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La leptospirosis en el ganado en Europa*

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Academic year: 2021

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La leptospirosis en el ganado

en Europa*

R. GAUMONT**

Resumen : Actualmente se reconoce a la leptospirosis, al menos en forma inaparen te, en la mayoría de los países europeos, pero, desde el punto de vista clínico, su incidencia se mantiene generalmente

redu-cida; sin embargo, ha planteado un problema en los cerdos en Europa Central, y en los vacunos, con el serotipo hardjo, en determinadas regiones del Reino Unido y de Italia.

La infección por hardjo en los vacunos se manifiesta esencialmente por un descenso de la producción láctea y, en determinados animales, por abortos y esterilidad.

Solamente el diagnóstico experimental permite confirmar las sospe-chas clínicas y detectar los numerosos casos de infección inaparente. La inmunofluorescencia es el mejor método para la investigación de las leptospiras en el riñón en caso de infección aguda. El aislamiento de los serotipos más exigentes como hardjo exige el empleo del medio al

Tween 80-albúmina bovina de Ellinghausen y McCullough modificado por Johnson y Harris, adicionado con suero de conejo; el cultivo puede durar hasta 16 semanas. Para el diagnóstico serológico, la prueba más utilizada es la de aglutinación microscópica con un antígeno vivo; per-mite detectar en forma satisfactoria las infecciones agudas pero tiene un valor muy limitado para el diagnóstico dé los casos crónicos, por ejemplo en los abortos y los portadores renales. En el caso en que no fuera posible encontrar un método simple y seguro para reconocer los portadores renales, habría que considerar la esterilización de su orga-nismo tratándolos con antibióticos.

Se ha reconocido el papel de los vacunos como portadores de gérmenes hardjo y se han establecido las condiciones en que se trans-mite la infección.

Se considera que la dihidroestreptomicina es el mejor antibiótico. Realizada en buenas condiciones, la vacunación daría resultados satis-factorios; sería incluso, actualmente, el único método práctico de

con-trol, para la leptospirosis bovina por hardjo.

* Ponencia general sobre el Tema 2 de la Xa Conferencia de la Comisión Regional de la O . I . E . para Europa. Londres, 28 de septiembre-10 de octubre de 1982. Traducción de la ponen-cia original titulada : « La leptospirose chez le bétail en Europe ».

** Ministerio de Agricultura, Dirección de la Calidad, Servicios Veterinarios, Laboratorio Central de Investigaciones Veterinarias, B . P . 67, 94703 Maisons-Alfort Cedex, Francia.

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P a r a la X Conferencia de la Comisión regional de la O . I . E . , con relación al tema II, se presentaron o c h o comunicaciones incluyendo 96 referencias bibliográficas diferentes. Ellas h a n servido de base p a r a la redacción de la presente ponencia, la que h a sido establecida, sin e m b a r g o , teniendo en cuenta también otras informaciones.

Se identifican las comunicaciones por su n ú m e r o de referencia de la O . I . E .

A N T E C E D E N T E S E I M P O R T A N C I A

Entre 1935 y 1960 la leptospirosis fue señalada en el g a n a d o en diferentes países de E u r o p a — Países Bajos, Francia, Suiza, Italia, U . R . S . S . , Bulgaria, H u n g r í a . . . Se la reconoce actualmente, al menos bajo u n a forma i n a p a r e n t e , en la mayor p a r t e del continente, c o m o lo p r u e b a la serología (Schonberg, 1981) p e r o , desde el p u n t o de vista clínico, su incidencia se mantiene en gene-ral reducida ( F . A . O . / O . M . S . / O . I . E . , 1980).

Sin e m b a r g o , la leptospirosis del g a n a d o h a p l a n t e a d o un p r o b l e m a eco-nómico y aún higiénico, a causa de los riesgos que implica p a r a la salud h u m a n a en ciertos países : ha sido el caso en los cerdos, en especial con los serotipos pomona y tarassovi, en H u n g r í a (1), en Bulgaria (2) y en Italia (8); según los informes p r o d u c i d o s , en estos últimos años la situación h a , sin e m b a r g o , m e j o r a d o . T a m b i é n fue el caso, más recientemente, en los vacu-n o s , evacu-n ciertas regiovacu-nes del Reivacu-no U vacu-n i d o (5) covacu-n el serotipo hardjo y de Italia (8) con los serotipos hardjo y pomona; t a m b i é n en E s p a ñ a (3) h a sido seña-lado un foco de leptospirosis v a c u n a , con serologías positivas p a r a

icterohae-morrhagiae y pomona.

Asimismo, en estos últimos años se h a n detectado infecciones por leptospiras, por medio de la serología, no solamente en cerdos y vacunos sino t a m -bién en equinos y ovinos ( 1 , 2, 6, 7, 8; P r o k o p c a k o v a et al., 1981) así c o m o en los búfalos (8; Khalacheva y Sherkov, 1981).

E S T U D I O C L Í N I C O

A u n q u e a t a q u e la m a y o r p a r t e de las veces bajo forma i n a p a r e n t e , la lep-tospirosis puede expresarse p o r manifestaciones clínicas.

E n el cerdo infectado p o r pomona o tarassovi, la m a y o r p a r t e de las veces se t r a t a de t r a s t o r n o s de la reproducción : a b o r t o s generalmente tardíos, m o r t i n a t a l i d a d , parición de lechones endebles ( 1 , 7, 8). T a m b i é n se constató icteria d u r a n t e infección p o r cepas pertenecientes al serogrupo

icterohaemor-rhagiae ( H a t h a w a y y Little, 1981).

La infección p o r hardjo en los vacunos fue objeto de detenidos estudios en el Reino U n i d o (5). A t a c a con especial intensidad c u a n d o el r e b a ñ o es

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afectado p o r p r i m e r a vez y se manifiesta esencialmente por un descenso de la p r o d u c c i ó n láctea y en ciertos animales por a b o r t o s y esterilidad. La ubre se p o n e flaccida y la leche es casi t a n espesa c o m o el calostro; la hipertermia es m o d e r a d a . Las vacas se r e p o n e n r á p i d a m e n t e y la producción láctea vuelve a ser n o r m a l en quince días. Los a b o r t o s se limitan a m e n u d o a las novillas criadas fuera del r e b a ñ o : la m a y o r í a de ellos se p r o d u c e n d u r a n t e el último tercio de la gestación con u n a incidencia m á s elevada de octubre a e n e r o .

D I A G N Ó S T I C O E X P E R I M E N T A L

Lo que se conoce de los síntomas de la leptospirosis puede permitir sos-pechar la existencia de la enfermedad pero sólo el diagnóstico experimental permite confirmar esta sospecha y sobre t o d o detectar los n u m e r o s o s casos de infección i n a p a r e n t e . Se le h a c o n s a g r a d o u n a i m p o r t a n t e comunicación (4).

Diagnóstico bacteriológico.

Se puede utilizar el examen microscópico p a r a la investigación de las lep-tospiras en los cortes y frotis de visceras — en particular r i ñ o n — t a n t o en los casos de leptospirosis a g u d a en a d u l t o s , c o m o en fetos a b o r t a d o s . El mejor m é t o d o es la inmunofluorescencia (Ellis et al., 1982a), pero t a m b i é n se pue-den emplear ciertas técnicas de impregnación argéntica; en c a m b i o , la b ú s q u e d a de las leptospiras en la sangre o en la orina en el microscopio con fondo negro se ha revelado sin interés (4).

P a r a los cultivos, en el animal vivo, las t o m a s de muestras a efectuar varían según la fase de la enfermedad : d u r a n t e los diez a quince primeros días conviene utilizar la sangre o la leche antes de cualquier t r a t a m i e n t o con antibióticos y, preferentemente, d u r a n t e un período febril; p o s t e r i o r m e n t e , la orina; en el animal m u e r t o , el

riñon

es lo m á s indicado p a r a t o m a r las m u e s -t r a s , a condición de que sea fresco; en el fe-to a b o r -t a d o es igualmen-te el

riñon,

pero t a m b i é n el ojo (Ellis et al., 1982a).

Los medios tradicionales — los de Stuart y de Fletcher p o r ejemplo — con-vienen p a r a el aislamiento de los serotipos m á s fáciles de cultivar, c o m o

icte-rohaemorrhagiae y pomona pero n o permiten el de los serotipos m á s exigentes

c o m o hardjo. El aislamiento de éstos necesita el empleo del m e d i o al Tween 80-albúmina bovina de Ellinghausen y McCullough modificado p o r J o h n s o n y H a r r i s adicionado con suero de conejo (1 a 2 p . ciento). La presencia de substancias inhibidoras en los tejidos hace necesaria su disolución de 1 p . 1000 a 1 p . 5000 en el medio p a r a que el cultivo sea posible. Este p u e d e ser m u y lento : después de haber s e m b r a d o los medios es necesario conservarlos d u r a n t e por lo menos 16 semanas a 3 0 ° C examinándolos c a d a quince días.

Diagnóstico serológico.

E n t r e las n u m e r o s a s pruebas propuestas p a r a el diagnóstico serológico de la leptospirosis, la de aglutinación microscópica con un antígeno vivo o

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p r u e b a de aglutinación lisis es ciertamente la más utilizada; es, por o t r a p a r t e , la p r u e b a de referencia ( 1 , 4, 7, 8; Schonberg, 1981). Le siguen la p r u e b a de aglutinación sobre placa (3, 4; T r a p y G a u m o n t , 1980) y la fijación del complemento (4); la E L I S A h a sido t a m b i é n objeto de trabajos recientes (Adler et al., 1981; Volina et al., 1981).

Se h a n discutido las ventajas e inconvenientes de las pruebas de aglutina-ción microscópica y de fijaaglutina-ción del c o m p l e m e n t o , así c o m o sus posibilidades y sus límites (4) : la primera presenta u n a especificidad y u n a sensibilidad que la convierten en el mejor m é t o d o p a r a las encuestas serológicas; en c a m b i o , lleva m u c h o tiempo y los antígenos vivos que en ella se utilizan son difíciles de standardizar; la segunda, a condición de utilizar un antígeno conveniente, es útil como p r u e b a de detección inicial, pero es m e n o s sensible que la p r u e b a de aglutinación microscópica : después de la infección, los sensibilizadores desaparecen en efecto m á s r á p i d a m e n t e que las aglutininas, t a n t o en el cerdo (Hodges, 1973) c o m o en el t e r n e r o (Hodges y Ris, 1974).

Las dos pruebas permiten detectar satisfactoriamente las infecciones agu-das : se observa entonces un a u m e n t o de la tasa de anticuerpos c u a n d o se efectúan dos t o m a s de m u e s t r a s , u n a precoz, la o t r a en período de convale-cencia. E n cambio sólo tiene un valor limitado p a r a el diagnóstico de casos crónicos, por ejemplo en los a b o r t o s y en los p o r t a d o r e s renales, en ocasión de infección p o r hardjo en los v a c u n o s .

En lo que respecta a los a b o r t o s , el tiempo que separa la fase a g u d a de la infección y el a b o r t o varía según la especie animal y la cepa de leptospiras de que se trate : en las infecciones p o r hardjo p a s a n entre seis y doce semanas entre las primeras manifestaciones clínicas (mastitis o agalaxia) y el a b o r t o (Hoare y Claxton, 1972) y sucede con frecuencia que descienda m u c h o la tasa de anticuerpos c u a n d o éste ocurre : es inferior a 1/10 en el 23 p . 100 de las vacas (Ellis et al., 1982b); sin e m b a r g o el m i s m o estudio puso de manifiesto q u e , c u a n d o no se disponía del feto a b o r t a d o , p o d í a ser útil la b ú s q u e d a de anticuerpos en la m a d r e , estando infectado el feto a b o r t a d o en el 81 p . 100 de las vacas cuya t a s a de aglutinación es de 1 p . mil o m á s . E n c a m b i o , el exa-men de dos muestras sucesivas no presenta interés, ya que el título sérico no a u m e n t a después del a b o r t o .

El examen del suero de los fetos a b o r t a d o s puede ser útil, ya que algunos de ellos pueden presentar anticuerpos c u a n d o están infectados (Ellis et al., 1982a).

U n estudio anterior de los p o r t a d o r e s renales (Ellis et al., 1981) había puesto de manifiesto que cerca de la m i t a d de ellos p r e s e n t a b a n u n a tasa de aglutinación inferior a 1/100 y cerca del 20 p . 100 u n a tasa inferior a 1/10 frente a hardjo. N u m e r o s o s países consideran portadores renales potenciales a los vacunos que presentan u n a t a s a de aglutinación superior o igual a 1/100 y no p o r t a d o r e s a los que presentan u n a tasa inferior a 1/100. A h o r a bien, este estudio p o n e de manifiesto que en realidad este criterio no permite distin-guir entre « p o r t a d o r e s » y « n o p o r t a d o r e s ». A c t u a l m e n t e , el único m é t o d o

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serológico que daría algunas garantías en relación a la eliminación de los « p o r t a d o r e s » consistiría en retener únicamente los animales con serología negativa provenientes de r e b a ñ o s con serología negativa (4).

Es indudable que sería necesario encontrar u n m é t o d o a la vez simple y seguro p a r a reconocer los p o r t a d o r e s renales; en caso de que fuera imposible, se p o d r í a considerar la esterilización del o r g a n i s m o de los sujetos afectados t r a t á n d o l o s con antibióticos.

E P I D E M I O L O G Í A

Se conocen bien los r e s e r v ó n o s de gérmenes habituales p a r a u n cierto n ú m e r o de serotipos : roedores p a r a icterohaemorrhagiae y grippotyphosa, erizo p a r a australis, p e r r o p a r a canicola, cerdo p a r a pomona y tarassovi. Desde hace algunos a ñ o s , se reconoce que los vacunos t a m b i é n j u e g a n u n papel p a r a hardjo (Ellis et al., 1981) : la transmisión de vaca a vaca p u e d e ser directa, por contacto con o r i n a infectada, o indirecta, p o r intermedio de aguas o lodos c o n t a m i n a d o s . La p r o p o r c i ó n de sujetos que presentan agluti-ninas por hardjo en los otros animales domésticos es b a j a , ya se trate de caballos ( H a t h a w a y et al., 1981), de cerdos ( H a t h a w a y y Little, 1981) o de ovejas ( H a t h a w a y et al., 1982) : estas especies parecen constituir huéspedes accidentales y no reservorios de gérmenes.

La m a y o r í a de los a b o r t o s p o r hardjo se p r o d u c e n de octubre a enero : las condiciones en que se m a n t i e n e a los vacunos en el establo d u r a n t e ese período pueden favorecer la infección (5). El hecho de que la infección n o se t r a n s m i t a de enero a septiembre, a u n q u e los p o r t a d o r e s excreten leptospiras por la o r i n a , tiene repercusiones i m p o r t a n t e s p a r a la profilaxis de la leptospi-rosis en los v a c u n o s . Si éstos n o adquieren u n a i n m u n i d a d n a t u r a l infectán-dose antes de la edad de r e p r o d u c c i ó n , p u e d e n infectarse d u r a n t e la gestación y presentar entonces u n a infección clínica p o r hardjo. Esta situación se p r o -duce en las vacas jóvenes de reposición en n u m e r o s o s r e b a ñ o s lecheros en G r a n Bretaña (5).

T R A T A M I E N T O

Parece ser que sólo la utilización de antibióticos que son eliminados p o r el riñon permite obtener la esterilización de los p o r t a d o r e s .

E n los vacunos se h a n o b t e n i d o b u e n o s resultados con la administración de tetraciclina o de u n o de sus derivados a razón de 10 a 20 m g / k g por vía intramuscular o intravenosa d u r a n t e 3 a 5 días (3).

Sin e m b a r g o , se considera generalmente a la dihidroestreptomicina c o m o el antibiótico m á s eficaz (Stalheim, 1976). El t r a t a m i e n t o se debe aplicar a t o d o el r e b a ñ o y el m e d i o debe ser desinfectado con c u i d a d o p a r a evitar la reinfección de los animales c u r a d o s .

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C O N T R O L

Varias comunicaciones ( 1 , 2, 5, 6) le o t o r g a n u n lugar i m p o r t a n t e . Implica medidas que conciernen los reservorios de gérmenes y el medio que h a n c o n t a m i n a d o : es inútil recordarlas ya que se conocen a m p l i a m e n t e . Después de u n a década, se h a puesto m á s especialmente el acento en la lucha contra la leptospirosis p o r c i n a y vacuna p o r medio de la esterilización de los portadores de gérmenes, utilizando la dihidroestreptomicina, c o m o se ha indicado anteriormente, y p o r la inmunización de los sujetos expuestos a la infección, que se p u e d e realizar ya sea p o n i e n d o a los vacunos p o r i n m u n i -zar en contacto con animales infectados (Blackmore et al., 1981), ya sea p o r la vacunación ( H a n s o n et al., 1972).

L a inmunización de los vacunos jóvenes c o n t r a hardjo poniéndolos en contacto con sujetos infectados antes de que lleguen a la edad de la r e p r o d u c -ción tropieza con la irregularidad de la transmisión de la enfermedad; es m á s , pueden continuar excretando leptospiras en la orina d u r a n t e m á s de 20 meses después de la infección y de ese m o d o constituir un peligro p a r a los otros vacunos y p a r a el h o m b r e (5).

L a vacunación se basa en el empleo de vacunas inactivadas. Estas se p r e -p a r a n a -partir de -pomona y, eventualmente, de otros seroti-pos : tarassovi,

icterohaemorrhagiae, canicola en el cerdo; se las p r e p a r a a partir de hardjo

en los vacunos. L a vacunación consta de dos inyecciones a u n mes de inter-valo manteniéndose a continuación la i n m u n i d a d m e d i a n t e revacunaciones efectuadas cada seis meses o cada a ñ o . Algunas d e estas vacunas presentan u n a indudable actividad, e v i t a n d o , en particular, los t r a s t o r n o s de la r e p r o -ducción en las cerdas; reduciendo el n ú m e r o de cerdos sensibles a la enferme-d a enferme-d , la vacuna reenferme-duciría t a m b i é n el n ú m e r o enferme-de p o r t a enferme-d o r e s ( H a n s o n et al.,

1972). T a m b i é n en los v a c u n o s , p r u e b a s de vacunación contra hardjo se reve-laron satisfactorias (5).

* * *

BIBLIOGRAFÍA

a) Comunicaciones por concepto del tema II a la Xa Conferencia de la Comisión

regional de la O.I.E.

1. GÖNYE M. y HALMOS G . — La leptospirosis animal en Hungría (Frecuencia de aparición, diagnóstico y control).

2. SHERKOV S. y HALATCHEVA M. — La leptospirosis en los animales domésticos en Bulgaria.

3. PÉREZ Q . , DORADO E. y BORRALLO J. — Estudio de un foco de leptospirosis

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4. ELLIS W.A. — Evaluación de las pruebas empleadas en el diagnóstico de la leptos-pirosis de los animales domésticos.

5. LITTLE T . W . A . y HATHAWAY S . C . — La infección por Leptospira hardjo en los

vacunos : un nuevo problema en el Reino Unido.

6. MALAKHOV LA. — La leptospirosis de los animales domésticos : Epizootiología y medidas de lucha.

7. TRAP D . y GAUMONT R . — Encuesta sobre la presencia de aglutininas anti-leptospiras en el ganado en Francia.

8. FARINA R. y ANDREANI E. — Difusión y epidemiología de las leptospirosis anima-les en Italia.

b) Referencias complementarias. (véase pág. 63).

Referencias

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