II Centenario de la batalla de Trafalgar : la campaña / Agustín Ramón Rodríguez González
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(3) corporaron nucvos n,wío~ C'~paiiOIl."." l."ntrc C'Uo~ el famu~u Sa1l/úJ/Il1l Irlllld'lrl} [os trr~ puentes 5Jnta Alla )' Rayo, Ysc Jücdl.lron otro~, con lo que la escuadr,l cOmbllUd:l _~1l11l6 18 n:lvíOS franceses y 15 esp;¡ñoJl."'. Los franceMs (l."nían l."SCa~l~ sus dotaciones dl."bido a las grandes bajas por epidemia (y al~as por deserción )' combate) de la camp;¡~a antcrior. y los españoles carecían del númCfO preciso de marineros expenmentados, que fueron susrimidos aumentando la proporción de soldados del Ejétclto embarcados. Eso, pese a los ffil(QS, era normal en la époC.1. incluso en la RDyuf Navy: la dotación de un buque de guerra se componía de los m.mneros o tripulación r de soldados'de Infantería de :-'1arina o en su defecto del Ejúcito.' quecom~ ponían la guarnición: Juntas, guarnición)' tnpulación componían la dotación, que es el gennlicio adecuado en .:astdlano pan referirse a los hombrn que fonnan Id de un buque de guerra. CualqUIer lector medlanJ.meme Interesado en el tema conoce las diSCUSiones entre españoles}' funceses sobre SI había que intentar la salida de C3;diz o no. Indudablemente los españoles preferían permanecer en Cádiz, donde los temporales otoñales e invernales pronto serían una pesadilla para los bloqueadores británicos, que desgastarían así inútilmente sus fuet7..as. Y desde luego, aquélla no era su guerra, no renían interés alguno en aUcar Nápoles}' mucho menos en rerminar confinados en Tolón, Muchos franceses eran de la misma opini6n. salvo algunos de los más ardientes y el propio Villeneuvc, que sabía que había defraudado al emperador}' quería restablecer su prestigio y obedecer sus órdenes. A ello se debió la salidJ. abortada del 7 de octubre, que el pusilánime Villenellve realmente no quería, pero 9ue esperaba frustrasen los españoles y así poderse evadir de la responsabilidad, Pero Gra-. vina no se dejó engaitar}' dispuso roda rápidalT1l."lltc, con lo que el contrariado fra.tlC~S tuvO que volver sobre sus 6rdenes. A esra salida frustrada sucedió el famoso Consejo, que tanto ha dado que hablar )' que es<ribir a historiadores}' nO\·c1ist.ls, en el que al fin }' al cabo se impuso la prudente postura española, avalada además por el precedente de la brillante defensa de Cádiz por la escuadra y cañoneras de Maz.lrrcdo en 1797. Pero el 15 de ocnlbre se supo públicamen~ re en Cádiz que Rosil)' ya estaba en Madnd )' que su destino era ir a Cádiz :l. rele\'ar a ViUencuve.)' rodos daban por descontado que el segrmdo recibirí.:l órdenes de voh'er a Francia p:m ser sumariado y. con seguridad, severamente castigado pot su ineptitud.. CuDndo "" JUpa que ']las¡1y se dirigia a Cádiz a rP/eDlJr a ~íi/enl!lJve, roro decidió sah'r a salvar ,su pros/fgio !J JU carrera y entonces el mISmo Villeneu\'e que en las costaS galleg;¡s no quiso arriesgar su escuadra cuando el premio era el desembarco en lnglJ.terra decidió el 18 de ocnlbre salir a toda costa, cuando lo único que estab:l. en tela de juicio era su prestigio personal y su carrera. Tal de~ cisión califica al personaje.. LA SAliDA en la mail~na del 19 de ocrubre la escual/cita combmada empezó a s.wr de Qdiz, Iba organizada en dos fucrzas: la escuadra de observación al mando de Gravina con dos divisiones cada una de seis navíos, y la linea de batalla al mando de VilIeneuve con tres escuadras cada llna de siete navíos. Sumaban así 33 navíos, 18 franceses}' 15 españoles, entre los últimos los {micos cuatro tres puentes aliados, con lo que la potencia efectiva estaba muy igualada entre ambos aliados.. Ttmpor4l1 mtmigo. fiJpu Jtl moJtJ.¡ litl mn:/o ftR.tryo», JL 101 b¡ua tspflñoltI F Si lfuorpor.trOn m Gid,z l/ l.J flotl/ ¡mMtSll ~k JL fA ¿,~ InlW1Í1l litl Allánlllo; Si IlIlvó lit U bat~11a :'Ilm&r, ffl:.l tOmNu lit Tmft~r-I#, lit J .\L H:Jkim"prroIUnUllbló Illá lomrnrl~ f'Mttnqr (MILItO Nlf\'<tr "rnl. Como ya sabemos, los buques de cada nacionJ.lidad iban me7.dados )' a cada dms16n o (SClI:l.dn iban ;¡grrg.tdos las seis fragatas)' dos bergantines franceses. Los españoles utllll'~n ID dotaciones de sus unidades menores para reforzar las dt: los ndvíos. Los fTanceses. sin carronddas, que daban a los británicos una gran superioridad de fuego a corta distancia, confidbm en poder pasar al abordaje. Pero el fuego de metraUa de las carrorndas )'10 débil de sus dot:lClones, pese a que se habían integrado en ellas las tropas de desembarco. convertían tal táctica en algo dl.' eficacia muy dudosa. Los españoles, pese a no estar falros de hombres, pues al suplir los huecos de marinería con soldados los buques llevaban en total algunos centenares de hombres más de los reglamentarios, no pensaban en el abordaje, ya que habían reforJ:ado considerablemente su artillería con los nuevos obuses diseñados por Rovira, de análogos efectos a las carronadas. Curiosamente sucedió que los navíos británicos y españoles llevaban más piezas de artillería que las que indicaba su porte. por lo que un navío de 74 cañones llevaba en realidad más de SO. Los franceses Uevaban tam-. biEn alguna piea más, pero en mucha menor proporción, La idea era que la escuadra de observación de Gra\w c'\'olucioIYS(' con independencia en misión de reconocimiento primero r como reserva de la IíneJ. de bdtalld después, acudiendo allí donde fUera más necesaria. Pero tan prudente organización no tardó en ser arrojada por l:t borda por Villenem"C. Tras hacer remxedcr a las fragouas enemigas, que pasaron la información de la salida a Nelson, la escuadra combinada maniobró hacia el sur, hacia el Esrrccho, pero VÚ]eneuve con sus órdenes consiguió que en \'ez de dos cuerpos separados que se podrían apoyar IlluruamenU" L1 escuadra de obscrvación fUera simplemente la cdbezd de ulla larguísima línea pr!lcrica~ mente imposible de manejar y expuesta a ¡as táctica.~ brit."inica;; de corre}' Cllvolvimicnro. Despllrs de IIna corta navegación con poco viento y mala mar al amaneccr del día 21 se descllbri6 hacia barlovento a la escuadra de Nd~ son, formada en dos collUnnas: la de barlovento al mando del propio Nelson con 12 navíos, incluido el insignia V!tI(II)', y la de sotavento dirigida por Collingwood con 15, insignia en el Rl:ryllI5<n-ymgn. Aparte estaban cuatro fragata.'> y dos unidades menores..
(4) ,..---------------~----------=_iiiiiiiiiiiiii¡¡¡¡¡¡¡;:;;;;=;;;;¡¡;;;;;;=:==i"·-- Al poco lo hi,w clBrtcWlflllrf, ~iem[;¡s 'lue. I. I. I. I. ~I. ¡ji. I. I. La británica era algo inferior en m'lInero, pero tal inferioriddd gucdaba compensada por el hecho de quesicrc de los n:l\'lOS cmn de tres puco[es contra los cuatro aliados por el hecho de hallarse inmediata 00':1 división de seis navías, otro de ellos de tres puentes, que NrIson por alguna razón no quiso incorporar a su escuadra, pero que estaba a mano en caso de nec~idad. La inrención de Nelson, bien conocida y di~u1gada postrnormente, era atae.ar la larga e incontrolable línea enemiga en dos columnas: un1. atacaría el centro aliado para tener así la seguridad de neutralizar al jefe enemigo, mienrns que la otra aGlC3lÍa la reragu.m:Ii.a enemIga en\'Olviindola y destru)'indola sin que el com-. r. pos y navíos aislados, muchos de éstos ca)'c-. ron a sotavento con pocas oportunicbdcs de luchar, y los otros estuvieron dur:l.nre la aproximación de [os británicos más atentos a no chocae entre sí (pese a [o cual hubo algunos abordajes)ya intentar Rcomponcr b malrrecha línea que a ocuparse de sus enemigos. Especialmeme afectada fue la escuadra de observación de Gravina, ahora en retaguardia, y que precisamente por ello se vio compleramente desorganizada por la moportuna virada. En \'ez de act\lar como una reserva al contraaraque se vio condenada a soportar lo peor del ataque enemigo sin poder prácticamente maIÚobrar, con los buques casi pandos yen facha.. prometido centro o la aislada vanguardia pudieran acudir en su socorro. Pero más importante aún que las tácticas era el conocido liderazgo de Nelson, qut' supo enrusiasmar a sus subordinados al comunicarles su plan (a diferencia de ViUeneuve, que no tenía plan alguno ni supo mfimdirese cspíritu entre sus hombrcs)ysu convencimiento de que cada uno se portaría lo mejor posible, lo que estimuló su propia iniciativa sin esperar flasivamence a reeibir6rdenes, lo habitual entre sus enemigos. Por último, Villeneuve facilitó aún m.'Ís las cosas a Nelson: preocup...do porque iste envolviera su retaguardia y queriendo tcncrOdiz bajo el viento. ordenó una. vira.da por giros si· multáneos a toda su flora. invirtiendo su rumbo y formación, con 10 que la anterior rctaguardia (al mando de Dumanoir) pasaba a ser la vangtlardia y volvía al puerto del que acababa de salir. Esra maniobra era dificil de haccrindusopara flotas más adiesLTadas y conjuntadas que la de Villeneuve, pero además con poco viento YIn.1l.1 mar, como se hizo, convirtió la línea aliada en un desastrc }' facilit6 el triunfo de Nclson. pues la formaci6n quedó rota en divt'TS05 gru-. 9tld.J importan/e que IlJJ lácllcm flfD el conocido lidemzgo tk %bon. que JUpo enlwíl» mar a SUJ. Juhordinados. EL COMBATE (7)ara ofrecer una más comprensiblt' aun· que somera y esquemárica idea del famaso combate, dividiremos la acción en dos que se corresponden con las dos columnas británicas. Los 12 navíos de la de Nclson se dirigieron contra el centro aliado, compuesto de sil'te navíos, pero los J/rro5 y N~ptunt franceses y el San Ltandro español habían caído a socavenro y no quisieron o no pudieron parricipar seriamente en el combate, sino que se limitaron a intercambiar algtmos inefectivos cañonazos a larga distancia antes de retirarse al comprobar el resultado adverso. Así, los 12 navíos de Nelson (entre ellos cuatro de tres puentes) se pudieron dedicar con toda seguridad a aniquilar a los únicos cuatro que les hadan freme: el insignia fran. cés Bl/Un/aun dI' 80 cañoneS, el RrJoUlabk de 74 y los españoles Sant(Slma Trl1liJaJ de 136. -r. los dos españoles segufan resistiendo a rodo trance. Llama aqu¡ la atención la diversa ma-. nera de combatir de cada uno de los alia. dos: los franceses se lo jugaban todo a una aren un primer empuje terrible, pero fracasado éste. las diezmadas}' agotadas dotaciones no podían resinir largo tiempo y rendían su buque con relariva rapidez, mientras que los españoles, que se basaban en el fuego aniUero y en la resistencia, eran también más pausados pero aguamaban mucho más tiempo. Al fin }' al cabo por aquellos años}' en tiern los franceses brillaron en batallas decidIdas en pocas horas, de Austerlirol a \Vaterloo, mientras que los españoles desracal;i. DifrTm(iI1. rU lÍnimo. Los s"t~ run'Ícs tÚ Dw~nClr. 1JS,:;:¿n, ~n;;=~::7:: T-. rflfJ;¡~~ fUllos bntlÍnU'OS ¡,.J,{,gn. .J.tnto m ti {mIro Jt la liMa aIw/a. Sókl tI ..Ntptvllo., al m.:Jn40 Jt HJd6 (Jnrd:.), lutbó bnollamm/l {On/fIf rl fI.1\flfwtaul'lf y {I «SJNlrtultu kta lfW mi (lIW mJs rrmtdlo lfW rrnJlfSt. y el 54nAgustin de 74 teóricos, pero que en realidad Uevab... 80. El VllTcry quiso COItlr la línea aliada pero, tech.u.adoporcl Bum'lttll"yeI TnlllJaJque lecortaron el paso estrechándose entre sí. vmo a caer sobre el RtJ()Utabl~. Éste 110 era enemigo para el gran tres puemes inglés, pero su comandante, Lucas, ordenó abrir un fuego rremendo preparatorio del abordaje. Fue en ese 100mento cuando un tirador francés dcsde Ilna cofa hirió mortalmrnte a Nelson. Por un 1ll0mento los del Virtory flaquearon. pCI'Q cuando los franceses ya se preparaban para el abordaje acudió otro [res puentes. el Ttllltrairr, que con sus descargas diezmó a los franceses y permitió la recuperación de su compañero. abru. mando seguidamente los dos mastodontes al más pequeño navío francés hasra que éste tuvo que entregarse.. ::s:rc::~: ~:r~~ gw..a y Gerona. Mientras tanto, los siete na.v1OS de la ahora. v:mguardia d~ Dumanoir asistían impasibles a la agonía del centro aliado sin prestarle ayuda pese a las insistentcs órdenes de VilIeneu\'e. Al final. y cuando ya los dos n... víos españoles esuban sentenciados, Dumanoir viró con cinco de los SU}'OS (los orros dos se separaron y apenas intervinieron en el combate) y dio una pasada a media distancia cañoneándose con los británicos, hecho lo cual puso rumbo al Atlántico y abandonó las aguas de la baralla. El único español que le acompañaba. el NtptulIo, al mando dI' Valdfs, luchó heroicamente contra dos navíos hritánicos hasta que herido Valdfs. con serias hajas}' daíi.os. tuvo que rendirse como sus compañeros Tri/lidad y Sall Agustín, verdadcramente heroicos, pues aguantaron varias horas tras la rendición de Villeneuve y fueron los dos navíos españoles que más bajas tuvieron en [a batalla. Dos navíos más cayeron ante la columna de Nclson, (os franceses Fougurnxe lntrrpidt, que.
(5) 30. acudil'rOll drsdl' lll;ís ;llrh t'n tina vana tentativa de sOC"urro y, rodeados por V.1tiOS enemigos, no tardaron en sucumbir. En resumen, los 12 navíos de Nelson se habían enfrentado solamente a cuatro navíos del centro aliado. abrulllándolos lógicamente: orros nueve na\'íos aliados apenas lucharon )' se rellraron unos 11.1cia Cádiz. }' los cuatro dr Dumanoir hacia mar abieno. n\lenrras que ránicos sin que sufneran mulos únicos rres que imentaron cho fuego defensivo. ayudar a sus compañeros caCada navío bmámco cruzayeron a su Vf'Z. M:íls que mé· ba b.línea por la popa de uno riro de los brltámcos, había aliado y apron'chaba el mosido la pobrísima actuación mento para lanzarle a corta como jefes de Villeneuve }' de dIstancia una terrorífica desOumanOlr lo que explicaba el carga hacia la popa. la partC' resultado. acristalada y más. (rágil de un Otra lucha mur distinra tu\"O n..wío de 1:1. época. L1S balas dC' lugar en su estela en~ los 15 los cañones recorrí:m así los n.wíos de C..oUmgwood,los cinbuques aliados de popa a proa co restantes de la escuadra al sembrando los destrozos C'n ProtllgonislaJ. 1:1 pnnwr lnup« mando de Álava pnmera de bn,ál1/(Offlwt<lrllllilltilalutJa cañones. mástiles)' hombres. b línea de batalla) y los 12 de Para multiplicar sus efectos, ~ll«.R~IStn.'fmI¡g»,Jr la escuadra de observación de los británicos disparaban con Col/",gwood (.sobrt nlllS lílltllS)' Gr.wina. doble y triple bab. lo que si fI1Ol11sionlSbwtrol1joltill'llnOS Ya sabemos que esta parte de bien disminuía la potencia de navíosparil rrnJiraullO la línea aliada estaba en comcada proyectil no dismllluía su so¡", comojumm los tMM Jil pleto desorden, y, de nuevo, vaefecto, pues los disparaban a . . San Juan NtpOlllucmo» y Jrl nos navíos sot<lvcntcados apebocajarro yeso aumentaba las «BaJxll1/1l1f, rÚ Qmrruca nas pudieron entrar en combabajas y daños, especialmente (amba, a la izquitrda) y A/1il1.1 te, pero aquí la luch., file mucho en un punto tan importante Callano (dtm/,.;¡) rqxctivammtr. más dura y empeñ:ld:l. También como la popa, donde iban los es mucho más difícil de re· mandos y el tim6n. consrruir, pues roda se resolvi6 en una conUna vez cruzada la líne:l y tras aquella defus:l melé en que se enlremezclaron unos y moledora descarga. el navío británico no se pootros, \':lfiando constantemente su posición. nía en paralelo al navío atac:ldo, sino que lo baEn general. y esquemáticamC'ntC', las co~ lÍa diagonalmente con sus cañones por las sas sucedieron así: la formaci6n británica aletas o extremos, de tal modo que todos los no cruzó la muy desordenada línea cnemiga cañones británicos er:ln thiles mientras que la por un solo punto, sino por muchos a la vez. mirad o más de [os del atacado apuntaban al Justamente la disconrinuidad de la línea aliavacío. Ello se veía facilitado además por la da hizo posible el acercamiento de los bri-. lIuyor ap{'rlufa de portas en los navíos IIlgJe. ~rs¡ que les permirían hacer filego a los lados en mayor ángulo {Iur los rsp:lilole, y (rance~e,s. U navío siguiente repelÍa la descarga por popa y ar.1Caha desde orro ángulo. reirer,11l10S. ca'>i mUlca ell paralelo. al nado aliado. Y}'il "Ólo era cuesrión de tiempo el que éste se diera por \encido. En ocasiones hicieron (alta más buques p.1ra rendir a uno solo, como fileron los casos notorios dd 5<l'IIJUQI1 .Vqx"'II/(N1o)'del Bahuma, 1n.1ndados respecri\'amenre por Cosme Churruca r por Alcalá Galiana. cuyas resls· tcncias fueron heroicas. pero siempre los britameos se las arreglaron para atacar varios Juntos a uno aliado, rendirlo )' tras eIJo lanarse sobre la siguiente \'Íctlma. Carece por tanto de realid.ld el insistente mito de que los briránicos disparaban tres vece~ más rápIdo r con mejor punterÍ;¡ que los aliados, hecho }".:I. dC'smentido en Fmisterre, y que ahora no aceptan ni los más serios historiadores británicos. Tampoco puede aceptarse el de que disparascn prefcrentemente y casi en exclUSiva contra los cascos}' no la arboladura (supuesta ráctic;¡ de sus enemigos), pues de ser así no se entiende cómo la generalidad de los buques españoles y franceses quedaron tras el Com· bale completamente desarbolados y privados de movimiento. El primer buque británico en cortar la lí· ne:l aliada en todo el combate (ue el Royal 50Wrtig'l de Collingwood, quien Jo hizo por la popa del Salita Ana, insignia de Álaya. Pese a I;¡ de.scarga inicial por popa, el español se defendIó muy bien (era de los úlrimos alistados)' por dio menos preparados y de dot.1ci6n más btsoña) y dejó a su contncante inglés t;ln malparado que Collingwood tuvo que trasbdarse a la fragata EuT)'Q/us, aunque el desrrozado español ruvo al fin que rendirse. La mayor desgracia del combate ocurri6 no a mucha dl.stancia, cu:lndo el navío francés Aml-. lit. destrozado por el fuego ellrmigo. se incC"lldló y vol6 por los aires ante la consternación de lo!> numerosos t<'stigos de la m,'LSaCl"f". pues [,1si rod:l su dotación se perdió con el buque, Mientras t.lnto Gravina se h:lbía batido he. roicamente en su Insignia. el Príl1lrpt Jt t1.Slu_ nas, r resultó herido en un brazo, así como su jefe de Esrado Mayor. Esca.ílo. C1ía p la noche }' la batalla estaba perdida, así que Gravina llamó a los buques que aún resistían y ordenó la retirada. Su a\'eriado buque tuvo (jue ser remolca.do por una fragata. En esta parte del combate los aLados habían pen1ido diez nanas apresados r el francés volado. con lo que b cuent;,)o total ascendió a 18 na\'ios perdidos dc los .U que intervinieron.. ..1?A disconlinuidad de la lintll1 aliada hizo pwible el DCeTClJmiento de las bnldnicas .sin que. su/nemn mucho fúee> tkfensloo EL CONTRAATAQUE Y EL TEMPORAL. nos briránicos tomaron posesión de sus 17. oJ..:; presas, trasladaron a ellas destacamen-. tos de soldados y marineros para que las custodiasen, lloraron la muerte de Nelson }" sus numerosas bajas, e intentaron reparar sus cas· 1igados buques remolcar los averiados apresados hasta Gibraltar. Pero antes de que pudi~rJ.n hacerlo estalló el temporal que vení:l amenazando varios días y la lucha fue ahor:l contra Jos elementos. En Cádiz estaban Jos otros 1 I navíos aliados (aparre de los cualTO de Dumanoir que se separaron de la flota), varios de ellos demasiado dalia dos por el combate o por el temporal. Pero Gravina y Escaño. aunque heridos, no se dieron por vencidos y ordenaron una salida al contraataque. La salida, uno de los gestos más valientes de J;¡ historia naval y pese a ello. pocas veces re-. y. r.
(6) cOl"dado y valorado como se merece, se cfecUló el dia 23 aprovechando un.l calma relativa del temponJ con los tuS Ilavios españoles y cuatro fTancCStS que habían quctbdo útiles, así como las casi intactaS fragataS y bergantlncs. Con Nchon muerto, sus gra\es daños y b.ljas, agotada por el combate r el temporal. la flota botánica no supo responder adecuadamcnte al ataque de la pe· quelia división, mandada por el francés Cosmao, d más antiguo de los comandantcs, y CoUing. ",>OCi, evidentemente impn:sion.do, mandó abandonar las presas, incluidas sus guardianes brit.i.nicos, tru cortO combate cn ¡¡lIC varias dc las dOlaciones de los navíos apresados se alzaron conna sus vigilantes }' recuperaron el control de sus buques. Al final los ingleses sólo pudieron conscn'al' ;ú Nrpt:'mU{fflO, &&Jltla, Son lUifonso y al francés Swiftsur{, mientras todos los demás o eran recuperados por la afortunada salida o abandolUdas a su suerte intentandoon ganar la cosUo saho algunos que, como dTrinichd, fueron Incendiados por sus eaptorrs para im~ir su rteuperación por el enemigo. Así se sah'ó, por ejemplo, el heroico Sonta AnA. Pero el temporal arreció y muchos de los rescaudos y aun de los rescatadores terminaron por hundirse o por n.lufTagar en la costa con un saldo de miles de víctimas, especialmente los heridos gra\"Cs. La población de Cádiz )' de todas las localidades costeras se mleó en la humanitaria labor de salvamento de los náufragos, entre los euaJ.es había muchos británicos, a los que se uató de tal modo que el mismo Collingwood ~deció públicamente el hecho)' permitió rápIdamente el canje de prisioneros o la puesta en libertad de otroS, especiahnente de los heridos que habían quedado a borclo de los buques ingleses. Afortunadamente la terrible masacre. Mutrlt Jt Ntlson. 5in ti gran Illmmmu, daños y &tpu, LjIcta 1m,.inU'1l só/., PNlÚl torutr'\\lr .. 1M rspa;to/n «Neponllumc", «&butrUl», «.lwm IlJtjrmso.. y alfnln{if «5WlJwm.. I"On gr<n'N. se vió paliada por la hwnanidad de unos y otros después del combate. El balance total arroja unos 447 muertos y 1.262 heridos enrre los británicos, cifra oficial que nos parece menor de la real por diversos factores que aquí no podemos detallar. de un total de IS.200 hombrcs. Los españoles tuvieron unos 1.022 muertos y 1.383 heridos de sus casi 12.000 hombres,}' los franceses un total de 4.181 bajas de los alrededor de 13.000 que fueron al combau~. Las cifras de los aliados tienen una mudu mayor proporción de muertos por los ahogados en los naufragios. De la flota combinada, }' aparte de los cua.tro navíos de Dwnanoir, sólo quedaron cinco navíos españoles, enm ellos el insignia PríNlpe Je As,unas, de Gravina, }' el .Mn/d Ana, cinco fTanceses y las fragatas y bergantines, de los que se hizo cargo el almirante francés Rosily, que llegó a Cádiz el día 25, s610 cuatro después de la baralla. Ya sabemos la muerte de elson. Gr.wina, herido en un brazo, murió pocos meses después al gangrenársele la hcrida. Villeneuve fue 111'· vado prisionero a Inglaterra, luego liberado y devuelto a Francia, donde fue detenido y (on-. /. dUCldo a juicio. Pero apareció muerto una mañana en una posada durante el viaje. Napoleón decidió que se había suicidado, abrumado por su responsabilidad en el des"lStre. Parece una forma extraña de suicidarse el darse cinco puñalachs en el pecho con un cuchillo de mesa. Al lector dejamos ti juicio de lo que realmente pasó. La guerra, 1I1c1uso la marítima, siguió todavía largos años dcspués deTrafalgar. Los franceses ya habían abandonado sus planes de invasión de Inglaterra antes de la batalla, como sabemos, y se concentraron en el corso contra la navegación enemiga, mientras Napoleón inlent1ba ashxiar la economía británica c~· rrando a su comercio todos los puerros curopeas. Pero la contienda duró aún otros diez años. Par. los españoles, el acont~cimiento más imporunte de la guerra con Gran Bretaña después d~ Trafalgar fue el doble intento de invasión británica de nuestros territorios del Plata. Pero allí el capitán de navío Liniers, al man· do de fuerzas de Marina de las milicias. r. locales, infligió en IS06 y IS07 dos duras derrotas a los británicos. Los designios de Napoleón para España siguieron adelante y poco después consigui61as abdicaciones en B.ayona de Carlos IV de su hijo Fernando VD, lo que provocó d levantamiento popular dd 2 de m:l.}'O de 1808. Ello implicó una nueva guerra en la que los españoles eran ahora aliados de sus antiguos enemigos británicos y enemigos de sus otrora aliados franccses. Por cierto, que aquello sigmfic6la toma de la escuadra franasa de RDsily por los españoles. Contando ron que los cuatro navíos de Dumanoir habían sido interceptadOS y apresados por una división inglesa al mando de Stracham cerca de Finisterrc. reslllr6 que ni uno solo de los malhadados navíos de Villencu\'e consiguiÓ mlver a Francia.. r. CONCLUSIÓN omo hemos visto, Trafalgar, pese a los mitos acuñados especialmente por hIStoriadores )' novdisras anglosajones, distó mu00 de ser una batalla decisiva. Los planes de 111-. C.
(7) ¡ I 11. v;}sil'm de 1J1~LlttTr;1 y.l h;lbi~n sido a!'>;mdonados y Napolrón sólo ~"'t'l1s;¡b.1 urili/":lfsu Manna ,y la esp.lñob', ('11 un,1 guerra de corso o con rápid",; il1cunjon('~, sin arricsg:ar grmdcs batallas. T.lmpoco es cieno que el célebre combate fuera el hito que marca la dccadenci:l. de la. Armada española forjada durante el siglo XVIII. Es cieno qUE' se perdIeron dic;¿ navíos, pero la pérdida fue pronto compensada por los cinco de Rosily y por el Allas, que como recomad. e11ecror. quedó ro Vigo. Aun conundo con Jos dos perdidos en ¡:inistttre.e1 sal~ do negativo de S('lS n.,,,,;os no en demasiado lffi-. pon2l1te para una flota quC':, incluso después de Trafalgar, ~guía siendo la lercen del mundo, con 45 naxíos )" 30 fragatas, a los que habría que añadir los seis y la fragaL1 aprcs.ldos a los (ranc(SCS en. 34. 1808.. Lo \ndadt'r.Ul1enrc lkclsi\'o para el poder na\"al español fue la posterior Guere;¡ de la Independencia: con la c.ui (Ou.lidad del territono nacional im'3d,do por los fTanCCSCS)'L1JJL1rSegurapor los ahora aliados ingleses. todos los esfi,erLOS en hombres y dmero se fueron para el vital Ejército de tiem. dejando por completo des.1mparada a la Manna. FallOS de mantenllluento. de pertrechos de todas clases y hasta de dotaciones.los espléndidos navíos st' fueron pudriendo en los arsenales, )' aquellos establecimientos mdustriales, que esraban entre [os pnmeros del mundo, fueron progresivamentc abandonados y dejados poco !llenos que en la ruina. Ni en la Guerra de la Independenei., ni en las sigui en res de Emancip:¡eión americana perdieron los espaiioles un solo navío por acción de guerra, pero menudearon los perdidos en accidentes. por n,1\'egar en pésimas condiciones. y aun más, los desguaLados en los arn-nales por no tener fondos para su conservación. Así. buques que hubieran podido tener todavía una larga vida se fueron perdiendo hasta que al h-. n.,1 del reinado dI' Fl'fll.lnclo VJI_,ó[o q\lcd;¡b.,n tres, uno de ellos ju~t;¡mcntc clllrros (rancl~_', apresado a Rosi1r Tampoco Trafalgar ,igniflcó ];¡ pérdida del imperio ullramarino. pues é~tc M' perdió por el d = de em.mcipación de Sus pobladorcs. no porque pasar:L :L form:Lr panr dI' las colonias briránicas como hubiera sido de eSl*rar. El mejor punto de comparaCIón pucde st'r Porrugal, nuestro "ecino)' hcnnano, que era una apreciable polrnCla lla\'al }' colonial en el siglo XVW. Tradicional altado de Inglalrrra. Portugal no tuvo qur sufrir ninglm T raf<llgar. Sin embargo, sí debió soponar la im-asi6n Francesa }' el empuje dc las nue\'as tde:Ls con un desenlace bast':1.I1te p;trecido al esp:mol: la qUIebra de su poder na\<lI. que a p;trttr de entonces fue anecdótico; la pérdida de su gran coloma americana dI' Brasil. que SI' declaró independiente; r una guerra ci\·illnlrrn.1 entre libtt:lIrs}' absolutistas para terminar relegado.a ser Wl..1 potencia de rango infcnor como resuh:tdo final.. CTrafalgar fue un doble Mo. el culmen de ItJJ oiclorilJJ ntJ()(Jlro briltinlcos !J el inicio de su exptJ/llión económiclJ. {J. imperitJl. Trafalgar no significó la con'llllsla de los mares por Gr:ln Bretaña, conquista que }':l había logrado en las guerras anteriores y además debió seguir luchando en ellos COlllr;l los fr:Lnceses hasta IR I 5. Lo (llle sí puede signifIcar T'ra(',lgarrs un doblr hito: 1'1 c!llmen de 1;L~ numerosas victorias navalrs bridnieas desde L793 )' el inicio de su expansión económica e imperial durantr todo el XIX. lo que convirtió a Grm Bretaña duranre ese siglo y eJ primerlercio del siguiente rn la primrra potencia naval, colonial y comercial del pbnCla. Pero un hilo no es una causa ni para el sensacional a~censo británico en el XIX, ni para la decadencia española en rse mi,mo. f(Pri"d~ rk AJ-tu..uu». A1"2"t Ji los na4lro non,os lit DumJnolr, lit f4 flet~ (cmb.~ ~ .¡wr¿ron mMOjranult'S y. (ltttlS. (ln(o tSf"lñ.>lts, tnl". SIglo y ni siquiera p:Lr:L la mucho más mmedl3ta derrota dt" !':apoleón. Siendo una batalla muy importante. Trafalgar no fue decisua en esos}' otros aspectos, como pocas bauUas lo son por sí mismas, pues los hechos que muelten los acontecimirnros humanos son mucho rn.is complejos r actúan durante mucho más tirmpo. Para zanpr definitiv;unente la cuestión del significado y repercIISiones de Tra(,11gar. cabe unaginar lo qur hubiera pasado previsiblemente d.. scrtma vietonaaliada: b rrilUlfante pero muy baqueteada flota franco-española hubiera deb.ldo Yol\'cr a Cádiz para reparar sus graves avenas}' reponer pertrechos y bajas. l)idlOl tarca hubiera sido muy problemática dado que el esh¡ev.o anterior por prcp:Lrar la flora había con. sumido los rrcursos del arsenal y sobre todo por el prrcario estado de la Real Hacienda española.. Purs bien, aproas n::parada la flota SI' hubiera enContrado con una de rerresco británica, pues COmo ya hemos dicho y dada su gran supe-. dios ti ItlSW'U1 ir Cranllól (Musro SIt\'ol1. nandad numérica en buques, Gran BrclW hubiera podido situar sm mucha dificu1t;td frrnte a Cádiz a las pocas semanas otra flota equi\'dlenle a la derrorada.. • En resumen: para reequilibrar la situación global, los aliados tenían que haber \'encido consecutivamente en tres barallas dI' ].,s dImensiones y resultados dI' Trafalgar. algo por emero futt:l. de las posibilid:Ldrs realcs. Tra61gar queda así sólo como la liltinu connrrnación dI' lilla hegemonía na\'al britániC;l t"\'¡deme al menos desde 1793. r::c. ~-p"IartAlaliGalw.o.E1,~"'T""'~r,IIl''''l/tOdt. H..I<JtUrCuJn=N.,.,J,M>oind.ZOOJ,Z ...k ~. A.Gui.=,A R-w-rG.llcttrón (mord,rwi<l<'t'O). I~].I-" or/M..... M2rá.>/ PI>ns. ~. MJdrid. 2OO-l. Agustin lUmOn Rodriguu Gomlln. t.J+t.y ti.. ~--..J~ltJ""'XVU1,ACTAS,M~. ZOOS.
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