S E G U N D A T E M P O R A D A P R O G R A M A 1
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Sala Nezahualcóyotl Sábado 07 de abril 20:00 horas Domingo 08 de abril 12:00 horas Orquesta Filarmónica de la UNAM
Massimo Quarta, director artístico Programa
Aaron Copland El Salón México
(1900-1990) (Duración aproximada: 11 minutos)
Aaron Copland Concierto para clarinete
I Slowly and Expressively. Cadenza II Rather Fast
(Duración aproximada: 18 minutos) Manuel Hernández, clarinete
Intermedio
Leonard Bernstein Danzas sinfónicas de West Side Story
(1918-1990) I Prologue
II Somewhere III Scherzo IV Mambo V Cha-cha VI Meeting Scene VII Cool Fugue VIII Rumble IX Finale
(Duración aproximada: 24 minutos)
Manuel Hernández Clarinete
Originario de Tlaxiaco en Oaxaca, Manuel Hernández se graduó con honores en la Escuela Nacional de Música de la UNAM y el Conservatorio de Versalles. Sus principales maes- tros han sido Luis Humberto Ramos, Philippe Cuper y Ana María Castro. Ganó el Premio de Honor en el Concurso de Mú- sica y Arte Dramático Leopoldo Bellan en París, el Concurso Europeo de Música en Picardie, mención honorífica en el III Concurso Internacional de Música de Buenos Aires, el concurso Solistas de OFUNAM y el segundo lugar en el Concurso Internacional de Jóvenes Artistas, entre otros. Ha recibido diversas becas en México y Francia. Ha sido integrante o solista de orquestas en Argentina, Francia y México. Estrenó en México el Con- cierto para clarinete de Françaix con la Filarmónica de la UNAM. Ha participado en el Festival de Artes Encuentro en Pekín 2014, la Academia Iberoamericana de Clarinete en Castelo di Paiva, ClariSax Medellín 2014, el Foro Internacional de Música Nueva Manuel Enríquez, el Festival Internacional Cervantino y otros en- cuentros en Estados Unidos, Perú y Brasil. Actualmente, es clarinetista principal de la Orquesta Filarmónica de la UNAM. Forma parte de Concertistas de Bellas Artes, el Cuarteto de Clarinetes Anemos, la Orquesta del Encuentro Filarmónico de Invierno en Oaxaca y el Coro de Clarinetes de México. Imparte clases de clarinete en la Facultad de Música de la UNAM.
Massimo Quarta Director artístico
Massimo Quarta comenzó el estudio del violín a los 11 años en el Conservatorio Tito Schipa de Lecce en Italia y continuó su formación con Beatrice Antonioni en el Conservatorio de Santa Cecilia en Roma. Posteriormente fue alumno de Pavel Vernikov, Salvatore Accardo, Ruggiero Ricci y Abram Shtern.
Ganó el premio Opera Prima Philips en el Concurso de Vittorio Veneto y el Concurso Internacional de Violín Premio Paganini de Génova (1991). Se ha presentado en países de Europa, Asia y Amé- rica. Grabó la versión original del Concierto para violín no. 6 de Paganini con el violín Guarneri del Gesù «Cannone» del compositor. Como director, ha actuado al frente de la Filarmónica de Viena, la Filarmónica Real de Londres, la Sinfóni- ca de los Países Bajos, la Sinfónica de Berlín, la Orquesta de la Suiza Italiana, la Sinfónica de Jutlandia del Sur en Dinamarca, la Filarmónica de Málaga y otros conjuntos en Italia, Alemania y la República Checa. Ha sido director musical de la Orquesta de la Institución Sinfónica de Abruzzo y la Orquesta de la Fundación Tito Schipa de Lecce. Recibió el premio Foyer des Artistes del Premio Internacio- nal de Artes y Espectáculos Gino Tani. Es integrante de la Asociación Europea de Maestros de Cuerdas y profesor en el Conservatorio de la Suiza Italiana en Lugano.
Actualmente es director artístico de la Orquesta Filarmónica de la UNAM.
Fotografía: Daniele Cruciani
Aaron Copland (Nueva York, 1900 - Nueva York, 1990) El Salón México
En la calle de Pensador Mexicano no. 16 del antiguo barrio de Tlaquechihuan, en la colonia Guerrero, en el edificio que durante años albergó a la Panadería Los Perros, abrió sus puertas a todos los amantes del baile el día 20 de abril de 1920 el Salón México, considerado durante años la mismísima «Catedral del Danzón».
Con sus tres salas de baile en las que se daban cita desde intelectuales, artistas, políticos y turistas, hasta obreros, oficinistas, uno que otro malandrín y las mu- chachas del barrio que descalzas iban a bailar (y para cuyo cuidado de los pies en las paredes se pedía a los fumadores que no se arrojasen prendidas al piso las colillas de sus agonizantes cigarros), el Salón México fue a lo largo de poco más de cuarenta años uno de los puntos neurálgicos de la dinámica social de la ciudad que alguna vez fuera ensalzada por Alexander von Humboldt como
«la región más transparente del aire».
Entre los muchos extranjeros que llevaron a pasear su curiosidad a este pintoresco rincón de la Ciudad de los Palacios la historia recuerda al músico neoyorkino Aaron Copland, quien a principios de la década de los treinta visi- tó por primera vez nuestro país, y el asombro que le causó «la capital del baile»
(como también era conocido el famoso salón) fue tal que decidió componer una obra que reflejara la impresión que en él había quedado. El resultado fue El Salón México. «Lo que yo esperaba era reflejar el México de los turistas, porque en ese punto de encuentro uno siente, de manera natural y sin poses, un contacto cer- cano con la gente. No fue la música que escuché, sino el espíritu que yo sentí ahí lo que me atrajo y lo que espero haber puesto en mi música», escribió Copland.
Así, El Salón México no pretende ser tanto una pintura sonora del lugar, sino un reflejo de las emociones que despertó en el compositor, para lo cual echó mano de cuatro canciones vernáculas de nuestro país: El palo verde, La Jesusita, El mosco, y El malacate, cuyos ritmos y melodías se van tejiendo para gene- rar distintos ambientes, de manera similar a lo que experimentaría alguien al pasar de un espacio a otro del famoso salón de baile en el cual se inspira la obra.
Copland inició la composición de El Salón México en 1932 y la completó en 1936. El estreno lo llevó a cabo en 1937 la Orquesta Sinfónica de México (nombre que en aquel entonces tenía la actual Orquesta Sinfónica Nacional), bajo la direc- ción de Carlos Chávez, amigo de Aaron Copland, y que fuera quien lo introdujo en el ambiente del antiguo Salón México.
Aaron Copland (Nueva York, 1900 - Nueva York, 1990) Concierto para clarinete
Si bien es cierto que en la mayoría de los cuadros que pintó retratando las cos- tumbres de las comunidades judías Marc Chagall le otorga al violín un papel protagónico dentro de las prácticas musicales de este pueblo, no faltan aquéllos en los que la presencia del clarinete revela uno de los elementos más importan- tes de la música klezmer, aquélla ejecutada en todo tipo de ocasiones y festivi- dades por pequeñas agrupaciones de músicos llamados klezmorim desde su surgimiento en el siglo XVI hasta nuestros días. Y así como Jascha Heifetz, Pinchas Zukermann, Isaac Stern, Yehudi Menuhin y Joshua Bell, entre otros muchos etcé- teras, son sólo algunos de los nombres que dan testimonio de la gran tradición violinística del pueblo judío, de la misma manera los de Shloimke Beckerman, Naftule Brandwein, Dave Tarras y Benjamin David Goodman afirman aquélla en la que el clarinete es parte de su alma musical. Este último, mejor conocido como Benny Goodman y aun más como el «Rey del Swing», fusionó muchos de los elementos del klezmer que asimilara desde que a los 10 años comenzara a to- car el clarinete en una sinagoga en su natal Chicago, con el lenguaje propio del jazz y el swing, para convertirse así en uno de los máximos exponentes de este estilo en el segundo cuarto del siglo XX. Fue precisamente Benny Goodman quien le encargó al también compositor de origen judío Aaron Copland, la creación, en 1947, del Concierto para clarinete y orquesta de cuerdas con arpa y piano.
Ya en 1938, Goodman le había hecho a Béla Bartók el encargo de una obra para clarinete que resultó en la creación de Contrastes, trío para clarinete violín y piano. Nueve años después, en 1947, fue a Paul Hindemith a quien le pidiera la composición de otra obra, lo cual desembocó en la creación del Concierto para clarinete y orquesta en cuatro movimientos. Al considerar que Copland era uno de los compositores norteamericanos de mayor proyección internacional, Goodman le encargó un concierto, para sorpresa del propio Copland, quien años después comentaría:
Yo nunca hubiera pensado en componer un concierto para clarinete si Benny no me hubiera encargado uno. ¡No puedo soplar una sola nota en el instrumento!
Aparte de mi arreglo de la Short Symphony para sexteto, en donde el clarinete es uno de los instrumentos protagonistas, la única experiencia que tuve con el clari- nete fueron las partes orquestales. Por mucho tiempo fui un admirador de Benny Goodman, y pensé que si escribía un concierto con él en mente, eso me daría un punto de vista fresco. No trabajamos juntos mientras componía la obra, pero después de terminarla y enviársela, Benny me escribió para agradecerme diciendo:
«con algunas pequeñas correcciones, yo sé que tendremos una buena obra».
Copland trabajó en la creación del concierto entre 1947 y 1949. El resultado fue un concierto inusual en dos movimientos, el primero de los cuales, en palabras del propio compositor «es una canción lánguida», que por su carácter impresio- nista evoca, tanto las Gymnopedias de Eric Satie, como el segundo movimiento del Concierto para piano en sol de Maurice Ravel. Su carácter dulcemente
melancólico llevó al director de orquesta Serge Koussevitzky a solicitarle a Copland que hiciera un arreglo para hacer de él una elegía para cuerdas.
Aun cuando Copland aceptó en un principio la idea, posteriormente la rechazó pues consideraba que la ejecución aislada de ese movimiento rompía con la unidad del concierto tal y como él lo había concebido.
Entre ambos movimientos, se despliega a manera de puente una cadenza en la que el clarinete presenta el tema principal que servirá de base para la cons- trucción del segundo movimiento, el cual es una especie de rondó libre en el que, a la par del manejo de un lenguaje muy cercano al jazz, coexisten elementos de la música popular norteamericana, como los del charleston y el boogie-woogie, con otros propios de la música brasileña, pues cuando la obra le fue comisiona- da, Copland se encontraba en Brasil. Plagado de exigencias técnicas y expresivas para el solista, el concierto concluye con una coda muy elaborada que desem- boca en un glissando característico de las prácticas jazzísticas. El contraste que se establece entre ambos movimientos le imprime a la obra un extraño pero cautivador equilibrio, poco común en las composiciones para solista y orquesta.
El concierto fue estrenado el 6 de noviembre de 1950 por Fritz Reiner al fren- te de la Orquesta Sinfónica de la NBC, con el propio Goodman en la parte solista. Al año siguiente el concierto fue coreografiado por el bailarín norteame- ricano Jerome Robins para el ballet Pied Piper.
Leonard Bernstein (Lawrence, 1918 - Nueva York, 1990) Danzas sinfónicas de West Side Story
Hay quienes están convencidos de que, en el caso de que sea cierto que todos fuimos hechos de barro, a unos les tocó ser bacines y a otros jarro. Este senti- miento de diferencia y superioridad se acentúa cuando aquéllos que se con- sideran el último grito de una evolución mal entendida, ven trastocados sus intereses materiales y puesta en peligro su integridad psicológica por la presencia no deseada en territorio propio de esos otros en los que sólo ven un producto pirata de Mamá Naturaleza. Y aunque puede sonar gracioso la cosa es seria, sobre todo en estos tiempos en los que se acentúan de nuevo los odios raciales, las diferencias de clase o las iras xenófobas, actitudes no pocas veces promovi- das desde las altas esferas del poder en el mundo. Es en este contexto ideo- lógico en el que se ubica la historia de amor entre María y Tony (puertorriqueña ella y norteamericano él, y ambos vecinos en los suburbios del Nueva York de mediados del siglo XX), escrita para el teatro por Arthur Laurents, que sirvió de base para que Leonard Bernstein le diera forma a la comedia musical West Side Story.
Si bien es cierto que está inspirada en el Romeo y Julieta de William Shakespeare, no lo es menos que West Side Story es mucho más que una histo- ria de amor trágico, pues lleva la problemática de los rencores entre dos familias de privilegiada posición social a un ámbito más actual, que trasciende inclusive el de las rivalidades entre dos pandillas para inscribirse en el problema de la des- composición social y de los conflictos que suscitan las grandes migraciones de individuos en busca de mejores oportunidades de vida. Así, Tony y María son
más víctimas de una circunstancia histórica que de los odios ajenos y de los ardores propios.
Pero más allá de las interpretaciones que se hagan de la, ya de por sí, reinter- pretación de un tema antiguo, lo cierto es que éste fue abordado musicalmen- te por Leonard Bernstein desde una perspectiva muy singular, al mezclar giros melódicos y rítmicos de sabor latinoamericano con otros provenientes del jazz y de la tradición «clásica» europea (incluyendo una cita de un Leitmotiv de los más importantes de El anillo del nibelungo de Richard Wagner hacia el final de la obra), que dieron como resultado una música de gran potencia rítmica y seductor en- canto melódico y armónico.
La obra se representó en Broadway a lo largo de 1957 y 1958 con un éxito excepcional (más de setecientas representaciones antes de salir de gira por los Estados Unidos) y posteriormente fue llevada al cine para convertirse en uno de los musicales cinematográficos más aclamados y premiados de la historia. A partir de la música original, Bernstein realizó la versión de la Danzas sinfónicas de West Side Story, pero dejó la orquestación en manos de distintos músicos, entre ellos Sid Ramin, a quién está dedicada la partitura, la cual fue minuciosa- mente supervisada por el compositor.
Notas: Roberto Ruiz Guadalajara
La Orquesta Filarmónica de la UNAM (OFUNAM), el conjunto sinfónico más antiguo en el panorama cultural de la Ciudad de México, constituye uno de los factores preponderantes del proyecto cultural de mayor trascendencia del país: el de la Universidad Nacional Autónoma de México.
Durante más de ochenta años de actividades, la OFUNAM se ha convertido en una de las mejores orquestas de México. Su popularidad se debe a la calidad del conjunto, de sus directores titulares, a la participación de directores huéspedes y solistas de prestigio nacional e internacional, a una programación interesante y variada, al entusiasmo de sus integrantes y a la belleza, la comodidad y la magní- fica acústica de su sede, la Sala Nezahualcóyotl. Además, cada temporada la orquesta realiza giras por diferentes escuelas y facultades de la UNAM. En 2014 realizó una gira por Italia y en 2015 otra por el Reino Unido. Su repertorio abarca todos los estilos, desde el barroco hasta los contemporáneos, incluyendo desde luego la producción nacional.
En 1929, a raíz de la recién lograda autonomía universitaria, estudiantes y maestros de música constituyeron una orquesta de la entonces Facultad de Mú- sica de la UNAM. Posteriormente, con un proyecto aprobado por el gobierno de Lázaro Cárdenas, se transformó en un conjunto profesional en 1936. Original- mente denominada Orquesta Sinfónica de la Universidad, su dirección fue com- partida por José Rocabruna y José Francisco Vásquez, y su sede se fijó en el Anfiteatro Simón Bolívar, de la Escuela Nacional Preparatoria.
De 1962 a 1966, Icilio Bredo tuvo a su cargo la dirección artística de la or- questa, cuya sede se cambió al Auditorio Justo Sierra, de la Facultad de Filosofía y Letras. En 1966, la designación de Eduardo Mata como director artístico marcó el inicio de una nueva y brillante etapa de desarrollo del conjunto que duró nue- ve años. Fue durante este período que la Orquesta Sinfónica de la Universidad se convirtió en Orquesta Filarmónica de la UNAM, y comenzó la construcción de un nuevo y moderno recinto para albergar al conjunto universitario, la Sala Nezahualcóyotl. Héctor Quintanar fue nombrado director artístico en 1975. Al año siguiente, la orquesta se mudó a su actual sede. Desde entonces, la orquesta universitaria ha trabajado bajo la guía de Enrique Diemecke y Eduardo Diazmuñoz (1981 a 1984, directores asociados), Jorge Velazco (1985 a 1989), Jesús Medina (1989 a 1993), Ronald Zollman (1994 a 2002), Zuohuang Chen (2002 a 2006), Alun Francis (2007 a 2010) y Jan Latham-Koenig (2012 a 2015). Desde enero de 2017,
Concertinos Sebastian Kwapisz Manuel Ramos Reynoso Violines primeros Benjamín Carone Trejo Ewa Turzanska Erik E. Sánchez González Alma D. Osorio Miguel Edgardo Carone Sheptak Pavel Koulikov Beglarian Juan Luis Sosa Alva José Juan Melo Salvador Carlos Ricardo Arias de la Vega Jesús Manuel Jiménez Hernández Teodoro Gálvez Mariscal Raúl Jonathan Cano Magdaleno Ekaterine Martínez Bourguet Toribio Amaro Aniceto Martín Medrano Ocádiz Violines segundos Osvaldo Urbieta Méndez*
Carlos Roberto Gándara García*
Nadejda Khovliaguina Khodakova Elena Alexeeva Belina
Cecilia González García Mora Mariano Batista Viveros Mariana Valencia González Myles Patricio McKeown Meza Miguel Ángel Urbieta Martínez María Cristina Mendoza Moreno Oswaldo Ernesto Soto Calderón Evguine Alexeev Belin Juan Carlos Castillo Rentería Benjamín Carone Sheptak
Roberto Antonio Bustamante Benítez
Violas
Francisco Cedillo Blanco*
Gerardo Sánchez Vizcaíno*
Patricia Hernández Zavala Jorge Ramos Amador Luis Magaña Pastrana Érika Ramírez Sánchez Juan Cantor Lira
Miguel Alonso Alcántara Ortigoza Anna Arnal Ferrer
Roberto Campos Salcedo Aleksandr Nazaryan Violonchelos
Valentín Lubomirov Mirkov*
Beverly Brown Elo*
Jorge Andrés Ortiz Moreno José Luis Rodríguez Ayala Meredith Harper Black Marta M. Fontes Sala Carlos Castañeda Tapia Jorge Amador Bedolla Rebeca Mata Sandoval Lioudmila Beglarian Terentieva Rodolfo Jiménez Jiménez**
Contrabajos Víctor Flores Herrera*
Alexei Diorditsa Levitsky*
Fernando Gómez López José Enrique Bertado Hernández Héctor Candanedo Tapia Claudio Enríquez Fernández
Jesús Cuauhtémoc Hernández Chaidez Alejandro Durán Arroyo
Flautas
Héctor Jaramillo Mendoza*
Alethia Lozano Birrueta*
Jesús Gerardo Martínez Enríquez Piccolo
Nadia Guenet
Orquesta Filarmónica de la UNAM Massimo Quarta, director artístico
Oboes
Rafael Monge Zúñiga*
Daniel Rodríguez*
Araceli Real Fierros Corno inglés
Patrick Dufrane McDonald Clarinetes
Manuel Hernández Aguilar*
Édgar Lany Flores Martínez**
Austreberto Méndez Iturbide Clarinete bajo
Alberto Álvarez Ledezma Fagotes
Gerardo Ledezma Sandoval*
Manuel Hernández Fierro*
Rodolfo Mota Bautista Contrafagot David Ball Condit Cornos Elizabeth Segura*
Silvestre Hernández Andrade*
Gerardo Díaz Arango Mateo Ruiz Zárate Mario Miranda Velazco
Trompetas James Ready*
Rafael Ernesto Ancheta Guardado*
Humberto Alanís Chichino Arnoldo Armenta Durán Trombones
Alejandro Díaz Avendaño*
Alejandro Santillán Reyes Trombón bajo Emilio Franco Reyes Tuba
Héctor Alexandro López Timbales
Alfonso García Enciso Percusiones Javier Pérez Casasola Valentín García Enciso Francisco Sánchez Cortés Abel Benítez Torres Arpa
Janet Paulus Piano y celesta E. Duane Cochran Bradley
* Principal
** Período meritorio
PRÓXIMO PROGRAMA Segunda Temporada 2018
Massimo Quarta, director artístico Pietro De Maria, piano
Mendelssohn
• Concierto para piano no. 2
• Concierto para piano no. 1
• Sinfonía no. 1
Sábado 14 de abril 20:00 horas Domingo 15 de abril 12:00 horas
Recintos Culturales
Coordinador
José Luis Montaño Maldonado Coordinador Técnico Gabriel Ramírez del Real Sala Nezahualcóyotl Coordinador Felipe Céspedes López Administradora Melissa Rico Maldonado
Técnicos de Foro José Revilla Manterola Jorge Alberto Galindo Galindo Agustín Martínez Bonilla Rubén Monroy Macedo Técnicos de Audio Rogelio Reyes González Julio César Colunga Soria Técnico de Iluminación Pedro Inguanzo González
Dirección General de Música
Director General
Fernando Saint Martin de Maria y Campos Coordinadora Ejecutiva
Blanca Ontiveros Nevares Subdirectora de Programación Dinorah Romero Garibay
Subdirectora de Difusión y Relaciones Públicas Edith Silva Ortiz
Jefe de la Unidad Administrativa Rodolfo Mena Herrera
Medios Electrónicos Abigail Dader Reyes Prensa
Paola Flores Rodríguez Logística
Gildardo González Vértiz Vinculación
María Fernanda Portilla Fernández Cuidado Editorial
Rafael Torres Mercado
Orquesta Filarmónica de la UNAM
Subdirectora Ejecutiva Edith Citlali Morales Hernández Enlace Artístico
Clementina del Águila Cortés Operación y Producción Mauricio Villalba Luna Coordinación Artística Israel Alberto Sandoval Muñoz
Asistente de Bibliotecario Guillermo Sánchez Pérez Personal Técnico Eduardo Martín Tovar Hipólito Ortiz Pérez
Roberto Saúl Hernández Pérez Asistente de la
Subdirección Ejecutiva Julia Gallegos Salazar
Programa sujeto a cambios
UNIVERSIDAD NACIONAL AUTÓNOMA DE MÉXICO
Dr. Enrique Luis Graue Wiechers Rector
Dr. Leonardo Lomelí Vanegas Secretario General Ing. Leopoldo Silva Gutiérrez
Secretario Administrativo Dr. Alberto Ken Oyama Nakagawa
Secretario de Desarrollo Institucional Mtro. Javier de la Fuente Hernández Secretario de Atención a la Comunidad Universitaria
Dra. Mónica González Contró Abogada General
Coordinación de Difusión Cultural Dr. Jorge Volpi Escalante Coordinador de Difusión Cultural
Mtro. Fernando Saint Martin de Maria y Campos Director General de Música