepto los humanos) consume leche cuando ya han crecido. No estaría conforme con la naturaleza. En el caso de los gatos, les hemos enseñado a beber leche. Sin embargo, se ha probado que los gatos viven el doble si no beben leche.
La diferencia entre la leche humana y la de vaca está en el alto contenido de ca-seína de esta última. La caca-seína es una proteína necesaria para el becerro para de-sarrollar sus pezuñas y cuernos. Un becerro bebe la leche de su madre sólo los pri-meros seis meses de su vida. Los seres humanos no tienen pezuñas ni cuernos. ¿Pa-ra qué necesitarían tanta caseína?
Primero que nada, no necesitamos tanta proteína como la mayoría de nosotros incluimos en nuestra dieta. Nuestro intestino grueso cuenta con un tipo especial de bacterias capaces de sintetizar las proteínas de los carbohidratos contenidos en los alimentos a base de plantas (si la micro-flora intestinal es saludable).
En segundo lugar, nuestro cuerpo contiene todos los elementos encontrados en la tabla Mendeleyev y todos los compuestos químicos que necesita, aunque sólo el 40% de estos sean suministrados por los alimentos que ingerimos. ¿De dónde pro-vienen los compuestos? Estos son sintetizados en nuestro cuerpo. Este cuenta con un laboratorio químico perfecto creado por la naturaleza, con una capacidad que comprende desde la síntesis de los aminoácidos hasta la producción de fórmulas sanadoras, hormonas, etc.
Vayamos de vuelta a la síntesis de las proteínas. El aire que inhalamos contiene 80% más nitrógeno (el ingrediente principal de los aminoácidos) que el aire que exhalamos. ¿Qué sucede con todo ese nitrógeno? Nuestro cuerpo lo utiliza en la síntesis de los aminoácidos. Nosotros podemos vivir ingiriendo pequeñas cantida-des de proteínas animales por un año, dos años o aún más tiempo sin ningún peli-gro para nuestra salud en tanto contemos con aire para respirar y consumamos su-ficientes vegetales y frutas. Por otro lado, comer solo proteínas puede resultar mor-tal en sólo un mes. (En el monasterio de Shao Lin, la gente condenada a muerte consumieron únicamente carne y murieron en un lapso de entre veinte y cuarenta días.)
Cuando planeamos nuestra dieta debemos seguir las proporciones creadas por la naturaleza en la leche de la mujer: un alto contenido de carbohidratos simples con bajo contenido de proteínas.
Desafortunada-mente, nosotros no siempre entendemos tales consejos que nos da la naturaleza. La caseína contenida en la leche es deshecha en el estómago por el cuajo. Los ni-ños de uno a dos ani-ños ya tienen cabellos y uñas y no necesitan caseína. Su sistema digestivo ya no produce cuajo y la caseína se vuelve indigerible, incluso hasta tóxi-ca.
La caseína no digerida es la fuente de grumos en varias partes de nuestro cuer-po, forma piedras en los riñones, obstruye nuestros vasos sanguíneos y deforma nuestros dedos. Otros elementos de la leche de vaca no digerida se desarrollan en forma de substancias mucosas en nuestros tejidos y tendones.
La mucosa es una substancia en la que pululan bacterias que causan enferme-dades. Los terapeutas naturales creen que la leche de vaca es la fuente de substan-cias mucosas en nuestro cuerpo a través de toda nuestra vida. Es por tal motivo que los que beben leche de vaca frecuentemente hospeden en su cuerpo las bacte-rias que causan enfermedades como la gripe, resfriados, asma, bronquitis y mu-chas otras.
Existe otro hecho que vale la pena mencionar. La leche hoy en día es también perjudicial, especialmente para los niños, debido a la contaminación ambiental. El calcio en la leche se encuentra frecuentemente acompañado de estroncio-90 ra-dioactivo. Su estructura molecular es similar a la del calcio pero de mayor tamaño. Cuando el estroncio-90 penetra en nuestro cuerpo, sus moléculas reemplazan a las moléculas de calcio en nuestro sistema óseo. Es por tal que los bebedores de leche tienen extremidades alargadas (especialmente los dedos de las manos y los pies) y sufren frecuentemente por trastornos en las articulaciones de la cadera y las rodi-llas.
Calcio, grasa y colesterol
No se puede negar que la leche es rica en calcio, el elemento necesario para el desarrollo de nuestros huesos. ¿Qué sucede con las nueces, la col, zanahorias,
beta-bel o las semillas de amapola? De hecho, estos contienen más calcio de manera más fácil de absorber, en una proporción ideal con otros elementos.
La leche también contiene grasa animal y, como sabemos, la grasa incrementa nuestros niveles de colesterol (la causa principal de padecimientos del corazón y de problemas circulatorios). Esta es la razón principal por la que la leche es descrema-da. Sin embargo, la proporción natural de elementos es destruida en el proceso. Beber esa leche interfiere con la habilidad de nuestro cuerpo de conducir su econo-mía de fósforo-calcio de una forma balanceada. En consecuencia, nuestra capaci-dad de absorber calcio disminuye. La baja absorción de calcio es una de las causas principales para una futura osteoporosis. Se supone que el descremado de la leche protege nuestro sistema circulatorio (opinión común con la que no estoy de acuer-do) pero arruina nuestro sistema óseo. ¿Realmente somos tan adictos a la leche que estamos dispuestos a arriesgar nuestra salud?
Productos tales como el yogurt natural, queso, etc. son diferentes –son seguros de consumir (en pequeñas cantidades), hasta benéficos (especialmente si tienen un contenido de grasa natural). Estos son especialmente recomendados para los ancia-nos y los niños. Las bacterias encontradas en aquellos productos llevan a cabo la mayoría del procesamiento que nuestro cuerpo tendría que hacer con un mayor gasto de sus propios recursos –vitaminas, sales minerales, macro y micro elemen-tos.
Dejando la adicción
Todos estos argumentos probablemente no van a persuadir a aquellos a quie-nes la leche y los productos lácteos son la parte principal de su dieta. No resulta fá-cil dejar una adicción de toda la vida. Si no puede dejar la leche, al menos cambie a leche de cabra. Esta es baja en caseína y grasa y se parece a la leche humana en su contenido.
Si continúa bebiendo leche de vaca, esté atento de tales síntomas, como dolores intestinales, hinchazón, diarrea, constipación, dolor que aumenta en huesos y articulaciones, etc. “¿Beber o no beber le-che?” –esa es su propia decisión.
La verdad sobre la carne –una bomba de tiempo
Quisiera comentar algunas palabras sobre la carne –el producto que no reco-miendo para que sea consumido a diario. El consumo de grandes cantidades de proteínas animales (carne, embutidos, etc.), en cantidades que exceden la deman-da diaria de nuestro cuerpo, ocasiona procesos de descomposición, constipación e intoxicación del cuerpo por ácidos lácticos, oxálicos y úricos (los tres principales culpables y responsables de los padecimientos de las articulaciones, dolor de espal-da, osteoporosis y otros trastornos inhibidores de movilidad).
La carne por sí misma no posee sabor u olor, por lo que la freímos, cocinamos y sazonamos para mejorar su sabor. Cuando la carne es procesada, ésta libera alre-dedor de 20 substancias tóxicas que pueden ocasionar un daño en los vasos sanguí-neos y al sistema nervioso. La digestión de la carne requiere de grandes cantidades de vitaminas y micro-elementos. Si no consumimos cantidades adecuadas
de ensaladas de vegetales crudos junto con la carne, la digestión es in-completa y la carne no digerida se pudre en nuestros intestinos. Los
procesos de putrefacción incrementan la alcalinidad de nuestro intestino grueso, el cuál conduce a una acidez de la sangre. El ambiente alcalino promueve el desarro-llo de células enfermas (especialmente cancerosas). Aquedesarro-llos que consumen carne son los candidatos principales para el cáncer.
Existe un hecho adicional que requiere de su atención. El consumo excesivo
de proteínas animales, especialmente en la niñez temprana, nos pone en riesgo de trastornos del sistema inmunológico. La digestión de la carne requiere de grandes cantidades de vitaminas y micro-elemen-tos que son obtenidos de la sangre del infante. Los niveles empobreci-dos de estas substancias conllevan al desarrollo de una anemia oculta y enfermedades sanguíneas. Irónicamente, todos los tipos de
aler-gias, eczemas y otros trastornos típicos de la pubertad son usualmen-te el resultado del cuidado bien inusualmen-tencionado de nuestros padres. In-conscientes de los peligros, ellos causan el daño a la salud de sus hijos al incluir demasiada carne en su dieta.
La filosofía oriental nos enseña que cada producto alimenticio que nosotros consumimos contiene información sobre su lugar de origen y desarrollo: -el clima, la exposición a los rayos solares, la luz de la luna, etc. ¿Qué tipo de información puede contener la carne? Los tiempos en los que el ganado estuvo pastando en pas-tizales verdes terminaron hace mucho. Este es criado su vida entera sin luz solar o aire fresco. En vez de consumir pasto fresco y jugoso, se les aplican hormonas y va-rios alimentos sintéticos.
Cuando compramos un pedazo de carne sin forma, no pensamos que éste fue una vez parte de un encantador animal que fue ejecutado por electrocución. Resul-ta ingenuo pensar que los animales no sienten su muerte inminente en sus últimos momentos. Lo sienten muy claramente. Enfrentados a la agresión y conducidos por el miedo, el cuerpo de un animal sacrificado produce grandes cantidades de hormonas perjudiciales, las cuales consumimos posteriormente cuando disfruta-mos de un buen bistec. No es de extrañar que tanto los adultos como los niños se vuelvan cada vez más agresivos y de fuerte temperamento. La agresión siempre conlleva a la agresión –este viejo refrán está confirmado por el resultado del alto consumo de carne.
En años recientes (1999-2002), el número de casos de EVL (Enfermedad de las Vacas Locas) ha crecido en proporciones epidémicas. El ganado afectado por EVL experimenta una completa degeneración de su sistema nervioso (secciones de su tejido cerebral se tornan esponjosos). En vez de alimentar al ganado exclusivamen-te con alimento a base de plantas, la industria comenzó utilizando proexclusivamen-teínas anima-les en la forma de carne y harina de huesos. La EVL es un ejemplo vívido de los cambios fisiológicos que pueden ser ocasionados por ingerir alimentos indebidos. Para prevenir el esparcimiento de la EVL, hordas completas de ganado son sacrifi-cadas e incineradas. ¡Dios prevenga a los niños -cuyas dietas estén basadas en la carne- de las consecuencias de prácticas no naturales de alimentación en la indus-tria del ganado!
C A P Í T U L O 4
Menos harina
más potencia
La harina refinada nos hace sufrir
Echemos un vistazo a la harina –un producto común en nuestros hogares. Está he-cha de granos. La harina no refinada contiene vitaminas B, PP y F, sales minera-les, enzimas y otros elementos necesarios para nuestro cuerpo. Un grano consiste de 85% de almidón y 15 % de recubrimiento biológico. Las substancias conteni-das en el recubrimiento nos permiten deshacer y absorber el almidón.
La harina refinada no contiene el recubrimiento –es baja en vitaminas, enzi-mas y minerales.
La digestión del pan blanco o los bollos requiere de un número de substancias que son eliminadas en el proceso de refinación. Nuestro sistema digestivo las va a obtener de los recursos de nuestro propio cuerpo. La harina refinada es difícil de digerir. El almidón no digerido permanece en las capas de grasa de nuestro cuer-po. Nosotros sabemos qué le ocurre a la harina cuando se mezcla con agua calien-te. Esta se expande y forma una substancia como el pegamento. La harina refina-da se comporta de la misma manera en nuestros intestinos, aminorando la diges-tión de otros alimentos y formando cálculos biliares o cálculos en la vejiga.
Nosotros le añadimos substancias tales como colorantes comestibles, aromas, modificadores de acidez, estabilizadores y espesantes con el fin de hacer más atrac-tivos nuestros panes, bollos, pasteles, galletas y otros productos de harina refinada. ¿Qué sucede con estos aditivos? Estos permanecen en el cuerpo y gradualmente nos intoxican. Estos provocan que nuestros músculos y articulaciones se
endurez-can. Es por tal motivo que los productos de harina blanca pueden causarnos mu-cho sufrimiento.
El peligro de la levadura
La producción de prácticamente todos los tipos de panes involucra el uso de la levadura. Cuando nosotros horneamos, las esporas de la levadura flotan constante-mente en el aire y aterrizan en la superficie del pan. Las esporas viajan con el pan a nuestro tracto digestivo, donde se vuelven activas. Ha habido alguna investiga-ción americana mostrando que la levadura de panadería activa las células cancero-sas en nuestro cuerpo. Cuando consumimos pan con levadura, nosotros transfor-mamos nuestro tracto digestivo en un “campo de batalla” entre la levadura y tra micro-flora intestinal natural. Desde que comenzamos a consumir pan en nues-tra niñez, resulta una rareza tener una micro-flora intestinal saludable.
La constipación, hinchazón y las enfermedades del tracto digestivo son a menudo los efectos de consumir grandes cantidades de pan y otros varios productos horneados elaborados con harina refinada y le-vadura de panadería.
Pan sin levadura
(elaborado únicamente con harina de trigo y agua, sin levadura)
El pan con levadura fue inventado en Egipto hace 15 mil años aproximadamen-te y sus efectos negativos son conocidos desde hace bastanaproximadamen-te tiempo. Muchas nacio-nes, con el fin de preservar a sus poblacionacio-nes, evitaron el pan con levadura y ellos instituyeron esta costumbre bajo la forma de mandamientos religiosos. Por ejem-plo, en la Biblia (Ex. 12), podemos leer: “Nada leudado podrás comer; a donde quiera que habites solo podrás comer pan no leudado”. Este es un consejo muy sa-bio y útil. La idea de renunciar al pan blanco elevado y a los bollos podría ser cho-cante para algunos, pero si usted evalúa su salud, debería considerar dar ese paso.
Se encuentra mejor consumiendo pan hecho de harina no refinada sin el empleo de levadura.
Si continúa consumiendo pan con levadura, no lo consuma recién elaborado – después de uno o dos días la levadura ya no se encuentra activa ni es dañina. Us-ted puede hacerlo más atractivo tostándolo, haciendo galletas, etc.
El círculo vicioso
Todos los granos refinados pierden substancias valiosas contenidas en su recu-brimiento y se tornan en almidón puro que resulta difícil de absorber. Los produc-tos de grano no refinado son mucho mejores para nuestra salud. En general, los productos refinados, los productos embutidos, totopos, productos horneados, etc. usualmente no contienen suficiente agua y sí mucha azúcar o sal. Usualmente tene-mos que acompañarlos de alguna bebida para apagar nuestra sed.
Esto crea un círculo vicioso: el alimento refinado estimula nuestra sed, bebemos más fluidos, estos diluyen jugos digestivos en nuestro estómago y la digestión está incompleta. La sal irrita nuestro estóma-go, así que bebemos más para neutralizarla. De esta forma, nosotros comemos y bebemos casi continuamente. En consecuencia, llenamos
nues-tros cuerpos con fluidos, ganamos peso y nos sentimos cansados.
Nuestra dieta y nuestro humor
A los japoneses les gusta bromear con esto: “Si una pareja comienza su día con una pelea, ellos deberían recordar lo que comieron el día anterior”. Como este simple dicho señala que los productos refinados no solo dañan nuestra salud física pero también influye en nuestras mentes. Algunos psicólogos americanos piensan que al reducir el azúcar, el café y la carne en nuestra dieta, podemos reducir la conducta agresiva en un 50%. Nuestros ancestros se dieron cuenta de este hecho desde mucho tiempo atrás. Existe un dicho en el Oriente: “Dios creó el alimento y el diablo creó al chef ”. Uno podría preguntarse: “¿Cómo puedo vivir sin la carne, el pan blanco y los bollos, el café, los dulces, el chocolate, etc.?” ¡Use su imagina-ción! Existe una gran variedad de alimentos provistos por la naturaleza. Cuando usted implora mucho, puede aún tener un dulce, una rebanada de su pastel favori-to o una rebanada de carne ahumada –pero debe recordar que son tóxicos!
Somos lo que comemos
La salud de nuestro tracto digestivo, desde sus dientes hasta su intestino grueso, depende en gran medida de la comprensión de la siguiente información.
Veamos nuestro típico emparedado –usualmente incluye el pan o un bollo, mantequilla y algún tipo de carne fría – acompañado de una bebida gaseosa, café o té. El pan está clasificado como un alimento carbohidrato, la mantequilla perte-nece a las grasas y la carne perteperte-nece al grupo de alimentos proteínicos. La combi-nación de estos productos forma en el estómago una mezcla que resulta difícil de digerir.
Los carbohidratos son digeridos en nuestra boca y parcialmente en el duodeno mientras que las proteínas, en nuestro estómago y en el duodeno. Diferentes jugos digestivos son producidos para tal propósi-to y éspropósi-tos necesitan diferentes periodos de tiempo para llevar a cabo sus funciones. Cuando la mantequilla ingresa en nuestro estómago, la acción de aquellos jugos es suprimida. El proceso digestivo se amino-ra y la comida permanece en el estómago por un largo tiempo. Cuan-do la acompañamos de una bebida (gaseosa, café o té), nosotros lava-mos la comida no digerida y el jugo digestivo ácido desde nuestro estó-mago al duodeno. El duodeno tiene un ambiente alcalino. El jugo di-gestivo ácido daña la mucosa que reviste al duodeno y causa su infla-mación y, con el tiempo, su ulceración. Luego, los residuos de comida no digeridos alcanzan el intestino grueso donde el pan no digerido provoca los procesos de putrefacción y los productos embutidos se convierten en materia fecal estancada. Muy pronto encontraremos cómo
aquellos depósitos afectan nuestra salud.
Algunas personas no pueden imaginarse la vida sin sus emparedados. No estoy en contra de los emparedados como tales. Podemos consumir emparedados que consisten de pan, mantequilla y algo de tomate o pepino. Podemos también disfru-tar de una rebanada de queso o carne ahumada envuelta en lechuga.
Sin embargo, un emparedado hecho con pan, mantequilla y algún tipo de producto de carnes frías son la combinación más dañina para nuestro tracto digestivo. Este es un ejemplo de combinaciones incorrectas de
productos alimenticios que pueden dañar su salud.
¿De qué tipo de alimento deberíamos obtener nuestra energía de vida? El tipo que crece a la luz del sol es la mejor fuente de energía para nosotros. El sol es la fuente de energía universal para cada organismo viviente. La naturaleza le otorgó a las plantas la habilidad de absorber y acumular energía solar que se encuentra posteriormente disponible para nuestro uso.
La nutrición influye no solo en nuestra salud sino en nuestra longe-vidad.
Sabemos cómo calcular las calorías que consumimos en un día. Nuestra dieta mixta diaria (incluyendo helados, dulces, café, etc.) nos dan alrededor de 2,500 ki-localorías. De acuerdo a cálculos científicos, una persona promedio utiliza alrede-dor de 50’000,000 de kilocalorías en toda su vida. Basado en esto, tratemos de cal-cular el tiempo de vida promedio (asumiendo una dieta mixta). Si nosotros dividi-mos 50’000,000 de kilocalorías (el consumo de toda una vida) entre 2,500 kilocalo-rías (consumo diario), obtenemos 20,000 días ó 55 años.
Ahora intentemos calcular lo que debería de ser el tiempo de vida promedio de aquellos que ingieren productos naturales y que utilizan 1,000 kilocalorías al día: 50’000,000 de kcal/1,000 kcal al día, nos dan 50,000 días ó 137 años. Esto no es solo aritmética; estamos hablando de nuestra vida.
Como un dato científico se dice que existe un vegetariano por cada 1,000 consumidores de carne en el grupo de edad por debajo de los se-senta años; en el grupo de los setenta y mayores, la proporción es de 100 a 1,000; por encima de la edad de ochenta, hay 600 vegetarianos por 1,000 consumidores de carne.
Me gustaría añadir que la dieta basada solo en la cuenta calórica resulta erró-nea desde el punto de vista fisiológico. No es el contenido calórico inicial del
ali-mento lo que cuenta, sino qué tanta energía nosotros obtenemos realmente de éste cuando es digerido.
Aunque los alimentos a base de plantas representan un menor contenido calóri-co, la energía neta que nuestro cuerpo recibe después de su digestión es aún ma-yor. Es por esto que un tazón de trigo nos hace sentir ligeros y listos para desempe-ñar alguna labor. En contraste, consumir una porción de carne nos hace sentir co-mo tomarnos una taza de café e irnos a dormir. Mucha gente asocia el consuco-mo de la carne con fuerza y energía. En realidad la carne sólo estimula a nuestro siste-ma nervioso en una forsiste-ma similar en la que lo hacen los narcóticos.
La cuestión importante en nuestra comida es el balance de ingre-dientes: proteínas, carbohidratos, grasas, minerales, vitaminas y mi-cro elementos. Si sus cantidades son adecuadamente balanceadas (co-mo lo son en los alimentos naturales), nuestro cuerpo utiliza solo pe-queñas cantidades de energía para la digestión. La mayor parte de la energía puede ser empleada para limpiar toxinas y efectuar repara-ciones. Todos los alimentos artificiales carecen del perfecto balance de ingredientes. Su digestión llega a ser una tarea muy compleja y em-plea toda la energía contenida en esos productos. En algunos casos la digestión requiere de más energía que la contenida en los alimentos.
Se necesitan grandes cantidades de tales alimentos para saciar el hambre. Por un lado tratamos de controlar el número de comidas que consumimos y por el otro la-do tenemos que lidiar aún con la obesidad. Nosotros le agregamos un estrés inne-cesario a nuestro cuerpo intentando programas y remedios para la reducción de peso. Los programas terminan y la obesidad vuelve de nuevo.
La conclusión es la siguiente: ningún programa, dieta o chef pue-den balancear las cantidades de proteínas, grasa, carbohidratos, vita-minas y micro-elementos en nuestros alimentos de la misma manera que son balanceados en los productos a base de plantas.
No todos tienen que ser vegetarianos
No deseo ser malentendido –no todo el mundo debe convertirse en vegetaria-no. No estoy tratando de convencerlo de alejarse de todos los placeres terrenales y de las bendiciones que otorga la vida en medio de su encanto. Podemos darnos fes-tines en nuestras vidas cuando se nos permite consumir todo tipo de alimentos, pe-ro en nuestpe-ros días comunes deberíamos atenernos a lo que es saludable para nues-tro cuerpo.
Sea moderado al comer porque es una de las condiciones básicas para nuestra supervivencia
Enfermedad en un plato
Una comisión de la Organización Mundial de Salud llevó a cabo una investiga-ción en algunos monasterios tibetanos. Resultó que los monjes se encontraban físi-camente en forma y casi completamente saludables. No se encontraron caries, tras-tornos circulatorios o digestivos en 60% de los casos. Su dieta es muy modesta. Ellos no cuentan con refrigeradores o estufas de gas natural; ellos nunca consumen carne, azúcar o cualquier producto refinado. Los principales artículos en su menú son los pasteles de cebada, tés herbales y agua pura. Los nabos, zanahorias y arroz enriquecen su dieta en el verano.
Irónicamente, en los países desarrollados tales como los Estados Unidos, Alema-nia o Francia, donde el consumo de leche, carne, productos refinados y una muy amplia y la más grande selección de tipos de comida, el nivel de salud general es bajo.
En los Estados Unidos, por ejemplo, dos de cada tres familias han sido tocadas por el cáncer, dos de cada cinco personas sufren y mueren por problemas del cora-zón y muchos sufren de diabetes. Las enfermedades crónicas afectan al 19% de la población –algo cercano a una de cada cinco personas.
En Alemania, el 20% de la población sufre de diabetes y 20% de los niños de edades entre los ocho a los dieciséis años tienen problemas de desarrollo, tanto
físi-co físi-como intelectual. El reumatismo e inflamaciones de las articulaciones afectan al 15-17% de la gente.
En Francia, el 15-20% de las personas tienen alergias. Hay 450 mil niños meno-res de 18 años que tienen problemas de audición y vista, y existen 1.5 millones de niños de seis años o menos que sufren de asma. En todos los países altamente in-dustrializados el número de infantes nacidos con algún tipo de trastorno de salud se duplicó en los últimos 25 años.
Un viejo adagio tibetano nos ilustra: “La mayoría de la gente se enferma
por uno o dos motivos –sobrealimentación o hambre.” Como resulta-do, frecuentemente usamos tenedores y cucharas para cavar nues-tras propias tumbas.
El conocimiento que nos permite llevar una dieta correcta es muy importante. No es suficiente con preparar comidas sabrosas; necesitamos saber cómo nutrir adecuadamente nuestros cuerpos.
En el capítulo de “Comida”, en la página 101, usted puede encontrar respues-tas a las pregunrespues-tas acerca de combinar los productos correctamente para mejorar su salud.
C A P Í T U L O 5
FALTA DE HIGIENE
INTERNA DEL
CUERPO
Cuide su salud tan cuidadosa y tiernamente como cuida de su auto Nosotros oímos desde nuestra niñez sobre la higiene externa del cuerpo, pero conocemos poco sobre la higiene interna. Sin embargo, la condición de nuestros órganos internos determina mucho de nues-tra apariencia externa.
Cada propietario mantiene su auto limpio por dentro y por fuera. Se utilizan aceite y combustibles de la mejor calidad. ¿Porqué no cuidamos de nuestra salud con un igual sentido de responsabilidad? Si no limpiamos el interior de nuestro au-to por un año habrá bastante polvo y suciedad. La mayoría de la gente nunca cui-da el interior de su cuerpo. Normalmente alrededor de los cuarenta años, el cuer-po está tan cansado de tóxicos, depósitos dañinos y bacterias no amigables que és-te llega a ser susceptible de enfermedades.
Nuestro cuerpo está hecho de células. La naturaleza nos creó de tal manera que cada segundo se desarrollan tantas células nuevas como tantas otras células viejas mueren. En un cuerpo constantemente intoxicado, existen más células viejas que células nuevas. Este tipo de desbalance insalubre provoca enfermedades y la degeneración de nuestro cuerpo en tanto envejecemos.
La evolución comenzó de un organismo sencillo de una sola célula con dos aberturas: una para ingerir alimento y otra para descargar el desecho. Todos los procesos de vida suceden entre esas dos aberturas. Si el proceso de descarga de
de-sechos funciona mal, la célula muere. Es un modelo simple pero perfecto. Nuestro cuerpo contiene billones de células, pero el principio general es aún el mismo: un sistema de descarga de desperdicios con mal funcionamiento ocasiona las enferme-dades y la muerte.
No muchos de nosotros conocemos que el intestino grueso de una persona ma-yor contiene de 17 a 33 lbs (8-15 kilos) de materia fecal endurecida que andamos cargando toda nuestra vida.
Usualmente después de los 40, nuestro intestino grueso se encuentra tan lleno de materia fecal que invade otros órganos e interfiere en el funcionamiento de nuestro hígado, riñones y pulmones. Esta es una causa considerable de muchas en-fermedades. Permítame explicar cómo funciona.
Todos los productos alimenticios se encuentran comúnmente divididos en cuatro grupos:
1. Proteínas – carne, pescado, huevos, etc.
2. Carbohidratos – pan, miel, dulces, papas, etc. 3. Grasas – aceite, mantequilla, grasa, etc.
4. Fruta y vegetales, jugos de frutas
La digestión de la mayoría de los carbohidratos, fruta y vegetales comienza en la boca y continúa en el intestino delgado. Las grasas y las proteínas son digeridas en el estómago.
Ingerir carne con papas es suficiente para ocasionar problemas digestivos. Noso-tros no pensamos acerca de los diferentes tiempos de digestión para diferentes pro-ductos alimenticios. No obstante, la digestión de las papas nos toma cerca de una hora; la carne requiere de tres a siete horas para ser digerida.
Mucha de la energía de nuestro cuerpo que puede ser empleada para procesos de vida y luchar contra enfermedades es desperdiciada en la
digestión y eliminación de desechos de una comida consistente de pro-ductos alimenticios combinados de una forma incorrecta. Los restos de
comida sin digerir se van al intestino grueso, separado de la comida digerida y for-ma capas de for-materia fecal estancada.
Nuestro intestino grueso es como una maceta que contiene tierra fértil bajo la for-ma de comida digerida. El cuerpo es como una planta. Las paredes del intestino grueso están surcadas por raíces que, como las raíces de una planta, absorben las substancias nutritivas en nuestra sangre. Cada grupo de raíces nutre a un órgano específico. El desecho inútil es eliminado. ¿Qué sucede con los trozos no digeridos?
Durante la siguiente comida, un nuevo trozo se adhiere al viejo, luego otro
más. La comida no digerida se adhiere a las paredes del intestino grueso. Nosotros andamos cargando algunas libras de esos trozos. No es difícil de imaginar lo que sucede con los productos alimenticios “almacenados” a temperaturas por arriba de los 97⁰F (36⁰C).
El intestino lleva a cabo su función absorbente aún bajo esta capa de suciedad y expide toxinas, substancias cancerígenas – productos de descomposición hacia el cuerpo. Obviamente este no es un buen material para desarrollar células saluda-bles. Las toxinas circulan con la sangre y gradualmente arruinan nuestra salud.
Por lo anterior, podemos concluir que nunca podemos tener sólo un único órgano enfermo. El cuerpo entero está enfermo. Un órgano ce-de primeramente pero dándole tratamiento no se resuelve el proble-ma. Cuando nosotros damos tratamiento a una enfermedad específi-ca, tratamos el síntoma local de un problema subyacente mayor – la contaminación del cuerpo entero. Mientras tratamos un trastorno es-pecífico, el culpable principal permanece sin tratamiento y se encuen-tra listo para atacar en donde sea. El intestino intoxicado está expidiendo
constantemente substancias dañinas al cuerpo entero. Esto llega a ser la fuente de una intoxicación general. Los depósitos de materia fecal endurecida forman capas endurecidas. El saco enorme de desechos empuja a los órganos internos fuera de su lugar adecuado, crea presión en el diafragma y lo elimina del proceso de respira-ción, disminuyendo significativamente la capacidad de nuestros pulmones. El
híga-do es empujahíga-do fuera de su lugar; hay presión en los riñones; el intestino delgahíga-do no tiene suficiente espacio para sus movimientos; los hombres encuentran sus siste-mas urinario-genitales saturados. La sección baja del recto es puesto bajo mucho estrés; las venas con exceso de trabajo se expanden y forman grumos de sangre. Un intestino grueso intoxicado puede ocasionar incontables problemas y el diag-nóstico de enfermedades resulta impredecible. En el peor de los escenarios, las últi-mas etapas del cáncer, el pasaje de los desechos por el intestino grueso está comple-tamente obstruido y el cuerpo muere envenenado por sus propias toxinas (autointo-xicación).
Autointoxicación
El auto-envenenamiento (autointoxicación) es el peor enemigo de nuestra sa-lud. Esta es la causa de muchas enfermedades debido a que todas ellas comienzan en la sangre intoxicada.
Médicos antiguos y sanadores de Egipto y el Tíbet conocían desde hace tiempo el principio fundamental: la buena salud requiere mantener nuestros
in-testinos en perfecto orden.
“Muchas enfermedades entran en nuestro cuerpo a través de la bo-ca,” dijo Hipócrates. Como siempre, tenía razón.
Nosotros tendemos a ingerir muchos productos a base de harina y cocinados, combinados con mantequilla y azúcar junto con las proteínas (carne, embutidos, queso, lácteos, huevos). Debido a que nuestro sistema digestivo no es capaz de pro-cesar completamente los alimentos que contienen una variedad de alimentos dife-rentes combinados entre sí, las paredes de nuestro intestino grueso llegan a estar forradas de trozos de comida no digerida. El ambiente del intestino grueso es ca-liente y húmedo. Los restos de comida no digerida se convierten en una masa lle-na de bacterias no amigables; estas producen toxille-nas –subproductos venenosos de su propio metabolismo. Las paredes de nuestro intestino grueso absorben estas to-xinas; estas circulan junto con la sangre y gradualmente envenenan nuestro cuer-po.
Como podemos ver, comer en exceso y una combinación inadecuada de pro-ductos alimenticios ocasionan el mayor daño a nuestro tracto gastrointestinal.
El color inusual de la lengua, mal aliento, dolores de cabeza repen-tinos, mareos, apatía, somnolencia, pesadez en el abdomen bajo e hin-chazón, todos pueden ser resultantes de la autointoxicación provoca-da por la constipación.
La ausencia de evacuación por más de 24 horas es un caso obvio de constipa-ción y requiere definitivamente de un remedio.
No es un secreto que el 60% de las personas sufran de constipación crónica. Puntualicemos las razones principales para tal condición insalubre del intestino grueso de la mayoría de la gente.
1. Consumir alimentos ricos en calorías y bajos en volumen.
No-sotros frecuentemente saciamos nuestra hambre con un emparedado acompañado de una bebida gaseosa, té o café. Debido a su pequeño volumen, el emparedado produce poca materia fecal en el intestino grueso y no crea suficiente presión en los intestinos para provocar la evacuación. Nosotros podríamos no sentir necesi-dad de defecar por algunos días.
2. Consumir volúmenes excesivos de comida. Se ha sabido desde
hace mucho tiempo que la gente come de tres a cinco veces al día tanto como sea necesario para su cuerpo. Cuando comemos en exceso, no toda la comida puede ser absorbida y una parte de ésta se empieza a pudrir. Nuestros intestinos se vuel-ven un campo de batalla entre las bacterias benéficas y las bacterias que causan en-fermedades. La descarga de desechos es suspendida hasta que la batalla ha termi-nado.
3. Consumir grandes cantidades de café y productos a base de
ha-rina (pan, pasteles, etc.) sin los productos ricos en fibra que harían que nuestro
La sangre significa vida
Nuestro cuerpo está conformado por células, las células forman los tejidos y los tejidos desarrollan los órganos. Los órganos son parte de sistemas de órganos (ner-vioso, óseo, etc.) y todos los órganos se encuentran estrechamente interconectados. Las células obtienen los nutrientes de la sangre. La sangre da sustento a la vida en tanto que ésta se encuentre saturada de energía, micro-elementos, hormonas y vita-minas. Unicamente la sangre libre de toxinas puede desarrollar células saludables, huesos, cabellos y dientes. La sangre contaminada con toxinas resultante
de una constipación frecuente llega a ser la fuente del auto-evenena-miento.
De acuerdo a algunas estadísticas, en nueve casos de diez, las mujeres con cán-cer mamario tienen visiblemente una menor función intestinal. Si hubieran conta-do con procedimientos preventivos (la limpieza de su intestino grueso) llevaconta-do a ca-bo hace 10-15 años, ellas probablemente nunca hubieran adquirido el cáncer ma-mario o ningún otro tipo de cáncer.
La micro-flora del intestino grueso
Existen arriba de 500 tipos de bacterias en nuestro intestino grueso. En un
in-testino saludable, estas bacterias completan la digestión de la comida y destruyen otras bacterias que causan enfermedades. Estas también producen vitaminas esenciales, hormonas, enzimas y aminoácidos.
In-gerir grandes cantidades de proteínas animales provocan constantes procesos de putrefacción en nuestro intestino grueso y dan como resultado una emisión de me-tano. Este gas tóxico destruye a las bacterias que producen la vitamina B y que pre-vienen que nuestro cuerpo produzca células cancerosas. Como podemos apreciar, la ausencia de un solo tipo de bacterias puede causar innumerables complicacio-nes para nuestra salud.
El intestino grueso – el “fusible” de nuestra salud
La naturaleza nos suministró con un robusto sistema inmunológico. El intestino grueso es una parte importante de éste. Cada segmento del intestino estimula a un órgano específico de nuestro cuerpo. Si nuestro intestino grueso es saludable, nin-guna enfermedad podrá amenazarnos. Sin embargo, si existen depósitos insalu-bres en nuestro intestino, o su micro-flora se encuentra fuera de balance, nuestra salud está en peligro. En la imagen podemos ver las posibles enfermedades ocasio-nadas por depósitos en nuestro intestino grueso.
Aquí tenemos algunos síntomas externos de un intestino grueso insalubre: 1. Hinchazón, constipación, gases
2. Manchas negras en los dientes
3. Color gris, blanco o amarillento de la lengua 4. Verrugas y pecas en la piel
Siete sistemas de limpieza en nuestro cuerpo
Existen siete sistemas responsables de la limpiar de nuestro cuerpo las mucosi-dades, alquitranes y otras suciedades. Estos sistemas son:
1. El intestino grueso 2. El hígado
3. Los riñones 4. El tejido graso
5. Músculos y tendones 6. Nariz, oídos y ojos 7. Pulmones y piel
Cuando uno de nuestros sistemas de limpieza internos no tiene la capacidad de llevar a cabo esta tarea, se activa el siguiente sistema. Por ejemplo, si el intestino grueso y el hígado no pueden completar las tareas de limpieza, los sistemas conec-tados con la nariz, ojos, piel y pulmones toman su lugar. El resultado es: erupcio-nes, eczema, alergias, nariz que moquea, flema tosida desde los pulmones de tiem-po en tiemtiem-po y secreción de los ojos.
En tales casos, la gente utiliza gotas para la nariz, se pone compresas en los ojos o se unta en la piel cremas medicadas. Todas estas medidas solo combaten los sín-tomas. El tratamiento es usualmente largo, costoso e ineficaz.
“Cada enfermedad tiene su causa y la causa no puede ser eliminada con cualquier medicamento”.
- Hipócrates El medicamento o el cuidado en el hospital no pueden curarnos de los malos hábitos que resultan de la contaminación interna de nuestro cuerpo.
Si nosotros examináramos estrechamente nuestros sistemas de limpieza inter-nos, encontraríamos que, en la mayoría de los casos, estos se encuentran en una condición terrible:
• El intestino grueso está tan contaminado que nuestra sangre absorbe de éste más suciedad que substancias útiles.
• El hígado o la vesícula biliar están tan obstruidos con piedras, colesterol y bi-lis verde obscura que el proceso de filtración de toxinas de la sangre está suprimi-do.
• Los riñones no son capaces de ejecutar su función porque se encuentran reple-tos de piedras y arenilla.
• Depósitos salados en los huesos y articulaciones causan dolor con cada movi-miento del cuello, brazos o rodillas. Las articulaciones producen un sonido crujien-te cuando regresan a su posición de descanso.
¿Cómo podemos esperar sentirnos saludables con tanta contaminación interna en nuestro cuerpo?
La capacidad de nuestro cuerpo de completar las tareas de limpieza por sí mis-mo depende del nivel de contaminación.
Los niveles de contaminación interna del cuerpo
Primero -El sentimiento constante de fatiga a pesar de una apariencia corporal saludable
Segundo -Dolores de cabeza y huesos Tercero -Muchos tipos de alergias
Cuarto -Quistes, grumos, piedras y obesidad
Quinto -Organos internos deformes, huesos y articulaciones Sexto -Enfermedades del sistema nervioso
Séptimo -La degeneración de células y órganos, eventualmente desembo-cando en cánceres
Usted puede determinar el nivel de contaminación interna de su cuerpo
observando los síntomas. Si usted nota los síntomas del segundo y tercer nivel, entonces usted no tiene mucho tiempo que perder, inicie el proceso de limpieza de cuerpo completo tan pronto como le sea posible.
¿Podemos estar orgullosos de nuestras formas humanas?
Si deseáramos vivir bajo las leyes de la naturaleza nosotros utilizaríamos las bendiciones de la luz solar, el aire, el agua y la tierra. Nos hemos acostumbrado a los alimentos procesados, los cuales tienen que ser dulces, sabrosos, cocinados y ca-lientes. Es por estos motivos que nuestro cuerpo no puede vivir ni funcionar a su máximo potencial.
Ninguna píldora nos va a curar cuando nuestra sangre se encuentra contamina-da con tóxicos. Las enfermecontamina-dades causan un contamina-daño permanente a nuestra salud, nuestro corazón se debilita y nuestro cerebro muere. Tenemos dos elecciones: so-portar la enfermedad y esperar una muerte prematura o limpiar el “pantano su-cio” de nuestro cuerpo y adoptar un estilo de vida saludable.
En el capítulo “Limpieza Completa del Cuerpo” usted puede encon-trar un método que mejor se adapte para mantener su tracto gastroin-testinal en buen estado y elegir una terapia para eliminar toxinas y
otros depósitos dañinos acumulados en su cuerpo a través de los años.
INCAPACIDAD DE VIVIR UNA VIDA FELIZ
Es importante entender que cada trastorno en nuestro cuerpo no solo tiene una causa física pero también psicológica.
Nuestra manera de pensar influye en lo que nos acontece y determina los aspec-tos buenos y malos de nuestra vida. Escuche sus propias palabras. Si usted nota que expresa el mismo pensamiento repetidamente, por algunos días seguidos, esto se habrá convertido en su modelo mental. Todos vivimos de nuestros pensamien-tos –espensamien-tos dirigen nuestras acciones. Si nuestros pensamienpensamien-tos están llenos
de ira, miedo, dolor, tristeza y venganza, ¿a qué tipo de acciones pue-den dar lugar? Si nuestros pensamientos son positivos, nosotros pode-mos esperar usualmente lo mejor para nuestra vida, pero los pensa-mientos negativos solo pueden traer dificultades y fracaso.
Parece ser que nuestra manera de pensar no solo determina los éxitos y fraca-sos de nuestra vida pero también tiene una influencia vital en nuestra salud. Por ejemplo, mucha gente sufre de dolores de cabeza, dolor de cuello y de espalda. ¿Cuál podría ser la causa de estos padecimientos? Nuestro cuello podría estar men-talmente asociado con la flexibilidad. En nuestros pensamientos y acciones, la flexi-bilidad significa la capacidad de abordar un problema desde diferentes puntos de vista, y la creatividad para encontrar una solución. La gente que es obstinada, inca-paz de comprometerse y no puede ver el problema desde el punto de vista de su oponente, sufrirá de dolores de cabeza, dolor de cuello y espalda hasta que apren-dan a tratar la opinión de otros con una mayor compasión y entendimiento. Si no-sotros habitualmente criticamos todo y a todos, nuestras articulaciones y músculos nos empiezan a lastimar. Cuando la ira y el odio dominan nuestros pensamientos, nuestro cuerpo “se quema” y es susceptible a las infecciones. Si nos mantenemos insistiendo en alguna injusticia que vivimos hace mucho tiempo, esto “consume” a
nuestro cuerpo y eventualmente conduce a la creación de células cancerígenas y posteriormente, cánceres.
Deberíamos trabajar en la eliminación de los pensamientos negati-vos y de los estereotipos lo antes posible para lograr una salud no solo psicológica pero también física. Es un arte difícil de aprender y todos
C A P Í T U L O 6
Principios Básicos de
Salud
• COMER SOLO CUANDO SE SIENTE HAMBRE. No comer por horario o situación, sólo cuando la naturaleza de nuestro organismo así lo indica, la lepti-na, la hormona del hambre, es producida por las glándulas endocrinas cuando los niveles de nutrientes están bajos y el alimento anterior está ya adelantado en su proceso. Cuando transgredimos este principio natural constantemente, lo paga-mos con la pérdida de homeostasis orgánica, envejecimiento, enfermedad crónica y muerte prematura.
• COMER SIN SATISFACER TOTALMENTE EL HAMBRE. La
greli-na, hormona de la saciedad, intenta de cuatro a cinco minutos en producirse y lle-gar al córtex del cerebro, es así que cuando nos sentimos satisfechos ya han pasado esos mismos minutos que hemos comido de más. Pare de comer cuando aún sien-ta un poco de hambre, espere de cuatro a cinco minutos y entonces la sensación de saciedad será total.
• MASTICAR Y ENSALIVAR PERFECTAMENTE LOS
ALIMEN-TOS. Un proceso de masticación correcto, es decir cuando el alimento ha sido completamente desintegrado y convertido en papilla genera en el organismo la bio-química necesaria para una buena digestión, es decir, correcta asimilación y com-pleta eliminación de desechos. Hasta los alimentos más sanos producen deficien-cias e intoxicación en el organismo si este se mastica incorrectamente. La mayor parte de problemas digestivos pueden estar vinculados directamente a una deficien-te masticación y salivación. Tome su tiempo para comer, sin distracciones, concen-trado en disfrutar de ese momento, piense solamente en su alimento, el placer que le causa y el beneficio que da a su organismo.
• COMER PRINCIPALMENTE ALIMENTOS DE ORIGEN VEGE-TAL. De acuerdo a la Organización Mundial de la Salud en países desarrollados como Estados Unidos, Alemania y Francia, donde el consumo de leche, carne y productos refinados es el mayor y el consumo de vegetales es el menor, el nivel ge-neral de salud es el peor. En Estados Unidos por ejemplo, dos de cada tres familias han sido tocadas por el cáncer, dos de cada cinco personas mueren por enferme-dad coronaria y muchos sufren de diabetes, la enfermeenferme-dad crónico- degenerativa afecta al 19% de la población, es decir, cerca de una en cada cinco personas. En Alemania, 20% de la población sufre de diabetes, y el 20% de la población infan-til, entre las edades de los ocho y los dieciséis, tienen problemas de desarrollo tanto físico como intelectual, además de que el reumatismo y la inflamación de las articu-laciones afecta al 17% de la población. En Francia, las alergias afectan al 20% de la población, existen 450 mil niños menores de 18 con problemas de vista y oído, y 1.5 millones de niños menores de 16 sufren de asma. En todos los países altamente industrializados, el porcentaje de nacimientos con problemas congénitos se han du-plicado en los últimos 25 años. Consuma mucha verdura, poca fruta y disminuya al mínimo la carne.
• NO CONSUMA NINGUN PRODUCTO LACTEO (Enfermedad envasa-da). Tampoco estamos hechos para digerir productos lácteos. Los quesos son es-pecialmente difíciles. Ninguna especie animal consume leche una vez que ha pa-sado su infancia, y ninguna otra consume leche de otra especie como lo hace la especie humana, proveniente de una especie que la hace todavía más difícil de di-gerir, está diseñada para becerros y no con el mejor interés en la salud humana. Como adultos, ya no tenemos una cantidad suficiente de las enzimas que se re-quieren para digerir productos lácteos. Algunas porciones de los lácteos que con-sumimos no es digerida por los intestinos tal como ocurre con los cereales y gra-nos. Estas porciones no digeridas permanecen en los intestinos de dos a tres días hasta que finalmente son asimiladas. Un intestino humano sano y normal tiene una cierta población de bacterias necesarias, pero cuando estas bacterias se ali-mentan de porciones no digeridas, se multiplican rápidamente y fácilmente se sa-len de control. La levadura en nuestro organismo también se alimenta de este
material no digerido y rápidamente se une y forma estructuras llamadas hongos o también llamadas micosis.
El pan y la leche se hacen pasta en nuestro organismo produciendo estas fer-mentaciones negativas en forma de saburra, y peor aún, esta micosis produce toxi-nas que son venenosas para el organismo y matan y desbalancean las hormotoxi-nas de la sangre, además del daño ocasionado a las glándulas endócrinas. Evite al má-ximo o totalmente los productos lácteos, al hacerlo protege su sistema endócrino, recuerde que glándulas sanas y hormonas en cantidades suficientes y balanceadas velarán por su bienestar durante el resto de su vida, además de conservarlo joven y sano en una edad avanzada.
• COMBINE CORRECTAMENTE LOS ALIMENTOS. La nutrición
que responde a las necesidades naturales del organismo, protegiéndolo de intoxica-ción, desbalances, deficiencias hormonales y envejecimiento glandular, es decir, que promueve el perfecto funcionamiento del organismo y evita la enfermedad cró-nico-degenerativa viviendo joven a una edad avanzada, es la nutrición que toma en cuenta el alto contenido nutritivo y el bajo poder intoxicante de los alimentos, así como el tránsito del proceso digestivo.
Existen alimentos con tres velocidades de tránsito para su proceso digestivo. Al-ta Velocidad: fruAl-tas, papas, arroz, pan, tortillas, etc. (alimentos con alto contenido de azúcares y carbohidratos). Velocidad Intermedia: ensaladas y verduras (alimen-tos con un alto contenido de vitaminas y minerales y bajo contenido de azúcares o carbohidratos. Velocidad Baja: carnes, pescado, etc. (alimentos de origen animal con alto contenido proteínico y grasas). La combinación correcta es la siguiente: Los alimentos de Alta Velocidad pueden ser combinados con los alimentos de Velo-cidad Intermedia, ejemplo, frutas y verduras. Y los alimentos de VeloVelo-cidad Baja so-lo pueden ser combinados con alimentos de Veso-locidad Intermedia, ejempso-lo, carne con verduras (de preferencia que no sean tubérculos o verduras con mucho almi-dón) y ensalada. Es decir, nunca deben mezclarse alimentos de Velocidad Alta con Baja, ejemplo, carne con papas (la papa es un tubérculo) porque uno detendrá al otro y ocasionará que las papas, que deben digerirse más rápidamente, se deten-gan por la digestión lenta de la carne y alimenten colonias de bacterias, levaduras y micosis provocando malas fermentaciones que producen toxinas que entran en
la sangre y destruyen hormonas y envejecen y dañan las glándulas endócrinas. Además de que la carne provee de proteína al organismo, le roba vitaminas, enzi-mas y otros nutrientes para su correcto proceso y utilización, por este motivo debe ir mejor acompañada de ensalada para facilitar su proceso y evitar el robo de estos nutrientes al organismo.
Los secretos de una Alimentación Saludable de acuerdo con las Leyes Natura-les.
En base a la posición del sol, antiguas culturas utilizaron el concepto de tres pe-ríodos consecutivos durante el día. Cada periodo dura 4 horas, el ciclo de cada tres períodos se repite de manera que cada periodo ocurre dos veces cada 24 ho-ras.
El Primer Periodo (6:00 a.m. -10 a.m.) es el periodo de paz, el sol sale, todo está en calma y nuestro cuerpo comienza a despertar, nos sentimos descansados, no hay necesidad de grandes cantidades de energía, un gran desayuno pondría en es-trés a nuestro organismo. Es suficiente con tomar un jugo de frutas o verduras y una pieza de fruta o una de verduras, otros alimentos tardan 1.5-2 horas antes de que produzcan energía. Para el desayuno es mejor comer alimentos que sean fácil-mente digeribles y que provean energía sin necesitar de desgastar al organismo en largos procesos digestivos.
El Segundo Periodo (10:00 a.m. -2:00 p.m.) El sol se encuentra ya a lo alto en el cielo, nos sentimos con hambre, nuestro fuego digestivo es más intenso (justo co-mo el calor del sol). Debeco-mos estar consumiendo la comida más abundante en es-te periodo (11:00 a.m.-2:00 p.m.). Alimentos con almidones y vegetales son la me-jor opción, estos proveen una buena cantidad de energía para la segunda parte del día.
El Tercer Periodo (2:00 p.m.-6:00 p.m.) está caracterizado por el movimiento. El sol calienta la tierra y el aire cercano a ella promoviendo la elevación de aire ca-liente, intercambiándose con el aire frío en lo alto. Las personas son más activas y trabajan con intensidad, utilizando la energía adquirida de los alimentos. Entonces el ciclo de períodos se repite (6:00 p.m.-10:00 p.m., 10:00 p.m.-2:00 a.m. y 2:00 a.m.-6:00 a.m.). Basado en el bio-ritmo, es mejor cenar antes de la puesta del sol,
el día está por terminarse y nuestro cuerpo no necesita mucha energía. El fuego digestivo disminuye al mismo tiempo que el sol se oculta, este es el mejor momen-to para consumir proteínas, debido a que éstas necesitan una digestión lenta y lar-ga (3-7 horas) y para la reconstrucción de tejidos dañados que se lleva a cabo du-rante la noche.
La mejor hora para ir a la cama es antes de las 10:00 p.m. (antes de que el se-gundo periodo se repita), de otra manera nos sentimos hambrientos otra vez y co-menzamos a gravitar alrededor del refrigerador. Nuestros órganos tienen un hora-rio también, los órganos del aparato digestivo están más activos por la mañana y por la tarde, por la noche los órganos excretores están más activos.
Violamos las leyes naturales cuando comemos por las noches, los órganos diges-tivos roban energía a los órganos excretores, entonces la digestión se vuelve incom-pleta y promueve los depósitos de mucosa, toxinas y grasa. Comer por las noches es una manera segura de promover la formación de piedras en riñones e hígado, un sistema inmunitario debilitado, trastornos del sistema nervioso, etc. El no se-guir los principios y leyes naturales acarrea un castigo en forma de funciones debili-tadas de los órganos y enfermedades crónicas (del corazón, del sistema circulatorio y de los riñones).
Si queremos contar con suficiente energía para nuestras actividades diarias de-bemos despertarnos en el tercer periodo (antes de las 6:00 a.m.). Si nos desperta-mos durante el primer periodo (6:00 a.m.-10:00 a.m.) se tendrá una sensación de cansancio y frustración todo el día.
Pesto al Cilantro ½ taza de aceite de olivo
2 tazas de cilantro 1 diente de ajo 10 almendras o nueces
• Licuar o de preferencia en procesador de alimentos todos los ingredien-tes, se puede refrigerar durante 1 semana.
Batido de verduras. Este batido es muy recomendado en Estados Unidos para gente con cáncer por su gran contenido de antioxidantes, sin embargo, también hoy en día es muy importante en la medicina antienvejecimiento no solo por su po-der antioxidante sino también por la alta cantidad de nutrientes y efectos de desin-toxicación de hígado y riñones.
En licuadora, crudo y sin colar, licuar lo siguiente:
(bien lavados y bien enjuagados con agua purificada, No desinfecte con ningún químico) ¼ de cabeza de brócoli 1 jitomate 1 tallo de apio 1 manzana 1 taza de espinacas
1 cucharada de aceite de olivo
Agua hasta llenar la licuadora con 1.5 lts. Licuar suficientemente por lo menos 1 minuto
Servir y tomar 3 veces al día (de ¼ a ½ vaso a la vez de acuerdo a su capaci-dad para digerirlo).
Batido Revitalizante y desintoxicante
En licuadora y Sin colar (ingredientes crudos y bien limpios) Cantidades para preparar un vaso de 1.5 lts.
1 betabel
3 zanahorias grandes 5 ciruelas pasa (sin hueso)
3 ramitas de perejil 1 rama de apio completa
3 ramitas de berros 7 almendras
2 cucharadas soperas de semilla de linaza (remojadas en un vaso de agua por 12 horas)
Jugo de naranja hasta llenar el vaso de la licuadora
Todo muy bien licuado; se toma un vaso con cada alimento; se puede refrige-rar mientras se termina: En caso de intolerancia al betabel, este se puede hervir y así agregarlo al batido.
Agua Re-estructurada. Asegúrese de tomar por lo menos un vaso de agua puri-ficada re-estructurada en ayunas. El agua re-estructurada es más benéfica para nuestra salud que el agua purificada que normalmente consumimos, debido a que tiene la misma estructura molecular que el agua almacenada en nuestras células. El agua re-estructurada la obtenemos de las frutas y vegetales, así como del hielo derretido. Los científicos se interesaron en el hecho de que en la población de Ya-kut en Siberia, en el norte de Rusia, las personas viven en promedio 100 años; no tienen agua potable o de pozo y consumen muy poca fruta o verdura; su dieta es muy pobre en general, sin embargo casi nunca se enferman, la respuesta a este mis-terio resultó ser muy simple; los Yakut, por siglos, obtienen su agua para beber a base de cortar hielo dejándolo derretir bajo el sol.
Ya sabemos que el envejecimiento se inicia con las arrugas. Las arrugas inician cuando las células de nuestro organismo comienzan a secarse. Una de las
principa-les causas del envejecimiento es la pérdida del organismo de su habilidad para asi-milar y procesar el agua que consumimos.
El proceso de crecimiento de los huesos termina cuando llegamos a la edad adulta. El exceso de calcio, el que ya no necesitamos, que obtenemos del agua y de la comida, se acumula en nuestros vasos sanguíneos y articulaciones. Esto nos lleva a tener una circulación sanguínea irregular, piedras en nuestro hígado y riñones y una disminución gradual de la salud de todo el organismo. Para desacelerar el pro-ceso de envejecimiento deberíamos aprender a preparar y usar agua de hielo des-congelada. Prepararla es muy sencillo, utilice alguna marca de agua purificada por ósmosis inversa, ejemplo Ciel, congele durante por lo menos 3 horas y descongele durante la noche (nunca descongele calentándola). Beber un vaso de esta agua ca-da mañana con el estómago vacío puede mejorar significativamente el estado de ánimo y nuestra apariencia. Es especialmente benéfica para las personas de edad avanzada porque drena no solamente depósitos de toxinas del organismo, también células viejas y/o muertas, y de esta manera, coadyuva a la prevención del cáncer.
Cuando nos sentimos enfermos y nos quejamos del corazón, el estómago, las articulaciones, tenemos la tendencia de buscar una causa externa; normalmente solemos culpar a algo allá afuera y con ello encubrir nuestra propia negligencia e ignorancia acerca de los principios básicos de una vida saludable; no es fácil admi-tir que la causa está realmente dentro de nosotros. Somos los únicos responsables de nuestros dolores, enfermedades y envejecimiento prematuro; al llevar una vida poco saludable, permitimos que la energía vital de nuestro organismo se aminore y desequilibre. Una mala nutrición provoca la acumulación de toxinas que son difíci-les de eliminar; nos envenenan, causando dolor, manifestándose como enfermeda-des en nuestros órganos. El organismo es una unidad, no existen las enfermedaenfermeda-des específicas, cuando se dice que una persona está enferma de algún órgano o siste-ma, ejemplo diabetes, lo que quiere decir es que el organismo está enfermo en su totalidad, y es tan solo el páncreas el que ha dado la primera señal de alarma, el primer síntoma, la realidad es que existe ya, un desbalance endócrino, una esclero-sis esclero-sistémica generalizada, una intoxicación crónica, una acidez extrema y un des-balance en la bioquímica del organismo. Si la persona padece de problemas
cardio-vasculares, existen ya deficiencias y desbalances de hormonas sexuales, deficiencia tiroidea, intoxicación de colon e hígado, etc. Todo el organismo está enfermo, exis-te una inexis-terrupción orgánica, en su mayor parexis-te, debido a su estilo de vida que pro-mueve la enfermedad. Para recobrar la salud se requiere eliminar todas las interfe-rencias orgánicas, desintoxicando el organismo, cambiando el estilo de vida, suple-mentando las deficiencias, es decir, aportando al organismo las características nece-sarias para que por sí mismo vaya realizando el trabajo de balancear, restituir y limpiar el organismo, eliminando la enfermedad en el proceso.
Jamás un medicamento será capaz de curar porque no puede remover las cau-sas de la enfermedad, solo el organismo, con su natural sabiduría, se cura a sí mis-mo al restituir el balance natural y las características apropiadas para su buen fun-cionamiento. Las miles de enzimas, hormonas y químicos de todo tipo que en un momento dado el organismo es capaz de producir en su camino a su sanación, que ningún laboratorio jamás podrá producir. Lo que si podemos hacer es ayudar-lo en este proceso al suplementar, balancear y desintoxicar, que en la mayor parte de los casos es necesario, debido al envejecimiento y degeneración de tejidos y glándulas.
Si usted cree en los medicamentos como la mejor medida de curación, este no es un tratamiento para usted, este programa requiere del básico entendimiento de la naturaleza del organismo, porque la naturaleza reina sobre todas las cosas que existen incluyendo la vida y salud humanas, requiere de su compromiso y discipli-na, requiere de amor propio y deseo de mejorar, el creer en usted mismo y tener fe en su organismo, en su poder de sanación.
C A P Í T U L O 7
LA OBESIDAD –SU
PEOR ENEMIGO
He estado combatiendo la obesidad toda mi vida. Todo lo que he tratado –dietas, fórmulas de ayu-no y adelgazamiento- ayu-no me resultaron efectivas. Yo ayu-no como en exceso y ayu-no sé de donde viene la grasa. Algo puede estar mal con mi metabolismo. Por favor dígame si conoce alguna dieta milagro-sa. Es muy importante para mí. Marcela Jiménez (una paciente)
El hecho de que usted no se encuentre solo con su problema debería darle algo de consuelo: 70% de la población mundial tiene sobrepeso. Esto no quiere decir que yo le anime a darse por vencido. Analicemos un número de casos de obesidad en la gente de hoy en día. Tal vez este análisis pueda darle una respuesta a sus preocupaciones y las de otras personas.
Podría sorprenderle a mucha gente el enterarse que existe una conexión entre la obesidad y la columna cervical. Imagine que usted se encuentra cargando cons-tantemente con 20 kg de peso extra cada día y noche. ¿Eso afectaría su columna vertebral?
En base a muchos años de estudio de casos de obesidad concluí per-sonalmente que hay una estrecha conexión entre la obesidad y una mala condición de la columna vertebral.