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LA VARIABLE SUJETO: QUÉ POSICIÓN

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Academic year: 2022

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Taal- en Letterkunde – afstudeerrichting: Spaans – Engels Academiejaar 2013-2014

Faculteit Letteren en Wijsbegeerte

L A VARIABLE SUJETO : ¿Q UÉ POSICIÓN

OCUPA EL ESPAÑOL CHILENO DENTRO DEL ESPECTRO DE LA VARIACIÓN DIALECTAL ?

Masterproef ingediend tot het behalen van de graad van Master of Arts in de Taal– en Letterkunde: Spaans – Engels

Nele Van Esbroeck

Promotor: Prof. Dr. Renata Enghels

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1

Agradecimientos

Cuando uno comienza a escribir una tesina parece el inicio de un largo viaje solitario. Se tiene que forzar para concentrarse horas y horas: primero, recorriendo innumerables páginas de árticulos científicos y otros libros académicos, luego, luchando contra el teclado del portátil.

Paso por paso va avanzando. Aunque al principio aun no se sabe adónde ir ni cómo llegar de un capítulo a otro, después de un tiempo desvanece la niebla y aparece el camino por seguir.

Sin embargo, un viajero nunca se encuentra solo en el mundo y asimismo yo me he encontrado con personas que, cruzando mi camino, me querían ‘echar una mano’.

En primer lugar, quisiera dar las gracias a la profesora Renata Enghels por aceptar ser la directora de esta tesina. Agradezco profundamente el tiempo que ella ha dedicado a este trabajo, incluyendo nuestras citas con sus fructíferos consejos y las acertadas correccciones de una versión inacabada. En segundo lugar, quisiera agradecer a la estudiante de doctorado Kris Helinckx por dejarme utilizar su corpus del español de Chile. Además aprecio muchísimo todo su ayuda en cuanto a la búsqueda de artículos, las explicaciones del programa EXMARaLDA, las consejas valiosas y correcciones pertinentes.

Por último, me gustaría dar las gracias a mi familia por todo el apoyo que me han ofrecido durante estos meses. Volviendo una vez más a la metáfora del viaje: cuando yo había escalado una montaña, ellos sentían la misma alegría. Cuando pasaba por una cueva oscura, me agarraron de la mano y conducieron hasta donde podía ver la luz. Gracias.

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Índice

Agradecimientos ... 1

Introducción ... 4

PARTE 1: ESTADO DE LA CUESTIÓN ... 6

1 Los pronombres personales sujeto en el español estándar ... 6

1.1 Pro-drop: Expresión y omisión del pronombre personal sujeto ... 6

1.2 Reflexión sobre el estatuto variable del sujeto pronominal frente al sujeto nulo ... 10

2 Los pronombres personales y la variación dialectal ... 14

2.1 Panorama de los dialectos ... 14

2.2 Factores de influencia ... 18

2.2.1 Factores sintácticos ... 19

2.2.1.1 Persona y número ... 19

2.2.1.2 Ambigüedad verbal ... 23

2.2.1.3 Fijación del orden de las palabras ... 25

2.2.2 Factores pragmáticos y pragmático-discursivos ... 27

2.2.2.1 Switch-reference ... 27

2.2.2.2 Cortesía ... 29

2.2.2.3 Topicalidad ... 31

2.2.2.4 Priming o persistencia ... 33

2.2.3 Factor semántico ... 37

2.2.3.1 Semántica de los verbos ... 37

2.3 Particularidades del español chileno ... 39

PARTE 2: ESTUDIO DE CORPUS DEL ESPAÑOL CHILENO ... 41

3 Descripción del corpus ... 41

3.1 Objetivos del análisis ... 41

3.2 Metodología ... 42

4 Estudio de corpus y comparación con otras variantes del español ... 44

4.1 La variable sujeto dentro de la variante chilena ... 44

4.1.1 Tres tipos de sujetos ... 44

4.1.2 Variación libre versus contextos obligatorios ... 45

4.1.3 Tasa pronominal ... 48

4.2 Factores de influencia en la variante chilena ... 49

4.2.1 Factores sintácticos ... 49

(4)

3

4.2.1.1 Persona y número ... 49

4.2.1.2 Ambigüedad de la forma verbal ... 56

4.2.1.3 Tiempo verbal ... 58

4.2.1.4 Fijación del orden de las palabras ... 61

4.2.2 Factores pragmáticos y pragmático-discursivos ... 65

4.2.2.1 Switch reference ... 65

4.2.2.2 Priming ... 68

4.2.3 Factor semántico ... 73

4.2.3.1 Semántica de los verbos ... 73

5 Conclusión: estudio de corpus ... 79

Conclusión general ... 81

Bibliografía ... 83

Total de palabras: 30 365

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4

Introducción

“Subject expression is one of the most widely studied features of Spanish syntax, yet it remains one of the least understood” (Travis 2007: 106)

El empleo de los pronombres personales sujeto en la lengua española constituye un tópico de investigación que atrajó el interés de no pocos lingüistas. Las últimas decadas, el tema sobre todo probó ser de gran interés dentro del campo de la lingüística dialectal. Autores como Morales, Cameron, Flores-Ferrán y Silva-Corvalán, entre otros, ya han publicado una voluminosa cantidad de estudios sobre la expresión del sujeto en una variedad de dialectos del español, pero como expone Travis (2007: 106), todavía quedan muchas cuestiones por resolver. La intención de este trabajo es describir la manifestación del sujeto en el español hablado en Chile y definir los factores que influyen en su expresión pronominal.

La primera parte de este estudio contiene un estado de la cuestión sobre el uso de los pronombres personales. No obstante, antes de poder examinar la manifestación del sujeto dentro de variación dialectal, es pertinente estudiar el pronombre personal sujeto y su uso dentro de la lengua estándar. Es generalmente sabido que el español es una lengua pro-drop, lo que significa que el hablante puede variar entre la manifestación explícita de un sujeto pronominal y su omisión. Esta variación es lo que Silva-Corvalán (2003) ha llamado ‘la variable sujeto’. Moreno (2001: 1-2) explica que “los hablantes recurren a elementos lingüísticos distintos para expresar contenidos distintos y, a la vez, que se pueden usar elementos lingüísticos diferentes para decir unas mismas cosas”. Por consiguiente, en el caso que el sujeto pronominal y el sujeto nulo no forman simplemente dos formas alternativas para expresar un mismo significado, implica que existen factores de influencia que provocan o condicionan la manifestación de una u otra forma. Un primer capítulo describe el uso de la variable sujeto en el español estándar, incluyendo por una parte reglas gramaticales que regulan en ciertos casos la forma explícita o implícita obligatoria del sujeto (Fernández Soriano 1999, Enríquez 1984, Flores-Ferrán 2004a), y por otra, la indagación del estatuto de la variable sujeto como formas diferentes de decir lo mismo (Silva-Corvalán 2003, Serrano y Aijón Oliva 2010a, 2010b).

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5 Luego, un segundo capítulo del estado de la cuestión investigará el uso de la variable sujeto dentro de la variación dialectal. Estudios anteriores han indicado que este uso puede variar fuertemente según la zona dialectal del español (Silva-Corvalán 2003, Orozco y Guy 2008, Mayol 2012). En concreto, se ha confirmado que la zona del Caribe, con Puerto Rico y la República Dominicana, muestran unas tasas pronominales muy elevadas (Cameron 1993, Orozco y Guy 2008, Abreu 2012). El español peninsular y el mexicano, por el otro lado, son las variantes con las tasas pronominales más bajas (Cameron 1993, Orozco y Guy 2008, Enríquez 1984). Estos hallazgos ponen en duda el estatus de la variante sujeto y nos obligan a investigar qué factores influyen en el uso pronominal de variante a variante y qué hipótesis surgieron a lo largo de los años para explicar el uso (o abundancia) pronominal. En efecto, este estudio se enfocará en tres tipos de factores de influencia: factores sintácticos, factores pragmáticos y pragmático-discursivos y factores semánticos. Concluimos el marco teórico observando unas particularidades del español chileno.

La segunda parte de este estudio contiene un análisis de corpus sobre el uso de la variable sujeto en una de las variantes del español, a saber el español chileno, como hemos mencionado. Con el objetivo de por un lado comprobar algunas de las hipótesis que intentan razonar el uso pronominal y por otro ver cómo este dialecto se comporta en comparación con otras variantes del español que han sido estudiadas anteriormente por otros autores, hemos escogido para este trabajo el habla chilena como objeto de investigación. Debido a que casi no se ha investigado el uso pronominal de esta variante (con excepción de un estudio de Cifuentes 1980), parece muy interesante estudiar el español chileno e intentar de colocarlo en el espectro de la variación dialectal del español a base de estudios previos. Puesto que este estudio analiza el lenguaje oral espontáneo, se intenta solamente hacer comparaciones con estudios que examinan igualmente el lenguaje oral espontáneo o parcialmente guiado, ya que es la forma más natural y primaria de la manifestación de la lengua. El núcleo de la investigación empírica concierne al análisis de parámetros sintácticos y pragmáticos y pragmático-discursivos.

El último capítulo de este trabajo intenta proponer una respuesta a las preguntas de investigación. O, por decirlo de otro modo, dar una conclusión a la cuestión de cómo se utiliza la variable sujeto en el español hablado en Chile, cuáles son los factores de influencia en la expresión pronominal y cómo se relacionan con la variación dialectal española.

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PARTE 1: ESTADO DE LA CUESTIÓN

1 Los pronombres personales sujeto en el español estándar

Este primer capítulo investiga el pronombre sujeto en el español estándar. Primero recapitulamos las observaciones de las gramáticas y otros trabajos científicos sobre los pronombres personales sujeto (PPS) y el uso regulado de esta variable (Sección 1.1). Después se cuestionará el concepto de la variable lingüística que representa el pronombre sujeto frente al sujeto nulo: ¿De verdad son dos formas variables que expresan el mismo significado (Sección 1.2)?

1.1 Pro-drop: Expresión y omisión del pronombre personal sujeto

Los pronombres personales en función del sujeto forman parte del grupo más amplio de los pronombres. Aunque todos son elementos referenciales, los pronombres personales se distinguen entre sí, en que solamente cumplen una función deíctica es decir, se refieren únicamente a las personas gramaticales, un contexto extralingüístico (Fernández Soriano 1999: 1213). Además, la categoría de los pronombres personales se acerca por un lado a la de las desinencias verbales y por otro lado a la del sintagma verbal, porque pueden cumplir las mismas funciones sintácticas de sujeto, objeto directo o indirecto (Fernández Soriano 1999:

1211). De todas formas, los pronombres personales no llevan un contenido semántico. Luego, los PPS difieren de los otros pronombres personales, (en función de objeto) en que concuerdan en persona, género, número y caso del verbo. Y en que estos rasgos se repiten en las desinencias del verbo. No obstante, el género de la primera y segunda persona del singular no está expresado formalmente, pero se recupera gracias a su función deíctica que identifica a las personas en el acto de comunicación.

Al examinar los PPS, resulta imprescindible señalar el parámetro universal de pro-drop1 que influye profundamente en el uso pronominal en español (Flores-Ferrán 2004a: 49, Orozco y

1 Aunque el español en toda su variedad es visto como un lengua pro-drop, Gutiérrez (2013: 116-119) discuta el estatuto del español caribeño dado la abundancia de los PPS en la zona (véase 2.1). Esta variante puede ser considerado como una ‘lengua semi pro-drop’, que se encuentra dentro del continuum entre los dos extremos de lenguas pro-drop y lenguas no pro-drop (Gutiérrez 2013: 116). Gutiérrez (2013: 116) se aleja aquí de Holmberg et al. (2009 apud Gutiérrez 2013: 116), quien definió el término de ‘semi pro-drop’ como una lengua que solamente puede presentar sujetos implícitos “bajo ciertas condiciones sintactico-semanticas especiales que deben ser identificadas” (Gutiérrez 2013: 116) y no permite variantes libres.

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7 Guy 2008: 70, Claes 2011: 6). Este parámetro posibilita la alternancia entre la expresión y omisión de un PPS en frases como (yo) voy a la escuela. Aunque generalmente se habla del pronombre sujeto como una variable sintáctica (Silva-Corvalán 2003: 1), uno debe tener en cuenta que esta variación no es totalmente libre. En otras palabras, mientras que la mayoría de los verbos admite la alternancia entre un PPS explícito o tácito (1,2), en otras cláusulas la variable sujeto debe de tomar una forma obligatoria, sea la forma explícita (3) o la forma nula (4,5).

(1) (Yo) hablo español.2

(2) Elena canta. Ella canta. Canta.

(3) Ellos fueron a la playa pero yo decidí quedarme en casa.

(4) Es necesario que estudies.

(5) El gato salta del techo. *Él salta del techo. Salta del techo.

La gramática ha descrito reglas cuando la omisión del PPS resulta obligatoria y también cuando la expresión de un sujeto nominal o pronominal es necesaria para la gramaticalidad de la frase. Los sujetos dentro de estos contextos se consideran como sujetos obligatorios, incluso cuando se trata de un sujeto nulo. A continuación señalamos los contextos particulares que no permiten la libre alternancia de la variable sujeto.

Ante todo, en cuanto a la omisión, existen contextos en los cuales un sujeto pronominal provocaría un cambio de significado o resultaría agramatical. Primero, si se desea una interpretación genérica (como ‘cualquiera’, ‘todo el mundo’) con la tercera persona del plural, la omisión del sujeto resulta necesaria (Fernández Soriano 1999: 1218).

(6) Han tocado a la puerta.

a. Ellos han tocado a la puerta.

(7) Compré un libro, *él estaba barato.

(8) Llueve mucho.

Compara (6) con (6a), donde en la segunda frase se obtiene una interpretación referencial específica. El referente ellos es conocido. Segundo, en caso de referirse a un sujeto inanimado o impersonal, se exige un sujeto nulo (7) (Fernández Soriano 1999: 1220). De manera similar, los verbos impersonales tampoco admiten un sujeto dicho (8) (Fernández Soriano 1999:

1220).

2 Si no se indica de otra manera, todos los ejemplos son míos.

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8 Por el contrario, en cuanto a la expresión, podemos constatar que generalmente se explica la presencia de los pronombres personales debido a tres factores: la redundancia o el pleonasmo, el énfasis o contraste y la ambigüedad (Claes 2011, Enriquez 1984 y Fernández Soriano 1999). El primer factor de redundancia se debe al factor de pro-drop y al hecho de que los rasgos de persona y número de los PPS están recuperados en la desinencia verbal. Por consiguiente, cuando el hablante tiene la elección entre los PPS y sujetos nulos (Orozco y Guy 2008: 7), los PPS pueden ser considerados superfluos (Fernández Soriano 1999: 1227).

Sin embargo, gracias a la función deíctica y de referencia humana (Enríquez 1984: 105), podemos deducir que la presencia de un PPS sí viene de un estímulo motivado. Es por eso que autores como Enríquez (1984: 110) y Fernández Soriano (1999: 1227) rechazan un uso enteramente pleonástico.

El segundo factor de énfasis, se da a conocer por “el deseo del hablante por destacar la actitud que toma el sujeto frente a la de otro u otros” (Enríquez 1984: 112) como se ilustra en el ejemplo (6). Según Enríquez (1984: 112), el énfasis muestra la causa primordial para la aparición de los PPS.

(9) En casa mi marido friega los platos porque yo odio hacer eso. (Fernández Soriano 1999: 1227)

(10) Él llegó tarde pero ella no dijo nada. (Flores-Ferrán 2004a: 55) a. Él llegó tarde pero no dijo nada.

Tercero, con el factor de ambigüedad, el hablante quiere recuperar los rasgos de persona y número donde la forma verbal no los da (en los paradigmas menos distintivos: tiempos del imperfecto, condicional y pluscuamperfecto) o recuperación de género. Cuando observamos el ejemplo (7), notamos que la presencia del PPS nos da una lectura clara. En cambio, un sujeto implícito habría causado una ambigüedad (7a): no es claro si los sujeto de los verbos llegó y dijo son correferenciales o no.

Aparte de eso, ciertos contextos condicionan el uso explícito del pronombre sujeto, pese a la presencia de la desinencia verbal. Entre ellos se encuentran verbos en construcciones adversativas con pero (8), verbos en construcciones pseudo hendidas (9), verbos con el sujeto

‘uno’ (10), pronombres acompañados por ‘mismo’ (11), ciertos marcadores del discurso o construcciones (en proceso de ser) gramaticalizadas (12), contextos con sujeto focal o contrastivo (13) y construcciones de tipo [pronombre sujeto + complemento apositivo

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9 cuantificacional/adjetival/oracional] (14) (Flores-Ferrán 2004a: 55-56, Fernández Soriano 1999: 1226). Cabe notar que las oraciones quedan gramaticalmente y semánticamente incorrectas al usar un sujeto nulo.

(11) Ellos optaron por el rojo pero ellas no pensaron igual.

(12) La que me voy soy yo.

(13) Uno no se imagina.

(14) Él mismo me lo dijo.

(15) Qué sé yo.

(16) ¿Quién ha sido? - *Ø He sido.

(17) *Ø, que tienes dinero, podrás venir.

Recapitulando, el uso del pronombre personal sujeto no siempre es arbitrario. Al contrario, dentro de la variación lingüística el español genera ciertos contextos y construcciones gramaticales u oracionales que requieren un sujeto explícito o implícito obligatorio3 (3,4,5).

Pero, ¿qué ocurre en los contextos donde hay aparentemente libre alternancia (1,2)? Debemos cuestionar el estatuto de la variable sujeto también en estos contextos, donde a primera vista la presencia o ausencia del PPS no está motivada. Exploramos este tema en el capítulo siguiente (1.2).

De todos modos, si queremos hacer un análisis de corpus, será útil incluir un parámetro que investiga la diferencia entre los sujetos que aparentemente tienen una libre alternancia para expresarse y sujetos que se encuentran en contextos que requieren una forma obligatoria.

Desde aquí, la mención de la variable sujeto se refiere a sujetos en contextos discursivos en los cuales el uso del PPS es variable, es decir, donde la expresión u omisión no resulta obligatoria4.

Aunque este trabajo se enfocará en los sujetos pronominales, no se puede olvidar que la expresión del sujeto ocurre en realidad de varias formas, mientras que la omisión del sujeto siempre se manifiesta por Ø. Para que esto quede claro, se hablará de tres tipos de sujetos:

primero tenemos el sujeto pronominal o el PPS (18), segundo, el sujeto nulo (19), y en tercer

3 Con todo, las reglas gramaticales de la expresión y omisión de los PPS según las gramáticas no coinciden siempre con lo que ocurre en el español en discurso, como veremos más en detalle en los capítulos que vienen.

4 La mayoría de los estudios han excluido contextos discursivos con sujetos obligatoriamente expresos o nulos.

No obstante, no siempre queda claro si han rechazado contextos con refuerzo adjetival o adverbial (sólo *(él) lo hizo) o construcciones del tipo [PPS + complemento apositivo cuantificacional/adjetival/oracional] (*Ø, que tienes dinero, podrás venir) (Silva-Corvalán 2003: 4).

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10 lugar tenemos todos los otros tipos de sujetos como el nominal, el sintagma nominal o el demostrativo (20). Esto será un segundo parámetro en la investigación.

(18) Ellos juegan en el jardín.

(19) Ø estoy comiendo una manzana.

(20) Juan lee un libro, la casa de mi abuela es muy grande, aquel me robó el dinero.

Como sabemos, la primera y segunda persona singular son las personas del discurso y por lo tanto siempre son consideradas conocidas y presentes en el contexto (Travis 2007: 111, Fernández Soriano 1999: 1213). Estas personas sólo tienen dos posibilidades para presentarse:

o se expresan a través del pronombre personal o se omiten. En cambio, la tercera persona puede expresarse por sus pronombres pero también por sintagmas nominales (Travis 2007:

111).

1.2 Reflexión sobre el estatuto variable del sujeto pronominal frente al sujeto nulo

Si en este capítulo queremos examinar el estatuto de la variable sujeto, necesitamos primero saber qué es la variable sujeto. Generalmente, se define como la expresión de un pronombre personal sujeto versus el cero fonético, o en otras palabras, la variable sujeto es una variable sintáctica de dos formas diferentes que corresponden a un significado (Silva-Corvalán 2003:

1, Labov 1978). Sin embargo, varios autores (Silva-Corvalán 2003: 1, Serrano y Aijón Oliva 2010a) dudan de la sinonimia de las formas variables (PPS y sujeto nulo), diciendo que las variables sintácticas siempre conllevan posibles divergencias semánticas.

Entonces, debemos hacernos la pregunta, ¿por qué existe la variación lingüística? Al creer Serrano y Aijón Oliva (2010a), no se trata de dos o más formas sinónimas con el mismo significado. En cambio, se debe interpretar como “la necesidad humana de comunicar significados distintos” (Eckert 2000: 43 apud Serrano y Aijón Oliva 2010a: 172) que a su vez poseen la capacidad de constituir diferentes estilos sociocomunicativos. Esto hace recordar el principio de la economía en la lengua: no sería muy económico tener dos o más formas para expresar un mismo significado. Es un argumento más que refuerza la teoría de Serrano y Aijón Oliva (2010a). No obstante, el objetivo de este trabajo no consiste en comprobar sí la variable sintáctica crea o no diferentes significados relacionados con el sistema cognitivo de

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11 la lengua pero sabemos que el uso pronominal está relacionado con los distintos significados que expresan.

Serrano y Aijón Oliva (2010a) suponen que todos los fenómenos de variación sintáctica conllevan un cierto significado en la elección de una forma u otra. Según ellos, “la forma lingüística va unido indisolublemente al contenido que expresa” (Serrano y Aijón Oliva 2010a: 171). El lenguaje del hablante no sólo es producto de su carácter social y de la situación lingüística en la cual se encuentra, sino además está relacionado con las demás actividades mentales del hablante (Serrano y Aijón Oliva 2010a: 171). La variación lingüística en el plano morfológico se ve reflejada en el plano de la forma y del significado (Serrano y Aijón Oliva 2010a: 172). Esto se explica por el principio de iconicidad que interrelaciona todos los elementos del sistema de la lengua (García 1997: 292).

Por consiguiente, podemos suponer que la expresión del PPS y la omisión del sujeto no son simplemente dos o más formas para decir la misma cosa (Labof 1978 apud Silva-Corvalán 2003: 1). En realidad, el sujeto pronominal es una variable pero probablemente se trata de diferentes significados. De ahí, surgen varias hipótesis que contrastan con el caracter exclusivamente gramatical de la teoría de Fernández Soriano5 (1999: 1227).

En el capítulo anterior ya hemos visto algunos factores de influencia en la expresión pronominal que refiere la gramática española (ambigüedad, contraste, etc) y a estos añade Silva-Corvalán (2003: 1) la correferencialidad con el sujeto anterior, ya examinado en estudios anteriores de Morales (1986) y Enríquez (1984) entre otros. Cabe destacar la diferencia entre factores que condicionan categóricamente la expresión u omisión del PPS (véase el capítulo anterior 1.1) y frases fijas (por ejemplo: tú sabes) por un lado y factores que influyen en el uso pronominal pero no de forma obligatoria por otro lado (Silva-Corvalán 2003: 2). Dentro del segundo grupo de factores, se encuentran sobre todo los factores discursivo-pragmáticos que afectan el uso de los PPS (Silva-Corvalán 2003: 3). De estos, la correferencialidad con el sujeto anterior, tal vez más conocido como el fenómeno de switch- reference6, resulta el factor de influencia predominante según Silva-Corvalán (2003: 2).

Por otro lado, según García (1975: 51-52 apud Silva Corvalán 2003: 9), la elección formal de una variable en el discurso corresponde a la perspectiva subjetiva del hablante. Del mismo

5 Fernández Soriano (1999: 1227) declara que es poco probable que pueda “hablarse de libre alternancia ni de opcionalidad en la utilización de pronombres explícitos; debe haber factores estrictamente gramaticales que determinan su posibilidad de aparición”.

6 Véase 2.2.2.1

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12 modo, Serrano y Aijón Oliva (2010b: 1) opinan que una variable lingüística está relacionada con la manera difusa y siempre cambiante en la cual percibimos la realidad. Esto significa que la variable sujeto, al informarnos sobre la actitud del hablante sobre la escena, es motivada por factores discursivo-pragmáticos. De este modo se ha observado que la aparición de un PPS puede incorporar una interpretación adicional, salvo en contextos de ambigüedad formal o mantenimiento de estructuras paralelas, que se presentan como factores gramaticales o

‘mecánicos’, no añaden este otro significado (Silva-Corvalán 2003: 10).

Aquí abajo vemos una tabla de Serrano y Aijón Oliva (2010b: 10) en la cual proponen los rasgos más prominentes asociados con la variante de PPS. Enfatizan que los valores deben ser interpretados como graduales antes que opuestos y fijos. Este cuadro indica claramente que los autores ven la oposición entre omisión y expresión de un PPS no como una variable de un mismo significado sino que la elección del hablante está fundamentada en el significado que quiere transmitir y, según Serrano y Aijón Oliva (2010b), la omisión y expresión incorporan cada una significados distintos. En suma, los autores creen firmemente que “any linguistic form is endowed with a unique meaning” (Serrano y Aijón Oliva 2010b: 16).

Tabla 1: Los valores de omisión y expresión (Serrano y Aijón Oliva 2010b: 10, mi traducción)

Omisión Expresión

Tematicidad en contexto cognitivo

+ Temático - Temático

Estado Informativo + Conocido, - Contrastivo - Conocido, + Contrastivo Enfoque pragmático - En el referente + En el referente

Agentividad Semántica - Agentivo + Agentivo

Interpretación enunciado + Evidente - Evidente

Contenido proposicional + Objetivo - Objetivo

Cortesía Interaccional +/- Cortés +/- Cortés

Por un lado, la omisión del sujeto se presenta cuando el referente del sujeto: es temático en el contexto cognitivo, es conocido y no contrastivo a la información anterior, no tiene el enfoque pragmático en el referente, no cumple un papel semántico agentivo y el enunciado trae una interpretación clara y objetiva (Serrano y Aijón Oliva 2010b: 10). Por otro lado, la expresión de un PPS ocurre cuando el referente del sujeto: no es temático en el contexto cognitivo, no es

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13 conocido o se contrasta al estado informativo, lleva el enfoque pragmático en el referente, es agentivo, y el enunciado no porta una interpretación evidente y es subjetivo (Serrano y Aijón Oliva 2010b: 10). El factor de cortesía es más ambiguo y lo revisaremos en más detalle en el capítulo 2.2.2.2. Para una explicación más profunda refiero al estudio de Serrano y Aijón Oliva (2010b).

A fin de cuentas, me parece que las teorías sobre la variable sujeto son bastante convincentes para decir que su uso es muy regulado y motivado. En otras palabras, la variable sujeto posiblemente no es una variable sintáctica libre, sino está relacionada con los distintos significados que expresa. Con todo, debemos preguntarnos si podemos comparar el español estándar con el español del mundo, en todas sus variedades. Por eso, en el siguiente capítulo se examinará el uso de los PPS en cuanto a la variación dialectal.

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2 Los pronombres personales y la variación dialectal

Del capítulo anterior ya sabemos qué es la variable sujeto y cómo está descrito su uso en el español estándar. Hemos visto factores que condicionan el uso obligatoriamente y factores que influyen en el uso pero de manera no condicional. Los primeros son sobre todo factores sintácticos, los segundos pragmáticos y semánticos. También hemos observado que no todos los autores tienen las mismas ideas o están de acuerdo el uno con el otro. Ahora pasamos a la parte de la variación dialectal. Cabe destacar que no todos los hablantes del español recurren a los PPS del mismo modo. Por eso vamos a explorar primero el panorama de dialectos y observamos qué variantes se distinguen en su uso pronominal (Sección 2.1). Luego enumeramos los factores de influencia más importantes que posiblemente puedan explicar las diferencias pronominales entre las distintas variedades del español (Sección 2.2).

2.1 Panorama de los dialectos

La tasa de expresión de sujetos pronominales difiere mucho según el dialecto (Mayol 2012: 2, Silva-Corvalán 2003: 12). Generalmente, la zona del Caribe es considerada la variante con la tasa más alta de PPS en comparación con otras variantes fuera del Caribe (Flores-Ferrán 2004a: 50, Cameron 1992, Morales 1986, 1997, Silva-Corvalán 1994). Morales (1997: 155) ha comparado el uso de los PPS en el español puertorriqueño con las variantes de Madrid y Buenos Aires, y observa que la modalidad puertorriqueña contiene el porcentaje más alto de sujetos pronominales. Estos resultados concuerdan con los estudios comparativos de Mayol (2012: 3) y Orozco y Guy (2008: 72), donde el puertorriqueño muestra el porcentaje pronominal más alto, un 44,7%. Luego, considerando todas las variantes del español, surgen pocas divergencias entre los estudios. Por un lado, según Orozco y Guy (2008: 72), las variantes con la tasa pronominal más alta, después de Puerto Rico, es la variante de los dominicanos en Nueva York (41,0%), el colombiano de Baranquilla (35,7%) y el puertorriqueño de Nueva York (35,0%). Al contrario, Flores-Ferrán (2002: 58), mostró que las frecuencias pronominales del español neoyorquino y sanjuanero (estudio de Cameron 1992) en su totalidad son las mismas (45%). Por otro lado, las variantes que menos expresan los sujetos pronominales se encuentran en España y México, respectivamente 20,9% y 19%

(Orozco y Guy 2008: 72, Mayol 2012: 4).

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15 Tabla 2: Tasa pronominal según el país de origen (Orozco y Guy 2008: 72)

País N de hablantes Tasa Pronominal

Puerto Rico (Cameron) 10 44.7%

Dominicanos en NY (O & Z) 6 41.0%

Barranquilla, Colombia (O & Z) 20 35.7%

Puertorriqueños en NY (O & Z) 6 35.0%

Cubanos en NY (O & Z) 7 33.0%

Ecuatorianos en NY (O & Z) 8 27.0%

Colombianos en NY (O & Z) 6 24.0%

Mexicanos en NY (O & Z) 6 19.0%

España (Cameron) 10 20.9%

O & Z: Otheguy, Zentella & Livert (2007); Cameron: Cameron (1993)

Otro estudio de Enríquez (1986: 50), quizá un poco obsoleto, compara las tasas pronominales de tres dialectos: Buenos Aires (Barranechea y Alonso 1973 apud Enríquez 1986) (21,89%), Santiago de Chile (Cifuentes 19807 apud Enríquez 1986) (36,55%) y Madrid (Enríquez 1984) (25,84%). La autora (1986: 48) enfatiza que se trata de ‘la norma lingüística culta’ de cada zona. Esta puede ser la razon por la cual encontramos una notable diferencia entre la tasa pronominal de Madrid en el estudio de Enríquez (1984) y Cameron (1993). Falta investigar, entonces, sí la tasa pronominal de nuestro corpus se muestra igualmente más baja puesto que no se trata de la variante chilena culta.

Varias hipótesis intentaron explicar la expresión de los pronombres personales en el habla dialectal donde el español estándar no los usaría. Muchos teóricos estudian el español del Caribe (sobre todo el español de Puerto Rico, de la República Dominicana, del norte de Colombia, y de los hispanohablantes en Nueva York) porque es precisamente aquí donde se observa una abundancia pronominal (Morales 1997, Cameron 1993, Flores-Ferrán 2002, 2004a, Claes 2011, etcetera). Para formarnos una idea, hemos aquí los usos pronominales más particulares del español del Caribe:

(21) ¿Qué tú quieres?

7 Lastimosamente, no se ha podido consultar el estudio de Cifuentes. Sin embargo, todos los resultados están recuperados en el estudio de Enríquez (1986).

(17)

16 (22) Para yo hacer eso.8

(23) Ello quiere llover.

(24) Ven acá, para nosotros verte.

Lipski (2007: 357-358), igual que Navarro (1948: 132), mencionan los sujetos pronominales en las preguntas sin inversión (21) y sujetos antepuestos de los infinitivos (22) en toda la zona del Caribe. De ahí, Mayol (2012: 7) destaca ciertas estructuras en el español dominicano con PPS expresado (23, 24) que en otras variantes de español resultarían agramaticales. Además, se observa que el orden de las palabras en el dominicano es casi siempre SVO, también en contextos que requieren la inversión de sujeto y verbo en otras variantes (21) (Mayol 2012:

8).

Una de las hipótesis para explicar las diferencias pronominales se fundamenta en la creencia de que la unicidad de la historia de una comunidad dialectal frente a otros países y regiones causa la particularidad de su situación lingüística. Es una de las hipótesis más antiguas pero también la más debatida, la de lenguas en contacto, definido por Morales (2000a: 39) como

“la incorporación que hace una lengua de rasgos de otra con la que está en contacto”. La razón principal para esta hipótesis es la diferencia del parámetro pro-drop entre dos idiomas que están en contacto (Flores-Ferrán 2004a: 50). De este modo, varios lingüistas creyeron (y siguen creyendo) que fue el inglés que afectó el uso de los pronombres en Puerto Rico y otras variantes del Caribe por la falta de inflexión verbal de los verbos ingleses que exigen PPS explícitos (Van Esbroeck 2012: 17). No obstante, después de años de estudio, no han encontrado pruebas convincentes que soporten la hipótesis de interferencia entre el inglés y el español (Flores-Ferrán 2004a: 50).

Aunque los lingüistas en primer lugar solo se interesaban por el inglés, ahora también se considera el impacto de las lenguas criollas. En el Caribe había mucha influencia de lenguas criollas (no pro-drop) de los inmigrantes africanos (esclavos en el tiempo colonial). Según Mayol (2012: 2), las tasas pronominales están relacionadas con la migración africana en la región y con la cantidad de contacto con las lenguas africanas que recibió esta variante durante el período colonial. Es más, considerando los PPS, Mayol (2012: 19) ha demostrado que variantes que han recibido una gran cantidad de inmigrantes africanos durante su

8 En vez de usar el subjuntivo, las variantes caribeñas utilizan una estructura equivalente y simplificada con el infinitivo + PPS. Cambios de sintaxis en una lengua pueden ser considerados como “procesos de simplificación del propio sistema o procesos de interferencia con otra lengua” (Morales 2000a: 42). Una desviación para no tener que utilizar la forma más compleja del subjuntivo (Van Esbroeck 2012: 20).

(18)

17 formación, expresan una tasa mayor de PPS que variantes que carecen tal inmigración. Esto puede haber causado que el parámetro pro-drop, típico para la lengua española, cambiara a causa del contacto con lenguas no pro-drop.

Para ilustrar vemos lo que ocurrió en el portugués popular de Brasil (PPB). Guy (1981) argumenta que una historia criolla es responsable por ciertos factores lingüísticos que son particulares para el PPB. Por consiguiente, se puede explicar estas características como un cálculo de patrones africanos o un préstamo en el proceso de aprendizaje del portugués durante la descriollización. Según Mayol (2012: 16), algunas particularidades de esta variante del portugués coinciden con características del español caribeño. Por ejemplo, tanto criollos atlánticos como substratos africanos carecen de la inversión de sujeto y verbo (Holms 2004 apud Mayol 2012: 17).

Ambas regiones recibían una cantidad considerable de esclavos africanos durante la colonización. Holmes (2004 apud Mayol 2012: 16) considera estas dos variantes (PPB y español caribeño) como semi-criollas que muestran tanto particularidades de lenguas criollas como lenguas no criollas. Se puede considerar como lenguas reestructuradas dado que la mayoría de los hablantes tenían al principio otro idioma materno. Luego, él declara que estas variantes difieren de otras variantes no reestructuradas, como el español chileno, donde la mayoría si era hablantes nativos (Holms 2004 apud Mayol 2012: 16).

Análogamente, podemos suponer, como hipótesis, que vamos a ver bastantes diferencias entre el español chileno y el español del Caribe. El último tuvo influencia de lenguas criollas durante su formación y conservó particularidades del substrato africano (Mayol 2012). El primero no tuvo esta influencia criolla y por lo tanto podemos presumir que los resultados del corpus van a asociarse más a otras variantes. Con todo, no parece posible incluir un parámetro en la investigación de corpus que pueda determinar la influencia de lenguas en contacto, porque la bilingüedad de los hablantes del corpus es desconocida.

Resumiendo, gracias a la variación dialectal, lingüistas se han empezado a interesar por investigar el uso pronominal. Muchas investigaciones tuvieron lugar en el Caribe, sobre todo en Puerto Rico, el supuesto dialecto con la tasa pronominal más alta, pero en este momento también están surgiendo muchos estudios de fuera de la zona del Caribe. A lo largo de los años surgieron varias hipótesis que intentaron explicar el uso (o abundancia) pronominal.

Aunque los resultados aun no nos han ofrecido una respuesta uniforme, podemos sacar algunas conclusiones y poner nuevas hipótesis. En efecto, del uso abundante pronominal en

(19)

18 Puerto Rico se ha afirmado que debe ser un conjunto de diferente factores que ha causado este fenómeno (Van Esbroeck 2012: 29). Entre estos factores se encuentran la aspiración de las consonantes finales, el contacto con el inglés (como factor promotor), la semántica de los verbos, la fijación del orden SVO, pero tal vez también otros factores que todavía no han sido descubiertos (véase más adelante bajo 2.2).

Por consiguiente, se puede suponer que también en otras variantes están cooperando varios factores para dar el resultado pronominal. Sin embargo, es muy posible que para cada variante un factor sea más importante que otro. A saber, en un estudio del español neoyorquino, Otheguy y Zentella (2007: 276) estimaban que los factores que influyen en el uso pronominal en diferentes comunidades son los mismos o muy similares. No obstante, sí han surgido diferencias importantes en cuanto a los factores influyentes. Así, el factor edad no fue considerado significativo por Otheguy y Zentella (2007) pero sí por Orozco y Guy (2008).

Con el objetivo de hacer nuestra propia investigación de una de las variantes del español, parece imprescindible examinar la variedad de factores que están descritos en la literatura como influyentes en el uso pronominal. Con todo, aunque pueden dar resultados interesantes, este trabajo no incluirá factores sociales (como edad, clase social) que quedan fuera del margen del estudio. A continuación exploraremos los factores lingüísticos que aparecen en los estudios sobre los PPS para explicar la variación dialectal.

2.2 Factores de influencia

En 1.1 ya vimos los factores que, para el español estándar, condicionan la variable sujeto de manera obligatoria. Esta sección tratará los factores que influyen el uso de los PPS regionalmente. Es decir, puesto que en algunas variantes del español puede haber otros factores de influencia que en otras, cabe investigar qué factores predominan para qué variante.

De este modo, después se nos hará más asequible la comparación con el análisis de corpus. La sección está subdividida en tres partes: factores sintácticos, factores pragmáticos y pragmatico-discursivos y factores semánticos.

(20)

19 2.2.1 Factores sintácticos

En primer lugar, se discutirá tres factores sintácticos que pueden regular la variable sujeto en una variante del español: persona y número, ambigüedad verbal y fijación del orden SVO.

Dicho esto, continuamos, con la investigación del primer factor de influencia.

2.2.1.1 Persona y número

El primer factor que influye en la presencia o ausencia de los PPS es el de la persona y número (Mayol 2012: 4-6). Ante todo, una primera observación debe ser que en Chile, tanto como en el resto de América Latina, no se utiliza la forma de la segunda persona del plural

‘vosotros’, sino la tercera persona del plural ‘ustedes’. Además, en muchas variantes se emplea el pronombre ‘vos’, el llamado ‘voseo’, contrario al español estándar donde solamente se admite el pronombre ‘tú’. Como es géneralmente sabido, el sujeto concuerda en los aspectos de persona y número con el verbo y eso también era la principal razon por la cual se admite la omisión del sujeto (vea supra). No obstante, se ha observado que no todos los PPS se omiten igual de fácil. En lo que sigue trataremos las distintas personas y números y su uso según algunas variantes del español.

Tabla 3: Expresión del PPS según persona y número (pesos VARBRUL) (Cameron 1993:

325)

San Juan Madrid

Yo

Tú (+ específico) Tú (- específico) Uno (- específico) El/ella

.59 .51 .72 .86 .47

.69 .72 .50 .72 .32 Nosotros/nosotras

Ellos/ellas

.15 .26

.22 .31

En varios dialectos, es sobre todo el pronombre de la primera persona del singular que desfavorece la omisión. Según Travis (2007: 111), la primera singular se destaca por su valor epistémica, por el cual el hablante expresa su postura hacia el enunciado ((yo) creo, (yo) pienso). Por ejemplo, como podemos ver en la tabla 3, en el habla de San Juan, ‘yo’ prefiere la expresión con un peso de .59 igual que en la variante madrileña con un peso de .69

(21)

20 (Cameron 1993: 325). En la tabla 4 podemos percibir los resultados del estudio comparativo9 de Enríquez (1986: 48) entre el español hablado en Buenos Aires, la lengua hablada en Santiago de Chile y el español hablado en Madrid. Según la autora (1986: 52), son comparables las frecuencias de primera persona singular ‘yo’ en Madrid y Santiago de Chile, con usos respectivos del 33,78% y 33,60%.

Tabla 4: Estudio comparativo PPS (Enríquez 1986: 64)

En cuanto a la segunda persona del singular, en cambio, surgen más divergencias. Esto se a debe su carácter más complejo. Los PPS de la segunda persona singular ocurren a veces con una referencia genérica, manifestando el significado de ‘cualquiera’ o ‘todo el mundo’. En español estándar, el PPS es omitido tomando en cuenta que la persona y número estarán recuperados por la desinencia verbal (25) (Fernández Soriano 1999: 1217). Sin embargo, en la variación dialectal, la genericidad y especificidad aparecen como algunos mecanismos que regulan la aparición de los PPS (Mayol 2012: 4-6).

(25) Si comes menos y haces deporte, perderás peso.

En el estudio de Enríquez (1986: 54), Santiago de Chile muestra tendencias contrarias a los usos madrileños y tendencias semejantes a Buenos Aires: En Santiago y Buenos Aires aumenta el uso de los PPS en los usos generalizadores mientras que en Madrid desciende el

9 Además incluye la comparación con textos dramáticos, pero esto queda fuera del margen de mi estudio.

(22)

21 uso pronominal con un uso no específico. Estos resultados concuerdan con la investigación de Cameron (1993: 325) donde vemos que el madrileño favorece el PPS con un ‘tú específico’

(.73) y es más neutro frente a un ‘tú no específico’ (.50). No obstante, hay que tener en cuenta que los usos generalizadores son minoritarios en Santiago y Buenos Aires (11,17% y 22,00%

de la segunda persona del singular) mientras que son mucho más habituales en Madrid (71,54%) (Enríquez 1986: 55). Al parecer, esta última variante, evita la presencia de un PPS por causa de su carácter marcadamente personal (Enríquez 1986:55). Luego, el estudio de Cameron (1993: 325; 1997) demuestra que la variante madrileña y puertorriqueña se igualan en cuanto al uso del tú específico (respectivamente 40% y 48% de PPS expresados). En cambio, el uso genérico del tú muestra una gran divergencia entre estas dos variantes (19% de PPS expresados en Madrid pero 69% en Puerto Rico). En varios estudios sobre el español puertorriqueño, tanto en San Juan (Cameron 1992, Ávila-Jiménez 1995, 1996) como en Nueva York (Flores-Ferrán 2002), aparece el tú genérico con una frecuencia mayor que el tú específico10 (Flores-Ferrán 2004a: 59). Además, en estos estudios mencionados, aparece con la tasa pronominal más alta, seguido por el yo.

Pasamos a la tercera persona del singular ‘el/ella’. Comparando los estudios de Cameron (1993: 325) con el de Abreu (2012: 4), se observa que los resultados de los estudios puertorriqueños son muy similares, y a primera vista no muestran grandes diferencias con los resultados de Madrid. En ambas variantes, ‘el/ella’ no prefiere la expresión explícita (.47 para San Juan, .32 para Madrid y 31% para Puerto Rico) (Cameron 1993: 325, Abreu 2012: 4). Al contrario, en el estudio de Enríquez (1986: 57), el habla de Santiago muestra un alto percentaje para esta persona (58,07%), pero como ella misma indica, es probablemente debido a la distinta metodología del estudio de Cifuentes (1980).

El uso explícito del pronombre cortés ‘usted’ es más elevado en el habla de Madrid (76,09%) (Enríquez 1986: 58), después en Puerto Rico (60%) (Abreu 2012: 4), luego en Santiago de Chile (53,17%) (Enríquez 1986: 62), y menos usado en la lengua de Buenos Aires (46,87%) (Enríquez 1986: 62).

Entorno a los pronombres del plural se destaca a primera vista que son menos numerosos que sus variantes singulares, y esto en todos los dialectos. De este modo, parece que las personas

10 Respectivamente 69%, 63% y 60% para tú genérico, frente a 48%, 59% y 53% para tú específico (Flores- Ferrán 2004: 59)

(23)

22 en plural desfavorecen tanto el uso de los PPS en la variante puertorriqueña como en la madrileña (pesos < .50 y percentajes < 50%) (Cameron 1993: 325, Abreu 2012: 4).

Tabla 5: Tasa de PPS explícitos por persona y número en la variante puertorriqueño (hablantes monolingües) (Abreu 2012: 4)

Persona y número % N

Yo

Tú (+ específico) Tú (- específico) Usted

El/ella

50%

56%

54%

60%

31%

239 44 30 3 108 Nosotros/nosotras

Ustedes Ellos/ellas

Ellos (- específico) Total

19%

41%

10%

5%

38%

15 9 5 4 457

La persona y número del sujeto están relacionados con el paradigma verbal. Sin embargo, no existe una correlación uniforme. Sabemos que la primera persona plural, ‘nosotros’, muestra el paradigma verbal morfológicamente más distintivo (indicado por el sufijo –mos), lo que causa una redundancia referencial con PPS explícitos. Por consiguiente, en la mayoría de las variantes españolas, la forma de nosotros es la que más rechaza la expresión pronominal11. Con todo, esta explicación funcional no es válida para las demás personas12. Segùn Orozco y Guy (2008: 76), “estos patrones parecen ser características dialecto-específicas y lingüísticamente arbitrarias de las gramáticas de diferentes comunidades de habla hispana”.

No obstante, el pronombre de ‘nosotros’ muestra tasas pronominales bastante similares en el habla de Santiago (17,33%), Buenos Aires (20,30%), Caracas (16,37%) y Puerto Rico (19%) (Enríquez 1986: 58, Abreu 2012: 4).

Los pronombres de tercera persona plural ‘ellos/ellas’ muestran más divergencias. Primero, Buenos Aires (16,59%) y Madrid (14,10%) contrastan con el elevado porcentaje de Santiago

11 En los estudios de Cameron 1992, Ávila-Jiménez 1995, 1996 y Flores-Ferrán 2002, la forma de nosotros tiene la tasa pronominal más baja con respectivamente 15%, 16% y 17% de PPS expresados.

12 Con todo, el mismo razonamiento vale para la tercera persona singular (las formas él y ella): como la desinencia de la forma verbal no distingue entre masculino y femenino, podríamos suponer un uso elevado de estos PPS para evitar ambigüedad potencial. Sin embargo, el estudio de Flores-Ferrán (2002 apud 2004a: 61) no encuentra resultados que apoyan la hipótesis.

(24)

23 de Chile (61,94%), pero, como en el caso de las formas singulares, esto podría deberse a la selección del material (Enríquez 1986: 60). Segundo, Cameron (1993: 325) nota un peso de .26 para San Juan y .31 para Madrid. Tercero, Abreu (2012: 4) distingue un uso específico (10%) de un uso no específico (5%) en el habla de Puerto Rico. Cabe notar el uso agramatical de los PPS explícitos en esta variante. Comparamos el ejemplo (6a) con el resultado de Abreu (2012: 4) que usan los PPS en 5% de los casos para expresar un uso no específico.

El pronombre de ‘ustedes’, igual que su variante singular, revela las tasas más elevadas en el habla de Madrid (81,82%) (Enríquez 1986: 62) y con esto más que dobla el porcentaje de la variante de Puerto Rico (41%) (Abreu 2012: 4). Estos resultados concuerdan con la hipótesis de Keniston (1937: 150 apud Serrano y Aijón Oliva 2010b: 3), que estaba convencido que los PPS de ‘usted/ustedes’ eran usados con mayor frecuencia en la península a fin de desambiguar las desinencias verbales. Esto no sucede en América Latina, según Kany (1969:

123 apud Serrano y Aijón Oliva 2010b: 3). No obstante, Cifuentes (1980) anota un 61,90% de

‘ustedes’ para la variante de Santiago de Chile.

En nuestro análisis, el parámetro de persona y número hará la distinción entre las siguientes personas: ‘yo’, ‘tú’ específico, ‘tú’ no específico, ‘vos’, ‘usted’, ‘el’/ ‘ella’, ‘nosotros’,

‘ustedes’, ‘ellos’/ ‘ellas’ específico y ‘ellos’/ ‘ellas’ no específico. Como consecuencia de lo anterior, podemos crear la hipótesis de que vamos a ver algunos resultados similares en nuestra investigación sobre los PPS en el español chileno. Por un lado, cabe suponer un aumento de PPS con la primera persona del singular y con ‘tú no específico’. Por otro lado, como el estudio de Cifuentes (1980) estaba basado en el habla culto de Santiago de Chile, no esperamos los mismos resultados en cuanto a las tercera personas, por ejemplo.

2.2.1.2 Ambigüedad verbal

El segundo factor sintáctico consiste en la ambigüedad de la forma verbal. Está relacionado con una hipótesis, llamada compensación funcional, que propone que comunidades hispanohablantes que eliden la ‘s’ final de la segunda persona singular y/o la ‘n’ final de la tercera persona plural, necesitan una compensación funcional en forma de la expresión explícita del pronombre ‘tú’ y/o ‘ellos/ellas/ustedes’. De otro modo, la forma verbal queda ambigua en cuanto a persona y número. Pero también en variantes que no eliden la ‘s’ o ‘n’, puede ocurrir ambigüedad entre la primera y tercera persona del singular, por ejemplo en el

(25)

24 indicativo imperfecto (comía) o presente del subjuntivo (tenga). Lo que a primera vista parece bastante lógico, ocurre en realidad con muchas divergencias.

Por un lado, varios estudios (Bayley y Pease-Alvarez 1997, Cameron 1993, Silva-Corvalán 1994, etcetera) han encontrado resultados positivos. Hochberg (1986), por ejemplo, encontró evidencias que confirman esta hipótesis en un estudio de puertorriqueños13 viviendo en Boston. Cameron (1993: 310) menciona también los estudios de Silva-Corvalán (1977, 1982, 1990), Bentivogio (1987) y Montes Miró (1986) entre otros, que obtuvieron resultados afirmativos en la variante mexicana y caraqueña. Por otro lado, hay estudios (Bentivoglio 1987, Enríquez 1984, etcetera) que no hallaron tal correlación. Cameron (1992) y Morales (1997), al analizar el español de San Juan, tuvieron que refutar la hipótesis en sendos estudios, igual que Enríquez (1984), en un estudio de Madrid. Igualmente, una investigación de Cameron (1993) y Ranson (1991 apud Silva-Corvalán 2003: 13) sobre la variante andaluza no muestra evidencias de que la elisión de la ‘s’ final lleva a una mayor frecuencia de sujetos expresos. Bentivoglio (1987: 45) constata que casos de pura ambigüedad son muy excepcionales, porque la mayoría de la ambigüedad morfológica se resuelve por el contexto, y ya no necesita un sujeto explícito. Asimismo, Claes (2011) demuestra que no siempre hay una correlación entre los paradigmas poco distintivos y los sujetos pronominales. Deducimos que esta hipótesis puede ofrecer una explicación para algunas variantes, pero definitivamente no brinda una solución general.

Con todo, Silva-Corvalán (1997, 2001, 2003: 13), al estudiar el habla de inmigrantes mexicanos en Los Ángeles, pone en duda la hipótesis funcional puesto que la tasa pronominal aumenta con formas verbales no ambiguas. La autora (2003: 13) ha indicado que no es tanto la ambigüedad de la forma verbal sino el tiempo verbal o “función de los tiempos en el discurso” junto con el significado del PPS que influye en la expresión. Porque la variante mexicana, que no elide la ‘s’ final, mostró un elevado uso pronominal con los mismos tiempos verbales que variantes que si eliden la ‘s’, se puede reducir la importancia de la función compensatoria a favor de una hipótesis semántico-pragmática (Silva-Corvalán 2003:

14). En mi estudio de corpus, entonces, sería interesante investigar el comportamiento pronominal en los diferentes tiempos verbales. Silva-Corvalán (2003: 13) dividió los verbos en tres categorías: el pretérito, el presente de indicativo y el imperfecto, y en este orden infuyeron en la expresión pronominal, dando respectivamente tasas de 27%, 33% y 36% de

13 En la variante puertorriqueña se observa una elisión de la ‘s’ y ‘n’ final, o como Cameron (1993: 306) lo quiere llamar, un sistema debilitado de marcación de concordancia.

(26)

25 PPS para el mexicano. Sin embargo, no parece muy completa esta división así que en este trabajo haremos una distinción entre los siguientes tiempos verbales: presente de indicativo, pretérito imperfecto, pretérito perfecto simple, futuro, condicional, presente de subjuntivo, pretérito imperfecto de subjuntivo y los tiempos compuestos.

Además, con el objetivo de examinar el factor de influencia de ambigüedad verbal, otro parámetro separará las formas verbales ambiguas de las no ambiguas. Aquí un ejemplo que ilustra la manera de investigación: Al investigar el español de Nuevo México y Colombia, Travis (2007: 114) observa el factor de TAM (tiempo, aspecto y modo) en la expresión de los PPS. Según ella, existen dos tipos de TAM: TAM ambiguos (condicional, imperfecto, pluscuamperfecto y subjuntivo) y TAM no ambiguos (futuro, presente de indicativo, pretérito y pretérito perfecto). Los TAM ambiguos favorecen los PPS de primera persona singular con un peso de .62 en ambos dialectos mientras los TAM no ambiguos desfavorecen los PPS (Travis 2007: 116). Sin embargo, era el factor que menos mostraba influencia.

Es prudente advertir que el grado de la flexión verbal no es simplemente una característica de un idioma, sino que difiere según el dialecto y que dentro de un dialecto puede variar según tiempo y aspecto verbal (Cameron 1993: 310). Por eso, Cameron (1993) sugiere que se necesitan estudios que exploren más de un dialecto a la vez, conforme una misma manera de análisis.No obstante, dentro del marco de esta investigación no será posible examinar varios dialectos a la vez, pero al comparar varios estudios esperamos dar una perspectiva similar.

2.2.1.3 Fijación del orden de las palabras

El tercer factor de influencia sintáctico está asociado con la fijación del orden de palabras. Es generalmente sabido que a pesar de que el orden de las palabras en español tiene cierto grado de libertad sintáctica, se considera este idioma del tipo SVO (sujeto – verbo – objeto). Lo que significa que la mayoría de los sujetos va a tomar la posición antepuesto al verbo, según Lopez Meirama (1997: 72 apud Rivas 2008), en el 90% de los casos.

En la sección 2.1 ya hemos visto que en la variante caribeña se presentan algunas construcciones particulares relacionadas con la posición del sujeto. Las variantes puertorriqueña, cubana y dominicana violan la regla al mantener el orden SV en preguntas empezando por ‘qué’, ‘cómo’ o ‘cuánto’ (21) y también en construcción con PPS prepuestos a una forma de infinitivo (22), mientras que la mayoría de las variantes del español prefiere la

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26 inversión del orden SV (Brown y Rivas 2011: 24). De la observación que el dialecto caribeño, la variante con la tasa pronominal más elevada (vea supra), mantiene un orden SVO más fijo surge la hipótesis que propone que variantes que tienen una tasa más alta de PPS van a presentar más sujetos preverbales.

Un estudio de Cameron (1993: 320) indicó una conexión entre un uso descendente de sujetos nulos y la pérdida de sujetos pospuestos en dos casos diacrónicos: el primero tuvo lugar en francés medieval y el segundo en sueco del siglo XVI-XVIII. Insinua que estos dos fenómenos pueden formar parte de un solo parámetro (Platzack 1987: 398 apud Cameron 1993: 320), lo que podría explicar el uso redundante de los PPS en la zona del Caribe junto con las violaciones gramaticales en frases con sujeto antepuesto (¿qué tú quieres?, para yo hacer eso). Esta hipótesis, que propone que variantes que muestran una tasa elevada de PPS, expresan menos sujetos pospuestos que una variante con una tasa menos saliente de PPS, resultó exitosa en los datos de Morales (1982) (Puerto Rico) y Silva-Corvalán (1977) (Mexicanos en los EEUU) (Cameron 1993: 321). A saber, Morales (1982) anotaba 57%

(Puerto Rico) de sujetos expresos, mientras Silva-Corvalán (1977) 39% para los Mexicanos.

Las tasas de sujetos pospuestos, en cambio, eran 19% de los sujetos expresos en el puertorriqueño y 35% en el mexicano (Cameron 1993: 321-322).

Es probable que en el español chileno, que no se encuentra en la zona del Caribe y tampoco es conocido por presentar tales construcciones, aun se presentarán más sujetos pospuestos al verbo que en la variante puertorriqueña. Para investigar este aspecto resulta necesario introducir un parámetro que indica la posición antepuesta o pospuesta al verbo de los PPS expresos.

Se supone que la mayoría de los PPS se presentará antepuesto al verbo, como es el orden no marcado. No obstante, esta observación sólo parece valida para construcciones transitivas. Al contrario, con construcciones intransitivas no está tan claro cuál resulta el orden no marcado.

Un estudio de Rivas (2008) demostró que la posición del sujeto14 en las claúsulas de verbos monoactanciales depende de factores semánticos y pragmáticos: por el lado semántico vemos que los sujetos agentes suelen anteponerse al verbo, al contrario a los sujetos pacientes que prefieren la posposición. Esto concuerda con la observación de Serrano y Aijón Oliva (2010a:

185) que la posición del PPS depende muchas veces del verbo al que acompaña. Por el lado

14 Aunque el estudio de Rivas (2008) no se restringe a sujetos pronominales, me parece interesante ver los resultados, puesto que estos valen tanto para sujetos nominales como pronominales.

(28)

27 pragmático se observan sujetos que son identificables y transmiten información conocida en posición preverbal y sujetos que no son conocidos y que contienen información conocida en posición posverbal (Rivas 2008: 910).

En síntesis, para investigar la fijación del orden SVO en una variante del español nos toca observar la posición del sujeto. Ahora bien, a la variable sujeto se le añade también la variable de la posición antepuesta o pospuesta al verbo cuando se trata de un sujeto expreso, lo que resulta en una variable más compleja: [expresión (anteposición / posposición) / omisión del sujeto] (Serrano y Aijón Oliva 2010a: 173). Solamente utilizaremos esta variable compleja cuando tratamos el orden SVO y la cortesía (véase 2.2.2.2).

2.2.2 Factores pragmáticos y pragmático-discursivos

Dejando de lado los factores sintácticos, ahora pasamos a los factores pragmáticos y pragmático-discursivos. Conviene distinguir entre cuatro factores de influencia: switch- reference, cortesía, topicalidad y priming o persistencia.

2.2.2.1 Switch-reference

A diferencia de factores de influencia que han sidos comprobados en unos estudios y refutados en otros, surge siempre un resultado consistente en una variedad de investigaciones y dialectos con el factor pragmático-discursivo (Silva-Corvalán 2003: 3) de ‘switch- reference’: Un sujeto tiene más probabilidad de no expresarse explícitamente cuando se presenta en correferencialidad con el sujeto de la cláusula precedente (26) (Travis 2007: 106).

O como lo define Flores-Ferrán (2004b: 354): “Si no hay cambio de referente, se espera entonces que un PPS explícito en un verbo sea seguido por su forma nula en el verbo siguiente puesto que una mención repetida no contribuye al sentido del enunciado”. Al contrario, un sujeto tiene más probabilidad de expresarse cuando hay un cambio de sujeto con la cláusula precedente (27) (Travis 2007: 106). Claes (2011: 10) añade también un cambio parcial (28). Este último término está definido por Orozco y Guy (2008: 74) cuando se observa un cambio de sujeto pero existe una correferencia o continuidad referencial con el objeto directo, indirecto o preposicional de la cláusula precedente. En otras palabras, un cambio parcial constituye un cambio de referencia, pero el referente del sujeto en cuestión se incluye o forma parte del sujeto en la cláusula precedente de tal manera que la ambigüedad

(29)

28 referencial para los oyentes disminuye. Al contrario, con un cambio referencial completo, el referente del sujeto del verbo se distingue del sujeto anterior y de todos los demás argumentos sintácticos de la cláusula precedente (Vandermeulen 2011: 63, Orozco y Guy 2008: 74).

(26) ‘Y yo los bañaba, y los vestía, les daba de comer, los ponía a dormir,’ (Travis 2007: 106)

(27) ‘No me dejaba salir mucho a jugar porque, yo era la mayor,’ (Travis 2007:

118)

(28) (Entrevistador: ¿Maritza, si tú pudieras cambiar algo de tu vida, algo que tú hayas hecho, que haya pasado, qué tú cambiarías?) Haberles hecho caso a mis padres desde la primera vez que Ø me dijeron que esa persona no me convenía. (Claes 2011:

10)

Empezamos dando algunos ejemplos dentro de la variación dialectal.

En el español de Barranquilla, Colombia resulta que el único factor con un peso significativo es el de cambio referencial completo (44% aparece con sujeto explícito, dándolo un peso de .61) (Orozco y Guy 2008: 74). Generalmente, un cambio de referencia condiciona el uso de un PPS en español e igualmente Flores-Ferrán (2004a: 63) lo comprobó en un estudio del español neoyorquino y puertorriqueño: las variantes muestran respectivamente 54% y 57% de PPS con un cambio de referencia. Volviendo al colombiano, mientras el cambio parcial parece tener un efecto neutro (34%, peso .50), la continuidad referencial (23%, peso .35) indica una más clara preferencia para sujetos nulos (Orozco y Guy 2008: 74).

Tabla 6: Frecuencias y probabilidades Varbrul para el factor de switch-reference con sujetos singulares (Cameron 1993: 315)

San Juan Madrid

Switch Same

66%

35%

.65 .35

38%

14%

.66 .35 (Nota: porcentajes = tasa de expresión pronominal)

Cameron (1993: 315), al comparar los resultados de San Juan y Madrid en cuanto al factor de switch reference, observó que a pesar de que las tasas pronominales no se nivelaron en absoluto, los pesos si se igualaron casi perfectamente (vea tabla 6). Además, el autor (1993:

316) menciona casi los mismos pesos (.66 y .34) para la primera persona singular en estudios de Caracas (Bentivoglio 1987) y el dialecto mexicano en los EEUU (Silva-Corvalán 1989:

(30)

29 117). Esto sugiere que los mecanismos que obran debajo de la superficie de las variantes son en realidad los mismos.

Travis (2007: 106) declara el fenómeno de switch-reference como el único factor encontrado que afecta la expresión del sujeto para todas las personas y en todos los dialectos estudiados.

Igualmente, Morales (1986), Silva-Corvalán (2003: 3), Mayol (2012: 4-6) y Claes (2011: 10) lo consideran como el factor fundamental en el uso de los PPS. Según este último (2011: 10), al comparar estudios hechos en Barranquilla (Orozco y Guy 2008), Nueva York (Flores- Ferrán 2004a) y Madrid (Cameron 1993), la correlación entre switch-reference y la expresión de los PPS parece producirse en todo el mundo hispánico. Según Orozco y Guy (2008: 74), este factor tiene un efecto funcional gracias a su función desambiguadora.

Cabe señalar que los resultados de Travis (2007: 118) sobre el español de Nuevo México y de Colombia arrojaron una nueva luz sobre la correferencialidad de pronombres sujetos15 y la distancia: en cuanto hay más distancia con el sujeto correferencial anterior, hay más probabilidad de que el sujeto se expresará explícitamente.

En la investigación de corpus, queremos introducir un parámetro16 que examina la operación de switch-reference en el español chileno. En lo mencionado anteriormente, este factor de influencia tiene un alcance sobre todas las variantes del español, entonces se supone que el dialecto chileno no forma la excepción. Sin embargo, queda la pregunta cúal es la medida de su potencia en la variante bajo observación.

2.2.2.2 Cortesía

El segundo factor constituye la cortesía. Aunque se podría discutir sus valores semánticos, este trabajo ha optado por enfocarse en el uso pragmático. Serrano y Aijón Oliva (2010b: 3)17 están convencidos que el uso de los PPS no depende de factores sintácticos o discursivos, sino de maneras para obtener y transmitir ciertos significados relacionados con la cortesía y el discurso interpersonal. Los autores (2010b: 6) constatan que la omisión de un PPS esquiva la implicación del hablante o del interlocutor en el marco del enunciado dado la menor focalización de los referentes. Por esta razón, la omisión otorga al enunciado un estatuto más

15 Travis (2007) solamente examina el uso de los pronombres personales sujetos de primera persona singular.

16 El parámetro de switch-reference tiene tres posibilidades para expresarse: cambio de referencia, continuidad de referencia o cambio parcial (continuidad con un objeto).

17 Serrano y Aijón Oliva (2010b): un estudio con datos de la variante de Canarias.

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