Número 3 – Año 2017 – Versión digital. Edición Cuatrimestral
https://boletingeoecon.wordpress.com/
Comité Editorial
Omar Horacio Gejo
Director
Ana Laura Berardi
Secretaria de Redacción
Comité Académico
Jorge Osvaldo Morina
(UNLu – Centro Humboldt)
Ana María Liberali
(UBA – UNMDP – Centro Humboldt)
Globalización vs. Regionalización…..……….. 2 Omar Horacio Gejo – Ana María Liberali
Algunos marcos conceptuales para aplicar en geografía económica ………..……….………..…..16
Ana María Liberali
Reformas borbónicas y crecimiento de la fachada atlántica americana a fines del siglo XVIII ………..37 Aníbal Gejo
A Gênese do Seminário Nacional de Geografia Econômica e Social...…….……….50 Breno Viotto – Zeno Crocetti
Presentación del Observatorio de Comercio Internacional (OCI)………..……..54 Gustavo Gabriel Alves
Primeras jornadas “Argentina como Geografía” (AG) ……..……….………57 Omar Horacio Gejo – Alan Rebottaro
II Congreso de Geografía Económica “La Nueva Geografía del capitalismo” ………..78 Colectivo GeoEcon
Michael Roberts y “La larga depresión”: algunos comentarios al respecto…………83 Diego Solimeno – Alan Rebottaro
Anexo Estadístico……….. 92 Principales exportadores mundiales de mercancías 2015: una breve aproximación ………..…….. 93
Ana Laura Berardi
GLOBALIZACIÓN versus REGIONALIZACIÓN
.
Prof. Omar Horacio Gejo
Lic. Ana María Liberali
VERSIÓN EN ESPAÑOL DEL ORIGINAL EN INGLES PRESENTADO EN EL XIX INTERNATIONAL CONGRESSMOF HISTORICAL SCIENCES AT THE UNIVERSITY OF OSLO, NORWAY 6-13 August, 2000
Abstract: Due to its imposing presence over the last few yearsand being the subject matter of almost every relevant discussion, not taking into account the level of formality of the former, the concept of globalisation has turned into a supreme idea in which its explanatory and descriptive capacity have achieved an absolute consensus including not only its supporters but also those who are against it. However, beyond all discourse maelstrom brought about by this phenomenon, it is convenient to maintain a "healthy prudence", that is a preservative scepticism so as to avoid being carried away by the fierce forces generated by context imposition, which tends to produce " thought-killers", vacuous consensus which leads to the so-called statu quo.
Introducción
Por su presencia avasallante en los últimos tiempos, y siendo el epicentro de casi
cualquier discusión importante -más allá del grado de formalidad de las mismas-, el término
globalización ha devenido casi en un concepto supremo, cuya capacidad descriptiva y
explicativa ha logrado un consenso extraordinario, abarcando éste, en un apabullante
abanico, tanto a la amplia mayoría convalidadora como a la variopinta minoría
impugnadora.
Universidad de Buenos Aires - Vicepresidente Centro Humboldt
3
fenómeno, conviene mantener una sana prudencia, un preservador escepticismo, para no
dejarse arrastrar por las fuerzas centrípetas generadas por toda imposición de contexto, que
suelen obrar como imponentes aplanadoras del pensamiento, y forjadoras, así, de consensos
vacuos, consentidores en todos los casos del statu quo.
La Globalización: ¿una vuelta a la Geografía?
El sentido
central del enseñoreo del “novedoso” concepto no ha sido –
ni es- otro
que el de destacar la aparición de un nuevo tiempo, que presentaría, lógicamente,
sustanciales diferencias con todo lo vivido anteriormente. En resumidas cuentas, la
globalización implicaría estar en presencia de un mundo diferente, distinto en muchos
sentidos, claro.
1Sobre la aparición del término hay, por supuesto, diversas opiniones. Algunos se
remontan hasta los años 60; otros identifican a la década del 70. La mayoría, empero,
asiente que la década del 80 ha sido el momento en que decisivamente echó a correr, para
transformarse en un cauce eficaz de ciertas controversias significativas, quedando los años
90 signados ya por la abundante fraseología desprendida de su simple enunciación, que
todo lo abarca, todo lo termina comprimiendo y aplastando.
2Pero la masividad del consentimiento de su existencia como tal ha sido acompañado
por una extremada dificultad para lograr un acuerdo acerca de los significados de los que él
es portador. Es decir, si frente a la aceptación de su realidad casi no hay disidencias, frente
a sus implicancias la cuestión es mucho menos clara, quedando al descubierto, así, su
1
“El mundo, atraviesa una etapa de grandes cambios, que generan una conmoción generalizada. La aceleración del ritmo de la revolución tecnológica, que está detrás del proceso de globalización de la economía, tiene una magnitud de tales características que arrastra en su torbellino a todos los países, incluso a los Estados Unidos... En el escenario internacional de principios del siglo XXI, Estados Unidos no es ya un poder entre otros, sino que emerge con una fuerza excepcional, a veces amenazante, siempre estremecedora, que se nutre del determinismo tecnológico y de la globalización económica que caracterizan a esta etapa de la
historia mundial” (Carlos Menem, en Ámbito Financiero, 24 de mayo de 2000; p.16).
2 “Debe recordarse que el concepto de globalización es sorprendentemente joven. La gente piensa que como
todo el mundo habla de ello se trata de algo muy antiguo, pero no es cierto... Un rasgo de la globalización es la misma globalización del concepto. En los últimos dos años he podido visitar cerca de 40 países y no he
encontrado ninguno en el que no se hable del tema. Hace diez años ni se conocía la palabra” (Anthony
acuerdo.
Específicamente para la Geografía, la irrupción fulgurante de estas discusiones le ha
permitido cobrar cierta figuración en el firmamento de las ciencias, tras haberse reimpuesto
plenamente la dimensión espacial como una instancia necesaria
–
por no decir decisiva- para
el análisis
–
o el estudio- del desarrollo, de la evolución de las sociedades.
Durante varias décadas habíamos asistido a un sustancial dominio de los enfoques
sociológicos de la realidad. Los análisis de las organizaciones sociales, resultaban una
fenomenal abstracción, de la que tendía a sustraerse la materialidad última sobre la que se
desenvolvían las relaciones sociales.
3Esta etapa, probablemente abierta durante los años 60, comenzaba así a cerrarse
-por lo menos formalmente-, cuando en los años 90 la cuestión espacial o territorial se
reinstaló con fuerza, reapareciendo entonces la necesidad de la inevitable contextualización
geográfica de los hechos o sucesos.
En este sentido, la globalización ha sido el vehículo mediante el cual la Geografía
ha encontrado una brecha por la que su discurso ha vuelto a hacerse necesario en el intento
de comprender la evolución de la realidad.
4Los alcances
Al respecto, el concepto de globalización, evidentemente, reúne una serie de
implicancias que en gran medida recogen una innegable impronta geográfica.
3 “Una interesante visión al respecto nos la da Theotonio dos Santos, 1998: “hasta los años 30, en Argentina
o en Brasil, por ejemplo, teníamos un movimiento obrero sin mucha conciencia latinoamericana, tenía una formación más europea. Pero después de los años 30 el movimiento obrero va ganando una dimensión profundamente latinoamericana que fue ignorada y hasta atacada por las formaciones socialistas obreras anteriores, que no comprendieron que la latinoamericaneidad era parte de la afirmación de la clase obrera de esta región, porque tú no puedes afirmarte como clase si no estás dentro de tu nación o de tu realidad social inmediata. Un sector de la izquierda muy grande ha vivido esta enajenación de lo real, de las formas concretas del movimiento histórico, con una visión de una humanidad abstracta, que no tiene contenidos culturales
sociales concretos”, pp. 61-62.
4
Que los nombres de Confines y Periferias correspondan a revistas de Ciencias Sociales, reflejan en Argentina claramente este hecho. En el nro 5 de la revista Periferias, por ejemplo, puede observarse que el trabajo de un geógrafo anglosajón, David Harvey, encabeza la conmemoración del 150 aniversario del
5
que ha alcanzado, y además porque es el soporte de la estructura de argumentos que
informan esta “renovación” conceptual.
La distancia ha constituido históricamente uno de los más poderosos mecanismos
diferenciadores. Lo distante ha presupuesto lo distinto. Las concepciones contrapuestas de
Oriente y Occidente, por ejemplo, están sustentadas precisamente en eso. De la misma
forma, la menos filosófica, más material, pero asimismo también dicotómica confrontación
Norte-Sur, lleva en sí similar marca en el orillo.
La revolución de las comunicaciones
–
sobre todo de las telecomunicaciones-, ha
implicado la dramática reducción de las distancias en el campo de la transmisión de la
información. La instanteneidad se volvió, en cierta medida, una realidad. Y con ella, ha
quedado planteada la posibilidad de la “unificación” del mundo. Aquella idea de la aldea
global adquiere hoy algo más que visos de verosimilitud.
Detrás de estas imágenes se mueve la contundente idea del mundo reducido
–
empequeñecido-, y de la ausencia casi absoluta del factor geográfico, esto es, entendido
éste como la mediación de la distancia y de las diferencias como entorpecedoras y
distorsionadoras de la circulación. Sin embargo, al mismo tiempo, el estrechamiento
dramático de las viejas distancias habría hecho del globo terráqueo un lugar; un lugar
sumamente interrelacionado
–
diríamos-, lo que obligaría al reconocimiento formal de los
lugares; todos activos, todos influyentes.
5Un segundo fenómeno que acompaña ineluctablemente a la mención de la
globalización es aquello de que estamos en presencia de una nueva era en la economía, o
mejor d
icho, de una “nueva economía”, directamente.
5Muchos de los desarrollos tecnológicos del período de posguerra han mejorado tecnologías existentes. Las
mejoras acumulativas en la tecnología del transporte ha continuado, reduciendo el tiempo y el costo de los movimientos de materiales, productos y de personas. Por ejemplo, la evolución del avión a reacción hacia el turbohélice acortó dramáticamente las distancias globales: Nueva York está ahora más cerca de Tokyo en términos de tiempo de viaje de lo que estuvo de Chicago en la segunda mitad del siglo XIX. Asimismo, la llegada de la tecnología satelital a principios de los 60, expandió el alcance geográfico de las comunicaciones. Sin embargo, un rasgo fundamental del período posterior a la segunda guerra mundial ha sido el desarrollo y (desde finales de los 60) la amplia difusión de nuevas tecnologías basadas en la revolución microelectrónica y en particular lo que se considera la más importante y nueva tecnología genérica: la tecnología de información. Esto define un nuevo paradigma tecno-económico, dado que la introducción de las tecnologías de información tiene tales efectos de penetración en la economía que cambia el estilo de producción y de gestión a través del
por ciclos, discontinuidades, crisis, etc.
Por el contrario, esta economía, inspirada en los “felices” años 90 de la economía
norteamericana, se caracterizaría por su constante crecimiento. Éste sería una consecuencia
de haberse alcanzado un umbral que implicaría liberarse de un conjunto de vetustas
ataduras que imponían un determinismo secuencial a la economía. El hipotético alza
constante de la productividad, el abatimiento de la inflación, y la reducción del desempleo a
mínimos que nos retrotraerían casi a los dorados años 60, parecerían demostrar, para los
apologistas globalizadores, la existencia de una nueva realidad, la de la expansión ilimitada.
Un tercer elemento que une su existencia al despliegue de la idea de globalización, es el
surgimiento de una categoría de economías o países muy promisorios, desde el punto de
vista de las expectativas económicas acerca de su futuro. Nos estamos refiriendo a los
“mercados emergentes”.
Por mercados emergentes debe entenderse, al desgajamiento parcial, a una
diferenciación de lo que antes se conocía como Periferia o Mundo Subdesarrollado.
Resultan ser un puñado de países con determinadas condiciones para producir casi un
mágico despegue de su situación de postergación, a poco que recibieran un pequeño shock
de inversiones externas, que obrarían a modo de disparador.
Esta concepción de los procesos macro-socioeconómicos implica un decidido adiós
al subdesarrollo, y a las tradicionales formas de analizarlo y/o encararlo en pos de su
superación. Con ello, aquella otrora situación conflictiva, que en su versión más álgida,
emergía como necesaria contrapartida de la instauración misma del mercado mundial,
ahora, en los nuevos tiempos, este último resulta la condición suficiente para generar sin
traumas la transformación de cualquier estructura socioeconómica, por problemática que
esta fuera.
6Un cuarto elemento, un casi obligado colofón a los tres que le precedieron, lo
constituye el que el proceso a que nos estamos refiriendo adquiere un carácter muy
peculiar. Y es muy peculiar porque es el elemento necesario y decisivo que suele cerrar
cualquier discusión, por honda que la cuestión sea. Nos referimos a identificar a la
6Desde ya, también la utilización del término mercado emergente denota la pérdida en gran medida de las
7
fenómeno inevitable.
7De esta forma, la globalización constituye, primero, un desemboque
histórico natural. En segundo lugar, que este destino es bueno o malo es una cuestión nimia,
ya que estamos en presencia precisamente de eso, el destino, el resultado fatal de múltiples
determinaciones que escapan al control de los hombres.
El contexto
Indudablemente, este conjunto de ideas se han fraguado a partir de determinado
marco; esto es, como todo lo que existe, no se podría haber generado en el vacío.
Un primer hecho significativo, conformador del gran telón de fondo de la
explicitación de la globalización es, sin duda, el acentuado cambio tecnológico al que
venimos asistiendo, y al que ya nos hemos referido.
En algunos casos se llegó a hablar lisa y llanamente de revolución científico-técnica,
una forma de rotular, abarcativamente, de alguna manera, una trama de variaciones
tecnológicas que combinadas generaban una transformación productiva primero, y social
después.
Es en este cuadro que pulularon numerosas descripciones sobre una nueva sociedad,
cuyos perfiles no estaban todavía totalmente consolidados, y que, por ende, alcanzaba a
despuntar como una paulatina confrontación negativa, por la oposición, con aquella que
estaba dejando de ser. Era la sociedad industrial la que se extinguía; era la sociedad
post-industrial la que despuntaba. La expansión del sector servicios en desmedro,
hipotéticamente, del sector industrial, parecía uno de los rasgos esenciales de este proceso
en cierne. Enfrentábamos, entonces, el paso del reino material al inmaterial, de los bienes o
productos a los servicios, de las máquinas al know how. La sociedad de la información se
abría paso. Obviamente, un exabrupto ‘sociológico’, tal como apuntáramos. O, si se nos
permite, una desviación sociologizante.
7
“Yo creo que hay que regular algunos aspectos de la globalización, pero no pienso que sea reversible. No hay más que observar el fenómeno de internet. En principio era un proyecto del Pentágono, un proyecto de la
intrafábrica el origen de casi todos los cambios de la sociedad actual. La decadencia del
viejo sistema de producción en masa, individualizado a partir de la experiencia automotriz
norteamericana, daba paso a la octava maravilla de la organización fabril, el sistema just in
time, proveniente de la reciente y exitosa reconstrucción del poderío industrial nipón.
Demás está aclarar que esta era otra abstracción sociológica, probablemente en
grado sumo, en escala micro-sociológica, que hacía del taller la sociedad mundial.
Evidentemente, todas estas interpretaciones responden a un sesgado análisis, que
bien podría catalogarse como determinismo tecnológico.
Desde ya que no se puede negar el cambio tecnológico, así como Heráclito nos ha
legado desde la historia la imposibilidad de negar al cambio mismo, pero otra muy distinta
es someterse a las ciegas fuerzas de la imposición tecnológica. La tecnología y el cambio
técnico deben ser analizados a la luz de la organización social y no al revés. Es decir, el
proceso tecnológico tiene una indudable factura social y a esto último debemos remitirnos.
Un segundo fenómeno que ha marcado esta época ha sido el fin de los llamados
“años de oro” del capitalismo. Nos referimos a la salida del período de reconstrucción
vertiginosa de la posguerra. Los llamados 30,
25 o aún, quizá, 20 “gloriosos” años que
mostraron a las viejas zonas centrales adquiriendo impulso sostenido, y encontrando picos
de aumento de largo plazo inusitados en Alemania y -sobre todo-, en Japón.
La enorme destrucción de la segunda guerra había incubado la posibilidad de un
verdadero “milagro” de posguerra. A este milagro de posguerra contribuyeron, también, las
terapias keynesianas, las conocidas políticas de demanda, que resultaron populares desde
los traumáticos años 30, y que se sistematizaron luego de la segunda guerra mundial.
Durante casi 2 décadas y teniendo a favor el punto de partida que había dejado la segunda
conflagración mundial, la economía conoció un período de casi un cuarto de siglo de
“gloria”.
Pero hacia fines de los años 60, se comenzaron a acumular los problemas. La
economía comienza a detenerse, la acumulación de capital encuentra límites y los déficits
presupuestarios se abultan; los estallidos inflacionarios forman un paisaje reconocible en el
horizonte y los derrumbes de las monedas constituyeron un elemento imprescindible de las
9
absolutamente. La economía insufladora de la demanda será reemplazada por el
–
ofertismo-, un enfoque que privilegiaba el desbastamiento de costos, que impondrá una
reducción efectiva del ingreso de los trabajadores y subsidiará al capital.
La política adquirirá, crecientemente, un carácter más nítido de clase. El
“ofertismo” representará, entonces, una ofensiva del capital sobre los trabajadores, que se
valdrá para ello también de la herramienta tecnológica.
Finalmente, el tercer elemento que dará forma definitiva al macro-contexto que
estamos describiendo, es un acontecimiento mayúsculo. Nos referimos al desmoronamiento
del Orden de Posguerra.
Este período, que abarcó la segunda mitad de siglo, estuvo signado por un
determinado equilibrio de clases, partidos, estados y naciones.
La “Caída del Muro” puso fin a ese estado de cosas. Los grandes espacios
socialistas, marginalmente insertos en el mercado mundial, se hallan en diferentes estadios
de un proceso inconcluso de absorción por parte del capitalismo.
Este proceso, de una envergadura (política, social, económica) excepcional, impuso
una modificación del statu quo sancionado tras la segunda guerra mundial.
Europa y Asia constituyen, así, las dos grandes áreas del planeta incursas en este
proceso. Habiendo estado en la frontera caliente de la guerra fría, hoy son el epicentro
donde se desarrolla la ofensiva restauradora capitalista.
La repercusión de estos hechos es muy grande. En Occidente se asiste desde hace un
tiempo importante a la insistente ofensiva del capital sobre los trabajadores. El conjunto de
derechos y garantías que hacen a la reproducción de la fuerza de trabajo ha sido puesto en
el centro del ataque. La política social de la burguesía ha perdido, entonces, completamente
los “cuidados” y “sutilezas” de la inmediata posguerra. De la co
ntención social y política de
los trabajadores en los marcos de lo que se ha conocido genéricamente como Estado de
Bienestar, se ha pasado a una sistemática acción depredadora de los “privilegios” o
“derechos adquiridos” por las masas.
Sea en Europa Occidental, en América del Norte o en Japón, esta política de
“guerra” tiene un nombre. Pero también en América Latina, África o Asia este ataque
(paraguaya, sudafricana, surcoreana, alemana, norteamericana, japonesa, etc.) a las
necesidades del momento: los imperativos del cambio tecnológico y de la competitividad
mercantil mundial, es decir, los mecanismos articuladores del sometimiento de los
trabajadores a sus respectivas burguesías.
Esta formidable
–
sobre todo por lo abarcativa- ofensiva, ha contado con un
inigualable aliado en el desmoronamiento de los regímenes socialistas. La profundidad de
una va de la mano de la magnitud de la crisis de la otra.
Al mismo tiempo, la nueva situación internacional imponía un realineamiento entre
las principales potencias capitalistas. El vacío dejado por la desintegración del bloque
oriental, uno de los sustentadores del orden geopolítico de posguerra, precipitó las
tendencias a los choques, a la confrontación económico-comercial entre EEUU, Europa
Occidental y Japón. Estos enfrentamientos ya se venían anticipando desde comienzos de los
años 70 cuando el dólar norteamericano comienza un proceso devaluatorio, modificándose
gran parte de la arquitectura sistémica monetaria con la que se había funcionado tras la
segunda guerra mundial.
La expresión real
La globalización está expresando, pues, diversas cosas. Pero en todos los casos
estamos en presencia de una expresión ideológica (pro-mercado), impregnada de una fuerte
textura geográfica.
Así, la reducción dramática de la distancia, llevada hasta el límite, es la llave
maestra que da paso al reino de la perpetua circulación, en el que la fricción del espacio ha
virtualmente desaparecido.
El mercado, entonces, puede mostrar allí en toda su magnitud los efectos benéficos,
equilibrantes, los que surgen del intercambio extendido continuo.
Por supuesto que este dominio omnímodo de la circulación, este circulacionismo,
supedita las constantes referencias geográficas a un inexpresivo acompañamiento de los
11
negación de la geografía misma.
8La vuelta de la región: ¿el redescubrimiento de la Geografía?
Ortodoxos y heterodoxos, unidos
Pero a poco de andar, en el transitado camino de la globalización han ido
apareciendo algunas manifestaciones generadoras de una súbita perturbación.
El dominio de la circulación continua, de la desaparición de los obstáculos, de la
reducción de las diferenciaciones, se ha visto conmovido por las crecientes e insoslayables
expresiones de supervivencia de condiciones que contradicen -en los hechos- los supuestos
centrales de la globalización.
Así es como a la par de la imposición de las ideas de la globalización fue
consolidándose también la noción de región.
De pronto, entonces, frente a la abstracción mundial por excelencia (globalización),
se constataba la existencia de áreas con un conjunto de características que las dotaban
internamente de cierta homogeneidad; y que esta última las identificaba a su vez como
heterogéneas respecto del resto del espacio mundial. Además, claro está, estas
“heterogeneidades homogéneas”, necesariamente implicaban influencias decisivas, cuando
no representaban abiertamente discontinuidades, en el fenómeno de la circulación.
Con el correr de los años 90, y tras la furia obnubiladora globalizante, se inicia un
movimiento opuesto, el que a su manera también redescubrirá la geografía.
Tempranamente, una inobjetable fuente, conservadora y europea como pocas, The
Economist, dará toda una lección de apología de la geografía y, al mismo tiempo, hará una
denuncia de los límites insalvables de los enfoques circulacionistas en boga.
98
Krugman también ha hecho una profesión de fe en la geografía, y ha enfatizado la
necesidad de contemplar el marco material del desenvolvimiento de los acontecimientos
económicos, que analizados al margen de esa encarnadura comportan un esfuerzo vano,
fútil, cuando no directamente mistificador, constituyéndose, entonces, en el epifenómeno de
la desembozada ideología vulgar de los adoradores del mercado.
10Lo interesante de este rescate de la geografía es que esta revalorización de la
distancia como fenómeno posicional, y de la región como un hecho referido a la vigencia
de la diferenciadora de los sitios, nos remite, sin embargo, a una situación discutible.
Por ejemplo, resulta patético encontrar a connotados miembros del liberalismo más
acérrimo, haciendo una serie de piruetas verbales para finalmente recurrir al antiquísimo
expediente de la distancia, erigida otra vez como un factor crucial de lo económico. Y todo
esto, luego de haber abogado por la inevitabilidad de la globalización y por la
irrefutabilidad de los incrementos cuanti-cualitativos del arsenal tecnológico, pretendidos
generadores de una nueva historia, para que nos terminen transportando y nos retrotraigan
casi a la Prehistoria, o por lo menos
–
digamos-, a la Edad Media.
119“Las personas no son máquinas pensantes (absorben al menos tanta información a través de la vista, el olfato
y los sentimientos, como de los símbolos abstractos, y el mundo no es inmaterial: la realidad virtual no es tal realidad. El peso sobre la humanidad del tiempo y del espacio, del terruño y de la historia–en suma, de la geografía-, es mayor que el que probablemente pueda levantar jamás cualquier tecnología terrícola (The Economist Newspaper, agosto de 1994).
10De este autor se puede consultar: “De vuelta a la Economía de la Gran Depresión” (1999).
11 Por liberalismo acérrimo debe entenderse conservadorismo u ortodoxia. A continuación veremos dos
ejemplos:
“El primer punto que uno debería mencionar es que el incremento del comercio con los socios del
MERCOSUR, que por la forma en que se ha gestado se lo califica de ‘desvío’ (en contraposición con ‘creación’) de comercio, es un fenómeno que de todos modos se hubiera dado en los años recientes de haber seguido políticas unilaterales. Ello es así porque en un mundo en donde los costos de transporte y comunicación son todavía altos, la apertura tiene que favorecer necesariamente el comercio con los vecinos, es decir, la integración comercial regional.El hecho de que “la geografía importa” en la determinación del
comercio, tira rápidamente por la borda otras propuestas de integración sea con el NAFTA o con los marcianos. El punto central es que Brasil no puede ser ignorado en la política comercial de la
Argentina”(Fernando Navajas, en Ámbito Financiero, 23/03/00).
“No cabe duda de que parte de los problemas más profundos de la Argentina obedecen a la gran distancia que
separa al país de los mercados centrales de Europa y los Estados Unidos. Si la Argentina estuviera ubicada en Europa Occidental, sus problemas de retraso comercial y tecnológico ya se habrían superado. El problema, por supuesto, es cómo sobreponerse a esa distancia física. En este sentido, los avances en la tecnología de la información dan a la Argentina una ventaja especial y de enorme importancia. Ahora que la comunicación instantánea es posible, las economías más distantes de los mercados centrales pueden ser muy competitivas en
13
constituye la vuelta a un arcaísmo conceptual. Aun para los keynesianos o neo-keynesianos,
el redescubrimiento de la geografía comporta una peligrosa encrucijada, ya que también
puede ser el puente de plata para hundirse -hasta encajarse- en el fango de las pesadas
herencias del pasado.
Es así como el fenómeno regional es planteado muchas veces como una
contradicción en el macro contexto de la globalización. Algo así como una especie de
rémora de la historia.
En forma más matizada, algunos otros analistas, cuanto menos, ubican a la
regionalización como una estación intermedia
–
y, tal vez, una circunstancia no meramente
pasajera- en el predestinado viaje hacia la globalización definitiva.
En este sentido, la región reaparece aquí como un fenómeno del pasado, como un
hecho en gran medida “naturalizado” –
es decir, con una fuerte carga del conjunto de
condiciones naturales básicas que distinguen, como punto de partida, a cualquier región- y,
por lo tanto, como una resistencia frente a los procesos actuantes, por caso, el tan
comentado de la globalización, es decir, el de la efectiva destrucción de la distancia física
como elemento engendrador de realidades diferentes.
Redescubriendo a Bujarin
Sin embargo, y muy a su pesar, lo que algunos, sin ambages
, reconocen como “la
hora de la regionalización” (Tokatlian, 2000), no significa el retorno a una criatura del
pasado, que representaría una especie de intrusión de la historia en el futuro. Muy por el
contrario, es un fenómeno resultante de fenómenos claramente actuantes en el presente, y
que no implican una contradicción formal de la globalización; mucho menos, desde ya, una
resistencia temporaria al destino manifiesto del fin de las distancias.
Frente a esto, afirmamos que la regionalización es una clara manifestación de la
imposibilidad de la globalización
–
en los términos en que ésta es planteada-, ya que aquella
responde a la fractura del mercado mundial producto de las pugnas de los monopolios, y de
principios de siglo acerca de la posibilidad de una integración absoluta del mercado
mundial bajo la égida, lógicamente, de un poder político geográficamente situado
–
lo que
se ha conocido
como el “ultraimperialismo”
-
12y a la taxativa denuncia de su imposibilidad
fáctica, contenida en la magistral refutación geográfica de Nikolai Bujarin.
13BIBLIOGRAFÍA
BANCO MUNDIAL: “Globalización, Producción Internacional Integrada y Economía Mundial” Cap. 3, en World Investment Report. 1994.
BUJARIN, Nikolai: “El Imperialismo y la Economía Mundial”, Ediciones Pasado y Presente. Buenos Aires. 1971. EL ECONOMISTA: “La Geografía aun sigue teniendo importancia. Las fuerzas del globalismo están siendo
contrarrestadas por la vecindad”, Buenos Aires, 5/08/94.
DOS SANTOS, Theotonio: “La Teoría de la Dependencia y el Sistema Mundial”, en Herramienta Nro 8. Buenos Aires. Primavera-Verano 1998/99.
GIDDENS, Anthony: “La Reconstrucción del Estado”, en diarioLa Capital, Mar del Plata, 14/05/00. HARVEY, David: “La Geografía del Manifiesto”,en Periferias Nro 5, Buenos Aires, 1998.
KRUGMAN, Paul: “De Vuelta a la Economía de la Gran Depresión”. Edit. Norma. Buenos Aires. 1999.
MENEM, Carlos: “La Gobernabilidad es el Principal Desafío”, en diario Ámbito Financiero, Buenos Aires, 24/05/00. NAVAJAS, Fernando: “Nada puede reemplazar al MERCOSUR”, en Ámbito Financiero, Buenos Aires, 23/03/00. PARRINI, Carl: “La Era del Ultraimperialismo”, en Periferias Nro 6, Buenos Aires, 1999.
SACHS, Jeffrey: “Argentina: la gran ilusión”, en diario Clarín, Buenos Aires, 9/01/00.
TOKATLIAN, Juan Gabriel: “La Hora de la Regionalización”, en diario La Nación, Buenos Aires, 18/12/99. von HUMBOLDT, Alexander: “Cosmos”. Berlín.
Anexo
Después de un cierto período donde la descripción social abjuró de la
correspondiente contextualización material última, es decir, la necesaria geografización de
los hechos sociales, estamos asistiendo a una fabulosa ofensiva de una supuesta innovación
cognoscitiva-interpretativa implicada en una abusiva utilización de la fraseología
geográfica. La globalización es, en este sentido, una especie de megacontexto, un gran
telón de fondo, imprescindible para la comprensión de cualquier suceso, que a través de
aquélla encuentra, así, un nuevo significado.
La globalización, sin embargo, supone un impulso declarado hacia la máxima
reducción posible de las distancias imponiéndose con esto una tendencia irrefrenable a la
disolución de las diferencias, fruto ineluctable de la presencia tangible de aquéllas. En otras
12La versión clásica del “ultraimperialismo” corresponde a Karl Kautsky, a comienzos de siglo. Pero se han
observado continuas recreaciones de este enfoque. Puede consultarse, por ejemplo, a Carl Parrini, 1999.
13
15
abstracción posible, alejándose al infinito el plano concreto, objetivo, de construcción de la
realidad.
Así, de la pretendida geografización se cae en lo opuesto, la negación de la
geografía, entendida ésta como la instancia concreta del desenvolvimiento de la realidad.
Particularmente interesante, dentro del imperio de la uniformidad, que no sería otra
cosa que la consecuencia de la globalización, es el fenómeno de regionalización. Este
hecho, que parece presidir la evolución de las últimas décadas, representado usualmente en
la tendencia a la conformación de los grandes mercados comunes, implica, a priori, una
relativización de la preeminencia absoluta de aquélla. Pero, aún más que eso, el fenómeno
regional, o la vuelta con firmeza al mismo, es un ariete excepcional para la crítica visceral
de las representaciones ideológicas que conforman al nuevo paradigma dominante del
Algunos marcos conceptuales para aplicar en Geografía Económica
Ana María Liberali*
Resumen
El presente artículo tiene como objetivo la enunciación de marcos conceptuales
destinados a su aplicación tanto en la enseñanza como en las investigaciones referentes a la
Geografía Económica.
Existe a nivel mundial y, desde ya en la Argentina, una tendencia a considerar que esta
disciplina sólo puede ser desarrollada a partir de meras estadísticas que, si bien son
imprescindibles en una primera etapa de todo conocimiento científico, no deben carecer de un
marco conceptual que les dé sentido.
Y si bien en este caso no se hace un desarrollo analítico de tales conceptos, se ponen
sobre el tablero formas no convencionales de interpretar la realidad que tienen en común la
adscripción a la teoría marxista.
GEOGRAFÍA ECONÓMICA–MARCOS CONCEPTUALES - MARXISMO
Abstract
The present paper has as objective the enunciation of conceptual frameworks destined to its
application both in the teaching as in the investigations referring to the Economic Geography.
*
Universidad Nacional de Mar del Plata. Co-directora del Grupo de Estudios Regionales Deán Funes 3360–Mar del Plata–Argentina
There is a tendency at world level and, from Argentina, to consider that this discipline can
only be developed from mere statistics that, although they are essential in an early stage of all
scientific knowledge, should not lack a conceptual framework that makes sense.
And although in this case an analytical development of such concepts is not done,
unconventional forms of interpreting the reality that have in common the ascription to Marxist
theory are put on the board.
ECONOMIC GEOGRAPHY - CONCEPTUAL FRAMEWORKS - MARXISM
Introducción
El presente artículo tiene como objetivo la enunciación de marcos conceptuales
destinados a su aplicación tanto en la enseñanza como en las investigaciones referentes a la
Geografía Económica.
Existe a nivel mundial y, desde ya en la Argentina, una tendencia a considerar que esta
disciplina sólo puede ser desarrollada a partir de meras estadísticas que, si bien son
imprescindibles en una primera etapa de todo conocimiento científico, no deben carecer de un
marco conceptual que les dé sentido.
Y si bien en este caso no se hace un desarrollo analítico de tales conceptos, se ponen
sobre el tablero formas no convencionales de interpretar la realidad que tienen en común la
adscripción a la teoría marxista.
Los temas a considerar serán el proceso social de producción según Carlos Marx, la
formación social y la formación espacial según Horacio Sormani, las relaciones
centro-periferia según la CEPAL, los modos de producción según Marx y Ernest Laclau, y la
supuesta dicotomía urbano-rural según Henrie Lefebvre.
1. El proceso social de producción
“El entorno material que rodea (al hombre) no es algo directamente dado desde toda
serie de generaciones, cada una de las cuales se encarama sobre los hombros de la anterior, sigue desarrollando su industria y su intercambio y modifica su organización social con
arreglo a las nuevas necesidades” (Marx, La Ideología Alemana, 1959).
Parecería que la contaminación fuera un fenómeno que el “hombre” como ser biótico,
uno más del ecosistema global, generara sobre la naturaleza prístina sólo por maldad
intrínseca, como fiel descendiente de Caín. Se despoja así al “hombre” de la sociedad, aquel
contexto en el cual le toca vivir y que lo modifica y condiciona a su antojo, por más que
intente, a veces, evadirse. Sin embargo, el lugar social que se ocupará no está desligado del
económico, y por ende, tampoco del “ambiente natural” del cual se podrá disponer. Es así
como los aspectos socio-económicos son en sí mismos inseparables de los físico-ecológicos.
Cada sociedad tiene una organización interna que permite lograr a algunos de sus
miembros, los objetivos más trascendentes e imprescindibles, los de la subsistencia; mientras
que a otros, les otorga beneficios materiales muy superiores, como hiperconsumo de bienes
suntuarios. Así es como una sociedad, a partir del desarrollo de determinado modo de
producción, hace uso y abuso de los elementos provenientes de la naturaleza que tiene a su
alcance. Por lo tanto, la contaminación de la naturaleza o del medio, del ambiente, del hábitat
o como se lo prefiera denominar, dependerá de las necesidades de lograr beneficios
económicos inmediatos a menores costos, por parte de quienes hegemonizan los medios de
producción.
Si bien podría llegarse a la conclusión, de que por estar presentes en la corteza
terrestre, todos contaminamos, los beneficios, las responsabilidades y los costos, serán
diferentes, tanto como las desigualdades socio-económicas. Habrá entonces quienes
concentrarán los beneficios y otros que sólo pagarán los costos.
Las manifestaciones geográficas no son más que un espejo de las socio-económicas,
cumpliéndose la misma lógica territorial con absoluta prolijidad.
2. La formación social y la formación espacial
(…) “en el presente estadio del desarrollo capitalista, la influencia de sus
carácter desigual y combinado que se manifiesta en formas de organización del espacio muy
peculiares que difieren frecuentemente de los modelos tradicionales”(Sormani, 2009).
Horacio Sormani hace mención a tres formaciones: social, espacial
y regional. El concepto de formación está haciendo referencia al sentido histórico, dinámico,
cambiante, tanto del espacio como de la sociedad y, por ende, de la región.
FORMACIÓN SOCIAL
FORMACIÓN ESPACIAL
FORMACIÓN REGIONAL
Define a la formación social, como la totalidad que expresa la forma en que, en cada
momento histórico, la sociedad humana ha logrado transformar la naturaleza.
En la organización del espacio se ven reflejadas las relaciones de clase de la sociedad
instalada en un determinado territorio, sea en el arreglo de los mismos objetos espaciales
(catedrales, hospitales, cárceles, fábricas, viviendas, etc.) o en el conjunto de los mismos,
desde las áreas residenciales urbanas hasta los usos del espacio agrícola, las redes de
transporte y la estructura misma del espacio nacional.
ESPACIO SOCIAL: relaciones H_H
“(…)el modo como los hombres producen sus medios de vida depende, ante todo, de la naturaleza misma de los medios de vida con que se encuentran y que se trata de
reproducir”
(…) Es “un determinado modo de vida de los mismos. Tal y como los individuos manifiestan su vida, así son. Lo que coincide, por consiguiente, con su producción, tanto con lo que producen como con el modo como producen. Lo que los individuos son, depende, por tanto, de las condiciones materiales de su producción” (Marx, K.; La Ideología Alemana, 1959).
PRIMERA NATURALEZA
SER HUMANO + NATURALEZA= MATERIA SOCIAL APROPIADA
Los factores naturales no llegan a ser esenciales en tanto elementos constituyentes del
mundo social, a menos que el hombre los incorpore al ámbito de su práctica productiva.
Los mares o tierras bajas que representaban obstáculos para la práctica humana,
actualmente son vías de comunicación y tierras de apropiación agropecuaria, industrial o
residencial.
El ESPACIO SOCIAL es también“UNA SEGUNDA NATURALEZA”
Las condiciones naturales operan del mismo modo
que las capacidades fisiológicas.
DIVISIÓN SOCIAL TERRITORIAL DEL TRABAJO
PROCESO DE SEDENTARIZACIÓN HUMANA
Está condicionado por el medio natural
ASENTAMIENTO HUMANO
Producto del proceso de sedentarización
Se vincula con su actividad productiva
Es el resultado de la división social territorial del trabajo
Unidad dialéctica de relaciones humanas y naturales
Por lo tanto, el ASENTAMIENTO HUMANO está determinado por la
CONJUNCIÓN DE UN SITIO, que es elegido por su aptitud para establecer una residencia
permanente, con aquel otro sitio que brinda las mejores condiciones para el desarrollo de una
actividad productiva.
ASENTAMIENTO HUMANO _ DISTANCIA DIARIA _ LUGAR DE
TRABAJO
El ASENTAMIENTO HUMANO está determinado por la producción material. Y por
La DIVISIÓN DEL TRABAJO
implica
DIFERENCIACIÓN ESPACIAL DEL PROCESO PRODUCTIVO
que implica
ASIGNACIÓN DE ROLES A LAS ÁREAS Y REGIONES
que implica
PROCESO DE SEDENTARIZACIÓN HUMANA
que implica
FORMACIÓN DE ASENTAMIENTOS
La FORMACIÓN ESPACIAL es el patrón que en cada etapa histórica asume la
organización territorial de los asentamientos.
La estructura general de los asentamientos puede ser DISPERSA o
CONCENTRADA.
Y la estructura interna responderá a los diferentes modos de producción:
-fábrica/taller: síntesis del conjunto de relaciones propias del modo de producción
capitalista;
- “chacra”/explotación agrícola: síntesis de los rasgos comunes a la explotación
mercantil simple;
-“estancia”/explotación ganadera: unidad productiva típica del capitalismo agrario.
Los USOS DEL ESPACIO se modifican históricamente por CAMBIOS DE
PRODUCCIÓN o CAMBIOS TECNOLÓGICOS.
El contacto entre sí de los DIVERSOS ASENTAMIENTOS implica el SOPORTE
MOMENTOS ESTRUCTURALES MODIFICADOS HISTÓRICAMENTE
DOMINIO TERRITORIAL:
Es el territorio ocupado efectivamente por una FORMACIÓN SOCIAL que ha
establecido su asiento; y organizado su vida colectiva y defensa.
FORMACIÓN ESPACIAL:
Es el patrón de usos del espacio.
FORMACIÓN SOCIAL + FORMACIÓN ESPACIAL =
=UNIDAD DIALÉCTICA=
=MUDABLE Y CONTRADICTORIA
FORMACIÓN ESPACIAL:
- contradicción entre su carácter natural e histórico: ambos planos de la realidad
que deben captarse en forma conjunta.
AL CAMBIAR LA FORMACIÓN SOCIAL como consecuencia de la práctica
revolucionaria de las masas, la FORMACIÓN ESPACIAL asociada se torna obsoleta pero
algunos elementos no desaparecen totalmente, sino que aun degradados, se reintegran con
otros roles.
REGIÓN: es el conjunto relativamente homogéneo de relaciones sociales de
producción, localizado, asociado a un tipo específico de producción, sea éste agrario,
industrial, forestal o minero que se cumple acorde con un dado patrón de división social
territorial del trabajo más elementos superestructurales.
La REGIÓN es el PRODUCTO
DE LA DIVISIÓN SOCIAL TERRITORIAL DEL TRABAJO
La FORMACIÓN ESPACIAL
es la totalidad que expresa las relaciones entre la sociedad humana y el espacio
La NATURALEZA HISTÓRICAMENTE MODIFICADA
es el medio natural de su práctica productiva
RELACIÓN HOMBRE-NATURALEZA
RELACIÓN ENTRE HOMBRES
La NATURALEZA O AMBIENTE NATURAL es el presupuesto de toda actividad
humana, objeto de la producción material mediada y transformada por la actividad social, por
lo tanto, mudable en el presente y en el futuro.
El ENTORNO MATERIAL (NATURALEZA) NO ES CONSTANTEMENTE IGUAL,
sino el RESULTADO DE LA ACTIVIDAD DE TODA UNA SERIE DE GENERACIONES
El MODO DE ORGANIZACIÓN DEL ESPACIO denota CARÁCTER HISTÓRICO
que asume la NATURALEZA MEDIATIZADA por la SOCIEDAD
El ESPACIO es el producto material organizado en función de una actividad estructurada a
partir de un conjunto de relaciones sociales dentro de las cuales se inserta, adquiriendo UNA
FORMA, UNA FUNCIÓN, UNA SIGNIFICACIÓN SOCIAL.
La NATURALEZA SOCIAL tiene distinto carácter en cada etapa histórica. Las fuerzas
productivas de la sociedad (incluidas las naturales), se desarrollan a distinto ritmo (lucha de
clases).
La organización del ESPACIO URBANO O RURAL expresa el carácter de la
FORMACIÓN SOCIAL HISTÓRICA asentada en un determinado TERRITORIO, que va
asignando ROLES a los ASENTAMIENTOS y REGIONES en términos de un ESQUEMA
DE DIVISIÓN SOCIAL TERRITORIAL DEL TRABAJO.
CARÁCTER DUAL DE LA PRODUCCIÓN MATERIAL
LA ESPECIALIZACIÓN DEL PROCESO PRODUCTIVO
Las CONDICIONES NATURALES constituyen el soporte físico de una compleja estructura
convertida no solo en VALOR DE USO sino también en un VALOR DE CAMBIO
(mercancía).
La FORMACIÓN ESPACIAL es el patrón de organización territorial, apropiado al proceso
productivo.
SATISFACCIÓN DE LAS NECESIDADES
PRODUCCIÓN (Y DISTRIBUCIÓN)
Y CAMBIO
Son ARTICULACIONES de una TOTALIDAD
MODO DE PRODUCCIÓN DOMINANTE
SEGUNDA NATURALEZA: - nueva dimensión como soporte y como escenario.
ESTRUCTURA ECONÓMICA: - fundamento y razón de ser de la sociedad.
SUPERESTRUCTURA: -relaciones de dominación, jurídicas, políticas, etc. que también
toma al ESPACIO como escenario de estas actividades= consolidación de un dominio
territorial cuyos recursos utiliza en su provecho y defiende (diplomacia y guerras), y
mantener su usufructo o pretendiendo la anexión de otros territorios y grupos sociales a
fin de promover la expansión de sus fuerzas productivas.
CAMBIOS EN LAS ASIGNACIONES DE ROLES REGIONALES obligan a
MODIFICAR o READAPTAR las ESTRUCTURAS PREEXISTENTES.
La MODELACIÓN DEL ESPACIO permite identificar FORMAS DE DOMINACIÓN
o EXPLOTACIÓN (COLONIALISMO INTERNO).
ESPACIO:
Condición originaria
Naturaleza transformada
Lugar de paso de los flujos
Subordinación no siempre lograda: naturaleza adaptada a prácticas humanas ajenas a
ese espacio (SUPERESTRUCTURAL)
Las FORMAS que asume la
ORGANIZACIÓN ESPACIAL DE LA SOCIEDAD deben ligarse al MODO DE
SISTEMA REGIONAL
ESTRUCTURA INTERNA DE LAS DIFERENTES REGIONES
CADA ETAPA HISTÓRICA
TERRITORIO OCUPADO EFECTIVAMENTE POR UNA FORMACIÓN SOCIAL
FORMACIÓN ESPACIAL (patrón de usos del espacio)
DOMINIO TERRITORIAL (puede o no coincidir con el espacio nacional)
FORMACIÓN: - designa algún tipo de desarrollo, y proceso, y también el resultado o
producto de ese proceso en la medida que constituye el resultado de acumulaciones del
pasado.
FORMACIÓN ESPACIAL: CONTINENTE de un CONTENIDO, de una SUSTANCIA=
FORMACIÓN ESPACIAL: se puede observar en mapas.
“En el presente estadio de desarrollo del capitalismo, la influencia de sus
determinaciones sobre la configuración de las formaciones sociales históricas semi-coloniales, neocoloniales o dependientes no se limita a las relaciones económico-sociales y político-ideológicas, sino que trae aparejada una exacerbación de su carácter desigual y combinado que se expresa en formas de organización del espacio muy particulares, que difieren de los modelos tradicionales. Este tipo de desarrollo se extiende y ahonda, generalizándose, no sólo entre los países en los sectores productivos, entre la agricultura y la industria; entre los diferentes asentamientos humanos y entre las regiones, y en el seno de las clases sociales, limitando desde el interior de las formaciones sociales históricas las posibilidades de su crecimiento dentro del marco impuesto por el modo de producción capitalista.
Las disparidades naturales fueron las determinantes del intercambio primitivo y tuvieron la virtud de ampliar los límites del medio ambiente humano al favorecer, consiguientemente, el aumento de sus necesidades y su nivel de satisfacción. Pero la posibilidad del intercambio, cuando éste implica un desplazamiento de personas y de artículos por la superficie terrestre, también está condicionado por las condiciones naturales que aparecen entorpeciendo o facilitando tales movimientos, pero exigiendo siempre la utilización de diferentes dosis de energía humana y de medios materiales para llevarlos a cabo. El grado de adelanto de las fuerzas productivas determinará, finalmente, si un accidente geográfico o el simple desplazamiento por el territorio es o no viable y en qué condiciones. Actualmente es dable reconocer que la moderna tecnología ha transformado ciertos obstáculos naturales en vías; al facilitar los desplazamientos ha ido reduciendo la importancia de las diferenciaciones naturales como determinantes de la división del trabajo.
Las “condiciones apropiadas” del medio natural son la base de sustentación para el
proceso de sedentarización del hombre. Pero esas “condiciones apropiadas” estarán dadas,
tanto por los caracteres cualitativos y cuantitativos de los recursos naturales existentes en un sitio dado como por el grado de desarrollo de las fuerzas productivas que permitan aprovecharlos. Es decir, que serán las condiciones naturales originarias junto con las condiciones sociales históricamente logradas y apropiadas, las que permitieran a la comunidad asentarse, adaptando o recreando el territorio a las nuevas necesidades.
Las condiciones naturales que en un momento impusieron una determinación casi absoluta para la elección de un asentamiento, se convierten con el tiempo en el mero soporte físico de una compleja estructura producida por el hombre y convertida no solo en un valor de uso sino también en un valor de cambio, en una mercancía.
El patrón que, en cada etapa asume la organización territorial de esos asentamientos constituye uno de los elementos de la FORMACIÓN ESPACIAL.
Con la división social territorial del trabajo aparece la circulación y el cambio en el espacio.
Los usos del espacio se modifican históricamente aun cuando no sea siempre fácil reconocer esos cambios, ya que pueden poseer un carácter cualitativo, en función del grado de adaptación y de modelado del espacio que el hombre haya logrado en cada momento de su desarrollo, y del tipo de relaciones sociales imperantes que permitieron apropiarse de nuevas fuerzas productivas, utilizándolas en su provecho. Con la diferenciación espacial de la producción, hay espacios que se asignan a las relaciones de cambio y circulación: puertos,
carreteras, etc.”(Sormani, H., op. cit.).
2.1. Los Momentos Superestructurales
La actividad económica enderezada a la producción de medios materiales constituye la
base que da coherencia y significado al edificio social y la que representa el mayor nexo entre
el hombre y la naturaleza.
La producción une:
- CONDICIONES GEOGRÁFICAS - POTENCIAL NATURAL
Pero sobre la estructura económica de la sociedad, que es su fundamento y razón de
ser se eleva un edificio jurídico y político: la SUPERESTRUCTURA DE LA SOCIEDAD.
Ésta tiene que ver con la génesis de las formaciones sociales y la correspondiente
apropiación de una porción de la superficie terrestre y la consolidación de un dominio
territorial cuyos recursos utiliza en su provecho por todos los medios posibles (la diplomacia,
la guerra).
FORMACIÓN SOCIAL
FORMACIÓN ESPACIAL
UNIDAD DIALÉCTICA por lo tanto mudable y contradictoria,
que expresa las condiciones de desarrollo del proceso de humanización
de la naturaleza.
PERIFERIA CAPITALISTA
Desarrollo desigual y combinado
ENTRE PAÍSES
AL INTERIOR DE CADA PAÍS
DENTRO DE LOS SECTORES PRODUCTIVOS
ENTRE LA AGRICULTURA Y LA INDUSTRIA
ENTRE LOS DIFERENTES ASENTAMIENTOS HUMANOS
ENTRE LAS REGIONES
ENTRE LA CIUDAD Y EL CAMPO
EN EL SENO DE LAS CLASES SOCIALES
3. Las relaciones centro-periferia
Si bien durante más de medio siglo, la CEPAL ha sido la principal fuente mundial de
información y análisis sobre la realidad económica y social de América Latina y el Caribe, y a
través de los diferentes decenios pueden marcarse cuatro rasgos, como el enfoque
histórico-estructuralista, la inserción internacional, el análisis de los condicionantes estructurales
distribución del ingreso), y el análisis de las necesidades y posibilidades de acción estatal, la
riqueza del método cepalino reside en haberse basado en la oposición entre “centro” y
“periferia”. A partir de la abstracción teórica generada por Prebisch, el método sirvió para
afirmar que la inserción de América Latina en la economía mundial era a nivel de periferia,
produciendo bienes y servicios con una demanda internacional poco dinámica, y a la vez
importadora de bienes y servicios con una demanda interna en rápida expansión y asimiladora
de patrones de consumo y tecnologías adecuadas para el centro, pero inadecuadas para la
disponibilidad de recursos y los niveles de ingreso de la periferia; además del modo singular
de industrialización, con sus consecuentes diferencias en la forma de introducir el progreso
técnico y crecer, así como la absorción de la fuerza de trabajo y la distribución del ingreso.
A modo de ejemplo de lo que se ha enunciado precedentemente, podríamos considerar
la existencia de periferias de periferias. Un caso paradigmático es el del área algodonera del
Chaco que constituye una periferia dentro del mapa provincial, siendo a la vez el Nordeste en
su conjunto, una periferia de la región pampeana, que a la vez pertenece a un país
latinoamericano periférico a nivel mundial.
4. Los modos de producción
Modo de producción es, según la teoría marxista, el conjunto de las fuerzas
productivas y las relaciones que las personas de una determinada sociedad establecen entre sí
para producir los bienes necesarios para su desarrollo. El término fue utilizado por primera
vez en el folleto inédito La ideología Alemana de Karl Marx y Friedrich Engels.
Este modo de producción no debe considerarse solamente en el sentido de la
reproducción de la existencia física de los individuos. Es más bien, un determinado modo de
la actividad de estos individuos, un determinado modo de manifestar su vida, un determinado
modo de vida… Los individuos son tal y como manifiestan su vida. Lo que son coincide, por
consiguiente, con su producción, tanto con lo que producen como con el modo de cómo
producen. Lo que los individuos son depende, por tanto, de las condiciones materiales de su
producción. Esta producción sólo aparece al multiplicarse la población, y presupone, a su vez,
un trato entre los individuos. La forma de este intercambio se halla condicionada, a su vez,
Las relaciones de producción que las personas establecen entre sí se expresan,
jurídicamente, en determinadas relaciones de propiedad de los medios de producción.
4.1. Los distintos modos de producción en la teoría marxista
Marx ha propuesto, a modo de esquema, la siguiente sucesión de modos de producción
a través de la historia:
4.1.1. Comunismo primitivo
Por comunismo primitivo, comunidad primitiva, o modo de producción primitivo, se
entiende, en la teoría marxista, una etapa del desarrollo de las formaciones
económico-sociales, de los medios de producción (la tierra y las herramientas rudimentarias) y la
distribución igualitaria de los productos. Es el primero de los modos de producción que Marx
definió como estadios de la evolución de la historia económica.
En el comunismo primitivo los seres humanos estaban organizados en grupos
dedicados a la caza, la pesca y recolección. La actividad productiva humana se basaba en la
cooperación simple. Para Marx, este tipo de asociación cooperativa era una necesidad
inexorable debido al desamparo en que se encontraba el individuo aislado en la naturaleza.
Como consecuencia de su modo de vida, el humano primitivo no concebía la posibilidad de la
propiedad privada de la tierra y de los demás medios de producción; solo algunos
instrumentos y bienes le pertenecían en propiedad personal.
El desarrollo primitivo de las fuerzas productivas no creaba excedente alguno después
de cubrir las necesidades más perentorias, por lo tanto, era imposible la acumulación de
bienes. Como el desarrollo de las fuerzas productivas era insuficiente para que el trabajo
excedentario de unas personas liberara a otras de la necesidad de trabajar, también era
imposible la explotación. Al ser una sociedad basada en el autoconsumo, todas sus relaciones
sociales eran comunitarias, y al no ser una sociedad dividida en clases sociales no era
necesario ninguna clase de Estado para su regulación. Este modo de producción fue
sustituido, dependiendo del lugar o de la época, bien por el modo de producción esclavista o
bien por el modo de producción feudal, ya fuera por desarrollo propio o como resultado de la
conquista. La división del trabajo se hacía de acuerdo a la edad y al sexo, lo cual significa que
los niños y las mujeres realizaban trabajos que su estado físico les permitiera.
Esta forma de vida corresponde al periodo que los prehistoriadores han denominado
el Neolítico que permitió una primera especialización y división social del trabajo. Este es el
caso de los pueblos originarios antes de la opresión ejercida por el hombre blanco.
4.1.2. Modo de producción esclavista
El modo de producción esclavista es propio de un nivel de desarrollo de las fuerzas
productivas netamente preindustrial. El capital es escaso, no habiendo incentivos para la
inversión aunque se amasen inmensas fortunas (se acumulan objetos de lujo, propiedades
inmuebles y esclavos, no interesando los bienes de producción como maquinaria). Tierra y
trabajo son las fuerzas productivas fundamentales.
En el modo de producción esclavista, la fuerza de trabajo está sometida a esclavitud,
es decir: no es propiedad de los trabajadores que por tanto no tienen que ser retribuidos (los
proletarios del modo de producción capitalista poseen al menos su fuerza de trabajo y han de
ser retribuidos con el salario). La reproducción de la fuerza de trabajo queda así como
responsabilidad del propietario del esclavo, que por su propio interés alimenta e incluso
incentiva a la reproducción biológica.
Las relaciones sociales están basadas en la propiedad y el derecho, que convierten a
unas personas en libres y otras en esclavas. El interés en la mejora de la producción
corresponde únicamente al propietario, pues el esclavo no se beneficia ni se perjudica
directamente por una mejor o peor cosecha.
No hay que confundir modo de producción esclavista con esclavitud, que continuó
existiendo y hoy en día reaparece en algunos lugares del mundo. Por otro lado, hay que dejar
claro que distintos modos de producción pueden coexistir al mismo tiempo combinándose en
una formación económico-social concreta.
4.1.3. Modo de producción asiático
En el concepto de despotismo oriental Marx establece que la comunidad misma
representa la primera gran fuerza productiva. Las condiciones objetivas impusieron la unidad
de las comunidades para empresas comunes como las canalizaciones de agua, las vías de
comunicación e intercambio o la guerra para asegurar un territorio para la subsistencia. Esta
unidad en la medida en que se perpetró y se hizo indispensable, apareció distinta y por encima
de las muchas comunidades, convirtiéndose como tal en el verdadero propietario de todo. La
unidad suprema terminó encarnada en el déspota (Faraón, Emperador, Zar, Inca, Rey,
divinidad. De esta manera la unidad suprema sistematiza la apropiación del plusproducto, que
toma la forma de tributo o de trabajos colectivos para el déspota y la élite.
4.1.4. Modo de producción feudal
Se trata de un modo de producción característico de la Europa medieval, en que la
actividad central era la agropecuaria con nuevas técnicas y con una relación de servidumbre
hacia los Señores Feudales, quienes eran dueños de las tierras.
Los siervos conceden al Señor trabajo gratuito, retribuciones en especie, que él
muchas veces elige, oro o plata. Esto provoca una mayor acuñación de moneda y el fluir del
comercio. Aparecen las primeras grandes fortunas y los Señores hacen ostentación de sus
bienes.
El crecimiento de las tierras labradas es obra en su mayor parte de los campesinos y no
tanto de los Señores. Conforme éstos se habitúan a recibir las retribuciones en moneda o
especie, van abandonando el deseo de acrecentar los latifundios en beneficio de cederlos en
arriendo. El Señor controla muchas veces la venta de materiales y aperos de labranza a sus
campesinos, lo que le garantiza un control importante sobre los siervos. Los campesinos
exigirán, y obtendrán muchas veces, la fijación de una retribución arbitraria al Señor, que
consistirá en una aportación fija y otras variables en función de los resultados de las cosechas
del año.
A partir del siglo X los excedentes facilitan el comercio más allá de las fronteras del
señorío. Las actividades comerciales permiten que surja una incipiente burguesía, los
mercaderes, que en su origen eran campesinos que aprovechaban los tiempos en los que no
era necesario el trabajo de la tierra para comerciar, y que deberán realizar su trabajo pagando
igualmente una parte de sus beneficios en forma de tributos a los Señores. El lujo al que
aspiran los Señores con el incremento de las rentas, favorece la aparición cada vez más
frecuente de artesanos.
4.1.5. Modo de producción capitalista
El modo de producción capitalista es uno de los que Marx definió como estadios de la
evolución de la historia económica caracterizados por un determinado nivel de desarrollo de
las fuerzas productivas y una forma particular de relaciones de producción.
La definición marxista del modo de producción capitalista se centra en el