Manuel Zapata Olivella y la problemática negra, 1950-1997
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(2) ÍNDICE. Agradecimientos. 1. Introducción. 2. MANUEL ZAPATA OLIVELLA Y LA PROBLEM ÁTICA NEGRA 1950-1997. 1.. He visto la noche: las raíces de la furia negra. 11. 2.. Chambacú, corral de negros. 19. 3.. El fusilamiento del diablo. 30. 4.. La rebelión de los genes, el mestizaje americano en la sociedad futura. 39. Conclusiones. 46. Bibliografía. 51.
(3) Agradecimientos A Dios, sin el cual nada es posible. A Claudia Leal, por su orientación, amabilidad, y paciencia durante este proceso; a don Ricardo y doña Rut Dugdale, y a todos mis hermanos de la Iglesia Evangélica Libre de Quibdó, por sus consejos y oraciones; a mis padres, por su amor, constante apoyo y dedicación; a Edelma Zapata, por su valiosa ayuda y disponibilidad, a Sergio M osquera, por su disposición y colaboración para este trabajo.. 1.
(4) Manuel Zapata Olivella y la problemática negra. Introducción M anuel Zapata Olivella, nacido en Lorica, Córdoba, en 1920 y desaparecido en noviembre de 2004, fue una de las figuras más importantes de la literatura afrocolombiana. Zapata Olivella, reconocido a nivel nacional e internacional como antropólogo, médico, folclorista, ensayista y novelista, se destacó por el aporte que a través de estas áreas hizo a la temática relacionada con la problemática y la cultura negra de nuestro país. Este trabajo busca mostrar cómo este autor entendió las condiciones de vida de la gente negra en Colombia a través del estudio de cuatro de sus obras: He visto la noche: las raíces de la furia negra, Chambacú, corral de negros, El fusilamiento del diablo y La rebelión de los genes: el mestizaje en la sociedad futura. El primero de estos textos evidencia la situación de la gente negra en Estados Unidos, país emblema en la lucha por los derechos de esta población para otros países mundo, y los demás se centran en la problemática negra en Colombia, donde Zapata Olivella denuncia el hambre, la discriminación y pobreza padecidas por dicha población. La discriminación, el hambre y la pobreza, son usadas por M anuel Zapata Olivella, como herramientas que le permiten hablar de la población negra en Colombia. Partiré del relato He visto la noche, donde Zapata Olivella narra una experiencia de hambre, segregación, pobreza y abandono en Estados Unidos, que lo marcará de por vida y será el motor que lo impulsará a emprender su lucha por la gente negra. Continuaré con la presentación de Chambacú, corral de negros y El fusilamiento del diablo, novelas en las. 2.
(5) que este autor denuncia la realidad de la población negra del país. Finalizaré con el libro La rebelión de los genes: el mestizaje americano en la sociedad futura, texto en el que Zapata Olivella exalta la trietnicidad latinoamericana, presentándola como un elemento logrado gracias al aporte de todas las etnias Latinoamericanas. Los estudios sobre gente negra en Colombia desde la puesta en escena de dicha población como sujeto histórico entre las décadas del cincuenta y setenta, comenzando con la antropología y posteriormente con la historia, han estado orientados generalmente a mostrar la visión que otros tienen sobre este grupo y no en la forma en la que éstos se perciben a sí mismos o entienden su problemática. 1 La esclavitud, la minería, las huellas de africanía, (Fiedemann, 1998) (M aya, 1996) (Jaramillo, 2002) (Arocha, 1999) y las distintas manifestaciones de la cultura negra han sido. los. temas. privilegiados. tanto. por. historiadores. como. por. antropólogos. respectivamente. Pocos son los trabajos realizados en historia que buscan analizar los estudios de gente negra que ha escrito sobre su problemática. Claudia Leal en su ensayo “Recordando a Saturio memorias del racismo en Chocó, Colombia” analiza la forma en la que fue construida parte de la memoria sobre M anuel Saturio, desde el lente de tres escritores chocoanos, M artínez de Varela Teresa, Rogerio Velázquez y M iguel A. Caicedo, quienes presentan tres visiones distintas sobre la figura de Saturio, versiones que contribuyeron en la formación de Saturio como figura y además como una manera de fortalecer la identidad. 2 Teniendo en cuenta la escasez de trabajos sobre este tema, es. 1. ALMARIO Oscar y JIMENEZ Orián. “ Aproximaciones al análisis histórico del negro en Colombia” en Mauricio, Pardo, Claudia Mosquera y María Clemencia Ramírez (eds ). Panorámica afrocolombiana, Estudios sociales en el Pacífico. Bogotá, ICANH, UNAL.2004. 2 LEAL, Claudia. “Recordando a Saturio, memorias del racismo en el Chocó, Colombia”, en Revista de Estudios Sociales, No 27, 2007, p. 78.. 3.
(6) interesante indagar más sobre los trabajos realizados por gente negra desde su propia óptica.. Entender a un hombre como Zapata Olivella requiere indagar sobre su familia la cual fue pieza fundamental en su vida. M anuel Zapata Olivella recibe su nombre de su abuelo paterno M anuel Zapata Granados, propietario de canoas y comerciante. Su padre, Antonio M aría Zapata, fue un hombre inclinado a la ciencia y al conocimiento; estudioso de Darwin, Voltaire, Rousseau, y Renán. Fundó la escuela llamada La Fraternidad que funcionaba en su casa de Lorica, en la cual vivían sus hijos y algunos campesinos a quienes él enseñaba. 3 Su madre, doña Edelmira Olivella, a diferencia de su esposo, fue una mujer religiosa y creyente, quien enseñó a sus hijos el respeto por “por la palabra de los mayores, la memoria de los difuntos y la ley de la tribu”. 4 Zapata Olivella entonces crece influenciado por una mezcla entre lo racional y lo espiritual, cuyos efectos se hicieron evidentes a través de su vida y se convirtieron en ejes esenciales de su lucha. Zapata Olivella era apenas estudiante de medicina en la Universidad Nacional en Bogotá, en el año de 1943, cuando inicia un viaje por Colombia, Centroamérica, M éxico y Estados Unidos (1943-1947).5 De lo sucedido en este viaje nace el relato He visto la noche: las raíces de la furia negra publicado en el año 1954, un libro de denuncia en contra de la desigualdad y las injusticias cometidas hacia la población negra de los Estados Unidos. Zapata Olivella empieza su tarea de denuncia con la novela Tierra mojada, primera que escribe y que podría describirse, como un primer paso de este autor en la temática 3. GARCES GONZÁLEZ, José Luis. Manuel Zapata Olivella, caminante de la literatura y de la historia. Bogotá, Ministerio de Cultura, 2002. p.8. 4 Ibid., p.19. 5 Ibid., p.29.. 4.
(7) relacionada con las condiciones de vida de los grupos marginados de nuestro país; allí cuenta la vida y relación con la tierra de los arroceros de Lorica, Córdoba, su pueblo natal. Esta novela se inscribe dentro las novelas regionalistas latinoamericanas en surgimiento durante las primeras décadas del siglo XX.6 Tierra mojada fue publicada en el año de 1947, cuando Zapata tenía 27 años y retomaba sus estudios de medicina en Colombia después de su viaje a los Estados Unidos.7 La lista de lo que será una serie de novelas tipo denuncia escritas por Zapata Olivella está encabezada por Calle 10, publicada en 1960, novela basada en el ambiente bogotano de la década del cuarenta e inspirada en la calle 10 de dicha ciudad, lugar en el que se encontraba ubicada la Facultad de M edicina de la Universidad Nacional para esa época. La calle 10 estaba rodeada de bares, casas de prostitución y delincuencia. 8 Tres años después publica Chambacú, corral de negros, novela que presenta la situación de miseria, abandono e impotencia de los habitantes del barrio Chambacú en Cartagena. A Chambacú le seguirá El fusilamiento del diablo (1986), un homenaje a la controvertida figura chocoana de M anuel Saturio Valencia, que al mismo tiempo pone al descubierto la miseria social de los obreros de la Compañía M inera Chocó Pacífico, la cual sirve de telón para mostrar la situación que vivía la población negra en el Chocó. 9 Aunque Zapata Olivella quiso poner en evidencia la problemática de la población negra, también se interesó por rescatar la memoria histórica de dicha población a través de sus escritos. Pensando en esto, escribió obras como En Chimaná nace un santo (1964), basada. 6. TILLIS, Dwayne Antonio. Manuel Zapata Olivella: from regionalism to postcolonialism. University of Missouri-Columbia. 2000. p.18 7 GARCÉS GONZÁLEZ, José Luis. Manuel Zapata Olivella, caminante de la literaria y de la historia…, p 41. 8 Ibid.,p.20 9 Ibid., p.49.. 5.
(8) en el imaginario de los Zenú, y Changó el gran putas (1983), novela-saga, su obra maestra, exaltada por los críticos debido a la evidencia del trabajo de investigación sobre los orígenes de la cultura negra, las deidades, el imaginario africano y, además, por el uso de herramientas literarias a las que tuvo que acudir para elaborar la epopeya de los africanos en América. 10 Además de las novelas, su principal herramienta de denuncia, durante la década del cincuenta, Zapata Olivella alternaba el oficio de médico con el de coordinador del ballet de danzas folclóricas creado por su hermana Delia, con quien emprende la búsqueda de sus raíces y rescate de la identidad negra, viajando por aldeas y pueblos, con el objetivo de conocer y divulgar el folclor de nuestro país.11 Las décadas del sesenta y setenta fueron muy importantes en el desarrollo y aporte de Zapata Olivella como médico, escritor y antropólogo. De 1960 a 1965 trabajó como médico jefe de la sección de Educación para la Salud, de la Secretaría de Salud de Bogotá, y en 1966, fue nombrado jefe de la División de Extensión Cultural del M inisterio de Educación Nacional, cargo durante el cual organizó el I Congreso de la Cultura Colombiana, el cual se realizó simultáneamente en varias ciudades del país.12 En 1965, siendo aún jefe de Educación para la Salud, Zapata Olivella funda la revista Letras Nacionales cuyo último número apareció en el año de 1986, a cuyas instalaciones acudieron ensayistas como Germán Espinosa, y escritores como Carlos Pellicer y M ario. 10. Ibíd., pp.52, 59. ROVIRA de CÓRDOBA, Cidenia y CÓRDOBA CUESTA, Darcio Antonio. Cátedra Afrocolombiana, apuntes para clases en: Bogotá, Medellín, Tumaco, Pereira, Quibdó y en Colombia entera, hablemos de los negros. Bogotá, Corporación Identidad Cultural. 2000. p. 126. 12 DÍAZ-GRANADOS, José Luis. “Manuel Zapata Olivella la forja de un rebelde” en Patricia Torres y Tatiana Grosch (eds) Semblanzas: Selección y compilación Ministerio de Cultura Premio Nacional Vida y Obra. Bogotá, Ministerio de Cultura, 2003.p. 268. 11. 6.
(9) Vargas Llosa invitados por Zapata Olivella a Bogotá. Letras Nacionales además sirvió de escenario a escritores como Oscar Collazos, Luis Fayad y José Luis Díaz-Granados, ente otros.13 En la década del setenta M anuel Zapata Olivella crea la Fundación Colombiana de Investigaciones Folclóricas y el Centro de Estudios Afrocolombianos espacios en los que se dedicó al estudio e investigación de la cultura negra. En 1978 Zapata Olivella organiza el primer Congreso de la Cultura Negra de la Américas, en Cali, y entre 1983 y 1984, dirigió “Religiosidad Afroamericana” evento cuyo objetivo fue mirar las transformaciones del aporte del negro al pensamiento religioso cristiano en Colombia y América, y que a la vez congregó grupos corales de gente negra de los Palenques de San Basilio y San José de Uré, así como la participación de cantadores de alabados de Puerto Tejada, Cauca y Chocó.14 Zapata Olivella fue un hombre cuyo reconocimiento traspasó las fronteras de su propio país. Fue invitado a muchos eventos en el exterior como ponente de temas entre los cuales se destacan: “Hispanoamérica y la negritud” (Dakar, Senegal 1974); Colonización del pacífico colombiano por descendientes africanos” (Bucarest, Rumania, 1974); “Pobladores triétnicos del Caribe colombiano” (Vancouver, Canadá, 1976) y “La negritud y la poesía negrista antillana” (Río de Janeiro, Brasil, 1983), entre otras.15 Si bien Zapata Olivella se destacó en nuestro país y fuera de él por su preocupación por la situación de la gente negra, es necesario tener en cuenta que él no fue el primero en hablar sobre las costumbres y particularidades de dicha población del país. Antes de Zapata Olivella, en el siglo XIX, Candelario Obeso tomaba como protagonistas de sus poemas a la. 13 14 15. Ibid., p. 268. Ibid., p.285. Ibid., p.285.. 7.
(10) gente negra y sus vivencias. Será bueno recordar un poco la obra de este personaje y mirar su relación con Zapata Olivella. Candelario Obeso nace en M ompox en 1849 y muere en 1884. En M ompox, centro principal de los bogas, pasa su infancia conociendo sus tradiciones y costumbres. En 1866 Obeso llega a Bogotá y se inscribe en el Colegio M ilitar fundado por el general Tomás Cipriano de M osquera. En 1867 ingresa a la Universidad Nacional pero no se gradúa, sin embargo, se convierte en maestro y finalmente en poeta.16 Aunque la poesía negra es la razón principal por la cual se destaca Obeso, también tuvo otras facetas, colaboró en los periódicos y revistas más importantes de la capital del país; además, cultivó otros géneros literarios, pero siempre rindiendo homenaje a la gente negra; escribió La familia Pigmalión (novela) y Secundino el Zapatero (comedia), entre otras obras.17 A través de la poesía, Obeso saca del anonimato el folclor de la cultura negra en Colombia y lo trae al ámbito nacional. Desde 1877, año de la primera publicación del libro de poesía Cantos populares de mi tierra, sienta las bases de lo que se considerará una de las primeras manifestaciones de toma de conciencia y presencia de la gente negra en Colombia. 18 Citando a Prescott, autor del libro más completo que sobre esta figura y su obra, podemos entender la importancia que este personaje tiene dentro la temática negra. Obeso, de manera magistral “eleva el habla popular de los bogas a un nivel artístico incomparable” en una nación que no mostraba respeto ni interés por la población negra. 19. 16. PRESCOTT, Laurence E. Candelario Obeso y la iniciación de la poesía negra en Colombia. Bogotá, publicaciones del Instituto Caro y Cuervo LXX. p. 61. 17 OBESO, Candelario. Cantos populares de m i tierra. Bogotá, Prensas del Ministerio de Educación Nacional, 1950.p. 9 18 FRIEDEMANN, Nina S de. “ Estudios de negros en la antropología colombiana: presencia e invisibilidad”, en Freiedemann Nina S de y Arocha Jaime, Un siglo de investigación social. Bogotá, Etnos, 1984.p. 524 19 PRESCOTT, Laurence E. Candelario Obeso y la iniciación de la poesía negra en Colombia..., p.57.. 8.
(11) Es preciso destacar de la poesía de Obeso la forma en la que exaltó al boga, en comparación con otras figuras que lo antecedieron, para entender la importancia y particularidad de su trabajo. Los bogas fueron descritos de muchas formas antes de Obeso, por lo general peyorativas. De ascendencia africana, fueron habitantes de gran parte del Valle del río M agdalena, que se ganaban la vida como transportadores de mercancías y pasajeros destinados al interior y a la costa. Prescott los describe como hombres robustos, francos, inteligentes y maliciosos, orgullos de su naturaleza silvestre y vida independiente de cuestiones políticas.20 Sin embargo, la descripción que hace Prescott contrasta radicalmente con la de otro personaje que también habló de los bogas, como fue José M aría Samper. Samper, deja ver en el siguiente fragmento de una de sus memorias de viaje por el M agdalena, su aversión y en general lo que fue el pensamiento de la mayoría de los viajeros y figuras de su época, sobre los bogas: “Allá el hombre primitivo, tosco, brutal, indolente, semisalvaje y retostado por el sol tropical, es decir, el boga colombiano con toda su insolencia, su fanatismo estúpido, su cobarde petulancia, su indolencia increíble y su cinismo del lenguaje, hijos más bien de la ignorancia que de la corrupción; y más acá el europeo, activo, inteligente, blanco y elegante, muchas veces rubio, con su mirada penetrante y poética […]. 21. ” Esta. descripción que hace Samper del boga disiente radicalmente con la que presenta Obeso sobre los mismos personajes en su libro Cantos populares de mi tierra en el que se puede apreciar el giro que este poeta le da a la figura del boga .. 20. PRESCOTT, Laurece E. Candelario Obeso y la iniciación de la poesía negra en Colombia. Bogotá, publicaciones del Instituto Caro y Cuervo, LXX, 1985, pp. 57-58. 21 PEÑAS GALINDO, David Ernesto. Los bogas de Mompox historia del zambaje. Bogotá, Tercer Mundo Editores, 1988, p, 58.. 9.
(12) Para ilustrar mejor las características de la poesía de Obeso, cito algunos fragmentos del libro Cantos populares de mi tierra. En una sociedad en la que el negro era un ser sin reconocimiento la puesta en escena de la vida cotidiana de los bogas, muestra el interés de Obeso por ensalzar su sencillez y al mismo tiempo su dignidad; como se puede observar en el siguiente fragmento: Eta vira solitaria Que aquí llevo, Con mi jembra y con mi s’hijo Y mi perro No la cambio poc la vira Re los pueblos…22 Un segundo muestra como, además de exaltar al boga, Obeso presenta también la conciencia que ellos tuvieron de su estatus de ciudadanos en una época de fuerte división racial: Óigame branco, tar ve no e bien claro lo que aficmo Uté branco, vecbo y gracia… Manque en la España nació Riga como ciuraranos Son er negro, er branco, er indio.. 23. Obeso y Zapata Olivella rompen con las tradiciones existentes tanto en la poesía como en la literatura, ambos toman como protagonistas de sus escritos individuos cuya existencia y vivencias se habían ignorado. Estas dos figuras abren puertas para el estudio de la población negra en el país. Ambos fueron intelectuales, que como pocos miembros de la 22. OBESO, Candelario. Cantos populares de mi tierra. Bogotá, Prensas del Ministerio de Educación Nacional, 1950.p. 20 23 FRIEDEMAN, Nina, S. de. “ Estudios de negros en la antropología colombiana: presencia e invisibilidad” en Friedemann, Nina S de y Arocha Jaime Un siglo de investigación social. Bogotá, Etnos, 1984.pp. 524-525. 10.
(13) población negra de sus épocas pudieron tener acceso a la educación superior y ganar reconocimiento por la temática que trataron. A pesar de que uno y otro se preocuparon por la gente negra, es importante precisar que mientras Obeso exalta el folclor y la vivacidad del boga en su poesía, Zapata Olivella, como veremos, usa la novela como una herramienta de denuncia contra la discriminación, la pobreza y la violencia que ha sufrido la gente negra. Es importante resaltar también que Obeso a través de la poesía dedicada a la cultura negra abre puertas a una serie de figuras, interesadas en destacar la memoria de la gente negra en Colombia. Entre estos se destacan: Juan José Nieto, Luis A Robles y Hugo Salazar Valdés, a los que se unirá Zapata Olivella en la tarea de poner a circular a la gente negra y su cultura, a través de sus novelas, relatos y ensayos. Después de presentar a Zapata Olivella como figura destacada en las temáticas asociadas con la gente negra en Colombia y la presentación de sus obras más sobresalientes, continuaré con la exposición del relato He visto la noche: las raíces de la furia negra, para dar inicio al análisis de la problemática negra según M anuel Zapata Olviella.. 1. He visto la noche: las raíces de la furia negra Este relato de M anuel Zapata Olivella, publicado en 1954, es el producto de las experiencias vividas durante el viaje que realizó en Centroamérica, M éxico y Estados Unidos, de 1943 a 1947.24 He visto la noche es un libro corto, de 182 páginas, que se lee fácilmente gracias a la fluidez y gracia con la que su autor narra. Desde el comienzo del. 24. GARCÉS GONZÁLEZ, José Luis. Manuel Zapata Olivella, caminante de la literatura y de la historia…, p.24.. 11.
(14) viaje Zapata Olivella conduce al lector a través de su aventura impulsada solo por el deseo de conocer, pero que se transforma en una de las experiencias que marcaron la vida de este escritor y le alentaron en la denuncia contra la injusticia, el hambre, la pobreza y la discriminación hacia sus semejantes. Zapata Olivella aplazó sus estudios de medicina en la Universidad Nacional de Colombia en el año de 1942 con el fin de obedecer a la inquietud de nuevos conocimientos y experiencias fuera del país. Una vez en M éxico, donde consiguió trabajo como reportero del diario Mañana, quiso viajar a los Estados Unidos en calidad de periodista, objetivo que alcanzó y dio inicio a su viaje. El arribo de Zapata Olivella a los Estados Unidos fue traumático, al poco tiempo de llegar se quedó sin dinero. Su estancia en este lugar extraño empieza en Los Angeles, donde se da cuenta de la dura realidad de un extranjero y desempleado en los Estados Unidos: “impedido para trabajar por no ser afiliado al Seguro Social y sin poder afiliarme a éste por tener una visa de turista, traté de quedar “flotante”, pero la condición de vagabundo que bien pude sostener en la economía semi-feudal latinoamericana, en donde aún era dado extender la mano para desprender los frutos silvestres, era imposible en uno de los países más desarrollados del mundo.”25 En vista de la dura situación económica en la que se encontraba, Zapata Olivella recuerda la condición con la que el periódico Mañana lo había enviado a los Estados Unidos, la cual era remitir artículos sobre la situación de los braceros mexicanos en los Estados Unidos. Sin embargo, esta misión había quedado atrás porque el capataz del convoy en el que viajaba con ellos lo había hecho bajar, ya que no les convenía que él contara los abusos a los que sometían a los braceros. Perdido este contacto con M éxico, Zapata Olivella trata de 25. ZAPATA OLIVELLA, Manuel. He visto la noche, las raíces de la furia negra. Medellín, Editorial Bedout, 1969. p. 34.. 12.
(15) restablecerlo pues tiene que encontrar la manera de sobrevivir en los Estados Unidos. Decide escribir entonces una serie de artículos sobre los acontecimientos más destacados de la ciudad de Los Angeles y enviarlos a M éxico. Sobre este episodio de su estancia allí dice lo siguiente: “No bien terminaba de escribir un artículo, sin darme tiempo para corregirlo, lo enviaba a México por la vía aérea, esperando que no llegara tarde en relación a las noticias de la United Press. Mientras tanto, disminuían a cada minuto con pasmosa celeridad mis últimos dólares.”26 Viendo que su situación económica se tornaba peor a pesar de sus esfuerzos, decide llevarle a un amigo una novela que había escrito llamada “El Rey de los Cimarrones”, basada en Benkos Biohó, pero su amigo le dice que un libreto con actores negros no es posible en Hollywood. Decide mudarse entonces a Chicago por consejo de este amigo quien le dice que quizá allá pueda conseguir unas pocas personas de color con recursos para filmar películas con actores negros. 27 En Chicago, la nueva parada de Zapata Olivella en busca de estabilidad en este país desconocido, lo pone todavía más en contacto con la realidad. Su situación no cambiaría una vez allí, pero sí su visión con respecto al mundo y la condición humana. Zapata Olivella narra la frustración de Leonel un veterano de guerra negro que se lamentaba por las contracciones que existían en su país. A propósito de esto dice: “-Me admitieron como piloto militar, pero me rechazan como aviador civil. ¿Por qué? –Se preguntaba como un niño, como si su poderosa capacidad analítica no hubiera descubierto el origen discriminatorio de aquella injusticia”. 28 Después de Chicago irá a Nueva York y recorrerá. 26 27 28. Ibid.,p.35. Ibid., p.51. Ibid., p.90.. 13.
(16) otras ciudades, experiencia que le permitirá crear una visión negativa de la situación de la gente negra en los Estados Unidos. De su experiencia en Nueva York, ciudad moderna pero fría y cruel, dice: “Aunque Nueva York se cernía amenazador sobre mí por aquellos días no encontré nada más apasionante que la promiscuidad de mis compañeros de hotel. En mi interés había algo más que mera curiosidad y era aprender de ellos la forma de llevar una vida indigente en la gran urbe sin morir de hambre. Hoy, pasadas aquellas dolorosas experiencias, aún no logro explicarme el poderoso magnetismo que ejercían sobre mí los vagos del Mills’s Hotel. Tampoco me extraña, porque ninguna otra ciudad estadounidense desintegró mi personalidad como Nueva York.”29 A propósito de las vivencias que tuvo Zapata Olivella en los Estados Unidos, Olga Arbeláez autora del ensayo “Un vagabundo en los Estados Unidos: desplazamiento y exilio en He visto la noche y Hotel de vagabundos de M anuel Zapata Olivella” expone que este viaje transforma a Zapata Olivella en su ser desplazado y vagabundo, denominación con la que Zapata Olivella se autodescribe y de hecho usa en el título de una de sus obras, Hotel de vagabundos.30Arbeláez agrega que esta experiencia de desarraigo vivida por Zapata Olivella durante un año en Estados Unidos será importante en la medida en que: “le permite reconsiderar a su país con sus fronteras raciales y económicas y la realidad que ha dejado atrás hasta llegar a determinar que su lugar está precisamente allí, en su país natal. Aunque no rechaza la cultura norteamericana, las fronteras raciales y económicas. 29. Ibíd., pp.112-113. ARBELÁEL, Olga. “ Un vagabundo en los Estados Unidos: desplazamiento y exilio en He visto la noche y Hotel de vagabundo de Manuel zapata Olivella” en Estudios de literatura colombina. No. 18, enero-junio de 2006. p. 24. 30. 14.
(17) levantadas por la sociedad blanca contra los negros y los latinos le demuestran que su lucha la debe llevar a cabo entre los suyos, en su país de origen.” 31 La serie de eventos que presenció y vivió Zapata Olivella en Estados Unidos harán de él un individuo alerta frente a la miseria de sus semejantes. En He visto la noche, denunciará la discriminación, la segregación, la injusticia y la pobreza que vio y padeció. La segregación marcada que vivió Zapata Olivella en este viaje fue uno de los principales males que denuncia en el relato. Zapata Olivella cuenta como la segregación en los Estados Unidos era tan marcada, que sus efectos podían sentirse aún sin haber llegado allí. La primera experiencia que narra está relacionada la denominada “línea del color”. El siguiente testimonio ocurrió en la frontera entre Ciudad Juárez, M éxico, y El Paso, Texas: En ambas aceras una peregrinación de razas transitaba sin reservas: negros, blancos, indios, mulatos y mestizos, pero más allá del puente al cruzar la frontera norteamericana, los grupos raciales se aislaban, tomaban sus propios rumbos y la tensión divisoria parecía encadenar los pies y los pensamientos. Ya en ciudad (sic) Juárez pude darme cuenta de esta incómoda situación, pues los negros estadounidenses acostumbraban a aislarse en cantinas y restaurantes en donde sólo frecuentaban los de su raza o mexicanos, en tanto que los blancos congregados en otros lugares permanecían solos.32 Aunque la discriminación en la que vivía inmersa la población negra en los Estados Unidos fue un asunto que impactó realmente a Zapata Olivella, la reacción de esta población frente a las circunstancias que los rodeaba lo hizo llenar de admiración. Zapata Olivella cuenta la experiencia que vivió en un bar de negros, todavía en Ciudad Juárez evento que fue como un bálsamo para él en medio de la dura realidad que estas personas y él mismo vivían en Estados Unidos: “En uno de estos bares descubrí el primer núcleo de negros bailando al son de su propia música, olvidados de la discriminación y de su país. 31 32. Ibíd., p.25. ZAPATA OLIVELLA, Manuel. He visto la noche: las raíces de la furia negra.., p. 22. 15.
(18) La admiración que sentí por aquellos hermanos me mantuvo despierto toda la noche. Estaba en presencia de negros puros y robustos que respiraban alegría y vida, por todos sus poros.”33 Ya dentro de los Estados Unidos, la visión mágica que Zapata Olivella tenía sobre este país, una de las razones por las cuales quiso viajar allí, desapareció pues tuvo que vivir en carne propia la segregación. Zapata Olivella fue maltratado camino a Luisiana por ignorar los códigos segregacionistas que los blancos estadounidenses habían establecido. M ientras Zapata Olivella pensaba en la forma de robarse la tabla con la inscripción que decía “Sólo para negros” y dividía los asientos del tranvía en dos, para llevársela de trofeo a su país y así mostrar los extremos en los que se encontraban los ciudadanos negros en los Estados Unidos, fue sorprendido por una mujer blanca que trató de levantarlo groseramente del asiento. Zapata Olivella narra la escena así: “¡Párese! La reacción se volcó a mis palabras y exclamé: ¿Por qué? ¿No sabe leer? Este lado es para los negros y detrás de esta tabla me siento donde me dé la gana.”34 La dureza de la segregación lo persiguió hasta el final de su viaje. En Laredo, Texas, cuando estaba próximo a partir de los Estados Unidos, y por lo tanto, cansado ya de la situación que había tenido que vivir allí. Este acontecimiento es uno de los más importantes del relato porque aquí vemos a Zapata Olivella haciendo una especie de profecía esperanzadora tanto para la población negra como para los latinos. Zapata Olivella tuvo la sensación de que esta problemática no sería permanente. Zapata dice: Todavía antes de cruzar el Río Bravo, hacia México, debí sufrir el último bofetón de manos de los sustentadores de “la supremacía blanca.” 33 34. Ibíd.., p.22 ZAPATA OLIVELLA, Manuel. He visto la noche, las raíces de la furia negra…, p.173.. 16.
(19) Había solicitado en el restaurante de la estación de buses un par de huevos fritos. El expendedor dijo que no me podía atender porque yo era negro (…) Sírvame usted, no es un negro quien se lo solicita, es un ciudadano extranjero. El expendedor me miró sonriendo y se alejó a preguntar algo al cajero, seguramente el dueño del establecimiento. Regresaron ambos y el nuevo personaje me preguntó: ¿Cuál es su nacionalidad? -Soy colombiano- le respondí lleno de orgullo. -Pues no se le sirve. Aquí no se les vende a los negros y mucho menos a los latinos. Algún día los negros y los latinos le enseñaran a usted la decencia 35 humana. La segregación era solo uno de los tantos problemas con los tuvo que lidiar la población negra; la pobreza lastimaba también la dignidad de estas personas agobiando su diario vivir. Este espectáculo deprimente, que redujo a unos seres humanos a la mendicidad mientras otros gozaban de abundancia y comodidad, no pasó desapercibido por Zapata Olivella. A propósito de esta situación que se vivía en las barriadas negras de Chicago, narra: “Con frecuencia algún niño me solicitaba algo que comer o bien, con los pantalones raídos y con sombreros viejos, demasiado grandes para sus cabecitas, arrastraban algún carro con frutas o conducían una carreta de tiro al lado de sus padres.”36 En el mismo Chicago, Zapata Olivella llevando la pesada carga del desempleo y el hambre, decide acudir al periódico Chicago’s Defender con la esperanza de publicar varios de sus artículos para solucionar algunos de sus problemas. Sin embargo, se entera de la indiferencia que aún algunos negros posicionados sentían por los problemas de los otros. Esta preocupación por la indiferencia del negro frente al negro, se hará evidente en los. 35 36. Ibid., p. 178 Ibid., p.82.. 17.
(20) escritos posteriores de Zapata Olivella. Sobre este asunto dice: “A pesar de que el desempleo acentuaba escandalosamente mi hambre, dejándome apenas fuerzas para levantar los pies del pavimento, tuve arrestos para traducir los artículos al inglés y presentarme con ellos en la redacción del periódico. Ese día y los que pasé en Chicago a partir de él, supe de la indiferencia de algunos negros adinerados respecto a los problemas raciales; constataba la frialdad de su acogida con el vivo llamado que hacían para combatir la discriminación desde las páginas de sus periódicos.”37 Aunque Zapata Olivella vive una serie de sucesos impactantes durante su paso por los Estados Unidos que lo afectan profundamente, hubo uno en especial que lo hizo recordar la urgente necesidad de luchar por la gente negra en Colombia. El concierto de la contralto negra M arian Anderson, a quien él admiraba desde antes de llegar a ese país y al cual no pudo asistir por falta de dinero, fue determinante. Para Zapata Olivella Anderson era “Algo más sublime que su propio canto, la voz de rebeldía de todos los negros oprimidos en Norte América.” 38 Zapata Olivella cuenta el origen de su juramento que surgió a raíz de lo que presenció mientras la gente entraba al concierto: “Todo lo encopetado de Nueva York había acudido al recital. Frente a mí desfilaban las pieles más hermosas que hubiera visto; lujosísimos automóviles de choferes uniformados, muchos de ellos negros con guantes blancos […] No escasearon entre el personal fastuoso algunas personas de color. […] Ante aquella multitud privado de compartir el concier to, retrotraje los recuerdos de mi vida vagabunda. Desfilaban en mi mente, los niños negros del Chocó, pianosos y parasitados; las horas de fatiga de los obreros en Panamá, entre cuyas miradas ansiosas descubrí los ojos de mi hermano, el picadero de la Zona del Canal […] Todos ellos me extendían sus manos suplicantes, los ojos inexpresivos, para gritarme: ¿De qué te sirve tanto viajar si ahora nos olvidas? ¿Por qué entraste a la cabaña pobre a solicitar abrigo si tu pluma no maldice nuestro dolor? Tú 37. Ibid., p.80. ZAPATA OLIVELLA, Manuel. He visto la noche, las raíces de la furia negra. Medellín, Editorial Bedout, 1969. p. 144. 38. 18.
(21) eres de nosotros, acuérdate de tu abuela, dobladora de tabaco; de tus tías bajo techos rotos […] ¡Jura que desde hoy, en donde quiera que te encuentres, bajo cualquier amenaza, lucharás por nosotros! Los aplausos del teatro borraron de mi mente aquella alucinación y ya consciente de mis actos, dije con todas mis fuerzas: ¡Sí, lo juro!” Las décadas de los años cincuenta y sesenta en los Estados Unidos, como históricamente se conoce, fueron muy importantes para la población negra norteamericana, ya que como lo expresa Zapata Olivella en el título de su relato, He visto la noche, las raíces de la furia negra, hay un despertar de conciencia de derechos en la comunidad negra de ese país. He visto la noche es escrito precisamente en una época de represión y racismo que será la antesala del movimiento negro en Estados Unidos, en los años sesentas. M artin Luther King y M alcolm X fueron figuras que surgieron en pro de los derechos de la comunidad negra y que sirvieron de inspiración a dicha comunidad en diferentes partes del mundo incluyendo nuestro país.39 La experiencia acumulada por Zapata Olivella, el mal sabor de los abusos cometidos por parte de los blancos hacia los negros, será una de las principales preocupaciones que tuvo al llegar a su país, en el que la gente negra también sufría los embates de la discriminación racial, la pobreza y el maltrato. Chambacú: corral de negros publicada unas décadas después de su estancia en los Estados Unidos se convertirá en emblema de su denuncia y lucha. 1. Chambacú, corral de negros Chambacú, corral de negros publicada en el año de 1963, narra la historia de miseria que viven las familias negras de este barrio de Cartagena en la década de 1950, las cuales. 39. CALDERAZZI, Antonio Massimo. La revolución negra en los EE.UU. Barcelona, Editorial Burguesa S.A.1970. p. 303.p. 315.. 19.
(22) luchan constantemente por sobrevivir en condiciones infrahumanas y, además, acosadas por la policía que busca jóvenes voluntarios para la guerra de Corea. 40 Chambacú, en la versión de la primera edición de la biblioteca Anaya-Rei, en sus 234 páginas, da cuenta de la vida de la gente negra en Chambacú, barrio pobre y periférico de la ciudad de Cartagena. Aunque Zapata Olivella hace referencia a muchas personas en el relato, el eje de la novela es la familia de M áximo, un hombre inconforme con las precarias condiciones de vida de la gente de Chambacú, que junto con Atilio, su compañero de lucha, peleará hasta perder la vida por la emancipación de los habitantes de su barrio. Su madre, su cuñada, sus cuatro hermanos, Domitila, profesora voluntaria de los niños de Chambacú, y el Capitán Quirós, son también protagonistas de la historia. En cuanto a la fuente de inspiración, Zapata Olivella dice de esta novela que “es un homenaje a la memoria de sus tías y primos que vivieron en la barriada de la indignidad”. 41 Chambacú es una de las novelas de Zapata Olivella que ha despertado gran interés en los críticos literarios, porque muestra una faceta más madura de él como escritor, pero sin lugar a dudas, la temática de esta novela es el centro de atención, ya que es una denuncia abierta de las condiciones indignas en las que vivió la población negra de este barrio durante décadas. Sobre esta novela se han escrito algunos artículos que permiten mirar sobre qué bases Zapata Olivella la escribe. Entre ellos se encuentra “Chambacú corral de negros de M anuel Zapata Olivella, un capítulo en lucha por la libertad”, ensayo escrito por Lucía Ortiz que presenta la historia del surgimiento del barrio Chambacú a principios del siglo XX y nos permitirá entender el contexto en el que surge la novela. Ortiz plantea en su. 40. ZAPATA OLIVELLA, Manuel. Chambacú, corral de negros. Bogotá, Rei Andes Ltda, 1990.p. 34 ZAPATA OLIVELLA, Manuel. La rebelión de los genes mestizaje en la sociedad futura. Bogotá, Altamir Ediciones, 1997.p.26 41. 20.
(23) artículo que Chambacú es el producto de la congregación de gran parte de la población negra del país que como consecuencia de la abolición de la esclavitud, salieron desde distintas partes del territorio nacional, hacia las riveras de los ríos o bien, a las cercanías de las ciudades, como fue el caso de Cartagena. 42 Parte de la denuncia que hace Zapata Olivella en Chambacú se centra en el proyecto de desalojo que a partir de la década del sesenta se inicia contra el barrio, debido al auge turístico de Cartagena. Chambacú se convirtió en un obstáculo para la ciudad, ya que la presencia de sus habitantes iba en contravía con los proyectos de modernización y ampliación del espacio para aumentar el turismo.43 Según Ortiz, Chambacú es el producto de una serie de novelas denominadas “novela de la Violencia” que surgieron a propósito de “La Violencia” que imperó en las décadas del cincuenta y sesenta en el país. Ortiz afirma que Chambacú se ciñe al modelo de la novela de realismo social característica de su época, basadas en la reproducción de condiciones de represión y explotación vividas por muchos gente en el país durante “La Violencia”. 44 Vale la pena resaltar la denuncia que Zapata Olivella hace en relación con las condiciones de miseria de la gente del barrio Chambacú en su obra, ya que pone en escena a un conglomerado social que había estado relegado durante muchas décadas. Aunque la mayoría de las novelas escritas por Zapata Olivella tienen bastante contenido imaginario, también hay que reconocer que se basan en hechos reales, que sirven de soporte e inspiración a sus relatos. Sobre la base histórica de Chambacú Liliana Ramírez también aporta nuevas ideas en su ensayo “Chambacú: alteridad más allá del orientalismo”, en el 42. ORTÍZ, Lucia. Chambacú corral de negros de Manuel Zapata Olivella, un capítulo en la lucha por la libertad. p. 1. www.manuelzapat aolivella.org tomado el 10 Mayo, de 2008. 43 Ibíd., p.1. 44 Ibid., p. 4.. 21.
(24) que demuestra cómo tanto elementos literarios y hechos históricos están presentes en la novela de Zapata Olivella. Esta autora dice: “el tiempo fluye linealmente, hay causas y efectos, los personajes evolucionan, coinciden el espacio y el tiempo; se supone que con estas categorías vivimos lo real. Además, la narración está enmarcada “históricamente” porque Chambacú existe, como también existe Cartagena; la guerra de Corea sucedió y también sucedió el desalojo de Chambacú para construir allí un hotel.”45 Además de presentar el contexto de la historia, añade: “son los años cincuenta en Colombia, un período de represión […] para recibir apoyo de los Estados Unidos, los gobernantes enviaban escuadrones de soldados a participar en la guerra de Corea. Los soldados en su mayoría eran de clases no privilegiadas, campesinos y negros.”46 Aunque Zapata Olivella narra la historia de los habitantes de Chambacú, basado en hechos históricos reales, como lo plantea Eduardo Posada Carbó en el artículo “La novela como historia: Cien años de soledad y las bananeras” es importante decir, que el análisis de las novelas de Zapata Olivella o de cualquier escritor debe hacerse teniendo en cuenta que la realidad puede ser alterada, debido a que la novela, así lo perite. Sin embargo, esto no quiere decir, que no puede ser tomada en un sentido histórico. Posada Carbó, en relación a la novela como fuente histórica dice que ésta es tomada con cautela por los historiadores, aunque tímidamente estos tienden a tomar como realidades históricas muchos acontecimientos presentes en las novelas como sucede con el caso de las bananeras en Cien años de soledad.47. 45. RAMÍREZ, Liliana. Entre fronteras: latinoamericanos y literaturas Balún Canán, Dreaming in Cuban y Chambacú. Bogotá, Editorial Pontificia Universidad Javeriana, 2006. p. 117. 46 Ibid., p. 114. 47 POSADA CARBÓ, Eduardo. “ La novela como historia: Cien años de soledad y las bananeras ” en El desafío de las ideas, ensayos de historia intelectual y política en Colombia. Bogotá, Banco de la República, Fondo Editorial Universidad EAFIT. 2003. p.255.. 22.
(25) A través de Chambacú, Zapata Olivella trata de pintar un panorama de cómo él ve la situación de la población negra que habita este barrio de Cartagena, el cual según su relato está invadido por la pobreza, el hambre y la discriminación, pero también de resistencia. Chambacú es presentado como un lugar asolado por la pobreza que acentúa las condiciones indignas en las que vivía la gente. Zapata Olivella pinta un cuadro de la vida de algunas familias de Chambacú a través de M áximo y sus hermanos, dice: “Los cuatro hermanos recogían desperdicios en la ciudad y afianzaban las raíces. Levantaron las paredes con retazos de fique, tablas y lonas envejecidas. El techo de ramazones, palma de coco y oxidadas hojas de zinc.”. 48. El hambre, otra de las denuncias que hace Zapata Olivella, también aparece como uno de los males que aquejaban a la gente del barrio, junto a otro problema, el constante acoso de la policía que trataba de reclutar jóvenes para la guerra de Corea, la escasez de alimentos en los hogares era evidente ya que los jóvenes preferían no ir a la ciudad para evitar ser reclutados. Zapata describe la situación de la siguiente manera: “Sobre los ladrillos “Medialuna” dormía para engañar el hambre, rastreó la cocina antes de que la marea sumergiera el piso y encontró el fogón apagado. En su casa, igual que en muchas otras, las mujeres no habían cocinado” 49 Como si la pobreza y el hambre fueran poco, la policía hacía redadas y se llevaba a muchos jóvenes como “voluntarios” para la guerra de Corea. M áximo, el protagonista de la historia, padece en carne propia estas prácticas por rehusarse a ir a la guerra. M áximo es el emblema de la resistencia y la lucha que Zapata Olivella busca trasmitir a través de la novela. En un cuadro que presenta una cacería parecida a la de los tiempos de la esclavitud, como dice 48 49. Ibid., p.56. Ibid.,p.68. 23.
(26) Liliana Ramírez en su artículo, Zapata Olivella ilustra los métodos usados por la policía con los que rehusaban ser reclutados: […] “¡Aplíquenle una lavativa con la manguera! La tenían lista. Seis brazos lo sujetaron bocabajo. Abrieron la llave. Una bota, la del capitán, le comprimió el cuello contra el piso. La cánula de hierro se aprisionó entre sus nalgas. Pretendían inflarlo.” 50 A pesar de problemáticas como la pobreza, el hambre y la violencia Zapata Olivella muestra también dilemas que algunas personas del barrio como M áximo y su madre tienen con respecto a la identidad. Este ejemplo ilustra como un mismo evento afecta de manera diferente a cada individuo así estén en igualdad de condiciones. M áximo, líder del barrio, era un hombre firme en sus convicciones y luchaba por los derechos de la gente de Chambacú. A propósito de este dilema Zapata Olivella expone el punto de vista de M áximo sobre la guerra de Corea: “para mí no hay sino Chambacú. Ni siquiera Cartagena. Con lo mal que nos miran, ¿por qué ha de ir uno a pelear por ellos? Menos servir de burro de carga a los gringos. Si ellos quieren matar chinos y coreanos, será porque algo ganarán. Money. Es lo único que les interesa. Yo sé que allá cuelgan negro. Ahora quieren que nosotros les ayudemos a matar chinos.”51 No obstante a los problemas que Zapata Olivella presenta en el relato, también destaca el sentido de pertenencia de la madre de M áximo, que se convierte en un elemento de sobrevivencia dadas las condiciones del barrio. Esto se pone en evidencia con la llegada de Inge, mujer blanca y esposa de José Raquel, hermano de M áximo, que llega a vivir a Chambacú cuando éste regresa de la guerra de Corea, Cotena, madre de M áximo, la anima diciendo: “No llore, mi niña. Ya me imagino cómo debe sentirse en este infierno. Mi hijo no debió traerla aquí. Para hacer semejante locura, debe 50 51. Ibid.,p.71 Ibid.,p.111. 24.
(27) estar muy enamorado de usted. Pero vea, estas cosas que ahora le asustan y sorprenden terminaran por gustarle. La vida de nosotros los pobres es muy dolorosa, pero también tiene sus momentos de alegría. Ya lo verá, mi blanca.” 52 La fiebre por la libertad escondida en los habitantes de Chambacú despierta cuando M áximo es liberado después de varios años de permanecer en la cárcel. Zapata Olivella ilustra el regocijo de la madre de M áximo con el regreso de éste a la libertad y el comienzo de la emancipación del barrio de la siguiente manera: “La cárcel me lo devolvió irreconocible. Le chuparon la alegría. Se lo escurrieron hasta dejarlo en puros pellejos.” 53 Zapata Olivella ilustra como la población negra del barrio Chambacú abre los ojos a la realidad y se da cuenta que la ignorancia y poca conciencia de los vejámenes a los que habían estado sometidos durante años, no tenían porqué ser aceptados pacíficamente. M áximo nuevamente toma la vocería por Chambacú cuando la policía quiere quitarles sus tierras y su madre reflexiona sobre sus palabras. Respecto a esto dice: “Dicen que nos darán otras tierras. ¡Mentiras! Siempre prometen Conocen nuestra generosidad y la explotan al máximo. Saben de nuestra capacidad de sufrimiento y quieren matarnos de hambre. Basta. Resistamos. Cada rancho será una trinchera. Cada palo un arma. Cada hijo una razón de lucha. Exigiremos justicia. Reclamaremos cuanto nos han quitado […]”54 En esta novela, igual que en su relato He visto la noche, Zapata Olivella nos muestra aquellas cosan que despiertan “la furia negra” de los habitantes de Chambacú, el regreso de M áximo después de varios años de cárcel y la muerte de la madre de Atilio, se convierten. 52 53 54. Ibíd., p.111. Ibid., p.157. Ibid., p.185.. 25.
(28) en los detonantes de ese evento. Zapata Olivella también vive su propio despertar durante su viaje a los Estados Unidos. Zapata Olivella narra que los habitantes de este barrio vivían confinados en él, porque se les ponía problema cuando trataban de entrar en la ciudad, M áximo se queja de estas circunstancias en las que vive la gente. A propósito de esto dice: “La isla crece. Mañana seremos quince mil familias. Quieren destruirnos. Temen que un día crucemos el puente y la ola de tugurios inunde la ciudad. Por eso, para nosotros no hay calles, alcantarillados, escuelas ni higiene. Pretenden ahogarnos en la miseria. Se engañan. Lucharemos por nuestra dignidad de seres humanos.”55 Las injusticias cometidas por la policía con los jóvenes de Chambacú mientras los reclutaban para la guerra de Corea, tuvieron sus consecuencias. M áximo se rehusó a ir pero todos los demás jóvenes que fueron apresados con él no corrieron la misma suerte. Atilio, el mejor amigo de M áximo, fue reclutado para la guerra y una vez allí, muere. Su madre, una mujer de edad, enloquece por la muerte de su único hijo y es asesinada por la policía cuando trata de boicotear la visita de los cuerpos de paz que supuestamente traen dinero para mejorar las condiciones de vida de la gente de Chambacú. La muerte de la madre de Atilio a manos de la policía, es la gota que desata la furia de la gente del barrio quienes deciden entrar con ella a Cartagena en señal de protesta. La policía trata de impedir la invasión. En medio de esto, M áximo, el líder de Chambacú, muere, pero el propósito de su lucha se cumple. Zapata Olivella narra: “La dobladora de tabaco podía cerrar los ojos de Máximo con cuatro puntadas de hilo, pues muchos ya los tenían abiertos.” 56 Si bien Chambacú es una novela que muestra la forma como Zapata Olivella ve la problemática de la gente negra del barrio Chambacú en Cartagena, es importante resaltar 55 56. Ibid., p.199. Ibid., p.234.. 26.
(29) también la manera como él representa a esta población. Este aspecto de la autorepresentación, que es la forma en la que Zapata Olivella retrata o describe a la gente negra, da fuerza al mensaje que finalmente quiere transmitir en Chambacú, que es el del proceso de evolución y madurez de las mentes de los individuos de este barrio, donde el racismo se manifiesta en las condiciones en las que se encuentra inmersa la gente negra y que finalmente será el detonante para un nuevo comienzo. La imagen que exhibe Zapata Olivella de los chambacunos es la de unos sujetos que se encuentran en proceso de cambio. La gente negra es presentada como aletargada, analfabeta y resignada a su situación al comienzo, ya que los habitantes del barrio en su mayoría son conscientes de la mala condición en la que viven, como en el caso de Cotena, madre de M áximo, y la madre de Atilio compañero de lucha de M áximo, pero no hacen nada para cambiar esta situación. A continuación presento un ejemplo que ilustra como Zapata Olivella describe la forma en que se presenta la ignorancia de la gente del barrio, a través de Cotena quien quema los libros de M áximo porque considera que estos son los culpables de la mente revolucionaria de su hijo: “¡Mamá! ¿Qué hace? Arrojaba los legajos de revistas. La escoba barría los folletos, sumándolos con furia a la fogata. Clotilde trataba de sujetarla. ¡Mamá! ¡Si son los libros de Máximo! Era muy fuerte para que la hija pudiera contenerla. Los vecinos rodearon las llamas. Los sobrecogía el asombro Jamás imaginaron que Máximo acumulara tantos libracos. Los analfabetas apenas veían arder el papel emborronada. Basura.”57. 57. ZAPATA OLIVELLA, Manuel. Chambacú: corral de negros. Rei Andes Ltda, 1990.p.40.. 27.
(30) Los chambacunos también son descritos al principio por el autor como personas sumidas en las tinieblas y resignadas a su situación. Zapata Olivella muestra como M áximo líder del barrio ve a la gente de este, y especialmente a la madre de Atilio un personaje agobiado y preocupado por las andanzas de su hijo con M áximo. A continuación presento un ejemplo que ilustra lo dicho antes: “El llanto volvió a hurgar la oscuridad como si la noche misma rezongara. Se retiró diluido en la sombra. Siempre entre tinieblas. En la otra, la que ensombrecía la mente de quienes los rodeaban. El lamento de la madre de Atilio lo perseguía a través de los callejones. Ella pertenecía al bando de los resignados”58 Sin embargo, la visión pesimista que el autor muestra de la gente de Chambacú a lo largo de la historia toma un giro inesperado al final de esta. La muerte de M áximo y la madre de Atilio a manos de la policía, así como las falsas expectativas del mejoramiento de la calidad de vida de los habitantes del barrio, son eventos que cambian el curso de la historia de la gente en Chambacú. La resignación y la oscuridad de las mentes desaparecen para dar lugar a la lucha. El legado de M áximo no muere. Otros ahora toman su lugar y se disponen a pintar las consignas que él escribió en las murallas de Cartagena con su amigo Atilio en señal de resistencia. Dominguito su sobrino, Inge su cuñada, la maestra Domitila y otros del barrio se preparan para defender sus derechos mientras algunos del barrio velaban a M áximo. A propósito de esto, Zapata Olivella dice: “Inge miró su reloj. Las doce. La hora convenida para pintar las consignas. Vio que Clotilde repartía el café en el patio. Estuvo indecisa, no sabía si recordarle o no lo acordado en la Junta, aquella misma mañana. Al levantarse del lado de su suegra, le apretó las manos que sujetaban el rosario. La oyó quejarse sin levantar los ojos.. 58. ZAPATA OLIVELLA, Manuel. Chambacú: corral de negros. Rei Andes Ltda, 1990. p. 39.. 28.
(31) Arrodillada frente a su hijo, le hablaba quedó como si apenas le hubiera rasguñado una espuela de gallo: ¡Mijo, cuántas veces te lo previne! Al cruzar la cocina, Dominguito dijo en voz baja a la tía: Camilo y los demás muchachos nos esperan en la escuela de la señorita Domitila. Ya llevo las semillas de aguacate. La dobladora podía cerrar los ojos de Máximo con cuatro puntadas de hilo, pues muchos 59 ya los tenían abiertos.” Aunque Zapata Olivella en Chambacú muestra en principio un panorama desolador de individuos que se retuercen en la miseria y la ignorancia, vale la pena destacar que termina abriendo las puertas a un nuevo mundo que se despliega una vez las mentes de los habitantes de Chambacú renacen. La idea de transformación en la mentalidad de los individuos fue una de las principales características de las novelas tipo denuncia escritas por Zapata Olivella. Chambacú, corral de negros, es importante entre las novelas de Zapata Olivella ya que denuncia abiertamente muchas de las problemáticas de la gente negra en Colombia. Las penurias, ultrajes, pobreza, discriminación que Zapata Olivella ve cuando sale de su país lo animan para encontrar también las existentes en su país. Zapata Olivella, conoce de primera mano los hechos que narra en sus novelas, pues vivió en Cartagena toda su vida y además tuvo familiares que vivieron bajo estas circunstancias. El siguiente paso de Zapata Olivella en su labor por traer a la luz las dolencias de población negra es tomado de otra región que congrega gran parte de la población negra del país. A través de las memorias de su paso por el Chocó y de un personaje víctima del racismo en Colombia, Zapata Olivella crea El fusilamiento del diablo.. 59. ZAPATA OLIVELLA, Manuel. Chambacú: corral de negros. Rei Andes Ltda, 1990. p. 234.. 29.
(32) 1. El fusilamiento del diablo Esta novela, publicada en 1986, pretende recrear la vida de M anuel Saturio Valencia, un hombre que se convirtió en un ícono para el departamento del Chocó después que muriera 60 fusilado en Quibdó, en el año de 1907. El fusilamiento del diablo se inspira en primer. lugar, en Las memorias del odio libro del antropólogo chocoano Rogelio Velásquez (19081965) quien lo publicó como una “autobiografía” de Saturio escrita mientras estuvo en prisión y esperaba ser fusilado61 y en segundo lugar, las vivencias de M anuel Zapata Olivella durante sus viajes por Colombia y su paso por el Chocó, donde tuvo que presenciar las condiciones de segregación, pobreza y discriminación en las que vivían los trabajadores de la Compañía M inera Choco Pacífico. La Compañía M inera Chocó Pacífico, fue creada en Itsmina, en 1916 y dirigida por una serie de socios extranjeros.62 Una vez fue establecida la compañía empezaron los problemas entre ésta y los pequeños mineros cuyas técnicas para sacar el oro no podían competir con las de la compañía y sus máquinas. 63 La Compañía M inera fue considera como el origen de muchos males para la zona minera del San Juan, en el Chocó, especialmente Condoto. Valencia describe la presencia y actividades de esta compañía como una maldición para el Chocó: “La Chocó Pacífico se ocupó con celo extraordinario y con empeño digno de mejor causa de alejar toda posibilidad de competencia en el territorio de la intendencia que le da su nombre. Y entonces inició una campaña de éxito extraordinario sobre la insalubridad del clima, sobre 60. LEAL, Claudia. “Recordando a Saturio. Memorias del racismo en el Chocó Colombia”, en Revista de Estudios Sociales No 27, 2007, p. 77 61 Ibid., p. 78 62 VALENCIA, Alejandro. En defensa de los intereses nacionales. Bogotá, Editorial Antena, 1937. Pp. 13-14. 63 LEAL LEÓN, Claudia María. Black forests: the pacific lowlands o f Colombia, 1850-1930. University of Californi a, Berkely. 2004, p. 115.. 30.
(33) los peligros de la selva, sobre los miasmas deletéreos, sobre el zancudo, la malaria, la fiebre amarilla, sobre todos los horrores dantescos de aquella tierra maldita”.64 De otro lado, Aquiles Escalante en su libro La minería del hambre, presenta algunos testimonios que corroboran las historias de hambre y miseria de los mineros, aquellos que Zapata Olivella retoma en su novela. Aparte de entrevista a una minera, al parecer trabajadora independiente: “Todos los días, menos los domingos me voy para la mina a las seis o siete de la mañana, generalmente sin desayuno. Como a las tres de la tarde ya se le ha llenado uno la tripa de aire. Entonces salimos y comemos chontaduro, árbol del pan o un pedazo de panela. En ocasiones traemos plátano, pero cada día se van poniendo más caros.”65 Escalante describe el arduo trabajo y la vida cotidiana de los mineros y sus familias en las minas, dice: “presenciar estas faenas de minería es sentirse en los tiempos de la colonia. Los hombres adelantan sus faenas prácticamente desnudos; la única protección de su cuerpo se la proporciona el primitivo taparrabos […] nunca falta una casita frente a la mina. Allí reposan en el suelo lo lactantes y niños que aún requieren permanente vigilancia”66 El fusilamiento del diablo se suma a una serie de obras de escritores chocoanos tales como, Mi Cristo negro de Teresa M artínez de Varela, educadora y poetisa; y Manuel Saturio el hombre, del también poeta costumbrista M iguel A. Caicedo, quienes mostraron distintas versiones de la figura de M anuel Saturio Valencia. 67 El fusilamiento de diablo difiere de las obras anteriores en el sentido en que no pretende ceñirse rigurosamente a las cronologías de. 64. VALENCIA, Alejandro. En defensa de los intereses nacionales…, p. 16. ESCALANTE, Aquiles. La minería del hambre, Condoto y la Chocó Pacífico. Editorial Mejoras.1960. p.87. 66 Ibid., pp. 86-87. 67 LEAL, Claudia. Memorias del racismo en el Chocó (Colombia) en Revista de Estudios Sociales..., p .78. 65. 31.
(34) los eventos que une, ya que los eventos de la Compañía M inera y lo ocurridos con Saturio no coinciden ni en tiempo ni espacio. Zapata Olivella presenta a M anuel Saturio llamado también el “Diablo” como una especie de Robin Hood que no se sometió a las injusticias de la gente blanca ni aún en el momento de su muerte. A través de Saturio y personajes como “M ojarra”, “Sietecueros” y “M oruno”, mineros y compañeros de lucha de Saturio, Gertrudis, hermana de Saturio, Tránsito, su madre y su tía por un lado, y los denominados “blancos” de otro, como Domingo Valencia padre de Saturio, el juez Licurgo, Eustaquia, hermana del juez Licurgo y amada de Saturio, Zapata Olivella denuncia el racismo del que fue víctima la gente negra del Chocó tomando como escenarios el Atrato y el San Juan. Zapata Olivella presenta a Saturio como un héroe que luchó por la gente de su pueblo y que al final muere solo ante la indiferencia de todas las personas que ayudó. El fusilamiento del diablo, como la mayoría de los trabajos de Zapata Olivella, también ha sido objeto de estudio y análisis debido a las temáticas que toca y la forma en la que esta novela está estructurada. Emmanuel Dwigth Harris, en su tesis titulada “Coloring between the lines” dedica el capítulo cuarto de su trabajo a El fusilamiento del diablo, obra de la cual le interesa analizar la forma en la que Zapata Olivella muestra la violencia como un elemento al cual se acude con el fin de generar cambio social. 68 Harris expone como las circunstancias de la vida de Saturio, lo transforman en un individuo que termina fusilado por causa de la discriminación y constante agresión de los blancos. Harris quiere demostrar con esto la reacción causa-efecto que es posible observar en la narración que Zapata Olivella hace de la vida de sus personajes. Harris también destaca la particular forma de 68. HARRIS, Emmanuel Dwight II. Coloring between the lines: racial constructions in selected works of contemporary Caribbean fiction. Tesis, Doctor of philosophy. Ann Arbor. Michigan. UMI. 1998. p. 184.. 32.
(35) narrar de Zapata Olivella, así como de la mayoría de los escritores negros quienes permiten a sus personajes expresarse por sí mismos, convirtiéndolos en figuras activas dentro de la historia. Harris además expone la habilidad de Zapata Olivella para recrear la vida de Saturio a partir del trabajo de Rogelio Velásquez. Finalmente Harris exalta algo que él denomina multiplicidad de voces, para destacar la característica narrativa de la novela Zapata Olivella, cuya estrategia cosiste en dar voz propia a cada personaje, razón por la cual la mayor parte de la novela es narrada en primera persona. En El fusilamiento del diablo, así como en Chambacú, corral de negros, Zapata Olivella muestra las razones por las cuales se levanta la población negra en defensa de sus derechos, los cuales se ven vulnerados por causa del hambre, la pobreza, la desigualdad, problemas de identidad y racismo. Cada uno de estos problemas aparece con mayor o menor frecuencia en la novela. Zapata Olivella muestra como la marcada desigualdad entre blancos y negros se convirtió en uno de los principales motivos por los cuales Saturio decide tomar una actitud combativa frente a las humillaciones de la elite blanca. El problema de la desigualdad y resentimiento guardado por Saturio hacia los blancos fue uno de los motivos de su rebeldía. Es presentado por Zapata Olivella en el siguiente diálogo entre Saturio y su abogado Quetecú, compañero de escuela, también negro: La primera vez que nos vimos fue en la escuela del maestro Nicomedes ¿Te acuerdas? Le escupiste la cara al hijo del blanco Arriaga. Saturio volvió a cerrar los ojos. El resentimiento amargaba su respuesta: Tal vez por haber estudiado, te imaginas que nosotros los negros somos carne redimible, pero yo que sufro la llaga, solo espero tener valor para bien morir. (…) Te equivocas. Aunque haya estado en la universidad, a mí se me trata como a cualquier otro negro. Tal vez padezca mucho más que tú. A las. 33.
(36) penurias físicas se me suma el dolor de saber que nos niegan ciertos 69 derechos que en otros países se reconocen hasta las bestias. La desigualdad también se hacía evidente en el discurso que la iglesia sostenía acerca de los negros. Para el cura del pueblo y aún para la madre de Saturio, éste por su conducta era un hijo del demonio, ya condenado, mientras que los compañeros blancos de la escuela de Saturio, sí merecían respeto y consideración. 70 Zapata Olivella, hace ejercicio parecido al de Chambacú, corral de negros con el Fusilamiento, en el sentido en que es posible encontrar los mismos temas de denuncia tanto en una novela como en la otra. Los protagonistas tanto de Chambacú, como del Fusilamiento son el resultado de una serie de eventos que los conducen a un destino que ellos parecen no poder cambiar. El hambre extrema que aquejaba a la población negra es expuesta por Zapata Olivella en el siguiente fragmento de la experiencia de Saturio en la escuela y a la vez la de la mayoría de sus compañeros, Zapata Olivella, narra: “Mientras el maestro Nicomedes les describía en el tablero la redondez de la Tierra, los que se hallaban en los rincones arrancaban con las uñas la cal para comérsela junto con el estiércol del bahareque […]el maestro dejaba la tiza y con la vara detrás del cuerpo se acercaba sin dejar de hablar sobre el elipse que describía la tierra alrededor del sol; inopinadamente descargaba el golpe sobre la cabeza del hambriento, triando de la oreja para arrodillarlo frente al hueco que había hecho al descarar la pared.”71 Zapata Olivella deja ver las contradicciones humanas usando a Saturio, quien a pesar de los maltratos, indiferencia y discriminación recibida por de parte de los blancos, sufre 69 70 71. ZAPATA OLIVELLA, Manuel. El fusilamiento del diablo. Bogotá, PLAZA & JANES Editores Ltda. p. 21 Ibid., p. 113. Ibid., pp. 103-104. 34.
(37) conflictos de identidad cuando se enamora de Eustaquia, una mujer blanca, hija de una de las familias más reconocidas de Quibdó. Zapata Olivella, a través de Gertrudis, hermana de Saturio, dice lo siguiente: “¡Tu sobrino se pierde Tía! Por la mañana al levantarse lo primero que hace es mirarse al espejo, se quita ese gorro de media de mujer con que duerme toda la noche para estirarse el perlo engomado. ¿Sabes tú qué se echa en el cabello? Esa baba que dan las semillas de guásimo. Deseos que tiene de no ser negro, la “blanca” Eustaquia lo ha embrujado.” 72 Otro personaje que sufre problemas de identidad a causa del racismo es el maestro Nicomedes, quien frente los insultos que hace la madre del niño Arriaga a los negros no se siente aludido: “Estos negros se están alzando. Se creen autorizados hasta pare pegar a nuestros hijos. El maestro movía afirmativamente la cabeza como si aquellas palabras no lo aludieran. Se creía desteñido y ajeno a su propio color. Los blancos le permitían sentarse a su lado en las bancas reservadas ante el altar mayor de la iglesia, olvidándose de que era descendiente de esclavos.”73 La ocupación de los extranjeros con su Compañía M inera ubicada en el San Juan, muestra como Zapata Olivella ve las condiciones de los mineros de ese lado del Chocó. El problema de los mineros era sobrevivir en el ambiente hostil creado por la Compañía, Zapata Olivella, cuenta: “Desnudos, unos sobre otros, los cuerpos se sumían en el champán. Sedientos, los que aún podían moverse lamían el fango sucio acumulado en el fondo. ¡Agua! Los ojos quemados esquivaban el sol. -¡Hiel voy a darte!- gritó el capataz que se ufanaba de su cacería ante el gerente. – Los pillé lavando oro en terrenos de la Compañía.. 72 73. Ibid.,p.49 Ibid., p.105.. 35.
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