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Historia del

Dogo Argentino,

Antigua Moderna y Contemporanea

1930 / 2009

Jorge Arturo

Masjoán

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Contacto:

Jorge Arturo Masjoán

0351 - 156 339725

0351 - 484 5006

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HISTORIA DEL

DOGO ARGENTINO

ANTIGUA, MODERNA Y CONTEMPORÁNEA

(1930-2009)

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Autor: Jorge Arturo Masjoán Producción Editorial: Gráficamente Ediciones

Rivadeo 1194 – Córdoba, Argentina Tel: +54-351-5691812

[email protected] www.graficamente.info Dirección Editorial: Lic. Ligia Cometto Diseño de tapa: Ramiro Masjoán

Diseño interior: Departamento Arte – Gráficamente Tirada: 200 ejemplares

Prohibida su reproducción, almacenamiento y distribución por cualquier medio, total o parcial sin el permiso previo y por escrito de los autores y/o editor. Esta también totalmente prohibido su tratamiento informático y distribución por internet o por cualquier otra red.

Gráficamente Ediciones

Hecho el depósito que marca la Ley 11.723 Impreso en Argentina – Printed in Argentina Masjoán, Jorge Arturo

Historia del Dogo Argentino : antigua, moderna y contemporánea 1930-2009 / Jorge Arturo Masjoán ; ilustrado por Ramiro Masjoán. - 1a ed. - Córdoba : Graficamente Ediciones, 2010.

330 p. : il. ; 21x18 cm.

ISBN 978-987-1601-03-5

1. Razas Caninas. I. Masjoán, Ramiro, ilus. II. Título CDD 636.7

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Difícil es imaginar el prólogo de una obra determinada, saber el motivo dispara-dor para llevarla adelante, ¿qué sentido darle?

En mi caso particular las razones son las mismas que impulsaron a mi amigo Abel Nores (hijo de Antonio) en el año 1977 a publicar la única documentación original que obraba en su poder; quería impedir con ello que la raza se desvirtuara por ig-norancia y mezquinos intereses comerciales. Malos jueces (por lo general nombra-dos a dedo o simples afinidades personales), que actuaban y actúan desconociendo el estándar único, acomodándolo a algunos intereses, etc.

El inexorable pasar del tiempo nos lleva al presente, 32 años después de aquella clamorosa publicación; los jueces con sus juzgamientos continúan promocionando sus criaderos sin importarles que los perros fuesen puros o mestizos, estén estos, dentro o fuera del estándar, solo prevaleció el interés personal, comercial y político institucionales.

No abordaré en esta obra demasiados tecnicismos que corresponden a profesio-nales de las artes veterinarias o zootécnicas, pero tampoco será una obra meramen-te imitativa de las ya conocidas. Encontrarán en esta, elementos quizás contradicto-rios con lo acostumbrado a ver, descarnados pero realistas, tampoco será una obra condescendiente; obra a la que otros escritores podrán agregar diferentes matices puesto que los hay y en abundancia. Pero puedo aseverar que todo el contenido es lo más cercano a la verdad, tomado de fuentes directas, otorgada por mis 45 años en contacto con la raza, como observador, criador y militante institucional, cofundador del Club del Dogo Argentino en Córdoba el 19 de Septiembre de 1971. El Dogo Argentino se expandió inexorablemente por todo el mundo donde cada uno tomó como tipo absoluto su propio dogo, tratando de imaginar que estaba contenido dentro del estándar, sin saber realmente si su perro era un dogo o casi dogo, si tiene 25/50/75% de Danés, Boxer, Pitt Bull o Stafor, etc.; siempre disimula-do por el poder de absorción del Dogo Argentino gracias a la labor de Don Antonio Nores Martínez, quien logró esta fuerte raza con firmes caracteres homocigótico que tantos se han empeñado en alterar.

No ahondaré, tampoco en transcripciones literales de publicaciones o escritos de Antonio o por libros de Agustín Nores Martínez (aunque si tomaré citas de los mis-mos), sino que serán estas páginas fruto del trabajo de un investigador empírico, con estudios en Minería, Geología, Paleontología y Biología, que se ha apasionado

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Durante cuarenta y cinco años, de los sesenta y cinco años que tengo hoy día, fue

penetrando en mí la pasión por los Dogos. Vi por primera vez un perro Dogo Ar-gentino en 1963. Yo contaba entonces con diecinueve años, mi familia se había tras-ladado tres años antes a la Ciudad de Córdoba desde San Francisco (Cba.). Frente a mi casa en el Bº Cerro las Rosas vivía el corredor de F1 Carlos Ruesch y allí lo vi por primera vez. Carlos no era el dueño del perro, sino, el corredor de autos Miguel Ángel Monguzzi, residente en Villa Allende y su padre contaba con varios ejempla-res de esta raza, por ser este muy amigo de la familia Noejempla-res, desde ese momento comenzó mi incesante búsqueda.

En el año 1965 en ocasión de que los hermanos Francisco (“Pancho”) y José Luis (“Pepe”) Nores Martínez, Francisco Ferrer (“Pancho”), primo de estos y algunos ami-gos como Tomás Lampasona; Pascuzzi, Bizzochi y otros, presentarán en sociedad a sus Dogos en una exposición del Córdoba Kennel Club. Tuve la oportunidad de co-nocer a “Uturunco de Santa Isabel”, ejemplar este que marcaría la década del „60, junto a sus hermanos “Lanin” y “Chino” más otros ejemplares.

Un par de años después de este acontecimiento, decido a contactar alguna perso-na que tuviese relación con los dogos, llegando a mi memoria, el Sr. Tomas

Lampasona, compañero de correrías de los hermanos Nores e hijo de quien fuera el chofer particular de Antonio Nores; este me promete regalar un Dogo (que por esos tiempos no se vendían, solo se los entregaban a personas conocidas) y desde ahí no le doy tregua. En 1968 me regala a "MAYA" quien tenía secuelas neurológicas de moquillo, cuestión que poco me importo, pues mi deseo de tener un dogo era más fuerte que el estado en que se encontraba la perra, aunque su linaje fuese excelen-te; hija de “Huampita de Santa Isabel” y “Abrojo del Chubut”.

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Abrojo del Chubut Huampita de Santa Isabel Hija de Uturunco

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A partir de la llegada de “MAYA”, con la ayuda de mi entonces novia, actual esposa

Beatriz Cervi a quien le agradezco la tolerancia que me tuvo, inicie la crianza, pero sobre todo el profundo estudio y análisis de su génesis.

Mi vida continúa con las dos pasiones; Primero “La Familia” hoy compuesta por mi esposa Beatriz y mis hijos, Constanza (34 años), los gemelos Mariano y Ramiro (31 años) y con el apoyo de todos ellos, continúe con mi segunda pasión los “Dogos Argentinos”; aunque ya no crío más.

Durante este periodo he tenido la suerte de estar ininterrumpidamente en contac-to con la hiscontac-toria viva de la raza, contando con la amistad de la familia Nores, quie-nes nos legaron la responsabilidad de formar un club de Dogos del cual fui cofun-dador contando con el asesoramiento de Francisco, Agustín y José Luis Nores Martínez. Este camino, lo emprendimos junto a amigos como Abel Nores Martínez (hijo de Antonio), José Luis Nores Martínez y su hermano (hijos de José Luis Nores M.), Ernesto Rivero Nores, Horacio Rivero Nores (hijos de Antonio Rivero Nores y

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primo de Antonio), los hermanos Octavio, Custodio y Patricio Busto Fierro, hijos de Manuel Ricardo Busto Fierro cuñado de Antonio, Juan Sosa Senestrari, Manolo Guzmán, Carlos Centeno, Miguel García Montaño, y muchos más.

Como menciono anteriormente, cofundador del Club del Dogo Argentino Antonio Nores Martínez, el 19 de Septiembre de 1971, integrante del Consejo Nacional de Delegados en 1983; Cofundador de la Agrupación de Criadores en 1991; ideólogo junto a “Taki” Stersenopulos y cofundador del Club Federal Criadores y Cazadores año 2001; diagramador y conductor de la primera conferencia de criadores y jueces año 1989, con la disertación de Francisco Nores Martínez, Horacio Remirez y Fer-nando Moreno; planificador y conductor del primer Foro Internacional en el año 2002 en la Ciudad de Córdoba, etc.

Todos estos conocimientos he tratado de inculcárselos a mis hijos y sobre todas las cosas, luchar por mantener al DOGO ARGENTINO lo más cercano a la concep-ción fijada por su realizador, que es una forma, creo, más certera de respetar la raza. Para introducir al lector en la materia, pensé que lo más apropiado seria comenzar con una breve reseña sobre los orígenes del perro, lo que llevará al lector a com-prender las distintas variaciones que sufrió en el tiempo, por capricho de la natura-leza y sobre todo del hombre, logrando un amplio vario-tipo racial. Sobre estas, iremos en busca de los denominados “Molosos” (debido a su clasificación actual) donde encontraremos los que se definirán como “Tipo Dogo”, en los que Antonio fijo su atención y en los tipo pastor (por razones que veremos más adelante); por lo tanto los lectores deberán tener siempre en claro que todo lo que se exprese o transcriba será bajo el concepto de perros “Tipo Dogo “.

Espero con esto, que los lectores logren una amplia comprensión de la raza, tanto en la filosofía de su realización como en la obra en sí misma; descarnada, en cuanto a que algunos hechos no se ajustan a las creencias o informes recibidos, aunque reales. Y que sirva para el mantenimiento de la inigualable obra de Don Antonio Nores Martínez “Toño”, en todo y cada uno de sus aspectos, en un equilibrio justo, tanto somático como psíquico, para una larga convivencia con el hombre, porque

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Este capítulo es de gran importancia para una acabada comprensión de la evolu-ción del perro, su variabilidad genética y capacidad de adaptaevolu-ción a los más

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Primeramente nos ubicaremos en los tiempos geológicos y para ello, tomaremos para nuestro interés las eras Mesozoica y Cenozoica, desarrolladas en el Cuadro Nº 1 de las Eras.

Es en la era Mesozoica (210 a 264 millones de años), la era de los grandes saurios y fundamentalmente en el periodo cretácico, cuando desaparecen los dino-saurios y aparecen los carnívoros, donde comenzaremos nuestro análisis: El primer registro que se tiene en cuenta es el Creodonte, que por sus torpes movimientos lo tornaba ineficiente y se supone era carroñero, teniendo una rápida extinción, por lo que no lo tendremos en cuenta para nuestros fines.

Justo en el cambio de era Mesozoica/Cenozoica entre el Daniano y el Eoceno 65.740 millones de años aparece un animal al cual se lo considera el ancestro común a todos los carnívoros vivientes similar a una "Civeta" actual, de hábitos arborícolas y de madrigueras, de cuerpo largo, piernas cortas y cola larga, llamado

MIASIS.

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Este animal aparentemente no continuó su evolución como tal, sino que por los rasgos impresos en otras especies, aparentemente dio origen a tan disímiles como el Daphneaus que da origen a los osos, al Cynodictis (12 millones de años) en Eu-ropa y Asia y el Pseudocynodictis en América. Estos dos animales ya tenían patas largas, largo pelo y sobre todo, contaban con 42 piezas dentarias al igual que el pe-rro actual, se estaban adaptando para la carrera, acortándosele el quinto dedo. El Cynodictis dio origen al género Lycaon y estos al perro cazador africano. El Boropagus al Chacal y este a su vez, las hienas y las civetas tomadas como fósi-les vivientes.

El Pseudocynodictis da origen al Hesperocyton un poco más evolucionado que el Cynodictis,

Originando los primeros carnívoros Americanos. Posteriormente las migraciones

en uno y otro sentido a través del Estrecho de Bering y a partir de estos canidos, surge el Cynodemus, semejante a un coyote, continuando su evolución aparece en-tre el Plioceno y el Pleitoceno inferior, lo que denominaremos el protoperro 300 mil años atrás, el TamarCtus, quien ya tenía aspecto de lobo conviviendo con quienes ya lo precedían, el “Homo abilis” (2,5 millones de años) quien evoluciona aparecien-do en el Pleistoceno Superior el Homo Sapiens 90 a 80 mil años y este en el hombre 25 mil años. Pronto llega el Perro 20 a 12 mil años.

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A partir de este momento y todavía en el Pleistoceno Superior, aparentemente el hombre logra la conviven-cia con el perro, seguramente por el interés de este por la carroña abandonada por el hombre y este por su ayuda a encontrar la presa; es así que el hombre al tomar sus crías termina domesticándolo, prueba de ello es una tumba descubierta en Israel con restos de un cuerpo humano abrazado a un cachorro, similar a la actual raza del perro de Canaan. Estos restos fueron datados en unos 12 mil años.

Perro de canaam actual

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En el siguiente cuadro podemos ver la evolución de los carnívoros:

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Como ya hemos dicho anteriormente, el hombre y el perro en su desarrollo a través de los tiempos han seguido rutas comunes desde el homo habilis (2,5 millo-nes), Tormactus (300 mil años), Homo Sapien (90/80 mil años), Lobo (40 mil años), hombre (25 mil años), perro (20 mil años); aunque siempre precediendo el hombre al perro por lo que no es ilógico pensar que el hombre en contacto con el lobo, comenzaron a acondicionarlo a sus caprichos y necesidades dado el gran poder de adaptabilidad de este. Es así que todas las razas conocidas llevan un lobo oculto. Por lo tanto es razonable pensar que el perro desde su aparición (20 mil años a.C.) hasta el comienzo del Holoceno (10 mil años a.C.), cuando el Hombre ingresa a la edad Mesolítica, fuera mutando y formando diferentes agrupaciones raciales, que para nuestro interés tomaremos solo 5 grupos destacables de Manis Familiaris para su utilidad, existiendo otras variedades, pues el perro en este periodo ya estaba dis-tribuido por todo el mundo (como veremos más adelante) gracias a las continuas variaciones climáticas y geológicas en todo el planeta.

Veremos a continuación que los dibujos de representación racial de cada género son similares aunque cada uno descendería de tipos de lobo diferente. Esto se debe por lo general a que quienes desarrollan las teorías siempre tratan de que se ajusten a su objetivo final, que es justificar la ansestralidad de la raza que el ocupa.

Can. fam. Metris Optimae Perros Pastores

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Canis Palustris Tipo Spitz (Laika)

Canis fam. Intermedius Perros Tipo Braco

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Canis fam. Leinieris Tipo Terrier

Tipo Lebrel

Una diferenciación entre el Lobo y el Perro digna de destacar es con respecto a su mirada, un ejemplo es el Galgo, en su selección se buscó una buena vista para la carrera, superando a la del Lobo, es así, ya que los perros miran más hacia el frente que a los costados y el Lobo no mira tan al frente como el galgo.

El más parecido a las razas primitivas descriptas, son los Spitz.

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Después de analizar las distintas edades geológicas y los tiempos de evolución, sería simple imaginar que de los cinco canis familiaris descriptos y habiendo pasado tan solo 5 mil a 6 mil años desde su aparición, las razas actuales serían similares a ellas, pero esto no es así como lo muestra la gran diferencia entre un “Gran Danés y un Chiguagua, un Saluki y un Galgo Italiano”.

Danes y Chiguagua Saluky y Galgo Italiano

Lo cierto es que la rápida evolución del hombre en los últimos milenios ha arras-trado a su fiel compañero y junto a él, sus caprichos; más los fenómenos naturales, como el que veremos para nuestro interés.

Es en la edad de bronce y más precisamente a partir del Mesolítico (inicio del Holoceno 10 mil a 7 mil años a.C.) cuando el Hombre pasa de cazador–recolector, a agricultor. Más adelante en el Neolítico (7 mil años a.C. – 3 mil años a.C.), el Hombre toma contacto con otras culturas, produciéndose intercambio de conocimientos y de bienes, e introduce la ganadería y con ello el conocimiento en el manejo de re-baños, su especialización y reproducción; no quedando fuera de estos ejemplos el Perro.

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Cuando decimos grandes perros, es para referirnos a los que se denomina molo-sos por su gran talla o gigantismo (que no es la clasificación moderna); normalmen-te los tratadistas de diferennormalmen-tes razas, lo utilizan para justificar el origen ancestral de la raza a la cual se refieren. Ahora bien, si tomamos como valedero el hecho de que estos perros se desarrollaron en Asia Menor y más precisamente en su “Mesopota-mia” con un clima templado apto para el desarrollo y evolución de las especies, no es un desacierto decir que en este medio pudiese aparecer la teoría de que el si-guiente fenómeno biológico natural en los perros (también sucede en el hombre), dio origen a los grandes perros como veremos aunque puede ocurrir de otra mane-ra:

Se estima que cada 10.000 nacimientos nace un gigante de la especie; este fenó-meno se denomina acromegalia y se caracteriza por mayor crecimiento de las ex-tremidades, cabeza pesada, gran desarrollo mandibular y cejas pronunciadas, el cre-cimiento superfluo y el grosor de la epidermis produce una piel rugosa y colgante en su papada, por lo general el hiperdesarrollo craneal da un aspecto bracoide al perro en cuestión. Esta teoría en mi particular apreciación, si bien el fenómeno exis-te, suena más a creacionismo que a lógica evolutiva que dadas las condiciones me-dioambientales reinantes habrían moldeando estos perros.

Lo cierto es que desde el Miacis al Lobo y desde el Perro, nunca dejaron de au-mentar su tamaño (consideremos que en tiempos modernos en la Siberia Rusa se ha cazado un lobo de casi un metro de talla) ya sea por gigantismo o medioam-biente donde sobrevive el más apto.

Si decimos que los grandes perros se desarrollaron en la Mesopotamia Asiática como la mayoría de los tratadistas afirma, donde 3000 años a.C. ya se diferencian varios tipos y entre ellos los tipo galgo y tipo moloso e intermedios; es lógico pen-sar que los Reyes Asirios fueron los que primero dieron uso a estos grandes perros para la guerra y la caza mayor.

Otro ejemplo es la aparición, alrededor de 4 mil años a.C. en Anatolia, escenas de caza donde se aprecian animales de gran talla, hocico trapezoidal, orejas cortas y puntiagudas, o sea un Gran Mastin, conocido por los Babilonios, Asirios Hititas, co-mo veco-mos en algunas de las representaciones.

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MASTIN EGIPCIO

En Egipto 4,2 mil años a.C., comenzaron a cruzar Lebreles con Sabuesos logrando un nuevo perro musculoso, orejas cortas, utilizado en otro tipo de caza (Jabalí) y en

la guerra. Está claro que estos grandes perros se desarrollaron en las zona bajas de la

Meso-potamia Asiática desde donde se diseminaron a los cuatro puntos cardinales y no en las gélidas cumbres tibetanas pues recién, 2,5 mil años a.C., aparece la denomi-nación “DOGO” para referirse al Dogo del Tíbet, ejemplares estos, llevados por los monjes debido a su gran robustez y aprovechados como animales de tiro, guardia y custodia de sus rebaños. Es así que en este medioambiente, fueron desarrollando su

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Estos grandes perros (digo grandes para no identifi-car un grupo racial determinado) y por una cuestión de lógica, también eran llevados por los comerciantes fenicios 1.400 a 1.100 años a.C. por tierra y por mar, siendo Grecia, el primer destino donde posterior-mente se desarrollan en la Isla Molosia de manos de un criador de perros llamado Epiro, colosos ejempla-res de combate para los Circos Romanos.

Así vemos que los intensos movimientos tribales ya sea por comercio o conquistas entre pueblos, hace que estos perros vayan moldeándose a voluntad del hombre y los distintos climas; Algunos migran hacia las montañas Tibetanas, siendo utilizados para el pastoreo, transporte, etc.; mientras otros grupos descienden al Oriente Medio y el Mediterrá-neo acompañando a las Ordas guerreras, siendo estos: los perros de guardia y caza del jabalí, fuertes y musculosos, más bien de un tipo mezomorfo de talla media, e indudablemente los poderosos molosos , musculosos y feroces, (ejemplo de ello el Pugnace Romano).

Estos en su continua evolución dan origen a todos los molosos conocidos actua-les, aunque algunos vuelven a recruzarse con los viejos pastores, producto de un tronco común.

¿UN TRONCO COMÚN? Todos los movimientos tribales antes citados, las hemos da-tado en un periodo de 1.400 años a.C. y en España se han encontrado restos óseos semejantes al mastín de los pirineos correspondientes a la edad de bronce, datados en 5.000 años a.C.

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En América, más precisamente, también tenemos dataciones del género Canis Familiares de talla media como veremos más adelante. También se cuenta con gra-bados del Periodo Maya, de ejemplares de talla media y musculosos aptos para el combate o caza, incluso.

Esto nos permite suponer, que la teoría de que los Mastiff Inglese que dan origen al Bull Dog son de un origen diferente a los molosos Asirios, podría ser válida ya que en toda Europa se han hallado restos de perros (siendo estos de talla media) en torno de los asentamientos humanos de la edad de bronce; quienes inclusive los consumían como alimento según restos óseos encontrados en torno de fogones. Pero fundamentalmente el lector deberá considerar el hecho de que los Romanos, tenían en forma contemporánea con los mastines antes citados, otros perros de menor tamaño que los utilizaban como perros de guardia en el hogar o la caza del jabalí, de talla media y musculoso, siendo este ejemplar, ya no siendo un Moloso de gran talla “MACROMORFO”, sino más bien un “MESOMORFO” de talla media.

Siendo este el objetivo y rumbo tomado por Antonio Nores, según algunos indi-cios y opiniones personales como veremos más adelante.

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Escultura (Réplica) Calco En Yeso (Pompeya)

(Arte griego siglo II a.C.) “Perro de Vesonius Primus”

Dibujo superponiendo sobre calco en yeso, nótese la similitud con el Dogo Argentino.

Más adelante en el tiempo, podemos observar ejemplares muy similares a nuestro Dogo Argentino donde se observa claramente un cráneo convexo cóncavo como

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ésta espectacular escultura en bronce (1583-1584), denominada “LA CAZA DE MELEA-GRO”, de Bandini, Govanni di Benedetto, esta escultura se encuentra actualmente en

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Más adelante vemos en esta imagen de la gran cascada del grupo Acteón de Pao-lo Pérsico; AngaPao-lo Brunelli, Pico Solaria (1793), Palacio real de Caserta, la diversidad tipológica de perros empleados para la montería.

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Es lógico que tanta variedad, tipológica, llevara a los antiguos pensadores Griegos y Romanos a tratar de diferenciarlos según caracteres y preferencias.

Aristóteles en Grecia enumera 7 razas: Perro de Laconia, Moloso, uno tipo Maltes (Meliteno) y el Espirota, perro pastor grande y fuerte.

Pluvio Ovidio Nason (43 años a.C. – 17 años d.C.), confecciona un cuadro de las diferentes razas de perros, mientras Varron en su “De re rustica”, cita 5 principales: el Moloso, el perro de Guarda, el de Caza, el Faldero y un Mastin.

Ya en tiempos modernos Buffon en 1770 distingue cuatro ramas principales: los Dogos, los Perros de Caza a la carrera, los perros de Pastor y los Lebreles.

Pierre Megnin, modificó en 1897 una clasificación compilada hacia 1800 por Cu-vier, fundador de la anatomía comparada que subdividió las razas conocidas en cuatro ramas “morfológicas”:

Lupoides: Cabeza que se aproxima a la forma prismática horizontal, labios peque-ños y apretados sin que el superior rebase las encías inferiores.

Bracoides: Cabeza que se aproxima a la forma prismática con hocico igualmente

ancho en el extremo, que en la base y separado de la frente por una depresión bien marcada, labios largos y colgantes.

Graioides: Cabeza en forma de cono alargado, cráneo reducido, orejas pequeñas,

hocico largo y delgado en toda dirección y en línea recta con la frente.

Molosoides: Cabeza voluminosa, redonda o cuboides, orejas pequeñas y caídas, hocico corto, “labios largos” y gruesos, cuerpo macizo y normalmente de “gran es-tatura”, por lo común con “cinco dedos en las patas” traseras y delanteras. No obs-tante, otros pensadores y tratadistas continúan y continuarán haciendo divisiones, mientras continúe la evolución de los perros y los intereses particulares de quienes lo hagan.

Con esto podríamos dar por concluido este somero y extractado relato del origen del perro donde el lector tendrá referencias para ver como se evoluciona hacía los perros tipo dogo y por ende a nuestro objetivo, solo nos cabe preguntar:

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¿DONDE SE UBICA AL DOGO ARGENTINO?

Según las clasificaciones antes descriptas, Nuestro Dogo Argentino fue encuadra-do en esta ultima clasificación, aunque no coincida con la descripción realizada, donde se encuentran perros tan disímiles, como la que existe entre el Gran Danés y un Boston Terrier o un Dogo del Tíbet y un Grifon de Bruselas, etc.

Esto demuestra que todas las clasificaciones son relativas por las diferentes asi-metrías entre si, prestándose a confusión para quien pretende identificarlos y un ejemplo que para nuestro interés es fundamental, se da en la diferencia existente entre un MASTIN y un DOGO (al que deberíamos identificar según estas divisiones, como “DOGO TIPO MOLOSOIDE”), aunque también como perro de caza podría estar en los perros TIPO BRACOIDE.

No quisiera terminar este capítulo sin hacer mención a una definición efectuada por Víctor Valiño (excelente profesional y criador de la raza), en su libro “Todo acer-ca de un Dogo Argentino” donde da una aacer-cabada diferenciación entre Mastin y Do-go y sobre todo del Gran Danés, lo que nos muestra los caprichos de la clasificacio-nes.

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En América se conoce de la existencia del perro doméstico desde hace mucho tiempo, perteneciendo los hallazgos al Hemisferio Norte, datados los mismos en aproximadamente 8000 años de antigüedad.

No obstante, se pensaba que estos, luego de un breve periodo tendieron a des-aparecer, creándose la teoría de que el perro moderno ingreso a América recién con la llegada de los Españoles. Dando lugar a variadas historias e hipótesis que como veremos, a la luz de los hechos, solo fueron historias imaginarias y tan solo hipóte-sis.

1º- En el año 1996 en la República Oriental del Uruguay y más precisamente en los humedales del Potrerillo de Santa Teresa (bañados rochenses) al “noreste” de la La-guna Negra, dentro de los cientos de cerritos existente, se encontró una tumba co-rrespondiente a una india junto a un perro tipo canis familiares el cual una vez ex-puesto a la prueba de Carbono 14, determinó una antigüedad de 3000 años. 2º- Más recientemente, al norte de la Patagonia el Sr. Luciano Prates, becario doc-toral de la Universidad de La Plata descubrió junto a un fogón restos de canis fami-liares, que luego de ser datados por el Dr. Prevosti, determinaron una antigüedad de 1000 años (o sea Prehispánicos).

3º- Por último incorporaré el más interesante y revelador de los hallazgos de Amé-rica del Sur, aún en proceso de estudio integral y que gentilmente me facilitara para su publicación la Dra. Mónica Alejandra Berón, jefa de uno de los equipos de ar-queólogos del Museo Etnográfico “Juan B. Ambrosetti” de la ciudad de Buenos Ai-res:

Canis familiaris en un contexto funerario de cazadores - recolectores prehispánicos de la Provincia de La Pampa

Mónica Alejandra Berón

CONICET-Museo Etnográfico- UBA y UNCPBA

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La domesticación del perro es conocida en América del Norte desde el Holoceno temprano (8000-7000 años antes del presente), pero los registros Sudamericanos son más tardíos (por lo menos 2000-3000 años AP) (Morey 2006). Los registros nor-teamericanos han llevado a plantear que el hombre pudo haber ingresado a Amé-rica con algunos de estos ejemplares (Valadez y Mendoza 2005).

Hasta hace poco tiempo no existían restos de perros prehispánicos confiables en la Región Pampeana. Asignaciones realizadas previamente fueron posteriormente asignadas a Dusicyonavus o fueron descartadas por poseer determinaciones dudo-sas o carecer de información cronológica y/o estratigráfica.

Recientemente fue encontrado un cánido casi completo enterrado junto a un niño de corta edad con abundante ajuar mortuorio. El mismo fue recuperado en el sitio Chenque I, un cementerio de cazadores - recolectores ubicado en el área de Lihue Calel (La Pampa), República Argentina.

De acuerdo con la información radiocarbónica disponible, puede establecerse que este sitio ha sido utilizado en forma recurrente durante un lapso temporal de por lo menos 700 años durante el Holoceno tardío, en un rango cronológico comprendido entre 1030 y 370 años A.P. No apareciendo restos posthispánicos alguno.

En mayo de 2006 se excavó una estructura de entierro (entierro 41) que presenta la cuidadosa disposición de un niño con un ejemplar de Canis familiaris.

El niño es de sexo masculino y tiene una edad al momento de la muerte de entre 2 y 3 años.

Presenta un abundante ajuar conformado por un collar de 220 cuentas. De ellas, 178 son de hueso y 42 de mineral de cobre, posiblemente crisocola. Además hay 3 caracoles; además este entierro está colocado en la base del cementerio, en una estructura cavada en el sustrato de suelo fuertemente carbonatado, lo que favoreció su conservación. Todo ello hace pensar en una intención de sacralización distintiva de este individuo.

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La determinación del cánido fue realizada por el paleontólogo Francisco Prevosti, del Museo de Ciencias Naturales de La Plata. El ejemplar conserva el esqueleto pos craneano, con excepción de los autopodios, y algunos restos craneanos que inclu-yen dientes aislados.

La presencia de varios caracteres dentarios, craneanos y postcraneanos permiten asignarlo a Canis familiaris y no a cánidos silvestres. El tamaño y la robustez del es-queleto es mayor que el de los zorros (Dusicyon spp.) y a su vez presenta diferentes proporciones que el aguará guazú (Chrysocyonbrachyurus). En estos aspectos co-incide con un perro de mediano tamaño. El avanzado desgaste dentario pone en evidencia que el resto perteneció a un individuo adulto-viejo.

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El rango cronológico de utilización del sitio (1030-370 AP), sugiere que Canis

fa-miliaris habitó la Región Pampeana con anterioridad a la llegada de los Españoles.

Por su parte este hallazgo constituye el primer dato confiable de perro para la Re-gión Pampeana de la República Argentina. A ello se agrega el contexto mortuorio en el que se realizó el hallazgo, que denota una preocupación especial en la sacrali-zación de este enterratorio. Esto podría relacionarse con la existencia de

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Todos sabemos que a través de los tiempos el hombre se ha valido del perro para poder atrapar a los animales salvajes en su medio, ya sea como fuente alimentaria, transporte, abrigo o guarda de sus bienes en los más disímiles escenarios; para lo cual ha tenido que adaptar a su fiel amigo modificando tanto su soma como tam-bién su psiquis y proveerlo de una intensa gimnasia funcional para que cumpla su función, es así que el ejemplar resultante estará en perfecto equilibrio entre su presa u objeto y el medio ambiente.

En nuestro caso particular, forzosamente tendremos que referirnos a algunas razas relacionadas con el Dogo Argentino.

Entonces nos preguntaríamos ¿por qué una nueva raza? Si al Jabalí, importado de Europa, podríamos cazarlo con Gran Danés, que era un gran cazador de Jabalíes. La respuesta es simple, si bien suponemos que la mayoría de estos perros man-tienen su ancestral herencia genética, no es lo mismo en detalles de sus aspectos estructurales y síquicos, debido a que el hombre en la mayoría de los casos lo fue adaptando a modos de vida ciudadanos, igualmente a sucedido con el manteni-miento de su gimnasia funcional, condición fundamental donde el criador seleccio-nará a los más aptos para la procreación.

Esto se debía a que en los países de origen, la sobre población fue limitando el habita de los Jabalíes - Felinos - Ciervos - Zorros, etc., y con ello la limitación de su caza hizo que la gente solo los tuviese como mascotas o estilizándolos para expo-siciones, creando elegantes ejemplares inútiles para sus funciones.

Podemos tomar como ejemplo a diferentes razas comunes al Dogo Argentino, como al Irish

Wolf-haund; gran cazador de lobos Irlandés; en Irlanda

no se caza un lobo desde hace 200 años, por lo que hoy no conserva su soma y menos su psiquis que le servirían para seguir el rastro y abatir un lobo, lo mismo ocurrió con el galgo Escocés o Deeerhound, cazador de Ciervos.

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Deerhound En Esquel

Un caso de particular interés, son los Bull Terrier - Bull Dog-Bóxer, según vemos en fotos en las siguientes imágenes:

Boxer Antiguo Mestizos Bull Dog - Bull Terrier Boxer Antiguo

Creados algunos para pelea siendo imbatibles gladiadores, otros para el manejo de ganado cerril o el combate con ellos y también para el combate con osos.

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Estos ejemplares, por carecer de gimnasia funcional y perdiendo el hombre su interés selectivo, requerido para mantener su estructura y función y alterando su carácter; quien podría imaginar actualmente a un Bull Dog luchar con un toro, co-mo se puede apreciar en distintos grabados de época.

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Perros Trabajando En El Matadero

Los casos contrarios a los tratados anteriormente, lo representan el grupo de los terrier, por ser su fin la caza de pequeños animales que permanecen cercanos a las ciudades (o dentro de ellas), como las ratas – zorros – comadrejas – tejones – huro-nes - gatos del monte - etc. Ello ha hecho que estos aún mantengan sus cualidades intactas para lo que fueron creados.

En algunas razas que mantuvieron su estructura y gimnasia funcional y que la acrecentaron con el tiempo como en los perros de rastro, el caso del Pointer,

Spa-niels, Setter y otros, se nota claramente las diferencias entre quienes mantuvieron

una buena selección y quiénes no. Por ejemplo al Setter por su pelaje se lo fue utili-zando más como compañía que para la caza, estilizándolo y suaviutili-zando su pelo, hoy cualquier adiestrador puede dar fe, lo que cuesta adiestrar a este, para despertar su instinto cazador, mientras que el Pointer prácticamente, nace cazando, como puede comprobar cualquier criador cuando le arriman un pichón a un cachorro.

Así podríamos seguir enumerando otras razas, pero pienso que es suficiente para dejar claro que con las razas existentes en su estado actual, era imposible cazar ja-balíes en nuestras tierras.

Tierra extensa con los más variados escenarios fitogeológicos, montes achaparra-dos y espinosos de llanura y pedemonte, con espinillos, talas y algarrobos; salitrosos

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llanos con lagunas, espinillos y garabatos en la zona central y norte; extenso y pan-tanosos cangrejales surcados por profundos canales al sur de Buenos Aires; este-ros y palmares en la Prov. de Entre Ríos, Corrientes y Santa Fe, selva en Chaco,

Formosa y Misiones; montes achaparrados de llanura y bañados al sur de San Luis

y La Pampa; igualmente en Córdoba agregando a estas las serranías y pampas de altura; extensas y áridas mesetas en la Patagonia y bosques de lengas y coligues en el Pedemonte Cordillerano. En estos escenarios, el ejemplar canino elegido, de-bería confrontarse con grandes “Zorros colorados” que habitan, desde las sierras grandes cordobesas hasta el patagónico austral.

Este zorro patilargo (llega a 70cm), solo se lo en cuentra en el extremo noroeste de la Prov. de Córdoba y las provincias de Santa Fe, Corrientes, Entre Ríos, Chaco, Formosa y Misiones.

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El “Yaguareté” (Pantera onca), el mayor de los felinos Americanos, puede llegar a pesar 120kg; en tiempos de crearse el dogo, se mató al último en 1933, apenas a

30km de la ciudad de Córdoba.

El “Zorro gris o de Monte”, que

habita todo el territorio Argentino.

El “Pecari”, (un suiforme) se lo encuentra en toda América; en Argentina encon-tramos las variedades

“Labiado” (Tayassu Pecari) “Pecari De Collar” (Tayassu Tajacu)

(Más Chico Que El Labiado)

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“Pecari Pequeño” o

(Catagonus Wagneris)

De mayor talla que los anteriores, el cual se consideraba extinto, pues solo se conocía su existencia por medio de cráneos fósiles y reencontrado por la ciencia en 1972, estos ejemplares son similares a un cerdo de grandes y afila-dos colmillos rectos (verdaderos escal-pelos) y agilidad de un perro.

“Carpincho”, considerado el más

gran-de gran-de los roedores llegan a pesar 50kg; estos ejemplares cuando, en manadas ingresan a los arrozales, hacen verdade-ros estragos.

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El “Búfalo de Agua”, introdu-cido primeramente a Argentina en los bañados y palmares Entre-rrianos, hoy se lo encuentra en una vasta región, representando una nueva especie ganadera en la región, como Norte y Sur de Córdoba, Corrientes, Chaco, La Pampa, etc. Como objeto de ca-za mayor, se utilica-zan los Dogos Argentinos para sacarlos del in-terior de las lagunas o empaque. Por último no debemos olvidarnos del felino de mayor difusión en el territorio Argentino; el “Puma” que cada vez se encuentra más cercano a las viviendas por la eliminación de su sustento natural (vizcachas, conejo, corzuelas, etc.).

Los ejemplares antes descriptos son todos autóctonos, pero un caso particular y que de-bemos considerar, es el importado “Jabalí

Eu-ropeo”, llegado a nuestras tierras a manos Don

Pedro Luro, al igual que el ciervo colorado, en la primera década de 1900, quien construye sobre 7.000Ha, a 35km de Santa Rosa de La Pampa, un verdadero paraíso faunístico, sin poder ter-minarlo ya que fallece en 1927, creando un

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ío y abandono de las cercas, permitiendo la fuga de las especies introducidas, aun-que en 1939 Don Antonio Maura adquiere la estancia San Humberto, cierra las cer-cas y reconstruye el parque, no pudo evitar con esto, que los animales como el ja-balí, ciervo, etc. que huyeron en tiempos de abandono, pronto, comenzarán a poblar todas las tierras que le eran propicias (llegando el jabalí actualmente a Chile, Uruguay, Sur de Brasil y Sur de la Prov. de Santiago del Estero -Arg.), logrando más talla y peso (150/200Kg) que en su lugar de origen; a esto debemos agregar sus mestizos, producto de sus correrías en los criaderos de cerdos que encuentra a su paso. Observaremos en la foto una vista del casco de la Estancia Luro:

Todo lo antes descripto de-terminó a Don Antonio No-res Martínez, a crear una raza canina nacional, apta para la contención, captura o eliminación de estos de-predadores de hacienda y bienes de quienes osaron invadir su hábitat natural.

Todo lo descripto hasta el momento nos lleva a la siguiente pregunta:

¿COMO DEBERIA SER EL PERRO?

Para esta definición, es menester tomar un extracto del discurso efectuado por Don Antonio (pues solo él podría definirlo) en el Cen-tro de Cazadores de Buenos Aires y publicado en la re-vista DIANA

Aires y publicado en la r

en Octubre de 1947 año X número 94.

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„‟¿Qué cualidad debe tener el perro para esta clase de caza?- En primer lugar de-be ser un perro que bata el monte en silencio y que solo se haga oír sobre la pre-sa, porque cuando haga la de los fox Haund o de las otras razas de montería, que empiezan a aullar cuando encuentran el rastro, el cazador que lo sigue puede es-tar seguro que no cobrará ninguna pieza, porque el aullido de la jauría pone so-bre aviso a los animales, los que huyen a muchas leguas de distancia.

En segundo lugar debe ser un perro de buen olfato, pero que ventee arriba co-mo el pointer y no sobre el rastro porque en la caza del puma por ejemplo, este para engañar a los perros, hace círculos al huir y vuelve sobre su propio rastro; otras veces trepa a un árbol, molle por lo común, y salta a la distancia, o bien franquea de un salto un precipicio, dejando a los perros que lo siguen por su huella, remolineando confundidos; en cambio cuando el perro sigue al animal venteando no hay posibilidad de que lo engañe y la treta conocida del "Pecarí", de separarse de la tropa, quedando escondido entre las matas, mientras la jauría persigue a los que huyen, resulta inútil si el perro ventea al animal. Por esta razón es común oír a la gente del campo donde hay pumas que el mejor perro "leone-ro" es el pointer o su mestizo, porque lo encuentra enseguida, lo empaca y el ca-zador puede darle el tiro de gracia.

En tercer lugar, debe ser un perro ágil, MÁS DE LUCHA QUE DE VELOCIDAD,

por-que al jabalí, al puma o al pecarí lo alcanza cualquier perro por-que no sea muy pe-sado.

Y por último debe ser valiente por sobre todas las cosas:- Al encontrar al puma o al chancho, debe hacer presa aunque este lo hiera y ser capaz de sujetarlo solo, hasta que lleguen los otros perros o el cazador y si estos no llegan debe ser ca-paz de matarlo él solo, porque en nuestras cacerías dada la extensión de este país, no es posible viajar cientos de kilómetros llevando jaurías de veinte o cin-cuenta perros. Esto ni es práctico ni es económico para nosotros.

Esta cualidad del valor la considero fundamental, porque aquí donde los montes no son cultivados, no se puede seguir a caballo la jauría, porque apenas si se puede entrar a pie. No sacamos nada con que los perros empaquen los anima-les lejos de nosotros, si es imposible llegar a ultimarlos; lo práctico es que al en-contrarlo lo "estire" como decimos los provincianos, es decir que haga presa de inmediato.

En cuanto a la "talla" del perro, como los senderos de nuestros montes son bajos, resultan más prácticos los perros de talla media, pero como en la selección de las razas hay que elegir los ejemplares más fuertes, conviene para la cría elegir los de mayor talla y peso, porque criados en el campo por exceso de trabajo y mala alimentación siempre se reducen de tamaño; esta es la razón de dicho criollo "La talla entra por la boca".

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La cualidad de valor es indispensable también para el perro de guardia, que es la otra finalidad del Dogo Argentino. Esta la creencia generalizada que el perro de guardia es el que ladra o es capaz de morder a un desconocido. Con este concepto los perros de todas las zonas son buenos guardianes; pero a mi juicio el perro de guardia debe ser algo más que todo eso, debe ser capaz de hacerse matar haciendo presa, en defensa de su amo o su casa. De nada vale como guar-dián, él pertenece al juicio de la afición al viril deporte de la caza y a los canofi-los, porque yo como parte, estoy comprendido en las generales de la ley.

En esta misma adaptabilidad de la especie canina a los medios ambientales a que me he referido, reside la mutabilidad de los caracteres de las distintas razas, por lo que es indispensable tener presente en la cría, junto con los caracteres somáticos de un estándar fijo, la educación orientada hacia el objetivo propues-to, es decir, tener presente la formula: P x M, lo que significa: Padre por Madre más Educación; que en el lenguaje genético se traduce por: Herencia más Educa-ción y Ambiente o sea Genotipo más Paratipo.

Esta vigilancia señores, es indispensable en todas las razas por una razón de bio-logía general, porque en biobio-logía el dinamismo es la vida, la inercia es la muerte. Las especies y las razas que no mejoran, desmejoran, las que no evolucionan, in-volucionan. Pero involucionar es retrogradar, es desandar el camino recorrido en el transcurso de las generaciones, sinónimo de degeneración, porque es perder cualidades adquiridas para el propuesto.

Y para terminar os pido disculpas, señores, si puse un poco de pasión en mis pa-labras, pero a manera de explicación quiero recordarles que al propulsor de una idea se le puede tolerar que se embandere en ella porque la pasión es el motor, es la fuerza propulsiva de las ideas, las ideas que nacen sin pasión nacen muer-tas. Por eso la historia de la humanidad, es la historia de la pasión humana, la biografía de sus grandes figuras es también la apología de sus grandes pasiones. HE DICHO

Perro que ataca a un intruso, si al primer garrotazo o a la primera herida de pu-ñal abandona a su presa a los gritos, tal animal, no presenta ninguna seguridad para su dueño ni merece, en mi concepto, el honroso nombre de perro guardián. He trazado las líneas generales que me propuse obtener y que ustedes conocen

a través de la prestigiosa revista DIANA de este centro. Si lo he conseguido o no,

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(47)

No podemos continuar, sin introducirnos en los conceptos de biogenética aplica-dos por Antonio Nores ya que ello, dará al lector una imagen del pensamiento

intrínseco y clara visión de su objetivo.

He incorporado dibujos que representan imágenes que en algunos casos están por demás deterioradas, pues son copias de copias, no óbstate reflejan las propor-ciones en su más mínimo detalle, he incorporado fotos reales de cráneos similares, al igual que fotos de canidos con esas características y en el caso de la representa-ción del Bull Dog, no debe sorprender al lector las características del mismo ya que es fiel al cráneo utilizado por Antonio en sus mediciones, a pesar de ser totalmente diferente al del un Bull Dog moderno según foto que se adjunta.

En el perro, como en todos los seres de la creación, el hábito o constitución morfo-ponderal, responde a la adaptación del organismo al medio; y esta constitución es fijada por la herencia a través de las generaciones y del tipo o constitución morfológica se puede deducir las cualidades de la raza. Así por ejemplo: Si de la vista de un galgo por la longitud de su cuerpo y de sus miembros deducimos su fortaleza, es porque aceptamos su correlación directa entre una morfología y una actitud determinada correlación, que no es más que la resultante de la ley biológica general de que la función hace al órgano. Entonces, ¿qué morfología debe tener un perro de presa? Empecemos por el cráneo: la solidez ósea es una necesidad que no precisamos recalcar. ¿Qué proporción debe guardar el esqueleto craneal y el de la cara? Aquí nos ex-tenderemos un poco. Ante todo recordemos que de acuerdo al perfil, los cráneos caninos se dividen en rectilíneos, convexilineos y sinuosos o mixtos. Estos últimos se dividen a su vez en convexos, cóncavos y recto o plano-cóncavo.

N° 1- Rectilíneo N° 2- Convexilíneos

N° 3- Recto o Plano - Cóncavos N° 4- Cóncavo - Convexo

PERFILES CANINOS

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Nº1- (Perfil rectilíneo) O) Occipucio, A-O-E) Apófises orbitaria externa del frontal, B-A ) Borde alveolar.

Perfíl Rectilineo

Malinois (Pastor Belga) Malinois (Pastor Belga)

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Lycaon Groenendael Pastor Belga

Nº 2- Perfil Convexilineo: O) Occipucio – A-O-E) Apfisis orbitaria externa del frontal - B-A) Borde alveolar

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Ejemplo-Estrella da Serra da Estrella

Nº 3- Perfil Sinuoso o Mixto - Variedad- Recto o Plano - cóncavo O) Occipucio, A-O-E) Apófi-ses orbitaria externa del frontal.B-A) Borde alveolar.

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Gran Danés

(1)

(2) (3)

(1-2-3) Ejemplo de perros que deberían ser descalificados por no pertenecer a la raza “do-go argentino” ya que su cráneo no corresponde a las especificaciones tipológicas de la raza, determinantes de su identidad

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Nº 4- Perfiles sinuoso o MixtosVariedad: Convexo-concavo O) Occipucio - A-O-E) Apofisis orbitaria externa de frontal - B-A)

Borde alveolar

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Craneo convexo cóncavo de dogo

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Aña 1947 Yagan 1953

En el DOGO ARGENTINO, el perfil del cráneo es convexo, mientras que el del

hocico es cóncavo hacia arriba, como el del lobo, puma y otros carniceros. En cuan-to a la relación de longitud entre cráneo y cara, creo que el ideal para el perro de presa, es aquel que tiene igual longitud en estas dos mitades que constituyen el macizo óseo-cráneo-facial. Es decir, que la línea que pase por las dos apófisis orbi-tarias externas del frontal, estén a igual distancia del occipucio y del borde alveolar del maxilar superior. (Figura y foto Nº 5, 6 y 7).

Figura Nº 5

Cráneo de DOGO ARGENTINO (DE PERFIL) A-O-E) Apofisis orbitaria externa, esta a igual dis-tancia del occipucio (O) y del borde alveolar del maxilar superior (B-A.).

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Dogo

Figura y Foto Nº 6

Cráneo de bull-dog, visto de perfil A-O-E) Apófisis orbitaria externa; esta más próxima del borde alveolar (B-A) que del occipucio (O)

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Figura y Foto Nº 7 Cráneo de DOGO ARGENTINO de frente. A-O-E Línea que une las apófisis orbitarias externas del frontal. Esta a igual distancia de (O). Occipucio y de (B-A) borde alveolar

FIGURA N° 7 FOTO N° 7

Guardando estas proporciones las mandíbulas no tienen prognatismo y pueden hacer presa con facilidad, es decir, que, “no se llenarán la boca de presa”, como ocu-rre con el Bull-Dog y todos los perros ñatos, que se ven obligados a largar por as-fixia. Siendo necesario recordar aquí, que el perro de presa aunque tenga una nariz suficiente, cuando esta fatigado, debe respirar por la comisura labial posterior, para subvenir a las necesidades de oxígeno que les demanda el esfuerzo y siendo la mandíbula corta, toda la boca está ocupada por la presa, teniendo el animal que largar, entonces asfixiado (fotos Nº 7 - 8 ).

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FIGURA Y FOTOS N° 8. Cráneo de Bull-Dog visto de frente. A-O-E) Unen las apófisis orbita-rias externas, más cerca del borde alveolar (B-A) que del occipucio (O).

FIGURA 8 FOTOS N°8

Además, como el perro no transpi-ra, durante el trabajo muscular, nece-sita combatir la hipertenia producida por el consumo exagerado del glicó-geno muscular en el esfuerzo, y regu-lar su temperatura orgánica dentro de los límites compatibles con la vi-da, regulación que la realiza elimi-nando por la respiración gran canti-dad de vapor de agua (Polisnea regu-ladora). Por esta razón se los ve

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du-con saliva, pero que no es más que la du-condensación del vapor de agua eliminado por el pulmón.

Si el perro no puede realizar durante el acto de presa esta respiración supletoria por las comisuras labiales, sea porque tiene una mandíbula muy corta o bien

porque los labios péndulos le hacen de válvula en la inspiración, llegará un

momento en que el animal deberá largar o morir. Para una mejor comprensión ex-plicaremos la mecánica respiratoria describiendo las siguientes experiencias fisioló-gicas clásicas: Si nosotros colocamos un perro en una cinta de ejercicio móvil e im-primimos al mismo un movimiento moderado, el animal empezará a trotar con un ritmo adecuado a la velocidad de la cinta, abrirá su boca y empezará a espirar con mayor frecuencia, haciendo un movimiento rítmico de la lengua, es decir realiza una polisnea compensadora, para aumentar el suministro de oxigeno que le exige las combustiones musculares de esfuerzo y al mismo tiempo para eliminar gran canti-dad de vapor de agua como medio de refrigeración orgánica. Pues como las com-bustiones orgánicas son exotérmicas, elevarían enormemente la temperatura del animal a límites incompatibles con la vida, porque producirían la coagulación de las albúminas y la muerte de los protoplasmas celulares. Al eliminar el vapor de agua por la respiración ejecuta un acto de regulación térmica, es decir que el perro trans-pira por la fauces (1). Ahora bien, si a otro perro lo colocamos en la misma cinta con la boca atada, sin que pueda hacer la respiración supletoria, el animal empezará a trotar como el anterior, pero al poco rato empezará a flaquear en su esfuerzo y ca-erá para morir si no lo socorremos oportunamente.

Si examinamos este segundo perro, veremos que presenta una hipertemía acen-tuada (tiene fiebre), un gran aumento de la tensión en el primer momento y una caída tensional brusca al final (colapso periférico), los ojos inyectados en sangre, la boca con las mucosas acortadas, un ritmo respiratorio entrecortado y una atonía muscular completa, a veces puede haber contracturas musculares clónicas predo-minando en la faz final siempre la relajación muscular. El pulso filiforme e impercep-tible, en una palabra, el cuadro típico del shock de causa hemo-termo-dinámica; es decir que el perro cae, o larga, o muere por una anoxia tisular, por una asfixia gene-ral de los tejidos por no haber podido hacer frente a la demanda de oxígeno, que le exigían las combustiones musculares del esfuerzo y la eliminación del vapor de agua necesaria para mantener su temperatura corporal en los limites compatibles con la vida, y como consecuencia aparecen en el torrente sanguíneo los productos de oxidaciones incompletas (factor tóxico), que sería para unos la histamina y para otros productos análogos, que al actuar sobre los centros vasomotores de la médu-la y bulbos, determinan médu-la atonía capimédu-lar periférica con médu-la caída del shock del animal. Esta y no otra es la razón porque el perro necesita respirar por la boca durante la

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fatiga y por lo que insisto en la necesidad de una boca suficiente en el DOGO ARGENTINO.

Tampoco debe ser mandíbula superior más larga que el cráneo por su pérdida de potencia, pues la mandíbula inferior al cerrarse, actúa como una palanca de tercer género cuyo punto de apoyo está en la articulación cóndilo-temporal, la potencia en el ángulo de la mandíbula, donde se insertan los músculos masticadores (tempo-ral, macetero, etc.) y el borde dentario viene a ser el lugar de resistencia; de manera que mientras más cerca esté la potencia de la resistencia, más fuerte es la palanca y si se alarga esta distancia será más débil, como pasa por ejemplo, en las distintas variedades de galgos, (Esquema Nro. 9 y 10) y (Imagen Nro. 9 -10).

Esquema Nº 9

A) Cráneo de Bull-Dog. B) Palanca que representa la mandíbula inferior.

P) La potencia, está muy cerca de la resistencia (R); de manera que es muy fuerte, pero por ser muy corta la mandíbula superior; debe largar la presa por asfixia.

Esquema Nº 10 A) Cráneo de lebrel.

B) Palanca que representa la mandíbula inferior.

P) La potencia está muy lejos de la resistencia mandíbula débil.

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Figura Nº 9

Cráneo de galgo (visto de frente) A-O-E) línea que une las apo-fisis orbitarias del frontal, está a menos distancia de O (Occi-pucio), que de B-A (Borde alveolar del maxilar superior).

Figura Nº 10

Cráneo de galgo (visto de perfil) O-E) Apofisis orbitaria externa del frontal. O) Occipucio B-A) Borde alveolar del maxilar superior. Observar el predominio de la longitud de la cara sobre la longitud del cráneo. Maxilar inferior es una palanca muy lejos de R (la resistencia).

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Por esta razón, he fijado en el cráneo del DOGO ARGENTINO esta proporción de igualdad de longitud, entre el macizo óseo craneal y el de la cara. Esquema Nº 11.

Esquema Nº 11

A) Cráneo del DOGO ARGENTINO.

B) Palanca que representa la mandíbula inferior.

P) Potencia, esta a igual distancia de la resistencia (R) y del punto de apoyo (A)

En los cráneos caninos, se observa que los perros rastreadores, demuestran un predominio del desarrollo del maxilar superior, pero no a expensas del tejido óseo más compacto, si no debido a una mayor capacidad de las fosas nasales y cavidades sinusales anexas, es decir que tienen un cráneo “tipo olfativo”; Figura Nº 12.

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Figura Nº 12

Cráneo de braco (Tipo olfativo).

1) Maxilar superior, muy desarrollado.

2) Maxilar inferior.

Y en cambio en los perros de presa hay un predominio del desarrollo del maxilar inferior, como pasa en el Mastif, Boxer, Bull-Dog, etc., en donde hay una atrofia del sentido del olfato y del desarrollo maxilar superior, es decir, un cráneo “tipo masti-cador” (Imagen Nº 13), véase la similitud con el dogo de burdeos.

Imagen Nº 13

Cráneo de Mastif (Tipo Mastica-dor).

1) Maxilar superior. Escasamente desarrollado.

2) Maxilar inferior, muy desarrolla-do.

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Dogo de Burdeos

Este fenómeno está dentro del conocido principio de biología general, enunciado hace más de un siglo por Jofroi de Saint Hilaire, como “Ley de las compensaciones”, y posteriormente por Viola, “Ley del Antagonismo Morfo Ponderal”, que dice: “Cuando un órgano determinado adquiere un gran desarrollo, sufre una involución otro órgano con el relacionado”.

Teniendo en cuenta este detalle de la morfología cráneo facial de las distintas ra-zas, he procurado que en el DOGO ARGENTINO armonizasen los dos tipos extremos de “olfatorio” y “masticador”, para obtener una raza de utilidad general, como pue-de observarse en las Fotos Nº 14, Imágenes 15 y 16.

Foto Nº 14

Cráneo de DOGO ARGENTINO. Obsérvese la similitud del desa-rrollo del maxilar superior con el de los tipo olfativo Esquema Nº 12

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Figura Nº 15 Mandíbula inferior del DOGOARGEN-TINO. A) Apoyo P) Potencia R) Resistencia

Obsérvese la semejanza con el maxilar inferior de los del tipo Masticador.

Figura Nº 16 Mandíbula inferior de BULL DOG.

Es frecuente leer en los Standard de razas caninas, referencias a cráneos dolicocé-falos y braquicédolicocé-falos. Estos términos pueden aceptarse solamente por la fuerza de

la costumbre hecha ley por el uso, pero constituye una impropiedad anatómica, 70

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porque todo cráneo canino es dolicocéfalo, es decir que predomina siempre la lon-gitud sobre el ancho. Lo que ocurre es que, cuando el cráneo está cubierto de sus partes blandas, según el desarrollo de los músculos masticadores, es más ancho o más largo y se confunde longitud craneal, con la longitud del macizo óseo cráneo facial.

Hemos tomado como base de comparación la morfología cráneo facial del Dog por considerarla la raza madre de todas las de presa. En cuanto a la raza Bull-Terier, el perro liviano de combate, tiene en su constitución ósea cráneo facial, el inconveniente de tener la longitud del macizo óseo facial mayor que la longitud del cráneo, como consecuencia una menor potencia en el maxilar inferior, aunque ten-ga un gran desarrollo de los músculos masticadores.

Estas observaciones sobre el desarrollo de las diferentes partes del cráneo canino, son validas únicamente, cuando se acompañan de un sistema muscular bien poten-te, es decir que, a igualdad de potencia muscular hay mayor eficacia en el que tenga el maxilar en las proporciones de igualdad de longitudes de las dos mitades que constituye el macizo óseo cráneo facial.

Si bien acabamos de ver el extenso y minucioso desarrollo explicativo del cráneo de un DOGO ARGENTINO donde queda bien en claro como debe ser el mismo ya que es la impronta tipología de un dogo; no menos importante, es tener una noción de cómo veía su cuerpo.

En general se distinguen perros en que predomina la longitud. Llamados longili-neos o dolico-morfos, o aquellos brevililongili-neos o braqui-morfos y por último los que mantienen la armonía en sus proporciones o meso-morfos o normotipos.

Según la talla pueden ser micro-talicos o de talla pequeña. Meso-talicos o de talla mediana y macro-talicos o de talla grande.

Por mi parte, convencido de que el perro de presa como el atleta debe guardar un canon, que, desde el punto de vista morfológico es armonía en la proporción y desde el punto de vista funcional es euritmia o sea normal correlación orgánica, que se traduce por una mayor capacidad de fuerza, he tratado de que el DOGO AR-GENTINO sea un MESO-MORFO O NORMOTIPO Y UN MACRO-TALICO, dando pre-ferencia a los de mayor talla, (DENTRO DEL ESTANDAR), es decir, un perro pesado

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gana con el peso y a los perros de mayor tamaño los gana con la calidad, porque el bio-tipo individual se puede representar con dos círculos concéntricos (figura Nº 17), el círculo interno o geno-tipo que es dado por la herencia y el para-tipo o círculo externo que es el dado por la educación y el medio-ambiente, que en la raza DOGO ARGENTINO el geno-tipo es de presa; basta recordar las razas en que se en-samblan sus raíces: Bull-Dog, Bull-Terrier, Gran Danés, Boxer, etc.; y para-tipo es el también el resultado o síntesis de muchas generaciones educadas para el combate y la lucha, cumpliéndose así la formula enunciada por mi hermano Agustín Nores Martínez, en su artículo: “Herencia Ancestral y Gimnasia Funcional en el Perro” revis-ta DIANA; Noviembre de 1944, como base para el mejoramiento de razas canina, fórmula que se expresa (P. M.) x E., es decir, padre más madre por educación o gimnasia funcional, fórmula que es válida para todas las especies, porque es una ley de genética, que el resultado es:

Herencia más Educación

Aclaración:

Es común, que cuando el lector interpreta esta ley genética, piensa que en el correr de su vida o la anterior va a modificar o modificará algunos de los caracteres de la raza nada más alejado de la realidad, para que esto suceda los tiempos son en rea-lidad “mega tiempos”, inmedibles cuando se trata de un animal tan modificado por el hombre ¡Y SU VARIACIÓN SE DA POR SELECCIÓN O MANIPULACIÓN HUMANA Y NO POR INFLUENCIA NATURAL DEL MEDIO AMBIENTE!.

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Partiendo del viejo Perro de Presa Cordobés; obtenido por el cruzamiento del Bull Dog Inglés con el Bull Terrier unas veces y otras entre el Boxer Alemán y el Bull Te-rrier, prefiriendo a los ejemplares de color blanco y que no tenían prognatismo de maxilar inferior. Estos animales heredaban el instinto campero del Terrier y la tena-cidad del Bull Dog sin el defecto del hocico corto de esta raza.

Había criadores que por una selección racional habían conseguido estabilizar el tipo con bastante fuerza genética, aunque no libres del todo de reversiones tales como: el prognatismo y las manchas en el cuerpo por lo cual no puedo hablar al referirme de estos animales magníficos a quienes había visto hacer proezas desde niños y admirando su valor, tanto en las peleas de perros como en la lucha de ani-males salvajes.

Utilicé como base a dichos animales, haciendo cruzamiento con el Dogo de Bas-kerville con el Mastín de los Pirineos y con el Matador de Lobos Irlandés siguiendo el método genético de: "SEGREGACIÓN DE CARACTERES" utilizando unas veces el "IN-BREEDING" y otras el "LINE-BREEDING" hasta obtener las tres familias con idén-ticos caracteres somáidén-ticos y psíquicos, para en la actualidad cruzar los ejemplares de estas tres familias entre sí, que no tiene parentesco alguno, es decir realizando el "CUT-BREEDING" o el "CUT-CROOSING", obteniendo los ejemplares con idénticos caracteres somáticos y psíquicos y libres de toda esencia reversible y atávica no de-seable, quedando así definitivamente fijado por la herencia, el tipo del actual Dogo Argentino, nombro a este en homenaje a nuestra patria y que defino como "EL MÁS PERRO DE TODOS LOS DE PRESA Y EL DE MÁS PRESA ENTRE TODOS LOS PE-RROS DE TODAS LAS RAZAS”.

De sus cualidades, no es a mí quien corresponde decirlo porque mi testimonio está comprendido en las generales de la ley. Me limito a transcribir la opinión de un eminente hombre de ciencia extranjero, residente en nuestro país y contratado por el gobierno nacional, el profesor Alfredo Saccheti. Profesor de antropología y gené-tica de la Universidad de Nápoles y director de la Universidad de Nápoles y director del Instituto de Genética de la Universidad Nacional de Córdoba, el que ha docu-mentado personalmente varias generaciones del Dogo Argentino, quien dice en su obra; "ESPECIES Y RAZAS EN EL ORIGEN BIOLÓGICO" Pág. 33 - Imprenta de la

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Uni-para llegar a una cría interesante y útil, se tenga que deformar a la naturaleza, es decir elegir un equilibrio nuevo sobre la base de un desequilibrio biológico”.

En algunos casos es posible obtener la información de nuevas razas estables so-bre una armonía natural de caracteres a elección. Con satisfacción puedo citar una nueva raza canina lograda en el país el "DOGO ARGENTINO" que posee al mismo tiempo las dos cualidades fundamentales: La ESTABILIDAD BIOTIPOLÓGICA Y LA FUERZA GENÉTICA.

Se debe ésta conquista al Dr. Antonio Nores Martínez.

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Con respecto a los Orígenes de la raza, bastante se ha escrito por distintos

auto-res, muchos meros copiadores de textos e interesadamente fuera de contexto para promoción de criaderos, salvo las conferencias dictadas por el propio Antonio No-res Martínez y las publicaciones realizadas por Agustín Nores Martínez, sobre es-critos dejados por su hermano, más sus propias y posteriores experiencias; también debemos considerar el compendio documental sobre algunos textos realizado por mi querido amigo Abel Nores, hijo de Antonio.

Ahora bien un hecho es indiscutible, el DOGO ARGENTINO, tiene como base en un gran pull genético, denominado "PERRO DE PELEA”. Si buscásemos el origen de

estos combates, algunos dirán es una actitud atávica del ser humano, el fruto de las carencias humanas; otros que es la esencia misma de los contendores; otros que son productos de la necesidad de contar con un colaborador de sus tareas cotidia-nas etc. Lo cierto es que tanto perros de presa como gallos de riña y sus combates, vienen de ancestrales costumbres de los pueblos de Asia Menor de donde los Ro-manos no solo trajeron dichos ejemplares, sino que también sus costumbres; se di-ce que Temistocles antes de iniciar un combate, llevaba a sus guerreros al coliseo para presenciar peleas de gallos arengándolos a imitarlos y que se comporten como tales, incluso dando su vida; Los Romanos a través de sus conquistas van trasladan-do usos y costumbres a totrasladan-do el imperio, sientrasladan-do España uno de los lugares donde mayor arraigo tuvieron los combates de este tipo, al igual que las corridas de toros, siendo más intenso en Andalucía.

Es así que cuando España realiza sus expediciones a América, lo hace con una gran cantidad de “Conquistadores Andaluces”, instalándose en el AltoPerú.

En su expansión, estos migran al sur del continente, estando al mando de una de estas expediciones, el Andaluz Don JerónimoLuis deCabrera, quien llega a

terri-torio Cordobés al mando de más de 1500 personas entre soldados, notarios, cléri-gos etc. y por lógica, el ganado, sus perros y aves de corral; de esta manera, funda en 1573, la ciudad de Córdoba. Con esta corriente migratoria y las que la sucedie-ron, donde los EspañolesAndaluces, Nativos Comechigones y Sanavirones( prin-cipalmente), dotados estos de una peculiar tonada y forma de ver la vida (trabaja-ban cantando, haciéndose bromas y contando cuentos), fueron entremezclándose y lógicamente, mimetizando sus costumbres (los cuentos y la tonada). Los perros del tipo “Alano Español”, “Presa Canario” y otros, que se cruzaban con los ancestrales perros criollos, que en los ratos de ocio hacían pelear entre ellos al igual que las riñas de gallos.

Referencias

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