Noviembre 2014
01
Documentos de estudiantes
ISSN xxxx-xxxx Edición electrónica.
El dilema del Rector
Maria Camila AnguloSerie Documentos de estudiantes, 2014 -01 ISSN xxxx-xxxx Edición electrónica
Noviembre de 2014
© 2014, Universidad de los Andes - Facultad de Economía Calle 19A No. 1-37 Este, Bloque W
Bogotá D.C., Colombia
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Documentos de estudiantes
El dilema del Rector
Maria Camila Angulo, estudiante de la Maestría en Ciencia Política de la Universidad de los Andes
Julio Alfredo Escobar, estudiante de la Maestría en Economía de la Universidad de los Andes
Martín Ruiz García, estudiante de economía de la Universidad de los Andes
David Huertas, estudiante de economía de la Universidad de los Andes
Yabra Muvdi, estudiante de economía de la Universidad de los Andes
La Facultad de Economía y el CEDE están comprometidos con la promoción del pensamiento crítico y del trabajo investigativo de sus estudiantes. Esta nueva serie de documentos busca apoyar y hacer visibles los resul-tados de estos procesos de reflexión e investigación de los estudiantes de Economía. La coordinación editorial de la serie está a cargo del Comité de docencia y de la Coordinación de comunicaciones de la Facultad de Eco-nomía.
Maria Camila Angulo Amaya
Un gobierno alcanza su punto máximo de corrupción cuando no dispone de más nervio que el dinero- Rosseau [1755]
Discurso sobre economía política.
Un aspirante a los Andes quedó unos puntos por debajo del puntaje necesario para ser aceptado. El padre del aspirante, seguro de que su hijo puede cumplir con la exigencia de la Universidad, le ofrece al Rector de la institución una donación de USD10.000.000 a cambio de que su hijo sea aceptado. En esta circunstancia ¿qué debe hacer el Rector? El presente texto busca hacer una recomendación sobre qué decisión tomar frente a este dilema. Para ello, se establecerán las ventajas de aceptar la donación apelando a la teoría utilitarista de Jeremy Bentham. Luego, partiendo de la teoría de los sentimientos morales de Adam Smith se establecerá la base para debatir los argumentos a favor de aceptar la donación. Finalmente, retomando la misión institucional de los Andes y recurriendo a la teoría del comunitarismo se establecerá que la decisión más apropiada dadas las cir-cunstancias actuales es recomendar no aceptar la donación.
En primer término, es importante aclarar que las opciones de decisión para el Rector son dos: aceptar la dona-ción condicionada o rechazarla. La primera opdona-ción de decisión conllevaría a que la aceptadona-ción de un aplicante en los Andes conste de un valor monetario, en vez de un criterio meritocrático de orden académico. Dicha suma de dinero se recibe para la libre inversión de la universidad, por lo que se posibilitaría la ocurrencia de este tipo de transacción en futuras ocasiones en miras al beneficio económico de la institución. Por su parte, rechazar la donación condicionada no representaría ningún cambio en la dinámica de aceptación de estudiantes, así como cumpliría con la misión institucional de la Universidad y con las expectativas que tienen la comunidad unian-dina y la sociedad colombiana sobre excelencia académica y ética en los procedimientos institucionales de los Andes.
Con base en lo anterior, bajo la teoría utilitarista de Bentham (1954), aceptar la donación condicionada resulta una decisión más beneficiosa que no aceptarla, ya que de acuerdo con dicha teoría, el fin deseable de toda acción individual es alcanzar la máxima felicidad. Esta afirmación se traduce en un criterio de acción que permite eva-luar decisiones con base en su capacidad de otorgar felicidad al mayor número de personas posible. Así, aceptar la donación traería felicidad a un mayor número de personas que no aceptarla. Por ello, para el Rector aceptar la donación se presentaría como la decisión más apropiada, dado que la inversión de USD10.000.000 para la universidad derivaría en una gran cantidad de personas beneficiadas. De manera puntual, dicha cantidad de dinero puede destinarse a becas estudiantiles, ya que se podría cubrir el costo total de las carreras de casi 200 estudiantes1 . Es más, bajo esta misma lógica, sería óptimo para la Universidad aceptar la mayor cantidad de donaciones condicionadas, ya que así la comunidad uniandina, la familia de los aspirantes y los aspirantes se ven beneficiados por la transacción.
Sin embargo, los siguientes dos puntos pueden disuadir de aceptar la donación. En primer lugar, la Universi-dad y sus miembros no existen ni actúan en el vacío. Ambos se encuentran en una socieUniversi-dad regida por reglas de comportamiento que, según Smith (2004), se hacen evidentes con tan solo mirar de manera imparcial las conductas de las instituciones y agentes que nos rodean. Es a partir de estos patrones de comportamiento en sociedad que se juzga una acción como (in)moral o (in)justa. Por tanto, el criterio de acción se forma a partir de los juicios que realizamos como espectadores y que generan reglas de comportamiento sociales al analizar la actuación de otros agentes y compararla con la propia. Según lo anterior, en el contexto actual se observa que la
1 Asumiendo que el costo total de una carrera de ocho semestres es de 96.000.000 (12.000.000 c/semestre), y el USD equivale a
educación tiene un precio (por ejemplo, la matrícula) pero ser aceptado en una institución educativa no se ma-neja bajo una lógica de mercado sino bajo una lógica meritocrática de carácter académico. Por ello, se establece que si se desconoce algún otro caso en que una institución de educación superior acepte pagos extra a cambio de aceptar a un estudiante, entonces se infiere que esta conducta no es apropiada. Adicionalmente, la merito-crática se ve reforzada en el caso de los Andes al considerar que uno de los estandartes de la educación superior uniandina es la excelencia académica, por lo que ser aceptado depende únicamente del mérito académico. De allí que aceptar la donación se considere intuitivamente como una decisión inapropiada.
En segundo lugar, la expectativa de tener un mayor beneficio que costo al seguir aceptando donaciones de este tipo puede ser errónea. La subestimación de los efectos negativos de dicha transacción se debe principalmente a que en el cálculo costo-beneficio inicial no se tiene en cuenta el contexto en que el escenario toma lugar. En dicho escenario, la universidad cuenta con una misión institucional que le da un valor significativo a la ética, identidad uniandina y a los valores comunitarios de la universidad como guía primaria del accionar de los integrantes de los Andes. Las dimensiones mencionadas se encuentran en el primer párrafo de la misión insti-tucional uniandina, expuesto a continuación:
“La Universidad de los Andes es una institución autónoma, independiente e innovadora que propicia el plura-lismo, la tolerancia y el respeto de las ideas; que busca la excelencia académica e imparte a sus estudiantes una formación crítica y ética para afianzar en ellos la conciencia de sus responsabilidades sociales y cívicas, así como su compromiso con el entorno.” (Universidad de los Andes-Misión, énfasis propio).
Por tanto, la misión de la universidad representa un criterio o pauta de acción para los Andes como institución y para su Rector como representante y director, pues tal misión define la razón de ser de la Universidad así como establece lo que representa los Andes en la sociedad. Por ello, es un ineludible criterio a considerar en el mo-mento de decidir si aceptar o no la donación condicionada, ya que el Rector debe actuar dando respaldo y pro-moción al entendimiento particular de las dimensiones comunitarias uniandinas ética, identitaria y valorativa. Tomar en consideración dichas dimensiones modifica el cálculo costo-beneficio de aceptar la donación puesto que aceptarla implicaría el incumplimiento del objetivo y razón de ser de la universidad (buscar la excelencia académica e impartir a sus estudiantes una formación crítica y ética), así como el irrespeto a los valores que hacen de los Andes una comunidad. En este escenario, aceptar la donación resulta más costoso que no aceptarla pues vulneraría los principios uniandinos establecidos en su misión y causaría daños considerables a la imagen institucional, a la excelencia académica uniandina y al fomento de una actitud crítica capaz de dilucidar que no todo tiene un precio.
Adicionalmente, según la teoría comunitarista de Sandel (1989), existen conductas que en sí mismas expresan (in)moralidad en una sociedad, así como hay acciones que expresan los valores en los que reside la integridad de una comunidad junto con su orden social. Por ello, se juzga una acción como la de recibir o no la donación a partir de los valores que determinan la integridad de la comunidad uniandina y de la (in)moralidad de la misma acción. En el caso de los Andes, siendo sus valores comunitarios la excelencia académica y la formación crítica y ética, aceptar la donación condicionada resultaría reprochable, inaceptable y fuera de los parámetros de lo que se considera ‘bueno’ o deseable por no encarnar los valores que cohesionan e integran a la comunidad y su respectivo orden social. Por lo anterior, el Rector debe rechazar la donación. De lo contrario, se aceptaría una transacción inmoral en sí misma que vulnera directamente la identidad, integridad, cohesión, orden y razón de ser de los Andes, resultando en grandes costos sociales a largo plazo para la Universidad.
sustan-tividad moral y los principios valorativos de la comunidad uniandina, se establece un nuevo criterio de acción para el Rector. Bajo este criterio, la decisión que debe tomar es la de no aceptar la donación condicionada para evitar perjuicios a la identidad, integridad y orden de la comunidad uniandina y de la sociedad en la que se desenvuelve. El análisis presentado muestra que la teoría a partir de la cual se puede hacer un análisis y reco-mendación más apropiados es la del comunitarismo de Sandel al permitir la contextualización del dilema ético que enfrenta el Rector. Dicha contextualización lleva a encontrar la solución a este dilema en la reflexión crítica de los valores que gobiernan la socialización y que permiten discernir entre una conducta moralmente ética y una inmoral.
Referencias
Bentham, J. (1954) “The Psychology of Economic Man” en: W. Stark (ed.) Jeremy Bentham’s Economic Wri-tings, Londres: George, Allen & Unwin, Vol. 3, pp. 419-450
Rosseau, J. [1755] Discurso sobre economía política. Librodot. Disponible en: http://www.armario.cl/2dat/ 3Apuntes/1Autores/1AUTORES_VARIOS/Autores_Rousseau,%20J.%20J.%20-%20Discurso%20sobre%20 econom%EDa%20pol%EDtica%20%5B1755%5D.pdf
Sandel, M. (1989) “Moral argument and liberal Toleration. Abortion and homosexuality” en: California Law Review, Vol. 77, 3. 521. Disponible en: http://scholarship.law.berkeley.edu/californialawreview/vol77/iss3/5
Smith, A. (2004) [1759] La teoría de los Sentimientos Morales. (C. Rodríguez, Trad.) Madrid: Alianza Edito-rial, parte 1, sección 1, capítulos 1-4
Universidad de Los Andes. Misión. Disponible en:
http://www.uniandes.edu.co/institucional/informacion-general/mision
___. Universidad en Cifras. Disponible en:
http://planeacion.uniandes.edu.co/universidad-en-cifras/universidad-en-cifras
Julio Alfredo Escobar Lizano
Constantemente los individuos están abocados a situaciones de elección con opciones mutuamente excluyentes, y donde por diversos motivos puede no ser evidente una relación de preferencia estricta entre las opciones. El dilema del rector es un ejemplo de esto, el cual describe una situación en la que el rector de la Universidad de los Andes debe elegir si acepta o no la propuesta que le realiza el padre de un joven que no aprobó la prueba de admisión, y donde la propuesta es aceptar una donación de USD$10.000.000 para la Universidad a cambio de hacer una excepción y aceptar al estudiante.
Para abordar este dilema y presentar una recomendación al rector se definirán en primer lugar, las opciones que tiene el rector, y posteriormente los pagos (resultados) de cada una de estas, para esto se utilizarán conceptos de teoría de juegos. Después se analizan algunas ideas sobre filosofía y moral que servirán de base para finalmente presentar el argumento de cuales de las opciones es la recomendada al rector.
Para iniciar el rector puede pensar que tiene solo un par de alternativas, aceptar o no la propuesta, sin embargo se puede separar la acción de aceptar o no el dinero y la de hacer o no la excepción, y así obtener cuatro alter-nativas que resultarían de sus combinaciones. Esto es, el rector podrá; aceptar el dinero y hacer la excepción, no aceptar el dinero y no hacer la excepción, aceptar el dinero y no hacer la excepción, o no aceptar el dinero y hacer la excepción. El siguiente cuadro resume la información anterior.
La situación entre el rector y el padre se revela como un juego cooperativo, esto es, una situación en la cual los participantes tienen la opción de dialogar y llegar a un acuerdo sobre lo acciones que mejor benefician a los dos. Por esto, las opciones 2 y 3, pueden ser vistas como opciones intermedias en las cuales, no se hace la excepción pedida o no se recibe el monto ofrecido, pero se pueden llegar a opciones intermedias, por ejemplo, recibir una cantidad de dinero distinta de donación a cambio de permitir repetir la prueba de admisión al joven. Lo ante-rior se resume en la siguiente gráfica:
Teniendo las posibles opciones resultantes de la negocia-ción entre el padre y rector, el siguiente paso es asociar a cada una los pagos del rector, esto es, lo que recibiría el rector, como representante de la universidad, en cada una de las posibles opciones. Los pagos se darían tanto en una dimensión monetaria como una dimensión reputacional.
Dimensión Monetaria
Dimensión Reputacional
Independiente si se recibe o no la donación, la pago en esta dimensión dependerá de la violación o respeto de los principios fundamentales declarados y los valores mencionados dentro de los estatutos de la Universidad. De este modo, si el rector realiza una excepción estaría violando los principios de verdad moral, justicia y res-peto, y en este caso el pago reputacional es una falta que la Universidad representada por el rector no se puede permitir.
Los pagos se pueden ver en el siguiente cuadro de resumen:
El siguiente paso es definir un criterio de elección que bajo los posibles pagos revele cual es la opción recomen-dada para el rector. Este criterio puede tener en cuenta una o las dos dimensiones de los pagos. Sin embargo, como se verá a continuación la dimensión que nos interesa es la reputacional.
Los pagos monetarios sirven para decidir que opción es mejor en términos de utilidad basada en riqueza mate-rial, sin embargo, como lo plantea Sandel, existen acciones que no deben estar subordinadas a una compensa-ción económica puesto que su naturaleza merece una valoracompensa-ción diferente. Este es el caso de la excepcompensa-ción que el rector debe decir si realizar o no.
Esto es porque lo que significa el cupo a la Universidad es algo más que el pago de una matrícula, el cupo res-ponde a un proceso de selección donde los aspirantes compiten por los cupos de admisión bajo unas reglas establecidas, y al violar estas reglas se estaría infringiendo una falta ante los principios y valores declarados por la universidad, como el respeto y la justica. Puesto que los otros aspirantes, tanto los aceptados y los no acepta-dos, conocen estas reglas y sus derechos, y aceptan los resultaacepta-dos, el hacer excepciones constituiría un acto de injustica e irrespeto de sus derechos.
Además, las normas morales que rigen el actuar de los individuos dentro de una sociedad no precisan de la exis-tencia de dinero, están más direccionadas al ejercicio del bien y de la justicia. Y como lo expone Sócrates, quie-nes sean los encargados de gobernar también deben tener presente estas normas. Por lo tanto, el rector como máxima autoridad y como representante de la Universidad debe también guiarse por la justicia y los principios declarados los cuales el representa.
Martín Ruiz García
Apreciado señor Rector,
En el presente texto le presentaré mi concepto profesional acerca de la situación en mano. Como usted sabe, un padre ha ofrecido a la Universidad 10 millones de dólares a cambio de que su hijo, que en principio no pasó el proceso de selección, sea aceptado en nuestra institución. Así las cosas, este concepto tiene como objetivo facili-tarle tomar una decisión acerca de este dilema al que se ve enfrentado. El concepto estará dividido en dos partes principales: en primer lugar, una sección expositiva donde le presentaré los posibles escenarios resultantes de tomar una u otra decisión, con sus respectivas ventajas y desventajas. En segundo lugar, una sección en donde abogaré por la que yo considero es la decisión correcta. Soportaré mi argumentación en la teoría utilitarista de Jeremy Bentham, la ética kantiana, y la teoría de los derechos, expuesta por autores como James Penner y Tulio Elí Chinchilla.
Empecemos con la sección expositiva. Uno de los posibles escenarios es que usted tomará la decisión de aceptar al estudiante en cambio de los diez millones de dólares. Partamos del supuesto de que hay un número inaltera-ble de cupos, lo cual significaría que para dar el cupo al hijo de la persona dispuesta a pagar la cantidad men-cionada, se debe dejar por fuera a un estudiante que accedió a la Universidad por sus resultados académicos. ¿Cuáles serían las ventajas de esta decisión? Para dar respuesta a esta pregunta debemos indudablemente refe-rirnos al utilitarismo del filósofo inglés Jeremy Bentham. La idea principal de esta corriente de pensamiento es que: “el principio mayor de la moral consiste en maximizar la felicidad, en maximizar la medida en que una vez sumado todo, el placer sobrepuja el dolor” (Sandel, 2011, pág. 45). En ese sentido, está decisión será moralmen-te acertada, y a su vez ventajosa, si al calcular la felicidad provenienmoralmen-te de la decisión y contrastarla con el dolor, aquella sobrepuja a este. Dado lo anterior, debemos ahora preguntarnos ¿qué es el dolor y qué es la felicidad en este caso concreto?
El dolor sería el del estudiante que pierde su cupo a favor del hijo del padre adinerado. Este estudiante no podrá atender a la Universidad de su elección, aun habiendo cumplido los requerimientos previamente establecidos y demostrando su mérito académico obteniendo determinado puntaje en ciertas pruebas específicamente di-señadas para calcular estos méritos. Claramente, esta persona sufrirá dolor y quedará con el sentimiento de que fue tratada injustamente. Por otro lado, la felicidad correspondería a los beneficios que llevaría a los demás estudiantes de la Universidad los 10 millones obtenidos; imaginémonos que estos son usados para construir una nueva biblioteca que traerá gran felicidad a los presentes estudiantes de la Universidad, ya que encontrarán disponible una nueva herramienta de desarrollo académico a la que no hubieran tenido acceso si no hubiera sido por el dinero recibido. Ahora sopesemos esta felicidad con este dolor. Estamos frente a la felicidad de 15 000 estudiantes frente al dolor de uno solo, con eso en mente, podríamos llegar a la conclusión de que, en tér-minos puramente utilitaristas, la decisión correcta y ventajosa es aceptar los 10 millones de dólares a expensas de quitar el cupo al estudiante que lo ganó con base en su mérito académico.
En acto seguido, debemos referirnos a las desventajas de aceptar al estudiante a cambio de los 10 millones de dólares. Estas desventajas se materializan en lo que dicha decisión significa en términos de ideales abstractos de justicia. Podemos afirmar que la persona que pierde su cupo tiene dos derechos fundamentales: tiene un
de-2 Ambos de estos derechos son reconocidos por el ordenamiento jurídico colombiano (Constitución Política, arts. 16 y 67). Es, de
recho a la educación y un derecho a decidir dónde estudiar, como conceptualización concreta de su derecho al libre desarrollo de la personalidad2 . Siguiendo esta línea de pensamiento, negar el cupo a esta persona vulnera su derecho al libre desarrollo de la personalidad, ya que esta persona no podrá ingresar a nuestra Universidad, por lo menos no en este período de admisiones, aun habiendo cumplido los requisitos establecidos. En vista de esta situación, ¿qué significancia tiene lo anterior en términos de justicia?
Para responder la pregunta presentada, debemos referirnos a dos conceptos básicos: la dignidad humana y lo que ella conlleva en términos de derechos fundamentales. Dignidad humana se ha definido según la máxima kantiana de que ningún hombre debe ser un medio para que otro hombre realice sus fines, es decir, el ser hu-mano es un fin en sí mismo (Kant, 2012). Es a partir de esta concepción de dignidad humana que surge la idea de derechos inherentes al ser humano como elementos esenciales de una moralidad ideal y que encuentran su adopción en el orden legal positivo como derechos de orden fundamental (Chinchilla, 1999). Complementando esta construcción conceptual, los teóricos de los derechos nos señalan que todo derecho en cabeza de una per-sona radica en cabeza de otra un deber correlativo. Así, el derecho a la vida de una perper-sona significa para todos los demás el deber de no atentar contra la vida de esa persona. Estos deberes correlativos, siguiendo esta línea de pensamiento, se entienden como razones de particular fortaleza; es decir, estos deberes no aceptan justificación alguna para su desconocimiento (Penner, 2002), so pena de convertir al hombre en un medio y no en un fin en sí mismo, lo que contravendría la dignidad inherente a su condición humana.
Así las cosas, del derecho al libre desarrollo de la personalidad del estudiante que perdería su cupo, nace un deber correlativo en su cabeza señor rector; deber que, como señalado anteriormente, no acepta justificación alguna para su desconocimiento. Por tanto, la desventaja de aceptar los diez millones de dólares es no acatar este deber, que ha de considerarse como moralmente ineluctable. Lo anterior dado a que es corolario de los planteamientos previamente presentados que no acatar este deber significaría la vulneración de los derechos de la persona que pierde su cupo y, por consiguiente, una afronta a la idea de dignidad humana, piedra angular de la moral ideal planteada por Kant.
Es importante anotar que de la descripción realizada se pueden extraer las ventajas y desventajas del escenario contrario. La desventaja de no aceptar al estudiante cuyo padre ofrece los 10 millones sería ir en contra de la máxima utilitarista; privaríamos a 15000 estudiantes de una fuente de felicidad por proteger los derechos de una sola persona. En contraposición, la ventaja sería respetar los derechos individuales del estudiante sacrificado, actuando en concordancia con la idea de la dignidad humana.
Ahora que ya se han reseñado los dos posibles escenarios, es momento de abogar por una de las dos decisiones. Es para mí evidente que la decisión correcta, aún si no es la más útil, es no aceptar los diez millones de dólares. El reconocido filósofo Michael Sandel ha reseñado como: “El punto débil más clamoroso del utilitarismo (…) es su falta de respeto a los derechos individuales” (Sandel, 2011, pág. 48). Siguiendo esta línea, debería ser nuestro objetivo, como institución educativa, enaltecer al espíritu humano y demostrar un respeto fundamental por este. Sin embargo, ¿cómo podemos mantener este objetivo si estamos dispuestos a vulnerar los derechos huma-nos de un estudiante, aun si es a favor de todos los demás? Más aún, refiriéndohuma-nos de nuevo a la ética kantiana, específicamente al imperativo categórico , ¿no significaría esta decisión que aceptamos vivir en una sociedad en que los derechos individuales pueden ser vulnerados con base en cálculos utilitaristas? Hoy es solo negar el cupo a un estudiante por un semestre, pero mañana bien puede ser aceptar la tortura como medio de prevenir ataques terroristas. Espero, señor rector, que sea usted el primero en defender la dignidad del individuo, y más aun, que no sea usted el que fundamente su desconocimiento en razonamientos frívolos. Tenga en mente al tomar su decisión que acercarnos a la moralidad ideal solo es posible si estamos dispuestos a defender los dere-chos ajenos como si fueran los propios.
Bibliografía
Chinchilla, T. E. (1999). ¿Qué son y cuáles son los derechos fundamentales? Bogotá: Temis. Cohen, G. (2000). Libertad y Dinero. Oxford: Oxford University Press.
Kant, I. (2012). Groundwork for the mataphysic of morals. Cambridge: Cambridge University Press. Penner, J. (2002). El análisis de los derechos. Bogotá: Universidad Externado de Colombia.
David Huertas Un nuevo dilema
Señor Rector, quisiera de esta forma ofrecerle mi opinión acerca de su inquietud sobre lo que debería hacer con el ofrecimiento de una cuantiosa suma de dinero (10.000.000 USD) por un padre, para que su hijo, quien no alcanzó un cupo en la universidad por su puntaje uniandes, obtenga uno. Utilizaré herramientas analíticas propias de la economía para revisar este dilema que se le presenta a usted, y sin perdida de generalidad, a varias disciplinas, incluyendo a la Ciencia Económica. Con el fin de desarrollar dicha opinión, primero realizaré una contextualización del problema, con el fin de expresarlo en términos económicos. Posteriormente, analizaré las consecuencias derivadas de un escenario en el que se acepte dicha propuesta, apoyándome en la anterior contextualización. Luego, revisaré que resultados serían compatibles con los principios rectores de la universi-dad. Finalmente, con este ejercicio analítico en mente, podré ofrecerle una opinión fundamentada en la teoría económica acerca de lo que debe hacer con esta propuesta.
En principio, parecería que el problema descrito le atañe a la filosofía moral, si se enmarca la respuesta en lo que es correcto o incorrecto hacer. Sin embargo, desde disciplinas que se han visto influenciadas desde sus orígenes por la misma filosofía moral, como la economía, se puede brindar otro acercamiento al problema. De esta manera, si se replantea el dilema con el fin de estudiarlo con ayuda de herramientas económicas, se podría traducir a las preguntas: ¿Recibir este dinero a cambio de un cupo en la universidad perjudica o beneficia a la universidad? y en caso de que ambos sucedieran ¿Cuál tiene mayor impacto sobre la universidad? En pocas pa-labras, recibir o no el dinero. Visto de esta manera, el análisis económico propio del core de la disciplina salta a la vista, y se puede condensar en: igualar los beneficios (marginales) de vender un cupo, es decir el dinero, con las desventajas o costos de oportunidad o, en palabras más coloquiales, desutilidad (marginal) derivada de esta actividad. Siendo esta última por ejemplo, que ingrese un estudiante que no cumplió con todos los requisitos que se le ponen a todos los demás estudiantes o que un estudiante que si cumpla estos pierda la oportunidad de estudiar en la universidad. En este punto, vale la pena tener en mente que existe una restricción de cupos, dado que tanto espacio como la infraestructura de la universidad son limitados.
que es el criterio institucional actual.
Usted podría pensar que si se compromete firmemente a realizar este favor una única vez, estaría evitando que la magnitud del efecto sustitución de estudiantes sea desproporcionado como se describió anteriormente. En ese sentido el puntaje uniandes seguiría siendo un instrumento válido para la selección de estudiantes. Em-pero, se puede equivocar, puesto que el uso que pretende darle a los recursos extra que obtiene por esa única sustitución es muy valioso para la universidad (utilidad marginal alta) en comparación al único cupo que esta sustituyendo (desutilidad marginal baja). Teniendo esto en cuenta, y sabiendo que la mejor situación para la universidad va a ser cuando utilidad y desutilidad se igualen, la tentación (o incentivo) a recibir otra donación seguiría latente. En otras palabras, según la economía, para que la universidad esté lo mejor posible serían nece-sarias más donaciones (que hacen que cada peso donado no sea tan valioso como antes), a la vez que el ingreso de más individuos donantes hace que ya no sean tan deseados. El conflicto reside en que la búsqueda de bien-estar de la universidad se ve limitado por el compromiso que usted hizo al principio para no afectar a la misma universidad. En este sentido, en el caso de que usted necesitara más fondos por cualquier razón, podría violar su propio compromiso, aceptando donaciones de nuevo y terminando en los problemas descritos en el párrafo anterior, o en otras palabras, en una situación de inconsistencia temporal.
Hasta ahora, sólo se han estudiado diferentes resultados de recibir esa donación por entregar un cupo a un estudiante que no logró el puntaje uniandes, desde las herramientas de análisis económico. No obstante, le puede resultar importante contrastar los resultados obtenidos del análisis con las ideas de quienes fundaron la universidad que usted dirige. En este orden de ideas, según la misión de la universidad “La Universidad de los Andes es una institución (…) que propicia el pluralismo (…) que busca la excelencia académica e imparte a sus estudiantes una formación crítica y ética…” (Uniandes). Aproximando estas palabras a una función de utilidad de la universidad, pues es lo que busca hacer la misma, tendrían cabida los buenos estudiantes, que tengan formas de pensar diversas, pero nunca el dinero de los padres, y mucho menos alumnos que sigan el ejemplo de los anteriores tratando de alcanzar lo que desean a través de los medios económicos. En otras palabras, a la universidad le importa, más que mejorar su planta profesoral y física a costa de las generosas donaciones de los padres, formar estudiantes con excelentes resultados académicos y la mejor forma disponible para encontrarlos es el puntaje uniandes.
En este punto señor Rector, con los argumentos presentados, le aconsejaría que no se recibiera el dinero, dado que se está violando la institucionalidad de la universidad, al invalidar el puntaje uniandes como mecanismo de aceptación de los estudiantes. Asimismo, se están dejando de lado los principios rectores de la misma al dejar de recibir excelentes estudiantes a nivel académico, y cambiarlos por otros con mayores ingresos. De igual forma, aunque el dinero pueda hacer grandes obras por la infraestructura y calidad y cantidad de los profesores, no se están atendiendo, o al menos atrayendo a los estudiantes que se desearían, es decir, aquellos con un puntaje en las pruebas saber11 alto. En conclusión, le aconsejaría que si este padre de familia es tan consciente de lo bene-ficiosas que son las donaciones y el bien que hacen, esta es bien recibida (con los méritos a los que haya lugar), pero que su hijo se presente el próximo semestre.
Referencias:
Yabra Muvdi
En busca del verdadero utilitarismo
Señor Rector,
He sido informado de que a sus manos llegó una propuesta en la que un padre de familia ofrece pagar 10 millo-nes de dólares para que se haga una excepción en la regla de admisiomillo-nes de la Universidad. Es por esto que me dispongo a escribirle esta carta con el fin de exponerle con claridad las distintas consecuencias de sus posibles acciones frente a este dilema y, sobre todo, con el propósito de otorgarle un sólido criterio de juicio para tomar una decisión final.
Empezaré por hacer una detallada exposición de las diferentes consecuencias que puede tener su actuar. En realidad, usted tan solo tiene la posibilidad de ejecutar dos acciones: aceptar el dinero o no aceptarlo. Esto no es motivo de discusión ni de polémica alguna. Donde se encuentra la verdadera complicación, es en el momento de analizar las consecuencias finales que cada una de estas dos posibles decisiones puede llegar a tener. Es por esto que debemos hacer un cuidadoso ejercicio de rastrear todas las repercusiones que cada una de las posi-bles acciones puede producir. Iniciaré entonces mi exposición siguiendo con detenimiento las consecuencias de aceptar el dinero y, posteriormente, haré el mismo ejercicio partiendo de la base del rechazo a la oferta del padre.
Imagine primero que usted decide aceptar el dinero; el hijo de este padre entra a la Universidad y las arcas de esta institución reciben 10 millones de dólares. La Universidad, entonces, empieza a reinvertir este dinero en distintos aspectos de la misma: profesores, infraestructura, equipos para los estudiantes, laboratorios, bibliote-cas y bebibliote-cas. Todas estas mejoras van a afectar significativamente la vida de los estudiantes de esta institución, ya que permitirán que tengan una mejor experiencia y un mayor desarrollo de sus habilidades. Al dar un primer vistazo, podría parecer que hemos llegado a un punto en el cual encontramos todas las repercusiones de haber aceptado el dinero pero, mirando con detenimiento, se puede dar uno cuenta que todavía falta mucho para llegar a la consecuencia final de esta decisión. Todas estas mejoras a la Universidad van a generar preguntas en los estudiantes sobre la procedencia del dinero utilizado. Eventualmente, será imposible mantener en secreto la noticia de que este provino de un padre que pagó por la admisión de su hijo. Por más de que el dinero se esté invirtiendo de manera adecuada, los estudiantes sentirán cierto rechazo hacia la medida, encontrarán algo injusto en ella y entenderán el actuar de la Universidad como un claro mensaje hacia ellos: el mérito académico no vale nada frente al dinero.
Aquí, señor Rector, nos encontramos con la verdadera consecuencia final de haber aceptado el dinero. Los estu-diantes perderán incentivos para estudiar y, por más de que se haya invertido una enorme cantidad de dinero en profesores e infraestructura, los alumnos de esta institución no encontrarán mayor motivo para esforzarse por alcanzar buenos resultados, ya que la Universidad misma les transmitió el mensaje de que la riqueza familiar vale más que el mérito académico. Empezarán a surgir dudas como: si ese estudiante pudo entrar a esta institu-ción pagando, ¿cómo sé que tampoco está pagando para recibir mejores notas? ¿Quién me asegura que no voy a perder el cupo para que otra persona de familia adinerada pueda ingresar a la Universidad? Todas estas dudas terminarán por corroer el espíritu de ambición por el conocimiento que debe existir en una institución de este tipo y, finalmente, corromperán por completo el sentido y el valor de la educación universitaria.
lo tanto, no se puede hacer una mejora en la calidad y cantidad de los docentes ni en la infraestructura. Tomar esta decisión llevaría a dos posibles consecuencias de mayor importancia que lo mencionado anteriormente. Por un lado, si los estudiantes se llegan a enterar de la propuesta del padre y del posterior rechazo que usted hizo a la misma, sentirán que en una institución donde debe primar el mérito académico efectivamente es esto lo que está primando y, además, sentirán que su Rector hace todo por defender este principio. Si, por otra parte, el asunto no llega nunca a ser conocido, se mantendría en la mente de los estudiantes la premisa de que en la Universidad se valora el mérito académico y no el dinero que las personas posean.
Teniendo en cuenta el análisis ya hecho sobre las consecuencias de sus dos posibles acciones, es ahora tiempo de exponer con claridad un criterio que le permita tomar una decisión. Considero que este es un dilema ideal para ser analizado desde una perspectiva utilitarista por el hecho de que la mayoría de personas, al tratar de utilizar este criterio para resolver la disyuntiva frente a la que usted se encuentra, llegarían a una respuesta equi-vocada. Es por esto que mi uso del utilitarismo como sustento para la toma de decisiones, nace de la necesidad de mostrarle que, en realidad, este criterio lleva a escoger una acción que muchos pensarían no tiene sustento desde esta teoría ética.
Empecemos entonces por ver, a grandes rasgos, en que consiste este criterio del que le hablo. El utilitarismo, como su nombre mismo lo sugiere, basa su concepción de la moralidad en el principio de utilidad; principio que, descrito por el mismo Jeremías Bentham (2008), considerado uno de los grandes expositores de esta teoría ética, se entiende como:
“aquel principio que aprueba o desaprueba cualquier acción, según la tendencia que esta parece tener a aumen-tar o disminuir la felicidad de la parte cuyo interés está en juego. […] Digo de cualquier acción, y por tanto no solo de toda acción de un individuo privado, sino de cualquier medida de gobierno” (p. 12).
La definición que hace Bentham del principio de utilidad nos muestra con claridad que el utilitarismo nos brinda un sólido criterio de decisión que juzga las acciones por las consecuencias que estas traen. Una acción es preferible a otra en la medida en que esta traiga mayor felicidad a la parte cuyo interés está en juego. Pero, aparte de lo dicho anteriormente, resulta clave comprender también la última aclaración que hace Bentham en su definición, ya que de ahí se desprende un criterio claro que permite evaluar la moralidad de cualquier acción que afecta a una colectividad, como la que usted se dispone a tomar. Michael Sandel (2011) expone de forma muy clara este criterio al decir: “El de maximizar la utilidad es un principio válido no solo para para los indi-viduos, sino también para los legisladores. Cuando decide qué leyes o políticas deben instaurarse, un Estado debería hacer cuanto maximizase la utilidad de la comunidad en su conjunto” (p.45). Encontramos entonces en el utilitarismo un principio claro que permite tomar una decisión frente al dilema en el que usted se encuentra: el principio de maximizar la utilidad de la comunidad en su conjunto. La pregunta que debe hacerse para saber cuál decisión es la correcta es, entonces, la que Sandel (2011) resume perfectamente: “si sumamos todos los beneficios de esta política y restamos los costes ¿producirá más felicidad que la alternativa? (p. 46)
La respuesta a esta pregunta, como ya mencioné anteriormente, es rechazar la oferta ya que esta acción trae una suma de beneficios mayor a la alternativa. Rechazar la oferta tendría como lado negativo la imposibilidad del aumento en el presupuesto de inversión pero, al analizar de forma completa las consecuencias, nos podemos dar cuenta que este lado negativo de rechazar la oferta se ve completamente superado por los beneficios que trae la reivindicación del mérito académico sobre el dinero. Por otra parte, aceptar la oferta, aunque trae los be-neficios del aumento en el presupuesto de inversión, tiene unos costos mucho mayores, ya que aceptar el dinero termina llevando a la desaparición de la motivación por estudiar.
Referencias:
Bentham, J. (2008). Los principios de la moral y la legislación. Buenos Aires, Argentina: Claridad. Sandel, M. (2011). Justicia. Random House Mondadori