LECCIÓN 1
Enero / 02 / 2010
Cuando Pablo escribió desde Corinto, al-rededor del año 58 d. C., la Carta a los Romanos, se estaba dirigiendo a una igle-sia que no había visitado ni conocía per-sonalmente (1:13); es por ello que en este mensaje hay pocas alusiones a problemas prácticos que abundan en las otras cartas escritas por el Apóstol Pablo. Romanos es más bien un comunicado donde se presenta la esencia de la fe cristiana; esta epís-tola se parece más a un tratado teológico que a un escrito pastoral. En la introducción, Pablo deja de manifiesto quién es él a la luz del mensaje del evangelio de Dios: Siervo de Cristo, llamado a ser apóstol y apartado para anunciar el evangelio de Dios.
Siervo de Cristo. Pablo se llama a sí mismo un siervo (del griego do-ulos, que significa esclavo) de Jesucristo. Es alguien que se da cuenta que debe la obediencia total de corazón porque ha sido “comprado por precio” mediante la sangre preciosa de Cristo. Así es como cada redi-mido llega a ser esclavo de Cristo. Hemos sido libertados para servir y bien podemos exclamar con el salmista: “Oh Jehová, ciertamente yo soy tu siervo, siervo tuyo soy, hijo de tu sierva; tú has roto mis prisiones” Salmo 116:16. Así, el título de esclavo de Jesucristo incluye al mismo tiempo la obligación de un gran amor y el honor de una gran misión.
Llamado a ser apóstol. Pablo no pudo llamarse Apóstol en el sen-tido de ser testigo del ministerio, la Pasión y la Resurrección de Cristo, que era privilegio exclusivo de los Doce (Hechos 1:21-22). Pablo no se consideró nunca como uno que había aspirado a un gran honor, sino como uno al que se había asignado una misión. Pablo no pensaba en la vida en términos de lo que él quería hacer, sino en términos de lo que Dios quería que hiciera.
El Evangelio de Dios
“Porque no me avergüenzo del evangelio: porque es potencia de Dios para salud a todo aquel que cree; al judío primeramen-te y también al griego”
Roma-nos 1:16.
Romanos 1:1-17.
Recordar la esencia del evangelio de Dios y las im-plicaciones en la vida del creyente. P a r a M e M o r iz a r o b je t iv o N a r r a c ió N L e c t u r a b a s e
El Evangelio de Dios Apartado para anunciar el evangelio de Dios. Al ser llama-do por el Señor, Pablo fue separallama-do, sin reservas para el anuncio del evangelio de Dios. Tal separación se aprecia en dos sentidos: primero, Pablo fue apartado por Dios. Creía que Dios lo había separado desde antes de nacer para una misión (Gálatas 1:15). Segundo, Pablo fue apartado por la Iglesia, cuando el Espíritu Santo les dijo a los respon-sables de la Iglesia de Antioquía que le apartaran a Bernabé y a Saulo para la obra a la que los tenía destinados (Hechos 13:2).
El ejemplo de la vida de Pablo nos sirve de reflexión y motivación. Es importante que el creyente en Cristo tenga claro que es siervo de Jesu-cristo, llamado a testificar y anunciar el evangelio de Dios.
I. Dos pilares del evangelio de Dios.
1. El evangelio de Dios es el Evangelio de la Encarnación (Ro-manos 1:3). Habla de un Jesús que era real y verdaderamente hombre, del linaje de David, lo cual cumplía la promesa he-cha por los profetas (Isaías 11:1; Jeremías 23:5; 33:15; Mateo 1:1-17 y Lucas 3:23-38). Pablo predicaba a Uno que se había hecho uno con los hombres a los que vino a salvar.
2. El evangelio de Dios es el Evangelio de la Resurrección (Romanos 1:4). La diferencia entre Jesucristo y todos los grandes hombres y héroes es su resurrección. Todos los demás murieron y desapare-cieron, aunque se les recuerda. Jesús vive y nos otorga su presen-cia siempre llena de poder. Considere Hechos 2:24 y comente.
II. La esencia del evangelio de Dios.
1. No me avergüenzo del evangelio. Pablo estaba orgulloso del evan-gelio que tenía el privilegio de predicar. Lea y comente el pasaje de 2 Corintios 11:16-33. Había algo en el evangelio que le hacía salir victorioso de todo lo que los hombres le pudieran hacer. 2. El evangelio es poder de Dios para salvación. Pablo estaba
conven-cido que el evangelio llevado en él no era simplemente la miseri-cordia de Dios, sino el poder de Dios; un poder que transforma las vidas no por esfuerzos humanos sino por la potencia de Dios. Vea Efesios 2:8-10. a N á L is is
3. A todos los que creen. El requisito único estipulado por Dios para que cualquier pecador sea salvo es la fe personal en Cristo. Esa fe no es un conocimiento intelectual, sino una entrega de la vida a Cristo (Vea Juan 3:16,18). En el pensamiento paulino, fe quiere decir aceptación total y confianza absoluta (Vea 2 Corintios 5:7).
III. En el evangelio se revela la justicia que proviene de Dios, la cual es por fe de principio a fin.
1. Dios, al justificar al pecador lo trata como si no lo fuera. En lugar de tratarle como a un criminal que merece ser condenado, Dios trata al pecador como a un hijo que ama (Vea Romanos 3:20-24). 2. “Por fe y para fe”. Lo que Pablo desea destacar es el hecho de que
es imposible obtener la justicia de Dios por méritos humanos; so-lamente es posible mediante la fe. Vea Romanos 3:9-20 y Gálatas 2:16.
1. Reflexione acerca de su experiencia de conversión. ¿En qué momento de su vida recibió el mensaje del evangelio de Dios? ¿A quién(es) utilizó Dios para compartirle el evangelio? 2. Identifique su estilo de vida antes de recibir el mensaje del
evangelio de Dios. ¿Cómo era en su vida personal, familiar, laboral y económica?
3. ¿Qué cambios puede identificar en su vida a partir de creer en el evangelio de Cristo?
4. ¿Qué le faltaría para considerarse un esclavo(a) de Cristo? ¿Qué razones hay para que aún no comparta con alguien ese poderoso mensaje del evangelio que ha obrado en su vida?
El evangelio de Dios es la buena noticia de que el Hijo de Dios se hizo hombre, murió y resucitó de entre los muertos. El evangelio de Dios es el poder de Dios que actúa en la persona que cree en Él; y le da la salvación, y con ello, una transformación de vida. El creyente es un siervo de Cristo llamado para anunciar a otros el poderoso evangelio de Dios.
a P L ic a c ió N c o N c L u s ió N El Evangelio de Dios
LECCIÓN 2
Enero / 09 / 2010
La ira de Dios no es una idea que guste, no es atractiva, no es popular. Sin embargo, fue un tema muy importante para los pro-fetas, los apóstoles y muchos predicadores antiguos. La ira de Dios es una poderosa oposición hacia todo lo malo y proviene de la misma naturaleza de Dios ¡Un Dios de ira!, así lo presenta el apóstol Pablo a la Iglesia en Roma. Un Dios que se revela contra toda injusticia e impie-dad de los hombres, muy diferente al Dios complaciente y tolerante que un buen número de veces es presentado en nuestros días. El apóstol presenta a un Dios interesado e involucrado en el bienestar de la humanidad y lo de-muestra no sólo a través de su amor, sino también a través de su ira, porque aunque nosotros veamos la ira como una actitud negativa y fuera de control, en el caso de Dios no es así. Él no es igual a nosotros, reacciona de una manera diferente, nosotros cuando nos airamos, somos controlados por esa ira y actuamos con egoísmo (Jonás 4:1- 4). Sin embargo, Dios, en su divina perfección, mantiene un balance absoluto en todos sus atributos, incluyendo la ira. ¿De qué manera la ira de Dios es diferente a la nuestra? 1º Él es un Dios Santo: su santidad no puede tolerar la impiedad y complacer al pecado (Habacuc 1:13a) ni gozarse con aquellos que lo practican (1 Corintios 13:6)
2º Él es un Dios Justo: su ira no es caprichosa ni irracional. Hablando a los
exiliados de Jerusalén, Jeremías reconoce el justo castigo de Dios hacia ellos diciendo: “Dios es Justo” (Lamentaciones 1:18).
Pablo manifestó que la ira de Dios está contra aquellos que engañan con mentiras (Efesios 5:6), también está contra los que cometen fornicación, im-pureza, pasiones desordenadas, malos deseos y avaricia (Colosenses 3:5-6). En el evangelio de Juan encontramos de qué manera nos ha amado Dios dándonos a su Hijo, pero también nos habla de cómo Dios va a manifestar su ira hacia aquellos que lo rechazan (Juan 3:16,36).
La ira de Dios
“Porque la ira de Dios se revela desde el cielo, con-tra toda impiedad e injus-ticia de los hombres que detienen con injusticia la verdad” Romanos 1:18.
Romanos 1:18–32.
Considerar la posición que la humanidad tiene ante Dios después del pecado, y reco-nocer que la ira de Dios es justa hacia el no arrepentido.
P a r a M e M o r iz a r o b je t iv o N a r r a c ió N L e c t u r a b a s e
La ira de Dios
La divina sentencia hacia los pecadores ha sido dada, Pablo declara que to-dos hemos pecado y hemos sido destituito-dos de la gloria de Dios (Romanos 3:23). Hace un recordatorio a los efesios que estaban muertos en sus delitos y pecados y que caminaban siguiendo la corriente de este mundo, confor-me al príncipe de la potestad del aire, el espíritu que ahora mora en los hijos de desobediencia, entre los cuales también todos nosotros vivíamos haciendo los deseos de nuestra carne, haciendo la voluntad de la carne y de los pensamientos y éramos por naturaleza hijos de ira, lo mismo que los demás (Efesios 2:2-3). No hay medio humano que pueda acercarnos a Dios “no hay justo ni aun uno” Romanos 3:10. La humanidad se ha rebelado y se ha manifestado la ira de Dios, dice Mateo 13:41-42 “Enviara el Hijo del
Hombre a sus ángeles, y recogerán de su reino a todos los que sirven de tropiezo, y a los que hacen iniquidad y los echarán en el horno de fuego; allí será el lloro y el crujir de dientes”.
1. Romanos 1:18, primera parte dice: “la ira de Dios se revela
desde el cielo”
a) Su ira es divina- La ira de Dios no es como la ira humana que está marcada por el pecado, la ira de Dios es justa y perfecta. Dios es infinitamente santo, le desagrada el pecado, es contrario a su natu-raleza y es un desafío a su santidad. La ira de Dios es la reprobación a todo lo que no es recto.
b) Su ira es revelada: el verbo “revelar” (del griego apokaluptö que signifi-ca: descubierta), traer a la luz o hacer saber. La ira de Dios se muestra contra la indiferencia del ser humano, es la protesta de Dios que se hace evidente contra el sistema corrupto del mundo. La ira manifestada es el último recurso para quien no ha sido convencido por el amor.
c) Su ira procede del cielo: Dios sigue gobernando desde el cielo, desde allí en su “Trono Santo” sigue manifestando su voluntad. La ira es una dimensión del carácter de Dios, tan real como su amor y tan evidente como su justicia.
¿Cómo puede ser un Dios de amor y de ira a la vez? ¿Qué revela esto del carácter moral de Dios?
2 . La segunda parte del verso dice “Contra toda impiedad e
injusti-cia de los hombres”
a) La Ira de Dios es Universal: no existe nada, humanamente hablando, que detenga la ira de Dios. Pablo enfatiza que tanto Judíos (religiosos) como Gentiles (paganos) están destituidos de la Gloria de Dios (Roma-nos 3:9). Claro, existen personas más buenas que otras, pero aún las personas más morales y rectas están alejadas de la justicia de Dios. b) Impiedad e injusticia: son sinónimos, pero una es la causa y el otro el
resultado: Impiedad significa: falta de reverencia o devoción a Dios. In-justicia significa: no querer hacer su voluntad, ser desobediente. El hombre es injusto porque primeramente es impío.
a N á L is is
¿Está hablando aquí de toda la raza humana o de cierto grupo de hombres?
¿Puede un hombre ser justo y pío sin la ayuda de Dios? ¿Qué revela esto del carácter moral del hombre? Vea estos pasajes: Génesis 6:5, Romanos 3:9-12 y 7:18.
3. La tercer parte del verso dice: “que detienen con injusticia la verdad”.
Dice Juan 3:19 “Y esta es la condenación: que la luz vino al
mun-do, y los hombres amaron más las tinieblas que la luz, porque sus obras eran malas”.
Romanos 1:21 dice: “Pues habiendo conocido a Dios, no le
glori-ficaron como a Dios, ni le dieron gracias”
¿Por qué el hombre ama más el pecado que la verdad? ¿A qué verdad se refiere?
A la luz de estos textos: ¿Usted cree que sea justa la ira de Dios? 1. ¿Qué opinión tiene usted de la sociedad respecto a su
comporta-miento?
2. ¿Cree usted que nuestra sociedad necesita conocer sólo princi-pios morales o éticos (parte de la filosofía que califica como bue-nos o malos los actos humabue-nos) para tener una mejor relación con Dios?
Nota: Si el ser humano es considerado básicamente bueno e inclinado a hacer el bien, nuestro mensaje sería positivo, animando a las perso-nas a sacar lo mejor de ellos.
Si el humano es considerado radicalmente pecador e inclinado a ha-cer lo malo, nuestro mensaje sería de arrepentimiento y de una since-ra conversión a Dios.
3. ¿Qué opinión tiene acerca del Dios de ira?
No está en nosotros decidir si Dios es un Dios de ira o no, ya está establecido en la Palabra ¿Qué impacto tiene esto en su vida?
Dice Juan el Bautista en Lucas 3:7b-9 “¿Quién os enseño a huir de
la ira venidera? Haced, pues, frutos dignos de arrepentimiento, y no comencéis a decir dentro de vosotros mismos: tenemos a Abraham por padre, porque os digo que Dios puede levantar hijos a Abraham aún de estas piedras. Y ya también el hacha está pues-ta a la raíz de los arboles; por pues-tanto, todo árbol que no da buen fruto se corta y se echa en el fuego” Dice el Señor en Juan: 15:5 “Yo soy la vid, vosotros los pámpanos; el que permanece en mí, y yo en él, éste lleva mucho fruto; porque separados de mí nada podéis hacer”.
a P L ic a c ió N c o N c L u s ió N La ira de Dios
Lección 3
Enero / 16 / 2010
Pablo continúa en la Carta a los Roma-nos con su presentación teológica donde habla del misterio de Dios que se revela en Cristo para la salvación de los creyen-tes y hace un espacio para tratar el tema del hombre que conoce a Dios, pero que no le interesa, no quiere incluirlo en su vida, lo hace a un lado. Creámoslo o no, Dios es nuestro creador y sostiene todo lo que existe, Dios nos ha creado a su imagen, y todo lo que vemos en el cielo, en la tierra y debajo de ella, dan evidencias de su naturaleza, de su presencia y poder. Por eso la actitud del hombre de “no querer reconocerlo”, o que dice: “ni siquiera lo conoce”, es una señal de necedad e ignorancia.
El texto que hoy nos ocupa lo estudiaremos en tres partes: 1º Dios se revela al hombre (1:19-20)
Conocer a Dios es saber de su existencia. Pablo dice que el hombre no tiene excusa, no puede defenderse y decir que no conoce a Dios. Dios está presente en toda la creación (Salmo 8:3-4) el mismo hombre sabe que hay algo dentro de su ser que lo conecta con la divinidad (Salmo 51:6). Dios se revela, y el hombre no puede negar esta verdad. Pero ante la eviden-cia clara de la existeneviden-cia del Creador, ante las pruebas de su preseneviden-cia, el hombre, voltea hacia él mismo y en vez de glorificar a Dios, en vez de reconocer su grandeza y su poder, mira hacia dentro, entonces, el hombre se llena de orgullo y él mismo se hace un dios.
2º El hombre que no desea reconocer a Dios, consecuente-mente buscará otros dioses (1:21-25)
Reconocer a Dios es darle el honor y la gloria que merece. El hombre que no reconoce a Dios camina en la dirección contraria. No quiere ofrecer adoración a Dios, no quiere someterse a la autoridad de Dios, considera
Sin Dios
“Pues habiendo conocido a Dios, no le glorificaron como a Dios, ni le dieron gracias, sino que se envanecieron en sus razonamientos, y su ne-cio corazón fue entenebreci-do” Romanos 1:21.
Romanos 1:19-32
Comprender que cuando el hombre abandona a Dios co-mete toda clase de maldad. Revisar nuestra vida espiri-tual para afirmar a Dios en el centro de nuestra vida.
P a r a M e M o r iz a r o b je t iv o N a r r a c ió N L e c t u r a b a s e
que ser un creyente, es algo pasado de moda, entonces no le interesa y distorsiona la gloria de Dios. Pero el hombre tiene la necesidad de creer en algo y para llenar este aspecto de su vida, se convierte en idólatra y ofrece culto a las criaturas o a los animales, construye otros dioses que él puede controlar. Adora instituciones, objetos, trabajos, animales o perso-nas. El hombre cae en pecado al quitar a Dios del centro de su vida. 3º El hombre alejado de Dios cae en la más terrible
degra-dación (1:26-32)
Y llega el pecado como una tremenda ola que arrasa con todo. Pablo en estos versos describe la terrible degradación moral del hombre que está lejos de Dios, que no lo reconoce como Señor de la Creación, porque no quiere sujetarse a su autoridad. Y en un vano intento de encontrar su “libertad”, de ser “dueño de su propia vida”, va y se entrega a otro poder, que es el poder del pecado. Un poder que lo encadena, lo ata, lo deshu-maniza. Si el hombre no está sujeto a Dios, invariablemente está sujeto a otro poder. Es así como el hombre huyendo de Dios, se encuentra al pecado que lo esclaviza, él cree “estar bien”, cree “sentirse bien”, pero realmente el pecado le está arruinando esta vida y la venidera.
1. Conocer y Reconocer a Dios.
Por favor, lea los siguientes textos y enumere las formas en las que Dios se revela a la humanidad Salmo 19:1 y Job 38:4-11 ¿Cómo pode-mos conocer a Dios a través de la creación? Describa la actitud de la persona que conoce a Dios, pero que no le otorga la gloria y la honra que merece. Salmo 14:1
2. ¿Yo conozco a Dios? ¿Yo reconozco a Dios?
El pueblo de Israel, al ser liberado de Egipto y en su camino por el de-sierto, conoció la grandeza y el poder de Dios. Sin embargo, cuando ven que Moisés no baja de la montaña, le piden a Aarón que les haga un dios en forma de becerro. ¿Por qué actuó así el pueblo? Externe su opinión. (Éxodo 32:1-6)
Haga una lista de las virtudes que usted conoce de Dios y compártala con los hermanos. Ahora mencione en qué aspectos de la vida diaria, al estar con la familia, en el trabajo, al estar fuera de casa, usted reconoce a Dios y le da la gloria y la honra que merece.
3. Los que no quieren tener a Dios en su vida.
Pablo menciona en el texto, una larga lista de las características que ob-serva en los hombres y mujeres que están alejados de Dios, revísela en clase y comente cómo estos pecados se siguen practicando y tienen una gran influencia en la sociedad.
Sin Dios a N á L is is
Razonamientos vanos Malvados Arrogantes Sin amor
Corazón en tinieblas Chismosos Ingeniosos para el mal Deseo de placer prohibido
Pensamientos necios Peleados con Dios Despiadados Sin entendimiento
Perversidad sexual Groseros Indignos de confianza Desobedientes a padres
Injustos: incapaces Avariciosos: deseo Envidiosos: malestar Codiciosos: llenan con
para pensar en el otro interminable de tener por el bien del otro cosas el vacío de su vida
I. Estos son algunos de los atributos de Dios, comente la impresión que le causan en su vida y cómo, estas características lo afirman como su único Dios.
1. Omnisciente- (todo lo sabe) Salmo 139:2-4. 6. Santo- 1 Pedro 1:15-16.
2. Omnipotente- (todo lo puede) Lucas 1:37. 7. Fiel- Deuteronomio 7:9.
3. Omnipresente- (está en todos lados) 1 Reyes 8:27. 8. Paciente- Salmo 86:15.
4. Inmutable- (no cambia) Malaquías 3:6. 9. Misericordioso- Salmo 136:1.
5. Eterno- (sin principio ni fin) Jeremías 10:10. 10. Amoroso- 1 Juan 4:8.
II. Lea detenidamente la lista que hace Pablo en la página anterior y reali-ce una evaluación personal para ver si alguno de estos pecados, lo está alejando de Dios.
Nota: Generalmente cuando los pecados son de tipo sexual, tenemos la tendencia a juzgarlos como más graves. Pablo los coloca a todos en el mismo nivel.
III. Si después de revisar detalladamente la lista de Pablo, usted considera que necesita algún tipo de ayuda, tome en cuenta estos consejos: a) Ore fervientemente a Dios, reconozca su pecado (menciónelo de
manera específica), arrepiéntase, pídale perdón y apártese de su práctica.
b) Si es necesario, acuda con el pastor de su iglesia o algún conseje-ro espiritual para que lo acompañen en este pconseje-roceso de sanidad. c) Es probable que haya hermanos en la congregación que están
luchando contra estos pecados, evitemos el juicio y actuemos con misericordia.
d) Es importante reconocer que al estar alejado de Dios, nos aleja-mos también del prójimo. La mejor manera de estar cerca de Dios es ser sensible a las necesidades del que está a mi lado.
“Sin Dios” es una terrible condición, es la más grande tragedia que nos puede acontecer. Creer que sabemos, creer que podemos, creer que somos, puede ser el inicio de una vida lejos de Dios. Manifieste cada día a través de su actitud y de su acción que Dios es el centro de su vida.
a P L ic a c ió N c o N c L u s ió N Sin Dios
Lección 4
Enero / 23 / 2010
Hemos visto que los gentiles no tienen excu-sa por su impiedad y su depravación moral y con razón los alcanza la ira de Dios (Ro-manos 1:18-32). Pero ahora Pablo aplica idéntico criterio a los mismos judíos. Preci-samente por estar de acuerdo con él, en el juicio sobre la injusticia de los gentiles, los judíos no tienen excusa y ellos mismos han caído bajo la ira de Dios (2:1-16).
Al decir Pablo: “oh hombre, cualquiera que juzgas”, se dirige contra los judíos, quienes sienten que gozan de enorme preferencia en comparación con los gentiles. Sienten que están del lado de Dios sobre el pecado de los paganos. Y ejerciendo el oficio de jueces se sienten seguros ante Dios: que Dios derrame su ira sobre los gentiles “Derrama tu ira sobre las gentes que no te conocen, y sobre los reinos que no invocan tu nombre” Salmos 79:6, para que en cambio trate con indulgencia al pueblo de su propiedad. A los judíos que piensan así, Pablo les dice: “el hecho de juzgar no les da seguridad frente a Dios. Por el contrario, precisamente por estar confor-mes con el juicio contra la injusticia de los gentiles, se condenan a ustedes mismos”. Por el hecho de juzgar a otros se condenan a sí mismos.
A ambos –judíos y gentiles- los coloca ante el mismo tribunal. Así como pudo decir de los gentiles que no tienen excusa (1:20), así también afirma aquí refiriéndose al judío: “Por lo cual eres inexcusable” (2:1). Y así como pudo decir que la ira de Dios se revela contra la injusticia de los gentiles, dice también aquí lo mismo respecto a los judíos: atesoran la ira para sí mismos para el día de la ira. Los dos están en la misma situación ante Dios; ambos están bajo la misma ira divina que reina en esta era. Ninguno pue-de alegar una excusa que pudiera protegerlos pue-de la ira pue-de Dios.
I. Los judíos que juzgan (Romanos 2:1)
A. Los judíos se esfuerzan por llevar una vida de acuerdo a la voluntad de Dios (expresada en la Ley), pero juzgan a los que no viven como ellos piensan que deben vivir. Se convierten en jueces de los demás. Comente Mateo 7:1 y Santiago 4:12.
No hay excusa
“Por lo cual eres inexcusable, oh hombre, cualquiera que juzgas: porque en lo que juz-gas a otro, te condenas a ti mismo; porque lo mismo ha-ces, tú que juzgas” Romanos
2:1.
Romanos 2:1-16
Reconocer que al juzgar a otros nos condenamos a nosotros mismos, porque igual pecamos, por lo que debemos recibir la bondad de Dios que nos guíe al arrepentimiento. P a r a M e M o r iz a r o b je t iv o N a r r a c ió N L e c t u r a b a s e a N á L is is
No hay excusa
B. Pero los judíos se condenan a sí mismos porque hacen las mismas cosas que aquellos a los que juzgan, y por ello son inexcusables. Recuerde lo dicho en Mateo 5:21-22.
1. Por ello no debemos juzgar, criticar ni condenar a los demás. Vea Mateo 7:3 y Tito 1:16.
2. Nuestro deber es interesarnos por quienes han fracasado y tratar
de restaurarlos. Medite en 1 Corintios 9:22 y 1 Tesalonicenses 5:14.
II. El juicio de Dios a los judíos que juzgan (Romanos 2:2-5).
A. Dios juzgará según la verdad (v. 2). La verdad en cuanto a cuáles son los pensamientos y motivos de la persona, lo que hay realmente en su mente y en su corazón. Recuerde 1 Samuel 16:7.
B. Dios juzgará a los judíos (vv. 3-5).
1. Aunque los judíos piensan que escaparán del juicio de Dios (v. 3). Comente Números 32:23, Eclesiastés 12:14 y 1 Tesalonicenses 5:3. 2. Aunque los judíos piensan que Dios es demasiado bueno para
casti-garlos (v. 4).
a) Pero, ¿qué ignoran?
b) El judío despreciaba la bondad de Dios, pues pecaba pensando que Dios pasaría por alto su pecado. Reflexione en Efesios 5:6. 3. Aunque los judíos endurecen su corazón contra el juicio de Dios,
negándose a arrepentirse (v. 5).
a) Explique la frase: “Atesoras para ti mismo ira para el día de la ira”. b) Añada a su explicación Isaías 47:10; Abdías 3-4 y 2 Pedro 3:7.
III. Las obras: base del juicio de Dios (vv. 6-10).
A. Las buenas obras son el resultado de una fe verdadera. Recuerde Gála-tas 5:6 y Santiago 2:17.
B. Habrá una maravillosa recompensa a los que perseveren “en bien ha-cer” (v. 7).
1. Están “perseverando”: firmes y constantes haciendo el bien. Vea Gálatas 6:9 y Romanos 2:10.
C. Pero habrá un terrible y severo juicio contra el que hace mal (vv. 8-9). 1. Son “contenciosos”: no les gusta lo que Dios dice y luchan contra
lo que Dios ha hablado. Compruebe con Proverbios 1:24-25 e Isaías 65:2.
2. Es un juicio universal: “toda persona humana que obra lo malo”. ¿Qué habrá para ellos? “Enojo, ira, tribulación y angustia”. ¿Cómo será esto? Amplíe con Isaías 13:11 y 2 Tesalonicenses 1:7-9.
IV. Imparcialidad del juicio de Dios (vv. 11-16). A. Los hombres serán juzgados por el pecado.
1. El hombre que peca sin ley y el hombre que peca en la ley serán juzgados (vv. 11-12).
a) La palabra “ley” se refiere a la Ley de Dios tanto en las Escrituras como en la naturaleza. Quien no tiene la ley de las Escrituras (los Gentiles) sí tienen la ley de la naturaleza para guiarle. Si peca contra la ley de la naturaleza, de todos modos será juzgado y será condenado. Recuerde Romanos 1:19-20.
b) Pero quien peca “en la ley” tendrá un juicio mayor porque tuvo todos sus privilegios. Comente Romanos 10:12.
2. Los hacedores y no los oidores de la ley serán justificados (v. 13). Confirme con Mateo 7:21; Juan 13:17 y Santiago 1:22.
B. El testimonio de los Gentiles para llevarlos a Dios (vv. 14-15).
1. Tienen su naturaleza que señala hacia Dios (v. 14). Podrán no te-ner la ley (las Escrituras), pero pueden hacer la ley por naturale-za. Pueden ser “ley a sí mismos”. Explique cómo entiende esto. 2. Tienen sus conciencias que dan testimonio de lo que es bueno y
malo (v. 15). Reflexione en Hebreos 9:14 y 10:22.
3. Tienen sus pensamientos, su capacidad de razonar que puede aprobar o desaprobar su conducta o la de otros (v. 15b). Por ello pueden aceptar a Jesús como su Señor y Salvador. Vea 1 Juan 4:14-15.
C. El día del juicio del Señor (v. 16).
1. Ese día se aproxima. Recuerde Hebreos 9:27.
2. Ese día el Señor “juzgará lo encubierto de los hombres”. 1 Corintios 4:5.
3. Ese día el Juez será Jesucristo. Compruebe Juan 5:22 y 2 Timoteo 4:1.
4. Ese día el evangelio será la norma por la cual los hombres serán juzgados. Comente Juan 12:48.
1. Tener la seguridad de la salvación y firmes las promesas de Dios puede, como a los judíos con la ley, producir soberbia en nuestra vida y, sin darnos cuenta, ser jueces de los no creyentes o incluso de los creyentes de otras denominaciones. Comente la forma en que esto se hace y cómo evitarlo.
2. La bondad de Dios que nos perdona no es una opción para seguir pe-cando, sino una oportunidad que nos debe impulsar al arrepentimien-to. Exprese maneras en que podemos identificar el pecado, confesarlo y apartarse de su práctica.
3. Somos llamados a “perseverar en bien hacer”, ya que no es sólo el conocimiento de la ley (las Escrituras) lo que nos hace aceptos ante Dios, sino su amoroso y agradecido cumplimiento. Las buenas obras son las que nos “justifican” ante el Señor. ¿Cómo tener una fe que obre?
4. Exprese formas en que como creyentes podamos buscar “honra, glo-ria e inmortalidad”.
Evitemos juzgar, y evitaremos condenarnos a nosotros mismos. Perseveremos en “bien hacer”, siendo “hacedores de la ley”, para recibir del Señor “gloria y honra y paz”.
a P L ic a c ió N c o N c L u s ió N No hay excusa
Lección 5
Enero / 30 / 2010
Estamos ante una crítica sobre el jui-cio universal, iniciada en 2:1 y que se recrudece en estos últimos versos del capítulo, un juicio al que se van a someter todos los hombres y del cual los judíos se creían libres por haber re-cibido la elección, y continúa mencionando a aquellos miembros de la comunidad cristiana que proceden del judaísmo y que han hecho de su procedencia, su motivo de jactancia, se sienten superiores a sus demás hermanos que provienen del paganismo, es una crítica hacia adentro de la comunidad. Pablo focaliza su objetivo al deshacer el orgullo de aquellos que creen ser poseedores de la verdad y presumen ser muy religiosos.
Pablo considera que no hay ninguna seguridad o garantía de cara al juicio aunque seamos religiosos, judíos o no, conocedores de la Palabra o incluso bautizados. En el caso de la circuncisión, ésta era importan-te, en cuanto rito de iniciación al judaísmo y en el que los judíos hacían descansar su propia justificación, su posibilidad de salvarse; algo muy parecido a lo que sucede en el cristianismo con el bautismo. Y es que Pablo nos está enseñando que no debemos creer, que por el hecho de que un judío esté circuncidado o un cristiano esté bautizado ya se lo-gró automáticamente la meta anhelada. Todos enfrentaremos el juicio final, el final de la historia, y nada de lo que hagamos (recuerde que las obras no producen fe, la salvación viene por Jesucristo) nos puede proporcionar una seguridad absoluta en el juicio de Dios.
Por otro lado, Pablo señala la triste realidad del hombre creyente que vive como si Dios no existiera, como incrédulo, es decir como un ateo práctico, como un ser insuficiente. La veracidad de Dios en cambio,
Situación del género humano
“Sino que es judío el que lo es en lo interior, y la circun-cisión es la del corazón, en espíritu, no en letra; la ala-banza del cual no viene de los hombres, sino de Dios”
Romanos 2:29. Romanos 2:17-3:9 y Génesis 17:1-14 P a r a M e M o r iz a r N a r r a c ió N L e c t u r a b a s e
Descubrir nuestra verda-dera condición delante de Dios y derribar todo posi-ble orgullo religioso que haya en nuestra comuni-dad y en nuestra vida.
o b je t iv o
Situación del género humano
nos garantiza que Él si es lo que dice ser: un Dios de verdad. Si el hombre fuera veraz no necesitaría de Dios y la salvación estaría en su interior, tendría en su vida la idea completa de la realidad y toda la plenitud estaría a su alcance, sin que Dios tenga que intervenir. Sin embargo, el hombre no es la medida de la realidad, nuestro saldo siempre es rojo, salimos debiendo, la única veracidad existente es el amor de Dios y eso es lo que nos permite seguir viviendo. Nosotros no buscamos a Dios, ni siquiera sabemos hacer el intento, nuestra natura-leza no está diseñada así, la verdad, es que Él nos está buscando todo el tiempo.
1. A la luz de Romanos 2:17-20 ¿Cómo describe Pablo la vida religiosa de un judío?
2. Lea por favor 2: 21-24 Pablo está hablando a una comunidad que conoce la ley (revelación de Dios) y su verdad, y les recla-ma que sabiendo esto, ¿por qué dicen las cosas que se deben hacer, pero no las hacen? Ellos presumen de conocimiento, pero ese conocimiento no es una realidad en sus vidas. ¿Co-mente por qué es blasfemado el nombre de Dios?
3. ¿Qué ventaja tiene entonces ser judío y cuál es la ventaja de la circuncisión? Vea Romanos 3:1-2 en especial la última parte del verso 2.
Ahora bien, una traducción teológica de “circuncisión” a términos no judíos, es decir cristianos, podría ser la palabra “bautismo”, conteste esta misma pregunta con dicho equivalente:
¿Qué ventaja tiene entonces ser cristiano y cuál es la ventaja del bautismo?
4. ¿En qué sentido el texto de Romanos 2:26-27 nos lanza una fuerte advertencia a todos los que somos creyentes y ya estamos bauti-zados?
5. ¿Hay quien pueda ser mejor que otro dentro de la comunidad cris-tiana en términos de salvación o situación delante de Dios? Roma-nos 3:9
6. ¿Para qué cumplir una ley, si nadie se salva por obras sino por Cristo? (Romanos 3:20, 5:1) ¿Es importante saber que la ley nos muestra el pecado? a N á L is is
Nosotros los cristianos de la Iglesia de Dios podríamos sentirnos superiores a otros cristianos y creer que por el simple hecho de pertenecer a ella (la Iglesia) nos garantiza la salvación, o incluso sentir que entre más apegados al judaísmo estemos, más cerca de la satisfacción divina y su protección nos encontraremos. ¿Usted qué opina al respecto?
No debemos caer en el mismo error que los judeo-cristianos de la igle-sia de Roma, ellos se sentían orgullosos sobre su origen, sobre sus tra-diciones, se sentían seguros por sus ritos. Nosotros debemos revisar y mejorar nuestra vida y nuestra comunión personal con Dios y no estar criticando o menospreciando a los cristianos que sean diferentes a no-sotros, poniendo como argumentos el que nosotros “tengamos mayor tradición”, hayamos nacido o seamos más antiguos en la iglesia. Recordemos que Pablo hizo una crítica al interior de la comunidad.
¿Cómo están las cosas dentro de nuestras iglesias? ¿Existen hermanos en su comunidad que se creen con mayores derechos que otros por ser miembros más tradicionales, o más antiguos, o por pertenecer a “familias influyentes” dentro de la iglesia?
Ciertamente tenemos una verdad, una celebración, la revelación de Dios, pero teniéndolo todo y teniendo lo mejor, eso mismo nos conde-nará si no estamos dispuestos a vivirlo, ¿vivimos acaso de acuerdo a la voluntad de Dios o cedemos ante las presiones del mundo? Romanos 2:21-24.
Si donde tendría que haber revelación no hay más que tiniebla, el mun-do se alejará de nosotros, pues éste se percatará de nuestra vana su-perficialidad
¿Qué ha hecho por mí la fe? ¿En qué me ha cambiado?
¿Es posible que ame a mis enemigos?
Sólo la puesta en práctica de la Palabra testificará esa verdad, sin la acción de esa Palabra anunciaremos un camino que no tiene meta, un camino que no conduce a nada.
Al hombre no lo hace mejor delante de Dios ni su religión, ni sus mejores obras, ni sus doctrinas, ni sus tradiciones o ideas, todos los hombres necesitamos de Dios. Él, en su misericordia, nos ha dejado su Palabra y nos ha revelado a la Palabra encarnada, Cris-to Jesús, nuestro redenCris-tor y única garantía. Hoy, Cris-toca a nosotros, quien quiera que seamos, vivir en Él.c
o N c L u s ió N a P L ic a c ió N
Lección 6
Febrero / 06 / 2010
Romanos no debe considerarse como una reflexión teológica separada de su reali-dad. Es un discurso que responde a una situación particular. Busca ganarse el apoyo de los cristianos de Roma, en su lucha por defender un evangelio que in-cluya a todos los pueblos de la tierra. Por eso insiste en que el evangelio de Jesucristo se acoge por fe y no por la ley. Estudiar el contexto y las situaciones conflictivas que se vivían dentro de las diversas comunidades cristianas nos da claridad al hacer la lectura actual. La carta deja ver la situación agitada que se vivía. En las primeras comunidades cristianas existían problemas entre los distintos grupos de judeo-cristianos (creyen-tes con trasfondo o de origen judío) o heleno-cristianos (creyen(creyen-tes con trasfondo o de origen griego) alrededor de la ley, la circuncisión y el tem-plo. El contenido de la carta está condicionado por las agudas discusiones teológicas del momento.
Los cristianos de Roma pertenecerían a un grupo de cristianos-judíos y pa-ganos-convertidos que eran muy conservadores en cuanto al judaísmo. Por lo menos existían cuatro diferentes maneras de pensar en los cristianos que aparecen en el Nuevo Testamento:
• Los que exigen la observancia de toda la ley, incluyendo la circunci-sión.
• Los que no imponen la circuncisión, pero exigen a los paganos con-vertidos la práctica de ciertas observancias judías. A ellos pertenecen los cristianos de Jerusalén por sus lazos estrechos.
• Los que no imponen ni la circuncisión, ni la observancia de algunas leyes.
• Los que no imponen ni la circuncisión, ni las observancias alimen-ticias, ni se vinculan al culto y a las fiestas judías de significación permanente.
En Romanos 1:16 y 17, el Apóstol estableció el tema central de la carta; “La Justificación por la Fe”. En la siguiente sección (Romanos
1:18-No hay justo
“Como está escrito, no hay justo, ni aun uno” Romanos 3:10
Romanos 3:9-20
Reflexionar que todos somos pecado-res delante de Dios, lo cual hace que necesitemos ser justificados por la fe, mediante su gracia; a fin de no sentir-nos superiores o con ventajas sobre los demás que creen o viven diferente.
P a r a M e M o r iz a r o b je t iv o N a r r a c ió N L e c t u r a b a s e
3:8), el autor comprueba que todos han pecado (es decir, judíos y gentiles), que Dios desaprueba sus acciones, aún de los guardadores de la ley, por lo tanto, todos necesitan la justificación por la fe. En Romanos 3:9-20, que es nuestra porción de estudio, Pablo concluye su argumentación de esta primera parte de la carta.
Todos, judíos y no-judíos son esclavos del pecado, las obras de la ley no los justifican (Romanos 3:9-20):
A. La ventaja del judío es relativa, la ley lo declara cul-pable como a todos (v. 9).
a. El autor comienza su argumento con la siguiente pregunta: “¿Somos nosotros (los judíos) mejores que ellos (los gentiles)?” A la luz de los versos 1 y 2 de este capítulo, se pensaría que el escritor contestaría esta interrogante en forma positiva, pero no lo hace así. Más bien, niega rotundamente que el judío sea mejor que el gentil.
b. Por ser el “pueblo elegido, descendientes de Abraham”, los judíos pen-saban tener una gran ventaja sobre los gentiles (v.2), pero en cuanto a su condición de pecado y su necesidad de la justicia de Dios, los judíos no eran mejores que los gentiles. Tanto judíos como gentiles, todos están “bajo pecado” (v.9).
c. En otras palabras, las ventajas que los judíos supuestamente tenían por ser descendientes de Abraham, no cuentan para nada. Mas bien, todo lo opuesto. Esas “ventajas” que los judíos tenían (por haber reci-bido la circuncisión, la ley de Moisés, etc.) los ponía bajo mayor con-denación, porque los judíos eran tan pecaminosos como los gentiles. B. El Apóstol da un grupo de citas del AT que destacan la
imputación que hace, de que tanto judíos como gentiles están bajo el poder del pecado. (v. 10 -18):
a. Habiendo dicho en el v. 9 que “todos están bajo pecado”, se procede a citar el A.T. Se enfatiza la universalidad del pecado usando expre-siones como: “No hay...” (v. 10); “ni aun uno” (v. 10); “todos...” (v. 12); “ni siquiera uno” (v. 12).Veamos ahora cada una de las citas (tomadas por Pablo de la LXX, (Septuaginta) una traducción de la Biblia hebrea al griego que ya existía) que utiliza:
• v.10-12 Abreviación y adaptación del Salmo 14:1-3. • v.13a Cita exacta del Salmo 5:9b.
• v.13b Cita exacta del Salmo 140:3b. • v.14 Ligera adaptación del Salmo 10:7a. • v.15-17 Abreviación de Isaías 59:7-8a. • v.18 Cita casi exacta del Salmo 36:1b.
a. Uno de los propósitos al usar estas citas es el de comprobar que el pecado afecta no sólo a cada individuo, sino también al hombre en su totalidad (mente, voluntad, “garganta”, “lengua”, “labios”, “boca”, “pies”, “ojos”). No hay justo a N á L is is
b. Ni siquiera los judíos que obedecen la ley celosamente, las personas que son sumamente religiosas, están libres de pecado.
C. Nadie será justificado ante el Señor por las obras de la ley, pues la ley sólo muestra el pecado (Romanos 3:19 y 20):
a. La ley no es camino de liberación.
b. La ley sólo da el conocimiento del pecado.
c. La justicia de Dios se revela por gracia para todos, judíos y no judíos, independientemente de la ley, haciendo que los seres humanos sean capaces de hacer justicia, gracias a la fe de Jesucristo y a la fuerza de la fe en la resurrección de los muertos, como la fe de Abraham (3:21-4:25). Todos son herederos de las promesas de Dios hechas a Abraham.
A. En la actualidad existen movimientos que enfatizan las tradiciones judías como base fundamental de la fe en Jesús. Intentan judaizar a los creyentes. Son grupos que han inquietado a nuestra iglesia a nivel nacional y han causado divisiones. En base a lo estudiado:
a. ¿Qué opina acerca de estos movimientos?
b. ¿Cómo orientaría a un creyente que está recibiendo este tipo de
en-señanza?
B. Cuando alguien no creyente se acerca a la iglesia, a veces se comete el error de no presentarle el Evangelio, sino las ideas que los miembros de esa congregación tienen sobre la fe y la vida cristiana. Más que la buena noticia, se les manifiesta una serie de restricciones: no tomes, no bailes, no fumes, guarda la ley de la alimentación, guarda el sábado:
a. ¿Cómo evitamos caer nosotros en la misma actitud de juicio y exclu-sión de los primeros cristianos a los que Pablo escribe, con los que inician en el camino de la fe en nuestras comunidades?
b. Explique la diferencia entre Evangelizar y Adoctrinar.
C. A veces la fe que profesamos nos hace sentir superiores o privilegiados. a. Respecto a los miembros de otras organizaciones, ¿Cree que
perte-necer a nuestra denominación, nos hace superiores a otros grupos que creen diferente a nosotros?
b. ¿Cree que el ser nacido en la iglesia, nos hace mejores que los que se han adherido a ella posteriormente?
c. Al entender que no hay ni un justo, ¿cómo debe ser nuestra actitud hacia Dios y hacia el que está a nuestro lado?
“Ahora bien, nosotros sabemos que todo lo que dice la Ley es válido so-lamente para los que están bajo la Ley, a fin de que nadie pueda alegar inocencia y todo el mundo sea reconocido culpable delante de Dios. Porque a los ojos de Dios, nadie será justificado por las obras de la Ley, ya que la Ley se limita a hacernos conocer el pecado”. (Romanos 3:19 y 20). No hay ningún justo, ni siquiera uno.
a P L ic a c ió N c o N c L u s ió N No hay justo
Febrero / 13 / 2010
Lección 7
Una relación restaurada de la que se puede participar sólo por fe: El pecado es un poder que está presente en todas las esferas de la vida humana, como lo está la fuerza de gravedad, aún nuestras relaciones con los demás están afec-tadas por este poder. Nuestra relación con Dios no es la excepción, la presencia del pecado nos ha alejado de Él pues nos ha puesto en el último lugar de la fila en su gloria (en griego justereo que se traduce destituido), como un corredor que se queda atrás y no llega a la meta. Así de alejados estamos.
Jesús ha venido a restaurar esa relación rota, nos ha acercado a Dios que era la meta. Esto es justificación, la justicia tiene que ver con “dar la medida” como una puerta que encaja en su marco -“entra justita”- decimos, así entramos nosotros a la relación con Dios si tenemos fe. Una condición judicial que no es mayor problema:
El fiscal llega ante el Juez y acusa: esta persona es culpable de no cum-plir cabalmente la ley, exijo que se le declare injusta y se le condene. Usted tiene razón –responde el juez- esta persona no ha cumplido la ley, pero (en Cristo) Dios, busca personas de fe y esta persona se ajusta perfectamente a esta condición de Dios, por lo tanto la declaro justa. Discúlpeme Señor Juez, pero ¿acaso no importa que esta persona sea transgresora de la ley? –replica el fiscal- Por supuesto que importa, eso indica que necesita ser redimida –argumenta el Juez- es por eso que Dios ha decidido basar su relación con nosotros en la fe con tal de rescatarnos.
La justicia que es
por medio de la fe
“Por cuanto todos pecaron, y están destituidos de la glo-ria de Dios, siendo justifica-dos gratuitamente por su gracia, mediante la reden-ción que es en Cristo Jesús”
Romanos 3:23-24. Romanos 3:21-31 P a r a M e M o r iz a r N a r r a c ió N L e c t u r a b a s e
Mostrar que Dios restau-ra su relación con noso-tros cuando respondemos con fe a su buena volun-tad de darnos salvación gratuita. o b je t iv o
La justicia que es por medio de la fe ¿Y el pecado? El pecado, es una fuerza que se interpone al propósi-to de Dios, por eso a quien entra en una sana relación con Dios por la fe, Dios le declara así: este es, justo el ser humano que puede entrar en una relación conmigo, está listo para vencer el pecado y hacer mi voluntad.
a) La fe cuenta como justicia. Lea Romanos 4:1-25. Abraham, el ejemplo de una persona que sabe establecer
bue-nas relaciones por la fe.
Abraham es justo, él ejemplifica cómo la buena relación con Dios se establece mediante la fe. Como si Dios dijera: el hombre que puede hacer mi voluntad y vencer al pecado es aquel que se re-laciona conmigo por la fe, ¡ah! ese hombre está aquí, Abraham, se ajusta muy bien a lo que busco, encaja perfecto. Y Dios lo declaró justo.
Para comentar:
1. Comenten la diferencia entre las siguientes frases y definan cuál es la que se ajusta más al pensamiento bíblico y al evangelio: La relación con Dios por la fe produce buenas obras.
Las buenas obras producen una buena relación con Dios.
2. Ahora expliquen la siguiente frase (metáfora) en sus propias pala-bras y den tiempo en la congragación a expresar sus opiniones o testimonios.
La gracia es el brazo de un Padre (Dios) que se extiende para sos-tener a su hijo pequeño (nosotros) y la fe es el brazo frágil del niño que se aferra al padre para ser sostenido.
En su análisis respondan a estas preguntas:
1. ¿Cómo es la relación de este padre con su hijo? 2. ¿En qué se fundamenta?
3. ¿Cómo produce esta relación la victoria en el niño?
4. ¿Qué acciones de Dios nos expresan su gracia, es decir su brazo que se extiende hacia nosotros?
5. ¿A través de quién realizó estas acciones de gracia? 6. ¿Cómo respondemos a estas acciones?
b) Abraham, creyó a Dios y le fue contado por justicia: Relacionarse con Dios adecuadamente es un asunto de vida, la muerte es nuestro único destino, la única opción posible es vivir y esto es lo que ofrece Dios. Pero ¿Cómo nos relacionamos con Él? ¿Cuál es la manera justa de hacerlo?
En la búsqueda de esta respuesta se presentan dos opciones: lo que opinamos nosotros y lo que dice Dios.
a N á L is is
Cuando lo hacemos a nuestra manera generamos jactancia. 1. Comenten cómo podemos caer en la jactancia cuando nos
relacio-namos con Dios a nuestra manera.
2. ¿Qué lugar ocupan los méritos aquí? ¿Cómo sumamos puntos a nuestra manera?
Cuando lo hacemos a la manera de Dios recibimos vida.
1. Comente cómo al relacionarnos con Dios a su manera eliminamos la jactancia.
2. ¿Es posible sumar puntos relacionándonos por fe? ¿Podemos ha-cer méritos?
3. Entonces ¿Cómo nos es contada la fe? ¿Como mérito o como la forma que se ajusta lo que Dios espera?
c) Los resultados de la justificación Romanos 5:1-21. Enumeremos los beneficios de la justificación por la fe, anote la base bíblica que habla de ello:
Paz para con Dios: _______________________________________________ Reconciliación: __________________________________________________ Esperanza: ______________________________________________________ Corazones llenos de amor: _______________________________________ Redención: ______________________________________________________ Vida: _____________________________________________________________ ¿En qué basa usted su relación con Dios?
¿Cómo puede darse cuenta que su relación con Dios está basada en los méritos y no en la fe?
¿En qué basa usted sus relaciones con los demás?
¿Espera que los demás hagan méritos para aceptarlos o aplica la gracia que ha recibido?
¿Qué entiende por relaciones justas?
Dé ejemplos de cómo puede establecer mejores relaciones con el próji-mo basados en la justicia de Dios y no en la justicia humana.
Dios ha definido al ser humano que puede relacionarse adecuada-mente con Él, es el hombre que se guía por la fe en su Palabra, en ella Dios dice lo que hizo por y en nosotros y lo que hará en y a tra-vés nuestro. La persona que decide vivir en base a ello, es declara-da Justa, pues es la persona que Dios espera que sea. Aprendeclara-damos de Dios a establecer relaciones justas entre los hombres, relacio-nes basadas en la gracia, la fe y la gratitud, de esta manera estaremos reflejando que como justos por la fe, vivimos.
a P L ic a c ió N c o N c L u s ió N
Lección 8
Febrero / 20 / 2010
En el texto de la carta a los Romanos que hoy nos ocupa, el estado del cristiano re-conciliado, en contraste con la anterior condición del hombre antes de la venida de Cristo, es ilustrado mediante una com-paración entre Adán el primer “hombre”, y Cristo el “primogénito” de la nueva humanidad. Para Pablo es im-portante, además, destacar la superabundancia de la gracia de Cristo que reina ahora en lugar del pecado y de la muerte que dominaron a la humanidad desde tiempos de Adán. Lo mismo que el pecado entró en el mundo a través de Adán (y con él la muerte que afecta a todos los hombres), así, a través de Cristo, ha venido la justicia (y con ella la vida eterna).
La nueva vida cristiana proporciona una triple liberación al ser huma-no: liberación de la muerte, liberación del pecado y, liberación de sí mismo, ilustrada mediante el emblema bautismal como resurrección a una nueva vida. Una nueva humanidad que vive en paz y justicia. El amor divino se muestra con respecto al pecador sin que haya un indicio siquiera de que se trate de pagar por un amor que previamente se ha manifestado, es un “don de gracia”, una dádiva sustentada en la esencia divina que es el amor; aunque el pecador es realmente un “enemigo” de Dios, la muerte de Cristo realiza la reconciliación de un enemigo con Dios, es simplemente otra manera de aludir a la “paz” de 5:1, pues la “reconciliación” no es otra cosa que la vuelta del hombre alejado y pecador a la unión y la compañía de Dios.
Adán y Cristo
La nueva humanidad y el imperio de la vida
“Porque así como por la deso-bediencia de un hombre, los muchos fueron constituidos pecadores, así también por la obediencia de uno, los muchos serán constituidos justos”
Romanos 5:19.
Romanos 5:8-21
Reflexionar sobre el alcance y las motivaciones de la acción salvífica de Jesucristo al aca-bar con el imperio de la muer-te, y la constante presencia del pecado en la vida del ser humano. P a r a M e M o r iz a r o b je t iv o N a r r a c ió N L e c t u r a b a s e
Adán y Cristo: La nueva humanidad y el imperio de la vida
I. Pecado y muerte, una presencia inevitable.
Romanos 5:12 Por tanto, como el pecado entró en el mundo por
un hombre y por el pecado la muerte, así la muerte pasó a todos los hombres, por cuanto todos pecaron.
El presente texto es polémico pues ha dado lugar a una extensa co-rriente de interpretación que concluye, de la lectura del mismo, la exis-tencia de un “pecado original” que comenzó con la transgresión perso-nal de un solo hombre y que se hereda de generación en generación a todos los seres humanos descendientes de aquel primer hombre. Aunque es una lectura posible porque parece que el párrafo acentúa el término “un solo hombre” y la expresión se repite doce veces a lo largo del texto, el contraste entre “uno” y “todos” (o “muchos”) destaca la universalidad. Aquí, el “un solo hombre” es Adán, el hombre del relato del Génesis, cuya transgresión desobediente introdujó en el mundo del ser humano una fuerza del mal activa y desatada: el pecado. El pecado entró en el mundo: hamartia (en griego) es un poder maléfico personi-ficado, en este caso, en enemigo de Dios y capaz de separar de Él a los hombres, que dominó la escena de la historia humana desde la trans-gresión de Adán (Romanos 6:12-14; 1 Corintios 15:56). Nada hay en el texto que dé a entender que hamartia se restringe al acto mediante el cual pecó Adán. Se trata más bien del Pecado, con mayúscula. Una realidad presente en la humanidad en su totalidad, en el Adán genérico en tanto que ser humano (Génesis 5:2 “y llamó el nombre de ellos (va-rón y mujer) Adán”). Adán puede ser cualquiera de nosotros cuando al trasgredir dota de existencia al pecado.
Otra personificación es thanatos (muerte en griego), actor que intervie-ne en el mismo escenario, representando el papel de un tirano (5:14-17) y dominando a toda la humanidad desde Adán. La “Muerte” no es exclusivamente la muerte física, corporal, sino la muerte espiritual, como separación definitiva entre el hombre y Dios, fuente única de la vida. Es una fuerza cósmica (Romanos 8:38; 1 Corintios 3:22), el “últi-mo enemigo” que será vencido (1 Corintios 15:56).
II. Cristo superior a Adán.
Romanos 5:14 No obstante, reinó la muerte desde Adán hasta
Moi-sés, aun en los que no pecaron a la manera de la transgresión de Adán, el cual es figura del que había de venir.
Si bien Adán prefiguraba a Cristo como cabeza de la humanidad, la semejanza entre el tipo y el anti-tipo no es perfecta. No se trata de una semejanza de paridad, sino de superioridad. El anti-tipo reproduce el tipo, pero de un modo más perfecto. Pablo subraya la superioridad de la obra de Cristo en comparación con el influjo de Adán. Cristo, nuevo Adán y cabeza de una nueva humanidad, hizo a los hombres un benefi-cio incomparablemente superior al malefibenefi-cio de Adán.
a N á L is is
III. Recepción de la gracia y justicia.
Romanos 5:17 Pues si por la transgresión de uno solo reinó la
muer-te, mucho más reinarán en vida por uno solo, Jesucristo, los que reci-ben la abundancia de la gracia y del don de la justicia.
Aquí, por primera vez en esta porción del texto bíblico, se habla de la vida que surge de la justificación, en contraste con la muerte que surge del pecado. Es digno de notar también, que mientras que Pablo dice que la muerte “reinó sobre” nosotros por Adán, no dice que la vida “rei-nase sobre nosotros” por Cristo, no sea que el apóstol parezca atribuir a esta nueva vida el mismo poder que la muerte. Ni dice que la vida reia nase en nosotros, sino algo mucho más fecundo: “Nosotros reinaremos en vida.”
Mientras que la libertad y el poder están incluidos en la figura de “rei-nar”, “la vida” está representada como el glorioso territorio de aquel reino. Volviendo a la idea del v. 16, en cuanto a las “muchas transgre-siones” cuyo completo perdón demuestra “la abundancia de la gracia y del don de la justicia”, todo lo dicho se resume en lo siguiente: “si la ofensa de un hombre arrojó en contra de nosotros el poder tiránico de la muerte, para hacernos víctimas suyas en esclavitud, “mucho más,” cuando nos presentemos enriquecidos con la “abundante gracia” de Dios y en una completa absolución de innúmeras ofensas, nos gloria-remos en una vida divinamente poseída y asegurada, “reinando”, por medio de Jesucristo”.
Recibir la vida y la justicia como dones gratuitos y recibirlos, además en abundancia es una condición que nos debe llevar a manifestar dichos dones en todo nuestro actuar.
1. En su opinión qué actitudes favorecen en la actualidad el imperio de la Muerte.
2. Mencione algunos rasgos característicos de la “nueva humanidad” fundamentada en Cristo.
3. ¿Cómo podemos hacer realidad en nuestra persona el “reino de la vida”? 4. ¿A qué lo compromete a usted saberse beneficiado por el don de la
jus-ticia?
5. Elabore una lista personal de acciones justas que puede llevar a cabo entre su familia, sus vecinos, su colonia, su país, su comunidad de fe. La justicia divina consiste en darle a cada quien lo que necesita, a dife-rencia de la justicia jurídica que consiste en otorgarle a cada quien lo que merece. Este cambio de matiz es importante para mostrar la sobrea-bundancia de la gracia en nuestras vidas. Cada acto nuestro puede dar lugar al crecimiento del mal y el imperio de la muerte o al reinando de la vida. Fuimos elegidos por Cristo para ser beneficiados por el don de la vida y la justicia. Si esto lo hace sentirse feliz, no dude en compartirlo y hacérselo sentir a alguien más.
a P L ic a c ió N c o N c L u s ió N
Lección 9
Febrero / 27 / 2010
Hagamos un breve repaso de lo que hemos estudiado de la Carta a los Ro-manos, los repasos son importantes en el estudio de la Escritura. Recuerde que el tema principal se encuentra en Roma-nos 1:17 “mas el justo por la fe vivirá” esta frase es esencial para comprender todo el mensaje del libro.
La primera sección la llamaremos Condenación (1:18-3:18) Pablo nos lleva a una sala de justicia para mostrarnos nuestra necesidad. El Juez es Dios, el acusado es la Humanidad (Judío y Gentil), la acusación es la Injusticia, los testigos son: Revelación General (La Creación) y Revelación Especial (La Ley), el veredicto es: Culpable. No hay justo, ni aun uno, no hay quien entienda, no hay quien busque a Dios (Romanos 3:10) y la sentencia es: Muerte.
La siguiente sección la llamaremos Justificación (3:19-5:21). Pablo declara que Dios justifica al pecador únicamente por gracia, a través de la fe en Cristo. El dice “a quien Dios puso como propiciación por medio de la fe en su sangre” (3:25). Esto significa que la muerte de Cristo satisface la justicia de Dios, de esa manera es aplacada su ira y asegurada su miseri-cordia: “Porque en el Evangelio la Justicia de Dios se revela por fe y para fe” (Romanos 1:17). Habiendo explicado eso, Pablo prueba que la ción es por fe, ilustrando a Abraham, el padre de la fe, quien fue justifica-do sin las obras, la circuncisión, o la ley. “Creyó Abraham a Dios, y le fue contado por justicia”. Paz es el resultado de la justificación, “Justificados, pues por la fe, tenemos paz para con Dios” (Romanos 5:1) afirmando pues “mas el justo por la fe vivirá” Romanos 1:17.
Pablo resume toda esta sección describiendo a dos hombres: Adán y Cris-to, en Romanos 5:12-21. Adán es la cabeza de la vieja humanidad, los
Muertos al pecado,
unidos con Cristo
“Así también vosotrosconsideraos muertos al pecado, pero vivos para Dios en Cristo Jesús, Señor nuestro”
Romanos 6:11. Romanos 6:1-23. P a r a M e M o r iz a r N a r r a c ió N L e c t u r a b a s e
Reflexionar cómo el creyen-te justificado está muerto al pecado y ha sido resucitado para vivir en Cristo y lograr su santificación progresiva. o b je t iv o
Muertos al pecado, unidos con Cristo
condenados. Por su transgresión y desobediencia resultó en condenación de todos. Un predicador menciona sobre este texto “Nosotros estamos apoderados de la naturaleza de Adán, y la sentencia de la muerte está puesta en nosotros (6:23). El efecto de la caída de Adán es universal. To-dos somos hijos e hijas que fallamos en el antiguo o Viejo Adán. Nosotros no llegamos a ser pecadores por el simple hecho de pecar, sino porque somos pecadores por naturaleza. Pecamos por-que somos pecadores. Cristo es la cabeza de la nueva humanidad, de los justificados. Por su obediencia “muchos serán constituidos justos”. Es en Cristo que nosotros estamos posicionalmente justificados delante de Dios, ya no condenados en Adán, la vieja naturaleza, sino en Cristo, la nueva creación.
• Aquí es donde entramos en la lectura de hoy. En 5:20 Pablo nos dice “mas cuando el pecado abundó, sobreabundó la gracia”. Muchos han llegado a creer que vivir en la gracia es tener licencia para seguir pe-cando. Insisten que porque ya creen en Cristo, su forma de vida no tiene importancia y por lo tanto siguen viviendo en inmoralidad. Esta manera de pensar se llama antinomianismo: anti- contra; nomos- ley, vivir sin ley. Pablo responde a esta interpretación de la gracia de una manera enfática: “de ninguna manera”. Estas personas dividen la justificación de la santificación. Estas dos acciones son distintas pero tienen puntos en común, las dos se originan en la gracia de Dios, están dentro del plan de salvación de Jesucristo, se aplican a la persona, cuando cree es jus-tificada y también sanjus-tificada, las dos comienzan al mismo tiempo. En la justificación no hay lugar para las obras, somos justificados por la fe, en la santificación, la fe genera obras. La justificación es una obra aca-bada y completa, el hombre no hace nada para obtenerla, en cambio, la santificación es un proceso que va progresando y que llegará a su plenitud cuando venga Cristo. En otras palabras, por la justificación se nos declara justos, mientras que por la santificación se nos hace justos. Estas dos acciones Dios las ha unido y no pueden separarse.
La respuesta de Pablo al Antinomianismo es doble. En 6:1-14 dice que los que son justificados no pueden continuar en el pecado, porque son libres del dominio del pecado. En 6: 15-23 dice que aquellos que son justificados no pueden continuar en pecado es porque ahora son esclavos de Justicia.
1. Observe las dos frases de Pablo “¿Qué pues diremos, perseve-raremos en el pecado?” 6:1, y “¿Qué pues?, ¿Pecaremos?” 6:15. Considere las preguntas y vea las respuestas que da el mismo Pablo.
2. Vea el v 2. ¿Cómo considera Pablo a la persona que ha sido justifi-cada ante el pecado? Lea los versos 5-10 revise cuidadosamente la ilustración del bautismo que Pablo describe.
a N á L is is
3. En el v 11 Pablo dice que nos consideremos “muertos al pecado, pero vivos para Dios en Cristo Jesús, Señor nuestro”. ¿Qué instrucciones da Pablo para considerarnos muertos al pecado según el v.12? ¿Y qué más dice en el v.13? ¿Por qué Pablo hace un énfasis al hablar del cuer-po físico? Analice esto con Romanos 12:1.
4. La frase en Cristo en v.11, habla de cómo Dios nos ve en su Hijo. ¿Qué pasaría si alguien se presenta delante de Dios sin estar en Cristo? 5. ¿Cuál es la base de Pablo para decir que el pecado no debe
enseño-rearse de nosotros? v.14.
6. De nuevo en el v.15 hace la misma pregunta. Lea los vs.16-18 y obser-ve la ilustración de la esclavitud que Pablo describe. En Roma existían 2 millones de esclavos, buena parte de la Iglesia eran personas escla-vas ¿Qué tan claro fue Pablo en su ilustración?
7. ¿En qué debemos ahora ocupar nuestro cuerpo según el v. 19? 8. ¿Qué nos dice Pablo del resultado de ser justificados? v 22
9. En cuanto al v 23, ¿cuál es la paga el pecado? ¿Qué es lo que Dios da y en Quién? ¿Cuántas bendiciones tenemos en Cristo? Puede consultar Efesios 1.
Explique de qué forma estos principios influyen su vida personal y contribuyen a la edificación de su congregación.
1. Estos versos corrigen la idea equivocada de la gracia, y también nos permiten hacer un examen personal para ver si estamos viviendo en fe. De acuerdo al estudio, ¿puede afirmar que Dios ha salvado su vida? Si no, la exhortación es la misma: arrepentíos y creed en el Evangelio. 2. Pablo no está enseñando que podemos llegar a un punto en que ya no pecamos (lo que se llama perfeccionismo, otro mal entendido de la
gra-cia), llegaremos a esa perfección cuando Cristo venga Fil 1:6, más bien está enfatizando que el pecado ya no reina en nosotros, estamos muertos al pecado, ya no somos esclavos del pecado, sino de la jus-ticia, porque ahora estamos bajo la gracia. Pablo exhorta que no hay una persistencia en el pecado porque ahora estamos unidos a Cristo v 11, Dios nos ve por medio de su Hijo, y ve la justicia, perfección y pureza de su Hijo. ¿Cómo cambia esto nuestra manera de vivir y confiar en Dios? 3. Un pastor mencionó “la gracia que no ha cambiado tu vida, aún no ha
salvado tu alma”. El Evangelio cambia tu vida, porque Dios efectúa ese cambio. Porque “es poder de Dios para salvación a todo aquel que cree” Romanos 1:16. A la luz de esta reflexión, ¿cómo ha cambiado nuestra manera de pensar, creer y vivir?
Porque el amor de Cristo nos constriñe, pensando esto: “El amor de
Cris-to domina nuestra vidas. Sabemos que él murió por Cris-todos y que, por lo tanto, todos hemos muerto. Así que, si Cristo murió por no-sotros, ya no debemos vivir más para nosotros mismos, sino para Cristo, que murió y resucitó para darnos vida” 2 Corintios 5:14,15.
a P L ic a c ió N c o N c L u s ió N
Lección 10
Marzo / 06 / 2010
Como hemos visto, el apóstol Pablo abor-da a una comuniabor-dad cristiana en forma-ción que desde sus inicios tiene el pro-blema de hacer distinción entre grupos, por un lado los paganos convertidos que pertenecen a una clase económica acomoda-da y por el otro a los judíos habitantes en Roma que están socialmente en desventaja por el rechazo que reciben de los romanos.
La intención pastoral de Pablo es atender dicha problemática y esta-blecer bases para su primer encuentro con esta iglesia, en el capítulo siete pone sobre la mesa el tema de la ley y el pecado. Abordaremos éste texto en la estructura retórica que Pablo usa, a través de pregun-tas y respuespregun-tas.
I. Libres de la ley (7:1-6)
¿Acaso ignoráis, hermanos (pues habló con los que conocen la ley), que la ley se enseñorea del hombre entre tanto que éste vive? (7.1)
a. Pablo hace una pregunta a la iglesia sabiendo de antemano la respuesta que va a recibir, ellos, efectivamente saben que “la ley tiene poder sobre el hombre mientras éste vive”.
b. En los versos 2 y 3 pone el ejemplo de una mujer que queda libre de su compromiso cuando su marido muere, y tiene libertad para unirse a otro hombre sin culpa. Partiendo de este ejemplo el apóstol explica los siguientes puntos:
El poder del pecado y la ley
“Así también vosotros, herma-nos míos, habéis muerto a la ley mediante el cuerpo de Cris-to, para que seáis de otro, del que resucitó de los muertos, a fin de que llevemos fruto para Dios” Romanos 7:4.
Romanos 7
Comprender el valor de la ley y nuestra vida imposi-bilitada para cumplirla de-bido al pecado y valorar la oportunidad de vivir en la voluntad de Dios mediante Cristo Jesús. P a r a M e M o r iz a r o b je t iv o N a r r a c ió N L e c t u r a b a s e a N á L is is