Confianza Mutua entre los Servicios
Veterinarios - la base para el comercio
internacional del ganado, de sus productos
y subproductos
Introducción
El año pasado, el Servicio de Sanidad Animal (AGAH) de la FAO, organizó una conferencia electrónica sobre los ‘principios de la prestación racional de servicios veterinarios privados y públicos’ con referencia particular al contexto africano. La documentación de esta conferencia se puede encontrar en la página web de la FAO (www.fao.org). La conferencia resultó en la formulación de directrices generales para la organización de los servicios veterinarios y la división y participación de las responsabilidades entre los servicios veterinarios tanto privados como públicos y los productores y sus organizaciones. Un gran número de profesionales de las Américas siguieron y contribuyeron a esta conferencia.
Este año, AGAH conducirá una conferencia electrónica sobre los servicios veterinarios con particular énfasis en América Latina y el Caribe. En los años pasados se ha publicado un número considerable de documentos sobre la prestación y la privatización de los servicios veterinarios en América Latina y el Caribe. En vista del acuerdo sobre medidas sanitarias y fitosanitarias de la Organización Mundial del Comercio (OMC), la que ahora constituye el marco legal para el comercio internacional en animales y sus productos, y el gran potencial de los países en América Latina de producir carne para exportación, esta conferencia debería enfocarse hacia los ajustes en los servicios
veterinarios necesarios para poner los países latinoamericanos en la posición de aprovechar las oportunidades de la apertura de los mercados y de manejar los desafíos que surgen del incremento en el comercio global de animales y sus productos. La FAO y AGAH consideran el desarrollo de una confianza mutua en las capacidades de los servicios veterinarios, un prerequisito esencial para el establecimiento de buenas relaciones comerciales. El objetivo de esta conferencia sería la identificación de pasos y medidas concretas para institucionalizar servicios veterinarios los cuales se benefician de la confianza de sus contrapartes en países con los cuales existen relaciones comerciales.
En lo siguiente, este artículo introductorio p resentará un breve resumen del acuerdo sanitario y fitosanitario de la OMC, seguido por una revisión del sector ganadero en América Latina y del comercio en animales y sus productos en la región para concluir con algunas reflexiones sobre los desafíos para los servicios veterinarios surgiendo de las nuevas reglas para el comercio internacional.
Acuerdo Sanitario y Fitosanitario
La OMC es la institución internacional encargada de establecer los reglamentos para el comercio internacional en bienes, servicios e ideas. La OMC fue establecida el 1 de Enero 1995 después de firmar el Acta Final de la Ronda Uruguay de negociaciones en Abril 1994. Actualmente, la OMC cuenta 132 países miembros y unos 31 países en lista de espera.
Los compromisos de la Ronda Uruguay para el sector agrícola cubren un mejor acceso a los mercados y disciplina en el
cuando muchos países propusieron la reducción o la eliminación de las restricciones cuantitativas y de otras barreras no- arancelarias fue considerado necesario asegurar que gobiernos no hicieran uso injustificado de requerimientos sanitarios y fitosanitarios para proteger sus intereses comerciales. Es en ese contexto que un acuerdo específico sobre la aplicación de medidas sanitarias y fitosanitarias (el Acuerdo SFS) fue negociado, el cual entró en vigencia con el establecimiento de la OMC.
El Acuerdo SFS reconoce el derech o de cualquier gobierno de imponer restricciones al comercio para proteger la salud y/o la vida de los humanos, los animales y las plantas. Pero, todas las medidas tomadas deberían tener una base científica, no deberían discriminar entre países sin justificación, ser transparentes y seguir el principio de equivalencia, es decir una medida no puede preferirse a otra si ambas llevan al mismo resultado.
El Acuerdo SFS también reconoce el derecho de los gobiernos de establecer el nivel de protección que ellos consideren necesario, es decir su proprio nivel adecuado de protección sanitaria y fitosanitaria, también referida el ‘nivel de riesgo aceptable’. Para facilitar el comercio sin al mismo tiempo comprometer la seguridad alimentaria y la salud de los animales y de las plantas, se solicitan a los países de armonizar sus requerimientos sanitarios y fitosanitarios. Eso implica que el establecimiento de medidas SFS nacionales deberían basarse en estándares internacionales, directrices y recomendaciones donde estos existen. El desarrollo de esos estándares y directrices es el papel de instituciones internacionales tales como la Comisión FAO/OMS del Codex Alimentarius, la Convención Internacional para la Protección de las Plantas (IPPC) y la Oficina Internacional de las Epizootias (OIE).
Inventario Ganadero y Comercio en Productos
Animales en América Latina y el Caribe
Los compromisos de La Ronda Uruguay con respecto al mejor acceso a los mercados ocupan una posición central en el paquete más amplio de compromisos interrelacionados intencionados para mejorar las condiciones de competición y oportunidades en el comercio de productos agrícolas. Existe una gran disparidad entre los países a nivel de conformidad con los requerimientos de la Ronda Uruguay y por consecuencia en los beneficios que los diversos países pueden obtener de las nuevas reglas en el comercio. El acceso potencial a los mercados internacionales, que resultó de las negociaciones de la Ronda Uruguay, debería constituir un mayor estímulo para las industrias ganaderas de algunos países en América Latina y el Caribe, siempre y cuando la industria pueda cumplir con los requerimientos sanitarios (y otros como calidad, confiabilidad, procesamiento, etc.) de los países importadores.
América Latina y el Caribe actualmente cuentan con una población ganadera de unos 340 millones de cabezas, de las cuales, sin embargo, más del 60% se encuentran en tres países, es decir en Brasil, Argentina y Colombia. En la región se sacrifican alrededor de 60 millones de cabezas por año, que corresponde a una tasa promedia de extracción del 17%, con un peso promedio de 200kg por canal. Estas cifras indican que la gran mayoría de las ganaderías en la región poseen sustanciales reservas de productividad, las cuales se pueden fácilmente movilizar en el momento que existe un mercado; un desarrollo observado en Uruguay como resultado de su acreditación oficial por la OIE como país libre de fiebre aftosa y su subsiguiente acceso a los mercados de carne en Norte América y Asia.
comercio en carne y en productos derivados provee ingresos netos sustanciales para la región en el orden de US$1.300 millones (véase la siguiente tabla).
Importaciones y exportaciones de carne y productos para países de América Latina y el Caribe (1995)
Importaciones Exportaciones Carnes (de) Toneladas US$ (’000) Toneladas US$ (’000) Vacuno y ternera 91,768 148,532 83,889 104,175 Vacuno y ternera
deshuesadas
156,958 395,098 347,206 1,174,022
Vacuno y ternera en salchichas
899 1,848 570 1,408
Vacuno desecadas 2,400 5,211 506 2,041
Vacuno (preparaciones)
12,647 39,528 233,593 698,188
Extractos de carne 1,225 3,157 2,778 19,661
Homogeneizadas 1,373 2,217 293 758
Subproductos comestibles
98,788 94,642 51,208 69,507
Total 366,058 690,233 720,043 2,069,760
Fuente: FAO Stat
La producción y el consumo global de ca rne se incrementó por un 3% en 1997, para alcanzar 223 millones de toneladas. En el mismo año, el comercio internacional en carne de res se incrementó por más de 5% a 4.8 millones de toneladas. Ese incremento en el comercio global fue sustentado por mayores exportaciones de Australia, Canadá, Nueva Zelandia y Uruguay, todos países con altos niveles de sanidad animal. En América Latina y el Caribe, una alta demanda interna aumento las importaciones, particularmente en Brasil, Chile y México.
Se puede prever que a nivel global el comercio en animales y sus productos continuará a incrementar como consecuencia de los acuerdos de la Ronda Uruguay. En algunos países, el sector ganadero está en un estado de desarrollo, el cual le permitirá de aprovechar inmediatamente la liberalización en el comercio internacional y de expandirse mientras en otros países la exposición a la competencia internacional podrá seriamente comprometer la viabilidad de la industria ganadera nacional. Por ejemplo, la exposición de la economía Mexicana al régimen de comercio más liberal de la NAFTA reveló las debilidades que la industria ganadera había desarrolladas llevándola a no poder competir con su contraparte Norte Americana. Como consecuencia, de exportador, el país se ha vuelta a importador de carne de res.
Es esencial que los países miembros de la OMC analicen y evalúen las circunstancias nacionales en el contexto de los acuerdos de la Ronda Uruguay para poder cumplir con sus obligaciones y poder tomar ventaja de las emergentes oportunidades. Como el comercio en animales, sus productos y subproductos será en gran medida determinado por la aplicación del Acuerdo SFS, sería en el interés de proteger y promover su
Desafíos para los Servicios Veterinarios en América
Latina y el Caribe
Tradicionalmente, las políticas nacionales de salud animal fueron dirigidas hacia la prevención de pérdidas causadas por enfermedades epidémicas de alta mortalidad a través de programas de control o erradicación y normas restrictivas para la importación de animales y sus productos, siguiendo una actitud de
‘cero riesgo’. Dado los avances significativos en el control y la erradicación de enfermedades infecciosas en América Latina en los últimos diez años (ej. fiebre aftosa, peste porcina clásica) y los cambios anteriormente mencionados en las normas para el comercio internacional, los servicios veterinarios nacionales deben ajustarse si además de su papel tradicional como guardianes del estado de salud nacional, quieren jugar un papel como
‘promotores de comercio’ para la industria ganadera nacional. Países con un gran potencial para generar exce so de productos ganaderos para la exportación y con un alto nivel de salud animal (ej. Estados Unidos, Canadá, Australia) utilizarán el Acuerdo SFS para abrir mercados de los cuales han sido hasta ahora exclusos, presionando los signatarios del Acuerdo para actualizar y armonizar sus reglamentos para el comercio internacional en conformidad con los existentes estándares internacionales.
Como en la actualidad la actitud de 'cero riesgo' es considerada arbitraria, no-científica, e incompatible con la meta de la liberalización del comercio, análisis de riesgo transparentes y defensibles formarán un elemento importante para la formulación de los requerimientos para la importación de animales y sus productos (Los Estados Unidos prohibieron la importación de rumiantes y productos derivados de rumiantes por
el riesgo de BSE; El "Pork Council of Australia (PCA)" prohibió temporalmente las importaciones del Canadá porque temía la introducción del "post-weaning multi-systemic wasting syndrome" (PMWS). Un grupo técnico de trabajo establecido por el Servicio Australiano de Cuarentena e Inspección en consulta con el PCA concluyó que hay un riesgo insignificante de que la PMWS se establezca en Australia como resultado de la importación de carne de cerdo bajo las condiciones actuales. Por lo tanto, Australia continúa permitiendo la importación de carne de cerdo del Canadá sin la imposición en este momento de requisitos específicos referente a PWMS). Una de las actividades principales de los servicios veterinarios en los EEUU, Australia y países europeos es el desarrollo de sistemas de análisis de riesgo flexibles y transparentes, los cuales son comprensibles para la industria y recibe su apoyo y, además son compatibles con aquellos de las contrapartes veterinarias en otros países. Análisis científicos de riesgos adquirirán una posición central en disputa de mercado, las cuales serán muy costosas para ambas partes si se llevan al panel de disputas de la OMC.
El comercio internacional en productos agrícolas está cambiando de la exportación de materias primas hacia la exportación de productos terminados o semi-terminados, frecuentemente orientados a mercados muy específicos. Por un lado, el procesar las materias primas puede reducir el riesgo de diseminar patógenos importantes (ej.: el virus de la PPC no sobrevive al proceso utilizado para producir jamón de Parma), pero por otro lado conlleva riesgos adicionales como la contaminación con patógenos ‘inesperados’ y puede resultar en dificultades en la identificación del origen de las materias primas utilizadas. Por lo tanto es importante que se preste más atención a los productos terminados o semi-terminados y que también los
El Acuerdo SFS de la OMC resultará inevitablemente en un incremento del comercio de animales y sus productos y, por lo tanto, un mayor riesgo de introducción de enfermedades exóticas. Como consecuencia, los servicios veterinarios de muchos países tendrán que mejorar su capacidad de reaccionar frente a brotes de enfermedades exóticas. (ej. en Taiwan, 4 millones de cerdos, lo que corresponde a 38% del producto nacional, fueron sacrificados a causa de la introducción del virus de la fiebre aftosa en 1996; en Holanda, más de 12 millones de cerdos fueron sacrificados durante el último brote de PPC; la PPC fue introducida en Haití, donde causó graves pérdidas en la porcicultura rural). El montaje y mantenimiento de sistemas de alerta y reacción para estas emergencias tiene que lograrse frente a una tendencia de declino de recursos de servicios públicos en general y de servicios veterinarios en particular. La cuestión de quién va a asumir los costos de tales epidemias queda abierta.
Para poder realizar su potencial de exportar animales y sus productos, un país tiene que contar con servicios veterinarios capaces de vigilar continuamente la salud animal y proveer servicios eficaces de control. Los consumidores en los países de mayores ingresos se preocupan cada día más de la contaminación de los alimentos con residuos químicos y aditivos tanto como por métodos de producción considerados detrimentales por el medio ambiente. Por lo tanto será necesario desarrollar infr aestructuras capaces no sólo de vigilar la salud animal, pero también niveles de residuos y aditivos tanto como los procesos de producción, si la meta es la exportación en los países de altos ingresos. Estas infraestructuras constituirán una inversión para los productos animales de un país si son abiertos a la inspección por parte de los demás países y si establecen una historia para proporcionar información válida sobre la salud, el origen y la calidad de un producto. La generación de confianza mutua ent re los servicios veterinarios de los comerciantes será un elemento clave para evitar barreras y disputas comerciales injustificadas.
La mayoría de los países latinoamericanos que quieren beneficiarse de la reducción de las barreras arancelarias en el comercio en animales y sus productos, enfrentan un gran desafío en establecer las infraestructuras requeridas para lograr, mantener y documentar la salud y estándares de calidad de sus productos a la satisfacción de las autoridades veterinarias de los países con los mercados lucrativos de productos de alto valor. El establecimiento de las infraestructuras necesarias para satisfacer los reglamentos del comercio internacional requerirá la cooperación en el financiamiento y manejo de los esfuerzos de erradicación o control de las enfermedades entre los sectores involucrados en la producción y el comercio de animales, gobiernos nacionales y organizaciones regionales.