Esta localidad se sitúa, según recoge Madoz, en un pequeño valle rodeado de colinas, con buena ventilación y clima templado. Asín está emplazado a 584 m de altitud en un terreno medianamente montañoso, en el extremo sur del Prepirineo donde éste se abre hacia el valle del Ebro. Limita por el norte con el término de Luesia, al Este con el de Orés y al sur y al Oeste con Ejea de los Caballeros. se encuentra a una distancia de 95 km de Zaragoza. Desde la capital se llega por la autovía A-68 hasta Alagón, donde se deja la vía principal y se toma la A-126 hasta Tauste y desde allí se sigue por la A-127 hasta Ejea de los Caballeros, donde es preciso desviarse por la carretera que conduce a Luesia, y después de 30 km de sinuoso recorrido se llega a Asín.
su casco urbano se asienta escalonadamente en torno a la ladera de una colina que se eleva sobre el valle del río Agonia conocido también como Farasdués. su estructura urbana es
Asín
sencilla y lógica debido a su carácter claramente defensivo por ser un enclave cristiano que nació con este carácter durante los primeros años de la Reconquista. El primer documento escrito (falsificado) data del año 938, cuando García sánchez otorgó al monasterio navarro de Leire los diezmos de la iglesia de Asín a la vez que permitió a dicho monasterio incorpo-rar a sus dominios los bienes ganados a los musulmanes, con el fin de fortalecer y aseguincorpo-rar la presencia cristiana en las tierras reconquistadas. Durante los siglos xi y xii, no tuvo más de
una docena de casas agrupadas en torno a un castillo que existía en la primera mitad del siglo
x. De su patrimonio arquitectónico perviven algunos elementos de interés más tardíos, como
escudos heráldicos. Durante un tiempo Asín perteneció al reino de Pamplona hasta que en el año 1035, como consecuencia del reparto de sancho III el Mayor, pasó al reino aragonés y al ámbito de influencia del monasterio de san Juan de la Peña. El rey Alfonso i concedió a Asín su carta de población el 4 de marzo de 1132 destinada a consolidar la reconquista y a facilitar la repoblación con el asentamiento de colonos cristianos, otorgándole los mismos fueros que a la villa de sangüesa, según consta en las confirmaciones realizadas posteriormente por Jaime ii
en 1320 y 1322, y Alfonso iV en 1328. En un documento fechado en 1134 relativo al segundo testamento del rey, Asín fue confiado a la tutela de la Orden de san Juan de Jerusalén aunque este testamento no tuvo efectos. Desde los primeros tiempos de la Reconquista fue lugar de realengo, esto es, era propiedad del rey, quien tenía potestad sobre su término y podía ceder parte de sus rentas a cualquier noble del reino y a instituciones eclesiásticas. De esta manera, a lo largo de toda la Edad Media cambió constantemente de propietario y pasó a pertenecer a algunas de las familias más influyentes de Aragón como fue el caso de los Urrea, los Luna o los Fernández de Heredia y seguramente su iglesia perteneció al monasterio de san Juan de la Peña, uno de los señoríos eclesiásticos más importantes del reino. El censo más antiguo del que se tiene constancia está fechado en el año 1287 cuando se señala que había 79 fuegos, lo que resulta ser casi cuatro veces más de los que se contabilizaron en 1495 cuando la localidad se redujo a sólo 20 fuegos. A partir de la segunda mitad del siglo xiii la administración religiosa
de Asín comenzó a desvincularse del control del monasterio pinatense pasando a depender de manera mucho más directa del obispado de Pamplona que, desde entonces, gestionó y recaudó los diezmos y los impuestos eclesiásticos. Hasta 1795 estuvo integrada en el arciprestazgo de la Valdonsella formando parte de la diócesis de Pamplona.
Iglesia de Santa María del Rosario
L
a iglesia de santa María del rosario es el edificiomás destacado de todo el conjunto urbano de Asín tanto por sus dimensiones como por su calidad artís-tica. La iglesia está situada en la parte alta de la localidad y centra alrededor de sí misma la mayoría de construcciones del pueblo.
En la actualidad consta de una única nave, dividida en dos tramos por un arco fajón y rematada en cabecera con ábside semicircular. El templo tuvo una reforma impor-tante durante el siglo xVi cuando se realizaron
amplia-ciones y adiamplia-ciones de diferentes elementos; por un lado, la construcción de dos capillas situadas a cada lado de la embocadura del ábside y, por otro, el coro alto a los pies de la iglesia. En la segunda mitad del siglo xx la iglesia fue
restaurada en diferentes campañas. En 1960 se eliminaron
construcciones que se habían adosado a la fábrica en su parte exterior (se ven las huellas del añadido en la parte meridional del ábside) y se repicaron los paramentos inte-riores de los muros, excepto los del ábside por estar allí el retablo y detrás de él las pinturas murales descubiertas dieciocho años más tarde. En la década de los 70 y 90 también se restauró el templo y durante las obras aparecie-ron dos interesantes capiteles que habían sido reutilizados como material de construcción. se trata de una pareja de capiteles de ángulo decorados a base de motivos vegetales compuestos por hojas de acanto, que se pueden datar entre finales del xii y principios del xiii.
La iglesia primitiva fue construida en la segunda mitad del siglo xii. Constaba de nave única de planta
Vista desde el lado noreste
anchura. su cabecera formada por un ábside semicircular tiene 4,60 m de profundidad. La nave de la iglesia se cubre con bóveda de medio cañón apuntado, en la que también se aprecia la intervención del siglo xVi y la restauración
del xx, mientras que las capillas laterales se cubren con
bóveda de crucería y el ábside se corona con una bóveda de cuarto de esfera. El acceso a la iglesia se realiza por el lado meridional a través de un vano que tiene 1,4 m en la parte interior y 2,55 de anchura en la parte exterior.
En el interior, originalmente, la nave quedaba dividida en tramos irregulares marcados por la presencia de arcos fajones, parcialmente suprimidos en las reformas renacen-tistas. se conserva el que apea la bóveda en el tramo más próximo a los pies, a la altura del coro. El fajón apoya en dos pilastras de sección cuadrangular a las que se adosan semicolumnas rematadas en grandes capiteles: el del lado sur es liso, mientras que el de septentrión, de mayor
tama-ño, está decorado con cinco sencillas hojas labradas en bajorrelieve. sobre la cubierta se elevan dos espadañas. La primera de ellas es consecuencia del recrecimiento del muro por los pies, posee dos vanos de medio punto y fue construida con un aparejo muy similar al del resto de la fábrica. La otra se eleva sobre el arco fajón y es de caracte-rísticas similares pero de menores dimensiones. Espadañas como las de Asín las podemos encontrar en otros ejemplos románicos de la comarca, como las iglesias de Castiliscar, Gordués y Lacasta. Al margen del acceso principal, la iglesia original tan sólo debía de contar con un ventanal en el ábside en forma de aspillera con abocinamiento inte-rior. En su exterior se aprecian restos de la intervención restauradora. El templo cuenta con otro vano, abierto en los pies sobre el coro y la habitual ventana posmedieval de iluminación del retablo. Toda la iglesia está construida en piedra caliza asentada sobre la roca; sus sillares
tan una apariencia bastante blanda, de hecho, muchos de ellos muestran una fuerte erosión. La parte más antigua de la nave y el ábside acusan en el despiece irregular de los sillares del interior las modificaciones sufridas a lo largo de los siglos. Las hiladas románicas son más grandes en la base, y el tamaño de sus sillares oscila entre 60 y 30 cm de largo y entre 40 y 60 cm de alto. Las capillas están edificadas con aparejo algo más regular, mientras que los sillares de la sacristía se ven bien labrados, escuadrados, muy alargados y dispuestos a soga y tizón. Los de la espa-daña oeste son muy desiguales y se acomodan al primitivo muro occidental.
Las marcas de cantero no son muy abundantes y tie-nen un tamaño muy similar, que oscila entre los 10 y 15 cm. En el ábside sólo se han encontrado marcas muy sim-ples cruciformes, en ocasiones de finalidad funeraria. En la portada se observan otros tipos, como un ángulo agudo y trazos a modo de tridente.
Como muchas iglesias románicas (pueden verse nume-rosos ejemplos similares en las Cinco Villas, como san nicolás de Ceñito, los santos Julián y Basilisa de Bagüés o san Martín de Urriés), el templo primitivo disponía de un estrechamiento en planta en la zona de la cabecera que debió de ser suprimido al construirse, en el siglo xVi, las
capillas laterales y por ello no se aprecia en la actualidad. Este detalle nos indica que las obras del xVi fueron más
extensas de lo que a primera vista aparentan y afectaron a muros y bóvedas. La embocadura del ábside mide 6,30 m de anchura mientras que el resto de la nave, tal y como antes se ha señalado, alcanza los 6,50 m.
Al exterior, la iglesia primitiva debía de tener sencillos contrafuertes de los que, hoy en día, se conservan tres (no contamos los cuatro ubicados en las esquinas de las capillas laterales, construidos en el siglo xVi). Dos de ellos
contrarrestan al exterior el arco fajón, mientras que el ter-cero se sitúa a los pies del muro sur.
El acceso a la nave se abre en el lado sur y está consti-tuido por una portada abocinada con tímpano y tres arqui-voltas de medio punto. Las dos exteriores se adornan con una sencilla moldura semicircular entre dos escocias, mien-tras que la interior presenta la esquina sin ornamentación. Todas descansan en su correspondiente imposta de escasa molduración y ésta en jambas esquinadas. La imposta se prolonga por el contrafuerte que encuadra la portada en su parte occidental. La portada remata en una cornisa que apoya en cinco canecillos que carecen de decoración. Des-taca sobremanera el tímpano donde se incluye un crismón de ocho radios con las tres letras xps que aluden Cristo. La
letra p se completa con un pequeño trazo horizontal en
su parte superior izquierda que, unido al vertical, forma la
cruz de Cristo. Incluye las letras griegas alfa y omega pen-dientes de los extremos superiores de la x: lo rodean otros
diseños circulares, que Abbad Ríos (1954) describió como “una cruz aspada, tres rosas y dos estrellas”. En realidad hay hasta ocho símbolos circulares, dispuestos de manera simétrica y que contienen decoraciones radiales con posi-bles alusiones cósmicas. A la derecha del espectador se aprecia un “sol” con círculos concéntricos, dieciséis puntas y otros dieciséis “rayos” radiales que brotan como bulbos. A la izquierda, el motivo se presenta como una cruz pata-da muy ensanchapata-da. Estos dos elementos –los de mayor tamaño– se completan con dos rosetas de ocho radios, una situada sobre la cruz patada y la otra en la parte inferior del “sol”. Otras dos rosetas menores de seis pétalos se ubican en los extremos inferiores del tímpano. Completan el tím-pano un séptimo círculo que contiene una roseta de doce pétalos con recuadro en el centro y el octavo con treinta y dos radios. Todo este conjunto puede ser interpretado en clave de imagen cósmica y puede ponerse en relación con otros tímpanos de diseños simbólicos en torno al crismón, como el de Leache (navarra). Pero de la portada no sólo hay que destacar su singular crismón sino también las inte-resantes inscripciones que se localizan a ambos lados de la puerta de acceso, de las que lamentamos el proceso grave e irreparable de erosión que han sufrido, de tal suerte que hoy es imposible leerlas en su integridad. En el año 1927, el entonces alcalde de Asín, Frusctuoso Arbués, mandó hacer una transcripción de las mismas que se repitió años después, en 1943. El primero que las estudió fue Abbad Ríos en 1954 quien, sin embargo, no las tradujo. Hubo que esperar a 1992 para que Bernabé Cabañero subiza y Juan Carlos Escribano sánchez se ocuparan de su traduc-ción, que nos proporciona interesantes datos para fechar la construcción de la iglesia: “El día sexto de las calendas de diciembre murió Don Juan Abad, vicario de la iglesia de santa María de Asín. Orad por su alma un padrenuestro. En la era M: cc: xx: iiii al mediodía”. Del contenido de esta
inscripción se puede deducir que una primera fase cons-tructiva de esta iglesia ya estaría acabada para el año 1186. Otra de las joyas que posee la iglesia de Asín es el ciclo de pinturas murales conservadas intactas en el ábsi-de durante siglos. se encontraron ábsi-de manera casual el 4 de junio de 1978, pero no pudieron observarse con total claridad hasta que se desmontó el retablo mayor en el año 1981. Los especialistas las han datado en el último cuarto del siglo xiii dentro del estilo gótico lineal. Por su calidad
artística pueden considerarse como uno de los conjuntos murales pictóricos de mayor calidad y más antiguos con-servados en la provincia, tras los de Bagüés, Ruesta, Urriés o Uncastillo.
Tímpano de la portada Inscripción de la portada
La iglesia de Asín se corresponde fielmente con las características propias del románico en las Cinco Villas. En su fábrica se puede establecer referencias con un grupo de edificios, de reducidas dimensiones, que tienen un estilo popular y que se desarrollaron en la comarca en la segunda mitad del siglo xii. Así, por su nave única se puede
relacionar con ermitas románicas de las Altas Cinco Villas, como santa Lucía de sos, santa Quiteria en sibirana o san nicolás de Ceñito. También se puede establecer relación entre el ábside de Asín y los de Lacasta, navardún y la ermita de san Esteban de Gordués. Por la disposición de su planta, el hecho de que se trate de una nave única y dos capillas añadidas en época gótica tardía, podemos relacio-nar Asín con las iglesias de Urriés y Escó. Todo ello viene
a corroborar la gran dependencia artística y tradición constructiva que mantuvo Asín con las Altas Cinco Villas.
Texto y fotos: JAs
Bibliografía
aa.VV., 1980, p. 300; abbad ríos, F., 1954, p. 33; abbad ríos, F., 1957,
pp. 553-554; alMería, J. a. et alii, 1998, pp. 58-60; araMendía alFranca,
J. l., 2003, pp. 254-258; cabañero subiza, b. y escribano sánchez, J.
c., 1992, pp. 132-133; cuadrat, J., 1984, pp. 223-267; giMénez aísa,
M. p., 2007a, pp. 24 y 110-111; giMénez aísa, M. p., 2007b, p. 10;
lacarra ducay, M. C., 1981, pp. 4-7; Madoz ibáñez, P., 1845-1850
(1986), p. 85; palacios pérez, e., 1990, pp. 69-73; sanz Ferreruela, F.,