FACULTAD DE CIENCIAS DE LA SALUD
ESCUELA PROFESIONAL DE PSICOLOGÍA
Resiliencia y agresividad en adolescentes de instituciones educativas públicas del distrito de Ventanilla, Callao, 2020
TESIS PARA OBTENER EL TÍTULO PROFESIONAL DE: Licenciada en Psicología
AUTOR:
De La Cruz Guillen, Eduardo Samuel (ORCID: 0000-0002-7029-0723)
ASESOR:
Dr. Candela Ayllón, Víctor Eduardo (ORCID: 0000-0003-0798-1115)
LÍNEA DE INVESTIGACIÓN:
Violencia
LIMA – PERÚ 2020
Dedicatoria
Dedicado únicamente a mi familia,
quienes son lo más valioso que tengo en la vida.
Agradecimiento
A Dios, a mi familia, a la Universidad César Vallejo y a mi asesor por su gran trabajo.
Índice de contenidos
Pág.
ii iii iv v vi Carátula
Dedicatoria Agradecimiento Índice de contenidos Índice de tablas Resumen
Abstract vii
I. INTRODUCCIÓN 1
II. MARCO TEÓRICO 4
III. METODOLOGÍA 14
3.1. Tipo y diseño de investigación 14
3.2. Variables y operacionalización 14
3.3. Población, muestra y muestreo 15
3.4. Técnicas e instrumentos de recolección de datos 16
3.5. Procedimientos 18
3.6. Método de análisis de datos 18
3.7. Aspectos éticos 19
IV. RESULTADOS 20
V. DISCUSIÓN 26
VI. CONCLUSIONES 30
VII. RECOMENDACIONES 31
REFERENCIAS 32
ANEXOS 40
i
Índice de tablas
Pág.
Tabla 1 Prueba de normalidad para las variables resiliencia y
agresividad con sus dimensiones correspondientes. 20 Tabla 2 Análisis de correlación entre resiliencia y agresividad 21
Tabla 3 Análisis de correlación entre resiliencia y las dimensiones de
agresividad 21
Tabla 4 Análisis de correlación entre agresividad con las dimensiones
de resiliencia 22
Tabla 5 Resiliencia de manera general y por dimensiones 23 Tabla 6 Agresividad de manera general y por dimensiones 24 Tabla 7 Resiliencia de manera general según sexo y edad 25 Tabla 8 Agresividad de manera general según sexo y edad 25
Resumen
El objetivo del estudio fue determinar la relación, a modo de correlación, entre resiliencia y agresividad en los adolescentes de instituciones educativas públicas del distrito de Ventanilla, Callao, 2020. En este estudio, se utilizó la escala de resiliencia y el cuestionario de agresividad de Buss y Perry. La investigación fue de tipo aplicado y se sitúa bajo el diseño no experimental. Así mismo, se ajusta al nivel descriptivo-correlacional y es de enfoque cuantitativo. Los resultados obtenidos, indican que existe una correlación inversa entre resiliencia y agresividad (-,191**).
Además, los adolescentes obtuvieron un nivel alto en resiliencia y medio en agresividad. Por otro lado, los adolescentes, tanto hombres como mujeres poseen actitudes resilientes. Por último, ambos son capaces de ejercer conductas agresivas por igual.
Palabras clave: resiliencia, agresividad, agresividad física, autonomía.
Abstract
The objective of the study was to determine the relation, as a correlation, between resilience and aggressiveness in adolescents from public educational institutions in the district of Ventanilla, Callao, 2020. In this study, the resilience scale and the Buss and Perry aggressiveness questionnaire were used. The research was of an applied type and is situated under the non-experimental design. Likewise, it is adjusted to the descriptive-correlational level and has a quantitative approach. The results obtained indicate that there is an inverse correlation between resilience and aggressiveness (-, 191**). In addition, the adolescents obtained a high level in resilience and a medium level in aggressiveness. On the other hand, adolescents, both men and women, have resilient attitudes. Finally, both are capable of exercising aggressive behaviors equally.
Keywords: resilience, aggressiveness, physical aggressiveness, autonomy.
I. INTRODUCCIÓN
Actualmente, la violencia se encuentra presente en diversos contextos de la sociedad y es un fenómeno que ha existido desde siempre. La Organización Mundial de la Salud (2002), estima que anualmente, 1.6 millones de personas fallecen a causa de la violencia. Se sabe con certeza que esta problemática no es exclusiva de los adultos, sino también de los adolescentes, ya que, individuos entre 15 y 44 años, tienen como mayor causa de fallecimiento a la violencia. A pesar de ser un problema de carácter y preocupación global, fue recién en el año 1996 cuando se declaró a la violencia como una problemática mundial que afecta a la salud.
En el Perú, el Instituto Nacional de Estadística e Informática (2016) pone en manifiesto que el 48% de las denuncias recibidas por violencia familiar, fueron por agresión física, y que el 31,3% fue por agresión psicológica. La agresión está presente en los adolescentes de nuestro país, en especial en los centros de rehabilitación, debido a que es el lugar donde muchos jóvenes terminan, debido a diversos actos que afectan la integridad de las personas, como agresiones. Según el INEI (2016) el 42.5% de los adolescentes está recluido por cometer delitos como robo agravado, así mismo, el 24,4% de estos delitos se cometieron en la ciudad de Lima. Por último, el 59,1% era consumidor de drogas.
Dentro de las instituciones educativas, el Sistema Especializado en Reporte de Casos sobre Violencia Escolar, en su reporte presentado, informó que desde el año 2013, hasta el 2020, se han registrado 39315 incidentes de violencia en escuelas, con predominio de agresión física con 20118 casos, así como la psicológica con 13092. Esto pone en manifiesto los altos índices de agresión en los adolescentes, y como esto se ve reflejado dentro de los centros académicos.
Por ello, es imprescindible investigar acerca de la resiliencia en el distrito de Ventanilla. Según Rutter (1987) define la resiliencia, como los diversos factores protectores que posee cada persona, estos modifican, ayudan o alteran la respuesta del individuo, ante los sucesos peligrosos que podrían generar resultados no muy alentadores. En este contexto, esta capacidad se pone en manifiesto a
de riesgo, muchas de estas personas, logran superar estas adversidades por medio de la educación y sus características resilientes, lo cual les brinda cierta ventaja frente a los demás. Según lo señalado por Braverman (2001) define estos factores de riesgo como estímulos que incrementan la posibilidad de que el niño obtenga resultados desfavorables en diferentes áreas de su vida, como, por ejemplo, en su salud física, mental, bajo rendimiento escolar, consumo de drogas o conductas antisociales.
Ante lo mencionado anteriormente, se formula la siguiente pregunta, ¿Cuál es la relación entre resiliencia y agresividad en los adolescentes de instituciones educativas públicas del distrito de Ventanilla, Callao, 2020?
Con respecto a la justificación del estudio, nos permitirá ahondar sobre la resiliencia y su relación con la agresión, destacando su relevancia desde los distintos niveles.
En lo teórico, se conocerá el impacto de ambas variables en los adolescentes y como estas se relacionan. Así mismo, esto será posible gracias a las diversas teorías que sustentan este estudio, y de acuerdo a los resultados, poder brindar las recomendaciones para la población, la comunidad educativa y los futuros investigadores que se interesen en estas variables.
A nivel metodológico, esta investigación es importante, debido a que se busca relacionar ambas variables, haciendo uso de instrumentos psicológicos validados que medirán dichos constructos, para poder obtener resultados importantes y necesarios en la actualidad.
A nivel práctico, se enfatiza en los resultados de esta investigación, ya que será de importancia para los diversos agentes educativos, así como a los padres de familia, ya que permitirá conocer los posibles casos de agresión dentro de las familias de la población de Ventanilla. De esta manera, se podrán brindar recomendaciones y encontrar soluciones como talleres, charlas y programas de intervención, para poder disminuir el impacto de esta problemática. Por otro lado, se conocerá los niveles de resiliencia, para lo cual también se podrán emplear diversos métodos para potenciar esta capacidad en los adolescentes.
Finalmente, a nivel social, este estudio cobra importancia debido a que los actos de
vulnerables, donde los diversos recursos son escasos y los niveles de violencia son muy elevados. Este estudio permitirá conocer a profundidad esta problemática y su impacto en los adolescentes.
Por ello, se plantea como hipótesis general que resiliencia y agresividad están relacionados de forma inversa y significativa en adolescentes de instituciones educativas públicas del distrito de Ventanilla, Callao, 2020. También se plantean las hipótesis específicas las cuales son: la relación es inversa y significativa entre resiliencia y las dimensiones de agresividad, expresadas en agresividad física, agresividad verbal, ira y hostilidad. Por otro lado, la relación es inversa y significativa entre agresividad y las dimensiones de resiliencia, expresados en resolución de problemas, autonomía, introspección, brindar apoyo y afecto e iniciativa.
Con respecto al objetivo general, se propone el siguiente, determinar la relación, a modo de correlación, entre resiliencia y agresividad en adolescentes de instituciones educativas públicas del distrito de Ventanilla, Callao, 2020.
Los objetivos específicos formulados son: determinar la relación, a modo de correlación, entre resiliencia y las dimensiones agresividad, expresados en agresividad física, agresividad verbal, ira y hostilidad; segundo, determinar la relación, a modo de correlación, entre agresividad y las dimensiones de resiliencia, expresados en resolución de problemas, autonomía, introspección, brindar apoyo y afecto e iniciativa; tercero, describir resiliencia de manera general y por dimensiones, expresados en resolución de problemas, autonomía, introspección, brindar apoyo y afecto e iniciativa; cuarto, describir la agresividad de manera general y por dimensiones, expresados en agresividad física, agresividad verbal, ira y hostilidad; quinto, comparar la resiliencia de manera general, según sexo y edad; y por último, comparar la agresividad de manera general, según sexo y edad.
II. MARCO TEÓRICO
Ahora, se expondrán los diversos trabajos previos, relacionados con las variables estudiadas. Empezando por las investigaciones internacionales, consideramos a Caldera, Aceves y Reynoso (2015) iniciaron un estudio, con la intención de obtener los niveles de resiliencia en universitarios de México. También, se analizó las diferencias entre la resiliencia y las variables edad y sexo. Los resultados confirman que los universitarios tienen niveles altos de resiliencia y no se encontró una diferencia significativa en cuanto a las variables sexo y edad.
Mann y Yadav (2016) efectuaron un estudio en la India, sobre resiliencia y agresión entre adolescentes. La investigación pretendía estudiar la agresión en sus diferentes formas y su relación con la resiliencia. Se contó con la participación de 200 sujetos, 100 chicos y 100 chicas, entre 14 y 18 años de edad. Para la medición de ambas variables se utilizaron cuestionarios válidos y confiables. Los resultados dieron muestra que la hostilidad en varones, mantiene una relación negativa con la resiliencia (p<.01). Por otro lado, en mujeres, la agresión verbal y la hostilidad está relacionada inversamente con la resiliencia (p<.01). Así mismo, la agresión física, tanto en hombres y mujeres, está relacionado de forma negativa con la resiliencia.
Sadeghifard et al. (2020) llevaron a cabo una investigación para obtener la relación entre agresión y resiliencia individual en una Universidad de Irán, contando con la participación voluntaria de 200 estudiantes. Los informes determinaron que existe una correlación inversa entre agresión y resiliencia.
Fuentes (2013) ejecutó una investigación con el propósito de obtener el nivel de resiliencia y determinar qué características resilientes tienen los adolescentes en Guatemala. Se utilizó el cuestionario de resiliencia, creado por Wagnild y Young y se contó con la participación de 25 sujetos. En función al producto, se determinó que el 84% presenta un elevado índice de resiliencia y el 16% un nivel promedio.
Así mismo, la característica más desarrollada que tienen es la de confianza en sí mismo, y la menos fortalecida es la de sentirse bien solos.
Mojrian et al. (2017) ejercieron un estudio para extraer la correlación entre resiliencia con agresión y hostilidad en universitarios de Irán. Se contó con la participación de 155 estudiantes que respondieron al cuestionario de agresión y
resiliencia. Los resultados dieron a conocer que la relación entre ambas variables es inversa y significativa, es decir, a mayor índice de resiliencia, la agresión disminuye.
Continuando, también podemos apreciar trabajos de investigación realizados en nuestro contexto.
Gamero (2018) diseñó un trabajo no experimental, referente a agresividad y resiliencia en adolescentes de un colegio ubicado en el distrito de Comas, para obtener su licenciatura. Contó con la participación anónima y voluntaria de 322 estudiantes entre 11 y 17 años. La meta propuesta fue obtener la relación entre dichas variables. Los resultados del estudio señalan que el nivel de agresividad de los participantes, se sitúa en un nivel promedio. Por último, se obtuvo que, entre resiliencia y agresividad predomina una relación inversa. (Rho=-,360)
Acosta (2017) expuso su proyecto sobre resiliencia y agresividad en escolares de colegios nacionales del distrito de independencia, contando con el consentimiento de 471 adolescentes y teniendo como fin, el obtener la relación entre ambas variables. Se emplearon dos instrumentos para la recopilación de datos, el cuestionario de agresión de Buss y Perry, el cual fue adaptado para el contexto peruano en el año 2012 y una escala que medía resiliencia, el cual tuvo una adaptación en el 2014. Así mismo, las evidencias arrojaron que, en cuanto a la agresividad, los escolares se sitúan en un nivel promedio. Además, los hombres manifiestan un mayor nivel de resiliencia. Por último, se evidenció que predomina una relación inversa entre las variables mencionadas. (Rho=-,138**)
Maqque (2017) llevó a cabo un estudio correlacional sobre resiliencia y agresividad en colegiales de secundaria en colegios de Carabayllo. Contaron con la participación de 299 adolescentes. Los resultados manifiestan la presencia de una correlación inversa entre resiliencia y agresividad (Rho=-519**), es decir, a mayores conductas resilientes, menor será la agresividad presentada.
Mori (2017) presentó un trabajo sobre agresividad y resiliencia en 356 adolescentes de un colegio ubicado en un asentamiento humano del distrito de Carabayllo. Se aplicó un cuestionario de resiliencia y otro de agresividad para medir dichas
resiliencia y agresividad (Rho=-,360**), lo que significa que, a mayor capacidad resiliente, menor serán las conductas agresivas.
Así mismo, La Rosa (2018) realizó una investigación en estudiantes de colegios ubicados en el distrito de Comas, con el fin de definir la relación entre resiliencia y agresividad. Se contó con la participación voluntaria de 323 adolescentes. Se concluyó que las mujeres disponen de un mayor nivel de resiliencia que los hombres. Por otro lado, los niveles de agresión, se sitúan en un nivel promedio.
Para terminar, la correlación es inversa entre dichas variables, por ende, una elevada conducta resiliente, disminuye la conducta agresiva.
A continuación, se hace necesario exponer las diferentes bases teóricas y enfoques relacionados a la resiliencia. Para ello se recurrirá a los diversos modelos psicológicos.
Se abordarán las diversas teorías para explicar la resiliencia, empezando por definir dicha variable, Según Grotberg (2003) manifiesta que la resiliencia es la competencia de la persona para sobreponerse y verse fortalecido ante sucesos de adversidad. También, Garmezy (1991) señala que es la habilidad del individuo de recuperarse y sostener un comportamiento adaptativo, después de la incapacidad al enfrentarse a un acontecimiento trágico. Por otro lado, Wagnild y Young (1993) postula que se trata de la capacidad de transformar una tragedia, en éxito. Así mismo, Bonanno (2004) la define como la suficiencia que posee el adulto para recuperarse y mantenerse estable, con un óptimo funcionamiento físico y psicológico, y generar emociones positivas, a pesar de que anteriormente ha sido parte de sucesos o acontecimientos disruptivos, como la exposición directa a la violencia o la muerte de un ser querido. Apoyando lo mencionado, Masten (2001) Se consideraba que la resiliencia era propia de personas increíbles, pero, hoy en día se sabe que la resiliencia es algo común entre las personas que atraviesan diversas dificultades a lo largo de su vida. Entonces, esta capacidad puede ser presenciada en diversas personas.
Wagnild y Young (1993) postula que un sujeto resiliente, posee las siguientes características: ecuanimidad, se refiere a aquella persona que sabe mantener un equilibrio, dando respuestas adecuadas ante las diversas adversidades de la vida.
tiene las ganas y la voluntad de salir adelante y enfrentarse a los aprietos que se le anticipen. Por otro lado, menciona la confianza en sí mismo, la cual hace referencia a toda persona que cree en sí mismo y en sus capacidades como persona. Otra característica importante que el autor menciona, es la satisfacción personal, significando la valoración que tiene la persona hacia sí misma sobre su vida y como la está manejando. La última característica, se refiere a sentirse bien solo, lo cual significa que la persona tiene el poder de ser libre y único en todo momento.
Erikson (1971) en su Teoría Psicosocial, destaca la importancia del desarrollo de todo ser humano, ya que cada estadío influye en las experiencias diarias de las personas y afecta la identidad de cada individuo. Erikson postula los estadíos psicosociales:
1. Confianza versus desconfianza - Esperanza (De 0 a 12-18 meses)
La alimentación es la primera fuente de confianza que recibe el niño, percibiendo a sus padres como sus principales protectores, desarrollando la capacidad de confiar en los demás. Si el niño desarrolla esa seguridad, podrá enfrentar cualquier dificultad.
2. Autonomía versus vergüenza y duda (2 a 3 años)
Es el primer paso hacia la autonomía del niño, ya que empieza a decidir ciertas cosas por sí mismo y sienten más seguridad. Por otro lado, si no se le guía adecuadamente o no se le potencia esa confianza, puede surgir la vergüenza 3. Iniciativa versus culpa y miedo – propósito (3 a 5 años, edad inicial)
En esta etapa los niños empiezan a relacionarse, lo que hace que se hagan conocidos en su entorno de nuevos amigos. Así mismo, desarrollan su iniciativa y su capacidad para planificar actividades con los demás. Un correcto manejo de la culpa y el miedo, permitirán que refuerce su aprendizaje.
4. Industria versus inferioridad – competencia (5-6 a 11-13 años, edad escolar) En este estadío, se hace un énfasis en el predominio del aprendizaje cognitivo, así como el conocimiento de nuevas cosas, potenciando su creatividad y productividad.
Los profesores y padres de familia poseen una importancia fundamental para el
5. Identidad versus confusión de rol (12 a 20 años, adolescencia)
El adolescente es más independiente, experimentan cambios físicos que construirán su identidad sexual. Ven el futuro de una perspectiva distinta, pensando en una carrera profesional y en una relación de pareja. Se va formando su identidad.
6. Intimidad versus aislamiento – Amor (20 a 30 años, joven adulto)
Inician las relaciones sentimentales con otras personas, teniendo compromisos de mayor duración con personas fuera de su familia. Se experimenta cuanta confianza y satisfacción pueden sentir, así como percibir el compromiso de la otra persona en la relación. Sin embargo, si estos procesos no son fortalecidos, podría provocar aislamiento y dificultades para relacionarse con su entorno.
7. Generatividad versus estancamiento – cuidado y celo (30 a 50 años, adulto) El individuo está pendiente de su cuidado y su formación, estableciendo metas personales, laborales, familiares. Así mismo, será parte de grupos en su trabajo o comunidad, desarrollará su productividad para enfrentarse a la vida.
8. Integridad versus desespero – sabiduría vejez (después de los 50 años)
Centrada en los logros obtenidos y que se ha aportado en este mundo para las nuevas generaciones. Se afrontar acontecimientos tristes, como fallecimientos de amigos, familiares y complicaciones propias de la edad.
Por otro lado, Grotberg (2003) postula acerca de la marcada relación que predomina entre la resiliencia y el avance de los seres humanos, por ejemplo, un niño pequeño tiene más necesidad de recibir apoyo, pero, un niño de 9 años ya es capaz de fortalecer y desarrollar su propia resiliencia, lo cual le servirá para buscar su propia ayuda externa. Referente a las disimilitudes en cuanto al género y la resolución de conflictos, es cierto que ambos manifiestan comportamientos y actitudes resilientes. Sin embargo, las niñas suelen tener mayores habilidades para las relaciones interpersonales y una fortaleza más desarrollada. Los niños tienden a ser más pragmáticos.
Es necesario tener en cuenta estas etapas del desarrollo humano, para poder realizar una correcta promoción de la resiliencia. De esta manera, los adultos puedan saber qué puede hacer su niño de acuerdo a su edad. Por ejemplo, un niño,
con una edad de 5 años, ya no es necesario cargarlo para que pueda conciliar el sueño, pero podría ayudar a limpiar y luego hacer que explique cómo enfrentó esa circunstancia. Así mismo, Grotberg (1995) se refería al lenguaje de la resiliencia, afirmando que, a través de estas afirmaciones se podría reconocer a un niño resiliente. (Yo tengo, yo soy, yo estoy, yo puedo) Antes que el niño sea consciente de quién es o de qué cosas puede hacer, es necesario que sepa qué es lo que tiene y con qué recursos cuenta. Por ello, se plantea lo siguiente:
Yo tengo: relaciones basadas en la confianza, así mismo, tengo reglas en el hogar y modelos a seguir dentro de mi familia, tengo salud, educación y seguridad.
Yo soy: amable, amoroso y empático. Me siento orgulloso de mí mismo y tengo fe y esperanza en mí mismo.
Yo estoy: dispuesto a asumir la consecuencia de mis actos, tengo la seguridad de que todo saldrá bien y estoy rodeado de personas que me quieren y me aprecian.
Yo puedo: comunicarme con los demás, así como resolver problemas. Soy capaz de controlar mis impulsos y establecer relaciones basadas en confianza.
Seguidamente, Wolin y Wolin (1993) insertaron la mándala de la resiliencia, basado en las características que un individuo resiliente puede desarrollar:
1.Introspección: evaluar uno mismo la situación, acorde a sus capacidades, gracias a esto, las personas pueden afrontar y dar respuesta a las diversas complicaciones que se le puedan presentar.
2. Independencia: tomar una distancia física y emocional de los problemas de la vida, sin aislarse de las demás personas.
3. Relaciones: establecer correctas relaciones interpersonales, conectarse de manera eficiente y establecer lazos con los demás.
4. Iniciativa: tomar el control de las dificultades, prepararse y plantearse metas.
5. Creatividad: actitud de crear orden en el desorden, utilizar la imaginación a través del arte para enfrentar al enojo, la soledad, el temor y la angustia. Para así, poder plantear nuevas soluciones ante la situación.
7. Moralidad: actuar en función a nuestra propia conciencia, comprometiéndose con los valores sociales y diferenciando entre lo bueno y lo malo.
Por otro lado, se hace necesario asociarlo con la escuela anglosajona, la cual guarda mucha relación con la resiliencia. Esta escuela inicia en Estados Unidos y Reino Unido, países donde se desarrollaron los primeros estudios, surgiendo dos generaciones. La generación inicial tuvo como finalidad encontrar los agentes que propiciaban las conductas resilientes y la segunda tuvo como propósito entender como el individuo consigue sobreponerse ante las dificultades.
Melillo y Suarez (2001) mencionan que el propósito de la primera generación fue el obtener los factores psicológicos que influían en el desarrollo de la resiliencia. Así mismo, resultaba preocupante el peligro que implicaba que un trastorno se extienda en situaciones desfavorables. Sin embargo, los resultados fueron exactamente distintos a lo que esperaban. Smith y Werner, ambas psicólogas pioneras, estudiaron a 201 individuos desde el periodo prenatal, hasta su adultez. Ellos nacieron en una isla ubicada en Hawái, así mismo, mostraban altas condiciones de pobreza, sufrían de la ausencia de alguno de los padres y tenían problemas con el alcohol. No obstante, pese a todas esas dificultades, 72 de estas personas evolucionaron de forma positiva, desarrollándose y llegando a ser personas competentes. Estas personas fueron catalogadas como personas resilientes.
Continuando con la segunda generación, se enfocan en cómo salir airoso ante las adversidades y como estas personas optarán por nuevas estrategias, al sentirse influenciados por el contexto.
Las dimensiones de la resiliencia, se trabajaron en base a distintos autores expertos en resiliencia.
Resolución de problemas: esta dimensión guarda relación con el estadío de intimidad versus aislamiento – amor. Ya que, al afrontar esta etapa de forma positiva, se logra la capacidad de saber dar solución a los problemas. (Erikson, 1971)
El estado de libertad, le permitirá a la persona pensar de forma más clara, definiendo los problemas que existen en su contexto y brindar una solución eficaz (Munist, et al., 1998).
Autonomía: se refiere a la capacidad de ser independiente, para tener un control que le ayude a fomentar la disciplina, que posteriormente lo ayudara a lograr sus metas. (Munist, et al., 1998)
Cambios que aportarán a la construcción de su propia personalidad, potenciando su autonomía y su capacidad para tomar mejores decisiones dentro de su entorno, Identidad versus confusión de rol. (Erikson, 1971)
Introspección: La capacidad auto examinarse, en cuanto a nuestros pensamientos y sentimientos, así como conocer nuestras propias habilidades (Wolin y Wolin, 1993)
Brindar afecto y apoyo: tener la capacidad de motivar a los demás, con el propósito de brindar un ambiente armonioso (Henderson y Milstein, 2003)
Iniciativa: capacidad para asumir las consecuencias de nuestros actos y tomar el control, así como la habilidad de tomar nuevos desafíos. (Wolin y Wolin, 1993) Continuando con el estudio, se brindarán los diversos conceptos y teorías que dan origen a la agresión, haciendo un énfasis en la adolescencia, ya que, Krauskopf (1999) postula que en esta etapa es donde el individuo atraviesa por cambios a nivel cognitivo, biológicos y comportamentales.
Según Sanmartín (2017) conceptualiza la agresividad como una conducta innata en el ser humano, la cual aparece automáticamente ante determinados factores, y que, a su vez, se calma ante inhibidores específicos. La agresividad, según este autor, es biología pura. La violencia, si es agresividad, pero sumamente alta, inalterada, principalmente por razones sociales, que hacen que pase de ser un comportamiento automático, a uno con la intención de hacer daño.
Según lo propuesto por Buss (1969) añade que la agresividad es el acto reiterado y persistente de ser agresivo en diferentes situaciones, así como la necesidad de producir un estímulo doloroso hacia otro organismo.
Agresividad física: utilizar la fuerza, haciendo uso de alguna parte del cuerpo para hacer daño. Así como también el uso de algún arma para perjudicar a otro organismo. (Buss, 1969)
Agresividad verbal: se caracteriza por el uso de estímulos ofensivos vocales, como insultos o amenazas. Es el tipo más frecuente de agresión. (Buss, 1969)
Ira: comprende respuestas fisiológicas, las cuales son percibidas, como poses de amenaza y el ceño fruncido. (Buss, 1969)
Hostilidad: se trata de una actitud de disgusto y evaluaciones cognitivas no favorables hacia los demás. (Buss, 1969)
A continuación, se expondrán algunas teorías que explican la agresividad.
Bandura (1982) quien se enfoca en indicar que las conductas agresivas, se originan mediante el aprendizaje por observación e imitación, y esto se refuerza por el vínculo que existe entre el observador y el modelo. Estas conductas violentas se repetirían por las consecuencias que sirven como reforzador. Así mismo, Bandura, también apoya sus investigaciones en el experimento del famoso “muñeco bobo”
en el que se les presenta a unos niños, el video de unos adultos golpeando al muñeco inflable, a lo cual, los niños modelan ciertas conductas, añadiéndole más actos de los que habían observado. Apoyando lo mencionado, Buss y Perry (1992) manifiestan que, si el niño es testigo de que los problemas en casa se arreglan con violencia, ellos entenderán que la agresividad es la mejor manera de solucionar los conflictos y lograr el control sobre otras personas.
Por otro lado, resulta interesante lo postulado por Baron y Byrne (2005) quienes indican que, en el psicoanálisis, se utiliza el termino denominado catarsis, que consiste en desfogar toda la ira que siente el sujeto, para disminuir los niveles de agresividad. De esta manera, el individuo entraría en un estado de calma y serenidad. Sin embargo, algunas investigaciones señalan que este mecanismo, en ocasiones, podría tener un efecto inverso, es decir, elevar mucho más los niveles de agresividad. Algo similar nos plantea Lorenz (2002) quien nos habla acerca del modelo termohidráulico, poniendo en manifiesto que las personas poseemos un almacén de energía, la cual tiene un límite. Entonces, la acumulación y desborde de la energía acumulada, provocaría conductas agresivas. Al momento de terminar de liberar toda esa agresividad, la persona se sentiría mucho más libre y aliviado por una cierta cantidad de tiempo, mejor dicho, hasta que ese almacén de energía se vuelva a desbordar.
La teoría del síndrome de AHI, señalada por Kassinove (1995) denominado así por estar compuesto por la agresividad, hostilidad e ira, los cuales son planteados como etapas por las que atraviesa una persona. La primera está basada en el suceso que produce la emoción, nos referimos a la ira. El segundo hace referencia a la postura negativa hacia otra persona, representada por la hostilidad. Por último, surge la agresión como resultado final.
Winnicott (1981) en su teoría de la agresividad, aporta que la agresión es una energía, símbolo de vigor que se aleja totalmente del sentimiento de frustración.
Por otro lado, postula que la agresión no debe ser confundida con el enojo, ya que esta es una respuesta ambiental, que reprime la agresividad. Al ser considerado la agresión, como una fuerza vital, debe ser sostenida adecuadamente por el entorno del niño, de lo contrario, este caerá en la sumisión y con dificultades para defenderse, o peor aún, reaccionará con una agresividad desbordada y surgirán en él conductas antisociales.
Dollard et al. (1939) pone en manifiesto su teoría denominada frustración-agresión, en la cual postula que las conductas de agresividad, surgen cuando el sujeto, en el intento de querer alcanzar su meta establecida, esta se ve obstaculizada o no lograda. Como respuesta a ello, surge la frustración, que, a su vez, generaría la agresividad. Así mismo, considera que este acontecimiento dependerá en gran parte de las expectativas del individuo, el nivel de impedimento y la cantidad de fracasos.
III. METODOLOGÍA
3.1. Tipo y diseño de investigación Tipo
Los lineamientos del estudio pertenecen al tipo aplicado, ya que posee propósitos claros y definidos para generar soluciones en una determinada realidad. Para este tipo de investigación, se requiere de los aportes de la investigación básica.
(Sánchez, Reyes y Mejía, 2018) Diseño
El estudio se encuentra enmarcado bajo el diseño no experimental, de corte transversal, debido a que no se manipularon las variables y se recopiló la información en un único momento. (Hernández y Mendoza, 2018)
3.2. Variables y operacionalización Variable 1: resiliencia
Dimensiones: La escala de medición consta de 5 dimensiones, comprendidas en resolución de problemas, autonomía, introspección, brindar afecto y apoyo e iniciativa.
Variable 2: agresividad
Dimensiones: Este instrumento está compuesto por 4 dimensiones, los cuales son agresión física, agresión verbal, ira y hostilidad. (Ver anexo 2)
3.3. Población, muestra y muestreo Población
Estará constituida por 645 estudiantes adolescentes, que forman parte de instituciones educativas públicas de 1ro a 5to año de secundaria del distrito de Ventanilla, que se encuentran entre las edades de 12 y 17 años. (Ministerio de educación, 2018) Por otro lado, para Bisquerra (2004) la población es el conjunto total de sujetos que están relacionados con la investigación, así mismo, poseen determinadas características en común, que resultan favorables para el análisis.
Criterios de inclusión
- Estudiantes de ambos sexos.
- Estudiantes de 1ro a 5to año de secundaria, con edades entre 12 y 17 años.
- Estudiantes matriculados en el año 2020, pertenecientes a las instituciones educativas públicas del distrito de Ventanilla.
- Estudiantes que deseen participar de forma voluntaria.
Criterios de exclusión
- Estudiantes que no se encuentren dentro de las edades establecidas.
- Estudiantes que no deseen participar voluntariamente.
- Estudiantes que no completen todos los ítems de la prueba o lo hagan de forma incorrecta.
Muestra
La muestra fue calculada por la fórmula para poblaciones finitas y estuvo conformada por 242 estudiantes del nivel secundario, pertenecientes a colegios públicos del distrito de Ventanilla y matriculados en el año 2020. (Ver anexo 5) Según Tamayo (1997) la muestra está compuesta por una parte de la población y que representa significativamente al total.
Muestreo
Se utilizó el tipo no probabilístico intencional, debido a que la selección está dirigida a responder a las características de la investigación, alejándose así de la
3.4. Técnicas e instrumentos de recolección de datos
En el estudio se utilizó como técnica la encuesta a modo de cuestionario, con el fin de obtener la información requerida para llevar a cabo la investigación. Así mismo, los instrumentos de recolección de datos serán explicados a continuación.
Ficha técnica del instrumento N° 1
Nombre: Escala de resiliencia
Autora: Barboza Bautista, Paula Elizabeth Procedencia: Perú
Creación: 2017
Administración: Individual y colectiva
Aplicación: Adolescentes de 1ro a 5to año de secundaria.
Duración: 15 minutos
Dimensiones: El instrumento evalúa 5 dimensiones, los cuales son resolución de problemas, autonomía, introspección, brindar apoyo y afecto e iniciativa.
Reseña histórica
El instrumento fue creado en el Perú, por Paula Barboza en el año 2017, contando con una muestra de 1000 adolescentes entre 12 y 17 años. La escala cuenta con 21 ítems con alternativas de respuesta tipo Likert y está dividida en 5 dimensiones, dirigidas a evaluar la resiliencia en adolescentes. Así mismo, el cuestionario cuenta con evidencias de validez y fiabilidad.
Propiedades psicométricas originales
El cuestionario posee evidencias de validez de contenido a través de juicio de expertos, por medio de la V de Aiken. Además, se realizó la correlación ítem test.
Por otro lado, la prueba posee un soporte de confiabilidad, calculada por el estadístico Omega, obteniendo un coeficiente de .901. Además, la dimensión denominada resolución de problemas obtuvo un valor de .650, la dimensión llamada introspección, generó un valor de .681, así mismo, la dimensión autonomía, arrojó un coeficiente de .650, por otro lado, brindar afecto y apoyo, obtuvo un valor de .727. Por último, la dimensión iniciativa alcanzó un coeficiente omega de .792.
Propiedades psicométricas del estudio piloto
Se realizó la validez de contenido a través de juicio de expertos, contando con la aprobación de todos los especialistas. (Ver anexo 4) Así mismo, el instrumento fue aplicado a una muestra piloto de 57 estudiantes y se realizó el análisis descriptivo, obteniendo coeficientes adecuados. Por otro lado, se obtuvo un resultado de confiabilidad por alfa de Cronbach de .851 y un valor de coeficiente Omega de .862.
(Ver anexo 6)
Ficha técnica del instrumento N° 2
Nombre original: Cuestionario de agresión (Aggression Questionnaire).
Autores: Buss Arnold y Perry Mark Creación: 1992
Adaptación: Matalinares, Yaringaño, Uceda, Fernández, Huari, Campos, y Villavicencio (2012).
Administración: Individual y colectiva.
Aplicación: 10 a 19 años.
Duración: 15 minutos.
Dimensiones: Agresión física, agresión verbal, ira y hostilidad.
Reseña histórica
El instrumento fue creado en el año 1992 por Buss y Perry. No obstante, en el año 2012, Matalinares y colaboradores realizaron una adaptación del cuestionario, para su aplicación en el contexto peruano, contando con una muestra de 3632 adolescentes de ambos sexos, con edades entre 10 y 19 años, provenientes de la Costa, Sierra y Selva del Perú. Desde entonces, dicha escala pasó a ser utilizada en diversos estudios. Este instrumento cuenta con evidencias de validez y fiabilidad, consta de 29 reactivos y está dividido en 4 dimensiones, con el objetivo de medir la agresividad en una población adolescente.
Propiedades psicométricas originales
La escala reporta un valor de confiabilidad por Alfa de Cronbach de .836. Por otro
Propiedades psicométricas del estudio piloto
Se aplicó en una muestra piloto conformada por 57 estudiantes, donde se realizó la validez de contenido a través de juicio de expertos, demostrando que el cuestionario cuenta con dicho soporte de validez. Por otro lado, se realizó el análisis descriptivo, obteniéndose valores aceptables en cada uno de los reactivos. Por último, se aplicó el estadístico alfa de Cronbach, obteniendo un coeficiente de .890.
Además, se utilizó el estadístico Omega, arrojando un valor de .897. (Ver anexo 6) 3.5. Procedimientos
Se procedió a gestionar las cartas de permiso en la escuela de psicología, para su respectiva entrega a las autoridades de las instituciones educativas. Al contar con los permisos firmados y sellados, se procedió con la recolección de los datos de forma virtual para la prueba piloto, con el fin de corroborar la validez y confiabilidad de los instrumentos. Posteriormente, se recolectaron los datos que serían utilizados como muestra del estudio. Una vez recogido los datos, se hizo un control de calidad para asegurar resultados fiables y tener una base de datos con mayor solidez.
Luego, se procesaron los datos mediante el uso de programas estadísticos, Por último, se procedió con los análisis de validez y confiabilidad, así como el uso de pruebas de normalidad y estadísticos bivariados.
3.6. Método de análisis de datos Estadísticos descriptivos
Se utilizaron estadísticos descriptivos como la frecuencia y porcentajes para obtener datos que permitan describir ambas variables de manera general y por dimensiones. Así mismo, todo ello se representó en tablas que permitieron un mejor entendimiento.
Estadístico inferencial
Una vez recogidos los datos, se realizó un control de calidad. Posteriormente, se realizó la prueba de normalidad Shapiro Wilk. Los resultados arrojaron una significancia de ,000 para la variable resiliencia y ,063 para la variable agresividad, por lo tanto, se usó el estadístico Rho de Spearman para la correlación.
Seguidamente, se procedió a comparar la variable resiliencia según sexo y edad,
Whitney y Kruskal-Wallis, debido a que los datos no se ajustaban a la distribución normal. Así mismo, se comparó la variable agresividad según sexo y edad, haciendo uso de estadísticos paramétricos, como la t de student y el ANOVA de un factor, ya que los datos se ajustaban a una distribución normal. Por último, el tamaño del efecto fue evaluado a través del coeficiente de determinación.
3.7. Aspectos éticos
Esta investigación está enmarcada bajo los lineamientos planteados en el manual APA, con el fin de brindar una correcta redacción y el citado correspondiente de los autores mencionados. El estudio persigue los diversos parámetros éticos que rigen todo trabajo de investigación. Se solicitó el permiso a los autores de los instrumentos, lo cual fue concedido. Posteriormente, se contó con la participación de los adolescentes de instituciones educativas ubicadas geográficamente en el distrito de Ventanilla. Por ello, fue indispensable contar con los permisos de las autoridades encargadas de las instituciones educativas. Luego, se procedió a enviar los consentimientos informados a los padres de familia. Así mismo, se le preguntó a cada participante si desea colaborar con la investigación, afirmando que será de manera anónima y que los datos serán utilizados únicamente con fines académicos. Beauchamp y Childress (2000) exponen los principios bioéticos denominados beneficencia, no maleficencia, justicia y autonomía, los cuales fueron seguidos en todo momento. Además, la Asociación Médica Mundial (2017) manifiesta que en todo momento se debe salvaguardar la confidencialidad de los sujetos que participan voluntariamente en la investigación. Aunque ellos hayan otorgado su consentimiento, es el profesional quien debe velar por el resguardo del participante.
IV. RESULTADOS
Tabla 1
Prueba de normalidad para las variables resiliencia y agresividad con sus dimensiones correspondientes.
Shapiro - Wilk
Variables - dimensiones SW n p
Resolución de problemas ,938 242 ,000
Autonomía ,937 242 ,000
Introspección ,938 242 ,000
Brindar apoyo y afecto ,926 242 ,000
Iniciativa ,960 242 ,000
Resiliencia general ,917 242 ,000
Agresión física ,965 242 ,000
Agresión verbal ,977 242 ,001
Ira ,987 242 ,032
Hostilidad ,988 242 ,047
Agresividad general ,989 242 ,063
En la tabla 1 se pueden apreciar los resultados de la prueba de normalidad Shapiro Wilk de las variables resiliencia, agresividad y sus dimensiones, obteniendo como resultado una significancia menor a 0,05 para la variable resiliencia y mayor de 0,05 para la variable agresividad. Por lo tanto, los resultados no se ajustan a la normalidad, por lo que se procedió a usar estadísticos no paramétricos (p<.05).
Cabe resaltar que se utilizó la prueba Shapiro Wilk, ya que, actualmente, esta prueba de normalidad posee una mayor potencia estadística (Mendes y Pala, 2003).
Nota: SW= Shapiro Wilk n= Muestra p= Significancia
Tabla 2
Análisis de correlación entre resiliencia y agresividad
Agresividad
Resiliencia
Rho -,191**
r2 ,036
p ,003
n 242
En la tabla 2 se puede observar los resultados de la correlación a través del estadístico Rho de Spearman, cuyo coeficiente fue -,191**. Es decir, si hay correlación entre resiliencia y agresividad, es significativa al nivel de 0,01, es inversa y de asociación débil (Martínez, 2009). El tamaño del efecto es de 3,6%, es decir, es pequeño (Cohen, 1988).
Tabla 3
Análisis de correlación entre resiliencia y las dimensiones de agresividad Dimensiones de agresividad
D1 D2 D3 D4
Resiliencia
Rho -,159* -,151* -,101* -,210**
r2 ,026 ,022 ,010 ,044
p ,013 ,019 ,116 ,001
n 242 242 242 242
En la tabla 3 se puede observar los resultados del análisis de correlación entre resiliencia y las dimensiones de agresividad, expresados en; agresividad física, agresividad verbal, ira y hostilidad. En todos los casos se obtuvo que, si hay correlación al nivel de significancia de 0,05, es inversa y de asociación débil (Martínez, 2009). Así mismo, el tamaño del efecto (2,6%; 2,2%; 1,0% y 4,4%) es pequeño en todos los casos. (Cohen, 1988)
Nota: r2= Tamaño del efecto p= Significancia n= Muestra
Nota: D1= Agresividad física D2= Agresividad verbal D3= Ira D4= Hostilidad
Tabla 4
Análisis de correlación entre agresividad con las dimensiones de resiliencia Dimensiones de resiliencia
D1 D2 D3 D4 D5
Agresividad
Rho -,280** -,200** -,176** -,036 -,135*
r2 ,079 ,04 ,031 ,130 ,018
p ,000 ,002 ,006 ,578 ,036
n 242 242 242 242 242
En la tabla 4, se puede observar el análisis de correlación entre agresividad y las dimensiones de resiliencia, expresadas en resolución de problemas, autonomía, introspección, brindar afecto y apoyo e iniciativa. Según los resultados, se obtuvo una correlación al nivel de significancia de 0,01, a excepción de la correlación entre la variable agresividad y la dimensión brindar apoyo y afecto de la variable resiliencia, en la cual no se obtuvo correlación. Por otro lado, la correlación es inversa y de asociación débil (Martínez, 2009). Así mismo, el tamaño del efecto fue de 7,9%, 4%; 3,1%; 1,8% respectivamente y es pequeño. (Cohen, 1988)
Nota: D1= Resolución de problemas D2= Autonomía D3= Introspección
D4= Brindar apoyo y afecto D5= Iniciativa
Tabla 5
Resiliencia de manera general y por dimensiones
Niveles F %
Resiliencia general
Bajo 33 13,6
Medio 60 24,8
Alto 149 61,6
Resolución de problemas
Bajo 65 26,9
Medio 120 49,6
Alto 57 23,6
Autonomía
Bajo 41 16,9
Medio 97 40,1
Alto 104 43,0
Introspección
Bajo 51 21,1
Medio 133 55,0
Alto 58 24,0
Brindar apoyo y afecto
Bajo 33 13,6
Medio 97 40,1
Alto 112 46,3
Iniciativa
Bajo 49 20,2
Medio 103 42,6
Alto 90 37,2
En la tabla 5, puede apreciar que el 61,6% de sujetos tienen un nivel alto de resiliencia, resultados similares se presentan en las dimensiones de autonomía 43,0% y brindar apoyo y afecto 46,3. Así mismo, en las dimensiones de resolución de problemas 23,6%, introspección 24,0% e iniciativa 37,2%, los sujetos también presentan un nivel alto.
Tabla 6
Agresividad de manera general y por dimensiones
Niveles F %
Agresividad general
Muy bajo 21 8,7
Bajo 67 27,7
Medio 72 29,8
Alto 51 21,1
Muy alto 31 12,8
Agresividad física
Muy bajo 16 6,6
Bajo 76 31,4
Medio 68 28,1
Alto 50 20,7
Muy alto 32 13,2
Agresividad verbal
Muy bajo 11 4,5
Bajo 67 27,7
Medio 72 29,8
Alto 78 32,2
Muy alto 14 5,8
Ira
Muy bajo 18 7,4
Bajo 74 30,6
Medio 74 30,6
Alto 51 21,1
Muy alto 25 10,3
Hostilidad
Muy bajo 14 5,8
Bajo 66 27,3
Medio 70 28,9
Alto 70 28,9
Muy alto 22 9,1
En la tabla 6 se puede apreciar que el 21,1% de adolescentes presentan niveles altos de agresividad. Así mismo, en las dimensiones de agresividad física, agresividad verbal, ira y hostilidad, predomina el nivel alto, con un 20,7%, 32,2%,
Tabla 7
Resiliencia de manera general según sexo y edad
Muestra SW Rango promedio Prueba
Sexo
Masculino 105 p= ,000 113,64
U= 6367,500 p= ,125
Femenino 137 p= ,000 127,53
Total 242
Edad
12 15 p= ,031 153,63
13 38 p= ,028 112,62
14 52 p= ,000 109,59
H= 5,739 gl= 5 p=,332
15 74 p= ,000 125,87
16 44 p= ,002 125,49
17 19 p= ,019 120,24
Nota: SW= Shapiro Wilk u= u de Man Whitney H= Kruskal-Wallis
La prueba U de Man Whitney indica que no hay diferencias significativas entre resiliencia según sexo (p>0,05). Así mismo, el estadístico Kruskal-Wallis, indica no se encuentran diferencias significativas entre resiliencia según edad (p>0,05).
Tabla 8
Agresividad de manera general según sexo y edad
Muestra SW Media D.T Prueba
Sexo
Masculino 105 p= ,320 77,01 18,49 t= ,860 gl= 240 p= ,391
Femenino 137 p= ,101 74,93 18,70
Total 242
Edad
12 15 p= , 363 74,13 12,29
13 38 p= , 087 82,16 21,15
14 52 p= , 358 79,44 17,40
F= 2,195 gl= 5 p= ,066
15 74 p= , 895 71,73 18,48
16 44 p= , 362 73,61 18,24
17 19 p= , 085 75,79 18,65
Nota: SW= Shapiro Wilk D.T.= Desviación típica t= t de student F= ANOVA de 1 factor
La prueba t de student indica que no hay diferencias significativas entre agresividad según sexo (p>0,05). Por otro lado, el estadístico ANOVA de un factor, arroja que no existen diferencias significativas entre agresividad según edad (p>0,05).
V. DISCUSIÓN
La Organización Mundial de la Salud (2002) puso en manifiesto que las posibilidades de que una persona tenga un desarrollo sano y óptimo, disminuyen si este es afectado por la violencia, de forma directa o indirecta. Es decir, si una persona sufre de violencia o es testigo de ella, las actitudes resilientes se verán obstaculizadas, afectando significativamente al desarrollo de todo ser humano.
Shaffer (2000) menciona que el grado o nivel de agresividad que un adolescente muestre, dependerá del entorno social en el cual ha sido criado. En el siguiente apartado, se discutirán los resultados de diversos estudios y teorías realizadas con anterioridad en el plano científico.
En el estudio se planteó como objetivo general determinar la relación, a modo de correlación, entre resiliencia y agresividad en adolescentes de instituciones educativas públicas del distrito de Ventanilla, Callao, 2020. Según los resultados obtenidos, se pudo identificar que resiliencia y agresividad, se relacionan de forma inversa y significativa (Tabla 2), lo cual, confirma la hipótesis formulada en el estudio. Estos resultados, son similares a los obtenidos por Mojrian et al. (2017) quienes encontraron que existe una relación inversa y significativa entre dichas variables. Así mismo, Sadeguifard et al. (2020) y La Rosa (2018) también hallaron que dichas variables se relacionan de forma negativa. Actualmente, la resiliencia y la agresividad, son variables que, mientras una nos hace referencia a la capacidad del ser humano para sobreponerse ante las adversidades, la otra nos hace hincapié a la agresividad propiamente dicha. Por ello, resulta improbable que una persona resiliente, tenga la necesidad de mostrar conductas agresivas, ya que, estas personas intentarán sobreponerse ante muchos factores de riesgo, como la agresividad.
En cuanto al objetivo específico, determinar la relación entre resiliencia y los componentes de agresividad, se encontró que predomina una relación inversa (Tabla 3), confirmándose la hipótesis planteada en el estudio. Dichos resultados concuerdan con lo encontrados por Acosta (2017), Maqque (2017) y Mann y Yadav (2016), quienes encontraron que existe una relación inversa entre resiliencia y las dimensiones de agresividad. Cabe resaltar, que la muestra utilizada en dichos
estudios, son similares a la empleada en esta investigación. Estos resultados se pueden explicar, entendiendo que una persona con características resilientes, buscará sobreponerse y superar comportamientos y emociones negativas, tales como la agresión física y agresión verbal, ira y hostilidad. Dollard et al. (1939) nos ponen en manifiesto que la agresividad, surge como producto de la frustración, es decir, aparece cuando las metas de la persona se han visto obstaculizadas.
Entonces, un individuo que haya cumplido con sus expectativas de vida, a través de la resiliencia y otros factores protectores, difícilmente mostrará conductas agresivas.
En cuanto a determinar la relación entre agresividad con las dimensiones de resiliencia, expresadas en resolución de problemas, autonomía, introspección y brindar apoyo y afecto. Se encontró que existe una relación inversa (Tabla 4), por lo tanto, se acepta la hipótesis formulada en este estudio. Estos hallazgos, concuerdan con los obtenidos por Mori (2017) y Gamero (2018), quienes encontraron que predomina una relación inversa entre la agresividad con las dimensiones de resiliencia. Es decir, una persona con conductas agresivas, difícilmente va a presentar actitudes resilientes en su vida. Rutter (1993) señala que las personas son capaces de minimizar los efectos de las experiencias traumáticas, por medio de la resiliencia, siendo esta fundamental para recuperarse de experiencias nocivas y desfavorables.
Por otro lado, en cuanto a describir la resiliencia de manera general y por dimensiones, se obtuvo que el 61,6% de los adolescentes presentan niveles altos de resiliencia (Tabla 5). Estos resultados guardan relación con lo encontrado por Caldera, Aceves y Reynoso (2015) y Fuentes (2013), quienes también evidenciaron niveles altos de resiliencia en los resultados de su estudio. Actualmente, diversas zonas del distrito de Ventanilla, posee diversos factores de riesgo, tales como la violencia, la delincuencia, el pandillaje, etc. Por ello, muchos adolescentes intentan superar dichos obstáculos, y muchos de ellos lo logran por medio de la resiliencia, esto se pone en manifiesto en los resultados de esta investigación. Craig (1997) menciona que los estudios han encontrado altos niveles de resiliencia en sujetos
En cuanto a describir agresividad y por dimensiones, se encontró que el 29,8% se encuentra en un nivel medio. Así mismo, el 21,1% tienen niveles altos de agresividad (Tabla 6). Estos hallazgos se relacionan con lo obtenido por Acosta (2017), Gamero (2018), quienes dirigieron su estudio hacia una muestra adolescente, encontrando niveles medios de agresividad. Esto se puede comprobar, teniendo en cuenta que el distrito de Ventanilla, se caracteriza por tener altos índices de violencia en sus calles, sin embargo, este fenómeno trata de ser erradicado por medio de las autoridades y la educación. El Ministerio del interior (2019) señaló que el distrito de Ventanilla, se encuentra entre los 120 distritos con mayor índice de violencia en el Perú. Por lo tanto, las personas generan una predisposición a cometer actos agresivos. Según Buss y Perry (1992), mencionan que, si una persona observa que la violencia es utilizada como herramienta para la resolución de conflictos, este imitará dicho comportamiento, generando en él, un esquema mental donde la violencia es el mejor método para resolver los problemas.
En referencia a los objetivos comparativos, se formuló comparar resiliencia según sexo y edad. Según los resultados, se obtuvo que, no existen diferencias significativas (Tabla 7). Es decir, tanto hombres como mujeres, entre 12 y 17 años, poseen niveles similares de resiliencia. Estos resultados obtenidos, son similares a los hallados por Caldera, Aceves y Reynoso (2015) y Acosta (2017), quienes no encontraron diferencias significativas al comparar resiliencia según sexo y edad.
Actualmente, los adolescentes del distrito de Ventanilla, sin importar el sexo, muestran conductas resilientes, ya que ambos buscan salir adelante y sobreponerse ante las adversidades que puedan encontrar a lo largo de su vida.
Werner y Smith (1982) estudiaron a 201 niños procedentes de ambientes familiares desfavorables, por lo cual, se predecía que no se desarrollarían adecuadamente.
Sin embargo, 72 de ellos lograron sobreponerse ante las adversidades. Por lo tanto, las actitudes resilientes, no dependen del sexo o la edad, sino de las ganas de superación que posee cada individuo.
En cuanto a la agresividad según sexo y edad, se encontró que no existen diferencias significativas entre los adolescentes y que la agresividad se muestra tanto en hombres como mujeres (Tabla 8). Estos resultados son distintos a los
edad, obtuvo una diferencia significativa entre hombres y mujeres, y esta estuvo a favor de los hombres. Sin embargo, los resultados de este estudio demuestran que la agresividad es independiente al sexo de la persona, ya que, hoy en día, tanto hombres como mujeres presentan conductas agresivas. Bandura (1971) afirma que las personas aprendemos por medio de la observación, entonces, una persona que se ve expuesta a la violencia, podría imitar dichos comportamientos. Sumado a ello, el distrito de Ventanilla es caracterizado por poseer altos índices de violencia. Así mismo, Sanmartín (2017) postuló que la agresividad es una conducta propia del ser humano, la cual, hace su aparición ante diversos acontecimientos que lo propicien, siendo este de carácter innato. Partiendo de esa premisa, tanto hombres como mujeres, pueden presentar conductas agresivas.
Por último, una de las limitaciones más considerables durante el desarrollo del estudio, fue el limitado acceso a internet de los participantes del estudio, lo cual retrasaba la recolección de los datos y la adquisición de los consentimientos informados por parte de los padres de familia. Por otro lado, hubo una demora en la obtención de los permisos por parte de los directivos para la aplicación de los instrumentos, ya que las instituciones educativas se encontraban en un proceso de adaptación a los medios virtuales.
VI. CONCLUSIONES
A raíz de los resultados obtenidos a través del desarrollo del estudio, se han planteado las siguientes conclusiones.
PRIMERA: Cuanto mayor sean las actitudes resilientes, como la perseverancia, la capacidad para resolver problemas y tomar decisiones, menores serán las conductas y actitudes agresivas en el adolescente.
SEGUNDA: Cuantas más actitudes resilientes tenga un adolescente, menores serán las agresiones físicas, agresiones verbales, ira y hostilidad que presente con sus pares.
TERCERA: Cuanto mayor sean las conductas agresivas del adolescente, las actitudes resilientes tendrán una tendencia hacia la disminución.
CUARTA: 6 de cada 10 adolescentes demostraron ser muy perseverantes, conocen muy bien sus capacidades, pueden tomar sus propias decisiones y resolver problemas con facilidad.
QUINTA: 3 de cada 10 adolescentes han demostrado tener serias dificultades para controlar sus impulsos, se enojan con facilidad, responden con violencia, pierden el control con facilidad y suelen involucrarse en peleas.
SEXTA: Las actitudes y capacidades resilientes son independientes al sexo y edad del adolescente, es decir, ambos son capaces de tomar sus propias decisiones, son personas perseverantes y poseen habilidades para resolver problemas.
SÉPTIMA: Las actitudes y conductas agresivas se muestran de manera indistinta al sexo y edad del adolescente, es decir, ambos muestran tendencias similares en cuanto a la pérdida del control, enojo e impulsividad.
VII. RECOMENDACIONES
Al concluir con el estudio, se recomienda lo siguiente
PRIMERA: Ejecutar programas de intervención dirigidos hacia los adolescentes y padres de familia, con el fin de disminuir la violencia que se presenta en dicho contexto.
SEGUNDA: Seguir realizando estudios sobre resiliencia y agresividad en contextos con altos índices de violencia y otros factores de riesgo, como la delincuencia, pandillaje, consumo de drogas, etc.
TERCERA: Ampliar la muestra para un mayor alcance del estudio y utilizar otro tipo de muestreo para poder generalizar los resultados.
CUARTA: Utilizar la tecnología como apoyo para la recolección de datos, con el fin de facilitar el acceso hacia contextos de mayor lejanía.
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