• No se han encontrado resultados

Inmigracion y relacion con la actividad de la poblacion Argentina en España, 1988-2003

N/A
N/A
Protected

Academic year: 2020

Share "Inmigracion y relacion con la actividad de la poblacion Argentina en España, 1988-2003"

Copied!
105
0
0

Texto completo

(1)

UNIVERSIDAD NACIONAL DE LUJÁN

ESPECIALIZACIÓN EN DEMOGRAFÍA SOCIAL

TRABAJO FINAL

INMIGRACIÓN Y RELACION CON LA ACTIVIDAD DE LA

POBLACIÓN ARGENTINA EN ESPAÑA, 1988-2003

Rosana Martínez

Dirigido por: Dr. Andreu Domingo Valls

(2)

INDICE

I. Introducción

...4

II. Fuentes y aspectos metodológicos

...9

II.1. Fuentes disponibles para el estudio de la inmigración extranjera ...10

II.2. La explotación de las fuentes para la memoria ...15

III. La inmigración argentina en el contexto de la inmigración internacional

dirigida a España, 1988-2003

...18

III.1. La inmigración internacional según grandes agrupaciones continentales ...19

III.1.1. Crecimiento acelerado y latinoamericanización de los flujos extranjeros ... 21

III.1.2. Composición por sexo y edad de los flujos internacionales... 25

III.2. La inmigración latinoamericana y caribeña ... 27

III.2.1. Crecimiento y diversificación según nacionalidades ... 28

III.2.2. La evolución de la feminización de los flujos latinos ... 31

III. 3. Los flujos desde Argentina y los flujos de argentinos en España ...35

III.3.1. La composición de los flujos según nacionalidad... 37

IV. La población argentina residente en territorio español

... 41

IV.1. De los permisos al Padrón Continuo IV.1.1. Introducción ... 42

IV.1.2. La población en situación regular ... 43

IV.1.3. Nacionalidad, origen e irregularidad. (censo y padrón continuo) ... 46

IV.1.4. Distribución territorial ... 49

IV.2. La estructura por sexo y edad de la población argentina residente en territorio español. ... 54

(3)

IV.2.2. Población argentina: Origen, antigüedad migratoria y

distribución territorial ... 58

V. Aspectos de la inserción laboral de la población argentina en España

... 62

V.1. Introducción ... 63

V.2. Participación en el mercado de trabajo V.2.1. Niveles educativos ... 65

V.2.2. Actividad, ocupación y desempleo ... 67

V.3. Características ocupacionales V.3.1. Situación profesional y sector de actividad ... 72

V.3.2. Las ocupaciones: sobrecualificación ... 76

V.4. Nacionalidad y antigüedad residencial ... 79

V.5. Perfiles sociodemográficos en ocupaciones seleccionadas ... 83

VI. Conclusiones

... 88

VII. Bibliografía

... 93

(4)

Agradecimientos

Este trabajo se enmarca en el programa de doctorado de Demografía, dentro del

Departamento de Geografía de la Universidad de la Autónoma al cual llego como

becaria a través del Programa ALFAPOP de la Comunidad Económica Europea de

Cooperación con América Latina. Por tratarse de un programa de intercambio con

América latina mi ingreso es a través de la Maestría en Demografía Social de la

Universidad de Luján, en Argentina. Por lo tanto son varias las instituciones y personas

a quienes debo agradecer que mi estancia fuera posible así como la finalización de esta

investigación.

De este lado del Atlántico debo nombrar al Centro de Estudios Demográfico y a su

directora, Dra. Ana Cabré, que me brindó el espacio y la posibilidad de la experiencia

académica a lo largo de los meses que duró mi estancia. Pero también al director de mi

Memoria, Dr. Andreu Domingo, que con sus aportes y seguimiento me ayudó a que este

trabajo pudiese finalizarse.

No puedo olvidarme de todos los compañeros del Centro de Estudios Demográficos que

en diferente medida me brindaron su colaboración e hicieron que mi experiencia

resultara provechosa, y que nombrarlos implicaría dejar de lado a alguien.

Especialmente a mis compañeros de Doctorado con quienes compartimos discusiones e

inquietudes en cada una de las clases y que en más de una vez se convirtieron en

interlocutores frente a las dudas que con mi trabajo se fueron suscitando. Sin dejar de

nombrar a las personas con quienes fuimos desarrollando una relación de amistad,

Lucía, Nubia, Ahinoa, Gerardo y Silvia.

Del otro lado del Atlántico dirijo mis agradecimientos a la directora de la Maestría en

Demografía, Cristina Cacopardo, que me incentivó a venir y a mis ex-compañeras de

Maestría que me auxiliaron cuando necesité trabajos e información del país.

Por último a mi pareja, familia y amigos personales que me sostuvieron a lo largo de

(5)
(6)

La presente Memoria forma parte del Programa de Doctorado de Demografía del

Departamento de Geografía de la Universidad de Barcelona que se llevó a cabo durante

septiembre de 2003 y mayo 2005 y que fue posible gracias a la beca otorgada por el

Programa ALFAPOP de la Comunidad Económica Europea.

El interés por el tema de las migraciones internacionales se define a través de la

asistencia a distintos seminarios y charlas que tuvieron lugar en el Centro de Estudios

Demográficos durante la cursada del Doctorado. En esos momentos un tema importante

en Argentina es la salida creciente de la población que se acentúa desde la crisis

socioeconómica del 2001 y que me motivó a elegirlo como tema para el presente

trabajo. A lo que se suma que yo misma formaba parte de ese movimiento migratorio y

por lo tanto lo viviera como una experiencia personal aún cuando mis condiciones no

fueran la de la mayoría de argentinos emigrados a España, sobretodo por lo transitorio y

específico de mi estancia. La acentuación de los flujos de argentinos marca una nueva

etapa en la historia emigratoria del país que cuenta con antecedentes desde la década del

50 y que se acentúa entre fines de los 70 y principios de los 80, donde comienza a

cobrar importancia España como país de destino. La escasez de información en el país

sobre el número y características de las personas que estaban emigrando así como de la

situación en general de la población que se encontraba viviendo en España, despertó mi

entusiasmo por aportar un mayor conocimiento al respecto.

La publicación de los datos del Censo Nacional de Población realizado en noviembre de

2001 se presentó como una fuente ideal para la caracterización de la población argentina

que estaba residiendo en España y que terminó de definir el tema del presente trabajo.

El objetivo planteado es describir la inmigración de argentinos que llegan a España

desde 1988 hasta 2003 y las características sociodemográficas de la población argentina

residente, haciendo énfasis en la relación con la actividad laboral.

La primera pregunta que surgía era si el perfil educativo de los que estaban llegando a

España seguía siendo el de los profesionales y técnicos calificados de la década del 70 y

80, o si por el contrario se caracterizaba por una mayor diversidad en relación a su nivel

de calificación. En definitiva lo que me preguntaba era quienes son los que frente al

empeoramiento de las condiciones del mercado de trabajo argentino desde mediados de

los noventa y la acentuación de la crisis en el 2001, habían optado por un proyecto

migratorio. Algunos autores (Pellegrino,2003; Zuccotti,1989) ya han planteado que la

(7)

Las posibles diferencias en el nivel de instrucción entre los flujos más antiguos y los

más recientes me llevaron a otra cuestión más específica: ¿estaban los argentinos

sobrecualificados como en general se menciona?, y de ser así, ¿en qué sectores y tipo de

ocupaciones se insertan?. Estos interrogantes se tornan importantes a la hora de pensar

en términos de las expectativas y proyectos individuales. así como de la integración.

Por otra parte, la mayor antigüedad de los argentinos en España a diferencia de otras

nacionalidades que tienen una presencia numérica reciente, nos permitía preguntarnos

¿cuál es la situación laboral cuando la población residente es producto de corrientes más

antiguas?, en definitiva la antigüedad favorece la inserción de la población extranjera?

Y en el mismo sentido surgía la pregunta sobre los efectos del acceso a la nacionalidad

española o alguna nacionalidad europea que forma parte de la Comunidad Económica

Europea y por lo tanto hace que desaparezcan los obstáculos para la residencia y el

trabajo en el país. Los orígenes inmigratorios de la población Argentina, en especial

italiana y también española posibilitan el acceso a la nacionalidad de ambos países.

Aunque en el caso de la española recién desde principios del 2003 se facilita su

tramitación para los que no sean hijos de españoles sino nietos, a partir de la reforma al

Código Civil Español. El aumento de los trámites para la nacionalidad italiana en el

Consulado en Argentina que había generado demoras de más de dos años, muestran

como cada vez eran más los que aún sin concretarlo pensaban en un posible proyecto

migratorio. En síntesis el acceso a la nacionalidad italiana o española, ¿favorecen una

mejor situación en el mercado laboral?

Estas preguntas nos llevaron a considerar no solo a las personas con nacionalidad

argentina sino también a los nacidos en Argentina con otra nacionalidad, en especial

española e italiana que constituían la mayoría de los que tenían una nacionalidad

distinta a la argentina. Esta clasificación no pretende entrar en cuestiones identitarias

aunque puede generar posiciones polémicas en torno a si es la nacionalidad, el país de

nacimiento, o cuestiones de elección personal lo que define a las personas. No se

pretende atribuir ningún tipo de identificación ni categoría social a nadie, sino

simplemente pensar en la nacionalidad como condicionante para la libre circulación y

desarrollo de una actividad. Cuando comparamos con el resto de nacionalidades, tanto a

nivel de las grandes agrupaciones continentales como de las nacionalidad

latinoamericanas y caribeñas, se seleccionaron solo los de nacionalidad argentina ya que

(8)

Mientras que en distintos apartados se alude al conjunto de los nacidos en Argentina

distinguiendo la nacionalidad.

El trabajo, descontando la introducción y conclusiones, se estructura en cinco capítulos:

I. En el primer capítulo, se describen las principales fuentes seleccionadas para el

estudio de la inmigración y de la población argentina residente en territorio español,

evaluando su ventajas y limitaciones, así como la explotación que se realiza de cada una

de ellas en cuanto a los datos, series estadísticas y variables utilizadas.

II. En el segundo capítulo, en base a las estadísticas de Variaciones Residenciales

correspondientes al periodo 1988- 2003 se analiza la evolución de la inmigración

argentina que se dirige a España teniendo en cuenta los cambios en el crecimiento y

composición de la inmigración procedente del extranjero según grandes agrupaciones

continentales. En un segundo apartado se enmarca la inmigración argentina dentro del

conjunto latinoamericano y caribeño teniendo en cuenta los cambios en la participación

de las distintas nacionalidades a lo largo del periodo de estudio, así como las similitudes

y diferencias en la composición de los flujos según sexo y edad. Finalmente el análisis

se centra en los flujos procedentes de Argentina así como del conjunto de los flujos de

argentinos que llegan a España, distinguiendo la composición según nacionalidad

aludiendo a la salida de argentinos que tienen una nacionalidad europea, especialmente

española e italiana.

III. En el tercer capítulo, se describe en primer lugar el volumen de la población

argentina residente en territorio español así como el aumento creciente de población en

situación irregular, acorde a tres fuentes de información: los permisos de residencia, el

Padrón continuo y el Censo Nacional de Población de 2001. En segundo lugar se

enfoca la distribución territorial de la población argentina a nivel provincial y la

comparación con la distribución acorde a los datos censales de 1991. En el último

apartado se describe la composición según sexo y edad de la población argentina

residente en España, teniendo en cuenta al antigüedad en la residencia y el origen.

IV. El cuarto capítulo se centra en los aspectos laborales de la población argentina

residente en España, partiendo de los antecedentes bibliográficos en España y Cataluña.

Se apuntan las características educativas de la población y la participación en el

mercado de trabajo, así como los sectores y el tipo de ocupaciones donde se emplean los

(9)

en las principales ocupaciones comparando con los ocupados latinoamericanos y

caribeños, extranjeros y españoles.

En esta primera aproximación se ha primado el estudio empírico sobre la anticipación

teórica. Eso explica que en vez de un capítulo sobre el marco teórico de referencia, se

haya optado por realizar un estado de la cuestión en España y Cataluña sobre la

situación ocupacional de la población extranjera, a la par que en el resto de los capítulos

(10)
(11)

II.1. Fuentes disponibles para el estudio de la inmigración extranjera

Si los objetivos de un trabajo de investigación se definen en función de las

características de los fenómenos sociodemográficos que pretendemos abordar, nuestro

recorte está condicionado por los datos que podemos construir en base a fuentes de

información primarias o secundarias. Para el desarrollo de la presente memoria se

utilizan distintas fuentes elaboradas por los organismos públicos españoles que permiten

el estudio de la evolución de la inmigración argentina hacia España y del volumen y

aspectos sociodemográficos de la población argentina que reside en su territorio.

La descripción de las principales fuentes disponibles, focalizando sus potencialidades y

limitaciones permite valorar la calidad de la información y una mejor interpretación de

los datos, a la vez que posibilita la selección y el diseño de la explotación de las fuentes

acorde a los objetivos planteados.

Las fuentes españolas permiten enfocar el fenómeno migratorio tanto desde la óptica de

los movimientos o flujos internacionales e internos, como de los stocks o población

residente. En el primer caso se cuenta con las Estadísticas de Variaciones Residenciales,

mientras que para el análisis de los stocks se dispone de un conjunto posible de fuentes

con características metodológicas diferentes y que entre las principales se encuentran

los Permisos de Residencia, los Censos y Padrones de Población y los Padrones

Continuos.

II.1.1. El estudio de los flujos: Estadísticas de Variaciones Residenciales

El Instituto Nacional de Estadística (INE) elabora en forma anual las estadísticas de

migraciones internacionales e internas tanto de la población extranjera como española, a

partir de las altas y bajas residenciales recogidas por los Ayuntamientos en los Padrones

Municipales de Habitantes. Esta fuente de carácter administrativo registra los cambios

residenciales de las personas y aporta información sobre el país de origen y municipio

de destino en el caso de los movimientos internacionales, y el municipio de origen y

destino cuando los movimientos tienen lugar dentro del territorio. La inclusión de

información sobre variables personales como sexo, edad, nacionalidad y lugar de

(12)

Las Estadísticas de Variaciones Residenciales pueden encontrarse en distintas

publicaciones del Instituto Nacional de Estadística, así en los Anuarios Estadísticos de

España y Boletines de Estadística pueden consultarse desde los años sesenta hasta 1983,

y desde 1985 está disponible una publicación específica denominada Migraciones que

en 1999 pasa a llamarse Estadística de Variaciones Residenciales y que a partir del 2001

se publica solo en formato electrónico.

Las Estadísticas de Variaciones Residenciales son la única fuente estadística para el

estudio de los flujos de llegada de las migraciones internacionales, así como los

movimientos intermunicipales, con la variable nacionalidad y lugar de nacimiento para

toda España. La principal ventaja es la disponibilidad datos actualizados dado que la

información se actualiza en forma anual. Sus inconvenientes más importantes son, por

un lado, el alto subregistro de las bajas por movimientos hacia el exterior de España, y

por el otro, que pese a los sucesivos cambios realizados en la clasificación de los

eventos y cobertura que han contribuido a lograr mejoras en la confiabilidad y validez

de los datos, siguen presentando problemas para el seguimiento de la evolución

temporal.

Las dos modificaciones más importantes que han tenido consecuencias positivas en la

calidad de los datos, son la creación del denominado Documento Unico de Alta/ Baja a

mediados de 1987 y en 1996 la aprobación de la Ley 4/1996 reguladora de las Bases del

Régimen Local. En el primer caso, se trata de una acción directa sobre la fuente que

implicó la unificación de la información recogida por los ayuntamientos en un registro

individualizado en las delegaciones provinciales del INE. Esto permite tener toda la

información para cada persona a la par que disminuye las probabilidades de

duplicaciones en distintos municipios, por eso el registro individualizado para

extranjeros se inicia con la estadística de 1988. En el segundo caso, se trata de un efecto

indirecto que actuó sobre la propensión a inscribirse, así la nueva disposición tuvo

consecuencias para el registro de la población extranjera en tanto establece el derecho y

el deber de empadronamiento de todas las personas que residen en un municipio

independientemente de su situación legal. De ese modo se contribuye a evitar todo tipo

de reticencias por parte de los funcionarios a inscribir a personas en situación de

irregularidad.

A estas disposiciones deberíamos añadir, por otra parte, la progresiva exigencia del

(13)

como una constancia de residencia en el territorio en el caso de las políticas de

regularización. Todo ello ha contribuido sin duda a la disminución del subregistro,

atenuando la no inscripción de la población extranjera vinculada a razones como el

desconocimiento, la residencia en situación de irregularidad o la permanencia transitoria

en el territorio. En lo referente a la evolución temporal de los movimientos migratorios

tanto internacionales como internos, es probable que puedan verse afectados por el

desfase existente entre la llegada efectiva y el registro del alta en un municipio

determinado. En el caso específico de las migraciones internacionales hacia España, se

ha señalado (Domingo, 2003) que los efectos de las modificaciones legislativas

tendientes a mejorar los registros así como las relativas a las políticas tendientes a

controlar los flujos y regularizar extranjeros “sin papeles” -regularizaciones

extraordinarias-, tienen efectos sobre el volumen y las características de población

registrada, ya que en muchos casos se trata de población extranjera asentada con

anterioridad en el territorio pero que hasta ese momento era invisible en las registros. En

este sentido el sistema de Contingentes de Trabajadores anuales (conocidos como

políticas de cupos) que comienza a funcionar desde 1993, y los procesos de

Regularización Extraordinaria, 1991, 2000 y 2001- significaron la regularización de

inmigrantes ya residentes que como veremos más adelante, tuvo su impacto en las

estadísticas de variaciones residenciales, los permisos de residencia y padrones tanto en

el volumen como en el perfil.

II.1.2. El estudio de los stocks: permisos de residencia, censos y padrones, y padrón

continuo.

Permisos de residencia

Las estadísticas sobre los permisos de residencia tienen un carácter administrativo y su

periodicidad es anual. En ellas se contabilizan todas las personas de nacionalidad

extranjera que han solicitado y les fue concedido un permiso de residencia que tiene

vigencia a la fecha de referencia, el 31 de diciembre del año correspondiente. La

Dirección General de la Policía es la institución que tiene a su cargo la administración

de los permisos de residencia que sirven para la elaboración de las series anuales. Éstas

(14)

coordinado por la Comisión Interministerial de Extranjería del Ministerio del Interior. A

partir de 1994 también se pueden consultar los stocks de residentes extranjeros en el

Anuario de Migraciones, publicación de la Dirección General de Migraciones del Ministerio de Trabajo y Asuntos Sociales.

Los datos que estas publicaciones proporcionan son: los extranjeros con permisos de

residencia, estudiantes extranjeros con tarjeta de residencia, permisos de trabajo,

registro de refugiados, visados y concesiones de nacionalidad española, así como el tipo

de régimen (general o comunitario) y características referidas al sexo y edad,

permitiendo una desagregación geográfica a nivel provincial.

Una medida que ha tenido consecuencias importantes en la validez de los permisos, fue

la implementación en 1987 del Número de Identificación del Extranjero (NIE) que se

asigna con el permiso de residencia, y que permitió distinguir entre solicitantes y

permisos, evitando las duplicaciones que los registros anteriores podían presentar en los

casos en que se concedían más de un permiso a la persona durante el año de referencia.

Por el lado de los inconvenientes que esta fuente presenta debemos señalar que solo

representan un sub-universo de los residentes extranjeros, los legales, en un contexto

caracterizado por un aumento creciente y muy significativo de la irregularidad de la

migración internacional. De este modo, solamente nos permite una visión parcial del

volumen y características del conjunto de personas de nacionalidad extranjera. Por otra

parte, en términos de la cobertura específica de estos registros hay que señalar que no se

contabilizan los permisos en periodo de renovación. El tiempo de retraso así como el

volumen de permisos en esta situación pueden llegar a ser muy importante en el

recuento de la población. Sirvan de ejemplo los 200.000 expedientes que, en junio del

2004, estaban pendientes de respuestas por la lentitud de la administración (La

Vanguardia: 17/06/2004; El País: 17/06/2004)

El seguimiento temporal está condicionado no únicamente por las medidas legislativas

señaladas, sino también por los cambios en el tipo de permisos que se computan a lo

largo de los años. Así, por ejemplo, hasta 1992 no eran consignados los datos

correspondientes a los permisos de estudiantes y hasta 1993 los de familiares y personas

dependientes de titulares con permisos.

(15)

El censo nacional de población de periodicidad decenal incluye una riqueza de

información sociodemográfica básica y con un nivel de desagregación territorial no

comparable a otra fuente, que aporta información sobre el tamaño y la estructura de la

población en cuanto a características socio-demográficas y la distribución territorial.

El último censo español levantado en noviembre del 2001 responde al tipo de censo

clásico, entendiendo por tal el recuento exhaustivo de la población a través del recorrido

por todo el territorio; pero con apoyo en el Padrón Continuo en tanto establece

vinculaciones recíprocas para la actualización de la información. Así los datos

correspondientes a los padrones continuos fueron pre- impresos en el cuestionario

censal, listos para su chequeo y confirmación o corrección.

El instrumento de recolección estuvo integrado por tres cuestionarios que recaban

información sobre las diferentes unidades censales: los hogares, los individuos y las

viviendas. El censo incluyó a todas las personas, españoles o extranjeros, que tuvieran

fijada su residencia en territorio nacional en la fecha de referencia, pretendiendo censar

a las personas allí donde residen habitualmente.

Para la identificación de los hogares se modificó su definición con respecto a la

utilizada en el censo anterior, considerado como el grupo de personas residentes en la

misma vivienda eliminando la anterior condición de “gastos comunes compartidos”. Por

otra parte se cambió el concepto de “persona principal” como indicador que permitía

establecer la composición de las familias y los hogares, siendo reemplazado por aquella

que se enumera en primer término.

El censo del 2001 recoge información sobre una serie amplia de dimensiones y

variables para el estudio de las características población extranjera, referidas a las

personas, los hogares así como a las viviendas y edificios donde residen (cuadro 1. Al

momento de realizarse el presente trabajo no se disponía de los microdatos del Censo,

por ende los resultados aquí obtenidos son producto de la explotación de los datos a los

cuales se accedieron mediante el sistema de consulta de información en la página Web

del Instituto Nacional de Estadísticas en Internet y que permitió la elaboración de las

distintas tablas y gráficos.

Otra fuente disponible es el padrón municipal de habitantes que consiste en un recuento

de la población que reside en cada municipio gestionado y elaborado por los

Ayuntamientos. Hasta 1996 se renovaba cada 5 años y deja de realizarse a partir de la

(16)

para el año 1996, la gestión en manos de las Comunidades Autónomas, significó que esa

información fuese recogida como Estadística anexa al padrón sólo para seis

comunidades: Canarias, Cataluña, Galicia, Madrid, Navarra y el País Vasco.

El Padrón Continuo

A partir de 1996 coincidiendo con la mencionada ley 4/1996 (del 10 de enero

reguladora) que establece las Bases del Régimen Local, se implementa una nueva

herramienta estadística, con el objetivo de conocer la población española y extranjera

con sus características básicas (sexo, edad, nacionalidad, lugar de nacimiento y nivel de

instrucción) para cualquier municipio, con una periodicidad anual. La información se

obtiene a partir de las altas y bajas padronales, una vez completadas con el Movimiento

Natural (nacimientos y defunciones) y son gestionadas por INE a partir de los datos

enviados por los Ayuntamientos.

La principal ventaja del Padrón Continuo es la disponibilidad de una base de

información nacional actualizada, sin embargo presenta el inconveniente que sigue

arrastrando los problemas en la calidad de las altas y bajas de los registros de los flujos.

Por un lado, el desconocimiento de las bajas cuando los flujos se dirigen al extranjero, y

por el otro, los problemas de duplicaciones en los registros de la población extranjera y

menores españoles, en el primer caso por las dudas que pueden presentar los apellidos y

la presentación de diferentes documentos en el momento de la inscripción, y en el caso

de los segundos, por el hecho de que no disponen del documento nacional de identidad

hasta los seis años. A esto habría que agregar la pérdida en la exhaustividad de la

información relevada en el padrón municipal en la medida que desaparecen los datos

sobre estado civil, relación con la actividad económica, rama de actividad, situación

profesional y variables de los hogares, tal como se mencionara anteriormente.

1.2. La explotación de las fuentes para la memoria

Para el estudio de los flujos migratorios de argentinos que llegan a España se utilizan las

estadísticas de variaciones residenciales. Aunque no deberemos olvidar las limitaciones

(17)

edad. La primera serie de estadísticas a utilizar es la de 1988, año que como se

mencionara se implementa el registro individualizado; y las series anuales consecutivas

hasta la correspondiente al 2003, última disponible en el momento de realizarse esta

memoria.

Para el estudio de los stocks se han utilizado básicamente: 1) el Censo de Población de

noviembre de 2001, 2) los permisos de residencia de 1975 a 2003 y 3) el Padrón

Continuo a 1 de enero de 2003. En el momento de redacción definitiva de este trabajo,

marzo 2005 es cuando se han hecho disponible los resultados del padrón de 2004, razón

por la cual, aunque se ha relevado alguna referencia, no se ha explotado.

Las tres fuentes como hemos visto se diferencian en la finalidad, carácter y

periodicidad. Las estadísticas de los permisos de residencia tienen un carácter

administrativo como los padrones a diferencia del objetivo estadístico de los censos. En

cuanto a la población que registran, los permisos sólo refieren a los residentes

extranjeros o sea aquellas personas con permiso y/o tarjeta de residencia, y su

periodicidad es anual. Por el contrario, los censos de población y padrones consignan

todas aquellas personas que han cumplido con el acto de censarse y empadronarse

respectivamente sin importar su situación legal en el país. Sin embargo la periodicidad

de una y otra es diferente, dado que el censo se realiza cada diez años, mientras que los

padrones tienen una periodicidad quinquenal hasta el año 1996 momento en que es

sustituido por el padrón continuo de carácter anual cuya primera serie estadística

disponible corresponde a 1 e enero de 1998. Aún cuando los censos y padrones

coincidan en un mismo año con los permisos de residencia, la fecha de referencia es

distinta.

La exhaustividad de información que brinda el censo hace que se convierta en la

principal fuente para la Memoria, no obstante se consideran los datos del padrón

continuo que aún cuando no presenta la misma riqueza informativa que el censo,

permite estimar el volumen de población residente en el territorio español con un mayor

actualización así como comparar los cambios en la composición por sexo y edad y las

(18)

Tabla 1: Fuentes de información seleccionadas para la Memoria. Características y variables relevadas.

Fuente Organismo

Encargado

Tipo de Eventos Año de

referencia

Tipo de fuente Variables

Estadísticas de Variaciones Residenciales

Instituto Nacional de Estadística

Flujos: Altas residenciales

1988 - 2003 Administrativa sexo, edad, país de nacimiento, nacionalidad, país de procedencia, municipio de procedencia y de residencia

Censo Nacional de Población y

Vivienda

Instituto Nacional de Estadística

Stocks: población censada

2001 Estadística

1- Personas

Datos sociodemográficos: sexo, fecha y lugar de nacimiento, estado civil, lugar de residencia hace 10 años y 1 año, año de llegada al municipio y lugar de procedencia, nivel de estudios, sector de estudios, estudios en curso, lugar de estudio, número de viajes diarios/ medio de desplazamiento y tiempo al lugar de estudio, número de viajes diarios/ medio y tiempo de desplazamiento al lugar de trabajo, nacionalidad, relación con la persona nº1, conocimiento de lenguas propias.

Datos ocupacionales: relación con la actividad, ocupación, situación profesional, actividad del establecimiento, lugar de trabajo, tiempos usualmente trabajado

2- Hogares: régimen de tenencia, disponibilidad de vehículos a motor, año de ocupación de la vivienda, disponibilidad de segunda vivienda

3- Vivienda: tipo de hueco, tipo de local, tipo de colectivo, clase de vivienda, número de habitaciones, superficie de la vivienda, instalaciones de la vivienda, problemas de la vivienda y de su entorno

Padrón Continuo Instituto Nacional de Estadística

Stocks: Población empadronada

2003 Administrativa sexo, edad, país de nacimiento, nacionalidad, municipio de residencia, nivel de instrucción (poco fiable)

Permisos de Residencia

Ministerio del Interior

Stocks: Extranjeros con permisos de

residencia

1975 - 2003 Administrativa Sexo, edad, nacionalidad, provincia de residencia, tipo de régimen.

(19)
(20)

III. La inmigración argentina en el contexto de la inmigración

(21)

III.1. La inmigración internacional según grandes agrupaciones continentales

Los datos sobre la emigración de argentinos en las décadas pasadas han sido

fragmentarios, algunos basados en el número visados concedidos por el Consulado de

Estados Unidos a emigrantes argentinos (Zuccotti,1989), país que se convirtió en el

primer receptor de los argentinos que salieron del país desde la década de los 60 y en las

décadas siguientes, o encuestas realizadas a argentinos en los países de destino donde

residían. Otra fuente ha sido el Programa IMILA (Investigación de la Migración Internacional en Latinoamérica) del Centro Latinoamericano de Demografía (CELADE) que recopila y publica los datos censales que envían los países que

conforman el continente americano y de este modo se dispone de datos sobre la

población residente en otro país. Así, acorde a los datos disponibles de la ronda censal

de los 90 el número de argentinos residente en otro país era de 264.052, de éstos 77.986

residían en Estados Unidos.1

En este marco hay que resaltar la importancia de un trabajo reciente de Lattes,

Comelatto y Levit (2003) que estiman los saldos migratorios quinquenales de nativos

para el periodo 1950-2000 como componentes de un Modelo de la Dinámica

Demográfica Argentina (SDAII). Los autores muestran que los saldos migratorios han

sido persistentemente negativos a lo largo de todo el periodo, siendo el volumen de

nativos emigrados entre 1950 y 2000 de 751.430 personas. La tendencia de los saldos

migratorios permiten distinguir tres etapas: a) la primera abarca los primeros 20 años

(1950-1969) en que el volumen de emigrantes habría aumentado en forma progresiva,

pasando de unos 30.000 en 1950-54 a casi 54.000 en el quinquenio 1965-69, b) la

segunda incluye los cuatro quinquenios siguientes que implicaron una alteración en esta

tendencia, el primero (1970-74) y el último (1985-89) suavizándola con un promedio de

18.000 emigrantes en cada quinquenio, y los dos intermedios (1975-79 y 1980-84)

acentuándola, con un promedio de alrededor de 167.000 personas por quinquenio, c) la

tercera correspondiente a la década de los noventa donde se habría vuelto a la tendencia

emigratoria de los primeros 20 años pero agravada entre 1995-1999 con un número de

emigrantes promediando los 127.000 nativos. Bajo el supuesto que los nativos en el

exterior tuviesen una mortalidad igual a la de los nativos residentes en el país, estimaron

1

(22)

que al año 2000 el stock de sobrevivientes alcanzaba un volumen de 661.305, lo que

significaba un 1.8 por ciento de la población de Argentina a esa fecha.

Las causas de las distintas olas emigratorias se asocian a periodos de crisis

socioeconómicas cíclicas y golpes militares que jalonan la historia argentina y se

plasman en los conceptos de exiliados políticos y emigrantes económicos que se han usado para describir la salida de argentinos del país y que las estimaciones de

emigrantes confirman. Así el volumen más alto de emigrantes nativos habría tenido

lugar en los quinquenios 1975-1979 y 1980-1984, coincidiendo con los años de la

última dictadura militar argentina (1976-1983), y el de 1995-1999 años en que se

registran los niveles más altos de desempleo.

Junto a Estados Unidos, principal país receptor de emigrantes argentinos, Canadá y

algunos países de Europa así como otros países latinoamericanos se convirtieron en

países de destino. Dentro de los países europeos, España ha sido desde la década de los

70 uno de los países hacia donde se dirigen las corrientes emigratorios de argentinos, el

cual sigue manteniéndose como país de atracción de los flujos que salen de Argentina

con la crisis del 2001. Sin embargo el contexto inmigratorio español durante la década

de los noventa y principio del 2000 está caracterizado por cambios tanto en el volumen

e intensidad como en la composición. El incremento de la inmigración argentina forma

parte del crecimiento acelerado de los flujos latinoamericanos y caribeños, cuyo

volumen de entradas registradas a principios del nuevo siglo los ubica en primer lugar

dentro de la inmigración internacional que llega a España.

Con el objetivo de analizar la migración internacional que entró a España durante el

periodo de estudio, se distinguen seis grandes agrupaciones continentales en base a la

nacionalidad de la población: 1) Latinoamérica y Caribe; 2) América del Norte y

Oceanía; 3) África; 4) Asia; 5) Unión Europea y 6) Resto de Europa.

En dicha clasificación se tuvo en cuenta la división realizada por el Centro Económico

para América latina (CEPAL) y el Centro de Estudios de Población para América latina

(CELADE) de la ONU en sus últimos informes e investigaciones, en los que el

continente americano se divide en América latina y el Caribe por un lado y América del

Norte por otro. En el primero se incluyen a todos los países con excepción de Canadá y

Estados Unidos. Estos dos últimos se integran, junto a los países de Oceanía en un solo

grupo, dado el bajo volumen de los flujos migratorios dirigidos a España. Por otro lado

(23)

Francia, Italia, Luxemburgo, los Países Bajos, Dinamarca, Irlanda, Reino Unido,

Grecia, España y Portugal). Los países europeos restantes se agrupan bajo la

denominación Resto de Europa aunque 10 de éstos (Hungría, Chipre, Polonia, Malta,

Estonia, Letonia, Lituania, República Checa, República Eslovaca y Eslovenia) a partir

del 2004 ya forman parte de la Unión. Las últimas dos regiones desagregadas son Asia

y África, diferenciándose además en la inmigración internacional el flujo protagonizado

por las personas de nacionalidad española, dentro de la cual una buena proporción

corresponde al retorno de españoles que emigraron en décadas pasadas.

III.1.1. Crecimiento acelerado y latinoamericanización de los flujos extranjeros

El incremento en el volumen e intensidad y los significativos cambios en la

composición de la inmigración internacional que se dirigió hacia España entre

1988-2003 marcan una nueva etapa en la historia migratoria del país, distinguiendo

claramente un antes y un después del 2000. El total de altas del periodo procedentes del

extranjero, que podemos estimar como un mínimo, ascienden a 2.285.242. El 84.3%

(1.925.846) corresponden a población de nacionalidad extranjera, de las cuales el 46%

son latinoamericanos y entre éstos 92.170 (11%) argentinos; el 16% (359.504) restante

de las altas son de españoles.

Como se destaca en el gráfico 1, la evolución de las entradas a lo largo del periodo

distingue tres etapas en la inmigración internacional: 1) 1988- 1996; 2) 1997-1999 y 3)

2000–2003. No obstante hay que tener en cuenta que, como ya ha sido señalado

(Domingo, 2003), las tendencias en las altas muchas veces refleja más el efecto de las

modificaciones legislativas y administrativas en materia migratoria que los cambios

(24)

Gráfico 1. Migraciones internacionales llegadas a España, por nacionalidad. Grandes agrupaciones continentales y españoles, 1988-2003.

0 20000 40000 60000 80000 100000 120000 140000 160000 180000 200000 220000 240000

1988 1989 1990 1991 1992 1993 1994 1995 1996 1997 1998 1999 2000 2001 2002 2003

América latina y Caribe América del Norte y Oceanía

Africa Asia

Unión Europea Resto Europa

Españoles

Fuente: Estadísticas de Variaciones residenciales 1988-2003, INE. Elaboración propia.

1) De 1988 a 1996: el predomino de la inmigración de españoles

Hasta 1996 el promedio de las altas anuales es de 32.061 personas, con un valor

máximo de 38.877 altas durante 1992, un año después del Proceso de Regularización (7

de junio de 1991) donde se concedieron 108.534 permisos a trabajadores en situación de

irregularidad, lo que hace pensar que el incremento puede estar dado en parte por la

inscripción en los registros padronales de personas que por su situación irregular no

aparecían en las estadísticas hasta ese año.

El volumen de las corrientes inmigratorias de extranjeros es superado durante estos años

por las de españoles, que componen el 52.6 % (151.888) de las entradas del periodo. En

el conjunto de altas de población extranjera, los latinoamericanos y caribeños (38.118)

se ubican en segundo lugar detrás de la Unión Europea (46.537) y seguido por los

(25)

nacionalidades asiáticas (10.909), del resto de Europa (6.574) y de América del Norte y

Oceanía (2.740).

1) De 1997 a 1999: el crecimiento de los flujos de extranjeros

El incremento en las altas del año 1997 marca la división entre la primera y segunda

etapa, asociado por un lado a las disposiciones introducidas en el nuevo reglamento de

la Ley de Extranjería en 1996 (modificación del reglamento de 1986 correspondiente a

la Ley de Extranjería de 1985) sobre la reagrupación familiar que permite la

regularización de familiares reagrupados en condición de irregularidad, y por otro lado

al efecto de la Ley 4/1996 de Bases de Régimen Local que establece para los residentes

extranjeros el derecho y deber a empadronarse con independencia de su situación legal.

Ambas acciones contribuirán al crecimiento de las altas padronales, siendo parte de

ellas correspondientes a personas que podían residir en el país con anterioridad al

reglamento, sobretodo la última incentivará el incremento por cobertura de las altas,

aunque debe considerarse que no hacen nada más que sumarse a la tendencia al

crecimiento real de los flujos experimentado durante este periodo.

Las altas de 1997 ascienden a 57.849, lo que significó un aumento del 48.8% con

respecto al volumen más alto registrado durante la etapa anterior. Esta tendencia

ascendente se acentúa en los dos años siguientes de modo que en solo tres años suman

266.362, cifra apenas inferior a la registrada a lo largo de los nueve años anteriores

(288.547). El salto cuantitativo es consecuencia principalmente del crecimiento en las

altas de población extranjera que representaron el 72% (191.826), aún cuando las altas

de españoles también aumentaron. El volumen de latinoamericanos y caribeños (57.253)

en este periodo se ubicaron en primer lugar aventajando los ingresos de personas con

nacionalidades de la Unión Europea (68.205) y africanas (41.871).

3) De 2000 a 2003: aceleración de los flujos latinoamericanos y caribeños

El proceso de Regularización Extraordinaria que tuvo lugar en el 2000 (Ley 4/2000 del

11 de enero), que finalmente incluyó una segunda regularización denominada

Documentación por Arraigo y que estuvo dirigida a aquellos que pudiesen demostrar

arraigo en el país ya sea de tipo laboral o vínculos con familiares residentes, ayudan a

(26)

Su anuncio anticipado y su presentación como el último proceso de regularización,

genera lo que se ha denominado efecto llamada, en tanto incentiva la anticipación de proyectos migratorios (Domingo, 2004).

Durante los primeros años del 2000 las altas padronales de población con nacionalidad

extranjera alcanza la cifra de 1.597.361, lo que significa un incremento de tal magnitud

que representan el 83% de las altas de todo el periodo (1988-2003). Las altas de

población latinoamericana y caribeña jugaron un rol importante en este aumento ya que

entre el 2000-2003 sumaron 786.493, casi el 50% del total. Las altas del resto de

agrupaciones continentales también se incrementaron, en especial el Resto de Europa

cuyo volumen fue de 299.215 (19 %), ubicándose en segundo lugar. Los ingresos de

españoles durante estos años son de 132.972, lo que significa un 7.7 % del total de

entradas procedentes del extranjero.

El año 2003 marca un cambio en la tendencia de los flujos de latinoamericanos y

caribeños que, a diferencia de las cinco agrupaciones continentales restantes, disminuye

su volumen aunque siga siendo en forma marcada el conjunto más representado (el 39%

de todas las altas procedentes del extranjero registradas para ese año). Dicho descenso

no hace más que subrayar lo extraordinario del crecimiento de los dos años anteriores.

Es difícil pensar que este decrecimiento pueda ser tomado como indicador de una

reversión en la tendencia de los flujos latinoamericanos y caribeños en tanto no parecen

haber desaparecidos las causas que la generan a nivel nacional y que es necesario

interpretar en el contexto económico y político internacional. Por otro lado las redes migratorias o la constitución de lo que se ha llamado comunidades transnacionales

sostienen y consolidan los flujos. Estas que podrían verse potenciadas por la

Regularización Extraordinaria que está teniendo lugar en este momento, de febrero a

mayo de 2005, no solo por el efecto llamada que puede haber generado sino también en

vistas a futuros proceso de reagrupación familiar por parte de quienes logren regularizar

su situación. Por otra parte, como veremos más adelante, la composición por

nacionalidades muestra el crecimiento de inmigrantes de nacionalidades que hasta ahora

(27)

III.1.2. Composición por sexo y edad de los flujos internacionales

Si la cobertura de las altas padronales es, como ya se ha comentado, deficiente tanto en

su volumen como en su seguimiento temporal, la estructura por sexo y edad en la

agregación temporal puede ser considerada bastante sólida en términos de

representatividad.

La feminización, la incipiente presencia de menores y el protagonismo de los jóvenes

entre 20 y 35 años, son las características más señaladas de los flujos latinoamericanos y

caribeños (gráfico 2). Las entradas registradas durante el periodo 1988-2003, están

integradas por un porcentaje levemente superior de mujeres (53%), población en edades

jóvenes entre los 20 y 35 años (50.3%) y por una proporción de menores del 18%.

El carácter femenino de las migraciones latinoamericanas y caribeñas, que como

veremos se ha suavizado con el tiempo, contrasta con la mayor participación masculina

del resto de las corrientes, siendo las africanas las más masculinizadas compuestas por

un 68% de hombres (205.115). Este patrón migratorio se repite en las migraciones que

tienen lugar dentro de la región latinoamericana, a diferencia de las corrientes

extrarregionales que tienen como destino Estados Unidos. (Villa y Martínez Pizarro,

2001)

Al igual que en las entradas de africanos, asiáticos y de nacionalidades del Resto de

Europa, el carácter laboral de la migración se observa en la alta presencia de población

en edades activas jóvenes. Esta contrasta con la composición de los flujos de la Unión

Europea caracterizados por el mayor peso de personas en edades cercanas a la

jubilación, así la población entre 50 y 65 años representa el 27% (94.519). La

proporción de personas en este grupo de edad se ha incrementado después del 2000,

pasando del 25% (39.408) entre 1988-2000 al 29% (55.111) en el periodo 2001-2003;

compuesta principalmente por personas de nacionalidad inglesa y alemana.

El porcentaje de menores resulta el más elevado en relación al resto de los grupos

migratorios donde varía entre el 13% y el 15%, a excepción de un mayor peso (20%)

entre los correspondientes a América del Norte y Oceanía cuya composición por edad

(28)

Gráfico 2 . Población de nacionalidad extranjera de alta en España según sexo y edad. Grandes agrupaciones continentales, 1988-2003.

0 2000 4000 6000 8000 10000 12000 14000 16000

0 5 10 15 20 25 30 35 40 45 50 55 60 65 70 75 80 85 90 95 100+

hombres: 205115 mujeres: 94393 Africa 0 500 1000 1500 2000 2500 3000

0 5 10 15 20 25 30 35 40 45 50 55 60 65 70 75 80 85 90 95100+

hombres: 38920 mujeres: 27234 Asia 0 1000 2000 3000 4000 5000 6000 7000 8000

0 5 10 15 20 25 30 35 40 45 50 55 60 65 70 75 80 85 90 95100+

hombres mujeres Total hombres: 183550 mujeres: 161150 Unión Europea 0 5000 10000 15000 20000 25000 30000 35000

0 5 10 15 20 25 30 35 40 45 50 55 60 65 70 75 80 85 90 95 100+

hombres: 408819 mujeres: 473045 América latina y Caribe

0 2000 4000 6000 8000 10000 12000 14000 16000

0 5 10 15 20 25 30 35 40 45 50 55 60 65 70 75 80 85 90 95 100+

hombres: 170406 mujeres: 149384 Resto de Europa

0 50 100 150 200 250 300 350 400

0 5 10 15 20 25 30 35 40 45 50 55 60 65 70 75 80 85 90 95 100+

hombres: 7178 mujeres: 6652 América del Norte y Oceanía

(29)

III.2. La inmigración latinoamericana y caribeña

Los estudios sobre la migración de Latinoamérica y Caribe (Villa y Martínez Pizarro,

op.cit.) durante la segunda mitad del siglo XX han distinguido tres patrones migratorios:

1) la inmigración de ultramar que se da entre la segunda mitad del siglo XIX y la primera del XX que fue intensa en varios países, en especial en Argentina, y que

provenía principalmente de Europa y en menor medida del Cercano Oriente y Asia, 2)

la migración intrarregional que se da entre los países de la región y que tiene un gran aumento desde los 70, seguido por un crecimiento moderado en los 80, 3) la emigración fuera de la región que se dirige principalmente hacia Estados Unidos y que registra un crecimiento intenso desde los 70 y una diversificación de los países de origen.

Durante los noventa mientras la inmigración de ultramar ha mermado y la migración

intrarregional parecía estabilizarse, los cambios en la emigración hacia el exterior de la

región marcan un nuevo patrón extrarregional. En las décadas anteriores la emigración a

destinos distintos a Estados Unidos tuvo antecedentes, como la que se dirigió a Canadá,

Reino Unido y los países de Europa, y Australia. Sin embargo la novedad está dada por

la emergencia de España y Japón como los destinos de más elevada dinámica reciente

de la emigración extrarregional Este nuevo patrón ha sido asociado a una modalidad de

retorno diferido generacionalmente acorde a la emigración desde países europeos hacia

América a fines del siglo XIX y primera mitad del XX. (Martínez Pizarro, 2003)

El mayor dinamismo de España como país receptor de la emigración extrarregional de

América latina y el Caribe no solo se expresa en la señalada participación creciente de

los flujos en el conjunto de la migración internacional que llega a España durante fines

de los noventa y primeros años del 2000, sino que además está acompañado de una

diversificación en la composición por nacionalidades.

Las corrientes inmigratorias de argentinos, que han integrado los flujos

latinoamericanos y caribeños de los 70 y 80, acompañan la aceleración del conjunto en

tanto muestran una tendencia ascendente desde mediados de los noventa que se acentúa

(30)

III.2.1. Crecimiento y diversificación según nacionalidades

Si los flujos latinoamericanos y caribeños se han caracterizado por una tendencia

ascendente que se intensifica hacia fines de los noventa y principios del 2000, la

inmigración de argentinos registra oscilaciones que marcan una primera etapa

descendente durante la primera mitad de los noventa seguida por una reversión de la

tendencia durante los años finales de los noventa acentuándose en los primeros años del

2000.

Entre 1990 y 1996 el volumen de altas promedio correspondientes a personas de

nacionalidad latinoamericana y caribeña no superan las 6.000 entradas anuales. Acorde

a las nacionalidades el volumen de entradas de argentinos durante esos años disminuye

al contrario de lo que sucede con los flujos peruanos y dominicanos que pasan a

representar las primeras nacionalidades. El peso de las altas argentinas en el total

latinoamericano y caribeño desciende del 45 % (1.946) en 1990 al 20% en 1996 (350),

mientras que para los mismos años las correspondientes a peruanos y dominicanos

aumentan su participación de 6% y 5% (268 y 224) al 24% y 17%.

La intensidad en el crecimiento de las entradas del conjunto latinoamericano y caribeño

hacia España a finales de la década, es producto de la evolución de los ingresos de

ecuatorianos y colombianos que mostraron un rápido incremento en solo dos años, el

cual estuvo acompañado por el crecimiento sostenido de las entradas de argentinos que

se acentúan en el 2001 y 2002. De las 786.943 altas latinoamericanas y caribeñas

registradas entre el 2000 y el 2003, 335.585 (43%) corresponden a ecuatorianos y

162.639 (21%) colombianos. Las altas de argentinos que se habían triplicado entre 1999

y 2000, pasando de 1.928 a 6.688, acentuaron su crecimiento los años siguientes

sumando en solo tres años (2001-2003) un total de 79.440, representando el 10% del

total de altas latinoamericanas y caribeñas.

Además de la intensidad en el crecimiento los flujos latinoamericanos y caribeños se

caracterizan por la diversificación de las nacionalidades (gráfico 3). Junto al aumento de

los flujos peruanos y dominicanos, se incrementan los ingresos de personas con

nacionalidades que presentan una mayor antigüedad inmigratoria hacia España como es

el caso de uruguayos y chilenos, principales flujos durante los 70, y cubanos y

venezolanos; a la par que se registra una presencia creciente de nuevas nacionalidades

(31)

latinoamericana y caribeña responde a un empeoramiento de las condiciones laborales,

sociales y en algunos casos políticas de los países de origen; pero también se explica en

los anunciados Procesos de Regularización Extraordinaria del 2000 y de

Documentación por Arraigo del 2001 que permitieron la regularización de inmigrantes

en situación de irregularidad. El efecto de atracción que generaron se vio acentuado por

el aviso anticipado, para colombianos y ecuatorianos, de la obligatoriedad del visado

para ingresar a España, que finalmente comenzó a regir desde el 2002 y 2003

respectivamente.

En la Regularización que tuvo lugar en 1991 el porcentaje de solicitudes

latinoamericanas aprobadas fue del 17% siendo Argentina, Perú y República

Dominicana las principales nacionalidades beneficiadas. Pero en los procesos del 2000

y 2001 el peso de las solicitudes de permisos de residencia y/o trabajo concedidos a

población latinoamericana y caribeña ascendió al 30% y al 47% respectivamente,

destacando los ecuatorianos y colombianos (Martínez Buján, 2003,16-17).

El descenso del conjunto de altas de latinoamericanos y caribeños en el 2003 que se

señalara en el apartado anterior, está asociada a una baja en el volumen de altas

ecuatorianos, colombianos, y argentinas; que en los dos primeros casos es consecuencia

en parte con el efecto de freno que tuvo la entrada en vigencia de los visados para el

ingreso al país. En el caso argentino parece reflejar el efecto que la crisis

socioeconómica del 2001 tuvo en la aceleración los flujos emigratorios, en tanto

desencadenó nuevos proyectos migratorios a la vez que incentivó aquellos que pudieron

estar gestándose en años anteriores con el progresivo deterioro del mercado laboral y de

las condiciones de vida en general a lo largo de la segunda parte de los noventa. El resto

de las nacionalidades latinoamericanas y caribeñas, por el contrario muestran una

tendencia creciente sostenida, en especial las entradas de personas con nacionalidad

boliviana y peruana que en el 2003 superan las correspondientes a colombianos y se

(32)

Gráfico 3. Evolución de la inmigración de América latina y Caribe a España. Principales nacionalidades seleccionadas, 1988-2003.

0 250 500 750 1.000 1.250 1.500 1.750 2.000

1988 1989 1990 1991 1992 1993 1994 1995 1996

1988-1996

0 10.000 20.000 30.000 40.000 50.000 60.000 70.000 80.000 90.000 100.000

1997 1998 1999 2000 2001 2002 2003

Cuba R. Dominicana Venezuela Bolivia Colombia Ecuador Perú Argentina Uruguay Chile Brasil

1997-2003

(33)

III.2.2. La evolución de la feminización de los flujos latinos

El patrón migratorio feminizado, característico de los flujos latinoamericanos y

caribeños que ingresaron a España durante el periodo 1988-2003, difiere entre las

principales nacionalidades (gráfico 4).

La inmigración de nacionalidad argentina, puede considerarse la excepción a ese patrón

de feminización de los flujos, ya que está compuesta por una proporción similar de

mujeres (49 %) y hombres (51%), al igual que en el caso de los inmigrantes chilenos

(50%) y de uruguayos con más peso de hombres (52%). Por el contrario el peso de las

mujeres se acentúa en el resto de las nacionalidades (ecuatorianos 51%, cubanos 54%,

bolivianos 55%, peruanos 55%, colombianos 56%, venezolanos 56%), siendo una rasgo

distintivo de la inmigración brasileña y dominicana donde el porcentaje de mujeres

representan el 64%. El aumento de los flujos a fines de los noventa implicó una

tendencia a una situación de mayor equilibrio entre los sexos. Así el índice de

masculinidad de las altas correspondientes a las once nacionalidades seleccionadas, que

representaron más del 90 por ciento del total de las altas latinoamericanas y caribeñas

del periodo, asciende entre 1988-1996 (72 hombres por cada 100 mujeres) y 2000-2003

(93 hombres por cada 100 mujeres).

Distintas investigaciones han señalado que la participación diferencial por sexo en las

migraciones está vinculado a la confluencia de factores como la modalidad de la

inserción laboral en los países de destino, los arreglos y estrategias familiares, el papel

de las redes y comunidades de migrantes, las expectativas de reagrupación familiar, así

como los cambios en el rol de la mujer y su potencial autonomía o quizás una

subordinación a los patrones de desigualdad; que en cada caso pueden tener distinta

influencia. Estos factores determinan perfiles migratorios tanto en el inicio de los flujos

migratorios como en su evolución. ( Martínez Pizarro, 2003)

Con excepción de las corrientes de argentinos con un porcentaje de hombres levemente

más alto, que disminuye en los años centrales de los noventa, el resto de las principales

nacionalidades consideradas muestran una mayor presencia de mujeres cuyo peso ha ido

variando con el crecimiento y la antigüedad de los flujos. El índice de masculinidad

muestra como en la mayoría de las nacionalidades el crecimiento de las entradas en los

(34)

reciente, o los flujos venezolanos y brasileños donde la presencia de mujeres se

mantiene relativamente estable

Gráfico 4. Distribución de las altas según sexo y edad. Principales nacionalidades latinoamericanas y caribeñas seleccionadas, 1988-2003.

0 2000 4000 6000 8000 10000 12000 14000

0 10 20 30 40 50 60 70 80 90 100

Hombres Mujeres Total

Ecuador

hombres: 169.938 mujeres:m177.9721779 72brees: 0 1000 2000 3000 4000 5000 6000 7000

0 10 20 30 40 50 60 70 80 90 100

Colombia

hombres: 76.812 mujeres 99.564 0 500 1000 1500 2000 2500 3000 3500 4000

0 10 20 30 40 50 60 70 80 90 100

Argentina hombres: 47.015 mujeres: 45.155 0 200 400 600 800 1000 1200 1400 1600 1800 2000

0 10 20 30 40 50 60 70 80 90 100

Perú Perú

hombres: 21.375 mujeres: 26.353

0 200 400 600 800 1000 1200

0 10 20 30 40 50 60 70 80 90 100

República Dominicana

hombres: 12.209 mujeres: 21.949

0 200 400 600 800 1000 1200

0 10 20 30 40 50 60 70 80 90 100 Cuba Perú hombres: 13.330 mujeres: 15.777 0 200 400 600 800 1000 1200 1400 1600 1800

0 10 20 30 40 50 60 70 80 90 100

Bolivia

hombres: 17.170 mujeres: 21.016

0 200 400 600 800 1000 1200

0 10 20 30 40 50 60 70 80 90 100

Venezuela

hombres: 12.644 mujeres: 15.810

0 200 400 600 800 1000 1200 1400

0 10 20 30 40 50 60 70 80 90 100

Brasil

hombres: 9.137 mujeres: 16.375

0 100 200 300 400 500 600 700 800

0 10 20 30 40 50 60 70 80 90 100

Chile Perú

hombres: 8.673 mujeres: 8.571

0 100 200 300 400 500 600 700 800

0 10 20 30 40 50 60 70 80 90 100

Uruguay

hombres: 10.686 mujeres: 10.059

Fuente: Estadísticas de Variaciones Residenciales 1988-2003, INE.

De este modo podríamos pensar que los efectos legislativos de las regularizaciones

(35)

latinoamericanos o bien han sido los principales agentes del efecto llamada, trátese de

emigración económica o de reagrupación familiar.

La edad mediana nos muestra que a excepción de Uruguay, Cuba y Venezuela, en el

resto de nacionalidades el aumento de los hombres significó un rejuvenecimiento de los

flujos que puede deberse a un al peso de los menores o a una anticipación en la edad en

que se produce la migración. Sirven de ejemplo el caso de República Dominicana que

destaca por el descenso abrupto en la edad mediana. La composición de los flujos

dominicanos está mostrando el peso de los menores como consecuencia de los procesos

de reunificación familiar. La marcada proporción de menores en los flujos dominicanos,

quienes representaron el 28% de la población que ingreso en todo el periodo, se explica

en el aumento en las entradas de menores en los años centrales de los noventa como lo

indica la edad mediana de las altas correspondientes a esos años (tabla 1). Una

investigación realizada sobre la inmigración dominicana (Romero Valiente, 2003)

muestra cómo la evolución del volumen de visados expedidos por reagrupación familiar

por el Consulado de España en República Dominicana, aumenta a partir desde 1997

superando el número de visados por razones de trabajo desde 1999, lo que nos permite

explicar el rejuvenecimiento de los flujos. Acorde a este trabajo, el stock de mujeres en

edad activa y de procrear, muchas con esposas e hijos, que migraron hacia España en

los 80 estaría sustentando la migración por reagrupación familiar que se maximiza con

el incremento de nacionalizados y permite agilizar los trámites y el tiempo para la

(36)

Tabla 2. Índices de masculinidad, edad mediana y distribución relativa de las altas. Principales nacionalidades latinoamericanas, 1988- 2003.

1988-1996 1997-1999 2000-2003 Porcentaje de altas

Nacionalidades IM IM IM 1988-96 1997-99 2000-03

hombres mujeres hombres mujeres hombres mujeres

Argentina 105,3 30,0 30,5 91,1 29,2 31,7 104,7 28,5 27,9 9,6 4,2 86,2

Ecuador 78,0 28,6 30,1 83,3 26,4 26,5 96,0 25,2 25,4 0,2 3,3 96,5

Colombia 53,7 29,0 30,5 50,7 25,7 28,5 79,7 27,6 28,2 1,6 6,2 92,2

Perú 67,5 28,4 30,2 61,0 26,8 29,9 88,5 30,1 30,3 14,6 13,1 72,3

R.Dominicana 31,7 26,2 29,9 46,6 16,9 26,5 64,8 24,2 27,2 14,2 18,6 67,2

Uruguay 95,4 30,3 30,5 84,5 30,4 30,9 110,2 28,8 28,8 6,7 3,8 89,5

Cuba 79,6 31,4 27,9 70,1 31,2 28,7 90,6 32,4 30,9 10,0 22,3 67,7

Venezuela 86,6 22,8 25,6 74,0 29,2 27,0 80,1 26,2 27,9 9,3 10,9 79,8

Bolivia 85,4 29,9 29,7 64,6 24,1 26,0 82,0 27,4 27,9 1,1 1,9 97,0

Chile 86,6 30,2 29,8 78,3 28,6 30,5 106,6 29,3 28,7 12,2 8,8 79,0

Brasil 58,9 27,8 28,5 44,4 23,4 27,5 57,4 24,9 26,6 7,4 12,2 80,3

Edad Mediana Edad Mediana Edad Mediana

Referencias

Documento similar

14 este caso se refiere al supuesto de los niños nacidos en españa de padres extranjeros, que tienen derecho al reconocimiento de la nacionalidad española de origen por

Como resultado se obtuvo una gráfica alimentaria en forma de óvalo, adaptación de la gráfica de las “Guías alimentarias para la población argentina”, 12 mensajes o

El documento apuesta, con especial interés, por reflejar la importancia de este proceso para el presente y futuro de los pueblos indígenas que habitan el país, así como

Para ello hemos llevado a cabo una encuesta a 50 intérpretes con distintos niveles de experiencia y preparación, centrada en conocer su perfil profesional y su opinión

Niños que antes de final de este año cumplen menos de seis años y que viven en la capital 7.. Personas que han visitado el

En un informe presentado por el Departamento de Migraciones del Obispado de Viedma en julio del 2003 a la OIM, se destaca el análisis acerca de las rutas que las mujeres

¿Quiénes?, ¿Las mujeres, los hombres?, ¿Todos los raspadores pueden usarse enmangados?, ¿La forma del raspador está relacionada con el tipo de mango con el que se va

Tipología de bebedores en días laborables en función del consumo diario medio de alcohol (entre quienes han consumido alcohol en los últimos 30 días) por sexo y grupo de..