TEMA 4: ARISTÓTELES (384-322 a. C.)
1. CONTEXTO FILOSÓFICO: s. IV a. de C.
El siglo IV a. de C. representa un período de crisis de una forma de vida histórica cuya unidad política-social era la polis. Tal siglo constituye el momento histórico en el que vive Aristóteles. Simultáneamente se produce la consolidación de la hegemonía de Macedonia sobre el mundo griego, primero con Filipo y después, con su hijo Alejandro Magno.
El contexto filosófico más inmediato de la filosofía de Aristóteles es la de su maestro Platón, pero a través de su estancia en la Academia pudo conocer el desarrollo filosófico que había tenido la Filosofía desde los Presocráticos hasta el mismo Platón, incluyendo a los Sofistas y a Sócrates. Por ello, su propio pensamiento, tal como reflejan sus obras, toma conciencia del carácter histórico de muchos temas que él vuelve a repensar. En este sentido, nos centraremos de forma general en los Presocráticos, los Sofistas y Sócrates y en Platón.
a) Aristóteles en su obra Física se ocupa del estudio de la Physis o Naturaleza cuyo rasgo esencial es el movimiento o cambio. Ahora bien, en dicha obra reconoce que los primeros que se dedicaron al estudio de la Physis fueron los Presocráticos los cuales se preocuparon de buscar la esencia que define a la misma; en este sentido su objetivo es determinar el principio o principios materiales en lo que consisten los seres naturales (el agua en Tales, el Aire en Anaxímenes, los átomos en Demócrito, etc).
Frente al monismo o pluralismo materialista de los Presocráticos, Aristóteles, propone la Teoría de las Causas (material, formal, eficiente y final) como principios explicativos de la Physis.
Por otro lado, criticará especialmente la postura de Parménides, el cual afirmó que todo movimiento o cambio real es imposible porque supondría el paso del no-ser al ser, lo que es imposible desde el punto de vista lógico. En cambio, para Aristóteles esto supone negar lo que define propiamente a la Naturaleza, el movimiento, y también imposibilitar la existencia de la Física como ciencia sobre la Physis. A su juicio, Parménides cometió el error de utilizar las nociones de “ser” y de “no-ser” como si tuvieran un único sentido, cuando en realidad podemos destacar dos sentidos; por ejemplo: una piedra no es un árbol ni puede llegar a serlo, en cambio, una semilla no es un árbol pero puede llegar a serlo. En este sentido Aristóteles va a establecer la Teoría del Acto y la Potencia para explicar los seres naturales.
b) Aristóteles no conoció directamente ni a los Sofistas ni a Sócrates, pero si el pensamiento de estos autores. Los Sofistas al diferenciar entre lo que es por Physis (Naturaleza) y lo que es por Nomos (lo Convencional, lo artificial, es decir, la Cultura en términos generales) venían a sostener que el Hombre es un ser social por nomos, cuya causa última es la necesidad, dado que sin asociarse con otros hombres, no hubiera podido sobrevivir ni materialmente ni socialmente, de ahí la existencia de las leyes como principios reguladores de la comunidad. De igual manera, la Sociedad es una realidad convencional que sustentada en las leyes posibilita la supervivencia del hombre y de su progreso. Frente a esto Aristóteles sostiene que el Hombre es un ser social por naturaleza y que la sociedad es una realidad natural cuya inexistencia haría imposible la existencia humana.
Con respecto a Sócrates, Aristóteles reconoce que el método socrático es el precedente del método científico, esto es, la ironía se corresponde con la inducción (observación y clasificación de los casos particulares) y la mayéutica con la deducción, que nos permite establecer juicios universales sobre el tema que estemos tratado.
c) Con relación a la filosofía Platón su relación será de coincidencia y discrepancia. Con respecto a las posturas comunes o coincidencias entre ambos podemos destacar:
- La concepción de la episteme como conocimiento de lo universal y la identificación de este universal como algo necesario y no accidental.
- Acepta con Platón la sociabilidad natural del hombre y el hecho de colocar a la razón como principal fuente del conocimiento humano que construye los conceptos universales, aunque como veremos, Aristóteles valora como esencial el conocimiento sensible que nos proporcionan los sentidos los cuales nos aportan el conocimiento de lo particular.
Con respecto a los temas de discrepancias podemos enumerar los siguientes: -El abandono del método dialéctico: Aristóteles rechaza la dialéctica de Platón por considerar que el proceder dialéctico no es un proceder de lo necesario, tan sólo de lo posible, y la sustituye por la demostración, cuyo esquema es el silogismo, que es el núcleo de su Lógica.
-La distinta concepción y valoración de la Physis: a partir de los sofistas la naturaleza había quedado relegada como centro de atención de la filosofía. Con Platón se va todavía más lejos, y la Naturaleza (la Physis, el mundo sensible) no sólo es relegada como objeto del pensamiento, sino que la hace ocupar un segundo plano en la realidad, por debajo del mundo de las Ideas en
las que radica el ser, la realidad plena. Con Aristóteles la Naturaleza vuelve a tener un papel central en el pensamiento y además se produce una nueva definición de lo que se entiende por tal.
-El rechazo de la teoría de las Ideas: Aristóteles comenzó siendo un discípulo fiel de Platón y, como tal, defendió la teoría de las Ideas pero acabará, finalmente, rechazándola por varias razones: en primer lugar, rechaza la separación entre mundo inteligible y mundo sensible, es decir, no acepta que las Ideas se hallen separadas de las cosas y se encuentren relacionadas a través del concepto de participación lo cual es una mera licencia poética que no explica nada.
Además, la tesis de que las cosas participan de las ideas conduce a un absurdo, aspecto que ya Aristóteles propuso en la Academia, conocido como argumento del tercer hombre, que viene a significar lo siguiente: dos cosas son semejantes porque participan de la misma Idea (un hombre es semejante a otro hombre porque participa de la Idea de hombre). Ahora bien, si esto es así debe haber cierta semejanza entre el hombre y la Idea de hombre, pero para hablar de tal semejanza se necesitará una segunda Idea de la que ambos participen y, de igual manera otra, con lo cual necesitamos una infinitud de Ideas, cosa que nos conduce al absurdo y que no explica la relación entre mundo sensible e inteligible.
3. LA FÍSICA: NATURALEZA y TELEOLOGÍA
Aristóteles en su obra Física estudia los seres que están dotados de movimiento, es decir, lo que Platón denominaba el mundo sensible o Naturaleza (Physis). Aristóteles reconoce que los primeros que se dedicaron al estudio de la Naturaleza fueron los Presocráticos aunque su tarea únicamente fue determinar la causa material de la misma bien desde el punto monista o pluralista (Agua en Tales, Aire en Anaxímenes, los cuatro elementos en Empedocles, etc).
Para Aristóteles, la Naturaleza es aquello que posee en si misma el principio interno del movimiento y del reposo; esta definición supone diferenciar entre dos tipos de seres:
-naturales: aquellos que tienen el principio del movimiento o cambio por sí mismos.
-artificiales: aquellos que son producto de la técnica y del arte, y que por tanto, su principio del cambio les viene desde fuera.
Asimismo, en esta obra define a los seres naturales desde su teoría hylemórfica según la cual todo ser se compone de materia (hylé) y forma
(morfé). Lo que define propiamente a cada ser natural es la forma puesto que ella se identifica con la esencia, esto es, con lo que una cosa es.
Ahora bien, el rasgo esencial que define a la Naturaleza es el movimiento o cambio, que Aristóteles define como el tránsito del ser en potencia al ser en acto: una semilla es un ser en potencia y el árbol es el ser en acto, la semilla posee la potencialidad de convertirse en árbol. Además, Aristóteles distingue dos tipos de movimiento o cambio:
-Cambio sustancial: se da cuando se genera o destruye una sustancia.
- “ accidental: se produce cuando se modifica alguna parte del ser de la sustancia sin que eso suponga la destrucción de su esencia. Puede ser de tres tipos: cuantitativo, cualitativo y local.
Por otro lado, La Física como ciencia que estudia la Naturaleza debe ocuparse de determinar las causas que intervienen en el movimiento que son cuatro: 1. Causa Material: es la base sobre la que van a operar el resto de las causas. Es el sustrato que permanece siempre en cualquier cambio – sustancial y accidental -. En Aristóteles, la materia consiste en ser pura potencia, no es pero por puede llegar a ser, o al menos, tiende a ser, a adquirir una determinada forma.
2. Causa Formal: es la que va a operar sobre la materia in-formando a ésta, en el sentido de dotarla de una forma determinada. La forma va a ser la:
a) esencia, lo que hace que la materia tenga una forma determinada y no otra; es lo que adscribe la materia a una especie y a un género determinado; por ejemplo, mi forma me hace adscribirme a la especie hombre y al género animal, e igualmente sucede con el resto de las sustancias.
b) naturaleza, que es lo que determina la actividad propia y específica de cada sustancia.
3. Causa Eficiente, es la que inicia el proceso del movimiento o el devenir de la sustancia desde el punto de vista cronológico, actuando sobre la materia. En una sustancia natural, por ejemplo en nuestro caso, la causa eficiente o motriz de nuestro ser son nuestros padres o progenitores; en el caso de una sustancia artificial, pongamos por caso una estatua de bronce, la causa eficiente es el escultor de la forma de tal estatua. Es decir, la causa eficiente es la que inicia el proceso del devenir de la sustancia con el objetivo de dotar de forma a la materia de la sustancia en cuestión.
4. Causa Final, es el propósito mediante el cual se inicia y se lleva a cabo el movimiento o cambio, operando el resto de las causas citadas en pro de esta
causa final. Esta es la causa que mayor importancia tiene en Aristóteles dentro del proceso del movimiento, dado que a través de ella la sustancia adquiere la perfección (la forma) que le es propia, insertando a cada sustancia en su propia especie y género. La causa final y la formal acaban identificándose dado que es en el mismo fin del proceso del movimiento donde la sustancia adquiere la forma o esencia que le es propia. En esta causa radica el carácter teleológico o finalista de la Naturaleza.
En suma, estas causas son los principios que explican el cómo y el por qué del movimiento dentro de la Physis.
4. LA METAFÍSICA O FILOSOFÍA PRIMERA
El término Metafísica proviene del griego metá ta physikà, que viene a significar “más allá de la física” En su origen, fue el título dado por Andrónico de Rodas (hacia el año 50 a.C.), el editor de su obra, a un conjunto de 14 libros de Aristóteles, que por su carácter más abstracto fueron colocados en la biblioteca después de los libros de Física.
El contenido fundamental de estos catorce libros el mismo Aristóteles lo caracteriza de dos maneras: como «filosofía primera» y como «ciencia del ser o del ente». Como «filosofía primera», es la ciencia teórica (en oposición a las ciencias prácticas y productivas) su objeto es el ser, el concepto más fundamental y general que puede pensar el entendimiento humano. Se diferencia de las restantes ciencias teóricas porque éstas estudian el ser tomando en consideración un aspecto del mismo (el movimiento en el caso de la Física, la cantidad en la matemática) y no en sentido universal. Éste es el sentido de la metafísica que la identifica con la ontología. Aristóteles, en el libro IV define a este saber de la siguiente manera:
Hay una ciencia que estudia lo que es, en tanto que algo que es, y los atributos que, por sí mismo, le pertenecen. Esta ciencia, por lo demás, no se identifica con ninguna de las denominadas particulares. Ninguna de las otras [ciencias], en efecto, se ocupa universalmente de lo que es, en tanto que algo que es, sino que tras seccionar de ello una parte, estudia los accidentes de ésta: así, por ejemplo, las ciencias matemáticas.
Según este texto el objeto de la metafísica es el ser, concepto abstracto que podemos aplicar a cualquier cosa en tanto que es. Ahora bien ¿qué es el ser? Aristóteles nos dice que “el ser o lo que es” se dice de muchas maneras. Estos modos de decir el ser son las Categorías, esto es, cantidad (Sócrates mide dos
metros) cualidad (S. tiene frío) relación (S. se halla entre Platón y Pitágoras) lugar (S. está en el ágora) tiempo ( S. vino el año pasado) posición (S. está sentado), posesión (S. tiene una casa) acción ( S.corta leña) y pasión (S. ha sido herido).
Ahora bien, estas categorías que se dicen del ser el cual nos remite a una unidad determinante y necesaria: la Sustancia. Las categorías no tienen entidad propia sino que siempre deben ir unidas a algo que les subyace, es decir, su unidad o soporte, que es la sustancia.
De esta manera, la sustancia es el principio que da unidad a cualquier realidad natural, es el todo que justifica el ser de cada cosa, es el ser en sí de cada cosa no un elemento de la misma. Aristóteles señala dos tipos de sustancias:
-sustancia primera: es la realidad de cada ser individual o concreto.
-sustancia segunda: es el correlato universal de la sustancia primera: el género y la especie,
Ejemplo: Sócrates es una realidad concreta en tanto que sustancia primera, y como sustancia segunda es un animal (género) y un hombre (especie).
De igual manera, la sustancia se hace inteligible desde la teoría hilemórfica, esto es, en tanto que se compone de materia y forma. La materia en sí misma es pura indeterminación, no es nada concreto, sólo la forma determina al ser con respecto a lo que es y a su actividad propia. Por ello, el hombre es una sustancia, cuya determinación es ser un animal y cuya actividad propia es pensar, de ahí su naturaleza racional.
4. LA ANTROPOLOGÍA DE ARISTÓTELES
El hombre constituye para Aristóteles una unidad sustancial compuesta de cuerpo y alma, no una dualidad antinatural como en Platón; el tratamiento del alma en Aristóteles carece de las fuertes connotaciones religiosas que hemos señalado en su maestro. La concepción aristotélica de la naturaleza se halla presidida por una orientación de tipo biológico que le presta el modelo básico de interpretación de la realidad. Aristóteles es el biólogo que se pregunta por el alma, pero no en términos espiritualistas o religioso.
El alma es concebida fundamentalmente como principio vital, el principio de la vida; utilizando los conceptos básicos de su filosofía define el alma como forma (del cuerpo, que es materia) y como acto (un organismo posee potencialmente la vida, es decir, es en potencia viviente; el alma hace que el organismo sea actualmente viviente). Por ejemplo, podemos utilizar la comparación entre visión-alma y ojo-cuerpo; la visión es el alma del ojo, su principio vital; en cambio, un ojo que no ve es una especie de materia muerta, sin alma, sin vida.
En la medida en que el alma es forma y acto respecto de un organismo, de un cuerpo organizado, la unión del alma y el cuerpo se explica sin especiales dificultades: no se trata, como afirma Platón, de una unión accidental ni antinatural, sino de una unión perfectamente natural y esencial, ya que alma y cuerpo (forma y materia) constituyen una única sustancia natural: el viviente. Además, Aristóteles niega la inmortalidad del alma: muere el hombre en su totalidad, su cuerpo y su alma.
Todo lo dicho anteriormente nos indica que todos los seres vivos tienen alma, aunque de distintos tipos dependiendo del ser vivo en cuestión:
1. Los vegetales: tienen alma vegetativa que es un principio de “nutrición”, de “crecimiento” y de “reproducción”.
2. Los animales: tienen alma sensitiva, que además de cumplir las funciones del alma vegetativa es un principio del “conocimiento sensitivo”, del “apetito” que sigue a dicho conocimiento y de la “facultad locomotriz”.
3. Los hombres: tienen alma racional, que además de cumplir las funciones del alma sensitiva, es principio de “conocimiento racional” y de la “voluntad libre”. De ahí que Aristóteles defina al hombre como un animal racional. Aristóteles no consideraba el alma (ni siquiera el alma humana), inmortal, al modo de los pitagóricos y Platón, sino que la consideraba corruptible, junto con el cuerpo. En cambio, sí habla Aristóteles de un entendimiento inmortal, el entendimiento agente, que sería el mismo en todos los hombres. La base de la actividad propia del hombre (la actividad intelectual) es el alma; pero las acciones y pasiones son propias del individuo resultante de la unión de alma y cuerpo.
5. TEORÍA DEL CONOCIMIENTO
Frente al Idealismo de Platón se encuentra el Realismo de Aristóteles, posturas filosóficas distintas que abordan desde diferentes ópticas los temas que anteriormente hemos tratado. En el caso del conocimiento ocurre lo mismo. Para el estagirita la tesis del conocimiento entendido como una especie de recuerdo y el tener como objetivo último alcanzar la idea del Bien resulta algo alejado de la naturaleza del hombre cuyo conocimiento de la realidad se halla limitado por los sentidos.
Para Aristóteles la mente del hombre al nacer es como una especie de “papel en blanco” en donde no hay nada inscrito a priori (sin experiencia). Esto supone que el conocimiento humano comienza por los sentidos (especialmente la vista, que es el que más conocimiento nos proporciona de la realidad). De esta manera, se aleja del conocimiento imperfecto, que a juicio de Platón, nos proporcionan los sentidos y adopta una postura realista y empirista del conocimiento humano que también tendrá en cuenta la razón.
El conocimiento se inicia con los sentidos, el mismo Aristóteles nos dice: “No hay nada en el entendimiento que no haya estado antes en los sentidos”. Ahora bien, el conocimiento sensible sólo es conocimiento de lo particular o singular; en cambio, el conocimiento científico (la episteme) es conocimiento de lo universal tal como pensaba el mismo Platón, el cual se capta a través del entendimiento (nous) que es exclusivo del alma humana; conocer lo universal es aprehender la forma o esencia de las sustancias así como los principios que fundamentan las ciencias. Además, Aristóteles nos habla de la Imaginación, cuya función es conservar y reproducir las sensaciones a través de los sentidos externos, y también de la Memoria que tiene como función evocar y localizar las imágenes en un momento del pasado. Ahora bien, Aristóteles distingue dos tipos de entendimiento:
a) entendimiento paciente: es aquel que capta la verdad en potencia, esto es, recibe las imágenes procedentes de los sentidos pero sin captar aún la forma universal de la imagen.
b) entendimiento agente: es el que capta la verdad en acto, esto es, el que aprehende y actualiza la forma universal o esencia que se expresa a través de la definición.
De esta manera, la teoría del conocimiento de Aristóteles se caracteriza por ser empirista y racionalista, comienza con los sentidos a través de los cuales tenemos experiencia de la realidad a nivel individual y concluye en el entendimiento o razón que capta la esencia de las cosas, que en el caso Platón eran las Ideas.
6. LA ÉTICA y LA POLÍTICA EN ARISTÓTELES
Tanto la Ética como la Política se incluyen en las denominadas Ciencias Prácticas, esto es, en aquellas en las que el conocimiento tiene como objetivo orientar la acción (práxis) humana. La ética aristotélica es de carácter teleológico o finalista, es decir, de la misma manera que en el ámbito de la Naturaleza las sustancias naturales tienden hacia un fin, conseguir la forma o esencia que le es propia, en el campo de la acción o de la ética los seres humanos tienen hacia un fin, que se identifica con el bien.
Ahora bien, el problema consiste en determinar cuál es el fin último. El hombre realiza muchos tipos de acciones pero no todas ellas son fines en sí
mismos sino medios para conseguir un fin: estudiamos (medio) para aprobar (fin-medio) y éste para obtener un titulo y poder trabajar (fin-medio), y éste a su vez para ganar dinero (fin-medio) y éste poder vivir y conseguir aquello que necesitamos. Para Aristóteles existe un FIN o BIEN SUPREMO que no puede ser medio para otro fin, éste no es otro que la FELICIDAD (Eudaimonia). Este fin es el más perfecto puesto que se elige por si mismo y no por otra cosa.
El problema estriba en determinar qué es la felicidad. No todos los hombres entienden por felicidad lo mismo: para unos es el poder, para otros la fama, para otros el dinero, etc., Aristóteles considera que estas cosas no se pueden identificar con la felicidad dado que no son fines sino medios, por lo tanto, considera que el concepto de felicidad depende de la naturaleza humana, es decir, el hombre es feliz realizando la función que le es propia y natural, que no es otra que vivir conforme a la razón, dado que el hombre es un ser racional. La felicidad consiste en realizar aquello que es propio del hombre: la actividad intelectual, aquella que radica en la parte racional del hombre, en el nous. Pero además el hombre tiene apetencias sensibles (debido a la parte sensitiva del alma).
Para conseguir la felicidad, tanto en el terreno intelectual como en el sensible, Aristóteles dice que se debe practicar la virtud, que es una especie de habilidad o capacidad; pero ahora cambia el sentido de esta habilidad, ya que el objetivo de la virtud es alcanzar la felicidad (y no la purificación, o la justicia entre las partes del alma, como en Platón; ni el triunfo político y social, como en los sofistas). Aristóteles entiende la virtud como un “hábito”, como una disposición permanente a cumplir el fin supremo que coincide con la felicidad. 1. Virtudes dianoéticas o intelectuales: puesto que la felicidad superior consiste en la actividad intelectual, la disposición permanente a esta actividad es una forma de virtud, y como consecuencia, los distintos modos de actividad intelectual son los siguientes: el arte (tékhne), la prudencia (phronésis), la ciencia (episteme), la inteligencia (nous) y la sabiduría (sophía), son distintos tipos de virtudes intelectuales que se alcanzan a través de la educación y la formación.
2. Virtudes morales: el hombre también tiene movimientos sensibles, apetencias; es decir, actúa y tiene pasiones que nacen de su alma sensitiva; pues bien, el regir estos movimientos por el entendimiento constituye otro tipo de virtudes que Aristóteles denomina virtudes morales. Este regir las acciones nacidas del alma sensitiva por el intelecto lleva a imponer a las propias acciones un cierto orden, una cierta medida, de modo que la virtud, en este caso, consistirá en un cierto “hábito” por el que se trata de evitar los excesos y
mantenerse siempre en el medio entre dos extremos. A modo de ejemplo: en la guerra, una manifestación exagerada de arrojo es una temeridad en la que se puede poner en peligro las vidas de los compañeros, poco arrojo sería una cobardía e igualmente nefasto (y, en último término, para uno mismo). El justo medio, en el ejemplo citado, sería la práctica de una virtud: la valentía. Otro tipo de virtudes morales son la templanza, la generosidad, etc. Pero la virtud moral esencial es la justicia (que Aristóteles considera la más importante de las virtudes morales porque en cierta forma las engloba a todas). Estas se adquieren en relación con los demás, viviendo en sociedad. Ahora bien saber determinar el justo medio entre los extremos se debe a una virtud racional, la prudencia, el hombre prudente es el que sabe elegir siempre el término medio entre los extremos.
En lo que respecta a la política, Platón y Aristóteles no consideraron nunca la política como algo separado, independiente de la moral, tal separación tuvo lugar históricamente más tarde, con la aparición del individualismo, durante el Renacimiento. Para Aristóteles, el hombre no es individuo, por una parte, y ciudadano, por otra. El hombre es ciudadano en el seno de la ciudad, del Estado, de la polis, es aquí precisamente donde se desarrolla como hombre y por tanto, se moraliza.
En su obra Política Aristóteles expone su contribución al pensamiento político que ha consistido precisamente en su insistencia en que la naturaleza humana es esencialmente social. Frente a ciertas teorías de origen sofístico que consideraban a la sociedad como un producto de la convención, Aristóteles afirma que la sociabilidad es un rasgo o dimensión esencial de la naturaleza humana y la polis es la comunidad natural resultado de la naturaleza social del hombre. Ahora bien, la polis es el fin de otras comunidades primeras que son las siguientes:
-La unión de Hombre y Mujer da lugar a la Familia. -La unión de Familias origina la Aldea.
-La unión de Aldeas crea la Polis o ciudad-estado, comunidad perfecta de carácter autosuficiente, en la que los hombres pueden satisfacer sus necesidades materiales y que se desarrolla para “vivir bien”, es decir, para que el hombre se pueda desarrollar moral e intelectualmente. Por eso nos dice: “…aquel que no puede vivir en sociedad o no tiene necesidad de ello, porque es autosuficiente, ha de ser una bestia o un dios” (Política I, 2 ).
Una vez más se pone de manifiesto la concepción teleológica de la naturaleza que preside todo el pensamiento de Aristóteles: la afirmación de que el hombre
es naturalmente social equivale a la afirmación de que el hombre tiende por naturaleza a la vida en comunidad.
Ahora bien, Aristóteles nos viene a decir que la naturaleza social del hombre se fundamenta, en última instancia, en su racionalidad. El hombre es un ser racional porque tiene logos o razón y en este sentido puede transmitir a sus semejantes mediante el lenguaje el sentido del bien y del mal, de lo justo y de lo injusto, de lo correcto y de lo incorrecto.
Por otro lado, también analizó los tipos de gobierno o formas políticas y distinguió tres tipos:
-monarquía :gobierno de uno sólo.
-aristocracia :gobierno de unos los mejores entendido en el sentido de los pudientes.
-democracia :gobierno del pueblo.
A estas formas políticas les corresponde su respectiva degeneración cuando el bien común degenera en el bien propio:
-La monarquía degenera en tiranía cuando el tirano o los tiranos sólo miran por su interés.
-La aristocracia deviene oligarquia cuando sólo se mira por el bien de unos pocos en el poder.
-La democracia se convierte en demagogia cuando sólo se tiene en cuenta el bien los pobres.
Para Aristóteles el gobierno ideal es aquel que se halla gobernado por una clase social que se halla alejado de los excesos, tanto de la pobreza como de la riqueza y tiene en cuenta el bien general de la polis.