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Ilmacén de calzado
saínete
EN UN ACTO Y EN PROSA
ORIGINALDE
JOSÉ DEL GACHO
PRECIO UNA PESETA
íi^^i^d^mmwmsz
Digitizéd bythe InternetArchive
in 2011 withfunding from
University ofNorth Carolina at
Chapel
Hilhttp://www.archive.org/details/almacndecalzadosOOcach
«macen de ialzado
SAÍNETE
EN UN ACTO Y EN PROSA
ORIGINALDE
JOSÉ DEL CACHO
ESTRENADO
CON EXTRAORDINARIO APLAUSO LA NOCHE DEL
4 DE MAYO DE 1896 ENELTEATROROMEADE BARCELONA
ZARAGOZA
M.SALAS, TIPÓGRAFO,PLAZA DEL PILAR,PASAJE
1896
Esta obraespropiedad desu autor,yna- die podrásin su previa autorización, reim- primirla ni representarla en España ysus posesionesde Ultramar, nienlospaísescon los cuales haya celebrado óse celebrenen adelante, tratados internacionalesde propie- dadliteraria.
Elautor se reserva elderecho detraduc- ción.
Losseñorescomisionados de la Adminis- traciónLíricoDramática deD. EduardoHi- dalgo, son los encargados exclusivamente del cobrodelosderechosderepresentación, y delaventadeejemplares.
Quedahechoeldepósitoquemarcala ley.
JJ1 aplaudido primer ador cómico
Y EXCELENTE DIRECTOR ESCÉNICO
&%. Jj, Saime Coapd evita
^Sn prueba de amistad y recono- cimiento
js. s. s.
Personajes. Actores.
Crispina Sra.Clemente.
D.aRosario »
Monner.
Fe . Srta. Masriera.
JRosina » Planas.
Nicolasa » Guitart.
Felipe Sr. Santularia.
EltíoBenigno
...
» Gapdevila(Jaime)B. Severo . , » Serraglara.
» Próspero » Rubio.
Avelino . » Fernández.
JoséMari » Llano.
Alejo » Ferrer.
Unguardia deorden público . . » Casanova.
Niños 1°y 2,°
La
escenasedesarrollaen Zaragoza.Época
actual.i
Director escénico, D.JAIME CAPDEVILA.
mim) is«<&
Escena.
—
Representaun almacén decalzadocon puerta cen- tralyúnicaenel fondo: á derechaéizquierda dela puerta, dos escaparates provistosdecalzado.Enladerecha, un pequeño escritoriocon dosó treslibrosco- merciales;recadodeescribiryunabanqueta.
Enlaizquierda,unmostrador;ytrasél, unaestanteria adosa- daálapared.
Muebles yenseres.
—
Una mesita de zapatero conlosvitilesy herramientas propias del oficio; unamáquinade cosercalzado;un biomboportátil;dossillitasdeasiento bajo, y media docena de si-llas usuales.
ESCENA
ICrispina y Felipe.
(Al levantarse el telón aparecen los personajes colocadosenladisposición siguiente.
Felipe, sentado junto á la mesa del zapatero, claveteaunzapato encajadoensuhorma.
Crispina, pespunteaun charolcon lamáquinade coser.)
FELIPE....
—
(Cesademartillary exclamagesticulando.)¡Maldita sea misuerte!
—
Crispina.
— Qué
tesucede, Felipe?—
Felipe....
—
Lo de siempre, unavez mas:pormirarte, acabo de verlasestrellas.—Kfitóí;'
_
8—
Crispina.
—
Pero eso, esunagalantería?—FELIPE....
—
(Soplándoseeldedopulgardelamanoizquierda.)No; unmartillazo.
—
Crispina.
—
Paciencia,.... ymachacar.—
Felipe....—¡Sí!..., yá Dios rogando, y con el
mazo
dando en la suela; pero, no en dondeduela.
(Pausa.)
Oye,Crispina: ¿para quién hago estos za- patos?—
Crispina.—(Conénfasis.)
Para unaautoridad.
—
Felipe....—¡Menosmal!, así no
me
rebajo tanto.(Pausa.) Son
muy
pesados.—Crispina.-^Porque una autoridad, debe andarsiem- preconpiesde plomo; mayormente, cuan- do se tratadeun guardia municipal.
—
FELIPE....
—
(Tiraelzapato yse levantamuyenojado.¡Esdecir!...;quepor quererá unazapatera, hede
pasarme
lavida haciendo calzadopa- ra las extremidades de la guardiamuni-
cipal?—CRISPINA.
—
(Entono deprotesta.)Oye,oye... ¡paralospies!...—
Felipe....—¡Bueno!...;paralospiesdelaguardia
mu-
nicipal;tantomonta.
(Pausa; Felipe seaproximaá Crispina.)
¡Crispina!...., ¡Crispinita!....; ¡que
me
cris- pas los nerviosconese dale que dale!....—
Crispina.
—
Pero, quéquieres?—
Felipe....— ¡Yaún
me
lopregunta!....Oye,Lucrecia zapateril; escúchame: niPa- bloyVirginia que han sidolos dos
enamo-
radosmás
castosdeluniverso,... seentrete- níanechando mediassuelascuando estaban solos,Con
quetúy yo—
~
9—
Crispina.—Espera;déjame acabar este pespunte, y hablaremos.
—
FELIPE....
—
(Contemplandoá Crispina.)¡Ayribeteadora demisentretelas! ¡Qué oja- zostan negrostiene! ¡siparecen dos cajas de betún deá real!.... ¡Qué cuerpo!, ¡ycon qué gracia lo mueve!...: ¡andasalero!, ¡qué vaivén!, ¡qué movimiento tan cadencio- cioso!;y sobretodo,digo, bajo todo, ¡María Santísima quépié!
—
CRISPINA.
—
(Levantándose.)Ya
heconcluido.—
Felipe....—
Yo
también.—Crispina.
—
(Con gazmoñería.)¿Deseaalgomi niño?
(Felipepretendeabrazarla.)
¡Eh!.., las
manos
quietecitasseñoraprendiz.Felipe....—Tienes el corazón de cordobán: contém- plamecon este mandil decuero,y díme; dí-
me
siunNúñez
puedeimpunemente
hacer zapatos, sin desdoro de todos los de su casta.Criipina.— Habíaleá mipadre, yno te desdorarás.
—
Felipe...—Dicho y hecho, nada; en cuanto asome, le pidotu mano;y si mitutor seoponeánues- tros amores,....le mato.... de un disgusto;
¡vaya si le mato!, Crispina.—(Conalegría.)
¡AyFelipe!....; nosé
cómo
pagarte lagrati- tudquetedebo.—
Felipe....—
No
teapures; amor,conamor
se paga: de momento, permíteme queme
cobre enabra- zoslos intereses,(Abrazaá Crispina, repetidasveces.)
—
(Aparece enlapuerta,eltíoBenigno yNicolasa: am- bos visteneltraje clásicodel pueblo aragonés. Eltío Benignoempuñaunavara yllevaalhombro unas al- forjas.Se detienen contemplando asombradosla es- cena.)
10
—
ESCENA
IICrispina, Nicolasa, Felipe, y eltíoBenigno.
BENIGNO.
—
(Entono desalutación.)Ave
MaríaPurísima.—
NlCOLASA.
—
(Santiguándoseyen tono desorpresa.)¡AveMaría Purísima!—
CRISPINA.
—
(Desasiéndose delosbrazosdeFelipe).¡An! ; nos hanvisto.
—
BENIGNO.
—
(Consocarronería). Paserviles.—
Felipe...
—
(Aparte).De
estorbo.(AltíoBenigno, malhumorado^. ¿Sepuede saber
lo quequieren ustedes?
—
BENIGNO.
—
(Sorprendido). ¿Asinaemprenripiamos?,..,.¡ay!,¡ay!, ¡ay! (Pausa) Pus, antiparte, darlas güeñasnoches porque tengo
mu
güenos pren- cipios,manque no esté nunca bien el dicirlounopropio:yadempues,sabersiesaquí ande hacen zapaticos pa toolinaje de presonas de
ambos
sesos.—
Felipe..,
—
¡Vayaunapregunta!...;¿no love usted?—
BENIGNO.
—
(Consocarronería). Su mercé lodesimule;pero, esqueasina, (abraza á Nicolasa) no loshacen enmi
pueblo. ¡Digo!,¡mepaice!, ¿en, Nico- lasica?—
Felipe...—¡Buenohombre!; despache pronto que te-
nemos mucho
quehacertodavía.—BENIGNO
—
Entodavíamás?,¡rediez!... (Pausa) Agora va-
mos
alencarguico.Yo
soy el tío Benigno, ordinario de Cadrete; y esel caso, que toas lassemanas me
bajo del pueblopahancia aquí, con un carricode dos ruedasyun ma-
choquetengo,y estachiquiaqueme
dejóla-11-
mujerantes de morirse dempuesdel parto, cuandoentoavía eraunacrevaturica,
(Contemplando satisfechoáNicolasa).
¡Míala/,¡q'alhaja]; tiene la
mesma
fesonomia queladefunta;yahí andeustedes la ven, esmu
curiosa.—
Felipe...—
Temprano
empieza.—Benigno.
—
Hi quísido ícir q'esmu
limpia: ylista,como
una paníquesa; lo mesmo sirve pa un fre-gado
—
Fflipe...—Queparaun berrido;verdad?.—
Crispina.—¡Felipe!....—
BENIGNO.
—
(Amoscadoyacariciandolavara).Mira remendón, que
como
sueltes inconve- nenciaste sacudoun
linternazo.(Pausa).
De
formal; no quíóchanzas deesas, nicontú,niconnaide.¡Ea!.-
Crispina.
—
Sigausted; nolehaga caso.—
Benigno .—Puesbien señora; estirandounpoquíco
más
lacosa,
(Advierteque Felipe habla aparte con Nicolasa, é interrumpiéndose cogeá éstadeunbrazo ylaobliga á cambiardesitio.)
(AFelipe).
No me
fiodetú;¡pajaro/:(ACrispina).Al aparejarel
macho
de varas pabajarnos áZaragoza,seallególasobrina delcura y engüeñas palabras,me
dijo:«Be- nigno; pásateporande sabes,y diles á esos señores quetedenun par de zapaticosconhebillas...,ynada
más
porquelasmidas yalas tienenapuntadas».
—
Crispina.—¡Ahí,eslasobrina de
mosén
Pió?Benigno.
—La
mesma quevisteycalza.—
Crispina.—Espere; voy á buscar en el libro los asientos.
(Crispina entraen elescritorioyexaminaellibrode asientos).—
—
12—
Benigno. —Asientos?;nosemoleste usted señora;nos- otrosmus
acomodamos
encualsiquieraparte.(Señalandolabanqueta deFelipe).
Aquí mesmo. AsiéntateNicolasa; yten cuidiao no teclaves algunatachuela, que punzan, Oyes? (Pausa)
(Aparteá Felipe).
Me
paiceque tú y la dueñasustenis bastanteiay.
—
Felipe....—¡Sí!....
—
BENIGNO.
—
(En tonosentencioso). ¡Yqués'ha cfhacer sino quererlas!: áésta, yame
la rondan con la guitarrica^o allá, porelpueblo.—(Aparece José: viste eluniformede asistente de
artillería,yllevaunenvoltorioenlamano).
ESCENA
IIICrispina, Nicolasa,Felipe, eltío Benigno yJosé Mari.
JOSÉ —(Desdelapuerta).
Da
usted su permiso?—
Felipe....—Adelante.
—
JOSÉ
—
(Selleva lamanoálagorra, y se cuadra militar- mente).Buenas
noches.—
Nicolasa.—Padre;porquéseponetan tieso?—
Benigno.
.—Porque
secuadra.—
Nicolasa.—
Y
porqué secuadra?—
Benigno..
— No
loves?,\paices lela!: pues.... porque se ponetieso.—
Nicolasa.—¡Ah! ...—
Felipe
—
(AJosé que permaneceindecisoymeditabundo.)Qué
seleofrece?—-
13—
José
—Soy
asistente del trese montado, cuarta batería.—Felipe —(Aparte.) Vizcaíno en puerta!... Dios nos
ampare.—
José
—Y me
dijoamo
mío, Uniente Ruis ahora mismo.¡Anda!;
ks como
quetevas, y correque te llegarás;camina que te caminas, anda queteandas,...y ya te estás al cabo delacalle
donde hayesquinaconuna sapatería decal- sadoque da la media vuelta. Usted
me
en- tiende?—Felipe
—
¡Dificillo es!; pero, ¡vamos!, siga usted con eselío.—
José
—No;
lío esdela señora que despuésdes- haré, porque tiene botina metida dentro:peroantes,
amo
míome
encarga, queco- rren, que vuelan, deprisa y deprisa sus botas, porque hasenmañana
ejersisios detiro, terseray cuarta batería. (Pausa.)
Y me
dijo Uniente, sapatero preguntas, si mis botasestar,.... ylasdelaseñora de montar.Felipe
—
¡MaríaSantísima!—
Nicolasa.—Padre; yo noloentiendo.
—
Benigno..—Niel señor corregidor
tampoco.—
JOSÉ
—
(Deshaceelenvoltorioysacaunabotina.)Ahora
lío. (Pausa).Señora, díseme quete diga que,... cada uno se sabe, donde le aprietael sapato: y éste, aprieta
mucho
yhasedañoen eljuan....,(Sequedapensativo.)
—
Benigno..
—
¿QuéJuanseráese?—José —(Contrariado.) Apellido
me
escapa.—Felipe
—En
eljuanete?—JOSÉ
—
(Conalegría.) Ahísapatero;ahí duele.—
Felipe ....
—
Puesseñor, para entenderá este mucha- cho, hay queseracadémico.-
14—
Veamos,
traelabotina.(Joséleentregalabotina; Felipelaexamina.)
¿Dónde está lapartequelehacedaño?
—
José
—
(Asombrado.) Laparte?—Felipe....—Sí; cuáles?—
José...
— No
latraigo porque ,se ha quedado enel pié de
mi
tinienta.—
Benigno..
—
Tié razón, esoestámu
bien dicho.—
Felipe....
—
¡AlabadoseaDios!; ¡quépar de gramáticos!(Felipe sedirige almostrador,deja labotina y re- gresaconunpardepolacas.)
—
Benigno..
—
(AJosé.) Oiga;yperdonela extrañeza: ¿de quétierra es ustél -JosÉ...^....
— De
Arrigorreaga,señor.—
Benigno..
—
¡RinDios,y cuantaerré*.Y
eso,pahanciaandecae?—
José
—
Señorío de Vizcaya.—
Benigno..
—
¡Ah!, ¡de Vizcaya!....; ¡vaya!, ¡vaya!,¡vaya!Nicolasica; el señor ps de Vizcaya; de la tierradelos quetienenla vista atravesad.
Nicolasa.
—
Pues estemira bien.—
Benigno..
—
Porquese Vhabránapañao enelservicio.—
Nicolasa.—¡Ah!....—
FELIPE
—
(Entregandolaspolacas á José.)Toma;
estas sonlas polacasde tu señora;y díle al teniente, que las botas demontar, se las llevaremos esta noche sin falta. Te
acordarás?
José
—
Paréceme, paréceme.Felipe....—Puesalavío: anda,
muchacho;
corre quetecorre,no se teolvide la lección por el
camino.
—
JOSÉ
—
(Cuadrándose).A
laorden.—
Felipe...
—
Adiós.—
José
—Buenas
noches.—(Váse).-
15ESCENA
IVCrispina, Nicolasa, Felipe y el tío Benigno
Felipe...—Cualquiera entiendeá estoseúskaros cuan- do entran en elservicio,—
CRISPINA.
—
(Desdeelescritorio).Esnatural;
como
tienenlengua propia yes- tán acostumbradosáhablar con ellasiem- pre...—Benigno.—
¡Otraque Diosl;yyo?;¿con quélengua pre- nunciomás
que conlamía
propia?....;pus, ende que rompíáhablar quem'espicorroteo con ella;y en lorespectiveá dicirmás
decua- troverdades,me
lasapuesto—
CRISPINA.
—
(Desdeelescritorio).Ya
encontré las medidas; Felipe; saca un pardelnúmero
treintay cinco.—Felipe...—Voy.
(Sedirigehaciaelmostrador yvuelve)
.
¡Ah!....;
cómo
han de ser?; charolados ómate?—
BENIGNO.
—
(Despuésdevacilaruninstante),
No, no;conhebillas.—
Felipf. ..—Pero...
—
Benigno.
— Y mu
relucidos;deesosquebrillan sin nese- cidad dedales de betún: (A Nicolasa) verdad tú?—Nicolasa.
—
Sí; debecerro.—
Benigno.
—
Justo; de propia pieldebecerrico.(Felipese dirige almostradordondeexaminavarios paresdezapatos).
Felipe...
—
(Desdeelmostrador). Treinta y ocho; treinta ysiete;treintayseis—
—
16—
NlCOLASA.—(Asombrada).
Padre; cuéntalaatrás.—
Benigno.
—
Es pa no saltarse dengunnumero.—
Felipe...
—
Treintay cinco.(Entrega áBenigno un par dezapatos charolados, de mujer: eltíoBenignoloscontempla).
Estos son.
—
BENIGNO.
—
(Meneandolacabeza).\Mupequeñicos mepaicenl..,
¿Está usteden locierto?.—
Felipe...— Naturalmente; puesquéquiere?: ¿queten-
ga el
mismo
piéque usted?.—
Benigno.—
¡Jé,Jé!;puéquelostengamás
grandes.—Felipe....— ¡Tiene gracia!;
un
baturro, con elpiémás
diminuto que unajoven de quinceaños.—
BENIGNO.
—
(Con gran asombro).¡Otraqui Dios!: estoncesson unos zapaticos de mujer.
Felipe....— ¡Claro!—
BENIGNO.
—
(Entregandoloszapatos á Felipe).¡Ahí..., ¡no!...:si sonpaelcuradeCadrete.—
Felipe....—Pero, ¿no hadicho ustedqueeran para la
sobrina?—
Benigno.—
¡La enredaremos?...—
Felipe.. .—¡Si todolo dicealrevés!—
Benigno.
—
Eso tú; quecuentas^
atrás.—
CRISPINA.
—
(Que hasalidodelescritorio, momentosantes, coge unoszapatosdecura, delmostrador, yse los entrega altioBenigno).Aquilos tieneusted.
—
Benigno.—
Ajajd:¡míalos, Nicolasa!—
(Pausa; dejaenel suelolasalforjas).
Entendios pues: agora,yo
me
los llevo; uste- des losapuntan; ycuandomosen
Pió baje del pueblopaverlostoros dela corrida de Pascua, le ajustarán ustedes las cuentas;eh?—
—
17—
Crispina.— Corriente.—
BENIGNO.
—
(Examinandolasalforjas).¡Mecachis! .
—
Crispina.—Pero, ¿qué lleva usted ahí, que abulta tanto?—
Benigno..
—
Ande, señora?.... ¡Ah!....; pues, ¡casi nda\\todoslos encarguicos.
Aquí, los bebestibles; vayase usted ente- rando.
(Sacauna bota devinoyleofreceá Crispina).
—
Crispina.
—
No, gracias.—
Benigno..
—
Con voluntad seofrece, (Pausa).Aluegolle- vo, un paquete de polvospa hacer gastosas;ydempués, unabotellica pequeña de meleci- napalacrevaturicade lamaestra.
—
Crispina.
—
Seráunfrascode emulsión.—
Benigno..
— No
sé, si seráeso,porque,laverdad seño- ra; yo noreparo nuncaen etiquetas: pero, enel papeleteo queme
daron, pusia, jarabe curandero de la madre.... quete...., ¿quétejuegas áque no recuerdoagoralasseñas de esatía...? (Pausa).
Y
tú, Nicolasica?—
Nicolasa.
—
¡Inde!.... ¡noqueno!...:deesa señora que pintan porlas esquinas, metida en unaesegrande, y cosiendo conuna maquina.
Felipe....—Singer?—
Nicolasa.—Eso:jarabecurativodela
madre
Singer.—Benigno..
—
Eh?, \qyCavispáa qu'es michiquial—
FFLIPE....
—
(Conironía.) ¡Sí!!...; unasalo....mona.—
BENIGNO..
—
(Registrandolaotraalforja.)¡Conchol...;pus en estatampoco se coge.
—
Crispina.
— Qué vá?—
Benigno..—Aquí, un paquete de bujías este...., éste voquiblotampoco quieresalir. ¡Rediez!; ¡ah, sí: unpaquete debujíasestiradicas.
(CrispinayFelipe se rien.)
—
18—
¡Paicequesus hace
mucha
gracia? Dem- pues, unalibradeazucarillos,unasronchicasdemelruza, y un quesodebola.
Yo, había puestocon toda
mi
idea,lamel- ruza ylos azucarillos encima del queso de bolapa que no seesgachen: pero, siagorales planto, sobre, los zapatos delmosen
¡queno cogen vamos!....
\Pus pensar que yo hi de llevar apargatas enlos piesindo con zapatos nuevosen las
manos, ¡paeltonto que selofirugueA
—
Crispina.
—
Escuche; dónde vanustedes?.—
Benigno.
—
Agora, ádar una güeltecica porelCoso pa enseñarleá esta las -mascaras.—
Felipe....—Entonces,dejela carga y nosotroslaguar-
daremos.—
Benigno.
—
¡Noestá malpensao\\ ¡nada!; pus, ahí queda esoy... tantas gracias, ¡Vaya!;conDiosseña Crisüna;dentro demedia horica escasa arri- güelvoporellas.—
Crispina.—
Cuando
usted quiera.—Benigno..
—
Recadosalamo.(AFelipe.) Adiós Celipe.
Oye;aquella juncioncicaqueescomenzabasdre- nantes,
(Remedando unabrazo.)
¡que seripital
Arreap'alanteNicolasa.
—
(Vánseel tíoBenigno yNicolasa.)
19
—
ESCENA V
Crispina y Felipe
FELIPE
—
(RegistralasalforjasdeltíoBenigno y sacaunabota devino.)La sangramos?
—
Crispina.—No; quesería un abusodeconfianza.
Voy
á anotarla salida.(Entraenelescritorio.)
—
FELIPE
—
(Coloca las alforjasjunto álapuerta del estableci-miento ydespués,se sitúaen ésta, mirando haciala calle.)
—
(Aparece Rosina; vistecon elegancia un trajede
calle,chillónyllamativo.)
ESCENA
VICrispina, RosinayFelipe
Felipe....—¡Oleporlasbuenasmozas! ¡qué chiquilla!;
vale
más
pesetas....—
Crispina.—¡Bah!;por serpara
mosen
Pío,solo lecos- tará diez pesetas. Felipe.(AdviertelapresenciadeRosina ysale delescrito- rioapresuradamente.)
¡Ahí....—
Rosina. ..—(ACrispina.) Buenas noches.—
Crispina.
— Muy
buenas: ¿quése le ofrece?—
Rosina...
—
Al pasar, he visto en el escaparate,unos zapatos escotados de rasoblanco: ycomo
—
20—
esta noche asisto con,.... con
mi
tutor alúltimobaile dela Euterpense ...—
Felipe....— ¡Tan joveny con tutor!....—
Rosina...
—
Pues ¿cuándoquiere ustedque lotenga?—
Crispina.
—
¡Ah!,ya comprendo; ¿se disfraza usted es- tanoche?—
Rosina,..
—
Sí; decastaDiana.—
Felipe....
— De
casta, eh?, ¡de casta! : bonito dis- fraz!; pero,la diosacazadora calzaba san- dalias.—
Rosina....
—
No, no:yo quiero optaral premio que la sociedadotorga, ála parejaque mejor baile lapolca de punta ytacón.—
Crispina.—
¡Muy
bien.!....—Felipe,...—Entonces,su tutor tendrá también aptitu- descoreográficas?—
Rosina....
—
Algoviejecilio es; pero, ¡vamos!, ¡semue-
ve!, ¡semueve!
(Pausa.)
Con
que,¿quieresacarme los za-patos?—
Felipe....—
A
los pies de usted, conremuchísimo
gusto.—Rosina....— No:losdelescaparate.—
Felipe
—
(Aparte).Yo
hevistoáestachica,ynoatino donde.(Se dirige hacia elescaparatey regresaconun par dezapatos escotadosderasoblanco)
.
Señorita;ustedcalzará
muy
pocos puntos.—
Rosina....
—
Treintay tres y medio.—
Crispina..— Pues, sondel treintay tres.—
Rosina....
—
¡Rien!; esepuntome
apretaráun poquillo;pero, ¡como sólo ha de ser para esta no- che!....; nadacuesta probar.
—
Felipe —Sí, sí;
probemos.—
CRISPINA..
—
(AparteáFelipe, yquitándoleloszapatos).Limpíate.
—
21—
(ARosina). Señorita; usted no querrá que
lavean,verdad?....:Felipe,traeelbiombo.
—
Felipe....—
Me
partió.(Felipe, cogeelbiomboy lodespliega enelprimer términodelaizqnierda).
—
Crispina..
—
Ahora,siéntate en la banqueta, ycuida- ditocon mirar, oyes?.(ARosina).
Venga
ustedseñora.(Crispina y Rosina secolocan delante del biombo deformaque, son visibles parael públicoy no para Felipe. Rosinasepruebael zapato escotado: Crispina leayuda).
Felipe....—¡Quéexageración!; ¡llevarlos celos hasta semejanteextremo!.... (Indicandoun zapato).
—
Crispina..
—
(Desdeelbiombo).Machaca
Felipe.(ARosina). Aprieta?.—
Rosina...—
Muy
poco.—FELIPE....
—
¡Ah!. (Cogeelcalzador yse dirige apresuradamente haciaelbiombo).Elcalzador.—
Rosina...
—
¡Imprudente!—
Crispina.
—
Márchate.—
FELIPE....
—
(Volviendojunto á sumesa dezapatero).Ya
séquienes;porlospieslahe conocido.Sí, no hay duda; es aquella bailarina que sale vestida, vestida lo
menos
posible en, «El rapto delas Sabinas».¡Vaya un palmito!....
—
Crispina.
—
Alceustedunpoco lafaldapara ver mejorelefecto.—
Felipe....
—
Pues yo nopierdo elespectáculo.(Cogelabanqueta yseaproxima despacio haciael biombo).
—
(Aparecen entanto, loschicosi.°y2.*).
CHICO 1.°..—(AChico 2.°), Agáchate.
—
CHICO 2.°..
—
(Seaproximamarchandoá gatasal sitiodondeestánlas alforjasdelbaturro).
-22-
Chicol.V.
— Ahora
nomiran.—
CHICO 2.°..
—
Cogelabotadevino deltíoBenigno, ysereúnecon elchico i.°).Ya
latengo.—(Desaparecenlosdoschicosllevándoselabota).
Crispina..—Felipe,quéhaces?
Felipe ....—Remontar.
(Seguidamentese encaramaálabanqueta yseaso-
mapor encimadelbiombo).
Crispina.—¿Yqué remontas?—
Felipe....—Labanqueta.
(Asomándoseporlaparte superior delbiombo.) Sepuede?—
CRISPINA.
—
(Saledelbiombomuyenojada.)¡Galopín!, ¡desvergonzado!.... baja, ó reñi-
remos.—
Felipe....— Mujer, notomes la cosa tanapecho: ¡co-
mo
si fueralaprimeravez queselasveo!—
Crispina.—¿Yáquiénselocuentas?; ¡sinvergüenza!...
Felipe....—Es quelospiesde esaseñorita,pertenecen
alcuerpo coreográfico.—
Crispina.—¡Ah!, ¿esbailarina?—
Rosina. ..—(Saledel biombo.)
Me
los quedo: envíenlos con esta dirección.(Saeaunatarjetaqueentrega á Crispina.)
—
Crispina.—(Leyendo.) Rosina Pérez,.artista.
Corriente.—
F
ELIPE (Retiraelbiombo. )¡Artistacorriente!....—
Rosina....
— En
cuantoálafactura,como
que nome
alcanzaeldinero delportamonedas, pueden ustedes remitirla á casa de mi tutor que vive
muy
cerca.—
Crispina.
—
¿Quiere usted indicarme el domicilio de esecaballero?—-
23—
Rosina....—
En
estamisma
calle, once bis, piso pri-mero.—
Felipe....—(Asombrado.) En?
—
Crispina.—Sugracia?—
Rosina....—
Don
SeveroCalvo.—Crispina.—¡Calvo!....:—
Felipe....—¡Calvo!; ¡MaríaSantísima!—
Rosina....—¡Ay!;pero,¿quélepasaá usted?—
Felipe....—No, nadaseñorita; algoasí
como
unligero vahído; pero, yasehaido.—Rosina....
—
(Aparte.)Me
pareceque he cometido unaligereza: después detodo....
Procuren ustedesque no
me
falten;queda-mos
conformes?Crispina.—Síseñora.
—
Rosina....—Pues entonces,con supermiso....: buenas noches.
—
(Váse Rosina: Crispinaladespideenlapuerta.)
ESCENA
VIICrispina y Felipe
Crispina.—Pero,¿has oido?...; ¡qué escándalo! ¡Don Severo!: un señor tan rígido, tan infle- xible....—
Felipe....—Tener unapupila tan...flexible, verdad?—
Crispina.— ¡Miren elsanturrón!—
Felipe....—Conquemi tutor, viejo caduco, moralista y casado por añadidura, paga las facturas de una bailarina?: pues,que pague también
lasconsecuencias.
(Entraenelescritorioy simula extender una factura.)
Crispina.—
Qué
haces?- 24-
Felipe....—Cumpliral piédela letra,las instruccio- nes de la señoritaRosina: extender lafac- turapara remitirla á casa dedon Severo.—
Crispina.—
Y
seenterará doña Rosario.—Felipe....—
De
eso se trata.(AvelinoyFéaparecendetrás del escaparate.)
De
esta hecha, learaña.—CRISPINA.
—
(Señalandoalescaparate.)¡Ay!, ¡mira!, ¡mira Felipe!:ya están ahílos consabidos: la parejita de recien casados;
todaslasnocheshacen lo
mismo.—
Felipe....—¡Sopla!; ¿yquéhacen?
(Sale delescritorio.)
—
Felipe....—Cuando pasan por delantedela tienda, se detienenjuntoalescaparate; señalan nose qué; despuésse miran, él sonríe, ella sus- pira,y se alejan haciéndosemimos. ¡Calla!;
retroceden;entran.—
Felipe....— Encárgate deellos.
Zapatero, átus zapatos.
(Se sienta junto álamesadezapatero.)
—
Aparecen en la puerta, Fé y Avelino cogidos del brazo.)
ESCENA
VIIICrispina, Fe,Felipey Avelino
Avelino..
—
Buenasnoches.—
Crispina.—
Muy
buenas: pasenustedes.—(AvanzanAvelino y Fe, cogidos del brazo.)
Avelino..
—
(AFe.) Cuidadito,mira donde pisas: así.Estásfatigadabien
mío?—
Felipe....—(Aparte.) ¡Malo!, ¡malo!...
(Empieza á martillar estrepitosamente.)
—
—
25—
Fe —
(Llevándoselasmanosálacabeza.)¡Ay,qué ruido tan irresistible!
PorDios, Avelino; que se
me
vaná saltar las sienes!....—AvELINO..
—
(Deja áFe, yse encaraconFelipe.¡En buen hombre!...; no seausted tanma- chacón....
(Felipe levantalaeabeza).
¡Qué veo!; Felipe....
—
FELIPE....
—
(EstrechandolamanodeAvelino).¡Hola, Palomín!....—
Avelino..
—
Pero, chico; eres tú?.(AFe).
Ven
acá mujercita.Tengo elgusto de presentarte á mi amigo Felipe Núñez,condiscípulo antiguo, y zapa- tero inexplicable:
(AFelipe). Mi esposa Fe...., Hita; (A Fe).
Y
qué
más?.—
Fe — De
Palomín.Felipe
—Tanto
gusto....—
CRISPINA..
—
(Aproximandounasillade asientoalto).Siéntese usted doñafeita.
—
AVELINO..
—
(Conapresuramiento).¡Ay, no, no!; usted
me
dispensará señora;pero, necesita una silla
más
baja, porque, haysituacionesyfasesenlavidade lamu-
jer, en que no sepertenecen ustedesasí mismas; yhay queevitarenloposibleycon cariñosa solicitud, lasmolestias consiguien- tes á ese estado.
Comprende
ustedseñora?—
Crispina..—Sí,sí;entiendo.
(Crispinaaproximaunasillita baja).
Avelino ..—Muchasgracias.
(Ayudaá sentar á Fe, con exajerado cuidado).
Estásbien?
-
26—
Ahora, descansa un ratito, vida mia, des- cansa.
(CrispinayFesimulanunaconversaciónaparte).
(AvelinoyFelipe dialoganaparte).
Conque
dimecalaverón; ¿quénuevaaventu- ra corres, con esemandilde cuero?.—
Felipe....
— Hago
penitencia;mi
tutorme
hametido zapatero.—Fe
—
Avelino.—
Avelino..
—
(Conrapidez).Voy
encanto.—
Fe
—
Siéntate ámi
lado, yexplica á estaseñora nuestro....—
Avelino..
—
Almomento.
(Cogelaotrasillitabajayse seintaaliadode Fé).
Pues, verá usted: mi esposa yyo, hacecua- tro meses quenos
hemos
casado.—
Crispina..—
Que
sea parabien.—Avelino..
—
Tantas gracias: no puede ser paraotracosa, porquenos
amamos
consuma
ternu- ra; y Fees un dechado de perfecciones; un ángel.—Fe —
¡Avelino!....—Avelino..
— La
verdad hijita;noteruborices.—(Pausa),Puesbien señora: Fe, en susratos de ocio solitario, queson mis horasforzosas deofi- cina, confecciona elcanastillo..
—
Felipe ....—¡Canastos!....—
Avelino..—En?....
Felipe....
—
No, nada;prosigue.~
Avelino..
—
¡Ysivieran ustedes quemanos
tan pri-morosastiene!....
Pañales,fajas,gorras,chambras, camisitas, y otrasprendas
más
precisas, nada falta en aquel diminutoequipo: yome
extasíocuan- do lo contemplo: presiento la paternidad:¡con suscintas, sus canesús,sus tiritasbor- dadas, tan lindas!, tan monas!.... ¡Oh!; y
-
27—
todala ropita,
marcada
con las iniciales del vastagofuturo:pe, pe, ache. Pepito....—Fe —
(Interrumpiendo conviveza.)Pepita.—
Avelino..—Será niño.—
Fe —
Serániña.—Avelino..—No.
Fe
—Sí—
Avelino..—
Ya
loverás.Fe
—¡Bueno!; yaloveremos.—
Felipe....
— Créanme
ustedes á mí:será,.... una cria-tura:—
Avelino..—(Sonriendo.) ¡Siempretan gracioso!
(Pausa.) Escucha Felipe.¿Aqueno sabes de donde venimos ahora?—
Felipe....
— No
adivino—
Avelino..— Pues venimos,... de
comprar
una ros- quilla:—
Felipe....
—
(Asombrado.) Paraelnene?—
Avelino..
—
Cabal: paracuando le empiecen ásalir los dientes deleche.Y
cuandolos cambie,yome
haréun alfi- lerde corbata con dos perlitasy un diente canino,(AFe.)
Y
tú?—Fe
—Yo,
un par de pendientes con los col- millos.—
Felipe. ...—¡Bravo!;ya veo queaun después de casa- dos, continúan ustedessiendofuturos.
—
Avelino..
— Tu
te reirásdemisdebilidades,porque no sabeslo quees, estaren vísperas de ser pa- dre:puestodavíavamos mas
lejos.—
Felipe....—(Aparte.) Al Limbo,de seguro.
—
Avelino..—Sí; por eso
hemos
entrado en la tienda:queremos comprar unos zapatitos para cuando le-...
—
Fe —
(Interrumpiendoconviveza.) La.—
—
28—
Avelino..
—
Le...: la?. ¡ah!, yacomprendo; volvemos ánuestrasdiscrepancias.(Transigiendo.) ¡Bueno!;para cuando la cal-
cemos.
—
Felipe,...
—
Por mí, no hayinconveniente.(Se levantaysedirigehaciaelescaparate.)
—
Fe — Que
seancomo
los delescaparate.Avelino..
—
Losmás
chiquirritines.—
Fe —Sí
losmás monos.—
(Feliperegresacon unos zapatitosdenene: Aveli- noloscoge y enseña áFe;ambosespososseentregan á trasportesdealegría infantil.)
Avelino..
—
¡Ay!...., mira,mira, ¡qué preciosidad!—
Fe —
¡Québonitos!.... estos, sí, estos; pero,con unasborlüas.—
Avelino..
—
Sí,con unasborlitas—
Crispina.—Les
cambiaremos
los cordones; y cuando venga el aprendiz losllevará ácasa de us- tedes.—
Fe...,
—
Pero, queno tarde.—Crispina.—Descuideusted,señora.
Felipe...,—¡Ahora recuerdo!...
—
Avelino..
— Qué?—
Felipe....—Necesitarán ustedes dospares.—
Fe —
¿Dos?—Felipe....
—
Sí señora; porque, podía la naturaleza, siempre pródiga en sus dones,favorecerles con un par degemelos,—Fe
—¡Jesús!, no, no!....—
Avelino..—¡Bromista!; ¡peroqué cosas tienes!
—
Crispina.
—
Felipe; apunta el domicilio de estos se- ñores.—
Avelino..
—
¡Ah, sí!—FELIPE
—
(Entrando enel escritorio.)DictaAvelino.
—
—
29—
Avelino..
—
Señores de Palomin.... calle de Palome- que, noventa, último piso.(ACrispina.) Allí tienen ustedes nuestro nido.
—
Crispina.
— Muchas
gracias.—
Fe
—
(A Avelino.)Vamos?
—
Avelino.
.—Cuando
tuquieras.—Fe —Dame
elbrazo.—Avelino..—(ACrispina.) Servidor deustedseñora.—
Crispina.—
Y
yodeustedes.—Avelino..
—
Adiós Felipe.—Felipe....
—
(Saliendo delescritorio.) Adiós, Palomino.—
Fe —Buenas
noches.—(Vánse FeyAvelino, cogidos del brazo: Crispina yFelipelesacompañanhastalapuerta.)
ESCENA
IXCrispina y Felipe
Felipe....—¡Vaya unparde
memos!
Oye; se
me
ocurre un proyecto de prime-ra: anda;haz la lista de encargostalcual yote la dicte.
—
CRISPINA.
—
(Entra enel escritorio.)¿Quéva áser?—
Felipe....—
Una
broma:escribe.A
casademi tutor, don SeveroCalvo, en- viaremosla facturay loszapatos escotados de labailarina.—Crispina.—¡Perohombre!...—
Felipe....—No hagas caso; tú escribe. (Pausa.)
Ahora; á casa de la bailarina, remitiré-
— Su-
mos
los zapatitos del nene futuro de los Palomines.—
Crispina..
—
¡Qué revoltijo!—Felipe....
— A
los cónyugesPalomín, ¡ah!, lasbo- tas demontardel tenienteRuiz.—Crispina. ¡Jesús!
—
Felipe....
—
Calla; no hagas comentarios,Y
por últi-mo;al domicilio del teniente, los zapatos de
mosen
Pío.—
Crispina.
—
Ereselmismo demonio.—
Felipe....—Bueno,
dame
la lista.(Crispinasaledelescritorio, yleentregalalista), Perfectamente. Ahora....
(Aparece Alejo conlas botasde montar.)
ESCENA X
Cripina Felipe y Alejo
Felipe,...
—
(A Alejo.)A
punto: ¿ves esta peseta?, es tuya, si cumplesantes dediez minutos losencargosquehay enlista.
—
Alejo
—Venga:
¿dóndeestán?—Felipe....—Aquí; en elmostrador.
(Alejoexaminala listay va colocandolosparesin- dicados,enelsuelo.)
¿Cuántos pares tienes?—
Alejo —Cuatro; pero,no sé
como
llevarlos.—
Felipe. ...—Espera; mete los del niño, en los de la
mujer; los de lamujer en los del eclesiás- tico y así, caben todos en las botas de montar.
—
31—
Estásyá?;ahora toma lafactura, yá ga- lope.—
ALEJO
—
(Cogetodoelcalzadoyse dirigehacialapuerta).Hastaluego.
—
(Entran,D. Próspero yD.Severo:esteúltimolleva
unenvoltoriode papelquecontieneunacareta.)
ESCENA
XICrispina, Felipe, Alejo, D. Severoy D.Próspero
D. Severodejaelenvoltorio sobreelmostrador.) D.Próspero.—(AAlejo.)
Dónde
vas?—Alejo
—A
llevarlosencargos urgentes.—D.
Próspero.— Vé
con Dios,y no teduermas
por elcamino.
(D. Próspero entra enel escritorioyexamina los libros.)
—
(VáseAlejo.)
ESCENA
XIICrispina, Felipe, D. Severoy D. Próspero
FELIPE....
—
(Aparteá Crispina.)Sospecho queese envoltorio que hatraído mi tutordebeserunacareta: míralo.—
(Crispina se dirige haciael mostrador y examina disimuladamenteelenvoltorio.)
(Felipesesientaensubanquetaycontinúa hacien- dozapatos.)