1 Juan 1
Introducción
El diccionario define “comunión” como el acto de compartir o tener algo en común;
participación. Aplica a todos los aspectos de la vida, incluso a las comunidades de fe. En esta carta, se aplica a la relación que los seres humanos podemos tener con Dios, y con aquellos que han creído en su Hijo Jesucristo. Esta carta nos advierte los peligros que la amenazan, y asienta los requisitos para mantenerla.
Autor y fecha
El apóstol Pedro y Pablo acostumbraron a dar sus nombres en la salutación al principio de cada una de sus cartas, pero ese no es el caso de Juan. Ni su evangelio ni sus cartas lo mencionan, únicamente el libro de Apocalipsis. Tres de sus discípulos, Policarpo, Ignacio y Papías,
atestiguaron que su paternidad literaria pertenece a Juan.
Juan ha sido reconocido como autor de sus escritos desde que comenzaron a circular, y han sido aceptados como parte del canon de las Sagradas Escrituras desde su formación. Esta epístola fue escrita en los últimos años de la década de los 80 o a principios de los 90 D.C.
Aunque la carta no identifica al destinatario, se cree que fue escrita en Éfeso y enviada como carta circular a las iglesias del Asia Menor. Esa idea es muy posible, siendo que Apocalipsis, también escrito por Juan, fue dirigido a las siete iglesias de Asia (Apocalipsis 1:4).1
Trasfondo histórico
La fe cristiana enfrentó grandes oposiciones filosóficas desde sus inicios. Una de las herejías principales de aquel entonces, era el docetismo. Sus adeptos creían que el cuerpo humano es intrínsecamente malo, y por consiguiente, era imposible que la deidad se encarnara en un hombre. Uno de sus impulsores más famosos, de nombre Cerinto, afirmaba que Jesús era hijo de José y María y que el divino Cristo había descendido sobre él en su bautismo, pero que lo había abandonado antes de la crucifixión.
1 Collins, A. (1995). Estudios Bı́blicos ELA: Comunión sublime (1ra Juan) (p. 6). Puebla, Pue., México: Ediciones Las Américas, A. C.
SESIÓN 1: SUBLIME COMUNIÓN
Propósito de la carta
1. Para que los creyentes tuvieran comunión con Juan y los demás apóstoles (1:3).
2. Para que su gozo fuera cumplido (1:4).
3. Para que no pecaran (2:1).
4. Para que supieran que tenían vida eterna y para que creyeran en el nombre del Hijo de Dios (5:13).2
Organización y bosquejo de la carta
1. Bases y requisitos para mantener la comunión. 1:1-2:17
La palabra clave de 1 Juan es comunión. El apóstol disfrutaba de comunión íntima con Cristo como resultado de haberlo conocido personalmente y deseaba que sus lectores también la compartieran, que su gozo fuera completo, y que cumplieran los requisitos para
mantenerla.
2. Relación entre el credo y la comunión. 2:18-3:3
En seguida, demuestra que hay una relación estrecha entre lo que uno cree y la comunión.
3. El impedimento y la seguridad de la comunión. 3:4-4:6
En tercer lugar, menciona la barrera que la limitan o impiden, y explica la forma en que sus lectores podían superarla y disfrutar de una comunión sublime.
4. El amor y el triunfo de nuestra fe. 4:7-5:21
Por último, desarrolla el tema del papel que tiene el amor. Afirma que éste puede triunfar sobre el mundo por medio de la fe en Jesús como Hijo de Dios, y asegura que tenemos vida eterna por creer en el nombre del Señor.3
“Lo que existía desde el principio, lo que hemos oído, lo que hemos visto con nuestros propios ojos, lo que hemos contemplado y lo que han tocado nuestras manos, esto escribimos acerca del Verbo de vida. Y la vida se manifestó. Nosotros la hemos visto, y damos testimonio y les
anunciamos a ustedes la vida eterna que estaba con el Padre y se manifestó a nosotros. Lo que hemos visto y oído les proclamamos también a ustedes, para que también ustedes tengan comunión con nosotros. En verdad nuestra comunión es con el Padre y con Su Hijo Jesucristo.Les escribimos estas cosas para que nuestro gozo sea completo.” 1 Juan 1:1-4 (NBLA)
2 Collins, A. (1995). Estudios Bı́blicos ELA: Comunión sublime (1ra Juan) (p. 7). Puebla, Pue., México: Ediciones Las Américas, A. C.
3 Collins, A. (1995). Estudios Bı́blicos ELA: Comunión sublime (1ra Juan) (p. 8). Puebla, Pue., México: Ediciones Las Américas, A. C.
Las credenciales de Juan
Juan escribe esta carta en medio de una tremenda oposición de pensamiento por parte de una élite que se ha separado de la fe.
“Para ellos, la encarnación era imposible, porque creían que la deidad no puede unirse con algo material como es el cuerpo. Esa lógica les llevaba a la conclusión de que la humanidad de Jesús no era literal y que sólo parecía que tenía cuerpo humano. Estos dos conceptos, muy elevados en su propio criterio, los habían separado de la iglesia (2:19)
Juan establece sus credenciales:
• Estuvo con Jesucristo desde el inicio del ministerio.
• Escuchó sus enseñanzas directamente de Él.
• Lo había visto vivir, ministrar, morir y resucitar.
• Lo había contemplado, en su revelación como Dios.
• Sus manos lo palparon.
Juan testifica que Jesús, siendo Hijo de Dios, era completamente humano. Tu testimonio acerca de Jesús es:
1. Lo que era del principio: la preexistencia, eternidad, auto existencia de Cristo.
2. El VERBO. Cristo es la expresión de Dios mismo.
3. La VIDA. Cristo es la fuente de la vida.
Requisitos para disfrutar de la Comunión: 1 Juan 1:5–2:2
La comunión no se mantiene por sí sola. Hay ciertas condiciones que el creyente debe cumplir para disfrutarla y vivir gozoso. Ya se ha dicho que la comunión puede perderse, pero la
salvación es permanente y nuestra conducta no la afecta. Esta es una regla indispensable para entender esta epístola.
1er. Requisito: Andar en luz
"Este es el mensaje que oímos de Jesús y que ahora les declaramos a ustedes: Dios es luz y en él no hay nada de oscuridad. Por lo tanto, mentimos si afirmamos que tenemos comunión con Dios pero seguimos viviendo en oscuridad espiritual; no estamos practicando la verdad.”
1 Juan 1:5–6 (NTV)
Un principio absoluto. “Dios es Luz y no hay ninguna tiniebla en Él”: 1 Juan 1:5
Esta gran verdad, que tiene que ver con la Santidad de Dios, se menciona repetidamente en la Biblia.
• En el primer día de la creación, Dios creó la luz para ahuyentar las tinieblas que cubrían la faz de la tierra (Génesis 1:1–5).
• En Juan 3:19 el apóstol Juan asevera que las tinieblas son sinónimo de las obras malas de los hombres que no quieren acercarse a la luz.
• Judas 13 dice que la oscuridad de las tinieblas está reservada eternamente para los falsos maestros (se puede decir lo mismo acerca de todos los que rechazan a Dios).
• En cambio, los redimidos por la sangre de Cristo estaremos para siempre en el cielo que estará iluminado por el resplandor de él, quien es la luz del mundo.
Estamos en luz, por el hecho de estar en Cristo
Pero, ¿cómo andamos? No podemos andar en luz si no estamos en luz. El estar en luz no garantiza que andamos en luz.
1 Juan 1:6 corrobora este principio. “Si decimos que tenemos comunión con él, y andamos en tinieblas, mentimos, y no practicamos la verdad …”
Desafortunadamente, muchos cristianos legítimos fingen una espiritualidad que no practican.
Mienten en cuanto a su comunión con Dios. Él es luz, y es imposible tener comunión con él y andar en tinieblas, aún cuando uno mismo está en luz.
Dos beneficios de andar en luz
“Si vivimos en la luz, así como Dios está en la luz, entonces tenemos comunión unos con otros, y la sangre de Jesús, su Hijo, nos limpia de todo pecado.” 1 Juan1:7
1. Tenemos comunión unos con otros. Se sobreentiende que si uno deja de andar en tinieblas, se encuentra en el bendito estado de ser restaurado a la comunión con Dios.
Aparentemente aquí se habla de la comunión horizontal, la que existe entre hermanos.
Todas las relaciones se ven afectadas cuando un hermano anda mal, pero todas las relaciones se mejoran cuando vuelve a andar en luz.
2. La sangre de Jesucristo su Hijo nos limpia de todo pecado. Este versículo no habla de la limpieza del pecado para ser salvos. La salvación viene por creer en el Señor Jesucristo, no por andar en luz. Si fuera por andar en luz, entonces la salvación sería por obras.
Efesios 2:8–9 rechaza esa idea categóricamente y aclara que la salvación es únicamente por la fe. Parece que hace referencia a un proceso continuo por el cual la sangre de Cristo sigue limpiándonos de nuestros pecados. Algunos opinan que es la limpieza de la
conciencia de culpabilidad y de impureza moral.
Segundo requisito: Confesar nuestro pecado
“Si afirmamos que no tenemos pecado, lo único que hacemos es engañarnos a nosotros mismos y no vivimos en la verdad; pero si confesamos nuestros pecados a Dios, él es fiel y justo para perdonarnos nuestros pecados y limpiarnos de toda maldad. Si afirmamos que no hemos pecado, llamamos a Dios mentiroso y demostramos que no hay lugar para su palabra en nuestro corazón.” 1 Juan 1:8-10 (NTV)
El sentido de esto tiene que ver con la presencia del pecado en el cristiano, o sea, el potencial que tiene de pecar. Es una triste realidad que a veces el diablo usa nuestras experiencias espirituales más sobresalientes para engañarnos.
Por ejemplo, un creyente que ha experimentado la comunión plena e íntima con nuestro Señor corre el riesgo de creer que es invencible. Es posible que en tales momentos diga: “No tengo pecado”. Juan dice que la verdad no está en él. Para alcanzar plena comunión con Dios, hay que ser realista en cuanto al potencial para pecar que hay en nosotros (1:8).
Cuando el creyente peca, Dios no lo rechaza. Tiene una solución muy eficaz, pero hay una condición: “Si confesamos nuestros pecados, Él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados y limpiarnos de toda maldad”. 1 Juan 1:9 (RV1960)
Este contexto no indica cómo hemos de confesar nuestros pecados, pero en otras citas bíblicas se habla de lo triste y serio que es el pecado. El Espíritu Santo, quien mora en todos los
creyentes, se contrista por nuestro pecado (Efesios 4:30). Es lógico creer entonces que
debemos confesar nuestros pecados con dolor del alma y con el propósito firme de apartarnos de ellos. Pero el sentido de culpabilidad no debe cegar nuestros ojos a la promesa preciosa hecha por Dios de perdonarnos y limpiarnos de toda maldad.
El versículo hace referencia a dos atributos divinos. Su perdón y limpieza se basan en su
fidelidad y en su justicia. Él no viola su carácter en este proceso, sino que es fiel a su promesa y no contradice su santidad porque Cristo pagó el precio de nuestros pecados en la cruz.
Ya se ha censurado el error de decir que no tenemos pecado. Ahora aparece otra idea similar, pero diferente. La equivocación de decir que no hemos pecado (1:10). El resultado es que lo hacemos a él mentiroso. La Biblia afirma que todos hemos pecado y estamos destituidos de la gloria de Dios (Romanos 3:23). 1 Juan 1:9 recomienda la confesión de pecados cometidos por parte de los cristianos.
Preguntas para dialogar
1 de Juan 1:8 y 9 (NTV), afirma que Dios es fiel para perdonar nuestros pecados y maldades, lo cual nos permite tener comunión con Él. También resalta una
condición. “Si afirmamos que no tenemos pecado, lo único que hacemos es engañarnos a nosotros mismos y no vivimos en la verdad; pero si confesamos nuestros pecados a Dios, él es fiel y justo para perdonarnos nuestros pecados y limpiarnos de toda maldad.
Si afirmamos que no hemos pecado, llamamos a Dios mentiroso y demostramos que no hay lugar para su palabra en nuestro corazón.”
• ¿Cuál es esa condición?
Para orar:
Dios, necesito de Ti. Gracias por recordarme hoy, que Tú me perdonas y renuevas, cada vez que confieso mis errores. Quiero estar a cuentas contigo. Hoy, te pido perdón por ……… En el nombre de Jesús.
Amén.
Para hacer:
Tómate un tiempo para hablar con Dios. ¿Hay algo que necesitas confesarle hoy?
SESIÓN 1: SUBLIME COMUNIÓN
1 Juan 2
“
Mis queridos hijos, les escribo estas cosas, para que no pequen; pero si alguno peca, tenemos un abogado que defiende nuestro caso ante el Padre. Es Jesucristo, el que es verdaderamente justo. Él mismo es el sacrificio que pagó por nuestros pecados, y no solo los nuestros sino también los de todo el mundo.” 1 Juan 2:1 (NTV)Cristo es también la propiciación por los pecados de todo el mundo. Esa frase no indica que todos se salvarán, pero sí afirma que Cristo murió por todos los pecados de todos los hombres.
El que se acerca a Él por fe, encontrará que el precio de sus pecados ha sido pagado por Cristo.
“Podemos estar seguros de que conocemos a Dios si obedecemos sus mandamientos. Si alguien afirma: «Yo conozco a Dios», pero no obedece los mandamientos de Dios, es un mentiroso y no vive en la verdad.” 1 Juan 2: 3-4 (NTV)
La conclusión es igual a la que aparece en 1:6, donde el apóstol afirma que quien dice que tiene comunión con Dios, pero anda en tinieblas, miente, y no practica la verdad. Así como una espiritualidad fingida no conduce a la comunión, una obediencia fingida tampoco puede proporcionarnos un conocimiento íntimo de Dios.
“Pero los que obedecen la palabra de Dios demuestran verdaderamente cuánto lo aman. Así es como sabemos que vivimos en él. Los que dicen que viven en Dios deben vivir como Jesús vivió.”
1 Juan 2:5-6a (NTV)
¿Quién puede hacerlo? Sólo aquél que permanece en Él. ¿Qué significa esto? La “respuesta” se encuentra en 1 Juan 3:24 donde dice: “Y el que guarda sus mandamientos, permanece en Dios, y Dios en él”.
Únicamente la persona salva por su gracia y llena del Espíritu Santo puede andar como Él anduvo.
SESIÓN 2: OBEDIENCIA COMUNIÓN
Un mandamiento nuevo
“Queridos amigos, no les escribo un mandamiento nuevo, sino más bien uno antiguo que han tenido desde el principio. Ese mandamiento antiguo —ámense unos a otros— es el mismo mensaje que oyeron antes. Sin embargo, también es un mandamiento nuevo. Jesús vivió la verdad de este mandamiento, y ustedes también la viven. Pues la oscuridad está
desapareciendo, y ya brilla la luz verdadera.” 1 Juan 2:7-8 (NTV)
Juan 13:34 (NTV) dice: “Así que ahora les doy un nuevo mandamiento: ámense unos a otros. Tal como yo los he amado, ustedes deben amarse unos a otros”.
• La parte nueva del mandamiento es como yo os he amado.
• Un amor AGAPE: un amor en acción que lo hace sin esperar nada a cambio.
“Si alguien afirma: «Vivo en la luz», pero odia a otro creyente, esa persona aún vive en la
oscuridad. El que ama a otro vive en la luz y no hace que otros tropiecen; pero el que odia a otro creyente todavía vive y camina en la oscuridad. No sabe por dónde ir, pues la oscuridad lo ha cegado.” 1 Juan 2:9- 11 (NTV)
Similar a 2:4, “afirma, pero no hace”, está perdido, y lo peor de todo es que se engaña a si mismo.
“Les escribo a ustedes, que son hijos de Dios, porque sus pecados han sido perdonados por medio de Jesús. Les escribo a ustedes, los que son maduros en la fe, porque conocen a Cristo, quien existe desde el principio. Les escribo a ustedes, los que son jóvenes en la fe, porque han ganado la batalla contra el maligno. Les he escrito a ustedes, que son hijos de Dios, porque conocen al Padre. Les he escrito a ustedes, los que son maduros en la fe, porque conocen a Cristo, quien existe desde el principio. Les he escrito a ustedes, lo que son jóvenes en la fe, porque son fuertes; la palabra de Dios vive en sus corazones, y han ganado la batalla contra el maligno. 1 Juan 2:12-14 (NTV)
En la forma de referirse a sus lectores como hijitos, hay una evidente progresión de
experiencias. Sus pecados habían sido perdonados por el Señor y habían llegado a conocerle en forma íntima.
No amen a este mundo
“No amen a este mundo ni las cosas que les ofrece, porque cuando aman al mundo no tienen el amor del Padre en ustedes. Pues el mundo solo ofrece un intenso deseo por el placer físico, un
deseo insaciable por todo lo que vemos, y el orgullo de nuestros logros y posesiones. Nada de eso proviene del Padre, sino que viene del mundo; y este mundo se acaba junto con todo lo que la gente tanto desea; pero el que hace lo que a Dios le agrada vivirá para siempre.
1 Juan 2:15-17 (NTV)
La Biblia usa la palabra mundo de diferentes maneras.
• Mundo: como un sistema totalmente opuesto a Dios. El mismo está encabezado por el enemigo (1 Juan 5:19), quien lucha en forma sutil para frustrar los propósitos divinos.
• Usa los deseos de la carne, los ojos y la vanagloria para tentarnos.
Cuidado con los anticristos
“Queridos hijos, llegó la última hora. Ustedes han oído que el Anticristo viene, y ya han surgido muchos anticristos. Por eso sabemos que la última hora ha llegado. Esas personas salieron de nuestras iglesias, pero en realidad nunca fueron parte de nosotros; de haber sido así, se habrían quedado con nosotros. Al irse demostraron que no eran parte de nosotros. Pero ustedes no son así, porque el Santo les ha dado su Espíritu y todos ustedes conocen la verdad. Así que les escribo no porque no conozcan la verdad, sino porque conocen la diferencia entre la verdad y la mentira. ¿Y quién es un mentiroso? El que dice que Jesús no es el Cristo, El que niega al Padre y al Hijo es un anticristo. El que niega al Hijo tampoco tiene al Padre; pero el que confiesa al Hijo tiene al Padre también. Por lo tanto, ustedes deben seguir fieles a lo que se les ha enseñado desde el principio. Si lo hacen, permanecerán en comunión con el Hijo y con el Padre; y en esta comunión disfrutamos de la vida eterna que él nos prometió. Les escribo estas cosas para advertirles acerca de los que quieren apartarlos del camino.” 1 Juan 2:18-26 NTV
Juan, habla de los falsos maestros que habían salido de la iglesia y habían promulgado ideas falsas que habían inquietado a los hermanos. Escribe para afirmarlos y exhortarlos a
permanecer en las enseñanzas ya recibidas.
De alguna manera esto se puede ver en progresión de una persona que cree conocer a Dios”,
“que está en luz”, pero no obedece y no ama, aún sin importar su nivel de experiencia, se puede dejar llevar por los deseos de este mundo, y empezar a creer más en otras ideas que van en contra del mensaje de Cristo.
La clave definitiva y clara, es el Espíritu Santo en la vida del creyente: “Ustedes han recibido al Espíritu Santo, y él vive dentro de cada uno de ustedes, así que no necesitan que nadie les enseñe lo que es la verdad. Pues el Espíritu les enseña todo lo que necesitan saber, y lo que él
enseña es verdad, no mentira. Así que, tal como él les ha enseñado, permanezcan en comunión con Cristo”. 1 Juan 2:27 (NTV)
• Él, es el único que puede corregir nuestras intenciones y revelarnos la verdad de lo que estamos “creyendo” (si es correcto o no) Juan 16:13.
• Nos confronta, para saber si en verdad conocemos a Dios o estamos en la luz verdadera.
• Nos llena de un amor perfecto que nos permite amar a otros sin esperar a cambio.
• Nos da la fuerza para vencer sobre la tentación de nuestros deseos que van en contra de Dios.
• Y al estar en comunión con Él, podremos hacer lo que dice en los siguientes versículos
Vivan como hijos de Dios
“Y ahora, queridos hijos, permanezcan en comunión con Cristo para que, cuando él regrese, estén llenos de valor y no se alejen de él avergonzados.Ya que sabemos que Cristo es justo, también sabemos que todos los que hacen lo que es justo son hijos de Dios.”
1 Juan 2:28-29 (NTV)
Preguntas para dialogar
Según 1 de Juan 2: 3-4 (NTV), ¿cómo podemos saber sin lugar a duda que conocemos a Dios?
“Podemos estar seguros de que conocemos a Dios si obedecemos sus mandamientos. Si alguien afirma: «Yo conozco a Dios», pero no obedece los mandamientos de Dios, es un mentiroso y no vive en la verdad”.
Para orar:
Gracias Dios, por todo lo que has hecho para que podamos tener comunión contigo. Hoy me recuerdas, que cada vez que te obedezco, expreso mi amor hacia Ti. Quiero vivir de tal manera, que mis pensamientos y acciones te honren. En el nombre de Jesús. Amén.
Para hacer:
Memoriza 1 de Juan 2:3 “Podemos estar seguros de que conocemos a Dios, si obedecemos sus mandamientos”.
SESIÓN 2: OBEDIENCIA Y COMUNIÓN
1 Juan 3
En los capítulos anteriores, hemos estado estudiando la importancia de tener:
1. Comunión con Dios
2. Comunión con los hermanos
Los hijos de Dios
“Miren cuán gran amornos ha otorgado el Padre: que seamos llamados hijos de Dios.
Y eso somos. Por esto el mundo no nos conoce, porque no lo conoció a Él.” 1 Juan 3:1 (LBLA) Cuando sabemos quiénes somos, nos conducimos de acuerdo a quién somos, en otras palabras, tenemos identidad.
“Amados, ahora somos hijos de Dios y aún no se ha manifestado lo que habremos de
ser. Pero sabemos que cuando Cristo se manifieste, seremos semejantes a Él, porque lo veremos como Él es.” 1 Juan 3: 2 (LBLA)
Filipenses 1:6 dice: “Estoy convencido precisamente de esto: que el que comenzó en ustedes la buena obra, la perfeccionará hasta el día de Cristo Jesús”.
“Y todo el que tiene esta esperanza puesta en Él, se purifica, así como Él es puro.”
1 Juan 3: 3 (LBLA) Hay un canto que dice:
“He decidido seguir a Jesús;
No hay vuelta atrás, no hay vuelta atrás.
Aunque nadie vaya conmigo, yo todavía lo seguiré No hay vuelta atrás, no hay vuelta atrás.
El mundo detrás de mí, la cruz delante de mí, No hay vuelta atrás, no hay vuelta atrás”.
“Todo el que practica el pecado, practica también la infracción de la ley, pues el pecado es infracción de la ley. Ustedes saben que Cristo se manifestó a fin de quitar lospecados, y en Él no
SESIÓN 3: EVIDENCIAS DE LA COMUNIÓN
hay pecado. Todo el que permanece en Él, no peca. Todo el que peca, ni lo ha visto ni lo ha conocido. 1 de Juan 3: 4-6 (LBLA)
El permanecer en Él, es nuestra decisión, Hay actitudes y comportamientos que Dios no va a quitar, sino que tenemos que ser muy intencionales, en negarnos a nosotros mismos, y al hacer su voluntad, iremos viendo el cambio.
“Hijos míos, que nadie los engañe. El que practica la justicia es justo, así como Él es justo. El que practica el pecado es del diablo, porque el diablo ha pecadodesde el principio. El Hijo de Dios se manifestó con este propósito: para destruir las obras del diablo.Ninguno que es nacido de Dios practicael pecado, porque la simiente de Diospermanece en él. No puede pecar, porque es nacido de Dios. En esto se reconocenlos hijos de Dios y los hijos del diablo: todo aquel que no practica la justicia, no es de Dios; tampoco aquel que no ama a su hermano. Porque este es el mensaje que ustedes han oído desde el principio: que nos amemos unos a otros. No como Caín que era del maligno, y mató a su hermano. ¿Y por qué causa lo mató? Porque sus obras eran malas, y las de su hermano justas.” 1 de Juan 3: 7-12 (LBLA)
“Nacido de nuevo” ¿Cuándo nacemos de nuevo? Juan 1:12 y 3:16 Arrepentimiento, al saber que Jesús murió por nosotros
Amemos de hecho, no de palabra
“Hermanos, no se maravillen si el mundo los odia. Nosotros sabemos que hemos pasado de muerte a vida porque amamos a los hermanos. El que no amapermanece en muerte. Todo el que aborrece a su hermano es un asesino, y ustedes saben que ningún asesino tiene vida eterna permanente en él. En esto conocemos el amor: en que Él puso Su vida por nosotros. También nosotros debemos poner nuestras vidas por los hermanos. Aprender a amar a la manera del Señor, es una decisión. No te quedes atorado en el pasado. Toma la decisión hoy, de seguir a Jesús. 1 de Juan 3: 13-16 (LBLA)
Aprender a amar a la manera del Señor, es una decisión. No te quedes atorado en el pasado.
Toma la decisión hoy, de seguir a Jesús.
“Pero el que tiene bienes de este mundo, y ve a su hermano en necesidad y cierra su corazón contra él, ¿cómo puede morar el amor de Dios en él? Hijos, no amemos de palabra ni de lengua, sino de hecho y en verdad.” 1 de Juan 3:17-18 (LBLA)
Enseñanza acerca de la diferencia entre” Decir “y “Hacer” del misionero, Wayne Meyers. Él tiene actualmente, casi 100 años de edad y sigue viviendo en el país que Dios lo llevó, México.
Un día salió de dar una enseñanza en una iglesia. Un hombre dijo: “hermano Wayne, cuánto amamos su enseñanza. Por favor, si necesita algo, sólo háganoslo saber. El hermano Wayne, tenía su pie sobre la llanta delantera de su auto, la cual estaba casi lisa. El hombre se retiró, y la enseñanza que nos dio es ésta: “Si este hombre dice que me ama, pero no vio que no tengo dinero para comprar llantas ¿Cómo va a ser sensible a la voz de Dios, si lo natural no lo ve?”
“En esto sabremos que somos de la verdad, y aseguraremos nuestros corazones delante de Élen cualquier cosa en que nuestro corazón nos condene. Porque Dioses mayor que nuestro corazón y Él sabe todas las cosas. Amados, si nuestro corazón no nos condena, confianza tenemos delante deDios. Y todo lo que pidamos lo recibimos de Él, porque guardamos Sus
mandamientos y hacemos las cosas que son agradables delante de Él. Y este es Su
mandamiento: que creamos en el nombre de Su Hijo Jesucristo, y que nos amemos unos a otros como Él nos ha mandado. El que guarda Sus mandamientos permanece en Él y Diosen él. Y en esto sabemos que Él permanece en nosotros: por el Espíritu que nos ha dado.”
1 Juan 3: 19-24 (LBLA)
Conclusión
• Cree en Jesús.
• Ama al prójimo.
• Guarda sus mandamientos y permanece en Él, esa es tu decisión.
• ¿Cómo sé que permanezco en Él? Porque cuando el Espíritu Santo nos guía, nos corrige, y nos instruye en la justicia. Por eso ………
“Decide seguir a Jesús, no vuelvas atrás.
El mundo detrás de ti, la cruz delante de ti, No hay vuelta atrás, no hay vuelta atrás.”
Dios cuenta contigo para que le vean a Él en ti, y este mundo vea la luz de Jesús, y sumados cada uno de nosotros, este mundo sabrá que hay Dios Todopoderoso. Ama al prójimo, dando inicio en tu hogar, y los cercanos a ti, ¡sigue a Jesús!
Preguntas para dialogar
1 de Juan 3:10-11 (LBLA) dice: “En esto se reconocen los hijos de Dios y los hijos del diablo: todo aquel que no practica la justicia, no es de Dios; tampoco aquel que no ama a su hermano. Porque este es el mensaje que ustedes han oído desde el principio: que nos amemos unos a otros.”
• ¿Por qué crees que el amar a Dios, y el amarnos unos a otros van de la mano?
Para orar:
Dios, hoy me recuerdas que al amar a mi prójimo, reflejo mi amor hacia ti.
Sigue enseñándome, y guiando a amar, como Tú me amas. En el nombre de Jesús. Amén.
Para hacer:
¿Hay alguien a quien crees que Dios hoy te anima a “amar” perdonándole, incluso cuando pareciera que por sus acciones no lo merecen?
SESIÓN 3: EVIDENCIAS DE LACOMUNIÓN
1 Juan 4
Todos nosotros tenemos una profunda necesidad muy válida de amar y ser amados.
Realmente, ésta es una de las búsquedas más intensas que experimenta el ser humano a lo largo de la vida. Muchos confundimos el enamoramiento con el amor verdadero, otros pensamos que el amor es que nos den o nos hagan sentir de cierta manera, y lo vemos en términos de lo que podemos lograr u obtener de otros.
Hoy que vamos a estudiar el Capítulo 4 de 1 de Juan, se nos presenta la fuente verdadera del amor y nos da a conocer las pruebas y el fruto de ese amor.
Para iniciar debemos mencionar que la Biblia habla de 4 tipos de amor:
1. El amor Storgé, palabra griega que es el fraternal que es el que se da en la familia.
2. El amor Eros, en griego que es el erótico que es el que sucede entre una pareja a nivel sexual.
3. El amor Phileo que es el amor al prójimo o
4. El amor Ágape que es el amor de Dios que llena todo más puro e incondicional que existe. Se refiere a un amor que nutre, generoso, consciente de sus deberes, un amor espiritual y profundo cuya prioridad es el bienestar del ser amado.
Aquí hablaremos del amor Ágape.
“Queridos amigos, sigamos amándonos unos a otros, porque el amor viene de Dios. Todo el que ama es un hijo de Dios y conoce a Dios; pero el que no ama no conoce a Dios, porque Dios es amor.” 1 Juan 4:7-8 (NTV)
• Todo amor tiene su origen en el corazón del Dios que nos ama. El amor es un atributo, una característica de quien es Él. Cuando conocemos ese amor, nuestra vida tiene que ser transformada y saciada por Él. El amor nos hace sentir que valemos, que somos alguien.
• Éstos son pensamientos de gran valor, cuando surgen las dudas sobre si Dios es realmente un Dios amoroso. Los que no creen, miran el mundo y concluyen muy rápido que Dios no tiene poder, que es malo o es imaginario. En realidad, la evidencia parece abrumadora:
¿cómo puede haber un Dios amoroso ante el polio, el COVID, la diabetes, el cáncer, la
SESIÓN 4: ENCONTRANDO EL AMOR VERDADERO
guerra, el divorcio, la violación y el abuso sexual de menores? Dios, en verdad, preparó la respuesta más grande posible a toda la miseria humana, al desamor: ha encontrado una forma de permitirnos vivir en su mundo. Gratuitamente. Por medio de Jesús.
• Sigámonos amando unos a otros, porque el amor viene de Dios.
La orden en sigan amándose. No es un evento, sino un proceso.
“En esto conocerán todos que sois mis discípulos, si tuviereis amor los unos con los otros.”
Juan 13:35 (RVR1960)
El amor estimula más amor, y así en el corazón humano, el odio se derrite, las heridas sanan, los resentimientos se olvidan, también los motivos de queja, se perdonan las ofensas, se comparte la esperanza, el vacío ya no existe y la soledad se alivia.
“Dios mostró cuánto nos ama al enviar a su único Hijo al mundo, para que tengamos vida eterna por medio de él.” 1 de Juan 4:9 (NTV)
• Dios envió a su Hijo para tomar nuestra carne humana, humillarse a sí mismo y presentarse como la propiciación por nuestros pecados, para que podamos vivir por medio de él.
Cuanto más conscientes seamos de la misericordia que Dios ha tenido para con nosotros, más motivación tenemos para tener misericordia con las otras personas.
• Aquí Juan nos da la prueba de amor más grande un Dios infinito que da lo mejor de si para alcanzarnos, es un amor que se sacrifica que da, a pesar de que el objeto de su amor no merezca ese sacrificio.
“En esto consiste el amor verdadero: no en que nosotros hayamos amado a Dios, sino en que él nos amó a nosotros y envió a su Hijo como sacrificio para quitar nuestros pecados. Queridos amigos, ya que Dios nos amó tanto, sin duda nosotros también debemos amarnos unos a otros.
Nadie jamás ha visto a Dios; pero si nos amamos unos a otros, Dios vive en nosotros y su amor llega a la máxima expresión en nosotros.” 1 Juan 4:10-12 (NTV)
Todos los que creen en Jesús han nacido de nuevo. Eso quiere decir que ahora el Espíritu Santo vive en ellos, y está generando pensamientos, palabras y obras de amor hacia otra gente. Cada vez que le mostramos amor a otra persona, le estamos diciendo a Dios, a la gente que nos rodea, y especialmente a nosotros mismos, que en realidad hemos nacido de nuevo, que el Espíritu está vivo en nosotros, que conocemos a Dios y que Él nos conoce.
Nadie ha visto a Dios cara a cara, pero la gente, desde luego puede ver su amor en acción en los actos que salen de nosotros. A la inversa, podemos suponer que la gente sin amor, también está sin fe.
“Y Dios nos ha dado su Espíritu como prueba de que vivimos en él y él en nosotros. Además, hemos visto con nuestros propios ojos y ahora damos testimonio de que el Padre envió a su Hijo para que fuera el Salvador del mundo. Todos los que declaran que Jesús es el Hijo de Dios, Dios vive en ellos y ellos en Dios. Nosotros sabemos cuánto nos ama Dios y hemos puesto nuestra confianza en su amor.” 1 Juan 4:13-16 (NTV)
La prueba del amor de Dios en nosotros es que tenemos al precioso Espíritu Santo. No
dependemos de nuestra propia capacidad para amar porque no es suficiente. En la persona del Espíritu Santo, Dios vive en nosotros y va a amar por medio de nosotros.
Es interesante hacer un estudio en la Biblia de los lugares de morada de Dios, porque ahí se manifestaba su amor y presencia.
En el principio, Dios tenía comunión con el hombre en forma personal y directa (Génesis 3:8), pero el pecado destruyó esa comunión. Fue necesario que Dios derramara sangre de animales para cubrir los pecados de Adán y Eva, de modo que pudieran volver a tener comunión con él.
Una de las palabras claves del libro de Génesis es caminó. Dios caminó con los hombres, y los hombres caminaron con Dios. Enoc (Génesis 5:22), Noé (Génesis 6:9) y Abraham caminaron con Dios (Génesis 17:1; 24:40).
Pero para la época de los eventos registrados en Éxodo, había tenido lugar un cambio: Dios simplemente no caminaba con los hombres, sino que vivía o moraba con ellos. El mandamiento de Dios a Israel fue: “Y harán un santuario para mí, y habitaré en medio de ellos” (Éxodo 25:8).
El primero de esos santuarios fue el tabernáculo. Cuando Moisés lo dedicó, la gloria de Dios descendió y entró en la tienda (Éxodo 40:33–35).
Dios moraba en el campamento, pero no lo hacía en el cuerpo de su pueblo.
Pero esto cambio. Juan 1:14 nos dice: “Y aquel Verbo fue hecho carne, y habitó entre nosotros (y vimos su gloria)”.
Ahora la gloria de Dios, vive en el cuerpo de los hijos de Dios. “¿O ignoráis que vuestro cuerpo es templo del Espíritu Santo, el cual está en vosotros, el cual tenéis de Dios, y que no sois vuestros?” (1 Corintios 6:19).
Con este trasfondo, podemos entender mejor qué nos está diciendo 1 Juan 4:12–16. Dios es invisible (1 Timoteo 1:17), y ningún hombre lo puede ver en su esencia.
Pero también la Biblia dice, que Jesús es “la imagen del Dios invisible” (Colosenses 1:15). Jesús nos revela el amor de Dios al tomar un cuerpo humano. Pero Jesús ya no está más aquí sobre la tierra. ¿Cómo, pues, se revela Dios al mundo en este tiempo?
Se revela a través de la vida de sus hijos. Los hombres no pueden ver a Dios, pero nos pueden ver a nosotros. Si permanecemos en Cristo, nos amaremos los unos a los otros y nuestro amor unos por otros, revelará el amor de Dios a un mundo necesitado. El amor de Dios será
experimentado en nosotros y luego se expresará a través de nosotros.
“Y al vivir en Dios, nuestro amor crece hasta hacerse perfecto. Por lo tanto, no tendremos temor en el día del juicio, sino que podremos estar ante Dios con confianza, porque vivimos como vivió Jesús en este mundo. En esa clase de amor no hay temor, porque el amor perfecto expulsa todo temor. Si tenemos miedo es por temor al castigo, y esto muestra que no hemos experimentado plenamente el perfecto amor de Dios.” 1 Juan 4:17-18 (NTV)
Es un amor, en el que podemos estar confiados. Hay amores tormentosos, me quiere, no me quiere, me hará daño, me dejó de amar... Pero podemos vivir como creyentes confiados en la seguridad del amor de Dios.
Aquí se introducen dos palabras en el vocabulario de Juan: temor y castigo. ¡Y esto se les está escribiendo a los creyentes! ¿Es posible que los creyentes puedan vivir realmente en temor al castigo? Sí. Desafortunadamente, muchos creyentes experimentan día a día el temor al castigo.
Y la razón es que no están creciendo en el amor de Dios.
Un creyente que experimenta el perfeccionamiento del amor, crece en su confianza en Dios.
Tiene un temor reverente de Dios y no miedo al castigo.
En nuestro vocabulario español, hemos adoptado la palabra griega fobia para referirnos al temor. En los libros de sicología se enumera toda clase de fobias. Por ejemplo, arachnophonia (miedo a las arañas), claustrofobia (miedo a los lugares cerrados o pequeños), acrofobia,
“temor a la altura” e hidrofobia, “miedo al agua”.
Juan está escribiendo acerca de la crisisfobia, el “temor al juicio”.
Si la gente tiene miedo, se debe a que algo del pasado le persigue, algo del presente le molesta o algo del futuro le amenaza. O quizá sea una combinación de estas tres cosas.
Un creyente en Cristo Jesús, no tiene que tener temor del pasado porque está perdonado, tampoco del presente, porque camina con Cristo, ni del futuro, porque ahí estará Cristo, y ha experimentado el amor de Dios, y este amor es perfeccionado en él día tras día.
Pasado
“Está establecido para los hombres que mueran una sola vez, y después de esto el juicio”
Hebreos 9:27 (RVR1960). Pero un creyente no le teme al juicio futuro porque Cristo ha sufrido el juicio por él en la cruz.
“De cierto, de cierto os digo: El que oye mi palabra, y cree al que me envió, tiene vida eterna; y no vendrá a condenación, mas ha pasado de muerte a vida.” Juan 5:24 (RVR1960)
“Ahora, pues, ninguna condenación hay para los que están en Cristo Jesús.”
Romanos 8:1a (RVR1960).
El juicio para el creyente no es cosa del futuro, sino que pertenece al pasado. Sus pecados, ya han sido juzgados en la cruz y nunca se volverán a colocar en su contra.
Pasado
“En esto consiste el amor verdadero: no en que nosotros hayamos amado a Dios, sino en que él nos amó a nosotros y envió a su Hijo como sacrificio para quitar nuestros pecados.”
1 Juan 4:10 (NTV)
Si Dios nos amó cuando estábamos fuera de su familia, desobedeciéndole, ¡cuánto más nos amará ahora que somos sus hijos!
Presente
No hay necesidad de que temamos al presente, porque “el perfecto amor echa fuera el temor”
(1 Juan 4:18).
“El que encubre sus pecados no prosperará; Mas el que los confiesa y se aparta alcanzará misericordia.” Proverbios 28:13 (RVR1960)
“Hijitos míos, estas cosas os escribo para que no pequéis; y si alguno hubiere pecado, abogado tenemos para con el Padre, a Jesucristo el justo.” 1 Juan 2:1 (RVR1960)
A medida que crecemos en el amor de Dios, dejamos de tener miedo a lo que Él hará.
Desde luego, hay un “temor de Dios” correcto, pero esta no es la clase de temor que produce castigo.
“Pues no habéis recibido el espíritu de esclavitud para estar otra vez en temor, sino que habéis recibido el espíritu de adopción, por el cual clamamos: ¡Abba, Padre!” Romanos 8:15 (RVR1960)
“Porque no nos ha dado Dios espíritu de cobardía, sino de poder, de amor y de dominio propio.”
2 Timoteo 1:7 (RVR1960)
“Nos amamos unos a otros, porque él nos amó primero. Si alguien dice: «Amo a Dios», pero odia a otro creyente, esa persona es mentirosa pues, si no amamos a quienes podemos ver,
¿cómo vamos a amar a Dios, a quien no podemos ver? Y él nos ha dado el siguiente mandato:
los que aman a Dios deben amar también a sus hermanos creyentes”.
1 Juan 4:19-21 (NTV)
Vuelve a enfatizar que el amor que Dios nos dio, y así nosotros debemos dar de ese amor a los demás.
“Él nos amó primero.” Es un gran alivio saber eso cuando Dios nos ordena amar a otros (a pecadores, que no lo merecen), no tenemos que producir ese amor completamente por nosotros mismos; sólo tenemos que recoger, usar y desarrollar lo que ya está allí. Dios no está diciendo: “¡Vengan y tengan amor!” Sólo espera que usemos lo que tenemos. El Espíritu que nos ha convertido ha dejado un depósito de su amor en nuestro corazón, y cuanto más damos, más recibimos nuevamente del Espíritu. Es un gran consuelo saber que no tenemos que
salvarnos a nosotros mismos, regenerar nuestros propios corazones muertos, transformar nuestras mentes hostiles, subir hasta donde está Dios, ni ganar su aprobación. ¡Dios ha tomado la iniciativa en todo! ¡Él nos ha dado las habilidades que espera que usemos! Dios no está ordenando lo imposible. Es natural, hasta automático, que cuando la gente crece en la conciencia del amor de Dios por ella, aumenta el deseo de mostrar amor a otra gente.
“Nosotros hemos conocido y creído el amor que Dios tiene para con nosotros” (versículo 16).
El amor de Dios es diferente del de Hollywood. La televisión y las películas presentan el amor, como una fuerza emocional misteriosa a la que simplemente se responde y se tiene que obedecer. Cuando esa fuerza misteriosa se desvanece, ya no se necesita sentir ningún vínculo con otra persona ni sentirse obligado a ella. El amor de Dios es más una decisión de la mente, que una reacción emocional. Es cerebral, no glandular. Jesús quiso tomar nuestra carne, pero no porque le encantó la idea de nacer en un pesebre. Jesús decidió hacer una propiciación por nuestros pecados, pero no porque quería experimentar los clavos y las espinas.
Un pastor cristiano dijo una vez: “El amor piadoso es la voluntad de incomodarse uno mismo, para proporcionarle algún beneficio a otra persona.”
Con las palabras fuertes e inflexibles del versículo 20, Juan regresa a otro tema clave de su libro:
hay una conexión invisible entre la fe real y las acciones amorosas; ninguno de ellos existe sin la otra. Nadie puede amar a Dios si el odio a su hermano lo está consumiendo. Es muy fácil fingir que se ama diciendo de vez en cuando las cosas debidas. Pero eso no es más que palabras; las obras son la realidad. El hecho es que la forma de tratar a otra persona (a quien se puede ver) demuestra lo que realmente se piensa de Dios (a quien no se puede ver).
Preguntas para dialogar
1 de Juan 4:9 (NTV) dice: “En esto consiste el amor verdadero: no en que nosotros hayamos amado a Dios, sino en que él nos amó a nosotros y envió a su Hijo como sacrificio para quitar nuestros pecados”.
• ¿Qué piensas acerca del siguiente enunciado?
“Aquí, Juan nos da la prueba de amor más grande, un Dios infinito que da lo mejor de sí, para alcanzarnos. Es un amor que se sacrifica, que da a pesar de que el objeto de su amor no merezca ese sacrificio”
Para orar:
Dios, tu amor nunca cambia, ya nos has mostrado tu amor al enviar a Jesús a morir por nosotros. Hoy y por la eternidad podremos seguir
disfrutándolo. Muchas gracias. En el nombre de Jesús. Amén.
Para hacer:
Memoriza el versículo de hoy. 1 de Juan 4:9 (NTV) dice:
“En esto consiste el amor verdadero: no en que nosotros hayamos amado a Dios, sino en que él nos amó a nosotros y envió a su Hijo como sacrificio para quitar nuestros pecados”.
SESIÓN 4: ENCONTRANDO EL AMOR VERDADERO
1 Juan 5
Vamos a abordar los temas de este capítulo, dividiéndolo en 2 partes. La primera parte, retoma uno de los temas al que se refiere varias veces en este libro, reafirma la humanidad y divinidad de Cristo, “Jesús es el Cristo, el Mesías”. Nos da evidencias, razones, fundamento acerca de por qué podemos creer que Él es Hijo de Dios.
La segunda parte, es la conclusión de la carta, nos menciona el propósito que tuvo al escribirlo y las afirmaciones finales donde enfatiza aspectos, repitiendo una expresión que la usa al menos 7 veces en este capítulo…. “Sabemos que”. Vincula el saber con el creer. Debido a esa
característica le pusimos por título a este estudio “El poder del saber”.
La clave, el propósito de la carta: “Estas cosas os he escrito a vosotros que creéis en el nombre del Hijo de Dios, para que sepáis que tenéis vida eterna, y para que creáis en el nombre del Hijo de Dios”. 1 Juan 5:13 (LBLA)
Saber: Tener información sobre alguien o algo.
Creer: Tener por cierto algo, aceptar como verdad. Tener la seguridad, certeza de algo, es personal.
La fé no está disociada de la razón.
1. Yo sé que Jesús es el Cristo, Hijo de Dios.
“Todo aquel que cree que Jesús es el Cristo, es nacido de Dio.”; 1 Juan 5:1a (RVR1960)
• Esta declaración presenta a Jesucristo como una sola persona, siendo a la vez Dios y hombre en forma inseparable.
• No basta creer que Jesús fue sólo un buen hombre, un buen maestro o un buen ejemplo. La fe en estos conceptos no produce regeneración. Para nacer de nuevo, es necesario creer que Jesús es el Cristo (Mesías, ungido)
Tenemos que recordar que uno de los propósitos de Juan al escribir esta carta fue refutar las enseñanzas de un grupo herético que se había formado dentro de la iglesia, trastornaba la enseñanza de los apóstoles sobre la persona de Cristo. Negaba que Jesucristo hubiera nacido en
SESIÓN 5: EL PODER DEL SABER
carne. Juan quiere contrarrestar estas falsedades.
La filosofía contemporánea decía:
• La materia es impura, sólo lo espiritual es puro.
• Puesto que el cuerpo es materia, por lo tanto Dios que es espíritu nunca podría unirse a la carne. No se podrían mezclar, en una personalidad.
• Decían que Dios vino a la tierra sobre Jesús en el bautismo, hasta poco antes del Calvario.
• Este es un punto neurálgico en la fe. La salvación depende de esa identificación de Jesús con el hombre. “Él se hizo lo que somos nosotros, para hacernos lo que Él es”
El creer en esta verdad, nos potencia para vivir en victoria.
2. Yo sé que tengo victoria.
“Todo lo que es nacido de Dios vence al mundo” nuestra fe.
“Pues todo hijo de Dios vence a este mundo de maldad, y logramos esa victoria por medio de nuestra fe. ¿Y quién puede ganar esta batalla contra el mundo? Únicamente los que creen que Jesús es el Hijo de Dios.” 1 Juan 5:4-5 (NTV)
La última frase del versículo agrega: “y esta es la victoria que ha vencido al mundo, nuestra fe”.
Jesucristo mora y actúa únicamente en los que han creído que él es el Cristo, el Hijo de Dios (5:1 y 5). Se puede decir también que Él ha nacido y vive en todos los que tienen esta creencia. La fe que triunfa es la misma que uno ejerce en Cristo para ser salvo. No pertenece únicamente a una clase especial de creyentes, sino a todos.
¿Por qué creer que Jesús es Dios? Evidencias de la encarnación de Jesucristo.
“Este es Jesucristo, que vino mediante agua y sangre; no mediante agua solamente, sino mediante agua y sangre. Y el Espíritu es el que da testimonio; porque el Espíritu es la verdad.”
1 Juan 5:6 (RVR1960)
La ley del Antiguo Testamento contiene una exigencia muy interesante en cuanto a la declaración de testigos: “Sólo por el testimonio de dos o tres testigos se mantendrá la
acusación” (Deuteronomio 19:15). Nuestro Señor Jesucristo hace referencia a la misma regla:
“en boca de dos o tres testigos conste toda palabra” (Mateo 18:16). Por su parte, Pablo
también apela a ese principio en 2 Corintios 13:1: “Por boca de dos o tres testigos se decidirá todo asunto”.
El agua: Se refiere a su bautismo. Cuando Juan el Bautista lo bautizó en el Jordán, lo presentó oficialmente al mundo como “el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo” (Mateo 3:13–17 y Juan 1:29). Con esa presentación, el Señor Jesucristo comenzó su ministerio público.
Es correcto decir, como Juan afirmó, que él vino por agua (5:6b).
Sangre: ¿Recuerda la herejía de Cerinto? Se dice que él creía en el Cristo, pero no en su encarnación en la persona de Jesús. Para él, el Cristo vino sobre Jesús cuando fue bautizado.
Basado en ese criterio, es posible que él estuviera de acuerdo con Juan en que Cristo vino por agua. Pero su herejía se hace claramente evidente por su enseñanza de que el Cristo partió de Jesús antes de su crucifixión.
Juan contrarresta esa creencia falsa al decir que Jesucristo vino mediante agua y sangre (5:6c).
El Cristo no partió de Jesús cuando derramó su sangre por nosotros en la cruz. No murió por nosotros únicamente el hombre Jesús, sino el Dios-Hombre Jesucristo. El agua y la sangre tan testimonio de su encarnación.
El Espíritu Santo: El Espíritu apareció en forma de paloma cuando Cristo fue bautizado en el Jordán, aportando su testimonio de esa manera. Pero el tiempo del verbo aquí está en presente: “Y el Espíritu es el que da testimonio” (5:6d). Este tiempo verbal indica una acción continua. Esa clase de testimonio fue prometida por Cristo a sus apóstoles: “Cuando venga el Consolador, el Espíritu de verdad, El dará testimonio acerca de mí”. Juan 15:26
3. Sabemos que tenemos vida eterna.
“
Y este es el testimonio: que Dios nos ha dado vida eterna; y esta vida está en su Hijo.12 El que tiene al Hijo, tiene la vida; el que no tiene al Hijo de Dios no tiene la vida. Estas cosas os he escrito a vosotros que creéis en el nombre del Hijo de Dios, para que sepáis que tenéis vida eterna, y para que creáis en el nombre del Hijo de Dios.” 1 Juan 5:11-13 (RVR1960)4. Sabemos que Dios nos oye y nos dará lo que pedimos.
“Y esta es la confianza que tenemos en él, que si pedimos alguna cosa conforme a su voluntad, él nos oye. Y si sabemos que él nos oye en cualquiera cosa que pidamos, sabemos que tenemos las peticiones que le hayamos hecho. 1 Juan 5:14-15 (RVR1960)
• El fundamento de la oración: “Dios nos escucha, está atento”
• El principio de la oración: Condición “De acuerdo a la voluntad de Dios” Jesús nos enseñó a orar “Hágase tu voluntad” No, modifíquese tu voluntad, para satisfacer lo que yo quiero. Sino que es el espacio en que nuestros deseos necesitan reorientarse
conforme al propósito de Dios”.
Orar, no es pedir a Dios lo que nosotros queremos, sino es preguntarle lo que El quiere, escucharle “aceptar su voluntad” y fuerzas para cumplirla.
5. Sabemos que los hijos de Dios no se caracterizan por practicar el pecado.
“Sabemos que todo aquel que ha nacido de Dios, no practica el pecado, pues Aquel que fue engendrado por Dios le guarda, y el maligno no le toca.” 1 Juan 5:18 (RVR1960)
6. Sabemos que el Hijo de Dios nos da entendimiento para conocer la verdad.
“Pero sabemos que el Hijo de Dios ha venido, y nos ha dado entendimiento para conocer al que es verdadero; y estamos en el verdadero, en su Hijo Jesucristo. Este es el verdadero Dios, y la vida eterna.” 1 Juan 5:20 (RVR1960)
El hombre por sí, mismo sólo puede hacer conjeturas y suposiciones, pero en Cristo ingresa al conocimiento de la realidad.
En Cristo, podemos pasar de las suposiciones, al tiempo de saber.
7. No te distraigas.
“Queridos hijos, aléjense de todo lo que pueda ocupar el lugar de Dios en el corazón.”
1 de Juan 5:21 (NTV)
Preguntas para dialogar
1 Juan 5:13 (LBLA) menciona el propósito por el cual Juan escribió esta carta.
“Estas cosas os he escrito a vosotros que creéis en el nombre del Hijo de Dios, para que sepáis que tenéis vida eterna, y para que creáis en el nombre del Hijo de Dios”.
• Si alguien te preguntara por qué crees que Jesús es el Hijo de Dios, el Mesías ¿Qué le dirías?
Para orar:
Creo en ti Jesús. Eres el Hijo de Dios. Siendo Dios, viniste a este mundo, te hiciste hombre, moriste en la cruz, resucitaste y pagaste por mis pecados y me has dado vida eterna. Muchísimas gracias. En el nombre de Jesús.
Amén.
Para hacer:
Haz una lista, mencionando razones, aspectos relevantes, para responder a la pregunta ¿Por qué podemos creer que Jesús es el Hijo de Dios, el Mesías?
SESIÓN 5: EL PODER DE SABER
2 Juan
“Yo, Juan, el anciano, les escribo esta carta a la señora elegida y a sus hijos, a quienes amo en la verdad y no solo yo sino también todos los que conocen la verdad, porque la verdad vive en nosotros y estará con nosotros para siempre.La gracia, la misericordia y la paz que provienen de Dios Padre y de Jesucristo el Hijo del Padre permanecerán con nosotros, los que vivimos en la verdad y el amor.” 2 Juan 1:1-3 (NTV)
1. Identidad del autor y sus destinatarios (V. 1, 2)
Autor: El apóstol Juan está indicando su edad y también su posición oficial en el liderazgo de la iglesia El anciano se presenta a sí mismo afirmando su sincero amor por la iglesia: a quienes yo amo en verdad. La iglesia a quien está dirigida esta epístola es identificada como la señora elegida y a sus hijos, entendiendo por sus hijos a los miembros en plena comunión de la misma.
Pareciera desprenderse del texto que la expresión que Juan usa (y no solo yo, sino también todos los que han conocido la verdad) hace referencia a que esta iglesia era bastante conocida en los círculos cristianos. El amor que se siente por la iglesia tiene su fundamento en la verdad de Dios, verdad que enseña a amar, verdad cuyo corazón es Jesucristo mismo (V. 9).
Destinataria: La señora. Ha sido bastante discutido el tema de quien era “la señora” a quien el Apóstol escribe. Algunos piensan que se trata de una comunidad o iglesia local, otros piensan que esta carta fue escrita a una mujer destacada que sostenía la iglesia con sus riquezas; el Apóstol la llamó “Electa”, significando “excelencia” y le dio el título de “señora”, de la misma manera que Lucas destacó a Teófilo.
De ahí que Juan afirme con tanta convicción que el amor que siente por la iglesia es a causa de la verdad que permanece en nosotros y que estará con nosotros para siempre.
Nótese los verbos usados: permanece y estará. La verdad, que es el sujeto de ambos, hace su lugar de residencia en la iglesia y, por ende, en la vida de sus miembros. Juan, como apóstol, se siente responsable de la verdad que le ha sido depositada y afirma que esa verdad, que ha compartido con la iglesia, al haber sido recibida por fe ha hecho su residencia en la iglesia misma, residencia que será constante y continua. Por eso Juan dice: la verdad que permanece en nosotros y estará con nosotros para siempre.
SESIÓN 6: AMOR Y VERDAD
La bendición apostólica (V. 3)
Esta bendición apostólica es muy particular. Primero porque es una afirmación que el Apóstol hace y, segundo porque el Apóstol se incluye en la misma: La gracia, la misericordia y la paz … estarán con nosotros. El término usado para gracia (caris) denota el amor de Dios no merecido, el que ha sido libremente otorgado a sus criaturas. Misericordia (eleos) tiene un significado muy similar, pero incluye la idea de la fidelidad de Dios a su relación con el humano con respecto al pacto, y esta incluye el perdón de Dios por causa de la infidelidad del ser humano. Y el término paz (eirene), que tiene su trasfondo judío, denota estar bien, íntegro en todos los niveles y áreas de la vida. Cuando estos términos son considerados en conjunto, nos hablan de la provisión, el carácter y la necesidad de la salvación que tiene el ser humano. Todos ellos son fruto de la verdad y, al igual que la verdad, estarán con nosotros.
Vivan en la verdad
“¡Qué contento me puse al encontrarme con algunos de tus hijos y ver que viven de acuerdo con la verdad, tal como el Padre lo ordenó! Les escribo para recordarles, queridos amigos, que nos amemos unos a otros. Este mandamiento no es nuevo, sino que lo hemos tenido desde el principio. 6 El amor consiste en hacer lo que Dios nos ha ordenado, y él nos ha ordenado que nos amemos unos a otros, tal como ustedes lo oyeron desde el principio.” 2 Juan 1:4-6 (NTV)
A partir del v. 4 y hasta el v. 6, Juan nos muestra el propósito de su epístola. Nos habla de la calidad de vida que la iglesia ha desarrollado hasta aquí, y eso causa regocijo en la vida del Apóstol (V. 4–6) Si tuviéramos que resumir el corazón principal del contenido de la epístola, diríamos que este es el contraste entre la verdad y el error, entre el amor y el odio, entre la iglesia y el mundo. temas que están debidamente desarrollados en 1 Juan.
A. VERDAD: Una calidad de vida regida por la verdad (V. 4–6)
Juan dice: ¡Qué contento me puse al encontrarme con algunos de tus hijos y ver que viven de acuerdo con la verdad, tal como el Padre lo ordenó!… En algún momento del tiempo pasado y hasta el momento en que escribe esta carta ha sido motivo de regocijo el cerciorarse de que de entre tus hijos hay quienes andan según la verdad, es decir, su estatus de vida es concordante con la verdad. Se presume del texto que estos creyentes se encontraban en otro lugar, distinto del lugar donde se encontraba la iglesia a la que pertenecían, y allí tuvieron el privilegio del encuentro con el Apóstol.
Cabe preguntarse si había miembros de la iglesia que no se conducían según la verdad. En 1 Juan 2:18, 19 se habla de la separación de algunos miembros de la iglesia que decidieron seguir la doctrina de los falsos maestros. Por esta razón es entendible el me alegré mucho de Juan.
Algunos eruditos concuerdan en decir que la composición de la iglesia tenía una membrecía,
cuya mayoría estaba inclinada hacia los postulados heréticos que consistían principalmente en una interpretación errónea de la cristología
Juan nos define que andar en la verdad es: andar conforme al mandamiento que hemos recibido del Padre. Esto, según el pensamiento de Juan, es vivir la verdadera vida, vida
comprometida con la verdad de Dios revelada en la persona de Jesucristo y que se expresa en obediencia a esa misma verdad. Juan ya ha dicho que la verdad permanece en nosotros (v. 2), ahora expresa su gran alegría de saber que hay quienes viven según la verdad. Se hace
necesario destacar que la idea principal del verbo “andar” (peripateo) denota la actitud de compromiso total del individuo de comportarse, conducirse, conformarse, seguir y vivir según la verdad.
B. AMOR: Vivir para obedecer el mandato de amarse unos a otros
Juan escribe: “Y este es su mandamiento: que creamos en el nombre de su Hijo Jesucristo y que nos amemos unos a otros, como él nos ha mandado” (1 Juan 3:23). En el pensamiento de Juan el amar al prójimo es resultante directo del amor que se tiene al Padre, y amar al Padre implica creer en el nombre de su Hijo Jesucristo. Una vez más Juan reitera la estrecha unidad entre la verdad (verdad revelada en Jesús y que debe ser creída) y el amor (amor que Dios inspira y manda que practiquemos). Ambos, la verdad y el amor, son evidencias en la conducta del creyente fiel y son características de su estilo de vida.
La solicitud apostólica no se deja esperar y Juan la hace manifiesta diciendo: Y ahora te ruego, señora, … que nos amemos unos a otros. Con esto indica su intención de llegar al corazón mismo de su tema. Lo que está solicitando por medio de la epístola no es nada nuevo ya que este mandamiento había sido enseñado por Jesús a sus discípulos (Juan 13:34; 15:12, 17). Sin embargo, su solicitud tiene las características de una apelación personal y urgente simplemente porque él ha sido testigo del crecimiento del movimiento herético y de la influencia y daño que ha producido, especialmente en la comunión de los santos.
El que nos amemos unos a otros se desprende del mandamiento dado por Jesús y que está dirigido a todos los creyentes. El amor, según Juan, puede ser ordenado como mandato toda vez que este es la respuesta obediente de un creyente, el cual pertenece a la esfera de las acciones despojadas de egoísmo y autosuficiencia. Por lo tanto, no se trata de un mandamiento nuevo sino de un mandamiento que desde los mismos orígenes del cristiano estuvo a la
vanguardia en lo que se requería de quienes serían los súbditos del reino de los cielos.
“El amor consiste en hacer lo que Dios nos ha ordenado, y él nos ha ordenado que nos amemos unos a otros, tal como ustedes lo oyeron desde el principio.” 2 Juan 1:6 (NTV)
¿En qué consiste el amor? Y este es el amor: que andemos según sus mandamientos. Este es el mandamiento en que habéis de andar, como habéis oído desde el principio (v. 6). Amar es vivir según los mandamientos de Dios (comp. v. 4); este es el mandamiento según el cual los
creyentes han de vivir. No es nuevo leer en Juan que el amor debe ser expresado en obediencia (Juan 14:15, 21; 15:10; 1 Jn. 2:3–5; 3:10–18, 23; 5:2, 3). Juan define el amor en términos de obediencia a Dios. El verbo usado—andar—es el mismo del v. 4 (peripateo) denotando que la totalidad de la vida ha de ser regulada por la obediencia al mandamiento del amor. Un cristiano quien busca lo mejor de Dios para sus hermanos en Cristo tan solo puede lograrlo vía
obediencia a lo que Dios le ha ordenado observar.
Una creencia que está fundada en la verdad implica una conducta apropiada. Si la verdad es el mandamiento de Dios, entonces la conducta ha de ser el amor en el que se debe andar.
La separación de hermanos de la comunión de los santos, producto de la vehemencia de los maestros heréticos y sus enseñanzas, revela dos cosas importantes, a saber, una ignorancia de la verdad de Dios y una actitud arrogante carente de amor. Es aquí donde Juan se mueve del gozo que le produce el ver creyentes que se conducen según la verdad de Dios al triste momento de advertir la presencia de los falsos maestros que, con su falsa enseñanza, han ejercido una influencia perniciosa.
2. Una advertencia ante el error inminente (V. 7–8)
“Les digo esto, porque muchos engañadores han salido por el mundo. Ellos niegan que Jesucristo vino en un cuerpo humano. Tales personas son engañadores y anticristos. Tengan cuidado de no perder lo que hemos logrado con tanto trabajo. Sean diligentes para que reciban una recompensa completa.” 2 Juan 1:7-8 (NTV)
Si la verdad es corrompida por el error, entonces la ausencia de amor mutuo y de la verdad misma han de ser realidades innegables en el seno de una comunidad que así vive. Esto es lo que Juan desea evitar en el seno de la iglesia y es por ello que invita a resistir todo intento posible que los falsos maestros hagan de infiltrar la iglesia.
La triste realidad a la que Juan llama la atención es el hecho de que muchos engañadores han salido al mundo. Muchos han abandonado la verdad y han decidido ir al mundo. El verbo para
“salir” (exercomai) aquí es el mismo que se usa en 1 Juan 2:19, en donde Juan habla de los anticristos que “salieron de entre nosotros”. Se han separado de la verdad de Dios, se han separado de la comunidad cristiana y han decidido ser embajadores de la mentira, del engaño y del error. La negación de la cardinal doctrina de la encarnación de Cristo era el tema en
cuestión. Juan no podía soportar semejante aberración. Él no había visto ni una visión ni una ilusión de Jesucristo, por el contrario lo oyó, lo vio con sus propios ojos, lo contempló y lo palparon sus propias manos (1 Juan 1:1).
Quienes no confiesan que Jesucristo ha venido en la carne son engañadores, errantes, vagabundos, impostores y charlatanes, individuos cuya única misión es desviar, extraviar y apartar del buen camino (de la buena doctrina) a quienes se disponen a poner atención a sus discursos. Estos engañadores que han desertado de la iglesia han animado a otros a que les sigan. Si los cristianos han sido llamados a ir al mundo y predicar el evangelio, los engañadores han decidido ser emisarios itinerantes enseñando el error, ganando convertidos para su propia causa. Negar la encarnación de Cristo implicaba negar su vida y su muerte, negar que su cuerpo fuese verdaderamente humano y aceptar que solo fue una apariencia. Esta negación implica un desconocimiento de la unión permanente de las dos naturalezas de Jesús, a saber, su naturaleza humana y su naturaleza divina. La encarnación no es solo un acontecimiento
histórico, sino que es una verdad permanente. Jesús no se convirtió en el Hijo de Dios en el momento de su bautismo, como tampoco dejó de ser el Hijo de Dios momentos antes de morir.
Semejante negación marca a quien la afirma como el engañador y el anticristo. Este anticristo revela una oposición radical a Jesús la cual es la marca del fin de los tiempos. La presencia de anticristos es simplemente el anticipo del anticristo que habrá de venir. El anticristo tiene por finalidad el engañar. Por eso Juan advierte e invita a resistir el intento de estos engañadores y anticristos, de lo contrario, la relación personal del creyente con Dios será corrompida por el error y terminará por ser totalmente destruida.
El mirad por vosotros mismos enfatiza la necesidad de un esfuerzo personal de vigilancia y así evitar los efectos desastrosos que cualquier compromiso con el error implicaría. Negativamente hablando, Juan dice: para que no perdáis las cosas en que hemos trabajado y, positivamente hablando agrega: sino que recibáis abundante recompensa. Esto significa que la asociación con el error implica pérdida de lo que se ha logrado a través de los años, producto de estar en comunión con la verdad. Asimismo, el interés del Apóstol está centrado en que ganen, y no que pierdan la recompensa plena de su fidelidad expresada en el servicio que han rendido a Dios a través de los años. El tema tratado por el Apóstol no guarda relación con la salvación.
El peligro de la falsa doctrina y el interés de los engañadores es apartar de la verdad a aquellos que han estado en la iglesia escuchando la sana doctrina. Pareciera que el argumento de los engañadores está fundamentado en “nuevas revelaciones”, que les permitían persuadir a sus oyentes a venir a las aguas profundas de estas mismas, las que les haría más avanzados en el conocimiento y en la doctrina. ¿Qué sucede en la vida de aquellos que se alejan radicalmente de la fe apostólica? O, mejor dicho, ¿qué sucede cuando alguien no permanece en la doctrina de Cristo?