FACULTAD DE TEOLOGÍA
« MI DIOS, CONFÍO EN TI » (Sal 91,2)
Confiar en Dios, estudio de una relación
en los salmos de confianza
(Sal 4; 11; 16; 23; 27; 62; 91; 121; 125; 131).
Autora: Valérie Squire
Directora: Profª. Drª. María Elisa Estévez López
Madrid
FACULTAD DE TEOLOGÍA
« MI DIOS, CONFÍO EN TI » (Sal 91,2)
Confiar en Dios, estudio de una relación
en los salmos de confianza
(Sal 4; 11; 16; 23; 27; 62; 91; 121; 125; 131).
Por
Valérie Squire
Directora
Profª. Drª. María Elisa Estévez López
Visto bueno de la Directora
Profª. Drª. María Elisa Estévez López
1
CONTENIDO
CONTENIDO ___________________________________________________________________________ 1
SIGLAS Y ABREVIATURAS ____________________________________________________________ 2
INTRODUCCIÓN _______________________________________________________________________ 3
I. LOS SALMOS: PALABRA DE DIOS Y PALABRAS HUMANAS ____ 5
II. EL ROSTRO DEL ORANTE QUE CONFÍA EN DIOS ____________ 31
III. EL ROSTRO DEL DIOS DE LA CONFIANZA _________________ 65
IV. FRUTOS DE LA RELACIÓN DE CONFIANZA ________________ 99
CONCLUSIONES GENERALES ________________________________________________________ 133
ANEXO: TEXTOS Y TRADUCCIONES DE LOS SALMOS DE CONFIANZA _______________ 135
BIBLIOGRAFÍA ______________________________________________________________________ 141
2
SIGLAS Y ABREVIATURAS
1AcT(V) Acta theologica. Univ. van die Oranje-Vrystaat
AT Antiguo Testamento
BAC Biblioteca de autores cristianos
BH Biblia Hebrea
Bib. Biblica. Roma
Bsac Bibliotheca sacra
cf. confer(endum); confrontar Communio Communio. Sevilla
CuaBi Cuadernos biblicos
DTMAT Diccionario teológico manual del Antiguo Testamento. Ed. por Ernst Jenni; con colab. de Claus Westermann. Madrid 1-2, 1978-1985.
DTNT Diccionario teológico del Nuevo Testamento. Lothar Coenen-Erich Beyreuther-Hans Bietenhard. Salamanca 1-4, 1984-1985.
ed. Editor
EstBib Estudios bíblicos
Ibíd. En el mismo lugar citado anteriormente
Interp. Interpretation. A journal of Bible and theology
ISIMU Revista sobre Oriente Próximo y Egipto en la Antigüedad JBL Journal of biblical literature
JHS Journal of Hebrew scriptures
Kairos Kairos. Zeitschrift für Religionswissenschaft und Theologie. Salzburg LXX Versión de los Setenta
NT Nuevo Testamento
OTE Old Testament essays
ResQ Restoration quarterly
RevSR Revue des sciences religieuses
SalTer Sal Terrae
SK Skrif en kerk
TM Texto Masorético
VTB Vocabulario de teología Bíblica. Ed. Xavier Léon-Dufour. Barcelona 91977
WW Word and world
1
La mayoría de las siglas y abreviaturas citadas han sido tomadas de: Siegfried M. Schwertner, IATG3 - Internationales Abkürzungsverzeichnis für Theologie und Grenzgebiete. 3ª ed. (Berlin: De Gruyter, 2017).
3
INTRODUCCIÓN
Adentrarse en el tema de la confianza es aventurarse en un sentimiento y actitud que no deja a nadie indiferente. El mismo verbo "confiar" tiene una fuerza que hace conectar con lo interior, interpela o despierta inquietudes. Se escucha con más intensidad en tiempos difíciles, cuando, dentro o fuera de la persona, los fundamentos parecen tambalearse o haber sido arrasados. Los últimos meses, la pandemia del coronavirus está provocando semejante trastorno a nivel personal y global. La fuerza de este "enemigo invisible" hace más patente nuestra vulnerabilidad y surgen de nuevo las preguntas de siempre sobre el sentido de la vida, del mal, de Dios1. También interroga sobre la manera de encarar y vivir esta situación. Entre confianza y miedo, su gran oponente, las respuestas y posturas divergen. No obstante, los testimonios de confianza y esperanza llegan como aire fresco en las casas cerradas.
Hace años escuché hablar de confianza en Dios en labios de las madres del mercado de Hanoukopé, en Togo. En Él, y sólo en Él confiaban. No luchaban a puños para sacar adelante el día a día de su familia, sino como mujeres trabajadoras y valientes con el corazón abandonado a su Dios. Habían experimentado que vivir con calidad y dignidad allí donde todo es incierto, inseguro, y la vida tan frágil, no depende sólo de sus fuerzas, es don. Me dejaron con la pregunta abierta por lo que significaba para ellas esta frase que repetían en sus oraciones y que me invitaban a hacer mía: "mi Dios, confío en Ti". Son, entre otras, testigos de una confianza en Dios que fragua las existencias y permite vivir a la intemperie.
Las vidas que dan testimonio de confianza no dejan indiferentes. Muchas personas anhelan confiar. Si bien este trabajo responde a un interés personal, desea sobre todo ser suelo desde el que acompañar a otras personas en la aventura apasionante de la confianza en Dios. Los años de estudios de Biblia han asentado en mí la certeza de que la Palabra es lugar seguro donde profundizar en el sentido de las palabras, recuperar sus raíces y brindar una luz nueva al hoy. El libro de los Salmos se revela como lugar privilegiado en el AT para ahondar el tema de la confianza: son oraciones, espejo de la totalidad de los sentimientos, poesía que nombra lo más íntimo y respuesta de Dios ante esa verdad desnuda. Este tema es además uno de sus principales, dando pie a algunos autores a identificar una familia de "salmos de confianza".
Estas oraciones son herencia de una larga tradición que se perpetúa entre los creyentes. Para muchos, sus versos suenan hoy tan misteriosos que, sin intérpretes, su belleza y hondura se pierde. Profundizar en algunos de ellos, brinda la oportunidad de desentrañar su sentido y compartirlo hoy, rescatando la fuerza performativa de versos pronunciados con frecuencia.
El tema ha sido objeto de interés de la espiritualidad2, de la filosofía3 y de otras ciencias humanas. En el ámbito de la exégesis bíblica, la confianza en los Salmos fue objeto de un estudio de J. Thevenet en 1965; la autora presenta en un trabajo sintético, su análisis teológico
1 Cf. Victor Codina, "¿Por qué Dios permite la pandemia y calla? ¿Es un castigo? ¿Hay que pedirle milagros?
¿Dónde está Dios?", en Covid19, ed. Marcelo Alarcón (MA-Editores, 2020), 9-12.
2
Cf. Anselm Grün, La confianza (Santander: Sal Terrae, 2009).
4 y espiritual del tema en la totalidad del Salterio4. El tema es analizado también de forma parcial en obras sobre los Salmos5. Sin embargo, el abordaje metodológico del concepto en su conjunto parece haber sido poco estudiado.
Este estudio tiene por objetivo analizar el concepto de confianza y, por los límites de este trabajo, nos centramos en los salmos llamados "de confianza" (Sal 4; 11; 16; 23; 62; 91; 121; 125; 131). En estas diez oraciones elegidas, profundizamos en la relación de confianza entre el orante y Dios. Más específicamente, consideramos cómo esa relación, esa apertura del "yo" del orante al "tú" de Dios va fraguando su existencia. La opción audaz por confiar en Dios no deja indemne, sino que transforma desde lo más hondo y genera en la persona frutos de cualidad en el modo de ser. Los textos son testimonios de este desarrollo y de un crecimiento en libertad y compromiso. Para ello recurrimos al análisis crítico literario de estas piezas literarias. Acudimos también a las categorías de la antropología cultural del mundo antiguo para analizar la experiencia del orante, teniendo en cuenta su contexto cultural.
Una palabra sobre el modo de proceder en este estudio articulado en cuatro capítulos. En
el primero, presentamos de forma general el Salterio, gran marco de este trabajo y nos
centramos progresivamente en los diez salmos que son objeto del estudio, ofreciendo una breve presentación de cada uno. Destacamos en este capítulo el tema de la oración y de la expresión de los sentimientos.
En el segundo capítulo, nos acercamos a la identidad del orante. Es quien ora y transmite su testimonio de confianza. Se nombra a sí mismo, a sus adversarios y ante ellos opta por confiar en Dios. Ahondamos en la comprensión de sí que reflejan los términos que emplea y lo que para él supone el sentimiento y actitud de la confianza, su parte en la relación.
En el capítulo tercero, el protagonismo lo tiene Aquel en quien se deposita la confianza. Perfilamos el rostro de Dios del orante analizando las imágenes, acciones y cualidades divinas nombradas. Desentrañamos su significado y las leemos destacando lo que pueden generar en quien se siente apoyado en tal Presencia.
En el cuarto capítulo, la mirada se centra de nuevo en quien confía. Apoyado en Dios, tiene experiencia de una vida transformada. Rastreamos en los textos los indicios de este afianzamiento y el despliegue generado por Dios en la relación de confianza expresado en lo que llamamos frutos de la confianza.
Finalmente, en las conclusiones generales, se recogen los temas y las claves fundamentales que hemos ido extrayendo del análisis a lo largo de los capítulos.
4 Cf. Jacqueline Thevenet, La confiance en Dieu dans les Psaumes (Paris: L’Orante, 1965).
5 Cf. Harm van Grol, "Emotions in the Psalms", en Deuterocanonical and Cognate Literature Yearbook 2011.
Emotions from Ben Sira to Paul, eds. Renate Egger-Wenzel y Jeremy Corley (Berlin: de Gruyter, 2012), 69-102; Enrique Sanz, Señor, roca mía, escucha mi voz (Estella: Verbo Divino, 2014), 233-255; Luis Alonso Schökel y Cecilia Carniti, Salmos I (Estella: Verbo Divino, 1992), 71.
5
CAPÍTULO I
Los Salmos: Palabra de Dios y palabras humanas
Introducción
Las ciento cincuenta oraciones que componen el libro de los Salmos son un tesoro recibido de generaciones de creyentes. El Salterio es probablemente la parte más leída de la Biblia1, una fuente inagotable para la oración y el estudio.
«Encierra toda la Biblia: la historia sagrada, la ética de los profetas, la enseñanza de los sabios, las liturgias festivas y de duelo, el derecho sagrado, la política de los reyes hasta la pérdida del poder, y las esperanzas y desilusiones mesiánicas y apocalípticas. En suma, la experiencia religiosa de hombres y mujeres israelitas de toda condición, que cantaban la Gloria y las glorias de Yahvéh o lamentaban su lejanía y ausencia en crisis personales, en catástrofes colectivas»2. Lutero llamaba al Salterio la «pequeña Biblia»3. En este capítulo, nos centramos en su presentación; constituye el amplio marco de nuestro estudio. Progresivamente, nos adentramos en el tema de la confianza, cobijado en algunas de sus páginas.
En primer lugar, abrimos nuestro estudio del Salterio tal como nos fue transmitido:
Palabra de Dios. Presentamos la forma en la cual nos ha llegado y los datos esenciales de su contexto de origen. Sabemos de antemano, que datos como la autoría o las circunstancias de su composición, tienen sus limitaciones; en ello reside su dificultad y su riqueza.
En segundo lugar, prolongamos nuestra presentación desde una de las especificidades del
Salterio: sus palabras profundamente humanas. Tras esbozar cómo se dio su proceso de conversión en Palabra de Dios, ahondamos en su dimensión oracional. Los Salmos son verdaderas expresiones orantes de un pueblo. ¿No es la oración una primera expresión de confianza en Dios? Siguiendo esta pregunta, profundizamos en la singularidad de estas oraciones: lenguaje poético, expresiones que reflejan la vida entera del ser humano ante Dios y mosaico de sentimientos y actitudes.
Por último, nos centramos en los salmos llamados "de confianza". Estudiamos su
delimitación hasta llegar a identificar diez piezas literarias que constituyen esta "familia de salmos". Presentamos brevemente cada uno de estos salmos de confianza. Ubicando las situaciones que plantean, escuchamos ya en cada uno expresiones de confianza que hablan de una común experiencia vital y relacional con Dios.
1 Cf. Julio Trebolle y Susana Pottecher, Libro de los salmos. Himnos y lamentaciones (Madrid: Trotta, 2001), 9;
Jean-Luc Vesco, Le psautier de David I (Paris: Cerf, 2008), 15-24; Hermann Gunkel, Introducción a los salmos
(Valencia: Institución San Jerónimo, 1983), 2.
2 Julio Trebolle y Susana Pottecher, 9. 3
Lutero llamó al Salterio «Die Kleine Biblia». Cf. Bernd Janowski, "Die ‘Kleine Biblia’. Zur Bedeutung der Psalmen für eine Theologie des Alten Testaments", en Der Psalter in Judentum und Christentum, ed. Erich Zenger, (Freiburg: 1998), 381-420. Citado por Julio Trebolle y Susana Pottecher, 9.
6
1. LOS SALMOS: PALABRA DE DIOS
Los Salmos se transmiten de generación en generación, cantados, proclamados en voz alta y puestos por escrito. Escuchados o leídos, esperan ser recibidos, apropiados4 y convertidos de nuevo en expresión de fe personal. En ellos, se revela el Dios de la historia que camina con su pueblo. En esta primera parte, nos acercamos a esta Palabra de Dios desde los datos transmitidos por los estudios bíblicos.
1.1. DATOS GENERALES
1.1.1. Transmisión
En este trabajo nos centramos en los Salmos, sabiendo que la lírica religiosa de Israel no se ciñe al Salterio. Desde sus orígenes, Israel, como sus vecinos, compone cantos y poemas para expresar su experiencia de fe. Encontramos poemas en literatura extrabíblica del Antiguo Oriente que presentan analogías con los salmos5. Esos poemas se encuentran también dentro de marcos narrativos en el AT (Ex 15; Nm 21,17-18; Jue 5; 1Sam 2; 2Sam 22; Jon 2; Is 38,9ss; 1Cro 16,8s; 1Mac 3,3-9; 14,4-5; Tob 13; Jdt 16; etc.) y el NT (Lc 1,46s.67s; Ap 4,11; 5,9ss; etc.)6. No obstante, el Salterio representa el gran repertorio de poesía para Israel7, la colección de cantos que se transmitía de generación en generación8 y que se grababan en las memorias, hasta hoy.
1.1.2. Tehillîm y ψαλμὸς
En el s. IV d.C., el canon de la Biblia Hebrea (BH) se cerró titulando con el término
tehillîm la selección actual de los 150 salmos. Tehillîm significa himnos, alabanzas y deja
consignada la experiencia creyente de Israel. En los epígrafes de los salmos se encuentran otros títulos que daban informaciones sobre el autor, la ocasión de la composición o la interpretación musical del salmo9. Entre otros aparece 57x el término רוֹמְז ִמ, que significa tanto el canto como la melodía tocada por el instrumento. Si tales títulos invitan a cantar a Dios, el término tehillîm, conservado en la tradición judía como nombre del libro, incide en la invitación que se hace con esta obra: dar gloria a Dios.
Los nombres "libro de los Salmos, Salterio", provienen de las versiones griegas. En el códice Vaticano (s. IV), el término ψαλμὸς se emplea para traducir רוֹמְז ִמ y dar nombre al conjunto del libro10. Se subraya así la dimensión musical. ψαλμὸς aparece también al final del códice Sinaítico (s. IV) donde el libro no lleva título. Finalmente, es en el códice Alejandrino
4
Cf. Luis Alonso Schökel y Cecilia Carniti, Salmos I, 75-78.
5
Cf. Othmar Keel, La iconografía del Antiguo Oriente y el Antiguo Testamento (Madrid: Trotta, 2007), 48; Jean-Luc Vesco, Le psautier de David I, 28; Hermann Gunkel, 21-22.
6 Cf. Hermann Gunkel, 19-21.
7 Ángel Aparicio, Salmos 1-41 (Bilbao: Desclée de Brouwer, 2005), 20; Luis Alonso Schökel y Cecilia Carniti,
Salmos I, 22.
8 Cf. Jean-Luc Vesco, Le psautier de David I, 15-18. 9
Sobre los títulos hebreos que aparecen al principio de los salmos, Cf. Hans-Joachim Kraus, Los Salmos I, (Salamanca: Sígueme, 1993), 28-46; Jean-Luc Vesco, Le psautier de David I, 25-28.
7 (s.V) donde aparece como título general de la obra el término «psaltêrion», nombre de un instrumento de cuerdas.
Así, título hebreo o griego se completan, poniendo el acento en el contenido teológico de la alabanza o en su parte artística y musical11.
1.1.3. Composición y unidad
El descubrimiento de copias de los salmos en los manuscritos del Mar Muerto, a partir de 1947, fue determinante en el estudio del Salterio. De los doscientos veinte manuscritos considerados como «rollos bíblicos» descubiertos en el desierto de Judá, datados del s.II a.C. al s.I d.C., treinta y nueve conservan, por lo menos fragmentariamente, uno o más salmos, sin contar otros siete rollos donde se leen comentarios o citas12. Contribuyeron a despertar el interés por su composición y valor como libro, totalidad13. El análisis mostró que el Salterio es fruto de un trabajo de edición minucioso realizado por los últimos redactores del TM que elaboraron un conjunto coherente14. Su composición está marcada por tres características: concatenación entre las piezas, sentido de los títulos en su disposición y posibilidad de identificar cinco colecciones o libros (1-41; 42-72; 73-89; 90-106; 107-150). Su unidad es un postulado importante para realizar una lectura canónica, estudiar conexiones y temas transversales entre los 150 salmos15.
La composición del Salterio suele situarse desde el s.X hasta el s.III a.C. Su edición, tal como se presenta en la BH, data entre 350 y 200 a.C.16. Dataciones imprecisas por la naturaleza misma de los salmos y la diversidad de ediciones que coexistieron, por lo menos, hasta la mitad del s.I d.C.
1.2. EL CONTEXTO DE COMPOSICIÓN
1.2.1. ¿Un marco de origen?
En la determinación del contexto de origen de los salmos, los investigadores, marcados por la obra de Gunkel17, dieron especial importancia al culto. Algunos como Mowinckel o Weiser, con gran fervor cúltico, enfatizando en esta línea, proponiendo incluso fiestas cúlticas como claves de comprensión de algunos salmos18.
11 Cf. Jean-Luc Vesco, Le psautier de David I, 43-44.
12 Cf. Jean-Marie Auwers, La composition littéraire du Psautier. Un état de la question (Paris : J.Gabalda et cie,
2000), 19-23 ; Jean-Luc Vesco, Le psautier de David I, 15.
13
Enrique Sanz, Señor, roca mía, escucha mi voz, 18.
14
Cf. Julio Trebolle, La Biblia judía y la Biblia cristiana (Madrid: Trotta, 2013), 174-175; Jean-Luc Vesco, Le psautier de David I, 48-50.
15 Sobre la lectura de los Salmos como un solo libro, cf. Jean-Marie Auwers, 77-108; Jean-Luc Vesco, Le
psautier de David I, 31-34; Enrique Sanz, Señor, roca mía, escucha mi voz, 17-43.
16 Cf. Jean-Marie Auwers, 161-170. 17
Cf. Hermann Gunkel, 25.
18
Cf. Luis Alonso Schökel, Treinta Salmos: poesía y oración (Madrid: Cristiandad, 1981), 15; Hans-Joachim Kraus, Los Salmos I, 91-94.
8 Los estudiosos más recientes se muestran más precavidos por no disponer de bastantes criterios textuales, ni poseer rituales sacerdotales como tienen otras religiones, en las que se explicita el uso o la recitación de estos salmos en un marco cúltico19. En realidad, los contenidos reflejan una gran variedad de posibilidades: en un templo, una sinagoga, o en un ámbito propio de la vida diaria; rezados de forma individual o colectiva; transmitidos en las escuelas, familias, templos o espacios de culto; por hombres y mujeres orantes, etc. Por tanto, conviene ser cuidadoso para no incurrir en afirmaciones globales e interpretar cada uno desde su propio contenido, siendo conscientes también de las características comunes.
La historia de la transmisión después de la composición del canon de la BH es un aspecto significativo. El uso continuado de los salmos a través de las generaciones permite considerar cómo probablemente se transmitían antes20. Siguieron siendo rezados en comunidad o individualmente, en lugares de culto o en la vida cotidiana, en situaciones muy diversas.
Consideramos por tanto que, las circunstancias a las que hacen referencia, son como «modelos de nuevas situaciones semejantes: un destierro modelo de otro, un retorno de otro, una victoria de otra»21. Las situaciones descritas son posibilidades abiertas a la universalización y la experiencia religiosa llega así a inscribirse en contextos siempre nuevos.
1.2.2. David, ¿un modelo de creyente?
La interpretación tradicional según la cual David es el autor del Salterio se fundamentaba en tres indicios: la mención ד ִִֽו ָד ְל22 que aparece 73x en la BH y 85x en la LXX; el colofón del Sal 72,20 y los seis salmos que aluden al personaje histórico de David (Sal 18,51; 78,70; 89,4.21.36.50; 122,5; 132,1.10-11.17; 144,10). Más recientemente, autores como Delitzsch (1859-1860) y de forma más moderada Ecker (1903) todavía mantenían la autoría davídica23. Sin embargo, con la evolución de la exégesis crítica a partir de los siglos XIX-XX, se pone en evidencia la dificultad para establecer fechas de composición y, por tanto, la dificultad de adjudicar la autoría a David. La hipótesis tradicional se cae definitivamente.
El valor y la aceptación de los títulos siguen sin embargo generando opiniones distintas entre los estudiosos24. Por su valor canónico, consideramos interesante recalcar la opinión de autores que ven en la atribución a David una intencionalidad en la redacción del Salterio.
En los títulos, las noticias históricas dan testimonio de una exégesis que existió desde el AT e invitaba a situar en la vida de David la experiencia cantada por el salmista25. Las menciones realizadas hacen de David el siervo de Dios (Sal 78,70), humillado (Sal 132,1), elegido por Dios, ungido, salvado (Sal 143,2.12) y por medio de quien revela su salvación.
19
Jean-Luc Vesco, Le psautier de David I, 25; Hans-Joachim Kraus, Los Salmos I, 91-92.
20
Cf. Julio Trebolle y Susana Pottecher, 9-12.
21
Luis Alonso Schökel y Cecilia Carniti, Salmos I, 19.
22 Cf. Jean-Marie Auwers, 137.
23 Luis Alonso Schökel y Cecilia Carniti, Salmos I, 85.
24 Cf. La opinión de Luis Alonso Schökel y Cecilia Carniti que no consideran los títulos como canónicos sino
como interpretaciones incorporadas al texto que califican de «artificio narrativo que detiene y remansa el curso del relato», en Salmos I, 18-20. Una opinión distinta tienen p.e Vesco y Auwers, como otros autores que se inclinan por la lectura canónica del Salterio.
9 Con Él, Dios ha hecho alianza (Sal 89, 4-5) y se mantendrá fiel para siempre. David es así un modelo espiritual para Israel26. Lo que le es concedido lo será al pueblo si, como él, se comportan como siervos, humildes y permanecen fieles a su único Dios, especialmente ante las adversidades. Recalcamos que trece de los títulos davídicos del TM evocan sucesos particulares de su vida, interpretados como circunstancias históricas en las que el salmo habría sido compuesto. Doce de ellos aluden a David ante sus enemigos (Sal 3; 7; 18; 34; 51-52; 54; 56-57; 59-60; 63; 142). Desde este enfoque, David se revela como el siervo que Dios liberó de sus enemigos: «…así será mi vida estimada altamente a los ojos de Yahveh, y él me librará de toda angustia» (1Sam 26,24). En este sentido también David llegó a ser ejemplar.
Esta relectura intrínseca al Salterio pudo ayudar a cada creyente a apropiarse estas oraciones, encarnando la figura de David. Conviene incidir en esa posibilidad de apropiación que otorgan estas piezas literarias.
Es significativo que en la mayoría de los salmos, la oración esté en primera persona, brota de un "yo". Los otros donde el pronombre es plural fueron calificados como comunitarios, colectivos. A veces, en un mismo salmo se da un paso del singular al plural sin razón explícita. Es más, los pronombres no dejan siempre percibir con claridad quiénes son las otras personas del salmo, si están presentes o no; si se trata de otro u Otro o si el orante realiza un soliloquio. Estos aspectos relacionados con la identidad de los autores o de las personas evocadas forman parte de los procedimientos literarios empleados por sus autores. Estas piezas son poesías y el cambio de persona no siempre supone una alternancia de sujeto. Es común en poesía reflejar así diálogos interiores y, sobre todo, dar a cada persona la posibilidad de reconocerse en el autor o sujeto del Salmo. El "yo" o el "nosotros" son así dos sujetos que cualquier orante, en cualquier época, puede encarnar27.
Así, ofreciendo a David como modelo espiritual, tal vez los editores abrieron la puerta para generaciones de creyentes invitados a seguir identificándose, no con el autor, sino con la experiencia espiritual del orante.
1.3. LOS GÉNEROS LITERARIOS
Esta colección de 150 oraciones es uno de los libros de la Biblia donde la diversidad interna se hace más flagrante. Esta característica aparece con claridad en la pluralidad de los géneros literarios que se encuentran en el Salterio y, a veces, en un mismo salmo28.
El análisis de los géneros fue marcado por el trabajo de Gunkel29, el primero en ofrecer una exposición técnica de la clasificación de los salmos. Para el exégeta alemán, es un punto
26
Sobre la figura de David como modelo espiritual, cf. Jean-Luc Vesco, Le psautier de David I, 91-93; Jean-Marie Auwers, 151.
27 Cf. Paul Beauchamp, Psaumes nuit et jour (Paris: Seuil, 1980), 21-26; Luis Alonso Schökel y Cecilia Carniti,
Salmos I , 80.
28 Cf. Julio Trebolle y Susana Pottecher, 23, su traducción y versión poética pretende poner de relieve la fusión
de géneros, motivos y temas que conforman cada salmo; Robert Alter, L’art de la poésie biblique (Bruxelles: Lessius, 2003), 183s; Gianfranco Ravasi, Una comunidad lee los salmos (Bogotá: San Pablo, 2011), 18-19.
10 de partida necesario para cualquier estudio del Salterio30, permitiendo sobre todo destacar los motivos similares. Clasificó los salmos en géneros autónomos y subgéneros manejando tres criterios: «el concepto psicológico de la experiencia del autor, el concepto sociológico de la situación o contexto, el concepto literario de la forma genérica»31. Los exégetas posteriores matizaron estos criterios32. La estrecha unión entre el fondo o contenido de una parte, y la forma o expresión por otra, siguen siendo las claves principales para definir un género33. Por estas razones, aunque existe una gran fluidez entre las clasificaciones, se identifican generalmente las siguientes: súplicas y lamentos, cantos de acción de gracias, de confianza, himnos al Rey o a Sión, cantos con un contenido sapiencial, didáctico, histórico o profético.
Las dos primeras categorías dominan y corresponden a los dos tipos de oración34. Subrayamos que las súplicas son las más numerosas35, ciertamente por su importancia en la vida de los creyentes36. Presentamos ambas de forma breve.
En las súplicas, el orante formula una petición ante una situación de necesidad de hacer frente al mal37. Reconoce que Dios puede liberarle y ayudarle a vivir plenamente. En este tipo de oración, introducida generalmente por una invocación al Señor, encontramos expresiones de quejas, amenazas, preguntas, sugerencias, expresiones de confianza, bendición, confesión, protesta de inocencia, etc. En los salmos de acción de gracias o himnos de alabanza, quien se siente socorrido pronuncia su alabanza y agradecimiento a Dios. Es posible que la liberación todavía no haya acontecido, pero el creyente ya confía en que Dios está trabajando, la ayuda está en su mano y se expresa con palabras de alabanza y espera confiada38. Así, quien siente la acción de Dios y reconoce que lo recibido es don suyo39, expresa su bondad de múltiples maneras, confiando, bendiciendo, exaltando su grandeza, adorando, etc.40.
En síntesis, el Salterio, es Palabra de Dios revelada y recibida que conserva en parte su
carácter de misterio. La imposibilidad de definir de forma exacta un contexto, origen, época, autor y de establecer de forma precisa y única una clasificación de sus géneros literarios, implica que toda interpretación requiere un horizonte amplio41. El libro de los Salmos nos llegó en su forma canónica como unidad, una riqueza para estudiar cada pieza tanto de forma
30
Ibíd., 39.
31
Luis Alonso Schökel, Treinta Salmos: poesía y oración, 13.
32
Cf. Ibíd., 13-15.
33 Cf. Ibíd., 20s.
34 Claus Westermann, Praise and Lament in the Psalms (Atlanta: John Knox, 1981), 11-12; Patrick D. Miller,
They Cried to the Lord (Minneapolis: Fortress, 1994), 47.55.
35
Patrick D. Miller, 55; Luis Alonso Schökel y Cecilia Carniti, Salmos I, 97-98; Claus Westermann, 16-17.
36
Paul Beauchamp, 21.
37
Ibíd., 49-50, nos resulta significativa la imagen con la que Beauchamp inicia su capítulo sobre la súplica en los Salmos: «Les Psaumes prient à partir de la poussière. Pas seulement la «poussière et cendre» où l’ascète penche librement son front. Mais aussi la poussière de la rue, de la foule, des émeutes auxquelles n’échappe pas celui qui le voudrait».
38 Patrick D. Miller, 178. 39
Paul Beauchamp, 85.
40
Ángel González, La oración en la Biblia (Madrid: Cristiandad, 1968), 29.
11 independiente como enlazada con otras. Esta comprensión posibilita subrayar los hilos comunes, las conexiones terminológicas y recurrir en el análisis de cada unidad al conjunto del Salterio. En cuanto a la figura de David que marcó la historia de la exégesis del libro, constatamos que la mayoría de los cantos que estudiamos lo mencionan en su título42; si bien no abordaremos esta cuestión, nos preguntamos si David pudo ser para Israel, modelo de creyente que confía en Dios. La clave de la apropiación del poema nos abre dos posibilidades para este trabajo: considerar cada expresión, en singular o plural, como el "yo" del orante; e interpretar los cambios de pronombres como diálogos con una tercera persona, con Dios, o del salmista con su propio ser, valorando así con preferencia los diálogos como soliloquios. Finalmente, recalcamos el valor de los géneros literarios que barajan y mezclan criterios de gran ayuda para todo estudio del Salterio.
2. LOS SALMOS: PALABRAS HUMANAS
Los Salmos son Palabra de Dios. Sin embargo, estas piezas literarias son ante todo palabras humanas, oraciones transmitidas de generación en generación que recibimos hoy en forma de libro. En esta parte analizamos, en primer lugar, cómo estas palabras humanas se fueron convirtiendo en Palabra de Dios. A continuación, ahondamos en la oración, clave para adentrarnos en estas experiencias religiosas. Finalmente, nos centramos en el acento dado mediante el lenguaje sálmico a la dimensión más íntima del ser humano; esto nos llevará a destacar, en medio de una gran diversidad, la actitud y sentimiento de la confianza en Dios.
2.1. PALABRAS HUMANAS CONVERTIDAS EN PALABRA DE DIOS
Cada libro del AT transmite a su manera la Palabra de Dios; esa autocomunicación de Dios a su pueblo se da a lo largo de los caminos recorridos por Israel con su Dios. La especificidad de los salmistas es haber orado esa vida e historia y haberla derramado ante Dios. Hubieran podido componer un poemario o repertorio separado del canon; sin embargo con esa originalidad, entraron en el canon de la BH, llegando a ser reconocidas y transmitidas como palabras inspiradas. ¿Cómo se dio este proceso de convertir palabras humanas en Palabra de Dios?43
Compartimos la opinión según la cual hay una intencionalidad canónica en los últimos editores tras la inserción de cada libro de la BH en el canon. Los Salmos son así también una de las piezas, de la gran «revisión (histórico)-crítica de la historia de Israel»44.
La narratología puso de relieve el valor de la narración para configurar los contenidos. En el Salterio, eso se refleja por ejemplo por la atribución de las oraciones a figuras narrativas
42 El TM atribuye a David siete de los diez salmos estudiados, y la LXX ocho (añade Sal 91). Los salmos 121 y
125 no lo mencionan.
43 Esta reflexión está inspirada en el curso "Salmos: Clamor humano y Palabra de Dios", impartido por el
Profesor Pedro Zamora durante el curso 2019-2020 en la Universidad Pontificia de Comillas.
44
Zamora, Pedro. "El canon hebreo. Primera lectura crítica de la historia de Israel". Facultad Seut. 27 de noviembre de 2006. Consultado el 23 de mayo de 2020.
12 concretas (p.e. David, Moisés, Salomón, etc.). La lectura canónica destacó además la concatenación y las conexiones entre las piezas. Son indicios del trabajo de los editores. Es significativo que hayan cuidado mantener los contenidos tal y como los tenemos ahora: con piezas que contienen expresiones que pueden parecer opuestas, con sentimientos o actitudes de los orantes que parecen entrar en colisión unos con otros o con aspectos fundamentales de la fe. Su trabajo de edición nos habla del valor dado en la BH a la diversidad45, de la comprensión de la verdad como múltiple y, así, de la riqueza y complejidad de la autorevelación de Dios con cada persona y con toda la humanidad46.
Por tanto, la intencionalidad canónica de los editores fue, en cierto modo, un proceso de "reconversión" que permitió que estas palabras tan humanas fueran transmitidas. Su obra posibilitó que estas oraciones, elevadas hacia Dios para que escuche y actúe, pudieran llegar a ser Palabra de Dios, es decir, que fueran también respuesta divina para que generaciones de orantes pudieran desarrollarse y fortalecerse en esa relación.
En este sentido podemos escuchar el Sal 1 que sirve en cierto modo de íncipit al Salterio, ofreciendo a los siguientes salmos una clave de lectura. Apuntando hacia el horizonte de la "felicidad", invita a poner todo cuanto vive a la luz de la "ley de Dios", de día y de noche. Esta clave permite que, si son iluminadas por la ley, todas las experiencias, sentimientos, palabras expresadas en los salmos, puedan encontrar sentido y ser posibilidad de crecimiento. Una ley, la Torah, que el pueblo conoce no como mero contenido teórico, sino como expresión de la voluntad de Dios, mediación para configurar al creyente.
Así, "a su tiempo", darán fruto, porque la relación con Dios conmueve y transforma. La experiencia humana compartida encuentra profundidad y consistencia. El creyente puede hacer proceso, en la luz o la tiniebla. Desde la promesa de llegar a ser «como árbol plantado junto a corrientes de agua, que a su tiempo da su fruto y cuyo follaje no se marchita» (Sal 1,3) y con la mirada puesta en el último himno del Salterio, alabanza plena, expresión de gozo de que todo ha sido transformado y redimido por la ley.
Los salmos, desde esta perspectiva, son don para quien los recibe y asume como palabras humanas y respuestas de Dios. Se ofrecen para generaciones de creyentes como una oportunidad para aprender el lenguaje de la oración, lenguaje humano y lenguaje de Dios47, creciendo en la relación con Él y participando del pueblo elegido al servicio de Su Reino48.
45 «Se crea a partir de la diversidad de libros acogidos en el canon un campo amplio de distintos significados,
cuyo significado último ("la última palabra") proviene del conjunto y no de cada una de las unidades que lo componen). Pedro Zamora, Fe, política y economía en Eclesiastés (Estella: Verbo Divino, 2002), 15.
46
Sobre este tema, subrayamos el vínculo entre inspiración y verdad en la Sagrada Escritura que ratificó en 2014 la Pontificia Comisión Bíblica: “Esta polifonía de voces sagradas se le ofrece como modelo a la Iglesia, para
que asuma en el presente la misma capacidad de conjugar el mensaje que debe transmitir a los hombres con el necesario respeto a la variedad multiforme de las experiencias individuales, de las culturas y de los dones otorgados por Dios”. Consultado el 23 de mayo de 2020.
http://www.vatican.va/roman_curia/congregations/cfaith/pcb_documents/rc_con_cfaith_doc_20140222_ispirazi one-verita-sacra-scrittura_sp.html#La_recepci%C3%B3n_de_los_libros
47
Costacurta compara el aprendizaje del lenguaje de los niños con la oración de los Salmos. Estos permiten aprender a orar, dirigirse a Dios y hablarle; rezar los salmos es aprender el lenguaje de Dios, hablando con sus palabras, aprendiendo en cierta medida su mundo y modo de ser. Bruna Costacurta, “Gli Scritti: una Parola che
13
2.2.LA ORACIÓN EN LOS SALMOS
Afirmar que los salmos son expresiones orantes y palabras inspiradas nos lleva a adentrarnos en el sentido de la oración. Ahondar en esta dimensión permite destacar claves para analizar los textos y en ellos, al orante, a Dios y la relación que se da entre ambos. El tema de la confianza aparecerá como una dimensión fundamental de este vínculo.
La oración es la práctica que define más claramente la religión, brota espontánea y es señal de su vida. Todas las religiones tienen oración; aunque no tengan dogmas, sistemas o ritos, tienen orantes49. Los salmos reflejan cómo el pueblo de Israel se inscribe en esta gran tradición y estas oraciones encuentran raíces en las de sus antepasados. Estos provenían de Mesopotamia y sus tradiciones estaban impregnadas de las creencias y prácticas de los pueblos de Babilonia y Asiria; sus historias les pusieron también en contacto con Egipto y su religión50. No será pues extraño percibir vestigios de la cultura del Próximo Oriente Antiguo51 que reflejarán tanto semejanzas como, sobre todo, diferencias52.
La oración se origina en un encuentro entre el ser humano y Dios, posible por la iniciativa divina53. Dios conoce el anhelo hondo que tiene la persona de buscarle y Él se adelanta «con una presencia activa y provocadora, incitante y movilizadora»54. El orante tiene así una experiencia primera de Dios55 y alberga la convicción de poder dialogar con Él56. Certeza fundamentada en la historia del pueblo de Israel y la memoria colectiva que se forja y transmite. Esta historia y relación tiene rasgos característicos: la imagen monoteísta de Dios (único, personal, creador); y la experiencia de un Dios que se revela y actúa, que ha elegido y salvado a su pueblo por amor gratuito, y con quien estableció una alianza eterna57. Los orantes de los salmos se saben miembros y criaturas del pueblo con el que Dios es solidario, que protege, y para quien tiene un proyecto: son su pueblo y Él es su Dios. Ante sus acciones salvíficas a lo largo de la historia58, Israel reaccionó, se dirigió a Él, interpelándole y compartiéndole sus gritos y gozos. No permaneció mudo porque fue elegido por un Dios que viene da Dio”, en Ogni Scrittura è ispirata. Nuove prospettive sull’ispirazione bíblica, eds. Peter Dubovsky y Jean-Pierre Sonnet (Milán-Roma: San Paolo-Gregorian & Biblical, 2013), 72-73.
48 Enrique Sanz, Señor, roca mía, escucha mi voz, 51. 49 Ángel González, 20.
50
Patrick D. Miller, 5.
51
Julio Trebolle, Libro de los salmos, religión, poder y saber (Madrid: Trotta, 2001), 153-165.
52
Sobre las diferencias entre la oración del pueblo de Israel y de los pueblos del Próximo Oriente Antiguo, destacan especialmente las siguientes: el monoteísmo, la brevedad de las oraciones, la autenticidad de una oración que no es acto de magia y las prácticas cúlticas y rituales. Cf. Patrick D. Miller, 5-31.
53 José M. Castillo, Oración y existencia cristiana (Salamanca: Sígueme, 1975), 35. 54
Maximiliano Herraíz, La oración, experiencia liberadora (Salamanca: Sígueme, 1989), 86-87.
55
«La presencia originante, el hecho de la religación es el presupuesto ontológico de la experiencia de Dios», Juan Martin Velasco, La experiencia cristiana de Dios (Madrid: Trotta, 1995), 35.
56 «El hombre es el ser creado como oyente de la palabra, como quien en la respuesta a la palabra se iza a su
propia dignidad. En su más íntima entraña está dialógicamente diseñado […]. El hombre es un ser con un misterio en el corazón, que es mayor que él mismo», Hans Urs von Balthazar, La oración contemplativa
(Madrid: Encuentro, 1985), 16.
57
José Luis Elorza, El ser humano interrogado por la realidad. Libros sapienciales, vol. III, Drama y Esperanza
(Estella: Verbo Divino, 2017), 316; José M. Castillo, 45-46.
14 es Palabra, el primero en comunicarse. Un Dios que desea dialogar con él y por él, hacer realidad su voluntad en la historia59. Este principio dialógico es clave en el lenguaje y la teología de los Salmos. Una especificidad que supone recordar que en esta "respuesta", los salmistas siempre manejan tanto la posibilidad de la profunda cercanía con Dios, este "tú" que tanto resuena en sus oraciones, como la consciencia del abismo que media entre ambos.
En el diálogo que se establece, el intercambio entre el "yo" del orante y el "tú" de Dios, la palabra es el medio principal. El término hebreo ר ָב ָד que significa tanto palabra/letra como acontecimiento/gesto, subraya estas dos dimensiones inseparables del ser de Dios60 y por tanto, del lenguaje en la Biblia. En otras palabras, el lenguaje corporal, los gestos, actitudes así como el lenguaje verbal están unidos. En los salmos, ambas dimensiones aparecen como expresiones orantes. Sin embargo, la palabra hablada del orante hacia Dios caracteriza la oración y en ella está su fuerza61. En los salmos, se percibe por una parte la palabra propia de quien se siente en presencia de Dios, la que brota espontánea, viva, personal, directa; dictada por las circunstancias exteriores y los sentimientos interiores62. Por otra parte, encontramos expresiones y fórmulas que son objeto de recepción y reflexión teológicas; pueden tener una intención kerigmática hacia quienes las reciben63 o ser sostén y aliento para quien las usa y hace suyas, ya que expresan lo que vive64. Los términos, las fórmulas, la forma de nombrar a Dios, son por lo tanto aspectos claves de la oración.
El acto de orar se da en lugares, tiempos y situaciones vitales muy variadas. Estas últimas se contemplan en los géneros literarios. Reflejan esa búsqueda de parte del ser humano y no es extraño que las situaciones de aprieto sean las que más den pie a la oración65, reconociendo en Dios a quien puede ofrecer ayuda. Situaciones que, sin embargo, no están exentas de tensión66; de fondo, el orante no deja de cuestionarse sobre el porqué de lo que vive y sobre la bipolaridad de Dios en cuanto a la relación entre su poder y su hacer. La oración, sea cual sea su contenido, pone en movimiento a la persona en su relación con Dios y la imagen que tiene de Él; y a Dios, en su forma de responder.
El orante no duda de que Dios habla, escucha y responde. Tampoco duda de la eficacia de la oración; es postulado indiscutible67. Este movimiento interno, que le lleva a ponerse en contacto con Dios, es ya parte de esa eficacia. En la oración, se movilizan energías, fuerzas y movimientos; se producen sensaciones, emociones, reacciones; y la relación con lo invisible se alimenta y aviva. Esta experiencia interna repercute en expresiones externas. Este
59 Gerhard Von Rad, Teología del Antiguo Testamento, vol.1, 436. 60
Cf. Marta García, "¿A dónde iremos?",Revista CONFER 56, n°.216 (2017), 533-549.
61
Un análisis detallado de los términos usados para dirigirse a Dios en la oración en Patrick D. Miller, 32-48.
62
Ángel González, 21.
63 Hans-Joachim Kraus, Teología de los salmos, 12-14. 64 Ángel González, 22.
65 Cf. Paul Beauchamp, 21-22 : «Si les psalmistes parlent, s’ils ont quelque chose à dire, c’est que quelque chose
leur est arrivé. Même s’il s’agit du bonheur, celui-ci va rarement sans épreuves et sans danger, avant, pendant, après».
66
Cf. Patrick D. Miller, 134-135.
15 movimiento real y tangible que abarca a la totalidad de la persona le afecta a él y a todo lo que le rodea; eso es efecto de la oración68.
Por la relación con Dios, por la esperanza de ser escuchado y la certeza de sentir la respuesta como algo real, se produce el proceso y el cambio dentro del que ora. Y así, aunque la situación real no haya cambiado, algunas oraciones expresan la vivencia interna experimentada por el orante69. Una transformación que dependerá de cada situación y contexto. En los salmos, se observan algunas veces el paso de las lágrimas a la risa o de la tristeza al gozo, otras veces, como en los salmos que estudiamos, el proceso será más sutil.
En una mentalidad colectivista como la de Israel, la oración, aún individual, tiene implicaciones comunitarias. Es común que se ensanche la oración a otros, que se comparta o se quiera enseñar a otros la experiencia vivida.
Por tanto, la oración se puede definir en palabras de Gabriel Marcel como «la apertura del yo al Tú infinito de Dios»70. Apertura que se origina en una confianza básica, cuya raíz está en el misterio de la persona y en la historia de un pueblo. Apertura que da pie a un verdadero encuentro y diálogo entre el ser humano y Dios. Una relación dialógica que genera un movimiento, una transformación, que fragua sin duda la vida del orante. Los salmistas reflejan así en estas oraciones, su certeza de saber que «pueden contar con Dios, puedan o no contar consigo mismo y con otros»71.
2.3. LA EXPRESIÓN DE LOS SENTIMIENTOS
Corresponde ahora dar un último paso ahondando en la profunda humanidad de estas palabras oracionales. Los salmos se caracterizan por su dimensión personal e íntima, que el lenguaje poético viene a dotar todavía de mayor hondura. En eso radica la gran originalidad del Salterio, más que ningún otro libro del AT. Estas oraciones y poesías se prestan así para ahondar en el tema de la confianza.
Algunos autores nombran los Salmos el "espejo del alma humana"; expresando así cómo reflejan el ser humano en su totalidad:
«[Los Salmos son] la anatomía de todas las partes del alma, porque nadie encontrará en sí mismo un sentimiento cuya imagen no esté reflejada en este espejo. Todas las penas, tristezas, temores, dudas, esperanzas, preocupaciones, ansiedades, en resumen, todas las emociones inquietantes con las que las mentes de los hombres suelen estar agitadas, las ha dibujado aquí el Espíritu Santo de manera exacta» (Calvino).
«A mi parecer, en las palabras de este libro puede encontrar un análisis adecuado y una descripción de la vida entera del hombre, de las disposiciones del alma y de los movimientos de la mente» (Atanasio)72.
68 Cf. Ángel González, 23-24. 69Íbid., 130-132.
70 Citado en José Luis Elorza, 309. 71
Íbid., 315.
72
Jehan Calvin, Commentaires de Jehan Calvin sur les livres des Pseaumes, Tome I (Paris: Librairie de CH. Meyrueis et compagnie, 1859), VI; Athanasius, "Epistula ad Marcellinum de interpretatione Psalmorum",
16 Los salmistas pusieron por escrito la gran diversidad de sentimientos nacidos en circunstancias diversas: alegría, tristeza, esperanza y desesperanza, lamento, confianza, amor y odio, venganza, miedo, ira, indignación, etc. Nos encontramos así ante un verdadero «ser vivo que habla»73. Ahora bien, ¿cómo habla? ¿Cómo expresaban los orantes estas "disposiciones del alma y movimientos de la mente"? ¿Cómo es su lenguaje?
Como obras poéticas artísticas, tienen cualidades propias que permiten formular lo más hondo de la realidad humana que otros lenguajes no llegan a expresar: «la belleza es
únicamente "una determinada manera de exteriorizar lo verdadero"»74; así consiguen
exteriorizar lo que sólo se canta a Dios.
Los géneros literarios constituyen una de las puertas de entrada posibles para el estudio de estas palabras humanas, no tanto por ser un sistema compacto, bien articulado, que identifica en cada salmo un género preciso, cuanto por reflejar la complejidad humana. Schökel explicita la utilidad de tener en cuenta la clasificación: «porque no hacemos trabajo de botánicos ni compilamos la lista de los elementos químicos. Los salmos son criaturas poéticas, con su disciplina y sus libertades, sus caprichos. La asimetría de la clasificación refleja la irregularidad de la realidad»75. En este sentido, son un punto de partida76 para analizar cada salmo y acercarse a la persona y su experiencia espiritual.
Schökel recordaba que son “criaturas poéticas”, cada una con sus especificidades. Así lo describe a modo de observaciones en su introducción:
«La alabanza puede emplear el lenguaje descriptivo, de rasgos breves, menudos o grandiosos; puede trabajar por enunciado y por alusión. (…) La súplica emplea el lenguaje retórico de la persuasión. Ama la amplificación y la acumulación, no teme la hipérbole, insiste, reitera. La expresión psicológica nos puede resultar sorprendente por su corporeidad, que testimonia de la conciencia de unidad del hombre, antes de cualquier dicotomía. Los sentimientos se pueden expresar directamente, en interjecciones, o tematizados. Abundan imágenes y símbolos»77. En pocas palabras, sintetiza la riqueza y complejidad del lenguaje poético de los salmos78, señalando recursos literarios claves que ocuparán un lugar importante en nuestro trabajo: las imágenes y símbolos79, y las alusiones a otros textos y tradiciones.
Finalmente, es un lenguaje que lleva también a recordar su dimensión paradójica: a la vez preciso y abierto; enraizado en una cultura y supraespacial y supratemporal; originado en una en Opera Omnia, ed. Jacques-Paul Migne, Patrologia Graeca 27 (Paris: 1857), 12-45. Agradecemos al Profesor Pedro Zamora habernos proporcionado ambas citas.
73 André Chouraqui define así al Salterio: «Un petit livre : 150 poèmes, 150 marches érigées entre la mort et la
vie ; 150 miroirs de nos révoltes et de nos fidélités, de nos agonies et de nos résurrections. Davantage qu’un livre, un être vivant qui parle ‐ qui vous parle ‐ qui souffre, qui gémit et qui meurt, qui ressuscite et chante, au seuil de l’éternité et vous emporte, vous et les siècles des siècles, du commencement à la fin...»,en Les psaumes
(Paris: PUF, 1956), 1-2.
74 Cita de Hegel, en Hans-Joachim Kraus, Teología de los salmos, 16. 75 Luis Alonso Schökel y Cecilia Carniti, Salmos I, 105.
76 Hermann Gunkel, 39. 77
Luis Alonso Schökel y Cecilia Carniti, Salmos I, 75.
78
Cf. Hermann Gunkel, 17-18.
17 intención precisa y capaz de despertar otras resonancias y de inspirar sentidos nuevos en el lector-orante80.
En síntesis, recibimos como inspiradas estas oraciones que se caracterizan por su profunda
humanidad. Son espejo de la persona que confía en Dios y en su presencia, su escucha y en la Alianza. Una actitud que se caracteriza por la confianza básica que supone; toda oración es ya un acto de confianza en Dios. Los sentimientos encontraron en el Salterio un cauce para ser convertidos y transmitidos como Palabra de Dios. Los 150 Salmos forman un mosaico que narra la complejidad y belleza de la experiencia creyente y permite escuchar los sentimientos más sublimes que brotan de ella. No por casualidad afirma Schökel que el Salterio llegó a ser «auténtica creación de una lengua de la interioridad»81. Por ello es el libro bíblico predilecto para estudiar el mundo de los sentimientos que entran en juego en la relación con Dios. En este mosaico, enfocaremos ahora la mirada hacia el tema de la confianza que se distingue como una de las actitudes y sentimientos dominantes en estas oraciones82.
3. UNA «FAMILIA» DE SALMOS
Los salmos se caracterizan por ser al mismo tiempo Palabra de Dios y palabra a Dios83. Son expresión de una relación entre Dios y las personas, que es el marco de referencia en el que encaja el concepto de confianza que pretendemos estudiar.
En esta parte, presentaremos los salmos que constituyen nuestro objeto de estudio. En primer lugar, establecemos su delimitación, basándonos en la clasificación de los géneros literarios; a continuación, presentaremos la singularidad de los salmos de confianza; finalmente, presentaremos de forma general cada uno de estos diez salmos.
3.1. DELIMITACIÓN DE LOS SALMOS DE CONFIANZA
Hasta ahora, el recorrido por los Salmos nos ha ido mostrando su diversidad y riqueza debida en gran parte a la profunda humanidad que contiene sus páginas. Clasificarlos es tarea compleja y no se trata de ceñirlos a una categoría. Sin embargo, los géneros literarios se han ido revelando como una herramienta útil para delimitar, comparar y estudiar un concepto. Por ello, acogiendo la opinión de los autores que consideran la confianza como un elemento clave particularmente relevante en los salmos, recurrimos a esta puerta de entrada.
A lo largo de la historia, los salmos de confianza se fueron clasificando en géneros o subgéneros; nos limitamos a citar brevemente varias posturas.
Gunkel consideró los salmos de confianza como un subgénero de las lamentaciones individuales84 (Sal 4; 11; 16; 23; 27,1-6; 62; 131) y comunitarias85 (Sal 125). Marcados por la
80 José Luis Elorza, 320.
81 Luis Alonso Schökel y Cecilia Carniti, Salmos I, 69. 82
Íbid., 70-71.
83
Enrique Sanz, Señor, roca mía, escucha mi voz, 12.
18 línea que trazó, otros autores consultados los clasificaron aquí. Mowinckel86 los clasifica como salmos nacionales de lamentación. Este autor establece su clasificación desde la relación con el culto y los nombra como "protective psalms", afirmando que destacan por su tono de confianza. Subraya también sus puntos de conexión con los himnos y cantos de acción de gracias. Castellino87 agrupa los Sal 3; 11; 16; 23; 27,1-6; 41; 62; 131. Aparicio88 agrupa unos en los salmos de confianza individuales (Sal 4; 11; 16; 23; 27; 62; 121; 131) y otros en los de alcance comunitario (Sal 115; 125; 129). Morla Asensio89 considera que en las súplicas individuales algunos tienen expresiones de confianza que dan pie a la composición de todo un salmo (Sal 4; 11; 16; 23; 62; 131). Tournay y Schwab90 hacen una clasificación distinta de Gunkel y los agrupan como subgénero de las oraciones (Sal 4; 11; 16; 23; 27; 62; 121; 125; 131).
Otros exégetas reconocen los salmos de confianza como un género autónomo. Entre ellos, es significativa la opinión de Schökel91 que se desmarca de la clasificación de Gunkel y engloba en este género los Sal 4; 11; 16; 23; 27; 62; 131. Otros tres autores estudiados comparten esta postura, citamos conjuntamente los que consideran individuales y colectivos: Longman92 (Sal 11; 16; 23; 27; 62; 91; 121; 125; 131); Day93 (Sal 11; 16; 23; 27,1-6; 62; (129); 131) y Sabourin94 (Sal 3; 4; 11; 16; 23; (27); (62); (115); (121); 125; (129); 131).
Con este breve recorrido, constatamos que estos salmos tienen una especificidad que les llevó a ser considerados de forma separada, dentro o no, de un género literario. Nuestro estudio no pretende analizar detalladamente en qué parte de una clasificación tendrían que encajar los salmos de confianza. Simplemente constatamos que tienen en sí suficientes elementos comunes para considerarlos como una "familia de salmos"95.
3.2. LA SINGULARIDAD DE LOS SALMOS DE CONFIANZA
Realizado este recorrido por las clasificaciones, constatamos que la existencia del término "salmos de confianza" revela que tienen relación entre sí y presentan rasgos específicos. Para ahondar en esta singularidad, estudiamos ahora dos elementos básicos y fundamentales: el fondo o contenido por una parte y la forma o expresión por otra.
En primer lugar, destaca su contenido. Los autores citados destacan que la confianza en Dios aparece como el tema central y llega a ocupar el cuerpo más voluminoso del poema, a costa de otros elementos. Gunkel nombraba que los salmos de un mismo género tienen «una
85 Hermann Gunkel, 148.
86 Sigmund Mowinckel, The Psalms in Israel´s Worship. Vol.1 (Oxford: Basic Blackwell, 1962), 219-220. 87
Giorgio Castellino, citado en Jacqueline Thevenet, 115.
88
Ángel Aparicio, Salmos 1-41 (Bilbao: Desclée de Brouwer, 2005), 28.
89
Victor Morla Asencio, Libros sapienciales y otros escritos (Estella: Verbo Divino, 1994), 335.
90 Raymond Tournay y Raymond Schwab, Les psaumes (Paris: Cerf, 1964), 76. 91 Luis Alonso Schökel y Cecilia Carniti, Salmos I, 102.
92 Tremper Longman III, Cómo leer los salmos (Terrassa: Clie, 2000), 18. 93 John Day, Los Salmos (Terrassa: Clie, 2006), 20.
94
Léopold Sabourin, Un classement littéraire des psaumes, (Bruges: Desclée de Brouwer, 1964), 38, 43.
95
Expresión empleada por Puis Drijvers en Les psaumes, genres littéraires et thèmes doctrinaux (Paris: Cerf, 1958), 174.
19 riqueza común de pensamientos y sentimientos». Schökel escribe en esta línea que en estos salmos, la confianza se presenta como el afecto constitutivo de toda la oración96. La confianza llega a ser el tema central, aunque el orante esté viviendo una situación difícil. La expresión de confianza está muy desarrollada y no se reduce a un solo versículo. A menudo, aparece desde el principio (Sal 11; 16; 91; 121; 125; etc.) y se reitera en varios momentos (Sal 3; 62; 131; etc.). Tampoco aparece en la forma de un deseo o una petición como al final de algunos salmos de súplica; el deseo expresado en Sal 11,7 en forma afirmativa lo recalca.
El tono del salmo también está marcado por la confianza en Dios. Day llama a estos cantos: "de seguridad de Yahveh"97. En ellos se percibe un tono de seguridad, serenidad y paz profunda de parte del orante.
En segundo lugar, se demarcan por su forma. De lo explicado anteriormente con los géneros literarios, queda claro que estos salmos tienen puntos de conexión con elementos de varios géneros literarios, especialmente de lamentación y de acción de gracias. Sin embargo, se distingue otro tipo de estructura que refleja más propiamente su forma. Identificamos un esquema simple y flexible con cinco o seis puntos comunes98.
Desde el principio, el salmista empieza afirmando su confianza, hecho que no aparece en todos los salmos. Sigue exponiendo su situación y dificultad brevemente. Enseguida, reafirma su confianza en Dios y explica su fundamento: su experiencia personal pasada o presente, su imagen de Dios, etc. A continuación, aparecen los frutos de la confianza: no teme, descansa, es consolado, anima a otros a confiar, da consejos, etc. Al final, concluye su oración con una afirmación de alegría, confianza, esperanza; expresión de quién es Dios; adición litúrgica, etc.
Esta estructura simple permite ver cómo se demarcan de otro tipo de salmos, especialmente de lamentaciones y súplicas. Señalamos algunas diferencias claves. Los salmos de confianza no suelen empezar por una invocación a Dios (Sal 4; 11; 23; 27; 62; etc.). Tampoco aparece siempre el elemento de la queja o una súplica (Sal 23; 131; etc.). La explicación de la situación de dificultad vivida es breve. El orante no siempre expone una queja ni entra en los motivos que le llevan a dirigirse a Dios. Las preguntas son distintas. Los “¿por qué?” o “¿hasta cuándo?” típicos de los lamentos (Sal 13; 22; etc.) no aparecen con este propósito. Más bien el “¿hasta cuándo?” (Sal 4; 62) da pie enseguida a respuestas dadas desde su certeza de la presencia de Yahveh. Y las preguntas más frecuentes, “¿de dónde?” (Sal 121), “¿de quién? y ¿por quién?” (Sal 27), van con este mismo propósito, afirmando la confianza del orante. Finalmente, a diferencia de las lamentaciones, se percibe una tendencia, no siempre ni en la totalidad del salmo, a usar la tercera persona en lugar de la segunda, para referirse a Yahveh (Sal 62; 121; 131; etc.).
No obstante, no queremos dejar de subrayar la relación existente con las súplicas y lamentaciones. Especialmente desde la experiencia creyente. Señalamos la importancia que tuvo este género para los orantes como posibilidad de hacer frente a situaciones difíciles, desde la confianza en un Dios que escucha y salva. En esta línea, es cierto que los salmos
96
Luis Alonso Schökel y Cecilia Carniti, 102.
97
John Day, 30.
20 estudiados evocan realidades adversas que tienen que afrontar, aunque no sea ni el contenido mayor ni el tono del salmo. Estas situaciones serán muchas veces punto de partida para tomar postura y afirmar la confianza en Dios99. Otro elemento que los relaciona al nivel de la oración es la relación entre la memoria y la confianza. Dicho de otro modo, observamos que existe una confianza básica fundamentada a menudo en una experiencia de Dios que puede ser fruto de la historia y la memoria colectiva y/o de una profunda experiencia personal.
Podemos concluir que los salmos de confianza, tanto por su contenido como por su forma, constituyen una "familia" con su propia singularidad. En ellos destaca la afirmación de parte del orante, desde el principio y/o en varios momentos, de su confianza en Dios. Se eleva como actitud y sentimiento fundamental ante realidades adversas. Contenido y tono llegan así a tener tal importancia que ocupan la totalidad del salmo.
Por lo tanto, a partir de las clasificaciones de los géneros literarios y de los criterios explicitados, consideramos los Sal 4; 11; 16; 23; 27; 62; 91; 121; 125 y 131 como salmos de confianza. Estos diez salmos constituyen la delimitación de nuestro estudio.
3.3. DIEZ SALMOS DE CONFIANZA
En esta última parte, presentamos estas diez "criaturas poéticas". Para cada una ofrecemos una visión de conjunto de su situación y contenido; destacamos el tipo de oración, el tema central de la confianza; y terminamos presentando una estructura básica.
3.3.1. Salmo 4
En el Sal 4, el orante manifiesta su confianza en Dios en medio del peligro; la llamada hacia Dios y la certeza de su respuesta son dos elementos que explican el tono sereno.
Como para cada salmo, los exégetas intentaron enmarcarlo en una situación histórica o social típica100: asociado a David huyendo de las persecuciones de Absalón mientras sus compañeros pierden la esperanza101, como Moisés abandonado en el desierto102 o referido a una persona que recupera sus derechos mediante un veredicto divino en el templo, dando al salmo un carácter cultural e institucional103. Con Schökel pensamos que el único marco de referencia útil es el de un orante que expresa su confianza en una situación de tensión.
En este salmo de confianza, se oye una sola voz, la del orante. Sólo se sabe de otros por las interpelaciones del orante o sus palabras citadas indirectamente. ¿Personajes presentes o nombrados en una oración dirigida a Dios? En todo caso, el salmista refleja la situación de aprieto en la que se encuentra y lo que escucha. En esta situación invoca a Dios y afirma su confianza con una breve expresión que da el tono del salmo: «en el aprieto me das holgura» (v.2), expresión que resuena desde el principio como una acción de gracias por la liberación
99 Sobre las expresiones de confianza en las «prayers for help», cf. Patrick D. Miller, 127-130. 100 Cf. Luis Alonso Schökel, Treinta Salmos: poesía y oración, 39-40.
101
Opinión de Franz Delitzch, citada en Luis Alonso Schökel y Cecilia Carniti, Salmos I, 172.
102
Opinión de Alphonse Maillot, citada en íbid., 172.
21 ya experimentada104. Anclado en esta postura, se dirige de corazón a quienes no confían y les exhorta a realizar un proceso para llegar a ver (v.7), a descubrir a Yahveh como luz, justicia, fuente de gozo y descanso; probable testimonio de su experiencia personal.
Esta experiencia marca el inicio del desarrollo del tema de la confianza. Para tratarlo, el salmista emplea dos preguntas retóricas que marcan la estructura: la primera interpelando sobre la vanidad como falsa confianza (v.3), la segunda sobre la búsqueda de dónde se encuentra el verdadero bien (v.7).
La estructura es la siguiente 105: 1. Título
2-4. 1a parte.
2.Breve súplica y afirmación de confianza. 3.Primera interpelación ante la falsa confianza. 4.Confirmación de la confianza en Yahveh. 5-9. 2a parte.
5-6.Exhortación a otros en forma imperativa.
7-8.Segunda interpelación y doble constatación de lo recibido de Dios. 9.Conclusión: Paz y confianza se encuentran en la relación con Yahveh.
3.3.2. Salmo 11
El primer versículo del Sal 11 introduce la situación y opción fundamental del salmista: se refugia en Yahveh ante las adversidades. Algunos autores106 consideran que se trataría de un inocente perseguido buscando refugio en el recinto del templo, invocando el derecho de asilo107. En el templo se le aconsejaría huir y no seguir buscando refugio en Yahveh. Frente a ellos, el orante comparte en forma de diálogo, ¿o soliloquio?, las preguntas o dudas que se le despiertan. Nombrando las realidades adversas que le acechan, responde profesando su confianza en Dios, en quien se siente seguro y de quien espera justicia. Bajo la mirada de Yahveh se sitúan dos grupos: el justo; los rectos de corazón y malvados.
En el origen, ¿este salmo hacía realmente alusión al templo y al derecho de asilo? Lo cierto es que da testimonio de un orante que confía en llegar a ver el rostro de Yahveh, un Dios justo, que como él, ama la justicia y rechaza las opciones de los malvados. Lo hace atravesando pruebas que no lo hacen vacilar sino que más bien afianzan su confianza en Él.
El Sal 11 es una oración de confianza en Dios. Se abre y se cierra con la referencia a Yahveh (vv.1.7) y dos verbos relacionados con este tema: refugiarse (הסח) en Él y contemplar
104 Hermann Gunkel, 267.
105 Cf. Jean-Luc Vesco, Le psautier de David I, 113-114.
106 Hans-Joachim Kraus, Los Salmos I, 317; Luis Alonso Schökel y Cecilia Carniti, Salmos I, 249. 107
Para Kraus, el verbo הסח es característico de la búsqueda de protección en el asilo del templo. En otro momento analizaremos más detalladamente este verbo; nos inclinaremos a una interpretación más amplia, relacionada con la protección y la seguridad.