S E G U N D A T E M P O R A D A P R O G R A M A 8
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Sala Nezahualcóyotl Sábado 16 de junio 20:00 horas Domingo 17 de junio 12:00 horas Orquesta Filarmónica de la UNAM
Elim Chan, directora huésped Programa
Ludwig van Beethoven Concierto para piano y orquesta no. 3
(1770-1827) en do menor, op. 37
I Allegro con brio II Largo
III Rondo. Allegro
(Duración aproximada: 37 minutos) Lukáš Vondráček, piano
Intermedio
Antonín Dvořák Sinfonía no. 7 en re menor, op. 70
(1841-1904) I Allegro maestoso
II Poco adagio III Scherzo: Vivace IV Finale: Allegro
(Duración aproximada: 35 minutos)
Lukáš Vondráček Piano
Lukáš Vondráček tuvo su primera presentación a los 4 años de edad y a los 15 ofreció un concierto como solista con la Orquesta Filarmónica Checa dirigida por Vladimir Ashkenazy, seguido de una gira por Estados Unidos. Realizó sus estu- dios en la Academia de Música de Katowice en Polonia y el Conservatorio de Viena en Austria; posteriormente tomó clases con Hung-Kuan Chen en el Conservatorio de Nueva Inglaterra en Boston, donde se graduó con honores. Ganó el Concurso de Piano Hilton Head, el Internacional de Piano Unisa de Pretoria en Sudáfrica, el Interna- cional de Piano de San Marino y el Premio Raymond E. Buck en el Internacional de Piano Van Cliburn. Ha sido solista con la Orquesta Filarmónica de Londres, la Sinfónica de Viena, la Filarmónica de San Petersburgo, la Orquesta Gulbenkian, la Orquesta Philharmonia, la Real Filarmónica de Liverpool, la Orquesta de la Tonhalle de Zúrich, la Sinfónica Alemana de Berlín, la Sinfónica de la NHK en Japón, la Sinfónica Nacional de Washington, la Sinfónica de Cincinnati y otros conjuntos; bajo la batuta de Marin Alsop, Paavo Järvi, Gianandrea Noseda, Christoph Eschenbach, Zdeněk Mácal, Pietari Inkinen, Vasily Petrenko, Jakub Hrůša, Christoph Poppen, Anu Tali, Krzysztof Urbański y Michał Nesterowicz, por mencionar algunos. Ha ofrecido recitales en países de América y Europa. Ha gra- bado música de Mendelssohn, Liszt, Janáček, Dohnányi, Haydn, Rachmaninov, Prokofiev y Brahms.
Fotografía: Irene Kim
Elim Chan Directora huésped
Originaria de Hong Kong, Elim Chan obtuvo títulos en el Smith College de Massachusetts y la Universidad de Michigan, donde fue directora musical de la Orquesta Sinfónica del Campus la Universidad de Michigan y la Orquesta Pops de Michigan. Recibió la Beca de Dirección Bruno Walter en 2013.
Tomó clases magistrales con Bernard Haitink en Lucerna.
En 2014, al convertirse en la primera mujer en ganar el Con-
curso de Dirección Donatella Flick de la Orquesta Sinfónica de Londres, fue de-
signada directora asistente durante la temporada 2015-2016. Desde 2017, es
directora principal de la Ópera de Norrland en Suecia. Fue designada participan-
te en el programa Beca Dudamel de la Orquesta Filarmónica de Los Ángeles. En
2016, Valery Gergiev la invitó a dirigir la Orquesta del Teatro Mariinsky en San
Petersburgo y la Ciudad de México. También ha sido invitada a dirigir la Sinfóni-
ca de Lucerna, la Filarmónica de Luxemburgo, la Orquesta Nacional de Bélgica,
la Orquesta Juvenil Australiana, la Orquesta de Cámara de Lucerna, la Sinfónica
de Norrkoping, la Filarmónica de Gran Canaria, la Orquesta Nacional de Lille y
la Orquesta Haydn de Bolzano y Trento, la Sinfónica de Chicago, la Sinfónica de
Berkeley y la Sinfónica de Londres. Ha participado en el Festival Musical Olimpus
de San Petersburgo, el Festival de Música Contemporánea Cabrillo y ha colabo-
rado con Pinchas Zuckerman, Marin Alsop, Gerard Schwarz y Gustav Meier.
Ludwig van Beethoven (Bonn, 1770 - Viena, 1827) Concierto para piano y orquesta no. 3 en do menor, op. 37
El semblante bañado en sangre, Jean-Baptiste Guindey, suboficial del 10º regi- miento de húsares del ejército francés, nunca imaginó que el pecho que atra- vesaba con su sable no sólo era el de un valiente soldado y general enemigo que de un tajo le acababa de desordenar el rostro, además de príncipe prusiano so- brino del rey Federico Guillermo II de Prusia, sino el de un excelente pianista y notable compositor cuya primera obra publicada había sido su Quinteto para piano en do menor op. 1, y de quien su maestro había dicho en alguna ocasión:
«Usted no toca como un príncipe, sino como un pianista.» Treinta y seis años des- pués de aquel triste 10 de octubre de 1806 en el que en los campos regados por el río Saale el ejército prusiano fuera derrotado por la Grande Armée de Napoleón y Luis Fernando de Prusia descubriera el final que el destino le había deparado a los 33 años de edad, Franz Liszt compuso su Élégie sur des motifs du Prince Louis Ferdinand de Prusse (Elegía sobre temas de Fernando de Prusia), para honrar la memoria y el talento del hombre que había sido uno de los discípulos más apre- ciados por Beethoven y a quien había dedicado su Tercer concierto para piano y orquesta en do menor.
Aunque los primeros esbozos del Concierto en do menor se remontan a 1797, y por lo tanto son anteriores a la composición de su Concierto en do mayor (el cual, aunque fue publicado como el primero de los cinco que compusiera, es posterior al Segundo en si bemol mayor), no sería sino hasta 1800 que Beethoven terminaría de componerlo, o cuando menos de darle forma a la parte orquestal y asentarla en el papel. Es famosa la anécdota contada por Ignaz Xaver Ritter von Seyfried (director de orquesta a cuyo cargo estuvo el estreno de la ópera Fidelio), según la cual Beethoven lo había invitado para que le diera vuelta a las hojas de la partitura la noche del estreno del concierto, el 5 de abril de 1803:
No vi otra cosa sino páginas vacías, cuando mucho en una y otra unos cuántos jeroglíficos totalmente ininteligibles para mí, pero que él había garabateado para tener algunos puntos de referencia. Tocó prácticamente de memoria todo el con- cierto pues, como era frecuente, no tuvo tiempo de poner todo en el papel. Me lanzaba una mirada secreta cada vez que llegaba al final de uno de esos pasa- jes invisibles, y mi poco disimulable ansiedad por no perderme en los momentos decisivos le divertía grandemente, y todavía reía al recordarla un año después, cuando por fin anotó la parte del piano para el concierto en el que su alumno Ferdinand Ries se presentaría por primera vez en público.
Escrito en el período en el que Beethoven poco a poco iba dejando atrás la pri-
mera etapa de su vida creativa en la que todavía persistían reminiscencias
arqueológicas del clasicismo, para encaminarse hacia el pleno desarrollo de
los recursos con los que transformaría no sólo el lenguaje musical sino la técni-
ca pianística, el Tercer concierto en do menor abunda en elementos constructivos
propios de la herencia clásica (escalas, arpegios, acordes quebrados, bajos de
Alberti), con otros que anuncian el advenimiento de una nueva manera de enten-
der el discurso musical, tales como la explotación de recursos rítmicos, armónicos
y tímbricos al mismo nivel de importancia que el aspecto melódico, así como una manera de producir un sonido más incisivo, agresivo y expresivo en el piano.
En él es evidente la influencia del Concierto para piano no. 24 en do menor de Mozart (obra que Beethoven admiraba profundamente y que formaba parte de su repertorio durante sus primeros años de estancia en Viena), y no sólo por la to- nalidad de do menor, la cual, por otra parte, es invocada por Beethoven en obras tan importantes dentro de su desarrollo como el primero de sus Tríos op. 1, el cuarto de sus Cuartetos op. 18, sus sonatas para piano Opus 10 no. 2, Opus 13 Patética y la última, su Opus 111, además de la Marcha fúnebre de la Sinfonía Heroica, la Obertura Coriolano y, por supuesto, su Quinta sinfonía, todas ellas emparentadas entre sí por su intenso pathos.
El primer y tercer movimientos, aunque más conservadores en su estructura general, son el resultado de una interacción más dinámica y conjunta de solista y orquesta en la construcción del discurso que el modelo en el cual se inspiran. Por su parte, el segundo movimiento resulta asombroso por la tonalidad elegida por Beethoven, mi mayor, totalmente alejada del ámbito del do menor en el que se desarrollan los movimientos que lo enmarcan, y que lo ubica en una dimensión alejada de toda influencia gravitacional de ellos proveniente. Por otra parte, el tempo extremadamente lento que indica Beethoven, Largo, más que contribuir a hacer sentir la regularidad de la pulsación del compás de 3/8 elegido, parece disolver la sensación de tiempo con la intención de acentuar el carácter de im- provisación que permea todo el movimiento.
Cuando en 1804 Beethoven dejó en manos de su discípulo Ferdinand Ries la
ejecución del concierto, le encargó la tarea de escribir una cadenza. Al revisar-
la, el maestro modificó uno de los pasajes por considerar demasiado difícil y
riesgosa su ejecución. Llegado el día, Ries decidió tocar su versión del pasaje
ante el asombro del compositor quien, sentado a su lado daba vuelta a las hojas
de la partitura a la vez que dirigía a la orquesta. Al salir Ries airoso del trance,
Beethoven fue el primero en gritar «¡Bravo!» Sin embargo, más tarde lo reprendió
asegurándole que de haber fallado el pasaje, nunca más lo hubiera recibido en clase.
Antonín Dvořák (Nelahozeves, 1841 - Praga, 1904) Sinfonía no. 7 en re menor, op. 70
Según el Libro Primero de la Chronica Bohemorum (Crónica checa), escrita por el sacerdote e historiador Cosmas de Praga en las primeras décadas del siglo XI , fue alrededor del siglo VI cuando la sabia princesa Libuše, hermana de la sana- dora Kazi y la maga Teta, fue elegida por su padre, el mítico juez Krok, para gobernar a su pueblo. Y añade que, ante la negativa de los hombres a ser gober- nados por una mujer, Libuše contrajo matrimonio con el labrador Přemysl con quién concibió a Nezamysl, dando origen de esta manera a la dinastía Přemyslida, y con ella a la historia del pueblo checo. Sería precisamente la princesa Libuše la que profetizaría la fundación de la ciudad de Praga. Basado en esta narración, Bedřich Smetana compuso su ópera Libuše, con la que sería inaugurado el Tea- tro Nacional de Praga el 11 de junio de 1881, como parte de los esfuerzos del pueblo checo por preservar y desarrollar su identidad cultural, en los tiempos en los que buscaba liberarse de la dominación del Imperio Austro-Húngaro. Con la intención de reflejar musicalmente la lucha de su país y contribuir al engrandeci- miento del sentimiento nacionalista de sus compatriotas, Antonín Dvořák comenzó a finales de 1885 la composición de su Séptima sinfonía en re menor.
Conocida tradicionalmente con el nombre de Inglesa por haber sido la Socie- dad Filarmónica de Londres la que le comisionó a Dvořák, después de haberlo aceptado como miembro honorario de la misma, la composición de una obra de este género, la Séptima sinfonía surgió no sólo por la necesidad de cumplir con lo que de él se esperaba por parte de los comitentes, sino también porque su amigo, benefactor y principal promotor, Johannes Brahms, había estrenado unos meses antes su Tercera sinfonía causando un gran impacto en el ánimo del com- positor checo. Ante la disyuntiva de continuar con la línea de sus anteriores trabajos sinfónicos, en los que predominaba el aire nacionalista, o dar el giro hacia un estilo más cercano a los modelos de la tradición germánica (principal- mente el representado por Brahms), más marcados por la solidez de su estructura y la elaboración de sus ideas que por la alusión a elementos extramu- sicales, Dvořák resolvió crear una obra en la que se conjugaran de manera natural ambas posturas.
Así, la Séptima no sólo marca el punto más alto en la producción sinfónica de
Dvořák, sino que es la sinfonía que ostenta el carácter más trágico, además
de ser considerada la más romántica de las nueve que escribiera. Sin contar con
que, más allá de sus bellezas formales, contiene elementos que son el reflejo,
tanto de acontecimientos personales en la vida del compositor como de la situa-
ción política por la que estaba atravesando su patria. Ejemplo de ello son los mo-
mentos obscuros del movimiento lento que reflejan su pesar, tanto por la muerte
de su madre como la de su hijo mayor, acaecidas un poco antes de comenzar la
composición de la obra; Dvořák había escrito en el manuscrito de ese movimien-
to una nota en la que confesaba componerlo «desde los años tristes». Por otro
lado, el mismo compositor sostenía que el cuarto movimiento incluía alusiones a
la capacidad del pueblo checo para resistirse a la opresión política, de la misma
manera que afirmaba que el primer tema del primer movimiento le fue inspirado
por el arribo de los trenes provenientes de Pest a la estación de Praga: «El primer
tema de mi nueva sinfonía destellaba dentro de mi mente como la llegada de un tren festivo que traía a nuestros campesinos de Pest.» (Fanático de los trenes, Dvořák coleccionaba de ellos láminas y estampas.)
Pero más allá de las confesiones íntimas que la habitan y le dan un sentido conmovedor, un aspecto formal de sumo interés dentro de la obra lo constituye el Scherzo, el cual está escrito de tal manera que, mientras la melodía de los violonchelos avanza en un ritmo bailable que podríamos marcar con dos pul- sos subdivididos en tres tiempos (lo cual nos da como resultado seis tiempos), la melodía de los demás instrumentos, sobre todo en los violines, transcurre en un pulso que, por el contrario, podríamos marcar con tres pulsos subdivididos en dos tiempos (lo cual nos da también como resultado seis tiempos), lo cual genera una textura rítmica muy interesante, que se mueve en un constante vaivén a lo largo de todo el movimiento entre subdivisión binaria y ternaria del compás.
La presencia del elemento de inspiración folclórica, constante en la obra de este gran compositor, se hace patente en el cuarto movimiento con la aparición del segundo de los temas, una melodía luminosa que contrasta por su carác- ter con el tema sombrío con el que se inicia el movimiento, el cual se caracteriza por la insistente oposición que se establece principalmente entre estas dos ideas, de las cuales, hacia el final, triunfa el temperamento brillante de la primera, que es la que representaría aquello a lo que se refería Dvořák al hablar de la capa- cidad del pueblo checo para resistirse a la opresión política, aun cuando el último de los temas que se cita en toda la obra sea el que representaría precisamente esto último.
Terminada el 17 de marzo de 1885, la Séptima sinfonía fue ejecutada por vez primera con gran éxito en el Saint James’s Hall de Londres bajo la batuta del propio compositor, quien después del estreno llevó a cabo una revisión de la obra y redujo la longitud del segundo movimiento. Dentro de la clasificación original de sus sinfonías fue editada como la segunda, pues Dvořák se negó en vida a publicar las cuatro primeras por considerarlas trabajos menores, y no fue sino hasta la segunda mitad del siglo XX que, con el rescate de estas sinfonías, más el redescubrimiento de su perdida Primera sinfonía, adquirió el número con el que ahora se le conoce.
Notas: Roberto Ruiz Guadalajara
La Orquesta Filarmónica de la UNAM ( OFUNAM ), el conjunto sinfónico más antiguo en el panorama cultural de la Ciudad de México, constituye uno de los factores preponderantes del proyecto cultural de mayor trascendencia del país: el de la Universidad Nacional Autónoma de México.
Durante más de ochenta años de actividades, la OFUNAM se ha convertido en una de las mejores orquestas de México. Su popularidad se debe a la calidad del conjunto, de sus directores titulares, a la participación de directores huéspedes y solistas de prestigio nacional e internacional, a una programación interesante y variada, al entusiasmo de sus integrantes y a la belleza, la comodidad y la magní- fica acústica de su sede, la Sala Nezahualcóyotl. Además, cada temporada la orquesta realiza giras por diferentes escuelas y facultades de la UNAM . En 2014 realizó una gira por Italia y en 2015 otra por el Reino Unido. Su repertorio abarca todos los estilos, desde el barroco hasta los contemporáneos, incluyendo desde luego la producción nacional.
En 1929, a raíz de la recién lograda autonomía universitaria, estudiantes y maestros de música constituyeron una orquesta de la entonces Facultad de Mú- sica de la UNAM . Posteriormente, con un proyecto aprobado por el gobierno de Lázaro Cárdenas, se transformó en un conjunto profesional en 1936. Original- mente denominada Orquesta Sinfónica de la Universidad, su dirección fue com- partida por José Rocabruna y José Francisco Vásquez, y su sede se fijó en el Anfiteatro Simón Bolívar, de la Escuela Nacional Preparatoria.
De 1962 a 1966, Icilio Bredo tuvo a su cargo la dirección artística de la or-
questa, cuya sede se cambió al Auditorio Justo Sierra, de la Facultad de Filosofía
y Letras. En 1966, la designación de Eduardo Mata como director artístico marcó
el inicio de una nueva y brillante etapa de desarrollo del conjunto que duró nue-
ve años. Fue durante este período que la Orquesta Sinfónica de la Universidad
se convirtió en Orquesta Filarmónica de la UNAM , y comenzó la construcción
de un nuevo y moderno recinto para albergar al conjunto universitario, la Sala
Nezahualcóyotl. Héctor Quintanar fue nombrado director artístico en 1975. Al año
siguiente, la orquesta se mudó a su actual sede. Desde entonces, la orquesta
universitaria ha trabajado bajo la guía de Enrique Diemecke y Eduardo Diazmuñoz
(1981 a 1984, directores asociados), Jorge Velazco (1985 a 1989), Jesús Medina
(1989 a 1993), Ronald Zollman (1994 a 2002), Zuohuang Chen (2002 a 2006), Alun
Francis (2007 a 2010) y Jan Latham-Koenig (2012 a 2015). Desde enero de 2017,
Massimo Quarta es el director artístico de la OFUNAM .
Concertinos Sebastian Kwapisz Manuel Ramos Reynoso Violines primeros Benjamín Carone Trejo Ewa Turzanska Erik E. Sánchez González Alma D. Osorio Miguel Edgardo Carone Sheptak Pavel Koulikov Beglarian Juan Luis Sosa Alva José Juan Melo Salvador Carlos Ricardo Arias de la Vega Jesús Manuel Jiménez Hernández Teodoro Gálvez Mariscal Raúl Jonathan Cano Magdaleno Ekaterine Martínez Bourguet Roberto Antonio Bustamante Benítez Toribio Amaro Aniceto
Martín Medrano Ocádiz Violines segundos Osvaldo Urbieta Méndez*
Carlos Roberto Gándara García*
Nadejda Khovliaguina Khodakova Elena Alexeeva Belina
Cecilia González García Mora Mariano Batista Viveros Mariana Valencia González Myles Patricio McKeown Meza Miguel Ángel Urbieta Martínez María Cristina Mendoza Moreno Oswaldo Ernesto Soto Calderón Evguine Alexeev Belin Juan Carlos Castillo Rentería Benjamín Carone Sheptak
Violas
Francisco Cedillo Blanco*
Gerardo Sánchez Vizcaíno*
Patricia Hernández Zavala Jorge Ramos Amador Luis Magaña Pastrana Érika Ramírez Sánchez Juan Cantor Lira
Miguel Alonso Alcántara Ortigoza Anna Arnal Ferrer
Roberto Campos Salcedo Aleksandr Nazaryan Violonchelos
Valentín Lubomirov Mirkov*
Beverly Brown Elo*
Jorge Andrés Ortiz Moreno José Luis Rodríguez Ayala Meredith Harper Black Marta M. Fontes Sala Carlos Castañeda Tapia Jorge Amador Bedolla Rebeca Mata Sandoval Lioudmila Beglarian Terentieva Rodolfo Jiménez Jiménez Contrabajos
Víctor Flores Herrera*
Alexei Diorditsa Levitsky*
Fernando Gómez López José Enrique Bertado Hernández Héctor Candanedo Tapia Claudio Enríquez Fernández
Jesús Cuauhtémoc Hernández Chaidez Alejandro Durán Arroyo
Flautas
Héctor Jaramillo Mendoza*
Alethia Lozano Birrueta*
Jesús Gerardo Martínez Enríquez Piccolo
Nadia Guenet
Orquesta Filarmónica de la UNAM
Massimo Quarta, director artístico
Oboes
Rafael Monge Zúñiga*
Daniel Rodríguez*
Araceli Real Fierros Corno inglés
Patrick Dufrane McDonald Clarinetes
Manuel Hernández Aguilar*
Édgar Lany Flores Martínez*
Austreberto Méndez Iturbide Clarinete bajo
Alberto Álvarez Ledezma Fagotes
Gerardo Ledezma Sandoval*
Manuel Hernández Fierro*
Rodolfo Mota Bautista Contrafagot David Ball Condit Cornos Elizabeth Segura*
Silvestre Hernández Andrade*
Gerardo Díaz Arango Mateo Ruiz Zárate Mario Miranda Velazco
Trompetas James Ready*
Rafael Ernesto Ancheta Guardado*
Humberto Alanís Chichino Arnoldo Armenta Durán Trombones
Alejandro Díaz Avendaño*
Alejandro Santillán Reyes Trombón bajo Emilio Franco Reyes Tuba
Héctor Alexandro López Timbales
Alfonso García Enciso Percusiones Javier Pérez Casasola Valentín García Enciso Francisco Sánchez Cortés Abel Benítez Torres Arpa
Janet Paulus Piano y celesta E. Duane Cochran Bradley
* Principal
PRÓXIMO PROGRAMA Segunda Temporada 2018
Sylvain Gasançon, director huésped Wagner
• Preludio del Acto I de Lohengrin
• Idilio de Sigfrido Korngold
• Sinfonía en fa sostenido mayor
Sábado 23 de junio 20:00 horas
Domingo 24 de junio 12:00 horas
Recintos Culturales
Coordinador
José Luis Montaño Maldonado Coordinador Técnico Gabriel Ramírez del Real Sala Nezahualcóyotl Coordinador Felipe Céspedes López Administradora Melissa Rico Maldonado
Técnicos de Foro José Revilla Manterola Jorge Alberto Galindo Galindo Agustín Martínez Bonilla Rubén Monroy Macedo Técnicos de Audio Julio César Colunga Soria Rogelio Reyes González Técnico de Iluminación Pedro Inguanzo González
Dirección General de Música
Director General
Fernando Saint Martin de Maria y Campos Coordinadora Ejecutiva
Blanca Ontiveros Nevares Subdirectora de Programación Dinorah Romero Garibay
Subdirectora de Difusión y Relaciones Públicas Edith Silva Ortiz
Jefe de la Unidad Administrativa Rodolfo Mena Herrera
Medios Electrónicos Abigail Dader Reyes Prensa
Paola Flores Rodríguez Logística
Gildardo González Vértiz Vinculación
María Fernanda Portilla Fernández Cuidado Editorial
Rafael Torres Mercado
Orquesta Filarmónica de la UNAM
Subdirectora Ejecutiva Edith Citlali Morales Hernández Enlace Artístico
Clementina del Águila Cortés Operación y Producción Mauricio Villalba Luna Coordinación Artística Israel Alberto Sandoval Muñoz
Asistente de Bibliotecario Guillermo Sánchez Pérez Personal Técnico Eduardo Martín Tovar Hipólito Ortiz Pérez
Roberto Saúl Hernández Pérez Asistente de la
Subdirección Ejecutiva Julia Gallegos Salazar