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Economía y política 1

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Economía y política 1

Escritos coyunturales para comprender problemas

estructurales (2012)

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Subtítulo: Escritos coyunturales para comprender problemas estructurales Autor: Julio C. Gambina

©FISyP, Fundación de Investigaciones Sociales y Políticas Montevideo 31 - 2º 3

(CP1042AAB) Buenos Aires - Argentina Tel Fax: 4381-5574 / 6088-9949 mail: [email protected] web: www.fisyp.org.ar

Corrección y edición: Julián Chappa • Soluciones Editoriales Diseño de cubierta: Julián Chappa

[email protected] • www.julianchappaeditor.com Tapa y maquetación interior: José Luis Bournasell

[email protected]

La Fundación de Investigaciones Sociales y Políticas es una entidad sin fi nes de lucro, dedicada a la actividad de investigación, docencia y difusión en diversas áreas de Ciencias Sociales.

Esta publicación puede ser reproducida libremente por cualquier medio publicando fuente y autor.

Gambina, Julio César

Economía y política : escritos coyunturales para comprender problemas estructurales . - 1a ed. - Buenos Aires : Fundación Investigaciones Sociales y Políticas - FISyP, 2013. 246 p. ; 16x26 cm.

ISBN 978-987-45275-0-9 1. Economía Política.

CDD 320.1

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Economía y política 1

Escritos coyunturales para comprender problemas

estructurales (2012)

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Presentación 1

Nota del Editor 3

PRIMERA PARTE 5

Introducción 7

Foro Social Mundial 2012 (Porto Alegre) 9

Declaraciones del autor en el marco del Foro Social Mundial 2012 en Brasil, inaugurado formalmente por la presidenta Dilma Rousseff

Los debates en los foros mundiales 11

Declaración de la Asamblea de movimientos sociales 2012

(Porto Alegre, Brasil) 17

¿Fin del consenso privatizador? 21

Apertura de sesiones en el Parlamento 25

Sobre el 1º de Mayo de 2012 29

El debate es por los ingresos de los trabajadores 35

Salarios mínimos y relaciones laborales 39

Golpe de Estado Parlamentario en Paraguay 43

Ajuste en el salario mínimo 47

El proyecto político en busca del sujeto 51

Se ajustaron las Asignaciones Familiares 55

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Las Elecciones venezolanas y el debate económico

en Nuestramérica 59

Saqueos, pobreza y disputa política 63

Declaración de la“Corriente en la CTA” 67

Por la construcción de alternativa política desde la movilización de los trabajadores

SEGUNDA PARTE 73

Introducción 75

Salarios y petróleo en el debate actual 77

Sobre las concesiones petroleras 83

Inserción de Argentina en el mundo

(Cumbre de Cartagena y caso YPF) 87

La expropiación de YPF y los debates habilitados 91 “La gente de la pampa sojera busca emigrar” 95 Luego de la expropiación: ¿petróleo para qué? 101 Declaración de Mar del Plata: “Soberanía energética,

un desafío para Nuestramérica” 105

Problemas fi scales en las provincias 109 Situación fi scal y confl icto social y político 113 Expectativas y debates entre la deuda y la integración 117 Producción agraria: entre los alimentos y la energía 121

Anuncios petroleros 125

La deuda y la pérdida de soberanía 129

Vuelve el condicionante económico: ¡la deuda pública! 133

petróleo, gas y deuda pública en debate 135

TERCERA PARTE 139

Introducción 141

Los temas económicos a comienzos de 2012 143

Liberalización económica y empleo 147

Importaciones y divisas en la discusión económica 153 Acerca del crecimiento económico de la Argentina 157

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La Economía argentina en el contexto de la crisis mundial 165 Entrevista de Mario Hernández a Julio Gambina

Anuncios económicos y cumbres globales 169

Resoluciones del G20 en Los Cabos (México) 173 Entre la crisis mundial y las tensiones políticas:

datos para una semana turbulenta 179

La crisis mundial también se siente en la economía local 185 Cancelación del Boden 12. Algunas referencias y refl exiones 191 Notas sobre el Presupuesto 2013 para la Argentina 195 Cruces dialécticos con el FMI y los acuerdos

con las transnacionales 199

Actualización sobre la crisis mundial 205

Anuncios de cambios para el mercado de capitales en Argentina 209

Economía y política detrás del 8N 213

Suspensión del fallo Griesa: ¿y ahora qué? 217

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Hace ya un tiempo que recibo consultas de diversos medios periodísticos de la Argentina y el exterior. Con el transcurso del tiempo, dichas consultas fueron transformándose naturalmente en artículos periodísticos, muchos de los cuales circulan en redes sociales y en medios de prensa de organizacio-nes populares, de trabajadores, territoriales, sindicales, estudiantiles, etc. Esa producción circula por la red de redes con acceso libre. No obstante ello, y a raíz de diversas peticiones, hemos decidido presentar los artículos en formato libro, con la sola reubicación en tres secciones, con epicentro en la situación y propuestas de los trabajadores la primera, en la producción ma-terial la segunda, y en el sistema mundial, la crisis y la economía la tercera. La temática es variada pero centrada en un enfoque de crítica de la economía política y considerando al sistema económico como mundial, ya que estamos convencidos de la imposibilidad de aislar un acontecimiento nacional de la coyuntura mundial, aunque somos plenamente conscien-tes de que existen especifi cidades nacionales. Al pensar y difundir opi-nión desde la crítica de la economía política, emergen temas considerados sociales, políticos, económicos, culturales, etc., que nunca considero de forma aislada, sino como parte de un todo conceptual que se defi ne en el orden capitalista contemporáneo. Así, el golpe de Estado en Paraguay, las elecciones venezolanas, la realización del Foro Social Mundial o las con-sideraciones más diversas sobre la crisis mundial del capitalismo en curso son ejes de mis comentarios semanales y a veces diarios (en general en medios de comunicación alternativos).

Por cierto, los temas nacionales se hallan siempre asociados a la coyuntura global, y así las demandas de los trabajadores no se analizan

PRESENTACIÓN

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sino en el marco de la ofensiva global del capital sobre el trabajo; o el proceso de privatizaciones se considera desde la promoción de la iniciativa privada que estimulan las políticas neoliberales en estos años de liberali-zación, o la integración desde la discusión entre integración subordinada y alternativa, tal como se ensaya entre algunos procesos de cambio político en Nuestramérica, tal el caso del ALBA-TCP.

Se incluyen declaraciones colectivas que me involucran como fi rmante o interviniente en su redacción y otras que mejor explican el sentido de las comunicaciones propias. Son expresión de una inserción personal en el movimiento popular que lucha por la emancipación social. Como sostuve en otras ocasiones, escribir desde una posición «clasista» supone tomar partido por los intereses de los trabajadores y de los pueblos, de quienes cosecho información y experiencias que intentan ser expuestas como síntesis teóricas o políticas para seguir avanzando en la producción de conocimiento emancipador.

Esperamos que los textos que siguen –crónicas de 2012– contri-buyan a una mejor comprensión de la dinámica de la lucha de clases en Argentina, Nuestramérica y el mundo.

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El presente libro se nutre de un corpus de artículos que el autor ha escrito y publicado en su blog personal a lo largo del año 2012. En cuanto a la exposición del material, el criterio que hemos adoptado ha sido dividirlo en tres partes o bloques temáticos, dentro de los cuales el orden de aparición de cada artículo obedece a su fecha de publicación original en el blog del autor.

La Primera parte consta de quince textos –entre ellos dos entrevis-tas–, aglutinados en torno a la política, desarrollando temas tales como la situación de los trabajadores argentinos, la política local y regional en el marco del Mercosur y el papel del Foro Social Mundial.

La Segunda parte reúne otros quince artículos –entre ellos una en-trevista– con eje en la producción, específi camente en artículos que giran en torno a la deuda pública y la situación fi scal en Argentina, la soberanía energética centrada en el petróleo y la producción agraria.

La Tercera parte, a través de diecinueve textos –entre ellos una en-trevista, información estadística y un texto a pedido– aborda específi ca-mente la economía argentina y sus interacciones con la economía mundial en la actual coyuntura de crisis del capitalismo global, de la que emerge el concepto clave de economía glocal.

Párrafo aparte merece la mención de la altamente gratifi cante ex-periencia que ha signifi cado trabajar con Julio C. Gambina, profesional comprometido con su tiempo y una causa concreta, pero sobre todo cálido y muy generoso ser humano que ha permitido que la tarea de un servidor logre fl uir con naturalidad.

Julián Chappa · Editor.

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El acontecimiento más importante en la lucha de clases de la Argentina du-rante 2012 fue la movilización resultante de una convocatoria conjunta en-tre la CTA y la CGT, algo que tratamos en el interior de la presente sección. El por qué una afi rmación tan aventurada remite a la importancia que tiene el papel de los trabajadores como sujeto social y político en las condiciones del desarrollo capitalista, especialmente en la Argentina, país con temprano desarrollo sindical y político de los trabajadores. La fuerza social y política de los trabajadores en la Argentina fue destacada en los al-bores del capitalismo local, con camadas de tradición socialista, anarquista y comunista, para luego ser hegemonizado desde 1945 con el peronismo y el papel asignado por Perón y sus gobiernos a la organización y demandas de los trabajadores. Con el Golpe genocida de 1976, el principal afecta-do fue el movimiento obrero –con mayoría de desapareciafecta-dos, torturaafecta-dos y asesinados– infl igiendo un duro revés a la clase obrera, su organización y capacidad de intervención como clase en el proceso político cotidiano. El paro del 20/11/12 constituye uno de esos momentos de recuperación de la capacidad de acción e iniciativa política de los trabajadores y por ello me-rece destacarse.

Los artículos recogidos en esta sección tratan desde diversos ángu-los la situación de ángu-los trabajadores, sus luchas, demandas y perspectivas, al tiempo que nutren un debate importante por el nuevo modelo sindical que requiere la circunstancia de la nueva modalidad de explotación de la fuerza de trabajo.

Esperamos que los textos contribuyan a mejor interpretar la situa-ción actual de los trabajadores y sus perspectivas de lucha.

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Porto Alegre - Julio Gambina dijo que el desafío de los movimientos popu-lares es determinar la sociedad en la que vivir, ya que «no se puede seguir depredando los recursos naturales».

Una multitudinaria marcha marcó el inicio en la ciudad brasileña de Porto Alegre del Foro Social Mundial 2012, que será inaugurado formal-mente el jueves por la presidenta Dilma Rousseff. El foro tiene como tema «Crisis capitalista, justicia social y ambiental», y prepara la Cumbre de los Pueblos, que se celebrará paralelamente a la Conferencia de las Naciones Unidas para el Desarrollo Sostenible (Río+20), a realizarse en junio en Río de Janeiro.

El economista Julio Gambina, quien participó de todas cumbres que se realizaron en Brasil, sostuvo que el espacio de debate atraviesa una etapa de fuerte discusión debido a que nació como «una gran iniciativa política de los movimientos populares en enero de 2001, donde recogía toda la resistencia de las décadas del ochenta y noventa». 

Explicó por Radio Provincia que «esos movimientos de resistencia se constituyeron en gobiernos en muchos países de América Latina y, cuando se confunden con el Estado, pasan de una política de movilización social a defender las políticas públicas».

Ejemplifi có que en la Argentina hay muchas organizaciones popu-lares que quedaron «atrapadas» en la aprobación de la Ley Antiterrorista,

FORO SOCIAL MUNDIAL 2012

(PORTO ALEGRE)

1

DECLARACIONES DEL AUTOR EN EL MARCO DEL FORO SOCIAL MUNDIAL 2012 EN BRASIL, INAUGURADO FORMALMENTE POR LA PRESIDENTA DILMA ROUSSEFF.

1 Programa radial Mate Amargo (AM 1270), entrevista emitida el miércoles 25 de enero de 2012.

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10 | JULIO C. GAMBINA.

ya que «todos los legisladores del gobierno disciplinadamente votaron la ley, lo que genera mucho ruido en los movimientos sociales», ya que se trata de una ley represiva que «se sancionó condicionada por el GAFI, un organismos de segunda que no tiene incidencias a nivel mundial». Sin em-bargo, Gambina señaló que «si Argentina quiere ser parte de los que toman decisiones de la liberalización de la economía a nivel mundial, tiene que cumplir con algunas normas y reglas».

El economista repudió que la Argentina y Brasil participen del G20, debido a que «se trata del ámbito de promoción del neoliberalismo a escala mundial, donde se alientan las políticas de ajuste ante la crisis europea». En ese marco, pidió «imaginarse la reacción de los movimientos sociales que han empujado la presidencia de Lula Da Silva al ver cómo sus gobier-nos coparticipan de las reuniones que defi nen los ajustes mundiales». Y agregó que «Brasil ha dado préstamos prácticamente sin intereses al FMI a cambio de mayores cuotas de poder dentro del organismo».

Asimismo, recordó que en diciembre de 2007 se anunció que en tres meses se crearía el Banco del Sur pero resaltó que «todavía no lo tenemos por falta de decisión de la Argentina y Brasil». Gambina precisó que el nuevo Foro Social Mundial se realiza en este contexto y que el desafío de los movimientos populares ante la crisis del capitalismo mundial y la crisis de alternativas es determinar la nueva sociedad en la que vivir, por cuanto «no puede seguir transitando estas sociedades depredadoras de los recursos naturales, donde hay un défi cit de 64 millones de puestos de trabajo».

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Es un hecho desde 2001 la confrontación anual de dos lógicas de análisis de la realidad económica mundial. Hace más de 10 años que surgió el Foro Social Mundial (FSM), en paralelo y en réplica al Foro Económico Mundial (FEM), surgido en 1971, hace cuarenta años. Uno expresa el de-bate de la élite mundial, con más del doble de guardias que lo custodian de la resistencia popular que rodea los cónclaves del poder. El otro, desde la autogestión, convoca a decenas de miles que desde la subalternidad debaten y construyen una búsqueda por organizar alternativas al orden vigente.

En ambos se procesan interrogantes, dudas y controversias. Unos por restablecer el orden capitalista y por ende la ganancia, el crecimiento y el consenso social de que otro mundo es imposible. Ese es el razona-miento que los lleva a discutir el capitalismo en el siglo XXI. En los otros, la búsqueda se empecina en darle carnadura y visibilidad a «otro» orden económico, social, político y cultural para transformar la realidad. Es una mirada desde los de abajo, sin edulcorarla, puesto que los debates apuntan a rumbos a veces contrapuestos, sin síntesis superadoras en la experiencia del decenio transcurrido.

Lo concreto es la continuidad por una década de un debate en contraposición, manifestando la existencia de sujetos en pugna y de proyectos en discusión en uno y otro de los Foros, dando cuenta de un tiempo de crisis que anima una agenda que puede construir nuestro fu-turo, en el sentido que propone el frío de Davos o en la calidez de Porto Alegre.

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12 | JULIO C. GAMBINA.

EL FORO DE DAVOS, FORO DEL PODER MUNDIAL

Las motivaciones del FEM aludían a la necesidad de los capitales más concentrados, en pleno despliegue de la crisis capitalista de esos años, manifestada como crisis monetaria, energética, ecológica; importante recesión, infl ación, con reducción de las ganancias e importante poder de los trabajadores, con un difundido imaginario por el socialismo y el cambio social anticapitalista. A comienzos de los setenta hacía falta renovar el discurso del poder económico y contrarrestar la hegemonía del orden «keynesiano» emergente a la salida de la segunda posguerra y que fuera la fundamentación teórica de los treinta años gloriosos entre 1945 y 1975.

En 1971, en Davos (Suiza) se concentraron propietarios, ejecutivos, gerentes, jefes de Estado e intelectuales orgánicos del poder para discutir el programa necesario para reinstalar el orden económico y social bajo el paradigma del libre comercio, que había sido soterrado por la bipola-ridad de un desarrollo capitalista de Estado del Bienestar y el intento de organización socialista en el Este de Europa y otras latitudes del planeta (China, Cuba, Vietnam). Ese programa fue ensayado en Chile y en las dic-taduras del terrorismo de Estado del Cono Sur americano, para instalarse en el Norte desarrollado con la restauración conservadora con Margaret Thatcher en 1979 y con Ronald Reagan en 1980, en Inglaterra y EE.UU. respectivamente.

Esa fue la plataforma de lanzamiento de la política neoliberal que una y otra vez fue discutida por cuarenta años en Davos y que sirvió de inspiración para políticas globales aplicadas por gobiernos naciona-les y supervisados por organismos supranacionanaciona-les, todos bajo el interés de los capitales transnacionales; todos los cuales se han constituidos en sujetos históricos de este tiempo del capitalismo. El debate inicial sirvió para construir la realidad de las décadas transcurridas, y el resultado es el funcionamiento del capitalismo con mayor nivel de inequidad, de des-igualdad, con fortunas inverosímiles que conviven con 1.000 millones de hambrientos.

La cuestión es el agotamiento del «modelo» defi nido en este trayecto de cuatro décadas, y la necesidad de redefi nir el presente y el futuro para retomar la «normalidad» de la explotación capitalista. Es el desafío plan-teado en la versión 2012 del FEM. En ese sentido, Klaus Schwab –funda-dor del Foro de Davos– señaló que «No se pueden resolver los problemas con modelos superados», convocando a superar recetas que sirvieron para desmantelar el orden criticado a comienzos de los setenta y pensar con las

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claves del capitalismo de esta época, que lo imaginan bajo la batuta de la «economía verde», una suerte de privatización de la naturaleza.

El primer interrogante que se les suscitó a los miles de dirigentes empresarios y representantes de gobiernos de 40 países remitió a si el capi-talismo del siglo XXI le está fallando a la sociedad del siglo XXI, en clara alusión a la larga crisis iniciada en 2007 y que se prolonga sin fi nal a la vista en las principales potencias del capitalismo mundial. La desazón de una recesión inacabada, de impactos sociales que se generalizan con sus respectivos confl ictos de «indignados» por doquier, desde África a Europa, Israel o EE.UU., suma un mapa de rebelión que solo atinaba a expresarse en los noventa en Nuestramérica.

El lema en discusión por estas horas reza «La gran transformación. Dando forma a nuevos modelos», en el mismo momento donde los pro-nósticos de la ONU y los Organismos Internacionales son poco alentadores sobre el panorama económico de mediano plazo, es decir, más allá aún de 2012.

En la sesión inaugural la jefa del gobierno alemán, Angela Merkel, demandó por más Unión Europea, en lo que debe leerse mayor subordina-ción de los miembros al dictado del imperialismo alemán y sus empresas, con ajustes y desmantelamiento de los remanentes del Estado de Bienestar en el Viejo Continente.

Ya no se discuten los eufemismos de la «Cooperación para el desa-rrollo» que poblaban anteriores encuentros, como una dádiva de los ricos a los pobres. El problema se concentra en la «solución» de la crisis de los grandes de la economía mundial. A los más débiles se les propone el «ajus-te» más crudo junto al recetario de apertura y liberalización. Ni hablar de las dimensiones alimentarias, energéticas o medioambientales de la crisis contemporánea.

Se trata de salvar empresas y bancos transnacionales en problemas. La insignia alemana preside las «soluciones» de época en la vieja Europa, intentando sostener una moneda, el euro, en disputa con el dólar, moneda de su rival en la dominación capitalista. Ni el euro logró emerger en la década de existencia como moneda global hegemónica, y el dólar sufre las consecuencias del debilitamiento estructural de la economía estadouni-dense y las experiencias de autonomía monetaria en el comercio mundial que empuja China y otros «emergentes». Son variados los países del mundo que suscriben acuerdos swap con China para intercambiar y garantizarse mutuamente con monedas locales (Argentina y otros países de la región latinoamericana, de Asia y de África lo vienen realizando).

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14 | JULIO C. GAMBINA.

EL FORO POR EL «OTRO» MUNDO POSIBLE

No puede pensarse en la convocatoria de 2001 sin las resistencias popula-res de los años ochenta y noventa en Nuestramérica, contra el ajuste y las reformas estructurales, de privatización, descentralización, precarización del empleo, sobreexplotación y liberalización de la economía.

Por eso la cita fue en Porto Alegre, gobernada entonces por el Parti-do de los TrabajaParti-dores, entonces un PartiParti-do de Izquierda, de bandera roja y con un líder obrero metalúrgico, que reconocía como principal aporte la construcción de un «presupuesto participativo» que expresaba las ban-deras de la democracia participativa enarbolada por la izquierda luego de la caída del Este de Europa y la pérdida del imaginario socialista en el movimiento popular mundial.

El encuentro de variadas expresiones de la institucionalidad popular construida en la resistencia animó las discusiones en el FSM y habilitó el camino de la transformación de movimientos populares en lucha contra el neoliberalismo y el capitalismo en soportes de nuevos gobiernos que discutían la argumentación hegemónica de las políticas de los años pre-vios. El FSM es producto de la lucha que contribuyó a modifi car el mapa político de la región en la primera década del siglo XXI. Cada uno de los gobiernos de la región latinoamericana que generaron y aún generan ex-pectativas en los pueblos del mundo tiene sustento de origen en aquella resistencia y en el ideario crítico, con matices, sustentado en la historia del FSM. Uno de los temas en debate en la presente versión y aún en las últimas se asocia a la cooptación de varios de los movimientos, o de sus lideranzas por los gobiernos, en una fusión entre movimientos y gobier-nos, o movimientos y Estados.

El debate se convoca bajo el lema de «Crisis capitalista, justicia so-cial y ambiental», preparando las condiciones de movilización y debate para la Cumbre +20 a realizarse en Río de Janeiro en junio próximo, a veinte años de la Cumbre de la Tierra, donde se hizo evidente la dimensión ecológica de una crisis que se profundiza en el presente. Es que el modelo productivo asentado en la depredación de los bienes comunes se potenció en nuestra región, haciendo ampliamente funcional a Nuestramérica a la demanda de petróleo, gas, cobre, litio, tierra, agua, de las principales po-tencias económicas del capitalismo mundial. Convengamos que uno de los límites del FSM transcurre entre quienes imaginan la posibilidad de cam-bios sin modifi car el sistema capitalista, que los lleva a propuestas dentro de lo posible, de lo permitido, sin apuntar a discutir a fondo el orden capi-talista, posición sostenida por aquellos que animan al interior del FSM la asamblea de movimientos y que empujan un cronograma de acciones que

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pueda pasar de la defensiva a la ofensiva por otro mundo posible. Entre otras iniciativas se piensa en una campaña continental contra la «econo-mía verde», un nuevo ALCA que requiere ser contrarrestado.

La cita de 2012 reúne experiencias de los trabajadores, campesinos, pueblos originarios, mujeres, estudiantes; de la economía solidaria, coope-rativa, autogestionaria; como iniciativas de educación popular, resisten-cias contra el negocio inmobiliario y por el hábitat popular, por el empleo. Siendo un clásico, la inauguración se realizó con una gran movilización por las calles de la ciudad, en lo que anticipa la gran manifestación en la cumbre popular sobre los problemas de la tierra en la ciudad carioca a mediados de año.

El escenario está montado. Ya no existe el pensamiento único impe-rante en décadas pasadas. Sin síntesis, el debate se reanima entre visiones de avanzar por el camino de lo posible o ir más allá, extendiendo la mirada del otro mundo posible por la senda de la alternativa al capitalismo en crisis. Lo novedoso son los indignados, paso inicial de una protesta que se inscribe en la búsqueda de construcción de alternativas. En ese rumbo se construyen sujetos que proyectan rumbos de transformaciones sociales y fuerzas político-sociales que asuman la iniciativa necesaria del cambio social por otro mundo posible.

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Nosotros, pueblos de todos los continentes, reunidos en la Asamblea de movimientos sociales durante el Foro Social temático Crisis capitalista, Justicia social y ambiental, luchamos contra las causas de una crisis sis-témica que se expresa en una crisis económica, fi nanciera,  política, ali-mentaria y ambiental, colocando en riesgo la propia sobrevivencia de la humanidad. La descolonización de los pueblos oprimidos y el enfrenta-miento al imperialismo es el principal desafío de los movienfrenta-mientos sociales de todo el mundo.

En este espacio nos reunimos desde nuestra diversidad, para cons-truir juntos agendas y acciones comunes contra el capitalismo, el patriar-cado, el racismo y todo tipo de discriminación y explotación. Por eso, reafi rmamos nuestros ejes comunes de lucha, adoptados en nuestra Asam-blea en Dakar, en 2011.

- Lucha contra las transnacionales.

- Lucha por la justicia climática y por la soberanía alimentaria. - Lucha por la eliminación de la violencia hacia la mujer.

- Lucha por la paz, contra la guerra, el colonialismo, las ocupacio-nes y la militarización de nuestros territorios.

Los pueblos de todo el mundo sufren hoy los efectos del agrava-miento de una profunda crisis del capitalismo, en la cual sus agentes (ban-cos, transnacionales, conglomerados mediáti(ban-cos, instituciones internacio-nales y gobiernos a su servicio) buscan potenciar sus benefi cios a costa de una política intervencionista y neocolonialista. Guerras, ocupaciones

DECLARACIÓN DE LA ASAMBLEA DE

MOVIMIENTOS SOCIALES 2012 (PORTO

ALEGRE, BRASIL)

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militares, tratados neoliberales de libre comercio y «medidas de austeri-dad» expresadas en paquetes económicos que privatizan bienes, rebajan salarios, reducen derechos, multiplican el desempleo y explotan recursos naturales. Estas políticas afectan con intensidad a los países más ricos del Norte, aumentan las migraciones, los desplazamientos forzados, los des-alojos, el endeudamiento y las desigualdades sociales.

La lógica excluyente de este modelo sirve solamente para enriquecer a una pequeña élite, tanto en los países del Norte como en los del Sur, en detrimento de la gran mayoría de la población. La defensa de la soberanía y la autodeterminación de los pueblos, la justicia económica, ambiental y de género, son la llave para el enfrentamiento y la superación de la crisis, fortaleciendo el protagonismo de un Estado libre de las corporaciones y al servicio de los pueblos.

El calentamiento global es el resultado del sistema capitalista de producción, distribución y consumo. Las transnacionales, las institucio-nes fi nancieras, los gobiernos y organismos internacionales a su servicio no quieren reducir sus emisiones de gases de efecto invernadero. Ahora intentan imponernos la «economía verde» como solución para la crisis am-biental y alimentaria, lo que además de agravar el problema, resulta en la mercantilización, privatización y «fi nanciarización» de la vida. Rechaza-mos todas las falsas soluciones para esas crisis, como los agrocombustibles transgénicos, la geoingeniería y los mercados de carbono, que son nuevos disfraces del sistema.

La realización de Río+20, en el mes de junio en Río de Janeiro, pasados veinte años de la Eco ’92, refuerza la centralidad de la lucha por justicia ambiental en oposición al modelo de desarrollo capitalista. El in-tento de enverdecimiento del capitalismo, acompañado por la imposición de nuevos instrumentos de la «economía verde», es un alerta para que los movimientos sociales reforcemos la resistencia y asumamos el protagonis-mo en la construcción de verdaderas alternativas a la crisis.

Denunciamos la violencia contra la mujer ejercida regularmente como herramienta de control de sus vidas y sus cuerpos. Además, el au-mento de la explotación de su trabajo para atenuar los impactos de la crisis y mantener el margen de ganancia constante de las empresas. Luchamos contra el tráfi co de mujeres y de niños, las relaciones forzadas y el prejuicio racial. Defendemos la diversidad sexual, el derecho a la autodeterminación de género y luchamos contra la homofobia y la violencia sexista.

Las potencias imperialistas utilizan bases militares extranjeras para fomentar confl ictos, controlar y saquear los recursos naturales y promover

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ECONOMÍA Y POLÍTICA | 19 dictaduras en varios países. Denunciamos el falso discurso en defensa de los derechos humanos, que muchas veces justifi ca las ocupaciones mili-tares. Nos manifestamos contra la permanente violación de los derechos humanos y democráticos en Honduras, especialmente en el Bajo Aguán, el asesinato de sindicalistas y luchadores sociales en Colombia y el criminal bloqueo a Cuba que completa cincuenta años. Luchamos por la liberación de los cinco cubanos presos ilegalmente en los Estados Unidos, la ción ilegal de las islas Malvinas por Inglaterra, las torturas y las ocupa-ciones militares promovidas por los Estados Unidos y la OTAN en Libia y Afganistán. Denunciamos el proceso de neocolonización y militarización que vive el continente africano y la presencia de la Africom. Nuestra lu-cha es también por la eliminación de todas las armas nucleares y contra la OTAN.

Expresamos nuestra solidaridad con las luchas de los pueblos del mundo contra la lógica depredadora y neocolonial de las industrias ex-tractivas y mineras transnacionales, en particular con la lucha del pueblo de Famatina en Argentina, y denunciamos la criminalización de los mo-vimientos sociales.

El capitalismo destruyó la vida de las personas. Por eso, cada día nacen múltiples luchas por justicia social para eliminar los efectos dejados por el colonialismo y para que todos y todas tengamos una calidad de vida digna. Cada una de estas luchas implica una batalla de ideas que hace imprescindible acciones por la democratización de los medios de comuni-cación, controlados hoy por grandes conglomerados, y contra el control privado de la propiedad intelectual. Al mismo tiempo exige el desarro-llo de una comunicación independiente que acompañe estratégicamente nuestros procesos.

Comprometidos con nuestras luchas históricas, defendemos el tra-bajo decente y la reforma agraria como único camino para impulsar la economía familiar, campesina e indígena, y un paso central para alcan-zar la soberanía alimentaria y la justicia ambiental. Reafi rmamos nuestro compromiso con la lucha por la reforma urbana como instrumento funda-mental en la construcción de ciudades justas y con espacios participativos y democráticos. Defendemos la construcción de otra integración, funda-mentada en la lógica de la solidaridad, y el fortalecimiento de procesos como la UNASUR y la ALBA.

La lucha por el fortalecimiento de la educación, ciencia y tecnolo-gías públicas al servicio de los pueblos, así como la defensa de los saberes tradicionales, se vuelven urgentes una vez que persiste su mercantilización y privatización. Manifestamos nuestra solidaridad y apoyo a los

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estudian-tes chilenos, colombianos, portorriqueños y de todo el mundo, que conti-núan en marcha en la defensa de estos bienes comunes.

Afi rmamos que los pueblos no deben continuar pagando por esta crisis y que no hay salida dentro del sistema capitalista. Se encuentran en la agenda grandes desafíos que exigen que articulemos nuestras luchas y que movilicemos masivamente.

Inspirados en la historia de nuestras luchas y en la fuerza renova-dora de movimientos como la Primavera Árabe, Ocuppy Wall Street, los indignados y la lucha de los estudiantes chilenos, la Asamblea de los Mo-vimientos Sociales convoca a las fuerzas y actores populares de todos los países a desarrollar acciones de movilización coordinadas a nivel mundial. Debemos contribuir a la emancipación y autodeterminación de nuestros pueblos, reforzando la lucha contra el capitalismo.

Convocamos a todas y todos a fortalecer el Encuentro internacional de derechos humanos en Solidaridad con Honduras y a construir el Foro social Palestina Libre, reforzando el Movimiento global de boicot, desin-versiones y sanciones contra el Estado de Israel y su política de apartheid contra el pueblo palestino.

Tomemos las calles a partir del día 5 de junio en una gran jornada de movilización global contra el capitalismo. Convocamos a impulsar la Cumbre de los Pueblos por justicia social y ambiental, contra la mercanti-lización de la vida y en defensa de los bienes comunes, frente a la Río+20. ¡Si el presente es de lucha el futuro es nuestro!

Porto Alegre, 28 de enero de 2012. Asamblea de los Movimientos Sociales.

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Existe la sensación que llegó el fi nal del consenso social sobre las priva-tizaciones. La gota que rebalsó el vaso ocurrió la semana pasada con la muerte evitable de 51 personas y más de 700 heridos, con el desastre acon-tecido en la estación Once del recorrido del tren Sarmiento concesionado a TBA.

Aludimos al fi n de un consenso privatizador generado en las últimas cuatro décadas, primero como campaña ideológica en tiempos dictato-riales, en los setenta y ochenta, y acción deliberada (técnica, operativa y económica) para deteriorar a las empresas públicas. Luego de algunos intentos frustrados, la privatización se materializó y generalizó en los no-venta, para constituir desde entonces un fenómeno estructural del orden económico y social contemporáneo en la Argentina.

Ya pasaron veinte años desde su instrumentación iniciadora, donde la «iniciativa privada» todo lo resolvería. Fue una política consensuada en origen e ideológicamente trabajada durante años, claro que también con violencia explícita. Recordemos la frase «ramal que para, ramal que cierra» pronunciada desde el menemismo.

La agresión violenta a los trabajadores ferroviarios que resistieron la privatización del tren, muy bien relatada y documentada en «Ferrocidio» (Juan Carlos Cena), vuelve sobre los usuarios y trabajadores del tren con violencia y muerte. Es la agresión de la ofensiva del capital de ayer y de hoy por la subsistencia de la lógica de la ganancia maximizada.

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LAS PRIVATIZADAS CUESTIONADAS. ¿QUÉ ESTATIZACIÓN Y QUÉ ESTADO?

Hoy son evidentes las falencias en el abastecimiento de combustibles y energía, y más aún en el servicio de transporte ferroviario, sin hablar del ruinoso estado que dejó la privatización a la línea aérea. Ya no hay encan-to social con la privatización.

El lema había sido la inefi ciencia del Estado para administrar las empresas públicas. Qué curioso, ahora, al fi nal del recorrido de dos dé-cadas de privatizaciones, nos encontremos con empresas crecientemente fi nanciadas con fondos públicos y gestionadas privadamente, incluyendo el uso especulativo de los recursos asignados por el Estado para el funcio-namiento operativo de las empresas.

Las privatizaciones que levantaron la bandera de la efi ciencia em-presaria de los «privados» solo funcionan con el sostén del Estado. Sola-mente en ferrocarriles se gastan 10 millones de pesos diarios en subsidios. Los subsidios estatales dan cuenta de la posibilidad fi nanciera del Estado para hacerse cargo de las empresas de servicios públicos, claro que ello supone discutir el conjunto de la asignación presupuestaria. No se trata de estatizar y mantener el desastre ferroviario actual. La estatización continuadora perpetuaría la inefi ciencia y el mal servicio reinante.

¿El actual destino del gasto público resulta necesario para un fun-cionamiento alternativo del Estado? Solo a modo de ejemplo veamos que entre 2003 y 2011 el gasto total en remuneraciones del sector público nacional se redujo del 16,1% al 11,3%, mientras que las transferencias al sector privado pasaron del 3% en 2007 al 9,5% en 2011. Claro que no solo se trata de cantidades, de montos, sino también de discutir las funciones necesarias a cubrir por el personal estatal, junto a la participación de los usuarios de los servicios públicos y de los ciudadanos en la cuestión es-tatal.

En el mismo sentido debemos interrogarnos sobre las fuentes de ingreso del Estado nacional. Sigue siendo el IVA el principal tributo en el país, y es sabido su impacto regresivo entre los sectores de menores ingre-sos. En segundo lugar aparecen los ingresos tributarios por el Impuesto a las Ganancias, pero una parte de esos recursos provienen de trabajadores que reciben sueldo y no ganancias, mientras se eximen los excedentes generados en el mercado de capitales o en el fi nanciero. Ni hablar de la evasión y elusión impositiva pese a la legislación vigente, sea la penal tributaria, o contra el lavado, que explica en el argumento ofi cial la «ne-cesidad» de la represiva Ley antiterrorista.

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ECONOMÍA Y POLÍTICA | 23 Lo que pretendemos decir es que no alcanza con terminar con las privatizaciones ferroviarias o petroleras, entre otras, si no que se debe reformar el Estado, su régimen tributario, fi nanciero y especialmente dis-cutir su papel en la organización de un modelo productivo que modifi que el benefi ciario de su accionar, atendiendo a las insatisfechas necesidades sociales.

El cambio de opinión que se percibe en la sociedad, que menciona-mos como fi n del consenso a las privatizaciones se asocia a la discusión con las petroleras, especialmente Repsol, empresa de proyección regional y mundial merced a la entrega de la estatal Yacimientos Petroleros Fisca-les hace veinte años. España no es potencia petrolera, pero sobre la base de YPF se proyectó en la región latinoamericana, caribeña y en el mundo como una de las grandes en el negocio del oro negro. La respuesta gu-bernamental es por ahora amenazante, sea por declaraciones del Poder Ejecutivo nacional, o de la organización que nuclea a las provincias pro-ductoras de hidrocarburos. La sensación es que ya no se espera una res-puesta mágica desde la iniciativa privada, la que solo privilegia la lógica de la ganancia.

TERMINAR CON LA INSTITUCIONALIDAD NEOLIBERAL

La demanda social está para más y demanda la salida de un condicionante estructural que remite a las reformas neoliberales, de apertura económica y liberalización; de desregulación y privatización; de precarización labo-ral, sobreexplotación y marginalización vía indigencia y empobrecimiento estructural de millones de personas.

Existen expectativas de que se asuma una política pública en ese sentido, aunque la garantía solo está en la masividad del clamor por aban-donar el sentido común privatista. Son abundantes los ejemplos en la historia que indican que la confl ictividad extendida de la sociedad es la que defi ne cambios estructurales de funcionamiento social. Es la expe-riencia reciente de 2001 respecto del régimen de convertibilidad. Fue la movilización social la que determinó el fi n de la «estabilidad monetaria» erigida como valor supremo entre la élite política, claro que con aceitados consensos socialmente manipulados.

Apuntamos al petróleo y la energía, a los ferrocarriles y al transpor-te en general, pero también a la recuperación de la soberanía fi nanciera desmantelando el aparato jurídico y de política fi nanciera legado por la dictadura. Claro que también supone bregar por la soberanía alimentaria, algo imposible sin modifi car el modelo productivo sojero, concentrador

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y de subordinación a la dominación de las transnacionales de la alimen-tación y la biotecnología. La soja y la megaminería son legados del auge neoliberal de los noventa.

Se trata de recuperar soberanía –energética, fi nanciera, alimentaria– en toda la línea. Ese será el mejor homenaje a quienes murieron por la desidia empresaria y la complicidad de los organismos de control (por lo menos de aquellos que no consideraron informes críticos) para asegurar las privatizaciones para la ganancia. Retomar una discusión sobre el papel del Estado en tiempos de crisis capitalista aparece como el desafío que pueda superar las consecuencias del desastre evitable en la estación Once.

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Comenzó marzo con la 130º sesión del Congreso en Argentina y como ocurre siempre se escuchó el mensaje presidencial. El primero de este se-gundo mandato y tercero de la era kirchnerista. No es menor el dato de tercer turno gubernamental continuo, nunca ocurrido en la historia cons-titucional del país. El discurso presidencial asumió como propio el desa-rrollo del accionar de gobierno desde 2003.

Se trató de un discurso de balance de la gestión, legitimada en la elección de octubre pasado y sustentado en tasas de crecimiento económi-co en todo el periodo salvo 2009, año de la recesión de la eeconómi-conomía mun-dial. No se discute el sentido del crecimiento y se apuesta a la continuidad de las líneas estratégicas, denominadas «modelo».

Hubo compromiso para «asegurar el abastecimiento de combustible» (los entrecomillados que siguen surgen de la versión del discurso en la pá-gina de la Presidencia de la Nación)1, y llamados de atención sobre la

cues-tión energética, aunque sin anuncios concretos de modifi cación estructural: nacionalización o socialización de YPF, por ejemplo. Ese hecho generó la suba de la cotización de Repsol en mercados bursátiles del exterior. Los in-versores globales festejaron la continuidad del estatus jurídico de la empresa número uno de la Argentina. Es verdad que había expectativas referidas a la reestatización, y que muchos sostenemos la necesidad de la socialización, lo que supone la participación del Estado en sus distintos niveles –nacional, provincial y municipal– pero también de usuarios y trabajadores.

1 <www.presidencia.gov.ar/informacion/actividad-ofi cial/25723-la-presidenta-inauguro-el-130d-periodo-de-sesiones-ordinarias-del-congreso-de-la-nacion>.

APERTURA DE SESIONES EN EL

PARLAMENTO

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También se realizaron críticas a los trabajadores docentes, acusados de quedarse en la reivindicación de la «carpa blanca». Sus dichos fueron cuestionados por propios adherentes del movimiento sindical, incluso ma-nifestando desde la titular de CTERA que el ministro de educación mal informa a la titular del Poder Ejecutivo sobre la actividad laboral de los maestros.

Sobre los ferrocarriles había expectativa de anuncios, pero junto a las condolencias se reiteró la conocida espera del accionar gubernamental hasta el pronunciamiento de la Justicia. Llama la atención la comparación de los pagos por deuda pública asociada a la salida de la crisis de 2001 con la insufi ciencia de fondos para el ferrocarril. En todo caso pone en evidencia que los pagos de deuda pública restringen la posibilidad de usos alternativos.

La megaminería a cielo abierto fue enfáticamente defendida desde la lógica similar que encaran otros países mineros en el ámbito mundial, y señaló que «Debemos exigir que las empresas dejen parte de sus inver-siones en la Argentina».

Lo que sí se anunció fue el fi n de la Convertibilidad y la reforma a la Carta Orgánica del BCRA. Puede pensarse así en el fi n del vínculo de la moneda local circulante y el dólar, con lo que se termina la restricción de las Reservas de libre disponibilidad, que expresaban la fracción excedente de las divisas necesarias para cubrir la circulación monetaria de pesos. Sorprendió el rechazo a modifi car la legislación fi nanciera, especialmente cuando existen legisladores afi nes que impulsan reformas a la Ley de En-tidades Financieras vigente desde 1977, y que fuera principal instrumento de subordinación y dependencia para la concentración y extranjerización de la banca, promovida y destacada por Martínez de Hoz y la dictadura genocida. Al respecto, la presidenta se pronunció explícitamente en con-tra al señalar: «No creo que sea necesario. Lo que hace falta es reformar la carta orgánica del Banco Central, que es el que regula a las entidades fi nancieras. Porque si no se hace mucho ruido y pocas nueces». Confi rmó que en el proyecto remitido a tratamiento «se mantiene la independencia de cualquier orden que pueda provenir del poder central», no afectando por lo tanto la autonomía, que era uno de los ejes sostenidos por la ex diputada Marcó del Pont, ahora presidenta en ejercicio del BCRA.

En fi n, un discurso con reiteración de datos de evolución de la eco-nomía, los que sustentaron el amplio triunfo electoral de octubre de 2011, y ausencias notorias sobre el necesario desarme de la institucionalidad neoliberal sustentada en años previos. La incógnita en términos políticos apunta a considerar si es sufi ciente para el mantenimiento del consenso la

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ECONOMÍA Y POLÍTICA | 27 reiteración de datos del crecimiento manteniendo un modelo productivo erigido sobre la base de la dominación extranjera en los principales rubros que explican la evolución de la economía en la Argentina: la producción y exportación agraria y minera, junto a la industria «vanguardizada» por las automotrices, todo lo cual se sostiene en un clima social de época que se aleja del consenso privatista.

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Cada celebración del Día Internacional de los Trabajadores nos da la opor-tunidad de discutir sobre el papel de los proletarios en la sociedad contem-poránea: el capitalismo en crisis. No resulta una novedad si destacamos en la coyuntura la ofensiva del capital sobre el trabajo en nuestro tiempo, el que consignamos en las últimas cuatro décadas. Hace tiempo se inició el desarme histórico de las conquistas logradas en memorables luchas del movimiento obrero. Ese desarme histórico se inició en Sudamérica, con el golpe de Estado en Chile y sus émulos en los países vecinos. Fue una ini-ciativa de desorganización de los trabajadores para facilitar el camino de transformación hacia la iniciativa privada y el neoliberalismo.

El trayecto iniciado en Santiago y continuado en el Cono Sur de América se proyectó a Londres y a Washington para recalar en el primer mundo a caballo del paso de las décadas del setenta a la del ochenta, y desde entonces generalizarse en el mundo hasta la presente crisis mundial del capitalismo.

En este trayecto son cuantiosas las pérdidas de derechos de los tra-bajadores en todo el mundo, especialmente de sus ingresos, agudizando el fenómeno de la explotación, recreando la esencia del funcionamiento capitalista. La relación salarial capitalista se extiende en todo el mundo, universalizando el régimen de explotación. El capital, en la era de la trans-nacionalización subordina a la población trabajadora del mundo a vender, en condiciones cada vez más miserable, su fuerza de trabajo. Es cierto que en esta década, en la región latinoamericana se verifi can mejorías relativas en los indicadores sociales, sea por salario o empleo, aunque sin recuperar la media lograda hacia los años setenta.

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30 | JULIO C. GAMBINA.

La mejora relativa de este tiempo es contra el peor momento de la crisis emergente en el cambio del siglo XX al XXI. La CEPAL informa que a fi nes de 2010 existen 177 millones de pobres en América Latina y el Caribe (el 30,4% de la población), de los cuales 70 millones son indigentes (el 12,8% del total de habitantes).1 La cifra era mayor en 2002, con 225

millones de pobres (43,9% de la población) y 99 millones de indigentes (19,3% de los habitantes).

Es cierto que hubo una merma de la pobreza en la región latinoa-mericana derivada del gran crecimiento desde 2003, pero sobre la base del mantenimiento de una importante brecha entre los sectores de mayores ingresos y los sectores sociales empobrecidos. Además, ese crecimiento ge-neró deformaciones en la estructura productiva y ocupacional, que señala la titular de CEPAL Alicia Bárcena al destacar que «…estos logros están siendo amenazados por las enormes brechas que presenta la estructura productiva de la región, y por los mercados laborales que generan empleos de baja productividad, sin protección social».

La ofensiva del capital sobre el trabajo es un fenómeno estructural que lleva cuatro décadas y que empieza a tener límites en la múltiples in-dignaciones construidas en la década, sean los movimientos de piqueteros, fábricas recuperadas y trabajadores en búsqueda de nueva organicidad (CTA) hacia la crisis de 2001; el movimiento indígena en la zona andina; los estudiantes chilenos y colombianos en el último año y una multiplici-dad de protestas que defi nen en el ciclo de crisis un oponente al proyecto liberalizador de las clases dominantes.

LOS TRABAJADORES EN LA ARGENTINA

Hablar de los trabajadores en la Argentina remite a un universo de 17 millones de personas que componen la población económicamente activa (PEA), o en edad de trabajar, entre los que se cuentan, según el Indec, 1.216.000 desocupados (7%) y unos 15.762.000 (93%) ocupados.

La PEA incluye a los trabajadores y a los patrones, y excluye a los estudiantes y las amas de casa, lo cual constituye una limitación, pues existen mujeres desocupadas que reproducen la conducta impuesta de las tareas del hogar disminuyendo el impacto del desempleo. Algo similar ocurre con los estudiantes, cuya situación disimula el carácter de desem-pleado o posterga el ingreso de los jóvenes al mercado de trabajo, indu-ciendo una lectura inadecuada de los niveles reales de desempleo.

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En el cuadro puede verse que según sea el empleador, existen 2.649.000 trabajadores del sector público (nacional, provincial y munici-pal) y casi 13 millones en el sector privado. Los trabajadores asalariados son 9.243.000; entre los cuales, se destacan 5.257.000 (57%) trabajadores registrados y 2.866.000 (31%) no registrados.

SITUACIÓN DE LA PEA EN ARGENTINA (2011)

PEA 16.978.000 100% Desocupados 1.216.000 7% Ocupados 15.762.000 93% Planes de empleo 131.000 1% Estatales 2.649.000 17% Privados 12.983.000 83% Patrón y trabajadores familiares sin remuneración 861.000 7% Trabajadores por cuenta propia 2.857.000 22% Asalariados 9.243.000 71% Registrados 5.257.000 57% No registrados 2.866.000 31% Servicio doméstico 1.120.000 12%

En los datos mencionados sobresale el desempleo (7%) y los tra-bajadores no registrados (31%), porque hay que retroceder mucho en la historia para encontrar esos registros de desempleo y precariedad.

En los setenta el desempleo oscila entre el 3 y el 5%; en los ochenta entre 4 y 8%; y en los noventa entre el 7 y el 11% en la primera mitad, y luego pasa a los picos del 18% en 1995 y 21,5% en 2002.

El saldo, luego de cuatro décadas de ofensiva del capital constituye una brutal transferencia de recursos desde los salarios a las ganancias, ya que la distribución de la renta muestra que recién en 2011 la participación del salario alcanza los valores de 1999, previos a la gran pérdida de ingre-sos que supuso para los trabajadores los últimos años de la convertibili-dad, durante la recesión entre 1998 y 2002, y el proceso de devaluación de 2002, agravado con la emergencia de la infl ación desde 2006.

El balance de la última década (2002-2011) incluye para los traba-jadores la contradicción de la expansión del empleo a tasas no conocidas en la historia económica de la Argentina, pero con salarios bajos y preca-riedad laboral, que en contrapartida signifi có asegurar grandes ganancias

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derivadas de la reactivación de la economía Argentina. La mejora salarial ocurrida en la Argentina se opera desde 2002, pero aún no alcanza los valores relativos de 2001, y bastante más lejos del mejor momento previo a la recesión entre 1998 y 2002. Si la base de cálculo del Indec remite a valores de 1993, el índice salarial marca 88,6 para 1994, y baja hasta 77,4 en 2001, siendo de 72,88 en 2011.2

Más allá de contar trabajadores y sus niveles de ingreso o situación laboral, conviene considerar las condiciones de su organicidad. La ofen-siva contra los trabajadores supuso su desorganización social, sindical y política. El ataque contra los trabajadores no fue solo en la represión, o en la expropiación del ingreso y en la mayor explotación, sino en deterioro de su capacidad de respuesta sindical, social y política. El resultado es la pérdida en términos de democracia económica, política y social. Recu-perar la capacidad de organización de los trabajadores es una cuestión democrática, necesaria e imprescindible para pensar en un pasaje de la larga resistencia contra la ofensiva del capital a una contraofensiva de los trabajadores. La recuperación de la economía recreó las condiciones de la negociación salarial, no así de las condiciones de trabajo, pero solo para el tercio de trabajadores sindicalizados.

EL MODELO SINDICAL EN DISCUSIÓN

Resulta interesante comprobar que en la última década el movimiento de trabajadores en la Argentina contiene colectivos sindicalizados y otros en similar cantidad agrupados en organizaciones sectoriales o territoriales, dando cuenta de un fenómeno global de extensión de la masa de los tra-bajadores por fuera de la relación laboral y por ende de la sindicalización. Hay que destacar que en los noventa surgió en la Argentina la CTA, para intentar expresar ese fenómeno y constituir un nuevo modelo sindical, su-perador de la contención corporativa y burocrática persistente en el sindi-calismo tradicional en las diferentes variantes de la CGT. La CTA contiene en su seno a trabajadores ocupados o no, sindicalizados o no, incluyendo afi liaciones individuales, solo por su carácter de trabajadores.

La ruptura de la CTA en 2010 desafía al nuevo modelo sindical a ex-presar la necesidad histórica y contemporánea del movimiento de trabaja-dores en la Argentina. Claro que es una situación que se procesa en la dis-puta mundial por hacer emerger una nueva representación política y social de los trabajadores, tal como se intenta en el Encuentro Sindical Nuestra

2 Los datos son resultado de informes sindicales preparados por el equipo de investigación de empleo y salarios de la FISYP, coordinado por Germán Pinazo.

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América, que se apresta a desarrollar su próximo cónclave anual entre el 21 y 23 de mayo próximo en la ciudad de México3. Es curioso cómo el

vie-jo modelo refl ota ante situaciones críticas. Días pasados y a propósito de la expropiación de YPF, la Central Sindical española, Comisiones Obreras (CC.OO.) se pronunció a favor de la empresa, de los accionistas y la «segu-ridad jurídica» de los inversores, todo en defensa corporativa de los traba-jadores españoles de la transnacional REPSOL.4 Es una actitud

«naciona-lista» en tiempos de transnacionalización. Claro que sobraron los ejemplos en contra desde la misma España, tal el caso de la CIGA de Galicia5, o LAB

del país Vasco6, por solo considerar pronunciamientos hispanos, los que

asociaron a múltiples solidaridades de los pueblos de Europa y del mun-do. No es distinto a la solidaridad del sindicalismo europeo (tradicional) con los bombardeos sobre Libia, o las solidaridades «humanitarias» ante variadas invasiones imperialistas sobre soberanos países. También existe sindicalismo alternativo en el continente europeo.

Es que la cuestión del modelo sindical defi ne el presente y el futuro del movimiento de trabajadores. En este 1º de mayo conviene discutir el tema, ya que algunas organizaciones sindicales y sus dirigentes privile-gian la defensa de sus intereses nacionales y sindicales por encima de los de la clase trabajadora, mayoritariamente no sindicalizados, informales y

3 Convocatoria al 5º Encuentro Sindical Nuestra América. En <http://encuentrosindical. org/?p=4673>, consultado el 1/5/12.

4 «La Confederación Sindical de CC.OO. y su federación sectorial FITEQA, tras conocer la decisión del gobierno argentino de nacionalizar YPF, ha expresado su desacuerdo y rechazo a una medida que causará graves perjuicios a los accionistas, sobre todo a los pequeños accionistas, a los trabajadores y a la economía española, en un momento especialmente delicado por la situación de crisis y recesión por la que atraviesa, y por la presión de los mercados fi nancieros y especulativos. Comisiones Obreras advierte que la decisión puede debilitar la estructura industrial de la empresa YPF y deteriorar las condiciones laborales de los trabajadores y trabajadoras de Repsol», en <www. ccoo.es/csccoo/menu.do?Informacion:Noticias:342969>, consultada el 1/5/12.

5 «Non se trata só que sexa nacionalizada, a Dirección de Repsol debería pedir descul-pas públicas e debería indemnizar áspoboacións afectadas polassúas políticas en América Latina.» Clodomiro Montero M. Secretario nacional da Federación da Banca, en: <http://www.galizacig.com/ avantar/opinion/18-4-2012/rajoy-repsol-duas-varas-de-medir>, consultada el 1/5/12.

6 «A través de este comunicado, el sindicato LAB desea manifestar su solidaridad con el pueblo argentino y nuestro apoyo a su legítima aspiración por recuperar la soberanía sobre los recursos energéticos. Al mismo tiempo, denunciamos la intervención neocolonial del gobierno español que, empleando un tono belicista intolerable, pretende intimidar y coaccionar al gobierno y, sobre todo, al pueblo argentino para que desista de su razonable intento por recuperar el control de la petrolera YPF. Este proyecto, sin duda, le otorgaría al pueblo argentino mayores benefi cios de los que actualmente obtiene de la presencia de esta multinacional». Comunicado de LAB Nazioartea, remitido al autor.

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precarios en las condiciones en que se desarrolla el mercado de trabajo en la actualidad.

Defender los intereses de los trabajadores en 2012 supone recuperar la consigna del Manifi esto Comunista de 1848: ¡proletarios del mundo, uníos! Pero ahora, sin la restricción territorial que suponía un mundo «europeo» a mediados del siglo XIX. La transnacionalización de la economía impone la tendencia a la universalización de la relación de explotación y la subsun-ción real del trabajo en el capital, como señala Marx; una subordinasubsun-ción que involucra crecientemente a la naturaleza y a la sociedad en su conjunto.

Un problema de nuestro tiempo es la limitación «nacionalista» de las reivindicaciones de los trabajadores, que subordina los intereses de los trabajadores a la dominación «burguesa nacional» (crecientemente trans-nacionalizada).

Muy distinta resulta la confrontación con el imperialismo desde po-siciones nacionales (populares), las que se asumen articuladamente con las luchas de los trabajadores en todos los territorios, sin mediaciones de los Estados capitalistas y sus compromisos con las clases dominantes locales y globales. El comentario es pertinente ante la situación de crisis mundial del capitalismo, ya que no hay nación que pueda quedar al margen de la crisis y de la ofensiva del capital para superarla.

Los trabajadores estamos desafi ados a luchar nacionalmente contra las manifestaciones de la ofensiva del capital en cada uno de nuestros países, pero no se puede hacer al margen de una lucha global contra el régimen del capital.

Como en el Manifi esto, 164 años después se requiere elaborar un programa de transformaciones socioeconómicas que parta de la lucha por la reducción de la jornada de trabajo sin afectar ingresos y que renueve las condiciones de una acumulación de poder de los trabajadores para luchar contra la explotación del hombre por el hombre.

Del mismo modo que en los comienzos de su constitución como sujetos por la emancipación, hoy, los trabajadores debemos recuperar ca-pacidad de organización y lucha para la transformación de la sociedad, en tanto problema social, económico, político y cultural. La emancipación de los trabajadores es la búsqueda de la liberación del conjunto de la socie-dad. ¡Ante la crisis capitalista, alentemos las búsquedas de la unidad de los trabajadores por la emancipación social!

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Son notorias las dilaciones en las negociaciones paritarias, las que ya de-bieran estar resueltas a esta altura del año. Es una situación convergente en la discusión por los ingresos populares, sean de trabajadores en situa-ción regular o irregular.

Los primeros discuten en paritarias los ajustes salariales, y con cierta difi cultad incorporan entre sus reivindicaciones otras cuestiones atinentes a la relación de trabajo, como las condiciones de la actividad y el medio ambiente laboral.

Los segundos intentan ajustar los «benefi cios», o monto de los subsi-dios de los diferentes planes, ya que sus montos aparecen congelados ante una variación de los precios que se aleja de aquellos que mide y difunde el Indec.

INFLACIÓN

El aumento de los precios es uno de los temas en discusión. Recordemos que en el Indec se tienen en cuenta los precios regulados, que existen, aunque en cuentagotas. Resulta muy difícil para los compradores (consu-midores) conseguir esos productos a precios regulados, puesto que éstos no suponen la producción en cantidades sufi cientes para el conjunto de la demanda de esas mercancías. La realidad es que en el mercado coexisten precios regulados y desregulados. El Indec asume la variación mensual sobre la base de los precios regulados y los compradores gastan en función de lo que consiguen, en general productos que teniendo precio regulado solo se consiguen a precio desregulado.

EL DEBATE ES POR LOS INGRESOS DE LOS

TRABAJADORES

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Pero además de los problemas infl acionarios, existen problemas es-tructurales que conviene considerar. Uno remite a la distribución del in-greso del conjunto de los trabajadores. El otro alude a la representación social y sindical de los trabajadores.

DISTRIBUCIÓN DEL INGRESO Y REPRESENTACIÓN

La estadística con base en estudios del Observatorio de Derecho Social de la CTA y el Taller de Estudios Laborales TEL, según un texto de Horacio Megui-ra1, señala «que el salario real del conjunto de los trabajadores percibido en el

mes de diciembre de 2011 era similar al salario percibido en el último trimes-tre de 2001 (entrimes-tre ambos períodos se experimentó un incremento del 1,8%).

Continúa diciendo que en el mismo período «el PBI experimentó un incremento del 90,6 por ciento». Por otra parte se destaca que «El promedio de ingresos del conjunto de los ocupados, provenientes de su ocupación principal, al cuarto trimestre de 2011, ascendía a $ 3.198 mensuales». Es un monto insu-fi ciente para una canasta de consumo que oscila en torno de los 6.000 pesos.

Queda claro que el gran crecimiento económico de estos años sirvió para mejorar los indicadores sociales, medidos en términos de baja de la tasa de desempleo e informalidad, de pobreza; pero no así en la calidad de los ingresos de los trabajadores y los sectores populares que justifi can sus ingresos por el gasto de los trabajadores. El crecimiento de la renta ha sido apropiado principalmente por los propietarios de medios de producción, y entre ellos los empresarios más concentrados.

El otro problema estructural mencionado alude a la representación social y sindical de los trabajadores, un tema recurrente en el movimiento de los trabajadores, ya que desde el propio nacimiento de las organizacio-nes sindicales, la fragmentación fue la norma.

Para no irnos muy lejos podemos recordar las divisiones de la CGT en los ochenta, la aparición de la CTA en los noventa con la esperanza y expectativa de incluir a los trabajadores informales, pasivos y activos; incluso la afi liación individual.

La realidad política de la Argentina mostró la reciente ruptura de la CTA y ahora nuevamente existen expectativas de fractura de la CGT. Este proceso de rupturas acontece por diferencias políticas en la estrategia de defensa de los intereses de los trabajadores.

1 Difundido por Argenpress el lunes 14 de mayo de 2012. Ver la nota completa en <www.

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¿QUÉ MUEVE LA HISTORIA?

La presidenta aludió en estos días a que las mejoras económicas son más producto de la política económica, del «modelo» en curso, que de las diferen-tes acciones reivindicativas realizadas, sean paros, cordiferen-tes o movilizaciones.

Es un gran tema para discusión sindical, social y política, incluso para discutir el origen del ciclo político de crecimiento argentino. El inte-rrogante es si podría haberse instalado la política económica de fi nes de 2001 y comienzos de 2002 sin movilizaciones y reclamos de los trabaja-dores regulares e irregulares.

Sin el clima de movilización de 2001 es impensable el no pago de la deuda y la renegociación de 2005 y 2010; como tampoco parece posible haber salido de la convertibilidad sin el clima de protesta existente en enero de 2002.

Lo que pretendemos señalar es que la dinámica sociopolítica precede a las políticas de Estado, y claro, la política económica puede sostener esa demanda, o contrarrestarla.

La coyuntura económica y política, cuando se agrava la situación mundial con desaceleración de la economía, algo que también ocurre en-tre los países emergentes, sea Brasil o China, también impacta y preocupa en la Argentina, y por eso resulta de interés el seguimiento de la disputa estructural y coyuntural de la distribución funcional del ingreso, entre trabajadores y empresarios, y aquella que se opera entre trabajadores be-nefi ciarios de planes sociales y previsionales y los recursos en baja gestio-nados por el Estado.

Es en la crisis capitalista que se presenta el riesgo de una nueva di-námica de la ofensiva del capital sobre el trabajo, y del Estado capitalista sobre los trabajadores. Pero es también la crisis la oportunidad para opo-ner la resistencia, y en especial la ofensiva de los trabajadores para opoopo-ner otro plan de organización económica de la sociedad.

Es evidente que existen tensiones en la Argentina de 2012 y que como siempre será la confrontación de los proyectos contrarios lo que de-termine el rumbo en el presente y en el futuro cercano. Como varias veces interrogamos, será interesante conocer quién vence a quien en la coyuntu-ra por la disputa del ingreso. La respuesta está en la iniciativa política y los consensos que se obtengan en uno u otro de los polos de la contradicción.

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Acaba de realizarse el Vº Encuentro Sindical Nuestra América (ESNA) en-tre el 21 y 23 de mayo de 2012 en México D.F. En el cónclave participaron las principales centrales sindicales de la región, con más de 400 delegados mexicanos y otros 200 representando a 20 países. Los debates concluye-ron en la Plaza del monumento a la Revolución, con 5.000 participantes que siguieron con atención refl exiones de representantes de varios países de la región y especialmente de Piedad Córdoba, la senadora del pueblo de Colombia, despojada institucionalmente y perseguida por el régimen político de ese país.

Uno de los temas más destacados y celebrados en las deliberaciones fue la promulgación de la Ley Orgánica del Trabajo (LOT) en Venezuela, por tratarse de un instrumento que marcha a contramano de las regresivas reformas laborales instrumentadas en las últimas dos décadas en nuestros países.

Es relevante el asunto, ya que en el último lustro han mejorado relativamente los salarios del sector «regular» en el mercado laboral, y muy especialmente los salarios mínimos. Resulta de interés discutir ambas realidades y sus vinculaciones recíprocas. Es cierto que han mejorado los indicadores de ingresos de los trabajadores del sector regular, y especial-mente del salario mínimo, pero sin modifi car la reaccionaria legislación establecida en tiempos de ofensiva neoliberal en los ochenta y en los no-venta.

Argentina  tiene el mayor poder adquisitivo medido en dólares res-pecto de los salarios mínimos de diez países de la región para 2011 (Tabla

SALARIOS MÍNIMOS Y RELACIONES

LABORALES

(40)

1)1, y seguido del Paraguay, aunque en la relación 2011-2007 ha sido el

Perú el que encabeza la recuperación del salario mínimo, con un 36,73%, seguido de Argentina con 29,62% (Tabla 2). Al fi nal de la Tabla 2 aparece Colombia con una recuperación del 4,63% y el único con valores negati-vos es Venezuela con un registro de -9,31%, o sea, pérdida de más del 9% de la capacidad de compra respecto de los últimos años.

TABLA 1. EVOLUCIÓN DE LOS SALARIOS MÍNIMOS EN U$S PPA

Puesto País 2011 2010 2009 2008 2007 1 Argentina 792 694 676 716 611 2 Paraguay 681 619 592 597 567 3 Ecuador 489 448 417 432 394 4 Chile 484 445 446 455 433 5 Colombia 457 448 452 455 437 6 Perú 439 356 356 355 321 7 Venezuela 348 370 377 426 384 8 Brasil 341 327 310 295 274 9 Uruguay 285 289 283 282 230 10 Bolivia 249 214 212 212 209

Son interesantes los datos que presentan ambas Tablas para países con diferente orientación de política económica. Lo que pretendemos es llamar la atención sobre algunas cuestiones estructurales relativas al em-pleo y a la relación salarial en el capitalismo en la región. Hemos mencio-nado el caso de la reciente aprobación de la LOT (Ley Orgánica del Trabajo en Venezuela), porque este país aparece último y con registro negativo en la evolución del salario mínimo. La LOT establece la reducción de la sema-na laboral de 44 a 40 hs., con 8 hs. diarias y dos días de descanso; la ex-tensión del permiso postnatal de 12 a 20 semanas; la inamovilidad de dos años para ambos padres después del parto; pago doble de prestaciones por despido injustifi cado; elimina los contratos de outsourcing (tercerización) entre otras cuestiones relevantes. Existe un debate sobre la práctica de gestión de los trabajadores en las empresas venezolanas, participación es-tatal mediante, que renueva la discusión sobre las relaciones laborales en el capitalismo, máxime en un país que se propone el tránsito al socialismo.

1 decente/Informeslaborales/argentina-sigue-teniendo-el-mayor-salario-minimo-de-america-latina>. <http://www.elsalario.com.ar/main/trabajo-decente/Informeslaborales/argentina-sigue-teniendo-el-mayor-salario-minimo-de-america-latina>.

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