La Gripe de 1889-90 en Madrid. La gran desconocida
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Sara García FerreroCentro de Ciencias Humanas y Sociales (CCHS). Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC).
La pandemia de gripe de 1889-90 ha sido considerada una de las pandemias más importantes del siglo XIX, pero no por ello la más conocida. A pesar de ser antecesora por su difusión de la pandemia de 1918-1920, conocida como “Gripe Española”, cierto es que poco queda de ella en la memoria colectiva. Minusvalorada por unos y desconocida por otros, el hecho es que frente a las terroríficas cifras que mostró la pandemia de 1918, la cual afectó al 50% de la población mundial, el 25% sufrió los efectos clínicos de la gripe y la mortalidad total fue de 40 ó 50 millones de personas2 ¿quién recuerda hoy la pandemia de 1889-90?
1. INTRODUCCIÓN
La pandemia de gripe durante el invierno de 1889-1890, también llamada “Gripe Rusa”, fue una de las más importantes del siglo XIX pues fue la primera pandemia de gripe en un mundo interconectado3. A pesar del desconocimiento sobre su origen, algunas hipótesis apuntan a que tuvo lugar en Siberia en Mayo de 1889, y de ahí se propagó durante los meses de verano al Norte de Canadá y Groenlandia. Otros autores4, sin embargo, opinan que pudo ser en Bokhara
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Este trabajo se enmarca dentro de los Proyectos del Ministerio de Ciencia e Innovación: La población de una gran ciudad hace un siglo: mortalidad y estructura demográfica de Madrid a principios del siglo XX dentro de una comparativa internacional (CSO2008-06130/SOCI). Mortalidad infecciosa y condiciones de vida en áreas urbanas: el ejemplo de Madrid en una comparativa internacional (CSO2011-29970). Creación de una infraestructura de datos espaciales urbanos como plataforma de información geoespacial y sociodemográfica (IDE-URBANA) (CSO2010-11485-E) dirigidos por Diego Ramiro Fariñas, el Programa de actividades del Grupo de Estudios de Población y Sociedad-Comunidad de Madrid (Red de Grupos de Investigación UCM-CSIC-UNED 2007/HUM-0517); Grupo Dinámicas Demográficas del CSIC y la Unidad Asociada de Estudios Demográficos y Sociales, en los cuales colaboro a través de una Beca Predoctoral. Quisiera agradecer, por apoyo recibido, a los miembros del equipo de investigación de los proyectos adscritos, por la ayuda prestada tanto en la recogida de información como en el vaciado de determinadas fuentes estadística, especialmente a Diego Ramiro Fariñas, Begoña Villuendas, Ana Belén Castillo, Carmen Mur, Carolina Galán. Desde la parte Cartográfica de este trabajo, agradecer la formación recibida y la paciencia mostrada de todos aquellos que me instruyeron en la herramienta SIG, concretamente a todos los miembros de la Unidad de SIG del Centro de Ciencias Humanas y Sociales del CSIC y muy especialmente a Isabel del Bosque, Esther Pérez, Lourdes Martin, Rocío Gutiérrez y Lorenzo Mateos.
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J. M. Martín Moreno. L. Gorgojo Jiménez. Las Pandemias de Gripe. Situación Epidemiológica Mundial y Retos Inmediatos. La gripe aviaria: un reto de salud pública. S. Grisola. Cuenca, Ediciones de la Universidad de Castilla-La Mancha: 150p. pág. 116.
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Según la investigación del Institut National de la Santé et de la Recherche Médicale de París (Francia), que analiza la propagación de la enfermedad. Llega a la conclusión de que la pandemia de 1889 se extendió a una velocidad sorprendente, propagándose por toda Europa y Estado Unidos en solo cuatro meses. La explicación a esta rápida propagación es el gran cambio que habían experimentado las comunicaciones, especialmente la de las grandes ciudades gracias a la aparición del ferrocarril. En 1889, los 19 países europeos más extensos estaban conectados por más de 200.000 kilómetros de vía (más incluso que hoy), la gripe se extendió por todo el mundo en tan solo cuatro meses. Valleron A.-J, Cori A., Valtat S, Meurisse S., Carrat F., Boëlle P. Y. (2010), “Transmissibility and geographic spread of the 1889 influenza pandemic”, Proceeding of the National Academy of Sciences of the United States Of America, 107 (19), 8778-8781.
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Otros opinan que se originó en Rusia y de allí se extendió por todo el globo, como Martínez Gatica “Esta epidemia tuvo mucho parecido con algunas de los siglos anteriores, y su marcha, como siempre, fue de Norte a Sur y de Este a Oeste. ¿Dónde empezó? ¿Dónde tuvo su origen? Se ha dicho que en la Siberia, la Persia, el Turquestán, pero lo cierto es que el foco de origen, conoció por lo menos, fue Rusia”. Véase en S. Martínez Gatica (1909) Grippe y complicaciones. Madrid; Inocente Calleja. VIII, p. 43. (S.M, Burnet.) “La pandemia de gripe se propagó, como de costumbre partiendo de Rusia, por toda Europa y llegó a Inglaterra en la primera semana de 1890”. Véase en S.M, Burnet. Historia natural de la enfermedad infecciosa. Ed. Cast.: Alianza Editorial. S.A., Madrid, 1982. 342p..pág. 258. (J. Teixidor) “La epidemia de 1889-90, partió de la Rusia asiática a San Petersburgo, llegando en seguida a Europa, Persia, América y Australia”. Véase en J.Teixidor y Suñol (1899) La gripe. Naturaleza, formas y tratamiento. Barcelona. San Martín de Provensals. p.18.
2 (Turquía) desde dónde se extendió a Rusia y Finlandia durante Octubre de 1889. A pesar de las discrepancias sobre el origen de la pandemia, todos confirman la hipótesis de que la primera ruta de difusión fue vía Rusia. El virus apareció en la ciudad de Tomsk (Siberia) a comienzos de Octubre y a finales San Petersburgo comenzó a informar de los primeros casos de gripe.
Desde Rusia, la gripe se propagó por toda Europa, alcanzando París a comienzos de Noviembre del 89 y a finales de este, Berlín y Viena6, un mes después la epidemia toma la ciudad de Londres7 y Madrid. En pocos meses se difundió por Europa, dirigiéndose a Norte América8 y el resto del mundo, San Francisco, México, Guatemala registran los primeros casos en Enero de 1890. Egipto, Palestina, Persia y algunos países de América del Sur lo hacen entre los meses de Febrero y Abril de 1890. La epidemia se propagó por Australia y Nueva Zelanda entre los meses de Marzo y Mayo de 18909. Y es que la Pandemia de 1889-1890 se propagó por todo el mundo a una velocidad sorprendente a través de las redes de comunicación como ferrocarril, barco etc.
G.1. Comparativa internacional de la distribución semanal de la mortalidad durante la epidemia. o
Fuente: Elaboración propia a partir de los datos ofrecidos por Valleron (2010)10.
5Echeverri Dávila. B, (1993) “La Gripe Española. La pandemia de 1918-1919”. Centro de Investigaciones
Sociológicas. Madrid.
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A pesar de que los autores apuntan el mes de Noviembre de 1889 como el comienzo de la epidemia en gran parte de las ciudades europeas, según los datos ofrecidos por los periódicos madrileños de la época, fue a comienzos de Diciembre cuando la epidemia de gripe llega a París, Viena, Berlín, Cracovia y en Inglaterra, se presenta la primera semana de 1890, Burnet añade; “esta primera oleada de gripe, fue relativamente benigna, pero la siguieron tres más con intervalos muy cortos. Las cuatro oleadas alcanzaron su punto máximo en enero de 1890, mayo de 1891, enero de 1892 y diciembre de 1893, respectivamente. La segunda y la tercera oleada provocaron una mortalidad relativamente elevada, en cada una de ellas se registraron más de 2.000 muertos en Londres”. S.M, Burnet. Historia natural de la enfermedad infecciosa. Ed. Cast.: Alianza Editorial. S.A., Madrid, 1982. 342p. p. 258.
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Jean-Marie Le Goff. “Diffusion of Influenza the Winter of 1889-1890 in Switzerland” Genus, LXVII (no.2), 77-99.
8 A pesar de que la entrada de la Gripe Rusa en Norte América fue oficial en Diciembre de 1889, Roland G. Curtin y
Edward w. Watson, afirmaron en su artículo “Epidemiology of Influenza and its Relations to Catarrhal Fever” (1892) que al igual que en Filadelfia hubo una epidemia de fiebre catarral durante la primavera, verano y otoño de 1888, pudo haber ocurrido lo mismo en otras partes del mundo.
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Jean-Marie Le Goff. “Diffusion of Influenza the Winter of 1889-1890 in Switzerland” Genus, LXVII (no.2), 77-99.
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A-J. Valleron, A. Cori, S. Valtat, S. Meurisse, F. Carrat and P-Y. Boëlle. (2010) “Transmissibilty and Geographical Spread of the 1889 Influenza Pandemic” INSERM, U 707, Paris, France; Université Pierre-et-Marie-Curie–Paris 6, UMR–S 707, Paris. Pág. 1.
3 La epidemia de gripe de 1889-1890 tuvo su aparición en Madrid durante los meses de diciembre y enero, y aunque se presentó en una única ola epidémica11 esta ocasionó en tan solo dos meses el 38% de las defunciones anuales, 6.180 defunciones de las que el 65% fueron por causas epidémicas12.
Apenas encontramos estudios socio-demográficos sobre esta pandemia y su impacto a nivel mundial y local. Pudiera ser que no fuera tan letal como la Gripe Española, pero su extensión fue verdaderamente asombrosa en todo el mundo, la velocidad media de propagación fue estimada en 394 km/semana para el continente Europeo y 1.015 km/semana para los Estados Unidos, el nivel de transmisibilidad fue estimado en 13. En solo cuatro meses la pandemia de gripe se había presentado en gran parte del mundo caracterizándose por una elevadísima morbilidad y bajos niveles de mortalidad.
La gripe de 1889-90 se presentó en Madrid provocando un gran número de invasiones, que en un principio no causaron preocupación dada su benignidad, pero en un intervalo de pocos días se generalizó a toda la ciudad mostrando su lado más cruel, con mayor incidencia en unos barrios que en otros14. El terror se adueñó del dinamismo de la ciudad provocando el cierre de teatros y escuelas. Los periódicos de tirada nacional y local mostraban el transcurso de la epidemia en Europa, en las provincias españolas y como no, en la capital del reino.
El paper que se presenta a continuación, ofrece en una primera parte el análisis descriptivo del transcurso de la epidemia así como el análisis de su impacto a través de las tasas de morbilidad, mortalidad, letalidad y su patrón por edad. En una segunda parte, la más novedosa, analizamos la distribución espacial del impacto epidémico dentro de la ciudad de Madrid a nivel de manzana mediante el uso de SIG Histórico de Madrid15 que ha sido creado al efecto. El objetivo es analizar aquellos factores que pudieron considerarse determinantes a la hora de explicar la estructura urbana de la mortalidad por causas epidémicas y ver cómo la variabilidad interna de la mortalidad a nivel de barrio puede estar escondiendo grandes contrastes entre las diferentes manzanas de casas16.
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En otros países la pandemia de 1889-1890 se presentó en dos ó incluso tres brotes epidémicos.
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El grupo de causas epidémicas está compuesto por las siguientes causas; Gripe, Bronquitis Aguda, Bronquitis Crónica, Enfermedades orgánicas del corazón, Otras respiratorias, Tuberculosis pulmonar, Hemorragias Cerebrales, Bronconeumonía, Neumonía, Tuberculosis en otros Órganos.
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La estimación del número básico de reproducción (Ro) permite determinar el potencial de diseminación de una epidemia, valores de este parámetro inferiores a 1 indicarían que hay un progresivo declive de la infección, mientras que con valores superiores a 1 sería probable su difusión epidémica. Para la pandemia de 1889-1890 el número de reproducción básico fue estimado en Ro=2,1 en Valleron A.-J, Cori A., Valtat S, Meurisse S., Carrat F., Boëlle P. Y. (2010), “Transmissibility and geographic spread of the 1889 influenza pandemic”, Proceeding of the National Academy of Sciences of the United States Of America, (PNAS) 107 (19), 8778-8781. El nivel de transmisibilidad para la pandemia de 1918 fue estimada aproximadamente entre 2 y 3 en Christina E. Mills, James M. Robins y Marc Lipsitch (2004) “Transmissibility of 1918 pandemic influenza” NATURE. VOL 432. 16 DECEMBER 2004. Mientras que para la pandemia de gripe A (H1N1) 2009 en España el valor Ro en la fase de crecimiento de la onda fue de 1,29 en Simón Méndez, L. Mateo Ontañon. S, “Transmisibilidad y gravedad de la pandemia de gripe en España”. Gac Sanit. 2011; 25 (4): 296:302.
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Cabezas Fernández del Campo. A. Datos sobre las pandemias de Gripe de 1889-90 y 1918-19 en Madrid y Salamanca y Estudios sobre la Sialidasa de los Virus de la Gripe A y B la Esterasa del Virus C. Discurso de recepción. Instituto de España. Real Academia de Farmacia. Madrid. 1990.
15 Forma parte del proyecto “IDE Histórica de Madrid”, en el que se pretende crear una Infraestructura de Datos
Espaciales (IDE) con datos demográficos y cartográficos históricos para la ciudad de Madrid, que permitirá visualizar y representar, mediante mapas temáticos, gran número de variables socio demográficas (fecundidad, nupcialidad, mortalidad) ocurridos en la ciudad a principios del s. XX, y establecer una comparativa multitemporal de los importantes cambios acaecidos en la estructura urbana y social que tuvieron lugar en la ciudad de Madrid durante este periodo histórico, en el que se están produciendo intensos movimientos migratorios hacia la ciudad. Isabel del Bosque, Sara García Ferrero, Israel Gómez Nieto, Lourdes Martín-Forero, Diego Ramiro Fariñas. (2010) Cartografía y demografía histórica en una IDE. WMS del plano de Madrid de “Facundo Cañada”. Revista Catalana de Geografía. VOL XV. 40.
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Recaño, J. y Esteve, A. "(Re-)visitando García Faria: Un estudio de los factores espaciales y medioambientales de la mortalidad en Barcelona de finales del siglo XIX”. Revista de Demografía Histórica, 2006. Vol. 24, nº 1, pp. 121-180. Pág. 16.
4 El propósito de este trabajo es incorporar el análisis espacial a los estudios demográficos, especialmente aquellos que abordan el análisis de la mortalidad por causas17 en períodos epidémicos. Se trata de identificar la asociación o dependencia espacial de los niveles de mortalidad y morbilidad epidémica a escala de manzanario, es decir, detectar los posibles clúster espaciales o focos epidémicos de casos de morbi-mortalidad durante la epidemia de gripe de 1889-1890 e intentar explicar el porqué de estos focos epidémicos18. Para ello se han empleado distintas técnicas estadísticas de análisis espacial que permiten cuantificar la influencia de determinados factores, concretamente pretendemos analizar como la insalubridad de las viviendas pueden estar explicando los niveles de morbilidad y mortalidad epidémica entre 1889-1890.
Para ello hemos creído conveniente analizar aquellos factores que la historiografía ha considerado relevantes a la hora de explicar el exceso de mortalidad urbana en relación a las condiciones de la vivienda19. La vivienda ha sido presentada como elemento diferenciador de las condiciones socio-económicas e higiénico-sanitarias de sus habitantes, concretamente ha sido considerada como “foco de infección” y “vehículo de transmisión de gérmenes a todos los distritos de la ciudad”20. Así pues, informes de higienistas y médico-sociales de la época pusieron de manifiesto la clara asociación entre el exceso de mortalidad, la vivienda insalubre21 y la clase social22 en periodos no necesariamente epidémicos, estos indicadores guardan en común la conceptualización de la vivienda como factor determinante de las condiciones de vida de los habitantes. Es por ello que un análisis más detallado de las viviendas insalubres y su posible relación con los niveles de mortalidad en periodos epidémicos, como lo fue la Gripe de 1889-1890 sean de gran interés.
En este contexto, la pregunta de investigación en primer lugar sería ¿Está asociada espacialmente la mortalidad y morbilidad epidémica o más bien existe independencia espacial?, en segundo lugar ¿Qué factores determinan las diferencias interurbanas del impacto epidémico? La cartografía utilizada es el mapa Facundo López Cañada (1900) y constituye el núcleo central de la información espacial, nos ha permitido la generación de medidas como el criterio de contigüidad que se ha aplicado para la obtención de los indicadores de análisis espacial.
2. DATOS Y METODOLOGÍA
La potencialidad del estudio al que hace referencia este paper radica fundamentalmente en la estructura de los datos estadísticos y a la utilización de herramientas de análisis espacial a través del uso de los Sistemas de Información Geográfica (SIG). Existen pocos estudios socio-demográficos sobre el impacto epidémico de la gripe que tengan acceso a microdatos referentes al impacto epidémico a nivel local. Es por ello que consideramos de gran relevancia dedicar unas cuantas líneas a explicar de manera detallada los datos sobre los que se apoya el estudio.
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Recaño, J. y Esteve, A. "(Re-)visitando García Faria: Un estudio de los factores espaciales y medioambientales de la mortalidad en Barcelona de finales del siglo XIX”. Revista de Demografía Histórica, 2006. Vol. 24, nº 1, pp. 121-180. Pág. 16.
18
Rememorando el trabajo de John Snow sobre la mortalidad por cólera en la ciudad de Londres. Kari S. McLeod. “Our sense of Snow: the myth of John Snow in medical geography”. Social Science &Medicine 50 (2000) 923-935.
19
El rápido proceso de industrialización y urbanización que vivió la sociedad europea del siglo XIX creó nuevos obstáculos para las mejoras en la salud. Las ciudades siempre se habían caracterizado por unos niveles altos de mortalidad, debido principalmente a la insalubridad y a unas densidades de población que facilitaban la propagación de las infecciones. Durante el siglo XIX cada vez mayor porcentaje de población vivía en estos centros urbanos insalubres. Schofield, S. R y Reher, S. D. “El descenso de la Mortalidad en Europa” Boletín de la Asociación de Demografía Histórica, XIII, 1, 1994, pp. 9-32.
20
Hauser, P (1902) Madrid bajo el punto de vista médico- social. Vol. 1. p. 327.
21
Chicote, C. La Vivienda Insalubre en Madrid. Memoria presentada al Excmo. Sr. Vizconde de Eza. Ayuntamiento de Madrid. 1914.Pág. 25
22
Huertas, R. Vivir y Morir en Madrid; La vivienda como factor determinante del estado de salud de la población madrileña (1874-1923). Asclepio-Vol LIV-2-2002.
5 Para la consecución de los objetivos planteados fue necesaria la búsqueda de fuentes estadísticas que ofreciesen diferentes perspectivas sobre la epidemia. Así pues, desde el lado más cuantitativo, la información demográfica utilizada hace referencia al estudio de tres grandes bloques; mortalidad, morbilidad y población durante el período epidémico de 1889-1890. Se han utilizado información cualitativa: material periodístico y obras de divulgación sanitaria. El impacto que la epidemia de gripe tuvo sobre los niveles de mortalidad se analizó a través de fuentes oficiales tales como la Gaceta de Madrid (1888-1901) y los partes de defunción del Registro Civil (Diciembre de 1889 a Enero de 1890). Ambas fuentes son consideradas de gran relevancia en este tipo de análisis de carácter histórico-demográfico dada la información que en ellas se recoge; principalmente porque son registros individualizados de las defunciones acaecidas diariamente, además se recogen una serie de variables de gran riqueza analítica como: el lugar de ocurrencia del fallecimiento, residencia del fallecido, causa de la defunción, fecha de la defunción, edad y estado civil. A pesar de la similitud entre ambas fuentes, existen diferencias23 en la información registrada en cada una de ellas, principalmente porque en una de ellas se registraba las inhumaciones acaecidas en los cementerios de la ciudad de Madrid (Gaceta de Madrid) y en otra se registraban todas las defunciones que tuvieran lugar en la ciudad, fuera residente o no (Registro Civil).
En cuanto al estudio de la Morbilidad Epidémica, se han utilizado los registros que desde las Casas de Socorro, como Institución de Beneficencia Municipal en la capital, se llevaron a cabo a consecuencia del brote epidémico; las Hojas Clínicas y los Partes Médicos. Ambos registros recogen diariamente los servicios asistenciales domiciliarios prestados por el cuerpo médico perteneciente a las Casas de Socorro de cada uno de los diez distritos. La información recogida hace referencia al paciente asistido, registrándose información sobre el día en que se presta el servicio asistencial, distrito al que pertenece la Casa de Socorro y número de sección, en relación al enfermo se registra: el nombre, la edad, el estado civil, el domicilio dónde tiene lugar la asistencia, lugar de nacimientodel paciente, profesión, tiempo de residencia en la ciudad. En relación al estado de salud del paciente se registra: el temperamento, constitución, idiosincrasia, antecedentes más notables, fecha en la que comienza la asistencia, antigüedad del mal, diagnóstico, terminación y fecha del mal, terapéutica empleada y número de recetas emitidas por el médico.
Se procedió a la vinculación de ambas bases de datos (datos de morbilidad y datos de mortalidad individual), el objetivo ha sido realizar análisis de supervivencia de los enfermos-fallecidos y enfermos-supervivientes que permitiera el análisis de probabilidades de fallecer de los enfermos por causas epidémicas. Dado que el tiempo desde el diagnóstico de la enfermedad hasta la fecha de la muerte era normalmente de un día, comprobamos que los datos de morbilidad podían estar sesgados dado que eran asistencias de carácter urgente que se practicaban a los enfermos epidémicos. A pesar de ello, esta vinculación de bases de datos ha permitido realizar otros análisis entre los que destacan el análisis del diagnóstico de los enfermos por causas epidémicas. El objetivo en este caso era saber de qué morían los enfermos de gripe.
Por último, la fuente utilizada que hace referencia al bloque de Población ha sido el Padrón de habitantes a 31 de diciembre de 1890. En él encontramos una importante cantidad de variables demográficas relacionadas con los individuos empadronados en cada una de las viviendas registradas, como por ejemplo: nombre, fecha y lugar de nacimiento, estado civil, profesión, nivel de instrucción, precio del alquiler de la vivienda, etc.
Como ya hemos comentado con anterioridad la potencialidad del estudio reside en la estructura y en la riqueza de los datos demográficos y la posible vinculación de estos a una estructura de datos espaciales que permita la realización de análisis de autocorrelación espacial mediante los Sistemas de Información Geográfica (SIG). Así pues, la contribución de este paper se encuentra
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Para un análisis más detallado sobre las diferencias en el uso diagnóstico entre ambas fuentes ver Tesina Fin de Máster. García Ferrero, S. “La Gripe de 1889-1890. Madrid”.
6 en la aplicación de métodos de análisis espacial a la compresión de las diferencias territoriales de la mortalidad durante la epidemia de gripe de 1889-1890.
El análisis espacial se define como aquel conjunto de técnicas utilizadas para explorar y analizar datos espaciales, también para ofrecer información contextual, que añaden valor a la información conocida y permiten comprobar modelos, está espacialmente orientada a la localización de determinados efectos espaciales: la heterogeneidad y la dependencia espacial24. El fenómeno de dependencia espacial de una variable puede expresarse matemáticamente como una relación funcional entre lo que ocurre en un punto determinado del espacio y lo que sucede en lugares cercanos al mismo tiempo25, es decir, existe dependencia espacial en una variable cuando los valores observados en un barrio o manzana, en nuestro caso, dependen de los valores observados en áreas vecinas, en este caso la distribución de la variable seguirá una continnuidad geográfica.
Con el objetivo de establecer el grado autocorrelación espacial durante la epidemia, es decir, si los niveles de morbildiad y mortalidad estan correlacionados con los de su entorno, recurrimos a las técnicas de estadística espacial, en concreto los Indicadores Global y Local Moran I. El objetivo es detectar la existencia de posibles cluster de morbilidad y mortalidad durante la epidemia de 1889-1890, que pudieran ser focos epidémicos, y poder dar una explicación a través de los niveles de insalubridad de las viviendas.
El estadistico I de Moran permite conocer el grado de dependencia espacial existente en una variable, es decir, hasta que punto existe alguna tendencia o concentración de valores de una variable en determinadas zonas de la geografía. Este estadístico se expresa como función de una variable (Y) en desviaciones a la media, considerada en los puntos del espacio (i,j), y los elementos de una matriz de pesos espaciales W que da lugar a la siguiente expresión26;
Dónde Wij es el elemento de la matriz de pesos espaciales W correspondiente al par de localizaciones (i,j); So, es igual a;
Es decir, la suma de los elemnetos de la matriz de pesos espaciales; es el valor medio o esperado de la variable Y; n es el número de observaciones o tamaño muestral y es el elmento de la matriz de pesos espaciales estandarizada por filas27.
La herramienta de autocorrelación espacial evalúa si el patrón expresado esta agrupado, disperso o es aleatorio. Calcula una puntuación z y un valor-p que le indican si puede rechazar la hipotesis nula. En este caso la hipótesis nula establece que los valores entidades están distribuidos en forma aleatoria a lo largo del área de estudio. Cuando la puntación z y el valor- p28 indican una significanción estadística, un valor positivo del índice I Moran indica una
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Recaño, J. y Esteve, A. "(Re-)visitando García Faria: Un estudio de los factores espaciales y medioambientales de la mortalidad en Barcelona de finales del siglo XIX”. Revista de Demografía Histórica, 2006. Vol. 24, nº 1, pp. 121-180.
25
Chasco Yrigoyen, C. Fernández-Avilés Calderón, G. (2009) “Análisis de datos espacio-temporales para la economía y el geomarketing”. Serie Metodología y Análisis de Datos en Ciencias Sociales. Pág 57.
26
Chasco Yrigoyen, C. Fernández-Avilés Calderón, G. (2009) “Análisis de datos espacio-temporales para la economía y el geomarketing”. Serie Metodología y Análisis de Datos en Ciencias Sociales. Pág 72.
27
Chasco Yrigoyen, C. Fernández-Avilés Calderón, G. (2009) “Análisis de datos espacio-temporales para la economía y el geomarketing”. Serie Metodología y Análisis de Datos en Ciencias Sociales. Pág 72.
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Cuando el valor p es muy pequeño, significa que es muy poco probable que el patrón espacial observado sea el resultado de procesos aleatorios, por lo tanto puede rechazar la hipótesis nula.
7 tendencia hacia el agrupamiento mientras que un valor negativo del índice I Moran indica una tendencia hacia la dispersión. El Local Moran I (Ii) indica para cada unidad territorial si está asociada espacialmente a sus vecinas (este indicador es muy pertinente por que permite la localización de focos de alta o baja mortalidad).
Siendo , los valores de la variable Y, en desviaciones a la media, en las unidades espaciales i, j; son los elementos de la matriz de pesos espaciales W; es el conjunto de unidades relacionadas con i. Como deriva de este expresión, un valor de indica la existencia de una agrupamiento espacial de valores parecidos alrededor de la unidad espacial i, mientras que un valor negativo indica el agrupamiento en valores muy diferentes29.
Los indicadores de asociación espacial, y generalmente, todos los instrumentos de estadística espacial, exigen conocer con anterioridad la estructura espacial de las unidades territoriales de la región objeto de análisis, en otras palabras, exigen conocer qué unidades son vecinas de qué unidades30.
Las relaciones de vecindad que utilizamos para este estudio es la relación de contigüidad (método de distancia Manhattan y estandarización por fila), según este criterio son unidades vecinas aquellas que comparten límites fronterizos, estas relaciones de vecindad se generan a través de la matriz de ponderaciones espaciales31 necesaria para el cálculo de ambos indicadores.
3. LA GRIPE DE 1889-1890 EN MADRID.
Desde que el 27 de noviembre de 1889 se hiciera público el rumor de que una epidemia de extraordinaria propagación recorría San Petersburgo desde el mes de octubre, y en toda Europa desde el mes de diciembre, Madrid pudo prever lo que más tarde acontecería. La cercanía al estallido epidémico de París y el gran número de noticias que sobre la extensión de la epidemia se publicaban en los diarios locales, hicieron que Madrid tomara ciertas medidas32 para prevenir el impacto epidémico.
La epidemia de gripe tuvo su aparición en Madrid a comienzos del mes de diciembre de 1889, al igual que en gran parte de ciudades europeas como Berlín, Viena o París. En un principio la epidemia no causó preocupación dada su benignidad33 pero en el intervalo de pocos días se generalizó a toda la capital mostrando su lado más cruel en unos barrios más que en otros.
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Chasco Yrigoyen, C. Fernández-Avilés Calderón, G. (2009) “Análisis de datos espacio-temporales para la economía y el geomarketing”. Serie Metodología y Análisis de Datos en Ciencias Sociales. Pág 79.
30 Recaño, J. y Esteve, A. "(Re-)visitando García Faria: Un estudio de los factores espaciales y medioambientales de
la mortalidad en Barcelona de finales del siglo XIX”. Revista de Demografía Histórica, 2006. Vol. 24, nº 1, pp. 121-180.Pág 10.
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Es una presentación de la estructura espacial de los datos, una cuantificación de las relaciones espaciales que existen entre las entidades del dataset. Para ello es necesario seleccionar una conceptualización que refleje lo mejor posible el modo en que las entidades realmente interactúan entre sí, en este caso ha sido el de contigüidad. Este tipo de relación espacial, suele utilizarse en casos donde se modela algún proceso contagioso. Ver más
http://help.arcgis.com.
32 Entre ellas, la de habilitar un Hospital para enfermos epidémicos en el Palacio de Bellas Artes. La noticia se
publicaba en el Liberal el 12 de Diciembre; “En vista de haberse presentado la epidemia llamada dengue en París, el ministerio de Gobernación ha dispuesto se tenga preparado un hospital provincial, en local que reúna condiciones, por si la epidemia llegara a invadir esta capital” El Liberal. 12/12/1889. Pág. 3
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“Las enfermedades dominantes en la última semana han sido los catarros y las inflamaciones del aparato respiratorio, muchos corizas, muchos catarros bronquiales y algunas fiebres catarrales, que no son precisamente grippe. Las pulmonías siguieron presentando el mismo carácter que en semanas anteriores”. El Liberal. 16/12/1889. Pág. 3
8 La primera noticia sobre la Gripe en Madrid corresponde al 14 de diciembre de 1889, según relataban los periódicos de la época, cuatro días después, el número de enfermos era de 20.00034 y el 19 de diciembre se estimaba que la morbilidad epidémica había alcanzado la friolera de 30.09035 enfermos. El brote epidémico de 1889-90 fue verdaderamente explosivo.
El 17 de diciembre, la Junta Provincial de Sanidad, declara oficialmente la existencia de una epidemia de gripe, a consecuencia de ello, el gobernador civil, Sr Aguilera, ordenó a los subdelegados de medicina que elaborasen un parte diario de las invasiones que ocurrían en sus distritos36. De manera paralela, se creó un servicio médico asistencial domiciliario prestado por los médicos numerarios de las Casas de Socorro37, cuya finalidad era asistir diariamente a los atacados por enfermedades agudas y llevar un seguimiento clínico de cada paciente. El número de enfermos asistidos durante el periodo epidémico fue de 13.97138, el 50% de las asistencias fueron a consecuencia de la epidemia, el 42% fueron diagnosticadas de gripe, y el 25% fue diagnosticado de “otras enfermedades respiratorias”39
. Los niveles de morbilidad por complicaciones respiratorias durante el invierno de 1889-1890 fueron extraordinariamente elevadas40.
G.2. Distribución diaria de la morbilidad y mortalidad durante el periodo epidémico de diciembre de 1889 y enero de 1890. Madrid.
Fuente: Elaboración propia a partir de los Registros de Morbilidad (Hojas Clínicas) y de Mortalidad (Partes de Defunción del
Registro Civil de Madrid) para el periodo epidémico de Diciembre 1889 a Enero 1890).
34
El número de enfermos en la primera semana de la epidemia de 1889-90 es muy similar a la de 1918-89, hecho que indica la magnitud y explosividad que tuvo el primer brote de 1889-90; Tras los primeros casos registrados a mediados de mayo de 1918, durante la primera semana, según Pittaluga, hubo 30.000 atacados, el 28 de mayo ya era 80.000 o 100.000 según las fuentes, más tarde fueron 125.000 y el 1 de junio se decía que eran 250.000 los afectados. Porras Gallo, Mº I. Una Ciudad en Crisis; La epidemia de Gripe de 1918-19 en Madrid. Tesis Doctoral. Facultad de Medicina. Universidad Complutense de Madrid. 1994. Pág.173.
35
El Liberal. 20/12/1889. Pág. 2
36
El Liberal. 20/12/1889. Pág. 2.
37
Según el artículo 21 del Reglamento Particular del Cuerpo Facultativo de la Beneficencia Municipal correspondía a los médicos de sección; prestar su asistencia facultativa en el domicilio de los enfermos y cuando lo exija el Excmo. Ayuntamiento. Su principal cometido; visitar diariamente a los enfermos de su sección en los casos de enfermedades agudas y cuantas veces lo reclame la gravedad de su estado. Los médicos de sección eran los encargados de llevar las Hojas Clínicas de cada uno de los enfermos y apuntar todo lo referente a la enfermedad y al paciente.
38
Sin contabilizar las dobles asistencias
39
Dentro de la categoría “Otras enfermedades respiratorias” se encuentran diagnósticos como; Fiebre Catarral (48%), Catarro Bronquial (18%), Catarro Pulmonar (13%).
40
9 Los descensos que se observan en los registros de morbilidad (haciendo la distribución de morbilidad la forma de M) tanto para las fechas del 24 de diciembre como para los días del 30 de diciembre al 1 enero, pudieron ser el resultado de la festividad navideña, viéndose así reducidas las asistencias domiciliarias.
Aunque desde un principio, siempre se apuntó el carácter benigno de este brote epidémico la tasa de mortalidad pasó a representar el 39,8‰ en 1889 al 43‰ en 189041. Según los datos proporcionados por los partes de defunción del Registro Civil, durante los meses de diciembre de 1889 y enero de 1890, el número total de fallecidos en la ciudad de Madrid fue de 6.180, de los que el 65% fueron por causas epidémicas. De las defunciones epidémicas, aquellas con mayor presencia fueron notablemente las neumonías (26%), las bronquitis agudas (22%) y otras enfermedades respiratorias (11%), tan solo el 2% falleció con diagnóstico gripe. Así, el periódico El Liberal publicaba el 26 de Diciembre 1889: “Las enfermedades del aparato respiratorio han sido las que han provocado mayor número de víctimas, de tal modo, que en los últimos 15 días han muerto en Madrid más de 500 personas de pulmonía”.
G3. Distribución de las causas epidémicas de morbilidad y mortalidad durante diciembre de 1889 y enero de 1890. Madrid.
Fuente: Elaboración propia a partir de los registros de morbilidad (Hojas Clínicas) y de mortalidad (Partes de Defunción del
Registro Civil de Madrid) para el periodo epidémico de diciembre 1889 a enero 1890).
3.1 Diferencias en los patrones de morbilidad y mortalidad por edad.
La distribución en los grupos de edad que adoptó la mortalidad epidémica durante el invierno de 1889-1890 fue, a diferencia de la gripe española42, la habitual en este tipo de epidemias con elevada presencia de enfermedades del aparato respiratorio, mayores tasas de mortalidad en los menores de 4 años y mayores de 65 años, tomando la curva de distribución la forma de “J”43.
41
Los años 1889 y 1890 han sido considerados para la ciudad de Madrid como un período de crisis en la salud sanitaria, ya que durante su transcurso se produjeron tres epidemias; la epidemia de Difteria que se presentó en noviembre de 1889, la epidemia de Gripe entre diciembre del 89 y enero del 90, y a finales de ese mismo año una epidemia de Viruela adquiere una dimensión inesperada. El relevo de estos tres morbos pone a prueba las estructuras sanitarias, encontrando a una ciudad con escasos servicios asistenciales, a muchos de sus vecinos hacinados en viviendas, a sus autoridades preocupadas por la crisis económica y por la amenaza pendiente del relevo político. Factores determinantes, que hicieron de la capital el lugar idóneo para que los virus se asentaran y expandiesen fácilmente.
42
Se caracterizó por incidir con mayor fuerza en los grupos de edad más sanos, individuos de edad media, de 20 a 40 años, que constituían la denominada población activa. Así pues, la curva de la distribución de la mortalidad por grupos de edad adquirió la forma de W conocida internacionalmente como “W-shaped mortality curves”.
43
A igual que la gripe española, la forma que adopto la curva de distribución de la mortalidad por grupos de edad fue similar en otras partes del mundo, en Inglaterra también la curva de mortalidad general por edad tomo la forma de J,
10 G4. Comparativa de los patrones de mortalidad por edad de las causas epidémicas en las epidemias de
1889-1890 y 1918-1920. 0,00 20,00 40,00 60,00 80,00 100,00 120,00 140,00 160,00 < 1 d e 0 1 a 4 5 a 9 1 0 a 1 4 1 5 a 1 9 2 0 a 2 4 2 5 a 2 9 3 0 a 3 4 3 5 a 3 9 4 0 a 4 4 4 5 a 4 9 5 0 a 5 4 5 5 a 5 9 6 0 a 6 4 6 5 a 6 9 7 0 a 7 4 7 5 a 7 9 d e 8 0 e n a d e la n te T E M Ca u sa s E p id em ic as p o r m il Causas Epidemicas 1889-1892 Causas Epidemicas 1918-1921 0,00 5,00 10,00 15,00 20,00 25,00 30,00 35,00 40,00 0,00 0,50 1,00 1,50 2,00 2,50 3,00 < 1 d e 0 1 a 4 5 a 9 1 0 a 1 4 1 5 a 1 9 2 0 a 2 4 2 5 a 2 9 3 0 a 3 4 3 5 a 3 9 4 0 a 4 4 4 5 a 4 9 5 0 a 5 4 5 5 a 5 9 6 0 a 6 4 6 5 a 6 9 7 0 a 7 4 7 5 a 7 9 d e 8 0 e n a d e la n te T E M p o r N eu m o n ia p o r m il T E M p o r G ri p e p o r m il Gripe_Epidemia 1889-1892 Gripe_Epidemia 1918-1921 Neumonia_Epidemia 1889-1892 Neumonia_Epidemia 1918-1921
Fuente: Elaboración propia de las tasas específicas de mortalidad a partir de los registros de mortalidad; Gaceta de Madrid para
el periodo de 1889-1892, y Registro Civil para el periodo de 1918-1921.
La Gripe Española 1918-1921 se caracterizó por un patrón de mortalidad gripal poco habitual hasta el momento, pues nunca una gripe había afectado con tanta dureza a los grupos de edad media, en ausencia de este exceso de mortalidad en estas edades, vemos la similitud existente entre los patrones de mortalidad por neumonía durante la epidemia de 1889-1892 y el patrón de mortalidad por gripe durante la epidemia de 1918-1921.
Similares patrones de mortalidad por edad con una distribución en forma de “J” fueron observados para las tasas de mortalidad por bronquitis crónica, bronconeumonía, neumonía, otras enfermedades respiratorias, hemorragias cerebrales y enfermedades orgánicas del corazón, durante la epidemia de 1889-1890. En el caso de las bronquitis agudas la curva adoptó la forma de “L” siendo de 40‰ la tasa de mortalidad en los menores de 1 año y para las tuberculosis pulmonares la mayor incidencia se observó en los grupos de 15 a 50 años. (Ver gráfico G5). Los patrones de morbilidad y mortalidad durante el invierno de 1889-1890, difieren bastante para cada una de las causas específicas. Pues como vemos en los siguientes gráficos, en los casos de gripe las tasas de morbilidad se concentraron en los grupos de edad de entre 25 a 80 años, mientras que la tasa de letalidad incidió más en los menores de 1 año y en los mayores de 60 años.
mayores tasas de mortalidad en los menores de 5 años y mayores de 65. Sophie Valtat, Anne Cori, Fabrice Carrat, Alain-Jacques Valleron. “Age distribution of cases and deaths during the 1889 influenza pandemic” Vaccine 29S (2011) B6-B10.
11 G.5. Patrón de morbilidad y mortalidad epidémica por grupos de edad.
Fuente: Elaboración propia a partir de los registros de morbilidad (Hojas Clínicas) y de mortalidad (Partes de Defunción del
Registro Civil de Madrid) para el periodo epidémico de diciembre 1889 a enero 1890). CAR: Clinical Attack Rate (Tasa de Ataque); TEM: Tasa especifica de Mortalidad; CFR: Case Fatality Ratio (Tasa de Letalidad).
12 3.2 El uso diagnóstico. ¿De qué fallecían los enfermos de gripe?
El bienio de 1889 a 1890 ha sido considerado para la ciudad de Madrid como un período de crisis en la salud sanitaria44. El patrón de mortalidad que presentó la ciudad de Madrid a finales del siglo XIX y comienzos del XX, se caracterizó por la notable presencia que adquirieron las enfermedades de carácter infeccioso sobre la mortalidad general. En él se puede apreciar el impacto que tuvo la epidemia de gripe de 1889-1890, donde las neumonías alcanzaron cotas históricas si la comparamos con los casos de neumonías registradas durante la epidemia de 1918-19 (ver gráfico G6). Lo que demuestra el ya comentada inespecificidad del diagnóstico de gripe a favor de las neumonías.
Las diferencias en el uso diagnóstico y concretamente, el elevado porcentaje de casos de gripe registrado en los datos de morbilidad en comparación con el sub-registro observado en los partes de defunción, a favor de un exceso de neumonías durante la epidemia de 1889, puede estar mostrando dos causas-efecto; o bien se debe a un efecto de moda diagnóstica para los casos de morbilidad gripal o bien, para el caso de los sub-registros de gripe en los fallecidos a favor de las neumonías, supone el cuestionamiento de la hipótesis hasta ahora mantenida sobre que la inespecificidad del cuadro clínico dificultaba el uso de un diagnóstico preciso, debido a que la gripe presentaba la misma sintomatología que muchas otras enfermedades de carácter respiratorio.
Creemos que el sub-registro del diagnóstico gripe en las defunciones no fue debido tanto a la inespecificidad de la sintomatología que presentaba la enfermedad como al influjo de las graves complicaciones de carácter respiratorio que subyacen en el proceso de la enfermedad. En los adultos, las complicaciones más frecuentes suelen ser las respiratorias, como la neumonía bacteriana, la bronquitis y el agravamiento de la insuficiencia respiratoria en los bronquíticos crónicos.
Durante la epidemia de gripe de 1889, y gracias al trabajo de vinculación individual realizado entre las bases de datos de morbilidad y mortalidad, sabemos que de los 13.971 asistidos a domicilio por enfermedad, fallecieron el 7% (986). El interés está en conocer las causas específicas de defunción de los enfermos de gripe, para saber qué porcentaje de causas se atribuyen a las complicaciones de la gripe.
De los 986 enfermos que fallecieron, para el 44% el diagnóstico de morbilidad y mortalidad coincidió en el grupo de causas epidémicas, mientras que el 21% aún no estando enfermos por causas epidémicas fallecieron a causas de estas. A través de estas dos categorías: 1. Los enfermos por epidemia que mueren a causa de la epidemia (“Enfermos epidémicos-fallecidos epidémicos”) y 2. Los enfermos por otras causas que mueren por causas epidémicas (“Enfermos no epidémicos-fallecidos epidémicos”), sabremos de qué morían los afectados por gripe. De los enfermos epidémicos-fallecidos epidémicos” el 53% de los enfermos de gripe fallecieron por complicaciones de carácter respiratorio, principalmente neumonías (26%) y bronconeumonía (26%). Así pues, podemos afirmar que más de la mitad de los enfermos diagnosticados de gripe fallecieron por complicaciones respiratorias.
44
13
Fuente: Elaboración propia a partir de los datos de Gaceta de Madrid y Anuario Estadístico del Ayuntamiento de Madrid.
Subregistro de diagnóstico Gripe Efecto moda diagnóstica en Neumonías
14 El 76% de los enfermos con bronquitis aguda fallecieron por la misma causa, bronquitis aguda, y el 25% de los enfermos por bronquitis crónica fallecieron de neumonía. El 70% de los enfermos diagnosticados por neumonía fallecieron también de neumonía, cabe resaltar esta fue la causa específica de mortalidad con mayor presencia durante el inverno de 1889-1890 en todo el mundo.
G.7.Distribución de las causas de mortalidad según el diagnóstico de la enfermedad.
Fuente: Elaboración propia a partir de los registros de morbilidad (Hojas Clínicas) y de mortalidad (Partes de
Defunción del Registro Civil de Madrid) para el periodo epidémico de diciembre 1889 a enero 1890).
Para los “Enfermos no epidémicos-fallecidos epidémicos” la distribución de los diagnósticos de mortalidad es bastante similar a la distribución que presentan los enfermos por causas epidémicas, la mayoría de los diagnósticos son: bronquitis aguda y neumonías.
Las complicaciones causadas por la gripe dependen del estado de salud previo del paciente, como factor biológico, pero también pueden depender de factores sociales como el modo y las condiciones de vida, el medio ambiente y la organización de la salud pública. Influidos todos ellos por el tipo de organización económico-social y por el grado de desarrollo científico-técnico45. Desde este punto de vista, las complicaciones de la gripe pueden considerarse manifestaciones de la diferenciación social en el proceso de enfermar y morir.
45
Huertas, R. Vivir y Morir en Madrid; La vivienda como factor determinante del estado de salud de la población madrileña (1874-1923). Asclepio-Vol LIV-2-2002. Pág-256.
15 3.3 Distribución espacial de la morbilidad y mortalidad durante la epidemia de 1889-1890
en Madrid.
A pesar de enmarcarse dentro del contexto de la transición epidemiológica donde el declive de la mortalidad infantil e infecciosa y los cambios en los patrones de salud y enfermedad fueron las transformaciones más importantes que experimentaron las sociedades europeas, las tasas de mortalidad general e infantil que presentó la capital del reino durante las últimas décadas del siglo XIX superaron a las de otras capitales europeas, no solo debido a las epidemias que cíclicamente atacaban a la población madrileña, a las endemias y, en general, al pésimo nivel de salud de la población madrileña en situaciones no epidémicas46. Las peores condiciones higiénicas y la mayor mortalidad correspondían a los distritos de la zona sur: Inclusa, Latina, Hospital y Universidad, mientras que los distritos del Centro, Congreso y Buenavista presentaban mejores condiciones y menores tasas. En una posición intermedia se encontraban Audiencia, Palacio y Hospicio47.
La distribución espacial de las tasas de mortalidad por casusas epidémicas en la ciudad de Madrid muestra por un lado que existen diferencias notables en los niveles de mortalidad entre los distritos y por otro lado, se observa como la epidemia de 1889-1890 tuvo mayor incidencia en los barrios que según la historiografía se caracterizaban por tener peores condiciones higiénico sanitarias y mayores niveles de mortalidad en periodos no epidémicos. Los distritos que registraron mayores tasas de mortalidad48 por causas epidémicas durante el invierno de 1889-1890 fueron los distritos; Hospicio y Universidad con un 33‰, Hospital e Inclusa con un 30‰ y 31‰, Latina con un 28‰, Buenavista y Palacio con un 25‰, Audiencia con un 18 ‰, Congreso 17‰ y Centro con 12‰.
Una de las características más destacables tanto para la mortalidad como para el análisis de la morbilidad madrileña era la extrema variabilidad interna, la mortalidad variaba notablemente de unos barrios a otros, e incluso de unas manzanas a otras, tal y como muestran los mapas de la distribución por barrios de las tasas estandarizadas49 de mortalidad, morbilidad y letalidad por causas epidémicas durante el periodo de 1889-1890. En ellos se representan los valores estandarizados correspondientes a cada uno de los 100 barrios de los que estaban compuestos los 10 distritos de Madrid, referentes a la segunda división administrativa propuesta por el Conde Romanones en1898 (ver tabla 1.)
46 Huertas, R. Vivir y Morir en Madrid; La vivienda como factor determinante del estado de salud de la población
madrileña (1874-1923). Asclepio-Vol LIV-2-2002.
47
Los barrios del ensanche con peores condiciones sanitarias, eran los que estaban situados al Sur y Oeste de la ciudad, bordeando el Manzanares, estos eran; el distrito de Hospital, Inclusa, Latina, Audiencia y Palacio. Aquellos barrios del ensanche, que se situaban en la zona Norte y al Este de la ciudad, también carecían de alcantarillado, por lo que iban acumulando las deyecciones en pozos ciegos dentro de las casas y las aguas sucias en sumideros sin salida. Uno de estos barrios era el de Chamberí, perteneciente al distrito de Hospicio, este barrio encerraba numerosas calles y plazas, y representaba un centro de población con elegantes edificios, aunque las construcciones dejaban bastante que desear, careciendo de alineación de las calles, de alcantarillado (sirviéndose de pozos negros), de calles empedradas. Hauser, P (1902) Madrid bajo el punto de vista médico- social. Vol. 1. p. 316.
48
Las tasas de mortalidad por causas epidémicas fueron estandarizadas respecto a la media del bienio de las defunciones por causas epidémicas de 1889-1890. Las defunciones son domiciliarias, por lo que no se tiene en cuenta la mortalidad hospitalaria.
49 Según apunta Chasco Yrigoyen, en disciplinas como la medicina y epidemiologia, donde se trabaja con tasas de
mortalidad, se utilizan métodos para eliminar (o aminorar) la heteroscedasticidad (varianza no constante) en las ratios. En estos casos, el cálculo directo de las tasa de mortalidad como cociente entre el número de fallecidos y la población total existente en una unidad geográfica puede estar sesgado, dado que la población expuesta al riesgo puede diferir mucho de unos lugares a otros. El procedimiento utilizado para evitar este efecto de tamaño y conocer la verdadera estructura espacial subyacente es el método directo de estimación de tasa, el valor estandarizado de las tasas es la siguiente: , siendo xi, el valor de la variable X en la unidad i, ni la población de i y n la poblacióndel conjunto total de unidades del sistema. Chasco Yrigoyen, C. Fernández-Avilés Calderón, G. (2009) “Análisis de datos espacio-temporales para la economía y el geomarketing”. Serie Metodología y Análisis de Datos en Ciencias Sociales. .
16 Los patrones espaciales de morbilidad y mortalidad epidémica difieren entre sí. En el patrón espacial de morbilidad vemos como los barrios periféricos respecto a la parte interior de la ciudad presentaron peores condiciones de salud durante la epidemia. Las asistencias domiciliarias llevadas a cabo por el cuerpo médico perteneciente a las casas de socorro, registraron una mayor presencia de asistencias médicas por causas epidémicas los barrios de Peñuelas (Inclusa), Valencia (Hospital), Puerta de Toledo (Latina), Argüelles (Palacio) Pozas (Universidad), Chamberí (Hospicio) con una tasa estandarizada de ataque superior a 0,52‰. A modo aclaratorio, diremos que a raíz del trabajo de vinculación individualizada de datos de morbilidad y mortalidad, concluimos que la duración entre la fecha de registro de asistencia médica del enfermo hasta la fecha de su fallecimiento, fue solamente de un día. Esto hizo cuestionarnos hasta qué punto la base de datos de morbilidad podía estar segada por condición socioeconómica y carácter de urgencia, pudiera ser que este servicio estuviera enfocado como únicamente un servicio de urgencia y para una población de bajos recursos socioeconómicos. Es por ello que la explicación a los elevados registros de morbilidad epidémica en estos barrios pueda tener dos interpretaciones, la primera que realmente sí se registraron mayor número de enfermos, o que bien, se registraron más enfermos porque en estos barrios caracterizados por sus niveles de insalubridad, sus malas condiciones sanitarias, sus elevados niveles de hacinamiento y pobreza entre sus habitantes, hicieran que el servicio asistencial se centraran más en esta población y no en otra ya que muy probablemente tuvieran que hacer uso de este servicio como medida urgente.
Sin embargo los mayores niveles de mortalidad epidémica se registraron en la zona norte de la ciudad, concretamente en los barrios de Chamberí (Hospicio) y Pozas (Universidad) con más de 0,25 ‰, pero también los barrios del sur, Puerta de Toledo (Latina), Peñuelas (Inclusa) y Plaza de Toros (Buenavista) presentaron unas tasas de mortalidad epidémica de entre el 0,15 y 0,24 por mil.
Dado que en algunos barrios la mortalidad fue bastante superior a la morbilidad la ratio de letalidad es bastante elevada. Como por ejemplo en el barrio de Chamberí (Hospicio), el barrio de Salamanca (Buenavista) o el barrio de las Cortes (Congreso) mostraron una letalidad mayor al 45 por mil.
17 Mapa 1
18 Mapa 2
19 Mapa 3
20
4. FACTORES DETERMINANTES DEL ESTADO DE SALUD
En un intento por contextualizar demográficamente el Madrid sobre el que se asentó la epidemia de 1889-1890, por acércanos a la situación higiénico-sanitaria de la ciudad y mostrar qué zonas de Madrid cabría esperar que fueran más vulnerables en periodos epidémicos, analizaremos qué indicadores higiénico-sanitarios pudieron generar esas desigualdades ante la enfermedad y la muerte como son los niveles de hacinamiento, el nivel socioeconómico por hogar, las tasas de mortalidad general, las tasas de mortalidad infantil, las tasas de mortalidad y morbilidad específica. En este apartado nos centramos en el análisis de la vivienda insalubre como factor determinante en el devenir de la epidemia.
La imagen proyectada por Madrid durante el tránsito del siglo XIX al XX como ciudad de la muerte ha sido tradicionalmente documentada por la historiografía nacional, siendo frecuentes los informes médicos y artículos de prensa dónde se asumía para la capital del reino el perfil de ciudad atrasada e insalubre.
La deficitaria situación higiénico-sanitaria que padecía Madrid hizo que muchos higienistas y profesionales de la medicina sintieran la necesidad de dirigir sus trabajos hacia la grave problemática social que estaba sufriendo la ciudad a fin de que disminuyera la mortalidad en Madrid. Así, Agius (1886) apuntó que el descenso de los niveles de mortalidad en la ciudad había comenzado a percibirse en el decenio de 1861-70, descenso atribuido exclusivamente a la mayor atención que se prestaba a la limpieza pública50. No fue el único que asoció las malas condiciones de habitabilidad e insalubridad de algunos distritos con el exceso de mortalidad general e infantil. Encontramos excelentes trabajos que abordaron dicha problemática, merecen especial atención las obras realizadas por Agius51 (1886), Hauser52 (1902) y Chicote53 (1914) donde se analizan los posibles factores responsables de tan elevada mortalidad y deplorable salud madrileña.La conclusión era de esperar, el exceso de mortalidad era consecuencia de las malas condiciones higiénico-urbanísticas y sanitarias que se distribuían desigualitariamente en cada uno de los distritos y barrios de la ciudad, dando especial énfasis a las condiciones de la vivienda como factor determinante del estado de salud de la población.
Sin duda, la vivienda ha sido presentada desde la historiografía como elemento diferenciador de las condiciones socio-económicas e higiénico-sanitarias de sus habitantes, concretamente ha sido considerada como “foco de infección para las casas vecinas y los individuos que allí se albergan pueden, en casos dados, ser los vehículos de transmisión de gérmenes a todos los distritos de la ciudad”54. Así pues, los informes de higienistas y médico-sociales de la época pusieron de manifiesto la clara asociación entre el exceso de mortalidad, el hacinamiento55, la vivienda insalubre56 y la clase social57, estos indicadores guardan en común la conceptualización de la vivienda como factor determinante de las condiciones de vida de los habitantes. Si aceptamos las condiciones de vida como una categoría sociológica que mide por un lado el nivel socio-económico de los habitantes, y por otro mide la habitabilidad de la vivienda en función del nivel de hacinamiento y de la insalubridad de esta, no es difícil comprender que
50
Agius, J. (1886) “Madrid. Su población, Natalidad y Mortalidad”. Pág. 62
51
Agius, J. (1886) “Madrid. Su población, Natalidad y Mortalidad”.
52
Hauser, P (1902) Madrid bajo el punto de vista médico- social. Vol. 1
53
Chicote, C. La Vivienda Insalubre en Madrid. Memoria presentada al Excmo. Sr. Vizconde de Eza. Ayuntamiento de Madrid. 1914.
54
Hauser, P (1902) Madrid bajo el punto de vista médico- social. Vol. 1. p. 327.
55
Burnett, J. “Housing and the Decline of Mortality”. The Decline of Mortality in Europe. Edited by Schofield, R. Rher, D. Bideau, A. International Studies in Demography. (1991) Pp 159-176.
56
Chicote, C. La Vivienda Insalubre en Madrid. Memoria presentada al Excmo. Sr. Vizconde de Eza. Ayuntamiento de Madrid. 1914. Pág. 25
57
Huertas, R. Vivir y Morir en Madrid; La vivienda como factor determinante del estado de salud de la población madrileña (1874-1923). Asclepio-Vol LIV-2-2002.
21 dependiendo de la clase social de pertenencia le corresponda un determinado estilo de vida, y por ende, un determinado estado de salud. Dicha acotación de la vivienda como factor determinante del estado de salud desde la perspectiva de las condiciones de vida de sus habitantes, es el elemento diferenciador del riesgo de enfermar y morir58. Representa la causa social del enfermar.
A pesar del interés mostrado por la historiografía sobre los estudios de las condiciones higiénico-sanitarias de Madrid en relación al influjo de las condiciones de la vivienda sobre el estado de salud de los habitantes, apenas existen estudios en el ámbito nacional que aborden las condiciones de la vivienda como un indicador cualitativo de las causas sociales del enfermar59, tal vez porque en cierta medida pueda resultar obvio que en los barrios más pobres existan peores condiciones de vida y mayor nivel de insalubridad, y como consecuencia de ello un peor estado de salud y mayor riesgo de morir por enfermedades infectocontagiosas.
Así pues, lo que se pretende en esta segunda parte, es poder contextualizar el marco higiénico sanitario en el que se encontraba Madrid en base al estudio de las condiciones de la vivienda a nivel de manzana. El objetivo es analizar la diferenciación existente en las condiciones de vida en función de las características socio-demográficas en las viviendas, bajo el supuesto de la vivienda como factor determinante del estado de salud de los habitantes, pretendemos ver en qué medida las condiciones de la vivienda pudieron determinar los niveles de mortalidad durante la epidemia de gripe de 1889-1890.
Para ello, hemos creído importante establecer, en primer lugar, una tipología de la vivienda basada en la diferenciación vertical de las clases sociales60. La necesidad de especificar la diferenciación vertical estriba en la razón de que en un mismo edificio podían convivir varias clases sociales separadas por los pisos del inmueble. La tipología que proponemos se centra en la diferenciación que analizó Hauser en 1900 para su estudio sobre Madrid 61, y sobre la que nos apoyaremos en nuestro análisis sobre el régimen de tenencia, el precio de alquiler y el grado de hacinamiento en cada una de las viviendas del Madrid de 1890.
Teniendo en cuenta este fenómeno de la diferenciación vertical de los inmuebles, hemos creído conveniente analizar aquellos factores que la historiografía ha considerado determinantes a la hora de explicar el exceso de mortalidad en relación a las condiciones de la vivienda. Desde el punto de vista socioeconómico, analizaremos el precio del alquiler que nos permitirá establecer la relación entre vivienda y clase social, este criterio económico nos servirá para tener un conocimiento general del inquilino, pues el alquiler guarda una estrecha relación con la cuantía de sus ingresos, por otro lado la tipología de los pisos del inmueble (buhardillas, bajos, chozas o primera planta) e incluso el régimen de tenencia de la vivienda. Desde el punto de vista de la salubridad y habitabilidad de las viviendas, analizaremos cómo factores como el hacinamiento pueden ayudar a determinar el grado de insalubridad de las viviendas, determinando así, que viviendas podrían considerarse más insalubres y en las cuales cabría esperar un mayor impacto de mortalidad en periodos epidémicos.
58
Huertas, R. Vivir y Morir en Madrid; La vivienda como factor determinante del estado de salud de la población madrileña (1874-1923). Asclepio-Vol LIV-2-2002.Pág. 256.
59
Huertas, R. Vivir y Morir en Madrid; La vivienda como factor determinante del estado de salud de la población madrileña (1874-1923). Asclepio-Vol LIV-2-2002.Pág. 261.
60
Dicha diferenciación vertical es posible de realizar, ya que existían edificios donde convivían diferentes clases sociales (propietarios, profesionales, artesanos, jornaleros y servicio doméstico) con una convivencia perfectamente jerarquizada y separada en los pisos del inmueble, como comenta Huertas, R citando a García Gómez Álvarez, A. (1992) La sobremortalidad de la clase obrera madrileña a finales del siglo XIX (1880-1900) publicado en HUERTAS. R y CAMPOS, R. (coords), Medicina social y clase obrera en España (siglos XIX y XX), Madrid, FIM, t. I. PP. 145-176. en Huertas, R. Vivir y Morir en Madrid; La vivienda como factor determinante del estado de salud de la población madrileña (1874-1923). Asclepio-Vol LIV-2-2002.Pág. 260.
61
22 De este modo, se generó una categorización de viviendas según el grado de insalubridad en relación a las siguientes variables recogidas en el Padrón de Habitantes de Madrid de 1890: régimen de tenencia: viviendas ocupadas alquiladas o viviendas ocupadas en propiedad, el nivel de hacinamiento: cuando los niveles son mayores que la media por vivienda (4) entonces se considera hacinamiento, en función de esto hemos creado tres categorías: mayor de 8 (hacinamiento elevado), entre 4 y 8 (hacinamiento medio), y menores de 4 (no hay hacinamiento pues se mantiene por debajo de la media), precio de alquiler: se ha utilizado la categorización de diferenciación de clases sociales en función del precio de alquiler de la vivienda propuesta por Camero (1984)62 quién establece que las capas más populares no pagaban más de 25 pesetas al mes por la vivienda, las capas medias pagaban entre 25 a 125 pesetas al mes, y las capas dominantes pagaban más de 125 pesetas al mes, la tipología de los pisos de inmueble fue elaborada a partir de la información aportada por la historiografía, concretamente las obras de Hauser y Chicote, dónde se describe como las viviendas que eran solares, porterías, bajos, sotabancos y buhardillas eran las viviendas destinadas a la población más pobre, estas viviendas han sido consideradas para la categorización como “viviendas pobres”. Los demás tipos de inmuebles como tiendas, cocheras, entresuelos, primeros, principales, segundos, terceros, cuartos son consideradas como viviendas medias.
Según el Padrón de Habitantes de 1890, contaba Madrid con 132.894 viviendas de las cuales el 17% eran viviendas vacías y el 83% eran viviendas habitadas. De las viviendas habitadas el 85% estaba en régimen de alquiler, frente a un 14% de viviendas que se encontraban en régimen de no alquiler, estas se clasificaban en viviendas en propiedad un 0,2%, viviendas gratuitas un 1,5%, viviendas pertenecientes a colectivos el 0,72% (cuarteles militares, hospitales, asilos etc.), y viviendas dónde no se declaró el precio del alquiler el 11,5%.
La tipología de viviendas insalubres se hace en base al número de viviendas ocupadas alquiladas, en propiedad y a las viviendas que no pagaban alquiler ó que eran gratuitas, que en su gran mayoría eran las porterías de los edificios, la categorización se divide en tres sub-categorías; (a modo aclaratorio ver anexos tabla 2 y tabla 2.1): Viviendas muy insalubres (VI_MI) con un total de 42.98463 viviendas. Son aquellas que pagaban menos de 15 pesetas al mes ó incluso nada ya que la vivienda era gratis. Este es el único criterio que se ha utilizado para seleccionar las viviendas muy insalubres, aunque también se han utilizado las variables de hacinamiento y “viviendas pobres” para diferenciar dentro de esta categoría las de mayor insalubridad: aquellas por las que se pagaba menos de 15 pesetas, que formaba parte de las conocidas “viviendas pobres” y tenían un elevadísimo grado de hacinamiento, más de 8 personas. Viviendas insalubres (VI_I) con 19.670 viviendas. Aquellas viviendas por las que se podía pagar entre 15-25 pesetas y que Camero (1984) categorizó como las clases más populares, los más pobres. Pero también hemos incluido dentro de este grupo a los que aún perteneciendo a la clase media (pagaban de alquiler entre 25-125 pesetas) aquellos cuyo nivel de hacinamiento era mayor a la media (4). De la suma de las dos categorías anteriores (viviendas muy insalubres (VI_MI) y viviendas insalubres (VI_I)) se generó una variable llama “Viviendas Insalubres” (VI_2_T) que agrupa todas aquellas viviendas que tienen algún grado de insalubridad frente a las que no lo tienen. Las Viviendas salubres (V_S) con 42.921 viviendas, son principalmente aquellas que pagaban más de 125 pesetas al mes de alquiler.
La distribución espacial de los tipos de viviendas en función del grado de insalubridad se muestra a través de los siguientes mapas de coropletas. Como era de esperar, el mayor porcentaje de viviendas muy insalubres y viviendas insalubres se localiza en los distritos con peores condiciones higiénico sanitarias; Hospital, Inclusa y Latina.
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Camero Gea. Antonio. “La muerte en Madrid 1900-1920” Memoria de Licenciatura. Dirigida por el Profesor Dr. Don Ángel Bahamonde Magro. Pp 378.
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Representa el número de viviendas muy insalubres que pueden ser vinculadas a la estructura de datos espaciales. Debido a la problemática de la geolocalización exacta de las calles y su correspondiente numeración en el Mapa de Facundo Cañada (1900) perdemos entorno a un 4% de los datos. Ver en la Tablas 2.1.
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24 Fuente: Elboración propia a partir de los datos del Padrón de Habitantes de 1890. Base Cartográfica: Facundo Cañada López (1900).