Mi amigo el Espíritu Santo
“Transformado por el Espíritu”
1 Samuel 10: 6 “
Entonces el Espíritu de Jehová vendrá sobre ti con
poder, y profetizarás con ellos, y serás mudado en otro hombre
.
7Y
cuando te hayan sucedido estas señales, haz lo que te viniere a la
mano, porque Dios está contigo.
8Luego bajarás delante de mí a
Gilgal; entonces descenderé yo a ti para ofrecer holocaustos y
sacrificar ofrendas de paz. Espera siete días, hasta que yo venga a ti y
te enseñe lo que has de hacer.
9
Aconteció luego, que al volver él la espalda para apartarse de
Samuel, le mudó Dios su corazón
; y todas estas señales acontecieron
en aquel día.
10Y cuando llegaron allá al collado, he aquí la compañía
de los profetas que venía a encontrarse con él; y el Espíritu de Dios
vino sobre él con poder, y profetizó entre ellos.
11Y aconteció que
cuando todos los que le conocían antes vieron que profetizaba con los
profetas, el pueblo decía el uno al otro:
¿Qué le ha sucedido al hijo de
Cis?
¿Saúl también entre los profetas?
12Y alguno de allí respondió
diciendo: ¿Y quién es el padre de ellos? Por esta causa se hizo
proverbio: ¿También Saúl entre los profetas?
13Y cesó de profetizar, y
llegó al lugar alto.
14
Un tío de Saúl dijo a él y a su criado: ¿A dónde fuisteis? Y él
respondió: A buscar las asnas; y como vimos que no parecían, fuimos
a Samuel.
15Dijo el tío de Saúl: Yo te ruego me declares qué os dijo
Samuel.
16Y Saúl respondió a su tío: Nos declaró expresamente que las
asnas habían sido halladas. Mas del asunto del reino, de que Samuel
le había hablado, no le descubrió nada”
Saúl era hijo de un hombre importante en la tribu de Benjamín, era un muchacho alto y hermoso, según lo describe la biblia, que trabajaba en los negocios de su padre. Un buen día, unas asnas se perdieron y su padre lo envió a buscarlas. Tomó a uno de los criados de la casa y fueron a buscarlas por diferentes lugares, y sin encontrarlas, llegaron a cierto lugar que estaba siendo visitado por el profeta Samuel. Así que se dispusieron a ir a él para consultarle sobre dónde podrían estar las asnas de su padre.
La gente acudía a los profetas para recibir de Dios el consejo requerido, se les llamaba videntes. Es por ello que acudieron a Samuel, teniendo por hecho que les diría donde estaban.
Pero mientras ellos iban, Dios le habló a Samuel y le dijo que sería visitado por Saúl y que, conforme a la petición del pueblo de tener un rey, debería de ungir a ese muchacho para que fuera rey sobre Israel.
Si bien era un muchacho alto, noble y hermoso, no tenía ninguna preparación para gobernar, ni como guerrero, ni influencia alguna sobre las demás tribus de Israel. Era un muchacho cualquiera, que su único atributo diferenciador era su altura física.
Es así como se da el encuentro que acabamos de leer, y de ese encuentro quisiera destacar varias frases muy importantes: “El Espíritu de Dios vendrá sobre ti con poder y profetizarás, y serás mudado en otro hombre”
Dios le estaba escogiendo para una tarea impresionantemente desafiante, grande, llena de privilegios pero también de responsabilidades. Con sus facultades normales sería imposible lograrlo, así que le prometió que sería ungido no solo con aceite sino con el Espíritu Santo para mudarle en otro hombre.
El Espíritu de Dios sobre la vida de una persona, derramado con poder sobre una vida, tiene la capacidad y el propósito de mudar su vida, de cambiársela para siempre.
Entonces Samuel le dijo: Verás una compañía de profetas y caminarás con ellos, entonces el Espíritu de Dios vendrá sobre ti. Y así sucedió, cuando caminó y se integró a ellos, entonces el Espíritu de Dios vino con poder sobre él y empezó a profetizar junto con ellos.
Esto fue exactamente lo que sucedió el día de Pentecostés, en que estaban juntos y unánimes los discípulos de Jesús esperando y orando por el cumplimiento de la promesa del Padre, cuando de repente el Espíritu de Dios descendió sobre todos ellos y empezaron a profetizar en lenguas diversas. El Espíritu de Dios estaba mudando sus vidas y sus corazones. Ninguno de ellos podría ser un buen testigo de Jesús en medio de la sociedad por su propio esfuerzo, capacidad o carácter.
Dios tiene una compañía de profetas, llenos del Espíritu de Dios que profetizan y hablan Sus maravillas en diversas lenguas. Esta congregación es una compañía de profetas que levantan su voz y profetizan la Palabra de Dios y que hablan en lenguas del Espíritu. Si tu caminas con esta compañía de profetas muy pronto estarás siendo ungido por el Espíritu de Dios, como lo fue Saúl y tu vida totalmente mudada.
Fue así que la gente que conocía a Saúl y le vio junto con los profetas hablando las maravillas de Dios probablemente en otras lenguas, dijo: ¿Qué le pasó a Saúl? Era irreconocible, Saúl nunca había sido así. Algo estaba pasando con Saúl; y yo creo que tu vas a ser irreconocible por tu propia familia, por tus amigos, todos ellos van a decir: ¿Qué le pasó? Su vida ha dado un giro radical, ha sido mudado en otro.
El Espíritu de Dios es poder sobrenatural operando en tu vida para transformarla totalmente, habilitándote sobrenaturalmente para lograr la grandeza que te ha encomendado, para cumplir Sus sueños, para lograr Sus planes, para llegar a las alturas.
No sé cómo es que te ha conocido la gente a tu alrededor, probablemente muchos piensan de ti que jamás lograrás algo importante porque te ha visto crecer y hacer lo normal; pero se sorprenderán cuando te vean operando en una vida sobrenatural y haciendo lo que los demás nunca lograrían. La gente de Nazaret, también se sorprendió de ver a Jesús, el hijo de José el carpintero, que habían visto crecer en su ciudad y hacer mesas y sillas con sus manos; cuando tomó el libro de Isaías y lo leyó delante de ellos con gran autoridad y habló delante de ellos. ¿De dónde sacó este tal conocimiento? ¿Cómo es que habla de esa forma? El Espíritu de Dios les sorprendía, no esperaban eso de Jesús.
DESARROLLO
1. Gedeón también transformado
Y la biblia nos relata otra historia de un joven tímido, con una pobre autoestima.
Jueces 6: 1 “
Los hijos de Israel hicieron lo malo ante los ojos de
Jehová; y Jehová los entregó en mano de Madián por siete años.
2Y la
mano de Madián prevaleció contra Israel. Y los hijos de Israel, por
causa de los madianitas, se hicieron cuevas en los montes, y cavernas,
y lugares fortificados.
3Pues sucedía que cuando Israel había
sembrado, subían los madianitas y amalecitas y los hijos del oriente
contra ellos; subían y los atacaban.
4Y acampando contra ellos
destruían los frutos de la tierra, hasta llegar a Gaza
; y no dejaban qué
comer en Israel, ni ovejas, ni bueyes, ni asnos.
5Porque subían ellos y
sus ganados, y venían con sus tiendas en grande multitud como
langostas; ellos y sus camellos eran innumerables; así venían a la
tierra para devastarla.
6De este modo empobrecía Israel en gran
manera por causa de Madián; y los hijos de Israel clamaron a Jehová.
7
Y cuando los hijos de Israel clamaron a Jehová, a causa de los
madianitas,
8Jehová envió a los hijos de Israel un varón profeta
, el
cual les dijo: Así ha dicho Jehová Dios de Israel: Yo os hice salir de
Egipto, y os saqué de la casa de servidumbre.
9Os libré de mano de los
egipcios, y de mano de todos los que os afligieron, a los cuales eché
de delante de vosotros, y os di su tierra;
10y os dije: Yo soy Jehová
vuestro Dios; no temáis a los dioses de los amorreos, en cuya tierra
habitáis; pero no habéis obedecido a mi voz.
11
Y vino el ángel de Jehová
, y se sentó debajo de la encina que está en
Ofra, la cual era de Joás abiezerita; y su hijo Gedeón estaba
sacudiendo el trigo en el lagar, para esconderlo de los madianitas.
12Y
el ángel de Jehová se le apareció,
y le dijo: Jehová está contigo, varón
esforzado y valiente.
13Y Gedeón le respondió: Ah, señor mío, si
Jehová está con nosotros, ¿por qué nos ha sobrevenido todo esto? ¿Y
dónde están todas sus maravillas, que nuestros padres nos han
contado, diciendo: ¿No nos sacó Jehová de Egipto? Y ahora Jehová
nos ha desamparado, y nos ha entregado en mano de los madianitas.
14Y mirándole Jehová, le dijo: Ve con esta tu fuerza, y salvarás a Israel
de la mano de los madianitas. ¿No te envío yo?
15Entonces le
respondió:
Ah, señor mío, ¿con qué salvaré yo a Israel? He aquí que
mi familia es pobre en Manasés, y yo el menor en la casa de mi padre
.
16Jehová le dijo: Ciertamente yo estaré contigo, y derrotarás a los
madianitas como a un solo hombre”
El pueblo de Israel hizo lo incorrecto y se salió de la cobertura de protección de Dios, por lo cual llegaron los madianitas con un numerosísimo ejército para destruirles el fruto de su trabajo, y lo hicieron por siete años. Así que en lugar de crecer y enriquecerse con su trabajo, cada día eran más pobres.
Y fue hasta el año séptimo de su desgracia y destrucción que por fin se acordaron de clamar a Dios por Su favor. No, no se burlen de ellos, conozco
cristianos peores que ellos, que es muy evidente que están caminando en la senda de la destrucción, cada día las cosas están peores en todos los frentes y sin embargo no hacen un alto para buscar a Dios con todo Su corazón, sino que siguen esforzándose, trabajando de sol a sol, intentando abrir un hoyo para cerrar otro que se abrió. Si quiera los de Israel clamaron a Dios al séptimo año de su desgracia, por lo cual Dios de inmediato envió a un profeta para declararles que serían librados de la mano del destructor.
Mientras esto ocurría, el plan de Dios ya estaba en marcha. Un joven llamado Gedeón, sacudía el trigo para esconderlo. Esta era su mejor estrategia en contra del destructor, intentar esconder sus bienes para que no fueran destruidos.
En la plática del Ángel del Señor con Gedeón podemos descubrir los pensamientos, carácter y autoestima de Gedeón:
Pensaba que era un abandonado de Dios, que sus milagros que había escuchado que habían sido hechos en el pasado no eran tan reales o que ya no existían más en su tiempo, que era pobre, sin recursos, sin ninguna posibilidad de hacer algo a favor de su situación. Era un fracasado con pensamientos de derrota, un cobarde que no se atrevía a enfrentar a su enemigo y una persona que pensaba de sí mismo que no tenía ningún valor.
Pero el Ángel de Jehová decía otra cosa de él: “Varón esforzado y valiente”, le dijo. ¿Será que el Ángel de Jehová no lo conocía bien? ¿o se equivocó de persona? ¿o solo trataba de saludarle amablemente?
No, ninguna de esas alternativas. Dios hablaba del hombre que Él veía, un hombre transformado, un hombre en quien Dios había escrito grandeza, pero la había perdido. Su grandeza, carácter y autoestima estaba sepultada debajo de un montón de basura y lodo que tanto sus enemigos como sus familiares se habían encargado de echar sobre él.
Dios le llamaba para ser un libertador de su pueblo, de quitar el yugo de los madianitas, de echar fuera la pobreza de sus vidas y de regresarles a la comunión correcta con Dios.
Era una tarea muy difícil, yo diría imposible para un hombre con tales pensamientos, carácter y autoestima tan bajos.
Pero ocurrió: Jueces 6: 33 “
Pero todos los madianitas y amalecitas y
los del oriente se juntaron a una, y pasando acamparon en el valle de
Jezreel.
34Entonces el Espíritu de Jehová vino sobre Gedeón, y cuando
éste tocó el cuerno, los abiezeritas se reunieron con él
.
35Y envió
mensajeros por todo Manasés, y ellos también se juntaron con él;
asimismo envió mensajeros a Aser, a Zabulón y a Neftalí, los cuales
salieron a encontrarles”
Los madianitas y amalecitas se juntaron para venir contra Israel otra vez y saquearles y destruirles. Entonces ocurrió algo trascendente: ¡El Espíritu de Dios vino sobre Gedeón! Ahora sí, agárrense madianitas y amalecitas, que un libertador está siendo levantado por Dios.
Gedeón reunió un ejército de diez mil personas para pelear contra los madianitas y amalecitas. ¿Dónde quedaron los pensamientos de abandono y derrota?
¿Dónde quedó el carácter pusilánime de Gedeón? ¿Dónde quedó su pobre autoestima que lo limitaba a una vida mediocre? Todo ello fue transformado.
A partir de ese momento Gedeón fue convertido en un libertador, en un líder, en un hombre esforzado y valiente. El Espíritu de Dios sacó de él la grandeza que Dios ya le había dado desde antes de haber sido concebido.
Y yo te digo que Dios te ha llamado para ser un libertador. Tu conoces a mucha gente que ha sido y está siendo víctima de la destrucción. El diablo ha venido para destruirles, para robarles, para matarles; y es evidente lo que está pasando en sus vidas. Cada día sus familias están en peor estado, su salud más deteriorada, su economía más empobrecida. Creo que muchos de ellos están clamando a Dios al ver su necesidad; y tu eres la respuesta a la oración de ellos.
Si, como Gedeón contestarás que no tienes la capacidad, ni el conocimiento, ni el tiempo, ni el dinero, ni la posición para hacer algo por ellos. ¿Quién soy yo para llevarles libertad? Yo lo que quiero es vivir tranquilo, ¿por qué habría de pelear por ellos?
Pues bien, yo quiero decirte que el Espíritu de Dios viene hoy a ti para mudarte en otra persona, para quitar tus pensamientos de derrota, tu carácter apocado que no se atreve que prefiere juzgar a otros que enfrentar sus propios enemigos, para quitarte tu baja autoestima que te hace celoso, mediocre, exagerado, tímido, etc.
Vamos, es tiempo de que escuches lo que Dios dice de ti y dejes de escuchar lo que dicen los demás de ti. Es tiempo de que hagas lo que Dios dice y no lo limites con tus pensamientos pequeñitos.
Ministración.
Espíritu de Dios, justo ahora, desciende sobre cada persona que acepta el desafío. Como Saúl fue ungido para gobernar, como Gedeón fue ungido para liberar; ven ahora y transforma la mente, el corazón, el carácter y autoestima de cada persona que está aquí, en el poderoso nombre de Jesús.