U1 Misterio de tres en uno (PDF)
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(2) UNIDAD 1 :. Misterio de tres en uno.
(3) CRÉDITOS Autoría:. Anibal Hernández Salazar Coordinadora de Innovación Académica:. Isabel Cristina Ramos Quintero. Diseño instruccional y revisión:. Lizeth Rojas Hernández Diseño visual:. Alejandro Grisales Valencia Maquetación y diagramación:. Karen Julieth Quevedo Mosquera Imágenes:. Shutterstock Universidad Católica de Colombia. Decanatura Académica Coordinación de Innovación Académica 2019. Vigilada Mineducación.
(4) UNIDAD 1. Viviendo el Espíritu Santo: El desafío cristiano de amar sin medida. Diagrama de temas. MISTERIO DE TRES EN UNO. 1. 2. El mundo, los retos y el llamado. ¿Existe o no existe?. 3. Jesús, más que un hombre. 4. Jesús, al paso del dolor a la gloria. 5. Experimenta el espíritu: La fuerza de Dios. La Figura 1. Diagrama de temas. Fuente: Elaboración propia. 1. “La medida de amor es amar sin medida”, San Francisco de Sales 1567 – 1622, obispo y doctor de la Iglesia.. ©2019 Universidad Católica de Colombia - Todos los derechos reservados. 4.
(5) Viviendo el Espíritu Santo:. UNIDAD 1. El desafío cristiano de amar sin medida. Objetivo general. Propiciar las reflexiones que profundicen las acciones personales, alrededor del misterio de la Santísima Trinidad, bajo la razón y la fe al Padre creador, al Hijo salvador y al Espíritu Santo iluminador.. ©2019 Universidad Católica de Colombia - Todos los derechos reservados. 5. 5.
(6) UNIDAD 1. Viviendo el Espíritu Santo: El desafío cristiano de amar sin medida. Introducción “Dios no es soledad, sino comunión perfecta”. Benedicto XVI. ¿Creemos en un solo Dios o en tres dioses? Creemos en un solo Dios en tres personas (trinidad). Los cristianos no adoran a tres dioses diferentes, sino a un único ser que es trino (Padre, Hijo y Espíritu Santo); esto lo sabemos por Jesucristo, Él, el Hijo, habla de su Padre del Cielo: “Yo y el Padre somos uno”, Jn 10,30. Él ora al Padre y nos envía el Espíritu Santo, que es el amor del Padre y del Hijo, por esto somos bautizados “en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo” (Mt 28,19). (YOUCAT Catecismo joven de la Iglesia Católica, 2011, p. 33-34). ©2019 Universidad Católica de Colombia - Todos los derechos reservados. 6.
(7) Viviendo el Espíritu Santo:. UNIDAD 1. El desafío cristiano de amar sin medida. “Donde está el amor hay una trinidad: uno que ama, uno que es amado y uno que es el amor”, San Agustín. (YOUCAT Catecismo joven de la Iglesia Católica, 2011, p. 34) La presente unidad pretende esbozar el misterio de la santísima trinidad, examinando desde la realidad del mundo, la existencia de Dios a partir de varias aristas, apoyándonos en la racionalidad y brindando reflexiones científicas que enriquezcan la preparación al sacramento de la confirmación para universitarios. Comprenderemos a Jesús como verdadero hombre y verdadero Dios, y ahondaremos en su pasión, muerte y resurrección, como experiencia del triduo pascual, y de su enseñanza para nuestras vidas desde la búsqueda de la coherencia cristiana. Esta unidad finalizará con una mirada al Espíritu Santo, sus dones y sus frutos. Esperamos que los ejercicios vivenciales planteados, iluminen los aprendizajes y te ayuden a vivir en la lógica del Amor, y así, buscar vivir con coherencia como lo propone Jesús en las sagradas escrituras. Amar es simple y profundo, es un desafío para toda la vida; amar es el mandato fundamental de un cristiano, y el mejor calibrador para un buen cristiano, está en sus relaciones interpersonales. Esta preparación es una invitación para mejorar nuestra calidez humana, que el amor, la bondad, la paciencia y demás frutos del Espíritu Santo acompañen nuestro proceso formativo, y logremos llegar con éxito al rito del sacramento de la confirmación, para que esa fuerza de Dios, haga morada en sus corazones para llevar luz y sal al mundo.. ©2019 Universidad Católica de Colombia - Todos los derechos reservados. 7. 7.
(8) Viviendo el Espíritu Santo:. UNIDAD 1. El desafío cristiano de amar sin medida. 1. El mundo, los retos y el llamado. ©2019 Universidad Católica de Colombia - Todos los derechos reservados. 8.
(9) UNIDAD 1. Viviendo el Espíritu Santo: El desafío cristiano de amar sin medida. Los medios de comunicación han permitido globalizar al universo. Hoy es fácil ver el dolor y la alegría del África, o los desastres ambientales y paisajes exóticos en oriente, al instante; esto ha resignificado al mundo como aldea, como casa común. Gracias a las nuevas tecnologías podemos ser más conscientes de nuestras realidades, que en ocasiones no son agradables; en medio de este contexto, surgen algunas preguntas obvias para un creyente: ¿dónde está Dios? ¿por qué permite que todo esto ocurra?; responderlas servirá para no caer en fatalismos. Dios ha dado al hombre su creación. Dios al hacernos a su imagen y semejanza, nos brindó también su potestad de libertad, pues si nos hizo dentro de su libertad, somos capaces de ser libres. Esta libertad en algunas ocasiones se confunde con libertinaje, haciendo del regalo de la creación, un desastre, un caos, una hecatombe; pero no es voluntad de Dios que esto ocurra, debemos ser sensatos y asumir la responsabilidad de una administración desastrosa, fruto de la acción humana y consecuencia de su poder y ambición. Sobre el cuidado de la casa común, la carta encíclica de Laudato Si’ del Santo padre Francisco, plantea de manera amplia y critica, que en ocasiones se culpa a quien no se debería por falta de autocrítica y reconocimiento, lo que conlleva a justificar algunas acciones sin asumir responsabilidad alguna, y toda acción tiene una reacción, principio físico que también se aplica para la vida cotidiana. En síntesis, es volver al Jardín del Edén y sentir los pasos de Dios que viene a nuestro encuentro, en el cual, Adán y Eva sintieron vergüenza y culpa al reconocer que desobedecieron, y en donde Dios al preguntarles ¿por qué han comido del fruto prohibido?, los dos se justificaron y no asumieron ninguna responsabilidad Gen 3, 12. Se debe salir del bucle del adanismo (justificación extrema y carencia de asumirse y responsabilizarse de los actos cometidos) y reconocer que Dios es Amor, y en su infinita misericordia no desearía nada malo para sus hijos; ya lo diría en su evangelio: “Si ustedes, que son malos, saben dar cosas buenas a sus hijos, ¡cuánto más su Padre del cielo dará cosas buenas a los que se las pidan!” Mt 7, 11. Una de las partes más emotivas de la carta encíclica de Laudato Si’, es cuando el Papa Francisco, en varias ocasiones, a diferencia de los medios de comunicación y algunos sectores de la ciencia, y en contra de muchos fatalismos, reconoce que hay esperanza, e invita a confiar y obrar como Dios desea, es decir, basados en el Amor a toda la creación, sin desconocer la realidad del daño causado, pero con la confianza que deben tener los hijos de Dios, pues no es un Dios castigador, sino un Dios que es infinita misericordia y a la vez poderoso “Yo soy el Señor, Dios de toda la humanidad ¿hay algo imposible para mí?” Jer 32, 27. Esta es la convicción, que a pesar de los errores causados, siempre se puede volver a la casa del Padre con. ©2019 Universidad Católica de Colombia - Todos los derechos reservados. 9. 9.
(10) Viviendo el Espíritu Santo:. UNIDAD 1. El desafío cristiano de amar sin medida. arrepentimiento, y con la intención de retomar la senda del Amor, y así, salvar a la Tierra de las equivocaciones que se puedan cometer; quedarán huellas indudablemente, porque las cicatrices recuerdan el dolor y ayudan a tener presente las consecuencias de los actos realizados; pero es hora de reaccionar y escuchar el llamado de Dios al cuidado y a la fraternidad con la humanidad y la creación. Esta exhortación del Papa Francisco, es aplicable a nuestra realidad colombiana, en ocasiones el panorama es desastroso, y pareciera que no hay luz; las drogas, los hurtos, las muertes, los suicidios, entre otros fenómenos sociales, hacen que el miedo se apodere de la colectividad e insta a actuar desde la desesperanza; esta podría ser la razón de que una de las frases más repetitivas en la sagrada escritura sea: “No tengan miedo”, la cual, está presente en más de 150 ocasiones, desde el génesis hasta el apocalipsis; por tanto, el llamado es a asumir el desafío del reconocimiento de las culpas y rectificar las falencias que se puedan tener, volviendo a cuidar la vida en todas sus manifestaciones, y a confiar sin miedo, a estar seguros de que nadie está solo, hay un Dios que da la fuerza para volver a aquellas prácticas que recuperen la esperanza. Dios ha dado la clave para que el miedo que hace presencia en los medios de comunicación se minimice y no paralice a la sociedad, esta clave es el Amor, pero ¿cómo lograr eso tan difícil?, la respuesta radica en que se ama lo que nos parece bien amar, lo que es cómodo amar, lo fácil de amar; pero el desafío del cristiano es amar TODO, como lo invita Jesús en su evangelio; y para lograrlo, se requiere una nueva manera de pensar y de concebir el universo; ese es el reto de esta formación, llevar a los participantes por un camino que les favorezca una conciencia espiritual en el Amor, y así poder reconocer en el sacramento de la Confirmación, una fuente de Amor inagotable como lo es el Espíritu Santo, aquel que ilumina la vida y devuelve la confianza para responder el llamado de Dios a llevar paz, perdón y reconciliación a los lugares que habituamos, pues allí donde habita el amor, Dios actúa. Existe un fenómeno en los astronautas llamado el efecto Overview, que cuestiona poderosamente la percepción del universo y la humanidad, y tiene una relación directa con este apartado de la formación; estos astronautas, al regresar de sus viajes espaciales y al ver el planeta Tierra desde afuera, llegan con una alta sensibilidad humana y un cambio en la manera de pensar el planeta y sus habitantes, pues desde sus reflexiones, ellos no conciben el norte y el sur, ya que en el espacio eso es irreconocible. Lo mismo ocurre con las fronteras, la diferencia de razas, entre otros aspectos que dividen y no permiten que nos reconozcamos como familia; pero lo que sí se ve desde el espacio, es el daño que se le ha causado a nuestra casa por causa de las guerras, la contaminación, la explotación desmedida, el consumismo irracional y demás; esto sí es una realidad indiscutible, lo demás es invento de los hombres para explotar, dominar y destruir. Al regresar los astronautas, manifiestan la necesidad de un cambio de pensamiento respecto a la manera en cómo se concibe la humanidad, deseando que ya no se destruya a sí misma, sino por el contrario, que la sociedad una, ame y se fortalezca, y en coherencia con el Papa Francisco, asuma que aún hay esperanza. Se sabe que no es posible viajar al espacio para lograr este efecto espiritual, pero a través de la conciencia y la oración, es posible lograr este giro cristiano respecto a la percepción del mundo. Se hace necesario comprender que el mundo está clamando a gritos una transformación, que debe ser generada por nosotros, por lo tanto, para lograrlo, se requiere de personas renovadas en su espiritualidad, que sean testimonio de amor. ©2019 Universidad Católica de Colombia - Todos los derechos reservados. 10.
(11) Viviendo el Espíritu Santo:. UNIDAD 1. El desafío cristiano de amar sin medida. para la humanidad, que lleven alegría y esperanza a donde vayan; esto y más, es lo que proporciona el Espíritu Santo, fuerza de Dios que se recibirá con poder el día de la confirmación.. “El amor es la alegría ante el bien; el bien es el único fundamento del amor. Amar quiere decir: querer hacer el bien a alguien”, Santo Tomás de Aquino (1225 – 1274), doctor y teólogo de la Iglesia. (YOUCAT Catecismo joven de la Iglesia Católica, 2011, p. 14) Cobra entonces sentido las palabras de Pablo al decir: “No hago lo que quiero, sino lo que no quiero” Rom 7, 15–25, puesto que cuando el ser humano se deja llevar por convicciones irracionales, se termina ocasionando daño y perjuicio a sí mismo, y también a los demás. Es en este momento, en el que se reconoce que se requiere una ayuda, una fuerza y un poder. Esa fue la promesa de Jesús al ascender al cielo, él prometió que enviaría su espíritu para acompañar nuestras vidas, ese espíritu que nos enseña qué hacer y cómo hacerlo, por eso le confiamos nuestra vida, para así lograr hacer lo que es bueno para nosotros y para los otros. Es la fuerza de nuestra voluntad más el poder inconmensurable del Espíritu Santo, que hace del amor una realidad. “La felicidad no está en nosotros, ni tampoco está fuera de nosotros, la felicidad sólo está en Dios. Y, una vez que lo hemos encontrado, entonces la felicidad está en todas partes”, Blaise Pascal. (Meuser & Baeer, 2013, p. 25). ©2019 Universidad Católica de Colombia - Todos los derechos reservados. 11 11.
(12) Viviendo el Espíritu Santo:. UNIDAD 1. El desafío cristiano de amar sin medida. El alejamiento de Dios, el alejamiento del amor, es lo que hace que el mundo parezca oscuro y sin salida; aquello es llamado pecado. El pecado tiene su origen en el deseo de parecerse a Dios Gen 3, 4 – 5. Cuando la soberbia y la arrogancia se apoderan del hombre, creyéndose autosuficiente, fuerte, poderoso y demás, allí no cabe el amor, por eso, en ocasiones, cuando se pretende ser dios, se causa heridas y destrucción, por lo tanto, se debe pedir y clamar al Espíritu Santo por su ayuda para amar como él sabe hacerlo y no como yo creo que debe ser. El pecado original es el rechazo a las instrucciones de uso. Si hacemos de nosotros mismos un uso diferente, entonces no podemos demandar a Dios porque no funciona. El pecado original es el rechazo de la condición de criatura, el querer ser como dioses, pero sin Dios, no querer recibir nada de Dios, sino querer hacerlo por uno mismo. Seréis como Dios. (Meuser & Baer, 2013, p. 28) Respecto al pecado original, el Papa Benedicto XVI afirma que se tiene que entender que: Todos llevamos dentro de nosotros una gota del veneno de ese modo de pensar reflejado en las imágenes del libro del génesis. Esta gota de veneno la llamamos pecado original. El hombre no se fía de Dios. Tentado por las palabras de la serpiente, abriga la sospecha de que Dios es un competidor que limita nuestra libertad, y que sólo seremos plenamente seres humanos cuando lo dejemos de lado; es decir, que sólo de este modo podemos realizar plenamente nuestra libertad. El hombre no quiere recibir de Dios su existencia y la plenitud de su vida. Al hacer esto, se fía de la mentira más que de la verdad, y así se hunde con su vida en el vacío, en la muerte (Benedicto XVI, 8.12.2005). (YOUCAT Catecismo joven de la Iglesia Católica, 2011, p. 50) El Por esta razón, si el ser humano se deja tocar por su amor, desde la humildad del reconocimiento de la fragilidad propia, Dios se hace grande; como afirmaba Juan el Bautista “es necesario que yo disminuya para que el crezca” Jn 3, 30. Llegue a donde llegue el hombre a través de sus pecados, hasta allí ha enviado Dios Padre a su Hijo. La consecuencia del pecado es la muerte. (Rom 6,23). “La consecuencia del pecado es sin embargo también la maravillosa solidaridad de Dios, que nos envía a Jesús como amigo y salvador” (YOUCAT Catecismo joven de la Iglesia Católica, 2011, p. 50) en línea con esta solidaridad de Dios, Pablo afirma que “pues donde abundó el pecado, sobreabundó la gracia” Rom 5, 20b. Esta regla del pecado o esta inclinación a errar, se cumple a cabalidad. El ser humano se ha alejado del amor, y el pecado en ocasiones, es un maestro de vida, trayendo bastantes consecuencias negativas; pero la misericordia de Dios, que sobrepasa toda lógica (Salmo 135), siempre abraza en su amor, invitando a mejorar, trascender y a enriquecer la vida con el amor que proviene de él, y que solo en él cobra sentido.. ©2019 Universidad Católica de Colombia - Todos los derechos reservados. 12.
(13) Viviendo el Espíritu Santo:. UNIDAD 1. El desafío cristiano de amar sin medida. La fuente de la alegría cristiana es la certeza de ser amado por Dios, de ser amado personalmente por nuestro creador… con un amor apasionado y fiel, un amor que es mayor que nuestra infidelidad y nuestros pecados, con un amor que perdona. Benedicto XVI 01.06.2006 (YOUCAT Catecismo joven de la Iglesia Católica, 2011, p. 15) En alguna ocasión, en una reflexión sobre la Eucaristía, un sacerdote franciscano realizó una pregunta sencilla pero compleja. Antes de mencionarla, se hace necesario saber que una parte de la Eucaristía se llama ofertorio, aquí se presentan las especies del Pan y del Vino en el altar, que serán transformadas en el Cuerpo y la Sangre del señor Jesucristo; en este momento, los fieles se unen en la oración a estas ofrendas, ofreciendo la vida y lo que dicta el corazón. El sacerdote pregunta entonces, ¿si Dios les pidiera que ofrecieran algo que él no les haya dado, que ofrecerían en el altar? Enseguida, todas las respuestas del grupo con el que estaba, fueron ligadas con cosas que Dios les ha brindado o les ha permitido: familia, amor, estudio, enfermedades, dificultades, bendiciones; entonces después de un tiempo, y al no dar con la respuesta que el padre esperaba, le preguntaron inquietos, ¿qué hay que ofrecerle a Dios que él no nos haya dado?, su respuesta fue impactante: el pecado, Dios espera en el ofertorio, además de ofrecer todo lo que él ha dado, el pecado cometido, para que al igual que las especies que se transforman en divinidad, él tome el pecado que nos aleja del amor de Dios, y lo trasforme; así lo dice su palabra: “si tus pecados son rojos los haré más blancos que la nieve” Is 1, 18. Así que la invitación queda hecha, de ahora en adelante, cuando estés en la eucaristía y llegue el momento del ofertorio, ofrécele tu pecado, eso es lo único que él no te ha dado y pídele que lo trasforme y te renueve para logar ser esa luz que el mundo necesita, esa luz que viene de Dios, pero que requiere de nosotros para llevarla al mundo. En conclusión, nadie desconoce que el mundo tiene una oscuridad que en ocasiones nubla y no deja ver las bellezas y el amor que subsisten y persisten en la vida humana, por eso, el reto es claro, el ser humano está llamado a ser luz y sal del mundo Mt 5, 13 – 16, y para lograr esta misión, Dios ha enviado su paráclito, el Espíritu Santo, el iluminador y dador de fuerza, que acompañará a la humanidad en este proceso de para hacer vida los llamados de Dios. Esta es la fe, la certeza de que él está con todos, a pesar de las limitaciones; sin embargo, no se debe olvidar que la fe es incompleta mientras no sea efectiva en el amor. Mensaje: Ánimo, arriésgate a ser un instrumento del amor de Dios, piensa en todo lo que puedes hacer por ti y los otros y en cuánta luz y sal puedes llevar al mundo, si te dejas inspirar por el amor de los amores.. ©2019 Universidad Católica de Colombia - Todos los derechos reservados. 13 13.
(14) Viviendo el Espíritu Santo:. UNIDAD 1. El desafío cristiano de amar sin medida. 2. ¿Existe o no existe?. ©2019 Universidad Católica de Colombia - Todos los derechos reservados. 14.
(15) Viviendo el Espíritu Santo:. UNIDAD 1. El desafío cristiano de amar sin medida. En psicología, se sabe que una de las potencialidades del cerebro es que no sabe negar, es decir, el cerebro no entiende el no; por eso, se sabe que negar es afirmar; un ejercicio práctico de este principio, para evidenciar su efectividad, es cerrar los ojos y pensar que no hay un elefante verde afuera, y cuando se afirma, el cerebro configura una imagen del elefante verde en la imaginación, haciéndolo real; por eso, las personas que niegan la existencia de Dios, o cualquier otra cosa, sin saberlo o sin ser conscientes, configuran en sus mentes alguna idea u aproximación de Dios o aspecto negado; es paradójico pero real, el cerebro suele engañar y la negación afirma. “El primer trago de la copa de las ciencias naturales te volverá ateo; pero en el fondo de esa copa te espera Dios”, Werner K. Heisenberg, nobel de física (Heisenberg, citado en Cabellos, citado en Domínguez, 2017) Esta frase hace referencia a la relación entre la física mecánica y la física cuántica. La frase de San Agustín: “Creo para comprender y comprendo para creer mejor”, es iluminadora, ya que en ocasiones se cree que la iglesia es ciega y dogmática, sin reflexiones profundas y llena de certezas incuestionables, y esto es falso. Es necesario aceptar que, en tiempos antiguos, existía una creencia, casi sin juicio y sin reflexión, pero la iglesia católica ha avanzado en sus aportes científicos y ha asumido con responsabilidad sus errores históricos con la ciencia, y poco a poco reconoce la importancia de la relación entre la fe y la razón. Ya diría Santo Tomas de Aquino “No creería si no reconociera que es razonable creer”. Fides et Ratio es una carta encíclica escrita por su santidad Juan Pablo II en 1998, en ella desglosa con sabiduría la conexión que tienen la fe y la razón, una relación que por siglos fue hostil, pero que, con los años y los avances del hombre, han logrado conectarse y reforzarse mutuamente. Los científicos más calificados del mundo comienzan a reconocer la existencia de una fuerza que va más allá de la misma casualidad y asumen que la perfección del universo corresponde a un orden superior.. ©2019 Universidad Católica de Colombia - Todos los derechos reservados. 15 15.
(16) Viviendo el Espíritu Santo:. UNIDAD 1. El desafío cristiano de amar sin medida. “Como observador de la naturaleza, no puedo evitar pensar que existe un orden superior, la idea de que todo es fruto de la fortuna para mi es inaceptable”, (Llorente, 2017) En ocasiones se cree que las ciencias naturales hacen innecesario al creador, pero, por el contrario, grandes estudiosos de la ciencia manifiestan argumentos sólidos de su existencia. “Mientras más vamos conociendo nuestro universo, la probabilidad de que todo se haya dado por procesos causales se vuelve cada vez más remota”, (Compton, citado en Llorente, 2017) Otra pregunta frecuente es: ¿es el mundo un producto de la casualidad?, y una respuesta esplendida es: “¿Y esto (la enorme precisión de los procesos del Big Bang) dicen que ha surgido por casualidad? ¡Qué idea más absurda!”, Walter Thirring, físico austriaco. (YOUCAT Catecismo joven de la Iglesia Católica, 2011, p. 37). En la misma línea, Juan Pablo II en 1985 manifestó: Hablar de azar delante de un universo en el que existe tal complejidad en la organización de sus elementos y una intencionalidad tan maravillosa en su vida, sería igual a abandonar la búsqueda de una explicación del mundo. De hecho, sería equivalente a aceptar efectos sin causa. Supondría la abdicación de la razón humana, que renunciaría de este modo a pensar. (YOUCAT Catecismo joven de la Iglesia Católica, 2011, p. 36-37) Se reconoce que la ciencia y la fe ahora son más cercanas que hace un par de siglos, con esto no quiere decir que la ciencia aceptó el creacionismo por completo, o que los creyentes ya no creen en la acción de Dios en la evolución; lo quiere decir, es que ambas partes deben asumir y aceptar las verdades de la otra, aquellas verdades irrefutables que no tienen debate: “¡Quién, a través de la observación y el contacto sensible con el maravilloso orden del universo conducido por la sabiduría divina, no es llevado a la admiración del constructor que todo lo ejecuta!”, Nicolás Copérnico (1473 – 1543), naturalista y astrónomo. (YOUCAT Catecismo joven de la Iglesia Católica, 2011, p. 38) Sea cual sea el origen del universo, existió una primera voluntad que propició el Big Bang, la que puso la primera partícula, la que dio fuerza a ese primer instante de activación creativa, ¿de dónde salió esa primera bacteria que favoreció los gases y la combinación de metales?, entre otras opciones; piensa en cualquier tipo de origen de la humanidad, sin dudar, se requirió una chispa, una fuerza, una voluntad que detonó la magnífica creación del universo en su esplendor, siendo simple y perfecta. Además de los muchos sustentos científicos y racionales que demuestran que debe existir esa fuerza sobrenatural que favoreció el poder inicial de la creación y la riqueza de nuestra conciencia y trascendencia, que, sin duda alguna, al reflexionarla lleva a concluir que existe algo más allá de lo tangible que moviliza y armoniza el cosmos; a esto se le llama Dios. Le preguntaron a William D. Philips, nobel de física, ¿porque cree en Dios? y su respuesta fue: “Porque veo un universo que, si se hubiera construido algo diferente nunca habría dado a luz a las estrellas ni a los planetas, y mucho menos a las bacterias y a las personas”. (Philips, citado en Llorente, 2017). ©2019 Universidad Católica de Colombia - Todos los derechos reservados. 16.
(17) Viviendo el Espíritu Santo:. UNIDAD 1. El desafío cristiano de amar sin medida. Para finalizar esta argumentación científica sobre la existencia real y palpable de Dios, como respuesta final a las preguntas más profundas del análisis racional, Einstein pone de manifiesto en una frase la profundidad más elocuente de qué hacer con esta admiración sublime de la creación: “Todo el que está involucrado en la búsqueda de la ciencia se convence de que en ella se manifiesta un espíritu muy superior al del hombre, frente al cual debemos sentirnos humildes”, Albert Einstein, nobel de física Llorente, 2017). Se debe tener humildad para reconocer. Esta frase profunda y simple, identifica que, en la soberbia, es difícil ver las manos del creador.. Además de la ciencia, existen otros caminos donde Dios revela su existencia como ser supremo; hablar de Dios, es hablar de la presencia del amor, negar uno es negar el otro, pero ese amor es un reto existencial; esta afirmación ayuda a visualizar a Dios en todos los actos de amor que se hacen en el mundo; cuando se perdona, cuando se agradece, cuando se da la vida por alguien, cuando se brinda una sonrisa, cuando se abraza con el alma, cuando se cuida de la naturaleza, cuando se entrega la vida al servicio caritativo, cuando se protege al más débil, cuando se es misericordioso con los otros; en estos y en otros muchos pequeños y grandes gestos, habita la presencia real de Dios. Por eso, en ocasiones, algunas personas prefieren negar la existencia de Dios para no exigirse en la vida, esto les brinda permisividad y complacencia en las prácticas cotidianas; es más fácil odiar, destruir, dividir, que amar y creer en un Dios, como el que nos presenta el cristianismo católico, ya que esto implica amar, por lo cual, prefieren no creer para caminar sin exigencia alguna por la vida. De ahí que, para muchos judíos en la época de Jesús, era complicado comprender ese amor sin medida, al punto que les era más fácil cumplir leyes y normas que amar; por tal motivo, se debe comprender que es a través de la fuerza del Espíritu Santo que se puede amar; por las fuerzas limitadas y precarias del ser humano para lo trascendente, se hace difícil lograr el amor en la proporción que invita Jesús, es decir, hasta amar a los enemigos. “Amas a todos los seres y no aborreces nada de lo que hiciste; pues, si odiaras algo, no lo habrías creado”, Sabiduría 11, 24. Dios busca de muchas maneras establecer contacto con nosotros. En cada encuentro humano, en cada experiencia conmovedora en la naturaleza, en cada aparente casualidad, en cada reto, en cada dolor, está escondido un mensaje de Dios para nosotros. De manera más clara aún nos habla cuando se dirige a nosotros en su palabra o en la voz de la conciencia. (YOUCAT Catecismo joven de la Iglesia Católica, 2011, p. 24). ©2019 Universidad Católica de Colombia - Todos los derechos reservados. 17 17.
(18) Viviendo el Espíritu Santo:. UNIDAD 1. El desafío cristiano de amar sin medida. Revelación es mostrarse. Realiza el siguiente ejercicio reflexivo: Cuenta una historia de tu vida personal, familiar, afectiva, social en donde hayas visto la acción de Dios sin discusión, y que sea para ti y los tuyos, una revelación del amor de Dios en tu existencia. Abraham reconoció a Dios bajo el cielo estrellado Gen 19, Moisés lo conoció en la zarza ardiente Ex 3, y ¿tú como lo conociste? Comparte en la plataforma virtual. “Es importante aquello en lo que creemos, pero más importante aún es aquel en quien creemos”, Benedicto XVI (2006) (YOUCAT Catecismo joven de la Iglesia Católica, 2011, p. 26). El Papa plantea un desafío interesante, ahora el problema no es aceptar o negar la existencia de Dios, sino preguntarnos ¿en qué tipo de Dios creo?, puesto que el cristianismo tiene una crisis de credibilidad, ya que muchos que se profesan creyentes en Dios, no son buscadores de coherencia en consonancia con la vida de Jesús y sus enseñanzas evangélicas. La imagen distorsionada de Dios hace que se desfigure su esencia; si te has dado cuenta, este proceso formativo es vehemente en el radicalismo del amor cristiano, y esta fuente de terquedad es dada y reforzada por la palabra de Dios, que recalca este mandato solemne innumerables veces; el resto de imágenes son secundarias y correlacionadas a este precepto de Amor. En ocasiones las personas consideran que Dios es castigador, otras creen que hay que cumplir leyes más que amar; otras buscan la justicia a tal punto que se les olvida amar; otras persiguen causas más conflictivas, como las discusiones frente a la eutanasia, el aborto, las parejas de la comunidad LGBTI; entre otros. ©2019 Universidad Católica de Colombia - Todos los derechos reservados. 18.
(19) Viviendo el Espíritu Santo:. UNIDAD 1. El desafío cristiano de amar sin medida. temas controversiales; y esto no está mal, pero no se debe olvidar que, aunque existan diferencias, el llamado de Dios a sus hijos es replicar ese amor a TODOS. El Papa Francisco ha sido un abanderado de esta iniciativa esencial del cristianismo, amar no es aceptar los comportamientos del otro, cuando Jesús levanta a la prostituta que iba a ser apedreada (Jn 8, 11), prevaleció el amor a la justicia de esa época, pero la exhorta a cambiar de comportamiento diciéndole “vete y no peques más”; igualmente, ocurre en la parábola del hijo prodigo, si hubiera predominado la justicia frente al amor, el Padre no lo abrazaría si antes no se realiza un juicio a sus conductas. El amor está por encima de todos los dones: “Y aunque tuviera el don de hablar de parte de Dios y conociera todos los misterios y toda la ciencia; y aunque mi fe fuera tan grande como para trasladar montañas, si no tengo amor, nada soy, (1 Cor 13, 2). Otra manera de las infinitas formas de reconocer la existencia de Dios, es a través de su palabra y la oración. Dios se ha manifestado durante el camino en la historia de la salvación, y esta historia esta consignada en la palabra, por eso, ir a la sagrada escritura, es ir a la fuente del cristianismo vivo. La Biblia es el libro en el que se puede leer cómo Dios se mostró al principio en la historia del pueblo de Israel, cómo él se reveló a los hombres paso a paso, hasta que, en Jesús, expresó lo más profundo acerca de sí, de lo grande que es su amor divino. Para hacer un repaso, recordemos cómo se revelo Dios en el Antiguo Testamento: sella con Noé una Alianza para salvar a todos los seres vivos. Llama a Abraham para hacer de él «padre de muchedumbre de pueblos» (Gén 17,5b) y bendecir en él a «todas las familias de la tierra» (Gén 12,3b). Luego el pueblo de Israel, nacido de Abraham, será su propiedad personal; Dios se da a conocer a Moisés por su nombre. Su nombre misterioso [YAHVÉ] significa “Yo soy” (Ex 3,14), posteriormente libera a Israel de la esclavitud en Egipto, sella una alianza en el Sinaí y por medio de Moisés da a su pueblo la ley; a continuación, una y otra vez envía Dios profetas a su pueblo, para llamarlo a la conversión y a la renovación de la Alianza. Los profetas anuncian que Dios establecerá. ©2019 Universidad Católica de Colombia - Todos los derechos reservados. 19 19.
(20) Viviendo el Espíritu Santo:. UNIDAD 1. El desafío cristiano de amar sin medida. una Alianza nueva y eterna, que realizará una renovación radical y la redención definitiva, esta Alianza estará abierta a todos los hombres, en Jesús se realiza todas estas profecías. (YOUCAT Catecismo joven de la Iglesia Católica, 2011, p. 17) Por medio de Jesucristo, el Dios invisible se hace visible, se hace hombre como nosotros. Esto enseña hasta dónde alcanza el amor de Dios. “Lleva toda nuestra carga. Anda todos los caminos con nosotros. Está en nuestro abandono, nuestro dolor, nuestro miedo ante la muerte. Está allí donde no podemos avanzar más, para abrirnos la puerta hacia la Vida”, (YOUCAT Catecismo joven de la Iglesia Católica, 2011, p.18).. ©2019 Universidad Católica de Colombia - Todos los derechos reservados. 20.
(21) Viviendo el Espíritu Santo:. UNIDAD 1. El desafío cristiano de amar sin medida. 3. Jesús, más que un hombre. ©2019 Universidad Católica de Colombia - Todos los derechos reservados. 21 21.
(22) Viviendo el Espíritu Santo:. UNIDAD 1. El desafío cristiano de amar sin medida. ¡Dios se hace hombre! Esto, no se da en ninguna otra cultura, ya que, en otras, los dioses son inalcanzables. Nuestro Dios no solo se hizo hombre, sino que se hizo humilde y sencillo dentro de una cultura, para enseñar desde sus orígenes, la sabiduría profunda del Amor. Jesús en hebreo significa «Dios salva». Jesús es el nuevo Adán, si por un hombre entró el pecado, por otro hombre se redimieron los pecados del mundo.. En la fórmula «Jesús es el Cristo» se expresa el núcleo de la fe cristiana: Jesús, el sencillo hijo del carpintero de Nazaret, es el Mesías esperado y el Salvador. Tanto la palabra griega «Christos» como la hebrea «Messias» significan «ungido». En Israel eran ungidos reyes, sacerdotes y profetas. (YOUCAT Catecismo joven de la Iglesia Católica, 2011, p.52). El nacimiento de Jesús, es una celebración de mucha alegría para los creyentes, es un momento sublime en donde aflora la esperanza; pero una reflexión profunda de este nacimiento paradójico y a su vez difícil, es considerar con sinceridad en dónde nació Jesús; frente a esta pregunta, la respuesta instantánea es: en una pesebrera, ya que es fácil recordarlo por la construcción de los pesebres decembrinos, pero para profundizar, analiza, ¿qué hay en una pesebrera?, muchos contestarán que hay burros, bueyes, caballos, paja, entre otras cosas, pero aterrizar y dejar de ser tan románticos se hace necesario; la respuesta, fría pero real, es que en una pesebrera hay excremento de animales, los establos y las pesebreras son lugares mal olientes, pútridas, llenas de estiércol, y es allí donde decidió nacer Dios; qué gran enseñanza de humildad y qué reflexión para la vida, es como si Dios dijera: “sabes, no importa lo sucio que estés, lo horrible de tus olores, yo naceré en tu corazón, ya lo hice en mi nacimiento en belén, así que no te preocupes, déjame llenar de luz y amor esos lugares que consideras podridos en tu vida”. Bríndale a Dios una oración basada en esta reflexión; regálate unos minutos de silencio para agradecerle por su amor incondicional y sus enseñanzas dadas en su nacimiento.. ©2019 Universidad Católica de Colombia - Todos los derechos reservados. 22.
(23) UNIDAD 1. Viviendo el Espíritu Santo: El desafío cristiano de amar sin medida. Jesús, se referencia cuando se habla del hombre en plenitud de su humanización, Cristo, se manifiesta en el accionar de Dios, el ungido en el esplendor de su divinidad. Entonces, qué significa que Jesucristo es a la vez verdadero Dios y verdadero hombre, pues que Jesús vivió todas las condiciones humanas, pero nunca dejo de ser Dios, es decir, en la humildad de su nacimiento, en la sencillez de una carpintería, en los brazos de María, en su día a día era hombre y Dios. El concilio de Calcedonia del año 451, declaró que la divinidad y la humanidad están unidas entre sí en la única persona de Jesucristo “sin confusión ni división”. Esto es lo que llamamos radicalmente un misterio; palabra que proviene del griego mysterion que significa secreto, un misterio es una realidad o un aspecto de una realidad que escapa, por principio, al conocimiento racional. Los cristianos de los primeros siglos habían conocido a Jesús con sus propios ojos, habían visto a una persona con la que podían reír, llorar, comer, beber, cantar, divertirse; pero también, habían visto a un Jesús que hacia milagros e incluso podía resucitar a los muertos. Sentían que en sus palabras había una fuerza sobrehumana y, especialmente, veían que la muerte no tenía poder sobre él. Después de su cruel muerte en la cruz, a los tres días “más de quinientos hermanos juntos” 1 Cor 15, 6 lo habían visto vivo. El versículo más corto de toda la sagrada escritura, es considerado también el más hermoso y humano, “y Jesús lloro” Juan 11, 35; este representa la humanidad más vulnerable y frágil, en las lágrimas, los humanos nos humanizamos, el dolor genera empatía, esta, puede ser la razón por la cual tenemos un Dios único frente a otras religiones o corrientes espirituales, sus dioses no son sensibles, de hecho se muestran incólumes; nuestro Dios sufre, llora, se conmueve, enseña a vivir desde la fragilidad de lo humano para ir ascendiendo con la fuerza del Espíritu Santo, y así que todos se parezcan a él, “se hizo lo que somos, para poder hacer de nosotros lo que él es”, San Atanasio de Alejandría (295 – 373), padre de la Iglesia. (YOUCAT Catecismo joven de la Iglesia Católica, 2011, p. 46) Muchos esperaban un liberador. Desde un tiempo atrás se extendía el rumor profético de que llegaría un “mesías” enviado por Dios, y que por un golpe de fuerza barrería a la ‘chusma’ romana fuera del país; ese es el tipo de Dios que algunos, hoy en día creen tener, pero Jesús fue bien diferente, es decir, desafió las ex-. ©2019 Universidad Católica de Colombia - Todos los derechos reservados. 23 23.
(24) Viviendo el Espíritu Santo:. UNIDAD 1. El desafío cristiano de amar sin medida. pectativas de los demás, ya que por el contrario, tuvo acciones de amor y milagros con los romanos, como el caso de la curación del hijo del oficial (Jn 4, 46 – 54), y en un segundo milagro, luego de las bodas de Canaán, Jesús enseña a ir contra la visión clásica humana (ley del talión) de tomar justicia por su cuenta; él nos enseña a devolver amor a cambio de odios, fue algo parecido a lo ocurrido en el régimen del Apartheid en Sudáfrica; todos esperaban que al llegar al poder Nelson Mandela, él iba a expulsar a todos los holandeses de sus tierras, y por el contrario, los dejó y valoró sus costumbres, entre ellos, el Rugby, y potenció la convivencia entre dos pueblos que se hacían daño constantemente. Jesús fue y es controversial. Llegó a una cultura de la cual fue respetuoso, y en la que contra corriente, enalteció a la mujer subvalorada y a los niños invisibilizados, él los hizo más importantes, de hecho, los puso como referentes para entrar al reino de Dios y ser mayores allí; perdonó pecados, hecho que era soberbio para los judíos de la época; los judíos eran amantes de las leyes, y para Jesús, estas eran las que limitaban el Amor, y ubicó el Amor por encima de las leyes, aspecto que aún hoy es difícil de comprender para muchos cristianos. Jesús fue un hombre revolucionario para cualquier época, es increíble cómo su mensaje no deja de estar actualizado en los contextos históricos de la humanidad, sus palabras siguen siendo dagas que atraviesan las más gruesas armaduras. Él es sin duda, es el hombre por el cual la historia se dividió en antes y después de él.. ©2019 Universidad Católica de Colombia - Todos los derechos reservados. 24.
(25) Viviendo el Espíritu Santo:. UNIDAD 1. El desafío cristiano de amar sin medida. 4. Jesús, el paso del dolor a la Gloria. ©2019 Universidad Católica de Colombia - Todos los derechos reservados. 25 25.
(26) Viviendo el Espíritu Santo:. UNIDAD 1. El desafío cristiano de amar sin medida. En muchos aspectos Jesús fue una provocación única para el judaísmo tradicional de su tiempo. Perdonaba pecados, lo que sólo puede hacer Dios; relativizaba el mandamiento del sábado; se hacía sospechoso de blasfemia y se le reprochaba ser un falso profeta. Para todos estos delitos la ley preveía la pena de muerte. (YOUCAT Catecismo joven de la Iglesia Católica, 2011, p. 64). Jesús reconociendo el impacto de su mensaje y la tiranía de su cultura, comenzó a instruir a los apóstoles y discípulos: “El Hijo del hombre tiene que padecer mucho, ser reprobado por los ancianos, sumos sacerdotes y escribas” Mc 8, 31; aquí comienza la otra parte de la historia, la trágica, la dolorosa, la sangrienta, la indolente pero necesaria. Jesús sabía lo que se aproximaba y comenzó a preparar su camino de expiación por los pecados de toda la humanidad. Él empezó a decirles lo que le iba a suceder: Mirad, estamos subiendo a Jerusalén, y el Hijo del hombre va a ser entregado a los sumos sacerdotes y a los escribas, lo condenarán a muerte y lo entregarán a los gentiles, se burlarán de él, le escupirán, lo azotarán y lo matarán; y a los tres días resucitará Mc 10, 33 – 34. Cuando llegó la hora, se sentó a la mesa junto con los apóstoles y les dijo: “ardientemente he deseado comer esta Pascua con vosotros, antes de padecer, porque os digo que ya no la volveré a comer hasta que se cumpla en el reino de Dios” Lc 22, 14 – 16. Llegó entonces el momento de la cruz; la crucifixión era considerada la forma de ejecución más cruel en la antigüedad. Observa el video ‘Cómo murió Jesús, explicado medicamente. Sus últimas 18 Horas’ (TheDhaniels, 2018), en el cual, antropólogos, historiadores, médicos y expertos en dolor, hablan sobre la crucifixión de Jesús. Luego de verlo, escribe en la plataforma tu impacto de esta información científica. Con el dolor, lo sangriento y cruel de su ejecución, hay significados que se le dan a la cruz que permiten reflexionar sobre la profundidad de este misterio; uno de ellos, es reconocer que “Fuera de la cruz no hay otra escala por donde subir al cielo”, Santa Rosa de Lima (1586 – 1617) patrona de Perú, primera santa de América. (YOUCAT Catecismo joven de la Iglesia Católica, 2011, p. 65) Guste o no, el sufrimiento es un camino de asepsia y purificación, todos los seres humanos padecen; Jesús lo vivió, por eso, después de semejante sufrimiento en la cruz, quién se atreve a decirle a Jesús “tú no sabes de mi dolor y sufrimiento”. En una meditación, un sacerdote en semana santa, se refería a la importancia de comprender los maderos que conforman la cruz, el vertical, representa la unión que Jesús estaba estableciendo con su muerte, una relación entre el padre que está en los cielos y nosotros en la tierra; el otro madero, el horizontal, representa la apertura, la espera para recibir a la humanidad en un abrazo fraternal; un eterno Dios que espera a. ©2019 Universidad Católica de Colombia - Todos los derechos reservados. 26.
(27) Viviendo el Espíritu Santo:. UNIDAD 1. El desafío cristiano de amar sin medida. sus hijos con los brazos abiertos. “Dios extiende sus brazos en la Cruz para abrazar hasta los confines del universo” San Cirilo de Jerusalén (313 – 387) padre y doctor de la Iglesia. (YOUCAT Catecismo joven de la Iglesia Católica, 2011, p. 67) Un fragmento bíblico que poco leen los hermanos protestantes, es aquel que se encuentra en el inicio del Evangelio de San Lucas, en donde se manifiesta la grandeza de la Santísima Virgen María, y en el que Isabel llena del Espíritu Santo la llama la Madre del Salvador, y donde se recoge la oración del Magnificat (Lc 1, 46 – 55) como expresión mariana de veneración y admiración a una mujer que fue y es instrumento del Padre para convertirse en el primer sagrario viviente. Así mismo, los hermanos judíos no leen con frecuencia el capítulo 53 de Isaías, ya que este describe con perfección impecable, los padecimientos, dolores y humillaciones del hijo de Dios, el ungido, el Mesías; y el pago de sus dolores las culpas de la humanidad. Leer y reflexionar este capítulo implicaría la aceptación de Jesús como el hijo de Dios, el mesías esperado, aspecto que no es reconocido por los judíos, quienes consideran a este como un profeta, no como el Mesías que aún esperan; los cristianos reconocemos que cada signo de su muerte fue profetizado. Dentro de las muchas reflexiones alrededor de su muerte, una, que es signo de indignidad y por cuestiones decorosas poco analizadas por los cristianos, es que Jesús, fue privado de sus vestidos, Jesús tuvo que morir desnudo y sin dignidad, todo un Dios, humillado al extremo; la mayoría de los altares de la crucifixión representan un dolor angustioso, pero aun así, no alcanzan a representar la realidad de ese calvario, ya que estuvo desnudo, deshidratado y desangrado. Existen estudios médicos que constatan los fenómenos biológicos y anatómicos extremos que vivió y padeció Jesús en su camino a la gloria del Padre, los cuales demuestran que fue una de las muertes históricas registradas más crueles nunca antes descrita, y todo por amor y por expiar los pecados de la humanidad. “Entre los pecadores y los justos hay comunión; porque en realidad no hay ni un solo justo”, Gertrud Von Le Fort (1876 – 1971, escritora alemana). (YOUCAT Catecismo joven de la Iglesia Católica, 2011, p. 58) Para muchos cristianos es difícil comprender ese acto tan extraordinario de amor nunca antes registrado; es un misterio inagotable, y tal vez, es porque se trata de agregarle lógica y razonamiento, y no es lógico que alguien ame a una persona si no ha dado señales para corresponder a ese amor. El principio humano responde a la reciprocidad, me aman porque amo, o, me aman porque soy bueno, o me aman porque me esfuerzo, o me aman porque no tengo conflictos, o porque soy único, porque… tantas razones; pero este amor es especial, Dios se entregó por amor, porque ama y punto, y no falta quien diga: “yo no lo pedí, no soy bueno, me falta, soy pecador, he fallado y la respuesta de Dios es: no me importa, te amo”, aun en la oscuridad del pecado, en el valle de la muerte nos espera su Amor. Es un Dios terco y obstinado en el Amor.. ©2019 Universidad Católica de Colombia - Todos los derechos reservados. 27 27.
(28) UNIDAD 1. Viviendo el Espíritu Santo: El desafío cristiano de amar sin medida. “Le he dado a Dios incontables razones para dejar de amarme, pero ninguna ha sido lo suficientemente fuerte para cambiarlo”, (Washer, 2015) La última pascua vivida con Jesús fue y es extraordinaria; Jesús mostró su amor hasta el extremo de tres maneras: lavó los pies a sus discípulos y mostró que está entre nosotros como el que sirve (cf. Lc 22,27); anticipó simbólicamente su muerte redentora y se pronunció sobre los dones del pan y del vino en estas palabras: “esto es mi cuerpo, que se entrega por Vosotros” (Lc 22,19s), de este modo instituyó la sagrada Eucaristía; y al mandar a sus apóstoles: “haced esto en memoria mía” (1 Cor 11, 24b), los convirtió en sacerdotes de la nueva alianza. (YOUCAT Catecismo joven de la Iglesia Católica, 2011, p. 66). ¿Por qué eligió Jesús la fecha de la fiesta judía de la Pascua para su Muerte y Resurrección? Jesús eligió la fiesta de la Pascua de su pueblo como símbolo de lo que iba a suceder con él en la Muerte y Resurrección. Al igual que el pueblo de Israel fue liberado de la esclavitud de Egipto, así también nos libera Cristo de la esclavitud del pecado y del poder de la muerte. La fiesta de la Pascua era la fiesta de la liberación de Israel de la esclavitud en Egipto. Jesús subió a Jerusalén para liberarnos a nosotros de un modo aún más hondo. Celebró con sus discípulos el banquete de la Pascua. Durante esta celebración él mismo se convirtió en cordero pascual. Como «nuestra víctima pascual» (1 Cor 5,7b) ha sido inmolado, para, de una vez para siempre, establecer la reconciliación definitiva entre Dios y los hombres. (YOUCAT Catecismo joven de la Iglesia Católica, 2011, p. 64). En Jn 19, 33 y siguientes versículos, se narra la manera en la que los soldados comprueban la muerte de Jesús, abren el costado de Jesús muerto con una lanza y ven que sale de su cuerpo sangre y agua. Además, se dice que, a los crucificados con él, les quebraron las piernas, una medida para acelerar el proceso de muerte; esta medida ya no era necesaria en el caso de Jesús en el momento en cuestión, porque él ya estaba muerto. (YOUCAT Catecismo joven de la Iglesia Católica, 2011, p. 69). Este aspecto tal vez aislado, hacía parte de las profecías que se habían declarado acerca del Mesías, que afirmaban que no le quebrarían ni hueso, haciendo referencia al cordero de pascua. Sal. 34, 21 Los cristianos no tienen que buscar el dolor, pero cuando se enfrentan a un dolor que no se puede evitar, este puede cobrar sentido si se une junto al dolor de Cristo. Teóricos como Víctor Frankl desde la logoterapia y su. ©2019 Universidad Católica de Colombia - Todos los derechos reservados. 28.
(29) Viviendo el Espíritu Santo:. UNIDAD 1. El desafío cristiano de amar sin medida. experiencia en Auschwitz, registrada en su célebre escrito ‘El hombre en busca de sentido’ (Frankl, 1991), profundiza y resignifica el sufrimiento desde el sentido de vida, el sufrimiento como un trampolín para ascender en la madurez y en la trascendencia. La muerte física no puede ser el final de esta historia; cuando se reflexiona sobre preguntas existenciales, como ¿qué es la vida? o ¿qué es la muerte?, la reflexión espiritual tiene como conclusión que esto no puede terminar con la muerte física, debe existir otra dimensión que aún no se reconoce; el sentido de vida debe ir más allá de este espacio y tiempo, y Jesús es la prueba de que aquellas sospechas trascendentes son ciertas, él venció la muerte y eso tiene sentido. Si en algún momento Jesús fue el campeón invencible para sus discípulos, después de lo ocurrido en Gólgota, se destruyó una leyenda. Sin embargo, ¿cómo puede ser posible que de la historia de un perdedor surja la mayor comunidad religiosa del mundo? Hoy en día casi 2000 millones de personas, es decir, un cuarto de la población mundial, se denominan cristianos. Se podría preguntar: ¿Y que fue, entonces, lo que transformo a estos simples hombres y mujeres de la provincia de Galilea en testigos irresistibles de la fe y lo que llevó, en el espacio de tres siglos, a la conversión de filósofos griegos y de emperadores romanos? (Meuser & Baer, 2013, p. 48) Y la respuesta sería, que el misterio de su éxito misionero, era el mismo del resucitado, es decir, que vivía misteriosamente entre ellos. Tomás pudo incluso meter los dedos en la herida del costado de Cristo. “No hay cuerpo, el sepulcro está vacío” Lc 24, 1 – 12. Tan solo imagina ir a visitar un sepulcro y darse cuenta que el cuerpo no está, y para mayor confusión, que algunas personas digan que vieron al recién fallecido, es decir, diciendo que está vivo. En ocasiones, al pensar sobre la perturbación de los apóstoles al no comprender este misterio insondable, hoy, a la humanidad, más de 2000 años después, le es difícil creer en esto; pero se debe tener la certeza y esperanza de que así fue. Creer en Cristo implica estar firmes en esa esperanza que rompe toda lógica y que da sentido a nuestra existencia. “Y si cristo no ha resucitado, vuestra fe no tiene sentido” 1Cor. 15, 17. En la resurrección está una fuerza y convicción que estamos tras algo que no es de este mundo. Cualquiera puede ofrecer cosas vagas, sosas, superficiales, pero ¿quién te ofrece vida eterna? “Pues no nos fundábamos en fábulas fantasiosas cuando os dimos a conocer el poder y la venida de nuestro señor Jesucristo, sino que habíamos sido testigos oculares de su grandeza”. 2 Pe. 1, 16.. ©2019 Universidad Católica de Colombia - Todos los derechos reservados. 29 29.
(30) UNIDAD 1. Viviendo el Espíritu Santo: El desafío cristiano de amar sin medida. ¿Has sido testigo ocular de la grandeza de Dios? Los acontecimientos de la Pascua, que ocurrieron hacia el año 30 en Jerusalén, no son ninguna historia inventada. Bajo la impresión de la muerte de Jesús y de la derrota de su causa común, los discípulos huyeron («Nosotros esperábamos que él iba a liberar a Israel», Lc 24,21), decepcionando a los mismos discípulos. Entonces, es importante analizar ¿cuántas veces te ha decepcionado el accionar de Dios en la vida?, porque en ocasiones se esperan reacciones divinas al antojo de cada quien, como los discípulos de la época de Jesús; sin comprender la historia de salvación, y que en su sabiduría permite vivir experiencias que afianzarán el desarrollo humano y espiritual. Sólo el encuentro con Cristo resucitado los liberó de su espanto y los llenó de una fe entusiasta en Jesucristo, el Señor de la vida y de la muerte, o se refugiaron tras las puertas cerradas. Sólo el encuentro con Cristo resucitado los liberó de su espanto y los llenó de una fe entusiasta en Jesucristo, el Señor de la vida y de la muerte.. ¿Hay pruebas de la resurrección de Jesús? No hay cuerpo. Este es un hecho real que demuestra en parte su resurrección; además del sinnúmero de testimonios que la sagrada escritura tiene como manifiesto y el relato de historiadores no cristianos que testifican este acontecimiento. Teniendo en cuenta la evolución y desarrollo científico de hoy en día, los avances en antropología, geología, historia y demás ciencias involucradas en un tema como “el cuerpo de Jesús”; y además con la mala fama de la iglesia en algunas ocasiones, piensa si no hubieran encontrado ya el cuerpo de Jesús para desacreditarla, sin embargo, no lo han hecho, lo que constata que ha resucitado. No hay indicios serios de que hayan encontrado su cuerpo, y nuestra fe se fundamenta en su resurrección, por lo tanto, también nosotros que creemos en él, por amor, seremos resucitados.. ©2019 Universidad Católica de Colombia - Todos los derechos reservados. 30.
(31) Viviendo el Espíritu Santo:. UNIDAD 1. El desafío cristiano de amar sin medida. 5. Experimenta el espíritu: La fuerza de Dios. ©2019 Universidad Católica de Colombia - Todos los derechos reservados. 31 31.
(32) UNIDAD 1. Viviendo el Espíritu Santo: El desafío cristiano de amar sin medida. Esto dice Benedicto XVI sobre el espíritu Santo: “Nos impulsa a encontrarnos con el otro, enciende en nosotros el fuego del amor, nos convierte en misioneros del amor de Dios” (YOUCAT Catecismo joven de la Iglesia Católica, 2011, p. 73) y el Papa Francisco en la exhortación apostólica, Evangelii Gaudium 279 afirma que “El espíritu Santo obra como quiere, cuando quiere y donde quiere”. Ya todo lo acontecido era magnifico, maravilloso, increíble y conflictivo para el mundo; pero Jesús cuando se despidió de sus discípulos, les prometió “otro defensor”, el Espíritu Santo. En Pentecostés, los discípulos comprendieron lo que quería decir Jesús cuando derramó sobre ellos el Espíritu Santo. Cincuenta días después de su Resurrección, envió Jesús desde el cielo el Espíritu Santo sobre sus discípulos. Dio comienzo entonces al tiempo de la Iglesia. El día de Pentecostés el Espíritu Santo hizo de los temerosos apóstoles testigos valientes de Cristo. En un tiempo muy corto se bautizaron miles de personas: era la hora del nacimiento de la Iglesia.. El prodigio de las lenguas de pentecostés nos muestra que la Iglesia existe desde el comienzo para todos; es universal (término latino para el griego católica) y misionera. Se dirige a todos los hombres, supera barreras étnicas y lingüísticas y puede ser entendida por todos. Hasta hoy el Espíritu Santo es el elixir vital de la Iglesia. (YOUCAT Catecismo joven de la Iglesia Católica, 2011, p. 75). En el Espíritu Santo, el cristiano encuentra una alegría profunda, la paz interior y la libertad. «Pues no habéis recibido un espíritu de esclavitud para recaer en el temor, sino que habéis recibido un Espíritu de hijos de adopción, en el que clamamos: ¡Abbá, Padre!» (Rom 8,15b). El Espíritu Santo está con la humanidad del mismo modo que Jesús estaba con sus discípulos; vive en las acciones de Amor que permite el encuentro humano y cálido entre las personas y el universo. Fue el Espíritu Santo quien llamó a la vida humana a Jesús en el seno de la Virgen María (Mt 1,18), lo confirmó como el Hijo amado (Lc 4,16-19), lo guio (Mc 1,12) y lo vivificó hasta el final (Jn 19,30). En la Cruz Jesús exhaló el Espíritu. Después de su resurrección otorgó a sus discípulos el Espíritu Santo (Jn 20,20), con ello el Espíritu impregnó a la Iglesia: «Como el padre me ha enviado, así también os envío yo» (Jn 20,21).. ©2019 Universidad Católica de Colombia - Todos los derechos reservados. 32.
(33) Viviendo el Espíritu Santo:. UNIDAD 1. El desafío cristiano de amar sin medida. El Espíritu Santo desciende sobre Jesús en forma de paloma. Los primeros cristianos experimentaron el Espíritu Santo como una unción sanadora, agua Viva, viento impetuoso o fuego llameante. Jesucristo mismo habla de él como Ayuda, consolador, maestro y espíritu de la verdad. En los sacramentos de la Iglesia se otorga el espíritu mediante la imposición de las manos y la unción con Óleo. (YOUCAT Catecismo joven de la Iglesia Católica, 2011, p. 73-74). Este momento de unción con óleo será solemne con el rito del sacramento de la confirmación. El Espíritu Santo ayuda Amar. Sería estupendo que en cada corazón humano sólo hubiera un único sentimiento: el Amor, sería una revolución si cada uno tratara al otro con alegría cordial, con simpatía honda e interior. El corazón del hombre está inclinado a la maldad y solo cuando se dispone a la acción del Espíritu Santo logra obrar el bien; el Amor de Dios se reconoce en su actuar. Es por su gracia que sostiene en su amor y por sus obras os conoceréis (Mt 7, 16). El paso de las obras de la carne a los frutos del Espíritu Santo, es un camino de humildad para dejar que Dios actúe en el ser humano y en sus relaciones. Gál. 5, 19 – 23. Una de las prácticas habituales cristianas que se promueven para ejercitar la acción del Espíritu Santo, es encomendar las decisiones al Espíritu Santo, para que ilumine cada paso. Es un poder que se debe aprender a utilizar todos los días de la vida. Clamar su auxilio para renunciar a todo aquello que aleja del amor de Dios, que fortalezca para asumir con responsabilidad las consecuencias de los comportamientos y orar incesantemente: haz señor que sea para otras personas un signo del amor de Dios. Los siete dones del Espíritu Santo son: sabiduría, inteligencia, consejo, fortaleza, ciencia, piedad y temor de Dios. Con ellos «dota» el Espíritu Santo a los cristianos; es decir, más allá de sus disposiciones naturales, él les regala unas fuerzas determinadas y les da la oportunidad de convertirse en instrumentos especiales de Dios en este mundo. (YOUCAT Catecismo joven de la Iglesia Católica, 2011, p. 315). Así dice San Pablo: Uno recibe del Espíritu el hablar con sabiduría; otro, el hablar con inteligencia, según el mismo Espíritu. Hay quien, por el mismo Espíritu, recibe el don de la fe; y otro, por el mismo Espíritu, don de curar, A éste se le ha concedido hacer milagros; a aquél, profetizar. A otro, distinguir los buenos y malos espíritus. A uno, la diversidad de lenguas; a otro, el don de interpretarlas (1 Cor 12,810).. ©2019 Universidad Católica de Colombia - Todos los derechos reservados. 33 33.
(34) Viviendo el Espíritu Santo:. UNIDAD 1. El desafío cristiano de amar sin medida. Los frutos del Espíritu Santo son «caridad, gozo, paz, paciencia, longanimidad, bondad, benignidad, mansedumbre, fidelidad, modestia, continencia, castidad» (Gál 5, 22 - 23). El fruto de la caridad o el Amor, puede ser sin temor a equivocación el más importante, Dios está loco de Amor por todos, este amor no es condicionado (“si…; entonces …”), no es un amor limitado en el tiempo, ‘no tiene fin’, es fiel, transforma todo, especialmente el mundo de las relaciones. Con el amor de Dios en el interior, se ve todo con ojos nuevos. “Y nosotros hemos conocido y creído en el amor que Dios nos tiene. Dios es amor, y el que permanece en el amor permanece en Dios, y Dios en él” 1 Jn 4, 16. El gozo o la alegría son signos fehacientes que Dios está entre nosotros, es además confianza y esperanza de que todo saldrá mejor. Frente al fruto de la paz dice San Charbel Makhlouf (1828 – 1898), primer santo del Líbano: “Una vez que la paz de Dios ha echado raíces en tu corazón, llevarás esta paz a los hombres y los sanaras de su miedo vital y de sus dudas” (Meuser & Baeer, 2013, pág. 64). Donde está el Espíritu Santo hay paz. Cesa toda inquietud interior. La tristeza desciende. El miedo se escabulle. Se encuentra el equilibrio interior, y el ser humano no se deja arrastrar por las pasiones como una hoja al viento; con la paciencia, como fruto del Espíritu Santo, se conviertes en un luchador nato, que nunca abandona. La madre Teresa de Calcuta, describía la afabilidad cuando le decía a sus hermanas que se ocupaban de los moribundos, lo siguiente: “No basta con que los asistáis, ¡debéis hacerlo con una sonrisa!”. ©2019 Universidad Católica de Colombia - Todos los derechos reservados. 34.
(35) Viviendo el Espíritu Santo:. UNIDAD 1. El desafío cristiano de amar sin medida. Hacer el bien transporta a la humanidad rápidamente cerca a Dios, por ejemplo, hablar con un habitante de la calle, ayudar a un niño, hablar con alguien que está solo, escuchar a una persona mayor, de esta manera, se demuestra preocupación por los problemas de otros, “Nada cautiva más al hombre que el amor y la bondad”, como lo afirma Santa Catalina de Siena. La lealtad de Dios es inquebrantable, Él es fiel, aun cuando tú lo puedas traicionar, el Espíritu Santo te ayuda a que tu corazón sea firme. En ‘El Principito’, hay una frase que cabe para esta reflexión: “eres responsable de lo que domesticas”. “Bienaventurados los mansos” Mt 5, 5. Recuerda, los mansos, no los mensos. Es decir, que no serás violento en tu obrar, no destruirás más que lo que construyes, tendrás valor, pero será una mezcla entre amor y paciencia. En esto, Jesús es modelo, pues redimió al mundo mediante un tipo especial de osadía, recorrió el camino de la no violencia hasta la cruz. El fruto del Espíritu del dominio de sí, es muy necesario para no dejarse dominar por otras pasiones o inclinaciones, porque el mayor peligro no está afuera, pues como dice Charles de Foucauld: “No estamos amenazados por nuestros enemigos, sino por nosotros mismos”. “Señor, dame fuerza para cumplir lo que me mandas. Y entonces mándame lo que quieras”, San Agustín. (Meuser & Baeer, 2013, pág. 64) Para cerrar esta unidad temática, es bueno recordar que el Espíritu Santo llegará en auxilio de quien lo pida con fe, teniendo la certeza de que él es fiel y que sus promesas se cumplen, no dudes en pedir su apoyo, llámalo e invócalo para tomar decisiones, resolver problemas y necesidades, y demás coyunturas en donde reconozcas que requieres una ayuda divina, no pierdas ninguna oportunidad para hacerlo parte de tu diario vivir, no desperdicies esta fuerza de Dios que está disponible para sus hijos. Clama y el responderá. Te proponemos una tarea especial, ver la película de Sophie Scholl (Verdadera historia joven heroína víctima Alemania nazi) (Jorgeloves, 2018) y descubrir los momentos en los que se evidencia el accionar del Espíritu Santo con sus dones o sus frutos, y subir tus comentarios a la plataforma virtual. En la misma línea, se propone como ejercicio de cierre de esta unidad, ver la película “La Cabaña”, basada en el libro de William Paul Young (2007), y así, poder realizar un conversatorio sobre Dios y la Santísima Trinidad en el retiro espiritual para los confirmandos, en el que se recogerá los aspectos más importantes de esta Unidad temática.. ©2019 Universidad Católica de Colombia - Todos los derechos reservados. 35 35.
(36) Viviendo el Espíritu Santo:. UNIDAD 1. El desafío cristiano de amar sin medida. Resumen Esta unidad llamada ‘El misterio de tres en uno’, busca familiarizar al estudiante con Dios padre, su Hijo amado Jesús y el Espíritu Santo dador de vida. Es un recorrido por temáticas densas de la teología y la cristiandad, sin embargo, se ha hecho un esfuerzo por sintetizar las ideas fuerza, para la preparación del sacramento de la confirmación. Contiene ejercicios vivenciales que refuerzan la formación teórica e invitan al participante hacer vida el poder del Espíritu en su entorno, pues el proceso, debe ser notorio e identificable en la vida de todos, para así ser instrumentos del Amor de Dios. El proceso inicia con algunas reflexiones sobre la realidad del mundo que acoge entre luces y sombras la humanidad en su compleja naturaleza del bien y del mal. Se reconocen las responsabilidades y las consecuencias del pecado original cometido por el hombre al querer parecerse a Dios. Estos párrafos son invitaciones a dejar que la luz de Dios se manifieste a través de todos, pero para lograrlo, se requiere ser dóciles a la acción del Espíritu Santo, es hora de volver al amor y asumirnos como familia, como unidad, como hermanos y llevar el mensaje de misericordia y fraternidad al mundo entero. Luego, en concatenación a esta temática, se reflexiona sobre la pregunta de ¿existe o no existe Dios? y para responder a esta pregunta sustancial de la fe, se brinda tres opciones: la ciencia y el cosmos que hablan desde su silencio y sabiduría; el Amor como la expresión genuina de la presencia de Dios en medio de nuestras inclinaciones y debilidades; y por último, la palabra de Dios como mensajera de buena noticia para el mundo. La unidad continúa con una sección donde Jesús es el protagonista, y se ahonda sobre el misterio de un verdadero hombre y un verdadero Dios, mostrando momentos de suprema humanidad, fragilidad y ternura; pasando por momentos en donde se revela el accionar divino de su presencia en medio de nosotros. En línea, se llega al doloroso momento de la cruz, sus misterios y revelaciones; también se realiza algunas reflexiones del Amor y la misericordia, junto a lo divino y lo humano; y gracias a este gesto de oblación, se reconoce el poder de la resurrección, confianza, esperanza y certeza, que este suceso brinda a todos los cristianos que esperan una redención por Amor. Para finalizar esta unidad, se reflexiona sobre el Espíritu Santo, se analiza cómo actuó en la vida de Jesús, además de sus frutos y sus dones, y de qué manera funcionan en la vida cotidiana.. ©2019 Universidad Católica de Colombia - Todos los derechos reservados. 36.
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