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Ninette Frederiksen Svenhall

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Academic year: 2021

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Ninette Frederiksen Svenhall

La tejeduría es una de las actividades artesanas más antiguas que se conocen y su práctica re- quiere conocimientos amplios y difíciles de conseguir sin algún tipo de ayuda o estudios. La autora, tejedora y maestra de tejedores, ofrece en este libro un material didáctico sufi- ciente como base de una iniciación al tejido en sus múltiples vertientes, es decir, un material útil no sólo al interesado por la técnica del te- jido o del tapiz como oficio, sino también para el posible tejedor aficionado que hace del tejido en telar manual un hobby, pero para el que no es menos necesaria una buena base teórica y práctica. A partir de este material, suficiente e imprescindible para una iniciación a la técnica, es posible cualquier especialización o profundi- zación por amplia que ésta sea.

Ninette Frederiksen, sueca afincada en Altea (Alicante), crea en 1975 un Centro de Tejido en el que funciona, por una parte, un taller de car- pintería dedicado a la fabricación artesanal de telares y accesorios de todo tipo y, por otra, un taller-escuela de tejido en el que, además de la producción de tejidos de artesanía, se imparten a lo largo de todo el año cursos de tejido para principiantes y profesionales de las técnicas textiles.

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Procedencia de las ilustraciones

Dibujos: Johan Frederiksen todas las fotografías han sido realizadas por Roni Foto Suecia salvo las siguientes pág 241 Rudolf Moeschlin pág 232 (abajo), Anita Gandahl fig 257 Estudio Badosa pag 236 y 204 (abajo). José Luis Ba- rroso pag 244 Antonio Díaz Martínez Ninette Frederiksen figs 88 138 2 1 6 226 227 228 229 253 p 108, 138, Patty Stratton, sobrecubierta, p 2

Primera edición 1982 Segunda edición revisada 1986 Tercera edición revisada 1989 © 1989, Ninette F Svenhall

© 1989, de esta edición, Ediciones del Serbal Impreso en España

DL B 6602/89 Impresión Grafos S A ISBN 84-7628-061-0 Digitalizado por ch0kl0

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Sumario

Introducción...

6

I

El telar ...

9

1. El proceso de tejer y diferentes tipos de telares

10

2. Montaje y preparación del telar ...

22

II

La urdimbre ...

31

3 Preparación y montaje de la urdimbre ...

32

4 Proyecto del tejido ...

35

5 Embobinado del material de urdimbre ...

37

6. El urdidor y la urdimbre ...

39

7. Distribución de la urdimbre en el prepeine...

52

8. El enrollado de la urdimbre ...

59

9. Remetido por lizos ...

67

10. Remetido por peine ...

70

11. Anudado de la urdimbre...

73

12. Armadura de lizos y pedales ...

78

III La trama ...

89

13 Accesorios para la trama...

90

14. Embobinado de la trama...

92

15. Control previo al tejido ...

94

16. El tejido...

97

IV

Teoría del tejido... 109

17. Representación gráfica ... 110

18 Los ligamentos fundamentales y sus derivados

más corrientes ... 116

19 Numeración de los hilos ... 130

V

Proyectos y aplicación de diferentes técnicas... 139

Generalidades acerca de los tejidos y sus técnicas... 140

Tejidos de diferentes aplicaciones ... 232

Índice... 246

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6

Introducción

La tejeduría es una de las actividades artesanas más antiguas que se conocen Ya en tiempos remotos existían en los países mediterráneos especialistas dedicados a la tejeduría en plan comercial Cuando apare- cieron los telares automáticos, la tejeduría se transformó en industria, lo que supuso la pérdida casi total de los conocimientos populares de técni- cas que hasta entonces se habían ido desarrollando y transmitiendo de generación en generación ¿Cómo se puede explicar entonces el renaci- miento de la tejeduría manual?. Varios pueden ser los motivos Quizá se pueda citar en primer lugar la necesidad que la persona siente de crear algo Por otra parte, existe también un mercado que solicita productos únicos caracterizados por la no identificación comercial, productos con un sello personal e irrepetible que sólo el trabajo artesano puede ofrecer. Sabemos, además, que la tejeduría manual por múltiples razones ocupa hoy un lugar de importancia en la educación e incluso en aplicaciones terapéuticas, es más la tejeduría manual, tan atrayente como hobby en la actualidad, se está reafirmando nuevamente como profesión Esta artesanía requiere conocimientos amplios y difíciles de conseguir sin algún tipo de ayuda o estudios Los cursos de tejeduría manual que he impartido en Altea me han animado a componer este manual esperando llenar con él un vacío de textos adecuados al respecto, y con la intención además de cubrir debidamente la enseñanza de las bases fundamentales del tejido. A partir de ahí cualquier alumno podrá ampliar sus conoci- mientos con el descubrimiento personal de nuevos caminos, pues, en definitiva, puede decirse que todo tejido tiene su origen en una técnicas elementales que, combinándose entre si o bien introduciendo en ellas determinadas variaciones darán lugar a tejidos diferentes.

La persona que vaya a iniciarse en la tejeduría manual puede sentirse extraña ante el telar indecisa por la cantidad de pasos previos que re- quiere el proceso o confusa por la profusión de términos totalmente nuevos para ella es perfectamente comprensible, son necesarios un es-fuerzo y una dedicación pero es seguro que si se persiste en ello se recogerán los frutos.

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En la enseñanza de la tejeduría es necesaria la debida atención al telar co- mo instrumento que nos permitirá la realización del tejido Las instrucciones de este manual se centran en el telar horizontal por ser este tipo de telar el que ofrece más amplias posibilidades para quienes bus- can el perfeccionamiento y la investigación en esta artesanía, de ahí que su aprendizaje sea más difícil

Quiero terminar esta introducción agradeciendo la colaboración de todas aquellas personas, alumnos y otros amigos que con su aliento, unos, y con su ayuda práctica, otros, han hecho más fácil la composición de este ma- nual y no puedo, desde luego, dejar en el tintero nombres como los de Ma- riano Muñoz, Montse Camps, ambos buenos amigos, Mariano como conocedor de mi propio idioma, sueco, me ayudó en la primera redacción, y Montse, como profesional de la tejeduría, leyó y corrigió todo el material en una etapa más avanzada, uno y otro me ayudaron a que pudiera dar, en español, una explicación de lo que es la técnica del tejido en telar manual Le doy también las gracias a Johan Frederiksen, cuya realización de los dibujos para este libro me ha sido una valiosísima ayuda

Finalmente agradezco muy especialmente a mis hijos Andrea y Laban (Bengt) por su estímulo y apoyo en los momentos más difíciles que inevita- blemente se han presentado en la larga tarea de reunir los datos y recopi- lar el material para este libro

Altea 1989 La autora

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10

1 El proceso de tejer

Al parecer tejer no es sino una evolución del trenzado. La palabra textil procede del latín texere un amplio vocablo que abarca tanto el trenzado como el anudado. El trenzado puede realizarse de diferentes formas y siguiendo distintos sistemas el que mas se asemeja a un tejido se com- pone de fibras tensas y paralelas entre si entre las que se entrelaza otra fibra -trama- de longitud variable de forma que de una o mas pasadas El sistema de fibras en paralelo a través de las cuales se introduce la trama se llama urdimbre (fig 1)

El telar

La función principal de un telar es mantener los hilos de urdimbre bien tensados y ordenados para facilitar la pasada de la trama. Los hilos de la urdimbre están recogidos en dos travesaños o rulos -plegadores- el

plegador de hilo en el que se enrolla la urdimbre no tejida y el plegador de tela en el que se pliega el tejido realizado (fig 2 y 3)

Tomando en consideración la posición de la urdimbre en los telares se clasifican estos en telares de urdimbre vertical y telares de urdimbre hori-

zontal. Unos y otros están provistos de lizos que permiten separar

instan-táneamente cierto numero de hilos de urdimbre diferenciando asi dos capas en la urdimbre y formando una apertura que denominamos calada por la que se introduce la trama.

Fig 1 El trenzado de urdimbre y

trama Figs 2 y 3 Dos formas simples de tensar la urdimbre entre los plegadores

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Telar de urdimbre vertical

En el telar vertical se consigue la primera calada poniendo de canto una varilla plana de madera que pasa por la urdimbre dividiendo la misma en dos planos de forma que los hilos de numero impar queden delante y los hilos pares detrás de la varilla respectivamente o a la inversa (Fig. 4) La segunda calada se consigue haciendo pasar un cordón único detrás de cada uno de los hilos que hayan quedado detrás de la varilla. Este cordón va unido a una barra que descansa en unos soportes situados en los laterales del telar (Fig. 5)

11

(11)

12 Telar de urdimbre horizontal

El sistema descrito arriba puede restar capacidad en cuanto al ritmo de tejer debido a la ocupación de las manos en el manejo de los lizos. El hecho de cambiar la construcción del telar y disponer la urdimbre hon zontalmente permitió unir los lizos a pedales debajo de la urdimbre, im- pulsando asi el movimiento de los primeros con los pies. El sistema más primario consiste en que todos los hilos impares de la urdimbre están unidos mediante un cordón a un listón de madera y los hilos pares a otro Aparecen asi dos lizos cada uno de los cuales esta atado a un pedal (Fig.

6)

Los dos telares descritos son denominados popularmente alto lizo y bajo

lizo -del francés haute y basse lice-.

En los telares de bajo y alto lizo de los tipos que se indican en las figuras 4 y 6 suele efectuarse el entrecruzamiento de la trama en pequeñas partes de la urdimbre ajustando cada pasada con un peine manual o una canilla (figs. 7 y 8).

Ahora bien determinados tejidos requieren para su uniformidad pasar la trama de un extremo a otro en una sola operación, lo que ha motivado el desplazamiento de los lizos sobre el plano de la urdimbre a la vez que se sustituye el cordón único por un sistema de mallas. Los hilos de urdimbre pasan por el ojal central de las mallas quedando uniformes y al mismo nivel. De esta manera al abrir la calada se forman capas regulares y se facilita el paso de la trama.

Fig 6 Esquema de un telar de

(12)

Esencial para el perfeccionamiento del telar horizontal ha sido la introduc- ción del batán, que permite ajustar la trama del tejido en toda su anchura a la vez además, el peine insertado en el batán ordena los hilos de urdimbre

Observemos el proceso de tejer en un telar de dos pedales y dos lizos con mallas (fig 9) El movimiento de ascenso y descenso de los lizas se realiza mediante los pedales conectados a ellos. La introducción de la trama se efectúa con una lanzadera que lleva una bobina con el hilo. En la primera calada formada al pisar el pedal los hilos impares quedan debajo de la trama, en la siguiente serán los hilos pares los que pasen a estar debajo de la trama al pisar el otro pedal. Estas operaciones realizadas alternativa y sucesivamente determinan un tejido cuyo ligamento denominamos

tafetán -en catalán plana-, de donde viene el nombre de telares de

tafetán o telar a la plana.

13

(13)

14 Lizos pedales y batan caracterizaron desde antiguo al telar horizontal la posterior evolución del mismo se ha centrado principalmente en pro veerlo de un mayor numero de lizos y pedales y en perfeccionar los diferentes mecanismos de acción.

En el telar de pedales de mano en la figura 10 puede observarse que el batan tiene su base en la parte inferior del mismo y que los lizos en forma de marcos constituyen un solo cuerpo con los laterales del telar En el telar de la figura 11 el batan pasa a estar pendiente de la parte superior del telar al igual que los lizos.

Fig 10

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Diferentes clases de calada

Una clasificación general de los telares horizontales es aquella que se atiene al tipo de calada que puede ser de baja de alza o de baja y alza -calada mixta.

Calada de baja

En el telar de bajo lizo (fig 6) se observa que los lizos están atados a los pedales de forma que al pisar un pedal baja el lizo conectado mientras que el otro se mantiene en su posición la calada que así se consigue es la denominada de baja

Calada de alza

Es la que se forma al subir uno o mas lizos tal sucede por ejemplo en los telares de pedales de mano (fig 10)

Calada mixta

Es aquella que incluye calada de alza y de baja a la vez porque al accionar los pedales unos lizos suben y otros bajan de modo simultaneo (figs 16 17)

15

Fig 12 Diferentes clases de calada de baja de alza y mixta

(15)

16 Diferentes monturas de lizos

La suspensión y accionamiento de los lizos puede lograrse por distintos mecanismos: poleas y contramarcha. Esos mecanismos, por otra parte los más actuales en la tejeduría manual, son los que dan nombre al telar.

Telar de poleas

En el telar de poleas (fig. 15) los lizos penden de un travesaño a través de su conexión con el conjunto de poleas y balancines que facilitan su movi- miento. Del número de poleas y balancines depende el número de lizos (fig. 93)

Telar de Contramarcha

También se puede incorporar al telar una construcción de contramarcha. En un telar de contramarcha (fig. 16) los lizos están conectados tanto en su parte superior como en la inferior a palancas —balancines de la contra- marcha— que transmiten un doble movimiento, el de subida y el de baja- da. La posición de los balancines de la contramarcha puede ser horizontal (fig. 13) o vertical (fig. 14), siendo con esta última con la que se consigue una mejor calada. No obstante, en telares de gran anchura —más de 170 cms— puede ser más apropiada la contramarcha horizontal de dos grupos de balancines.

Telar "Damascus" (fig. 18)

Cabe también mencionar este telar especial para los tejidos de damasco. Obsérvese que la profundidad del telar es más grande que la de un telar convencional; esto es necesario porque debe abarcar dos grupos de lizos, un grupo anudado a la contramarcha o a poleas especiales y el otro grupo activado por un sistema diferente de tracción. En la fig. 19 se muestra una montura —arnés— para el llamado telar de tiros.

Telar Jacquard

La llamada máquina jacquard es un mecanismo más desarrollado en cuanto al movimiento de los lizos, aplicado sobre todo en la industria pero también utilizado en ciertas producciones artesanales.

En resumen, podemos constatar que existe una gran diversidad de telares entre los que el tejedor puede optar para su labor, desde el más rudimen- tario —por ejemplo un bastidor— a los más completos.

La elección del telar es algo particularísimo, pues en ella entran en consi- deración factores muy diversos que van desde el tipo de tejidos que se de- sea realizar a las razones más subjetivas de adecuación a las intenciones del tejedor; en cualquier caso, es necesaria una iniciación en la tejeduría manual sin la cual no se estará en condiciones de elegir razonadamente.

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Fig. 13 Contramarcha horizontal Fig. 14 Contramarcha vertical

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(18)

El hecho de que las instrucciones de este manual se refieran principalmen- te a telares semejantes a los que presentamos en las fotos 15 y 16 no impi- de su aplicación en otro tipo de telares, pues, al fin y al cabo, son los mismos principios los que determinan el proceso de tejer.

(19)

Fig 17 Polea especial para Fig 18 Telar «Damascus» armadura de 10 lizos

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Fig 19 Arnés de un telar de tiros

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22

2 Montaje y preparación

del telar

Existen diversos tipos y modelos de telares horizontales y la complejidad de su montaje puede variar siendo mas sencillo el montaje del telar cuya estructura forma prácticamente una unidad Lo mas corriente es que el telar sea desmontable Las diferentes piezas de que se compone un telar desmontable deben ser construidas de tal forma que encajen bien en sus sitios para que el montaje se realice sin dificultad y sobre todo para que el telar una vez montado quede estable

Las piezas mas grandes del telar son los dos laterales -bancadas- que constituyen el apoyo para los plegadores y los diversos travesaños El proceso que debe seguirse al montar el telar es el siguiente levantar uno de los laterales y colocar en el los plegadores y los travesaños fijos (los numerados 2A 2B y 2C en la figura 20). Seguidamente se levanta el otro lateral y se acoplan allí los plegadores y travesaños montado así el esqueleto del telar se ajustan las piezas. A continuación se acoplan los volantes de los plegadores y se fijan con cuñas todas las piezas colocadas hasta el momento.

Debe distinguirse entre los travesaños 2A 2B y 2C en la figura 20 cuya función es la de unir las dos bancadas dos de ellos desde la base y el otro en la parte superior y los travesaños restantes que cumplen funcio- nes mas especificas en el proceso de tejer, funciones que suelen venir indicadas por el mismo nombre de la pieza.

Los plegadores a que nos hemos referido mas arriba y que se colocan a un tiempo con los travesaños tienen la función de enrollar ordenada-mente el hilo de la urdimbre (plegador de hilo) y el tejido que se va realizando (plegador de tela) Los movimientos de rotación hacia un lado o hacia otro de dichos plegadores se hacen con la ayuda de los volantes acoplados a ellos.

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Fig 20

20

1 Bancadas

2A 2B y 2C Travesaños fijos 3 Plegadores

4 Guiahilos o barra portahilos 5 Antepecho 6 Guíatela 7 Batán 8 Pedales 9 Levas 10 Volantes 11 Travesaño soportalizos

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24 El guiahilo

Se encuentra por encima del plegador de hilo. Al pasar la urdimbre por un guiahilo ésta se mantiene en un nivel constante. Si la urdimbre pasara directamente desde el plegador al tejido variaría su nivel a medida que fuera desenrollándose en el plegador

El antepecho

En la parte delantera del telar se sitúa el travesaño, denominado antepe-cho, sobre el que corre el tejido

El guíatela

Se monta por encima del plegador y sirve para que el tejedor no roce con las rodillas la tela cuando ésta pasa del antepecho al plegador

El batán

Se coloca montando su travesaño superior sobre las muescas adosadas a los laterales Las muescas son ajustables y se fijan una vez comprobado que el batán está perfectamente paralelo al antepecho

El soportalizo

Denominamos así al travesaño movible que se apoya en los laterales del telar y del que se suspenden los lizos En el telar de contramarcha penden los lizos de la misma y el travesaño-soportalizo se utiliza sólo durante el montaje de la urdimbre

Los pedales

Van en el travesaño más bajo, normalmente en la parte posterior del telar

Las levas

Son palancas de madera que transmiten el movimiento entre lizos y pedales y se colocan introduciéndolas en un eje de hierro situado en uno de los laterales. Para el encordelado entre lizos-levas-pedales se necesi- tan cuerdas preparadas a la medida adecuada

Complementan el telar los siguientes elementos

Varillas de los plegadores, que cubren urdimbre y tela (fig 66) Varillas de cruz, que se distinguen de las anteriores por los orificios de sus

extremos (fig 2 1 )

El peine, que se introduce en el batán y por él habrán de pasar los hilos de

urdimbre (fig 22)

El banquillo del tejedor

Puede ser independiente o adosado al telar, pero siempre debe ser sufi- cientemente largo y variable en su altura.

(24)

Fig 21 Varillas de la cruz

Fig 22 Peine Fig 23 Una forma de colocar la cuerda en los plegadores Figs 24 y 25 Trayectoria de las cuerdas del plegador de hilo y del plegador de tela

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Preparación de las cuerdas para los plegadores

Deben utilizarse cuerdas fuertes y resistentes y rechazar en todo caso aquellas que resulten elásticas

Hay distintas formas de disponer las cuerdas en los plegadores, puede optarse por pasarla doble por los agujeros como en las figuras 24 y 25, o sencilla, en la forma que indica la figura 23, en ambos casos se anudan los cabos de la cuerda de manera que formen una lazada de 10 cm Introducidos los palos atadores en las lazadas, las cuerdas se estiran hasta que sean suficientemente largas para el trayecto que cada una de ellas ha de seguir

Desde el plegador de urdimbre o de hilo pasa la cuerda por encima del guiahilo hacia el interior del telar hasta alcanzar una longitud igual a las 2/3 partes de su profundidad (fig 24)

La cuerda del plegador de tela se hace pasar por encima del guiatela, continúa por debajo del antepecho y, sobrepasándolo, se acerca al batán (fig 25)

Los lizos

Se incluye también en la preparación del telar el equiparlo de lizos. Un lizo se compone de dos listones que contienen mallas por cuyo ojal central pasan los hilos de urdimbre. Hay mallas de acero y de algodón (fig 26) Las primeras son idénticas a las que se utilizan en la industria, su disposición requiere que los lizos -a veces en forma de marcos- lleven dos finas varillas de hierro donde se introducen las mallas. En las mallas de algodón los listones de madera pasan por los dos ojales grandes de las mismas

Los ojales centrales de las mallas de acero son normalmente muy peque- ños y se requiere un gancho especial para pasar los hilos. En las de algodón puede variar considerablemente el tamaño del ojal, pero las más usuales son las de ojal de 1,5 cm. Para tejidos en que la urdimbre se tensa fuertemente -tipo alfombra- es aconsejable que el algodón de las mallas sea grueso. En las urdimbres muy tupidas se encuentran las mallas muy juntas, por lo que en este caso son más aptas las de hilo fino. Cuando las mallas no estén en los lizos se guardan en grupos bien anuda- dos por los dos ojales grandes (fig 27)

Los portalizos (fig 28)

Son dos pequeños soportes de madera en cuyas cavidades descansan los lizos durante el montaje de la urdimbre.

Se preparan con un cordón largo en un lado y con un lazo en el otro y se cuelgan del travesaño soportalizos.

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Utilizando el nudo de la figura 29 se puede ajustar fácilmente el cordón 27

para poner los lizos en el nivel deseado

Poleas y balancines

Son los accesorios que se utilizan al colgar los lizos para hacer posible la acción de los mismos (véase página 78 Armadura de lizos en telar de po- lea)

Fig 26 Dos tipos de mallas de

algodón y metálica Fig 27 Grupo de mallas de algodón Fig 28 Portalizo A Nudo del portalizo

Fig 29 Manera de hacer el nudo

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28

Telar de contramarcha vertical

La contramarcha es un sistema más completo para la suspensión de los lizos que el que representa un simple telar de polea. El telar de contramar- cha tiene una sobreestructura compuesta por dos travesaños que descan- san sobre los laterales. Entre los travesaños están situadas palancas- balancines en igual número que los lizos previstos para el telar; unas y otros están conectados mediante cuerdas.

La figura 30 nos muestra cómo se colocan las cuerdas y la trayectoria que siguen.

Para conocer la longitud de las cuerdas se fijan primeramente las palancas de contramarcha en posición vertical con un freno y se ajusta después la altura de los lizos en los portalizos hasta que el ojal central de las mallas se encuentre al mismo nivel que el guiahilo, lo cual se puede comprobar colocando un listón o atando un hilo entre guiahilo y antepecho. Por debajo de los lizos el telar de contramarcha tiene, además de las levas corrientes, otras más largas (en catalán contracalças) unidas a la contra- marcha mediante cuerdas que pasan exteriores al telar (en el gráfico del punto G al I pasando por las poleas H).

Fig 30 Trayectoria de las cuerdas en contramarcha vertical

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Es la conexión de las levas largas a los pedales, de una parte, y a la contramarcha, de otra, la que determina la doble acción de ascenso y descenso de los lizos -sistema de contramarcha.

Debemos añadir a las explicaciones sobre el montaje de lizos. pedales y contramarcha la reciente aparición de un nuevo sistema de cuerdas (Tex- solv) de hzos y de suspensión a base de seda de poliéster fabricada a máquina, con el que se consigue no sólo una precisión mayor en los sistemas de suspensión y atadura, sino, además, una ostensible reducción del tiempo de montaje y preparación del telar

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3 Preparación y montaje

de la urdimbre

Es evidente que no hay un único sistema de preparación de la urdimbre y su posterior colocación en el telar hasta que éste está a punto para empezar el tejido Sin embargo, he optado por desarrollar el que presento a continuación puesto que tanto el orden en que se van realizando cada una de las fases como el desarrollo y sistema que representa cada una de ellas me parecen no sólo los más razonables sino también los que ofre- cen mejores condiciones para un perfecto montaje de urdimbre y por consiguiente mejores resultados en el tejido

Proyecto

Una vez elegido el tejido a realizar se anotan todos los datos necesarios en un papel al que denominamos proyecto de tejido

Embobinado

Si el material suministrado viene en madejas es preciso embobinarlo para asi facilitar el urdido

Urdido

Los hilos precisos para una determinada urdimbre deberán ordenarse de forma que tengan todos las misma longitud, lo que se consigue con el urdidor

Distribución del prepeine

La urdimbre se saca del urdidor trenzándola en cadena Antes de enro- llarla en el plegador hay que hacer pasar y distribuir los hilos por un rastrillo o peine (llamado prepeine) para espaciar los hilos hasta alcanzar la anchura adecuada.

El enrollado

La urdimbre se enrolla en el plegador de hilo del telar. Para este proceso se necesita la participación de dos personas o mas si la urdimbre es muy ancha.

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El remetido por lizos 33

Los hilos de la urdimbre se pasan por los ojales de las mallas en un orden determinado a fin de alcanzar el ligamento deseado

El remetido por peine

Desde los lizos corren los hilos de urdimbre, a través del peine, pasando uno o más hilos por los espacios del mismo En esta operación se consi- gue la anchura de la urdimbre y la separación deseada entre los hilos.

Atado y tensión de la urdimbre

Cuando la urdimbre se haya remetido por los lizos y el peine se anudarán los hilos al palo-atador quedando así tensados

La armadura

Este montaje comprende dos fases la suspensión de los lizos, según el tipo de telar, y la conexión de los lizos con los pedales.

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Modelo de un proyecto

Artículo 10 manteles, individuales 35x40 cm

Ligamento Tafetán 4 lizos, 2 pedales

Urdimbre Algodón Nº 16/2 ( 1 3 300 m/kg) blanco, rojo y verde

Trama Lino Nº 1 6 / 1 (8 960 m/kg) crudo

Peine 7 pall/cm 1 hilo/malla 2 hilos/pall

Orillos 3 hilos 4 veces en cada extremo

Ancho de tejido 35 cm Ancho de peine 35 + 2 cms = 37 cm Número de hilos 37x14 + 8 = 526 Longitud de urdimbre 5 80 m Longitud de la urdimbre 10 tejidos de 40 cm = 400 cm 20 dobladillos de 3 cm = 60 cm 1 muestra de 10 cm = 10 cm

Longitud del tejido = 470 cm

Encogimiento 10% (redondeado) = 50 cm

Anudado = 10 cm

Resto final de urdimbre = 50 cm

Resultado 580 cm Orden de urdir 18 hilos blancos 28 hilos rojos 14 hilos verdes 406 hilos blancos 14 hilos verdes 28 hilos rojos 18 hilos blancos 526 hilos Orden de urdir Color Blanco 18

406

18 = 442 Roio 28

28

= 56 Verde 14

14

= 28 Suma total Suma Número de hilos 526 hilos

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4 Proyecto del tejido

35

Denominamos proyecto al conjunto de anotaciones que contiene los datos referentes a cada tejido. La forma de redactar el proyecto no im- porta demasiado pero, en todo caso, debe incluir los títulos necesarios para las anotaciones, siguiendo un orden lógico, por ejemplo como se ha hecho en el proyecto en la página anterior

En los distintos títulos del proyecto se indican datos como los siguientes, tratados con más detalle en cada apartado

Artículo

Se especifica el o los tejidos proyectados

Ligamento o técnica

En este apartado se anota el nombre del ligamento o la técnica que vaya a utilizarse y puede añadirse el número de lizos y pedales que requiere el tejido (véase la parte IV Teoría del tejido)

Urdimbre y trama

Debe constar la clase de material indicando su numeración y los metros que entran en un kilo, esto último para facilitar el cálculo del consumo de material (Véase pág 130 Numeración de los hilos)

Peine

Se anota la densidad del peine, expresado en palletas por centímetro Además consta en este apartado el número de hilos que han de pasar por las mallas y por los espacios entre las palletas en el peine, expresado en hilos/pall

Orillos

Los bordes de un tejido llamados orillas u orillos, se refuerzan con un mayor número de hilos (p. 106)

Ancho de tejido

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36 Ancho de peine

Es la anchura que debe tener la urdimbre en el peine, tomando en cuenta que el tejido tiende a encoger (p 107)

Número de hilos

El número de hilos para la urdimbre se consigue de la forma siguiente se multiplican los centímetros del ancho de la urdimbre en el peine por el número de hilos por centímetro ( = pall/cm x hilos/pall), y se añade a la suma el número de hilos extras para los orillos

Longitud de la urdimbre

La longitud de la urdimbre se calcula a base de la longitud total de los tejidos proyectados incluidos dobladillos u otros acabados. A la longitud del tejido hay que añadir un 10% debido al encogimiento de la urdimbre originada por la trama. Añadimos además 50 cm para el final de la urdimbre que no pueda ser tejida y 10 cm para el anudado de la urdim- bre.

Orden de urdir

Cuando la urdimbre se compone de varios colores se hace necesaria una representación del número de hilos que habrá que urdir de cada color Esta representación que llamamos "orden de urdir" puede disponerse según uno u otro de los dos sistemas que constan en nuestro modelo. El número de hilos de cada color se calcula en base al número de hilos por centímetro y el ancho que se quiere dar a cada color

Representación gráfica

En el proyecto además de los datos indicados habrá una representación gráfica, en papel cuadriculado, de los lizos, pedales y conexión entre ambos (Véase parte IV Teoría del tejido)

Cálculo de consumo de material

Es aconsejable completar el proyecto con un cálculo del material necesa- rio para la urdimbre y para la trama. La realización de estos cálculos está descrita en el capítulo 19 Numeración de los hilos

(36)

5 Embobinado del material

de urdimbre

37

Si el material que debe utilizarse para la urdimbre viene en madejas hay que embobinarlo para conseguir un urdido regular. Hay máquinas bobina-

doras de diversos tipos. Pueden ser de madera accionadas por una mani-

vela, o de bobina metálica

El material se repartirá en la cantidad de bobinas que requiera el urdido. La madeja se dispone en una devanadora con discos o bien en una

devanadora modelo paraguas. Antes de montar la madeja en la devana-

dora hay que sacudirla e, introduciendo las manos en la misma, separar los hilos sacudiendo repetidamente hacia los extremos (fig 3 1 ) La ma- deja suele presentarse ordenada por un hilo centenar que la reparte en varias secciones. En el anudado del centenar se encuentra el cabo pri- mero de la madeja. Antes de colocar la madeja en la devanadora es preciso observar que no vaya ningún hilo en sentido contrario. Como precaución no se debe soltar el hilo centenar hasta que la madeja esté en la devanadora

La devanadora y la bobinadora deben situarse de forma que la trayectoria del hilo desde la primera a la segunda sea recta y libre de obstáculos. En la bobina metálica se hace correr el hilo a través de toda la anchura de la misma desde el principio. En la bobina de madera se empieza en la parte mas ancha y se va enrollando el hilo en secciones de hasta 10 cm de ancho cada una. La parte más ancha de la bobina llevará más capas de hilo que la capa inmediata para así ir disminuyendo sucesivamente.

Fig 31 Manera de separar los hilos de una madeja

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38 Cuando hay que empalmar una madeja con otra, o si el hilo se rompe, se hace un empalme con el nudo llamado de tejedor aunque si éste resbalase por la calidad del hilo entonces deberá emplearse un nudo llano (fig 35, 36)

Fig 32 Devanadora de discos Fig 34 Maquina bobinadora Fig 35 Nudo tejedor Fig 33 a) Bobinadora con bobina metálica Fig 36 Nudo llano

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6 El urdidor y la urdimbre

39

Es la cantidad de hilos y la longitud de los mismos lo que determinará la urdimbre.

El urdidor es el aparato donde se ordenan los hilos de la urdimbre que una vez terminada se saca en forma de trenza. Existen diversos tipos de urdidores que se dividen principalmente en dos clases: el urdidor de

tambor (fig 37) y el urdidor de marco (fig 50)

Fig 37 Urdidor de tambor

A palo fijador B percha de la cruz

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40 Urdidor de tambor

El urdidor de tambor consta de dos bastidores cruzando sus respectivos planos en un centro que forma el eje vertical En la parte inferior del urdidor se coloca un travesaño -percha de la cruz— provisto de tres clavi- jas entre las que pasarán los hilos formando en su ida y vuelta un entre- cruzamiento de los hilos. Cada listón vertical lleva varios agujeros para colocar una clavija de hierro o madera, llamado palo fijador. El recorrido de los hilos que formarán la urdimbre será entre la percha de la cruz y el palo fijador.

El tamaño del urdidor se expresa por su perímetro El urdidor más co- rriente tiene una distancia de 75 cm entre los listones verticales y el perímetro es por tanto de 3 m. La altura de un urdidor de estas caracterís- ticas es de aproximadamente 2 m y se puede enrollar sin dificultad hasta doce vueltas y conseguir una urdimbre de 40 m de longitud. En un urdidor de 2 m de perímetro y 120 cm de altura se pueden enrollar como máximo 5 vueltas, lo que supone una urdimbre de 10 m. Si la urdimbre fuera ancha las vueltas quedarían muy juntas, por lo que es preferible repartir la urdimbre haciendo dos o más cadenas.

Urdidor de marco

El urdidor de marco puede ser construido bien como indica su nombre en forma de marco o bien se compone de dos montantes que se colocan verticalmente. Tanto el uno como el otro soportan un cierto número de clavijas de madera, regularmente espaciadas y situadas en líneas vertica- les. Mientras que el urdidor construido en forma de marco tiene que ser colocado y fijado en la pared, los montantes del otro modelo pueden acoplarse al telar o adosarse a la pared.

El espacio entre las clavijas de un lado y otro es la medida que sirve de unidad para determinar el recorrido total de la urdimbre, siendo preferible que no sobrepase los 130 cm y, como máximo, los 150 cm, para que la portada de los hilos no se afloje en el transcurso del urdido. La formación de la cruz puede realizarse entre las clavijas laterales o bien entre unas clavijas suplementarias destinadas a ello.

El proceso de urdir es similar en el urdidor de tambor y en el de marco. La diferencia principal reside en que el urdidor de tambor es giratorio y la urdimbre se va formando dando vueltas al urdidor, mientras que en el urdidor de marco es preciso llevar los hilos entre las clavijas de un lado a otro. El urdidor de tambor resulta así más cómodo y rápido lo cual compensa sobradamente el hecho de que ocupe más espacio que el urdidor de marco. El urdidor de tambor suele además ser plegable de modo que puede guardarse fácilmente cuando no se utiliza.

Generalidades acerca de diferentes urdimbres

(40)

Sin embargo, es aconsejable repartir la urdimbre en dos o más trenzas 41

cuando es muy ancha o compuesta de distintos materiales.

Urdimbres anchas

Como regla general se divide la urdimbre en varias trenzas cuando la anchura sobrepasa 1 m.

Urdimbres de diferentes materiales

A veces se mezclan hilos de diferente grosor y calidad en una misma urdimbre para lograr un efecto especial en el tejido En este caso hay que calcular el número de hilos de cada material y urdir cada uno por sepa- rado teniendo en cuenta la diferente elasticidad de un material y otro.

Urdimbre para tejido doble

Igualmente se prepara una urdimbre de cada material para tejidos de doble urdimbre cuando las capas son de calidades diferentes, pero si se componen del mismo material se preparan en una sola urdimbre.

Urdimbres de varios colores

La urdimbre compuesta por varios colores se realiza de forma corriente sólo hay que tener en cuenta "el orden de urdir" y cambiar los colores según su representación en el dibujo.

Cuando la urdimbre ha sido preparada en dos o más trenzas, por motivo de anchura o diferencia de calidad, se unirán las trenzas antes de enrollar la urdimbre en el telar. Esta unión se realiza en la distribución de la urdimbre en el prepeine (véase pág 56).

El proceso de urdir

Independientemente de que se utilice un urdidor de tambor o un urdidor de marco hay que atender a los mismos factores, por lo tanto las siguien-tes instrucciones sirven para ambos con unas pequeñas diferencias deta- lladas en la parte referente al urdidor de marco (véase pág 50).

Antes de iniciarse el urdido hay que consultar el proyecto del que obte- nemos la longitud de la urdimbre, el número de hilos y el número de bobinas con que debe efectuarse el urdido.

Materiales como algodón y lana pueden ser urdidos con cuatro hilos bobinas, pero si es lino no es aconsejable urdir con más de dos por ser este un material resbaladizo y difícil de tensar de forma regular. En algu- nos casos puede resultar práctico urdir con tres bobinas debido al nú- mero en que se repartan los hilos por cambio de color o a que el reme- tido esté ordenado en grupos de tres o seis hilos.

El número de portadas

En base al número de bobinas proyectadas para la realización de la urdimbre se calcula el numero de portadas

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42 Una portada contiene tantos hilos como el número de bobinas con que se efectúa el urdido.

Ejemplo: Si el proyecto indica que la urdimbre tendrá 240 hilos, resultaría

un número de 60 portadas al urdir con 4 bobinas (240:4 = 60), o bien habrá que urdir 120 portadas si se usan sólo dos bobinas.

Colocación de las bobinas

Si el material está preparado en las bobinas de madera a las que nos referimos en el capítulo 5: Embobinado del material de urdimbre, se colocan éstas en el suelo con la parte más estrecha hacia arriba para facilitar la salida del hilo. Otras bobinas, como conos o las llamadas bobinas cruzadas, se colocan en un portabobinas o en una tabla provista de clavos de unos 10 cm de longitud para que se mantengan, (fig. 38).

Guiahilos

Sobre las bobinas se pone siempre un guiahilos. Éste se puede construir con un listón de madera en el que se atornillan cáncamos o colocando algunos aros de cortina -uno para cada bobina— en una cuerda que penderá sobre las bobinas. Se ha de pasar cada uno de los hilos por un cáncamo o aro observando que los hilos se desenrollen de las bobinas en el mismo sentido y que el hilo corra verticalmente desde la bobina hasta el guiahilo. (fig. 39).

Figs. 38 y 39 Los hilos de las bobinas pasan por las anillas

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La longitud de la urdimbre

Colocadas las bobinas y pasados los hilos por los aros del guiahilo se toman las medidas en el urdidor para saber en qué listón se debe empe- zar a urdir y cuántas vueltas habrán de darse en el urdidor, (véanse las instrucciones especiales para el urdidor de marco).

Ejemplo: Si la longitud de la urdimbre es de 12,70 m resultarían 4 vueltas

en un urdidor de 3 m de perímetro, más 70 cm que nos da la distancia en la percha de la cruz.

Una forma de calcular fácilmente el punto correcto para empezar a urdir es la siguiente: cortar un cordón con la medida correspondiente a la longitud de la urdimbre más 10 cm, fijar el cabo en la última clavija de la cruz y hacer girar el urdidor mientras el cordón sube en espiral. El listón más cercano al final del cordón es el indicado para el principio de la urdimbre y allí se coloca el palito fijador, (fig. 40).

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Fig. 40 Un hilo marca la trayectoria de la urdimbre

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44 El urdido

Anudados los hilos que vienen de las bobinas se colocan en el palito, como muestra la figura 4 1 , para iniciar el urdido. Se cogen los hilos en la mano derecha y se los hace correr separados entre los dedos sujetándo- los al cerrar la mano con el índice y el pulgar.

Con la mano izquierda se hace girar el urdidor mientras los hilos van descendiendo en espiral en el número de vueltas antes calculados para finalmente llegar a la percha de la cruz donde se realizará un encruza- miento, llamado la cruz, que servirá para mantener el orden de los hilos. Para formar esta cruz se pasan los hilos por la parte superior del primer palillo y por la parte inferior del segundo y tercero. Después se vuelve sobre el tercero y el segundo y se pasa por debajo del primer palillo y tenemos una cruz.

Cuando los hilos hayan alcanzado el tercer palillo de la cruz, tenemos una portada. Retrocediendo por la cruz, y subiendo los hilos nuevamente por el mismo recorrido en el urdidor hasta el palo fijador, se ha urdido una

doble portada, denominada una vía.

En la continuación del urdido hay dos sistemas diferentes para colocar los hilos sobre el tambor. Uno de ellos consiste en poner los hilos sobre la parte superior de los anteriores en el descenso y en la parte inferior de la ascensión de los hilos pero siempre muy próximos a los anteriores. El otro sistema es colocar los hilos debajo de los anteriores tanto al bajar como al subir -lo que se aconseja sobre todo si el material es lino- pues éste tiende a resbalar y deslizarse por el marco del tambor. De vez en cuando deben reunirse fuertemente los hilos colocados.

(44)

El urdido debe iniciarlo y finalizarlo una misma persona y a ser posible sin interrupción. Es importante procurar que la tensión de los hilos sea siem- pre la misma para evitar futuros problemas al enrollar la urdimbre en el telar.

45

(45)

46 Cambio de color

Si hay que cambiar de color se sujetan los hilos haciéndolos girar algunas veces sobre el palito y metiendo finalmente los hilos en forma de lazo entre los que ya se han urdido. Ahora pueden cortarse los hilos del color terminado y hacerse un empalme con los hilos del color siguiente. Hecho esto, se tira de los hilos y se deshacen las vueltas hechas sobre el palito para continuar el urdido. Estos empalmes pueden hacerse bien al final o al principio de la urdimbre, es decir, cerca del palito fijador o de la última clavija de la cruz.

Recuento de las portadas

El recuento de los hilos se efectúa en la percha de la cruz de la forma siguiente: se introduce el índice de la mano izquierda junto al primer palillo y el índice de la derecha al otro lado de los hilos cruzados, junto al segundo palillo. Estirando uno de los dedos se suelta una portada y de este modo se hace el recuento dejando escapar alternativamente una portada por el lado izquierdo y otra por el derecho de la cruz. Las portadas contadas se anudan en grupos de número adecuado. Al llegar por ejemplo a 50 portadas se pasa un cordón por cada lado de la cruz. Se anuda el cordón de tal forma que puedan utilizarse los cabos del mismo para seguir anudando las portadas en grupos iguales a lo largo de la urdimbre.

Fig. 43 Hilos de la portada sujetos en el palo fijador Fig. 44 Recuento de las portadas Fig. 45 Anudado en grupos de las portadas

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Atados de la urdimbre

Cuando se ha terminado la urdimbre se sacará del urdidor en una trenza, o cadena, pero antes de ello se ata la urdimbre en varios puntos para mantener el orden de los hilos.

Primeramente se anudan los cabos de los últimos hilos alrededor del palillo fijador y se cortan. Si la urdimbre termina en la cruz se anudan los hilos alrededor de la última clavija en la percha de la cruz.

Para todos los atados de la urdimbre debe utilizarse un cordón fuerte y de color distinto a la urdimbre.

Los atados más importantes son los que se hacen para conservar el encruzamiento de los hilos en la percha de la cruz. La cruz se ata en cuatro puntos, es decir, dos ataduras en cada lado de la cruz. En el final de la urdimbre se hace un atado lo más cerca posible del palillo fijador de modo que la urdimbre quede dividida, es decir, anudando por separado los hilos que pasan por encima y por debajo del palillo respecti- vamente.

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(47)

48 Además se ata la urdimbre en varios puntos para mantener los hilos bien sujetos. Cuando una urdimbre esté dividida en varias trenzas se deben hacer los atados en los mismos puntos en cada una de las urdimbres. Esto nos ayudará en el control de la tensión de las distintas trenzas al enrollar la urdimbre.

Finalmente se ata la urdimbre a unos 60 cm de la cruz dejando los lazos del nudo bastante largos, pues se utilizarán más adelante para fijar la cadena cuando se saca del urdidor.

Todos los atados deben ser fuertes y terminados con un lazo normal que fácilmente puede abrirse cuando se enrolla la urdimbre en el telar.

La trenza de la urdimbre

Al sacar la urdimbre del urdidor debe mantenerse tensa, de no ser así resbalará por los marcos y dificultará la realización de la cadena. La cadena o trenza de la urdimbre se forma mediante los siguientes pasos: se hace salir el palillo fijador a la vez que la urdimbre se mantiene estirada con la mano y el urdidor frenado con la rodilla o el pie; A) mientras la mano izquierda sujeta el extremo de la urdimbre, la mano derecha pasa entre las dos bandas de ésta y recoge todo el cuerpo de la urdimbre; B) arrastrando la urdimbre de la mano izquierda sobre la mano derecha se forma el primer eslabón; C) la mano derecha sostiene la urdimbre y la izquierda, ahora libre, se introduce en el eslabón cogiendo el cuerpo de la urdimbre. Arrastrando los hilos en la mano derecha sobre la izquierda se forma un nuevo eslabón. Se sigue así, sucesivamente, cambiando de mano, con lo que se forma la cadena, parecida a una cadena de ganchillo.

Al llegar al último cordón -el de los lazos más largos- se cierra la cadena con los lazos del mismo antes de sacar la urdimbre de la cruz.

Fig. 47 Comienzo del trenzado de la urdimbre

A

C B

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Fig. 48 Durante el trenzado hay F¡g. 49 Cadena de urdimbre que frenar el urdidor con la pierna sacada del urdidor

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50 Urdido en urdidor de marco

Previamente al urdido hay que calcular el número de portadas, colocar las bobinas y pasar los hilos por los aros de un guiahilos igual que se ha descrito para el urdidor de tambor.

El recorrido de la urdimbre en el urdidor de marco será entre las clavijas de un lado y otro. Para conocer cuántas idas y vueltas habrá que hacer. se divide la longitud proyectada para la urdimbre por la medida del espa- cio existente entre los laterales.

Ejemplo: Si los laterales están espaciados 120 cm, y la longitud de la

urdimbre debe ser 8.5 m se divide 850 cm entre 120 cm (850 :120 = 7). De las 7 vueltas que los hilos realizarán resultará una urdimbre de 8.40 m. A esto se suman aproximadamente 30 cm que nos da la cruz, con lo que tendremos una urdimbre de 8.70 m.

También pueden calcularse las vueltas de la urdimbre mediante un hilo o cordón cortado en la medida de la urdimbre, más 10 cm para atados. Anudado este hilo en una clavija, se le pasa de un lado a otro en el urdidor. Obsérvese que a partir del final del hilo habrá por lo menos dos clavijas libres para la futura formación de la cruz. El hilo que servirá de medida y guía del trayecto de la urdimbre debe ser de color distinto para distinguirse de ésta, pues se le conservará en el urdidor como señal en caso de que la urdimbre sea repartida en varias trenzas.

El urdido

Anudados los hilos que vienen de las bobinas y colocados en una clavija del urdidor, puede empezarse el urdido. Se llevan los hilos, bien sujetos entre los dedos, de un lado a otro en el número de vueltas antes calcu- lado. Cuando la urdimbre haya alcanzado su longitud se formará la cruz. Estudiemos para ello la figura 52 y veamos que los hilos van en forma de Z entre las clavijas (numeradas 1 y 2) y que vuelven entre éstas en forma opuesta.

Formada la cruz, retroceden los hilos por el mismo camino de los anterio- res y al llegar a la clavija final se han urdido dos portadas. Al continuar el urdido se ha de procurar que se efectúe con una tensión regular. Mejor que ir de un lado a otro con los hilos es situarse bien, en el centro, entre los dos laterales, y hacer llegar los hilos de uno a otro extremo con un movimiento rítmico de brazo. Si el espacio existente entre los laterales es muy largo, se aflojan los hilos en su transcurso, siendo preferible que la distancia no sobrepase 1.30 m.

En cuanto al recuento de los hilos y cambios de colores se efectúan de la misma manera que se ha descrito para el urdidor de tambor. Igualmente nos remitimos a las instrucciones anteriores para los atados de la urdim- bre y la realización de la cadena o trenza.

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Fig. 50 Proceso de urdir en un Fig. 51 Atados de la urdimbre Fig. 52 Trayectoria de la cruz urdidor de marco

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52

7 Distribución de la urdimbre

en el prepeine

La cadena de urdimbre no puede ser enrollada en el telar tal como sale del urdidor. Hay que espaciar los hilos en forma regular hasta que la urdimbre alcance la anchura deseada.

Un método es el de colocar en el telar un travesaño provisto de clavos -uno o dos por centímetro- y separar el material en grupos entre los mismos.

En el método que seguimos, sin embargo, se utiliza un peine y la opera- ción se efectúa sobre una mesa. Para distinguir el peine indicado para el tejido y el que se utiliza para la distribución primera de la urdimbre, denominamos prepeine a este último.

En el prepeine se pasan los hilos en grupos de vías. Una vía comprende la vuelta de dos portadas obtenida en la cruz. Se puede utilizar como pre- peine el mismo peine que se utiliza para el tejido si éste es poco tupido, por ejemplo 4 palletas por cm. Si el urdido se ha efectuado con cuatro bobinas, cada vía -o doble portada- tiene ocho hilos y se pasa una vía cada ocho palletas, siempre y cuando el tejido contenga 1 hilo por pa- lleta. Si el tejido requiere dos hilos por palleta habrá que pasar una vía cada cuatro palletas.

Por otra parte, se puede distribuir la urdimbre en un prepeine menos tupido que el que se utilizará en el tejido, especialmente si este último es muy tupido o el material es grueso, evitando así un desgaste de los hilos. Al elegir un prepeine cuya tupidez sea la mitad de la del peine definitivo se facilita el cálculo de la distribución. Este cálculo se realiza conforme a la regla siguiente: El número de palletas del prepeine se divide por el

número de vías.

Una forma sencilla de comprobar que el cálculo se ha realizado correcta- mente es representar gráficamente 10 cm de prepeine y dibujar las vías, señalando así las palletas ocupadas. Deberán coincidir el número de hilos en 10 cm del prepeine con el número de hilos en 10 cm del peine (o del tejido) según el proyecto.

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Ejemplos: 53

1 Peine del tejido: 4 pall/cm-1 hilo por pall. Ancho en el peine: 50 cm

Número de hilos: 200 Urdido con 4 bobinas

N.° de vías (dobles portadas) 200 : 8 = 25 vías Prepeine: 4 pall/cm

Ancho del prepeine: 50 cm

N.° de palletas en el prepeine: 50 x 4 = 200 palletas

Regla: el número de palletas del prepeine se divide por el número de vías 200 : 25 = 8

Resultado: Cada 8 palletas se pasa 1 vía

2 Peine del tejido: 8 pall/cm - 1 hilo por palleta

Ancho en el peine: 50 cm Número de hilos: 400 Urdido con 2 bobinas

N.° de vías (dobles portadas) 400 : 4 = 100 vías Prepeine: 4 pall/cm

N.° de palletas en el prepeine: 50 x 4 = 200 palletas Regla: 200: 100 = 2

Resultado: cada 2 palletas se pasa 1 vía 3 Peine del tejido: 5 pall/cm y 2 hilos por pall.

Ancho en el peine: 80 cm Número de hilos: 2 x 5 x 80 = 800 Urdido con 4 bobinas

N.° de vías (dobles portadas) 800 : 8 = 100 vías Prepeine: 3 pall/cm

Ancho del prepeine: 80 cm

N.° de palletas en el prepeine: 3 x 80 = 240 palletas Regla: 240: 100 = 2.40

Resultado: 2,40 significa que se pase 1 vía cada 2 palletas, pero en- tonces resulta la urdimbre con 200 palletas = 60 cm de ancho; es decir, sobran 40 palletas.

Las 40 palletas restantes hay que repartirlas espaciadas regularmente a lo largo de todo el ancho, así 80 cm : 40 = 2

El resultado es, pues, pasar una vía cada 2 palletas dejando además una palleta libre cada 2 cm.

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54 Remetido en el prepeine

Puesta la cadena de urdimbre sobre una mesa, se introduce una varilla (fig. 54) entre cada uno de los ojales que forman la cruz (por cada lado de la cruz) y se atan en los extremos dejando un espacio entre ellas de unos 5 cm y utilizando el nudo de la figura 55.

Se coloca el prepeine delante de la urdimbre entre dos soportes. Se precisa también el palo por el que pasarán las vías de la urdimbre por delante del peine. Como hago constar en el apartado sobre el enrollado de la urdimbre en el plegador (p. 61), es una ventaja utilizar un palo de longitud superior a la anchura del telar, pero también puede utilizarse uno más corto.

Se han de quitar todos los cordones que atan la cruz de la urdimbre para que los hilos puedan extenderse en las varillas. Los lazos de la urdimbre deben ser suficientemente largos para que alcancen el palo sin esfuerzo y, si es preciso, se retira la cruz hacia atrás cogiendo la urdimbre con cuidado. Colóquese algo de peso encima de la urdimbre que ayude a mantener los hilos tensos.

Es preciso calcular dónde hay que empezar a pasar los hilos en el peine; por ejemplo, si la longitud total del peine es de 120 cm y la urdimbre es de 80 cm, se resta 80 de 1 2 0 y el resultado, 40, se divide por 2; el resultado final indica que hay que empezar a partir de los 20 cm del extremo. El remetido se hace de derecha a izquierda. Las vías se toman según su orden en la cruz, entre las varillas, y se pasan por el peine con ayuda de un gancho -el pasapeine (fig. 56). Pasadas por el peine se introduce sucesivamente el palo por las vías. Obsérvese que los hilos vienen sin cruzarse, es decir, que los hilos que pasan por encima de la

varilla más próxima al peine quedan igualmente por la parte superior del palo. (fig. 57).

Fig. 53 Comprobación de la distribución en el prepeine

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Fig. 54

cruz Varillas pasadas por la Fig. 55 Nudo para atar las varillas de la cruz Fig. 56 Pasapeine Fig. 57 Enhebrado por el prepeine

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56 La distribución en el prepeine puede realizarse entre dos personas; una de ellas se encargará de proporcionar las vías (siguiendo el orden de la cruz) y la otra las hará pasar por el peine e introducirá el palo. Cuando la operación la efectúa una sola persona se coge una parte de la urdimbre y se mete el brazo izquierdo por la urdimbre. Se mete entonces el pasa- peine y se coloca en él la vía para pasarla por el peine y posteriormente por el palo.

Pasadas todas las vías por el prepeine, se ata un cordel de un extremo a otro del palo para que los hilos de urdimbre no puedan salir del mismo.

Dobles urdimbres

Las dobles urdimbres de materiales diferentes y las sencillas formadas por materiales de distinto grosor y elasticidad, se preparan con el urdido de cada material por separado, como aconsejé en el apartado sobre el ur- dido, (p. 41).

Antes del enrollado en el plegador, se juntan las urdimbres pasándolas en un mismo prepeine. Para conocer el orden de la distribución se hace un cálculo para cada una de las urdimbres basado en el ancho y en el número de vías.

Se utiliza un par de varillas para cada urdimbre. Conservando así las cruces de ambas, se podrán coger por separado los hilos de una y otra, lo que permitirá pasarlos en su lugar exacto al remeterlos por lizos, aunque hayan sido repartidos de forma aproximada en el prepeine. La unión de dos urdimbres en el prepeine puede realizarse en cualquiera de los modos siguientes: se puede optar por distribuir primeramente una de las urdimbres, dejando espacios libres en el peine para seguidamente pasar por ellos las vías de la segunda urdimbre. Se utiliza un palo para cada urdimbre y, una vez terminada la distribución, se pasan las vías en el orden en que vienen del peine por un tercer palo, retirando los primeros. El segundo método, que considero más aconsejable, consiste en colocar las dos urdimbres con sus correspondientes varillas de cruz y se cogen las vías de una y otra urdimbre, sucesivamente, según el orden calculado. En este caso, se meten todos los hilos por un mismo palo.

Posibles errores

Terminada la distribución del prepeine se comprueba que las vías estén bien colocadas en el palo, sin cruzarse. Si la urdimbre es de rayas de diferentes colores, se controlará también el número de hilos de cada color. Si se descubre que faltan algunos hilos, se preparan pequeñas bobinas de hilo que suplen a los olvidados, pasándolos primeramente por la cruz y después por el peine hasta atarlos en el palo. En el caso de que sobren hilos, si no son demasiados, es mejor pasarlos por el prepeine y

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58 enrollarlos con la urdimbre pare aplazar su arreglo hasta la fase del reme-tido por lizos.

Puede ocurrir también que se descubra en la distribución del prepeine una equivocación en el número de portadas y, consecuentemente, que la urdimbre sea más estrecha o más ancha que lo proyectado. Para arreglar lo primero habrá que urdir y preparar otra cadena (igual de larga) y añadir ésta a la primera. En el caso de haber urdido demasiados hilos se pueden retirar éstos y aprovecharlos en otra ocasión; para ello se anudan bien los hilos en la cruz antes de sacarlos del prepeine y de las varillas y su separación del resto de la urdimbre se hará a lo largo del enrollado. Los errores en la cruz de la urdimbre son debidos a una incorrecta forma- ción de las portadas. Algunos de ellos no tienen mayor importancia como explico en el apartado Traslado de la cruz, del capítulo siguiente.

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8 El enrollado de la urdimbre

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Antes de iniciarse el enrollado es preciso atender a ciertos detalles en el telar. El plegador de urdimbre debe estar ya preparado con cuerdas tal como se indica en la página 25 (fig. 24).

Los lizos se suben a una altura que permita pasar la urdimbre libremente por debajo de ellos. Si el telar ha sido utilizado anteriormente, se sueltan y quitan todos los atados entre lizos y pedales. Se colocan los lizos en los portalizos, con los que se pueden levantar hasta la altura indicada. Para atar el cordón del portalizos se utiliza un nudo corredizo (véase pág. 27). Obsérvese que la vuelta del cordón va alrededor del lazo y que

Fig. 58 Lizos subidos para dejar

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60 estira hacia arriba al cerrar el nudo. Es conveniente practicar este nudo porque es el mismo que se utilizará en muchos momentos del montaje. La preparación inicial del enrollado se compone de tres fases: colocar el peine en el batán, pasar el palo atador por la urdimbre y trasladar las varillas de la cruz.

Colocación del peine en el batán

Se sitúa el peine y la urdimbre en el batán de forma que la cadena quede sobre el antepecho. En esta operación debe tenerse sumo cuidado en que las varillas de la cruz no resbalen de la urdimbre.

Levantando la parte superior del batán, se hace pasar el palo, que con- tiene las vías de la urdimbre, dejándolo caer detrás del batán. El peine se bloquea entre las ranuras del batán, para lo que se debe coger el peine por los extremos a fin de no pillarse las manos con el batán.

La urdimbre debe quedar centrada en el batán, para ello se mide la distancia existente entre cada extremo del batán y la urdimbre hasta igualar la longitud en ambos lados.

Paso del palo atador

Las vías de la urdimbre se trasladan al palo atador que está unido con cuerdas al plegador de hilo. Para hacerlo sin dificultad, la urdimbre debe estar lisa y ordenada.

Si el nudo que cierra la cadena de urdimbre impide que ésta pueda extenderse, se deshace el nudo. Los hilos se desenredan con una leve sacudida y golpeando ligeramente los hilos con la palma de la mano. El ayudante, si lo hubiera, mantendrá tensa la urdimbre o bien se ata la trenza alrededor del antepecho con un cordón.

Para facilitar la operación, si ésta la realiza una sola persona, se apoya el palo que contiene el final de la urdimbre entre dos listones colocados entre el guiahilo y el guiatela, o bien, si los laterales del telar tienen en el centro un soporte vertical, se apoya el palo entre éstos (fig. 61), por lo que se ha recomendado utilizar en la distribución del prepeine un palo cuya longitud sobrepase el ancho del telar.

Se suelta ahora el freno del volante del plegador de hilo para estirar con el palo atador las lazadas o bucles de la cuerda en toda su longitud, pasándolas por encima del guiahilo.

Se estudian las posiciones de las lazadas que forma la cuerda de manera que, al estirarlas, sigan una trayectoria recta y se separan un poco los hilos de la urdimbre en los puntos que corresponden al lugar de la cuerda. El palo atador se pasa por la urdimbre a la vez que se colocan las vueltas de la cuerda en los espacios marcados.

El otro palo, el del prepeine, permanece en la urdimbre y se desliza hacia el peine para utilizarlo en el traslado de la cruz.

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Fig. 60 Urdimbre bien centrada

en el batán Fig. 61 Palo con la urdimbre apoyado entre los laterales Fig. 62 El palo pasa por la urdimbre al mismo tiempo que se colocan los lazos de la cuerda

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62 Traslado de la cruz

Para conservar el encruzamiento de los hilos hay que dejar las varillas de la cruz en la urdimbre durante todo el enrollado, lo que, por otra parte, facilita la localización de los hilos que pudieran romperse y su reinserción en la portada correspondiente. Pero las varillas de cruz, que ahora se encuentran delante del batán, hay que trasladarlas detrás del peine. Esta operación se realiza de la forma siguiente (fig. 63): A)se mantiene la urdimbre bien tensa de forma que la superficie quede totalmente plana. Se sueltan los cordones que atan los extremos de las varillas de cruz. B) se pone de canto la varilla más próxima al peine y se la acerca a éste. Cuando se haya comprobado que las dos capas, a ambos lados del peine, coinciden, C) se puede sacar la varilla de la cruz, porque detrás del peine se encuentra el palo del prepeine.

D) Se corre ahora la segunda varilla hacia el peine y se coloca de canto. Tirando suavemente del batán hacia el antepecho se consigue que la cruz de urdimbre aparezca detrás del peine. Se introduce la varilla que se sacó anteriormente en esta nueva apertura. E) Finalmente se saca la varilla que permanecía delante del batán y se introduce junto al palo. Sustituido éste por la varilla, se retira de la urdimbre. Se anudan inmedia- tamente entre sí las varillas de la cruz dejando entre ellas un espacio de dos a cuatro centímetros aproximadamente.

Posibles errores

El traslado de la cruz puede parecer un poco complejo, sobre todo para el principiante; no obstante, suele realizarse sin dificultad siempre y cuando las capas de urdimbre se separen en caladas limpias y libres de obstácu- los. Los posibles errores en la calada podrán ser de mayor o menor importancia. Por ejemplo, el que alguna portada quede fuera de las vari- llas de la cruz se considerará de poca importancia, al igual que el que dos portadas de hilos vayan juntas sobre las varillas, en un mismo sentido, porque, al fin y al cabo, la función de la cruz no es otra que mantener los hilos de urdimbre en orden, y estos errores pueden corregirse posterior- mente en la fase del remetido por lizos.

Si al poner de canto la primera varilla, según el punto B, se observa en la calada detrás del peine que unos hilos forman una cruz, se debe a que la vía ha sido mal colocada en el palo del prepeine. En este caso no pode- mos aprovechar el palo del prepeine para sacar la primera varilla, sino que habrá que introducir, en la calada conseguida al levantar la primera varilla de la cruz, un listón extra. Trasladada la cruz detrás del peine y sacado el palo del prepeine, el cruce de los hilos quedan junto al palo atador y no entorpecerá el enrollado.

Hay errores que, contrariamente a los descritos, dificultan considerable- mente el enrollado por la tirantez y rotura de los hilos de urdimbre que

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provocan; en tales casos es preciso corregirlos previamente; quizás el más corriente sea el siguiente: cuando se levanta la segunda varilla para hacer pasar la cruz por el peine (D) puede observarse que algunos hilos se cierran impidiendo que se abra la calada, ello se debe a que se encuentran cruzadas entre sí algunas vías por haberse alterado el orden al pasarlas por el peine. Es necesario sacar estas vías del peine e introducirlas nuevamente en la forma correcta por él y por la cruz. La corrección puede ser laboriosa, sobre todo cuando el error se encuentra en el centro de la urdimbre, pero para una solución más rápida se pueden cortar los hilos de las vías mal colocadas junto al palo atador y, hecha la corrección, anudarlos dejando los cabos lo más cortos posible.

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