EXPERIENCIA HUMANA Y REVELACIÓN DIVINA
Un ejercicio de correlación crítica a partir de la clase de Pastoral en el colegio I.E.D.
Buenavista Calasanz
DAVID VILLADA LÓPEZ
PONTIFICIA UNIVERSIDAD JAVERIANA FACULTAD DE TEOLOGÍA
Unidad de pregrados
Programa de Licenciatura en Teología Bogotá D. C., 2020
EXPERIENCIA HUMANA Y REVELACIÓN DIVINA
Un ejercicio de correlación crítica a partir de la clase de Pastoral en el colegio I.E.D.
Buenavista Calasanz
DAVID VILLADA LÓPEZ
Trabajo de grado como requisito para optar por el título de Licenciado en Teología, Bachiller Eclesiástico y Teólogo
Tutor
Olvani Sánchez PhD
PONTIFICIA UNIVERSIDAD JAVERIANA FACULTAD DE TEOLOGÍA
Unidad de pregrados
Programa de Licenciatura en Teología Bogotá D. C., 2020
CONTENIDO
INTRODUCCIÓN ... 6
CAPÍTULO 1 ... 10
EL MÉTODO DE CORRELACIÓN EN EDWARD SCHILLEBEECKX ... 10
Introducción ... 10
1. Contexto de la propuesta ... 10
2. Objetivos de la correlación ... 12
3. Hipótesis teológico-hermenéutica de base ... 12
4. Dinámica de la correlación ... 14
4.1. Nuestro mundo de experiencia actual ... 15
4.1.1. Experiencia humana ... 16
4.1.2. Experiencias de revelación ... 18
4.1.3. Experiencias de revelación en sentido religioso ... 19
4.2. La experiencia cristiana originaria ... 20
4.3. Correlación de las dos fuentes ... 23
4.4. Horizonte práctico de la correlación crítica ... 24
5. Balance ... 26
CAPÍTULO 2 ... 27
ANÁLISIS DE LA EXPERIENCIA HUMANA: LA RELACIÓN ENTRE LA CLASE DE PASTORAL Y LA EXPERIENCIA DE DIOS ... 27
Introducción ... 27
1. Análisis individual de las entrevistas ... 28
1.1. Análisis de la entrevista al estudiante 1 ... 28
1.2. Análisis de la entrevista a la estudiante 2 ... 33
1.3. Análisis de la entrevista a la estudiante 3 ... 36
1.4. Análisis de la entrevista al estudiante 4 ... 42
2. Cruces de las entrevistas ... 48
3. Interpretación estructurada del material... 51
4. Balance ... 53
CAPÍTULO 3 ... 54
LA CORRELACIÓN ENTRE LA CLASE DE PASTORAL Y LA EXPERIENCIA DE DIOS COMO EXPERIENCIA DE SALVACIÓN ... 54
Introducción ... 54
1. La experiencia cristiana de Dios como experiencia de salvación ... 54
5
2. La experiencia humana actual como experiencia de salvación ... 59
2.1. Relectura de la clase de Pastoral desde la constante cristiana ... 60
2.2. Relectura de la constante cristiana a partir de los hallazgos de la clase de Pastoral ... 61
3. Balance ... 63
CAPÍTULO 4 ... 64
HACIA UNA PROPUESTA DE “FORMACIÓN DE/PARA LA EXPERIENCIA DE DIOS” EN LA CLASE DE PASTORAL DEL I.E.D. BUENAVISTA CALASANZ ... 64
Introducción ... 64
1. Lineamentos curriculares de la clase de Pastoral ... 64
1.1. Identidad... 65
1.2. Objetivos ... 65
1.3. Marco Teórico ... 66
1.4. Didáctica ... 67
1.4.1. Método de formación experiencial ... 69
1.5. Evaluación ... 70
2. Aportes para desarrollar una metodología que forme para la experiencia de Dios ... 71
3. Balance ... 75
BALANCE FINAL... 76
BIBLIOGRAFÍA ... 79
ANEXO 1 ... 80
ENTREVISTA ... 80
ANEXO 2 ... 81
TRANSCRIPCIONES DE LAS ENTREVISTAS ... 81
6 INTRODUCCIÓN
Este trabajo parte de una experiencia y una convicción personales. La experiencia se refiere a haber sido estudiante de uno de los colegios Calasanz de Colombia, así como el ser docente de la clase de Pastoral desde hace cinco años en dos colegios Calasanz de Bogotá.
La clase de Pastoral hace parte de los procesos pastorales de los Padres Escolapios, que buscan, fundamentalmente, educar en la fe cristiana a los niños y jóvenes de sus obras1. Fruto de la experiencia de haber vivido y luego acompañado estos espacios, ha surgido una convicción: los procesos pastorales de los Padres Escolapios son significativos en la medida que contribuyan a vivir la fe como experiencia de Dios2. De estos procesos, parece que la clase de Pastoral es el que con más dificultad viven los estudiantes, por motivos que van desde el carácter académico y obligatorio de la clase, hasta el desinterés o la desidentificación frente a la propuesta de la asignatura. A partir de la anterior, surgen algunos interrogantes: ¿de qué modo la clase de Pastoral aporta a la fe de los estudiantes?
¿Se puede plantear la clase de Pastoral como un espacio en el que se viva experiencia de Dios? ¿Es la clase de Pastoral un lugar apto para comprender la fe desde esta perspectiva?
Teniendo de fondo estas preguntas, en este trabajo se busca explorar la relación entre la experiencia de Dios de cuatro estudiantes del colegio I.E.D. Buenavista Calasanz y su vivencia de la clase de Pastoral, y así proponer algunas posibles líneas de acción para la metodología de la asignatura. Para proceder con la investigación, se optó por el método de correlación según el planteamiento de Edward Schillebeeckx, en cuyo trabajo la experiencia humana es fundamental para la elaboración teológica.
La propuesta de este autor se fundamenta en la hipótesis teológica de que es posible partir de las experiencias humanas actuales para comprender y elaborar una experiencia cristiana de Dios. Para este proceso, propone cuatro constantes constitutivas de la experiencia
1Entre estos procesos también se proponen grupos infantiles y juveniles, oración continua, catequesis, convivencias y retiros espirituales, acompañamiento personal, y otros.
2 Con esto se quiere decir que no basta con que los procesos pastorales logren que los estudiantes reproduzcan unos enunciados de fe, o que participen de espacios formativos y celebrativos de la fe, sino que alcanzan su verdadero propósito cuando los niños y jóvenes descubren en su propia vida el Dios que se les anuncia por medio de estos procesos. En otras palabras, se logra el objetivo cuando los estudiantes le encuentran sentido a integrar en sus vidas lo que se les anuncia como el Dios de Jesucristo, y se descubren llamados a asumir su vida a partir de esta experiencia.
7 cristiana, las cuales funcionan para comprender la experiencia cristiana originaria y, también, para relacionarla con la experiencia humana actual: el principio teológico y antropológico, la mediación cristológica, la praxis histórica y eclesiológica, y la plenitud escatológica. Una vez explicitados estos elementos, el método acoge la siguiente dinámica:
primero se selecciona una experiencia humana actual para ser descrita y analizada; luego, se realiza el ejercicio de correlación entre la experiencia analizada con las constantes cristianas explicitadas -o una de ellas- como clave de interpretación de dicha experiencia.
Finalmente, se articula una propuesta que promueva la vivencia de la experiencia cristiana en las particularidades de la experiencia humana actual.
En correspondencia con el proceso investigativo el trabajo está dividido en cuatro capítulos3. En el primero, titulado “el método de correlación en Edward Schillebeeckx”, se presenta la comprensión del método de correlación crítica del teólogo belga, a partir de la explicitación que hace de dicho método en algunos de sus textos. Se parte del contexto de la propuesta, para luego explicar los objetivos, la hipótesis teológico-hermenéutica de base y la dinámica procedimental del método en cuestión. A continuación, se desarrolla cada una de las fuentes del método -la experiencia humana actual y la experiencia cristiana originaria-, su correlación, y el horizonte práctico de la propuesta.
En el segundo capítulo, “análisis de la experiencia humana: la relación entre la clase de Pastoral y la experiencia de Dios”, se analizan las entrevistas realizadas a dos estudiantes y dos exalumnos del colegio I.E.D. Buenavista Calasanz, ubicado en la localidad de Ciudad Bolívar, en Bogotá. En las entrevistas se indagó por algunos datos sociológicos de los estudiantes, respecto a su vida familiar y a su experiencia de colegio. También por su comprensión y vivencia de la experiencia de Dios, así como de la clase de Pastoral y, finalmente, por la relación que encontraban entre su experiencia de Dios y la clase. En el capítulo se realiza un análisis individual de cada una de las entrevistas, presentando los aspectos más significativos. Luego, se elabora el cruce de la información analizada
3En cada capítulo se presenta una introducción del contenido a desarrollar, en la que se articula con el capítulo precedente (a excepción del primero), luego se desarrolla dicho contenido, y finalmente se presenta un balance en el que se recoge el proceso y las consideraciones más significativas. Esta estructura tiene la ventaja de facilitar al lector leer cada capítulo por separado, y al mismo tiempo, evidenciar la articulación de cada uno con el conjunto del trabajo.
8 anteriormente, para encontrar los puntos de convergencia y divergencia más significativos.
Finalmente, se articula una interpretación estructurada de todo el material.
En el capítulo tres, titulado “la correlación entre la clase de Pastoral y la experiencia de Dios cristiana como experiencia de salvación”, se realiza el ejercicio de correlación entre la experiencia de los estudiantes entrevistados y la experiencia cristiana de Dios como experiencia de salvación. Primero, para explicitar esta dinámica de la experiencia cristiana, se expone la comprensión de Andrés Torres Queiruga de experiencia de Dios. A continuación, se desarrolla el ejercicio de correlación, inicialmente desde la experiencia cristiana hacia la experiencia de los estudiantes, y luego, desde la experiencia de los estudiantes hacia la experiencia cristiana planteada.
En el cuarto capítulo, “hacia una propuesta de “formación de/para la experiencia de Dios”
en la clase de Pastoral del I.E.D. Buenavista Calasanz”, se desarrolla el componente propositivo del método. Se parte exponiendo los aspectos más relevantes del currículo de la clase de Pastoral del I.E.D. Buenavista Calasanz, y luego se articula con la investigación para proponer algunas consideraciones que pueden contribuir a la elaboración de una metodología que ayude a la formación de la experiencia de Dios.
A manera de cierre, se presenta un balance final en el que se enuncian los resultados de la investigación, centrado en la constatación de la posibilidad de enriquecer mutuamente los desarrollos teóricos sobre la experiencia de Dios y la vivencia actual de dicha experiencia en la clase de Pastoral. Estos resultados se presentan a manera de síntesis que permiten apreciar, en retrospectiva, el contenido y el método del trabajo. De igual forma, presentamos algunos horizontes posibles para continuar los desarrollos iniciados con la investigación.
En este trabajo se parte de un problema teológico -la experiencia de Dios de los estudiantes- y se articula con un problema pedagógico -la metodología de la clase de Pastoral-. Se intentan esbozar los aportes que desde la teología pueden hacerse a la pedagogía de la pastoral a partir del método de correlación y las experiencias analizadas. También se asume el método de la correlación no tanto como esquema metodológico, sino como un camino fecundo para la producción de conocimiento teológico; por lo cual se busca que la investigación enriquezca la comprensión de lo que se reconoce como “experiencia de Dios”.
Finalmente, se espera que las consideraciones que se desarrollan contribuyan a enriquecer
9 la fundamentación de la clase de pastoral, y por supuesto, la labor de los docentes y la vida de los estudiantes que comparten estos espacios formativos.
10 CAPÍTULO 1
EL MÉTODO DE CORRELACIÓN EN EDWARD SCHILLEBEECKX Introducción
El método teológico de la correlación responde a la necesidad de establecer una conexión entre la tradición cristiana y la experiencia humana, y así actualizar la vivencia de esta fe para quienes la profesan y hacerla posible a los hombres de hoy. En este capítulo nos ocuparemos de la presentación del método que el teólogo belga Edward Schillebeeckx hace en algunos de sus escritos. El capítulo consta de las siguientes partes: primero, se presentará el contexto sociocultural desde el cual el autor plantea su propuesta. Luego, se explicitarán los propósitos de la correlación que el autor propone dado dicho contexto. A continuación, se enunciará la hipótesis desde la cual se parte para alcanzar dichos propósitos. Con base en esto, en seguida se desarrollará la dinámica presentada por el autor, y finalmente, se propondrá una valoración del método.
1. Contexto de la propuesta
La propuesta teológica del autor se desarrolla en un contexto en el que se hacía evidente que los avances científicos y tecnológicos no habían traído al mundo la salvación que se esperaba de ellos. Schillebeeckx explica4 que la búsqueda de progreso de la modernidad, comprendido en términos de expansión económica ilimitada, ha dejado a la creación en peligro. Aunque se esperaba que la ciencia y la tecnología liberarían a la humanidad de todo aquello que la religión no había podido liberar al hombre (el hambre, la pobreza y las tiranías), al funcionar como instrumento de dominación y de poder, hoy no solo han incrementado esa hambre y pobreza, sino que constituyen una mayor amenaza para el futuro.
Según el autor, el auge de estos avances culturales anunciaba el fin de todas las religiones históricas, justamente por la esperanza que se había puesto en ellos como garantía de mejora de las condiciones de la vida humana. No obstante, en un mundo donde las ciencias y la tecnología no pudieron encontrar la respuesta a la salvación humana, la humanidad todavía
4 Ver Schillebeeckx, Hombres, relato de Dios, 23-27.
11 se pregunta por lo religioso como posible salida del sufrimiento5. Ahora, si en la actualidad las religiones y las Iglesias quieren seguir proclamando que en sus credos se encuentra la salvación, deben empezar reconociendo que ellas mismas han ocultado y desvirtuado el rostro de la humanidad de Dios y su cuidado por su creación, para luego proponerle al mundo una religión referida al mundo, es decir, una religión que desde la fe en un Dios que salva y libera, les hable a los hombres y su humanidad en su contexto social e histórico.
El cristianismo como religión sigue estando llamado a responder a las preguntas que le plantean los hombres y mujeres de hoy. Para establecer el contacto entre estas circunstancias y el mensaje cristiano, Schillebeeckx se vale del método de la correlación.
Para acercarse al método, propone partir de experiencias que él llama experiencias negativas de contraste6, en las cuales el hombre experimenta un obstáculo contra este mundo tal como es. La vivencia del sufrimiento y de mal en el mundo son la base de un
“no” fundamental que el hombre expresa frente al mundo como se le presenta. Pero, así como hay opresión e infelicidad, el ser humano puede acceder a momentos de gozo, bondad y belleza. No obstante, estos momentos de satisfacción se ven opacados constantemente por el dolor, el abuso de poder y el terror. Los seres humanos nos movemos entonces entre un vaivén de pena y gozo, de bondad y maldad, de sentido y sinsentido.
Aquí el autor señala la indignación como un elemento positivo de esta experiencia de contraste, pues ante el “no” frente al mundo se revela un “abierto sí” a una situación distinta, a la posibilidad de hacer un mundo mejor. Los que creemos en Dios damos a este “sí” la dirección de la trascendencia que, para los cristianos, se manifiesta en el rostro de Jesús, confesado como Cristo e Hijo de Dios. Los cristianos encontramos en él un fundamento para la esperanza de la historia, pues ante la tristeza básica de la humanidad se presenta la fe en Jesucristo como un don de Dios para todos. La correlación es, entonces, el intento por establecer la conexión entre la experiencia del ser humano y de su apertura a la posibilidad de transformación y a lo trascendente, con la fe cristiana.
5 Vale la pena preguntarse si esta comprensión sigue siendo actual, por lo menos en algunos contextos en los cuales se ha separado lo que se comprende como la dimensión espiritual del ser humano de lo que se considera religioso, y por lo tanto, se busca vivir “lo espiritual” sin ninguna referencia o pertenencia a “lo religioso”.
6 Ibíd., 29.
12 2. Objetivos de la correlación
La correlación no es un problema nuevo.7 Desde que se escribió el Nuevo Testamento, ha habido la intención de relacionar la experiencia de los seres humanos en cada momento de la historia con la experiencia de Jesús Resucitado. Los creyentes han encontrado en la vida y muerte de Jesús, la manera de encaminar sus búsquedas e iluminar su existencia. Hay una especie de clic8 entre la historia de Jesús y la vida de los hombres que ha hecho posible la fe cristiana a lo largo de la historia.
La correlación para nuestro autor tiene dos objetivos9. El primero consiste en poner al día aquello que hizo posible a los primeros cristianos la fe en Jesucristo, para descubrir si es posible actualizar su vivencia de fe. El segundo objetivo apunta a explicitar correlativamente lo que en la existencia de los hombres de hoy puede representar, no solo un obstáculo para abrazar dicha confesión de fe, sino principalmente los medios y vías de acceso que permitan tener una comprensión fiel y al mismo tiempo renovada, más expresiva y más operativa de la fe cristiana para nuestros contemporáneos. Es decir, se trata de elaborar una experiencia cristiana hoy con el doble propósito de ganar autenticidad en la vivencia cristiana de la fe y de hacer posible esta experiencia a quienes la desconocen.
Ahora conviene explicitar el planteamiento que permitirá desarrollar la propuesta.
3. Hipótesis teológico-hermenéutica de base
Los hechos solo se comprenden y se vuelven historia cuando se les da sentido en un marco de interpretación10. Hay hechos que los seres humanos experimentamos como liberadores, que animan la esperanza en un mundo mejor. En un primer nivel, se interpreta que se experimenta y lleva a cabo liberación humana. En una tradición de fe, se interpreta esta liberación y salvación en un segundo nivel de sentido: en relación con Dios. Los creyentes confiesan que Dios es el origen de la liberación y salvación humanas.
Esto remite a una comprensión fundamental: el sentido religioso de un acontecimiento supone un sentido humano de liberación. Dicho de otra manera, “la revelación supone un
7 Ibíd., 33.
8 Ibíd., 60.
9Schillebeeckx, Expérience humaine et foi en Jésus-Christ, 20-21. Todas las citas de esta referencia fueron tomadas directamente del francés y traducidas libremente por el autor.
10Schillebeeckx, Hombres, relato de Dios, 31.
13 proceso humano pleno de sentido, un acontecimiento que es ya humanamente revelador, liberador del hombre, sin referencia directa a Dios”11. Todos los seres humanos, en algún momento, en mayor o en menor medida, esperamos un acontecimiento liberador, de la opresión, de la tristeza, del dolor, del sinsentido. Este acontecimiento liberador puede interpretarse sin hacer referencia a categorías religiosas, pero justo en estas experiencias el punto de vista creyente encuentra un punto de conexión con la visión no creyente, comprendiendo a Dios como el origen de la liberación. Algunos relatos de las Escrituras dan cuenta de cómo el discurso religioso tiene como base la experiencia de la limitación humana, muy determinada en el mundo y en la historia, pero abierta a dimensiones más profundas y, no obstante, experimentables.
Schillebeeckx aclara que no solo por las experiencias negativas de contraste sino también en la confianza en que el bien “debe tener” la última palabra, hay un punto de contacto entre la experiencia profana y la cristiana. Que haya en los seres humanos la convicción de que el bien debe triunfar, significa, en principio, que la vida humana encuentra sentido sin el discurso religioso cristiano. Pero para el cristianismo, esta esperanza alcanzará su plena realización en el futuro, es decir, que el bien tendrá definitivamente la última palabra. De esta manera, el cristianismo se presenta como una sobreabundancia de sentido a la convicción secular de la supremacía del bien sobre el mal12. Al respecto, surge el desafío de proponer el discurso de la fe cristiana a quienes no han accedido a dicha comprensión.
A la par, subyace otro interrogante: ¿cómo sucede que haya hombres y mujeres que encuentren sentido en el hablar cristiano?
La filosofía del lenguaje declara que “solo para quien se halle incluido internamente en este juego lingüístico cristiano […] el habla cristiana sobre Dios tendrá sentido”13. Para los cristianos, la fe en su Dios es posible porque les resulta en cierto modo accesible, o dicho de otro modo, le encuentran sentido a creer en Dios, y en palabras del análisis del lenguaje,
“todo enunciado adquiere sentido únicamente cuando, de una u otra manera, tematiza una experiencia”14. Es decir, la experiencia humana de los cristianos encuentra sentido en los
11 Ibíd., 34.
12 Schillebeeckx, Interpretación de la fe, 147.
13 Ibíd., 128.
14 Ibíd., 130.
14 enunciados cristianos de fe. Por lo tanto, la experiencia humana, sin que sea necesariamente tematizada religiosamente, es un escenario clave para adentrarse en la experiencia cristiana, y para profundizar en ella.
Lo que se ha dicho de la hipótesis hermenéutica a la base de la propuesta de Schillebeeckx se puede resumir en la siguiente afirmación: es posible que los seres humanos de hoy elaboren su experiencia de vida desde el marco cristiano de interpretación de las experiencias humanas, partiendo de aquellas que se perciben como liberadoras y de la convicción común a la humanidad de la preeminencia del bien. Es un punto de partida para desarrollar esta interpretación y vivir la experiencia de la fe cristiana.
Dicho esto, a continuación se presentará la dinámica de la correlación que propone Schillebeeckx en cuatro momentos: la caracterización de la experiencia humana, la presentación de la dinámica de la experiencia cristiana, la enunciación del proceso de correlación entre los dos polos mencionados y su consecuente salida a la acción.
4. Dinámica de la correlación
En la correlación, entonces, se trata de poner en diálogo los dos polos: la experiencia de fe cristiana y la vivencia no religiosa del mundo contemporáneo. De un lado, se presenta la tradición cristiana, expresada originalmente en el marco de una cultura propia (la judío- helenística), y al mismo tiempo transcultural, en el sentido que no está vinculada a una cultura, sino que su mensaje se ofrece a todas las culturas y supone un reto para todos los hombres, y que, como otras grandes tradiciones religiosas, se presenta como una fuerza dadora de sentido renovador, liberador y redentor de la vida humana. Por otro lado, se presenta la situación actual humana, entendida como “el contexto sociocultural y existencial de los hombres a quienes se proclama el evangelio aquí y ahora”15, expresada en las culturas particulares, de cada época y de cada contexto, con sus cosmovisiones propias.
La importancia de esta dialéctica radica en la comprensión de que “la situación, el contexto de la fe, tiene también ella misma relevancia teológica”16, y, por lo tanto, este método no implica partir de la expresión magisterial de la doctrina cristiana. Tampoco de una ideología
15 Schillebeeckx, Hombres, relato de Dios, 71.
16 Schillebeeckx, Hombres, relato de Dios, 74.
15 respecto de la existencia de los hombres en determinadas épocas. En cambio, se trata de
“volver a lo que puede ser reconocido como la fuente, el fundamento y la norma de la fe (…) y desarrollar una reflexión precisa sobre la experiencia misma que significa fundamentalmente la vida humana y respecto de la cual se puede elaborar una interpretación pertinente”17. No se busca aplicar de entrada y exclusivamente a nuestra situación de hoy lo que recibimos de la tradición cristiana, ni tampoco de replegarnos sobre las dinámicas existenciales contemporáneas sin hacer referencia a la historia de Jesús, sino de encontrar en nuestras experiencias actuales algo que nos incite a creer en el Dios cristiano.
Schillebeeckx explica18 que la correlación crítica pretende establecer los puntos de convergencia entre nuestra experiencia vital contemporánea, y la experiencia de fe cristiana, de tal manera que el mensaje cristiano sea accesible, comprensible y adquiera un sentido para los hombres de hoy. Tal correlación exige cuatroelementos:
a) Un análisis de nuestro mundo de experiencia actual.
b) Una adecuada comprensión de las estructuras constantes de la experiencia cristiana fundamental.
c) La puesta en relación, de manera crítica, de estas dos fuentes.
d) La propuesta de un horizonte práctico del ejercicio de correlación.
Cabe aclarar de paso, que la correlación es crítica porque no solo se trata de poner en paralelo cristianismo y actualidad sin más. Más bien, se pretende elaborar una interpretación de la experiencia actual y actualizar la vivencia cristiana en relación con la tradición experiencial cristiana, para así establecer una relación recíproca entre estas dos esferas de sentido y proponer nuevas comprensiones y caminos de acción. A continuación, se analizarán más detalladamente estos puntos.
4.1. Nuestro mundo de experiencia actual
Las experiencias humanas contemporáneas son una “puerta hermenéutica para el cristianismo”19, es decir, constituyen la base a partir de las cuales se puede elaborar una
17 Schillebeeckx, Expérience humaine et foi en Jésus-Christ, 22.
18Ibíd., 51.
19 Ibíd., 55.
16 comprensión cristiana. Dichas experiencias pueden ser iluminadas por experiencias cristianas actuales y por interpretaciones que formulan la Escritura y la Tradición cristiana que, con su fuerza propia, pueden iluminar las experiencias de los hombres y mujeres de hoy. Al respecto, Schillebeeckx afirma que “el cristianismo no es creíble ni comprensible sino en la medida en que sea capaz de acoger en sí mismo los dinamismos de la humanidad que vive, lucha y ora, de reconocer las correspondencias con sus dinamismos propios, y de solidarizarse críticamente con ella”20.
Según nuestro autor, el problema característico de nuestro mundo contemporáneo es la comprensión vacía de la existencia,21 que se presenta a la par de la espera por un futuro habitable, y la angustia que nos embarga por el porvenir, dados los excesos de sufrimiento e injusticia a los cuales nos enfrentamos cotidianamente. En este contexto, la búsqueda de salvación –la cual se comprende de diversas maneras– ha dejado de ser exclusiva de la religión para ser compartida por otros ámbitos humanos. Justamente, la correlación se plantea para hacer comprensible y experimentable por los contemporáneos la salvación que ofrece la fe cristiana.
Antes de desarrollar las características de la experiencia cristiana, conviene profundizar en las dinámicas de la experiencia humana que propone el teólogo belga.
4.1.1. Experiencia humana
“Cuando decimos experiencia, queremos decir: percibir e interpretar”22. Es decir, la experiencia no se refiere solo a lo que acontece, sino a la interpretación que se elabora de aquello que acontece. Esta interpretación no comienza cuando nos preguntamos por el sentido de lo acaecido, sino que “es ya un momento interno de la experiencia misma, primero no articulada y luego conscientemente refleja”23. Esta interpretación se realiza a partir de elementos que se dan en la experiencia y otros externos a ella.
20 Ibíd., 58.
21 Ibíd., 57. Vale la pena preguntarse si en los países llamados del Tercer Mundo, por ejemplo, Latinoamérica, los hombres y mujeres identifican esta problemática como la mayor preocupación, cuando parece que están más insertos en la supervivencia que en responder las preguntas por el sentido de la existencia.
22 Ibíd., 41.
23 Schillebeeckx, En torno al problema de Jesús, 28.
17 Dicho de otra manera, la experiencia se constituye por dos elementos: algo que se dé para ser experimentado, y un marco de interpretación que co-determina lo que experimentamos.
Las experiencias que vivimos se dan en el interior de un marco hermenéutico previamente dado24, constituido por las experiencias personales y colectivas vividas, las cuales, a su vez, fueron elaboradas en relación a otras experiencias vividas. Este marco dado puede denominarse tradición experiencial, a partir del cual, de manera más o menos consciente, las nuevas experiencias se elaboran y cobran sentido. Ahora, experiencia y tradición no están sencillamente contrapuestas entre sí, como tampoco se confirman mutuamente de manera natural. Las nuevas experiencias, o bien son comprendidas, adaptadas o modificadas en el marco hermenéutico, o bien llegan a transformarlo radicalmente, haciendo necesaria una reorientación fundamental.
En cuanto a la dinámica interpretativa de la experiencia, el lenguaje juega un papel fundamental, puesto que “la experiencia convierte la realidad en lenguaje dentro de una tradición experiencial concreta”25. Es decir, gracias a las experiencias se elabora la comprensión de lo que percibimos como la realidad, y esta comprensión se expresa en el lenguaje. Schillebeeckx lo explica de la siguiente manera:
La conciencia humana experiencial es, en primera instancia, la facultad de expresar algo que se experimenta. Esta expresión de la realidad acontece en el lenguaje, basado en imágenes y conceptos, connotaciones y emociones que han atravesado ya una larga historia y, así, están previamente ya dados en el grupo cultural socio-histórico en el que vivimos.26
La realidad y lo que de ella elaboramos como experiencia lo expresamos en el lenguaje por medio de imágenes o palabras. Esta expresión en el lenguaje está inscrita en un marco hermenéutico, en el cual subyacen determinadas imágenes y modelos -incluso teóricos- del mundo y del hombre. Es decir, nuestra relación con el mundo y nuestras experiencias están mediadas por el lenguaje que aprendemos, y en el lenguaje se dice todo un sistema de comprensión del mundo que puede estar más o menos complejizado o hasta ideologizado.
De hecho, en el lenguaje no solo se verbaliza cognitivamente la realidad, sino que también
24Schillebeeckx, Hombres, relato de Dios, 44.
25 Ibíd., 45.
26 Ibíd., 46.
18 se oscurece lo que en realidad debería haber sido expresado. Por lo tanto, al acercarnos al análisis de experiencias es imprescindible no perder de vista una mirada crítica del lenguaje que evidencie lo que subyace al lenguaje.
En este llevar la experiencia al lenguaje, también cobran relevancia los símbolos como mediación entre los niveles de la psiquis, pues ellos “como expresión metafórica de una experiencia determinada, unen la conciencia explícita con la corriente de todo nuestro mundo subconsciente.”27 Los símbolos se presentan como el vehículo que abre la puerta a nuevas experiencias o a profundizar en ellas, entre las que se incluyen las experiencias de lo religioso, de las cuales se hablará más adelante.
También se debe tener presente que “el lenguaje solo comunica sentido cuando articula una experiencia compartida por la comunidad.”28 En un mundo secularizado, que se entiende a partir de categorías distintas a las comúnmente religiosas (revelación, salvación, justificación, gracia…) o las ha secularizado, esta premisa debe ser tenida en cuenta especialmente por las religiones. Si la conexión entre el mundo y confesiones (entre ellas la cristiana) se rompe, entonces lo que estas quieren decir a los hombres se habrá vuelto ininteligible, y por lo tanto, se dejarán de lado al no comprenderse como lo suficientemente relevantes para deliberar acerca de ellas. 29 Conviene, pues, tener presente en esta reflexión la importancia del uso del lenguaje al momento de establecer una relación entre la experiencia humana y la experiencia cristiana.
4.1.2. Experiencias de revelación
Entre las experiencias humanas, suceden las que en el lenguaje se expresan o se refieren a experiencias de revelación. El término revelación puede entenderse en dos sentidos30. Por un lado, es aquello que no se puede expresar, que se encuentra más allá de todo conocimiento conceptual. También se entiende como el pensamiento que no es consecuencia del razonamiento, (no es directamente pensable) sino don de “algo” o
“alguien”. En su nivel más profundo, la revelación es el darse no reflexivo, preteorético,
27 Ibíd., 49.
28 Schillebeeckx, Interpretación de la fe, 16.
29 Ibíd., 18.
30 Schillebeeckx, Hombres, relato de Dios, 59.
19 que irrumpe de alguna manera en la consciencia y que, entre las experiencias humanas, se cataloga como experiencia de revelación.
En las experiencias de revelación, sucede “algo” que rompe la rutina de las experiencias cotidianas y aporta algo que se percibe como novedoso, y que, al mismo tiempo, se reconoce presente en lo más profundo de la identidad personal. Es una experiencia que se presenta como don, a partir del cual aparecen alternativas de acción y de comprensión de la realidad.
Todo esto implica una inicial integración acrítica y cotidiana de la experiencia reveladora, a partir de la desintegración del actual sistema de comprensión, para llegar a una reintegración nueva y una nueva orientación. Las experiencias de revelación corresponden al segundo tipo de experiencias que se enunciaba más arriba: las que, al no poder ser asimiladas por el marco hermenéutico existente, exigen su transformación, es decir, una reorientación de la existencia.
Las experiencias de revelación se caracterizan por dos aspectos inseparables: tienen lugar en el hoy de alguien, y reclaman una respuesta, pero no la fuerzan. Dichas experiencias dicen algo sobre la forma subjetiva de reaccionar frente a un suceso que tiene lugar en el hoy, y por lo tanto, se realizan en la respuesta personal de quien vive una experiencia como reveladora, en medio de otras posibles respuestas. Es decir, aunque tal suceso ocurra en la subjetividad del hoy de una persona, un hecho revelador solo se califica adecuadamente como tal cuando se muestra algo que demanda cierta respuesta específica, y al mismo tiempo, lo que se muestra da pie a otras posibles respuestas o interpretaciones. Se ofrece un nuevo horizonte (de ahí que se diga que se perciba como “don”), un cambio de perspectiva, una transformación fundamental, pero el sujeto es libre de tomar el camino que se le muestra, o de tomar otros. Si bien la experiencia reveladora se da a alguien, más específicamente, en la subjetividad de alguien, para ser reveladora, ha de llevar a quien la experimenta a tomar decisiones que orienten su vida en su momento histórico.
4.1.3. Experiencias de revelación en sentido religioso
Como un tipo particular de experiencias de revelación acontecen las experiencias religiosas, en las cuales los seres humanos descubren, de algún modo, la presencia activa de Dios en la historia. De entrada, Schillebeeckx aclara que “toda experiencia religiosa tiene que ver
20 con elementos ‘no religiosos’”31, pues toda experiencia, sea religiosa o no, se incluye en la corriente psíquica de alguien, y en ese sentido, entra en relación con su tradición experiencial. Es decir, la reflexión de la experiencia religiosa se elabora teniendo en cuenta lo aprehendido del marco hermenéutico dado, el cual incluye distintos elementos, además del religioso, de los cuales el sujeto se vale para elaborar lo que considere como una experiencia religiosa.
Dichas experiencias presuponen una experiencia humana de revelación y, al mismo tiempo, las profundizan en cuanto son expresadas como contenido religioso. En ellas se da un proceso dialéctico entre el contenido de la fe y la experiencia humana, en el cual la experiencia colectiva de un grupo religioso ilumina las experiencias de los hombres y mujeres de hoy.
En esta configuración de la experiencia religiosa interviene, no solo la interpretación a partir de conceptos e imágenes de la fe, sino determinado modelo teórico que subyace a dicha interpretación. De hecho, los enunciados de fe bíblicos, por ejemplo, son expresiones de experiencias religiosas que expresan, de modo más o menos consciente, teorías respecto a la creación, Dios, el hombre, la salvación, etcétera. Todo lenguaje religioso que hable de revelación, elabora al mismo tiempo un modelo teórico que ubica la interpretación de los hechos en un marco religioso de interpretación. Los enunciados de fe son, por consiguiente, enunciados teóricos y no sólo «enunciados de experiencia».32
4.2. La experiencia cristiana originaria
La experiencia cristiana es una experiencia religiosa de revelación. No es iniciativa de los hombres, sino fruto de que “Dios les salió al encuentro”33. Surgió a partir de la coincidencia de unos judíos del siglo I con su contemporáneo Jesús de Nazaret, en quien descubrieron la revelación decisiva de Dios. Este hecho se refiere a dos aspectos, uno subjetivo y uno objetivo34: por un lado, que es así para ellos, porque al entrar en contacto con Jesús descubrieron este enunciado como verdadero. Y por otro, que hay que verlo así, porque es
31 Ibíd., 50.
32 Schillebeeckx, En torno al problema de Jesús, 39.
33 Ibíd., 23.
34 Ibíd., 25.
21 así, porque les fue dado así. Estos aspectos de la confesión cristiana señalan una dinámica fundamental de la fe: que los creyentes confiesen que en el hombre Jesús se reveló Dios no es fruto de la experiencia ni del esfuerzo humano, sino que dicha comprensión fue dada por Dios, como don de Dios, ante la cual la fe se presenta como respuesta y expresión.
En la experiencia cristiana, la revelación de Dios se comprende como salvación para los hombres. De hecho, “el Nuevo Testamento no se trata de otro asunto que no sea la salvación experimentada en y por Jesús”35.Por medio de los relatos neotestamentarios, sus discípulos expresan cómo descubrieron en ese hombre, en sus palabras y acciones, en su manera de vivir y morir, en sus experiencias individuales y comunitarias con él, que en él “Dios se ha revelado a sí mismo como salvación de y para los hombres”36.
A partir de la experiencia de salvación experimentada en Jesús, sus discípulos pasaron a llamarle «el Cristo de Dios», una expresión de fe que hace parte del marco hermenéutico de comprensión de los judíos del siglo I. Con ella los cristianos identifican a Jesús con la salvación de Dios. Al ser una expresión creyente, no se afirma como consecuencia de una reflexión objetiva, o como resultado de algún proceso de prueba histórico-científica.
Conocer a Jesús como el Cristo de Dios es fruto de un proceso de conversión personal, que
“conlleva siempre una nueva comprensión de sí, en y a través de una renovación de la propia vida”37. Esta conversión también se expresa en una metanoia cognoscitiva, al estilo de los primeros cristianos, quienes comprendieron a Jesús también como Mesías, pero no como lo esperaban muchos judíos, y como Kyrios (Señor), pero no como los gobernantes de la época.38
El contenido y el horizonte de la experiencia cristiana originaria se cristalizó en lo que Schillebeeckx denomina “principios estructurantes”39. Se trata de constantes en la fe cristiana que funcionan como la bisagra entre la experiencia cristiana fundante y la tradición cristiana posterior, y que también son pertinentes para establecer la relación entre la experiencia cristiana y la experiencia humana actual. Estos principios son:
35 Schillebeeckx, Expérience humaine et foi en Jésus-Christ, 46.
36 Schillebeeckx, Hombres, relato de Dios, 37.
37 Schillebeeckx, En torno al problema de Jesús, 41.
38 Ibíd.,
39 Ibíd., 77.
22 -El principio teológico y antropológico: a partir del cual los cristianos leen la historia con la fe de que Dios desea ser salvación de y para los hombres. La pregunta por el sentido de la vida humana en medio de los vaivenes de la historia tuvo una respuesta positiva, con Dios como su garante. Así, cuando el hombre reconoce haber sido salvado, puede descubrir la presencia salvífica de Dios40.
-La mediación cristológica: es decir, creer que Jesús de Nazaret es la revelación plena y definitiva en lo que se refiere a Dios y al hombre. “Jesús se convierte en símbolo de la problemática humana y del carácter definitivo de la voluntad salvífica de Dios”41 porque, al resucitarlo, Dios expresa su solidaridad con la opción desinteresada de Jesús por su pueblo, y de esta manera, manifiesta que la verdadera existencia humana se ocupa de hacer el bien y evitar el mal, y que el proyecto divino se encamina decisivamente a la salvación del hombre.
-La historia y la praxis eclesiológica: para el cristianismo, la historia salvífica de Dios inaugurada en Jesús no terminó con su muerte y su resurrección. Antes bien, “Dios
«recuerda» sus obras salvíficas del pasado realizando nuevas acciones liberadoras”42. El cristiano coopera con esta obra salvífica, actualizando la relación recíproca entre la salvación de Dios en Jesús y la salvación para todo hombre.
-La plenitud escatológica: es decir, creer que esa historia humana de fe encuentra su inicio en la vida terrena, pero que encontrará su plenitud en un futuro que trasciende nuestras dimensiones de tiempo y espacio. Es decir, creer en el «ya» y el «todavía no» de la plena revelación y salvación divinas.
Estos cuatro principios estructurantes se presentan como expresión del marco hermenéutico cristiano, que permite analizar las experiencias humanas de todo tiempo y de todo ser humano: de los cristianos, para profundizar en su experiencia cristiana en relación con la
40Ibíd., 78. Aquí Schillebeeckx aclara: “La predestinación divina y la experiencia humana del sentido de la vida son dos aspectos de la misma y única realidad salvífica. Por tanto, en la Escritura se muestra ya la correlación crítica entre religión y experiencia humana. La salvación de Dios tiene que ver con la integridad y felicidad humanas, y éstas, a su vez, están esencialmente vinculadas a la solidaridad del hombre con un Dios vivo que ama a la humanidad”.
41 Ibíd., 79.
42 Ibíd.
23 tradición cristiana y así puedan dar razón de su esperanza; y de los no cristianos, para que puedan reconocer la gracia sobreabundante que les ofrece el cristianismo.
4.3. Correlación de las dos fuentes
Nos hemos dedicado hasta aquí a exponer los dos polos de la correlación: la experiencia humana actual y la experiencia cristiana. Para establecer la correlación entre estos elementos es necesario tener en cuenta las consideraciones que se exponen a continuación43.
a) Tradición y situación cristianas.
La tradición cristiana es una tradición de sentido liberador, en cuanto es un acumulado de posibles horizontes existenciales para la vida humana que fueron surgiendo de acuerdo a los distintos contextos a lo largo del tiempo, y que prometen su liberación o salvación. Por lo tanto, la fe cristiana implica una tarea interpretativa del sentido, y al mismo tiempo, una práctica determinada de liberación o redención que aporte a los hombres la salvación anunciada.
Frente a la tradición, la situación se presenta como las características del contexto sociocultural y existencial de los hombres a quienes se les anuncia el evangelio hoy.
Más específicamente, la situación se refiere a las múltiples respuestas que adoptan los cristianos actuales ante la oferta de sentido de la tradición cristiana. Por lo tanto,
“situación” no es un contexto unívoco, sino que requiere un análisis particular.
b) El encuentro entre el pasado y presentes cristianos.
Si bien el evangelio es un anuncio universal, en el sentido que se ofrece a todos los hombres, y que todos los hombres pueden acceder a él por fundamentarse en la experiencia humana, se expresa siempre determinado por ciertas coordenadas culturales. Los “dos polos” de la experiencia cristiana se encuentran en las formas culturales del pasado y en las actuales, en las cuales hay que buscar la expresión del único evangelio. Por tanto, las mediaciones históricas no son extrínsecas a la experiencia de fe, sino que hacen parte de la interpretación creyente de cada caso y cada época.
43 Schillebeeckx, Hombres, relato de Dios, 70-83.
24 c) El presente sociocultural forma parte de la comprensión de la revelación.
La comprensión de la revelación no es un elemento aislado de la experiencia de fe, sino que es constitutiva de dicho proceso. Los cristianos del tiempo del Nuevo Testamento expresaron su experiencia cristiana en sus términos, de acuerdo a su contexto. Así lo hicieron también los cristianos de la Edad Media y así lo hacen los cristianos hoy. En cada caso se da una apropiación culturalmente específica del mensaje del evangelio. Por lo tanto, la identidad cristiana de sentido no se encuentra recurriendo de manera aislada a la Biblia y a la tradición cristiana, ni tampoco a la situación (ni la pasada ni la presente), sino en la relación de correspondencia entre el mensaje primitivo en relación a su contexto, y el mensaje cristiano posterior en relación al contexto de cada caso. La igualdad de la relación entre esas articulaciones expresa el sentido cristiano de la interpretación.
Con estos elementos de fondo, la correlación se puede expresar esquemáticamente en tres fases:
a) Una fase de descripción e interpretación de la experiencia humana actual.
b) Una fase de re-lectura de esta experiencia humana desde las constantes cristianas, y de las constantes cristianas desde la experiencia interpretada.
c) Una fase en la que se expliciten las nuevas comprensiones que surgen de la correlación, y se propongan posibles caminos de acción.
Estas tres fases constituyen un proceso hermenéutico constante, “pues nosotros comprendemos la tradición cristiana sólo a partir de las preguntas que las situaciones actuales nos plantean”44. Se trata entonces de elaborar una interpretación de la experiencia humana actual y establecer una relación recíproca con la experiencia cristiana, para luego plantear nuevas comprensiones y rutas accionarias.
4.4. Horizonte práctico de la correlación crítica
Si el hombre está abierto a la posibilidad de interpretar y orientar su vida desde la experiencia cristiana, las narraciones de la vida y muerte de Jesús en el Nuevo Testamento
44 Ibíd., 78.
25 iluminan la existencia de manera crítica, en el sentido que “nos descubren nuestra propia existencia e iluminan lo que puede ser una auténtica vida humana”45. Y también resulta clarificadora porque en este ejercicio de contraste, descubrimos que en Jesús se manifiesta la revelación plena y definitiva de la salvación de Dios. Entonces, “el cristianismo se presenta como la integración de lo humano en una experiencia de renovación: en la confrontación con lo humano, se revela Dios como nuestra salvación”46.
Para llegar a esta coincidencia entre la experiencia existencial humana y la oferta cristiana,
“sólo es necesario prestar atención a la estrecha afinidad existente entre las palabras, obras, vida y muerte de Jesús y nuestra propia experiencia existencial”47. Coincidencia a la que se llega no solo por un ejercicio de correlación, sino por un proceso de conversión. Ahora, para quien ha tenido esta experiencia cristiana, la fe de deja de ser una opción, “para convertirse en una firme convicción de vida, que se desarrolla hasta desembocar en la mística y en la correspondiente praxis de vida.”48
Con todo esto, es claro que la pregunta cristiana tiene que ver en esencia con la identidad e integralidad humanas, y estas preguntas no pueden ser resueltas solamente de manera teórica, pues “se debe pensar siempre a Dios y a Cristo como inscritos en un horizonte de la pregunta por nuestra práctica”49. Schillebeeckx propone las siguientes características de esta acción50:
a) Está fundamentada en la fe en Jesucristo, rechazado por los hombres, en quien Dios manifestó su solidaridad rescatándolo de la muerte.
b) Allí donde él ser humano es deshonrado y violentado, tanto en lo profundo de su corazón, como consecuencia de una sociedad opresiva, es el lugar privilegiado para hacer una experiencia cristiana de Dios. Por lo tanto, la acción cristiana implica asumir de manera osada un compromiso desinteresado por los oprimidos y humillados, sabiendo que, como Jesús, el cristiano puede terminar siendo oprimido y humillado, con la esperanza de que, siguiendo los pasos de Jesús, será irrevocablemente acogido por Dios.
45 Schillebeeckx, En torno al problema de Jesús, 87.
46 Schillebeeckx, Expérience humaine et foi en Jésus-Christ, 60.
47 Schillebeeckx, En torno al problema de Jesús, 88.
48 Ibíd., 89.
49 Schillebeeckx, Expérience humaine et foi en Jésus-Christ, 61.
50 Ibíd., 63.
26 Con esto, se puede afirmar que el ejercicio de la correlación está completo con la propuesta de caminos accionarios renovados, pues es allí donde se ponen en juego las comprensiones renovadas del diálogo entre la experiencia humana actual y la experiencia cristiana, y donde se abre la posibilidad de realizar nuevos ejercicios de correlación.
5. Balance
La presentación del método de la correlación de Schillebeeckx es valiosa porque pretende hacer posible la vivencia de la fe cristiana hoy. También porque valora la experiencia humana actual con sus dinámicas, y la considera un escenario desde el cual y en el cual es posible elaborar una experiencia cristiana. Además, reconoce la importancia del uso del lenguaje y busca hacer cercanas y comprensibles las expresiones de la fe, que “digan algo”
a nuestros contemporáneos. Es significativo que el proceso de correlación desemboque en la acción, pues responde a la dinámica de la fe cristiana, da pie a la confrontación de los análisis, y abre la posibilidad de elaborar nuevos ejercicios de correlación. Se puede indagar por el riesgo de centrarse en el ámbito experiencial, y si solo es posible partir de experiencias negativas para elaborar una experiencia de fe cristiana. ¿No se podrá partir también de experiencias positivas como el sentirse amado, por ejemplo?51
Con estas comprensiones de fondo, intentaré seguir las bondades presentadas del método en lo que sigue del trabajo, en el análisis de las experiencias de la clase de Pastoral de cuatro estudiantes de un colegio Calasanz al sur de la ciudad de Bogotá, y de la relación que encuentran de estas vivencias con su experiencia de Dios.
51 Además de estas valoraciones, se han planteado otras reflexiones respecto del pensamiento teológico de Schillebeeckx, relacionados con la cristología, soteriología, eclesiología y teología de los sacramentos, entre otros temas. Véase: Borgman, E, “Reflexiones de Edward Schillebeeckx sobre los sacramentos y el futuro de la teología católica”; Murray, P., “Altibajos, fluctuaciones y aspectos prácticos de análisis eclesiológico. Ganando perspectiva sobre la naturaleza de la labor eclesiológica, en conversación con Edward Schillebeeckx”; Van Erp S., “La encarnación incesante como el futuro de la humanidad. La promesa de la teología sacramental de Schillebeeckx”. Todos en Concilium 344 (2012).
27 CAPÍTULO 2
ANÁLISIS DE LA EXPERIENCIA HUMANA:
LA RELACIÓN ENTRE LA CLASE DE PASTORAL Y LA EXPERIENCIA DE DIOS
Introducción
En este capítulo nos aproximaremos al momento de la correlación que consiste en explicitar las dinámicas experienciales humanas actuales. Este acercamiento se hará analizando las entrevistas realizadas a cuatro estudiantes del I.E.D. Buenavista Calasanz, de la localidad de Ciudad Bolívar en Bogotá. Dos de ellos todavía estudian en el colegio, y los otros dos son egresados de la institución. Se eligieron aleatoriamente, de acuerdo a la disponibilidad que tenían para responder la encuesta52. El objetivo de las entrevistas es conocer la relación que encuentran entre su experiencia de Dios, si consideran haberla vivido, y su experiencia de la clase de Pastoral del colegio. La entrevista está estructurada en tres momentos: un primer momento de contextualización social y religiosa de los entrevistados, en el cual se trata su vida familiar, su vida de colegio y su experiencia de Dios; un segundo momento de explicitación de la experiencia de la clase de Pastoral; y un tercer momento de correlación entre la experiencia de la clase y su experiencia de Dios53.
El análisis se elaboró en tres fases. En la primera parte se explicitaron los temas más relevantes para cada entrevistado y se sintetizó lo expuesto por cada uno en las secciones de la entrevista. Para determinar los temas más significativos, además de tener en cuenta la entrevista en su globalidad, se seleccionaron las cinco palabras más relevantes que más se repitieron en cada entrevista, y se explicitaron algunas frases en las que aparecían dichas palabras. En la segunda parte se contrastaron las respuestas de los entrevistados por cada una de las secciones de la entrevista, y en la tercera se elaboró una interpretación estructurada del material.
52 La encuesta se aplicó virtualmente. Previamente, todos los encuestados diligenciaron una autorización para el uso de la información que suministraron en la entrevista exclusivamente con los fines de la investigación.
53 Ver “Anexo 1”, en el cual aparecen las preguntas base de la entrevista.
28 1. Análisis individual de las entrevistas54
1.1. Análisis de la entrevista al estudiante 1
1.1.1. Temas más relevantes
En esta entrevista las cinco palabras relevantes que más se repiten son las siguientes:
-Siento, sentía y similares: 40 repeticiones.
-Dios: 24 repeticiones.
-Momentos: 18 repeticiones.
-Relación y similares: 17 repeticiones.
-Amor: 12 repeticiones.
La palabra “siento” y similares aparece en relación a los siguientes temas:
-A la experiencia religiosa: “en esos procesos [de primera comunión y confirmación] uno se siente bien, uno se siente acompañado”.
-En relación a Dios: “y lo siento [a Dios] así porque uno siente esa compañía, ese apoyo”;
“un ejemplo en el que yo he sentido la compañía de Dios ha sido en momentos buenos y malos”; “yo sentía que para eso estaba Dios, para acompañarlo en todo momento a uno”;
“puedo sentir el amor de Dios a través de mi familia, puedo sentir que Dios está con nosotros por una sensación de tranquilidad, y también en los momentos de compañía, también de felicidad”; “el sentirme yo mismo y el descubrir a qué vine a este mundo lo tomo como una guía de Dios”.
-A la vocación: “La vocación la entiendo como lo que uno se siente llamado a ser, que uno se siente a gusto con eso”.
54 Ver “Anexo 2”, en el cual aparecen las transcripciones de las cuatro entrevistas.
29 -A las reflexiones en la clase de Pastoral: “en esos momentos uno siente que además de encontrarse con uno mismo, uno se encuentra con Dios (…) En esos momentos de reflexión uno siente cómo es uno, uno siente a qué vino a este mundo.”
La palabra “Dios” aparece haciendo referencia:
-A sentir su compañía: “he sentido la compañía de Dios”, “la compañía de Dios ha sido en los buenos momentos”, “para eso estaba Dios, para acompañarlo en todo momento a uno”,
“a Dios lo veo como una compañía”.
-La vocación: “La vocación (…) es sentir el llamado de Dios a algo”.
-Al amor: “puedo sentir el amor de Dios a través de mi familia”, “puedo encontrar a Dios en los demás, por el amor de ellos”, “yo vivo amor para los demás, y al vivir amor para los demás, descubro a Dios”.
-Con la comprensión de que “está presente en todo lugar” y que es posible relacionarse con Él: “sentía que había alguien más, y en esa relación me relacionaba con Dios”; “la clase le ayuda a uno (…) a mejorar su relación con Dios”.
La palabra “momentos” hace referencia a:
-La vida familiar: “Mi familia es muy unida y comprensiva porque ellos están en todo momento conmigo”.
-Dios: “yo he sentido la compañía de Dios ha sido en momentos buenos y malos”; “había momentos que eran solo para mí en los que sentía que había alguien más, y en esa relación me relacionaba con Dios”; “a Dios lo veo como una compañía en todo momento, sea bueno, sea malo”.
-Los momentos de reflexión de clase de Pastoral: “la clase también ha ayudado en la relación con mi familia por los momentos de reflexión”; “la clase de Pastoral ha ayudado en los momentos de reflexión, porque en esos momentos uno siente que además de encontrarse con uno mismo, uno se encuentra con Dios”; “porque en los momentos de reflexión uno se conoce mejor y comprende más cosas”.
La palabra “relación” y similares se empleó para:
30 -Hacer referencia a Dios: “había momentos que eran solo para mí en los que sentía que había alguien más, y en esa relación me relacionaba con Dios”; “y la relación con Dios no siempre es en los momentos de soledad”; “la clase de Pastoral le ayuda a uno a encontrar su camino y a mejorar su relación con Dios”; “no es solo ver todo lo que ha hecho Dios, sino que va de la mano con lo que uno siente y la relación con él”.
-Hacer referencia a la familia: “la clase también ha ayudado en la relación con mi familia por los momentos de reflexión, porque ahí uno se da cuenta de cómo uno es y de cómo se relaciona con los seres queridos”.
-Hacer referencia a los compañeros: “a pesar de que uno no se relacionara mucho con algunos compañeros, uno, pues, desde alguna parte uno siente que uno cuenta con ellos.”
-Hacer referencia a sí mismo y a otros: “esto me ha ayudado a relacionarme mejor con las demás personas, y con lo que soy en mi vida.”
-Establecer conexiones: “desde lo que hice uno sentía las cosas, uno relacionaba las cosas y así uno sentía esa experiencia”; “cuando pude superar una enfermedad, yo relaciono esto con la compañía de Dios”; “si yo veo que los demás se comportan así de cierta manera, yo también puedo relacionar que ahí puedo encontrar a Dios”; “en cuanto a religión, la relaciono por los procesos que lo pueden acompañar a uno para encontrar la vocación”;
“creo que se podría relacionar con lo que uno siente, porque en los momentos de reflexión uno se conoce mejor y comprende más cosas”.
La palabra amor aparece para hacer referencia a:
-Dios: “también puedo sentir el amor de Dios a través de mi familia”; “porque también pienso que uno puede encontrar a Dios en los demás, por el amor de ellos”; “en ese amor descubro a Dios como compañía, apoyo y guía”.
-Vocación: “La relaciono con el amor, porque la vocación me lleva a algo que en realidad me gusta hacer”.
-Las personas: “cuando digo amor de ellos pienso en el cariño, y también en la compañía y en el apoyo de algunas personas”; “yo vivo amor para los demás, y al vivir amor para los demás, descubro a Dios como guía, compañía y apoyo”.
31 -Como definición: “creo que el amor es algo con lo que uno nace, y ese amor lo lleva a amar a los demás y a uno mismo”.
De acuerdo a lo anterior, los temas más relevantes para el estudiante 1 son:
1. La constante referencia al sentimiento: al sentirse bien y acompañado en relación a su experiencia religiosa. También son varias las alusiones a sentir a Dios como compañía y apoyo. Hace referencia a sentir la vocación y a sentir el amor de su familia, de sus compañeros, y también hacia los demás.
2. Dios: como una compañía que se siente, y con quien es posible relacionarse.
Además, relaciona a Dios con el amor que recibe de los demás y con el que les ofrece. Comprende a Dios como presente en todo lugar y que, por lo tanto, puede relacionarse con él en cualquier momento.
3. Los momentos de reflexión de la clase de Pastoral: porque le aportan a la relación con su familia, con los demás, consigo mismo y con Dios.
4. La vocación: como un sentirse llamado por Dios. También en relación a ayudar a los demás, al sentir gusto por lo que se hace, y con la clase de Pastoral, porque allí se viven procesos que ayudan a encontrarla.
5. Amor: en relación la experiencia de Dios, y sentir amor de los demás y por los demás. Y en relación a la vocación, porque lo lleva a hacer algo que le gusta.
1.1.2. Contextualización a. Caracterización social
La experiencia familiar del estudiante 1 es positiva, la percibe como unida y comprensiva.
La experiencia religiosa también es positiva. Afirma que fue inculcada por sus padres, y se ha sentido acompañado y apoyado en los procesos que considera religiosos. Además, expresa que su experiencia del colegio ha sido muy buena por las relaciones que ha establecido y por los aprendizajes que ha adquirido.
b. Caracterización religiosa
Comprende la experiencia de Dios como una sensación de apoyo. Afirma que es posible tener experiencia de Dios, y que la tuvo cuando pudo superar una enfermedad. Expresó que
32 en esta situación sintió una compañía que percibía como Dios, con quien podía relacionarse.
También expresa tener experiencia de Dios en los momentos de reflexión, porque, mediado por el sentimiento, descubre, además de su identidad y un sentido para su vida, la guía de Dios en él. También dice que puede encontrar a Dios en los demás por el amor que algunas personas le expresan como cariño, compañía y apoyo, y por el amor que vive para los demás. Entiende el amor como “algo con lo que uno nace”, y como la expresión de cariño, compañía y apoyo. Por otro lado, relaciona la religión con procesos de acompañamiento para encontrar la vocación, los cuales han sido vividos en la clase de Pastoral.
c. Sobre la clase de Pastoral
Para el estudiante 1, la experiencia de la clase de Pastoral ha sido positiva. Expresa que por las actividades que se realizan en ella ha podido relacionarse mejor con sus compañeros y su familia. También percibe que propicia la unión grupal. Las actividades reflexivas son significativas para él porque le ayudan a encontrarse con él mismo y con Dios. Cree que algunos compañeros no han tenido su misma experiencia de la clase porque no se comprometen con ella, porque les falta vivir momentos que los marquen, y porque son de una creencia distinta a la planteada en la clase.
d. Sobre la relación entre la clase de Pastoral y la experiencia de Dios
El estudiante encuentra una relación positiva entre la case de Pastoral y su experiencia de Dios, principalmente por las reflexiones personales. Expresa que, al encontrarse con él mismo, se encuentra con Dios. En esos procesos de autoconocimiento percibe cierta guía, la cual interpreta como una guía de Dios. Además, como concibe que a Dios se le puede encontrar en los demás, le resultan significativas las actividades en las cuales comparte realidades personales con otros.